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martes, 20 de julio de 2021

Para amar a Hugo Correa


     La segunda novela de Hugo Correa, el escritor chileno de ciencia ficción más valioso que hemos tenido en nuestras tierras, corresponde a El que Merodea en la Lluvia (1962), otro ejemplo del género que tan bien supo cultivar, aunque tratándose de una obra muy distinta a su ópera prima (que, en todo caso, la llamada “fantasía científica” da para muchos tópicos y variantes y eso es lo bueno de sus grandes escritores, que no se repiten en un mismo modelo narrativo).
     Ambientado en nuestro campo chileno, juega con las creencias de los llamados “huasos” (nombre dado a los campesinos de acá), tanto de tipo religioso, como en el terreno sobrenatural, para contarnos una historia donde la ambigüedad y la ignorancia cumplen un papel fundamental acerca de la presencia de un extraterrestre, caído por error, en esta zona.  Es así que los lugareños le otorgan una naturaleza demoniaca a la criatura, a la que nunca logran ver, aunque sí percibir y en especial debido a los fenómenos ligados a ella.  Casi nada llegamos a saber del ser, solo suposiciones, unas más cercanas a la verdad que otras; destacando en especial un grupo de personas interesadas en ella, cada una con sus propias razones, quienes intervendrán en la trama de manera dramática.  Asimismo, uno de estos humanos es observado por el mismo alienígena, aunque sus propios motivos solo serán revelados, con gran sorpresa para el lector, en las últimas páginas del volumen.
     Considerando la época en la cual escribió su obra, Correa juega muy bien con el tema de la Guerra Fría, en cuanto al miedo a la “Amenaza Roja”, puesto que nos encontramos que todo esto se debe a un aparato espacial ruso que ha caído; más encima, uno de los secundarios es un especialista soviético que desertó de entre quienes vinieron a rescatar el objeto ultrasecreto.   De este modo, se entrega un nuevo nivel de intriga al texto, sumado a los otros arcos argumentales que se van desarrollando y que, como no, están entrelazados.   Por otro lado, la introducción del ingeniero extranjero (que su identidad de foráneo y de paria lo homologan de manera muy interesante a la entidad que andan buscando) también nos da uno de los diálogos más interesantes del libro, por no decir monólogo y donde encontramos un interesante análisis a la situación de países como Chile, en comparación con aquellos del “Primer Mundo” (crítica social que bien podría ser una velada mirada ácida al desinterés criollo por la ciencia ficción, en una nación donde el propio Correa fue un autor relegado por la ignorancia cultural/literaria de sus coetáneos, por parte de la crítica especializada, las editoriales y el público en general,  sumidos todos en la tradición realista).



    El protagonista es, tal como el antihéroe de Los Altísimos, un hombre de oficina y de origen humilde, quien ha hecho amistad con una chica de “buena familia”.  Esta lo ha invitado junto a dos amigos y a su hermano, todos ellos de posición acomodada, a diferencia del protagonista, a pasar una temporada en la hacienda de un pariente anciano (este, digamos, el único verdadero personaje por quien podemos llegar a sentir verdadera simpatía).  Los “ricachones” contemporáneos al personaje principal, aunque no personas malintencionadas, aparecen en las páginas como sujetos sibaritas, para quienes el mundo campesino es solo un medio de relajarse y pasarlo bien, si bien el trato que tienen los dos varones con el menos afortunado del grupo es siempre amable y en la práctica lo tratan como a un igual.
      En cuanto a las mujeres, estas son retratadas como “espíritus libres”, féminas que llevan su sexualidad con desenvoltura, algo que de seguro pudo despertar resquemores en su tiempo a los lectores más conservadores; en especial, la supuesta enamorada secreta del protagonista es alguien con una vida erótica muy activa.  En todo caso, no queda claro si el autor presenta a ambas damas como ejemplos de mujeres emancipadas (y a seguir) o su mirada es moralista, al darles con ello un defecto más con el cual se burla de la clase alta. 
      Sin embargo, el representante del trabajador asalariado tampoco se salva de la mirada ácida del escritor, puesto que sale como un hombre con el típico resentimiento de la clase baja; quien más encima es en verdad despreciable, por cuanto resulta ser machista y hasta misógino, por no decir también arribista. Y es que el protagonista no demuestra verdadera lealtad hacia sus amigos, siendo que su supuesto amor es solo una calentura que lo hace convertirse en un celópata, quien siempre está pensando mal de las muchachas, que disfrutan lo que a él muy bien le gustaría gozar (incluso en determinado momento, piensa seriamente en llevar a cabo un acto que tanto en aquellos años, como en el pasado y ahora mismo, no podemos aprobarlo).
     Ante lo mencionado más arriba, queda de manifiesto que la novela posee una fuerte carga erótica, donde son las mujeres quienes llevan la batuta a la hora de dar rienda suelta a los impulsos sexuales, objetos del deseo que, en todo caso, son dueñas de sus cuerpos en el libro y que lejos son más auténticas que el desgraciado protagonista.
      Otro aspecto sobresaliente del libro, viene a ser la naturaleza del visitante forzado, un organismo bastante diferente a los seres humanos y que el narrador describe de tal manera que nos mantiene expectantes, tal como a quienes se cruzan en su camino; es así que resulta casi imposible no sentir temor ante este ser, que apenas se logra ver en toda su magnitud.   Hay un sentido de extrañeza que no solo vemos en este, si no que comparten a su propio modo el citado ruso y el personaje principal, quienes tal como “El que merodea en la lluvia” se encuentran transplantados en un lugar que no es el suyo y que tampoco tienen a un verdadero par con ellos, siendo por esto mismo sujetos incompletos que buscan algún tipo de comunión con otros; por lo tanto, naturaleza alienígena y alienación van muy de la mano, tal como demuestra esta pieza altamente recomendable.
     Cabe destacar el ejercicio literario de Hugo Correa, al jugar con las técnicas narrativas, incluyendo diálogos en formato propio de las obras teatrales y corriente de la conciencia (pensamiento de los personajes sin uso de signos de puntuación), con los cuales nos demuestra sus habilidades artísticas.
     El final del texto es por completo inesperado y pareciera tener moraleja: somos insignificantes frente a la vastedad del cosmos, de modo que nuestra voluntad no es nada, si la oponemos a las fuerzas que están por encima de nosotros.  
     Por último, si comparamos esta obra con la que le precedió o sus colecciones de cuentos (Cuando Pilatos se opuso y Los Títeres), al menos para mi humilde opinión queda en el último lugar, quizás no por su valor literario, si no que más bien porque carece de ese sentido de maravilla que encontramos en la opera prima del libro y en muchos de los relatos contenidos en las colecciones mencionadas, que los hacen tan divertidos; sin embargo, independientemente de los gustos personales, no quepa duda de las virtudes de este escritor nacional, que bien merece ser conocido y reconocido no solo por sus compatriotas.  Respecto a esto último, la editorial Alfaguara sacó una edición moderna de este título, acompañado por otra novela suya, Los Ojos del Diablo, trabajo suyo que este servidor aún tiene pendiente (y eso que tengo la primera edición desde hace años); por mi parte, daré a leer para septiembre (mes de la Patria en Chile) este escrito y Los Altísimos a mis alumnos, a quienes más bien les pondré ambos títulos dentro del listado a elegir de autores nacionales y espero que quienes los escojan, queden tan encantados como yo, cuando de adolescente tuve el gusto de conocer en el colegio a este gran maestro.



