domingo, 2 de agosto de 2026

Sueños 7


PRIMERO
 
     Este sueño amerita seguir en vela un ratito después de haber despertado, siendo poco más de las seis de la mañana y víspera del temporal que se avecina...
    Estaba el Presidente de la República Kast, sujeto al que no soporto ni unos segundos ver y oír, dando un discurso en público ante unos cuantos de sus adeptos, cuando yo me acerqué detrás de él y le dije unos cuantos improperios que los hice a viva voz para que todo el mundo me escuchara.  El tipo primero se asustó, porque nadie me había visto llegar y luego se enojó, ya que su ego no le permitia que alguien lo dejara en ridículo, así que ordenó a unos carabineros a que me apresaran.
    Me metieron a un auto con él adentro, siendo que el "KKas" iba al lado del chófer y yo en uno de los asientos traseros con un tipo vigilándome en el puesto contiguo.  El vehículo pasó una carretera congestionada en plena ciudad, dirigiéndose a unas montañas, que se veían los precipicios.
 
   - Me llevas para matarme a escondidas, igual que lo hicieron tus antepasados, Nazi de Paine- Le dije enojado.
 
   El interpelado nada dijo y solo se limitó a reír burlesco.
    En el trayecto vimos un auto en pleno camino de tierra, estacionado y con el compartimiento trasero abierto.  Un hombre con aspecto de obrero y sombrero tipo cowboy estaba de pie apoyado en el carro y miró con fijeza hacia nosotros.  Entonces alzó una mano aferrada a una pistola con silenciador y comenzó a disparar; muchas balas impactaron en el coche en el que íbamos, trizando los vidrios, aunque estos eran reforzados y permanecieron en su puesto.  Mientras pasaba esto, yo pensaba en la mala suerte que tenía, que justo estaba al lado de ese sujeto miserable cuando me habría gustado que lo mataran (pero no quería morir con él).
    El auto dio la vuelta con rapidez y se fue por otro lado, dejando una gran polvoreda.  Al rato se detuvo.  Yo me había agachado con la cabeza entre las piernas y los brazos detrás de ella para protegerme de la balacera.  Y entonces nos detuvimos y bajaron los tres que iban conmigo.  Como en una película, el punto de vista cambió y yo veía todo desde otro ángulo, uno "objetivo".  Kast le dijo a uno de sus agentes que mirara por la ventana, para saber cómo me encontraba; el hombre le contestó que yo estaba aterrado y muerto de miedo.  Satisfecho con mi reacción, "El Metáforas" abandonó el vehículo junto a los suyos y yo me quedé solo.
   Me bajé y vi que tenía una casa con rejas negras delante del coche.  Una familia compuesta por padre y madre, de unos treinta años y sus dos hijos varones preadolescentes esteban sentados, como en una foto idealizada uno al lado del otro, con cara de sorpresa por lo que había pasado. Salieron de su hogar para saber cómo me encontraba.  Entonces el hombre, un tipo delgado, aunque atlético y con barba bien cuidada y de aspecto caucásico, me pasó una mano por los hombros y caminó conmigo unos metros a solas para supuestamente tranquilizarme. Me preguntó cómo estaba.
 
    - Esto es una farza- dije- Ustedes estaban ahí a propósito y esa ni siquiera es su casa. Se nota que son ABC1 y este sitio no es donde viven.  Mucha sobreactuación de su parte, se nota en especial en el lenguaje corporal de los niños.  Son adeptos a KKas.
   - Es cierto.
   - ¿Qué les ofrecieron?
   - Más poder.  Un puesto importante.
 
    Y entonces desperté, que ya es más de una hora después, sigue oscuro y todavía no comienza a llover.

