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jueves, 20 de julio de 2017

Lágrimas de sangre, tripas desparramadas y cerebros mordidos por Romero (primera parte).


       Con tanto zombie por ahí en las películas, los videojuegos, los cómics y las series de TV (¿Quién no conoce en la actualidad The Walking Dead?), el común de los mortales ignora que el responsable de todo este boom de los muertos vivientes comedores de carne huma fresca, George Romero, nos dejó hace solo 4 días atrás.  Nacido el 4 de febrero de 1940 y muerto a los 77 años, fue un importante cineasta dedicado al género del terror que dejó tal legado, que tal como ya se expresó en las primeras palabras de este párrafo, introdujo uno de los monstruos más famosos dentro de la cultura popular.
       En varias ocasiones me he referido a este hombre en varios post y que desde adolescente he admirado profundamente,  de hecho hace rato que le dediqué una etiqueta dentro del extenso listado de temas que tengo en el blog, pero nunca (salvo ahora) me había referido en exclusiva a su obra… Y ahora es el momento adecuado.
      Si bien desde niño me han gustado las historias de terror, no obstante a este artista solo lo vine a conocer ya de adolescente, gracias a la querida colección de la revista Fangoria que empecé a comprar.  Fue así que en uno de sus tantos reportajes y textos varios, apareció su nombre, haciendo primero referencia a la proeza que le significó realizar cuando aún no cumplía 30 años, la obra que le otorgó fama para la posteridad: La Noche de los Muertos Vivientes (1968).  Y como toda una guía para los amantes de las historias de horror, gracias a esta revista me fui enterando de su filmografía, deseando adentrarme cada vez más en las profundidades de sus pesadillas.
     Pero años antes de que llegara a mis manos tan especializada publicación, ya era un consumado fanático de este tipo de historias, si bien de más pequeño luego pagaba el precio de mis obsesiones con las pesadillas que me provocaban y el miedo a la oscuridad.  Llevo mis recuerdos a alrededor de 1989 ó 1990, cuando el VHS reinaba en las funciones caseras de todo tipo de películas.  Mi papás no me comprarían mi primera máquina reproductora de estas cintas hasta diciembre del 90, razón por la cual debía conformarme viendo películas en un videoclub cerca de mi casa y en el cual si uno pagaba el coste de un arriendo, podía ver la cinta que quisiera (los dueños interesados en ganar dinero, no tenían inconvenientes en que menores de edad gozasen títulos para mayores,  siempre y cuando pagaran la cuota respectiva; claro que no sé si eso pasaba en el caso de solicitar una porno). De este modo me ponía de acuerdo con mis amigos para juntar los $500 pesos que en ese entonces salía este beneficio.  Y así fue que me encontré con varias cintas por primera vez, muchas de ellas verdaderas joyas de la cinematografía fantástica tales como Robocop y El Resplandor.  Por lo general iba los sábados, siendo durante un largo tiempo esta mi única instancia para darle en el gusto a mi amor por el cine, ya que fue más entrado en la adolescencia que me dispuse a ir a los teatros por mi cuenta con mis pares.
      Y en una de estas funciones privadas me encontré con Creepshow (1982). La verdad es que no sé si para aquella época ya sabía quién era Stephen King, el cual se entretuvo un montón adaptando para su amigo George Romero, algunos de sus cuentos para este filme de 5 historias autoconclusivas y con un hilo conductor, homenajeando los viejos cómics de terror de la desaparecida editorial EC.  La idea principal de esta producción fue entretener, nada de crítica social, ni temas complejos, solo sustos, monstruosidades y efectos gore al más puro estilo de las historietas que esta dupla y el resto de sus amigos quisieron tributar.  Aquella vez salí de la exhibición con esa alegría que solo un niño puede llegar a tener, cuando se han encontrado con algo tan formidable, por ser novedoso para la mente de alguien inexperimentado y que por eso en lo único que piensa es en conseguir más y más de lo mismo (bueno, para ser sincero cuando uno es grande, obsesivo y ñoño, de vez en cuando se vuelve a este estado, je).  Como datos adicionales acerca de este trabajo, puedo contarles que cuenta con la participación de varios actores consagrados, algunos de ellos al principio de su carrera, pero ya en aquel entonces notables (como Ed Harris y Ted Danson); se pueden mencionar además la participación de Leslie Nielsen, Adrienne Barbeau y John Colicos, entre otros. Mención aparte es la breve, aunque entretenida intervención de Tom Savini, otro gran amigo de Romero, que apareció en varias de sus películas y que además es también un consagrado director y maquillador de efectos macabros.  Por otro lado, el mismo Stephen King fue protagonista de la primera historia, demostrando su versatilidad a la hora de pasar a otro campo artístico. Asimismo su música electrónica es sin dudas soberbia, a cargo de John Harrison, quien además de compositor ha trabajado como director en algunos de los episodios de la serie Tales from the Darkside, creada por el mismo Romero y luego hizo para la pantalla chica las miniseries de Dune (2000) e Hijos de Dune (2003), sobre los aclamados libros de ciencia ficción de Frank Herbert.   Por último, no se puede olvidar que la adaptación al cómic de esta perla del séptimo arte fantástico fue hecha por otro maestro, Berni Wrightson (quien también nos dejó este año, así que espero que ambos artistas se reencuentren en el más allá).


Trailer de Creepshow.
     Como ya saben, el título anterior fue mi primer encuentro con George Romero, no obstante la segunda vez en que pude disfrutar con una de sus cintas, fue con su debut.   Quienes no conocen esta joya del séptimo arte, que lejos sobrepasa el género al que pertenece, deben saber que cuando la realizó su creador no hace mucho que había salido de la universidad y tras conseguir algo de experiencia y dinero filmando comerciales, se puso de acuerdo con unos amigos para realizar una obra de miedo.  Con un presupuesto ínfimo, excelentes actuaciones y más encima un guión potente a cargo del propio Romero, como también una fotografía en blanco y negro cuidada, que ayuda a mantener la atmósfera pesadillesca de todo, el filme se convirtió en un verdadero semillero para realizar nuevas historias al respecto.  Las escenas de masacre zombie, en especial cuando estas criaturas aparecen comiendo carne, según se cuenta fueron posible gracias a la contribución de carniceros amigos, que no vacilaron en hacerse publicidad de esta extraña manera y de paso contribuir al arte (je).


Trailer de La Noche de los Muertos Vivientes.

      Solo los prejuiciosos y quienes nada saben de la ópera prima de Romero, ignoran el transfondo de esta y que en clave de ciencia ficción postapocalíptica (pues antes de ella los zombies solo aparecían como entidades de carácter sobrenatural, debido a la magia y al vudú), aborda el tema de la desarticulación de la sociedad civilizada ante las catástrofes; en otras palabras, muestra cómo el ser humano ante cualquier circunstancia que mine su seguridad, de inmediato actúa usando su instinto y deja de lado su racionalidad.  Pues la violencia tal como está demostrada en esta obra, no solo viene de los cuerpos revividos (que en realidad pueden ser comparados con las bestias que atacan tan solo para comer y no por un acto de maldad inherente), sino que de los vivos que tal como se muestra hacia el final de esta tragedia, actúan regocijándose en la miseria en la que se encuentran.
      Otro punto destacable de tan capital largometraje, es que fue una de las primeras películas gringas en tener de protagonista a un afroamericano, siendo el resto de los personajes principales y secundarios blancos.  Es así que este hombre aparece con dotes heroicas frente a la adversidad, con una regia estampa llevando un traje de corbata y dejando con todo esto más que claro, el papel importante que hace rato ya poseía esta minoría étnica en la comunidad de su país. 
      Siendo que por razones de error de su distribución este filme es de dominio público, han aparecido fragmentos suyos en un montón de otras producciones, siendo homenajeada y parodiada muchas veces.  Al respecto, se puede mencionar el único episodio de Halloween de la serie Medium, en el que la protagonista se ve inmersa dentro de esta cinta, la que es recreada de manera sorprendente, a la par de que usaron también imágenes reales de la película. 
      En 1990 se realizó un remake por parte de Tom Savini, el colega amigo de Romero ya mencionado.  Los resultados hicieron honor al original, pues contaron con la producción del propio director de la cinta primigenia, quien además cambió en algunos aspectos el guión para mejorar lo que le pareció era necesario.  No obstante en 2006 y 2015 se realizaron otras versiones, estas sin considerar a Romero dentro de su realización.
     5 son en total las secuelas directas de La Noche de los Muertos Vivientes, todas ellas llevadas a cabo por el propio Romero, si bien en distintas épocas.  Al respecto hay que mencionar la que viene a ser la trilogía original, completada entre los años 1978 y 1985 respectivamente.  La primera de ellas lleva el nombre de El Amanecer de los Muertos Vivientes y está ambientada nada menos que en un centro comercial, al que llegan un grupo de sobrevivientes a refugiarse, convirtiendo este templo al consumo en su santuario (ironías por parte del director).  Sin embargo pese a toda la seguridad que supuestamente había en este lugar, aun así no logran ser capaces de derrotar a las hordas de muertos caníbales, para quienes al parecer el centro comercial les trae recuerdos de cuán felices fueron gastando su dinero en dichas dependencias.  La escena de desmembramiento a una de las víctimas aún viva, es sin dudas una de las más famosas del cine de terror.  En 2004 tuvo su remake, bastante elogiado por cierto, dirigido por Zack Snyder, hoy famoso (y despreciado por algunos) por sus adaptaciones cinematográficas de cómics DC.



