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domingo, 16 de febrero de 2025

Miedos para querer


 
   Hace rato ya que falleció Roger Corman, el 8 de mayo del año pasado, a la longeva edad de 98 años.  Hace rato que estaba fuera de la vida pública, pero gente como yo lo recuerda con cariño y agradecimiento, que su producción fue grande e importante.  Por lo tanto, no podía dejar de homenajearlo con esta serie de recuerdos.  A ver qué les puedo decir de él...
   Corman fue un importante director de cine y productor, con un montón de títulos a su haber y dedicado al cine de terror como realizador.  Pero también es importante su labor como productor de filmes de clase B, o sea de bajo presupuesto, a través de los cuales le dio la oportunidad a importantes artistas para comenzar su carrera en el Séptimo Arte; filmes "de género", en general, y algunos verdaderas joyas como Piraña (Joe Dante, 1978) o clásicos "menores" tales como Batalla más allá de las Estrellas (1980) y Galaxia del Terror (1981, en la cual le dio trabajo a James Cameron para encargarse de los efectos especiales y a quien luego lo llamó al año siguiente para hacer Pirañas 2, su primera peli como director).  Claro que estos datos tendemos a manejarlos más los frikis como yo, los cuales son un valor agregado a la hora de evaluar el aporte de Roger Corman al mundo y los que yo encantado comparto con ustedes ahora.
     A Roger Corman le gustaban las piezas de época y los clásicos de la literatura; dentro de esto último nada menos que al gran Edgar Allan Poe.  Por eso realizó varias adaptaciones de sus obras en los años sesenta, potentes, hermosas y hechas con un gran cariño hacia su maestro; joyitas que hoy en día siguen siendo muy apreciadas y se ven con gusto.  Les estoy hablando de títulos como La Caída de la Casa de Usher (1960), El Pozo y el Péndulo (1961), Cuentos de Terror (1962, de carácter "antológico" y dedicado a tres relatos del mismísimo Poe), El Cuervo (1963), La Tumba de Ligeia (1964) y La Máscara de la Muerte Roja (1964).  En todas ellas trabajó con su actor fetiche, el gran Vincent Price, dando paso a un gran triunvirato cinematográfico: Poe-Corman-Price.
    De seguro vi varias de las cintas mencionadas de niño, aunque no las recuerdo y solo tengo un atisbo de El Cuervo, que me llamó la atención su uso del humor y personajes bizarros (más encima se trata de una obra inspirada en un poema de Poe, narrativo, claro, aunque estrujando al máximo la pluma del genio literario).
    Más fuerte, en cambio, es la memoria que poseo de El Pozo y el Péndulo, película suya que contemplé en mi adolescencia un domingo al anochecer, acostadito en mi cama y mientras llovía; la cual pedí prestada del videoclub que había entonces en mi casa y que atendía una hermana mía.  Aquella vez llovía (¿O ese es un detalle falso que se agrega a mi recuerdo, para ambientar mejor este momento?), así que estaban las condiciones aptas para disfrutar a concho un filme como este.  Nunca me he repetido esta adaptación, que la tengo en mi colección digital; sin embargo, le tengo un gran cariño.


                                                 Tráiler de El Pozo y el Péndulo

    En cambio el año pasado, cuando me enteré del fallecimiento de Roger, me propuse hacerme una retrospectiva de su labor y comencé con La Caída de la Casa de Usher (aprovechando que tenía fresco el placer de la bella miniserie de Mike Flanagan de 2023, que homenajeaba a Poe) y fue un reencuentro muy satisfactorio.  En verdad como adulto, más preocupado ahora de los detalles estéticos, gocé mucho de esta perlita vintage.  Además que ver a un Vincent Price más joven, quien para mí siempre ha sido "viejo", fue impactante igual.  Lamentablemente no seguí con mi propósito y a la fecha sigo sin dedicarme a tal proyecto.  Discúlpame, Roger.
    La película que más amo del director, al cual por fin le rindo el homenaje que se merece (luego le toca a David Lynch y esta vez sí que no tardaré meses en hacerlo) viene a ser El Hombre de los Ojos de Rayos-X (1963).  Corresponde a uno de los tantos largometrajes que vi de niño junto a mis padres, en mi añorada década de los ochenta (por la cual siento predilección, agradeciendo a mis padres la bella infancia que tuve, aunque teniendo claro que fueron años duros para muchos compatriotas, debido a los crímenes de la dictadura militar de Pinochet); en esa época, ya al finalizar la jornada, contemplábamos obras como la mencionada, reunidos en el negocio que tenía la familia ¿Les he contado que de chico me sentaba arriba de un mueble, que usaba mi papá como vitrina (pues era hueco, pero de madera sólida y dentro suyo se exhibían algunos de los productos que vendía)?; frente a mi, a menos de cincuenta centímetros de distancia, estaba la tele y fue en una noche de esas cuando me encontré con esa pieza que tanto aprecio.  Entraba gente de vez en cuando a comprar algo, sin embargo, yo ni me inmutaba con el "ruido".  La pasé muy bien con la historia, aunque más tarde tuve pesadillas, pues para la mente de un pequeño inocente, como era yo en aquel entonces, su final era demasiado fuerte (desenlace que no contaré para no caer en el spoiler, aunque sí diré que circula una leyenda urbana, que dice que tenía una conclusión aún peor y que Corman tuvo que cambiarla por una más "suave”) ...
     ¡Todavía no les he dicho de qué trata este tremendo filme de horror y ciencia ficción! Un científico (interpretado por un actor famoso, que creo no acostumbraba participar en producciones de este tipo), desarrolla una fórmula que le permite mejorar su vista; el proceso es gradual y poco a poco comienza a ver primero bajo la ropa (lo que resulta gracioso y erótico), luego bajo la carne y asi sucesivamente, hasta llegar a extremos aterradores; su descenso a la desesperación, para alguien que como muchos osó superar a sus iguales y asemejarse a los dioses, está abordado de manera muy dramática ¿Ahora entienden cómo la culminación de todo esto me perturbó tanto?
    Por años y décadas recordaba El Hombre con los Ojos de Rayos-X con añoranza, pues nunca más se había vuelto a cruzar en mi vida ¿Por qué nunca la descargué, cuando ya había comenzado a hacerme mi colección digital? La respuesta es sencilla: Volvía a mi memoria en charlas con mis amigos ñoños y luego, en la soledad de mis aposentos, ya se me había ido de la cabeza.  Así fue hasta que un día que andaba solo por el Persa Bío-Bío, en un local dedicado a la venta de juguetes antiguos y figuritas de colección, tenían unas cuantas pelis en DVD clonadas y a muy buen precio; así que esa vez me llevé Plan 9 del Espacio Sideral (1959) y ya saben cuál era mi otra adquisición.  Volví a casa muy feliz con mis compras y me dispuse a reencontrarme con uno de mis miedos infantiles.  La peli no había envejecido y si bien ya no me aterraba, ahora no solo me divertía, sino que podía apreciarla de manera más madura y reconocer sus numerosas virtudes.  Esto último habrá sido hace casi 20 años atrás.


