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domingo, 8 de diciembre de 2019

Otra mirada a la narrativa de Elena Aldunate.



I- Profundizando en la obra de nuestra “Dama de la Ciencia Ficción”.

     Tras haberme leído y disfrutado la colección de cuentos Angélica y el Delfín, de mi compatriota Elena Aldunate, hace más de dos años, me hice la promesa de visitar de nuevo a la autora que sin dudas se ganó mis respetos con creces (pese a que no todas las historias del tomo fueron de mi agrado, que no por falta de talento de la escritora, sino que simplemente me faltó cercanía personal con esos otros textos suyos).
     Cuando supe que la editorial nacional Cuarto Propio había sacado una hermosa reedición de algunos de sus trabajos, me propuse adquirirla apenas pudiera; por eso mismo grande fue mi sorpresa cuando, como si fuese algo mágico o una intervención divina, que poco después de acabar el mencionado libro me encontrase con una oferta de este otro volumen, así que no dudé en llevármelo conmigo.
     Es así que para cerrar la trilogía de mis revisiones, sobre los tres grandes autores chilenos clásicos de la ciencia ficción, que me dispuse a leer de una vez esta obra y de la cual ahora profundizaré en la medida que me sea posible.

II- Cuentos de Elena Aldunate: La Dama de la Ciencia Ficción.

     Cuarto Propio es un muy respetable proyecto editorial chileno, que debe su bello nombre a un valioso ensayo de la escritora feminista gringa Virginia Wolf. Este apoyó a dos académicas estudiosas de la literatura para volver a publicar a Elena Aldunate (Macarena Cortés y Javiera Jaque respectivamente), valiosa autora nacional que llevaban tiempo sin reeditarse sus obras, salvo, tal vez, su serie infantil de Ur por intermedio de Editorial Universitaria (sello perteneciente a la Universidad de Chile). 
     Las responsables de este redescubrimiento de la narrativa de la Aldunate, de modo de hacerla conocida a las nuevas generaciones y permitir que aquellos que ya sabíamos de ella pudiésemos acceder a su literatura hace rato descatalogada, postularon a un concurso del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, del Gobierno de Chile y felizmente lo ganaron. Esto permitió sacar un precioso libro que reúne sus dos series de relatos, correspondientes a El Señor de las Mariposas (1967) y la mencionada Angélica y el Delfin (1976).
     Para realizar su labor, que no solo se limitó a sacar los cuentos a un formato más moderno, se contactaron con sus familiares para reunir información y material exclusivo sobre la artista, incluyendo datos biográficos apenas conocidos, tener acceso a sus originales y archivos personales, entre ellos sus fotografías.
     De este modo, gracias a todo lo anterior, quien tiene en sus manos esta edición no solo llega a conocer a una valiosa narradora criolla; sino que además accede a tres presentaciones y/o análisis de su obra, incluyendo la del especialista chileno en ciencia ficción Marcelo Novoa (mucho más fácil de digerir y/o comprender que otro ensayo que le antecede…demasiado complejo para mi gusto), sino que tras leer sus textos por igual puede contemplar bellas reproducciones de viejas portadas de su bibliografía y fotos personales.

III- Los cuentos.

     En primer lugar debo decir que como ya me leí lo correspondiente a Angélica y el Delfin, habiendo escrito al respecto para este blog, me salté sus historias para dedicarme a los relatos que forman parte de El Señor de las Mariposas; por lo tanto, solo me limitaré a dar mi opinión sobre esta parte del libro.
     Considerando que la autora primero escribió y público el volumen de El Señor de las Mariposas, casi una década antes que Angélica y el Delfín, uno puede darse cuenta que sus narraciones consiguieron mayor valor estético luego de un buen tiempo escribiendo; con esto, quiero decir en pocas palabras que la Aldunate mejoró mucho como escritora entre un libro y otra, en lo que concierne al fino arte de los textos breves y por eso mismo sus títulos que comprenden su primera colección no están tan acabados como los de aquella que le siguió ¿Por qué razón digo esto? Pues, debido a que dichas obras más parecen en su mayoría bocetos, que cuentos acabados y revisados, siendo la mayoría demasiado cortos como para tratar una historia completa y clara; de este modo, el lector puede quedar anonadado, porque cuando espera que todo se desarrolle luego de motivarnos con su comienzo, la trama acaba antes de conseguir un clímax. Incluso, de entre todos los títulos que comprenden esta parte del tomo, solo 4 de ellos corresponden a la ciencia ficción (El Mecano Verde, Juana y la Cibernética, Golo y Número 50004), género con el que se relaciona la Aldunate; asimismo, hay un relato en la práctica inclasificable, que podría interpretarse como si perteneciera a la fantasía científica ("experimental" le llamó mi amigo Marcelo López, cuando lo releyó para ayudarme a entenderlo, que pese a su interpretación tan inteligente, aun cuando lo repasé por segunda vez, apenas pude entenderlo y encontrarle algo de pies y cabeza).
     Muchos de estos relatos se mueven en el mundo de la ambigüedad, no sé si a propósito o no, que incluso el mejor trabajo de esta colección, Juana y la Cibernética, bien podría considerarse por las alucinaciones de una mujer sola y desesperada; lo mismo ocurre con el mismo cuento El Señor de las Mariposas, sobre las fantasías infantiles y no acerca de efectivamente una amistad entre una menor de edad y una entidad más o menos sobrenatural; por último, el relato que cierra el libro, Candia, no deja de pertenecer a las frágiles fronteras entre la realidad, lo onírico y la fantasía.
      Pese a las debilidades que uno puede encontrar en la última parte, de esta reunión de narrativa breve de nuestra autora, su prosa poética agarra fuerte, que en verdad escribía de maravillas y con una enorme capacidad para darle a la palabra un sentido mágico que hace placentera la lectura (aun cuando el sentido de la historia poco se entienda).
     En todo caso, las recopiladoras fueron inteligentes, también, al decidir incluir primero los mejores cuentos correspondientes a la plenitud creadora de Elena Aldunate, o sea, las obras pertenecientes a Angélica y el Delfin; puesto que de esa modo consiguen entusiasmar más al lector, demostrando de inmediato y con creces las virtudes de la artista que han querido realzar. Debe quedar claro, eso sí, que los cuentos que forman parte de El Señor de las Mariposas para nada son malos, pero si tuviésemos que hacer un verdadero compilado de lo más sustancioso de su creadora y tratando de ser justos, solo unos 3 podríamos agregar a ello, si es que no 2; lo mismo, si es que quisiéramos recomendar la lectura de textos de esta escritora, ya sea a nivel nacional, como internacional; de igual manera si quisiéramos considerarla como exponente de la ciencia ficción chilena y/o latinoamericana: la mayor parte de esta producción no nos sirve, como quedará claro al repasar, mejor, cada uno de los cuentos.

