domingo, 29 de marzo de 2026

Siempre querremos más (1)


   Star Trek: Strange New Worlds (en la lengua de Cervantes conocida como Viaje a las Estrellas: Extraños Nuevos Mundos) desde un principio se perfiló como la mejor serie trekkie de la actualidad.  Lo anterior gracias a su premisa, de mostrarnos a la primera tripulación del Enterprise NC-170 (la misma nave de la Serie Original de los sesenta) y de la cual algo sabíamos desde aquellos dorados años.  De este modo, nos reencontramos con queridos personajes como el Capitán Christopher Pike, el Señor Spock y Número Uno (quienes aparecieron en el primer piloto de Star Trek, el cual no se llegó a emitir en televisión y que luego fue agregado, en parte, para un famoso episodio doble de la Serie Original); pero, además, también se agregan versiones juveniles devotos tan valiosos para la franquicia, como lo son la enfermera Chappel y, en especial, Uhura.  Más encima, nos entregaron a varios nuevos personajes a los que amar, destacando el doctor M' Benga.
   Cabe mencionar que para placer de muchos, el programa retomó un formato "antiguo" que se extrañaba y en especial en un show de este tipo, o sea, de ciencia ficción y con tanta tradición para la franquicia: El de los capítulos unitarios, o sea, cada episodio cuenta una historia que se puede ver y disfrutar, sin haberla visto antes y/o seguir un extenso arco argumental; eso sí, no se deja de lado la evolución de sus protagonistas, permitiendo también el desarrollo de varios arcos argumentales complejos.
   Con solo dos temporadas parecidas por su servidor, hasta antes de escribir estas palabras, puedo afirmar con seguridad qué SNW nos ha concedido momentos de gran entretención y mucha emoción, siguiendo la rancia tradición de ese tipo de ciencia ficción, que mezcla aventura con "exotismo" alienígena, viajes espaciales y crítica social.
     Lamentablemente, siguiendo la tendencia de hace rato, no solo se ha tratado de temporadas muy breves, de apenas 10 capítulos; sino que, entre una temporada y otra, se han demorado casi un par de años (desde el 10 de agosto a 2023 al 17 de julio de 2025), algo que ya es tendencia de muchas producciones (temporadas cortísimas y lentitud/aplazamiento para estrenar las nuevas).   Y teniendo en cuenta todo esto, es que tras un final de temporada tan impactante, como lo fue el de su segundo año, al más puro estilo de las "viejas" series trekker y que nos dejaban con ansias esperando la conclusión, se demoraron casi dos años o más en complacernos.
    Cabe mencionar, antes de ir de lleno a las sorpresitas que nos esperan, que tendremos una tercera temporada potente, la cual saca lo mejor de los elementos de la franquicia y, en especial, a la hora de rescatar personajes y conceptos de la mismísima Serie Original.

 
1. Hegemony, part II
 
    Apenas recordaba qué había pasado al finalizar la temporada anterior (habría sido ideal volver a verme la primera parte), así que comprobar en qué estaban los miembros del Enterprise, tras su contienda con los aterradores Gorns, fue casi como si no tuviera memoria de ellos.
    Fue así que me encontré con un grupo del Enterprise atrapado entre sus enemigos, con una impresionante escena que rememora y homenajea el clásico Alien.  Por otro lado, los que siguen en la nave tienen sus propios problemas y nos cuesta decidir quiénes están pasándola peor.
     Por otro lado, seremos testigos de cuotas de heroísmo muy apasionantes (lo que incluye un interesante arco argumental para uno de los secundarios) y el gusto de ver, por fin, a un Gorn adulto "remozado"... ¡Y en verdad que son aterradores!
   Por último, la inesperada reacción de Pike ante la posible pérdida de la mujer a la que ama, no solo lo vuelve el capitán más dulce de todos, si no que resulta un gesto, que a muchos nos sorprende gratamente, por darle espacio en Star Trek a un aspecto de la vida real que la franquicia, que yo recuerde, solo un par de veces ha considerado: La fe religiosa y de credos que en verdad existen y no son mera ficción (algo que muchas veces se le criticó, por ser demasiado "escapista" en ese sentido y algo que, en cambio, sí se le celebró a Babilonia 5 en su momento).
 
2. Wedding Bell Blues
 
   Luego de un comienzo tan trepidante y épico, nos llega un episodio más "livianito", muy divertido y respetuoso de la Serie Original y de sus elementos.
    La Federación está de aniversario y es el momento de un gran festejo, más cuando se trata de llevarlo a cabo junto a la tripulación de su nave insignia.  Pero todo se complica, un "poquito”, cuando una fuerza extraordinaria se hace presente y altera la realidad.  Es así que esta entidad decide "ayudar" a Spock y con ello se dan a cabo una serie de eventos imprevistos y muy interesantes, retomando un recurso argumental que hace tiempo que no veíamos en Star Trek.
    Dentro de lo genial de este capítulo, aparte del humor que se agradece, encontramos el "rescate" de un personaje al cual no se le consideraba desde los sesenta.  Les estoy hablando del aprovechamiento de una idea muy ñoña, que proponía su estrecha relación con otro personaje, aún mucho más popular, sacado de La Nueva Generación y que postuló el llorado Peter David en su novela Q-Squared.
   Asimismo, acá se introducen una triada de personajes nuevos masculinos: En primer lugar, la reutilización de otro sacado de la Serie Clásica, a quien conocimos como un antiguo novio de la enfermera Chapel; luego encontramos al voluntarioso hermano menor de la teniente Ortegas, quien establece un romance con Uhura y, por último, un joven doctor que se vuelve el protegido de M'' Venga.
    Por último... ¡Nunca Spock había sido tan "hot"!
 
3. Shuttle to Kenfori
 
    El doctor M' Benga y su gran amigo, el capitán Pike, realizan una misión "no oficial" para salvarle la vida a la pareja del anterior.  Es así que llegan a una estación científica de la Federación, aislada y abandonada, en donde pueden hallar el único medio para su fin.  Allí no solo deben vérselas con Klingons, sino que el pasado de Joseph vuelve a provocarle problemas; de este modo, se nos vuelve a dejar claro, que no solo es uno de los mejores personajes de tan gran serie, sino que de todos los doctores de la franquicia.
   Por otro lado, el episodio aprovecha de forma ingeniosa y muy divertida el boom por las historias de... ¡Zombies! Con esto último, queda de manifiesto que SNW es lejos el título trekker más gore que hemos visto y gozado hasta la fecha.

