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domingo, 27 de diciembre de 2020

Post N° 800: Dolor por Richard Corben.



     Este desgraciado año de 2020 aún no acaba y en su último mes se llevó a otro de los grandes, al genial Richard Corben, artista de la ilustración que me acompañó durante toda mi adultez, hasta esa fecha fatídica en que dejó esta tierra el 2 de diciembre.  Tenía 80 años cuando partió, así que tuvo una vida plena, llena de triunfos y legando a sus seguidores un montón de joyas del cómic y la ilustración.  Por razones que ya deben ser obvias, he decidido dedicarle este post tal como lo hice en su momento con Stan Lee, cuando llegué al número 600 en mi Cubil del Cíclope, ya que tal como el sonriente Stan es uno de los creadores que más he llegado a admirar y cuya muerte me ha causado bastante pesar.
     ¿Por qué digo que Corben me acompañó durante toda mi adultez hasta ahora? Pues porque supe de él cuando ya estaba en la universidad, justamente durante mi segundo año en ella y cuando luego de estudiar un año completo Filosofía, me metí a la carrera de Castellano.  Ese primer semestre del recordado año de 1995, entré al Curso Facultativo de Ciencia Ficción y allí tuve el gusto de conocer a uno de mis mejores amigos, a Miguel Acevedo y quien al poco tiempo después me prestó algunas de sus revistas Creepy, en la que aparecían varios de sus trabajos; creo que el primero de estos que pude leer y ver fue El Diamante Negro, que si no me equivoco se trata en realidad de una serie de historias dedicadas a tal maldito objeto.  Pues les confieso que apenas tuve en mis manos tal relato de horror sobrenatural, me quedé fascinado con su técnica…Y es que entre los grandes aportes que le dio al llamado noveno arte, se encuentra su uso del aerógrafo, por medio del cual logró darle un carácter 3D muy especial a sus imágenes y que pese a su estilo igual caricaturizado, da la impresión de realidad monstruosa y palpable con la cual consigue transportarnos a esos ambientes ficticios.  Por otra parte, amo sus aberraciones tanto como las de su colega Berni Wrightson, con quien compartió en las páginas de la editorial Warren en aquellos años y sus publicaciones para la mencionada Creepy y su hermana Eerie; pero el trazo de Corben posee algo que el papá de Shwampy no posee y que me gusta demasiado: un erotismo que aunque no es realista como el de otros colegas, da gusto cómo contrasta con sus criaturas pútridas, en una armonía perfecta… Me encantan sus monstruos y sus mujeres voluptuosas, vampiresas que esconden un lado siniestro atrayente.



     Apenas me introduje en la obra de Richard Corben, hice lo posible por conseguir algo suyo.  Cuando aún se encontraban ejemplares de la desaparecida editorial española Toutain y gracias a las ofertas de la comiquería Antiyal, donde hice varias de mis primeras compras en materia de historietas, pude comprar al menos dos compilatorios suyos: Den 2 y Mundo Mutante (¿O era Underground?).  Estos los leí hace muchos años ya y los tengo por ahí en mi biblioteca (en realidad, en uno de los muebles que poseo donde guardo cómics) junto a un montón más, que no sé bien en cuál lugar se encuentran.  La verdad es que no recuerdo de qué se tratan, así que me daré tiempo para buscarlos y releerlos.  Muchos años después visité otra tienda del rubro, la carísima ¡Shazam! y allí tenían dos títulos diferentes de la época de Toutain en excelente estado, que se hallaban a muy buen precio y, como no, estaban dedicados a otros títulos suyos; yo andaba sin plata en efectivo y no sé por qué razón no fui a un cajero automático de inmediato; el tema es que quedé de ir al día siguiente o algo así y cuando ya volví se los habían llevado… Por casos como esos, ahora apenas se me presenta una oportunidad así no la desaprovecho, que menos mal hoy en día tengo mi tarjeta para pagar de manera electrónica.
     En la misma Antiyal conseguí a precio de huevo Vic & Blood sobre el relato del mismo nombre de otro maestro: Harlan Ellison.  Era una edición tipo “taco”, de papel barato, de la editorial Norma y que creo venía con otras historietas, aunque de otros autores.  Por ahí la tengo también.  Con posterioridad, mientras iba camino a mi casa luego de la pega, conseguí en un puesto de libros que estaba al aire libre varios ejemplares de una mejor edición de Vic & Blood, de tamaño más grande y papel de calidad superior; esa vez compré como 5, uno para mí y los otros para regalar, así que me llevé todos los que tenía el vendedor (luego quedé como rey ante los amigos a quienes les hice tal obsequio).
    En una desaparecida tienda de cómics cuyo nombre no puedo rescatar, pillé a módico precio una edición chiquitita y de dos números de Banner, una emotiva historia escrita por Brian Azarello sobre Hulk e ilustrada por Richard Corben.  De ese modo supe que aparte de trabajar al amparo de los relatos de horror, este hizo bastante para Marvel, DC y otras compañías no precisamente de miedo; más encima, volvió a hacer dupla con Azarello para Hellblazer (que bien sabemos tiene mucho del género que más le gustaba) y al menos hizo una novela gráfica sobre nada menos que el Motorista Fantasma (personaje marvelita con mucho de la estética del género).  En cuanto a Banner y su maravillosa interpretación del Coloso Esmeralda, de puro tonto no me compré la edición de lujo de Panini en tapa dura, cuando la encontré barata en la Librería Chilena.


