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lunes, 20 de enero de 2020

Volver al estilo clásico. PRIMERA PARTE


I. Antecedentes para una nueva serie de culto.

    En 1982 dos genios del terror unieron sus talentos para darnos a sus seguidores y amantes del género lo que pronto se transformaría en una película de culto: Creepshow.  Me estoy refiriendo a una película dirigida por toda una dupla de oro: George Romero, el mismo “padre de los zombies” que nos había regalado ya hace rato su genial debut con La Noche de los Muertos Vivientes y su secuela El Amanecer de los Muertos; y su compañero a cargo del guión, Stephen King, por entonces también escritor consagrado gracias a varias novelas suyas y de las cuales solo nombraré por ahora Salem´s Lot.
    Lo que hicieron a través de este trabajo sus creadores, fue nada menos que realizar un cariñoso homenaje a los cómics de terror, sangrientos y con algo de humor negro, de la desaparecida editorial EC, de la cual ambos mamaron de niños y/o jóvenes por allá en la década de los 50.  De este modo, armaron su obra como si se tratara de diversas historias a manera de antología, tal como sucedía con esas viejas publicaciones, utilizando además un personaje macabro a manera de anfitrión y recreando el estilo de las viñetas en las que están divididas las historietas.  
    5 fueron las historias que contaron en esta ocasión Romero y King y para ello se valieron de numerosos actores, entre ellos unos cuantos ya veteranos como Leslie Nielsen y E. G. Marshall, más varias jóvenes promesas que con los años cobrarían incluso más renombre que los anteriores, tales como Adrienne Barbeau, Ted Danson y en especial Ed Harris.  Cabe mencionar que el propio Stephen King actuó como protagonista del primer segmento.
    Debido al éxito de esta producción, en 1987 se realizó una secuela, para nada mala, aunque de ella aparte de la historia que une los tres segmentos que la componen, solo la segunda parte es en verdad memorable; y es que esta, basada en el cuento La Balsa del “Tío Steve”, por razones presupuestarias no pudo salir en su predecesora como se tenía pensado originalmente, siendo lejos lo más inquietante de este filme.  No obstante, esta vez Romero no estuvo detrás de las cámaras y le pasó el mando a su amigo colaborador Michael Gornick, mientras que él ofició de guionista junto al mismo King.
     Cabe mencionar que en ambas películas también participó otro grande del terror: el dibujante Berni Wrightson, otro querido amigo de Romero y de King, realizando los diseños para las viñetas y animaciones de estas, todo al muy viejo estilo de la adorada EC y las empresas que siguieron su legado.
     Por cierto, hay una Creepshow III de 2006, pero este servidor no la ha visto y al parecer es olvidable.  Está compuesta por 5 historias, si bien en ellas no participaron de ninguna manera Romero, ni King.


                                                       Tráiler de Creepshow (1982).

II. Un feliz regreso…A la tele.

    El maestro de los efectos especiales y maquillajes monstruosos, Greg Nicotero, hace rato ya director de cine y productor detrás de cientos de títulos para el cine y la televisión se interesó en este proyecto…Y es que este trabajó en su juventud para el propio Romero y luego ya un veterano realizó los trucos para varias adaptaciones de la narrativa de S.K (entre ellas de La Niebla).
    Fue así que la serie imita o más bien sigue los lineamientos de las películas en la que se inspira, contando dos historias por episodio, de media hora cada segmento.  Varios autores fueron adaptados en esta ocasión, partiendo por el propio Stephen King y terminando por Joe Hill, su igualmente famoso hijo mayor, también autor multipremiado; por otro lado, también encontramos acá guiones originales, algunos de la mano del propio Nicotero y otra de Paul Dini, prestigioso escritor de cómics y cartoons, sin dejar de mencionar al veterano escritor de cómics de terror Bruce Jones.  De igual manera grandes actores participaron en esta primera temporada, de solo 6 episodios, algunos de ellos muy ligados al género y a los propios artífices de ambas películas clásicas.
    Para completar el tributo a las mencionadas cintas y de las cuales recibe su nombre el show, crearon un nuevo anfitrión y que en todo caso se parece bastante al de la primera película…Sin embargo, este no resulta muy simpático que digamos e incluso se podría decir que se ve intimidatorio, a diferencia de lo que dicta la tradición de los viejos cómics en los que se inspira esta producción (si bien comparte su gusto por el humor negro) y que pese a su monstruosidad son amables con su público.  Además, se usaron efectos especiales “retro” en muchos casos, optando por la animatrónica y los disfraces aparatosos en vez del hoy abusado GGI, lo que para los nostálgicos de las obras del pasado resulta memorable.
    Por cierto, también se agradece que tenga créditos de apertura, estos bastante efectivos y donde en ellos ahora sí dio gusto el uso de la tecnología computacional.  De igual manera, al comienzo de las historias, entre medio y al final del capítulo podemos ver páginas de la revista de la que se suponen vienen estos relatos, sin dudas otro precioso detalle que honra los cómics que originaron luego tales obras.


                                           Créditos de apertura de la serie Creepshow.

