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martes, 4 de noviembre de 2025

Deudas pendientes 1: Peter David


 


I. 2025 doloroso


    Este año ha sido duro, más que ninguno que yo recuerde, debido a todos los grandes artistas que se han ido, muchos de ellos y ellas importantes para mí; también ha fallecido personas que presencialmente han formado parte de mi vida, algunas parte valiosa de mis primeros años en la tierra, como mi querido Tío Jaime y a quien solo ahora menciono por estos lares.  Es la ley de la vida, en todo caso, que a medida que uno se va volviendo más viejo, es inevitable que la gente alrededor de uno, también, vaya acabando su ciclo en este nivel de existencia.  Es uno mismo quién no sabe a ciencia cierta cuándo le tocará su propio momento; bueno, algunos logran saberlo, pero no es lo ideal ¿Cierto?.  Los hay quienes nos han dejado a una edad avanzada, los cuales vivieron lo suficiente como para ver con mayor naturalidad su partida (como nuestro querido Héctor Noguera, uno de los actores nacionales y más apreciados de Chile, el cual falleció a los 88 años y al que tuve el gusto de ver en dos obras de teatro en vivo) y otros cruzaron el umbral demasiado pronto, demasiado jóvenes (como Michelle Trachtenberg, la actriz que tantas dichas nos dio haciendo de Dawn, la hermana de Buffy la Cazavampiros, quien solo contaba con 39 al morir).  En cualquiera de ambos casos nos quedamos con pena, puesto que se trata de personas valiosas que no solo tenían un montón de personas que lamentan su deceso, sino porque hicieron con su arte de este mundo algo más bello y mejor.  Y no olvidemos que nos dejan un gran legado, lo que no es poco, pues cada vez que volvamos a apreciar lo que lograron, será como si los siguiésemos teniendo junto a nosotros ¿Y quién tiene claro que tras su muerte, habrá dejado detrás tanta belleza como estos artistas que hoy comienzo a despedir?

   El primero de mi lista, a ver si de aquí a fin de año me pongo al día (por lo menos ya nombré a dos y disculpen si no les dedico más líneas) es Peter David. 


II.  Primeros recuerdos


   Conocí a Peter David gracias a mi amigo Iván Piñeyro.  Fue por medio de una conversación ñoña que tuvimos entre fines del siglo pasado y principios de este en su casa: Mi anfitrión me contaba feliz de una novela que se había mandado a comprar al extranjero y que estaba por llegar ¿O ya la tenía consigo? Se trataba de Imzadi, una novela escrita por un tal Peter David y que hablaba de la juventud de Deanna Troi y Will Ryker, dos personajes de Star Trek: La Nueva Generación.   Para nosotros, trekkies de corazón (o sea, seguidores incondicionales de la franquicia de Star Trek desde nuestras tiernas infancias), este libro era muy valioso, ya que abordaba el romance de ambos,  del cual en el piloto del programa se había mencionado, pero que nunca se desarrolló hasta mucho después en las películas para el cine. Como el libro estaba en inglés y nunca me aprendí dicho idioma, hasta el día de hoy me he quedado con las ganas de disfrutar de su lectura, puesto que como muchos de estos títulos nunca han sido traducidos a la lengua de Cervantes (y deben saber que tal obra estuvo en la lista de los más leídos del New York Times). Poco tiempo después, cuando participaba en un fan club de Star Trek y preparaba una charla sobre la literatura en dicho show, me leí unas cuantas novelas basadas en este universo, que sí estaban traducidas y gracias a otro amigo pude disfrutar de Zona de Conflicto, otra historia original de Peter David para TNG: la pasé muy bien el tiempo dedicado a este texto y desde entonces he querido adueñarme de un ejemplar, aunque no me ha sido posible. Unos años más tarde, todo esto cuando yo todavía estaba en la universidad y aún no trabajaba, así que no contaba con dinero como para darme mis gustos como ahora, salió la edición española de SFX, una revista británica dedicada a la ciencia ficción y temas afines; era maravillosa y como ese tiempo era anterior a Internet, solo gracias a medios como ese podíamos acceder a información, sobre aquello que tanto nos gustaba y fue así que me encontré con un reportaje dedicado a las novelas para Star Trek que hizo Peter David; aprendí mucho y lamenté más que nunca no tener acceso a tanto libro maravilloso.

    No he leído más de la narrativa "por encargo" de Peter David, que bien me gustaría poder gozar sus obras sobre Babilonia 5, por ejemplo.  He tenido en mis manos su novelización de la primera película de Spider-Man; pero no la he comprado, porque me parecía muy cara para la fea edición que tiene en castellano; asimismo, cuento con un pecado más de omisión al respecto, puesto que estuve a punto de adquirir su adaptación de El Don, la primera miniserie de la etapa de Josh Whedon de los X-Men y eso que estaba barata y en tapa dura y no lo hice porque no llevaba la sobrecubierta y en ese momento me dio el ataque de "pero si tengo tanta lectura pendiente" (esto fue tan solo hace un par de meses atrás y era solo un ejemplar el que tenían a mano, que difícilmente tendré una oportunidad como esa).



III. Marvel


    Sí he leído mucho de sus cómics para Marvel y DC y sería muy feliz si tuviera todas esas etapas completas.  A ver, vamos por parte...