      La tercera parte de la llamada trilogía original zómbica de Romero se llama El Día de los Muertos.  En esta entrega se abordan dos temas caros a la ciencia ficción más crítica: primero la presencia de mad doctors (científicos locos), en la figura de un especialista que desea “amaestrar” a los muertos vivientes y se obsesiona con ello, olvidando en parte de sociabilizar con sus congéneres; a la larga como sucede en la vida real y en estas historias ficticias, el progreso humano queda reducido a nada, porque nuestra especie nunca logra ser más fuerte que la naturaleza misma. Luego, siendo el director-guionista un ideólogo antisistema gringo de fuertes convicciones, no podía dejar pasar en este filme una sentencia en contra del militarismo y el fascismo hasta cierto punto; es así que en la cinta en cuestión vemos a un grupo de uniformados, que pese a la devastación en la que se encuentra todo, trata de controlar lo que sucede; pero más que para salvaguardar a la humanidad, como otro intento de conseguir poder bajo sus propias directivas y no a través del concenso.  Lejos más sangrienta que sus predecesoras, de seguro a su mayor presupuesto y a las posibilidades técnicas de la época, es considerada no obstante por muchos como la menos lograda de esta primera trilogía.   En 2008 se estrenó un remake a cargo de otro director especializado en el terror, Steve Miner, que se estrenó directamente al mercado hogareño; lamentablemente no tuvo buenas críticas.
      En 2005 George Romero sorprendió a sus seguidores a lo largo del mundo, al regresar al cine que lo hizo famoso y al que él mismo ayudó a hacer popular, con una nueva entrega de su saga y que se puede considerar como la primera parte de una segunda trilogía: Tierra de los Muertos.  Pese a que en términos económicos, este nuevo episodio en su serie no puede ser considerada como una producción de alto presupuesto (pues no alcanzó a costar los 20  millones de dólares), el buen uso de los recursos a su disposición permitió la realización de una cinta en verdad notable; en este sentido se debe apreciar la participación de varios actores de renombre, muchos de ellos ya con toda una carrera de consagración dentro del cine de terror: Dennis Hooper, John Leguizamo y Asia Argento (la hermosa hija de Dario Argento, también amigo de Romero y el que le produjo El Amanecer de los Muertos y con quien codirigió Los Ojos del Diablo).   La película nos muestra un mundo en el cual ya son pocos los humanos que quedan, habiéndose extendido la plaga zombie al punto de que los vivos deben vivir en ciudades fortificadas, para no convertirse en comida de los muertos vivientes.  Y es en medio de una de estas últimas utopías (en realidad toda una distopía), que radica la mirada incisiva de nuestro amado director, al dejar constancia de la corrupción en los llamados líderes del pueblo, en la figura del mandamás de la ciudad en la que transcurre la historia y quien a la larga resulta mucho más pernicioso que los mismos monstruos.  Personalmente debo decir sobre esta obra, que para mí tiene un valor muy importante, ya que ha sido la única de la serie que he podido ver en el cine, pues cuando estrenaron las anteriores o bien no había nacido (en el caso de la primera) o bien era demasiado pequeño (y ni sabía que existían); en el caso de las que le siguieron, para pesar de muchos nunca las exhibieron en mi país en el circuito comercial.
     El siguiente capítulo dentro de las películas de zombies de Romero corresponde a El Diario de los Muertos (2007), que en cierto sentido más que una secuela, se puede considerar como que su argumento transcurre en paralelo a los acontecimientos de la cinta original; puesto que cuando suceden, recién está comenzando el apocalipsis zombie.  Su guión cuenta de un grupo de jóvenes universitarios de la carrera de cine, quienes ante lo que está pasando, filman cámara en mano todo lo que ocurre, en una especie de reality show.  Es en todo esto que resalta la crítica a los medios de comunicación masivos, en especial la televisión, que profita de las desgracias ajenas, a través de estos muchachos que actúan con una falta total de empatía y aprovechando la morbosidad para conseguir notoriedad.  A diferencia del resto de otros filmes de la saga, su autor incorporó el humor negro para convertir este título en toda una parodia al espectáculo de la violencia gratuita, que venden los supuestos profesionales del “cuarto poder”.

      De 2010 data Survival of the Dead (ocupo el título en inglés, debido a que nunca la pillé por estos lares en una edición para Latinoamérica), la última parte de la serie y, para pesar nuestro, la despedida de George Romero como director.  Teniendo en cuenta el argumento del largometraje que le antecedió, este otro viene a ser en cierto sentido su secuela directa, ya que también estamos aquí en los comienzos de la epidemia zombie.  Los protagonistas son tanto un grupo de militares, como dos familias enemigas entre sí, siendo que estos dos grupos habitan una isla aislada del resto de la población y a tal lugar llegan los uniformados, para desestabilizar en parte con su presencia invasiva la aparente armonía del lugar.  Una vez más aparece en la trama, la idea de domesticar a los muertos vivientes, lo que como era de esperar no trae los resultados positivos esperados.

viernes, 2 de junio de 2017

Mi primera vez...en la Comic Con.


