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miércoles, 18 de diciembre de 2024

He aquí a la verdadera voz


      Una longeva vida tuvo James Earl Jones, querido artista afroamericano, quien nos dejó este año a los 93 años de edad, el 9 de septiembre del presente año. Otro pedacito de nuestras vidas, en especial de quienes nacimos en el ya viejo siglo XX y, por lo tanto, también el tiempo corre rápido para nosotros.
   Si uno ama Star Wars o al menos la conoce, sabe bien que cuando Darth Vader habla en su versión en inglés, es gracias a la labor de James Earl Jones; pues este con su tono profundo, logró darle la personalidad a un villano al que mayormente nunca se le vio el rostro y su cuerpo.  Y fue tan increíble la labor que realizó este artista, que no solo se repitió la tarea en las dos siguientes partes de la trilogía, sino que regresó como tal en La Venganza de los Sith, unas dos décadas después de la primera entrega de la saga. Luego, con el verdadero resurgimiento de Star Wars. gracias a los programas de televisión, en animación o imagen real, fue llamado para seguir deleitándonos como la voz de Darth Vader, en shows tales como Rebels y Obi-Wan Kenobi.  Ahora bien, de niño Darth Vader tenía otra voz, cuando vi por primera vez las películas originales en la tele, que nunca las aprecié en el cine (ni siquiera cuando las reestrenaron remasterizadas en los noventa) y solo en mi adolescencia, cuando por fin sacaron en VHS la trilogía original, pude conocer esa voz tan varonil que tantas dichas me daría (aunque el Episodio IV, que aún no se retitulaba Una Nueva Esperanza, venía en atroz "español coño" y Chewbacca se llamaba... ¡Mascatabaco!).
    No solo le puso la voz, con todas sus inflexiones dramáticas, claro, al susodicho lord Sith, sino que lo hizo en varias otras producciones animadas, documentales y otras piezas que bien podían aprovechar tan potente herramienta suya (esto suena algo erótico ¿No?).  Uno de los más famosos ejemplos de ello es, sin dudas, su labor en El Rey León (la copia descarada de Disney del manga de Osamu Tesuka Kimba el León Blanco), donde hizo de Mufasa, el felino rey padre de Simba, protagonista de la historia; cabe mencionar que nunca vi esta cinta animada en inglés, así que no he podido experimentar el trabajo de Earl Jones para tal ocasión; pero la menciono, porque es significativa, al punto de que hasta hicieron un chiste muy bueno en Los Simpsons al respecto.
   Era un niño cuando tuve mi primer encuentro también por la tele abierta (y toda cortada) con uno de mis personajes favoritos de toda la vida: Conan el Bárbaro.  La más célebre creación literaria de Robert Howard (¡Ídolo!) era personificada con gran carisma por Arnold Schwarzenegger, pese a sus limitaciones actorales de aquel entonces, y de ahí en adelante se quedó en mi corazoncito.  En el filme, tan épico, se enfrentaba a Thulsa Doom, tremendo villano de la narrativa howardiana, interpretado por el mismísimo James.  La fuerza que le dio a su caracterización, con su efigie imponente, está dentro de lo mejor de tan bella adaptación cinematográfica; en verdad se ve hermoso y aterrador, con su piel color caramelo, esa larga cabellera azabache (supongo una peluca) y sus ojos azules (reales, que nuestro artista era mestizo).  He visto esta cinta una y otra vez y nunca me canso de admirarla, que aparte del guión escrito por Oliver Stone, la música potente de Basil Poledouris (entre mis predilectas) y su preciosa protagonista femenina, el desempeño actoral de James Earl Jones está entre lo mejor de esta joyita del cine fantástico.... ¡Y la verdad es que se trata de mi papel favorito, de quien ahora, por fin, homenajeo!

    James Earl Jones como Thulsa Doom

    Recuerdo con cariño unas cuantas otras películas en las que laburó James: Me gustó mucho su otro papel de rey africano en Un Príncipe en Nueva York (Coming to America), que le salía muy bien la comedia.  Otra que no veo hace décadas, aunque la disfruté mucho cuando la fuí a ver al cine, fue Lo Mejor de lo Mejor, filme gringo de artes marciales en el que hacía de entrenador (¿O me equivoco?).  Mucho más valioso me es su desempeño para La Ambulancia (que algunos inescrupulosos publicistas, vendieron acá como basada en un relato de Stephen King, cosa que no era y donde aparece en un simpático papel menor nada menos que Stan Lee), una cinta de suspenso muy divertida de Larry Cohen, en la que se vuelve a repetir la labor frente a las cámaras con Eric Roberts (tras trabajar juntos en Lo Mejor de lo Mejor); en ella hace de un simpático policía adicto al chicle (la escena de su muerte es muy graciosa, pese a todo).  Fue el amigo/jefe del heroico agente de ¿La CIA? en las tres primeras películas que adaptaron novelas de Tom Clancy, aunque esta vez tengo solo el conocimiento de ello, pues no el detalle grabado y es que hace rato que no vuelvo a ver tales cintas.  En este listado no puedo dejar de mencionar Sommersby, drama romántico ambientado en el siglo XIX, en el cual hace de un juez justo, que en determinado momento le llama la atención a un hombre xenófobo en pleno juicio (una de sus dos únicas escenas que se me quedaron grabadas en la cabeza, pues me carga el racismo). También lo recuerdo en Click, una inteligente comedia de Adam Sandler con elementos sobrenaturales y en la que se interpreta a sí mismo, cosa que me fascinó.
    La última vez que lo vi actuar fue el año pasado, en uno de los mejores episodios de The Big Bang Theory.  En el mentado capítulo de la séptima temporada, El Conflicto de la Convención, Sheldon Cooper tiene la suerte de ser el único de su grupo de amigos, en encontrarse con el famoso actor (adorado por todos estos ñoños, incluyéndome) y pasar junto a él momentos memorables.  Su faceta más cómica estuvo presente y quienes seguimos esa serie, nos fascinó, así como quienes compartimos el amor por Star Wars, nunca olvidaremos tal prodigio.  La escena de la broma a la también llorada Carrie Fisher, por igual, fue un lindo regalo para sus seguidores.
    Dichosos de contar con tu aporte a muchos de nuestros mejores recuerdos, James.  Gracias por tanto.

                                                              En The Big Bang Theory

domingo, 6 de noviembre de 2022

Conociendo a Elric (I)


 
I- ¿Quién es Michael Moorcock?
 