Nótese cómo esta portada es una especie
de "remasterización" de la primera edición. 

miércoles, 17 de marzo de 2021

Un paseo por los cuentos del Tío Lucho (II)


     Aquí finalizo mi revisión personal de Lentos Animales Interdimensionales, el primer libro de Luis Saavedra. Espero sea de su agrado estas palabras, que fuí sincero en todo momento e hice lo posible por ser objetivo dentro de mis apreciaciones (no es lo mismo referirse a la obra de un artista que uno no conoce- y NUNCA conocerá- que a la de alguien que sí tiene el gusto de conocer y aprecia sobremanera). Ah y ojalá C-O-M-E-N-T-E-N (en especial quienes conozcan al autor para intercambiar impresiones).

9. Desolación.
 
    Un cuento muy creativo y el primero del tomo en tener como  protagonista a una mujer, quien en este caso nos abre sus recuerdos sobre una vida miserable desde la infancia, pasando por innumerables tratamientos psiquiátricos debido a las supuestas alucinaciones que tiene. Es así que internada en un centro donde la tienen amarrada a una camilla, recibe la visita de una de las entidades que desde que tiene memoria andan detrás de ella.
     La obra, tal como dice su título, ahonda en tono fantástico por segunda vez en la psicología de los trastornados, luego del relato Una Máscara para Roberto, aunque con mejores resultados y un impactante desenlace, que posee la claridad de la que carecen la mayoría de los textos ya revisados.
 
10. En el Mar de los Árboles.
 
     En realidad un microcuento, cuyo poético título sugiere tanto y aun así queda claro una vez que acaba (¡Igual tuve que leérmelo dos veces seguido para comprenderlo, pero valió la pena, que me gustó esta obrita!).
     Un hombre ya anciano se ve obligado a despedirse de su última compañera; el resto mejor lo descubra el futuro lector por su cuenta.
     Hay algo muy de animé y manga en este pequeño relato bien armado, debido a su economía de palabras; por otro lado, no deja de ser una meditación más sobre la soledad, sentimiento que he podido vislumbrar en muchas de las piezas que comprenden este libro.
 
11. La creación del perdón.
 
    Otro microcuento, aunque este mucho más corto que el anterior.  Con un interesante comienzo, su sorpresivo final nos deja con ganas de más.
     En cierto sentido, viene a ser la otra cara de la moneda del texto que le precede.
 
12. Todos Nosotros, Zombies.
 
     Para el lector conocedor del género y más si es chileno, se trata de un cuento con al menos un par de intertextualidades para gozar; en primer lugar, su nombre es una clara alusión al famoso relato de Robert Heinlen Todos Ustedes, Zombies (que a menos que me equivoque no lo he leído y mucho menos sé de qué se trata) y, en segundo lugar, está dedicado al más importante escritor de ciencia ficción chilena: Hugo Correa. Es más, respecto a este último, el texto viene a ser una especie de continuación de sus cuentos del tomo Los Títeres, sobre personas que usan avatares cibernéticos humanoides para interactuar en sociedad, mientras sus cansados cuerpos reales los manejan desde casa.
    La trama: un hombre busca nuevas sensaciones ante su incapacidad orgánica para vivir a destajo; tras el impactante evento que comienza la historia, conoce a alguien muy parecido a él, quien también usa un cuerpo artificial a distancia para "vivir" afuera.
     La narración más extensa hasta el momento, atrapa altiro al lector, donde la conclusión puede ser confusa para muchos (como para este humilde servidor, que tuvo que repasarla para comprenderla) y que sin dudas viene a ser lo mejor y más sorprendente que ha conseguido por ahora Luis Saavedra en lo que va del tomo.
    Por cierto, la ilustración que acompaña el cuento es una clara inspiración de una de las portadas más famosas de los cómics de Spider-Man (si bien en este caso concreto, el dibujo de la ilustradora me parece particularmente tosco).


12. Ol' s Faires Bar.
 
    El texto más extenso de la colección, sobrepasando las 30 páginas, de modo que el autor así puede jugar con la narración al separar al menos en 3 partes la historia y que se entregan
de forma paralela: segmentos de libros relacionados con el tema del cuento (nada menos que la existencia de metahumanos, superhéroes y villanos con poderes en el mundo "real"), la transcripción de una entrevista a un ex justiciero y la narración en primera persona de un sujeto ligado a este mundo.
    El relato atrapa desde el principio y más al saltar de un punto a otro, creando expectación sobre cómo terminará todo por relacionarse entre sí... Pero nuevamente como pasa con muchos de los finales de estos relatos, la conclusión es "rara" o ambigua y puede decepcionar tal como le pasó a este humilde servidor.
    Por cierto, en al menos un par de ocasiones encontramos acá dos alusiones nada menos que a... ¡Batman! (no estaba de más).
    Aún no sé por qué razón el cuento lleva ese título.
 
13. El Primer Dia de Verano de Juan Calamares.
 
     Un niño se encuentra un saltamontes y a raíz de ello tiene una muy extraña aventura, que puede ser interpretada tanto como un sueño bastante imaginativo, como con una experiencia cósmica lisérgica.
     El cuento viene a ser la versión de Luis Saavedra de la literatura infantil, aunque sin el acostumbrado mensaje moralizante de este tipo de historias (o al menos no es algo evidente en sus páginas), a medias entre la fantasía urbana y la ciencia ficción.  Mucho hay de nostalgia en este relato, que se aleja de los textos más violentos que le han precedido en el libro que ya está por acabar.
 
14. El Valle donde reina la Luna.
 
   Hay una cruel guerra que ha llegado hasta un pueblucho olvidado, que no pertenece a ninguno de los dos bandos en disputa.  Un pequeño grupo de personas debe sobrevivir entre medio y para eso cuentan solo con su valor y un robot casi en desuso, creado originalmente como máquina de guerra por una de las facciones belicosas que han terminado por amenazarlos.
    Único cuento de la colección en abordar un tema caro a este tipo de historias y que particularmente me gusta mucho: el viaje.  Quizás debido a esto, es que nos encontramos con una obra donde se resaltan valores como el trabajo en equipo, la solidaridad, el compañerismo y el sacrificio, virtudes necesarias cuando se comparte algo tan crítico como la sobrevivencia en situaciones adversas.  Heroísmo y resilencia también destacan acá, en un texto que sin dudas se encuentra entre lo mejor del libro.
 
15. Esferas de Carey.
 
    Un texto narrativo inclasificable dedicado a Michael Ende (supongo en atención a su colección de cuentos surrealistas El Espejo en el Espejo)...
   La verdad es que su secuencia de descripciones, casi de manera caótica, no es lo mío y terminó por agotarme, puesto que la literatura experimental como esta es demasiado para mí.
    De seguro hay una intención para terminar el volumen con algo como esto, pero yo no le veo sentido, como el propio nombre de la obra (y del libro completo).
 
Palabras finales.
 