 
4. A Space Adventure Hour
 
   Otro regalo para los seguidores de décadas y trekkers de corazón: Una nueva tecnología debe probarse y le toca al Enterprise ser los primeros en ver qué tan funcional es... ¡Se trata del holodeck! O sea, les estoy hablando del sofisticado sistema de hologramas, que tantas grandes aventuras nos dio en los tres primeros spin-offs de la franquicia.
     La elegida para programar una historia, ocupando este avance, viene a ser, La'An, la Jefa de Seguridad, y quien tiene la ocurrencia de simular un misterio criminal de época (en los años sesenta del siglo XX).  Claramente es ella quién debe ser resolverlo para comprobar su "realismo" y beneficios...  ¡Pero no todo resulta como lo pretendía!
   Solo el prólogo de este tremendo capitulo (la verdad es que no hay desperdicio en toda la serie) es para alucinar y el cual incluye un autohomenaje, que a más de un veterano lo va a emocionar y que rememora otras producciones de antaño.
    Genial apreciar a nuestros héroes caracterizados como personajes setenteros y mi favorito entre todos ellos, lejos, el buen doctor (claro que ver al guapísimo Pike con chasquilla y panza es imperdible).
   Por cierto: Este es el único episodio del tercer año dirigido por Jonathan Frakes.  Me refiero al actor que interpretó a William Riker y a su clon Thomas, en más de un título televisivo; además de trabajar detrás de las cámaras, en un montón de capítulos y en dos de las películas para el cine de TNG.
 
5. Through the Lens of Time
 
   La tercera temporada es potente, que cada vez SNW se supera a sí misma, pero bien se puede decir que este capítulo es el más intenso o incluso mejor en lo que va de este año.
    Los vestigios antiquísimos de una cultura ya desaparecida, están a disposición para ser investigados por la Federación; sin embargo, cuando por fin se encuentran en sus dependencias, se dan cuenta que lo mejor hubiera sido nunca haberlos pisado.  La Jefa de Ingeniera, la simpática Pelia (de más de 5 mil años de vida), le advierte a sus amigos que hay maldades muy antiguas, mucho más viejas que ellas, que son un gran peligro para el universo y que deben contenerse a toda costa.
    Introducción de nuevos villanos como nunca habíamos conocido antes en Star Trek, incorporando un segundo grado de terror en la franquicia (luego de los muertos vivientes ya señalados y que ahora caso se pone en tono de Horror Cósmico): además de un inesperado y duro destino, para uno de los recurrentes del programa.

 

                                          La intro del programa "ficticio" del capítulo 4

 

domingo, 22 de marzo de 2026

Adiós a una ídola

   Recién comenzábamos el año, cuando nos tuvimos que despedir de Catherine O' Hara, una actriz a la que muchos recordamos con cariño y agradecimiento, porque desde nuestra más tierna infancia, adolescencia o juventud nos concedió grandes momentos de diversión.
   Imposible no relacionarla con la despistada madre del niño-genio de Mi Pobre Angelito (Home Alone, 1990), en las dos películas originales con Macauly Culkin y quien, pese a ser la misma persona que dejó a su hijo pequeño "abandonado" por error, dos veces, nos resultó ser una mujer imposible de odiar (en la vida real algo así no vacilaríamos en censurar); lo anterior, solo gracias a la magia de un buen guión y a la mismísima Catherine, quien con su talento nos logró dar un personaje simpático y que, además, rebosaba maternidad.
    La verdad es que no recuerdo cuándo se dio mi primer cruce con la artista, a la que recién hoy despido junto a ustedes... Si fue en el caso anterior, obvio que sería con la primera de las dos películas.  Pero ha sido con su papel para Beetlejuice (1988) que siempre la he relacionado; pues esta fue su única cinta que vi en mi adolescencia en el cine (ya que las otras solo las contemplé en VHS, la 1, y solo décadas después la otra por streaming); de modo que su papel en dicho filme, se me quedó grabado para siempre en la memoria.  Cabe mencionar que en tal obra hace de una cómoda ama de casa, artista de dudosas capacidades; no se trataba de una persona malvada, aunque le trae varios problemas a los protagonistas.   Algunas de las mejores escenas de esta pieza de culto- a la que adoro- se las debemos a ella, que su capacidad para la comedia se desbordó en dicho título (nunca olvidaré la famosa coreografía alrededor de la mesa).
   Siguiendo con su trabajo junto a Tim Burton, la O' Hara también participó en El Extraño Mundo de Jack (The Nightmare before Chritsmas, 1993), claro que esa cinta no la hizo el primero, sino que la dirigió Henry Sellyck; pero la historia y los personajes eran de Burton (esto último hasta donde yo sé, que al menos sí tengo la seguridad de que, al menos, el protagonista es de su creación).  En todo caso, el diseño es absolutamente "burtiano".  El asunto es que nuestra Catherine le dio la voz a Sally, la encantadora enamorada de Jack.  Claro que no solo cumplió con dicta labor en los diálogos, sino que también la acompañó en los cantos y vaya que lo hizo bien, que da gusto escucharla; por mi parte, de todas las veces que me he visto este largometraje, que tanto me gusta, siempre lo he visto doblado en español (recuerdo con cariño cuando la vi apenas la estrenaron en los noventa, que ese día lo tengo grabado a fuego con muchos detalles), así que me tardé un poquito en escuchar la voz de Catherine en dicha pieza... Mi amiga Cecilia se había conseguido el casette original con la banda sonora y me lo grabó o prestó; estábamos juntos escuchando en mi casa el soundtrack y justo cuando "sonaba" una de las canciones más famosas de Sally, me dijo "Mira, qué linda".  Por mi parte, me fascina escuchar los temas cantados en su idioma original y siempre relaciono esta cinta y su preciosa banda sonora compuesta por Danny Elfman con la Ceci.


                                                                 ¡Grande, Catherine!

    La maestra trabajó bastante como actriz de voz, en un montón de animaciones.  Regresó al stopmotion en Frankenweenie (2012) de su amigo Tim Burton, la versión cinematográfica de su nostálgico cortometraje ochentero.  La verdad es que también solo la he visto en mi lengua materna, así que nunca oí al personaje hablar con su voz (y ni sé de quién se trataba, que hace años que no me la repito y hasta ni recuerdo de si tenía canciones).  Otros títulos que hizo de este estilo, aunque este hecho por CGI (claro que uno ya bastante "vintage") es la película de terror infantil Monster House (2006), la cual por igual recomiendo mucho; claro que como solo la he apreciado en mi lengua, ignoro qué papel tenía.  Y, se me olvidaba, también participó en Robot Salvaje (The Wild Robot, 2024).
    Ya en mi madurez me reencontré con la O' Hará en una serie de televisión dramática y magnífica (también hermosísima): Six Feet Under.  La saga de una familia dedicada a los funerales ganó un montón de seguidores, aplausos y premios, teniéndola entre sus grandes actores.  En esta producción tuvo a su cargo a uno de los personajes recurrentes, o sea no protagonista, apareciendo ya bien avanzado el programa.  La verdad es que no recuerdo de qué iba su rol, solo me acuerdo, más o menos, de que no era alguien muy agradable y me sorprendió cómo lograba vida a alguien tan distinto a los simpáticos papeles que le conocí.
   Hace casi un par de años atrás, Catherine nos dio una gran alegría, y lo hizo junto a buena parte del equipo de Beetlejuice, cuando por fin se hizo la esperada secuela.   Fue así que de la mano del mismísimo Tim Burton, no solo supimos qué fue del "bioexorcista", sino qué pasó con la chica interpretado en ese clásico ochentero por Winona Ryder, ahora convertida en mamá.  Pues en esta película, Beetlejuice, Beetlejuice (2014), la fenecida actriz retomó su papel de madrastra y lo hermoso de ello, fue que vimos a su personaje cambiado, no solo más maduro desde un punto de vista etario; sino que, vuelta ahora una mejor persona, tras las lecciones de humildad en su primer encuentro con lo sobrenatural... Y en verdad fue una grata experiencia, apreciar su capacidad para repetirse dicho rol, ro esta vez con dichos agregados.
    Tan solo el año pasado, disfruté de mi última cita con Catherine en un título diferente: The Last of Us.  Pues en la famosa serie de ciencia ficción postapocalíptica y de zombies, la actriz interpretaba a una experimentada psicóloga, la única profesional de su área, que había en un asentamiento que sobrevivía en las montañas y aislado, supuestamente, de la plaga del cordiceps.  Su conflicto con protagonista era algo muy interesante y la O' Hara lograba otorgarle una tremenda humanidad, a esta mujer amargada y, aun así, heroica a su manera.  Fue una bendición para mí despedirme con tan gran papel de la maestra, en otro trabajo suyo diferente tan destacado.  Cabe mencionar que fue su segundo y último trabajo junto a Pedro Pascal, luego de la preciosa Robot Salvaje, donde cada uno le prestaba su voz a uno de sus personajes y quien fue uno de sus compañeros que quedó prendado de su persona, dándole un sentido homenaje, junto a otros, en su ceremonia fúnebre.
    Catherine O' Hara nos dejó el 30 de enero, a la edad de 71 años y realmente la echaré de menos.  La encontraba hermosa y de una elegancia que me hacía fuese un gran placer mirarla, más cuando se trataba de apreciarla en pantalla; en suma, me parecía una mujer adorable.

