1. Parte de nuestras vidas. Entre 1985 y
1987 se exhibió por primera vez en la pantalla chica Amazing Stories
(Cuentos Asombrosos por estos lares), una producción de tipo
antológica, con distintas historias autoconclusivas y sin conexión entre sí, al
más puro estilo de La Dimensión Desconocida.Y es que este show, que debe su nombre a una
revista pulp del mismo nombre, en la que publicaron varios escritores de
renombre entre las décadas del treinta y del cuarenta del siglo pasado, nos
mostró tremendas producciones de menos de media hora (salvo dos muy especiales
de más de 40 minutos) de carácter fantástico, de ciencia ficción y/o de terror. Respaldado
por Steven Spielberg, quien dirigió dos de sus episodios (ambos en la primera
temporada, el mismísimo con el cual debutó el show y otro muy especial, del cual
ya les hablaré más adelante) y, además, escribió varios de ellos, contó con la colaboración de otros connotados cineastas.Ahora, bien, cabe mencionar que este título fue
el primer "regalo" que nos dio el ya famoso artista, a manera de
"devolverle la mano" a este medio, puesto que gracias a él comenzó su
carrera tras las cámaras, luego de sus "humildes" comienzos con el
inolvidable piloto de Galería Nocturna y el telefilme Duelo
(verdaderas joyitas que de corazón recomiendo ver y disfrutar). Ciertamente, nos encontramos con mucho "filete" a lo largo de sus 45 entregas y es
que detrás de varias de estas piezas hay directores de la talla de
Clint Eastwood (con una preciosa narración de tono nostálgico, sumado a la
presencia de un "joven" y bellamente varonil Harvey Keitel), Martín Scorcesse (un
manjar de horror psicológico), Robert Zemeckis (una comedia de horror
inolvidable y con su actor fetiche, este siempre un verdadero camaleón), Joe Dante (sobre unos enternecedores fantasmas), Danny DeVito (junto a su simpática
esposa, Rea Perlman, con quien también actuó en una muy divertida historia
sobre posesión), Phil Joanu (un dulzón y muy "Spielbergiano" capítulo
de Navidad), Peter Hyams (una inolvidable trama acerca de un psíquico acosado
por un psicópata), Irving Keshner (acerca de una peluca... ¡Asesina! y el cual
fue graciosamente parodiado en Los Simpsons), Tom Holland (acerca
de un joven obsesionado con tener una pareja y las consecuencias monstruosas de
ello), Tobe Hooper (sobre un concurso tipo Miss Universo y que, tal como dice su
nombre, no incluye solo a las mujeres de la Tierra). Actores
famosos, aparte del mencionado DeVito, se pusieron detrás de las cámaras en
este show y es así que podemos mencionar a Timothy Hutton (con una pieza
cargada de mucha sensibilidad, acerca del amor familiar... Sinceramente de lo
más sublime de este show), Burt Reynolds (con una muy divertida historia de
amor, entre entidades superiores ligadas a la humanidad). Asimismo, otros histriones, ya consagrados y/o al comienzo de su carrera (a punto de conseguir el
estrellato), participaron en este show: Gente como Kevin Costner,
Kiefer Sutherland, Gregory Hines, Charlie Sheen, Mark Hamill, Tim Robbins, John
Lithgow, Andrew McCarthy, Christina Applegate, Patrick Swayze, Christopher
Loyd, David Carradine y Jefrey Jones (bueno, algunos con mucha más fama que el resto,
pero todos con una gran filmografía hoy en día).
2. Curiosidades Loable
resulta ser que este fue, si no el primero, uno se los precursores espectáculos
de la televisión en poseer unos créditos de apertura en usar CGI.Es cierto que esta tecnología estaba casi en
pañales por aquel entonces, y que sus efectos han
"envejecido" claramente, pued se notan muy de videojuego ochentero; no
obstante, para los más viejos y quienes crecimos con este estilo, resulta
difícil no regocijarse ante un fragmento de parte de nuestra historia y que, más encima, tanta dicha nos dio (sin olvidar el bello reencuentro que significa, hoy en día, ver algo como esto).Por otro
lado, esta misma secuencia de apertura es un cortometraje en sí mismo, uno que
nos cuenta una historia acerca del poder de las narraciones, comenzando por los
tiempos de las cavernas, hasta terminar en el futuro, todo a través de imágenes
muy significativas.Y a lo anterior se
le debe sumar el precioso tema de los créditos de apertura, salido del mismo
talento de John Williams, asiduo colaborador de Spielberg. Aparte del
mencionado Williams, en el apartado musical contó con partituras de otros
maestros, tales como James Horner, Brad Fiedel, Danny Elfman, Jerry Goldsmith y
Alan Silvestri.Al respecto, hay 3 álbumes
que recopilan su banda sonora, de dos discos cada uno. Ente los
datos curiosos de este programa, se puede mencionar que fue este el medio, a
través del cual Mick Garris comenzó su carrera: En la primera
temporada escribió uno de sus mejores episodios, por el cual ganó un premio
(justamente el del mentalista que se involucra, sin quererlo, con un asesino serial)
y en la segunda, dirigiendo otro, tanto o más potente que el anterior, sobre un sentenciado a
muerte en la cárcel, quien posee la habilidad de sanar a la gente de los peores
males físicos... Lo interesante, respecto a esta última contribución, es que
algunos dicen que Stephen King plagió dicha historia para su novela La Milla Verde (y, no podemos olvidar, que Garris y el Tío Steve son
grandes amigos y colaboradores asiduos; razón por la cual acusarlo, resulta de lo más absurdo, puesto que ni siquiera el propio autor de esa
historia le inculpó por tal cosa). También es interesante que la segunda temporada tuvo un capítulo animado acerca de
un perro, cuyos dueños eran de lo más detestables (llamado Perro de
Familia).La trama en sí era algo adelantada a su época, puesto que no se trataba de una historia dirigida a un público infantil (por aquel entonces los cartoons gringos de humor se centraban en los más pequeños, a diferencia de esta "ave raris" que difícilmente un chico lograría apreciar en toda su magnitud) y debido a ello gente como Tim Burton y el propio Steven
Spielberg se unieron para revitalizar este ya clásico episodio con su propio show… Pero su propuesta fue un tremendo desastre y solo tuvo una
temporada de 10 capítulos, supuestamente debido a lo insoportables que eran sus
personajes humanos (que la mascota que le daba nombre se la sufría
toda por culpa de ellos). Asimismo,
debe mencionarse que se estrenó en cines, al menos en Chile y en otros países
tercermundistas, así como en algunos de Europa (tal cual la costumbre de
antaño), un conjunto de tres segmentos unidos para dar pie a un largometraje
que justificara su emisión en teatros.El anterior compilado incluyó Papá Momia, La Misión
(la famosa historia dirigida por el propio Spielberg) y Ve al Frente de
la Clase (realizada por Robert Zemeckis).Una tremenda mezcla que recibió excelentes
críticas en general y que fue todo un éxito en Chilito.Cabe mencionar que el segmento de Zemeckis se
emitió originalmente recién en su segunda temporada, mientras que los otros dos
justo al comienzo de su período inicial en televisión. Por último,
dentro de los guionistas que trabajaron para esta producción, estuvo gente del
calibre de Richard Matheson, su hijo Richard Christian Matheson y Rockne S. O'
Bannon.
