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domingo, 6 de noviembre de 2016

"Es difícil ser monstruos, intentemos ser humanos”.


     Las palabras con las que titulo este post, corresponden a parte de un diálogo que tiene Victor Frankenstein con su amada Lily, la mujer a la que rescató de la muerte, ambos personajes de la llorada serie Penny Dreadful; pues luego de tres elogiadas temporadas, con un total de veintisiete episodios, el programa de terror basado e inspirado en la literatura inglesa del siglo XIX, acabó para tristeza de sus seguidores a lo largo de todo el mundo.  Cabe recordar que este tomó a varios personajes de dicha narrativa, agrupándolos en una sola historia y como antes solo se había hecho en los cómics gracias a la febril imaginación de Alan Moore, con sus numerosas entregas de La Liga de los Hombres Extraordinarios.  Es así que a lo largo de sus tres temporadas, su creador John Logan retomó para la pantalla chica (aunque con una calidad propia de la mejor cinematografía, en lo concerniente a los aspectos artísticos y técnicos) a verdaderos íconos como Dorian Gray y Frankenstein (tanto al científico, como a su criatura), junto a algunos más sacados de estas clásicas obras y otros  inventados a propósito; de este modo nos abrió desde una perspectiva adulta, violenta, erótica y también poética su monstruosidad, que sin dudas viene a ser un simbolismo más de nuestra propia humanidad.
      Tras los eventos de la segunda temporada, vemos a  cada uno de nuestros protagonistas en su propia miseria y/o camino por separado, siendo quizás solo Dorian Gray y su amante Lily, los únicos que al comienzo de este tercer año se encuentran lo más cercanos a cierta idea de plenitud (si bien como luego nos daremos cuenta y atendiendo a la naturaleza siniestra de ambos, ello no tenga que ver con la idea más “sana” que podamos tener de la felicidad).  De este modo la mayoría de los personajes que antes compartieron entre sí, ahora no cuentan con la compañía de quiénes hasta llegaron a ser sus pares, detalle significativo para el desarrollo de cada una de las líneas argumentales dedicadas a cada uno de ellos y que desembocará en un impresionante y emotivo final para el grupo (y la serie).
      Siendo de seguro el personaje más emblemático, querido y mejor orquestado en todo el programa, la hermosa y atormentada señorita Vanessa Ives, resulta ser quien da comienzo al potente primer capítulo.  Pena llega a dar verla sola y habiendo perdida toda conexión con el mundo y consigo misma en su hogar, abandonada en sus propios sentimientos de culpa que la carcomen y de los cuales solo gracias a la intervención (casi angelical) de su amigo, el egiptólogo Ferdinand Lyle,  logra dar el paso necesario para volver a ser la mujer más segura que alguna vez fue.  El encuentro entre ambos permite que la dama comience una terapia, que será de vital importancia para su persona y la orientación que luego tomará la trama.  Pues en primer lugar con ello es introducido el personaje de la doctora psiquiatra Seward, quien le ayudará a desentrañar un antiguo episodio de su pasado, que había olvidado y que tras ser redescubierto, da luces acerca de su papel fundamental en el juego de las fuerzas oscuras que la acechan a ella y a todo el mundo.  La temporada entonces gira en torno a este viaje hacia el verdadero destino de Vanessa, quien tal como los personajes de la tragedia griega, se supone quiérase o no debe cumplir (además de estar expuesta a fuerzas superiores a ella).
     Mientras tanto Ethan Chandler, siente sobre sus hombros la presión del agente británico que ha ido en pos de él y que por fin lo ha atrapado para hacerle justicia, debido a sus “crímenes”; no obstante todo se complica cuando se ve obligado a realizar un viaje, nada menos que a su tierra natal, en Estados Unidos, ya que su padre ha mandado a unos despiadados hombres en su búsqueda y estos logran quitárselo al sabueso de Scottland Yard.  Por otro lado, una misteriosa y hermosa mujer se agrega a los que andan detrás del hombre lobo, quien tiene sus propios intereses para con este.  En esta ocasión llegamos a conocer su pasado, bastante violento por cierto y las condiciones que lo llevaron a convertirse en un licántropo.  Tal como sucede con la Ives, Ethan debe asumir su propio rol dentro de los eventos que se están gestando y que tienen que ver además con el propio fin del mundo; de este modo le toca resolver en qué bando se alineará de una vez por todas, si en el de los buenos o en el de los malos, ya que en cualquiera de ellos su papel es decisivo (situación en la que también se encuentra Vanessa).