 

                                                                    ¡Cómo no amarla!

miércoles, 11 de marzo de 2026

¿Woke o mejorado? (I)

 


    Para Navidad de 2023, justo al final del año de la conmemoración de los sesenta años de Doctor Who, se estrenó La Iglesia en Ruby Road, un especial que significó la primera aventura en solitario del nuevo Doctor, el Décimo Quinto del show (dejando de lado a la Doctora Fugitiva y a la encarnación de John Hurt, que, aunque son canon, no se consideran en la numeración de regeneraciones).  Asimismo, el responsable del regreso a la televisión de este título, Russel T. Davies, siguió como showrunner y principal guionista (que, no olvidemos, retomó este cargo tras casi dos décadas alejado del programa).
   El nuevo Doctor viene a ser el segundo de tez morena, luego de la mentada Doctora Fugitiva, siendo interpretado con mucha simpatía por Ncuti Gatwa.  No olvidemos que conocimos esta encarnación en el tercer y último especial dedicado al Décimo Cuarto Doctor, historia en la cual el moreno Señor del Tiempo apareció de forma muy sui generis.
   Interpretado con mucha simpatía por el mencionado actor, corresponde a una versión del personaje que ha provocado bastante polémica e incluso división entre los seguidores acérrimos al show: No por su color de piel (que ya sabemos que alguien de su especie, puede regenerarse bajo cualquier aspecto humano), sino por su conducta tan queer, o sea, gay; pero esto haciéndose mucho más evidente, que en otros tipos de homosexuales (o sea, no es del tipo masculino como se vio en un episodio de la temporada décimo tercera) y ello, tan solo en este mentado especial navideña, o se hizo presente cuando, para escándalo de muchos, vimos a nuestro héroe... ¡Bailando muy alegre con falda junto a otros hombres!
   Davies es gay declarado y bien se podría afirmar que se convirtió en un proselitista de las minorías sexuales, lo que se desató cuando retomó su cargo en Doctor Who (la hija trans de Dona Noble y la justificación para explicar por qué razón, la primera pudo sobrevivir al "mal" que la aquejaba, fue considerado como algo demasiado forzado).  Así fue que para esta temporada y la siguiente, nos entregó a un Señor del Tiempo que ahora no solo vestía de forma más "atrevida" (nunca antes un Doctor había mostrado tanta "carne"), sino que ahora hacia evidente su sexualidad, algo que no se había apreciado en sus anteriores encarnaciones.
    Algunos sostienen que este Doctor llora mucho (y es cierto, lo hace en casi toda la temporada que ya me vi); también que es cobarde, pues escapa del peligro cuando considera que la amenaza lo supera (solo una vez, me parece, puede ser cierto esto).  La verdad es que, respecto a lo primero, en una pura ocasión, recuerdo, pasó eso y no fue algo motivado por la pena (como ha sucedido hasta ahora con el presente Doctor), sino que ocurrió en un estado emocional mucho más complejo.  Y en cuanto a la hora de enfrentar grandes peligros, hasta ahora todos los Doctores fueron bastantes osados, como para nunca demitir de sus obligaciones... Pero resulta que se olvidan de dos detalles muy importante, que bien podrían justificar la conducta de esta encarnación.
   En primer lugar, vez que el Doctor toma un nuevo cuerpo, su personalidad cambia y ello se puede apreciar por uno que otro detalle: Como que el Undécimo Doctor era muy juguetón, que el Duodécimo pasó por una especie de depresión en su primer año (que lo volvió alguien cascarrabias) y que la Doctora era una persona muy empática y dulce; por lo tanto, que este más nuevo Doctor fuese "así" no es comprensible.   Por otro lado, algo tan dramático como su particular origen, que lo diferencia de sus otras identidades, bien podría explicar su conducta tan emotiva y extrovertida, que lo suyo resulta ser casi un nacimiento y que lo vuelve un ser nuevo completamente hasta cierto punto.
   Cabe mencionar que el Doctor de esta temporada y la siguiente (pues, lamentablemente, solo estuvo dos años en la serie, tengo entendido por motivos personales) tuvo en su primer año a una companion bastante querible: La joven Ruby Sunday, una chica con una historia personal muy interesante y un misterio que formará parte de un arco argumental importante, para el desarrollo de la temporada décimo tercera.  Lamentablemente, Ruby solo será companion oficial ese primer año (tremendo desperdicio ¿No?).
    Pese a lo que opinan muchos, por mi parte he encontrado potente esta primera temporada y me ha llamado positivamente la atención el discurso de crítica social suya, así como sus poderosas metáforas, algo propio de la ciencia ficción más adulta y que al menos, en el primer caso, no se apreció mucho en temporadas anteriores.   Por lo mismo, porque me ha parecido estupendo este año, lamento que sea tan breve, lejos el más corto de toda la etapa Moderna: Pues, aparte del especial de Navidad, solo cuenta con 8 capítulos.
   Se me estaba olvidando, cambió y mejoró la presentación de los créditos de apertura, incluyendo la versión del famoso tema de la serie (que, menos mal, también regresó Murray Good para encargarse del apartado musical, algo que sucedió a partir del primer especial de los sesenta años).  En ambos casos, créditos y música, se volvió algo más elaborado, luego del período más "mínimalista” de la época de la Doctora.
   Y ahora les hablaré de sus episodios.