3. Recuerdos personales De niño
alucinaba con la publicidad de la versión para el cine de Amazing Stories,
que acá duró harto en cartelera y consiguió excelente crítica (bueno, es que ese montaje
que hicieron les salió muy bueno). No obstante, como me pasó en más de casi un
100% de las veces, me quedé con las ganas de ir a verla al cine. Claro que ignoraba, como muchos compatriotas, que se
trataba de material hecho para la tele, aunque con calidad cinematográfica. Debió ser por
1990, más o menos, cuando por fin la pude arrendar en VHS y vaya que quedé
contento.Con posterioridad, aparecieron
directos para consumo casero otras cintas con capítulos recopilados.Recuerdo haber visto El Tren Fantasma,
el que inició este programa y el primero de los dos que dirigió Spielberg y ese otro de la planta inteligente. Pasó un buen
tiempo para que recién estrenaran, ya avanzados los noventa y con harto
retraso, el programa en un canal nacional.Creo lo daban los sábados en la noche y yo lo seguía con dedicación,
que, además, le pusieron mucha publicidad.El éxito fue tan grande, que cuando se les acabaron los capítulos, los
de Megavisión no tuvieron vergüenza en mantener a su audiencia engañándola, ahora con episodios de El Teatro de Ray Bradbury (bastante buena también) y a los que le
anteponían la presentación de Cuentos Asombrosos. Con
posterioridad, ya en mis treinta me reencontré con este espectáculo
cuando llegó a Chile en DVD la primera temporada, la cual arrendé y copié
encantado (la segunda temporada nunca la pillé por estos lares en ese
formato).No obstante, solo cuando la
descargué en digital hace años atrás, si bien recién me la vi estos últimos meses,
comprobé ya maduro lo magnífica que era.De hecho, le mostré unos capítulos a una amiga y quedó fascinada
(gracias, Internet, por tu magia y es que no creo esté en streaming y menos si la
han sacado en blu-ray).
Stephen
King´s Rose Red,
que es como se llama completamente en inglés la miniserie que me ha llevado a
escribir estos posts, fue dirigida por el talentoso Craig R. Balxley, siendo
este su segundo trabajo junto a King (y tampoco el último), quien según algunos
en lo que concierne a producciones televisivas sobre la obra del escritor, resulta
mucho más eficiente y/o efectivo que Mick Garris (lo que me parece una
injusticia con el otro más constante socio en la TV de S.K., ya que se trata de
estilos diferentes…y si no fuera por Garris, tal vez no habríamos tenido mayor
interés por llevar a la pantalla chica, con grandes producciones. a nuestro
autor favorito ¿No?).
Con un curriculum bastante interesante en
TV, que incluye varios clásicos en diferentes géneros tales como M*A*S*H, The
Dukes of Hazzard y The A-Team (que yo veía en los ochenta con mis papás bajo el
nombre de Los Magníficos... ¡Grande Mister T!), como director de segunda
unidad, tuvo además unos cuantos papeles como actor en Kolchak: The Night Stalker y
otros títulos más (y sí, estamos hablando de nada menos que de la mítica serie
que elogió el propio King en su ensayo Danza Macabray que inspiró a Chris
Carter para crear nada menos que Los Expedientes-X).
A su vez posee unas cuantas películas para
el cine y otras directas para el video, bastante olvidables, tales como Action
Jackson (1988) y Stone Cold (1991).Podría decirse que Dark Angel (1990), una
especie de refrito de Depredador,sobre un asesino serial alienígena
suelto en plena ciudad y aprovechando el despegue hollywoodense de Dolph Lundgren,
vendría a ser lo más loable de su paso por la pantalla grande.
Craig R. Baxley.
Por otro lado, la verdad es que sus
mejores obras han sido hechas para la “cajita tonta”.Es así que en 1999 nos sorprendió, con la que
bien podría considerarse entre las mejores historias de la pantalla chica sobre
una historia de King: La Tormenta del Siglo.Esta no solo se trata de otra miniserie de 4
horas y media de duración, bajo el formato de 3 episodios, sino que además
viene a ser la primera en su tipo en poseer un guión original de Stephen King
(luego de ese desastre a principios de la década, que fue The Golden Years).En pocas palabras corresponde a una obra de
terror sobrenatural, si bien con un intenso clima psicológico y hasta de crítica
social, sobre una pequeña comunidad gringa que vive apartada del resto del país
en una isla.Todos se conocen en ella y
supuestamente son un grupo muy bien cohesionado, hasta que un día llega hasta
sus tierras un extraño y que resulta ser una criatura del Mas Allá, quien solo
desea una cosa de ellos y para conseguirlo llega a minar de la manera más
impactante los cimientos de su sociedad.Este título ganó un montón de premios y nominaciones, consiguiendo
grandes elogios, en especial por las actuaciones de quienes intervinieron en
ella (Timothy Daly, Colm Feore y un habitual en las producciones televisivas y
cinematográficas basadas en la narrativa kingniana, Jefrey DeMunn, entre otros).
Fue debido al éxito de La
Tormenta del Siglo y a la excelente asociación entre King y Baxley, que
se atrevieron a incursionar juntos en Rose Red, un par de años
después.Luego en 2003 vino El Diario de Ellen Rimbauer, sobre la novela precuela a la recién citada
miniserie, en esta caso un telefilme y luego la serie de televisión Kingdom
Hospital.Corresponde esta
última a la segunda serie de televisión creada por Stephen King, tras The
Golden Years, basada más o menos en el programa danés The
Kingdom de Lars von Triers.Con
solo 13 capítulos, debido a que fue cancelada, debido a lo rápida que fue
cayendo su audiencia, demostró lo soporífero que puede llegar a ser incluso el
mismísimo King, cuando algo se le va de las manos (yo mismo fui incapaz de
pasar más allá del capítulo 5 ¿O me vi menos?).En una mezcla de terror sobrenatural y surrealismo, la trama sobre un
hospital encantado es lejos uno de los puntos más bajos del escritor y la caída
de la dupla de lujo que fueron King y Baxley, pues luego nunca más volvieron a
juntarse para orquestar nuevos horrores.