                                   Tráiler de El Hombre con los Ojos de Rayos-X

    Por cierto, gran amante de la literatura de terror, Corman se atrevió a realizar la que sería tal vez la primera adaptación de Lovecraft al celuloide (y tal vez de cualquier tipo de producción audiovisual sobre su obra); lo anterior fue posible gracias a The Haunted Palace (1963), una versión libre de la novelette El Caso de Charles Dexter Ward escrita por el Soñador de Providence.  Cabe mencionar unos cuantos detalles valiosos importantes sobre esta producción:  El guión estuvo a cargo del importante escritor Charles Beaumont, uno de los responsables de varios de los mejores episodios de La Dimensión Desconocida original y de un joven Francis Ford Coppola; asimismo, el filme supuestamente era otra entrega de sus adaptaciones de Poe, lo que era una tetra engañosa para conseguir la atención del público, que conocía lejos más a Poe que a Lovecraft ille tempore; y, por último, debido a lo anterior, Vincent Price se repitió el plato con el cineasta, creo que hasta recitando unos versos de Poe en una de sus escenas.
    Otra pieza que tengo en deuda con el realizador al cual hoy rendimos tributo, corresponde a la versión original de La Pequeña Tiendita del Horror.  Yo adoro el remake ochentero, tan maravilloso; si bien nunca le he dado la oportunidad a los orígenes de esta historia, hecha por Corman, y que tiene en el protagónico a un joven Jack Nicholson.  De seguro vale la pena, que por algo uno de mis amigos cinéfilos se la compró en DVD original, a principios de siglo, je.
    La última vez que un ya veterano Roger Corman, se puso detrás de las cámaras, fue para hacer su maravillosa interpretación de Frankenstein Desencadenado (1990), sobre la novela de Brian Aldiss y que tributa con tanto amor el clásico de Mary Shelley.  Fue una gran forma de otorgarnos su despedida como director, trabajando con artistas de la talla de Raúl Julia y John Hurt, otras estrellas que nos dejaron, más la preciosa Bridget Fonda.  Recuerdo que de adolescente el potente afiche me alucinaba, pero solo pude darme en el gusto con esta joyita ya de adulto, una vez que la dieron en la televisión abierta (de seguro cortada).  Recuerdo que me impactó el diseño de la Criatura, muy bello a mis ojos y que siempre han adorado a los "mostros".  Muchos años después, ya habiendo leído y gozado el libro que inspiró este largometraje, me la conseguí en digital en calidad 1080p y vaya que la disfruté.


                                        Tráiler de Frankenstein Desencadenado

       Por cierto, tan solo con considerar el listado de piezas que he mencionado, una minúscula parte de su trayectoria como director, uno no solo evidencia lo prolífico que era, si no que también se puede sorprender cómo podía hacer tantos filmes en tan poco tiempo entre un caso y otro (a veces dos grandes producciones en un mismo año).  Eran otros tiempos, claro y la economía funcionaba diferente, algo impensable hoy en día para hacer productos de calidad como muchos de los suyos.
     Ya por terminar y sabiendo que se nos viene por fin un nuevo reboot de Los 4 Fantásticos en el cine, que esta vez parece que SÍ le dieron en el clavo, deben saber que Corman estuvo detrás de la primera versión en live action de la llamada Primera Familia de Marvel (como productor, claro, en 1994): Un bodrio que hizo historia y que nunca se estrenó, de factura precaria y resultados desastrosos y que, no obstante, se volvió una peli casi de culto.
     Por último, Hollywood supo reconocer los aportes de Roger Corman al Séptimo Arte y a su industria, otorgándole en 2009 un Oscar honorífico bien recibido.  No estuve físicamente presente para ovacionarlo de pie; no obstante, si desde mi casa me alegré mucho, cuando gracias a la magia de la tele pude contemplar tan bello momento.

 
             
Escenas de los filmes de Roger Corman sobre obras de Poe

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Festín personal de horrores.