III. Los episodios.

1. Materia Gris/La Casa de la Cabeza.

     Un programa como este y considerando sus antecedentes, no podía dejar de adaptar al llamado Rey del Terror y qué no mejor partiendo con una de sus historias clásicas.  Es así que Materia Gris corresponde a uno de sus primeros cuentos, de esos de “terror puro y duro” que publicaba en su juventud en revistas antes de cobrar fama y fortuna.  Este relato estaba pendiente desde hace décadas, considerando que varios de los textos que lo acompañaron en El Umbral de la Noche (por cierto, la vieja edición de bolsillo que tengo regalada por mi madre cuando era adolescente, de la editorial Plaza y Janez, lleva de portada una imagen de la peli original de Creepshow), su primera colección de cuentos, ya habían tenido sus adaptaciones e incluso algunos más de una y hasta fueron fuente de franquicias como Los Niños del Maíz o Camiones (cuya primera versión la dirigió el propio King en los ochenta).
      Esta pieza que recuerdo con cariño e incluso se las di a leer a unos alumnos que me pidieron recomendaciones, trata acerca de un hombre que para mitigar sus penas se dedica a tomar cerveza como condenado.  Su hijo adolescente está sometido al vicio de su papá y un día le cuenta cómo llegó a todo esto a una mujer, luego de que llega hasta ella y a sus compañeros para pedirle ayuda.  El título de la joyita tiene que ver con lo que le pasa al alcohólico y cómo ello afecta a quienes lo rodean, de una forma mucho más espantosa que en los dramas relacionados con las familias disfuncionales típicas.
     Detrás del guión en el cual nos encontramos con atrocidades e imágenes en verdad espantosas y al final con un verdadero monstruo memorable, bien podemos hallar una metáfora y una moraleja relacionada con los efectos nocivos de las dependencias (que King muy bien lo sabe, tal como él mismo nos lo ha contado sin tapujos en su hermoso libro Mientras Escribo): a la larga, si no llegamos a controlar nuestro dolor y no paramos el vicio que nos consume, ellos nos terminan por destruir.
    Debo destacar la dirección de arte de esta sección del capítulo, que en verdad nos hace creer que estamos en medio de una tormenta (¿Se han dado cuenta de que al Tío Steve le encanta ambientar sus narraciones en medio de tempestades de lluvia y nieve, en especial cuando se llega al clímax, como una manera de representar a través de la madre naturaleza el choque de las fuerzas en pugna?) y el hecho de que una de las protagonistas es nada menos que Adrienne Barbeau, ahora una anciana y aun así activa y tan carismática como siempre es un detalle a la primera película para el cine de esta franquicia, puesto que  en sus años mozos participó en ella (si bien da penita verla tan viejita…¡Con lo sexy que era!).  Asimismo, actúa otro tremendo artista, Tobin Bell, quien hizo del villano Jigsaw en esas perlas gores que son los filmes de la saga Saw (y ahora no del malo de la historia) y el moreno Giancarlo Esposito (al que en una semana he visto en tres papeles diferentes y en verdad que actúa bien el veterano).
    La segunda historia corresponde a La Casa de la Cabeza, que en inglés viene a ser un juego de cabeza por el típico nombre de relatos de horror: House of the Dead (muerte) por House of the Head (cabeza).  ¿Y por qué ese nombre tan raro? Pues porque la trama gira en torno a una casa de muñecas y a una cabeza que aparece de un momento a otro de manera inexplicable.
    La protagonista es una niña de unos ¿7 años?, inteligente, sensible e independiente que le ha tomado el gusto a este tipo de juguetes.  Ha logrado tener una familia “ideal”, con su perro guardián en uno de estos objetos muy elaborado.  Cuando todo parece que va bien, un día descubre que a los “habitantes” de la casita se ha sumado una horrorosa cabeza tipo zombie y la cual, por increíble que nos parezca, se ve que aterroriza a los muñequitos.  El tiempo pasa y la chica ve cómo el intruso invade la tranquilidad, al punto que ella por sí misma y sin contarle a sus padres, hará lo posible por salvar la situación desde su ingenuidad infantil o más bien utilizando su “razonamiento mágico”, al ser capaz de aceptar lo extraordinario sin problemas (a diferencia de un adulto).
    Entre lo maravilloso de esta segunda historia, se encuentra la actuación de la pequeña actriz a cargo de la protagonista, quien no solo realiza con increíble convicción su rol, sino que además carga con el papel de una chica que nos deja con la boca abierta, por la manera de cómo enfrenta ella sola un horror que muchos adultos maduros apenas podrían superar.  La ingeniosa manera para abordar la contaminación del mal en lo cotidiano, todo sin violencia explícita y a través de los ojos de una menor de edad, nos pone tensos y esperando cualquier cosa del destino de la pequeña heroína.  
    La idea original de esta sección (quizás lo más sobresaliente de toda la primera temporada), viene de un cuento de Josh Malerman, un emergente escritor gringo que aparte de dedicarse a este noble arte, es músico y con una carrera bastante exitosa en ello, por cierto.  Ganador de varios premios gracias a su pluma, su debut fue nada menos que con Bird Box (2014 y publicada en nuestra lengua con el nombre A Ciegas); esta obra fue llevada al cine gracias a Netflix y a la talentosa Sandra Bullock, que la produjo y se reservó el papel principal para ello.  Malerman ha escrito a la fecha 6 novelas, como también ha incursionado en el formato de la novela corta y de los cuentos, llegando a escribir un montón de estos últimos en pocos años.  Para Creepshow él mismo se dio el gusto de adaptar su relato a la pantalla chica.


                                                                    Tráiler oficial.
2. Bad Wolf Down/The Finger.