 
0.  La Iglesia en Ruby Road
 
   El Doctor conoce a Ruby justo en Navidad, enfrentándose ambos a una especie de duendes que están raptando bebés para... ¡Comérselos! Asimismo, la muchacha está pasando por una racha de mala suerte inusual y solo nuestro héroe puede ayudarla.
   A partir de este capítulo 0 nos enteramos de las especiales circunstancias que rodean a Rudy, la misteriosa manera de cómo fue adoptada, siendo una recién nacida (por una dulce madre sustituta y con una desagradable abuela-al menos para mí-adoptiva) y la rareza respecto a la nieve, que cae en su presencia en ciertos momentos (incluso en lugares cerrados).
 
1. Bebés Espaciales
 
   Las "guaguas", como les llamamos en Chile, vuelven a ser fundamentales en una historia de esta temporada, aunque esta vez de una manera muy especial.   El Doctor y su nueva amiga viajan al espacio (¿Y al futuro también?) donde llegan a una estación tripulada por... ¡Bebés superdotados! Los pequeños hablan y varios conocimientos avanzados, usando unas especies de sillas con extensiones a manera de brazos metálicos, que les permiten manejar la estación; no obstante, siguen siendo criaturas inocentes, que requieren amor, de modo que cuando llega ese par de adultos los acogen felices.  Pero no todo podía ser tan bonito y es que un espantoso monstruo ronda allí, al que le temen las crías y del cual hay que protegerlas, ya que la bestia se ha descontrolado.
   Una hermosa entrega al más puro loco estilo de Doctor Who y que saca lo más bizarro- que tan bien le sale- a Davies cuando no quiere ser woke.
 
2. El Acorde del Diablo
 
    Les voy a hablar de, al menos para mí, uno de los capítulos más maravillosos de este show que tanto amo.
   Ruby y su compañero llegan a la Inglaterra de los años sesenta, con la intención de conocer a los Beatles; sin embargo, la experiencia resulta ser más que frustrante, puesto que su arte que se sabe debía ser extraordinario, se escucha como algo de lo más burdo y carente de talento ¿Qué ha pasado? Pues que, tal como pudimos presenciar en el genial prólogo a esta historia, un nuevo villano ha aparecido para creer un verdadero desastre a niveles espantosos.  La historia ha sido cambiada y los efectos en cadena han creado una nueva realidad, en el que la gente no es feliz porque... ¡El poder de la música y su belleza ya no está permitido!
   Nuestros aventureros se enfrentarán a un nuevo villano llamado Maestro (no confundir con el Señor del Tiempo The Master), quien en cada aparición suya se "robará la pantalla", puesto que cada intervención suya, resulta una verdadera delicia para los sentidos.
    La confrontación implicará cantos y bailes.
   Cabe mencionar que el actor a cargo de este nuevo rival, de quien realmente espero más a futuro, es un célebre drag queen y quien no solo canta hermoso, sino que otorga a su personaje un desplante encantador con su histrionismo tan queer.
    Que se haya desencadenado el orgullo LGTB de Davies eso es evidente, pero nadie puede negar que para esto tremendo capítulo, bien se logró hacer de ello algo digno de los mejores aplausos.
 
3. Bum
 
     Los amigos han llegado a un planeta que es escenario de una guerra sin sentido, en la cual los combatientes se juegan sus vidas por ideales que ni siquiera valen la pena y el heroísmo se premia solo con miseria y muertes atroces. Es entonces que el Doctor descubre qué está pasando y acá es cuando la crítica social vuelve a tomar valor en Doctor Who, algo que se agradece.
    Atentos a ciertos robots que aparecen aquí, donde se introduce la figura de una misteriosa anciana, que dará pie a otro de los grandes arcos argumentales de esta temporada.


                                                              Intro de la temporada 14

miércoles, 4 de marzo de 2026

Sueños 2


 
    Continúo compartiendo con ustedes sueños que he tenido y estos son del año pasado también.
 
                                                                                   I
 
     Me visitaba mi amigo Leo.  Estábamos conversando, mientras él revisaba mi colección, cuando comenzó a actuar extraño: Hablaba con la voz entrecortada y se tambaleaba.  Yo creí que estaba borracho, pero luego me di cuenta que tenía la cabeza apelmazada de sangre y esta manchaba su ropa y sus manos.  Me preocupé/asusté y entonces quise comprobar si estaba herido.  Entonces al Indagar en busca de algún signo, vi que tenía una abertura grande y horizontal que le cruzaba una sien; esta dejaba al descubierto su cerebro y que se dividía también y en la parte de arriba se encontraba una hilera de dientes.  Tuve que amarrar a una silla a la visita, pues quería irse como si nada.
   Le pedí a mi cuñado Pato que lo llevara a urgencias, quien lo hizo y se fue solo con Leito en su vehículo (que en el sueño era una van y no su camioneta del mundo real).  Yo llegué por mi cuenta al centro médico y aproveché de escribir por WhatsApp al hermano de Leo para avisarle de la situación de su familiar y que en la vigilia es mujer (la versión onírica era René, el hermano de mi otro amigo Miguel).
   En un momento nos acompañaban mi hermana Jenny y mis sobrinitos Amilcar y Bruno.  Para entonces llovía a cántaros (en mis sueños abunda ese clima, que me encanta).
   A susodicho ya lo habían atendido y dado de alta, el cual se volvía con nosotros a casa muy tranquilo.  Pero se me había quedado mi mochila en Urgencias, así que tuvimos que irnos de vuelta a buscarla.
 
                                                                                   II
 
     Estaba haciendo fila en la vereda de una calle, que debía hacer un trámite para el Gobierno o algo así.  Había harta gente y yo andaba desnudo, pero me tapaba la entrepierna con mis manos; sin embargo, no sentía vergüenza, al contrario, me gustaba que miraran (y admiraran) mi cuerpo.
    En la calle, a pocos metros de donde estaba, unos jóvenes hacían disturbios, tipo barricadas.  Llegaron los carabineros y yo me escondí dentro del edificio al que debía entrar, porque sabía que me podían llevar preso por estar en cueros; y en efecto entró uno de los agentes y me pilló, aunque este andaba de civil.  Le dije que andaba así porque andaba apurado y no alcancé a vestirme; el hombre era apuesto y simpático, que llevaba una barbita de días que lo hacía verse muy varonil. Terminamos conversando amigablemente.
    En un momento se desató una tormenta, con aluvión incluido, un verdadero río tormentoso.  Le ofrecí salvarle la vida a mi nuevo amigo (¿O conquista?) y ahora convertido en Hijo Rojo, con mi querido traje del Superman comunista, lo tomaba de la mano y me lo llevaba volando.  Y así fue que en el horizonte de la turbulencia, vimos a un Viejito Pascuero que se estaba ahogando, a quien fui a rescatar junto a mi compañero.
    Luego a los dos anteriores les hice una demostración de mis superpoderes: Doblé con mis manos una barra de acero, luego la derretí con mis rayos de calor y, por último, a un vaso le apliqué mi aliento polar.

jueves, 26 de febrero de 2026

A cuatro hombres hermosos...(segunda parte y final)