    Tras haber revisado cuento por cuento el primer libro de Luis Saavedra (que espero vengan más a futuro), queda en evidencia en especial para el lector que sabe de ciencia ficción, que este ama el género y tiene tanto o más conocimientos que uno al respecto ¿Por qué razón puedo afirmar esto? Pues debido a que a lo largo de sus páginas, encontramos una enorme gama de temáticas, las cuales en la práctica no se repiten y el artista no deja de hacer su versión de ellos.
     Al haber repasado todas estas historias, me da la impresión de que Luis Saavedra escribe mayormente por el amor que mencioné más arriba y por el gusto de crear y contar sus propias historias.  Debido a lo anterior y en apoyo a esta misma idea, es que a menos que le "busquemos las cinco patas al gato", estos relatos en general solo pretenden entretener sanamente y a manera de evasión estética, así que no hayaremos en ellos ningún discurso ideologizante, ni moralizante, menos crítica social.
     No hay acá personajes que sobresalgan por sus características y que los hagan entrañables, puesto que donde más hace hincapié Luis es en la ambientación que le da a las obras y al estilo narrativo que lo lleva por lo general al uso de la primera persona y del tiempo presente, con los cuales tendría que conseguir el efecto deseado en sus lectores.  Estas son sus herramientas para abordar, tal como se dijo más arriba, las temáticas de turno: como extraterrestres, viajes en el tiempo y androides.
    En cuanto a otros aspectos formales, referidos a la manera de cómo lleva a cabo sus narraciones, para mi modesto parecer los finales no le quedan bien y debe trabajarlos mejor; puesto que en más de una ocasión, sus desenlaces rompen con la magia que se había creado hasta el momento (increíblemente, los dos microcuentos incluidos, quizás debido a su formato, funcionan por completo ok en toda su extensión).  Igual es cosa de gustos y de seguro a más de un lector le fascinará este último aspecto de su literatura.
     Me pregunto cómo le irá al querido Tío Lucho con el formato de la novela.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Conozcamos a otro precursor de la ciencia ficción chilena: Antoine Montag.


1- El autor.

    Nacido como Antonio Montero Abt (1921- 2013), es considerado junto a Hugo Correa y Elena Aldunate, parte de la llamada Trinidad de la Edad de la Ciencia Ficción Chilena (¿O será más bien este concepto, con su nombre rimbombante, algo que recién se me ha ocurrido?).  Ingeniero de profesión, corresponde a ese tipo de autores del género de fuerte raigambre positivista, en contraposición a sus colegas recién mencionados, más bien del tipo humanistas y ligados con las ciencias sociales, lo que bien se puede evidenciar en su narrativa del género.
    Tuvo en sus manos la dirección de la única revista profesional dedicada a la también llamada fantasía científica, Espacio-Tiempo y que lamentablemente solo sacó un par de números en 1965.  Hasta donde he llegado a averiguar, publicó en varias revistas, entre ellas unas cuantas internacionales ¿Fue traducido a otras lenguas? Lo ignoro, que nada he pillado al respecto.  
    Irrumpió en el panorama literario chileno, en el cual con mayor razón en aquellos años sobrevaloraba la narrativa realista y tenía en un podio aún más alto la lírica, con la novela Los Superhomos en 1963 y luego le siguieron dos publicaciones más de este talante: Acá del Tiempo (1969) y la colección de cuentos No Morir (1971).  A la hora de editar títulos del género lo hacía con pseudónimo, queda claro bastante afrancesado, que al menos en sus dos novelas de ciencia ficción demostraba un interés hacia la tradición cientificista de Julio Verne; en cambio con sus otras creaciones de tipo más realista lo hacía con su nombre real.   Dos novelas y dos antologías de relatos bajo su nombre real alcanzó a sacar, que según sus más cercanos y/o conocedores de su trabajo, llegó a renegar de su faceta como escritor de este tipo de historias y tal vez sus buenas razones tenía para ello, tal vez desmotivado de la poca atención en el país a dichas ficciones.  
    El mismo año de su fallecimiento, la editorial porteña independiente Puerto de Escape, chilena, claro, logró sacar su última novela y que en este caso corresponde al género de la fantasía.  Titulada como El Cáliz, Thule y los Dioses indaga en los orígenes de la civilización humana, supuestamente influenciada por inteligencias extraterrestres.  Lamentablemente el escritor no la vio publicada, de modo que esta viene a ser su obra póstuma (¿Quedarán otros escritos suyos aún inéditos?).
    No existen reediciones de sus libros, que al parecer no fueron publicados en el extranjero y menos llevados a otras lenguas, así que si uno llega a tener sus libros se viene a tratar de primeras ediciones (como este servidor…que compró hace años, en los noventa y a muy bajo costo Los Superhomos y Acá del Tiempo, que es esta segunda novela es la que hoy nos reúne).  Pero al parecer los mismos de Puerto de Escape tienen intención de reeditar sus textos de ciencia ficción, que ojalá sea así (pero espero lo hagan con mejores portadas, que bien fea la que poseen sus viejas ediciones y su novela póstuma).

El autor el mismo año en que falleció.
2- Acá del Tiempo.

     Un grupo de científicos de distintas ramas “duras”, realiza una expedición al Amazonas y allí en unas cuevas muy profundas se encuentra con nada menos que pruebas de la existencia de una civilización avanzada prehistórica.  Pero no solo se trata de una antiquísima cultura hasta antes desconocida, sino que de una especie inteligente no humanoide y que ha dejado tras su desaparición una entidad artificial que los contacta para legarles los adelantos de la cultura que esta representa.  Los personajes toman esto primero con recelo, hasta que terminan por verlo como una oportunidad para mejorar las condiciones de la humanidad.
    Los contactos con la inteligencia artificial son realizados en el más absoluto secreto por parte del equipo de investigadores, puesto que no confían en sus líderes, quienes llevan un control bastante riguroso de sus trabajos; pero el verdadero enemigo es otro y ello será revelado cerca del clímax de esta historia.
    Los anteriores párrafos sintetizan lo más brevemente la trama de este libro, que la verdad que no se trata de una novela muy elaborada desde el punto de vista argumental, ya que en general no es una obra muy compleja y ello también se puede apreciar en sus personajes, que en general son planos y entre los científicos se parecen bastante entre sí; solo un verdadero gran giro tienen los acontecimientos, ya casi en el último tercio de su extensión, logrando llamar la atención del lector y sorprenderlo.  
     La novela está narrada en primera persona por parte de su protagonista, el líder del equipo, bastante elitista, que se encuentra con los vestigios de los llamados Cibernos.  Este al comienzo de los capítulos a veces se dedica a describir el mundo en el que vive y entre medio nos cuenta sobre su relación amorosa y su familia.  Es una persona, que tal como el resto de sus colegas y amigos íntimos, se muestra como un hombre de moral irreprochable, quien aparece como un personaje que en su calidad de científico no solo es alguien de inteligencia extraordinaria, sino que también viene a ser un ejemplar típico del sujeto de su comunidad: racional y noble.  La noción del científico como líder y modelo para su comunidad (de ahí parte del carácter verniano de esta narración), es evidente; no obstante, cuando creemos que absolutamente el autor valora por sobre todo lo racional, se produce uno de los mejores diálogos, al hacer que uno de los secundarios le dé una lección para toda la vida a este supuesto hombre superior, demostrándole que lo emocional también es primordial en nuestra existencia.
      Temas propios de la ciencia ficción que podemos encontrar en este libro son:

* El gobierno mundial: Muy relacionado con una utopía (un mundo perfecto), se nos muestra un planeta Tierra en el cual tras una crisis política, que llevó a la humanidad casi a la destrucción, no solo nacieron nuevos países y/o comunidades, sino que se llegó a un acuerdo para proteger el bienestar de la sociedad; y esto se consigue escogiendo entre los líderes a lo mejor de lo mejor (otra idea propia de la mencionada utopía).  Más encima, se habla una lengua común, nada menos que el esperanto, un idioma real artificial que en su momento estuvo muy en boga entre los intelectuales de finales del siglo XIX y parte del XX.