   Un día andaba vitrineando en la sucursal chiquitita de Crazy all Comics, una cadena de comiquerías que pese a sus valores excesivos, de vez en cuando tiene ofertas para volverse loco; fue así cómo me encontré nada menos que con su versión de La Casa en el Confín de la Tierra, la famosa novela de William Hope Hodgson y que no hace mucho había tenido el placer de leer.  Menos mal que no dudé en adquirirla y de paso le conté a Miguelito, otro incondicional de Corben, así que por encargo suyo me llevé otro ejemplar.
    Gracias al dato que me dio mi amigo Marcelo López conocí Buscalibre, servicio de venta de libros, cómics y demases por Internet, el cual siempre tiene geniales descuentos y donde puedes encontrar hasta títulos descatalogados; fue así que entre todas las joyitas que he adquirido por medio de este servicio, se encuentran los dos tomos de La Guarida del Horror, uno dedicado a Edgar Allan Poe y el otro a Howard Phillips Lovecraft, en cuyas páginas hay valiosas adaptaciones de los cuentos de estos y también de algunos de sus poemas; cabe mencionar que en el volumen sobre Lovecraft, el guión corre por completo de parte suya. Un detalle valioso de estos compilatorios, es que junto a sus versiones gráficas de los clásicos, van  los mismos textos originales, para disfrutar por igual de las historias también tal como las idearon sus padres.
     Solo hace un par de meses atrás adquirí otro compilatorio de Richard Corben por medio de Buscalibre, se trata de un bello tomo de más de 300 páginas con el nombre sugerente de Sombras en la Tumba y que comenzaré apenas termine este mismo 2020, que ya se acaba, el libro que ahora tiene mi atención.  Acá encontramos varios de sus trabajos en blanco y negro y una serie de portadas suyas a todo color.
     Pendientes me quedan sus trabajos para Conan el Bárbaro, que estuve a punto de comprarme este año y los realizados para Hellboy, los que deseo mucho.  Hay otros títulos suyos que he estado a punto de conseguir también en más de una ocasión, que espero adquirirlos ojalá el año que viene, pues están a buenos precios como su recopilatorio de historias para la revista Creepy, El Dios Rata y un tomo más grande de sus adaptaciones de Poe llamado El Espíritu de los Muertos.
     Termino este homenaje realizado con todo mi aprecio al maestro, dejando constancia de que prometo volver a verme de una vez Heavy Metal, la película de culto animada de principios de los ochenta y donde en uno de sus segmentos fue adaptada su primera historia de Den, que ya ni me recuerdo de qué se trata, pues la vi en la época de los VHS.
    Soñé varias veces con la idea de que adaptara algún trabajo de Stephen King o que ambos hicieran algo exclusivo para el cómic, pero me quedaré con las ganas o la ilusión.
     Richard Corben, siempre estarás en nuestros corazones y tengo fe en que en el Más Allá te pueda encontrar junto a otros genios que amo, para así charlar de lo lindo sobre todas esas historias que amamos.


domingo, 4 de agosto de 2019

La Mujer Maravilla Actualizada.


1. Una razón de ser para volver a contarnos su historia (otra vez más):

       En 2011 se reinició el Universo DC, luego de los eventos de Flashpoint, con lo que las colecciones de varios de sus personajes principales partieron de cero por completo (como Superman) o con algunas modificaciones importantes (entre estos últimos, Batman) y al respecto no podía faltar la nuestra amazona favorita.  Los encargados de esta hazaña, tras casi 25 años de gloriosas historias y por las que pasaron artistas de la talla de George Pérez, William Messner-Loebs, Phil Jimenez, Greg Rucka, Gail Simone y J. Michael Straczynski en los guiones y repartidos a través de todos esos años, fueron Brian Azzarello en las historias y Cliff Chiang en los lápices…La verdad, es que este último equipo la tenía bien difícil, considerando el enorme legado que le tocó recibir y de modo que era imposible que no se hicieras las “odiosas comparaciones”, con lo realizado por Pérez durante los años ochenta en casi un trienio que estuvo a cargo de ello.  
      Pero, independientemente de los gustos personales y en lo que concierne a la manera de cómo enfocar a un personaje tan extraordinario como este, la pareja lo hizo muy bien y aunque a juicio propio de este servidor, la pluma de Chiang no está entre mis favoritas, un consagrado como Azarello logró dar en el clavo.  No obstante, cuando comenzamos a leer la “nueva” serie (que, en todo caso, han pasado ya 8 años desde ello), quien haya disfrutado con las aventuras de la princesa Diana “Post Crisis”, se encuentra con un universo mitológico, en muchos sentidos, bastante diferente a lo que pudimos conocer.
      Vayamos por parte.