     Supongo que una traducción correcta para la primera historia sería algo así como El Lobo Malo Debajo (¿O escondido?) y es que se trata de un pieza acerca de hombres lobos.  Ambientada en plena Segunda Guerra Mundial y cuando un pequeño grupo de soldados gringos apenas ha logrado escapar con vida, de su enfrentamiento a los nazis, nos muestra a este grupo que se encuentra con una mujer con esta maldición y la particular manera que tienen de enfrentar dicho peligro.  Pero una cosa es la amenaza sobrenatural a la que están expuestas, donde vemos que quienes sufren tal condición no han escogido convertirse en estos monstruos y otra el mal que representa el enemigo, que si ha optado como elección propia por este tipo de bestialidad.
    Aparte de ser una historia típica de miedo y monstruos, podemos hallar una honda reflexión acerca de la verdadera naturaleza del ser humano, quien usa caretas y su supuesta urbanidad, para  esconder sus conductas salvajes y toda la oscuridad que puede llegar a albergar (que no solo vemos aquí bajo la imagen de los nazis).
    El papel del villano principal lo realiza un actor de culto, gran veterano de filmes de terror y series de televisión del género y de la ciencia ficción: uno de mis ídolos personales, Jeffrey Combs (Reanimator y varios otros filmes de Stuart Gordon, por no mencionar sus papeles recurrentes en Star Trek: Deep Space Nine y Star Trek: Enterprise).
     The Finger (El Dedo) es la historia de un hombre de vida más o menos miserable, que un día se encuentra en la calle con un raro dedo y se lo lleva a su casa, para agregarlo a su colección de cosas pilladas por cualquier parte.  El órgano comienza a crecer y termina por dar forma a un monstruito que demuestra que le tiene aprecio.  La trama se pone en verdad truculenta, cuando la criatura encuentra una manera muy especial de hacer feliz a su amo.
    He aquí otra manera de abordar la inclinación natural humana hacia el mal, en especial en lo que concierne al egoísmo… ¡Y por supuesto que este monstruito (animado con animatrónica en la más onda vintage) resulta ser una proyección de los defectos del protagonista! 
     Esta segunda sección está protagonizada por el simpático DJ Qualls, artista a quien no hace mucho este servidor vio brillar en El Hombre en el Castillo.
     El guión estuvo a cargo de otro verdadero maestro del terror, David J. Schow, destacado guionista y escritor que estuvo detrás de la recordada primera adaptación cinematográfica del cómic del superhéroe El Cuervo y su trabajo para el guión de la muy entretenida historia sobre psicópatas Pick me up de Larry Cohen para Maestros del Horror; cabe destacar los formidables monólogos que escribió para el protagonista, interpretados con mucha simpatía por Qualls, frente a la cámara como hablándole al público. Asimismo, el propio Greg Nicotero ofició en esta ocasión de director.  

   
                                                                     Tráiler N° 2.

3. All Hallows Eve/The Man in the Suitcase.

     Víspera de Todos los Santos corresponde al nombre en español de la primera parte de este capítulo, lo que entre los gringos (y otras partes del mundo como incluso Chile, debido a la publicidad y al impacto de la cultura popular, claro) también es conocido como… ¡Halloween!
     Esta historia es protagonizada por un grupo de niños que sale a realizar el tradicional “dulce o travesura” y el verdadero sentido que le dan estos amigos a su viaje por el vecindario en el que nacieron.  La situación es rara, porque en general se ven como un grupo amable entre gente que se quiere, pero luego vemos que su presencia entre los vecinos es temida y la razón de ello solo viene a revelarse con el impactante final.  Hay una atmósfera insana detrás de todo esto y ello en verdad nos mantiene atentos en lo que vendría a ser, sin dudas, el segmento más emotivo de toda esta breve y aun así inolvidable temporada debut.
     El tema del dolor y el sentido que le damos a este, juega un papel fundamental en esta ocasión, como algo que nos puede destruir y también unir a otros.  Pero también volvemos a encontrarnos con las ideas de la justicia, el castigo y la venganza, viejos temas que tantas narraciones clásicas de terror han originado.
    Otra vez estamos hablando de un guión original, aunque esta vez quién está detrás de ello, viene a ser un escritor por quien no puedo dejar de sentir enorme respeto: Bruce Jones ¿Y quién es este señor? Pues estamos hablando de un veterano de los cómics y al que le debemos una enorme cantidad de historias de terror hoy ya clásicas; todas hechas para revistas tales como Eerie y Creepie, de la que salieran reales obras maestras tales como esa joyita que es Jennifer, dibujada bellamente por Berni Wrigtson y que gracias a la ya mencionada Maestros del Horror y a Dario Argento, pudimos ver adaptada a la pantalla chica que llega a dar gusto.
      Traducido literalmente en nuestra lengua como El Hombre en el Maletero, la segunda parte es otra historia de terror sobrenatural con mucho humor negro, tal como el caso de El Dedo que ya revisamos más arriba.  Esta vez se trata de un hombre joven, al que supuestamente por error le llega una maleta que no es la suya, la que trae un cargamento muy especial: un hombre que por increíble que parezca, logra estar vivo dentro de ella, pese a lo retorcido que está; el sujeto pide ayuda para salir de su confinamiento y cuando el protagonista está a punto de ayudarlo, se da cuenta de que le conviene mantenerlo ahí, pues gracias al dolor del hombre del maletero puede conseguir todo el dinero que desea.  Dos personas más se involucran en esto, trayendo consecuencias nocivas para todos ellos.
    Detrás de esta historia aparentemente absurda y con momentos tanto graciosos, como con su cuota de violencia, estamos frente a una de esas obras del género de gran carga moral.  El exacerbado deseo humano por el dinero, aún a costa de nuestra propia alma y del bienestar de otros, se encuentra presente en este pequeño drama que, además, reinterpreta de manera muy original a uno de los personajes habituales de la más rancia tradición sobrenatural y del género de horror.
     


sábado, 22 de julio de 2017

Lágrimas de sangre, tripas desparramadas y cerebros mordidos por Romero (segunda parte).


