martes, 9 de junio de 2026

Adiós, por ahora, al Doctor (II)

 

    Acá termino mi revisión personal de la última temporada, a la fecha del Doctor Who de la era Moderna.

5. La Historia y el Motor
 
    En una peluquería en África (increíble que uno llega, casi por pura ignorancia, considerar a todo el continente como a un solo país) los clientes que ya se conocen hace bastante tiempo entre sí, así también como al mismísimo experto que los atiende, se entretienen contando historias fabulosas.  Estas, como público que somos, llegamos a verla animadas con gran belleza; luego, incluso la gente que se encuentra en ese lugar puede apreciar tal espectáculo.  Pero resulta que este antiguo acto de narrar, no solo es para pasar el rato, sino que se ha vuelto algo que obliga a los clientes a quedarse allí.  Hasta que aparece nuestro buen Doctor y los ayuda; evento en el que también participará Belinda, aunque esta vez cada uno llegará por separado.
   Otro precioso capítulo, que se tomará de un famoso mito africano, el cual ya ha inspirado otras grandes historias de ficción actuales (o más bien del siglo pasado) como ya sucedió con el mismísimo Neil Gaiman (en sus novelas Dioses Americanos y Los Hijos de Anansi) y la recordada serie de animación gringa Gárgolas.
 
6. El Concurso Musical Interestelar
 
      En lo que va de esta temporada, cada entrega no puede ser más magnífica y llena de maravillas...
     Los dos viajeros llegan al futuro lejano, y se encontrarán dentro de una gigantesca estación espacial, en la que se realiza un popular certamen musical; esta última incluye numerosas especies de un montón de mundos.  Ante tan increíble espectáculo, Belinda y el Doctor deciden quedarse con el objetivo de disfrutarlo; y solo después seguir con su propósito original de regresar a su hogar y a su tiempo a la actual companion.  Es entonces que, justo en su primera (y única) aventura juntos por puro placer, se complica todo: pues intervienen un par de terroristas y con una agenda genocida a cuestas.
   Hace rato que no veíamos al Doctor enojado (al menos desde la época del Undécimo Doctor, que yo recuerde) y, por lo mismo, ser testigos del cambio sufrido por esta juguetona regeneración del Señor del Tiempo, llega a ser impresionante. Por lo mismo, la preocupación de Belinda sobrecoge, así como su confesión acerca de cuánto ha llegado a apreciar al alienígena.
    Dentro de los tantos elementos destacables de este gran capítulo, tenemos a un villano que, pese a ser de lo más "normal", si lo comparamos con los grandes enemigos del protagonista, no puede ser más detestable por su odio y egoísmo.  Asimismo, como contrapartida a lo anterior, el discurso de amor y respeto por la diversidad, logra estremecernos y eso sin llegar al wokismo del cual ha abusado tantas veces este show.  Respecto a esto último, la cualidad de la ciencia ficción para extrapolar la realidad y conseguir llevarnos a la reflexión, así como hacernos creer que es posible lograr un mundo mejor (como en Star Trek), es algo que podemos encontrar en este tremendo episodio.
    Atentos al genial epílogo, que nos trae de vuelta a una villana de la Época Clásica del show, que muchos no sabíamos de su existencia, cuya revelación será importante para el cierre de la temporada y de esta era del Décimoquinto Doctor.
 

 
7. El Mundo de los Deseos
 
    Todo el mundo ha despertado en una realidad alterada, una en la cual el Doctor y Belinda no solo son marido y mujer, si no que, más encima, tienen una hija.  Por otro lado, en ella el mismo chico que hace un tiempo atrás traicionó a Ruby. es la persona más importante.  Por otro lado, UNIT, el actual organismo que protege al planeta de las amenazas extraterrestres y de calañas similares, ahora es un mero adorno; asimismo, algunos de sus agentes llevan vidas aburridas y ordinarias.  Pero solo una persona recuerda parte de su verdadera vida y esta hará lo que sea para que todo vuelva a la normalidad.
    Una tremenda entrega en la que la villana, ya hecho pública su identidad, le agrega varios momentos de divertimento a esta pieza y que culminará en el próximo episodio.
    En esta temporada, por primera vez, teníamos a ambos protagonistas "de color" y ahora se suma a ambos una villana, también de aspecto indio; no obstante, esto último, por muy woke que sea, atiende a un interesante detalle acerca del origen ochentero de esta.  Ahora bien, esta es la segunda vez que "transforman" a un rival del Doctor en alguien con estos rasgos, que en las temporadas de la Doctora el Maestro era un guapo indio.
   Asimismo, uno de los mejores personajes inclusivos del show, la capaz agente con espina bífida de UNIT, no vive el mundo de ensueño de sus compañeros y ese es un detalle muy interesante.  Y es que ella, junto a otros discapacitados, pasa sus días en una especie de campamento para refugiados, lo que le otorga a la trama un cariz de antiutopía.
   El guión nos habla, de manera indirecta, acerca de la autenticidad versus la intolerancia (siendo notable ver a nuestro Doctor viviendo una existencia heteronormada, cuando en esta encarnación es gay; agregado a ello, no olvidar las reacciones negativas, que provoca en los demás cuando sale a flote su verdadera identidad.
 