     Por otro lado, Sir Malcom Murray, el “padre adoptivo” de Vanessa conoce al apache Kaetanay, quien logra convencerlo para que lo acompañe hasta tierras norteamericanas, de modo de rescatar a Ethan.  En esta temporada Murray demuestra haber llegado a cierto equilibrio y sabiduría, que los años y sus experiencias le han otorgado (a lo que también se incluyen uno que otro error y la correspondiente culpa, con el consecuente deseo de redimirse); con todo esto destaca entre los demás, como alguien ya más equilibrado y de ciertos aires de paternalistas.
      Tal como ya se dijo más arriba, si bien de manera somera, Dorian Gray y Lily siguen juntos experimentando en su búsqueda de placeres bastante carnales.  Pues mientras sucede esto, acogen a una prostituta con apariencia ingenua, llamada Justine (quizás en referencia al personaje de la novela homónima del Marqués de Sade) y a quien convierten en su primera discípula, de una especie de sociedad de ex prostitutas misántropas y asesinas.  Esta empresa hace que la nueva “inmortal” Lily, comience a independizarse de la figura de su pareja, quien comienza a sentir recelos de ella y su pequeño ejército de féminas cegadas por el odio a la masculinidad.  Mientras la creación literaria de Oscar Wilde, sigue siendo el protagonista menos trabajado argumentalmente en Penny Dreadful, esta vez el mismo pretérito de Lily también es descubierto, otorgándole una explicación a su personalidad tan tortuosa.   Resulta llamativo el hecho de que tras tres años de emitirse este programa, los dos personajes femeninos centrales (Vanessa e Ives), ni siquiera hayan llegado a cruzarse y eso que ambas no solo tenían conocidos en común, sino que además compartían la misma vacilación entre la luz y la oscuridad, como también el hecho de ser el objeto del deseo de seres corruptos (lo que sin duda las llevó a contaminarse de su influjo).
     
Cómic basado en esta serie.
     Y nos encontramos una vez más con Victor Frankenstein, un ser más solitario que nunca y que solo desea recuperar el amor de Lily, pese a que esta nada quiere con él y a que en su obsesión se encuentre expuesto a más de un peligro.  Pues en su búsqueda de los recursos para conseguir lo que quiere, se reencuentra con un viejo compañero de estudios, cuyas investigaciones llegan a ser el medio ideal para sus propósitos.
     No podía faltar el otro mejor personaje de la serie, la Criatura y quien en temporadas pasadas adaptó el nombre de John  Claire.  Este en cada una de sus apariciones, no deja de despertar empatía en el espectador, incluso cuando las circunstancias lo han llevado a cometer actos atroces.  Pues en esta última temporada lo vemos tomar su propio rumbo, alejado de Frankenstein e incluso de su única amiga, Vanessa, tras comenzar a recordar la vida anterior a su nueva identidad; es así como el “monstruo” se la juega por recuperar la felicidad que antes tuvo, dándole al espectador algunos de los momentos más emotivos de todo el programa.  Por otro lado, el mejor episodio de toda esta temporada (sin dudas hermoso, escrito, actuado y filmado con premura, siendo que además casi todo este transcurre en una sola habitación) fue el dedicado a este y la propia señorita Ives, antes de que John Claire se convirtiera a su actual naturaleza, quedando declarado el hecho de que sus vidas estaban profundamente ligadas y de ahí la simpatía que de inmediato nació entre ambos tras su segundo encuentro.