Con posterioridad Craig R. Baxley realizó
dos miniseries para Syfy, el canal de televisión yanqui dedicado a la ciencia
ficción, el terror, la fantasía y lo paranormal: The Triangle (2005, sobre
la famosa, aunque casi olvidada leyenda del Triángulo de las Bermudas) y The
Last Room (2006).
Tráiler de La Tormenta del Siglo.
4.2- La
miniserie.
Como ya se sabe, Rose Red corresponde a la
segunda colaboración en televisión entre Stephen King y Craig R. Baxley, luego
de la aclamada La Tormenta del Siglo.Es así que tal como en la anterior, King escribió un guión por completo
original para esta obra, dividiendo la trama en 3 episodios.Ahora bien, pese a que se trata de una historia
no antes publicada por el autor, esta mantiene unos cuantos detalles que la
emparentan bastante (o demasiado) a la novela de Richard MathesonCasa
Infernal, escritor del cual ya se dijo en el post anterior que King le
rinde pleitesía y que en cierto sentido la miniserie es un homenaje suyo más a
su colega y maestro.No obstante,
mirando todo con ojos bastante críticos, el argumento de la producción
televisiva pareciera ser hasta cierto punto una copia descarada del texto más
antiguo: Pues en ambas historias un grupo de personas con poderes
extrasensoriales (médiums y otros), se adentra a propósito en una inmensa mansión,
para “despertar” en ella las fuerzas sobrenaturales que se cobijan en su interior;
asimismo, de igual manera el lugar termina por corromper a más de uno de sus
visitantes, debido justamente a sus habilidades que los hacen ser más susceptibles,
como por sus propias debilidades y que son acentuadas por el influjo del lugar…Sin
embargo, hasta ahí el parecido, que obviamente estamos hablando de otro maestro
del horror, razón por la cual el autor de Cementerio de Animalesy 22/11/63,
realizó sus propios aportes a todo esto, tras haberse inspirado en las ideas de
Matheson.
En Rose Red entramos en conocimiento de lo
que pasa cuando la doctora Joyce Reardon, obsesionada con todo lo concerniente
a la casa, a duras penas logra juntar a un grupo de gente con poderes paranormales,
con el propósito de llevar a cabo sus investigaciones y con las que quiere
demostrar que el lugar en realidad posee una naturaleza sobrenatural.Por años Rose Red ha sido lo que ella llama
una “célula dormida”, pero tal como lo dejó demostrado con su publicación del
diario de Ellen Rimbauer, el sitio desde principios del siglo XX ha estado
lleno de acontecimientos aterradores, que implican actos de violencia en sus
dependencias, muertes horrorosas, desapariciones, locura y drama, en general en
la vida de quienes vivieron en ella.
La científica se va a pasar un fin de
semana en Rose Red, que más encima cuenta con la bendición del último de los
descendientes de los Rimbauer, con quien tiene una relación amorosa.Con ella van personas a las que ha escogido, porque cada uno posee un raro don, que los
diferencia del resto; de igual manera sus acompañantes (a quienes les ha pagado
por ir con ella), tienen sus propias personalidades y el conjunto en sí resulta
ser un grupo muy variopinto, con gente noble en su mayoría y bastante
carismáticos.Todos estos se encuentran
tan bien caracterizados e interpretados por los actores que los encarnaron, que
resulta difícil no sentir simpatía por ellos…Y luego lamentar el terrible destino
que llegan a tener en su mayoría.
Paralelo a los personajes de arriba, se
encuentran los antagonistas “humanos” (por llamarlos de una forma), que nos
muestran otras facetas de nuestra propia humanidad y no las mejores, si bien no
se trata de personas malvadas.Puesto
que Joyce en la universidad tiene a un enemigo, otro académico y de gran poder
en dicha casa de estudios, quien para nada cree en sus teorías revolucionarias
y está dispuesto a todo para desacreditarla, llegando incluso a contactar a uno
de sus estudiantes, para que lo ayude con sus fotografías y así demostrar que
se trata solo de una pandilla de locos.No obstante este y el joven que lo secunda, terminan por convertirse en
dos víctimas más del monstruo que es Rose Red.
Así como se cuenta la historia en tiempo
presente de los protagonistas (que en el caso de dos de ellos, llegamos a
conocer de igual manera parte de su pasado), atractivos flashbacks nos van dando ejemplos de los tiempos en los que Rose
Red estaba en su apogeo.De ese modo,
vamos conociendo a los Rimbauer y cómo fue que su vida se fue haciendo
desgraciada, que en todo caso no todo tenía que ver con las mismas fuerzas
superiores que formaban parte de ella, ya que mucho hay de maldad humana en la
condenación de estas personas.Fue
justamente este material sobre los tiempos pretéritos de la casa, lo que usó
Ridley Pearson para llevar a cabo su espectacular novela precuela y que luego
fue dramatizada, como telefilme un par de años después.
4.3- Detalles
interesantes sobre la producción.
Llama la atención el hecho de que los
eventos expuestos en la miniserie, transcurran nada menos que en Seattle, en
Washington y no en Maine, el estado gringo donde se ambientan buena parte de
las obras de Stephen King (lugar en el que vive más encima); que además tampoco
sucede en localidades ficticias famosas de su autoría, como Derry, Castle Rock
o Haven.Dentro de este detalle, cuando
vemos a la inmensa Rose Red como una costra encarnada en las inmediaciones de
Seattle, no deja de ser atractivo el uso de un escenario real y en el que se
supo insertar muy bien esta “casa mala”.
Por otro lado, la maqueta hecha para dar
vida a la mansión en sin dudas increíble, que se ve como algo tremendo, en la
práctica una ciudadela, lo que esperaríamos de un hotel como el recordado
Overlock de El Resplandor, una universidad o un hospital.Luego su interior, está llevado a cabo con
enorme belleza, con innumerables cuartos y ambientes, que la convierten en un
sitio engañoso por su impacto visual; puesto que en realidad se trata de un
laberinto viviente, capaz de devorar a cualquier persona.
El contraste entre el presente y el pasado
de Rose Red, deja claras luces de la inversión millonaria para recrear de la
mejor manera esta ficción, puesto que las escenas de “época” están realizadas
con esmero y en lo que resalta la labor de los artistas, que interpretaron a
Ellen y John Rimbauer, además de Sukeena.Por lo tanto, cada flashbacks es
para atesorar; no obstante el resto de los actores relacionados con el pasado
de la casa, también hicieron un trabajo para ser reconocido.Así es como la escenificación de estos dos
mundos, contaminados por la presencia de Rose Red, hacen que ver la miniserie sea
todo un espectáculo.
