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domingo, 5 de julio de 2020

Disfrutando otra vez de los cuentos de Neil Gaiman (I).


     Material Sensible (2015) viene a ser la cuarta recopilación de cuentos, micro cuentos, novelas cortas y poemas de Neil Gaiman y quien en la actualidad es uno de los autores de fantasía y géneros afines más destacados.  Ganador de un montón de premios, alabado por la crítica y amado por sus seguidores incondicionales que se cuentan por millones en todo el mundo (entre los que se encuentra este servidor), nos demuestra una vez más su amor por el formato del cuento, el cual gente como él y Stephen King no han dejado de cultivar al publicar seguido narraciones como esta en diversas revistas y antologías (que muchos otros autores ignoran, como Anne Rice, por citar algún novelista aún vivo).
    Como es costumbre suya y en recopilaciones de este estilo, Gaiman nos regala una introducción donde no solo nos explica sobre el proceso que lo llevó a escribir estos títulos, sino a través del cual ya nos cautiva con su particular prosa y con la que sabe cómo llegar a sus lectores. Por otro lado, no deja de rendirle sus respetos a un montón de escritores que le antecedieron, quienes los inspiraron desde sus primeros años como amante de este tipo de historias, bello gesto de su parte que denota humildad y agradecimiento por la herencia literaria que junto a él gozamos.
    Las palabras con las que nos explica el sentido del nombre dado a la antología, los recuerdos que nos comparte y que nos llegan al corazón haciéndonos ver que no estamos solos y por eso leemos, son otros dones que nos hace este gran autor.  
    En la segunda y última parte de mi revisión de este libro, que a medida que voy leyendo sus obras voy escribiendo mis comentarios al respecto, espero profundizar un poco más en esta genial introducción. Démosle, pues, espacio a estas bellas, emotivas, impactantes y aterradoras narraciones.

1. Cómo armar una silla.

    Lo admito sin vergüenza, no me gusta en general la lírica y más cuando se trata de textos traducidos, que pierden su fuerza cuando son trasladados a otra lengua (claro, hay honrosas excepciones).  Hasta leer lo que escribe del género mi autor favorito, Stephen King, no me atrae y es que me parece que no es muy buen poeta que digamos...Y lo mismo me parece con Neil Gaiman, si tomo como ejemplo este texto suyo, bastante incomprensible y que soy incapaz de decir de qué trata.  Menos mal que él mismo llama en la Introducción a estos versos "propinas" y que son "gratis", algo que en todo caso viene de su segunda colección Objetos Frágiles y que disfruté hace rato ya; por lo tanto, él mismo asume dichas piezas como un agregado extra que quizás hasta uno podría saltárselos, puesto que lo que queremos de él son sus tremendas historias ¿No?

2. Un Laberinto Lunar.

    Un hombre que gusta de visitar lugares con atracciones extrañas, tiene una conversación con un anciano dueño de un "laberinto lunar" (exacto, aquel que le da el nombre al cuento), quien le cuenta acerca de la génesis de esta construcción; poco a poco vamos enterándonos en detalles extraños sobre las visitas al laberinto, esperando con ansias lo que va a pasar y es que no tenemos idea de hacia dónde irá la historia, pero puede que Neil Gaiman esta vez los decepcione como a mí, que remata todo de una manera "demasiado poco convencional" (por no decir inentendible, al menos para mí). Si me hubiesen preguntado,  no habría puesto este relato como primer texto narrativo para abrir el tomo, más todavía luego del poema con el que partió todo y es que creo que lo mejor es partir con una buena ficción "redondita", tal como el propio Neil Gaiman lo hizo en Objetos Frágiles.

3. Lo que pasa con Cassandra.

    Una segunda narración intrigante que atrapa desde el principio al lector y que termina dejándonos con una sensación rara y confusa, sobre sí en verdad entendimos su desenlace, que Gaiman para nada acaba su argumento como habríamos esperado.
    Un joven artista se encuentra con la sorpresa de que la novia imaginaria que se inventó en su adolescencia es real (o se ha encarnado en vida), lo que termina con el eventual encuentro de los "viejos" novios.
    Supongo que el autor, en su inmenso bagaje cultural y literario, reinterpretó en esta ocasión el mito de Casandra de Troya, la vidente maldecido por Apolo y a la que todos creían loca debido a sus predicciones, puesto que este cuento en cierto sentido trata acerca de la misma ambigüedad de nuestros recuerdos e imaginación.
     Nota: Como voy escribiendo estos comentarios a medida que leo las piezas que conforman este volumen y de inmediato me explayo sobre lo que me parecen, solo espero que de una vez por todas me encuentre con algún relato que en verdad me logre cautivar por completo (cosa que no ha pasado hasta el momento, debido a los desenlaces de los dos cuentos repasados, que para nada me han satisfecho).

4. En la oscura profundidad del mar.

    ¡Mi deseo se ha cumplido! Un cuento bastante breve, de unas tres páginas más o menos, potente, "redondito" y desgarrador.  El narrador a la orilla del río Támesis, conoce a una mujer que le cuenta la triste historia de su hijo marinero a temprana edad (aún un niño) y de lo que le pasó en su último viaje al mar.
    Una pieza que rescata ese lirismo del autor que echaba de menos, pese al tono sombrío del relato y que nos habla acerca de la soledad, el dolor y otras miserias humanas.

5. "La verdad es una montaña en las cuevas negras...".


   ¡Este es el Neil Gaiman que me gusta!
   Valiéndose una vez más de la tradición de los mitos, leyendas o relatos orales del folclor tradicional, el autor nos cuenta una narración sobre un viaje de dos hombres hasta una cueva donde se encuentra un tesoro de origen mágico.  Muchas cosas les pasa a ambos hasta llegar a su destino y el final del camino resulta tanto o más sombrío!, que aquellos relatos que se contaron entre sí durante el periplo juntos.
    Un precioso texto lleno de momentos sublimes, entre medio de episodios oscuros que abordan la naturaleza más siniestra de nuestra humanidad y ahondan en el tema de la justicia.