* Una civilización terrestre anterior a la humanidad: Los llamados Cibernos corresponden a este pueblo no humanoide, millones de años anteriores a la Humanidad, que cumplen un papel fundamental dentro de la trama de esta obra.  Además, es debido a esta cultura que el libro toma su nombre, en referencia al pasado remoto de cuando vivieron.

* Las extinciones masivas: La visión apocalíptica de la historia (real en todo caso), como un mundo en el cual grandes catástrofes naturales provocaron, por ejemplo, la desaparición de los dinosaurios, le otorga una carácter más cósmico a este texto (aun cuando transcurra en la Tierra) y ligado con el tema de la búsqueda de la trascendencia de los pueblos, de dejar su huella a lo largo de las eras.  La descripción de la extinción de los Cibernos resulta dramática y creíble.

* Inteligencia artificial: Tras exterminarse la especie y la cultura de los Cibernos, estos dejan para que les sobreviva y como un medio de testimonio de su existencia, una especie de entidad cibernática superavanzada; ella es la que le otorga verdadero interés a una narración como esta.

* El viaje espacial: El protagonista ha desarrollado la tecnología ideal para poder viajar fuera del planeta y de manera más rápida.  No obstante, de manera muy simbólica los verdaderos grandes viajes extraordinarios que realizan los personajes son bajo tierra (otro tema recurrente en la ciencia ficción y que puede ser otro homenaje hasta cierto punto del escritor galo tan querido por Montag y su Viaje al Centro de la Tierra) y a través del tiempo (que no físicamente, aunque sí gracias a la sofisticada tecnología de la IA de los Cibernos, para mostrarles imágenes realistas de cómo era su mundo).

* Colonización de otros mundos: Hacia el final del libro, por fin los personajes se desplazan hasta otros planetas y ello específicamente a buena parte del sistema solar (que en todo caso, para cuando comienza la narración, la humanidad ha comenzado la terraformación de dichos lugares).


3- Conclusiones personales:

    El libro puede resultar tedioso (que personalmente tuve ganas de dejar su lectura varias veces y solo mi autodeterminación me contuvo) y a veces suceden hechos importantes tan rápido, que rompen el ritmo de la narración y parecen insertados dentro de la historia de forma muy forzada, que uno queda admirado más de la cuenta cuando ellos suceden (como cuando a uno de los personajes le da un ataque de histeria).  Por otro lado, el afrancesamiento de la ambientación, que buena parte de la novela ocurre en Francia y los personajes pertenecen en su mayoría a este país, a ojos de quien escribe resulta cursi, que de Chile solo se menciona en dos ocasiones a uno de sus ciudadanos y al final nunca interviene dentro de sus páginas.  Respecto a esto último, uno puede llegar a preguntarse por qué razón el autor prescindió por completo de sus raíces, a diferencia de alguien como su compatriota Hugo Correa, que ya en Los Altísimos hace que su protagonista sea chileno.
     Como ya dije más arriba de otra forma, los personajes son empaquetados y no hay desarrollo psicológico en ellos, de modo que para nada se puede simpatizar con ellos, ya que no son entrañables.   Si bien el protagonista que hace de narrador pasa por sus propias alegrías y penas, al punto de que llegamos a conocer a su familia, amigos y novia, solo en el desenlace de la historia demuestra ser alguien de actitudes heroicas, que más encima nos puede llegar a sorprender por actuar de forma más emocional, que racional, gracias a la decisión final que toma para su vida.
     Por cierto, teniendo en cuenta el afrancesamiento a lo Verne de la narrativa de esta obra, el libro pretende ser un ejemplo de la llamada corriente “dura” de la ciencia ficción; o sea, en sus páginas encontramos varias fórmulas y diálogos de tipo técnico, científico o pseudocientífico, con los que el autor pretende darle verosimilitud a su mundo ficticio (que en este caso, aportan más momentos “lentos” en un libro como este y que puede llegar a superar al lector ávido de sencillo divertimento).
     Pese a todos los aspectos  negativos que llega a tener la novela que hoy nos reúne, hay unos cuantos pasajes suyos, que al menos en mi caso lograron cautivarme: La lección de humildad que le dan los supuestos villanos humanos al personaje principal, la historia sobre la civilización Ciberna (origen, auge y caída) y el enfrentamiento contra el verdadero enemigo que comienza a devastar al planeta.
     Un detalle que puede llamar a algunos, en lo que concierne al lenguaje utilizado en esta obra y que bien recordemos que, en la manera de cómo se expresa un autor, se pueden apreciar varios aspectos sobre su persona y el mundo en el que este se desenvuelve (lo que en términos especializados se llama “contexto de producción”)…Pues, considerando el carácter de “ciencia ficción dura” de este título, nos encontramos con conceptos o términos que en nuestra lengua cayeron en desuso o que tienen que ver con conocimientos científicos y/o técnicos que han sido superados.  Esto, porque en sus páginas se habla de emulsiones cuando se refieren a grabaciones de video y/o fotografías, algo que hace rato tiene otros términos.
     Hay mucha gente a la que le gusta este escritor y que recomienda esta novela, así como el resto de sus textos del género.  Particularmente me interesa leer su colección de cuentos No Morir, que tal vez de esa manera logre convencerme sobre su talento, puesto que si bien no me gustaron  mucho y me aburrieron en demasía este texto y Los Superhomos, puede ser que todo se trate de gustos.  Al menos le celebro a Antoine Montagne (o Antonio Montero Ab) que haya sido uno de los primeros escritores nacionales en interesarse de forma profesional por dedicarse a un subgénero que tanto amo.

martes, 12 de noviembre de 2019

En deuda con Hugo Correa. SEGUNDA PARTE.


3- Los Altísimos.