En los tiempos en que fue realizada esta
producción, los efectos en GGI aún eran algo no tan utilizado en televisión,
que muchas veces cuando se veían en producciones más “modestas”, se notaba su
procedencia y, por ende, se apreciaban bastante falsos…Pues hay unos cuantos de
estos en la miniserie, unos bastante aceptables y otros que es mejor no
pedirles tanto considerando lo ya afirmado.No obstante, en lo que se debe valorar harto los efectos especiales
empleados en Rose Red, corresponde al uso de maquetas como ya se mencionó,
que están hechas con mucha dedicación y se ocuparon en varias escenas,
destacando lo conseguido para el espectacular final.Por otro lado, nos encontramos con unas
cuantas criaturas hechas con la también clásica animatrónica, lo que le otorga
al producto final un nostálgico gusto de antaño, que en su diseño se nota la
intención por hacer algo con mucho amor al género y a los clásicos.
Hay
sangre y algo de violencia en esta producción, no obstante el horror se afirma
en una historia sólida, dirigida con maestría y con una dirección de arte
impecable.De igual manera, no se puede
olvidar el acompañamiento musical a cargo Gary Chang, con un tema para Rose Red
bastante destacable.No obstante. no se
puede olvidar, como ya se afirmó más arriba, el trabajo de los actores que
intervinieron acá, que todos ellos estuvieron estupendos y ayudaron a hacer de
este título algo sugestivo, para el público hambriento de buenas historias de
miedo.
4.4- Los
personajes.
Doctora Joyce
Reardon: Bella
e inteligente mujer que ha dedicado los últimos años de su vida a investigar lo
paranormal, dejando de lado sus anteriores estudios en psicología
infantil.El cambio de sus intereses
académicos, ha provocado que algunos consideren que ha perdido la cordura (en
lo que no están muy lejos de la verdad, por cierto), si bien en la universidad
en la que trabaja, llena cursos con estudiantes interesados en las clases que
ahora dicta.Es ella quien se ha
empecinado en descubrir los secretos de Rose Red, armando un equipo para
adentrarse en sus misterios y por eso mismo publicó el diario de Ellen
Rimbauer, la matriarca que vivió en dicha mansión y por quién fue edificada,
como una manera de justificar su proyecto.Detrás de su imagen de persona amable, se esconde la personalidad
inestable de muchos como ella, obsesionados con sus ideas y al punto de perder
la capacidad de sintonizar con los demás; es así que este trastorno suyo la
hará cometer más de una locura.
Steven Rimbauer:
El
guapo último vástago de la familia caída en desgracia, solo busca olvidar sus
recuerdos más nefastos con Rose Red, a la par de que ha decidido derribarla,
para conseguir el dinero que le falta, luego de la debacle financiera de su dinastía.Mantiene una relación más o menos amorosa con
Joyce, aunque ambos son bastantes distintos.Este hombre amable guarda además un revelador secreto sobre sus propias
capacidades y que será relevante para la resolución final de todo.
Annie Wheathon: La más poderosa
de todas las personas a las que “contrata” Joyce para acompañarla a Rose Red,
es una adolescente autista.Apenas llega
a la casa comienza a tener un lazo muy fuerte con esta y con sus fantasmas, en
especial con el de la hija pequeña de los Rimbauer, que desapareció tan
lastimosamente en el pasado.Hasta su
viaje a Rose Red, la única persona con la que mantenía contacto era con su
hermana mayor, no obstante una vez en ese lugar se vuelve algo más
comunicativa.La actriz que cumple su
rol, Kimberly J. Brown, hizo tan bien su labor, que en realidad pareciera ser una
persona con esta condición.
Rachel Wheathon:
La
hermana mayor de Annie es una chica muy dulce, que solo quiere lo mejor para
Annie, razón por la cual hizo su mayor esfuerzo para poder llevarla a la
expedición a Rose Red y con el dinero obtenido poder matricularla en un caro
colegio para autistas.Adora a su
hermanita y por eso mismo fue capaz de, primero, conseguir el difícil
beneplácito de sus padres y, luego, enfrentarse a los horrores de la casa de
los Rimbauer.
Emery Waterman: Uno de los
mejores personajes de la miniserie, es un hombre solitario y acomplejado que
vive bajo la sombra de su madre castradora, en una relación edipiana con esta,
que termina por convertirlo en uno de los típicos protagonistas de la narrativa
de King.Desagradable en su trato con
las demás personas, amargado y muy irónico, es una de los sujetos más poderosos
de los que van a Rose Red.
Nick Hardare: La contrapartida
a Emery es un inglés guapo, caballeroso, heroico y compasivo interpretado por
el veterano Julian Sands (resulta raro ver a este tremendo actor haciendo de “bueno”,
tras tanto papel suyo de villano o sujeto retorcido; no obstante Sands sale más
que airoso de su labor).Junto con Emery
y Annie, forma parte de una especie de trinidad de los psíquicos más talentosos
del grupo, razón por la cual Rose Red obviamente lo quiere para ella.
Cathy Kramer: Madura mujer que
posee la rara habilidad llamada como “escritura automática”, quien ve su
capacidad como una bendición de Dios, pues es una mujer muy religiosa.Sencilla, amistosa y compasiva, es de igual
manera un tipo de personaje habitual en las historias del autor, quien no deja
de utilizar personajes carismáticos como ella, ligados al mundo sobrenatural a
través de su enorme fe cristiana.
Doctor Carl
Miller: El
académico que desprecia los conocimientos de su colega Joyce Reardon, es el
típico hombre de ciencias estrecho de mente, debido a su incapacidad de aceptar
cualquier cosa, que vaya más allá de sus rígidos patrones y con los que maneja
su vida.Es además alguien irascible y
manipulador (este último rasgo que comparte hasta cierto punto con su “enemiga”),Por lo mismo trata a los demás como si estuviesen
bajo él en cualquier aspecto, tal como pasa con el chico que trabaja para él,
en su complot contra la Reardon.Un
detalle curioso sobre David Dukes, el actor que lo interpretó: Este murió en
plena filmación de la miniserie, razón por la cual no alcanzó a grabar todas
sus escenas; así que tuvieron que usar a un doble y cambiar algo el guión para
adaptar todo.
Por cierto, como le gusta hacer a King en
las producciones audiovisuales que ha escrito, se guardó un gracioso papel a
manera de cameo…De más que lo descubren en un momento bastante gracioso, en
medio de tantos sustos y drama.
4.5- La edición
en DVD.