6. Mi última casera.

    Por la forma de cómo está escrito, me da la impresión de que su autor llevó a cabo su realización a manera de un poema narrativo, quizás rimado, lo que en la traducción a nuestra lengua no ha sido posible apreciar.  No obstante, la historia que nos cuenta en unas pocas páginas su clima siniestro y su final, no deja de ser impactante.
    Un hombre se refiere a cómo es la vida en la pensión en la que vive junto a otros como él, un lugar horrible y donde el servicio culinario es pésimo; luego, tal como nos describe a la dueña del lugar, única mujer de ese sitio, pareciera que no se trata de alguien "común y corriente", si se considera que consigue huéspedes con facilidad y pese a la mala fama de su pensión.
   Una obra de terror sobre hombres sometidos y una mujer que ejerce su poder sobre ellos, como metáfora de lo horrorosas que pueden ser las relaciones entre distinto sexo (y, por qué no, el latente temor al poder de las mujeres de la sociedad patriarcal).

7. Una historia de aventuras.

    Otro microcuento, pero este lleno de humor.  Un hombre visita a su madre ya anciana y mientras ordenan cosas de su fallecido padre, encuentran una estatuilla de uno de sus viajes de juventud. Es cuando el narrador escucha la más increíble historia, que su progenitora le cuenta como si no fuera nada del otro mundo.  Queda la incertidumbre, al menos para el lector, de si esto ocurrió o solo son divagaciones de la anciana.
     Un mero divertimento para agradecer sin complicaciones, aunque el propio Gaiman explica que cuando escribió esta pieza, lo hizo pensando en la gente que se admira de las cosas más banales... ¿Entonces dónde queda el sentido de la maravilla?

8. Naranja.

    El ingenio de un maestro para contar historias y alguien que ama tanto el recurso de los relatos breves como Orson Scott Card, se revela acá con esta rara historia contada de una forma muy curiosa: las respuestas a un cuestionario de una de los testigos de un hecho extraordinario, a medias entre el absurdo y la ciencia ficción.
   No tengo nada más que decir al respecto, salvo que me entretuvo, si bien al principio no tenía idea para dónde iba esta narración tan bizarra.

9. Un calendario de cuentos.

   Una historia para cada mes del año, doce en total y cada una diferente, para nada conectadas entre sí.  La primera de ellas promete y uno puede pensar que se desarrollará su trama con el transcurso del tiempo, pero no es así y todo termina dejándonos en ascuas, que todo pareciera solo el proyecto o el comienzo de algo más grande y completo; esta sensación de que las narraciones no están acabadas y de que Neil Gaiman nos ha engañado una vez más, acaba menos mal con abril y a partir de mayo podremos encontrar verdaderos cuentos, que nos recuerdan a ese escritor que adoramos, capaz de emocionarnos con la belleza de sus palabras y el sentido de que la verdadera magia existe (bueno, en julio tiene una recaída- qué lástima, justo en mi mes favorito del año, que es cuando estoy de cumple y disfruto las anheladas vacaciones de invierno, pero nadie es perfecto y en gustos no hay nada escrito).  Por cierto, diciembre se viene más emotivo que nunca, con la esperanza de que hay una luz al final del túnel y el consejo de que nunca debemos agachar la cabeza.

10. El Caso de la Muerte y la Miel.

     Tras haber tenido su (supongo) primera excursión en las aventuras del gran Sherlock Holmes, con el premiado cuento Estudio en Esmeralda, Gaiman regresa con otra aventura sobre el gran personaje de Arthur Conan Doyle y ahora sobre la ancianidad de este, la que en todo caso no ocurre en el universo lovecrafniano del cuento citado.
    Un ser querido del detective fallece (que no se trata de Watson, así que tranquilos), lo que lo deja con un último caso que resolver y para eso realiza a solas un viaje al otro lado del mundo, donde se queda por años realizando unos extraños experimentos, que solo en el último par de páginas de esta historia se nos revela su propósito.
     Una vez nos queda de manifiesto el inmenso amor del escritor por los clásicos, a los que con todo dominio del tema y creatividad, acostumbra a re visitar para regalarnos sus revisiones literarias y nuevas ficciones.

11. El Hombre que olvidó a Ray Bradbury.

   Tal como nos lo adelanta el título, esta vez le toca ser al autor de Las Crónicas Marcianas ser el homenajeado por su colega, quien por medio de este texto lleno de la prosa poética y que se nota quiso emular Gaiman del recién mencionado, nos habla acerca del ejercicio de la memoria y del papel que cumplen las grandes historias (y sus creadores en nuestro mundo).   
    Esta pequeña pieza trata sobre un montón de cosas, la verdad: Es un poema en prosa y narrativo de amor a alguien que pobló nuestra infancia, adolescencia y juventud (como en mi caso) con maravillas y ficciones que nos llevaron a querer más de estas fabulaciones; también corresponde a un escrito sobre la pérdida y de cómo la enfrentamos esta, no con pesimismo, sino que con fe, pues solo olvidando por completo perdemos todo aquello a lo que nos aferramos.


viernes, 24 de enero de 2020

Coqueteando con otros géneros literarios.