    De la Casa de las Ideas su trabajo para Hulk es el que más deseo completar, que  solo poseo unas dos novelas gráficas (a menos que me equivoque) y en tapa dura al menos.  Futuro Imperfecto es la que me leí hace años atrás y en ella introduce a ese gran villano que es el Maestro, una versión maligna y "vieja" del Gigante Esmeralda.  Cabe mencionar que él tuvo la genial idea de jugar con la idea del Hulk Gris, que en el primer cómic del antihéroe este era de ese color y fue así que recuperó esta versión, haciendo que durante un tiempo este fuese más bajo, menos poderoso, aunque con la inteligencia de Bruce Banner (y se hiciera llamar Míster Fixit, usando traje y corbata, además).

   Luego, dentro de mi lista de deseos, está su colección para Spider-man, que solo le he leído unos cuantos números sueltos y de cuando este usaba el traje negro, antes de la aparición de Venom.  Cuento con un tomo pequeño en tapa dura, de una parte mínima de esa gloriosa etapa y que se llama  La Muerte de Jean DeWolff.  Muy emotiva esta miniserie, pues trata del impacto que provoca el fallecimiento violento de una amiga policía de Spidey.  He estado a punto de comprarme el volumen Omnigold que contiene tal obra, lo que todavía está sin concretar.

   También hace muchos años que forman parte de mis posesiones, dos volúmenes de su etapa para Capitán Marvel, no el original, claro (que ese murió hace rato).  Como me falta el número uno de la serie, en parte por eso no le he dedicado mi tiempo.

     También sé que hizo los libretos para Spider-Man 2099, variante del Arácnido que mi guagua, mi sobrinito regalón Amilcar, adora y que hace años atrás, cuando era más chiquitito (ahora tiene 16 años) le regalé dos tomos, que eran su tesoro.



IV. DC


   Sobre su labor para DC tengo mucho que decir o, tal vez, un poco más.  El primer título que sería dichoso en conseguir, de todo lo que hizo para ellos, corresponde a su extensa etapa para Supergirl.   Les estoy hablando no de Kara Zor-El, la prima de Supes, sino de Supergirl Matrix.  Esta es una entidad metamórfica, a la que el kryptoniano conoció durante uno de sus viajes al espacio; el ser quedó marcado por la nobleza del justiciero y decidió venirse con él a la Tierra, tomando en honor a él la identidad de Supergirl.  Cabe mencionar que mientras estuvo activa, la mayor parte de su tiempo, la pariente de Kal-El todavía no formaba parte de la continuidad oficial (eso fue durante lo que se llama el Universo DC post crisis, que duró más de veinte años).  Pues lo que hizo el gran Peter David, fue encargarse de su revista, que antes apenas había tenido una miniserie y cumplía el papel de ser personaje de soporte de Superman; fue así que le insufló misticismo a sus historias, al fusionarla a una chica humana y dotarla de alma.   Hace más o menos dos décadas atrás, la extinta editorial mexicana VID (que hasta una tienda oficial tuvo en mi ciudad), sacó una colección de varios números compilatorios en formato grapa; pues su humilde servidor logró comprar y leer todos los números y no saben qué bien la pasé.  Esta fue la lectura que me hizo amar para siempre al artista que recién hoy homenajeo.  Por cierto, dentro de lo que más me maravilló de esas revistas, fue cómo el artista revisitó y actualizó elementos de la Super Girl de la Edad de Plata, haciendo verosímil ideas infantiles, como la existencia de su super mascota caballo.  Tiempo después los de Planeta, cuando tenían los derechos de DC aún, sacaron en gruesos tomos toda esa loable serie, sin embargo, no tenía los recursos económicos como para adquirirlos; mi sueño es que Panini comience a sacar en tapa dura los omnibus de esta Super Girl, que tanto aprecio.

    Luego está su labor para la cabecera de Aquaman, a la cual le agregó varios elementos dramáticos y entre ellos la pérdida de uno de sus brazos, el cual luego reemplazó por medio de un arpón (estoy casi seguro que también él fue el responsable de "matarle" a su hijo, en circunstancias muy terribles). Este también fue el periodo en el cual llevó por primera vez el pelo largo y fue dibujado de manera más agresiva.  Yo de este ciclo solo he leído un tomo pequeño de cuando le pasa este suceso, aunque ahora tengo algo más, gracias a uno de los volúmenes qué componen la colección de 80 números en tapa dura de DC (Héroes y Villanos), que me autoregalé este año. También poseo en la misma su famosa miniserie Crónicas de Atlantis, que trata acerca del pasado de esta mítica civilización, la cual transcurre siglos antes del nacimiento de Arthur Curry, bellamente ilustrada por el español Esteban Maroto; por mi parte, le tengo mucho cariño a esta obra, pues fue una de las primeras colecciones que adquirí cuando inicié mi comiteca y todo por medio de la humilde versión de la llorada editorial española Zinco.

    Asimismo, Peter David fue el creador de un grupo de super héroes jóvenes que me gusta mucho: Justicia Joven, el cual incluía entre su equipo original a Robin (Tim Drake), Superboy (el clon de Superman Connor Kent) e Impulso, que luego se les unieron más personajes, entre ellos chicas.  Por mí parte pude leer sus primeras aventuras, cuando me conseguí las versiones de la argentina Sticker Design (también ya inexistente),  que acá llegaban baratas.  Estas eran historias mucho más alegres y juguetonas.  Luego me repetí tales aventuras en un tomo de lujo, de otra colección grande que tengo, DC: Novelas Gráficas (esta de 60 números).  Años después adaptaron para la televisión, de forma animada y en tono más dramático este equipo, y Peter David escribió el guión de unos cuantos capítulos.