      Voy a comenzar este mes de junio, justo a mitad del año de 2017, con un post algo diferente (bueno, la verdad no tanto), pero sí se trata de un texto que no tenía pensado en escribir y que se me ocurrió sobre la marcha, tan solo este recién sábado pasado.  Dejaré para el fin de semana a Lemebel, que desde hace tiempo que deseo volver a dedicarle una entrada en mi Cubil.  Lo siento, Pedro, pero mi faceta ñoña es mucho más fuerte que la literata.
      El último fin de semana se celebró, creo que por sexta vez, la Madre de todas las convenciones frikis en nuestro país, la Comic Con, marca registrada que reúne en todo el mundo a los seguidores de cómics, libros, seriales, películas, videojuegos, juegos de cartas y de rol, y todo lo que tenga que ver con el llamado fandom, que haga que grandes y chicos alucinemos con alguna de sus ficciones y/o personajes.  Es así que a estos eventos se invita (pagados eso sí) a la mayor cantidad de exponentes al respecto, entre artistas de toda índole (actores, guionistas, escritores, dibujantes…) para que den charlas, participen en foros, firmen autógrafos y se saquen fotos con sus seguidores (quienes en muchas ocasiones deben pagar aparte de la entrada, el valor adicional de obtener tal “honor”, tal como al menos pasa en Chilito); asimismo, una serie de stands que promocionan las marcas más importantes y entre las que se encuentran las sagas más famosas de este “submundo” de la cultura de la entretención y, por qué no, del arte popular, comparten el lugar con las tiendas especializadas, que se instalan para tentar al público con sus supuestas ofertas.  Sin embargo, donde quizás hayamos uno de los elementos más gratificantes para los asistentes, viene a ser que quien quiera puede cumplir su fantasía de vestirse/disfrazarse/emular a sus personajes favoritos, paseándose por toda la zona y convirtiéndose por esas horas en una estrella más de todo esto; pues no faltan (no faltamos) los que quieren sacarse fotos con estos valientes, que muchas veces los atuendos de estos cosplayers resultan ser magníficos.  El cuadro no puede dejar de completarse sin los concursos de rigor, entre los que están los mismos cosplayers y quienes deben preparar hasta un show, para demostrar quién cumple mejor con el sueño de parecerse a sus ídolos.
      En suma, una Comic Con o convención similar, es una verdadera instancia para que quien ame todo esto, como también se sienta en el cielo entre sus pares…Y solo he mencionado unas cuantas de las actividades que acá podemos encontrarnos.
      Quienes me conocen, en más de una ocasión me han preguntado año a año “¿Vas a ir a la Comic Con?”, a  lo que por lo general les respondía negativamente, pues como se tiende a hacerla a fin de mes, ya me he gastado la plata como para asistir (no solo teniendo para comprar la entrada, sino que  como para no andar con los bolsillos vacíos).  Y luego de ver las fotos de las nuevas convenciones, siempre me decía “Este próximo año iré”, lo que se repitió ya de manera cíclica por más de media década.  Por otro lado, la idea de gastar en algo que estaba acostumbrado a acudir de manera gratuita (claro que nunca al nivel masivo de la Comic Con), también me era un argumento de peso para no frecuentar esta “fiesta de la ñoñería consumista”… ¡Ella, la austera!
       Hace unos años atrás junto a mi amigo Miguel Acevedo (sí el mismo del blog Le Dicen Poesía y los libros Cartelera de Cine y Espejos), asistimos a lo que tenemos la duda ambos fue la primera Comic Con chilena.  La reunión se hizo en el Centro Cultural Mapocho, un hermoso edificio centenario restaurado de la capital, que hoy en día ha sido utilizado en todo tipo de actividades masivas.  Pues resulta que ambos acudimos con todas las ganas del mundo de pasarla bien, en especial esperando encontrarnos con algo, que al menos se acercara en esta versión criolla a lo que habíamos visto en tantas películas y seriales frikis.  Recuerdo que hasta pagamos entrada, si bien tampoco era tanto, que se suponía el gasto valía la pena.  Sin embargo cuando entramos, nos dimos cuenta que las exposiciones ocupaban una mínima parte de la construcción, una zona justo donde se encuentran los baños y que es como un largo pasillo; el resto de la Estación Mapocho estaba sin ocupar.  Los pocos stands que habían daban pena y no había ninguna marca registrada que apoyara todo esto con su presencia.  La verdad es que en la práctica he olvidado casi todo lo concerniente a esa vergonzosa exposición, que uno en menos de 10 minutos recorría.  Todavía con Miguel nos preguntamos qué era en realidad ese simulacro de convención.
         Sin embargo, poco tiempo después comenzaron en el país las Comic Con “como Dios manda”, con harta publicidad, mucha plata involucrada y con invitados famosos, entre nacionales e internacionales.  Estas comenzaron a hacerse en la misma Estación Mapocho, un lugar además de fácil acceso para todo el mundo, gracias a la buena locomoción colectiva con la que además cuenta (por otro lado, tampoco me queda tan lejos que digamos y me muevo bastante bien por sus alrededores).  Luego tuvieron la pésima idea de hacerla en el más “sofisticado” Espacio Riesco, un edificio más moderno y que queda ubicado en una zona más opulenta de la ciudad, rodeado de empresas, parques y barrios residenciales. La excusa, según algunos, de este cambio de lugar, es que el otrora hogar de la Comic Con era ya demasiado chico, como para dar a vasto con lo que ahora se había transformado.  Entonces tuve una nueva excusa para seguir perdiéndomela, que la verdad no me animaba viajar a este lado de Santiago tan a trasmano.
        A menos que me equivoque, fue en marzo de este mismo año cuando mi amiga Angélica (de los Galpincheros), nos ofreció entradas de la Comic Con por “guasap” a todos los del grupo y a más de 60% de descuento.  Al final solo 3 nos interesamos. Era una oportunidad que no podía desaprovechar y sin dudarlo le pedí cuatro, para asistir sábado y domingo, un día con mi sobrinito Amilcar (de 7 años) y otro con mi amigo Luciano, quien de seguro demás que querría acompañarme. Pasó su buen tiempo para que llegara el momento esperado.
        En un principio me había hecho la idea de que con Amilcar iríamos los dos disfrazados, él de Robin y yo de Batman.  “Yo quiero ir de Batman” me dijo.  “Bueno, yo iré de Batman y tú de Batmito ¿Te parece?” le propuse.  La idea le fascinó.  Se me ocurrió esto tras recordar lo bonito que se veía con un traje, que le compré a los 3 años, del Murciélago en el estilo clásico azul y gris, para un cumpleaños mío que fue con temática de superhéroes. Fue mi amigo Marcelo López, quien afirmó que se parecía al también llamado Batiduende.
        Mis intenciones de mandarnos a hacer a medida los disfraces quedaron en pura buena voluntad, pues no ahorré para ello y cuando llegó la fecha de ir juntos al evento, Amilcar terminó por usar un atuendo más humilde de Spider-Man negro.  Pero el niño estaba feliz y yo orgulloso de tener a mi lado a ese pequeño admirador de los justicieros. 
         Me puse de acuerdo con Vale y con Nelson para juntarnos en una estación del metrotren y llegar todos a la Comic Con.  Así que le dije a Amilcar que tendríamos que esperar a los tíos un ratito.  Cuando llegaron nuestros compañeros de viaje, mi regalón dijo con voz fuerte y con esa franqueza inocente que caracteriza a los pequeños “¡Creía que eran jóvenes!”.  No paramos de reírnos, en especial Vale que encontró magnífico el comentario.
          Como era de suponer, Amilcar apenas llegamos comenzó a pedirme que le comprara cosas, lo que por supuesto me negué, pues si le daba en el gusto, lo estaría mal acostumbrando a ser más consumista de lo normal, je.  Al principio hizo una pataleta, pero luego se le quitó solo y de manera rápida, lo que me alegró, ya que la idea era pasarla bien todos juntos y en especial Amilcar, que por primera vez iba a una actividad de este tipo. 
          Llegamos tipo 4 de la tarde y la enorme cantidad de personas me abrumó, además del ruido ambiental que para mi gusto era demasiado (por razones similares, no me gustan los discos y pubs).  Fue algo extraño para mí, ya que incluso pensé en abandonar lo más pronto posible el recinto.  No obstante como sucede en estos casos, sin que me diera cuenta mis sentidos al rato se acostumbraron a la sobrecarga de estímulos y de ese modo junto a Amilcar y mis amigos pude pasearme por los alrededores con placer.  No dudé en sacarme todas las fotos que pude, ya sea junto a Amilcar o a solas, siempre con los cosplayers que más nos interesaran, además de visitar casi todos los stands que había.   Cuando veíamos con mi sobrinito algún disfraz que nos gustaba, le decía a Amilcar que le pidiera a la persona por el nombre de su personaje, si podía fotografiarse con él y a lo que ni corto ni perezoso se acercaba y le decía, por ejemplo, “¿Doctor Strange, puedo sacarme una foto contigo?”.  Todos muy amables y encantados por ese chiquitito, que con tanta personalidad les hacía la solicitud, accedían.  Por otro lado,  mi “clon” (como dicen algunos que lo conocen), no vacilaba en posar en gestos claramente inspirados en Spidey.  Con mucha ternura recuerdo que a un tipo muy dulce, vestido del Hombre del Saco de El Extraño Mundo de Jack, le dijo “Eres bien bonito”, lo que emocionó a su interlocutor, quien lo abrazó; asimismo, al Agente Venom le confesó que él era su hermano.


            
            Vale y Nelson no duraron mucho en la Comic Con y a lo más estuvieron una hora y media, pero con Amilcar no dejamos por ello de disfrutar de ese bello momento juntos.  En realidad la paso muy bien junto a él, quien además se siente muy dichoso de interactuar con otros adultos y de estar con su tío Elwin.   Nunca pensé que iba a amarlo tanto.
            Ya cerca del anochecer, nos encontramos con la sorpresa de que en medio de todo esto se iba a querer conseguir romper un record de Guinnes, al tener la mayor cantidad de disfrazados de Eleven, una de las heroínas infantiles de la serie de culto Stranger Things. Pese a que Amilcar por razones obvias no la ha visto (“Solo la verás cuando tengas pelo en el pecho” le observé, como todas las pelis y otros programas para adultos cuando me pregunta al respecto), de inmediato se interesó por el show respectivo y se quedó atento mientras se llevaba a efecto este “momento histórico”.  Fue algo muy cómico ver a algunas de esas Eleven alternativas, con las piernas peludas y barba.