2. El primer arco argumental (año 1):

     Esta vez no conocemos el origen de las amazonas, que de manera tan épica y sublime llevó a cabo el mencionado Pérez en otra época (acompañado por Len Wein y Greg Potter) y sale en escena una ya crecida Diana de Themyscira, viviendo en el mundo de los humanos, tras su partida de la isla en la que nació.  Esta tiene más o menos 21 años y en contraposición a la emisaria de su cultura, que llegamos a conocer anteriormente, convirtiéndose en toda una figura pública, vive por lo general en el anonimato entre hombres y mujeres mortales.  Sin embargo, la aparición en su vida de una joven madre soltera de nombre Zola, cambiará su vida para siempre, al convertirla en su protegida, luego de enterarse de que varios dioses del Olimpo quieren verla muerta a ella y a su hijo.  Mucho debe hacer a lo largo de 12 números (y 12 meses, en los que transcurre este arco argumental en el mundo real) para conseguir su objetivo, entre los que aparecen unos cuantos aliados y varios enemigos, todos ellos pertenecientes al mundo que creyó dejar atrás cuando abandonó su primer hogar.  
     Solo avanzada la colección, llegamos a saber algo del nacimiento de la protagonista, ahora despejado de los ribetes nobles que tuvo en el pasado, para formar parte de la atmósfera más cercana a una visión mundana de las deidades griegas y que ahora ya no son tan sabias y magnánimas, como nos las llegaron a presentar en el pasado a través de estas historietas.
     Por otro lado, la misma sociedad de las amazonas tampoco es la utopía de antaño, que incluso la misma heredera de la reina Hipólita, sufrió de bullying de pequeña entre las suyas, debido a su particular naturaleza y tampoco se observa mucha amistad hacia esta cuando tiene que regresar a Themyscira.  Y para qué hablar de los dioses, como ya se adelantó algo más arriba, que ahora las guerreras ya no cuentan con las bendiciones de varios dioses tutelares y lo que se supone era tener el apoyo incondicional de Hera, luego nos damos cuenta de que esta ya no es la dulce matriarca que concedió su lazo mágico a Diana (en cambio, otro inesperado amigo entre los olímpicos, sí es quién le ha obsequiado esta formidable herramienta; aparte de luego volverse un valioso aliado, a lo largo de este primer arco argumental).  
     De los dioses que llegamos a conocer, solo Hermes se mantiene como amigo de la superheroína, siendo un importante secundario a lo largo de la etapa que hoy nos reúne.  En contraposición a este, veremos a un montón de dioses desinteresados en mantener fraternidad con Wonder Wowan, sus hermanas, para qué decir con los simples humanos y entre ellos mismos. Destaca una artera Discordia, que a veces nos sabemos sin sentir simpatía por ella o desprecio y los también fríos dioses gemelos de Apolo y Artemisa (llamada esta como “Luna”, al menos en la traducción española de ECC).  Luego nos encontramos con los dos hermanos de Zeus, Poseidón y Hades (Infierno en la edición que poseo), además de un Ares (Guerra aquí también) y siendo que este último, vive entre los mortales en un plano invisible, tal como sucede con el resto de los de su especie.  De igual manera más amigables, encontramos entre estas viñetas a Eros y a Hefestos, cuya ayuda para la justiciera resulta ser vital, a la hora de honrar su compromiso con la futura madre.  Para todos estos y otros personajes salidos de la mitología, el dibujante Cliff Chiang (tal vez siguiendo las indicaciones de Azarello) optó por darles una imagen por completo alejada de la visión más épica y revistiéndolos de una apariencia moderna, que otorga a la serie otra distinción mayor como actualización de la protagonista y su serie.
     Cabe mencionar la incorporación de un nuevo personaje de características míticas y de quien luego nos enteramos de que se trata de un semidiós: Lennox Sandsmark, un rubio y varonil hombre, de poderes bien especiales, que aparece cuando menos lo esperamos para unirse a la misión de Diana.



3. Qué más podemos valorar de esta etapa.

     Las historietas de la Mujer Maravilla, tal como las creó en plena Edad de Oro de los cómics el psicólogo feminista William Moulton Marston, tenían entre otras cosas una segunda lectura erótica, relacionada con la emancipación de las mujeres y la idea del poliamor que él mismo defendía junto a su esposa y a la amante que ambos compartían (en quien se inspiró para crear a tan magnífico personaje…y al respecto, les recomiendo mucho ver el filme El Profesor Moulton y la Mujer Maravilla, que creo les encantará).  No obstante, esta faceta de sus relatos se perdió cuando se infantilizaron dichos cómics y si bien luego en los setenta, las historias comenzaron a volverse más oscuras, hasta el celebrado reinicio orquestado por Pérez y compañía, no se había rescatado en mayor medida esto (salvo honrosas excepciones en miniseries y especiales, claro).  Es así, que bien se puede decir, que esta Wonder Woman posee algo de su origen, que igual estamos hablando de un reinicio suyo más orientado a un público por completo adulto.  Ahora bien, al menos los primeros 12 números no tienen esto por parte de Wondy, pero sí es posible verlo en otros personajes, entre dioses y mortales (como ejemplo, sin mencionar mayores detalles, cabe hacer referencia a las costumbres de las amazonas para conseguir nuevos bebés).  Por otro lado, el nivel de violencia de esta serie resulta ser bastante, que sangre, mutilaciones y hasta decapitaciones abundan; asimismo, los monstruos resultan ser muy espantosos.
     Y como se trata de una revisión más o menos iconoclasta de la princesa guerrera, al menos en su primer año no aparece ningún otro superhéroe, que se supone esta serie parte 5 años antes de la colección mensual de la Liga de la Justicia y cuando buena parte de ellos se conocen.  Por otro lado, al parecer la superheroína todavía no conoce a Steve Trevor, el famoso secundario tan caro a las aventuras de la amazona (su pareja en la etapa Pre-Crisis y amigo en la siguiente continuidad… si bien en la misma colección de la Liga, se deja claro que ya se conocían hace un buen rato).
    Cabe destacar el transfondo mitológico con el que dotan los autores a este reinicio, alejándolo al menos del resto del universo DC durante su primer año.  Hay mucho de la herencia de las viejas narraciones griegas a lo largo de sus páginas, lo que incluye infidelidades, hazañas épicas, viajes dignos de Odiseo entre los mundos de los dioses, profecías y traiciones; todos ellos elementos para enriquecer una serie hace rato famosa dentro del género y los cómics, que los amantes de Wondy, que más encima aman a los clásicos, disfrutarán mucho.
     Como solo tengo los 3 primeros volúmenes compilatorios, de esta versión actual de Wonder Woman, me quedo en suspenso sobre qué pasará más adelante con el personaje.  Así que para cuando logre tener el segundo año completo, les contaré más al respecto.

lunes, 15 de enero de 2018

Antes de Watchmen. Novena parte: Moloch.


9.1.-El Dibujante: Eduardo Risso (nacido el 23 de noviembre de 1959).