1. Mucho más que terror solamente.

     Indiscutiblemente hace rato que Stephen King es considerado como el Rey del Terror, gracias a sus numerosos relatos y novelas de miedo, que desde la década de los setenta viene publicando.  No obstante, el querido “Tío Steve” como artista viene a ser mucho más que eso, puesto que es uno de esos narradores que ama la literatura y lo que hace (que recordemos antes de volverse un escritor profesional, era profesor de literatura); de modo que no solo las historias de miedo son las que le interesan y aprecian, sino que el arte de la palabras en general.  
      Lo anterior se puede ver a lo largo de toda su producción, a través de sus constantes homenajes a numerosos autores que le precedieron e incluso entre sus pares contemporáneos, ya sea mencionándolos a ellos de forma indirecta o sus obras (Lovecraft, J. K Rowling y su saga de Harry Potter, Charles Dickens, William Peter Blatty y El Exorcista, por mencionar unas pocas entre todo un montón); pero también de una manera más sofisticada, llegando a escribir textos que se inspiran en obras concretas y que él mismo particularmente aprecia, ya sea imitando el estilo e incluso el subgénero literario (como su cuento de horror cósmico Crouch End, basado en los llamados Mitos de Cthulhu, el guión para la miniserie Rose Red inspirado en Richard Matheson y Shirley Jackson, otros dos de sus maestros y su relato El Caso del Doctor, que toma a los famosos personajes creados Arthur Conan Doyle, entre otros).
     Asimismo, ha incursionado en la poesía y de paso por varios subgéneros y temáticas tales como la ciencia ficción (La Cúpula y Los Tommyknockers), la antiutopía (La Larga Marcha y El Fugitivo), la novela rosa (los segmentos incorporados en Misery, que escribe Paul Sheldon para su captora), el drama carcelario (La Milla Verde y La Redención de Shawshank), el western (buena parte de la narración de La Torre Oscura), etc.
     Y si bien ha escrito unas cuantas historias de corte policial, como la mencionada El Caso del Doctor, nunca antes había firmado una novela de ese tipo por completo realista (que igual sus obras The Colorado Kid y Joyland se acercan a este estilo, aunque no se alejan del horror sobrenatural que tanto le gusta) , todo hasta que lo hizo con Mr. Mercedes y que corresponde al libro suyo que hoy nos reúne.  Cabe mencionar que este título ganó nada menos que el prestigioso Premio Edgar (en honor al Edgar Allan Poe, el creador del género policial y uno de los primeros escritores gringos destacados del género de terror) a la mejor novela de misterio en 2015, otorgado por la Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos, habiendo competido con varios importantes autores y obras ese mismo año.

 

2. Y este es solo el comienzo.


     Publicada a mediados del 2014, Mr. Mercedes viene a ser no solo una obra “solitaria”, sino que la primera parte de la llamada trilogía de Bill Hodges, nombre que recibe debido a que así se llama su protagonista.
     Bill Hodges es un ex policía recién retirado y que tuvo una carrera bastante exitosa, de  62 años con problemas de sobrepeso; pero ese es el menor de sus problemas, que lo peor es la soledad y el sentimiento de inutilidad, sumado al aburrimiento que lo han llevado a tener pensamientos suicidas.  Su monótona existencia cambia de un momento a otro, cuando le llega una carta que resulta ser nada menos que del supuesto responsable de una horrible matanza cometida el año anterior y en la cual él estuvo involucrado en la investigación, si bien junto a su compañero no logró dar con el asesino.  De este modo, decide comenzar a investigar por su cuenta y en el camino conoce a una estupenda mujer que le cambia aún más la vida, así como a otra relacionada con la anterior, que resulta ser vital para encontrar al culpable.  Asimismo, se vale de un chico prodigioso para seguirle la pista a quien luego le llamará Mr. Mercedes.
     Paralelo a la historia de Hodges y a sus particulares colegas de investigación (ninguno de ellos trabajando para alguna agencia, si no que salvo el propio protagonista, las personas más inverosímiles en primera instancia para realizar esta labor), la narración se detiene en el propio asesino, metiéndonos en su intimidad propia de un sujeto que pese a su inteligencia superior a mucha gente, resulta ser alguien por completo nocivo y desagradable.  La enfermiza relación con su madre y su pasado, más su actuar con el resto de quienes lo rodean, se convierte en otro de los tantos atractivos elementos de esta novela que no da respiro al lector.

Este humilde servidor contento con el libro en cuestión, la primera novela leída de este 2020.
3. Aspectos a apreciar del libro.

   Su autor no solo sabe mantener atento al lector, sino que logra atraparlo desde un principio y ello con un primer capítulo, breve, aunque potente, en el cual nos presenta a un par de personajes que de inmediato nos agradan y que estamos seguros que serán parte esencial de la historia…Pues lo serán, aunque no como lo esperamos y he ahí la mejor manera de conseguir nuestra devoción.
     Una vez que nos presenta al protagonista, a sus llamados “Lectores Constantes” nos hace un regalo al mencionar de manera indirecta a dos de sus novelas de terror clásicas (si bien la segunda lo hace a través de su película, o más bien de su primera adaptación audiovisual: la miniserie para la televisión)…Me estoy refiriendo a Christine y a It.
    Continuando con el libro sobre el automóvil poseído mencionado recién, tal como dice el nombre de la obra que revisamos ahora, esta también  tiene que ver con uno de esos vehículos.  El amor e interés por el autor para con estos objetos una vez más queda patentado, presentándolos como extensiones de sus dueños y/o herramientas tan presentes en nuestra cotidianeidad, puesto que no es la primera vez que ellos toman relevancia en su bibliografía (como bien podemos atestiguarlo a través de su libro Buick 8 y su novela corta Área 81). Pues esta vez es un auto Mercedes el que cobra vital importancia en el argumento, si bien no toma un cariz sobrenatural, aunque sí bastante presente a lo largo de sus páginas.
     Por supuesto que esta historia, en la cual los héroes andan detrás del villano, aborda un viejo tema caro a la narrativa clásica de Stephen King: la lucha entre el bien y el mal, aunque ello alejándose de los elementos fantásticos; no obstante, también trata una idea muy atractiva para los lectores que ya tenemos “nuestros añitos” (y que recordemos el propio Tío Steve, va actualmente por 72 años): solo se es viejo e inútil cuando se ha perdido la esperanza y por eso mismo solo depende de uno darle sentido a nuestra existencia.  Sin embargo, no solo el veterano Bill permite tratar lo anterior, que cerca de la mitad del libro va a aparecer un personaje que en verdad se robará el corazón de much@s, siendo otro ejemplo de resiliencia y demostrándonos que si nos lo proponemos podemos ser nuestros propios héroes.
    Como en muchas producciones de su realizador, queda de manifiesto la preocupación a la hora de darle credibilidad a lo que escribe, investigando previamente para darle el corpus respectivo a su texto; es así que en esta ocasión aparecen datos muy interesantes sobre el uso de internet y computadores, algo tan vez nunca abordado con tanta detención en otras obras suyas.  El mundo actual está sometido a estas tecnologías y ello va en beneficio nuestro, como también puede ser una maldición, algo que queda de manifiesto en su desarrollo.
      Esta novela, que queda ya claro que su servidor la recomienda bastante, está llena de esos momentos que uno adora de su autor favorito: personajes entrañables, un villano que pese a lo detestable que resulta ser muy atractivo, humor, intriga y esas descripciones horrorosas que solo un maestros del terror como Stephen King sabe escribir.
     Y a todo esto, el final de la novela podría ser uno de los mejores que haya realizado el artista, puesto que en contra de lo que esperaría cualquiera, la solución al gran conflicto de la historia no se resuelve de la manera más tradicional…Lo que no pienso contarles, para aguarles la fiesta si es que aún no han leído esta estupenda obra.