             Antes de que pasara lo anterior, presenciamos un certamen de cosplayers sobre héroes y villanos.  Los jueces estaban igualmente caracterizados y uno de ellos era una imponente Hiedra Venenosa, la célebre archivillana del Señor de la Noche, quien desde lejos se veía muy guapa.  La animadora, le pidió a Hiedra Venenosa que dijera unas palabras al público y entonces se escuchó… ¡Una voz de hombre! Estaba lleno y nadie reaccionó de manera burlesca, lo que me fue muy satisfactorio.  Creo que la mentalidad respecto a la diversidad sexual en mi país, está cambiando positivamente en materia de tolerancia y lo que como profesor lo he podido comprobar en nuestras nuevas generaciones.   Cuando ya nos estábamos yendo con Amilcar, nos encontramos con la susodicha (¿o el susodicho?) y le pregunté a Amilcar si deseaba sacarse una foto con ella, a lo que dijo al tiro que sí.  Me encantó lo afectuosa que fue Hiedra Venenosa con mi bebé.  Por supuesto que no dudé en tener mi propio recuerdo junto a tan grata persona.  Al otro día fue la animadora de otro de los concursos, aunque en esta ocasión vestida como pirata.
             Por supuesto que Amilcar quería volver a ir conmigo al día siguiente, pero le contesté que no, porque esta vez iba a visitar stands para adultos.  Es que me había quedado con las ganas de entrar a la “zona zombi”, como le puse, y que estaba dedicada al exitoso show de The Walking Dead.  Este apartado de la Comic Con era sin dudas uno de los más grandes de la convención.  Luciano no quiso entrar, menos hacer la fila, así que ingresé solo a esos “devastados y violentos territorios”, sin dejar de fotografiarme junto a unos cuantos muertos vivientes y a la valiente Michonne. 
             Ir esta vez prescindiendo de mi papel de tío, me permitió andar más a mis anchas por todo “Espacio Rasca”.  Luciano es un excelente compañero de ñoñerías y fue genial tenerlo a mi lado, en mi segundo día de Comic Con (en realidad era la tercera jornada de este año, no obstante no asistí el primer día, o sea, el viernes).  Tuvo la paciencia de sacarme todas las fotos que le pedí, yo lejos más viejo que él y aun así al parecer actuando como un verdadero cabro chico ya cuarentón. 
             Otro stand que no dejé de visitar, fue el que promocionaba nada menos que la primera de las dos cintas que adaptan It de Stephen King, pronto a estrenar.  Posé con el impermeable amarillo y el globo rojo del afiche; aunque lo mejor, fue que obtuve más de una foto junto a su versión de Pennywise, que ahora ya me convence.  Sin embargo luego me encontré con un Pennywise de la miniserie de los noventa, lo que me hizo aún más feliz.
             No había querido comprar nada, hasta cuando ya justo íbamos retirándonos Luciano y yo, pues los precios estaban exorbitantes.  Fue entonces que me di cuenta de que el puesto de Unlimited, la más importante editorial chilena de cómics, estaba liquidando ya cerca del cierre a mitad de precio lo que le quedaba.  De ese modo me llevé conmigo unos cuantos títulos. 
            Ya ha pasado una semana completa desde que pasó la última Comic Con y ahora mismo recuerdo con nostalgia tantas emociones y buenos momentos compartidos junto a mi sobrinito y a mis amigos.  A ver si para la próxima se concreta lo de asistir los dos, Amilcar y este servidor, convertidos en verdaderos cosplayers. 



lunes, 19 de enero de 2015

El Legado Literario (y más allá) Zombie. PRIMERA PARTE.


1- Primeras palabras:

     Dentro de los monstruos clásicos y criaturas de la noche, el zombie (también conocido como “muerto viviente”) por años ha estado en desventaja con sus parientes lejanos y cercanos como los vampiros, hombres lobo, demonios y fantasmas.  Esta ausencia por años en el fino arte de contar historias a través de la palabra escrita, bien resulta raro, si se toma en consideración la alta popularidad de estos seres caníbales en las producciones de carácter audiovisual.  Tan solo en los últimos años, es decir, desde la década pasada, han ido apareciendo en las estanterías bastante obras dedicadas a ellos; era de suponer que ante dicho fenómeno, la calidad de estos textos fuese variable, así como las propuestas de sus autores atendieran a los acercamientos más inesperados sobre el tema, de modo revitalizar el género y no contar siempre lo mismo, tal como bien ha sucedido con los más literarios vampiros, que una y otra vez son revisitados por los escritores (muchas veces creando verdaderas obras de arte).
    Los antecedentes y características del zombie tal y como lo conocemos en nuestra cultura, provienen de las prácticas de la magia negra conocida como vudú.  Esta es una hechicería perteneciente a las comunidades negras, esclavos, de la isla de Haití y que a su vez deriva de sus creencias africanas.  El muerto viviente original es un cadáver reanimado con el propósito de servir a su amo, muchas veces dañando a los demás.  De este modo la criatura irracional que es el zombie, es una entidad de naturaleza sobrenatural, por el simple hecho de que debe su “existencia” a las manipulaciones mágicas de los brujos.
    Si bien llevaba sus buenos años apareciendo de vez en cuando en los filmes en blanco y negro de bajo presupuesto de los primeros años del séptimo arte, como Zombie Blanco (1932) y Yo Caminé con un Zombie (1943), hoy en  día verdaderos clásicos de la cinematografía del género, no fue hasta el estreno de la cinta de culto La Noche de los Muertos Vivientes (1968), la ópera prima del maestro George Romero, que su figura quedó en la retina y la memoria de las masas.  Hasta antes de Romero, los muertos vivientes eran monstruos de bajo nivel para los amantes de las historias de terror, por lo que tuvo que llegar este artista, como para que les otorgara un sitial predilecto dentro de los horrores modernos.  Romero les quitó su origen fantástico y les concedió una génesis relacionada con la ciencia ficción, como productos de una especie de infección desconocida, capaz de levantar a los muertos de sus tumbas y de propagarse entre los vivos al ser mordidos o entrar en contacto con sus fluidos.  Varios son los demás aportes que les entregó el director y guionista a estos personajes: como por ejemplo los convirtió en seres decrépitos, muchas veces en estado de descomposición tal, que su presencia ya no solo era aterradora, sino que también desagradable a los sentidos (para ser sinceros, en parte se basó en los recordados cómics de EC, famosos por sus geniales guiones y detalladas ilustraciones macabras).  A su vez como artista de izquierda, les otorgó un cariz de crítica social al convertirlos en una proyección de las masas descerebradas, demostrando a través de su planteamiento la inclinación natural del ser humano hacia la violencia y la estupidez.  No se puede olvidar un detalle importante: a partir de las cintas de George Romero, los zombies comen carne humana a mordidas y en especial resultan tener predilección por los cerebros; asimismo la única manera de deshacerse de ellos es destruyendo su propia masa encefálica.  
    Si bien las películas de zombies de George Romero y de su “imitador” italiano Lucio Fulci tenían hace rato sus seguidores, entre el resto del público no eran las preferidas a la hora de ver un filme de terror.  Tuvo que lanzarse en las salas del mundo el remake de la segunda parte de la saga del propio Romero, El Amanecer de los Muertos (2004), el cual a su vez lanzó al estrellato a su director Zach Snyder, para que por fin el tema cobrara verdadero realce (esto en cine, pues en el mercado de los videojuegos desde hace rato las series de Resident Evil y de House of the Dead estaban haciendo furor entre los gamers); además Snyder introdujo un nuevo concepto que hizo aún mucho más aterradores a los monstruos: estos ya no caminaban con paso lento, sino que corrían cual bestias salvajes por su presa.  Tan solo un año atrás había salido en los cómics la hoy famosa serie The Walking Dead de Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie Adlard , la cual luego con  su versión televisiva, ayudó como nunca a meter dentro del inconsciente colectivo a estos cadáveres reanimados (en especial en lo que se refiere al público “no lector”).  En la literatura recién en la misma década, el zombie logró un verdadero sitial como “monstruo culto”, si bien tuvo sus cuantas apariciones, incluyendo unas cuantas antologías en los años noventa.  Dentro de sus apariciones anteriores al boom zombie, cabe destacar una novela de juventud de Robert McCammon llamada El Buque de la Noche, bastante recomendable como todo lo de su autor; también se puede mencionar la que es considerada una de las novelas más duras de Stephen King, Cementerio de Animales (este mismo escritor luego volvió a incursionar en el subgénero, si bien dejando claro esta vez su admiración por el trabajo de Romero, así como agregando sus propios aportes originales al tópico con Cell).  Cabe mencionar que las dos obras aquí mencionadas y anteriores a la euforia literaria zombie, tratan de sus “parientes” más clásicos, o sea, de los del tipo sobrenatural.