       En un momento Romero sostuvo la idea de dirigir dos más películas de zombies para cerrar su saga, no obstante al final lo que hizo fue realizar junto a Marvel Comics una novela gráfica de 15 números llamada Empire of the Dead (2014-2015), que bien puede ser reconocida como su último legado a la temática que él mismo convirtió en uno de los temas favoritos de la gente.
       Pero la filmografía de este verdadero Maestro del Terror no solo dio a su público historias sobre muertos vivientes, tal como ya ha quedado demostrado en la primera parte de este homenaje a su persona.  Pues en lo que concierne al resto de su trabajo, se debe mencionar su otra película de ciencia ficción, terror y catástrofe llamada The Crazies.  En ella un experimento militar (ultrasecreto como bien es habitual en este tipo de argumentos) se desbanda y ello provoca que la población civil cercana al lugar del proyecto, al ser infectada se entregue a una orgía de asesinatos sangrientos…La verdad es que nunca he contemplado esta obra, sin embargo sí vi con gran placer su remake de 2010, producida por el propio Romero, la cual en su momento recibió excelentes críticas, además de muy buenos resultados en taquilla.
      De 1978 data Martin, su propia interpretación del tema del vampirismo, si bien alejada de los aspectos sobrenaturales.  Es así que el argumento aborda esta dependencia por la sangre humana desde el punto de vista de la psiquiatría, a través de un joven de personalidad errática que siente el deseo de beber tal sustancia, cometiendo crímenes para conseguirla; por lo tanto estamos frente a un caso de trastorno de personalidad.  Asimismo la trama aborda el erotismo ligado a la figura de estas criatura de la noche, aspecto que acá se entiende en el caso del muchacho incapaz de mantener una relación sana con mujer alguna, de modo que su despertar a la sexualidad se relaciona con las fantasías propias de alguien que está experimentando este aspecto suyo, pero llevado a un terreno escabroso.  En su metraje el propio Romero se permitió interpretar a uno de los personajes, mientras que el ya mencionado Tom Savini, hizo acá su primera colaboración con su amigo de toda la vida.  Si bien esta película es supuestamente la favorita de su autor y además ha tenido críticas sobresalientes, la única vez en que la vi, me aburrió como una ostra, quizás porque en aquellos tiempos era demasiado cerebral para una adolescente inexperimentado como lo fui en su momento (así que tendré que echarle un nuevo vistazo).





















     

     Poco antes del filme con el cual tuve mi primer encuentro con Romero, Creepshow, apareció Los Caballeros de la Motocicleta (1981), toda una rareza en la carrera de este y de la que sin embargo guardo muy buenos recuerdos de la única vez en que la vi, durante mi etapa escolar.  Eran plenas vacaciones de verano y había prendido la tele para dedicarle tiempo al cine de trasnoche, cuando me encontré con esta pieza bizarra de carácter melodramático, sobre un grupo de motoqueros que realiza espectáculos al aire libre, simulando las leyendas artúricas.  Uno de los dos momentos que tengo persistentes en la memoria es la conversación entre dos varones, bien “machos” ambos, en la casa rodante que al parecer compartían y donde uno de ellos le dice al otro que si todo sale bien, de ahora en adelante serían pareja (o algo así); fue una de las primeras ocasiones en las que vi una historia que abordaba la homosexualidad y sin embargo, para la mentalidad de un chico de esa edad, ver la naturalidad con lo que pasaba eso (sin caer en los arquetipos caricaturescos de la feminización generalizada de los gays), fue algo revelador.   Por otro lado, cuando hace un breve papel nada menos que Stephen King, como un burdo hombre del público, sentí gozo al reconocer a mi ya por entonces escritor favorito (por tanto si ya sabía bien quién era este señor, debía estar a semanas de cursar el tercero o cuarto medio, con 16 ó 17 años de edad).
      1987 fue el año en el que apareció Creepshow 2, que si bien no dirigió Romero, sí coescribió el guión junto a su compañero Stephen King.  A diferencia de la entrega anterior, esta la vi por primera vez en una función nocturna de TV un día viernes, sorpresa que pillé en la pantalla chica a manera de premio tras una semana completa de clases como escolar.  Su afiche tan en el estilo de los cómics de la añorada editorial EC, lo recordaba de habérmelo encontrado en los diarios de más pequeño y en especial el spot publicitario, que los tenía ambos en la retina y con grandes deseos de verla.   Si bien no llega a los niveles de excelencia de la primera cinta, la historia del medio (ya que esta vez se compone de solo 3 fragmentos), es sin dudas de antología por ser una adaptación que le hace honores a uno de los “cuentos de monstruos” más famosos del señor King.  De igual manera la trama que enlaza a los tres episodios, de un niño que se quiere vengar de los muchachos que lo acosan, mezclando la imagen real con la animación a la más pura estética de los cómics EC, resulta de lo más entretenida y bien lograda.