     Hoy en día es uno de los dibujantes argentinos de mayor renombre en el mercado gringo, trabajando para DC, Marvel y otras editoriales de prestigio como Image y Dark Horse.  De este modo, viene a ser uno de los tantos artistas trasandinos con una exitosa carrera allá, ya sea en historietas de superhéroes, como en otras de corte más adulto (tal cual los también consagrados Fabián Niciesa, guionista y los igualmente ilustradores Enrique Breccia, Ariel Olivetti y Enrique Alcatena).
     Su carrera comenzó en su patria trabajando en revistas emblemáticas en lo que concierne al cómic de su país (las que bien en Chile hemos podido disfrutar…por ser vecinos) como Fierro y Puertitas.  Ya en esos años, plena década de los ochenta, comenzó a colaborar con escritores como Ricardo Barreiro y Carlos Trillo, con quienes ha laburado en varias ocasiones, siendo que con el último luego siguió trabajando cuando comenzó a ser editado por los europeos y en otras revistas de renombre como Totem.  Entre los títulos que realizó en esta época, se encuentran Parque Chas (sobre un barrio bonarense en el que suceden eventos extraordinarios, como si fuese una especie de portal entre mundos extraños), Caín (correspondiente, más o menos, a la ciencia ficción antiutópica, en la que su protagonista, Caín y nacido en la miseria, decide centrar su vida en la violencia y la venganza para desentrañar sus oscuros orígenes) y Fulú (la odisea de una esclava negra en Brasil y tras la búsqueda de recuperar su libertad en el siglo XVII).
     En los noventa su pluma estuvo al servicio de empresas europeas, títulos que luego los estadounidenses no se resistieron a publicar.  De entre estos trabajos suyos se encuentran Bordeline (otra vez con una dama de protagonista, aunque ahora en un futuro postapocalíptico y en el que su protagonista tras terribles eventos en su vida, se transforma en una asesina incapacitada para tratar con sus congéneres), Yo, Vampiro (también conocida en español como N/N y en inglés como Boy vampiro, corresponde a una interesante variación del tema del vampirismo, centrada en un chico de origen egipcio que desde la época de las pirámides sigue en su existencia de inmortal, luego de que un meteorito al caer le provocó tal mutación) y Chicanos (sobre las vicisitudes de una detective tras robar los documentos que incriminan a un mafioso en un asesinato y ello la lleva a tener que escapar de su banda).  Otras series limitadas suyas que se pueden mencionar son Horror Revisitado y Video Noir.
     Ya en las lides yanquis, comenzó haciendo novelas gráficas sobre la franquicia de Alien para Dark Horse, incluyendo, además, al menos 4 miniseries para la mítica revista Heavy Metal: Slippery Woman, Indecisión, Incompatible y Costume Party.  Sin embargo, lo que más gloria le ha traído en material del llamado noveno arte para los gringos, que no tenga que ver con superhéroes, viene a ser su labor junto a Brian Azarello, guionista con el que ha colaborado en otros trabajos también y a lo largo de nada menos que de 100 números.  En esta saga, todo uno de los títulos emblemáticos del sello para lectores adultos Vertigo de DC, un hombre se dedica a entregar maletines con 100 balas que otorgan a sus dueños la oportunidad de matar a tiros a quien deseen; es así que una misteriosa organización está involucrada en ello e incluye una venganza contra las 13 familias que traicionaron hace años a esta agrupación conocida como Minutemen o Milicianos.  Esta obra ganó un montón de premios y está considerada dentro de lo mejor de su estilo y de sus creadores.
     En materia de superhéroes (dentro de lo que está, por supuesto, Antes de Watchmen), se pueden mencionar varios trabajos memorables de Risso.  Esta vez solo me remitiré a 2 trabajos en especial, uno para Marvel y otro para DC: Logan es una historia de 3 partes escrita por otro de los grandes guionistas de cómics,  Brian K. Vaughan, con quien realizó un emotivo relato sobre el pasado del mutante más célebre y querido de todo el universo marvelita.  Ambientada en la Segunda Guerra Mundial y nada menos que en un campamento para prisioneros nazi, vemos a Wolverine atrapado entre sus rejas, aunque nunca sin perder su fuerza de voluntad, para convertirse en la peor pesadilla del mandamás del lugar.  Luego nos encontramos con Batman: Ciudad Rota, una historia de detectives en la que el Murciélago debe resolver el horrible crimen de una mujer asesinada, encontrándose en el camino con algunos de sus villanos más famosos como lo son Killer Croc, el Ventrílocuo y Scarface, el Pingüino…y el Guasón.
     Solo terminaré este apartado dedicado a la obra de Risso, mencionando que una vez más junto a su socio Azarello, realizó una de las miniseries más impactantes de todos los especiales que representaron el mundo trastocado de Flashpoint: El Caballero de la Venganza, una en verdad sublime historieta en la que Batman no es Bruce Wayne y el Guasón resulta ser nada menos que alguien muy ligado al pasado del Caballero Oscuro.
      …Y para colgarme, el año pasado en noviembre el artista fue invitado a un evento ñoño (más encima gratuito para el público) en el que dio una charla y, por supuesto, firmó autógrafos. Me quedaba todo muy cerca de casa… ¡Y no asistí! (aunque sí lo hice al siguiente día, aunque para entonces ya no estaba este valioso caricaturista) ¿Para colgarme, cierto?


Una impactante portada para otra novela gráfica que les recomiendo mucho.
9.2.- El cómic.