     Nuevos personajes llegan a esta tercera temporada, todos ellos verdaderos aportes para su trama.  Quizás esto haya sido para paliar en parte la casi ausencia del simpático Ferdinand Lyle, habiendo salido solo de manera breve este año en dos capítulos no más; mientras que del heroico Sembene, lamentablemente ya no fue posible contar con su participación.  Pues muy en la línea de este último, un personaje de otra raza y de una cultura exótica, viene a ser Kaetanay, el viejo indio apache, gran conocedor del mundo sobrenatural y que se transforma en un importante aliado para el resto de los protagonistas.
      Otro interesante personaje femenino se une al resto, además de las mencionada Justine y de la bruja que acompaña durante un tiempo a Ethan en USA.  Se trata de una singular dama, que demuestra grandes dotes para la lucha, además de un gran conocimiento acerca de cómo combatir a los vampiros: Catriona Hartdegen. Hermosa y de personalidad bastante independiente para su época, recién viene a aparecer en pantalla  en el episodio seis y llega a acaparar la atención de inmediato; lamentablemente su rol apenas fue trabajado y salvo el hecho de convertirse en una importante aliada, sin dudas llega a ser un desperdicio como personaje.
       Luego de usar a dos personajes clásicos de la novela Drácula de Bram Stoker, como Mina Harker (recordemos que sir Malcom es el mismísimo padre de la malograda Mina) y al profesor Abraham Van Helsing, esta vez los creadores del programa decidieron tomar más de tal libro, partiendo por el doctor Seward y quien en este caso resulta ser una mujer; pues aquí la vemos convertida en la terapeuta de Vanessa y luego en su amiga, siendo que además luego queda declarado, que también las vidas de ambas estaban unidas desde mucho antes de conocerse.  Asimismo Renfield, quien en la historia clásica sobre el vampiro se había convertido en un loco, que servía con devoción a su Amo (quedando en un estado a medias entre el vampirismo y la humanidad) también aquí aparece; además llegamos  a  ver su caída en la ignominia, tras llegar el chupasangre a su existencia (algo que en la novela original no se pudo apreciar en su progreso).
       Y es entonces que llegamos a nada menos que Drácula, quien en temporadas anteriores había sido nombrado, pues por algo Mina se había convertida en una de los suyos. Debe saberse que cuando es revelada la verdadera identidad de este inmortal, resulta toda una sorpresa, ya que viene a ser alguien ya presentado en la serie con otro nombre.  Drácula solo quiere poseer a Vanessa y debido a ello lleva largo tiempo acechándola.  Por otro lado, se le concede a este célebre monstruo una interesante variación acerca de su mitología, convirtiéndolo en un ser mucho más antiguo que la humanidad y emparentándolo nada menos que con Lucifer.  A su vez, acá no le hacen daño ni la luz del sol, ni los crucifijos u otros medios “mágicos” propios de la tradición más clásica.
      Quizás mucho más impactante que la incorporación de Drácula entre los personajes, viene a ser el uso de otro verdadero ícono de esta literatura: el Doctor Jeckyll, salido de la novela de Robert Louise Stevenson El Extraño Caso del Doctor Jeckyll y Mister Hyde.  Pues algo que resulta muy interesante, respecto a cómo es abordado este en el programa, es que para acentuar su dualidad, acá lo muestran como un mestizo inglés e indio, rasgo que lo hace ser más paria que nunca para la sociedad en la que le toca vivir (apenas aceptado por los británicos y los indios). Acá es un hombre joven, resentido y sobre su búsqueda acerca de la raíz del mal en los seres humanos, hacen otra atractiva variación: puesto que lo que en realidad estaría buscando, sería la manera de liberar a la gente de la perversidad (lo que luego se iría en contra de él, por salirle mal el experimento).