    Cuando nos referimos a MM (no los ricos dulces de chocolate bañados de caramelo con múltiples colores), estamos hablando de un prolífico escritor inglés de fantasía y ciencia ficción que en la actualidad posee nada menos que... ¡82 años de edad! (y creo que todavía sigue "tiki-taka").  Es uno de los autores más influyentes en los géneros mencionados, por 3 razones que bien podría compartirles sin pecar de exagerado:
 
Primero:
 
    En la década prodigiosa de los sesenta- años de revolución cultural, abriéndose a ideas libertarias para dejar las nociones más pacatas de la tradición patriarcal y occidental- estuvo a cargo de la revista New Worlds (Nuevos Mundos), por medio de la cual surgió un tipo de ciencia ficción más humanista y centrada en ahondar más en la psiquis humana, que en el espacio exterior (o sea, dedicados estos nuevos autores al llamado "espacio interior").  Fue así como en su calidad de editor y tanto por medio de sus editoriales (pequeños ensayos), como por sus cuentos y por los textos de otros escritores que escogió para publicar en sus páginas, promovió ideas rupturistas y atrevidas que permitieron evolucionar la ciencia ficción.  Cabe mencionar que justamente este "movimiento literario" se llamó NEW WAVE (Nueva Ola en nuestra lengua, aunque no confundir con el rock shhhhileno de los sesenta).  Autores destacados que se sumaron a esta corriente son Norman Spinrad, Theodore Sturgeon, J. G. Ballard, Brian Aldiss, Harlan Ellison, entre otros.
 
Segundo:
 
    Creador de un montón de personajes de la literatura fantástica, en especial de la llamada ESPADA Y BRUJERIA, con personajes tan célebres como Corum, Erokosë y el mismo Elric (por mencionar solo algunos) y a los cuales les han dedicado un montón de novelas y cuentos dentro de su saga.  Con posterioridad, estos títulos se han convertido en un referente para lectores y/o amantes del género, así como entre los artistas que se han inspirado en dichas narraciones, para hacer sus propias ficciones.
 
Tercero:
 
    A partir de varios de los textos, que forman parte de las sagas referidas en el segundo punto, Moorcock se volvió, quizás, en el primer autor literario en usar a diestra y siniestra el concepto de Multiverso en sus historias; por lo tanto, hizo viajar a sus personajes por distintos mundos posibles y/o realidades.  De hecho, un ñoño versado en estos temas como su humilde servidor, mucho antes de hacerse coleccionista (y fanático) de los cómics de DC y Marvel, con sus respectivos Multiversos, supo de toda esta genial idea al recabar algo de información (y bien escasa) de la literatura de Moorcock (todo ello antes de la era de Internet, o sea, en el transcurso del siglo pasado).  Por lo tanto, si hoy en día el tema de múltiples realidades alternativas es algo que conocen hasta quienes en su puta vida han leído libros como estos (y de literatura en general), es solo porque alguien como este autor promovió las virtudes dramáticas de ello a través de sus propios textos; rico filón para ficciones futuras que Marvel, DC y otros, han aprovechado hasta sus máximas consecuencias.
 
    Para terminar mi presentación de MM, diré que el libro que nos reunirá a partir de hoy (pienso dividir en 3 partes mi revisión al respecto), viene a ser justamente mi primera experiencia con su narrativa y vaya que lo he disfrutado.  Hace más de una década que tengo uno de sus libros, pero no lo he leído, por ser el segundo tomo de una trilogía; lo mismo sucece con otro que ignoro si se puede leer de forma independiente y el año pasado no más me compré Glorianna, novela autónoma ganadora del Premio Mundial de Fantasía (incluso tengo un Pecado de Omisión, del cual aún no he escrito, concerniente a Moorcock).  Así que sus trabajos eran una deuda pendiente hace rato, razón por la cual me alegro de haberla subsanado, aunque sea de manera tan "humilde" (igual puede ser que haya leído algo suyo en otra antología o en una revista especializada como Nueva Dimensión o El Péndulo, pero como mi memoria es frágil, no tengo recuerdo alguno al respecto).

Michael Moorcock, no sé hace cuántos años ya.

II- Un guerrero muy particular.
 
     Lo que sé de Elric de Melniboné es gracias a la colección que todavía gozo, pues no voy ni en la mitad y esta posee más de 500 páginas, con algunos títulos de solo unas 10 y aun así potentes.  El volumen en cuestión se llama Cuentos del Lobo Blanco y fue editado por primera vez en lengua inglesa en 1994.  Incluye una introducción de MM y luego comienza con un mismísimo relato inédito, en aquel entonces, del creador de este personaje.
    Elric es heredero de una rancia familia real, que gobierna la isla en la que nació: Melniboné.  Nació albino y, tal vez por lo mismo, enfermizo; debido a lo anterior, ingiere drogas u otras pócimas, algunas de origen mágico, para contrarrestar su mala salud.  Por otro lado, posee una espada mágica, cuya hoja negra está inscrita con runas de poder, llamada Portadora de Tormentas, la cual tiene vida propia y se alimenta de las almas de quienes mata; cuando esto sucede, le concede parte de su energía al debilitado guerrero, quien también es un connotado hechicero.  Por temas de un legado de sangre, Elric está vinculado a los Señores del Caos, siendo su patrón el duque Arioco... ¡Del Infierno! (por lo tanto, un demonio); no obstante, Elric no es una persona malvada y pese a ser un antihéroe, posee un rígido código de honor, haciendo el bien sin dudarlo, como bien lo demuestran sus viajes por el Multiverso y tal como lo podemos evidenciar a través de los relatos que contiene este maravilloso libro (que compré ya no sé cuándo, en la FILSA, quizás hace más de un decenio y muy barato).
    Por cierto, imposible no nos caiga bien este atormentado personaje, para quien su espada más parece maldición que bendición, pues aparte de salvarlo en numerosas ocasiones, su dependencia a ella le ha traído varias desgracias.
    Debo decir que, puede ser que, los protagonistas de esa joyita del manganime que es Full Metal Alchemist, los hermanos Elric, bien podrían tener su apellido en honor al personaje de MM ¿Será así?
    Termino diciendo, que mi primer verdadero encuentro con el albino fue gracias al muy entretenido crossover de este con Conan el Bárbaro; aparecido en los cómics durante su segundo año en las historietas y cuando Barry Windsor-Smith aún lo dibujaba, guionizado por el buen Roy Thomas.  Fue en 1972 y para ello se usaron los números 14 y 15 de la colección.  Cabe mencionar que Thomas, se basó en unas ideas originales del propio Moorcock ¡Mucho disfruté aquella aventura, aunque apenas la recuerdo, je!