 
SEGUNDO
 
    Salí a cerrar con llave la rejilla que divide parte del antepatio de mi casa, que estaba abierta y en la parte que da al portón metálico de mi hogar, mi cuñado Pato tenía estacionado su vehículo (que no era la camioneta que posee hace años, sino que el automóvil blanco que era de mi otro cuñado, Fabián, de cuando en los noventa vivía junto a su familia con nosotros al fondo).  Vi una de las puertas traseras abiertas del auto y me pareció sospechoso, así que con miedo dejé cerrado.  Me costaba moverme, que el terror me tenía paralizado y apenas pude realizar mi cometido.
    Entonces salieron dos tipos de dentro del carro, ambos veinteañeros y uno con pelo largo, quien llevaba una especie de palanca metálica con la que se suponía estaba metiendo mano en el interior.
   En la pared que da con el local de carga de celulares y tarjeta Bip! de mi hermana y Pato, había un botón para llamar a Carabineros y lo apreté, sabiendo que ellos estaban a solo cuadras de donde estaba.  También llamé al susodicho a gritos para que acudiera, quien llegó desde el interior de mi hogar.
    Un tercer ladrón mayor que los anteriores, de entre treinta y cuarenta años se apareció por detrás mío.  Pese a todo entre Pato y yo sacamos a todos los maleantes, quienes nos discutían, pero no actuaban con violencia física.
   Entonces apareció un montón de gente, unas cuantas señoras con niños entre ellos, quienes eran parientes de los maleantes, para rodearnos y crear alboroto, así como a proteger a los suyos.  Les llamé la atención y me tocó sacar de adentro de mi propia casa a una señora que iba con dos niños, un varón y una pequeña, quienes estaban descansando sentados en el pasillo del fondo.
 
   - Ustedes no pueden estar aquí - Les dije enojado y los lleve afuera.
 
    Los menores tenían en la mano unas especies de pelotillas artesanales, deformadas por su uso y que parecían hechas con el envoltorio de queso crema o paté.  Las dejaron en el suelo de adrede y cuando las tomé para devolvérselas, su contacto me pareció desagradable y viscoso.  También encontré intrigante todo eso que dejaron atrás.
    Estaba indignado, porque todo lo tuvimos que hacer Pato y yo solos, pues en todo el rato que ocupamos para deshacernos de los antisociales, los Carabineros ni se aparecieron.

viernes, 31 de julio de 2026

Hasta pronto, queridos héroes

1. La trama
 
   El Metal Perdido (2022) es el nombre de la cuarta y última novela de la segunda saga de Nacidos de la Bruma, también conocida como Segunda Época o Ciclo de Wax & Wayne (que este subtitulo lo encuentro injusto, puesto que me parece machista, ya que ignora a su heroína Marassi e incluso a Steris, quien también merece ser considerada como tal o al menos como coprotagonista, al menos a partir del segundo volumen de esta serie).
   A diferencia de los otros libros de la colección, entre el anterior y el que hoy nos reúne, cuenta con una cantidad considerable de años en lo que se refiere a su propia cronología, puesto que han pasado seis años en la vida de sus personajes... Cabe mencionar que, en esa cantidad de tiempo, mucho ha pasado en la vida de todos ellos, en especial para Wax y Masai, quienes por fin se han casado y, más encima, son felices padres de un niño y de una bebé. Por otro lado, el vigilante ahora cumple un papel más importante dentro de la política de la ciudad y prácticamente está alejado de su vida como justiciero.  Por otro lado, tras los incidentes narrados en Brazales de Duelo, la situación en la ciudad y la llamada Cuenca se ha vuelto tensa; de modo que nuestro aristócrata ahora lídea en otro tipo de campo de batalla, puesto que aparte de los corruptos a los que debe enfrentar, sigue enfrentándose a gente de la peor calaña: el Grupo y cuyo plan es tan espantoso, que aparte de la ayuda de sus aliados, entre ellos su inteligente cónyuge y los amigos de siempre, será necesario que unos forasteros muy especiales intervengan para que la victoria sea posible. 
    Por lo tanto, en esta novela que cierra con broche de oro la historia de sus personajes, se realiza el enfrentamiento final entre los héroes y sus enemigos, lo que implica seguir siendo dueños de sus destinos (en caso de ganar los protagonistas) o sufrir el dominio del planeta, implicando esto la destrucción de Elendel e incluso nada menos que una invasión venida de otro mundo.
    Si en Brazales de Duelo nos enteramos de que existen otros continentes más allá del mar, incluyendo diferentes países y culturas, en esta ocasión la revelación es mucho más mayor: En el espacio exterior hay otros planetas, poblados por gentes civilizadas y algunos de sus habitantes se encuentran de incógnito en Scadrial.
 