Ignoro cómo será la versión en blu-ray,
que yo compré hace años una muy valiosa para mí, edición en DVD hace más de una
década (antes de Amilcar y Brunito) de dos discos.La primera vez en que tuve el gusto de ver
esta miniserie, fue en tiempos del VHS aún, que me la grabó en dos cintas mi
amigo José Varas y venía con audio “latino”.No obstante, la versión que poseo del DVD, que es una hecha para
Latinoamérica, la trae en inglés, portugués… ¡Y japonés! Bueno, más los
correspondientes subtítulos a nuestra lengua.Igual resulta curioso oír a los personajes hablar en el idioma de Yukio
Mishima.
Lo
más interesante de la edición que tengo, es que trae un documental falso de
media hora sobre Rose Red, como si esta en realidad existiese.En este agregado se “entrevistan” a supuestas
personalidades, que puedan dar importantes datos sobre la mansión, incluyendo a
los “verdaderos” Joyce Reardon y Steven Rimbauer.Todo está hecho de tal manera que se ve muy
creíble y un espectador incauto podría creerse de que se trata de un documento
real…Tal como podría pasar con el mismo Diario de Ellen Rimbauer.
A medida que el tiempo corre (y nos vamos
haciendo viejos), mientras permanecemos en esta tierra, vemos con pena cómo
aquellos que fueron importante para nosotros nos dejan. No siempre se trata de gente a la que hemos podido
conocer en persona y con la cual hemos compartido nuestra intimidad, que en
aquellos casos resulta más que dolorosa la despedida; pues si somos de aquella
gente que a lo largo de su vida, ha llegado a admirar a alguien famoso, un
artista digamos, la pérdida tras su partida sin dudas que puede ser
penosa.
En los casi 6 años en que llevo
escribiendo para este blog, me ha tocado manifestar mi pesar por la muerte de
varias personalidades, que para mí se han convertido en personas valiosas, pese
a que nuestros destinos solo se cruzaron de una manera más bien “espiritual” o
estética por llamarlo de una forma. Se
trata de hombres (que hasta el momento no me ha tocado llorar por algunas de
las damas que aprecio), que no solo para mí han sido una verdadera inspiración,
sino que son responsables de horas de gozo al disfrutar de sus trabajos, ya sea
como actores algunos, escritores otros y uno que otro caso ligado a ese mundo
del espectáculo como Felipe Camiroaga (animador) y James Horner (compositor de
bandas sonoras para cine).
Y en lo que va del año, que aún no
terminamos el tercer mes de este 2017, ya van tres los fallecidos entre las
“estrellas” y a las que con pesar tributo en el Cubil del Cíclope. En esta ocasión me toca rendirle homenaje
póstumo a quien considero uno de mis dibujantes de cómics favoritos, Berni
Wrightson, al cual sin saber aún su nombre, desde adolescente le debí tantas
satisfacciones “horrorosas”. No obstante
el que lejos considero su mayor legado, de seguro por estar entre mis personajes
favoritos del cómic (y al que hace rato le debo un post), viene a ser la Cosa
del Pantano: un personaje de los cómics de horror de DC, que luego tanta
relevancia ha llegado a tener dentro del universo deceísta. Pero ya me referiré en otro momento y con
mayor atención a esta cocreación suya, la cual comparte con otro de los
grandes, Len Wein.
Como he ido haciendo con estos post y a
los que puesto el nombre genérico de Elegía dentro de las etiquetas, más
que dedicarme a realizar una biografía sobre los responsables de estas líneas,
prefiero compartir con ustedes un paseo por mi memoria personal, junto a mis
acercamientos con quien motiva la entrada respectiva. Y en el caso de Wrightson tengo mucho que
decir, así que mejor démosle paso a la añoranza.
Tan solo este recién pasado 19 de marzo,
dejó este mundo Berni Wrightson, quien murió a los 68 años de edad víctima de
un cáncer cerebral. Debido al deterioro
de su salud, a principios de este año hizo un comunicado público, en el cual
anunciaba que se retiraba de las pistas; algo que por supuesto muchos
lamentamos en ese momento, puesto que siempre uno espera que sus ídolos vivan
eternamente y nos sigan deleitando con sus obras. Y para quien no sepa lo que es una elegía,
pues es un poema fúnebre, o sea, una obra lírica de lamento por la persona
muerta.
Creo que mi primer acercamiento a su obra,
con respecto a que me haya quedado rondando en la cabeza y cuando era mucho más
ignorante que ahora, fue con Creepshow (1982); quizás una de las
mejores películas de George Romero y quien contó con el guión de Stephen King
para la realización de esta cinta, que festeja los viejos cómics de terror de
la desaparecida editorial EC. Pues el
filme muestra animaciones siguiendo el estilo de estas historietas, que la
verdad no estoy seguro de si los dibujos fueron hechos por Wrightson; no
obstante sí puedo asegurar que su hermoso afiche fue realizado por este artista
y luego se encargó de la adaptación en novela gráfica de sus 5 historias, que
sin dudas son todo un manjar para todos los que gustan del buen cómic del
género.
Era
un adolescente cuando gocé por primera vez con la cinta anterior y estaba en
aquellos años cuando ya convertido en todo un incondicional de Stephen King, me
vi Silver
Bullet (1985), basada en una novelita “menor” del llamado Rey del
Terror y la única historia que yo sepa haya escrito sobre hombres lobos. A la fecha aún no leo el libro, que por años
estuvo discontinuado en nuestra lengua, hasta que los editores españoles por
fin se dignaron a sacar nuevas ediciones. ¡Y de hecho hoy en día uno hasta la
puede comprar en versión pirata! (para que vean lo popular que se ha puesto
este señor por acá). Pues por fin
adquirí esta obra en el transcurso del año pasado, en edición de bolsillo,
aunque por supuesto original (eso sí, aún no lo leo, sorry). Con el tiempo
me enteré de su génesis y la relación de este título con la labor
“wrightsiana”: Una vez a Stephen King le ofrecieron que apoyara con sus
escritos un muy singular calendario, dibujado por Wrightson, todo en el tono
que a estos dos maestros los unía. Y
entonces King se entusiasmó más de la cuenta y al final realizó la historia que
transcurre en un año entero, la cual al final fue ilustrada por el dibujante,
que era un gran amigo y colaborador suyo
para entonces. Muchos consideran que lo mejor de esta novela corresponde
a sus imágenes, aunque por lo que ya he admitido, todavía no me puedo hacer un
juicio al respecto.
La heroica Madre Abigail según Wrightson
de The Stand.