 
III- Nuevas historias de Elric
 
1. La Canción del Lobo Blanco (Michael Moorcock).
 
    Mi primer encuentro literario con el hechicero-guerrero albino, viene de la mano de su propio creador y vaya que ha sido formidable.
   Con una narrativa barroca y una trama llena de portentos que, en poco más de 30 páginas, nos llena la cabeza con criaturas únicas y magia maravillosa, resulta ser la mejor invitación para comenzar a adentrarse gustoso en las aventuras de su protagonista.
    Elric se encuentra en medio de una encrucijada, dirigiéndose a una ciudad a la que no conoce y todo se va poniendo más raro, hasta que se encuentra con un espectáculo dantesco, relacionado con una batalla de carácter cósmico.  Entre medio otro hombre se le acerca y juntos llegan hasta una edificación, a la que les permiten entrar, para resguardarse del peligro. Allí dentro grandes revelaciones se le harán al príncipe, quien con todos sus conocimientos admite ser un ignorante y de ese modo su personalidad más introvertida y/o melancólica (al menos en este texto y a diferencia de otros personajes del género), no nos deja indiferentes.
    Una misión de honor le espera en el interior del ¿castillo? y una nueva amenaza de tipo sobrenatural, le espera junto a su nuevo compañero, las que serán resueltas de la manera menos esperada.
 
2. Pregúntale a Elric (Tad Williams).
 
    El autor de este cuento es otro de esos grandes escritores que tengo pendientes desde hace años y de cuya obra más famosa, Añoranzas y Pesares, escribí hace un tiempo sin haberla leído (je).  Es así que por medio del presente cuento, pude comprobar cuán bien hace su labor.
    Un chico de lo más simpático, estudiante de colegio aún, amante del buen rock (su ídolo es Jimmy Hendrick) y adicto a las drogas (por este último detalle "escandaloso", pensé que era un adulto y solo me di cuenta de mi error, hasta bien entrada la lectura de este extenso relato), es transportado mientras se encuentra en un estado de éxtasis alucinógeno, a otro mundo y allí dentro de un castillo, se encuentra nada menos que con Elric. Es entonces cuando debe salvar al albino príncipe y ello de la manera más divertida, puesto que este se haya prisionero; luego deben enfrentarse juntos a unos cuantos monstruos y unirse al llamado Príncipe Gitano, una especie de gemelo invertido del melniboné, quien será adorado por el muchacho.
    Mucho humor, referencias intertextuales (unas muy ingeniosas a Alicia en el País de las Maravillas, entre otras) y varios momentos emotivos, en este texto que está a la altura del cuento inédito que encabeza la antología.
 
3. Ahora se agrieta un noble corazón (David M. Hornigsberg).
 
    El buen Elric (a estas alturas ya me cae bastante bien), viajando por el Multiverso se encuentra nada menos que en una versión de la famosa leyenda artúrica.  Es así que, acá, lo encontramos asistiendo nada menos que a Arturo, tras su derrota a mano de Mordred.
    Los nombres de los personajes y lugares cambian, aunque para el lector no tan ignorante en estos temas, resulta gratificante reencontrarse con personajes tan queridos.  Justamente la mayor virtud de este texto, reside en cómo inserta a un personaje de la fantasía literaria actual, dentro de una ficción clásica tradicional.


                                             Elric en los cómics clásicos por grandes artistas.
 
4. Lo malo por conocer (R. J. Green y F. A. Murray).
 
    Elric es transportado a nuestro mundo en pleno Renacimiento y le toca conocer al mismísimo Leonardo da Vinci.  Allí se ve involucrado en las intrigas políticas de la época, participando de la acción otros personajes históricos.
    Tal como en el caso anterior, le toca al albino resolver los entuertos producidos por los simples mortales.
 
5. Kingfire (Richard Lee Byers).
 
    Ambientada en la Iglaterra de más o menos entre los siglos XIII y XIV (a menos que me equivoque, teniendo en cuenta los datos históricos que se dan y mi posterior "googleo"), es el primer texto de esta antología en ser narrado en primera persona.  La historia la cuenta un caballero venido a menos, aunque no por ello despreciable, quien anda en busca de la famosa espada del rey Guillermo Corazón de León, la Kingfire que titula al cuento.  En su viaje, se encuentra con nada menos que Elric, quien lo acompaña hasta la Tierra de las Hadas para conseguir su objetivo.
    Con unos cuantos diálogos y monólogos memorables, pareciera ser también un homenaje a Lord Dunsany.
    Por otro lado, la oposición entre el mortal común y corriente inglés, valeroso y elocuente, con el hechicero albino, quien descubre a su nuevo compañero el mundo invisible, nos muestra que pese a las diferencias, siempre tenemos algo en común con los demás: sueños y miserias nos unen.
    Personalmente, encontré precioso este texto y que como el anterior, se apoya en hechos históricos reales; pero que poco a poco, de manera sutil, se va adentrando con bastante fuerza en el mundo de lo fantástico y maravilloso.
 
6. La Puerta de los Sueños (Brad Strickland).
 
    Elric es nuevamente invocado a uno de los tantos planos del Multiverso, esta vez para socorrer a un anciano moribundo y a su pequeño discípulo.  Solo una manera hay de ayudar a quienes lo convocaron, aunque resulta dura; no obstante, para el hechicero, acostumbrado a cargar con el peso mortal de su espada, este otro mundo le depara una emotiva sorpresa.
     Otro corto relato, que despierta el interés por el personaje, el cual pese a sus escasas dimensiones consigue emocionar (como otros de la presente antología, apenas unas diez páginas).
    Por otra parte, al lector versado en "ñoñería literaria", no se le puede escapar la breve intervención de otro famoso personaje de Michael Moorcock.
    Un último detalle para ver si alguien me lo explica: ¿A qué otro personaje de cierta fama corresponde el nombre del niño al que le salva la vida Elric?
 
7. La Pequeña Portadora de Tormentas (Lead Linawaver y William Alan Ritch).
 
     En una ucronía (una versión de nuestro planeta, en el cual el mundo tomó un rumbo diferente), El Eje ganó la Segunda Guerra Mundial y de ese modo, Alemania se apoderó de toda Europa.  Es entonces que, a sus territorios en Borgoña, llega invocado Elric y ello debido a la intervención de nada menos que de unos niños, internados en un campamento de las Juventudes Hitlerianas.
    Encontramos acá, un ingenioso aprovechamiento de la imaginería nazi, en especial de su lado más esotérico.  Por otro lado, se menciona a otro famoso personaje de Michael Moorcock: El Campeón Eterno.
    Otra muy divertida e interesante historia, la cual a más de alguien impactará por mostrarnos al hechicero en su lado más duro.
 
8. Providencia (Kevin T. Stein).
 
    Elric se enfrenta nada menos que a un autómata (un robot) y la contienda le resulta difícil, porque además de ser un contendiente muy eficaz, su espada Portadora de Tormentas no se puede alimentar de un ser que carece de alma.
   Una historia algo pretensiosa, por la manera en que se narra, con una redacción que entorpece la lectura y al menos a mí me resultó confusa y aburrida, pese a las intenciones de parecer "artística" y "profunda", al querer ahondar en la soledad del personaje.  Más encima, solo en las últimas páginas tenemos diálogos, bien confusos diría yo.
 