2. Valores
 
    En primer lugar, Brandon Sanderson parte esta obra con unos Agradecimientos muy valiosos, puesto que en él nos cuenta algo de la génesis de esta segunda saga y de lo que nos espera a futuro con siguientes entregas, ambientadas en épocas posteriores del planeta.  El autor aprovecha de darles las gracias a quienes lo ayudaron en este proyecto, destacando los responsables de sus ilustraciones.  Como bien sucede con estos apartados, en los que el escritor aprovecha de hablar de su obra, del contexto en el que se llevó a cabo, el asiduo lector obtiene un material valioso y que se debe atesorar, porque no siempre logramos contar con las palabras del propio escritor, acerca de los "misterios" de sus trabajos.
    Dentro de los aspectos a destacar de este número final, podemos mencionar el Prólogo, que esta vez no está dedicado a Wax, sino que a Wayne.   Lo anterior contándonos de un conmovedor pasaje de su infancia junto a su madre, esta última alguien que, con solo unas páginas a cuestas, logra hacérsenos entrañable; por otro lado, nos lleva a entender varios aspectos de la personalidad del hombre, así como promueve la idea de cómo el amor y la presencia de alguien en nuestras vidas, más a tan temprana edad, además de tratarse de nada menos que la madre de uno, puede marcarnos lo suficiente como para condicionarnos hacia el bien.  Asimismo, este precioso pasaje aborda la importancia de las historias de ficción, sobre cómo estas nos inspiran, algo abordado en todos los libros de la segunda saga; sosteniendo, incluso, que los hechos reales antiguos, tras volverse leyendas, así como los acontecimientos de carácter más valioso para mucha gente, moldean el mundo (esto último, creando, incluso, religiones que le dan sentido a la vida de millones de personas).
    El presente libro que hoy nos reúne es, en muchos sentidos, superior a los demás y un maravilloso cierre de las aventuras que comenzaron con Aleación de Ley. Sumado a la aventura y al humor de esta pieza, podemos gozar de momentos de gran emotividad y heroísmo; que, más encima, al abrirse las posibilidades con la revelación a la cual ya hice referencia (que existen otros mundos), las posibilidades para otorgarle sentido épico al texto, aumentaron considerablemente: Es así que no solo conoceremos nuevos personajes extraordinarios, sino que nos deleitaremos con sus poderes y proezas, así como con batallas muy atractivas. Asimismo, cabe destacar la intervención de más de un dios en sus páginas (momentos formidables y con tremendos diálogos), aparte del descubrimiento sobre qué fue de los raptados del primer libro (a mi humilde parecer, uno de los mejores paisajes del tomo).
   Por cierto, tras leerme esta novela y no con tanto tiempo entre un volumen y otro, me he dado cuenta de que todos los animales que se mencionan en su interior, existen en nuestro propio mundo y lo que resulta raro, a la luz de que corresponde a otro planeta ¿Un desliz de Sanderson o corresponde a un detalle de simplismo a propósito suyo?
    Se me estaba olvidando: Muy emotivos los distintos epílogos que le concede el escritor a sus personajes, uno para cada uno; así como muy interesante saber que en Scadrial no hay luna.

 
3.  Nuestros héroes
 
  * Wax: Por primera vez desde que leemos sobre él, lo "vemos" verdaderamente feliz y es que su propia familia lo ha llevado a la plenitud, a tal punto que bien podría decirse que su labor como justiciero, ya no lo define y en cuanto a su papel como político, es solo una extensión de su preocupación por el bien común.  Es así que en esta última entrega, acuerda con su deidad, Armonía, cumplir solo una vez más con sus designios por el bien; para luego dedicarse por entero a gozar del retiro apacible (claro que, para ello, sus proezas finales implicarán enfrentarse no solo a su desquiciada hermana, si no a...).
    Se me estaba olvidando que cuando se narran estas aventuras, si edad corresponde a la de 50 años, justo la que tenía yo cuando comencé a leer este volumen (que igual me demoré un buen resto en acabármelo, je, porque tampoco deseaba despedirme de sus queridos personajes, así que lo acabé ya con 51 cumplidos).
 