IV- Sumergiéndonos en sus cuentos.

1. El Mecano Verde: En plena calle y a la luz del dia, una mujer entra en contacto con una entidad extraterrestre. El ser es benigno y en la práctica su comunión con la terrestre es casi o por completo sexual, puesto que se comunica con ella como si la penetrara (o la "iluminara", como esas santas del medievo y que en los dibujos de aquella época se veían con rostros propios de alguien llegando al éxtasis erótico). Cabe mencionar que posteriormente en Juana y la Cibernética (sin dudas, el mejor cuento de este grupo), sucederá algo parecido entre una mujer y un ser no humano; asimismo, el estupendo relato El Rayo de Sol, que va incluido en la primera parte del libro que hoy nos reúne, trata de otra de estas experiencias cuasi místicas y/o carnales.

2. El Señor de las Mariposas: Una niña escapa a la infelicidad por medio de su visita a una casa muy especial. Increíblemente esta pequeña y otro infante de esta colección, compartirán con las mujeres adultas del resto del tomo, una vida solitaria y un sentido de la desgracia que buscan evadir o superar por medio algún recurso fantasioso y/o ilusión que los acerca más que nunca al mundo de la infancia.
     Puede llamar la atención, y tal vez desilusionar la imagen virtuosa que uno puede tener de la autora, que en un momento el narrador mencione que es fea y tiene rasgos indígenas.
     Sin embargo, esta escritora de "rancia alcurnia" en realidad no es la mujer despreciativa que nos podría parecer, como bien lo atestiguan otros relatos que muestran tremenda empatía hacia la pobreza y, por extensión, hacia sus semejantes, que no han nacido en el seno de una familia de clase alta como ella.

3. "A imagen de Dios los creó, varón y mujer los creó": El texto más raro de entre todos los que aquí podemos leer, nos describe una casa y a sus habitantes, supuestamente, quienes viven rodeados de lo que parece una flora y fauna exuberantes. Las relaciones entre los personajes son extrañas y en verdad esta familia parece de lo más errática. Como fuí incapaz de captar el sentido de todo, les dejo la inteligente interpretación que le dio al relato mi mencionado amigo Marcelo López:

      "Me gusta el cuento. 
      Esos pasillos con miles de puertas e igual cantidad de personas tras de ellas como si fueran copias de un molde femenino y masculino, con sus respectivas tradiciones y machismos que parece inalterables al igual que el curso de la naturaleza. 
     Sin embargo, la niña se cuestiona, pregunta, duda, contradice. Y en ese proceso ella crece y es fecundada para dar a luz a un nuevo ser humano.
      Podría ser la rebelión de una clon que se convierte en mujer liberada, origen de un " super hombre- mujer"
     Es feminista por todos lados.
     Una mujer que rompe los esquemas que se supone son inalterables. De ahí que haga comparaciones con los insectos y plantas que repiten esquemas, aunque da paso a mutaciones.
     La niña va mutando, va creciendo, madura, se hace mujer y logra evolucionar."

     ¿Qué me dicen ustedes de este extraño relato?

4. Juana y la Cibernética: El mejor cuento no solo de esta segunda (o primera, si se considera cronológicamente el asunto) colección, es una obra por la cual su creadora puede sentirse orgullosa y nosotros podemos valorarla entre lo más sobresaliente de la narrativa nacional de ciencia ficción.
      Una obrera de una fábrica, se queda encerrada por accidente en su lugar de trabajo durante un fin de semana largo, en vísperas de Año Nuevo. Sola, sin nada que comer, ni con qué entretenerse, convierte a la máquina que usa en su confidente; luego termina dándole una impronta que, por un lado, representa la estrecha relación de dependencia que llegan a tener los seres humanos con este tipo de objetos y en especial aquellos que les son imprescindibles para el día a día (cabe mencionar que el famoso escritor inglés, también maestro de la ciencia ficción, J. G. Ballard, trató esta erotización de la máquina con su novela Crash, llevada al cine por otro genio: David Cronenberg. De modo que siendo anterior el cuento de la Aldunate, plausible resulta ser su capacidad para abordar temas tan escabrosos en su época y que de seguro más de una polémica produjo).
      La protagonista, alguien por quien llegamos a sentir lástima y que nos puede llevar a sentirnos identificados con su circunstancia vital, llega a tener una de esas conexiones eróticas a la que hice mención más arriba. El desamparo de esta fémina es tan vivido y más la atmósfera enrarecida en la que ocurre todo, que el lector siente lo que le sucede, entre ello el calor y el hambre por los que pasa, por no mencionar su honda soledad. 
      Tal como se afirmó más arriba, se puede llegar a dudar sobre si lo que sucede, una vez que la "normalidad se quiebra", ocurre en efecto o la mujer solo alucina producto de su sufrimiento.