2- “La Madre” (o la más popular) de todas las novelas de zombies (de los “científicos”, claro).

2.1- ¿Quién es Max Brooks?

     Hijo de nada menos que del connotado actor, director y guionista de memorables comedias Mel Brooks y de la actriz Anne Bancroft, ha seguido los pasos en el arte de sus progenitores, demostrando además el mismo gusto y talento de su padre por la sátira social de crítica ácida, así como su ingenio a la hora de contar historias de peso (y siempre entreteniendo). 
   Su carrera comenzó como guionista del premiado programa televisivo Saturday Night Live (del cual en sus décadas de existencia han salido un sinnúmero de famosos comediantes), si bien su labor también lo ha hecho incursionar como actor en una que otra serie de TV y hasta poniendo su voz en series animadas ligadas al mundo del cómic como Batman del Futuro y Liga de la Justicia.
Max Brooks.
   En el año 2003 tuvo su primera incursión en el mundo de la literatura (y más encima en lo concerniente a la temática que le ha otorgado fama) con Zombie- Guía de Supervivencia, un libro de ficción en plan manual para que el lector supiera cómo enfrentarse por sí mismo a estos seres en un eventual apocalipsis zombie.  Ante este debut literario que pretendía ser un documento “serio”, si bien dejaba clara su humor negro al jugar con la verosimilitud de un texto de este tipo, no vaciló en aprovechar lo afortunado de su debut, escribiendo un nuevo libro al respecto; este apareció en las estanterías al siguiente año, algo más extenso y hasta cierto punto mucho más creativo y superior literariamente hablando: Guerra Mundial Z.

2.2- Cubriendo la Guerra Mundial Z (o demostrando que el planeta es mucho más que solo USA).

     Hasta cierto punto se podría afirmar sin tapujos que este libro más bien corresponde a una colección de relatos, unidos por una trama general: las experiencias de la gente a lo largo de todo el mundo, durante los distintos momentos de la llamada Guerra Mundial Z.  De este modo el texto corresponde a una serie de entrevistas hechas por una sola persona, alrededor de 10 años después de que la humanidad logró recuperar terreno, tras la propagación de la plaga zombie.  De este modo la obra cubre el protagonismo de un montón de personas a través del orbe, en los 5 continentes y llegando a la suma de 45 testimonios.  Las entrevistas a su vez cubren a  hombres y mujeres de distintas edades, lenguas, actividades, grupos sociales, credos y otras características de interés.   Cada uno de los protagonistas desnuda desde su punto de vista y experiencia lo que significó para la humanidad, y en especial para ellos, enfrentarse a la guerra que casi causó la devastación total de la especie; luego, tal como queda de manifiesto ordenando las distintas entrevistas, es posible reconocer las consecuencias del conflicto y que llegó a modificar para siempre la sociedad, la geografía política de los países, sus costumbres, ideologías y la ecología misma. Todo esto justifica el subtítulo Una Historia Oral de la Guerra Zombie, ya que tanto el entrevistador, como el lector, entran en conocimiento de todo gracias a estas confesiones hechas con espontaneidad y en los lugares más recónditos del planeta ( apenas se sabe de la vida privada de quien elabora estas entrevistas, menos su nombre, ni siquiera de si es hombre o mujer).   Todo se elabora a través de preguntas donde el autor apenas habla, mientras que el abordado se explaya con libertad; a su vez el encargado de hacer las preguntas se limita a llevar a su entrevistado por los temas que desea develar, sin emitir juicios de valor y con ello logra una posición objetiva, frente a los hechos que luego permitirán hacerse una idea lo más completa posible acerca de la Guerra Mundial Z.  A medida que los personajes van compartiendo sus recuerdos, en más de un momento es posible encontrar alusiones a la cultura popular, nombrando películas, personajes públicos, canciones y otros, de modo que el libro no deja de hacerse cercano a uno (y creíble).  En ocasiones la narración incorpora notas al pie de la página, para explicar algunos conceptos propios de las acciones militares y la terminología propia de este suceso límite.
     En la novela desfilan médicos, amas de casa, militares, políticos, líderes religiosos, hombres y mujeres comunes que se enfrentaron a la adversidad y lograron salir de ella…cambiados.  Casi la totalidad de los personajes a los que están dedicadas las páginas del libro, una vez que se produce la hecatombe eran de cierta forma  y luego ya eran otra persona; la mayoría demuestra una verdadera transformación espiritual que le otorga a la narración una emotividad inesperada, lo mismo en determinados momentos de su discurso.  Es en este último aspecto que tras las palabras de los entrevistados, se evidencia la capacidad humana de sobrevivencia, el apego a la vida y el virtuosismo humano para crecer gracias al reconocimiento de nuestra propia mortalidad (tan solo uno o dos personajes en todo el libro “brillan” por su falta de escrúpulos y personalidad detestable, la que a propósito contrasta con la de los demás).
      Pero el sentido que cobran las entrevistas es ir mucho más allá de la anécdota morbosa, sobre el enfrentamiento físico con los zombies y la descripción gore de sus horrores, si no que más bien corresponde a un mapa detallado sobre el comportamiento humano ante una guerra de estas proporciones.   Los protagonistas hacen hincapié en más de una ocasión en el hecho relevante de que ante un enemigo como ese, la humanidad tenía todas las de perder, pues a diferencia de otros conflictos bélicos, el adversario carecía de las debilidades humanas como para sentir cansancio, desesperación, miedo y cualquier otra cosa que pudiese ser explotada por los defensores…De este modo era necesario cambiar por completo, adaptarse como individuo y comunidad, para asegurar la sobrevivencia.  Es al respecto que esta novela resulta ser un análisis meticuloso del comportamiento social de cada país y tipo de comunidad, ante la amenaza que se alza sobre ellos; por lo tanto lo importante de las entrevistas no es dejar registro de las múltiples historias individuales de la Guerra Zombie, sino que detallar cómo cada pueblo y nación reaccionó frente a este flagelo, lo que hizo al respecto y qué sucedió luego tras conseguir la amarga victoria.   Los “campos de batalla” de lugares tan dispares como Cuba, Israel, China, Tibet, Sudáfrica, Rusia, Brasil, Japón y, por supuesto, Estados Unidos (entre otros territorios) al estar además representados por gente tan diversa, ejemplifican con lujo de detalles las transformaciones sociales entre una nación y otra.   Pese a las diferencias culturales entre los países, es posible identificar en todos estos sitios reacciones similares frente al enemigo y entre ello medidas parecidas para asegurar la supremacía sobre la Tierra.  Es respecto a esto último, que la narración muestra verdaderos actos de coraje, de autosuperación y de heroísmo que le otorgan al libro pasajes inolvidables:

    ¿Quiénes son los Kami?