    El libro nos cuenta en primera persona las vicisitudes de su protagonista, el joven veinteañero Hernán Varela y quien como si hubiese salido de un relato kafkiano,  despierta en el aséptico dormitorio de una clínica, sin tener claro cómo llegó allí (los lectores "cultos", luego podrán darse cuenta que en efecto pareciera que el autor rinde homenaje a Kafka, al hacer que sus personajes lleven de nombre una letra, tal como en su famosa novela El Proceso).
    La vida de Hernán ha sido sencilla hasta el momento y solo en las últimas semanas, más o menos, pareciera que la fortuna lo ha tocado...Hasta que va enterándose que el supuesto nuevo mejor amigo, que llegó hace poco a su vida, lo metió en un problema de proporciones cósmicas y que su existencia ya no será la misma; pues a medida que se van descubriendo los secretos detrás de los secretos que se le confían, tanto  él como al lector, se va desplegando un mundo o un universo cada vez más vasto, puesto que la verdad de todo asemeja a una caja china o a una muñeca rusa.
    Varela se ve trasplantado no solo en una nueva sociedad, por completo diferente a la suya, sino que ahora vive en otro lugar y cada vez se aleja más de su tierra, que por cierto es Chile, si bien no hay mayores menciones de la geografía, historia e idiosincrasia de este país y de modo que bien este podría ser ciudadano de cualquier otra nación indistintamente (tal vez un recurso por parte del autor, para volver más “universal” su trabajo y de ese modo no volverlo tan localista, ante la posibilidad de conseguir público en el extranjero), puesto que ahora le toca hacerse pasar por otro; más encima, se ve obligado a suplantar a otro hombre, razón por la cual no le queda otra que ir adaptándose a las maravillas (y horrores) de su nuevo hogar: Cronn.
    De entre tantas cosas que pasan a lo largo de sus casi 300 páginas (en la primera edición que tengo yo de la versión revisada, de 1959 y de la Editorial Pacífico), solo casi al final de la trama nos enteramos la razón del nombre del texto y qué papel cumplen quienes son llamados así, con verdadera naturaleza ominosa por parte de ellos.
    Sin querer mencionar mayores detalles de su trama, al dedicarle nuestro tiempo a esta obra, y que claramente recomiendo, viajamos junto a su antihéroe a través de un escenario impresionante y que aun así no deja de parecerse en muchos aspectos al nuestro.

4- Personajes.

     Al protagonista no lo llegan a acompañar muchos personajes, todos ellos secundarios, puesto que más que tratarse de una novela centrada en ellos, es una historia sobre los grandes temas de la ciencia ficción; ya que la narración se dedica mayoritariamente a mostrarnos ese increíble escenario, que bien puede codearse con los títulos más reconocidos de la ciencia ficción.

* L: La primera persona con la que se encuentra Hernán Varela, de ahora en adelante llamado X, es un hombre serio que viene a ser su mayor lazo con Cronn y el único que sabe realmente cuáles fueron las condiciones que lo llevaron a ser raptado.  Maneja tan bien la información, que envuelve con sus mentiras a su protegido; sin embargo, este comienza a recelar de él desde el principio y a medida que la inteligencia del nuevo X le hacer ver que las cosas no son como le han querido hacer creer, no le queda otra que ceder con más datos.  Manipulador, sin ser alguien de malas intenciones, hacia el clímax de esta novela solo recién nos abre su corazón para conocerlo como la persona que en realidad es.

* A: La primera mujer con la que se encuentra el ahora llamado X, o más bien la primera con la que llega a tener algún tipo de intimidad, es una apuesta fémina e inteligente (como el resto de sus congéneres) que se da cuenta apenas lo conoce que este viene de otro lugar.  Pero algo de especial hay en ella, así como en el sujeto que ha optado por ayudar a escapar de la vigilancia, cuando este queda desamparado en medio de su mundo.  Destacable es que posee una personalidad independiente, siendo además capaz de sobrepasar las tendencias de su pueblo al socorrer al protagonista; de este modo, aún no tener tanta participación en el libro, resulta ser un personaje femenino muy bien delineado y sin caer en estereotipos.

* I: A diferencia de la anterior, es la típica mujer que se supone caracteriza a su género en Cronn.  De una sexualidad desinhibida, comienza a acosar a X cuando este no responde a los requerimientos y que se supone son habituales en su sociedad entre personas de diferente sexo.  Tampoco es que se trate de alguien malvado, pero esta otra no posee la actitud más rupturista de sus compatriotas L y A…e incluso que del verdadero X.


5- Temas de la ciencia ficción que podemos encontrar en esta novela. 

* En primer lugar nos encontramos con la idea de la Tierra Hueca, mito que ha originado un montón de ficciones desde los orígenes de la ciencia ficción y tal como lo podemos encontrar en clásicos literarios como lo es la archiconocida novela Viaje al Centro de la Tierra de Julio Verne.  Es así que acá además aparece una civilización sumamente avanzada y que supuestamente vive escondida del exterior, en condiciones que hacen ver al resto de la humanidad como una sociedad por completo retrasada, que pese a sus adelantos casi nada sabe de los misterios de la ciencia y la tecnología.

* La noción de la Antiutopía, también llamada Distopía o Contrautopía, correspondiente a una supuesta comunidad perfecta, la de Cronn, donde todas las necesidades de sus miembros están satisfechas; no obstante, luego nos damos cuenta de que las supuestas bondades con las que cuentan los ciudadanos, son solo una manera de satisfacer a un pueblo que no tiene la libertad total para hacer lo que quiere, puesto que otros los controlan; más encima, no hay espacio para el amor, la familia, el arte e incluso los niños.  En algunos momentos este mundo nos puede recordar a la terrible realidad de Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, en especial por el cuidado control genético al que están sometidos los cronios.  Por otro lado, la sociedad de tipo socialista o marxista, en la que transcurre este título, viene a ser una especie de crítica a la política del comunismo, en especial de tipo soviético; que cuando se realizó esta historia, el enemigo del “mundo capitalista” eran los ideales promovidos detrás de la llamada “Cortina de Hierro” (tanto en China, como en Cuba), que al otro lado del orbe atentaban contra la visión de libertad que aquí se tenía (o se mantiene todavía) ante sus supuestos ideales humanistas; de ese modo, al principio del libro Varela llega a creer que está en el “rojo” país de Polonia.

* Los inventos fabulosos.  Cuando llega a su nuevo y forzado hogar, el protagonista comienza a conocer un montón de aparatos extraordinarios, entre ellos algunos que aún no existen entre nosotros y otros que ya es posible contar con ellos (demostrando con esto último, la capacidad de la ciencia ficción para especular de forma certera acerca del desarrollo efectivo que pueden llegar a tener la ciencia y la tecnología).  De este modo, en el primer caso, aparece una máquina para aprender de forma automática otros idiomas y en el segundo hallamos telepantallas para hacer videoconferencias, entre muchos más interesantes inventos.

* La manipulación genética y en especial la eugenesia.  El ideal (o la obsesión) de crear una supuesta raza superior, por medio de la selección de los genes adecuados, puede tener más de un propósito.  Toda la gente en Cronn es hermosa, sana y llega a vivir los 100 años; incluso hay entre ellos una casta o elite, los Técnicos, unos sujetos por completo alejados de las emociones y los únicos capaces de controlar la majestuosa maquinaria que permite que su mundo funcione.

* Los mundos errantes.  El concepto de un planeta o una civilización que vive en una “nave generacional”, sin estar en un lugar fijo por mucho tiempo y deambulando por el universo, es lejos uno de los tópicos más atractivos que podemos encontrar en el género.  Más encima, en esta novela ni siquiera se habla de una inmensa nave espacial gigantesca, con su propio ecosistema donde viven sus tripulantes, ni de un cuerpo celeste errabundo, sino que de todo un sistema compuesto por numerosos planetas y que acá es el que recibe el nombre de Cronn.