5. El Hula-Hoop: En la práctica ni siquiera un cuento, que si un micro cuento, porque no alcanza el par de páginas de extensión. Una mujer se entretiene jugando sola con el objeto que menciona el título (un anillo de plástico, que se hace girar alrededor de la cintura u otra parte del cuerpo). Mientras hace esto, la protagonista comienza a pensar en su antiguo amante, que su relación con este se encuentra en una crisis en paréntesis. No hay mayor historia, pero, tal vez, el casi despreocupado juego en el que su sume el personaje, se podría ver como la típica evasión ante una situación como esta.

6. Los ojos: Un texto que si lo hubiese desarrollado más la autora, podría haberle quedado "redondo". Una mujer va caminando por la calle y se detiene a mirar a un hombre que está realizando un trabajo en plena vía pública. Al contrario de lo que pasaría en un relato tradicional, escrito por un hombre, es esta "viajera" quien detiene su mirada en el desconocido y lo hace deteniéndose en su atractivo físico. Cabe mencionar que su encuentro en el que el obrero solo participa como objeto de atención (¿y de deseo también?), lleva a la dama a recordar un extraño incidente de su pasado, que al menos para este servidor queda una vez más inserto en el terreno de la ambigüedad, tan recurrente en las narraciones que hoy revisamos.
      El nombre de este texto, igualmente breve, no solo hace referencia a los ojos del joven observado (descritos como hermosos), sino que al papel que cumple el acto de mirar aquello que nos rodea en nuestras vidas, deteniéndonos en los detalles y dándole sentido. En todo caso, acá estamos otra vez frente a una pequeña pieza literaria de la Aldunate que más promete, que lo que ofrece en realidad; de modo que no se puede sacar mucho de ello, a la hora de querer entenderla y analizarla.

7. La otra: Un muy interesante cuento de carácter psicologista, que en pocas páginas aborda el conflicto interior propio de alguien que no ha logrado armonizar sus impulsos. 
     "La otra" es como muchas historias que tratan sobre un triángulo amoroso, la amante, la intrusa, la ladrona del hombre para su "pareja oficial"; no obstante, en este caso nos enteramos que esa otra es más bien una faceta de alguien que no quiere aceptar su yo más animal y/o sensual.
     Bueno...Así es como al menos yo entendí esta obra.

8. Golo: ¡Por fin volvemos a la ciencia ficción! A la satisfacción con la que comienza este comentario, cabe mencionar que se trata de otro relato corto o microcuento, pero que aún así por sus descripciones y muy especial final (como sorpresivo y emotivo), me parece precioso.
     Una criatura rara y más o menos humanoide, de esas "tipicas" que aparecen dentro de este género, debe rescatar a otro ser extraño que solo en las últimas líneas descubrimos qué es en realidad.
     Estamos frente a una preciosa perla que trata acerca del amor, en sus más sorprendentes formas.

9. Navidad: Un niño de la calle vive a su manera esta fecha.
     La humanidad con la que la autora retrata el desamparo del pequeño y aún así su ilusión para seguir viendo la vida con optimismo, es sobrecogedora. Queda claro con todo esto, que aunque la escritora pertenezca a la "clase alta", a diferencia de muchos en mi país, no está ciega a los pesares de los desamparados y los más pobres, tal como ya lo hizo muy bien con su estupendo cuento que es Juana y la Cibernética.
      Siendo que en Chile vivimos "Navidades calurosas", ya que en esta zona del mundo dicha fecha transcurre durante el verano, se puede observar que lo hecho por la Aldunate, fue tomar a su manera la rancia tradición de contar historias navideñas y que son tan preciadas en el mundo anglosajón; si bien adaptándola a nuestra idiosincrasia, pero con un guiño que nos hace recordar al famoso clásico de Charles Dickens: Un Cuento de Navidad.

10. Número 5004: A mi parecer, lejos el segundo cuento más sobresaliente.
     Una mujer realiza un viaje muy especial, que la hará salir de su cómodo hogar y mundo cotidiano, hacia lo desconocido para tener ante sí la posibilidad de encontrar una nueva vida.
      El lenguaje usado y el carácter intimista, se mezclan en este texto que nos muestra el contraste entre lo rural y lo cosmopolita, con algunas de las mejores descripciones poéticas de su autora.
Hacia el final de la trama, podría darse una interpretación más realista al periplo de la protagonista, que otra vez es algo ambivalente el sentido de esta narración.

11. Candia: Corresponde a la única historia donde el protagonismo es compartido y no solo entre 2 personajes, sino que entre 3: Una mujer joven (quien le da el nombre al cuento), un pintor enamorado en secreto de la muchacha y el gato de esta. Es así que el argumento se cuenta desde el punto de vista de todos ellos.
     La vida de estos tres no es la mejor: la chiquilla es una criatura tan solitaria, como su admirador secreto y su mascota, silenciosa al punto de que apenas se hace notar en la pensión donde vive; el artista tiene sus propias cuitas y el felino no es muy grato a la vista...Queda claro que la vida de todos ellos están conectadas de una forma u otra. 
     El final, otra vez, nos deja con la incertidumbre sobre qué pasó en realidad.

V- Terminando mi revisión personal de los grandes de la ciencia ficción chilena.