Estaba en mi último año como estudiante
de la enseñanza media (lo que algunos países llaman secundaria) y al otro año me tocaba entrar a la universidad, cuando
cumplí la mayoría de edad a los 18. En
las librerías que visitaba para puro “sufrir” viendo tantas joyitas, que bien
habría querido conseguir, pero que solo una vez al mes con mi mesada que me
gastaba entera podía en parte satisfacer, me encontré con una enorme edición en
tapa dura de The Stand (1978-1994), de mi predilecto de siempre: Stephen
King. La enorme epopeya que en versión
extendida alcanza lejos las más de mil páginas, fue publicada en español como Apocalipsis
y anteriormente fue lanzada en estos lares como La Danza de la Muerte. Era obvio que les pediría a mis padres tal
regalo, que por algo estuve sacándome buenas notas durante todo el primer
semestre (bueno, menos en matemáticas, que nunca me gustaron); además la
celebración de mi nacimiento cae justo entre medio de finales de este periodo,
justo al comenzar las vacaciones de invierno…Cuando abrí el obsequio (que fui a
buscar con mi papá a la misma librería en la que me compraron It),
me encontré con una enorme sorpresa…¡Estaba llena de preciosas ilustraciones!
En esos años todavía no sabía de su
realizador y sin embargo se trataba de mi primera posesión de uno de sus
trabajos (por lo tanto cuando por fin se hizo inestimable para mí, el tomo se
hizo aún más valioso). A medida que iba avanzando en esa fantasía sobre el fin
del mundo, cada dibujo que venía otorgaba a esta experiencia una nueva
dimensión estética. Mucho antes de la
miniserie de Mick Garris (que tanto me gusta), fue Wrightson quien ayudó a
darle forma a los espantos de este libro, uno de mis favoritos de su autor.
Y entonces llegamos a mi etapa como
universitario. Estaba en mi segundo año
en la enseñanza superior, luego de haberme cambiado de carrera tras estudiar
primero Filosofía en 1994, y ahora en la carrera de Castellano (ambas como
pedagogía), cuando entré al curso electivo de Ciencia Ficción y Física; si no
me equivoco esta fue la primera cátedra “seria” y a nivel universitario,
dedicada a este tipo de historias (si bien solo duraba un semestre, como todas
las de este estilo, aunque llevaban nota),
impartida por el profesor Juan Espinoza (¿Qué será de él?). Tuve la dicha de entrar en el debut de este
curso y al término de este aprobar con nota máxima, convirtiéndome además en
alumno ayudante del profesor. Entre las
grandes dichas que me deparó hacer este curso, estuvo conocer a dos de mis más
queridos amigos: primero Miguel Acevedo (el mismo Mfkarlos del blog Le Dicen Poesía) y Roberto Díaz (Sardaukar del blog Disputas Quodlibetales). Con el primero estuve en ese primer semestre
y al segundo lo tuve de “alumno”, dándose la casualidad de que ambos eran
compañeros de la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía. Mientras Miguel y yo estábamos cursando ese
semestre inaugural, en nuestras conversaciones también compartimos nuestra
devoción por los argumentos macabros…
…Y entonces Miguel me prestó sus revistas Creepy,
toda una leyenda dentro de las publicaciones de terror en materia de cómics. Gracias a sus páginas pude conocer a Richard
Corben y, como no, ahora por fin a Berni Wrightson con nombre y apellido
(maravillándome además al darme cuenta de que lo ubicaba y solo faltaba que me
lo presentaran). Y entonces una de las
historias que se cruzaron en mi camino fue nada menos que Jennifer (1974). La historia sobre una especie de súcubo
(demonio hembra que posee sexualmente a hombres), me sobrecogió más allá de su
drama tan intenso… ¡Lo realizado por el caricaturista era soberbio y tan
realista aún en su horror más extremo! Nunca olvidaré ese rostro de pesadilla
que acompaña a un cuerpo femenino suculento.
Años después el otro maestro del terror, Dario Argento, realizó una
soberbia adaptación de esta historieta.
Trailer de Jennifer (con escenas calcadas a las viñetas hechas por Berni).
Berni y yo ya teníamos nuestro pasado juntos,
cuando me pasó algo que con vergüenza debo confesarles. No recuerdo bien cuál fue la razón, pero
durante unas vacaciones de verano en mi época de universitario, tuve en mis
manos la cantidad de $20.000 (¿O era la mitad?), lo que para alguien que no
trabajaba en ese tiempo y solo vivía de lo que sus papá le daban, era
harto. Pues ni tonto, ni perezoso (o más
bien todo un consumista-coleccionista impulsivo), no dudé en visitar los
lugares adecuados para o bien comprarme algunos libros, o bien algunos
cómics. Fue así que me encontré con una
enorme edición de Frankenstein,ilustrada en 1983 por nada menos
que ya saben quién y más encima con prólogo de todo un colaborador suyo,
Stephen King. Y entonces me gasté toda
la plata en dicho tomo, aunque errado pensando que se trataba de una versión en
cómic de la novela de Mary Shelley.
Cuando me puse a hojearlo, ya en casa, me llevé tremenda decepción al
darme cuenta de que estaba equivocado y se trataba del libro en sí, aunque,
claro, con los dibujos hechos por Wrightson.
Cuando se es joven la ignorancia y la estupidez pueden ser mayores que a
una edad más avanzada y terminé por vender dicho volumen a mi amigo Roberto
(quien lejos sí supo darse cuenta de la maravilla que tenía en mis manos). Hoy en día aún me flagelo por tamaña
brutalidad, puesto que puedo afirmar que ese trabajo de Berni es soberbio, está
entre sus mejores trabajos y dicha edición hoy es casi inencontrable en nuestra
lengua, como también evaluada en mucho más plata.
Esta hermosa ilustración para Frankenstein representa sin dudas
la soledad de la Criatura.
Llegó la época en la cual podía comprarme
cuanto cómics y libros quisiera (o al menos los que más anhelara), una vez que
comencé a trabajar. De este modo uno de
los sitios ideales para conseguir novelas gráficas y revistas, al menos hasta
que su dueño se puso casi tan “carero” como la competencia, es (o fue, ya que
ahora apenas voy) la Librería Antiyal.
Esta tienda la conozco desde mi paupérrima vida como universitario, la
que visitaba de vez en cuando al sobrarme algo de dinero. Durante muchos años fue toda una mina de
verdaderas perlas a muy bajo precio y harto dinero gasté en sus dependencias. En tal sitio me compré dos obras de Wrightson
que aprecio mucho: Una de ella un lindo compilatorio de historias cortas suyas
llamado Mutante (1993), que se mueven entre el terror y la ciencia
ficción. Incluso uno de los breves
cómics que vienen incluidos en esta antología, lo usé en más de una ocasión
para mis clases en el colegio, en mi afán de hacer más atractiva mi labor a los
alumnos.