 

4. Personajes principales.

* Bill Hodges: El protagonista o quizás mejor dicho el más relevante de los cuatro personajes principales, es un buen hombre mayor separado y con una hija ya adulta a la que no ve hace un par de años.   La destreza que consiguió durante su trabajo como agente de la ley, le será fundamental para atrapar al asesino, si bien debido a ciertas incompetencias suyas queda claro que no somos infalibles, aunque nunca es tarde para aprender cosas nuevas.  Más encima, entre medio de su investigación redescubre el amor y hace dos  amigos valiosos, en circunstancias en la que creía que no podían llegar nuevas cosas buenas a su alrededor.

*  Brady Hartsfield: El “malo” de la historia es un tipo cercano a la treintena, muy inteligente y guapo, prodigio además con la tecnología, la que usa para beneficio propio de manera maquiavélica.  Vive con su madre viuda y alcohólica, con quien mantiene una relación insana; a ambos los une un recuerdo espantoso del que no hablan y ello será uno de los pasajes más impactantes del libro, una vez que se revele al lector.  Pese a la tragedia que es su pasado, resulta imposible sentir lástima por él y justificarlo; tal y como queda de manifiesto en la novela, es todo un alienígena entre los demás, puesto que ni su propia madre es su par.

*  Olivia Trelawney: Una mujer viuda cincuentona adinerada, que tal como el protagonista vive sola y comparte con al menos 4 personajes más ese sensación de no tener quién la necesite; es poco agraciada y posee una personalidad obsesiva que despierta rechazo en los demás, lo que pasó incluso con Bill cuando la conoció (un contraste interesante, viene a ser su aspecto y actitud anómalas, si la comparamos con Hartsfield, quien se esconde bajo su apariencia amable y sonrisa falsa, para acechar).  Es una de las víctimas del psicópata y ello de una manera muy interesante, con lo que queda de manifiesto las distintas manifestaciones del mal y el poder que tienen la culpa y la depresión en las personas.  Tristemente estuvo involucrada en los asesinatos del comienzo de la obra y ello viene a convertirse en su perdición.

* Janelle Patterson: Hermana menor de la Trelawney, está en los cuarenta y se ve bastante bien a su edad.  Tuvo un matrimonio desastroso, habiéndose separado y pese a ello es una persona cálida.  Su camino se cruza con Bill y ello resulta reconfortante para ambos.  Por sobre las diferencias personales con su hermana, la ama de corazón y ello corresponde a otro ejemplo de cómo el amor por la familia, se constituye en uno de los pilares de esta obra, que no solo aborda lo propio del género policial, puesto que tanto en ella como en Bill e incluso el asesino y otros personajes, vienen a ser relevantes sus relaciones familiares para definirlos.

* Jerome Robinson: El joven vecino de unos 17 años de Bill, es un simpático y guapo muchacho negro muy inteligente, por cierto, quien le poda el césped al protagonista; proveniente de una familia acomodada, tiene buena relación con su “empleador”, hasta que los eventos los acercan más y terminan por hacerse amigos de verdad.  A través de él y su gente queda patentado el tema del racismo y los prejuicios, a estas alturas del partido aún presente en USA.  Gracias a sus conocimientos computacionales y buena voluntad, se transforma en uno de los dos nuevos compañeros de Bill en sus pesquisas.

* Holly Gibney: Por fin llegamos a mi personaje favorito y por lo que supe también es uno de los predilectos de su creador, ya que no solo vuelve a aparecer en las siguientes entregas de esta trilogía, sino que además en su novela El Visitante y una novela corta que saldrá este año publicada en su próxima colección de novelettes.  Prima de Olivia y Janelle, es cuarentona también, aunque no guapa como la segunda y su relación con ambas nunca fue muy estrecha, hasta que las acciones de Brady la llevan a reunirse con los otros personajes.  Posee serios problemas psiquiátricos, razón por la cual está medicada, por lo que vive con su madre posesiva y que tal como sucede en la novela viene a ser su peor problema.  Conocer a Bill la marca lo suficiente, como para motivarla a comenzar su proceso de emancipación, llegando a convertirse en alguien decisivo para atrapar al sociópata.  El tema de la resiliencia es mayor en ella, puesto que aparece en el libro como alguien insignificante y luego poco a poco comienza a maravillarnos, demostrándonos además que no hay que dejarse llevar por las apariencias.  También entabla una relación estrecha con Jerome, conformándose con ello un trío en verdad encantador.

5. La trilogía en la televisión.

    El atractivo de esta novela y de la trilogía en general, hizo que se interesaran por hacer una serie de televisión basada en ella; que más encima hoy en día y más que nunca, todo lo que salga de la pluma de Stephen King es disputado por los medios, para sacar provecho de ello. Gran éxito entre público y crítica ha ganado este programa, que ya acabó su tercera temporada, cada una adaptando los libros en cuestión.  No hablaré más de ello, pues aún no la veo y pretendo comenzar dentro de poco la primera temporada, así como de una vez el segundo libro de la saga…Así que se vienen mis impresiones al respecto, que Bill Hodges hay para rato.

 


domingo, 26 de noviembre de 2017

La aventura más famosa de Sherlock Holmes.