V. Stephen King y Peter


   Y es ahora cuando debo hablarles de mi pieza favorita de Peter David para la historieta: Su adaptación de La Torre Oscura de Stephen King.  Una verdadera joya, en la cual compartió créditos con Robin Furth, una especialista en LTO (quien ha trabajado directamente con Stephen King en sus últimos libros de la saga, para ayudarlo a ordenar su cronología y que luego ella solita redactó una enciclopedia sobre esta) y realizando un trabajo tan sublime, que lo considero entre lo más bello que he leído de este arte.  La narración y los diálogos son hermosos, tomando como punto de partida los sucesos sobre la juventud de Roland, que se mencionan en el tomo IV de la serie (Mago y Cristal), así como contando hechos desconocidos hasta entonces, sobre sus andanzas antes de los eventos del primer libro (El Pistolero).  Cabe mencionar que la dupla adaptó también, con excelentes resultados, los dos primeros volúmenes de LTO y la novela corta precuela de Las Hermanitas de Eluria.  Por mí parte poseo todo esto, salvo la versión en cómic del libro 2 (La Llamada de los Tres), que no ha sido editada en español.  Lamentablemente no se continuó con este trabajo y si en el mejor de los casos adaptan el resto de la saga, quien escriba el libreto tendrá que llenar un vacío muy grande.



VI. Volviendo a este 2025


   Este mismo año, luego de casi dos décadas (creo), me releí el muy divertido Sergio Aragonés Masacra Marvel (junto a su contrapartida Sergio Aragonés Destruye DC).  Con guión de Mark Evanier, ambos artistas en su versión caricatura visitan el Bullpen (solo los marvelitas de corazón me entenderán) y en determinado momento Sergio pregunta por cuándo le darán un apellido a Peter David (o algo así).  Lo encontré muy gracioso (que el dibujo es muy expresivo).

   Hace unas dos semanas atrás en una feria del libro, me compré bien barato una novela gráfica que no ubicaba: Sachs & Violens.  De la misma dupla de lujo que es George Pérez (también QDP) y el propio Peter David, los mismos que nos concedieron esa otra joyita que es la mentada Hulk: Futuro Imperfecto, viene esta historia "para adultos" que se aprecia muy buena.  Será mi próxima lectura en cómic.

   Tenía tan solo 68 años cuando nos dejó el 24 de mayo de este año (joven para nuestros actuales estándares de vida), como consecuencia de un infarto cerebral,que le dio en 2012 y que lo tuvo en una extensa recuperación, aunque nunca lo superó.  Ni DC, ni Marvel, ni Paramount, ni otras empresas a las que les generó millones lo apoyaron supuestamente y así fue que hace años leí que le pedía ayuda a sus seguidores.  Poco después de su fallecimiento me encontré con una sorpresa, de parte de un político chileno, del cual ignoraba su ñoñería; comparto con él sus palabras y apreciaciones y, de paso, cierro este ya extenso repaso a su presencia en mi vida e incluyendo una captura de pantalla de lo que dijo mi compatriota sobre él.

    Gracias por todo, queridísimo Peter.



viernes, 13 de mayo de 2022

El mundo del cómic ya no será el mismo (II)


     Todavía no nos hacíamos la idea de haber perdido a Neal Adams, cuando este recién pasado sábado 7 de mayo nos dejó George Pérez (solo tenía 67 años cuando ocurrió su deceso).  La verdad es que quienes lo "conocíamos", seguíamos sus trabajos y lo adorábamos por todas esas maravillosas historias y personajes que nos legó, desde el año pasado que nos habíamos hecho la idea de asumir su partida, puesto que el año pasado había declarado públicamente que tenía cáncer terminal y nos dejó dicho que se retiraba del mundo editorial, para pasar sus últimos días junto a sus seres queridos (cuando me enteré de esto, gran pesar tuve, pues se trataba de uno de mis artistas favoritos; incluso pensé en comenzar desde ya estas palabras de despedida y agradecimiento a su persona, para darme el tiempo suficiente en ordenar mis ideas, pero no me pareció lo correcto tener guardado su obituario o mi elegía con anticipación).
    Mucho he leído de este maestro del noveno arte y en ese sentido hoy les contaré de todas las lecturas que he gozado de Pérez, otro artista del que me enorgullezco poseer muchos títulos en mi comiteca (o de al menos aquellas que puedo recordar por ahora).
     La primera vez que me encontré con su labor, yo era estudiante universitario y eran los noventa.  Tengo la duda de si fue gracias a un amigo, Mauricio Tapia o al Tío Lucho del Taller de Literatura de Ciencia Ficción (en el que estuve como alumno un par de años), gracias a quién llegó por primera vez a mis manos la famosa saga Crisis en las Tierras Infinitas (1985-1986), para la cual realizó el dibujo.  Fue entonces, cuando descubrí su capacidad única para agregar en una sola viñeta, grande o pequeña, a un tremendo número de personajes famosos con todos sus detalles... ¡Y el efecto, siempre que uno lo puede apreciar, es una verdadera bomba visual de belleza pura!  La célebre historia épica y de connotaciones cósmicas, que reordenó por casi 25 años el Universo DC, escrita por Marv Wolfman , pero embellecida por Pérez, fue una verdadera revolución para mi imaginación. Sin dudas, que fue una de las primeras obras de este género de tal complejidad, que devoré con avidez, aunque solo conocía a sus personajes más famosos.  Muchos años después, ya en este siglo y en su primera década, poco a poco fui completando los doce números que la componían, comprados todos en distintas circunstancias y de manera desordenada; era una reedición de la extinta Editorial Vid, de México.  Entonces poco después de haber obtenido la mentada miniserie, mi caserito favorito del Persa Bío-Bío (mercado "informal" donde venden de todo, que está entre mis lugares favoritos y del cual ya he hablado harto en este blog), me hizo una oferta irresistible: Venderme a un muy buen precio una edición de lujo y en tapa dura Crisis en las Tierras Infinitas, la que además traía de portada unas recreaciones de sus viñetas por parte de Alex Ross (que por mucho que adore a George Pérez, este otro es lejos mi caricaturista favorito).  Le vendí, por el mismo precio que me salió mi otra edición, a mi cumpa Miguel Acevedo y me quedé con esta otra, la que casi altiro me leí feliz como una lombriz.   Ya llevaba un par de décadas comprando y leyendo historietas y me había visto un montón de pelis y series deceístas, así que ahora no era tan ignorante en el tema como en mi juventud; por lo tanto, en esta ocasión el goce estético fue mayor y me emocioné con el destino final de un trío de sus personajes, pese a que tras haberme dedicado antes a la Crisis Infinita (2005-2006, que contó con portadas del propio Pérez en algunos números y/o ediciones alternativas), sabía que dos de tal triunvirato se habían unido al "Lado Oscuro".  Cabe mencionar que algunas de las viñetas y/o portadas que realizó para esta obra, tales como Superman llorando con el cadáver de Supergirl en sus brazos y la muerte de Flash, hace rato que forman parte de la cultura popular.