I. Para comenzar.
 
     Desde Los Altares de la Locura (2019), que mi amigo el escritor Miguel Acevedo no publicaba un libro.  Hace rato que tenía la intención de sacar un volumen de cuentos de terror, pero la pandemia y otros azares del destino atrasaron sus planes y recién en julio de este año apareció su cuarto libro: Los Sicarios Nocturnos y otros relatos.
    Esta es la segunda vez que Miguel ve publicada su narrativa, luego de su segundo trabajo, Espejos (2016), compartido en conjunto con Pía Correa (Cartelera de Cine, 2015, su opera prima, está compuesta de crónicas literarias y el mentado volumen, el tercero de su bibliografía, corresponde a ensayos).  Pese a lo anterior o debido ya a su experiencia en las publicaciones, este es un libro mucho más maduro, más complejo, en el que Miguel da rienda suelta a su amor por las temáticas tenebrosas, recogiendo su devoción por grandes autores que le han precedido e inspirado y los recuerdos de infancia y juventud, junto a su mirada crítica a la sociedad chilena, todo en una interesante mezcla que nos regocijará el corazón con sus lecturas.
     El tomo se encuentra dividido en tres secciones, cada una con su propia identidad, que es mejor descubrir por uno mismo (tal como lo he hecho yo, con gratos resultados, puesto que escribo estas palabras SOLO después de haberme escrito todos estos cuentos) su intencionalidad.
    La edición del libro en sí es mucho más cuidada que los demás trabajos de Miguel, puesto que se trata de un formato más atractivo a la vista y de mayor calidad para su manipulación y conservación.  La portada es bellísima, evocadora y representativa de varias de las historias que encontraremos en sus páginas, incluyendo unas ilustraciones simbólicas que separan sus tres secciones, muy a tono con estas narraciones y el pasado compartido de esas cuidadas imágenes que encontrábamos en los libros de antaño.  También me gustan sus solapas, su tamaño adecuado que permite llevarlo con comodidad en algún bolsillo de la chaqueta (en especial si andas abrigado y el clima te acompaña para disfrutar de estas piezas literarias en días grises, fríos y lluviosos o noches calentito dentro de tu cama, mientras afuera el invierno aún persiste).  El tono amarillento de las hojas y la tipografía usada, que más encima los párrafos no van "justificados", nos trae a la memoria esos mismos libros que gente como el propio Miguel y sus amigos, comprados en ferias, persas y "librerías de viejos", buscamos con tanto afán para sumarlos a nuestras valoradas colecciones. El título del tomo, en amarillo y con letras tipo "siniestro", sumado a la ilustración de la portada, me trae a la memoria el afiche de La Casa Cercana al Cementerio de Lucio Fulci, realizador y peli a los que tanto adora Miguelito (¿casualidad solamente?).
    Por último, antes de visitar con Miguel sus propios terrores, cabe mencionar que no solo de ñoñerías vive el hombre; puesto que este también ama la poesía y en ese sentido le hace un homenaje a otro de sus maestros, Pablo de Rokha (en mi próxima entrevista, le pediré que nos cuente de este detalle suyo).
    Presten atención a estas 168 páginas muy recomendables, que con dificultad no habrá más de un relato que los conmueva.

Miguel firmando su libro el día de su lanzamiento "no oficial"
 
II. Para continuar, los cuentos.
 
1. La última casa a la orilla del mar.
 
    Microcuento que sirve para abrirnos la puerta a este recorrido por los espantos acevedianos...
 
2. Como los Perros de Tíndalos.
 
   Dos amigos salen felices de ver en el cine, por fin, la adaptación cinematográfica de uno de sus cuentos de terror favorito.  El viaje a casa se vuelve una pesadilla real, cuando la ficción se mezcla con la realidad.
    Homenaje de Miguel a uno de sus textos de ficción de cabecera, llevando a las calles santiaguinas el Horror Cósmico de los Mitos de Cthulhu.
 
3. Escalada del Contagio.
 
    El apocalipsis zombie que se va agravando poco a poco, con nuevas manifestaciones del horror, todo contado desde el punto de vista de un sobreviviente.
    Tal como quedó el cuento, dan ganas de saber qué pasó después.
 
4. Antonia.
 
    Un hombre visita a una joven pareja que hace poco se ha ido a vivir juntos.  El protagonista se siente atraído por su amiga, lo que toma ribetes fantásticos, una vez ocurrido el inesperado desenlace.
    Lo sorpresivo del final es lo mejor de este cuento y que introduce el tema del amor imposible, a un volumen mayormente marcado por los horrores de todo tipo.
 
5. Plutón.
 
    Un hombre realiza un viaje en una nave espacial junto a su querido gato.
    Un cuento tanto acerca de un futuro cercano y muy probable que pudiéramos llegar a vivir, como acerca de la intensa conexión con nuestras mascotas (el escritor es un empedernido amante de los michus).
    Como en otros textos del libro, se evidencia el aprecio del autor por sus maestros escritores (como August Derleth y Hal Clement), destacando que le haya dedicado tiempo al autor chileno, coetáneo y amigo suyo Teobaldo Mercado.
 
6. Sangre.
 
     Una historia de terror de la cual mejor nada contar, puesto que su inesperado desenlace juega justamente con la sorpresa, detalle habitual en estas historias.
 
7. Miedo.
 
    La naturaleza de esa sensación de estar expuesto al peligro, lo distinto o lo desconocido, aparece en este breve texto y que juega, además, con la persistencia de las leyendas urbanas, incluso hoy en día.
 
8. El Libro, Maldito.
 
    Dos viejos amigos se vuelven a reencontrar, luego de que compartieron harto en su infancia y entre sus recuerdos queda la imagen de una casa abandonada con mala fama.  Es cuando el amigo del narrador, le confiesa que posee nada menos que un objeto sacado a escondidas de ese lugar, hecho por el cual su vida fue de mal en peor.
    En lo que va del libro, se nota la predilección del autor por Lovecraft, pero este es, sin dudas, es la narración en la cual se nota mayormente su influencia y la intención de homenajearlo.  En cuanto al final, lo encontré confuso y hubiese preferido tuviera mayor desarrollo la historia, que bien merecía más tiempo.
    Como dato anecdótico, el título del cuento en el índice aparece mal escrito y la coma antes del vocativo no se encuentra; de modo que el sentido original de su nombre se pierde y tuve que preguntarle a su propio autor cuál era la versión real (y mis sospechas estaban claras).

La dedicatoria a mi ejemplar.
 
9. La llegada.
 
    Una nueva versión del Apocalipsis, teniendo a Chilito como escenario, o al menos otra historia sobre desastre de proporciones dantescas.  Una presencia maligna femenina, de origen supuestamente sobrenatural, está causando el suficiente estrago en Santiago de Chile como para que el caos reine por completo.
    El comienzo de todo, con el protagonista despertando luego de un largo periodo y entrando a una realidad nueva y aterradora, en la cual el mundo ha dejado de ser lo que era, recuerda a la película 28 Días Después y a al cómic The Walking Dead (como a su serie) ¿Un detalle hecho a propósito por el escritor?
 