     Increíblemente en la novela más célebre del detective creado por Sir Arthur Conan Doyle, El Sabueso de los Baskerville (también traducida en nuestra lengua como El Perro de los Baskerville y El Mastín de los Baskerville), Sherlock Holmes apenas aparece.  Y es que durante gran parte de su desarrollo Watson, el mejor amigo del investigador y narrador testigo de sus historias, lleve la batuta de la acción en medio de una trama llena de intriga y misterios. Más encima, estamos hablando de una obra a que se acerca a la literatura de terror, otro estilo narrativo en el cual su autor se destacó, detalle no insignificante.
       Publicada entre 1901 y 1902 en entregas por medio de una revista, corresponde a la tercera novela del ciclo, luego de Estudio en Escarlata y El Signo de los Cuatro.  En ella nos encontramos con una maldición que pesa durante varios siglos sobre la familia de los Baskerville, que a varias generaciones ha llevado (según cuenta la leyenda), a una muerte horrenda a sus miembros.  Es así que un enorme perro negro de apariencia monstruosa y/o infernal, se les ha aparecido en campo abierto a sus víctimas, trayéndoles mortales consecuencias.  Cuando muere el más más anciano heredero de la fortuna a consecuencia de la bestia, es contratado Holmes para descubrir la verdad de todo esto, de modo de evitar que el siguiente en la línea de sucesión, un joven hombre que recién viene integrándose a los laberintos de su rancia alcurnia, tenga el mismo destino.  Debido a esto Watson es enviado por su amigo a proteger a su cliente, yéndose a pasar una temporada en su nuevo hogar, hasta que el detective consiga descifrar los misterios que pesan sobre la dinastía de su cliente.  Por otro lado, el buen doctor llega a hacer buenas migas con el reciente rico, poniendo su propio granito de arena a la hora de resolver los enigmas del lugar.  Por lo tanto, el protagonismo pasa al médico, quien queda declarado como un hombre valiente y como alguien con sus propios medios, para sobresalir entre tanto sujeto extraordinario en las aventuras de esta saga.
        Teniendo en cuenta el argumento de esta obra, que durante buena parte de su extensión mantiene a todo el mundo en vilo (personajes y lectores), acerca de la verdadera naturaleza del monstruo (sobre si este es real o no y si tiene un origen sobrenatural), el talento de su autor queda más claro que nunca, gracias a la ambientación que le otorga a la ficción.  Por un lado, tenemos que los territorios en los que se encuentra la mansión a la que se ha ido a vivir el juvenil Baskerville, no pueden ser más aterradores por sí mismos: Es así, que la misma construcción se encuentra en un sitio apartado de la ciudad y sus vecinos están lejos unos de otros, todo en medio de un paisaje de lo más agreste, pese a que en la zona impera lo natural.  De igual manera se encuentran una serie de ruinas ancestrales, que  más allá de su atractivo turístico y/o cultural, acentúan la atmósfera siniestra e insana de todo.  

       “Cuanto más tiempo se pasa aquí, más profundamente se mete en el alma el espíritu del páramo, su inmensidad y también su terrible encanto. Tan pronto como se penetra en él, queda atrás toda huella de la Inglaterra moderna y, en cambio, se advierte por doquier la presencia de los hogares y de las obras del hombre prehistórico. Se vaya por donde se vaya, siempre aparecen las casas de esas gentes olvidadas, con sus tumbas y con los enormes monolitos que, al parecer, señalaban el emplazamiento de sus templos. Cuando se contemplan sus refugios de piedra gris sobre un fondo de laderas agrestes, se deja a la espalda la época actual y si viéramos a un peludo ser humano cubierto con pieles de animales salir a gatas por una puerta que es como la boca de una madriguera y colocar una flecha con punta de pedernal en la cuerda de su arco, pensaríamos que su presencia en este sitio está mucho más justificada que la nuestra. Lo más extraño es que vivieran tantos en lo que siempre ha debido de ser una tierra muy poco fértil.”

        Luego tenemos una serie de personajes secundarios propios de este título y quienes sin dudas que están caracterizados de manera tal, que no solo parecen sospechosos, sino que son descritos como sujetos cuyos secretos y conductas que acentúan la duda en ellos.  Dentro de estos encontramos a:

Jack Stapleton: Uno de los vecinos más cercanos de los Baskerville, quien es un naturista que vive junto a su hermana, a la que recela demasiado.  La afabilidad con el resto se nota a lo lejos como algo falso, pues en realidad este no es alguien de fiar.

Beryl Stapleton: La hermana del anterior, corresponde a un estereotipo y rol femenino que tanto forma parte de la sociedad victoriana en la que fue escrita esta obra, como a uno que se repite en esta novela: el de la mujer que se ve obligada a depender del patriarcado y que por ello no es libre, pese a que su espíritu es el de alguien que desea ser autónomo.  En secreto inicia un romance con el joven Sir Henry Baskerville.  

John y Eliza Barrymore: Matrimonio que lleva años sirviendo a la familia de los Baskerville, quienes actúan con humildad para recibir y atender a su nuevo empleador.  La mujer llora en las noches, lo que despierta la preocupación acerca de cuál es la razón de todo ello; asimismo el marido tiene ciertos comportamientos, que despiertan interrogantes acerca de su misma virtud.

Laura Lyons: Mujer de origen acomodado que lamentablemente cayó en desgracia por tener un padre desnaturalizado y, por otro, debido a un matrimonio que contrajo con otro hombre, tanto a más desalmado como su progenitor.  Es pieza clave en todo el misterio que hay en torno a la muerte del viejo Baskerville.  Su triste situación judicial y familiar, es un muy buen ejemplo a la hora de representar bien lo que ya se afirmó más arriba, respecto a la posición de muchas mujeres de “sociedad”, que pese a todo no eran libres en una comunidad que se jactaba de moderna.

Selden: Criminal violento con un prontuario bastante grande a cuestas, quien se ha escapado de prisión y anda suelto por la misma zona en la que transcurre buena parte de la historia. Su presencia se constituye en otra preocupación para el resto de los personajes.  En un determinado momento de la novela, se revela su relación con uno de los ya mencionados.  