    La siguiente obra que puedo recordar, en la que dio su aporte George Pérez, que también pude comprar en edición de lujo y a un precio como para llorar de alegría, fue la novela gráfica Futuro Imperfecto (1992).  Perteneciente a la gloriosa etapa del guionista Peter David, para la revista de Hulk, en ella nos muestra un futuro apocalíptico del Multiverso marvelita, donde el Gigante Esmeralda es transportado para enfrentarse a su doble maligno anciano, y aún así supuestamente más poderoso que la versión de menor edad, conocido como El Maestro.  Cabe mencionar que la dupla David-Pérez me gustó demasiado y cómo nos mostró en dicha variante a nuestro monstruo favorito (bueno, al menos el mío y de muchos), es de antología.
     La Mujer Maravilla desde niño me ha fascinado, algo así como un enamoramiento infantil y que luego se transformó en admiración hacia el ejemplo de mujer empoderada que es.  Por lo tanto, apenas me fue posible comencé a comprarme cómics suyos, de sus distintas etapas post Crisis... Y entonces tuve la oportunidad de adquirir, poco a poco, toda la etapa que sacó la llorada Ediciones Zinco de esta, correspondiente a su relanzamiento realizado por Pérez a partir de los ochenta y que abarcó 67 números más Anuales, entre 1987 y 1991. Tiempo, paciencia y dedicación necesité para conseguir todos los números (salvo unos dos que fueron inencontrables), que comenzaron teniendo a George Pérez solo como dibujante, aunque luego de la primera saga se encargó también del guión; sin embargo, su trabajo paralelo en Los Nuevos Titanes, le impidió hacer ambas cosas a la vez, de modo que le pasó a otros dibujantes esa labor (discípulos suyos como Romeo Thangal, no muy virtuoso que digamos). 
    Los españoles llegaron hasta el número de la edición original gringa, dejando la serie al comienzo de un arco argumental que estaba prometiendo muchas emociones; no obstante, sí sacaron la miniserie La Guerra de los Dioses (1991), escrita por el propio Pérez y que fue el evento DC que englobó a varias otras colecciones de la editorial aquel año.  Aunque Pérez, saturado de trabajo, solo llevó a cabo la historia y realizó las portadas de la miniserie, que nuevamente sus alumnos se dedicaron a los interiores.  Solo pude adquirir una reedición de esta saga, que tenía a Wondy como personaje principal, gracias a la colección Sagas de Planeta de Agostini; lo lamentable, es que los españoles tuvieron el mal gusto de escanear las viñetas, pues no consiguieron una mejor copia del cómic y de ese modo el resultado se ve espantoso.
     De la misma Ediciones Zinco, logré obtener casi todos los números de los Nuevos Titanes, la segunda colección que hizo Pérez junto a su colega Marv Wolfman, sobre los justicieros juveniles liderados por el Robin original.  No pude completar la primera saga y me faltaron más números que los de la Mujer Maravilla; no obstante, disfruté mucho de este clásico tan querido por ñoños de todo el mundo.  Cuando no hacía el dibujo por completo, al menos hizo los bocetos y el susodicho de Thangal realizó el acabado.  Cabe mencionar que fue para este grupo de superhéroes, que ambos crearon a ese gran personaje (villano, héroe y antihéroe, según qué momento de su vida esté pasando) Deadstroke, así como al singular Ciborg (unos de los mejores personajes inclusivos de DC).  Respecto a El Contrato de Judas, la más famosa novela gráfica hecha por Wolfman y Pérez para el equipo, aún no la leo y eso que la tengo en edición de lujo, (en una colección de 60 números deceistas, que al poner todos estos alineados con sus lomos de frente y en orden numérico, hacen una preciosa ilustración de Alex Ross) pero al menos he disfrutado mucho la película animada y en especial su adaptación para la primera temporada de Los Jóvenes Titanes.
     También disfruté de George Pérez, varias historias sobre los Vengadores, que hizo a finales de los noventa.  Como mi memoria es frágil, por mucho que me hayan gustado, apenas las recuerdo, salvo la primera de ellas y que corresponde a una impactante batalla contra Ultrón.  Los guiones eran de , otro peso pesado del medio, quien pudo ser apoyado por Pérez y por lo mismo una vez más me explotó la cabeza, con la belleza detallada de sus viñetas.
    Cuando en 2011 DC reinició otra vez su universo, disculpen, multiverso, llamaron a Pérez para que se encargara de una de las dos colecciones protagonizadas por Superman y en este caso sobre su juventud.  Poco o nada puedo decir sobre de qué iban esos números, que no eran muchos (solo 6, que nuevamente mi memoria me falla respecto a su contenido), aunque sí muy interesantes.
     Una vez, hace más de 10 años atrás, casi me regalaron el tomo integral de la Liga de la Justicia hecha por Pérez, un grueso volumen de sus aventuras de principios de los ochenta, pre Crisis.  Vez que iba a la comiquería Antiyal y lo veía en su vitrina, el deseo me embargaba.  Era una edición de Planeta ya descatalogada y me la iban a dar como obsequio atrasado de Navidad; lamentablemente no insistí, debido a su precio y al final me llevé dos novelas gráficas también de la Liga, más cortitas, modernas y económicas (aunque igual muy buenas). Igual me pena no tener conmigo ese tomo.
    Termino este texto, a casi una semana desde que partió George Pérez, así de rápido corre el tiempo (ocupé como 3 días en escribir todo).  Por lo mismo, no dejo de pensar que solo nos queda agradecer nuestro incierto periodo en el mundo; así es que hay que disfrutarlo y aprender de los grandes, como de nuestro más reciente perdido maestro del cómic.