     Cerca de un par de meses, desde que comencé a leer estos libros y luego a escribir y publicar mis observaciones al respecto, he dedicado a tres libros de diferentes autores nacionales y ligados a la ciencia ficción: Hugo Correa, Antoine Montagne (o Antonio Montero en su nombre original) y Elena Aldunate.
     Lo hice originalmente para seguir con mi autoreto de dedicarme este semestre solo a escritores chilenos; sin embargo, luego me di cuenta que, además, podía darle un repaso a esta trinidad de los autores más destacados de la ciencia ficción en Chile; en lo que vendría a ser algo así como una Edad de Oro para el género en nuestro país, abarcando las décadas de los sesenta a los setenta. Grato ha sido para mí esta última labor, aunque debo admitir que de entre los tres autores mencionados, no solo a nivel personal, sino que como producción de la mayor calidad literaria en muchos sentidos, me parece que es lejos Hugo Correa el más sobresaliente entre sus compañeros. Quienes lean a estos autores en su conjunto, pueden hacer sus propias observaciones al respecto.
     Espero con humildad haber contribuido a hacer conocidos a mis compatriotas fuera de nuestras fronteras y entusiasmar a futuros lectores, entre chilenos y extranjeros, para leerlos.
     En cuanto a Elena Aldunate, con quien termino esta etapa, ojalá que el acercamiento a sus tesoros gracias al apoyo de sus herederos, haga que salga alguna obra inédita y si es de ciencia ficción, mejor para los más ñoños de la casa.    

miércoles, 30 de noviembre de 2016

¿La Dama Chilena de la Ciencia Ficción?


I- Primeras palabras.

    Hace años que tenía intención de leer a mi compatriota María Elena Aldunate, más conocida como Elena Aldunate, digamos que desde mi época de universitario en la década de los noventa.  Fue cuando me di cuenta que era una autora chilena la que estaba detrás del nombre femenino y español de El Molino y la Sangre, gruesa novela de fantasía o más bien de literatura maravillosa editada por la prestigiosa editorial española Acervo, en sus por entonces caras ediciones en tapa dura (que por aquel entonces difícilmente podía costearme).  No obstante pasaron años para que por fin me pudiese adentrarme en su narrativa.
     Recuerdo que una vez el escritor nacional de ciencia ficción Teobaldo Mercado (quien de seguro sabe más sobre el tema que yo), no me habló muy bien acerca de la calidad literaria de su colega, considerándola como alguien con esas típicas fijaciones eróticas que a veces encontramos en literatura femenina; pues bien me quedó claro que tales temáticas no eran del aprecio de este otro autor.  Como mil veces prefiero hacerme mi propia idea, acerca de si un autor es realmente de mi gusto o no, preferí obviar sus comentarios, a la espera de que llegara a mis manos algo de la Aldunate.  Y no pasó mucho tiempo hasta que por fin se dio la oportunidad para cumplir mi deseo.
     La editorial chilena Puerto de Escape, especializada en ciencia ficción, terror y fantasía, sacó en 2006 la recomendable antología de ciencia ficción Años Luz, compuesta por trabajos de autores criollos y que abarca más de setenta años de la también llamada literatura de anticipación en las letras nacionales (tuve el honor de asistir a su lanzamiento oficial y tras comprarme el precioso volumen, poder contar con los autógrafos de varios de sus artistas).  Pues ante la carrera más o menos afamada de Elena Aldunate en el género, no podía faltar al menos un ejemplo de su prosa y esto fue por medio de su cuento La Bella Durmiente de 1973.  Debo decir que tras mi primer contacto con su trabajo, me sentí bastante a gusto, queriendo de inmediato degustar a la brevedad más de sus obras.
     Hace un par de semanas atrás en mi tercera visita consecutiva a la FILSA (Feria Internacional del Libro de Santiago) asistí a una muy interesante charla en la que tres especialistas en la obra de esta escritora, hablaron acerca de ella y su labor. Tal actividad se debió a la reciente reedición de varios de sus títulos por parte de un proyecto editorial, el cual además pretende sacar el resto de su obra y al parecer entre ellos uno que otro trabajo inédito.  Así fue que motivado por todo esto, me dispuse a leerme el pequeño tomo de cuentos suyos Angélica y el Delfín (1977), el cual solo me tomó dos días y que más adelante comentaré.
     El preciado libro lo compré un domingo por la mañana, luego de pasar la noche en la casa de mis queridos amigos Rosita y Marcelo Brito, tras una linda jornada de amistad (reunión en la que también estuvo Bernardita, otra compañera del grupo).  Esa vez de camino a mi casa, en una venta de patio encontré la primera edición a un precio casi risible y ni siquiera dudé en traérmelo conmigo.

II- Su vida y obra en unas pocas palabras.