En otra ocasión en la misma Antiyal, me
pude conseguir de igual manera a un precio muy barato la novela gráfica
autoconclusiva El Extraño (1989) e inserta dentro del entonces joven universo
DC postcrisis, donde incluso aparece la Liga de la Justicia. Esta nostálgica y emotiva historia fue
escrita por Jim Starlin, otro de los grandes y con quien ya el año antes ambos
habían realizado uno de los títulos más renombrados deBatman: El
Culto. En otro de mis lugares
favoritos, el popular Persa Bío-Bío (un inmenso mercado que abarca cuadras y
cuadras en Santiago y donde se puede encontrar en la práctica de todo a precios
increíblemente bajos), encontré este cómic en tapa dura. En su trama Wrightson y Starlin, nos muestran
a un Señor de la Noche enfrentado a una secta pseudocristiana y cuyo pastor
consigue drogarlo, al punto de que el vigilante apenas puede saber qué es
verdad y qué no. En esta obra destaca
bastante la figura de Jason Tood, el malogrado segundo Robin y quien acá se
muestra más heroico que nunca. Recuerdo
haberme leído ese cómic en un viaje a Fantasilandia, el más moderno centro de
juegos mecánicos de Latinoamérica, según reza la publicidad y que justo está en
Chilito.
Hace más de 10 años atrás mi amigo Marcelo López
viajó a España y no dejé de aprovechar la ocasión de pedirle que me trajera la edición
en tapa dura de La Torre Oscura V: Lobos del Calla (2003), que no hace mucho había
salido en la lengua de Cervantes. Yo
sabía de antemano que venía con ilustraciones a todo color de Berni Wrightson,
así que tenía razones de sobra para desear este libro. Marcelito volvió a su patria y por supuesto
cumplió con mi encargo, que devoré como poseso.
Aparte de la historia de esa novela, que bien considero el tomo que más
me gusta de esa saga, nunca dejaré de sentir una especial devoción por sus
hermosas imágenes (pues luego de mi impase con Frankenstein, cualquier
libro ilustrado por Berni si lo llego a tener, es algo para adorar).
Sé que lo filmes Los Cazafantasmas (la
original de 1984), El Reinado del Fuego (2002) y Montado en la Bala (2004,
basada más encima en una novela corta de Stephen King) poseen diseños
suyos. Para la primera creó varios
espectros, aunque según me ha contado Miguel, al final los muy desgraciados
solo usaron su “bibliotecaria fantasmal”.
Para la segunda realizó el hermoso dragón gigantesco que sale al final
de la cinta y en cambio con la película de Mick Garris tuvo más suerte, pues en
la práctica está llena de sus horrores. No
obstante es conLa Niebla(2007), sin dudas
una de las mejores adaptaciones para el cine de la narrativa de Stephen
King, que creó algunos de los monstruos más pavorosos en sus contribuciones
para el séptimo arte; y cabe mencionar que su director, apoyado por los
muchachos de KNB, consiguieron darle vida de una manera impresionante a sus
pesadillas. De seguro ha hecho mucho más,
no obstante es lo único que puedo mencionar…
Como ven, Berni Wrightson ha marcado
buena parte de mi vida. Solo puedo
lamentar que todavía no he podido adquirir, ni leer, su etapa de La
Cosa del Pantano y que espero poder conseguirlo antes de que la parca
misma me llame a mí.
Video que muestra, que da gusto, varios de los monstruos
Tras una seguidilla de textos que lo
alejaban del “terror duro” durante la última década (Colorado Kid, La historia
de Lisey, Duma Key, La Cúpula, Blockade Billy, 22/11/63
y Joyland),
si bien mantiendo cierto grado de la oscuridad
que lo ha caracterizado desde sus comienzos como narrador, en 2013 este
escritor satisfizo la larga espera de sus “lectores constantes”. La buena noticia debido a un libro que le dio
el gusto a todo el mundo: Doctor Sueño (Doctor Sleep). Esta obra no solo se trata de la primera
novela de King con un marcado acento terrorífico en años, sino que además se
trata de una especie de continuación de El Resplandor, una de sus
narraciones largas más recordadas y celebradas en su extensa carrera; ello,
debido a que en sus páginas el artista recuperó a uno de sus protagonistas, el
otrora niño prodigio Danny Torrance y ahora un adulto para quien la vida no ha
sido fácil, tras su periodo de pesadilla en el malogrado Hotel Overlook.
La
novela que le concedió una vez más el prestigioso premio Bram Stoker, concedido
por la Sociedad Norteamericana de Escritores de Horror (es decir, por sus
pares), comienza pocos años después de que el chico logró sobrevivir a las
monstruosidades que deseaban hacerse con él, junto a su madre y a su amigo
adulto Dick Halloran. Tras una breve
detención en los últimos años de la infancia de Danny, que implica una
increíble historia de la niñez del mismísimo Dick (sin dudas uno de los mejores
momentos del libro), King comienza a mostrarnos a su protagonista por los
vaivenes de la vida, hasta que se detiene en sus cuarenta años (o sea, en la
actualidad). El primer salto a la
adultez de quien ahora mayor se hace llamar Dan, resulta duro y bastante triste,
pues se trata de un episodio vergonzoso que le pesará por largo tiempo,
mientras no logre alcanzar la redención absoluta. Pues tal como su padre y su abuelo (de quienes
se dieron varios detalles en El Resplandor), Dan se ha convertido
en un alcohólico más, aunque sus razones para ello son por completo diferentes,
ya que tal como la protagonista de Medium (antes de asumir su
responsabilidad como persona bendecida por un don extraordinario), la única
manera de acallar su percepción extrasensorial es a través de la bebida. De este modo el ahora hombre es un ser
patético que escapa de quién es realmente, hasta que luego de años deambulando
por uno y otro lugar comienza su camino a la plenitud. Dan comienza a trabajar como asistente médico
en un centro de paliativos para ancianos, donde encuentra su lugar en el mundo
y recibe el apodo cariñoso de Doctor Sueño; este apelativo se debe a que usando
sus poderes, nuestro héroe en formación ayuda a los pacientes a morir en paz
(existe dos momentos al respecto de gran emotividad, los que a un servidor le
sacaron más de una lágrima, así como otro de corte macabro y que nos trae sin
dudas de vuelta al mejor Stephen King). Asimismo,
el sobrenombre dado a Dan tiene clara relación con la manera de cómo lo
llamaban de niño, Doc, abreviatura de
Doctor y utilizada por Bugs Bunny, el
personaje de los clásicos cartoons de
la Warner. Es en este punto de la
historia que Dan “conoce” a una niña nacida con incluso mucho más “resplandor”
que él (de ahora en adelante se usa este término en la traducción, gracias a
las nuevas ediciones del libro a la lengua de Cervantes y que se sirvieron del
éxito de la película que hizo Stanley Kubrick sobre esta obra, de modo que se
dejó de lado el concepto de esplendor ocupado
con anterioridad), quien lo contacta de una manera inesperada, aunque para que
ambos lleguen a encontrarse, pasa el suficiente tiempo como para que la muchacha
ahora ya sea una adolescente. Entre
medio aparece el Nudo Verdadero, un grupo de personas que viajan en caravana por
todo el país y que en realidad se trata de una especie de vampiros que se
alimentan de la fuerza vital de niños con el resplandor, a quienes matan con
extrema violencia para conseguir el preciado vapor (como le llaman a lo que sacan de sus víctimas). De este modo la trama se detiene especialmente
en tres focos de acción, que por supuesto están interconectados: Dan, la
chiquilla Abra Stone y los miembros del Nudo Verdadero.