     Qué son los Kami. Los Kami son los espíritus que habitan cada faceta de nuestra existencia. Les rezamos, los honramos, y esperamos complacerlos y ganarnos su favor. Son los mismos espíritus que hacen que las corporaciones japonesas bendigan el terreno en el que construirán una fábrica, y la razón por la que los japoneses de mi generación respetábamos al Emperador como a un Dios. Los Kami son la base del Shinto, que literalmente significa “El Camino de los Dioses,” y el respeto por la naturaleza es uno de sus principios más antiguos y sagrados.
     Por eso estaba seguro de que se trataba de su voluntad. Al irme a vivir en el bosque, había contaminado de alguna manera la naturaleza. Después de deshonrarme a mí mismo, a mi familia, y a mi país, había dado el último paso y había deshonrado a los Dioses. Ellos habían enviado a un asesino para hacer lo que yo no había sido capaz, para borrar la mancha que yo había dejado. Agradecí a los Dioses por su misericordia. Lloré un poco mientras me preparaba para recibir el golpe final.
     Pero no llegó. El oso se quedó allí, resoplando, y luego emitió un suspiro agudo, casi como el de un niño. “¿Qué pasa contigo?” le grité a aquel carnívoro de trescientos kilos. “¡Ven y acaba conmigo!” El oso siguió quejándose como un perro asustado y luego se alejó corriendo, como una presa que huye aterrorizada. En ese momento escuché el gemido. Giré, y traté de concentrarme en mis oídos. Por la posición de la boca, supe que era más alto que yo. Escuché un pié arrastrándose por la tierra suave y húmeda, y el aire que burbujeaba a través de una herida abierta en su pecho.
    Lo escuchaba acercándose, gimiendo y manoteando. Logré esquivar su torpe intento de agarrarme y tomé mi ikupasuy. Concentré mi ataque en el origen de los gemidos. Fue un golpe rápido, y el crujido resonó a lo largo de mis brazos. La criatura cayó sobre la tierra mientras yo daba un triunfante grito de “¡Diez Mil Años!”
     Resulta difícil describir lo que sentí en ese momento. La furia había estallado en mi corazón, una fuerza y un valor que habían expulsado mi vergüenza como el sol expulsa a la noche de los cielos. De inmediato supe que los Dioses me habían favorecido. El oso no había sido enviado para matarme, había sido enviado como advertencia. No entendí la razón en ese momento, pero sabía que tendría que sobrevivir hasta el día en que esa razón me fuese revelada.
     Y eso fue lo que hice durante los meses siguientes: sobreviví. Dividí mentalmente la reserva de Hiddaka en una serie de varios cientos de chi-tai.51 Cada chi-tai contenía algún objeto que representaba una protección física —un árbol, o una roca alta y plana— lugares en los que podía dormir sin estar expuesto al peligro de un ataque repentino. Siempre dormía durante el día, y sólo viajaba, buscaba comida, y cazaba de noche. No sabía si las bestias dependían de la visión tanto como los humanos, y no quería darles ni la más mínima ventaja.
    La pérdida de mi visión me había preparado para estar siempre alerta mientras caminaba. Las personas que pueden ver tienden a ser descuidadas, y a dar por sentada su seguridad al moverse; ¿Si no es así, entonces cómo pueden tropezarse con algo que está a plena vista? El problema no está en los ojos sino en la mente, en un proceso de pensamiento perezoso, alimentado por toda una vida de dependencia de los ojos. Pero eso no pasa con la gente como yo. Yo tenía que estar en guardia todo el tiempo, cuidándome de cualquier peligro potencial, concentrado, alerta, y “midiendo cada uno de mis pasos,” por así decirlo. Añadir un peligro más a todo eso no era ningún problema. Cada vez que caminaba, lo hacía sólo por unos cuantos cientos de pasos a la vez. Luego me detenía, escuchaba, olía el aire, y a veces hasta presionaba mi oreja contra el suelo. Ese método nunca me falló. Nunca me sorprendieron, nunca me encontraron con la guardia baja”.

     Dentro de los efectos sociales que provoca la Guerra Mundial Zombie, destaca la aparición de los quislings, personas que al volverse locas tras la catástrofe, se creen zombies y actúan como tal, siendo su capacidad de pestañar la única forma para diferenciarlos de los muertos vivientes; asimismo estos enfermos mentales se transforman en un nuevo peligro para quienes desean sobrevivir entre la devastación.  Resulta interesante cómo esta incorporación que realiza el autor al mito, bien logra relacionarse con trastornos reales, entre quienes se ven sometidos a la subyugación de una fuerza invasora (siendo que en estos casos documentados,  tal como en la novela, llegan a “simpatizar” con el enemigo y a tal punto de perder su propia identidad).  A su vez menciona a grupos de niños salvajes, quienes al sobrevivir desde muy pequeños a sus adultos durante la Guerra, quedan en tal estado de bestialidad, que se vuelven en otra amenaza para sus congéneres.  Por otro lado, hace referencia a un nuevo trastorno psiquiátrico entre la gente que se enfrenta a los muertos vivientes y que consiste en la pérdida de todas las ganas de vivir, para ir a acostarse y no despertar más en un cese total de sus constantes vitales.   Y un último fenómeno social y psiquiátrico que se menciona en la novela, digno de destacar, es el de los sujetos aislados que se arman hasta los dientes y se dedican a matar a los demás.

sábado, 16 de agosto de 2014

Un Grupo de Superhéroes Diferente.


    Luego del éxito cinematográfico de Los Vengadores en el 2012 y tras haber reconocidos algunos fanáticos a la “verdadera mano” detrás de la invasión mostrada en esa película (todo esto apreciado en su primer epílogo de los créditos finales), el fanático de Marvel tenía mayores razones para esperar con ansias su secuela; no obstante los productores en vez de anunciar a la brevedad la concretización de dicho filme, afirmaron que lo que sí se venía era una película de otro grupo de superhéroes marvelitas: los Guardianes de la Galaxia.  A su vez dejaron bien claro que el dichoso epílogo o “escena bonus” iba a tener clara relación con lo que se desarrollaría en esta cinta confirmada.   De este modo, había que esperar no más a que el largometraje se hiciera y estrenara…
     Y el tiempo pasó tan rápido, con un montón de otros títulos salidos de la iconografía de la Casa de las Ideas entre medio, que apenas nos dimos cuenta de que estaban exhibiendo en nuestros cines la prometida Guardianes de la Galaxia.  No obstante cuando el más reciente Blockbuster ñoño comiquero era todavía un proyecto, muchos que gustan de este tipo de historias (entre los que me cuento) se preguntaban quiénes eran estos Guardianes de la Galaxia.  Esta pregunta queda explicada por el simple hecho de que en países como Chilito, terra incognita, tan sólo los más acérrimos entre los lectores de cómics Marvel los reconocían en aquella época; de este modo era evidente cierto pesar y molestia por atrasar la exigida secuela de “los superhéroes más poderosos del planeta”, para en cambio darle espacio en la pantalla grande a un grupo de prácticamente desconocidos.   No obstante estaba claro que en su país de origen y en muchos otros lugares, los Guardianes de la Galaxia hace buen rato que ya tenían su lugar entre los estantes de las tiendas especializadas y las colecciones de los fanáticos.   Y por cierto, también se podía leer entre líneas que una decisión de este tipo, la de gastar millones en la adaptación de una historieta que en todo caso no estaba entre los grandes pilares de las ganancias Marvel, era sin dudas una estratagema para potenciar sus revistas y a sus personajes, de modo de internacionalizarlos más todavía y conseguir la atención de público consumidor ¡Y vaya que lo lograron!
     ¿Pero quienes son estos hoy populares Guardianes de la Galaxia?  Pues bien, los primeros en recibir este pomposo nombre datan de 1969 (plena Edad de Plata de las historietas), teniendo a su vez apariciones como invitados en varios títulos de la empresa, destacando entre ellos su participación en Thor, Capitán América y Los Vengadores.  En 1990 consiguieron por fin su primera revista regular, la que duró hasta el número 62, en el año de 1995.  En 2008 comenzaron a editarse las aventuras de una nueva formación usando este nombre, la cual es la que hoy en día ha conseguida la máxima consagración gracias a su versión fílmica y las cuales continúan editándose con grandes logros.  Desde sus inicios los Guardianes de la Galaxia han correspondido a un grupo de sujetos de distintas razas alienígenas, liderados (como era de suponer) por un humano; estos sujetos bastante variopintos realizan viajes interestelares hacia diversos planetas del universo Marvel, codeándose además con otros superhéroes y villanos de dicha compañía. De este modo la orientación de sus historias ha sido de tipo cósmico y por ello su guiones están centrados en la ciencia ficción de aventuras y space opera; a su vez cabe mencionar que cada uno de sus personajes al ser miembros de distintas especies, no dejan de ser llamativos en su estética e historia personal, teniendo además la impronta de un pasado trágico que en sí mismo los hace mucho más atractivos que a muchos de sus pares.   Es así que los actuales Guardianes de la Galaxia, el titulado “equipo moderno”, conservan estos rasgos, si bien sus integrantes son otros en vez de los primeros en ostentar tal papel.