      En el libro aparece un viejo conocido de las aventuras de Sherlock Holmes, el inspector Lestrade, quien hacia el final sale en escena y deja clara la amistad que hay entre ambos, pese a que anteriormente fueron rivales.   Cabe mencionar cómo este ejemplo acerca de la evolución de la relación entre estos dos, siendo que el segundo veía antes al otro con malos ojos, como un competidor y hasta cierto punto movido por la envidia ante los más eficaces logros de Holmes (siendo que más encima este era solo un “aficionado”, a la hora de resolver crímenes y no un profesional como él), evidencia un tema fundamental en la obra de Conan Doyle dentro de sus trabajos para el famoso detective: la férrea amistad entre varones, más encima entre sujetos tan distintos en muchos aspectos y que tiene su mayor ejemplo en la fraternidad entre Holmes y Watson.  Asimismo que el policía y el detective hayan conseguido superar sus originales desavenencias, no es un detalle menor a la hora de evaluar la importancia que se le da en estas narraciones, a un tópico que tanto ha sido abordado entre los clásicos literarios.  Por otro lado, regresando al buen doctor Watson, no deja de ser admirable su lealtad hacia su compañero, este otro lejos mucho más inteligente que él y quien en ocasiones incluso llega a ser demasiado condescendiente con el médico, ante cierta inocencia suya, lo que en otros podría provocar malestar.  Por ende, ya sea en esta amistad viril u otras de las que aparecen en esta novela, queda de manifiesto la complementariedad que llega a darse entre sus partes (igual no deja de llamar la atención, quizás como una falta a la verosimilitud de la ficción, que Watson en ningún momento duda en dejar de lado sus obligaciones médicas, para acceder a la solicitud de Holmes de irse un tiempo junto al baronet Baskerville). 
      Por supuesto que no se puede olvidar la presencia misma del sabueso, el que es descrito de manera más bien sugerente, que de manera detallada.  Esto, puesto que el tema del misterio, de una leyenda que impregna buena parte del argumento de esta obra, hace que la propia criatura no aparezca tanto como se esperaría.  Y es que ningún momento hay que olvidar, de que no se trata de una ficción en la que lo sobrenatural es un tema relevante (por mucho que el autor también haya sido un maestro al respecto), sino que la figura de este ser viene a ser una manifestación más del misterio, que a una mente privilegiada como la de Holmes pone a prueba ¿Cuál es la verdad? En este texto sobresale debido a la maldición de los Baskerville y varios de los personajes ya mencionados, la noción de que nada es lo que aparenta a primera vista y no solo estamos refiriéndonos a las consecuencias de actos despreciables, propios de gente sin escrúpulos, sino que hasta las personas más nobles están obligadas a mentir por razones superiores.  De este modo, el mismo sabueso es otra manifestación de aquello que está oculto a los ojos de los demás y que solo la perseverancia y astucia de alguien como Sherlock puede llegar a descubrir en su naturaleza más íntima.

       “Era un sabueso, un enorme sabueso, negro como un tizón, pero distinto a cualquiera que hayan visto nunca ojos humanos. De la boca abierta le brotaban llamas, los ojos parecían carbones encendidos y un resplandor intermitente le iluminaba el hocico, el pelaje del lomo y el cuello. Ni en la pesadilla más delirante de un cerebro enloquecido podría haber tomado forma algo más feroz, más horroroso, más infernal que la oscura forma y la cara cruel que se precipitó sobre nosotros desde el muro de niebla.”

       Teniendo en cuenta lo expuesto en el párrafo de más arriba, no se puede dejar de lado la exposición que hace esta obra acerca de la existencia del mal, no como algo de tipo sobrenatural, sino que como una dimensión netamente humana y que, lamentablemente, resulta ser inherente a nuestra especie.  Pues no se debe olvidar que el origen en sí del monstruoso can, tiene que ver justamente con la figura de un antepasado famoso por su ruindad y que por lo tanto corresponde al llamado “castigo divino o superior” por las atrocidades humanas.  Sin embargo, no se puede olvidar que  teniendo en cuenta las distintas bajezas que se mencionan en las páginas de esta novela, cometidas por más de una persona (de todo tipo de violencia), sin dudas que estamos frente a un libro con un fuerte sentido moral: pues no quepa duda en su desarrollo que mientras las malas acciones tienen su consecuencia punitiva, hacia el final también se presenta en esta obra (otra mirada a la lucha entre el bien y el mal), que las buenas acciones tampoco dejan de tener su justo merecido.

Afiche de una de las tantas adaptaciones audiovisuales de esta obra,
con Peter Cushing, uno de los más famosos Sherlock Holmes de carne y hueso
(y con otro grande de coprotagonista más encima: Christopher Lee)

domingo, 23 de julio de 2017

De vuelta al Mundodisco.