Genial ilustración basada en los personajes y acontecimientos de este libro.
Si ya antes King se había referido de
manera bastante ardua a los efectos de la dependencia hacia el alcohol en El
Resplandor, de una manera bastante realista pese a su marcado acento
sobrenatural, ahora el autor dedicó bastante a abordar el tema de la
rehabilitación a través de Dan y ello de una manera muy instructiva; puesto que
a lo largo del desarrollo de su obra es posible conocer cómo funciona la famosa
organización de Alcohólicos Anónimos (que toma su buen grado de importancia en
la narración) y a la que en el mundo real solo sus cercanos manejan sus claves. Cabe recordar que cuando el autor escribió
la novela predecesora a Doctor Sueño, él mismo era un
alcohólico (algo que sin tapujos declara en las palabras finales a esta otra
obra), de modo que al escenificar de una manera bastante completa el proceso de
desintoxicación de Dan, se trata de un detalle significativo, por cuanto
muestra la propia salvación del escritor tras pasar por todo esto.
Ligado a lo anterior y con otros hechos de
la obra, en esta destaca también el valor de la buena voluntad de las personas,
la fraternidad y el amor en general a través de varios personajes; ello primero
en quiénes llegan a estar para Dan en sus peores momentos, como luego en todo
lo que concierne a Abra, papel en el cual ahora al hijo de los Torrance le toca
devolver la mano. Si antes fue el tema
de la familia el que destacó en El Resplandor, la acción ahora se
orienta a evidenciar las virtudes de la amistad, por cuanto en ella radica la
fuerza salvadora de gran parte de este trabajo de Stephen King.
Considerando las características
argumentales de este libro, queda claro que su creador retoma en él un tópico
bastante caro a buena parte de su bibliografía: los poderes de la mente. De este modo en su transcurso el tema se
aprecia en las figuras de Dan y Abra, quizás de una manera mucho más radical
que en el caso de su libro predecesor, puesto que los dos protagonistas llegan
a usar sus habilidades para comunicarse mentalmente y además realizar otros
prodigios gracias a ellas. Por otro
lado, considerando la naturaleza de los particulares villanos de este trabajo,
lo sobrenatural se encuentra doblemente recargado, dándole al lector ratos
intensos de este Stephen King que se echaba de menos.
“Azzie solía marcharse antes del fin,
pero no esa noche. Estaba de pie en la colcha, junto a la cadera de Charlie,
mirando fijamente la puerta. Dan se volvió, esperando ver a Claudette o Jan,
pero allí no había nadie.
O
sí.
—¿Hola?
Nada.
—¿Eres la niña
pequeña que escribe a veces en mi pizarra?
No
hubo respuesta. Pero allí había alguien, desde luego.
— ¿Te llamas Abra?
Apagado, casi inaudible a causa del
viento, llegó una cascada de notas de piano. Dan habría creído que se trataba
de su imaginación (no siempre era capaz de diferenciar eso y el resplandor) si
no hubiera sido por Azzie, cuyas orejas se movieron nerviosamente y cuyos ojos
no abandonaron en ningún momento el vano vacío de la puerta. Allí había
alguien, observando.
— ¿Eres Abra? Hubo otra cascada de notas
y, a continuación, de nuevo el silencio. Salvo que esta vez era ausencia. Fuera
cual fuese su nombre, se había ido. Azzie se estiró, saltó de la cama y se
marchó sin mirar atrás.
Dan permaneció sentado un poco más,
escuchando el viento. Después se levantó de la cama, tapó con la sábana el
rostro de Charlie y regresó al control de enfermería para informar de que se
había producido una muerte en la planta”.
El fragmento de arriba permite además
volver a apreciar el amor de Stephen King por los gatos, felinos que han tenido
bastante protagonismo en su literatura, tal como se puede reconocer en su aterradora
novela Cementerio de Animales, su clásico cuento igual de gore El
Gato del Infierno y su guión para la película Sonámbulos dirigida por
su amigo Mick Garris (de seguro se me escapa a la memoria más de un ejemplo
dentro de esta lista). Pues el minino
que aquí aparece, Azzie, resulta ser un personaje digno de atención para el
lector, otorgándole otro grado de maravilla y fantasía a la novela, así como
permitiendo que uno pueda disfrutar de esos pasajes tan sensibles a los que ya
me refería en estas líneas.
Regresando al enemigo que aparece en las
páginas de Doctor Sueño, King escapa una vez más a las convenciones del
género, a la hora de retratar criaturas de la noche y las que en este caso no
son por completo malignas; puesto que en el libro son caracterizados como villanos
de una humanidad insospechada, algo que tal vez apenas había esbozado en escritos
suyos anteriores. Es así como los dota
con emociones que les permiten amar, sentir dolor, reírse y poseer sentido de
pertenencia entre los suyos. No obstante
sus actos pesan más que lo que sienten entre sí, pues son crueles con los
demás, al nivel de despreciar a los humanos y a los que consideran poca cosa,
salvo cuando hay que usarlos como ganado.
Y, por cierto, no solo se alimentan de niños con el resplandor, no
obstante dejaré al lector que descubra cuál es el otro medio que poseen para
subsistir.
Teniendo en cuenta todo lo que pasa en
esta obra, que lejos supera a varias de las que su autor ha publicado durante los
últimos años (sin dudas mucho mejor que Revival), este libro trata acerca
del perdón; puesto que su protagonista no solo llega a disculpar a otros por
sus actos, sino que también debe aprender a perdonarse él mismo, si en realidad
desea ser alguien feliz en la vida. De
este modo es una obra acerca de las nuevas oportunidades para convertirse en
alguien integral, disfrutando junto a nuestro lado a los seres queridos,
quienes están ahí para ayudarnos a ser mejores personas.