 

domingo, 4 de agosto de 2019

La Mujer Maravilla Actualizada.


1. Una razón de ser para volver a contarnos su historia (otra vez más):

       En 2011 se reinició el Universo DC, luego de los eventos de Flashpoint, con lo que las colecciones de varios de sus personajes principales partieron de cero por completo (como Superman) o con algunas modificaciones importantes (entre estos últimos, Batman) y al respecto no podía faltar la nuestra amazona favorita.  Los encargados de esta hazaña, tras casi 25 años de gloriosas historias y por las que pasaron artistas de la talla de George Pérez, William Messner-Loebs, Phil Jimenez, Greg Rucka, Gail Simone y J. Michael Straczynski en los guiones y repartidos a través de todos esos años, fueron Brian Azzarello en las historias y Cliff Chiang en los lápices…La verdad, es que este último equipo la tenía bien difícil, considerando el enorme legado que le tocó recibir y de modo que era imposible que no se hicieras las “odiosas comparaciones”, con lo realizado por Pérez durante los años ochenta en casi un trienio que estuvo a cargo de ello.  
      Pero, independientemente de los gustos personales y en lo que concierne a la manera de cómo enfocar a un personaje tan extraordinario como este, la pareja lo hizo muy bien y aunque a juicio propio de este servidor, la pluma de Chiang no está entre mis favoritas, un consagrado como Azarello logró dar en el clavo.  No obstante, cuando comenzamos a leer la “nueva” serie (que, en todo caso, han pasado ya 8 años desde ello), quien haya disfrutado con las aventuras de la princesa Diana “Post Crisis”, se encuentra con un universo mitológico, en muchos sentidos, bastante diferente a lo que pudimos conocer.
      Vayamos por parte.

2. El primer arco argumental (año 1):

     Esta vez no conocemos el origen de las amazonas, que de manera tan épica y sublime llevó a cabo el mencionado Pérez en otra época (acompañado por Len Wein y Greg Potter) y sale en escena una ya crecida Diana de Themyscira, viviendo en el mundo de los humanos, tras su partida de la isla en la que nació.  Esta tiene más o menos 21 años y en contraposición a la emisaria de su cultura, que llegamos a conocer anteriormente, convirtiéndose en toda una figura pública, vive por lo general en el anonimato entre hombres y mujeres mortales.  Sin embargo, la aparición en su vida de una joven madre soltera de nombre Zola, cambiará su vida para siempre, al convertirla en su protegida, luego de enterarse de que varios dioses del Olimpo quieren verla muerta a ella y a su hijo.  Mucho debe hacer a lo largo de 12 números (y 12 meses, en los que transcurre este arco argumental en el mundo real) para conseguir su objetivo, entre los que aparecen unos cuantos aliados y varios enemigos, todos ellos pertenecientes al mundo que creyó dejar atrás cuando abandonó su primer hogar.  
     Solo avanzada la colección, llegamos a saber algo del nacimiento de la protagonista, ahora despejado de los ribetes nobles que tuvo en el pasado, para formar parte de la atmósfera más cercana a una visión mundana de las deidades griegas y que ahora ya no son tan sabias y magnánimas, como nos las llegaron a presentar en el pasado a través de estas historietas.
     Por otro lado, la misma sociedad de las amazonas tampoco es la utopía de antaño, que incluso la misma heredera de la reina Hipólita, sufrió de bullying de pequeña entre las suyas, debido a su particular naturaleza y tampoco se observa mucha amistad hacia esta cuando tiene que regresar a Themyscira.  Y para qué hablar de los dioses, como ya se adelantó algo más arriba, que ahora las guerreras ya no cuentan con las bendiciones de varios dioses tutelares y lo que se supone era tener el apoyo incondicional de Hera, luego nos damos cuenta de que esta ya no es la dulce matriarca que concedió su lazo mágico a Diana (en cambio, otro inesperado amigo entre los olímpicos, sí es quién le ha obsequiado esta formidable herramienta; aparte de luego volverse un valioso aliado, a lo largo de este primer arco argumental).  
     De los dioses que llegamos a conocer, solo Hermes se mantiene como amigo de la superheroína, siendo un importante secundario a lo largo de la etapa que hoy nos reúne.  En contraposición a este, veremos a un montón de dioses desinteresados en mantener fraternidad con Wonder Wowan, sus hermanas, para qué decir con los simples humanos y entre ellos mismos. Destaca una artera Discordia, que a veces nos sabemos sin sentir simpatía por ella o desprecio y los también fríos dioses gemelos de Apolo y Artemisa (llamada esta como “Luna”, al menos en la traducción española de ECC).  Luego nos encontramos con los dos hermanos de Zeus, Poseidón y Hades (Infierno en la edición que poseo), además de un Ares (Guerra aquí también) y siendo que este último, vive entre los mortales en un plano invisible, tal como sucede con el resto de los de su especie.  De igual manera más amigables, encontramos entre estas viñetas a Eros y a Hefestos, cuya ayuda para la justiciera resulta ser vital, a la hora de honrar su compromiso con la futura madre.  Para todos estos y otros personajes salidos de la mitología, el dibujante Cliff Chiang (tal vez siguiendo las indicaciones de Azarello) optó por darles una imagen por completo alejada de la visión más épica y revistiéndolos de una apariencia moderna, que otorga a la serie otra distinción mayor como actualización de la protagonista y su serie.
     Cabe mencionar la incorporación de un nuevo personaje de características míticas y de quien luego nos enteramos de que se trata de un semidiós: Lennox Sandsmark, un rubio y varonil hombre, de poderes bien especiales, que aparece cuando menos lo esperamos para unirse a la misión de Diana.