10.  Negros Augurios.
 
    Un cuento que bien podríamos considerar una precuela del anterior, si bien transcurre en otra ciudad (bueno, "al ladito no más" de Santiago).
    Una mujer busca a su pareja desaparecido, quien andaba investigando ciertas creencias de la zona; es cuando se cruza con el origen de los rumores que circulan alrededor.
    Primer relato en tener de protagonista a una mujer y, a mi humilde parecer, mucho mejor logrado que el anterior, así como el más sobresaliente en lo que va del libro.
 
11. Los Sicarios Nocturnos.
 
    El cuento que da título a esta colección, da indicios de un interesante universo ficticio al que podría sacarle provecho su creador, si desarrollara más esta interesante narración o escribiera más acerca de estos personajes.
   Dos hombres trabajan para fuerzas poderosas sobrenaturales, de modo que el texto nos cuenta de uno de sus encargos.
    Mi memoria no es buena y creo haber leído este trabajo hace mucho, mucho tiempo, que al menos si puedo decir que dicha obra llevaba en su título la palabra en cuestión (¿Tal vez una primera versión de texto que ahora revisamos?).
 
12. Julián cruzando el Abismo.
 
    Sin saber de qué iba mayormente este libro... ¡Mi deseo se ha cumplido! Y es que, a través de este otro cuento, Miguel continua con las andanzas de los sicarios y los brujos de Chiloé, creando con ello ya un mundo con sus propias reglas y continuidad.  Ahora bien, ignoro si fue a premeditado o no, o tal vez tenga relación con la fecha en la que lo escribió su autor, pero este bien tendría que transcurrir en los noventa, lo que me atrevo a afirmar tras fijarme en la tecnología que describe.
    La historia en pocas palabras: El encargo de un "sicario" de parte de sus jefes brujos, si bien en este relato se maneja más el elemento sorpresa que en el anterior y muchos más resto del libro.
    Por otro lado, algo que me llama la atención, es que mezcla brujería con tecnología, fusión a la que el especialista Miquel Barceló llamó tecnochamanismo... Y es que esta característica abunda en la ficción de otro autor chileno, Jorge Baradit, a quien desprecia bastante Miguel; por lo tanto, quisiera saber qué tanto intencionó dicho elemento para su cuento.
    Primera pieza de la colección con uno que otro rasgo gore y algo de erotismo.
 
13. La Venganza.
 
   Continuamos con la saga de "Los Sicarios" (¿Le pondrá algún nombre su creador?) y esta vez con un texto lo suficientemente largo, como para permitirnos estar frente a una historia más elaborada, que se detiene en profundizar más en la psicología de su protagonista (algo solo apreciado, a menos que me equivoque, en El Libro, Maldito y los que preceden al que ahora revisamos); por igual, el universo conformado por esta sociedad secreta se va volviendo más complejo, ahora que conocemos a los enemigos de La Brujería (ese detalle le faltó a Miguel, designar a este grupo y a sus servidores con mayúscula, así como a sus rivales).
     En el cuento, un nuevo Sicario no está contento con los resultados de su última misión y debido a ello decide tomar cartas en el asunto, aunque signifique dejar de lado su sistema de vida hasta ahora.
     Por último, vuelve a quedar de manifiesto el amor del artista por el balneario de Cartagena, donde una vez más ambienta su narrativa, sitio que marcó sus doradas infancia y adolescencia.
 
14. Ritos Funerarios.
 
    Una continuación directa del anterior, aunque su genialidad radica en que cuenta los hechos desde otro punto de vista: Primero presentándonos a un grupo de personajes, que nada tienen que ver con el conflicto mencionado en la pieza anterior, luego- y lo mejor- agregando a alguien que le dará un sentido más humano (pese a todo) a este ciclo.
    Esta vez Miguel usa las mayúsculas para designar a ambos bandos, si bien no de manera tal como yo mismo los llamo en el apartado anterior.
 
15. Aférrate a las Armas.
 
    Continúa la saga de los Brujos versus la Resistencia, a través de un relato que sigue la trama de La Venganza, aunque ahora vuelve a contarnos lo que está pasando con Ismael y Daniela, a quienes conocemos desde el susodicho relato.  En esta ocasión, la historia cuenta de la concretización de llevar a cabo la revancha en contra del enemigo, si bien el desenlace queda abierto.  Lástima sea tan breve (solo 5 páginas).  Por cierto, reaparece otro personaje que ya conocimos, el Viejo.
 
16. Te recuerdo Aurora.
 
    Regresa el personaje principal del primer cuento de este ciclo, quien años después de los sucesos de dicho relato, no vive en paz con sus viejas acciones y recuerdos; por lo tanto, decide enmendar de alguna manera su pasado.
    El final, tal como en el caso del cuento que le precede, es demasiado abrupto y Miguel nos deja otra vez con ganas de más, de saber con lujos de detalles el panorama de la acción que se nos promete.
     A ver si a futuro el camino de Gabriel se une al de Ismael y Daniela, lo que daría sus estupendos frutos.
 
17. Esta ciudad, sin nombre.
 
    ¿Un microcuento o un intento de iniciar el tercer y último apartado con un texto descriptivo- más o menos en prosa poética- de Santiago con sus atrocidades sociales? Interesante resulta leer este texto tan bien escrito, de solo dos páginas, que por igual nos lleva a desear fuese más extenso, sobre una urbe que ya apareció en los cuentos anteriores y que tanto Miguelito, como yo y muchos más conocemos tan bien o para mal en el mundo real.

Miguel y yo.
 
18. Octavio.
 
     Ambientado en el mismo sitio del texto anterior, corresponde a un cuento de tipo "realista", por mucho que no trata de sitios precisos que podamos ubicar en un mapa, acerca de un hombre y su viaje físico y espiritual hacia la desesperación.
    El autor abandona por ahora el elemento sobrenatural y terrorífico, para mostrarnos a los monstruos reales de la pobreza, la indiferencia y la soledad.
 