* Wayne: Mi favorito (y sexy) nos concede momentos inolvidables, que, aparte del ya mencionado, tenemos de risa y lágrima, así como muchas proezas que dejan claro la verdadera calidad de su corazón.  Acá nos enteramos de su situación económica (un pasaje muy gracioso) y, por otro lado, conocemos mejor su enorme dolor espiritual, que lo lleva a ser cómo es.
    Por cierto: Para cuando suceden estos eventos, está por sobre los 30 años de edad, así que no era tan joven como yo creía (aunque "está como quiere).
 
* Marasi: De las dos féminas que hemos ido conociendo y adorando a lo largo de estas lecturas, es quien más consigue atención en el libro.  Por un lado, podemos contentarnos de que su relación amorosa va viento en popa y, por otro, volvemos a ser testigos de su heroísmo, que en su última misión le toca trabajar sin ninguno de sus compañeros habituales y lo que demuestra lo eficiente que es. Asimismo, destacable que haya logrado acaparar la atención del grupo que la contacta, para invitarla a sus filas, así como evidenciar su gran compañerismo con Wayne (una dupla tanto o más destacable que la del propio Wayne con Wax).
 
* Steris: Para mi pesar (y de seguro de hartos lectores más) esta mujer tan especial no interviene tanto en la presente ocasión; no obstante, su dedicación e inteligencia son vitales para salvar a Elendel del desastre.  No puedo dejar de mencionar que me alegra mucho su nueva vida junto a Wax y que su relación con Wayne haya mejorado.
 
 
4. Nuevos personajes
 
* VenDell: A este Kandra lo conocimos en el libro anterior, pero en este logra mayor desarrollo.  A diferencia de MeLaan y TenSoon no es un guerrero, aunque sí gracias a la capacidad de su especie para cambiar de forma, resulta ser un gran espía y un apoyo en general muy grande. Su personalidad es menos festiva y algo más aburrida que la de sus congéneres mencionados, aunque aún así resulta ser un sujeto fascinante.  Su participación en la acción es valiosa en la primera parte del libro.
 
* Luzdeluna: Una intrigante mujer venida desde el "espacio", para ayudar a nuestros héroes en contra de la guerra entre dioses que se está gestando.  Es ella a quien le corresponde entrar en contacto con Marassi, para volverla una de los suyos y con quien luego debe enfrentarse a los enemigos en una contienda muy entretenida.  Posee un bolso lleno de frascos con preparaciones tan sorprendentes, que en efecto parecen magia (una de ellas crea puertas donde no existen y otra cambia a una persona de identidad, apariencia y habilidades).
 
* AlmaDoble: Un venerable anciano de aspecto frágil y que es poseedor de una habilidad que nunca antes habíamos visto y que consiste en el contacto directo con su dios, que le permite producir objeto de un cristal muy duro (el cual, incluso, puede usar como exoesqueleto).  También proveniente del exterior, forma parte de la fuerza que ha llegado a para oponerse a Autonomía.
 
* Entrone: El principal nuevo villano, alcalde de la ciudad que visitan Wax y el resto.  En un principio solo se ve como un funcionario corrupto, cobarde y odioso, además de prejuicioso, para luego presentárnoslo como un sujeto aún más rastrero, por estar involucrado en un engaño atroz y en un complot cobarde.
 
5. Unas pocas palabras finales
 
  A finales de 2025 me leí las dos primeras novelas de esta Segunda Época y este 2026 me dediqué a las dos siguientes.  Menos de un año entre Aleación de Ley y El Metal Perdido.  Preciosas ediciones en tapa dura con sobrecubierta y lacito de tela para marcar la lectura, disfrutadas en diferentes periodos de mi vida y que me hicieron muy feliz (siento nostalgia de mi tiempo durante esos dos tomos iniciales).
    No creo que regrese a la narrativa de Sanderson por un tiempo, al menos durante esta temporada; sin embargo, sí estoy seguro que mi reencuentro con el autor ha sido magnífico y se agradece.
    Espero con ansias las adaptaciones de Nacidos de la Bruma, que parece no serán en el formato de serie de televisión, sino de películas.
   Este lunes por fin comienzo nuevo libro y será otro pendiente hace un rato ya, algo de mi autor favorito.


jueves, 23 de julio de 2026

Sam, mi querido Sam...