      Se trata de la tercera miniserie escrita por el igualmente sobresaliente J. Michael Straczynski para este proyecto, luego de haber firmado para Búho Nocturno y Doctor Manhattan.  Este arco argumental consta de 2 números y viene a ser el único de todo Antes de Watchmen dedicado a un villano; sin embargo tal como en otros títulos de la colección, aparecen como “invitados” otros personajes, es decir,  los mismísimos superhéroes, que la obra original y las precuelas en su mayoría tratan sobre ellos.  No obstante, al dársele este protagonismo al único villano destacado en la historieta de Moore y Gibbons, se pudo complementar mejor cómo es ese oscuro mundo de ficción (y tan cercano al nuestro), en el que transcurren estas divertidas historias.  No se debe olvidar, además, que tal como sucede en el título germinal de todo esto, el destino final de Moloch está ligado de manera inexorable al de Ozymandias, de modo que en sus páginas se nos revelan sus antecedentes de manera gratificante.
      El cómic comienza con un Moloch (no puede ser más ominoso su nombre, sacado de un destacado demonio del mundo antiguo y mencionado incluso en la Biblia) ya devastado y casi en la vejez, terminando sus años de prisión (antes de que lo encontremos en los acontecimientos de Watchmen).  En una historieta tradicional de hoy en día sobre el género, bien podría ser que este momento en la vida del ex malhechor daría paso a su conversión e incluso a su opción por el camino de los justicieros, ya sea como uno más del grupo o como importante aliado (cabe recordar no más los casos del Flautista, el Bromista II y por un tiempo con el Capitán Frío en las revistas de Flash o los ejemplos aún más destacados de Viuda Negra y Ojo de Halcón con los Vengadores); incluso acá se ve como el sujeto de aspecto de duende es acogido por su antiguo rival, millonario, genio inventor y supuesto filántropo Ozymandias, quien le da una nueva oportunidad al ofrecerle un trabajo (las similitudes de todo esto con varias facetas de Batman y su misión redentora hacia algunos de los villanos en retiro, es evidente)…Sin embargo estamos hablando de un cómic de Antes de Watchmen, por lo que pese a las apariencias las cosas no son dulces como se quisiera y bien quienes conocemos el texto genérico, sabemos que el gesto del antiguo paladín esconde más que buena voluntad.  Empero, es en la manera que esta obra nos muestra la génesis del final de Moloch, que se haya presente una vez más la maestría de sus creadores.
    Resulta difícil no sentir piedad por este Moloch decrépito, puesto que además la trama nos lleva hacia sus recuerdos, desde su desgraciada infancia hasta su carrera como criminal.  Siempre opacado por el resto, primero por quienes debían ser sus pares y se burlaban de su bizarro aspecto (he ahí, tal vez, la mejor justificación suya para abrazar la senda del mal), luego por las mujeres que lo rechazaban aun estando en el poder y, por último, por los propios Watchmen, que una y otra vez lo derrotaban.  Fácilmente podría decirse que tal como queda de manifiesto en las viñetas de Moloch, el villano nunca fue uno de esos genios del mal sobresaliente por sus fechorías, al contrario, siempre (y aún en sus mejores momentos) fue con suerte un segundón.
      En medio de un mundo en el que los poderosos en buena parte no poseen empatía alguna y son tanto o más maquiavélicos que quienes son considerados la escoria de la sociedad, se nos muestra al protagonista de este título como un sujeto que aparte de ser patético, demuestra en sus debilidades una humanidad de la que carecen gente como el Comediante o los ya mencionados Doctor Manhattan y Ozymandias.
     Las dos portadas creadas por Eduardo Risso, en verdad preciosas pese a su elemento más siniestro, nos presentan a un Moloch como en realidad apenas llegamos a vislumbrar en la historieta: como un hombre de temer y mortal como él solo.  Esta idea de crear ilustraciones más o menos engañosas para las portadas de los cómics, es habitual en las revistas de superhéroes y las que muchas veces nos hacen una promesa de algo que en realidad no sucede, tal  y como se creyera en su interior, pues como en la vida real todo es más complejo de lo que se quisiera (siendo que, por supuesto, estas formidables portadas se hacen así para vender más, que estamos hablando de un mercado más).  Por otro lado, el engaño que son estas imágenes, juega de igual manera con la dimensión de supuesto mago que es el propio Moloch, algo retratado dentro de esta obra. Y, sin embargo, el uso las cartas de juego como símbolo en ambas ilustraciones, no es algo gratuito, ya que representan no solo el azar, sino que en la manos de Moloch el deseo de todo ser humano de controlar el destino; luego queda demostrado que por mucho que la voluntad nos motive, no siempre podemos tener todo lo que queremos y nuestros planes se van al carajo. Destaca también en el número 2 de la miniserie, la efigie del soberbio Ozymandias, quien, como ya sabemos, marca el destino final del malogrado protagonista.   Con respecto a las viñetas que conforman el resto de la novela gráfica, dejan de lado su aspecto más realista, para pasar a una estética de tipo caricaturesco y exagerado en ocasiones, que resalta el patetismo de sus situaciones.

Da pena este Moloch...¿Cierto?

miércoles, 16 de agosto de 2017

Regreso al Mundo de Watchmen. Séptima Parte: Rorschach


7.1- El Dibujante.