19. Remitente.
 
    Siguiendo con la metrópolis a la cual se le han dedicado otras narraciones (se supone donde también transcurren los cuentos sobre los Sicarios Nocturnos), un oficinista vive una existencia gris, propia de un personaje kafkiano moderno.  Un día la monotonía de su circunstancia se rompe, cuando comienzan a llegarle extraños mensajes electrónicos.
    No sabemos cómo terminará esta historia, sin con horror o dicha... El final puede resultar decepcionante a muchos, demasiado abrupto, aunque hay que recordar que los textos del libro tienden a ser breves y no dan mucho espacio a desarrollar en profundidad los acontecimientos; por lo tanto, el desenlace puede verse como algo en sintonía con lo que hemos podido apreciar del escritor, quien ahora nos muestra a personajes sumidos en la miseria "real" y por eso la actitud tan patética del protagonista.
 
20. El Lago.
 
    Una muchachita sensible de 16 años, hija de una familia acomodada, vive en la misma Ciudad sin Nombre que ya conocemos.  Decepcionada de su elitista familia, llega al mismo lago del que también sabemos bastante y allí poco a poco va descubriendo el pasado secreto de estos lugares.
    Extrapolación social, algo ya abordado en los otros tres textos que comprenden esta última parte del libro, se fusiona con el Horror Cósmico que tanto fascina a Miguel (y a sus amigos).  Un cierre maravilloso para un tomo que me ha sido una grata sorpresa, en especial cuando su autor comenzó a conectar los relatos entre sí.
    Por cierto, tanto hablar de la escritora Sara Crowley a lo largo de estos cuentos y por fin nos da Miguel algunas luces de su obra (que de su vida nada sabemos... ¡Por ahora!).
 
III. Para terminar.
 
    Las partes dos y tres del volumen son mis predilectas, debido a la grata sorpresa de saber que eran historias interconectadas.
    Predomina el horror sobrenatural y cósmico en estas obras, por inclinación personal del autor, si bien no podía faltar su homenaje a los zombies, otra temática que adora Miguel.
   La mayoría de los relatos son lo suficientemente cortos, como para leerse en un santiamén; por mi parte, creo que los más logrados de la selección son los que consiguen mayor longitud, en los cuales el artista puede demostrar más sus virtudes narrativas.
    En cuanto al estilo de estos textos, me doy cuenta que no nos da noticias sobre el aspecto físico de sus personajes, ni tampoco ahonda mucho en su pasado o trabaja mayormente su psicología.  Teniendo en cuenta lo anterior, estos cuentos tratan más de situaciones extraordinarias y sensaciones, que de personajes potentes y bien caracterizados.  Asimismo, uno de los fuertes del libro, es la creación de un universo propio, con sus reglas, inspirado en la literatura lovecrafniana tan reverenciada por el autor.
    Esperaré con ansias el próximo trabajo de mi amigo y mientras guardo este junto a otros preciados títulos, sin dejar de pregonar a todos lados sus virtudes.


domingo, 20 de febrero de 2022

Post número 900

 

Palabras iniciales.
 
    Debería haber llegado a este número de posts (o entradas), en diciembre del año pasado a más tardar; pero al haber vuelto al trabajo de manera presencial a fines de septiembre y luego retomar el gym de forma bien intensa, el tiempo libre se me acortó e incluso no volví a leer tanto como yo esperaba, porque ahora me iba con unos colegas a la pega en el auto de uno de ellos y este mismo luego me iba a dejar a la casa o incluso me llevaba hasta mi lugar de entrenamiento (claro que yo le pasaba plata por ello y por razones obvias, nos íbamos conversando buena parte de los trayectos, así que por todo eso ya no leí tanto).  Es así que estas palabras las inicio cuando aún estoy en la playa, en Viña del Mar precisamente y me queda solo una última de vacaciones de verano de 2022, antes de volver al colegio (que se supone ya sin devolvernos a cuarentena para la casa y encerrados por tiempo indeterminado, ojalá); ignoro si terminaré este texto acá en la Quinta Región o será durante el trayecto al hogar.
    Buscando el tema ideal, para celebrar la llegada a este número de textos en mi  página (aunque hace rato que pasó la Edad Dorada de los Blogs y apenas me leen, mucho menos me comentan y lo último, por lo general las mismas buenas personas de siempre, que están a kilómetros de mí... ¡ Y para qué hablar de "mi gente", que prefieren leer y divulgar en sus redes sociales a huevones que ni conocen!), me di cuenta con facilidad que nada era mejor que inspirarme en mi escritor favorito: Stephen King.  Y eso es retomar una serie de posts que comencé el año pasado y que me ha hecho muy feliz; además, así aprovecho de dedicarle tiempo de una vez a mi película de terror favorita...
 
Películas olvidadas sobre obras de Stephen King y que merecen ser redescubiertas 7: La Mitad Siniestra.
 