3. Qué más podemos valorar de esta etapa.

     Las historietas de la Mujer Maravilla, tal como las creó en plena Edad de Oro de los cómics el psicólogo feminista William Moulton Marston, tenían entre otras cosas una segunda lectura erótica, relacionada con la emancipación de las mujeres y la idea del poliamor que él mismo defendía junto a su esposa y a la amante que ambos compartían (en quien se inspiró para crear a tan magnífico personaje…y al respecto, les recomiendo mucho ver el filme El Profesor Moulton y la Mujer Maravilla, que creo les encantará).  No obstante, esta faceta de sus relatos se perdió cuando se infantilizaron dichos cómics y si bien luego en los setenta, las historias comenzaron a volverse más oscuras, hasta el celebrado reinicio orquestado por Pérez y compañía, no se había rescatado en mayor medida esto (salvo honrosas excepciones en miniseries y especiales, claro).  Es así, que bien se puede decir, que esta Wonder Woman posee algo de su origen, que igual estamos hablando de un reinicio suyo más orientado a un público por completo adulto.  Ahora bien, al menos los primeros 12 números no tienen esto por parte de Wondy, pero sí es posible verlo en otros personajes, entre dioses y mortales (como ejemplo, sin mencionar mayores detalles, cabe hacer referencia a las costumbres de las amazonas para conseguir nuevos bebés).  Por otro lado, el nivel de violencia de esta serie resulta ser bastante, que sangre, mutilaciones y hasta decapitaciones abundan; asimismo, los monstruos resultan ser muy espantosos.
     Y como se trata de una revisión más o menos iconoclasta de la princesa guerrera, al menos en su primer año no aparece ningún otro superhéroe, que se supone esta serie parte 5 años antes de la colección mensual de la Liga de la Justicia y cuando buena parte de ellos se conocen.  Por otro lado, al parecer la superheroína todavía no conoce a Steve Trevor, el famoso secundario tan caro a las aventuras de la amazona (su pareja en la etapa Pre-Crisis y amigo en la siguiente continuidad… si bien en la misma colección de la Liga, se deja claro que ya se conocían hace un buen rato).
    Cabe destacar el transfondo mitológico con el que dotan los autores a este reinicio, alejándolo al menos del resto del universo DC durante su primer año.  Hay mucho de la herencia de las viejas narraciones griegas a lo largo de sus páginas, lo que incluye infidelidades, hazañas épicas, viajes dignos de Odiseo entre los mundos de los dioses, profecías y traiciones; todos ellos elementos para enriquecer una serie hace rato famosa dentro del género y los cómics, que los amantes de Wondy, que más encima aman a los clásicos, disfrutarán mucho.
     Como solo tengo los 3 primeros volúmenes compilatorios, de esta versión actual de Wonder Woman, me quedo en suspenso sobre qué pasará más adelante con el personaje.  Así que para cuando logre tener el segundo año completo, les contaré más al respecto.

viernes, 12 de enero de 2018

A falta de Batman en la pantalla chica…¡Bueno es Flecha Verde!