      Toda Penny Dreadfull y en especial esta tercera y última temporada, trata acerca de la lucha interna de toda persona acerca de su tendencia a la oscuridad.  Es así que la mayoría de sus personajes principales, se encuentran ante el dilema  de sucumbir o no a las pasiones más bajas de su naturaleza.  El amor, la soledad y el deseo de formar parte de algo más importante que sus propias vidas, de una verdadera comunidad, se encuentra presente en todos aquellos que aquí mantienen rasgos heroicos y/o de personas que buscan a su manera la redención; tal como queda declarado en el argumento y lo que le pasa a todos estos, se trata de un proceso difícil, no exento de tribulaciones y de autosacrificios.  En este sentido, pese a la fuerte dosis de erotismo y de gore en el programa, se respira una atmósfera religiosa y cristiana que se haya en especial en Vanessa y Ethan, ambos educados bajo la fe.  Por lo tanto gracias a esta temporada, por medio de estos dos, podemos identificar los viejos y relevantes temas del Plan Divino y el libre albedrío, más la tentación satánica, acá representados en varias de las criaturas de la noche y con las que nos llegamos a cruzar en esta serie.

domingo, 17 de abril de 2016

La preeminencia de los viejos monstruos.


     La fascinación por lo extraño, lo bizarro, la violencia, el misterio y los monstruos (y en general todo aquello distinto o que se sale de la norma y que nos saca de la seguridad de lo que tenemos por costumbre vivir) ha existido entre nosotros desde los comienzos de la humanidad.  Pues lo que tememos y provoca rechazo, aun así tiene su atractivo, por cuanto no viene a ser otra cosa que una faceta más nuestra, ya que la oscuridad forma parte de la misma naturaleza de quienes somos.  Es por esta misma razón que las historias de terror y los hijos de la noche son tan populares y no pierden vigencia, aún ya entrado hace rato el siglo XXI. 
     Una de las manifestaciones de este deseo por acercarse a lo siniestro, vinieron a ser los llamados penny dreadfiull, antiguas publicaciones de precio muy barato, que se vendían en demasía a finales del siglo XIX en Inglaterra.  Este fue un periodo famoso por el doble estándar de la sociedad victoriana, ya que bajo la opulencia de este imperio, las pesadillas del mundo real estaban al acecho de sus súbditos.  Este detalle lo podemos reconocer por medio de las oscuras fantasías de escritores de la talla como Arthur Conan Doyle y sus relatos de Sherlock Holmes, Bram Stoker con su inigualable Drácula, el mismo H. G. Wells, padre de la ciencia ficción, Robert Louis Stevenson a través de Doctor Jekyll y Mister Hyde, entre otros; todos ellos autores y narraciones que a la fecha nos siguen deleitando y evidencian lo más turbio de la época en que vivieron.  Es así que los penny dreadfull trataban de hechos de miedo, asesinatos y otros casos, algunos hasta reales, de modo de aprovecharse del gusto público por tales temas.
       Transcurrido el tiempo, en pleno año de 2014 nos encontramos con una de las últimas propuestas mediáticas de Showtime, productora de cable que ya antes nos ha entregado otras aplaudidas producciones, siempre dirigidas eso si a un público adulto y sofisticado (Dexter, Masters of Horror y United States of Tara, por mencionar algunas), llamada justamente Penny Dreadfull..  El programa fue creado por John Logan, destacado guionista con un buen número de títulos cinematográficos de renombre tales como Gladiator, The Time Machine, Star Trek: Nemesis y The Last Samurai (entre muchas otros más), lo que demuestra su interés por los argumentos de época y su talento por las implicancias literarias de las historias, aspectos claramente hallados en este otro éxito de la cadena y que en pocas semanas más estrena su tercera temporada.  Debe saberse que Logan se ha encargado de escribir si no todos los episodios de esta obra, al menos lo ha hecho con la mayoría, de modo que siempre está presente su sello característico, que desde su debut logró mantener la atención del público.
La Criatura de Frankenstein.