     Luego de Jae Lee (definitivamente uno de mis favoritos), de entre todos los grandes artistas del dibujo que trabajaron para Antes de Watchmen, sin dudas que el siguiente que tiene mi completa admiración por la calidad y estética de su trazo, viene a ser Lee Bermejo. Pues tuve el gusto de conocerlos hace años ya, gracias a una de las novelas gráficas más hermosas sobre el Caballero de la Noche, con las que me he encontrado a la largo de mi vida: Batman: Nöel, que él mismo escribió además de realizar sus viñetas.
      Debe saberse que este hoy en día consagrado caricaturista comenzó su labor nada menos que muy joven, como becario para WildStorm, el sello creado por Jim Lee en Image Comics y que luego pasó a ser parte de DC.  Sin tener mayores estudios formales a diferencia de muchos colegas suyos y valiéndose solo de su talento como autodidacta, sus primeras incursiones profesionales estuvieron en las franquicias de Resident Evil y Gen 13  entre 1998 y 1999 (siendo la segundo aquí mencionada una serie muy popular por aquellos años). 
     Ya conseguido una reputación en el medio, destacable viene a ser su labor en las páginas del Anual 1 de Wildcats, otro de los títulos estrellas de WildStorm y luego su salto en grande a DC, realizando varias colaboraciones para títulos sobre Superman y, por supuesto, Batman. 
      El sello Vertigo de la misma DC también lo ha fichado en más de una ocasión, como ha pasado con algunos de sus títulos insignia tal como Hellblazer y 100 Balas.  En el caso de esta última colección mencionada, debe saberse que en ella trabajó junto a Brian Azarrello, el mismo guionista con el que ha hecho varias de sus obras más destacadas como Lex Luthor y Joker, además de esta misma miniserie dedicada a Rorschach y a la que me referiré en breve.
     Para Marvel ha firmada nada menos que en algunas colecciones de Daredevil y X-Men, sin duda de entre lo más cotizado de la Casa de las Ideas.
     El perfeccionismo de su trabajo que busca un realismo que lo acerca a artistas como Alex Ross y J. G. Jones, lo ha convertido en uno de los portadistas más solicitados del noveno arte, pudiendo mencionarse sus bellas portadas para las tres primeras miniseries basadas en una de las novelas de Stephen King más emblemáticas: Apocalipsis (título al que me referiré dentro de poco en este blog). Ello para Marvel.

7.2- El Comic.

      El conflictuado y violento Rorschach es sin dudas uno de los mejores personajes de la creación original de Alan Moore y Dave Gibbons, debido justamente a su personalidad psicótica que lo convierte en un tipo que si no fuera por su fuerte sentido del deber, sería un psicópata más…y uno de temer.  Con su visión del mundo casi maniquea, en la que no hay perdón para los villanos y sus hábiles métodos de detective, si bien está inspirado en Question de la desaparecida editorial Charlton (que fagocitó DC), es una especie de cruce entre el Castigador y Batman.  Su dura infancia que lo marcó de por vida y su posterior opción justiciera que luego lo lleva a vivir apartado de la misma humanidad a la que ha jurado proteger, lo convierte en un sujeto carismático pese a no ser el alma de la fiesta.  De este modo contrasta con alguien como el Comediante, un tipo apuesto, sexy y siempre con una sonrisa, que no deja de ser un criminal más con permiso para matar, a diferencia de este otro sujeto amargado que se esconde bajo una máscara que causa temor, poco atractivo y que pese a todo quiere lo mejor para la gente.   
     Azarrello escoge muy bien la ambientación de su guión, llevando la historia al New York de los setenta, callejero, sucio y nocturno, lleno de delincuentes, prostitutas, proxenetas, drogadictos y personas en general de rostro endurecido.   Es así que en medio de este escenario nos encontramos con un Rorschach que trabaja en solitario, mientras anda detrás de un asesino serial que escoge entre sus víctimas solo a mujeres (siendo que nuestro protagonista posee un verdadero punto débil hacia las féminas indefensas y abusadas).  Por otro lado, en su camino se cruza un mafioso con aspecto de verdadero villano de cómics de superhéroes, toda una contrapartida en plan malvado al reservado y algo escuálido vigilante. 
     La trama ahonda en la soledad del protagonista, quien ha optado por no tener amigos, ni siquiera socios tras una temporada trabajando junto a Búho Nocturno.  Es así que la inclusión de una dulce mesera, con la que parece hay una especie de atracción entre ambos, que el argumento se vuelve mucho más fuerte a la hora de ahondar en la desgraciada vida de este hombre.
     Se trata de una de las novelas gráficas más violentas e impactantes de esta colección, sin un ápice de humor y en la que el acompañamiento gráfico de Bermejo aumenta sin dudas la crudeza de esta obra, que a mi humilde parecer es una de las mejores de Antes de Watchmen.   En ella el uso de tonos oscuros y las hermosas portadas (bastante ingeniosas por cierto dos de ellas, a la hora de jugar visualmente con la máscara del protagonista) para sus cuatro números, hacen de esta miniserie una verdadera delicia para los lectores.
     Para seguir la atmósfera de los lineamientos orquestados por los creadores originales, su sucesor mantiene la idea del diario de Rorschach.  Por lo tanto, tal como ya pasó con el de Ozymandias, se nos permite conocer de primera mano su propia psiquis, lo que significa adentrarse en su propia visión de mundo y que lejos lo diferencia pese a las cercanías al mencionado Ozymandias.
     Por último, debe mencionarse el hermoso homenaje y/o guiño que realiza Azarrello al filme de culto de Martin Scorsese Taxi Driver, hecho solo para cinéfilos, en unas cuantas viñetas donde Rorschach y el taxista interpretado por Robert de Niro en el filme tienen un muy interesante diálogo.  Tal momento no es gratuito y ubica de mejor manera al personaje del cómic, entre las grandes historias de los últimos tiempos. 

El homenaje a Taxi Driver.

domingo, 23 de abril de 2017

Regreso al Mundo de Watchmen. Tercera Parte: El Comediante.


3.1- El guionista: Brian Azzarello.