      Hija del consagrado (y olvidado) divulgador científico chileno Arturo Aldunate Phillips, Premio Nacional de Literatura de 1976, nacida en el seno de una familia acomodada chilena, desde pequeña tuvo inclinaciones artísticas y a lo que claramente la relación con su padre influyó de manera positiva.
      Su vida como mucho de sus pares poseedores de una gran sensibilidad, no estuvo exenta de varios dramas y dolor, a los que se sumó la existencia de un marido que en vez de proporcionarle el amor respectivo, la humilló en más de una ocasión y de las maneras más atroces: No contento con engañarla con otras mujeres, quemó varios de sus escritos, la internó en un psiquiátrico y le quitó la tutela de sus hijos. Pese a todo, la belleza de su rostro no era otra cosa que una representación de su propio espíritu luminoso, ya que aun así no le quitaron las ganas de plasmar en sus páginas su hondo paisaje interior; todo ello se puede apreciar en su literatura y que la llevó a ser la primera de su género en Chile, en probar con un literatura poco considerada en aquellos años por los intelectuales chilenos: la ciencia ficción.  De este modo junto a otros dos destacados autores, Hugo Correa y Antonio Montero (también conocido con el pseudónimo de Antoine Montagne), formó parte de la triada de la ciencia ficción chilena de aquellos años (décadas de los sesenta y setenta).
    Hubo otras damas que se atrevieron a publicar textos del género, durante esta época en este lado del mundo, no obstante fue la Aldunate la única que consiguió cierto profesionalismo, debido en parte a lo prolífico de su obra.  Tras comenzar a publicar títulos de carácter realista, irrumpió en el paisaje literario tradicional chileno con Juana y la Cibernética (1963), su primer volumen de cuentos y donde el que le otorga su nombre al tomo, se adelantó lejos a varios temas hoy trillados en el llamado ciberpunk y la ciencia ficción en general: la relación entre un ser humano (en este caso una mujer) y una máquina; ideas que hoy en día vemos con regularidad en el manga y el anime (Ghost in the Shell), así como en el primer cine de David Cronenberg (Videodrome, Crush y ExistenZ), como también con el arte de H. R. Giger (Alien y Especies). El erotismo femenino que ha caracterizado buena parte de sus ficciones, se hace evidente en este relato.
     En 1967 aparece su segundo volumen de cuentos alejados de la típica prosa de sus compatriotas: El Señor de las Mariposas.   Angélica y el Delfín (1976) sería su tercer recopilatorio de historias, que lindan entre la ciencia ficción y la fantasía.
     Quizás su obra más emblemática, podría ser Del Cosmos las quieren Vírgenes (1977), novela de ciencia ficción cuyo nombre no puede dejar de rememorar los títulos de tantos filmes de clase B del género (¿Algo hecho a propósito por su autora?).
     De igual modo incursionó en la ciencia ficción juvenil, a partir de su saga de Ur, dedicando cada tomo a sus nietas, labor que comenzó en 1961 y terminó en 2001, con una serie de cinco entregas.
     Aparte de otros libros suyos como Francisca y el Otro (1981), del cual nada he podido averiguar de su temática (si bien su nombre bien remite a una narración más del estilo que le dio fama), cabe destacarse su al parecer más extensa novela, de 1993, El Molino y la Sangre.  Si bien no corresponde a una obra de ciencia ficción, se trata de un libro a medias entre la fantasía y el realismo mágico, el cual trata acerca de una vieja casa que como un ser vivo y pensante, es testigo de la vida de varias generaciones sucesivas de mujeres en una misma familia.
     Los títulos de sus obras resultan bastante sencillos, ocupando por lo general el nombre de su protagonista al principio del título y luego un sustantivo común para sintetizar el contenido de la obra.  Como ejemplo de esto: María y el Mar, Juana y la Cibernética, Angélica y el Delfín, etc.  La misma estructura de sustantivos y nombres propios se dan con todos los libros de ciclo de Ur (Ur y Alejandra, Ur y Almendra…), Ela y los terrícolas, entre otros.  Este recurso simplista, contrasta con el de una narrativa muchas veces poética, con el uso de metáforas y todo tipo de figuras literarias que embellecen sus textos y otorgándoles una gran sensibilidad a estos.
     Años después de su fallecimiento en 2005, luego de llegar a la longeva edad de 91 años, la editorial chilena Cuarto Propio sacó en 2011 un compilatorio con veinte de sus cuentos, el cual posee además un valioso estudio de su narrativa y que lejos da luces acerca de las características de esta, como su temática, transfondo y simbolismos.

III- Adentrándose en su literatura.

   
    La mayoría de sus protagonistas son mujeres, de modo que la historia se encuentra contada desde su punto de vista y en tercera persona, si bien sus narradores solo poseen un conocimiento relativo de los acontecimientos; así es que apenas conocen el presente de sus personajes y son incapaces de aventurarse en el pasado y el futuro, menos con lo que sucede dentro de sus cabezas (salvo en el caso de La Bella Durmiente y El Niño, que por su extensión mayor permiten mayor desarrollo estilístico y argumental). 
     El predominio de personajes femeninos en su literatura, la ha hecho ser considerada como una autora feminista.  No obstante a los ojos de quien aquí escribe, al menos en los cuentos que comprenden este librito, la defensa de la figura de la mujer como alguien con derecho a su autonomía apenas está esbozada y ello se debe a que todos estos casos muestran a féminas que para conseguir cierta independencia, deben recurrir a agentes externos o a la evasión con el propósito de acercarse a cierta dicha; pues se trata de mujeres solas, que viven una vida miserable y no son plenas, cuya vidas no tienen sentido o hasta que en el mejor de los casos una fantasía o un ente foráneo las “salva”.
     Lamentablemente lo breve de sus cuentos, apenas permite que haya un argumento sólido y en algunos casos todo queda en un mero bosquejo, de algo que podría prometer más o bien la narración queda convertida en algo casi incomprensible (tal como sucede con Ventana y El Ingenio).
     Teniendo en cuenta estos antecedentes, tras haber leído el libro y más cuando se le vienen a la memoria a uno autoras del género en realidad consagradas (como la mismísima Ursula K. LeGuin, alguien de la talla de Marion Zimmer Bradley, la muy famosa Connie Willis o la igualmente célebre James Triptee Jr.), encontrarse con esta selección lo hace dudar acerca del título dado a la Aldunate.  Ahora bien, no se le niegan algunas virtudes que ya se le han mencionado aquí, como su lirismo y valentía a la hora de ser la única mujer en el territorio chileno de aquellos años (y uno de los pocos autores en general), en escribir con regularidad ciencia ficción, consiguiendo además publicarla; no obstante habría que leer más de su pluma, como para hacerse una idea cien por ciento cabal sobre la verdadera calidad artística de su obra.
     Pero pasemos de una vez por todas al libro que ha motivado gran parte de este post:

     Pues en primer lugar parte con un más que interesante prólogo, del propio padre de la autora, el divulgador científico Arturo Aldunate Phillips.  En las páginas dedicadas a su hija, en vez de alabar lo hecho por esta, toma un camino por completo diferente y que sin embargo logra darle un empujón a estos textos, tras demostrar la validez de la ciencia ficción como expresión artística.  Es así que este hombre nos cuenta de su encuentro con el importante astrónomo Fred Hoyle, reconocido hombre de ciencias a nivel mundial…y también escritor de ciencia ficción; de este modo si alguien como Hoyle es capaz de apreciar el valor de la ciencia ficción, como un medio para extender nuestras mentes, lo realizado por su descendencia bien merecería ser tomado en cuenta ¿No?