    Conocí a Sam Neill siendo un niño.  Eran los años ochenta y en la tele, en esos "estrenos" nocturnos bastante atrasados de las noches dominicales (no se si es Grandes Eventos o Best Sellers, uno del canal del Gobierno y otro de la Universidad Católica), dieron por primera vez La Profecía III: El Conflicto Final (1981).  En dicha cinta, el actor hacia de nada menos que del Anticristo, Damien Thorn y quien era un importante político en el país más poderoso del mundo.  Así fue cómo se cruzaron nuestros destinos entre el actor y yo, al cual quiero homenajear hoy, pues no hace mucho nos dejó y vaya que me acompañó a lo largo de toda mi vida, en películas que han sido muy importantes para mí.
    Recuerdo que ya desde esa época encontré hermoso a Sam Neill, que desde entonces lo que me llamaba la atención en otro hombre eran sus rasgos masculinos y ni siquiera sabía lo que era ser gay, que ya a esa edad me era muy natural encontrar a otra persona de mi género atractiva (dentro de ciertos parámetros, claro, que los de rasgos femeninos nunca me atrajeron, en cambio las mujeres femeninas sí).  Claro que me guardaba mis opiniones, pues en esa época, lamentablemente, uno no podía llegar y compartir tales impresiones, menos siendo tan pequeño (menos de 10 años en mi caso).
   Creo que la siguiente ocasión en la que nuestro llorado histrión, dejó huella en mí fue en Jurassic Park (1993), quizás su cinta más famosa.  En esa época yo era un adolescente y, pese a ello, ya sabía harto de cine.  Conocía de sobra a Steven Spielberg y entonces era mi director favorito (hoy en día es Shyamalan, aunque sigo adorando a su colega).  En dicha célebre historia sobre dinosaurios clonados, Sam hacía de un experto en tales animales y quien junto a sus compañeros de viaje, se ve enfrentado al caos cuando se liberan las peligrosas criaturas.  Con posterioridad, el actor repitió el papel en la segunda secuela y luego, mucho, mucho tiempo después, ya bastante maduro, regresó para la tercera cinta de Jurassic World Dominion (2022, que reunió a todos los artistas de la primera saga y de la segunda, todo un evento cinematográfico para gozar).  De esta última cinta recuerdo, que ya con su buena cantidad de años se veía bastante bien, que bien yo quisiera estar tan estupendo con más de setenta años a cuestas.  Es increíble, pero tengo un recuerdo falso de él en la primera Jurassic Park: Salía con pantalón corto, mostrando sus varoniles piernas peludas, lo que, como no, me provocaba bastante morbo; sin embargo, no es así, pues en ningún momento pasa eso y qué raro tenga esa idea en la cabeza tan arraigada, yo que me la he repetido varias veces.