* Las civilizaciones extraterrestres.  A lo largo de su , el antiquísimo mundo donde transcurre esta obra, lejos mucho antiguo que el nuestro, se ha encontrado con un montón de razas inteligentes de otros lugares del cosmos y entre ellas están aquellas de tipo humanoide, en la práctica parecidos por completo a los terrícolas (según se dice en las páginas del libro) y otras tan distintas y extrañas, como una especie de arañas gigantes malévolas y algunas del tipo silicio, llamados acá metalíferos (que en la ciencia ficción y dentro de las teorías científicas actuales, se supone que la vida también puede evolucionar lejos de la materia relacionada con el carbono y en este caso gracias a la mencionada sustancia, como ciertos organismos marinos).

Hugo Correa en el extranjero.

6- Otras observaciones sobre el libro.

    Habiendo leído esta maravillosa novela por tercera vez y que tantas satisfacciones me ha dado, que es atrapante desde el principio, ahora con mayor capacidad de análisis por mi parte (espero…o al menos ya no tan idiota/ignorante como antes) puedo observar que desde el punto de vista de Hernán Varela y todo lo que le toca pasar, el texto aborda el tema del destino y/o papel que uno cumple en la vida.  Y es que el protagonista desde antes de verse insertado en el mundo de Cronn, era un tipo común y corriente, para nada sobresaliente, quien solo cuando se convierte en X viene a tener un propósito: primero el que le obligan a tener y luego el que consiste en su deseo de volver a casa, hasta que este último se vuelve la necesidad de adaptarse a las circunstancias y sobrevivir.  De igual manera, los cronnios también tienen una razón de ser como pueblo, si bien están obligados bajo so pena de muerte o martirio en caso de no cumplirla.  Y a todo esto, nos encontramos con el valor de la libertad para escoger lo que más nos gusta, que tanto X (en sus dos “versiones”), como la gente de Cronn, se encuentra en dicha encrucijada.
    Habiendo escrito en su primera edición Correa el libro en 1951, se podría decir que fue osado también en lo que a Chile concierne, por aquellos años, al abordar el tema de una sexualidad tan abierta y como la que muestran los cronnios.  Es así que el relato presenta al respecto, unos cuantos episodios de cierto erotismo, que el protagonista no deja de sorprenderse frente a esta faceta de sus anfitriones.
     La caracterización de los llamados Altísimos es soberbia.  La idea de fuerzas superiores a nosotros, que conducen nuestras vidas y apenas podemos abarcar dentro de nuestra pequeñísima capacidad para conocer la vastedad del universo, es algo relacionado con las religiones y el temor a dioses malignos.  Empero, el escritor no los describe en plano teológico, sino que más bien los caracteriza siguiendo conceptos propios de la ciencia ficción, como entidades pertenecientes a un macrocosmos o un Multiverso.  Asimismo, la amenaza que vienen a ser los Altísimos para Cronn y para la misma humanidad, atiende a uno de los temas más antiguos de la narrativa y no solo escrita, sino que oral, que viene a ser el del castigo por la soberbia: que así como el pueblo de Cronn si quisiera podría destruir a la sociedad de la Tierra y sin dificultades, estos deben servir sin chistar a los Altísimos…Por lo tanto, el poder y la autonomía absolutos nunca es posible conseguirlos (que nuestra misma mortalidad es un ejemplo de ello).

7- Hugo Correa hoy en día.

    En la actualidad la poderosa editorial Alfaguara está reeditando a mi compatriota, lo que me pone muy contento, si bien la editorial chilena Universidad Católica de Valparaíso llevaba hace rato sacando nuevas tiradas de Los Altísimos.  Así que hay que agradecer a la gente de la empresa española, por llevar al extranjero y a otros lectores de habla hispana el legado de mi compatriota, que en España, por ejemplo, lo están redescubriendo por igual, tal como lo puede evidenciar a través de esta reseña de mi colega bloguero Tomás Rivera.
    Por lo menos me he encontrado con 4 libros de estas nuevas ediciones: que primero sacaron justamente Los Altísimos, sus llamados Cuentos Reunidos (que incorpora sus colecciones Cuando Pilatos se Opuso y Los Títeres, más la novela corta Alguien Mora en el Viento), Narrativa Reunida (donde se incluyen sus novelas El que Merodea en la Lluvia y Los Ojos del Diablo) y su novela póstuma El Valle de Luzbel.  Es de esperar que a futuro saquen otros títulos suyos, hace rato discontinuados.
     Creo que ya es hora que los productores se interesen en su obra, que una película para el cine, la televisión, una miniserie o serie estarían muy bien para las pantallas; que es hora ya abarquen otros géneros y no hagan siempre lo mismo (que por acá salvo excepciones, solo saben hacer dramas y comedias).  Y soñar no cuesta nada, que hasta los extranjeros podrían interesase en su obra. Lo mismo digo en materia de cómics, que un proyecto de adaptar a la historieta a Hugo Correa, aparte de lo que hizo la revista Oxígeno y su propio hijo en los ochenta, sería estupendo ¿No?
     Ojalá las nuevas generaciones, tanto en nuestro territorio como en el exterior, puedan conocer y apreciar a este tremendo autor.  Por mi parte, pretendo darlo a leer a mis estudiantes a partir del año que viene.

lunes, 4 de noviembre de 2019

En deuda con Hugo Correa. PRIMERA PARTE.


1- ¿Quién fue Hugo Correa?

    Pues se trata del verdadero precursor de la ciencia ficción chilena, ello desde el punto de vista literario, mucho antes de que el oportunista Jorge Baradit acapara la atención de los medios públicos en nuestro país; y es que les estoy hablando de un autor que irrumpió en medio de la tradición narrativa chilena realista, nada menos que en 1951, con una novela que está considerada justamente entre lo mejorcito del género escrito por algún autor latinoamericano y por algo obtuvo el apoyo de una figura internacional como lo es Ray Bradbury, además de ser el único escritor de este sector del mundo en ser incorporado en la prestigiosa The Encyclopedia of Science Fiction.  En todo caso, también escribió fantasía, si bien una más bien relacionada con el folclor y no aquella de tipo épica.
     Nacido en 1926 en la localidad rural de Curepto y fallecido en 2008 en Santiago, ejerció como destacado periodista en una época en la que era el talento natural y no un título universitario el mérito para trabajar en diarios y revistas tan célebres como El Mercurio y Ercilla respectivamente.
     Su ópera prima Los Altísimos, el título que hoy nos reúne, tuvo una segunda edición aumentada y corregida en 1959 (recién me fijo: el mismo año en el que comenzó a emitirse esa joyita que es La Dimensión Desconocida, que si mi compatriota hubiera sido gringo, habría podido ser adaptado por el también grande Rod Serling).  A esta verdadera joyita de las letras criollas, que espero hacerla conocida por quienes nunca han escuchado hablar de ella, entre compatriotas y extranjeros, le siguieron los siguientes libros:

1- El que Merodea en la Lluvia (1962): Sobre una alienígena de raro aspecto atrapado o varado en medio del campo chileno, que es confundido por un demonio entre los ignorantes autóctonos del lugar.

2- Alguien Mora en el Viento (1966): Novela Corta (o cuento largo, según se mire) sobre dos astronautas atrapados en medio del exótico ecosistema de Venus...Cuando aún se creía que este planeta era un sitio de aspecto tropical.

3- Los Títeres (1969): Primer volumen de narraciones cortas suyas, aunque en esta ocasión tuvo la idea de relacionar los textos incluidos en sus páginas bajo un mismo tema denominador: la existencia de sofisticados androides que reemplazan a los seres de carne y hueso, quienes prefieren la seguridad de su casa, en vez de "arriesgarse" en la vida pública.  Con esta idea, se adelantó décadas a películas como Surrogates (2009) con Bruce Willis de protagonista y a un montón de obras literarias posteriores que de seguro deben haber por ahí.