     Hace años ya que no leía a Terry Pratchett y a su famosa y extensa saga de fantasía humorística de Mundodisco, que tantos momentos gratos (y risas) me ha dado. Y no por falta de ganas, sino debido al hecho de que no había vuelto a pillar más de sus libros por estos lares (bien saben quienes me conocen que no leo en digital) y la única vez en que volví a tener otro título de la colección estaba a un precio, que a mi parecer, era exorbitante (todos los tomos que me he comprado al respecto, los he conseguido en oferta…y por lo general libro que consigo o bien lo adquiero de esa forma…o me lo regalan).  Amilcar no pensaba ni nacer (y ya está por cumplir los 8) y a su hermanito Bruno todavía le quedaba harto por llegar a este mundo, así que harta agua ha pasado bajo el puente desde la última vez.  Sin embargo en la última FILSA tuve la suerte de conseguir 3 volúmenes a buen precio cada uno.   “¿Cuál será mi última lectura de los 41?” me pregunté no hace mucho.   La idea mía era que no fuera de mucha extensión, para comenzar los 42 con otro texto (uno de Stephen King, ideal para las vacaciones de invierno).  De modo que me decanté por Pies de Barro, el que en todo caso me terminé el primer día de estas vacaciones de invierno que ya están por acabar.  Así es que ahora es el momento de hablarles de esta obra de la que tenía pendiente escribir.
       El Mundo Disco es un sitio imposible, al menos para nuestra idea de lógica y las reglas de la física, ya que se trata de un sitio plano que está encima del lomo de cuatro elefantes gigantescos, los cuales a su vez se sostienen sobre el caparazón de una tortuga aún más inmensa.  En Mundo Disco conviven los seres más estrafalarios de este tipo de narrativa, sucediendo buena parte de sus historias en la cosmopolita ciudad de Ankh-Morpork.  Es así que el título al que le dedico estas palabras transcurre en este sitio, pues justamente tiene que ver con la saga dedicada a su más que curioso cuerpo de policía, más conocido como la Guardia.
       Siendo la tercera novela en torno a este grupo de agentes de la ley multirracial y cuyos miembros no todos pueden ser considerados como sujetos valientes, que como es propio de estos libros los antihéroes abundan más que los héroes mismos, fue publicada por primera vez en 1996.  En pocas palabras la trama es la siguiente: una serie de asesinatos ocurridos en muy extrañas circunstancias, tiene aterrados a los habitantes de la ciudad; más encima el Patricio (o sea la figura máxima de autoridad en  Ankh-Morpork) está siendo envenenado, lo que implica que la Guardia debe resolver ambos misterios a toda costa.  La investigación para saber quién o quiénes son los responsables depara grandes sorpresas, por no mencionar sus muchos momentos de gran diversión y que tienen relación con el humor desternillante tan habitual en esta serie.
      El nombre de la novela hace referencia a un grupo de personajes que toma vital importancia dentro del argumento: los golems.  Provenientes de una famosa leyenda medieval judía, acerca de una criatura mágica creada por un rabino para proteger a su gente del acoso de sus enemigos, se trata de seres que tal como en la tradición clásica son hechos a partir del barro y a los que se les otorga vida a través de palabras escritas sobre su cabeza.  En la novela trabajan para la gente en los oficios más peligrosos, debido a su fuerza y aparente indestructibilidad, en una especie de esclavitud, ya que no los consideran personas, ni vivos en realidad (algo así como máquinas).  No obstante cada uno tiene su propio nombre y pese a que no pueden hablar, se comunican escribiendo, siendo que además tal como queda demostrado interactúan entre sus pares en lo que viene a ser una comunidad.  Las muertes que se están sucediendo los convierten en los principales sospechosos de ello.  La historia comienza con estos seres y no puede ser más enganchador para el lector ávido de sana entretención:

     “Era una noche cálida de primavera cuando un puño llamó a una puerta con tanta fuerza que se doblaron los goznes.
      Un hombre salió a abrir y se asomó a la calle. Venía niebla del río y la noche estaba nublada. Era como intentar mirar a través de terciopelo blanco.
      Pero más tarde pensaría que había habido siluetas allí fuera, más allá de la luz que se derramaba sobre la calle. Muchas siluetas que lo observaban con cautela. Y se le ocurriría que tal vez había habido puntos de luz muy débil…
      La silueta que tenía justo delante, sin embargo, era inconfundible. Era enorme y de color rojo oscuro y parecía una figura de arcilla hecha por un niño para representar a un hombre. Sus ojos eran dos ascuas.”

       Si bien la novela posee el humor característico de la saga a la que corresponde, aborda varios temas serios que en comparación con otros títulos que le precedieron, le otorgan verdaderos momento de sublimidad, en especial en los diálogos chispeantes entre los personajes.  Entre las reflexiones a las que nos invita el libro encontramos:
       La autenticidad: Teniendo en cuenta que la Guardia posee una composición heterogénea entre sus miembros, encontramos no solo humanos entre sus filas, sino que también hay varios enanos, trolls, al menos una gárgola y hasta una licántropa (¿Existe este término en femenino para referirse a una mujer lobo/loba?).  Es así que cuando se supone que la única dama de la guardia vendría a ser la última mencionada en esta lista, en contra de lo inesperado, hay al menos una dama de esta otra especie y que debido a la barba que pese a todo tienen estas también, pasa desapercibida entre los demás. Cuando Jovial Culopequeño (no puede ser más hilarante su apellido) entra en amistad con Angua, la relación entre ambas va influyendo a la enana, de modo que esta comienza a redescubrir de una manera muy graciosa su propia femineidad.  En paralelo a ello, la misma Angua tiene conflictos personales con la condición de su especie, pues teme no poder controlar sus impulsos en noches de luna llena y cometer algún error, razón por la cual está seriamente pensando abandonar su trabajo.  Es así que la misma aceptación que tienen estas dos de su persona, apoyándose mutuamente, hace que al final los dos personajes consigan cierta plenitud que les otorga la tranquilidad suficiente, para estar tranquilas con quienes son.
Disfrutando este bello libro en la micro.
       El valor de la vida: Como ya lo he dicho, en la novela nos encontramos con la presencia de los golems, los que en la práctica son considerados por la gente como objetos y justamente solo por ser distintos. La crisis que entra a desarrollarse con los asesinatos que se están produciendo, pone en tela de juicio sus intenciones.  Es así que ligado a todo esto y a lo expresado en el párrafo anterior en la figura de Jovial, Angua e incluso buena parte de la dispar Guardia, que la llamada otredad, en cuanto a cómo asumimos la diversidad que nos rodea como algo normal de nuestra vida, invita tanto a la tolerancia, como a  tener una mirada amplia sobre lo que en verdad viene a ser convivir con todo esto, en armonía con los demás y con uno mismo.
        No debe dejar de mencionarse el elemento policial del texto, que homenajea tanto como satiriza los grandes clásicos del género sobre misterios criminales y la investigación de los sabuesos de la ley para resolverlos.   Más encima el cuartel de la Guardia recibe nada menos que el nombre de Pseudópolis Yard, una clara alusión al famoso Scotland Yard de las narraciones de Arthur Conan Doyle sobre Sherlock Holmes.  Por lo tanto en esta obra y en clave humorística, se encuentran los pasos típicos para desentrañar la verdad y hallar al culpable: como recorrer buena parte del territorio (lo que da paso a la descripción de la variopinta geografía del lugar), interrogatorio de sospechosos (que permite introducir personajes muy graciosos en general) y hasta análisis forense (gracias a la presencia de… ¡Un alquimista!).
        Si bien esta novela no corresponde a las dedicadas a la muy simpática Muerte, no podía dejar de aparecer aunque sea en unas pocas líneas, tan simpático personaje (representada al más clásico estilo medieval con guadaña, capucha y aspecto esquelético).  A continuación un fragmento de su breve intervención, solo para saborear algo más el buen humor que destila esta obra:

        “En el Museo del Pan de los Enanos, situado en el callejón Tiovivo, el señor Hopkinson, el conservador, estaba algo alterado. Dejando de lado otras consideraciones, lo acababan de asesinar. Pero en aquel momento estaba optando por considerar esto un enojoso detalle sin importancia.
        Lo habían matado a golpes con una hogaza de pan. Se trata de algo muy poco probable incluso en la peor de las panaderías humanas, pero el pan de los enanos tiene unas propiedades asombrosas como arma ofensiva. Los enanos consideran la panadería una de las disciplinas bélicas. Cuando hablan de comerse una torta saben a qué se refieren.
        —Mire esta muesca de aquí —dijo Hopkinson—. ¡Ha estropeado toda la corteza!
        Y TAMBIÉN EL CRÁNEO DE USTED, dijo la Muerte.
        —Ah, sí —dijo Hopkinson, con la voz de alguien que considera que los cráneos van regalados pero que es muy consciente del valor que su escasez da a una buena pieza de exposición—. ¿Pero qué tiene de malo una simple cachiporra? ¿O incluso un martillo? Yo podría haberle proporcionado uno si me lo hubiera pedido.
        La Muerte, que por naturaleza tenía también una personalidad obsesiva, se dio cuenta de que estaba en presencia de un maestro. El difunto señor Hopkinson tenía una voz chillona y llevaba las gafas colgando de un cordel negro —su fantasma lucía ahora el equivalente espiritual de las mismas—, y estas eran siempre señales de una mente que sacaba brillo a la parte inferior de los muebles y guardaba los clips sujetapapeles organizados por tamaños.
      —Es una vergüenza —dijo el señor Hopkinson—. Y también una muestra de ingratitud, después de que yo les ayudara con el horno. De verdad me temo que tendré que protestar.
      SEÑOR HOPKINSON, ¿ES USTED CONSCIENTE DE QUE ESTÁ MUERTO?
      —¿Muerto? —trinó el conservador—. Ah, no. Eso no puede ser de ninguna manera. Ahora no. Es de lo más inconveniente. Ni siquiera he catalogado las magdalenas de combate.
      NO IMPORTA.
       —No, no. Lo siento pero no me va bien. Va a tener usted que esperarse. Ahora no puedo ocuparme de esa clase de tonterías.
       La Muerte se quedó perplejo. Después de la confusión inicial, la mayoría de la gente se sentía en cierto modo aliviada al morirse. Era como si les quitaran un peso subconsciente de encima. Como si las habas cósmicas estuvieran contadas por fin. Había pasado lo peor y ya podían, metafóricamente, continuar con sus vidas. Poca gente trataba el asunto como un simple incordio que podía desaparecer si se quejaban lo bastante.”

        Tal como es habitual encontrar en los libros de Mundodisco, hayamos en sus páginas un montón de personajes tanto bizarros como entrañables, muchos de ellos ya conocidos por los lectores de la colección (obviaré de este listado a las dos féminas ya mencionadas más arriba):

Comandante Sam Vimes: El miembro de mayor rango de la Guardia de Ankh-Morpork, es un hombre inteligente y de poca bulla, quien lleva ya mucho tiempo trabajando con la ley y que a veces recuerda con nostalgia el pasado más sencillo, en el cual apenas eran un par de agentes los que componían su equipo y no se necesitaba el gran despliegue de la actualidad.  Confía en sus hombres y sin dudas que es un líder entre tanto sujeto “raro” con el que le toca trabajar, sacando lo mejor de ellos y sus particularidades.  En esta historia es quien mayormente lleva el curso de la investigación.  Pese a su poco amor hacia el Patricio, se podría decir que es un ejemplo de rectitud, al dejar de lado su desprecio hacia este, al velar por la protección de su vida.
Capitán Zanahoria Fundidordehierroson: Segundo al mando en la Guardia, de niño fue criado por enanos, de modo que es todo un experto en su cultura.  De apariencia imponente, guapo y musculoso, a su figura gallarda lo acompaña un corazón tan noble e inocente, que en la práctica es amigo de todo el mundo; acostumbra tratar a todos bien, entre inocentes y culpables, lo que con su manera tan especial de ser da paso a varias situaciones jocosas.  Tiene una relación de cercanía con Angua, que hace pensar que tienen un amorío entre los dos.
Cabo Cecil "Nobby" Nobbs: Un sujeto de apariencia insignificante, con la cara llena de protuberancias (poco agraciado en otras palabras), de personalidad perezosa y poco valiente, además de gustos groseros, con tendencia al robo…Por lo tanto, es el que menos se esperaría encontrar en la Guardia debido a sus varios defectos.  Pese a todo es tolerado sin mayores inconvenientes entre los suyos.  En el transcurso de esta obra, aparece un documento legal que lo convierte en la atención de los poderosos de la ciudad, ya que según dicho texto resulta ser descendiente de la casta aristocrática de mayor nobleza del lugar; por lo tanto ante la eventual pérdida del Patricio, muchos desean tenerlo como su “rey marioneta”.  Las aventuras de Nobby al respecto, corresponden a un arco argumental paralelo dentro de la novela y que no puede ser más entretenido.
Dorf: El golem que posee mayor relevancia dentro de la trama, es el principal sospechoso de los asesinatos que se están cometiendo.  Una vez llegados al inesperado clímax, viene a constituirse en el personaje que más sorpresas otorga al lector.
Pequeño Loco Arthur: Un gnomo que al parecer vive apartado de su gente, conviviendo con la “gente grande”.   Vive cazando ratas, las que vende con fines “culinarios” a sus clientes y pese a su tamaño, es tan ágil que es un contendiente de temer.
Dragón Rey de Armas: Vampiro con cientos de años de edad que lidera un negocio dedicado a la heráldica (o sea, realiza con sus empleados escudos para las familias pudientes para demostrar su supuesta sangre azul),  De aspecto cadavérico y al parecer de trato afable, guarda un gran secreto.

Terry Pratchett como personaje de su hermoso legado literario.
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