9.  La Guerra de las Realidades.
 
   Los problemas que ha traído la Rani han llevado a nuestros héroes a una encrucijada, que implica conseguir que todos recuperen sus viejos recuerdos, porque es la única manera de evitar que todo empeore.  Yes que la villana, loca como muchos de los enemigos más atroces del Doctor, quiere traer de vuelta a un mal que se supone es peor que ella misma.
   Cada uno de los personajes tendrá que poner mucho de su parte para evitar - otra vez - un nuevo Apocalipsis, lo que le otorga a este cierre un verdadero carácter coral.  Dentro de ello, desde el capítulo anterior, destaca el rol de nuestra querida Ruby, cuya dedicación es mucho más activa que la de una ahora "aseñorada" Belinda (bueno, la verdad es que no es culpa de esta última haber cambiado tanto).  Asimismo, hay que resaltar el regreso de esa olvidada companion del último especial de Navidad, cuya ayuda es otro de los pilares en los que se cimentará la victoria.
   Cabe mencionar que tras ganar nuestros justicieros, la historia sigue mucho más allá de lo esperado y es que el Doctor tendrá que resolver un último entuerto. Mientras sucede lo anterior, una sorpresa digna del mejor fanservice: Recibe la visita de una de sus antiguas identidades.
   A mi humilde parecer, es el más débil final de temporada, aunque no "malo"; solo que me parece enredoso y con unas cuantas soluciones y giros facilistas.  A lo anterior, se le deben agregar dos errores de continuidad: En primer lugar, la presencia de una hija "biológica" del Doctor y que lo lleva a realizar su último viaje como esta encarnación... ¡Olvidando por completo que tuvo otra, en una de sus anteriores regeneraciones! Y, segundo, la reiterada aparición de su nieta, personaje perteneciente a la primera temporada de la Época Clásica, ya anciana y que, al parecer, es interpretada por la misma actriz de aquel entonces... Cuando uno espera la revelación acerca de cómo fue posible su retorno, así como qué función cumple dentro de esta historia actual, nada sucede al respecto (claro que algo podemos llegar a deducir sobre sus intervenciones, aunque eso no le quita importancia al hecho de esta falta).
   Por último, gratas sorpresas son el rostro y el nuevo cuerpo que adquiere nuestro querido Doctor en los últimos segundos … ¿Acaso otro fanservice, para contentar hasta a quienes detestaron estas dos últimas temporadas?
 
Palabras sobre el (casi) final de la era de la asociación BBC-Disney
 
   Como ya lo he dicho más de una vez: Me gustó mucho el Decimoquinto Doctor y no me aburrí nunca con sus aventuras; de hecho, las encuentro MAGNÍFICAS y muy originales.  Sus dos temporadas poseen capítulos de antología y no encuentro que alguno sobre.  Sus efectos mejoraron considerablemente, lo que permitió que el sentido de maravilla fuese más efectivo.
    En cuanto a nuestro Doctor moreno y queer, a mi parecer es por completo adorable y al nivel de la versión de Matt Smith (aunque mi favorito sigue siendo el de Peter Capaldi).  Y en cuanto a sus ataques de llanto, pues lo hizo harto y seguido al comienzo de su última temporada, que luego se volvió algo más "duro".
    Me gustó bastante su actual companion, Belinda, mucho más racional que otras de esta etapa Moderna; más madura, incluso más crítica por las circunstancias en las que se une al Señor del Tiempo... Cuando se da cuenta de que su protector es alguien magnífico y reconoce que ha llegado a quererlo, me emocionó.  Ojalá volvamos a saber de ella a futuro, así como también podamos volver a disfrutar de la presencia de Ruby (mi predilecta entre las dos).   Aunque hasta ahora solo las companions de Décimo Doctor han reaparecido en sus posteriores encarnaciones.
   Se suponía que Ncuti Gatwa, el Decimoquinto Doctor, iba a estar en el show una temporada más (sin olvidar que estas fueron muy breves); pero el actor, por razones que no manejo muy bien, no estaba contento con lo que hacía y "abandonó" en malos términos el programa.  Algo muy parecido a lo que sucedió con el ya veterano Christopher Eccleston, luego de asumir el rol del Noveno Doctor (justo al comienzo de la época moderna del personaje); así que dudo que lo podamos volver a ver repitiendo su rol en el futuro.  Una verdadera lástima.
    Un detalle que no se me puede olvidar, eché mucho de menos a los villanos más populares y característicos del programa.  Y es que me quedé con las ganas de ver a esta encarnación luchando en contra de los Daleks, Cibermen, Sontarans e incluso los Ángeles Llorones.  Quizás fue la ausencia de estos lo que agregó malestar entre quienes se sintieron estafados con esta etapa (claro que con tan pocos capítulos se perdieron oportunidades como estas, si bien se rescataron personajes que habían quedado en el olvido como la misma Rani).
    No tendremos Doctor Who hasta Navidad de este año y la temporada que hoy termino de comentar es del año pasado.  Mientras tanto, tenemos la miniserie/spin-off The War between the Land and the Sea, centrada en UNIT y, por lo tanto, la que nos permite disfrutar de sus personajes a los cuales ya hace rato les tenemos aprecio (que lo más probable me la vea pronto).
   Por último, gracias, Ncuti Gatwa y Russel T. Davies, por estas inolvidables temporadas.  Lamento que no hayan sido del gusto de todos y que no hayan durado más.


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