      1- Angélica y el Delfín: El cuento que abre el tomo y le da su nombre a este, viene a ser sin dudas uno de los dos mejores relatos, en especial por lo acabado y su complejidad, de entre los otros que forman parte de él.  Pues aquí en paralelo se cuenta la historia de sus dos coprotagonistas, primero el de la muchacha llamada Angélica, una joven veraneante que ha tenido una experiencia sexual en pleno mar con un chico que le gusta y no obstante tal acción no ha sido de su agrado; de hecho, todo esto posee su cuota de violencia hacia la mujer, casi convertida en un objeto para su amante y hasta recuerda a una violación…
     “Mientras Angélica siente cien guijarros incrustados en su espalda desnuda a cada vaivén…
      (…) Es curioso cómo a pesar del apremiante ritmo que, mal que mal, también la motiva a participar, los ruidos, la luz y el dolor de su espalda magullada contra la roca están presentes y claros en su conciencia (…)”.

      Mientras sucede esto y tras terminar el coito, que luego lleva a Angélica a no desear volver a ver a su compañero, se relata la historia de Isspa, un delfín que pertenece a una raza avanzada de cetáceos avanzada.  Debe saberse que cuando Angélica tuvo su orgasmo en el agua, el supuesto animal entró en contacto con ella, de cierta manera telepática.  A través de Isspa se cuenta acerca de su cultura, bastante ligada a la de los seres humanos.  Por esta misma razón el accidente, casualidad o destino que los ha llevado a entrar en conocimiento del otro, los une de una manera muy especial.  Mientras para Angélica el sexo con alguien de su especie  fuera algo insatisfactorio, su encuentro más íntimo con la “bestia” resulta ser algo más elevado…

     “A través de su piel entumecida, la niña siente cómo aquel bálsamo en extraña transfusión directa va relajando sus músculos, entibiándole la sangre, reconfortándola, mientras aferrada con las dos manos a su aleta dorsal se recuesta sobre la suave piel oprimiéndole los flancos con piernas temblorosas; así se deja conducir mientras poco a poco el temor desaparece transformado en confiada laxitud”.

      Cabe destacar el simbolismo en el nombre de la protagonista, Angélica, derivado de ángel y que no deja de unirse al carácter noble que se le ha dado a los delfines a lo largo de la historia, criaturas de dimensión celestial en algunas creencias.  Por otro lado, tampoco se puede olvidar que según algunos mitos, estos animales acostumbran copular con mujeres y a quienes seducen convertidos en hombre bellos; de este modo la autora recoge estas viejas historias y le da su propia variación literaria.

    
2- Un señor don Luis: Un cuento bastante extraño, si bien no deja de ser interesante y que tampoco se enmarca en la ciencia ficción o la fantasía tradicional,  por lo que podría considerarse como algo inclasificable.  Trata de una mujer que acude al cementerio a desenterrar los restos de un antepasado suyo, quien estuvo involucrado en una especie de escándalo, debido a su supuesta vida licenciosa.  Paralelamente a lo que se cuenta acerca de esta dama, la narración se detiene en el mismo romance que le tocó vivir a su familiar.  La oposición entre las vidas de ambos personajes, el del presente y el del pasado, muestra cómo una vida desarrollada al amparo de la libertad, más auténtica, puede ser mucho más plena pese al qué dirán.  Por otro lado, el verdadero valor del amor, como fuerza salvadora, queda manifestado en este relato.

     3- Marea Alta: Un texto que si se hubiese trabajado mejor, con más dedicación para desarrollar sus acontecimientos, podría haber sido mucho mejor.  Acá otra vez se trata de una mujer joven, cuya existencia no resulta muy feliz que digamos; de este modo es una persona sola y que durante un paseo por la playa, cree encontrarse con una figura masculina que la puede sacar de su desgracia (ya son dos cuentos del libro en los que la costa aparece, dentro de la narrativa de la Aldunate, como un medio para alcanzar cierta plenitud mayor).  A diferencia de la protagonista del primer relato, esta otra se presenta como alguien de más inestabilidad emocional, mientras que Angélica es descrita como una persona segura de sí misma.  De este modo el encuentro que tiene esta otra mujer con su salvador, queda en la ambigüedad, respecto a si lo que sucede hacia el final es en realidad algo de connotaciones fantásticas o bien ocurre dentro de la mente de una mujer desquiciada.

     4- Ela y los terrícolas: El primer cuento verdadero de ciencia ficción de este tomo, debido a su corta extensión corresponde más bien a un microcuento, pues apenas abarca tres páginas de extensión.  Trata acerca de unos astronautas que han llegado a otro planeta (Ela) y quienes debido a un accidente se encuentran en peligro mortal, razón por la cual los alienígenas tratan de salvarlos, pero desconocen la manera de intervenir en su biología diferente.  El argumento está contado de forma confusa y ello entorpece la lectura, de modo que escaso gozo se puede sacar al respecto.