    Monos Diabólicos (1988) es el nombre que se le dio acá a Monkey Shines, sofisticada historia de terror de carácter psicologista y que está valorada entre lo mejor de su autor (si bien no se encuentra entre mis predilectas), otorgándole importantes premios internacionales especializados.   A diferencia de otros trabajos suyos, esta obra no es ni una historia original suya, ni está relacionada con la narrativa de Stephen King y sin embargo sí está basada en una “desconocida” novela del género de un tal Michael Stewart.  Su argumento gira en torno a un apolíneo atleta y estudiante de derecho, quien tal como comienza el filme tenía un pasar idílico, hasta que un absurdo accidente de tránsito lo deja en silla de ruedas, sin poder utilizar cualquiera de sus extremidades.  El hombre como es de suponer entra en depresión, hasta que un amigo suyo científico que experimenta con primates tratando de aumentar su inteligencia, le pone a su servicio a una mona.  El animal es entrenado por una bella mujer, involucrándose románticamente ambos.  Por otro lado, cuando todo parecía ir bien, resulta que debido a los químicos suministrados a la bestia se produce una especie de lazo telepático entre amo y mascota, proyectándose las frustraciones del humano en la criatura, la cual comienza a actuar de manera violenta y mortal.  No puede ser más interesante la manera de cómo se aborda a través de la relación entre el protagonista y su animal, el tema del dominio de los instintos por sobre la razón, que pese a millones de años de evolución en nuestra especie aún siguen dominándonos.  Destacable es también la actuación de Jason Begue, quien logra inspirarnos lástima y simpatía en su rol de discapacitado, el que interpreta con una credibilidad impactante, y que con aun manteniendo su belleza física, no deja de representar la fragilidad humana (me fue imposible no recordar al también fallecido Cristopher Reeve, quizás el Superman cinematográfico más querido en la historia, quien debido a otro lastimoso incidente quedó postrado de por vida en una silla de ruedas…Un hombre tan imponente y hermoso como el mismo Begue).  Teniendo en cuenta la temática de este título, hayamos a su vez la vieja noción moralista de los límites de la ciencia, debido al supuesto actuar poco profesional del amigo del protagonista, quien incluso se ha hecho adicto a la misma sustancia que inocula a sus cobayas.  La dirección de Romero es sin dudas soberbia, demostrándonos acá su talento para trabajar en las condiciones que implicaba el guión (con animales y un actor haciéndose pasar por un cuadripléjico), de tal manera que lo que podría haber parecido falso o ridículo, salió perfecto en su realización.


Trailer de Creepshow 2.
      
       En 1990 fue cuando se unieron tras las cámaras dos grandes del cine de horror como vienen a ser George Romero y Dario Argento, quienes al menos desde la ya lejana época de El Amanecer de los Muertos que no trabajaban juntos.  En esta ocasión inspirados en otro maestro de las historias espeluznantes, si bien literarias, Edgar Allan Poe, realizaron cada uno de ellos una muy personal adaptación de uno de sus cuentos clásicos: el italiano veló por hacer su versión de El Gato Negro, mientras que su colega optó por trasladar a la pantalla grande El Extraño Caso del Señor Valdemar.  Romero se dio el gusto de volver a trabajar con Adrienne Barbeau, protagonista de una de las historias de Creepshow.  El acompañamiento musical de otro genio ligado al terror, como lo es Pino Donaggio (responsable, entre otros grandes trabajos, de la increíble partitura de la primera versión audiovisual de Carrie, dirigida por Brian de Palma y también de otras memorables cintas de este otro gran artista), otorgó sin duda una de las mejores bandas sonoras en un filme de Romero.
    
      Y es cuando por fin llego a la película que más me gusta de nuestro director, siendo además mi cinta de terror predilecta de entre todas las que he visto en mi propia existencia: La Mitad Siniestra (1993).   Sabido ya por quienes conocen de antemano la vida y obra de este cineasta (como por los que se han tomado el tiempo de leer este texto), la fuerte fraternidad entre Romero y Stephen King.  Pues el nivel de aprecio y admiración del escritor hacia su amigo es tan grande, que le dedicó una de sus novelas más emblemáticas: Christine; de igual manera su predilección por La Noche de los Muertos Vivientes ha llegado a tales niveles, que no solo ha escrito al respecto en varias ocasiones, sino que su única novela sobre zombies (bueno, su reinterpretación del tema), Cell, viene a ser su mayor tributo para la película de Romero.  Pues volviendo a la película en cuestión, fue la primera cinta que vi de este director en pantalla grande y luego solo tuve tal gusto con la ya mencionada Tierra de los Muertos.  Justamente supe de la existencia de esta cinta gracias a la misma revista Fangoria, que le dedicó extensos reportajes y los que atesoré como todos sus textos que tuvieran que ver con mi narrador favorito.  Creo que habrá pasado al menos poco más de un año para que se estrenara en las salas acá, puesto que cuando la revista escribió al respecto, el largometraje estaba con problemas de distribución, ya que el estudio que la produjo quebró y por ello se atrasó su exhibición.  Está sellado en mis memorias más significativas la ocasión en que estando a solas con mi abuelito Daniel (el papá de mi madre), a semanas de su fallecimiento (puesto que se encontraba en cama y yo lo visitaba para charlar y leerle, además de escuchar música juntos), le conté entusiasmado sobre mis deseos de ir a su estreno.

      - Abre ese cajón- Me dijo. Lo hice sin saber lo que me esperaba.- ¿Cuánto cuesta la entrada?
       - Mil pesos- Qué increíble lo “barato” que eran las cosas en el pasado.
       - Saca entonces lo que necesites.
      