     Dentro de la gente que me lamenté su partida el año pasado, me quedaban pendiente dos actores de esos "clásicos" y que aún seguían con nosotros hasta el momento su deceso.  Tremendos artistas que demostraron que su belleza no era lo más valioso de sus respectivas personas, sino que poseían un enorme talento en el escenario y que tenían mucho más que ofrecernos.
   El primero del que les hablaré viene a ser Richard Chamberlain, un inglés de porte aristocrático y al que relaciono mucho con mi infancia y con mi mamá. Lo primero, porque de niño me vi junto a mi familia la miniserie Shogun (1980), un impactante drama de época que emitieron a principios de los ochenta y que emitieron en la tele durante varios domingos seguidos, y en la noche, considerado como un enorme espectáculo digno de la franja destinada a las grandes producciones cinematográficas (por lo general de Hollywood).
    Nunca he vuelto a ver la mentada miniserie que hizo conocido, al menos para mi, al llorado Chamberlein y de la cual hace un par de años se hizo una multipremiada nueva versión (la verdad es que remake no es, pues se trata de un libro en el que se basó dichas obras), pero la recuerdo con mucho cariño y agradecimiento.  Y es que en esa época, siendo tan pequeño, fue gracias a esas ficciones televisivas que aprendí muchas cosas: Con Raíces supe sobre las atrocidades de la esclavitud y el racismo, Shaka Zulu me enseñó acerca de la historia africana, Norte y Sur respecto a la Guerra Civil gringa, Capitán Futuro de ciencia varía, Érase una vez acerca de historia "universal" (ese chovinismo tonto de considerarnos los únicos seres inteligentes de este plano de realidad), Crónicas Marcianas me enseñó el valor de la ciencia ficción y Shogun me educó respecto a Japón, los samurái y su código de honor... Temas que adoro desde entonces.   Respecto a de qué va Shogun, solo puedo recordar que cuenta de un británico (aristócrata o militar) que en el siglo XVIII o XIX llega a Japón, siendo el único occidental en dichas tierras y ganándose con el sudor de su frente el respeto de los "nativos", quienes no veían con buenos ojos a un "demonio blanco" como él.   Recuerdo que veía con mucha devoción junto a mi familia cada entrega, que desde antes de los 10 años tenía la capacidad para mantener la atención en tandas largas, en alguna peli o serie (al igual que mi sobrinito Amilcar, quien se crió conmigo viendo series y pelis); pero aún seguía siendo un niño y por eso cada vez que oía hablar de Mario-san me moría de la risa.  Por cierto: En los cines se estrenó una especie de versión condensada de Shogun, mucho antes de que terminara la miniserie en la televisión; así que fue mucha gente, porque solo quería saber su desenlace y por el morbo de apreciar las supuestas escenas censuradas en la pantalla chica local.
   Años después, ya en mi adolescencia, salió en VHS la miniserie El Pájaro canta hasta morir (1983), también de carácter histórico y basada en una novela.  Fue un éxito de los arriendos a principios de los noventa, porque debido a su temática "polémica", ningún canal se atrevía a exhibirla, ya que versaba sobre un sacerdote que se enamoraba y eso, como no, le traía serios problemas por su voto de castidad... ¡Y adivinen quién interpretaba al acomplejado protagonista! Pues nada menos que nuestro querido Richard Chamberlain.  Por mi parte nunca la vi y eso que estuve varias veces tentado de hacerlo.  A todo esto, como en esa época había un videoclub en mi casa, que le arrendaban a mis papás el espacio para ello, yo podía sacar todas las películas que quisiera, pues una hermana mía atendía el local y como mi mamá era devota del actor, creo que no se aguantó las ganas y le dedicó su tiempo a ello.
    Pero si me aprecié Casanova (1987), una película para la tele y de época con Chamberlain y en la que interpretaba al famoso seductor.  No tengo mayor memoria de esa producción, salvo que la disfruté mucho.  También me acuerdo de lo feliz que me puse cuando llegó a mis manos.
    La última vez que me encontré actuando a nuestro desaparecido artista, fue en un episodio de Nip/Tuck, el drama médico que tanto me gusta y del que ya les he hablado.  Su papel fue muy significativo en ese capítulo, ya que hacía de un gay ya anciano, bastante desagradable el hombre, quien mandaba a su amante mucho más joven para hacerse una cirugía plástica, con el objetivo de que este se viera más "aristocrático" (en otras palabras, hacía de un sugar daddy, un hombre que mantiene económicamente a otro mucho más joven que él y con quien lleva una relación amorosa y/o sexual) ... El tema es que, en su juventud, como muchos otros en el pasado, se vio obligado a esconder su homosexualidad para no arriesgar su carrera y por pura ironía se volvió la razón romántica de un montón de mujeres.  Por mi parte, nunca fue de mi gusto, pues siempre he sido de intereses más masculinos (aunque he visto unas fotos suyas de los sesenta y para entonces era más de mi tipo).
   Richard Chamberlain nos dejó el 29 de marzo de 2025 a la edad de 90 años.



   Y ahora es cuando debo hablarles de uno aún más grande que el anterior: Robert Redford.  Actor, director y productor, de seguro muchas otras cosas más en el mundo del espectáculo y de la cultura, fue como el anterior otro galán de antaño, aunque de imagen más varonil que su colega (si bien tampoco era del tipo de "acción" como otras estrellas viriles de esos años (Charlton Heston, Clint Eastwood o John Wayne, por nombrarles algunos).
    La verdad es que creo no haber visto mucho de Redford de sus años mozos, ni siquiera de su madurez.  No obstante, como amante del séptimo arte que soy, desde que tengo memoria ha estado presente en mi cabeza, porque sabía de él y de su importancia/fama; a lo anterior se debe sumar su papel como creador del Festival de Sundance, dedicado al cine independiente y que ha sido valioso para promover a un montón de artistas y sus creaciones.   Revisando Wikipedia me acabo de acordar que vi de él África Mía (1985) y Héroes por Azar (1992), que sé las disfruté mucho (en especial la primera, debido a su música tan preciosa y a que salía Meryl Streep, a la que siempre he adorado), si bien no mantengo mayores memorias al respecto.
   De lo que he visto de Redford para la pantalla grande, solo puedo mencionar otros dos títulos: Primero la cinta noventera Un Propuesta Indecente (1993), pieza que en esa época fue muy popular y que causó revuelo debido a su premisa: Un hombre acaudalado y madurón le ofrece un millón de dólares a un matrimonio joven, a cambio de acostarse una sola vez con la mujer de esta pareja; la oportunidad de ganar tal suma de manera "fácil", provoca una crisis entre marido y mujer.  Recuerdo que se debatió entre el público sobre quienes estarían dispuestos a algo así, afirmando muchas féminas de que si se trataba de alguien como Robert Redford, ni lo dudarían.
    Muchos años después, ya en mi madurez y convertido en un ñoño de "rancia tradición", me reencontré con él en una de las mejores entregas del UCM: Les estoy hablando de Capitán América: El Soldado de Invierno (2014) y donde hacía de un alto miembro de Shield ¿O era del gobierno gringo? que era en realidad un infiltrado de Hydra, la famosa agrupación militar y terrorista de extrema derecha marvelita.  En aquel tiempo el actor ya tenía sus buenos años y pese a ello se seguía manteniendo estupendo.
   Creo haber apreciado algo de lo que dirigió, aunque no puedo acordarme de ello.  No obstante, hay una actuación suya que para mi resulta ser muy significativa: Les estoy hablando de su participación en uno de los episodios más hermosos y emotivos de La Dimensión Desconocida, en su versión original de los sesenta.  Es así que en Nada en la Oscuridad (1963), le tocó interpretar nada menos que a la Muerte, esta caracterizada como una persona de apariencia atractiva y de trato amable, como también compasivo, con los seres humanos.  Su labor para esta historia es conmovedora, aunque cada vez que veo este capítulo, lo hago con la versión doblada al español latino, que me agrada demasiado y lo encuentro muy efectivo.  Cada vez que veo esta historia, lloro ante tanta belleza detrás de ella, la cual también está contenida en la presencia de Robert Redford, quien exuda una hermosura capaz de sobrecogernos.  Posiblemente Neil Gaiman vio este capítulo y pensó en él cuando creó su propia versión de la hermana mayor de Sandman.
    Redford dejó este mundo el 16 de septiembre de 2025 y contaba con 89 años.