Portadas clásicas de los Guardianes de la Galaxia.
     
     Como Marvel lejos ha sido mucho más inteligente (en algunos puntos) que DC a la hora de promover sus ficciones e íconos, unos años antes de lanzar la película a la que está dedicada este artículo, y cuando ya estaba claro que se había confirmado el proyecto de hacer esta obra, les realizó capítulos dedicados en sus series animadas de éxito; fue así como estos personajes hicieron team-ups juntos a los protagonistas de dichos programas.  Primero en la segunda temporada de la animación sobre Los Vengadores y luego en la también segunda temporada de Ultimate Spiderman (habiéndose estrenado por estos días un nuevo episodio al respecto en el actual show sobre el Arácnido).  Obviamente estas apariciones estelares en los cartoons, eran lo suficientemente divertidas como para enganchar al público, ávido de personajes carismáticos y guiones electrizantes (consiguiendo así el apresto y la expectación ante lo que se venía).
    La película Guardianes de la Galaxia cuenta con la dirección de James Gunn, quien como en ocasiones anteriores en otros largometrajes del género, antes de realizar esta cinta ya había incursionado en obras de este tipo.  El director, también guionista, productor y actor con antelación había realizado Super, cinta superheroica sobre personajes por completo de su autoría y en la cual desfiló un reparto de primera, entre cuyos actores destacaban Kevin Bacon, Ellen Page y Liv Talor.  Para su mayor éxito volvió a encargarse del guión y se dejó también un pequeño papel a su cargo, demostrando sin dudas su versatilidad y capacidad para trabajar tanto en filmes independientes, como en superproducciones (tal cual la ya citada última novedad Marvel cinematográfica).
     El filme en cuestión utiliza a la gran mayoría de los integrantes de la actual formación, liderados en este caso por el también humano (hasta cierto punto) Peter Quill, quien se hace llamar Star Lord.  Durante gran parte de su vida este hombre se ha dedicado a la poca honorable tarea de saquear tesoros arqueológicos, actividad que termina por llevarlo a prisión.  No obstante antes de ser apresado, se encuentra con una exótica y peligrosa mujer de piel verde, llamada Gamora, quien desea recuperar el preciado objeto que éste robó, debido a sus facultades extraordinarias.  Justo cuando Peter es interceptado por Gamora, se encuentra con la sorpresa de que otros dos sujetos también andan en su búsqueda: Rocket Racoon, un mapache antropomorfizado y todo un experto en diseño y manejo de armas, y Groot, su compañero inseparable que viene a ser nada menos que un árbol viviente.   Tras un muy gracioso enfrentamiento entre estos cuatro disparejos individuos, se los llevan a todos a una cárcel de extrema seguridad y donde entran en contacto con otro reo, Drax el Destructor, de apariencia fiera y que posteriormente demuestra ser en realidad una persona mucho más noble de lo que parece (lo mismo que sucede con el resto del grupo).  Es entonces que tras la serie de eventos que los llevan a conocerse y a necesitarse pese a la inicial antipatía entre todos ellos, los prisioneros deben escapar y luego sortear juntos una serie de peligros tras encontrar más de un punto en común entre sí.  Los ex bandidos (tópico recurrente en las historias de aventuras y épicas: el bandido de buen corazón) llegan a olvidarse de sus propios intereses egoístas, cuando descubren que sólo ellos pueden salvar a millones de vidas inocentes.  Entre medio más de un verdadero villano se cruza en su camino, destacando entre estos a dos grandes del universo Marvel: el titán Thanos y el alienígena kree Ronan el Acusador.  Es así que la interpretación de ambos personajes emblemáticos resalta a la vista: en primer lugar gracias a su estética tan llamativa y que obedece a la de sus orígenes comiqueros; y en segundo lugar debido a la interpretación de los actores a cargo de estos mismos y que llega a ser soberbia.   La unión entre estos personajes tan heterogéneos demuestra que no importan los errores pasados de uno, si no que son las decisiones que se toman en el presente, las que pueden otorgar a las personas un mejor sentido para su vida (consiguiendo de este modo la plenitud y por consiguiente acercarse lo mejor posible a la idea de felicidad que cada uno llega a tener).   De este modo en este filme resaltan los temas del compañerismo, la solidaridad y la posibilidad de redención.
      Cada uno de los integrantes de este singular equipo de superhéroes cósmicos posee su propio encanto, el cual se sostiene tanto en el punto de vista visual, como en la personalidad de cada uno de ellos; se agrega a todo ello el drama que encierran en sí mismos, todo respecto a sus propios pasados tormentosos.  Al respecto es que cada uno ha perdido a un ser querido en algún momento de sus vidas y/o sufrido algún otro tipo de tragedia (bueno, salvo el vegetal Groot, quien resulta ser lejos el más hermético, pero aún así más maravilloso de entre todos sus aliados); de este modo dicho elemento argumental los humaniza, al punto de ayudarlos a potenciar los rasgos más heroicos de todos ellos.  Si se tuviera que individualizar los atractivos de cada uno de estos personajes, podría ser de este modo:

  • Star Lord: Protagonista poseedor de una personalidad extrovertida y chispeante, por la cual en su actuar no deja de ser llamativo para una buena parte del público, en especial gracias a su buen humor y dotes varias (algo así como un Spiderman espacial o alguien al más puro estilo de la Antorcha Humana de los 4 Fantásticos o el mismísimo Iron Man).  De este modo, habituales en él son sus diálogos ocurrentes y sus acciones inesperadas.  A ello se le suma el carácter de galán del actor que lo interpreta, Chris Pratt, quien se preparó con un rígido entrenamiento físico a la hora de encarnar a su personaje (pues antes de esta cinta estaba algo gordo); dicha “metamorfosis” y su propio carisma lo han llevado a convertirse hoy en día todo un símbolo sexual del cine de nuestros tiempos, siendo que la película misma explota bastante la sensualidad del actor y/o personaje (fenómeno apenas visto en filmes Marvel de estudios Disney, a diferencia de los de Fox sobre los X-Men y donde aprovechan cualquier excusa para mostrar ligero de ropas a Hugh Jackman como Wolverine).  Considerando que éste es el personaje principal de la cinta, la historia comienza con él y lo hace de una forma bastante especial: con una escena ambientada en plenos años ochenta en la Tierra, bastante emotiva por cierto, la cual pone el punto de partida para la psicología del mismo, línea argumental que luego se cierra de forma sublime hacia el final del largometraje (asimismo este hecho logra ponerle el tono más serio a una obra donde la aventura, el humor y la acción trepidantes son continuas).
  • Gamora: Interpretada por una bella actriz de color en ascenso, Zoe Saldana (la misma Uhura de las precuelas cinematográficas de Star Trek), tal como su contrapartida masculina, en esta cinta presenta toda una transformación física; no obstante en su caso más que a un cambio casi radical en su anatomía, se debe al formidable trabajo de maquillaje que si bien le da todo un aspecto alienígena, no deja de otorgarle erotismo y verdadera belleza femenina.  Uno de los puntos más interesantes de su personaje, es que en primera instancia parece toda una villana, hasta que muestra sus verdaderas intenciones; a su vez si bien se muestra algo grave durante gran parte del filme, poco a poco revela la simpatía que en un principio le faltaba.  Sus dotes atléticas como asesina mortal, la hacen tener algunas de las mejores coreografías de acción de todo el metraje.
  • Drax el Destructor: Encarnado por el experto de la lucha libre Dave Bautista, es otro personaje de aspecto duro, quien es introducido en la historia como el típico prisionero violento y peligroso, durante los momentos del largometraje dedicados a la cárcel ya mencionada.  Lleno de llamativos tatuajes, demuestra una honorabilidad y lealtad férreas para con los demás personajes principales, una vez que estos consiguen toda su atención.   Uno de los motivos que lo mueve resulta ser nada menos que la venganza, tema recurrente en los justicieros.  Por otro lado desde su aparición en la película, se le ve siempre a torso desnudo (una verdadera masa de músculos), no obstante ello no posee la sensualidad que en el caso del mismo Star Lord y quien tan sólo con un par de minutos semidesnudo, logra robarse la atención de la mitad de la audiencia; de este modo el atractivo del otro miembro humanoide masculino, radica más bien en otros aspectos como los ya mencionados, entre ellos el hecho de que un popular luchador como Bautista se atreva en un papel como éste (gracias a sus numerosos diálogos Bautista logra demostrar su talento histriónico, ya que su papel va más allá de la típica imagen de macho recio).
La sorprendente transformación por la que pasó Chris Pratt.