        La serie en sí transcurre en la Inglaterra de aquellos años, teniendo a varios personajes de protagonistas, algunos sacados de reconocidas obras de la literatura victoriana y/o romántica, así como a uno extraído del cine de terror hollywoodense de la década de los treinta del siglo pasado; lo mismo aparecen otros inventados a propósito para completar el complejo dramatis personae que aquí encontramos.  Todos estos se encuentran relacionados con el mundo sobrenatural, convirtiéndose en inesperados aliados la mayoría, al enfrentarse a males antiquísimos y de gran poder que (por supuesto) desean asolar al mundo; por otro lado, no deja de expresarse la propia maldad que se haya en el corazón humano, por lo que no es necesario enfrentarse a seres mágicos para reconocer la existencia de la vileza que nos rodea: pues muchas veces somos nuestros propios monstruos.
       Penny Dreadfull es un programa que a veces se desarrolla de forma lenta, pero no por ello pierde su intensidad dramática.  Por el tiempo que se da para desarrollar su argumento, que escapa a los recursos facilistas y procura desarrollar mejor la psicología de sus protagonistas, así como la conexión que existe entre todos ellos, resulta ser un producto solo para los amantes de las grandes historias de este estilo y que se disfruta más todavía si se ha gozado leyendo las fuentes literarias de la que se nutre.  Es además una serie hecha a conciencia para gente con criterio formado,  por un lado debido a la “exquisita” violencia de sus escenas más gores y que presentan una belleza estética ante lo macabro, de la que es heredera de los grandes autores del género en su formato audiovisual (Dario Argento, Wes Craven, John Carpenter y Stuart Gordon, por solo mencionar algunos).  La violencia llega a tal extremo, que incluso se presentan bebés y niños entre las víctimas de las atrocidades del programa, algo que no deja de impactar a sus espectadores.  Por otro lado, el hondo erotismo que exuda, con una imaginaría tanto hétero como homosexual, también resalta esta atmósfera especial que la convierte en un show si no para los más valientes, sí para aquellos de mentes más amplias; a su vez es posible encontrar en sus capítulos desnudos completos femeninos y masculinos.
      Considerando la preocupación de sus responsables por hacer algo de calidad y de sobresalir de entre toda la oferta que hay entre la competencia, en materia de sustos para la pantalla chica, se han primado varios aspectos para potenciarla y destacarla dentro de la parrilla programática.  Es así como siguiendo la  línea de lo ofrecido por Showtime, el programa cuenta con unos estilizados créditos de apertura, que alterna imágenes alusivas a su temática (arañas, colmillos, murciélagos…), además de otras sacadas de sus mismos capítulos y que permiten conocer a algunos de sus personajes.   Todo ello acompañado por un precioso tema musical orquestado, compuesto por Abel Korzeniowski, quien ha estado detrás de su banda sonora en todos los capítulos de sus dos primeras temporadas.  A su vez, en su casting destacan dos actores de renombre con un montón de películas a cuestas: Es así como nos podemos reencontrar aquí con el veterano Timothy Dalton (uno de los James Bond de los ochenta y noventa), quien a sus poco más de setenta años se ve tan lozano, que llega a dar envidia; asimismo también podemos contar con el trabajo de Josh Hartnett, actor mucho más joven que el primero y quien sin embargo ya tiene a cuestas varios títulos ligados al terror, desde su debut en 1998 con Halloween H20.  Tampoco se puede olvidar el desempeño de Billie Piper, actriz británica que se hizo famosa como la primera companion del Doctor Who, cuando se relanzó al personaje más popular de la televisión británica en 2005 (en el que estuvo durante sus dos primeras temporadas); por lo tanto reencontrarse con ella en la televisión y en una producción gringa (si bien escenificada en su país natal), resulta ser un aliciente más para apreciar esta obra.