                                                              Chamberlein en Shogun



                                                     Redford en La Dimensión Desconocida

miércoles, 18 de febrero de 2026

Sueños (I)

 

                                

      El año pasado comencé a escribir mis sueños, ya que me fue posible poder recordarlos con lujo y detalles, además de que me agradó despertar pensando en ellos como si los hubiese vivido en la vigilia o en una realidad mucho más maravillosa.  Algunos significados ocultos me son evidentes, otros no; pero eso es lo de menos, lo que sí tengo claro es que son una manifestación de mí y eso ya me es valioso.  Los comparto con ustedes, porque creo que les pueden ser entretenidos.
 
1
 
    Soñé que pretendía visitar una especie de feria/festival callejero con mi mamá, mi cuñado Pato y Amilcar. De camino al metro para llegar a nuestro destino, le decía a mi sobrinito que mejor nos fuéramos solos y más rápido; entonces lo tomaba de la mano y nos íbamos volando, que solo yo era quien tenía esa habilidad.   Volábamos no tan alto, entre edificios, tiendas y calles, a mucha velocidad y todo a nuestro alrededor se veía como rayos de colores y luces hermosas que dejábamos atrás en segundos.
    Llegamos a una tienda especializada de películas y figuritas, que quedaba en una esquina y un subterráneo; allí ya me conocían, porque yo había ido antes y comprado.  Para entrar debíamos pasar un torniquete, custodiado por un guardia (con uniforme y pelado). Amilcar no podía ingresar, porque no se aceptaban menores de edad, pero yo le decía al encargado que estaba conmigo.  El local se encontraba lleno, no era muy grande y tenía pasillos estrechos, con sus estanterías repletas que daban gusto; era como un minimarket, así que uno sacaba lo que quería para ver y/o comprar.  Yo le mostraba a mi bebé unos packs de pelis de terror.  Recuerdo algo como un sticker de Snoopy que se había caído de un mueble lleno de merchandasing y lo recogía para devolverlo a su lugar.  Por cierto, andaba con mi mochila toda llena y estorbaba a los demás clientes con ella.
     El vendedor era muy amable y me reconocía, quien andaba caracterizado de un personaje extravagante; parecía un siluro con su rostro blanco y una especie de bigotes como esos peces.  Le decía que ya había dado mi examen para titularme o algo así, que me había ido muy bien y venía a por mi medalla.  Me preguntaba por el comprobante, a lo que le rrespondía que no tenía idea de ese trámite y como ya me ubicaba me la daba igual.
    Me caía bien quien atendía y me daba la impresión que yo le gustaba, aunque yo solo estaba interesado en ser su amigo.   Me pasaba una especie de tarjeta muy rara con su teléfono y otros datos, pequeña y con aspecto orgánico.
 
   - Bonito tu atuendo y maquillaje ¿Cómo puedo conseguir algo así? - Le hablé.
   - Mi señora los hace.
 
The End

 
2
 
    Me había enterado de que César, mi antiguo amor imposible de juventud, se iba a casar y por eso lo visitaba antes de la boda.  Como en la vida real, César se comprometía con una ex alumna suya del colegio, quien en el sueño tenía como 18 (se veía muy bonita y niñita, quien usaba una melena).
    Al llegar al lugar del enlace, le decía que debía hablar algo importante con él y César muy sonriente, como minimizando mi malestar, accedía.  En un momento ambos estábamos a torso desnudo, si bien rodeados de mucha gente.  A mí me sorprendía gratamente lo bien que se veía a su edad, pues en una ocasión, durante la vigilia, contemplé una foto suya (que me mostró un amigo en común) y me había decepcionado al contemplar lo avejentado que estaba.
   Luego, de nuevo por completo vestidos, nos sentábamos en un banco de una plaza para charlar.  No obstante, yo me negaba a decirle lo que me tenía guardado, porque dos personas suyas de confianza, y a quienes yo no conocía, estaban detrás de nosotros para oír, bajo su consentimiento, nuestra conversación.
      Enojado lo mandaba a la cresta y me iba hacia mi casa, cuando César fue detrás mío, me tomaba de un brazo con fuerza y me hacía volverme hacía él; entonces se abalanzaba sobre mí y me daba un muy estrecho beso en la boca.  Y así fue que se me declaraba y decía que no quería perderme, de modo que no se casaría con la chica para estar conmigo.   Yo solo había ido a contarle lo que sentí por él en nuestros años mozos, porque ya era hora de dar cierre a esa etapa de mi vida y además ya tenía a Edgar conmigo.  Pero al ver esto de parte suya, prefería quedarme con él y dejar a mi pololo.
   Mientas sucedía lo anterior, nos rodeaban no solo la muchacha, ahora abandonada, sino su madre; sin embargo, esta última decía con una voz cargada de compasión:
 
   - Entiendo esta historia de amor truncada.
 
    No solo nos daba su bendición la señora, sino que también su hija y recién me daba cuenta de que había otra mujer mayor con ellas y es que la otrora novia tenía dos madres (entiéndase una biológica y otra adoptiva).
   Y así nos pusimos a hablar animosamente los 5 y yo decía:
 
  - ¡Siempre me he llevado muy bien con las lesbianas y en mis clases procuro considerar los temas LGTB!
 
   Al rato la más flaca de las dos madres, me daba un pellizco coqueto en el trasero y yo daba un salto de sorpresa.
 