     5- El ingenio: Otro cuento que no quepa lugar a dudas, respecto a su carácter de obra de ciencia ficción, es otra historia demasiado corta y que sin embargo posee el final inesperado propio de este tipo de narraciones breves.  Bien podría decirse además que este texto,  posee un lenguaje más acorde al de este tipo de relatos, con una tecnojerga que hace mención a la existencia de una ciencia avanzada y hasta extraterrestre.  Por otro lado, se puede afirmar que  trata de temas caros al género, como la existencia de razas alienígenas, el primer contacto entre especies inteligentes y la exploración espacial.

     6- La bella durmiente: El cuento más largo de este libro es además el mejor logrado y hasta el más hermoso de entre el resto de los que aquí se encuentran.  Por otro lado, se trata de una obra de ciencia ficción narrada con un lirismo tal, que nos muestra a una Elena Aldunate por completo inspirada y que ojalá hubiese mantenido el mismo nivel en el resto de esta selección.  Asimismo se debe destacar que se trata de una extrapolación del clásico de los cuentos de hadas homónimo, si bien teniendo en cuenta el pesimismo de la mayoría de estaos relatos, su final para nada se parece al que esperamos para la princesa protagonista.
    Por segunda vez en esta colección, la autora se permite describir toda una sociedad extraña a la nuestra (pues ello ya sucedió con Angélica y el Delfín), la que resulta ser nada menos que los descendientes de los humanos en un futuro lejano de la misma Tierra.  Pues en este mundo aséptico y en el cual sus habitantes han perdido buena parte de lo que consideramos nuestra humanidad, es regresada a la vida una mujer que estuvo largo tiempo en un sueño criogénico.  Un científico y una especie de enfermera son testigos de este encuentro con la habitante del pasado y ello para sorpresa de ambos los remece de tal manera, que ya sus vidas no volverán a ser las mismas.  A su vez, la “renacida” al encontrarse en medio de este lugar que ni siquiera conoce, se enfrenta a sus propios miedos y que la hacen más infeliz que nunca.  El drama en el que los tres personajes se ven involucrados, nos presenta una doble historia de amor imposible, que acentúa la atmósfera trágica de esta obra.

     “Los ojos cerrados, la sangre entibiándose lenta, muy lenta, pulsa por cavidades entumecidas por conductos cerebrales de abismo y somnolencia, atravesados por estallidos de pánico y de sombra, de ansiedad y desconcierto…Las manos, los pies ajenos, los cabellos, estopa antigua.  Va latiendo el corazón más y más.  Por el diminuto laboratorio del oído, un sonido rompe el silencio.  Olvidada experiencia de un contacto.  Gesto perdido en noches incoloras, sin trazos, ni dimensión.  Todo el ser es un oído que espera.  Los ojos, bajo los párpados cerrados, giran y entre rojas claridades estriadas de sombras, quieren saber.  Pesados, con milenario polvo de inconsciencia, trabajosamente se abren, y abiertos, sólo duelen ante la penumbra.  No miran, no recuerdan, no enfocan. Sólo giran mientras despierto el ser respira, y aquel aspirar y exhalar el aire aséptico de la cámara regenadora, hace que la memoria orgánica, el latir animal, se automatice.  De pronto está de nuevo el sonido impactando su limbo…”.
  
     El personaje del doctor viene a ser el segundo de su sexo, en tener verdadera relevancia dentro de una de las narraciones que componen este libro (obviando al delfín Isspa) y que aquí aparece caracterizado como un hombre de ciencia, para quien la experiencia de encontrarse con su antepasada le abre las puertas a algo que no conocía: sus propios sentimientos.

     7- Ventana: Un texto que en realidad resulta inclasificable, puesto que si bien está hecho en prosa (y bastante poética, por cierto), en realidad nada cuenta y se limita a describir todo lo que ve la narradora-protagonista desde su ventana.  De lo poco que se desprende de este título, se trata de una mujer casada, de vida aburrida y de seguro infeliz.

     8- El carrusel: Otro cuento sobre una mujer desdichada, quien en esta ocasión mientras su pequeño y único hijo (quien además es la única persona a la que tiene en el mundo) se entretiene arriba del caballo de un carrusel, fantasea acerca del hombre perfecto que la pueda sacar de sus miserias.  Si bien la narración no posee mayor atractivo desde el punto de vista argumental, sí resulta interesante que la protagonista proyecta otros aspectos de la misma autora en su penoso pasar, pues acá en lo poco que se llega a contar sobre esta, se hace mención a un matrimonio fracasado, donde el hombre se comporta como un bruto, quien la humilla y es un borracho.  Las obsesiones y leiv motivs recurrentes en la obra de la Aldunate, quedan de manifiesto mayormente en el cuento que viene a continuación; no obstante como ya ha podido quedar consignado, en su mayoría los relatos que componen este libro tratan sobre féminas, que para escapar de su desgracia no les queda otra que fantasear o encontrar medios extraordinarios, tal como quedará mejor representado a continuación.

    9- 10 centímetros de sol: Luego de La Bella Durmiente, para un servidor viene a ser lejos el mejor cuento del tomo, además del más original…sin dejar de mencionar lo polémico que pudo ser en su momento y que incluso hoy en día podría llegar a ser para las mentes más estrechas.  Sin dudas si tuviese que seleccionar algún cuento de esta autora, de los que comprenden este libro para una antología, aparte del ya citado, optaría sin vacilaciones por este y ello debido a su enorme calidad literaria (y donde esta vez sí que la escritora le dio en el clavo a la idea de una historia cortísima, pero intensa y por completo bien acabada).
     El cuento trata sobre una monja que en secreto al atardecer encerrada en su celda, tiene encuentros secretos con una entidad que se manifiesta a través de un rayo de luz, la cual la posee y le lleva al orgasmo, únicos momentos de dicha de su apagada existencia negada al contacto físico con otras personas. El erotismo que abunda en la descripción de la pasión de esta mujer y que bien recuerda a lo narrado acerca de los éxtasis místicos de figuras religiosas como Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz, no puede ser más intenso.  Por otro lado, innegable viene a ser el carácter masculino y/o fálico de esta entidad, lo cual radica en cuando se le compara en la narración con una sierpe (antigua palabra para referirse a las serpientes) y su propia naturaleza de luz solar (no olvidar el carácter masculino que se le da en la tradición religiosa al sol); el mismo nombre del cuento, palabras que se repiten hacia el final del texto, también posee su significancia sexual (el tamaña del órgano masculino, que aunque “pequeño” si se considera unas dimensiones de este tipo en la realidad , aun así logra satisfacer a esta mujer solitaria).