  • Rocket Raccoon: Sin duda luego del propio Star Lord, es el más popular de entre los Guardianes de la Galaxia cinematográficos.  Su propio aspecto y personalidad ambivalentes, las que alternan entre lo tierno (por la imagen del mapache como mascota y tan “de peluche”) y lo claramente irónico gracias a sus comentarios ácidos e inteligentes, logran convertirlo en un ser entrañable.   Raccoon posee un coeficiente intelectual sobresaliente, lo que demuestra en más de una ocasión en la película.  En un principio se muestra como alguien interesado sólo en conseguir bienes materiales, no obstante tal como el resto del grupo, luego resalta en él una gran dulzura, en especial en lo relativo a su estrecha amistad con Groot.   En la versión original en inglés la voz de esta particular criatura la pone Bradley Cooper, actor versátil quien en su labor para esta obra consiguió mostrar una vez más su facilidad para la comedia y los papeles entrañables; a su vez corrió por su cuenta agregar los gestos físicos y faciales del personaje animado, a través de la sofisticada técnica de captura de movimiento.
  • Groot: El otro personaje digital de esta entretenidísima película, resulta estar a cargo del famoso actor de filmes de acción Vin Diesel; éste como su colega Bradley Cooper, interactúa en la cinta a través de su alter ego computacional.   De todos los Guardianes de la Galaxia de esta formación, Groot es el más “extraterrestre” de todos, pues viene a ser una forma de vida inteligente de origen vegetal, con aspecto de árbol y con una inmensa gama de atributos que le otorgan una naturaleza que supera al resto de lo visto entre los demás personajes.  A su vez lo único que dice es yo soy Groot, en distintos tonos en todo caso y en diferentes momentos del guión (salvo en una significativa escena en la cual cambia algo su oración típica).  Es el mejor amigo de Raccoon y luego demuestra su talante más fraternal con sus demás compañeros y a quienes acepta sin mayores problemas, pese a la falta de comunicación verbal con el resto.  Groot de todo su grupo resulta ser el más dulce y hasta al parecer más inocente (incluso pese a sus acciones de corte más “mortal”).
  • Ronan el Acusador: Malvado recurrente en las historietas Marvel de tipo cósmico (entre ellas las de los 4 Fantásticos) y que corresponde a un tipo de apariencia imponente, el cual en la cinta se observa como el típico fanático religioso y/o xenófobo; al respecto es que sobresale su singular indumentaria, con capucha incluida y la que bien recuerda la de un monje medieval (he ahí la conexión con la Inquisición Católica y la de todo defensor de su fe, capaz de matar para defender la supuesta exclusividad de su verdad).   Lleva en todo momento un inmenso martillo, el cual obviamente descarga contra sus víctimas.   Lee Pace toma su rol y se ve por completo irreconocible haciendo su labor.
  • Thanos: Es un villano Marvel que está a la altura del archiconocido Darkseid de DC, siendo ambos seres de un poder casi inmensurable, inmortales y con un cuerpo poderoso que los hace verse como los dioses malignos que sin duda son.  El debut de este siniestro personaje en el universo cinematográfico Marvel, fue luego del final de la película sobre Los Vengadores, si bien brevemente.  No obstante en esta nueva cinta aparece en más de una ocasión, demostrando nuevamente ser quien gatilla varios de sus eventos más siniestros.  Con seguridad su papel será lejos mucho más relevante en la secuela de Los Guardianes de la Galaxia, puesto que al menos en esta cinta es en Ronan que recae el protagónico como “malo” principal.   Un actor de gran trayectoria como lo es Josh Brolin realizó la captura de movimiento y puso su voz para darle vida a este gran señor del mal.
  • Nébula: La villana femenina de esta obra, tal como se suponía era la mismísima Gamora, oficia en esta historia como “hija” de nada menos que de Thanos.  Esta extraterrestre de piel azulada también es un arma viviente y ha sido sometida a varias intervenciones quirúrgicas para hacerla en la práctica indestructible,  Es una mujer fría que se regocija en la destrucción.   Su aspecto en cierta medida rememora la estética punk.

     Como es habitual en este tipo de producciones millonarias basadas en populares cómics, su casting tiene entre sus filas a actores de primer orden; no obstante en el caso concreto de Guardianes de la Galaxia, el desfile de talentos ya consagrados supera a cualquiera de sus predecesoras.  Es así como aparte de los ya mencionados artistas, destaca gente como nada menos que Glenn Close (basta con sólo nombrar uno de sus papeles más famosos: la de la psicópata de Atracción Fatal), haciendo de la autoridad máxima de uno de los planetas donde se desarrolla la trama.  Asimismo con un rol mucho más relevante y con mayor cantidad de escenas, resalta la figura de Michael Rooker (quien a lo largo de su formidable carrera, puede contar entre sus últimos éxitos su contribución para la serie de televisión The Walking Dead y en uno de sus mejores papeles como el complejo Merle Dixon); aquí le toca interpretar al líder de la banda de ladrones a la que pertenecía Star Lord y quien se constituye en una extraña figura paternal para éste (destacando además la ambigua moralidad de dicho personaje, que en todo caso para nada resulta desagradable).  También casi irreconocible gracias al maquillaje que lo recubre, se puede disfrutar una vez más de la labor actoral de afroamericano Djimon Hounsou (quien en otro título del género, Constantine, ha logrado brillar, sin olvidar sus numerosos trabajos), haciendo de uno de los tantos pillos de esta historia.  Tampoco se puede dejar de lado a John C. Reilly, acá como un muy simpático oficial de la ley de los Nova Corps; por último no se puede dejar de lado la contribución del latino Benicio del Toro (siendo su actuación más destacada la de Traffic), quien acá repite su inolvidable papel, aunque corto, de los créditos finales de Thor: Un Mundo Oscuro y que ahora puede verse con más diálogos y escenas, momentos en los cuales el espectador sin vacilaciones goza sus intervenciones…¡Y por cierto, no podía faltar el esperado cameo del gran Stan Lee, quien no deja de sorprender con su simpatía!
     Considerando que ésta resulta ser la primera cinta Marvel de connotaciones cósmicas (bueno, salvo las de Thor, que en todo caso durante buena parte de su metraje transcurren en la Tierra), el trabajo a la hora de crear escenarios alienígenas diversos fue impresionante: desde mundos deshabitados y hostiles, hasta grandes orbes pobladas por numerosas y vistosas razas y todo con tanta belleza, que la dirección de arte logra regocijar la vista; en este sentido es que sobresale el planeta de Xandar (que en cierta medida simboliza la cultura multiétnica que hoy en día se supone quiere destacar USA y que tanto se ha visto últimamente en sus series y películas más recientes).
    Para terminar esta crítica que ya ha sobrepasado lo que pretendía escribir, una vez más la labor musical del compositor Tyler Bates, nos obsequia con una excelente banda sonora orquestal para una película ligada al mundo de la historieta (cabe recordar lo que hizo para 300, Watchmen y la última cinta sobre Conan el Bárbaro, entre otros títulos).
    …¡Y no se me podía olvidar!... ¿Quién es lo suficientemente friki como para reconocer al clásico personaje Marvel, que aparece en la escena de los créditos de Guardianes de la Galaxia? (pues yo sí, je, je,je).

Preciosa ilustración de los Guardianes de la Galaxia modernos.
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