1. El libro.
 
    De 1989 data una de las novelas más violentas de Stephen King, The Dark Half, traducida a nuestra lengua como La Mitad Siniestra y La Mitad Oscura.  Se trata de una obra de terror sobrenatural perteneciente al "ciclo de Castle Rock", o sea, que está ambientada en la famosa ciudad creada por este autor (que hasta serie de televisión tuvo).
    Como es costumbre en el Tío Steve, acá tenemos un texto lleno de referencias literarias a los grandes clásicos que tanto admira: Es así, que buena parte del argumento es una reinterpretación del tema del doppelganger, o sea, del doble maligno de alguien y que encarna lo peor de nosotros mismos; de aquello que reprimimos y que a veces hasta negamos de nuestra persona (por culpa de la moral, la vergüenza o simplemente por razones de convivencia social).  Por lo tanto, es evidente que en el presente caso tenemos un claro homenaje a El Extraño Caso del Doctor Jeckyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson, aunque sin un "mad doctor" entre medio, pero sí volviendo a usar a la figura del artista (escritor, por supuesto) y como el protagonista de este drama, en medio del juego de la guerra entre el bien y el mal.  Por otro lado, el llamado Rey del Terror vuelve a inspirarse en su maestro Lovecraft, al utilizar dentro de la historia un ominoso detalle, que nos recuerda al "Soñador de Providence".
    La historia trata sobre el escritor "serio", o sea, de mainstream, que para ganar más dinero y de paso dar rienda suelta a su gusto por las narraciones más viscerales (por llamarlas de una forma más "artística"), ha publicado una serie de novelas que tienen de protagonista a un sádico asesino y ello lo hace usando pseudónimo.  Cuando es chantajeado por un asiduo lector suyo (un peligroso fanático suyo, quizás, como la antagonista de Misery y el desquiciado de La Historia de Lisey), quien le exige dinero a cambio de guardar su secreto, una serie de eventos horrorosos comenzarán a desarrollarse en torno a él y a los suyos.  Solo aceptar la existencia de lo oculto, con sus propias reglas, podrá darle una oportunidad a Ted y a su familia, para librarse de una parte de su pasado y que ha vuelto para arrebatarle todo lo que posee.
    En este título hace su debut el heroico sheriff Alan Pangborn, sucesor del fallecido (en atroces circunstancias) George Bannerman (el mismo de La Zona Muerta y Cujo) y el que regresaría más potenciado aún en la supuesta ultima novela de Castle Rock: Needful Things (por acá traducida como La Tienda de los Deseos Malignos o simplemente La Tienda) y quien viene a ser uno de los personajes principales de esta obra.  No olvidemos que en la literatura kingniana, es habitual encontrar representantes de la ley humana, símbolos del orden y protectores frente al caos que significa la intrusión del mal.
    Como en otras narraciones de mi autor predilecto, este se sirve de su propia experiencia personal para escribir sus relatos.  La anterior afirmación, ya que el propio King publicó antes de esta novela 5 libros con pseudónimo (Richard Bachman) y luego fue amenazado por un lector de revelar su identidad, si no le pagaba una cuantiosa suma; al final King reconoció por su cuenta, que él había escrito dichos trabajos.

 
 
2. El filme.
 
    Era obvio que alguien como Stephen King, iba a sentir admiración por su "colega de horrores" George Romero y es así que en algún momento sus destinos se cruzarían, haciéndose muy buenos amigos y colaboradores.  Es más, el Tío Steve le dedicó al cineasta su novela Christine, una de sus novelas de terror más famosas.  Luego, como no, ambos artistas se unieron y nos regalaron en 1982 una de las más destacadas cintas de miedo de la década: Creepshow, el tributo de ambos a los cómics del género de la desaparecida editorial EC, que ambos crecieron leyendo.  En la película recién mencionada, el escritor se encargó del guión, tomando de base uno de sus cuentos y el resto de las historias correspondientes a ideas originales suyas, con Romero detrás de las cámaras; luego en 1987 vino Creepshow 2, que adaptó otro texto breve del Tío Steve y el resto armado con segmentos escritos por Romero, quien le pasó la dirección a un conocido suyo; con posterioridad en 1990, el padre de los "zombies de ciencia ficción", adaptó otro escrito de su amigo para incorporar al también largometraje antológico de terror Tales From the Darkside (Cuentos del Lado Oscuro, para el segmento El Gato del Infierno).
    Teniendo en cuenta esta estrecha fraternidad y tan fructuosa asociación, era de esperar que en un futuro cercano el gran Romero adaptara para la pantalla grande alguna obra de King, ojalá una novela suya, algo que llevaba pendiente desde hace rato.  Así fue cómo en 1990 el cineasta realizó la adaptación de La Mitad Siniestra.  Amparado por una productora de la talla de Orion, la cual había realizado grandes producciones premiadas y exitosas en los ochenta, se esperaba todo fuese un triunfo; además, contaban en el protagónico con un actor de la talla de Timothy Hutton, por entonces con una prometedora carrera.  Sin embargo, Orion se fue a la bancarrota y la cinta estuvo guardada durante 3 años, pudiendo entrenarse recién en 1993.  Pese a ser una gran adaptación de King, hecha por razones obvias con mucho amor al material adicional y con tremendas actuaciones, que fueron apoyadas por un estupendo trabajo técnico y artístico en general (la banda sonora de Christopher Young es en verdad maravillosa, qué vaya le salen a este señor estupendas las composiciones para filmes de miedo, como en Hellraiser y Species), no le fue bien en las butacas.  Por todas sus virtudes ya mencionadas y otras más, esta obra merece ser redescubierta y gozada; puesto que cuando se adentra uno en el cine de Romero, muchas veces se centra en su aporte al subgénero de zombies y olvida (o ignora) los otros que hizo, como la cinta que hoy nos reúne y otras de su autoría o participación.
     Por otro lado, debemos destacar el trabajo de Michael Rooker como el mentado sheriff Pangborn, en uno de sus primeros papeles y de quien es increíble la impronta que tiene frente a la cámara, con su voz grave y aspecto masculino (¡Y tan feo que se puso al envejecer, aunque es un tremendo actor y lejos ha logrado hacer una mejor carrera que el propio Hutton!)
     La dramatización de la violencia es gráfica, impactante y el aire sobrenatural amenazante se siente en todo momento; es aquí que el doble papel de actor principal cumple un papel fundamental.  El prólogo, una escena onírica y el clímax están dentro de lo más logrado de esta joyita, que alcanza las dos horas de duración.  Una interesante lección, queda tras ver esta versión de un libro de King y que incluso no es muy nombrado: solo el amor nos salva y en especial si se trata del de familia, algo que el propio King lo sabe en carne propia; de igual manera, se nos deja la certeza de que debemos tener la mente abierta a otras posibilidades, puesto que no siempre la ciencia conseguirá darnos las respuestas adecuadas y como dijo Hamlet en la gran tragedia homónima de Shakespeare:
 
    "Hay más cosas en la Tierra y en el Cielo, Horacio, que toda la que pueda soñar tu filosofía".