9. El Guardián a la Puerta (Scott Ciencin)
 
   Elric es perseguido por unos lobos de apariencia monstruosa, cuando es salvado por un misterioso hombre que le cuenta quiénes son en verdad tales criaturas y le explica por qué razón lo están acosando; luego se ofrece a acompañarlo hasta unas ruinas mágicas, que se supone lo ayudarán a deshacerse, de una vez, de su dependencia de Portadora de Tormentas.
    Este cuento, un poco más largo que muchos de los anteriores, pues está dividido en capítulos, también se detiene en el dolor existencial del albino y su personalidad trágica, que lo hace tan atractivo y especial entre otros personajes de este tipo de narrativa.  Lo anterior claramente logrado, a diferencia del latero relato que le antecede.



                                                    Elric en cómics versiones más actuales.

martes, 11 de mayo de 2021

Conan el Bárbaro por el mismísimo maestro.


 I. Algo más que una introducción.
 
    El famoso guerrero de la Era Hiboria, nacido Cimmerio y luego convertido en rey de la poderosa nación de Aquilonia (tras deambular por décadas a lo largo de un montón de pueblos de dicho mundo), fue creado como bien sabemos los entendidos por Robert Howard.  Pues este nos dejó demasiado pronto cuando solo tenía 30 años (se suicidó dándose un disparo a la cabeza, producto de la depresión), pero dejó un enorme legado entre un montón de cuentos y varios de ellos aún sin publicar, terminar o a lo más unos esbozos.  Fue entonces que otro texano, L. Sprague de Camp (27 de noviembre de 1907- 6 de noviembre de 2000), admirador de la obra de Howard, decidió emprender la labor para mantener la herencia literaria de su colega, en cuanto a sus trabajos sobre Conan el Bárbaro (puesto que Howard creó más de un personaje, que luego se hicieron famosos gracias a varias historias que hizo de ellos, como bien es el caso de Solomon Kane y el Rey Kull) y hacerlos conocidos más allá de las revistas pulps, en las que fueron publicadas originalmente (hechas con papel de mala calidad y muy baratas, por lo general de venta en kioscos y de portadas coloridas que se volvieron el semillero de un montón de escritores que luego cobraron gran renombre como el propio H. P. Lovecraft y Robert Bloch).
 
1. Sistematizó las narraciones del guerrero al ordenarlas de manera cronológica, puesto que su creador cuando publicó en un principio dichas obras y escribirlas, lo hizo contándonos sus aventuras en distintos periodos de su vida; de ese modo, pudimos conocer su cronología a lo largo de los 17 cuentos que llegaron a ver la luz en vida del escritor, pero gracias a saltos y retrocesos en sus títulos que para algunos complicaba el seguimiento de su ficticia biografía.
 
2. Consiguió que los textos de Robert Howard por primera vez se publicaron en formato libro, algo que nunca pudo ver llevado a cabo su autor, en ediciones cuidadas primero de bolsillo y luego de lujo.

 
3. Trabajó con los apuntes del propio Howard para terminar las historias inconclusas o apenas esbozadas, algunas realizadas por él y otras en conjunto con Lin Carter. Debido a lo anterior, los seguidores del personaje hemos tenido el gusto de leer varias estupendas novelas sobre el Bárbaro, que cuentan sucesos que transcurren entre los vacíos argumentales de los cuentos originales y que en la práctica se leen como si su mismo creador las hubiese hecho (Conan de las Islas, Conan el Bucanero, Conan de Aquilonia, etc.).
 
4. Impulsó a otros autores a hacer sus propias novelas sobre el aventurero, destacando un autor de renombre como Poul Anderson y un joven Robert Jordan, antes de que ganara fama y fortuna con su extensa saga de La Rueda del Tiempo.  Por otro lado, otro tremendo escritor se sumó al reto: Karl Edward Wagner.  Muchos artistas incursionaron en el mundo de Conan, aunque ya más como trabajos por encargo y en general escritores "mercenarios" (aunque como no los he leído, no puedo referirme a su calidad estética).
 
5. Él mismo escribió libros dedicados a Conan en solitario, como el que ahora nos reúne.
 
¿Y por qué lo llamo MAESTRO? Pues la respuesta es sencilla: Porque tras todo lo que hizo para mantener viva, tan tremenda contribución de Robert Howard, tal como queda demostrado de manera sintetizada en el listado de arriba, lo mínimo es reconocer su aporte; sin dejar de mencionar que el propio de Camp, fue un escritor con una tremenda bibliografía que le concedió un montón de premios y reconocimientos de todo tipo (gran ensayista también, su documentada biografía de Lovecraft es un documento de cabecera para los admiradores y seguidores del Soñador de Providence).  Además, de seguro junto con el guionista de cómics Roy Thomas (el responsable de llevar a las viñetas a Conan el Bárbaro), es uno de los mayores especialistas en el personaje.

Mis mayores respetos a L. Sprague de Camp.
 
2. Conan y el Dios Araña (1980).
 
    Nuestro querido bárbaro tiene poco más de 20 años y posee un cargo militar de cierta importancia en Aghrapur.  Producto de su naturaleza voluntariosa, debe escapar del lugar y por azar o intervención de los dioses se ve envuelto en una confabulación de un culto fanático y el rapto de una mujer noble, siendo acusado de ser responsable de lo segundo.
    La mayor parte de la novela transcurre en el reino de Zamora, si bien en su ciudad llamada Shadizar, la Perversa, sitio apodado así por ser un antro de criminales y otros males; sin embargo, ahora que se haya en sus inmediaciones descubre que no todo es malo en ella y hasta conoce el amor en su territorio, como también la amistad.  Pero la vida no es fácil para el Cimmerio, quien tampoco quiere para sí una existencia de retiro, ya que un viejo conocido lo contrata para rescatar a la cautiva, lo que significa que debe enfrentarse a la casta de sacerdotes del Dios Araña (unos tipos de lo más desagradable), como por otras razones más personales.
     L. Sprague de Camp nos entrega a un Conan aún bastante joven, con una sensibilidad que apenas le conocíamos y en ello destacables vienen a ser sus dudas referido a lo amoroso y a sus planes de vida; al respecto, impactante resulta ser para el lector que adora de hace años al antihéroe, cuando se describe en el clímax una reacción suya, que contradice por completo lo visto en el funeral de Valeria (una de sus más famosas amadas), en la estupenda primera película para el cine.  En este sentido, la juventud del guerrero retratada de manera tan verosímil por el autor, lo humaniza como nunca, al encontrarnos con un Conan por el cual podemos sentir simpatía y sin problemas, gracias a esta fragilidad suya encubierta.  En todo caso, nuestro Cimmerio sigue en general los patrones que lo caracterizan: un hombre de honor que nunca traiciona, ni daña/mata a gente inocente (niños y mujeres), inteligente, agradecido con quienes le tienden la mano, amante de las féminas hermosas, valiente y gustador de las emociones extremas.  Asimismo, no se debe olvidar que pese a sus orígenes salvajes, sin educación formal y con una personalidad propensa al hedonismo, no deja de ser un adalid del bien y la justicia, propios del hombre que no ha sido manchado por los vicios de lo que él mismo llama con desprecio "civilización"; y lo anterior, porque justamente con su sistema natural y "bárbaro" de lo que está bien y lo que está mal, en sus viajes le toca corregir uno que otro entuerto (la verdad, en todas sus aventuras pasa esto) ya sea por la mano del destino o por elección propia (en este sentido, por eso mismo no es un héroe tal como ya se dijo, pero sí un antihéroe, porque termina siempre actuando en pro del bien, pese a que su propia primera intención no es involucrarse en misiones bienhechoras a priori ¿Se entiende?). 
    El resto del libro está sazonado con elementos propios de los relatos del personaje, que incluyen peleas cuerpo a cuerpo, violencia, magia blanca y negra, monstruos y bestias salvajes, traición, fraternidad masculina y muchas mujeres despampanantes (entre flirteos, romances y mujerzuelas de mala calaña), con su aporte de erotismo.
    De rápida lectura que no alcanza las 200 páginas, el libro posee al menos en la edición que tengo de Timunmas, una preciosa introducción del propio L. Sprague de Camp. Todo altamente recomendable, tanto para los incondicionales de Conan, como para quienes gusten de la lectura de fantasía de la buena, sin mayores complicaciones de ostentamiento literario (que acá salvo la idea de la religión institucionalizada, como una cortina de humo para aprovecharse de los demás y llevar a cabo supuestas "guerras santas", tal cual expresión de la locura e intolerancia humana, no encontrarán otra crítica social) y para pasar un buen momento de sana evasión.