                                                                         El Fin

domingo, 15 de febrero de 2026

Belleza pura


1. Inicios y repasos
 
   Estuve cerca de dos meses leyendo una colección de cómics, que está entre lo más sublime que me ha tocado disfrutar a lo largo de mi medio siglo de vida: Les estoy hablando de Sandman, la obra maestra del noveno arte de Neil Gaiman, aquella que lo hizo conocido y le concedió un montón de premios.  Y es que el año pasado una de las mejores inversiones que hice en materia de ñoñería, fue comprarme en 3 tomos y edición de lujo en tapa dura todo lo que escribió el autor para Morfeo y los suyos. Cerca de tres mil páginas, dibujadas por numerosos artistas visuales de gran talento (salvo un par, cuyas viñetas francamente las encontré horribles y no sé cómo consiguieron trabajar en una historieta tan importante).
   Debería escribir sobre esta obra, dedicarle tiempo a cada una de sus miniseries, historias autoconclusivas y arcos argumentales, pero ya no lo hice y la tarea sería muy extensa; debí realizarlo a medida que iba avanzando en las historias, como lo hago con las colecciones de cuentos y algunas series con entregas autoconclusivas.  Como ya no fue, al menos tengo esta otra oportunidad para saldar parte de mi deuda con dicha obra.
   En 2025, por fin, se estrenó la segunda temporada de The Sandman, la adaptación de imagen real que produjo Netflix sobre las mentadas novelas gráficas.  Pasó cerca de tres años para que recién se pudiese ver tal continuación y ello fue, más encima, anunciándose como la Temporada Final (de 12 episodios, más encima, el último una especie de "agregado").   Para cuando fue posible ver estos esperados capítulos (que la temporada anterior dejó la vara muy alta), el autor de las novelas gráficas, Neil Gaiman, ya había caído en desgracia al ser acusado por varias mujeres de abuso sexual.  Pese a que no había pruebas y el escritor se defendió bastante bien - todavía en investigaciones su caso- Netflix y otras empresas le quitaron su apoyo y de ese modo cerraron varios de los proyectos que tenían con él, olvidando la máxima de que se es inocente hasta que se demuestre lo contrario (algo que se supone los gringos tienen muy claro).  Debido a lo anterior, se desaprovechó un montón de material original para adaptar (y en especial las historias cortas, joyitas de tremenda calidad), así como se obvió su nombre durante la promoción de esta continuación (una tremenda falta de respeto ¿No?).

 
2. Continuación
 
    A medida que iba avanzando en los cómics y ya cuando llegué a lo abordado en la segunda temporada de Netflix, me propuse de una vez vérmela; aunque me repetí antes la primera temporada, para evaluar mejor lo que habían hecho con las historias que en ella se consideraron.  Mejoró mi apreciación de lo hecho por los "traicioneros" (ojo: Los productores, que no los artistas involucrados en tan bella serie), aunque sí me quedó claro más que nunca que Netflix es tanto o más woke que Disney o BBC en la actualidad.  Respecto a lo anterior, siendo yo mismo parte de una minoría como gay que soy, puedo tolerar hasta cierto punto la inclusión forzada (pues una cosa es mostrar la diversidad de forma espontánea, otra volver a un personaje famoso, real o ficticio, parte de una minoría cuando originalmente no lo es); no obstante, lo que sí me molesta es el revisionismo histórico y las ideas que atentan contra el sano juicio (como  los absurdos dichos por la escritora argentina de terror Mariana Henríquez, quien afirmó que una villana no puede ser una anciana, tal como sucede en Weapons, o que no se puede asesinar a homosexuales, tal como pasa en Halloween Kills).  Es así que en The Sandman (en el cómic es solo Sandman, sin el artículo) hay gente de color cuando no corresponde (como millonarios negros y de poder en el mundo occidental de principios del siglo XX) y volvieron de tez oscura a todos los que pudieron (como a Muerte y a Lucien, quienes, en todo caso, salieron estupendos en su caracterización).  Y en cuanto a los personajes LGTB que aparecen en pantalla, en efecto son los mismos de las historietas, que estos abundan en una pieza como Sandman y ello se muestra de lo más "normal" como corresponde en una obra actual (claro que este título comenzó a escribirse en los ochenta, de modo que su creador fue bastante visionario, cuando incorporó con tanta credibilidad todos esos personajes).
 
3.  La temporada paso a paso
 
    La segunda temporada comenzó a lo grande, contando una de los arcos argumentales más celebrados de Sandman: Estación de Nieblas.  Su trama nos muestra a Morfeo viajando de nuevo al Infierno para saldar una deuda de milenios.  Gaiman nos engañó y justo cuando creíamos que el argumento iba para un lado, resulta que nos sorprende haciendo que todo vaya a otro y de la mejor manera.    Respecto a esta secuencia de episodios, por fin conocemos al resto de los Eternos: Destino fue una decepción, que acá es, según el woke Netflix, negro; pero eso es un pelo de la cola, considerando la pésima actuación del actor a cargo de tal rol (carece de la sublimidad del hermano mayor de Morfeo).  No obstante, me gustó mucho Delirio, claro que para hacerla más "pasable" la embellecieron, tal como sucedió con Desesperación, a quien le quitaron su aspecto repulsivo.  En cuanto a Deseo, lo/la amo y mis mayores respetos para el artista no-binario que lo interpreta (tuvo el gusto de conocer a Mason Alexander en el live action de Cowboy Bebop y desde entonces me sorprende gratamente su talento). Y en cuanto a Muerte, esa morenaza es dueña de mi corazón.
   Siguiendo con Estación de Nieblas, reencontrarme con Gwendoline Christine como Lucifer fue un tremendo gozo.  Y es que cada vez que salía en pantalla, se robaba la pantalla, al punto de opacar a su colega, Tom Sturridge, cuando salían juntos.
   Cabe mencionar que al final de esta pieza, se agregó la versión de El Sueño de una Noche de Verano, el gran homenaje de Gaiman a Shakespeare y que fue la primera historieta en ganar un certamen literario (el prestigioso Premio Mundial de Fantasía).  La verdad es que esperaba con muchas ansias esta traslación a la pantalla, y, para serles sincero, las expectativas no fueron por completo satisfechas (pues el cómic está lleno de criaturas increíbles, lo que acá se abarató bastante con unos cuantos elfos, carentes de lo extraordinario de los seres de la historieta); además, ver a un rey Oberón negro me pareció patético, personaje que, más encima, fue desperdiciado en esta adaptación.
   En cuanto al resto de cómo dramatizaron esta saga, en verdad le hace honor al cómic y cada uno de los dioses y criaturas sobrenaturales que visitaron al protagonista en su reino, estuvieron a la altura (hubo unos cuantos efectos de CGI que me parecieron poco logrados, sin embargo, se los perdono a la luz de las numerosas virtudes de esta adaptación).  Otra cosa, antes de que se me olvide, se agrega una tontera woke más a la lista, cuando aparecen dos ángeles (a quienes, más encima, les quitaron su protagonismo) y ambos resultan ser negros (en cambio, mucho antes, en los sesenta, el gran Rod Serling en Galería Nocturna nos presentó de forma muy convincente a un ángel de color y eso fue osado, que en ese tiempo apenas se les daba espacio a los actores afroamericanos, en papeles que no fueran estereotipos, y todo ello cuando no existía esta fiebre de la inclusión forzada).