        La verdad es que no me esperaba tal gesto.  Nunca antes que yo recordara mi abuelito había sido tan dadivoso conmigo y en ningún momento fue mi propósito manipularlo para que lo hiciera.  Era un día jueves y en aquel tiempo daban por primera vez las películas nuevas los viernes.  Con el corazón henchido acudí a mi cita con tal fantasía oscura.
              El argumento de La Mitad Siniestra (solo vine a tener el libro y leérmelo un par de años después), gira en torno a un escritor al que el espíritu de su hermano gemelo, que nunca llegó a nacer, lo acosa con el propósito de conseguir su supuesto derecho a vivir y a costa de su vida.  La novela en la que se basa es una de las más violentas de su autor y en ese sentido la adaptación realizada por Romero no se queda atrás.  Hay mucho amor hacia lo hecho por King en esta adaptación.  Lo sobrenatural está muy bien trabajado, así como las salvajadas perpetradas por el ente maligno, interpretado muy bien por Timothy Hutton, quien hace ambos papeles (los dos hermanos).  La historia en sí aborda un popular tema ya clásico: el doble maligno, también llamado doppelgänger de la lengua alemana y entre cuyos antecedentes literarios se incluyen clásico como El Extraño Caso del Doctor Jeckyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson; no obstante también es una obra que hace referencia al desdoblamiento del artista a través de su obra y del impacto positivo o negativo que puede llegar a tener esta, así como hacer referencia a la genialidad de los creadores, muchas veces a un paso de la locura.  Pese a ser una historia de terror tan gráfica, llega a ser hermosa en su puesta en escena y a la suma de toda esta maravilla se debe agregar la gran banda sonora realizada  por Christopher Young, destacado músico de otros filmes de terror tan notables.


Trailer The Dark Half.

      Si bien voy a dejar en el tintero 3 filmes de la década de los setenta de Romero, no puedo terminar este tributo y repaso su obra, sin mencionar El Rostro de la Venganza (quizás la única cinta de Romero en cambiar tanto su nombre al llegar a Latinoamérica, puesto que en realidad de llama Bruiser, o sea, Matón).  En esta ocasión el director-guionista regresó al terror de tipo psicológico, volviendo a dejar de lado el gore que tanta gloria le dio, para sí retomar la crítica social que había dejado de lado en sus últimas producciones.  De este modo la película en cuestión, es nada menos que una ácida mirada al mundo de los empresarios y en especial a la publicidad, al representar acá la frialdad y competitividad a través de una agencia de modelos femeninas, dirigidas por un tipo hedonista y egoísta que no puede ser más desagradable.  La pérdida del valor al respeto humano y desenfreno total (no dejar de apreciar los excesos de cierta fiesta de Halloween, en la que incluso hay al menos un menor de edad en tal evento), son objeto de la acción punitiva de uno de sus antiguos victimarios y quien aprovecha una ocasión muy especial para ello.  El simbolismo detrás de la máscara con la que amanece el protagonista, así como de la nada o más bien a manera de una proyección de su deseo de liberarse de sus frustraciones, lo llevan a cometer las acciones que bajo su propia identidad habría sido incapaz de realizar.

Una curiosidad: afiche japonés de Bruiser.

jueves, 20 de julio de 2017

Lágrimas de sangre, tripas desparramadas y cerebros mordidos por Romero (primera parte).


       Con tanto zombie por ahí en las películas, los videojuegos, los cómics y las series de TV (¿Quién no conoce en la actualidad The Walking Dead?), el común de los mortales ignora que el responsable de todo este boom de los muertos vivientes comedores de carne huma fresca, George Romero, nos dejó hace solo 4 días atrás.  Nacido el 4 de febrero de 1940 y muerto a los 77 años, fue un importante cineasta dedicado al género del terror que dejó tal legado, que tal como ya se expresó en las primeras palabras de este párrafo, introdujo uno de los monstruos más famosos dentro de la cultura popular.
       En varias ocasiones me he referido a este hombre en varios post y que desde adolescente he admirado profundamente,  de hecho hace rato que le dediqué una etiqueta dentro del extenso listado de temas que tengo en el blog, pero nunca (salvo ahora) me había referido en exclusiva a su obra… Y ahora es el momento adecuado.
      Si bien desde niño me han gustado las historias de terror, no obstante a este artista solo lo vine a conocer ya de adolescente, gracias a la querida colección de la revista Fangoria que empecé a comprar.  Fue así que en uno de sus tantos reportajes y textos varios, apareció su nombre, haciendo primero referencia a la proeza que le significó realizar cuando aún no cumplía 30 años, la obra que le otorgó fama para la posteridad: La Noche de los Muertos Vivientes (1968).  Y como toda una guía para los amantes de las historias de horror, gracias a esta revista me fui enterando de su filmografía, deseando adentrarme cada vez más en las profundidades de sus pesadillas.
     Pero años antes de que llegara a mis manos tan especializada publicación, ya era un consumado fanático de este tipo de historias, si bien de más pequeño luego pagaba el precio de mis obsesiones con las pesadillas que me provocaban y el miedo a la oscuridad.  Llevo mis recuerdos a alrededor de 1989 ó 1990, cuando el VHS reinaba en las funciones caseras de todo tipo de películas.  Mi papás no me comprarían mi primera máquina reproductora de estas cintas hasta diciembre del 90, razón por la cual debía conformarme viendo películas en un videoclub cerca de mi casa y en el cual si uno pagaba el coste de un arriendo, podía ver la cinta que quisiera (los dueños interesados en ganar dinero, no tenían inconvenientes en que menores de edad gozasen títulos para mayores,  siempre y cuando pagaran la cuota respectiva; claro que no sé si eso pasaba en el caso de solicitar una porno). De este modo me ponía de acuerdo con mis amigos para juntar los $500 pesos que en ese entonces salía este beneficio.  Y así fue que me encontré con varias cintas por primera vez, muchas de ellas verdaderas joyas de la cinematografía fantástica tales como Robocop y El Resplandor.  Por lo general iba los sábados, siendo durante un largo tiempo esta mi única instancia para darle en el gusto a mi amor por el cine, ya que fue más entrado en la adolescencia que me dispuse a ir a los teatros por mi cuenta con mis pares.
      Y en una de estas funciones privadas me encontré con Creepshow (1982). La verdad es que no sé si para aquella época ya sabía quién era Stephen King, el cual se entretuvo un montón adaptando para su amigo George Romero, algunos de sus cuentos para este filme de 5 historias autoconclusivas y con un hilo conductor, homenajeando los viejos cómics de terror de la desaparecida editorial EC.  La idea principal de esta producción fue entretener, nada de crítica social, ni temas complejos, solo sustos, monstruosidades y efectos gore al más puro estilo de las historietas que esta dupla y el resto de sus amigos quisieron tributar.  Aquella vez salí de la exhibición con esa alegría que solo un niño puede llegar a tener, cuando se han encontrado con algo tan formidable, por ser novedoso para la mente de alguien inexperimentado y que por eso en lo único que piensa es en conseguir más y más de lo mismo (bueno, para ser sincero cuando uno es grande, obsesivo y ñoño, de vez en cuando se vuelve a este estado, je).  Como datos adicionales acerca de este trabajo, puedo contarles que cuenta con la participación de varios actores consagrados, algunos de ellos al principio de su carrera, pero ya en aquel entonces notables (como Ed Harris y Ted Danson); se pueden mencionar además la participación de Leslie Nielsen, Adrienne Barbeau y John Colicos, entre otros. Mención aparte es la breve, aunque entretenida intervención de Tom Savini, otro gran amigo de Romero, que apareció en varias de sus películas y que además es también un consagrado director y maquillador de efectos macabros.  Por otro lado, el mismo Stephen King fue protagonista de la primera historia, demostrando su versatilidad a la hora de pasar a otro campo artístico. Asimismo su música electrónica es sin dudas soberbia, a cargo de John Harrison, quien además de compositor ha trabajado como director en algunos de los episodios de la serie Tales from the Darkside, creada por el mismo Romero y luego hizo para la pantalla chica las miniseries de Dune (2000) e Hijos de Dune (2003), sobre los aclamados libros de ciencia ficción de Frank Herbert.   Por último, no se puede olvidar que la adaptación al cómic de esta perla del séptimo arte fantástico fue hecha por otro maestro, Berni Wrightson (quien también nos dejó este año, así que espero que ambos artistas se reencuentren en el más allá).