domingo, 22 de marzo de 2020

Conan el Bárbaro en cómics.


1. ¡Gracias San Thomas de Marvel por favor concedido!

     En 1970 los éxitos de la Casa de las Ideas comenzaron una nueva etapa entre sus logros artísticos y comerciales, llevar al noveno arte al popular personaje de la era pulp gringa de los años treinta, Conan el Bárbaro de Robert Howard; con este proyecto comenzarían otras publicaciones de tipo literaria, como la serialización de nada menos que del Drácula de Bram Stoker, también bastante popular.  Debe quedar constancia, en todo caso, que si bien el guerrero cimmerio de la Edad Hiboria, ya era bastante famoso entre los lectores ñoños para esa época, solo gracias al impacto masivo de estas viñetas marvelitas se hizo mayormente reconocido a nivel mundial; y es que hasta el año 2000 estuvo publicando este sello historias sobre Conan, permitiendo con ello que el público y las empresas se interesaran en él, saliendo luego las añoradas películas con Arnold Schwarzenegger, las series animadas (para niños), videojuegos, juegos de rol, set de cartas y otros artículos para gusto de sus fanáticos y explotación del mercado (hubo una serie de imagen real en los noventa, que duró una pura temporada y si bien suavizó al personaje bastante, tengo entendido que no era mala).
     Varias revistas sacó Marvel al respecto, incluso “tiras cómicas” para periódicos y luego de perder los derechos se encargó de ello Dark Horse, que tal como lo hizo en su primera etapa Marvel, también contrató a artistas de primer nivel para llevar a cabo las aventuras comiqueras del personaje (gente como Kurt Busiek, por ejemplo, el mismo guionista detrás de esa maravilla que es Kingdom Come).  El año pasado no más, la Casa de las Ideas recuperó la potestad para volver a editar al cimmerio en historieta, ya sea a través de reediciones de sus viejas historias, como por medio de otras nuevas.
     Pero si volvemos al comienzo de los comics de Conan, es necesario tener en cuenta que el encargado de llevar tal proeza fue Roy Thomas, un guionista que hoy en día es toda una leyenda viviente.  Su elección para encargarse de esta tarea es comprensible y es que él estuvo detrás de las aventuras de Los Vengadores,  tras la salida de Stan Lee en este título a mediados de los sesenta, consiguiendo mayores niveles de calidad para los llamados Héroes más Poderosos de la Tierra; más encima luego tomó el cargo que tenía su predecesor dentro de las oficinas de la empresa, de modo que para esa época ya era un nombre de relevancia en sus dependencias.  Más de una década estuvo Thomas a cargo del guerrero, labor que compatibilizaba con sus otros encargos como escritor.  La gran genialidad de este artista, viene a ser la manera que tuvo para imitar el estilo de escritura y narración de Howard, adaptando tanto los textos de este al cómic, como aprovechando otros trabajos del texano y los que rehízo de tal manera que calzaran perfectamente con la continuidad comiquera del héroe/antihéroe/mercenario; por otro lado, no dejó de ocupar a los personajes salidos de la imaginación del escritor original, llevando a mayores territorios a estos y convirtiéndolos en verdaderos íconos de la cultura popular, tal como la pirata Belit y la espadachina Sonja la Roja, a la que tuvo la formidable ocurrencia de sacarla de otro texto de Robert Howard, el cuento histórico La Sombra del Buitre y a la que terminó por darle su propia revista para regocijo de los seguidores de la colorina.
    En el apartado gráfico, Roy Thomas se apoyó con el pincel de Barry Windsor-Smith al comienzo de todo (quien en ese tiempo firmaba como Barry Smith), pero luego el dibujante que se tomó para la posteridad la imagen más destacada del protagonista, vino a ser John Buscema y quien acompañó al guionista también por un larguísimo periodo en la colección.   Otros maestros que también colaboraron con el rubio Thomas, vienen a ser Neal Adams y Howard Chaykin, sin desmerecer el apoyo del filipino Ernie Chan, que a veces se encargaba por completo del dibujo, cuando no solo hacía los acabados y los entintaba con gran belleza.