   Luego de la anterior historia, le tocó el momento a Vidas Breves, oportunidad en la cual por fin conocernos en pantalla a Destrucción y el actor que hizo de él logró encarnarlo muy bien (además de ser bellísimo y muy varonil, tal cual el de los cómics).  La trama acerca de la búsqueda del "Hijo Pródigo", quien hace siglos había abandonado su tarea y a su familia, por parte de Delirio y Sueño, mantuvo el nivel del show. Entremedio se adaptaron otras dos de las novelas gráficas autoconclusivas más alabadas y queridas de la colección: La Canción de Orfeo (sobre el trágico destino del único hijo de Sueño) y Thermidor (acerca de la misión que le da Morfeo a Lady Johanna Constantine en plena Revolución Francesa).  De estos injertos, la última fue la que más me agradó, que el otro no decae, pero no me gustó que le quitaran uno de sus elementos más crueles.  Me olvidaba: Para este arco ocuparon a un precioso personaje transgénero de Juego a ser Tú, una tremenda saga que, lamentablemente, no adaptaron para esta serie.
   Con posterioridad le toca a Las Benévolas ser adaptado con maestría.  Les estoy hablando de las tres mujeres que conocimos al principio de la serie, unas especies de oráculos que aparecen en varios momentos del cómic y en su adaptación, quienes en este arco argumental salen en su aspecto más terrorífico.  Es así que luego de varios eventos que presenciamos a partir de la primera temporada, estas féminas van detrás de Sueño para castigarlo... Y les estoy hablando de una fuerza superior a la de los dioses, los Eternos y otras entidades cósmicas de ese universo ficcional. 
    Entre medio, de manera muy ingeniosa, incorporaron un par de pasajes sacados de Overtura, la precuela que Gaiman escribió mucho tiempo después del cierre de la colección regular (de ese modo fue un gusto reencontrarme con Rufus Sewell, un querido actor al que no veía desde El Hombre en el Castillo).  Por cierto, nuevamente volvieron a otro personaje negro, aunque, tan vez, para justificar cambios estéticos ya apreciados en ocasiones mencionadas.
    Asimismo, rescataron al personaje de Johanna Constantine, para darnos en el gusto a un montón de espectadores (en especial a los que amamos a su actriz, Jenna Coleman, desde que la conocimos por su adorable papel como la Chica Imposible/Clara Oswald en Doctor Who).  También, debo decir, que me agrado bastante la relación que le dieron a esta con el Corintio II.
     En cuanto al impactante final de esta historia para el cierre definitivo de todo, en verdad fue sublime y desde ya el programa inicia un camino, al cual no podemos dejar de transitar; la delicadeza con la que fue ejecutado todo esto y lo que vendrá a continuación, es una verdadera oda a Sandman, uno de los cómics para más bellos que se hayan escrito jamás.
   Solo después de tantos sucesos extraordinarios, somos testigos de El Velatorio.  Se debe acabar la historia de Morfeo y ello es llevado a cabo con una tremenda carga de emotividad e interviniendo la mayoría de los personajes, a los que conocimos desde el principio.  Para quienes recién han tenido su encuentro con este final, todo está lleno de sorpresas y no resulta difícil sacar uno que otro lagrimón.  Agregado a todo esto, tal como ya pasó antes en esta temporada, se consideraron elementos de otras novelas gráficas del personaje, como sucede con la despedida de Hob, el amigo humano de Morfeo (Domingo de Luto) y el último encuentro de Shakespeare con su mecenas (La Tempestad).
    Por cierto, una vez que haya terminado este capítulo, esperen al final de los créditos, pues viene una larga y significativa escena, que le da bastante sentido a lo que hemos presenciado. En suma, un desenlace bello, poético y conmovedor.
    Como nada es perfecto, el wokismo otra vez se hizo presente (como dice el dicho: El Diablo está en los detalles) al hacer que las dos guerreras escolta/protectoras de la reina Titania del reino de las hadas, duendes y similares sean negras; a estas dos últimas las muestran en primer plano, como los ángeles nombrados de Estación de Nieblas, una evidente declaración de principios woke ¿No?
 
4. Final
 
    Pero The Sandman tuvo algo así como un epílogo, un especial dedicado a uno de sus personajes más queridos y es que les estoy hablando de la hermana mayor de Sueño.  Es así que veremos para deleite nuestro la adaptación de Muerte: El alto costo de la vida, la primera miniserie dedicada a esta Eterna.  Con mucho respeto y amor hacia la novela gráfica y aprovechando el talento de la actriz que hacía de Muerte, haciéndonos olvidar por completo de su cambio de color, se nos cuenta lo que sucede cuando Muerte pasa un día como mortal (lo que hace una vez cada cien años para conocer bien a los humanos).  Es así que conoce a un hombre con deseos de suicidarse y con él pasa el resto de sus horas durante ese día y su noche.  Bien podría ser este el capítulo más hermoso de toda la serie, en el cual no suceden hechos de gran magnitud como en el resto de la serie.  No obstante, su tono reflexivo e intimista nos llega al corazón, mostrándonos no solo la calidez de esta Muerte tan cercana a nosotros, sino una serie de facetas propias de nuestra naturaleza, que son importantes tener presentes para comprendernos mejor.  Una bella reflexión para quedarse dentro de cada uno, tras acabar este viaje juntos y vn el cual esa adorable loca de Hettie tiene un rol muy especial que cumplir.   ¿Y hay elementos woke? En efecto otra pareja negra, pero les perdono esto y el resto, solo porque el conjunto y el resultado de The Sandman ha superado muchas de las expectativas que tenía.
   Por cierto: Cuando me enteré de que habían cambiado la edad del coprotagonista de esta pieza, de ser un adolescente amargado a un adulto desilusionado, me decepcioné harto.   Pero les salió tan bien el arreglo, que se entendía debido a lo complicado desde el punto de vista moral, que ya no eché de menos esa versión.
   Tras esta revisión, solo queda mirar atrás y dar gracias por tanto que nos dieron sus artistas, a ver si en un futuro cercano volvemos a ver a Morfeo y a compañía en pantalla.
   Para terminar: Magnífico lo que hicieron, aparte de todo lo mencionado, con secundarios recurrentes como el cuervo Mathew (que Gaiman aún nos debe contarnos con lujo de detalles su origen), Mervyn Cabeza de Calabaza (solo hace poco me enteré de que su voz en inglés la puso el gran Mark Hamill) y Gilbert/El Campo del Violín (uf, otro tremendo de la actuación a su cargo, el gran Stephen Fry y que, en verdad, aquí aparece excelentemente caracterizado como el gran homenaje a Chesterton que es).  Cada vez que aparecía cada uno de estos tres, como me pasaba con mi igualmente querido Lucien, disfrutaba mucho.   Y tampoco puedo dejar de lado a Caín y Abel, esos hermanos bíblicos, a los que Neil sacó casi del olvido de los viejos cómics de terror de DC, otorgándoles una nueva vida maravillosa en sus historias y que en la versión de Netflix nos hicieron gozar mucho junto al resto de su equipo del Ensueño, todos al servicio del gran Morfeo.


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