     Contar con este artista dentro del staff encargado de contarnos más acerca de los  personajes diseñados por Moore y Gibbons, bien puede ser considerado como toda una promesa del compromiso de DC en realizar lo mejor con el legado de estos dos británicos (y más todavía pensando en el carácter de “sagrados” de estos héroes para muchos de sus seguidores, para quienes resultaba impensable utilizarnos en nuevas historias que no salieran de sus mismos creadores).  Pues Azzarello está considerado dentro de los guionistas más respetados del medio hoy en día, debido justamente a la calidad de sus historias, que por supuesto lo ponen por sobre muchos de sus colegas.
     Estadounidense  y nacido en 1962, su trabajo puede caracterizarse por el alejamiento de las tramas de acción más convencionales, en beneficio de la intriga y el elemento policial; todo a través de argumentos maduros complejos, con más de una lectura y que por ello están dirigidos a lectores o bien más adultos o bien con la sofisticación intelectual suficiente como para apreciar su labor.  Estos elementos no solo son apreciados en su famosa serie para la línea Vertigo de DC titulada 100 Balas (1999- 2099, llegando a alcanzar el centenar de números) y otros títulos para público con “criterio formado”, sino que también en aquellos que ha hecho para personajes más convencionales de la misma DC, como asimismo de Marvel.  Siguiendo con su paso por Vertigo, es el responsable de una las tantas apreciadas etapas de la historieta de terror Hellblazer (entre los años 2000 y 2002, más un especial en 2009).
Brian Azzarello.
      Entre las colecciones más masivas de DC, celebrada es su contribución para las revistas de Batman, como en el caso de Batman: Ciudad Rota (2003) y Joker, dos miniseries que están consideradas entre lo mejorcito de la década pasada sobre el Murciélago y compañía; de hecho su mirada a la turbia vida de la Némesis del Señor de la Noche, durante largo tiempo estuvo en la cotizada lista de los más leídos en el New York Times.  Cabe mencionar que su estilo violento y propio del policial, calzó perfectamente con las tramas acerca del mayor vigilante de Ciudad Gótica.
       También resulta memorable su trama para nada menos que Superman con Por el Mañana (2004), la que en su momento causó cierta polémica por el tratamiento que le dio a uno de sus personajes secundarios, un sacerdote católico, pues acá Azzarello no temió en abordar las dimensiones divinas del superhéroe, al contrastar su imagen con la fe del religioso.
      El alto sitial de este autor para DC de igual manera es identificable, debido a que se le entregó la tremenda responsabilidad de relanzar nada menos que a Wonder Woman en 2011, cuando se reinició este multiverso con los llamados Nuevos 52.  Casi 3 años estuvo a cargo de la cabecera de la amazona más famosa de la historia, llegando a firmar hasta el número 32 de su colección; pues la tuvo “difícil”, ya que le tocó competir con el legado de nada menos que de George Pérez, cuando este otro en los ochenta actualizó con tanta dicha a la mayor superheroína deceísta.
      En Marvel destacable es su aporte para la miniserie de Hulk titulada como Banner (2001).  Pues tal como dice su nombre, en una demostración más de su ingenio, aborda de manera muy realista la dicotomía Hulk/Bruce Banner, en cuanto a los conflictos entre ambas identidades compartiendo un mismo cuerpo.
      A lo largo de su carrera ha colaborado con varios de los más ilustres dibujantes del noveno arte, siendo que en muchos casos ha repetido dicha asociación, obteniendo premiados resultados.  Es así que en la ya citada 100 Balas, el ilustrador que lo acompañó fue el argentino Eduardo Risso, el mismo con el que llevó a cabo la novela gráfica de Batman Ciudad Rota.  Un verdadero ícono del cómic ya clásico se codeó con él durante su etapa a cargo de los guiones de Hellblazer, Richard Corben y con este mismo produjo la ya citada aventura del famoso monstruo gamma marvelita.  Otro maestro de la ilustración como lo es Lee Bermejo, se repitió el plato con Azzarello, al hace juntos la nombrada Joker, así como Lex Luthor: Hombre de Acero (2005), además de la segunda miniserie que el propio Azzarello realizó para Antes de Watchmen y de la cual ya se hablará en su momento.
     Como su carrera profesional ha sido mayor en DC, fue el responsable de guionizar uno de los 6 cortometrajes anime que formar parte de la elogiada compilación Batman: el Caballero de Ciudad Gótica (2008).  De igual manera tuvo a su cargo la escritura de la adaptación animada de todo un clásico dentro de los cómics de Batman: La Broma Asesina (1988), filme animado para el cual tuvo que crear nuevo material argumental, de modo de desarrollar mejor al personaje de Batichica, para que los espectadores que apenas la conocían pudiesen compenetrarse más con ella, en cuanto a lo que le pasa dentro de esta historia.  De este modo, tras su participación en Antes de Watchmen, fue la tercera vez en la que trabajó con material hecho por Alan Moore, ya que este inglés es el escritor de la mencionada novela gráfica y que está considerada entre los grandes hitos del Murciélago.


3.2- El Cómic.

     Dibujado bellamente por J. G. Jones (de quien no me referiré mayormente, pues ya lo hice en su momento hace años cuando escribí sobre Wonder Woman: Hiketeia), está conformada por 6 números (tal como la ya revisada en este blog miniserie de los Minutemen y la de Ozymandias, próximamente por estos lares).  Es así que esta considerable cantidad de números, permite ahondar en mayor profundidad que en el caso de Espectro de Seda, en el oscuro pasado de un personaje tan complejo como lo es el Comediante.
     Al leer en su conjunto esta serie de precuelas sobre Watchmen, queda en evidencia la relevancia que posee alguien como este mercenario sociópata, dentro de toda la obra de original de Moore y Gibbons, como de igual manera en estas otras mismas novelas gráficas.  Pues cabe mencionar que la historia misma de la dupla británica, parte nada menos que con la figura del Comediante, la que a manera de efecto dominó provoca todos los posteriores acontecimientos, así como une el resto de los eventos pasados que se nos van revelando.  Por otro lado, no se puede olvidar que este mismo sujeto fue el único de los primeros justicieros en estar en la segunda conformación, que toma el relevo y protagonismo dentro de la novela gráfica primigenia.  De este modo Edward Blake (nombre real de este vigilante), mantiene también una presencia destacada, dentro cada uno de los especiales dedicados a sus compañeros; es así que más que ningún otro caso, vamos contemplando su evolución (o involución, tal como queda detallado gracias a Azarello y Jones), desde su temprana labor como hombre de acción, hasta su madurez y que incluso ya superado el medio siglo de vida lo mantiene activo y vigoroso.   
      