3. Palabras finales.
 
    La película que hoy nos ha reunido, no es la la única adaptación de la novela del Tío Steve, puesto que antes de ser llevado a cabo esta... ¡Se hizo un videojuego! Claro que estamos hablando de un producto cuya estética y tecnología, hace mucho que quedó obsoleta, si bien se trata de toda una curiosidad.
    Asimismo, no puedo dejar de contarles que la cinta de Romero es muy querida por mí, porque supe de su existencia gracias a la fenecida versión española de Fangoria, primera época, cuando yo era aún un adolescente y escolar.  Ya había leído a King y al enterarme de qué iba el libro y saber de la producción de su película, quedé muy entusiasmado (pues siempre me gustó mucho la historia del Doctor Jeckyll y Mr. Hyde).  La revista llegaba con meses de atraso a Chilito y por entonces era 1992, cuando estaba en tercero medio; entre noviembre y diciembre del año siguiente, llegó a nuestras salas el dichoso filme.
     Yo ya estaba saliendo del colegio y al año siguiente me estaba esperando la universidad.  En aquel tiempo estrenaban las películas los viernes y costaba cerca de $ 1.000 las entradas, suma que significaba, ille tempore, que debía ahorrar para poder darme esos gustos. En esas mismas fechas, mi abuelito materno Daniel se encontraba en sus últimos días (aunque yo siempre creí que, pese a su enfermedad, le quedaba aún mucho tiempo de vida).  Como yo vivía en la misma cuadra de él y la abuelita, lo visitaba casi siempre para entretenerlo conversando con él, leyéndole o escuchando música "clásica" juntos. Un día entusiasmado y sin ánimo de manipularlo, le conté de la película que quería ir a ver; entonces el abuelito me dijo que abriera el cajón superior de un mueblecito, que había al lado de su cama; allí había dinero y de ese modo me dio lo que necesitaba para mi salida al cine.  De regreso, muy contento le conté cómo me había parecido la peli.  A los días o pocas semanas el abuelito se fue de este mundo y ya nunca pude compartir con él nuestras charlas intelectuales.  Siempre lo recuerdo con mucho cariño.
    Pude comprarme el libro como al año siguiente, en una edición de bolsillo en oferta y lo leí en vacaciones de verano del año que siguió (es decir, en 1995).  Cabe mencionar que me fascinó y creo ya es el momento de revisitarlo.
    Cuando estaba en uno de mis primeros trabajos como profesor (en un colegio que ya desapareció, pero del cual tengo casi puros lindos recuerdos), en la biblioteca (bien humilde esta, como todo el resto del establecimiento), encontré un poster gigante de La Mitad Siniestra y no había de ninguna otra cinta (la verdad es que no creo en las coincidencias).  Me lo ofrecieron para llevármelo a mi casa y decidí no aceptarlo, porque no tenía espacio donde ponerlo; luego de más de 20 años de este suceso, todavía me arrepiento.
    He visto esta peli en el cable, en VHS (original y pirata, que alguien me la grabó por ahí), la descargué en Torrent en formato DVD con audio "coño" hace casi 15 años (al final me negué a verla, con ese espantoso doblaje que es para un latinoamericano hispanoparlante como yo), luego la bajé en mejor calidad remasterizada en 720p y quedé gratamente sorprendido de la copia (no venía con subtítulos, así que se los "pegué") y estas vacaciones de verano, decidí descargar una mejor versión en 1080p, aprovechando que tengo una tele HD 4K y de 50 pulgadas (bueno, sé que hay lejos más grandes, no obstante para mí está bien). Cada vez que la veo me gusta más y espero que a más de alguien que no haya sabido de ella hasta ahora, de igual modo le sea de su agrado; ojalá si es así, vuelva a pasar por acá y me dé su opinión al respecto.


                                                                             Tráiler

lunes, 27 de septiembre de 2021

Pecados de Omisión XIII

 


1. Crónicas Necrománticas.
 
    Desde (la noche) de los tiempos en que compraba feliz la revista Fangoria (de donde saqué el nombre de este blog), o sea a principios de los noventa, viene a mí el nombre de Brian Lumley.  Les estoy hablando de un escritor que comenzó como muchos otros imitando/homenajeando el estilo de Lovecraft, al crear nuevos textos ambientados en los llamados Mitos de Cthulhu.  La primera vez que supe de la existencia de su saga, que tenía a un vampiro de protagonista, fue en el número 1 de su primera época en español, cuando en una breve reseña hacían mención a la adaptación al cómic; una imagen se me quedó muy marcada al respecto y donde salía su personaje principal, un tipo apuesto y musculoso semidesnudo con una apariencia bestial, sobre un cuerpo al que le había sacado el corazón para comérselo o algo así.  Poco después en otro número de la revista, en la sección de crítica literaria sobre libros recién editados, La Biblioteca de las Pesadillas, que en la edición española era hecha por un ibérico, pues comentaban solo títulos publicados en la Madre Patria, le dedicaron espacio a un libro recién editado a nuestra lengua de Lumley y creo que era de las mismas Crónicas Necrománticas (debería revisar mi vieja colección para corroborarlo ¿No?); el tema es que no hablaban muy bien del tomo y menos del autor... Fue así cómo me prejuicié en contra de este escritor, que luego me parece volvieron a ningunearlo en tales páginas.
    Me parece que nunca he leído cuentos suyos, que al parecer es bien dado a ello y varias antologías cuentan con sus aportes.  Por otro lado, solo dos veces he tenido en mis manos algo de su autoría y hoy les contaré solo sobre una de ellas. Hace tiempo ya, a principios del presente siglo, llegó a la Librería Chilena (donde compro desde que era un escolar y estaba en Enseñanza Media) una enorme cantidad de títulos de Timunmas (la editorial que sacaba en nuestro idioma esta serie y varias más hoy en día descatalogadas), muchos en tapa dura con sobrecubierta. Fue el segundo montón que les llegó con gran variedad de tal empresa (¿Sigue existiendo?) y de ahí nunca más vi nada al respecto, de su catálogo en cualquiera de sus dos locales.  Fue así que vendían como 5 entregas del mentado ciclo literario, con una preciosa presentación de bordes plateados y portadas hermosas, aunque aterradoras.  Según mi amigo Miguel Acevedo, quien en repetidas ocasiones me ha recomendado a Lumley, solo las vendían juntas y no por separado; todo a un precio igual muy económico, si se tomaba en cuenta la inversión que se hacía.  Una vez entré a la sucursal de Huérfanos, la más grande de las dos, junto a mi mamá (y quien me di cuenta quedó sorprendida con tanto libro expuesto, pues ella no es lectora como su retoño) y estuve tentado de adquirir tales títulos; pero no lo hice y estos se acabaron poco después.
    Este verano, cerca de enero, el mismo amigo que ya mencioné, le compró a un casero del que le di el dato, la colección completa de Las Crónicas Necrománticas y todo por un monto maravilloso... Esa vez sentí "sana envidia" por él.