5- Cuando Pilatos se Opuso (1971): Su segunda colección de cuentos, de ciencia ficción también, con la que demostró su enorme capacidad para contar historias bajo el formato breve y abarcando distintas temáticas del género, sin dejar de lado la justa proporción entre el puro divertimento y la crítica social (elementos primordiales dentro de la igualmente llamada "fantasía científica").
    Cabe mencionar que su relato Meccano, incluido en este tomo, tuvo una adaptación al cómic en el número 2 de la revista nacional Oxígeno en 1985 y gracias a la labor de su propio hijo Francisco Correa, bajo el pseudónimo de Fran Solo, tanto en el dibujo como en el guión.

6- Los Ojos del Diablo (1972): Enmarcada más en la narrativa de terror sobrenatural, toma elementos del folclor campesino chileno.

7- El Nido de las Furias (1981): Donde entra de lleno en la ficción de corte político y con la cual recrea a través de un país latinoamericano inexistente, las atrocidades de las dictaduras militares del continente; todo ello bajo las convenciones de la narrativa fantástica.

8- Donde Acecha la Serpiente (1988): Sobre un hombre casado que lleva una vida insatisfactoria, hasta que conoce a una atractiva mujer de connotaciones demoníacas, la que por supuesto se vuelve una tentación para él.

9- La Corriente Sumergida (1993): Su única obra de tipo realista.

10- El Valle de Luzbel (2015): Novela póstuma sobre una civilización en la Tierra anterior a la humanidad o, más bien, pre-adanita.

    Este artista por igual incursionó en el teatro y lo hizo con tres obras: El diablo en la cabaña, La señora Laura no vive aquí y La trampa en el jardín, que ignoro la verdad si fueron llevadas a las tablas y que al manos por su título pareciera que la primera de ellas se relaciona con su producción de tipo fantástica.
    A lo largo de su carrera obtuvo la distinción de sus pares y en el medio mayormente fuera de nuestras fronteras, que como dice bien el dicho bíblico "nadie es profeta en su tierra".  Fue así que en lo que concierne a nuestra lengua, la hoy recordada (por los más veteranos) revista española Nueva Dimensión, le dedicó un especial en su número 33 y en Estados Unidos fue publicado, traducido a la lengua de Shakespeare, en la aún más famosa publicación The Magazine of Fantasy and Science Fiction (que tengo entendido que fue su relato Alter Ego, parte de la colección Los Títeres, el que apareció en sus páginas).  Su trabajo por igual se conoció en otros idiomas y apareció en otros lares.


2- ¿Quién es Hugo Correa para mí?

     La historia que les voy a contar, ya la mencioné hace tiempo en un texto dedicado a mi papá; como de seguro muchos de mis lectores no lo habrán leído, vuelvo a relatarlo para hacer mención a mi primer encuentro con el autor al que hoy quiero honrar.
     Comenzaba ya mi tercer año de Enseñanza Media, cuando mi profesora de Castellano (Pabla Ibaceta, amiga a la que espero ver prontamente, pues a ella le debo mi primer encuentro con Correa y muchos más episodios significativos de mi vida), nos dijo que la primera lectura de ese año iba a ser Los Altísimos.  El nombre del libro de inmediato me llamó la atención y más todavía el de su autor, de clara ascendencia española ¿De qué nacionalidad es? Pregunté curioso y así supe que era chileno.  Que yo recuerde, Pabla (a quien yo ya tuteaba, aunque no frente a mis compañeros, ni menos en la sala de clases) no nos dio mayores antecedentes.  Pero apenas llegué a casa les dije a mis padres que debían comprarme ese texto lo más pronto posible, que estaba entusiasmado y en aquel tiempo una de las pocas maneras de aumentar mi entonces pobre biblioteca, era gracias a los títulos que me daban a leer en el cole y que mis progenitores no dudaban en conseguírmelos (algo que se los agradeceré toda la vida).
    Creo que no pasaron muchos días como para que fuera de compras con mi papá a la calle San Diego, sagrado lugar lleno de librerías y kioscos dedicados a la venta de libros y revistas, en busca del tesoro que pensaba anexar a mi colección. 
      Pues resulta que supuestamente el volumen estaba discontinuado y no quedaban ejemplares, así que nos costó llegar a él.  Hasta que lo pillamos en una "librería de viejos" como le llaman por ahí y solo quedaba uno; no estaba caro, pero no me gustaba la idea de tener una antigua y usada edición, que más encima la portada era horrible.  Prácticamente en contra de mi voluntad (yo, un pobre pendejo que me las daba de exigente más de la cuenta con mi papás, que harto hacían para darme lo mejor y lo hacían con todo el amor del mundo) me devolví a mi casa con la nueva adquisición...¡Y enojado más encima! En casa mi estupidez llegó a su cénit y allí me puse a discutir con mi pobre papá, que me había comprado una basura de libro (que yo claramente no razonaba...y ello aún me sigue dando vergüenza a mis actuales 44 años) y así fue que estando en la misma parte de la casa frontal, dedicada al bazar que tenían mis padres para ganarse el pan de cada día, en un verdadero arrebato de cabrochico egoísta, terminé por tirarle el libro por la cabeza a mi taita.  
     Mi papá tenía especial buena voluntad conmigo, que era su único hijo que le tenía gusto al estudio y eso lo llenaba de orgullo, así que esperó a que se me pasara la estupidez.  Luego de que me calmé, no sé si fue ese mismo día o al siguiente, "derrotado" le pedí el libro y me lo entregó arreglado, que yo en mi ofuscación había rasgado la tapa, así que él le había puesto una cinta de embalar y la verdad es que su manutención le había quedado bonita (por años trabajó en una imprenta, así que algo se manejaba en el rubro).
     En la práctica me devoré la novela en unos pocos días, que si bien para cuando lo leí aún me quedaba mucho para ser un lector habitual del género (solo había leído un par de libros de Asimov y algo de Ray Bradbury), a medida que iba profundizando en sus páginas no dejaba de sentirme honrado por saber que ese texto había salido de la mente de un compatriota mío; pues si bien, como dije mi experiencia con la ciencia ficción literaria no era mucha, al menos sí había visto ya muchas buenas películas de este tipo, como por igual varias series y en especial en lo que concierne a animación japonesa.
     Aquella vez le presté mi libro a dos amigas del curso, ambas llamadas Marta (González una, Andrade la otra), que como ya conté era muy difícil hallar el libro. Igual el resto del curso no era en general muy dado al hábito lector, así que fuimos pocos los que salimos bien de la evaluación.  Por cierto, en aquellos años las pruebas eran puras preguntas abiertas, que solo en los exámenes de fin de semestre y fin de año nos hacían ítems de selección y otros; no obstante, hubo una excepción esta vez en dicho instrumento y es que la profe nos pidió como última pregunta, o mejor dicho como actividad, que dibujáramos el lugar donde transcurre la historia (que ya les hablaré al respecto cuando profundice en la novela misma)…Así que de ese modo tuve el gusto de dar rienda suelta a mi imaginación, apoyado de las descripciones del libro que tanto me habían fascinado.