       La dedicación con la que se preocuparon para conseguir una ambientación lo más creíble, respecto a la época y el lugar donde transcurre todo, no le debe envidiar a los presupuestos millonarios de Hollywood; ello debido a que los escenarios reales, tanto como los generados por computadora son tan cuidados y hermosos, que el efecto de su verosimilitud resulta plausible.  El Londres representado acá es tan magnífico, como se sabe era ille tempore, mientras que cuando se trata de plasmar su misma pobreza, la alternancia entre una faceta y otra no deja de ser creíble; de igual manera sucede con la elección cuidada para las escenas que requieren paisajes naturales (como bosques y playas), que sin duda aumentan la sensación de ser testigos de una historia que en realidad ocurrió.  A ello se acompaña el vestuario que ayuda bastante a crear la ilusión de viajar en el tiempo y contemplar a gente del periodo victoriano, mientras se disfruta de su espectáculo.  Además, siguiendo con el arduo trabajo por otorgarle el mejor aspecto decimonónico  a esta serie y en lo que concierne a sus aspectos más bizarros, las dos primeras temporadas por su parte representaron dos espectáculos que vienen de tal época y que son claros ejemplos de su morbosidad…De este modo la primera temporada presenta nada menos que El Gran Guignol, show teatral consistente en dramatizar pequeñas piezas de carácter terrorífico; mientras que la segunda temporada giró parte de su trama en lo que concierne al  Museo de Cera, aunque este último en su aspecto más terrorífico.
      
Un vampiro tal como aparecen en esta serie.
     Tal como es habitual en las series dramáticas de Showtime, sus episodios duran casi una hora y sin comerciales entre medio, siendo que además sus temporadas resultan ser bastante cortas, si se las compara con la de otros ejemplos (ocho episodios la primera y diez la segunda).  La brevedad de ello puede entenderse debido al alto costo de su producción, ya que sin vacilaciones se trata de un programa de gran calidad técnica y artística, lo que ya ha sucedido con otras series de este estilo, que primando su espectacularidad e intensidad acortan considerablemente su extensión.  No obstante este mismo detalle aparte de dejar con gusto a poco a muchos de sus seguidores, también impide el desarrollo más óptimo de varios de sus personajes, quienes quedan en desmedro al potenciarse otros.  
        En cuanto a la trama de las dos temporadas que ya fueron emitidas, debe saberse que la primera de ellas giró en torno al popular tema de los vampiros, si bien estos corresponden a aquellos de tipo monstruoso y no a esos glamorosos que hoy en día abundan en el cine y la televisión.  En cuanto a la segunda temporada, el mal al que se enfrentan los protagonistas proviene en esta ocasión de un pequeño (aunque mortal) grupo de brujas.  Debe saberse eso sí que aquellos antiquísimos enemigos sirven a un poder mucho mayor, lo que se supone en la tercera temporada por fin quedará revelado por completo.
       Entre quienes protagonizan esta serie podemos encontrar a:

       Vanesa Ives: Hermosa mujer que viene a ser sin lugar a dudas el personaje más importante y uno de los más carismáticos de toda la serie.  Su relevancia para la trama viene a ser tan destacada, que es la única en tener un episodio por temporada dedicado en exclusiva a ella (lejos dentro de los mejores de todo Penny Dreadfull).  Pese a su lado más sensual, posee un gran corazón que la lleva a dar emotivas demostraciones de su empatía con otros; no obstante carga sobre sus hombros con la culpa de su pasado y ciertas habilidades sobrenaturales que la acercan a las criaturas de la noche, que hace lo posible por rechazar.  De gran fe católica, sus creencias entran en crisis cuando se trata de compatibilizarlas con quién es realmente.
       Malcom Murray: Es el guapo hombre mayor interpretado por Timothy Dalton, quien inicia la cruzada contra los seres del mal para poder rescatar a su única hija, raptada por tales seres.  Relevante en él es que viene a ser un experto viajero y cazador de las tierras africanas. Por otro lado, Malcom es nada menos que el padre de Mina, la esposa de Jonathan Harker, ambos personajes centrales de la novela Drácula; es así como bajo su figura se introduce la riqueza del legado literario del que se nutre esta serie, siendo que en todo caso se trata de un personaje modelado en exclusiva para este título.  Este a su vez se encuentra profundamente ligado a Vanesa, en un lazo de años que sin que ambos se hayan dado cuenta, se ha estrechado de manera significativa.