2. La edición que poseo.

     En la actualidad, en nuestra lengua existen dos versiones de los llamados omnibus (recopilaciones grandotas) de Conan el Bárbaro en cómic; ambas en tapa dura y   que superan las 500 páginas en cada tomo.  Por un lado tenemos la mejor de ambas, que corresponde a la de Panini, la cual viene a ser una preciosa edición con los colores “chillones” originales, si bien remasterizados y que está llena de material original, tal como nos tiene acostumbrados esta empresa italiana; a su vez los tomos llevan sobrecubierta y en total ya llevan sacado al mercado dos de ellos, además de un primer volumen dedicado a La Espada Salvaje de Conan, que era en su tiempo la revista en formato más grande y dirigida a un público más adulto, por no seguir el llamado Comic Code, así que estaba llena de desnudos y escenas más violentas que las otras colecciones sobre el guerrero.  Estas cuidadas ediciones en Chile salen bastante caras, en todo caso (superando los $50.000 pesos chilenos), así que he optado por no comprarlas y por ello me he quedado con la de su “competencia”…
     Es así que la que yo tengo corresponde a la sacada por Planeta De Agostini y la que está casi completa (creo) o al menos está mucho más adelantada que la de Panini, en materia de su continuidad.  De este modo, ya está por completar los 10 números y lleva al menos 3, aparte, dedicados a Conan Rey, ambientada en los años de madurez del salvaje como monarca de Aquilonia (que según los mismos escritos originales de Robert Howard, este consiguió el trono de dicho país, uno de los más poderosos de la Edad Hiboria).  Su versión posee recoloreado de tonos más oscuros, supuestamente porque esa es la tendencia de los lectores actuales y, por otro lado, es bastante básica, que solo trae introducción el primer tomo, no lleva portadas y para las tapas se usa una viñeta en grande de uno de los cómics del interior y ni siquiera trae índice.  Como agregado solo incluye al final de las historias, un montón de textos, por lo general de puño y letra de Roy Thomas, con análisis y comentarios de los números del cómic que cubre el volumen en cuestión.  Es una edición como por lo general hace Planeta, con solo el material principal, pero es casi un 40% más barata que la sacada por su competidora.  Asimismo, entre estas nuevas ediciones suyas del personaje, que de antes sacaba colecciones bajo su catálogo Forum, tiene en una edición de lujo un compilatorio en blanco y negro de Conan & Belit, en versiones sin censura.
     ¿Y cómo es posible saquen ambas editoriales sus propias versiones de estos compilatorios? Pues resulta que Planeta hizo los convenios con Dark Horse, cuando esta tenía los derechos del guerrero y por eso no reproduce el logo de Marvel u otros elementos propios de la Casa de las Ideas en sus tomos y eso comenzó a sacarlos en 2018; de modo que seguramente sus negocios con el sello gringo, fueron al menos un año antes de cuando comenzaron a sacar al mercado hispanoparlante los integrales.  En cambio, Panini empezó solo el año pasado con su propia edición, o sea, ya cuando Marvel había recuperado los derechos y quizás, por eso, también va más lenta que su competidora.


3. El tomo 3 de Planeta.

    En cuanto a lo que tengo de Planeta, primero pude comprar en oferta los números 3, 4 y 5; que solo hace un par de semanas logré conseguirme los 1 y 2 de la colección, también “baratos” y todo ello gracias a la magia de Buscalibre, que te los trae a casa y en muchas ocasiones desde el extranjero.  Uno de mis dos proyectos de lectura de las vacaciones de verano (que corresponden a enero y febrero, completos para muchos profesores como yo) fue leerme todo lo que tenía hasta el momento de Conan en cómics, pero solo recién hace un par de días me pude terminar el tomo 3 y eso gracias a la cuarentena del Coronavirus. Pues, les cuento que este tomo rescata en más de 600 páginas de pura historieta, las aventuras de Conan junto a Belit, cuando este era pareja y mano derecha de la pirata.  A menos que me equivoque, la versión de Planeta comienza en el número 2 de la colección las andanzas de ambos, la que en su adaptación al cómic se extendió durante más de 3 años y ello aprovechando la rica materia del cuento original de Howard, La Reina de la Costa Negra (1932), que fue uno de los primeros relatos sobre el cimmerio y que transcurre cuando este tiene solo 24 años (¡Pero que ya a esa temprana edad, ha vivido más que la mayoría de nosotros!)
     Roy Thomas se valió de su creatividad y tan buena base para darle mayor fuerza al personaje de Belit, humanizándola igual, que en los cómics por mucho que siga siendo una mujer dura y guerrera, acá mantiene cierto grado de compasión, honor y afecto hacia sus hombres (en cambio, en el cuento original es una verdadera perra, por mucho que al final de sus páginas demuestra su enorme amor a Conan y ello en medio de un gesto romántico cargado de tremendos elementos sobrenaturales).  Estas historietas del volumen 3, en todo caso, no siempre tienen a la preciosa dama pirata como coprotagonista, puesto que en ocasiones Conan se ve obligado a separarse de ella, si bien al final siempre vuelven juntos…hasta el emotivo final que tan bien supo el guionista adaptar del desenlace del mencionado cuento.
       Thomas y sus compañeros, además, le dieron un pasado detrás de sus actos vandálicos a Belit, que la vuelve un personaje lejos más atractivo y abordando con ello un viejo tema que no deja de ser interesante, a la hora de contar una buena historia: la venganza.  Por otro lado, tomaron a dos personajes mencionados de pasada en el relato original, entre los piratas acompañantes de Belit, para convertirlos en secundarios de gran fuerza dramática (un viejo chamán que se constituye en la segunda figura paterna de la pirata- N´Yaga- y un guerrero - M´Gora-, que luego de Conan es el tercero al mando en el barco El Tigresa).
      Luego de esta revisión personal de los cómics, ahora que puedo volver sobre mis pasos para encontrarme por fin con el origen de todo, queda claro que leer esta real joya del noveno arte, es un placer único; que recomiendo a quienes saben que los “tebeos” son lejos mucho más que superhéroes.  Quedo contento, en todo caso, que aún me queda bastante para seguir disfrutando de las aventuras de uno de mis personajes favoritos y espero, a través de este escrito, haber entusiasmado a quienes aún no se han encontrado con el bárbaro y ni siquiera en su formato literario original.


domingo, 15 de marzo de 2020

Por Max von Sydow.


     La semana pasada terminó con el fallecimiento de un tremendo y querido actor, el sueco Max von Sydow, a la longeva edad de 90 años.  Este estuvo hasta poco antes de su muerte activo, realizando papeles para el cine y la televisión, engrosando con ello la larga lista de su filmografía.  Debido a lo anterior, millones de cinéfilos y seguidores suyos en el mundo le lloramos, ya que crecimos (y hemos envejecido) disfrutando de sus múltiples papeles en muchos clásicos.
     Solo una pequeña parte de su carrera he logrado apreciar y nada de su etapa famosa con  el director Ingmar Bergman, donde estuvo en sus inicios y se labró fama a nivel internacional, una de las tantas deudas que tengo y espero resarcir algún día (que de seguro ahora es la oportunidad de ello ¿No?); no obstante, como filmó tanto, al final la lista de títulos que he visto suyos igual es considerable y entre ellas están varias producciones que se encuentran entre mis favoritas…A ver, echémosle un vistazo.
     Supongo que de niño lo primero que vi de él fue su interpretación como Jesús en La Historia más Grande Jamás Contada (1965), cuando en especial en Semana Santa contemplaba junto a mis papás todos los años las películas religiosas que daban en la tele.  Pero la verdad es que nada recuerdo al respecto, puesto que hasta mi adolescencia fue Jesús de Nazaret la versión de los Evangelios, la que logró conmoverme lo suficiente, hasta que me vi ya de adulto La Pasión de Cristo y esta se convirtió en mi versión favorita de los textos sagrados…Igual cuando filmó esta cinta, von Sydow era bastante joven y como no he vuelto a ver esta cinta, siempre para mí ha tenido “cara de viejo”, puesto que luego solo vi a conciencia trabajos suyos cuando este era un hombre bastante maduro.
    Seguía siendo los ochenta, cuando dieron en la franja nocturna un domingo, tiempo en el que supuestamente daban por acá lo “último en cine”, en Grandes Eventos o Best Sellers, El Exorcista (1973), un filme que creo solo ya grandecito gocé y solo antes tenía en mi memoria la famosa escena del vómito verde, cuando lo mostraban en los comerciales de la tele…y es que no me dejaron verla o tal vez yo, dentro de mis propios miedos infantiles, no me atreví a verla.  Pues debe saberse que este clásico del séptimo arte, que no solo del terror cinematográfico, contó con lo que sería uno de sus roles más celebrados: el del padre Lankester Merrin. La verdad es que me habré visto solo unas tres veces esta película, incluyendo cuando la reestrenaron en el cine en los noventa, remasterizada y con 10 minutos más de escenas.  Cabe mencionar que su cura, un hombre que aparentaba muchos más años de los que en aquel entonces tenía este artista y que a su manera resultó ser uno de esos personajes que con unos pocos minutos en pantalla, logró quedarse en la mente del espectador.