     “Sentada, las manos abiertas sobre el oscuro regazo, se va sumergiendo voluptuosa en el microcosmos de aquel rayo alegre, mensajero de afuera añorado y prohibido.
      (…)
      Desnuda, perdida, se ofrece a la caricia de aquel ser-serpiente-de sol que la envuelve encendiéndola”.

     Ahora bien, la criatura en sí puede ser considerada como una entidad sobrenatural, ángel o demonio, como también un ser alienígena, porque queda de manifiesto la interrogante respecto a su verdadera identidad.  Esto último responde a la idea del misterio propio de los hechos milagrosos y del tono extraordinario que posee un acontecimiento como este, que además es un secreto que guarda celosamente la protagonista.
     ¿Y en qué radica la supuesta dimensión polémica de este hermoso, aunque triste cuento? Aunque tal vez no debiera explicarlo para no faltar el respecto a la inteligencia de mis lectores (en el caso de que alguien lea este post, que a veces con la falta de comentarios, nuevos seguidores, Google+ y otros, a veces me da la impresión de que me sobran los dedos de la manos respecto a los que me siguen en realidad).  Pues que como es de suponer, estamos frente a una historia que involucra a un miembro del clero católico, alguien que ha hecho voto de castidad y que se supone es feliz con ello; no obstante tal y como queda de manifiesto en este relato, la protagonista anhela el contacto carnal con los hombres y al no poder acceder a ello, se contenta con tener su “rayito de sol”.  Por otro lado, aquí nos encontramos con un ministerio sagrado para millones y que lamentablemente en la vida real tal como sucede con la monja, su opción no le trae felicidad y más bien deja claro que esta es más una prisión que una liberación (y por eso mismo solo cuando es tomada por el ser, puede verse fuera de las paredes que la agobian).

     10- El Niño: Se puede decir sobre este cuento que resulta ser una obra desperdiciada, pues teniendo en cuanta que su premisa sin dudas viene a ser bastante atractiva, el lector se queda con gusto a poco tras su final tan precipitado.
       En esta ocasión nos encontramos con una mujer que acude a un especialista (pediatra o psicólogo infantil), debido a los problemas que tiene con su pequeño hijo, cuyo comportamiento anómalo la tiene al borde de la histeria.  Es así que nos enteramos de las particulares circunstancias en las que nació su pequeño y la vida que luego tuvo la madre para poder darle lo mejor una vez que este naciera.  Paralelo al personaje de la mujer, se encuentra el doctor, quien viene a ser el coprotagonista y cuyo punto de vista también es relevante para el argumento; puesto que en contraste a la mirada de alguien simple como la mujer, pura emocionalidad, se encuentra la del hombre, un científico, o sea, alguien con una mente racional y que sin embargo se encuentra con la presencia de lo extraordinario.
      Tras terminar el libro con este cuento, nos podemos detener en dos reflexiones:
      Primero que siendo la autora de origen socioeconómico alto y perteneciente a la derecha (no era militante de algún partido político) y habiendo escrito y publicado estos cuentos durante los primeros años de la dictadura militar de Pinochet (a la que supuestamente apoyaba su familia), nos encontramos con el hecho de que en este cuento y otro, la escritora opta por retratar a mujeres de raigambre obrera, campesina o más humilde; en cambio antes sus protagonistas eran mujeres, que como ella tenían un mejor pasar (Angélica y el Delfín, Un señor don Luis, Ventana y quizás Marea Alta).  Es así que en Carrusel hayamos a una oficinista y que por lo poco que llegamos a saber de ella, no se trata de una ejecutiva; mientras tanto que en este último caso la dama es alguien del campo, de muy escasa educación y que se casó con un hombre mayor solo para poder mantener a su hijo “huacho” (sin padre y no nacido en medio de un matrimonio).   De este modo nos encontramos con una sensibilización respecto al tema social y al hecho de que no importando la edad, ni la condición socioeconómica de la mujer…todas (y todos) tienen las mismas preocupaciones, sueños…y pesadillas.
     Segundo, el sujeto con el que estuvo la madre de este último relato, es descrito o bien como un príncipe azul (rubio, hermoso y hasta misterioso) y/o como alguien de otro mundo.   Es entonces que podemos llegar a la certidumbre que todos los hombres o medios a los que acceden las protagonistas de estos cuentos, responden a la idea de alguien o algo que en la realidad/cotidianeidad la protagonista no puede tener.  Es así que estos “salvadores” resultan ser siempre una idealización del salvador y del hombre perfecto: que las ama sin condiciones, entregándose a ellas como si fuese su par (tal como el delfín Isspa) y en quien pueden confiar sin miedo a las consecuencias (si no basta con leer de nuevo Marea Alta).  En otras palabras, ninguna de las mujeres de este libro es alguien que ha encontrado el verdadero amor y la felicidad junto a un hombre real o que fuese sin vacilaciones su compañero; por lo tanto, en la vida de todas estas no existe esa compenetración con alguien como en realidad ellas quisieran…Una carencia bastante triste para todas estas pobres mujeres, que de seguro mucho tienen de su misma creadora.
    

Nueva edición de esta novela.
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