      Ethan Chandler: El único gringo de relevancia en el programa, es una especie de vaquero que por razones que hasta el momento no han quedado muy claras en un 100%, ha escapado de su país y se esconde bajo un alias.  Un guerrero nato, lleva consigo una maldición que lo transforma en un célebre monstruo y que sobrepasando su bestialidad, le otorga un papel vital en lo que concierne a la batalla contra la oscuridad.  Este y Vanesa llegan a compenetrarse bastante bien una vez que llegan a conocerse.  Pese a sus antiguas culpas que lo convierten en todo un prófugo, es sin vacilaciones uno de los sujetos más heroicos de todos los que aquí aparecen.
      Victor Frankenstein: Uno de los dos grandes productos de la imaginación de Mary Shelley, es acá un joven científico de personalidad retraída y adicto a la droga, quien se convierte en el cómplice inesperado de Murray y su gente.  Su inteligencia y secreta ciencia, lo lleva a crear más de una vez vida a partir de la muerte, así como a enfrentar desde un punto de vista racional la amenaza que pende sobre la sociedad, una vez que se manifiesta la sombra de quien luego será conocido como el Maestro.
     La Criatura/John Clare: El primer vástago de Frankenstein, guarda consigo la misma personalidad que podemos hallar en su símil literario; por esta razón mantiene con Victor una complicada relación, debido a que su creador lo abandonó apenas lo trajo al mundo.  Es así como el “monstruo” le exige que le haga una compañera, bajo la amenaza de hacerlo infeliz si no cumple con su petición; de igual modo este es una personaje de gran elocuencia, amante de la poesía, la belleza y de una sensibilidad exquisita.  Por otro lado, es capaz de sonreír, sentir compasión y cofraternizar con quienes lo rodean.  Pese a su imagen diferente, posee cierta belleza que no lo hace tan aterrador.  En sus intervenciones es posible reconocer varios diálogos suyos extraídos de la obra cumbre de su autora.
      Brona Croft/Lily: Prostituta de origen humilde, que se liga sentimentalmente a tres de los protagonistas masculinos de la serie.  En un principio se encuentra enferma de tuberculosis, enfermedad de carácter mortal para cuando aparece; no obstante luego su existencia toma un giro inesperado, de modo que en la segunda temporada cambia lo suficiente como para darnos más de una sorpresa.  Se trata de alguien de connotaciones trágicas, que termina por convertirse en alguien por completo diferente a lo que en un principio era.
       Dorian Gray: El noble permanentemente joven y bello salido de la narrativa de Oscar Wilde, mantiene todos los rasgos originales del libro que le dio origen.  Es así como viene a ser un hombre que guarda con celo el secreto de su supuesta inmortalidad, relacionada con un cuadro donde quedan retratados todos sus pecados; asimismo es alguien que disfruta de experimentar todos los placeres posibles, donde los eróticos son los que más frecuenta y de tal modo que disfruta intimando tanto con mujeres como con hombres.  En un principio se veía como alguien casi angelical, pese a su lado siniestro, no obstante hacia finales de la segunda temporada se convierte en el mismo monstruo ideado por Wilde.
        Zembene: El supuesto empleado de Malcom es un hombre de raza negra, que se vino con este luego de su último viaje al Continente Negro.  De pocas palabras, semblante adusto y gran valentía, como el resto de los personajes de esta serie tiene sus propios esqueletos en el armario.  Siente por Murray una lealtad a toda prueba.  Lamentablemente es el personaje más desaprovechado de toda la serie, pese a todo el potencial que posee para desarrollar varias líneas argumentales de interés.
       Ferdinand Lyle: Egiptólogo que comenzó como personaje recurrente en la primera temporada y luego en la segunda se convirtió en alguien estable.  Es un dulce hombre mayor que se interesa en los misterios que descubren Malcom y los suyos, llegando a volverse un gran aliado, si bien sus verdaderos motivos para ello no resultan por entero claros.
       Evelyn Poole: Una mujer mayor de gran sensualidad, que como Lyle comenzó en un papel secundario, pero que después se volvió en alguien principal, manteniendo un amorío con Sir Malcom.  De entre todos los ya mencionados, es la única persona ligada por completo al mundo de la oscuridad.

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