Como el despiadado Ming en Flash Gordon.

    Todavía era un impúber cuando conocí, también gracias a la pantalla chica, una película basada en un personaje de los cómics que me encantaba: Flash Gordon (1980).  Yo veía la serie animada de la hoy extinta empresa Filmation, que me hacía alucinar; así que disfruté mucho ver en carne y hueso a uno de los mejores villanos de la historieta, al despiadado Ming, que estuvo encarnado por el ya veterano Max von Sydow (si bien solo ya convertido en todo un cinéfilo, a la década siguiente, supe quién era el actor que hizo de este).
    Mi amor por Conan el Bárbaro viene de mi más tierna infancia, de cuando veía junto a mis papás (en especial mi padre, el otro que más disfrutaba en casa del séptimo arte, aparte de quien aquí escribe) en la tele que teníamos en el negocio, que había en mi casa en aquel entonces, esta producción sobre el personaje de Robert Howard.  Pues allí también estaba el sueco, haciendo de un pequeño papel, el del Rey Osric, siempre tan bien caracterizado.  Su lugar más bien benigno en la trama, era lejos la antítesis del malvado Thulsa Doom, a cargo del igualmente talentoso James Earl Jones.
     El VHS estaba en su apogeo y yo estaba pendiente de los Premios Oscar cuando supe de un filme danés, que ganó el premio de la Academia a la Mejor Película Extranjera en 1988, Pelle el Conquistador (en todo caso, creo que solo pude apreciarla en 1990).  Dirigida por el danés Bille August, creo haber visto solo dos veces esta emotiva cinta, que tantos elogios dio al veterano, cuando  estaba terminando mi infancia y aun así una historia como esta no dejó de conmoverme a tan temprana edad; luego en los noventa, me la repetí gracias al cable.  Ahora tengo una copia digital hace casi un año y es momento de volver a disfrutarla.  Cabe mencionar, que fueron filmes bellamente realizados como este, de hondo realismo, los que aparte de las historias de ciencia ficción, terror y fantasía que tanto me gustan, los que lograron rendirme a sus maravillas.   Tiempo después, tuve el gusto de verme otra cinta que filmaron juntos director y actor, Con las Mejores Intenciones (1992), producción que llegó con un par de años atrasada a nuestras salas de cine y que pude disfrutar en las salas del Cine Arte Normandie (un querido lugar que visitaba seguido, solo o con amigos cuando hacía el pregrado); debo decir que lejos esta otra película me conmovió más, la cual también debo revisarla, pues nada recuerdo de lo que hizo nuestro querido histrión en dicha obra. 
    Fueron los noventa, cuando ya era un adolescente, que en realidad vine a “descubrir” a Max von Sydow y ello gracias a las revistas de cine que compraba siendo un adolescente (Cinegrama y Video para Usted).  Por esas fechas, en los primeros años de esa década y lejos la más feliz de mi vida, dieron en la tele la que se volvería uno de mis largometrajes favoritos: Duna (1984).  La primera adaptación de la famosa novela de Frank Herbert, tenía entre sus filas al histrión al cual hoy homenajeamos, realizando un pequeño, aunque potente papel: el del doctor Liet Kynes.  De seguro en la edición extendida armada para la TV, de la cual renegó su director David Lynch, tiene más escenas, pero la verdad solo la tuve frente a mis ojos una vez y no tengo mayor memoria de ella. No más a partir de la primera vez que me repetí esta cinta, gocé a conciencia del desempeño actoral de von Sydow.

Max en Dune.

    Hay varias otras obras que me vi de él como Despertares (1990), Hasta el Fin del Mundo (1991) e incluso la megaproducción hollywoodense de Steven Spielberg Minority Report (2002), que tanto me gusta, aunque nada recuerdo del papel que realizó en dichas películas; lamentablemente tampoco recuerdo su otra incursión en la narrativa de Robert Howard, con Solomon Kane (2009) y su trabajo con otro de los grandes cineastas que lo llamó para trabajar con él, Martin Scorcese, esta vez para La Isla Siniestra (2010); para qué hablarles de su paso en el Episodio VII (2015) de Star Wars, que si no fuera por Wikipedia no la habría puesto en mi listado, puesto que como la encontré tan decepcionante, hasta había borrado de mi memoria su intervención en ella.  En cambio de esa época, cuando yo era universitario, sí tengo muy presente su paso por La Tienda de los Deseos Malignos (1993), basada en la novela homónima de Stephen King y donde interpreta con una genialidad como para aplaudir nada menos que a un demonio (amo esa peli y me la he repasado un montón de veces); lo mismo sucede con Juez Dredd (1995), sobre el famoso personaje de los cómics británicos, donde interpreta a un heroico servidor de la ley; por igual su hermoso rol en Más Allá de los Sueños (1998), basada en la novela de Richard Matheson, también lo tengo presente, que a este caballero de las artes escénicas le salían formidables tanto los papeles de villano, como los de héroes y de hombres comunes, con la misma soltura y enorme calidad.
     La última vez que vi a este señor concedernos su arte y la que vendría a ser una de sus últimas actuaciones, fue nada menos que en la sexta temporada de Juego de Tronos y donde hizo de uno de los “Niños del Bosque” (¿O era “Hijos del Bosque”?), como el viejo Cuervo de 3 Ojos que instruye a uno de los protagonistas para ser su sucesor…La verdad es que cuando lo reconocí en escena, me alegró sobremanera su incorporación al elenco, al menos durante esa temporada.  
     Me queda claro que debo revisitar su enorme filmografía y ponerme al día con varios de sus clásicos, en especial con los de Bergman.  También sé muy bien que con su partida, otro pedacito del siglo XX se nos fue, razón por cual nos queda honrar a gente como él y agradecer su huella que nos dejó para la posteridad.