     Pese al carácter violento y falto de empatía de este sujeto, algo que para nada está ausente en este cómic (si no que al contrario, queda más claro que nunca), acá se le puede ver una faceta mucho más humana que la conocida hasta ahora; pues tal como se presenta al principio, este hombre es capaz de sentir amor y estamos hablando de uno muy especial: el de amigos, es decir, la confraternidad que hay entre hombres y que tantos relatos ha dado a lo largo de la historia en numerosas culturas.  Y en este caso no estamos hablando de un compañerismo con cualquier “hijo de vecino”, si no que esta versión del Comediante es nada menos que amigo íntimo de los hermanos John y Robert Kennedy, relación que marca toda esta miniserie desde principio a fin.

        Al tener como personajes secundarios dentro de este título a los hermanos Kennedy, en realidad estamos adentrándonos en aguas más turbias que la ficción, pues el argumento lo que hace es utilizar la misma realidad de los “trapitos sucios” del gobierno de los Estados Unidos, para hacer un repaso por lo más tumultuoso de la década de los sesenta gringos; de este modo nos encontramos con el Comediante no como un espectador de tales eventos, sino que como un protagonista de importancia  dentro de estos mismos, al manchar con su huella tales acontecimientos.  Es así que se puede decir que esta historieta es una revisión en clave política, pero profundamente crítica y verosímil de este periodo.
        El comienzo de esta novela gráfica no puede ser más prometedor, pues ya en las primeras viñetas aparecen no solo los Kennedy, sino que también la esposa del Presidente, Jacqueline y otro relevante personaje dentro de la historia usaca de aquella época.  La manera de cómo se ve plasmada la presencia del Comediante en sus vidas y en la del resto de la nación, deja claro de que estamos frente a un cómic serio y adulto, algo que solo un lector informado puede llegar a apreciar en su totalidad; de hecho, la historieta se encuentra exenta de humor, algo que daba sin dudas un respiro en medio de tanta tragedia en las miniseries anteriores y que también podrá verse en la mayoría de las que le siguen a esta.  Respecto a la involucración del mercenario por la zona más siniestra de los años sesenta, según esta historia, viene a estar su participación en los disturbios raciales de Los Ángeles, como, por supuesto, en lo que concierne al conflicto armado en Vietnam (de hecho, espantoso en realidad viene a ser su papel en la tristemente recordada masacre de My Lai).  El cuadro se completa, cuando este sujeto termina participando de manera muy directa en el asesinato, de otro destacado personaje real de la cronología gringa.
        Nada llegamos a conocer acerca de sus “orígenes secretos·”, a diferencia de lo que vimos con anterioridad y lo que sucederá con las novelas gráficas que están por ser revisadas en Antes de Watchmen.  Pues el Comediante viene a ser lo peor dentro de la figura del vigilante de un cómic de superhéroes: alguien que no solo gusta de la violencia, sino que en su supuesto papel de justiciero, lo único que hace es satisfacer su ego y su hambre de sangre.  Por lo tanto en esta obra no importa qué lo llevó a tomar su nombre de guerra, sino qué pasó con él como para que se transformara en alguien tan detestable.  Por lo tanto a lo largo de estos 6 números, lo acompañamos en su descenso por el infierno de la autocondenación.
        El Comediante dentro de toda su perfidia es sin dudas, como representante en las sombras del gobierno estadounidense, la encarnación de los mismos crímenes políticos de dicho país.  Esto, puesto que como ejecutor en representación de su país, quien enarbola su bandera en su mismo traje y más encima es considerado como héroe y patriota por muchos de los suyos, no duda en actuar con violencia para defender los supuestos ideales de libertad y justicia.  Su figura masculina y fuerte es la propia de un estado imperialista, que ve a los demás pueblos y a los otros, como objetos para conseguir el poder absoluto.  En cierto sentido, Edward Blake es la antítesis del heroico Capitán América, puesto que mientras este otro enarbolando sus mismos símbolos patrios defiende lo mejor de sus principios, el otro solo se esconde bajo ellos para dar pie a sus miserias.  No obstante habrá que esperar a la misma miniserie dedicada a Ozymandias, para descubrir, con sorpresa, una faceta mayor de este nefasto hombre, que en un momento supo apreciar el valor de la lealtad y que al menos como nos lo deja  su último número, se ha vuelto más que nunca en un asesino sin escrúpulos.
      Una última reflexión tras haber leído este título, el nombre de guerra de Edward Blake, el Comediante, quien usa como distintivo la icónica carita sonriente conocida como Smile (surgida en medio del discurso pacifista hippie de los sesenta), es sin dudas toda una contraposición a la imagen positiva de todo ello.  Puesto que la sonrisa de Blake no es la propia de la sana alegría, ni la que surge del buen humor y la comunión con los demás, sino que es producto del hedonismo de un sádico para quien los otros nunca son sus iguales; las malas pasadas que les hace vivir al resto, quitándole importancia a la seriedad de las cosas con sus actos violentos y ridiculizándolos con sus bromas (tal cual el Guasón), es sin dudas toda una ironía frente al significado más sublime de la vida real: que esta sí que vale la pena vivirla en compañía con el resto de quienes nos rodean, algo que en su soledad el Comediante ha optado por obviar en su naturaleza insana.


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