 
2. Añoranzas y Pesares de Tad Williams.
 
    Originalmente una trilogía, aunque en al menos la edición en español abarca 4 libros, ya que los españoles (como acostumbran hacerlo) dividieron el último tomo en dos, la cual está considerada entre lo mejorcito de la fantasía épica.
    También fue cerca de principios de siglo, cuando salió en los kioscos de Chilito, una colección del género en tapa dura y de algunos de los libros más destacados al respecto.  No eran caros y la calidad de la edición era un valor agregado, sin embargo, nunca me hice con seriedad la idea de adquirirlos; salvo en el caso de esta obra de Williams, que el propio Miguel por igual me había dicho que era increíble (confío mucho en su criterio, que vez que me recomienda algo, en efecto cuando le dedico su tiempo me gusta mucho).  Los títulos se vendieron como pan caliente entre los más ñoños de la casa y no volvi a verlos por estos lares.
    En el transcurso de la década pasada, a la susodicha librería de saldos llegó una nueva edición de Añoranzas y Pesares; la vendían solo como saga completa, pues los volúmenes venían empaquetados y estaba entre sus ofertas.  El precio era considerable, si alguien como este humilde servidor, iba dispuesto solo a gastar la mitad de lo que costaban dichos títulos (hoy en día no dudo en hacer compras como esa, je); así fue cómo por segunda vez, me negué la posibilidad de conseguir tal obra maestra y quién sabe si alguna vez la tendré/leeré.



3. Nuestra Señora de las Tinieblas de Fritz Leiber.
 
    Numerosos títulos de Martínez Roca llegaban por acá y "La Chilena" las tuvo entre sus promociones que daba gusto.  Pero también habían otras librerías donde valía la pena comprar, como la , donde de vez en cuando voy.  En mi país también contamos con varias ferias del libro, que se llevan a cabo de vez en cuando, en las cuales las editoriales y librerías se instalan con hermosos puestos, donde ofrecen numerosas obras a precios tentadores (más las valiosas actividades culturales, como invitados especiales, funciones de teatro y talleres).  La más importante de estas "ferias" en Santiago es la Filsa (Feria Internacional del Libro de Santiago), la que no se lleva a cabo desde hace 3 años ya y la primera vez fue por el llamado Estallido Social (revolución en todo Chile, debido a las injusticias sociales del gobierno y de los poderosos, que se tradujo en marchas y desmanes; que tuvo paralizada la nación en buena parte de sus actividades, aunque se tradujo en beneficios tales como el cambio- por fin- de la Constitución legada por la dictadura de Pinochet); ojalá este año volviese a llevarse a cabo.
    Eran los años noventa y de adolescente conocí a Fritz Leiber, por gracia del Instituto Chileno-Alemán, al cual asistía junto a mi amiga Marta González para pedir prestados libros y por el simple gusto de leer.  Fue así que una vez me encontré en una de sus estanterías, con el primer tomo de las aventuras de Fafhrd y el Ratonero Gris, sus dos más grandes personajes, a los cuales adoré apenas comencé a devorar sus historias (luego pude adquirir como 5 libritos de sus narraciones).  Unos años después, estaba en la universidad y era alumno ayudante del curso facultativo de Ciencia Ficción (un electivo que tomé al comienzo del segundo año de mi carrera, entre varias posibilidades que tenía y que fue el primero en su tipo de carácter "serio" y académico, creo, en Chile).  Hice muy buenas migas con el profe que lo daba, Juan Espinoza (un hombre muy sencillo, pese a su nivel y que tenía una colección en casa que me inspiró a hacerme la mía), quien me invitó a la Filsa y me dio la oportunidad de regalarme el libro que yo quisiera; la tentación era muy grande y tenía en vista el libro que ahora me inspira a escribir y La Fuerza de su Mirada de Tim Powers (de quien nada había leído aún, pero cuya portada preciosa me atraía mucho, más el nombre de su novela que me provocaba gran curiosidad).  Yo ya sabía que se trataba de un escritor de renombre, sin desmerecer a Leiber que es otro destacado; empero tenía que elegir y me decidí por el segundo.  Más adelante me volví a encontrar con este libro; no obstante, fuí relegando su adquisición, hasta que desapareció de las librerías, así como otros títulos de su autor.
    No tengo idea de qué va su historia, pero sí recuerdo que esta pieza se encuentra en el respetable listado de Las 100 Mejores Novelas de Fantasía de David Pringle, recomendable libro que sirve de guía para escoger qué leer de bueno al respecto.
 
4.  Lágrimas de Dragón de Dean Koontz.
 
    Más o menos por la misma época en la que me encontré en la Filsa con Nuestra Señora de las Tinieblas (posiblemente en 1995 ó 1996), tuve en mis manos un libro recién salido en español de Dean Koontz, un autor al que pese a las malintencionadas críticas de la Fangoria, le tomé interés; ya me había leído unas cuantas cosas suyas, entre cuentos y novelas, que me gustaron mucho y en especial su libro El Lugar Maldito (que me regaló para una Navidad mi referida amiga Marta González).  Lágrimas de Dragón era otro volumen que me llamaba poderosamente la atención, con su título tan sugerente y lo mismo la hermosa ilustración de su portada.  Recuerdo que estaba baratísimo y yo tenía la plata para hacer la transacción; no obstante, nunca me lo llevé conmigo y por esa razón hoy está entre mis pendientes, que hace rato que no lo veo en parte alguna.
     Como me pasa siempre con la mayoría del listado de estos Pecados de Omisión, ignoro su argumento, pues me gusta llegar a una historia, en lo posible, sin ideas preconcebidas para sorprenderme gratamente con lo que me deparan sus páginas.

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