Trailer de Creepshow.
     Como ya saben, el título anterior fue mi primer encuentro con George Romero, no obstante la segunda vez en que pude disfrutar con una de sus cintas, fue con su debut.   Quienes no conocen esta joya del séptimo arte, que lejos sobrepasa el género al que pertenece, deben saber que cuando la realizó su creador no hace mucho que había salido de la universidad y tras conseguir algo de experiencia y dinero filmando comerciales, se puso de acuerdo con unos amigos para realizar una obra de miedo.  Con un presupuesto ínfimo, excelentes actuaciones y más encima un guión potente a cargo del propio Romero, como también una fotografía en blanco y negro cuidada, que ayuda a mantener la atmósfera pesadillesca de todo, el filme se convirtió en un verdadero semillero para realizar nuevas historias al respecto.  Las escenas de masacre zombie, en especial cuando estas criaturas aparecen comiendo carne, según se cuenta fueron posible gracias a la contribución de carniceros amigos, que no vacilaron en hacerse publicidad de esta extraña manera y de paso contribuir al arte (je).


Trailer de La Noche de los Muertos Vivientes.

      Solo los prejuiciosos y quienes nada saben de la ópera prima de Romero, ignoran el transfondo de esta y que en clave de ciencia ficción postapocalíptica (pues antes de ella los zombies solo aparecían como entidades de carácter sobrenatural, debido a la magia y al vudú), aborda el tema de la desarticulación de la sociedad civilizada ante las catástrofes; en otras palabras, muestra cómo el ser humano ante cualquier circunstancia que mine su seguridad, de inmediato actúa usando su instinto y deja de lado su racionalidad.  Pues la violencia tal como está demostrada en esta obra, no solo viene de los cuerpos revividos (que en realidad pueden ser comparados con las bestias que atacan tan solo para comer y no por un acto de maldad inherente), sino que de los vivos que tal como se muestra hacia el final de esta tragedia, actúan regocijándose en la miseria en la que se encuentran.
      Otro punto destacable de tan capital largometraje, es que fue una de las primeras películas gringas en tener de protagonista a un afroamericano, siendo el resto de los personajes principales y secundarios blancos.  Es así que este hombre aparece con dotes heroicas frente a la adversidad, con una regia estampa llevando un traje de corbata y dejando con todo esto más que claro, el papel importante que hace rato ya poseía esta minoría étnica en la comunidad de su país. 
      Siendo que por razones de error de su distribución este filme es de dominio público, han aparecido fragmentos suyos en un montón de otras producciones, siendo homenajeada y parodiada muchas veces.  Al respecto, se puede mencionar el único episodio de Halloween de la serie Medium, en el que la protagonista se ve inmersa dentro de esta cinta, la que es recreada de manera sorprendente, a la par de que usaron también imágenes reales de la película. 
      En 1990 se realizó un remake por parte de Tom Savini, el colega amigo de Romero ya mencionado.  Los resultados hicieron honor al original, pues contaron con la producción del propio director de la cinta primigenia, quien además cambió en algunos aspectos el guión para mejorar lo que le pareció era necesario.  No obstante en 2006 y 2015 se realizaron otras versiones, estas sin considerar a Romero dentro de su realización.
     5 son en total las secuelas directas de La Noche de los Muertos Vivientes, todas ellas llevadas a cabo por el propio Romero, si bien en distintas épocas.  Al respecto hay que mencionar la que viene a ser la trilogía original, completada entre los años 1978 y 1985 respectivamente.  La primera de ellas lleva el nombre de El Amanecer de los Muertos Vivientes y está ambientada nada menos que en un centro comercial, al que llegan un grupo de sobrevivientes a refugiarse, convirtiendo este templo al consumo en su santuario (ironías por parte del director).  Sin embargo pese a toda la seguridad que supuestamente había en este lugar, aun así no logran ser capaces de derrotar a las hordas de muertos caníbales, para quienes al parecer el centro comercial les trae recuerdos de cuán felices fueron gastando su dinero en dichas dependencias.  La escena de desmembramiento a una de las víctimas aún viva, es sin dudas una de las más famosas del cine de terror.  En 2004 tuvo su remake, bastante elogiado por cierto, dirigido por Zack Snyder, hoy famoso (y despreciado por algunos) por sus adaptaciones cinematográficas de cómics DC.