     Tras años ya emitiéndose las series llamadas Arrow y Gotham, las que han ganado ya millones de seguidores incondicionales, así como sus respectivos premios, bien se puede afirmar que, hace rato, dejaron claro que han conseguido superar su origen como sucedáneo de las historias de Batman.  Y es que en el caso de la segunda serie mencionada, el hecho de ser una especie de precuela a las historias sobre el Murciélago, mostrando a sus famosos secundarios más jóvenes e incluso a unos adolescentes Bruce Wayne y Gatúbela, además de presentar el origen de varios villanos memorables, sin dudas que se apoya en lo que el público quisiera ver: al Caballero Oscuro en imagen real en la pantalla chica y actualizado a nuestros tiempos, como todo un producto de calidad televisivo.  Pues es obvio que esta producción sin tener al vigilante en pantalla, no deja de ser un émulo destacado del personaje del que se nutre.
     Ahora bien, en cuanto al show sobre el Arquero Esmeralda, al tener en cuenta la primera temporada y su formidable piloto, si algo conocen del Señor de la Noche, pueden darse cuenta de que las aventuras televisivas de Oliver Queen y su alter ego, no pueden ser más batmaniacas (bueno, en los cómics aparte de pertenecer ambos superhéroes al mismo universo, son indiscutidos aliados y amigos).  Y, bueno, en lo que concierne a la quinta temporada, Arrow no puede recordar más al mismísimo Batman.  Vamos por parte mejor.
     El Caballero Oscuro, tal como dice este título con el que se le menciona, está caracterizado como un sujeto atormentado, con grandes sentimientos de culpa (en especial por la muerte de sus padres) y por no haber podido salvar a toda la gente que hubiese querido, entre ello proteger a sus cercanos como consecuencia de su peligrosa existencia.  Es así que tal como queda expuesto, ya tras más de 100 episodios y en especial en lo que concierne a la quinta temporada (la que hace poco vi con gran gusto por mi parte), no quepa duda que Olie (para los más cercanos) se siente igual que su mencionado colega.   El Arquero Esmeralda, de este modo, comparte con él un espíritu más o menos amargado, incluso introvertido, que queda expuesto cada vez que usa su traje y cuya naturaleza queda demostrada a lo largo de los varios flashbacks dedicados a su pasado en Rusia (parte esencial de esta tanda de 23 episodios).  Olie es grave, duro y violento por naturaleza, provocando el temor en buena parte de los villanos; además es una criatura de la noche y su faceta de apuesto millonario filántropo (ahora alcalde), es solo la fachada de quien en realidad es.  De igual manera lleva sobre sus hombros la responsabilidad por la muerte de varios seres queridos, tanto civiles como vigilantes, a quienes ve como víctimas del camino que ha decidido seguir (de igual manera un detalle más propio de Batman).
    Otro elemento batmaniaco que toman como referencia en Arrow, viene a ser el de la Batifamila, compuesta por todos los otros vigilantes y/o superhéroes que inspirados y liderados por el Cruzado Enmascarado, lo siguen en su trabajo justiciero.  En lo que concierne al Flecha Verde televisivo, desde los inicios de la serie fueron incorporándole distintos compañeros en su labor, todos ellos interesantes variaciones de los personajes del cómic (Canario Negro I y II, Speedy, Arsenal …y, hasta cierto punto, la Cazadora).  De igual manera crearon personajes especialmente para la serie, todos ellos desarrollados con gran atractivo, en parte no solo a los guiones, sino que al compromiso de los actores a su cargo: su hermana Thea, Felicity Smoak, John Diggle y Quentin Lance.  No obstante es en la citada quinta temporada, que queda de manifiesto, con mayor intensidad, cómo el Arquero Esmeralda con su ejemplo ha conseguido (y más encima casi sin proponérselo), liderar a un grupo de justicieros.  Si Thea tomó el relevo de Speedy y Diggle decidió convertirse en otro enmascarado bajo el nombre de Spartan (creado originalmente para el show), en esta ocasión (y para regocijo de los ñoños), se unieron a su misión nada menos que 5 nuevos (super) héroes. Vamos por parte:

·         Mr. Terrific: Introducido en la temporada anterior como el (otro) genio de la computación aliado, en la figura de Curtis Holt, se convierte desde su introducción en uno de los secundarios más queridos de Arrow.  Es así que esta vez, por fin, abraza la identidad de superhéroe moderno que lleva ese nombre, versión actual de otro vigilante llamado así y proveniente de la Edad de Oro de los cómics.  Acá lo vemos con 2 hermosos trajes, pero sin dudas lo mejor de su participación como paladín, viene a ser que aparece con sus célebres T-Esferas, sofisticadas máquinas voladoras que lo ayudan en su trabajo.
·         Wild Dog: Nacido en 1987 de las manos de Max Allan Collins (guión) y Terry Beatty (dibujo) en las historietas en su propia miniserie, se trata de un personaje menor rápidamente olvidado por los responsables de DC y que inteligentemente rescataron para Arrow.  No obstante la versión que conocemos hoy en día de él, responde a los actuales lineamientos de lo “políticamente correcto” y que en este caso concreto no les salió forzado: tener un elenco multirracial.  Pues en su versión original Wild Dog, todo un verdadero vigilante (sin poderes, casi una persona común y corriente que usa solo su ingenio y fuerza de voluntad para enfrentarse en las calles a malhechores ordinarios) es el típico gringo caucásico (su nombre es Jack Wheeler), en cambio acá su identidad es la de un latino llamado René Ramirez.  Su traje evidencia su carácter de “sujeto normal”, al ser casi improvisado y aún así evidenciando su historia personal (máscara de jockey, polera de su equipo deportivo favorito, pantalones militares).  El Wild Dog que conocemos con rapidez gana el cariño del público, al ser un hombre con un pasado complicado que se sabe desea superar y una personalidad atractiva.  
·         Ragman: El único miembro del “Team-Arrow” con poderes extraordinarios y más encima de carácter místico, es Rory Regan, un joven judío que ha heredado de su padre un traje mágico que le permite hacer varias cosas asombrosas.  Surgido en 1976 de la mano de Robert Kanigher y del veterano y maestro ya fallecido Joe Kubert, en los cómics su atuendo está compuesto de trapos en los que guarda las almas condenadas de los criminales que atrapó.  En la serie este detalle más siniestro no sale, sin embargo sí es gratificante ver cómo usa sus habilidades con sus trapos, que parecen tentáculos y la imagen aterradora que provoca, siendo que en su identidad civil es un tipo más bien dulce.
·         Canario Negro III: La tercera fémina en tomar el manto de la famosa superheroína, se llama nada menos que Dinah Drake, que corresponde al de la primera vigilante en ser Canario Negro en la Edad de Oro de los cómics (y que luego fue la madre de su más célebre hija que recogió su legado).  Esta corresponde a una agente de policía especialista en trabajar de incógnito, quien debido a un accidente se vuelve metahumana, adquiriendo el poder del grito sónico.  Es reclutada por Oliver más o menos a mediados de la quinta temporada.
·         Artemisa: Bajo este nombre corresponde a un personaje de no mucha relevancia en las viñetas, que ha sido tanto villana, como superheroína, aunque siempre sin poderes; pese a ello con habilidades de atleta olímpica y excelente luchadora.  La serie toma la versión revisada (¿y mejorada?) que se vio de esta como discípula de Flecha Verde, en la recordada serie animada de Young Justice (2010-2013).  Bajo el nombre de Evelyn Sharp, es la más joven de los nuevos compañeros de Olie, siendo una chica que al igual que algunos de los otros guarda un pasando penumbroso, el que con posterioridad da más de una sorpresa a lo largo de la temporada.