                                                      Un precioso homenaje a Max von Sydow.

martes, 3 de diciembre de 2019

Adentrándose en los primeros años del éxito marvelita.

1. Un tomo para saltar de gusto.

    La Era Marvel de los Cómics es un precioso (y lujoso) trabajo editado nada menos que por la prestigiosa editorial Tashen, dedicada a los libros de arte, que en alrededor de 400 páginas aborda los primeros años de la empresa conocida también como la Casa de las Ideas.  El texto aborda los años comprendidos entre 1961 y 1978, época en la cual vendría a configurarse el universo Marvel tal y como lo conocemos, al punto de llegar a convertir a esta empresa en uno de los mayores hitos comerciales y de impacto en la cultura popular (al nivel de su Distinguida Competencia, DC y Disney).
      En una presentación de gran tamaño, con sobrecubierta y papel de la mejor calidad para resaltar los colores de las imágenes que incorpora (entre portadas, viñetas, afiches, ilustraciones, fotografías a color y en blanco y negro, entre otros), considera a diferencia de otros libros de este tipo, el momento justo en el cual comenzó todo una vez que Stan Lee junto a Jack Kirby, cuando en 1961 lanzaron el N° 1 de Los 4 Fantásticos.  Por lo tanto, tal como queda demostrado muy bien en este documento, recomendado para los más ñoños y marvelitas, a partir de entonces fue en ascenso la compañía, que si bien llevaba décadas editando historietas, solo entonces gracias a la presencia de artistas como los mencionados se convirtió el verdadero rival del sello de Superman y compañía.  
    Al interior entre las tapas encontramos una cronología que abarca los años tratados en sus páginas, incluyendo algunos de los grandes momentos de sus colecciones, considerando debuts de sus personajes más destacados, historias relevantes y hechos del mundo real que concordaron justo con estas publicaciones; a ello se le agregan pequeñas imágenes ilustradoras de ello.  Ahora bien, este último detalle no es algo exclusivo del texto que hoy nos reúne, que les puedo nombrar otros casos que hacen esto como lo son Crónica Marvel y DC Comics- Crónica Visual Definitiva; pero siempre es un gusto informarse de datos interesantes como estos y ver cuánta relación puede existir entre el mundo de la fantasía y el real.
    El resto del libro nos adentra en la magia detrás de Marvel, desde la presentación de sus artífices, el llamado Bullpen que incluía a sus directivos y artistas, que más encima quienes comenzaron  con los cargos más humildes y a edad muy temprana (en buena parte de ellos), luego fueron ascendiendo hasta convertirse en algunos de sus nombres destacados.  Así que muchos grandes personajes reales, hoy considerados desde hace rato entre los mejores de su rubro, desfilan a lo largo de toda su extensión.  De igual modo, a los textos escritos se agregan reproducciones de muchas de las primeras ediciones de estos cómics, entre bocetos, dibujos originales, publicidad de la época y otros, algo que al menos no se veía en otros títulos dedicados a Marvel o DC.   


2. El autor.

   El libro en cuestión no fue escrito por cualquier persona, que no se trata de un mero estudioso y erudito de estos temas, sino que corresponde nada menos que a Roy Thomas (22 de noviembre de 1942, USA). ¿Y quién es este señor? dirán ustedes. Pues alguien que  a uno de los principales protagonistas de la llamada Era Marvel, incluyendo los siguientes capítulos en este ascenso de la Casa de las Ideas.
    Como muchos de los integrantes del mismísimo Bullpen, comenzó de muy joven a trabajar para la empresa, si bien ya era profesor de Literatura titulado cuando a los 25 años fue contratado como guionista (a diferencia de algunos colegas suyos tal cual Jim Shooter,  que eran aún adolescentes cuando ingresaron a las mismas filas).  Allí rápidamente consiguió su prestigio por méritos propios, llegando a ser nada menos que el primer sucesor que de Stan Lee como Redactor Jefe.
    Tras comenzar con unas pocas intervenciones en las seriales dedicadas a personajes cono Doctor Strange, su oportunidad de oro estuvo cuando le entregaron el relevo en los guiones de Los Vengadores, la segunda etapa de los igualmente llamados "Héroes más poderosos de la Tierra", luego de la escrita por el propio Stan Lee e incorporando a personajes de la talla de Ultron y Visión; más encima, fue uno de los gestores de la recordada saga de la Guerra Kree-Skrull, uno de los momentos claves en la cronología marvelita y además, a menos que me equivoque, el primero de los grandes arcos argumentales de estas historias.
   En los setenta, Roy Thomas fue el responsable de llevar a las viñetas a ese inmenso personaje literario salido de la fértil pluma de Robert Howard, Conan el Bárbaro.  Fue así que por más de una década estuvo escribiendo para La Espada Salvaje de Conan, adaptando no solo los textos de Howard sobre este guerrero, sino que reescribiendo otros cuentos suyos para aumentar las aventuras del Cimmerio; por no mencionar sus guiones originales.  Además introdujo a la Era Hiboria, la prehistórica época en la que vivió Conan, a Sonia la Roja, otra creación del texano y a la que insufló de una nueva vida.
     Siguiendo con su paso por Marvel, gracias a él esta industria obtuvo la licencia de Star Wars, escribiendo las primeras adaptaciones de la obra maestra de George Lucas, incluso de antes del estreno del filme y realizando las secuelas originales que incluso antecedieron por años a El Imperio Contraataca.
     Su paso por DC voy a omitirlo, si bien estoy bastante tentado por contarles de sus otras grandes colaboraciones, lo mismo que en otros sellos editoriales. No obstante, este post trata acerca de Marvel, universo que en el presente me es más grato que DC mismo.

3. Palabras finales.

     Compré el libro en cuestión de pura casualidad y en oferta, si bien debo reconocer que se trataba de una suma que no cualquiera estaría dispuesto a desembolsar.  Estuve leyéndolo durante más de un mes, de forma graduada y fue en realidad un verdadero placer enterarse de tantos datos sabrosos acerca de esos años tan relevantes para Marvel.  Por otro lado, uno también logra conocer desde puntos de vista más humanos al Bullpen, que en otros volúmenes, como es el caso de Marvel Comics: 75 Años de Historia Gráfica, solo se preocupan de los aspectos más artísticos de sus producciones.
     Así es que quienes puedan acceder a este trabajo, ya sea adquiriéndolo, pidiéndolo prestado a alguien de confianza o sacándolo de alguna biblioteca, no duden en conseguírselo, que no se van a arrepentir y tal vez se lo acaben mucho antes que yo.

Feliz con mi compra.

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