     Tres veces he leído Los Altísimos, que la segunda ocasión fue para un trabajo de la universidad y donde debía dar una pequeña disertación sobre un autor chileno.  Me fue bien, que estaba entusiasmado con la idea de dar a conocer al escritor que ya tanto admiraba y quería; eso sí, recuerdo el comentario sarcástico del profesor (que en todo caso me caía bien y luego fue quien revisó mi memoria, también en base a la ciencia ficción, por la cual me felicitó y puso la nota máxima) que cuando hablé del libro que había terminado hace poco su autor y del cual esperaba algún editor interesado, me dijo “¡Publícalo tú!”.
    Mi segunda relectura la realicé en lo que respecta a estas últimas semanas, para seguir con lo de mi autoreto de leer solo a autores nacionales este segundo semestre; hace años que deseaba reencontrarme con Hugo Correa y ahora tenía la excusa perfecta.  Pues cuando tomé el libro de mi biblioteca y lo abrí, recordando como siempre la anécdota de mi papá ya mencionada, me encontré con una bella sorpresa sobre un detalle que se me había escapado o lo había olvidado desde la última vez en que tuve en mis manos tal texto: Mi papito había escrito de su puño y letra mi nombre y mis apellidos en el borde superior de una de las primeras hojas; creo que es uno de los pocos registros que tengo de su bella letra. Más encima, luego me di cuenta que el propio Correa le dedicó este obra a su mismísimo padre… ¡Y yo no creo en las coincidencias!
    Por cierto, para cuando conté por primera vez la historia de Los Altísimos y mi papá, pensé que lo que tenía era la primera edición en su versión original, pero ahora ya sé que la que poseo es la primera edición de la versión corregida y aumentada.


    Aún era un estudiante de liceo, creo que ese mismo año de 1992, cuando un día revisando la entonces humilde biblioteca del colegio (que abarcaba un muy pequeño cuarto y que apenas era visitado por otros estudiantes, por no mencionar los profesores) me encontré con nada menos que la colección de cuentos Cuando Pilatos se Opuso.  De inmediato solicité que me lo prestaran y como la biblioteca aún funcionaba de manera muy informal, además de que ya tenía mi prestigio ganado, me la pasaron sin mucho trámite.  Más adelante en el tiempo, ese año o al siguiente, estaba en casa de unos amigos y vi que en su propia biblioteca había un ejemplar de este libro; sin tapujos les pedí me lo regalaran (que ya sabía que en su hogar no habían lectores asiduos) y fue de este modo que logré adueñarme de esta primera edición de dicha colección de cuentos.
     Luego en la universidad, cuando estaba en mi segundo año allá, si bien me encontraba en el primer año de Pedagogía en Castellano, porque me había cambiado de carrera, tuve la enorme satisfacción de tomar el curso electivo de ciencia ficción que comenzó a dictar un profesor de Física; ello en el primer semestre en que comenzó a darse y luego al siguiente ya era Alumno Ayudante, que lo había aprobado con nota máxima.  Fue así que un día leímos uno de los cuentos de Hugo Correa y el profesor Juan Espinoza (otro docente al que le estoy muy agradecido y me encantaría volver a ver) llevó a la clase nada menos que el especial de la revista Nueva Dimensión que le dedicaron, que solo entonces me enteré de dicho tributo.  Con posterioridad mi maestro me prestó sus primeras ediciones de Los Títeres y de Alguien Mora en el Viento, para preparar mi trabajo del cual les hablé más arriba.
     Por esos mismos años me metí a un taller literario de ciencia ficción hecho por Luis Saavedra (Tío Lucho como luego le puse), quien luego se convirtió en un destacado autor y especialista del género en estas latitudes.  Así fue como leímos en conjunto otro relato de nuestro escritor, creo que fue el ya citado Alter Ego; pues aparte del gozo de comentar y compartir nuestras impresiones con demás ñoños amantes del género, lo mejor fue tener en nuestras manos la edición en inglés del número de la F & SF que traía el mismo cuento revisado.
    Aún estaba en la universidad, cuando los mismos Ficcionautas Asociados, el elitista grupo al que pertenecía el llamado “Tío Lucho” (y los llamo elitista, porque estaba conformado por alrededor de unas 5 personas y cada una aportaba con una especialidad dentro del amor a la ciencia ficción, que aparte de Luis que se dedicaba a la literatura, estaba Gabriel Huamán y cuya orientación era el maquetismo, Roberto Alfaro, versado en los cómics y no recuerdo quiénes más…que no aceptaban más personas en sus filas, si bien organizaban eventos de entrada liberada) hizo una actividad masiva en el Centro Cultural de España; fue así que uno de los días en los que se celebró dicho evento, invitaron a Hugo Correa, se le hizo un homenaje y le fue concedido un galvano como agradecimiento por su aporte a la literatura nacional, al promover la narrativa del género dentro de nuestras letras.  Pues ahí estaba yo frente a nuestro verdadero prócer de la ciencia ficción nacional, quien en la práctica se veía como un viejito dulce, recuerdo que cojito además.  La verdad es que ante mi falta de “roce social” de aquellos años, no supe cómo reaccionar y a lo más atiné a mirarlo con respeto y a aplaudirlo, que ahora pienso que fui un tonto (otra vez) y debería haberme acercado a él para hablarle y decirle cuán feliz estaba de verlo, además de darle las gracias por las horas de felicidad que me dio con sus ficciones; también me habría gustado tener una foto con él (bueno, en aquellos tiempos la tecnología del celular y sus beneficios era algo propio de las narraciones de Correa y de sus colegas).  Por cierto, no recuerdo si dio un discurso, aunque sí tengo claro que yo de antemano sabía de su visita y pese a ello no tuve la ocurrencia de llevar uno de los dos libros suyos que tenía en aquel momento (en la actualidad poseo 3 y ediciones antiguas suyas…un orgullo para mí) para que me los autografiara.
    Ayer 3 de noviembre no más cometí un nuevo “pecado de omisión”, como bien me gusta llamar a aquellos casos en que por una razón u otra no he comprado algún libro y por lo cual luego me he arrepentido (que he escrito varios posts al respecto).  Resulta que andaba en el Persa Bío-Bío (lugar de “culto” donde venden de todo y uno puede encontrar las ofertas y artículos más extraordinarios a muy buen precio, razón por lo cual es uno de mis sitios favoritos) con mi sobrinito Amilcar y cuando pasé a ver a uno de mis caseros favoritos (nombre dado a los vendedores y/o compradores en el llamado “comercio informal”, como una manera afectiva de llamar al otro) de entre aquellos a los que les compro libros o cómics, tenía nada menos que la primera edición de El que Merodea en la Lluvia a un valor muy accesible…¡Y no lo compré! La verdad es que más que una coincidencia, podría decirse que se trataba de otro caso de sincronicidad (como por igual lo es para mí el recuerdo de mi padre y la dedicatoria de Los Altísimos), por cuanto este hecho y que yo no dejaba de pensar en Hugo Correa, de quien estaba por comenzar este homenaje, lograron unirse sin tener que ver con el fenómeno de la causalidad ¿Me entienden? Ahora ya sé que apenas llegue el finde, me iré para allá de nuevo a corregir mi error.



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