Nuestros superhéroes del show: Wild Dog, Mister Terrific, Flecha Verde, Spartan, Artemis y Ragman
(solo nos falta Canario Negro III).
     Se debe destacar la única aparición de otro personaje clásico de DC, el Blanco Humano, quien  ha tenido nada menos que 2 series de TV de imagen real, siendo que en las revistas surgió en 1972, gracias a la creatividad de nada menos que de Len Wein y Carmine Infantino.  Este amo del disfraz ayuda a Flecha Verde en una (otra) peligrosa misión y es de esperar que vuelva a salir más adelante.
    Tampoco se puede dejar de lado el uso recurrente en los episodios como contrapartida del protagonista y sus compañeros, quienes no matan (ya) a los villanos, al justiciero que se hace llamar Vigilante.  Este sale en la serie como un sujeto cuya identidad se desconoce, pues usa un equipo por completo blindado, que tapa por completo su rostro, teniendo todo tipo de armas mortíferas para eliminar a los delincuentes; sus métodos drásticos lo convierten luego en un oponente de Flecha Verde y los suyos, siendo que su manera de ver las cosas, no deja de recordar al antiguo Oliver de su pasado no tan lejano.  Ahora bien, teniendo en cuenta que varios sujetos han llevado el nombre de Vigilante en las historietas de DC, el que se introduce acá, lleva una armadura que emula (hasta cierto punto) a cualquiera de los que usaron el traje visto en los ochenta y a partir del traje ideado por George Pérez en 1983, para modernizar a su primera versión de la Edad de Oro.  En lo que concierne a su participación en la quinta temporada, no se sabe quién es en realidad.
      Por otro lado, no se puede olvidar un detalle valioso para los conocedores del Multiverso DC y que bien puede ser considerado como una promesa, para que usen de una vez por toda a uno de los superhéroes más amados en la historia de sus títulos: Bicho Azul II, Ted Kord.  Es así que en varias ocasiones sale en sus episodios la empresa de tecnología de punta Kord, lo que sin dudas podría significar que sea como uno esperaría.  A ver qué pasa más adelante.
     En cuanto a los villanos, primero nos engañan haciéndonos creer que la némesis de esta temporada será un mafioso común y corriente, llamado Tobias Church, no obstante más adelante surge la verdadera pesadilla de este año en la vida de Queen y compañía: el arquero enmascarado Prometheus, quien, como otros enemigos de Flecha Verde, guarda estrecha relación con su pasado más oscuro (¡Y vaya que les complica la existencia a nuestros protagonistas!).  Debe saberse que el personaje sacó su apodo de guerra de un villano, que ha tenido 3 encarnaciones distintas en las historietas, aunque no guarda relación con sus símiles; por otro lado, el nombre de civil que aquí recibe (al menos otro alias que usa para que no se sepa su verdadera identidad) es el del segundo Vigilante que salió en las revistas: Adrian Chase (otro interesante guiño deceísta). Y en lo que concierne a los flashbacks sobre el pasado de Olie, nos encontramos con un mafioso interpretado por Dolph Lundgren, Konstantin Kovar, la mayor amenaza bajo la piel de un hombre, con quien debe habérselas Queen (cabe destacar la actuación aceptable del maduro actor de tantas películas de culto de acción de antaño, quien con los años parece haber mejorado su escaso talento histriónico y, sin embargo, ahora ya más viejo aún con habilidades físicas envidiables). Asimismo, no es algo insignificante el hecho de que por fin hace su aparición la hija más conocida de Ra´s al Ghul, Thalia, la cual en una primera instancia se ve como una de las tantas maestras del joven Oliver y luego regresa para dificultarle más las cosas.
     Este año le tocaba a Arrow emitir el prestigioso episodio N° 100 y así fue.  No obstante en vez de hacer un especial que fuese significativo por sí mismo, tomaron la mala decisión de relacionarlo con el crossover de la trilogía de Invasión, compartido con The Flash y DC´s Legends of Tomorrow (con la participación especial de Supergirl, claro).  El capítulo en sí está muy bien hecho, con la aparición de varios personajes del pasado de Oliver y en realidad es memorable; no obstante habría sido mejor para honrar este evento de los 100 capítulos emitidos, que fuese independiente del resto del Arrowverse, que no hay que olvidar que Arrow comenzó con todo esto y bien merecía algo más notable.  
     Los dos últimos episodios están llenos de tensión, con el regreso de 3 personajes emblemáticos para la serie.  Asimismo la última escena deja en suspenso a los espectadores, porque a menos que se vea el primer capítulo de la sexta temporada, se ignora cuál ha sido el destino de varios de sus protagonistas.
Vigilante.

Prometheo.

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