      La tercera parte de la llamada trilogía original zómbica de Romero se llama El Día de los Muertos.  En esta entrega se abordan dos temas caros a la ciencia ficción más crítica: primero la presencia de mad doctors (científicos locos), en la figura de un especialista que desea “amaestrar” a los muertos vivientes y se obsesiona con ello, olvidando en parte de sociabilizar con sus congéneres; a la larga como sucede en la vida real y en estas historias ficticias, el progreso humano queda reducido a nada, porque nuestra especie nunca logra ser más fuerte que la naturaleza misma. Luego, siendo el director-guionista un ideólogo antisistema gringo de fuertes convicciones, no podía dejar pasar en este filme una sentencia en contra del militarismo y el fascismo hasta cierto punto; es así que en la cinta en cuestión vemos a un grupo de uniformados, que pese a la devastación en la que se encuentra todo, trata de controlar lo que sucede; pero más que para salvaguardar a la humanidad, como otro intento de conseguir poder bajo sus propias directivas y no a través del concenso.  Lejos más sangrienta que sus predecesoras, de seguro a su mayor presupuesto y a las posibilidades técnicas de la época, es considerada no obstante por muchos como la menos lograda de esta primera trilogía.   En 2008 se estrenó un remake a cargo de otro director especializado en el terror, Steve Miner, que se estrenó directamente al mercado hogareño; lamentablemente no tuvo buenas críticas.
      En 2005 George Romero sorprendió a sus seguidores a lo largo del mundo, al regresar al cine que lo hizo famoso y al que él mismo ayudó a hacer popular, con una nueva entrega de su saga y que se puede considerar como la primera parte de una segunda trilogía: Tierra de los Muertos.  Pese a que en términos económicos, este nuevo episodio en su serie no puede ser considerada como una producción de alto presupuesto (pues no alcanzó a costar los 20  millones de dólares), el buen uso de los recursos a su disposición permitió la realización de una cinta en verdad notable; en este sentido se debe apreciar la participación de varios actores de renombre, muchos de ellos ya con toda una carrera de consagración dentro del cine de terror: Dennis Hooper, John Leguizamo y Asia Argento (la hermosa hija de Dario Argento, también amigo de Romero y el que le produjo El Amanecer de los Muertos y con quien codirigió Los Ojos del Diablo).   La película nos muestra un mundo en el cual ya son pocos los humanos que quedan, habiéndose extendido la plaga zombie al punto de que los vivos deben vivir en ciudades fortificadas, para no convertirse en comida de los muertos vivientes.  Y es en medio de una de estas últimas utopías (en realidad toda una distopía), que radica la mirada incisiva de nuestro amado director, al dejar constancia de la corrupción en los llamados líderes del pueblo, en la figura del mandamás de la ciudad en la que transcurre la historia y quien a la larga resulta mucho más pernicioso que los mismos monstruos.  Personalmente debo decir sobre esta obra, que para mí tiene un valor muy importante, ya que ha sido la única de la serie que he podido ver en el cine, pues cuando estrenaron las anteriores o bien no había nacido (en el caso de la primera) o bien era demasiado pequeño (y ni sabía que existían); en el caso de las que le siguieron, para pesar de muchos nunca las exhibieron en mi país en el circuito comercial.
     El siguiente capítulo dentro de las películas de zombies de Romero corresponde a El Diario de los Muertos (2007), que en cierto sentido más que una secuela, se puede considerar como que su argumento transcurre en paralelo a los acontecimientos de la cinta original; puesto que cuando suceden, recién está comenzando el apocalipsis zombie.  Su guión cuenta de un grupo de jóvenes universitarios de la carrera de cine, quienes ante lo que está pasando, filman cámara en mano todo lo que ocurre, en una especie de reality show.  Es en todo esto que resalta la crítica a los medios de comunicación masivos, en especial la televisión, que profita de las desgracias ajenas, a través de estos muchachos que actúan con una falta total de empatía y aprovechando la morbosidad para conseguir notoriedad.  A diferencia del resto de otros filmes de la saga, su autor incorporó el humor negro para convertir este título en toda una parodia al espectáculo de la violencia gratuita, que venden los supuestos profesionales del “cuarto poder”.

      De 2010 data Survival of the Dead (ocupo el título en inglés, debido a que nunca la pillé por estos lares en una edición para Latinoamérica), la última parte de la serie y, para pesar nuestro, la despedida de George Romero como director.  Teniendo en cuenta el argumento del largometraje que le antecedió, este otro viene a ser en cierto sentido su secuela directa, ya que también estamos aquí en los comienzos de la epidemia zombie.  Los protagonistas son tanto un grupo de militares, como dos familias enemigas entre sí, siendo que estos dos grupos habitan una isla aislada del resto de la población y a tal lugar llegan los uniformados, para desestabilizar en parte con su presencia invasiva la aparente armonía del lugar.  Una vez más aparece en la trama, la idea de domesticar a los muertos vivientes, lo que como era de esperar no trae los resultados positivos esperados.

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