                                           Uno de sus momentos icónicos en Jusrassic Park

    Estaba aún en el colegio, cuando llegaron al cine dos cintas suyas dentro de las que puedo rememorar: Una era Terror a Bordo (1989), un thriller donde hacía de esposo de Nicol Kidman (como que se mantenía tan bien o, tal vez, envejecía lento, pese a no ser un "hombre de acción", era habitual darle una pareja femenina mucho más joven que él).  En esta cinta, que solo la aprecié una vez y tengo pendiente repetírmela, ambos deben vérselas con un apuesto psicópata que rescatan en pleno mar, sin saber sobre este.  La confrontación entre dos machos Alfas es notable (que el villano es interpretado por Billy Zane, otro hombre bello, claro que lejos me decanto por Sam).  Solo la pude ver ya de adulto, cuando la descargué en digital, gracias a mis primeros Torrent.
     Luego tenemos Un Grito en la Oscuridad (1988), otra joyita que solo contemplé en una pura ocasión y que recuerdo con cariño, que como trabajaba junto a Meryl Streep, a quien desde adolescente amé, le tenía muchas ganas.  Corresponde a un drama basado en un caso de la vida real, de connotaciones policiales, sobre un matrimonio mormón qué pierde a su bebé y lo culpan de pertenecer a una secta.  Una historia desgarradora, que tuve que arrendar en VHS para disfrutar.  Recuerdo que eran vacaciones de verano, yo estaba aún en el colegio y me juntaba con amigos a ver pelis, que las teníamos con nosotros todo el fin de semana tras ser arrendadas.
    Ahora les hablaré de mi primer año en la universidad, el comienzo de lo que yo llamo mi Edad Dorada.  Por aquella época, hacía lo posible por seguir la carrera por el Oscar y dedicaba harto tiempo al llamado cine-arte (el cual hoy en día no me interesa mucho, la verdad, que casi no veo filmes dramáticos actuales).  Y entre sus títulos más comentados llegó La Lección de Piano (1993). Conocía a todos sus artistas y entre ellos estaba nuestro querido Sam.  Se trata de un filme de época bellísimo, uno que está entre mis favoritos.  Amo su música, compuesta por Michael Nyman y que me transporta como pocas a lugares de ensueño, aunque no la escucho hace años.  En esta pieza el actor hace de un hombre que contrae matrimonio con una mujer a la que ni conoce, pues la contactó pie cartas, quien se va a vivir con él a Nueva Zelanda junto a su hija.  El tipo es un torpe con las mujeres o al menos en el terreno romántico y sexual no sabe cómo manejarse; de situación económica acomodada, vive en medio de un precioso ambiente natural, aunque agreste y le toca recibir a una mujer que no solo es muda, sino que posee el espíritu indómito y sensible del que él carece; no es alguien malvado, pero sí ignorante y pese a que aparte de él había otro sujeto de características similares, este otro contrastaba con el terratenientes, pues sí poseía el carácter más sensual que le faltaba al personaje de Neill, a la hora de brindarle a su cónyuge las atenciones que necesitaba (carnales y emocionales).  Llena de tremendas actuaciones, la del australiano fue conmovedora a su manera y prestándose incluso para una escena de erotismo tan sutil, que desde la primera vez que la vi, no ha abandonado mi memoria y manteniendo en mí la idea de Sam Neill como objeto de deseo (no se las contaré, que seguro quienes han visto esta cinta, saben a cuál me refiero y es que en ella, como pocas veces en el cine, apreciamos a un hombre maduro, sometido al control de una mujer y, más encima, debido a la incapacidad de este por dar rienda suelta a su propio lado salvaje).


                                           Varios momentos suyos en La Lección de Piano

   Independientemente de que me atrajera mucho como hombre quien hoy honro y de que fuera un gran actor, mi principal razón para adorarlo viene a ser por su cercanía y predilección por el cine fantástico, de ciencia ficción y de terror.  Justamente respecto a este último género, mi favorito, es que en los noventa filmó dos de los títulos que más adoro y ambos con interpretaciones muy distintas entre sí.  La primera de la que debo contarles es Event Horizon (1997, la cual llegó acá con el poco original nombre de La Nave de la Muerte) y la otra es In the Mouth of Madness (1994, cuyo nombre en español era más cercano al original: Al Borde de la Locura).  Las he visto y disfrutado un montón de veces, la primera de ellas junto a mi sobrinito regalón el año pasado, aunque la última la tengo pendiente desde hace un buen rato.  Imposible no sentir nostalgia cuando pienso en ellas, pese a que ha pasado tanto tiempo desde mi primera ocasión con ellas y durante mi Edad Dorada, de la que ya les hablé.  Y es que ambos largometrajes los vi junto a César, un amor ya perdido hace mucho y que me marcó para siempre (mucho de lo quien soy ahora se lo debo a él y pese al dolor que me significó perderlo, le estoy agradecido por los bellos momentos juntos y por su aporte a mi educación sentimental).  Pero mejor les cuento, ya, cómo Sam Neill terminó por volverse tan valioso para mí, por medio de las mentadas cintas:
    César trabajaba en un cine en Maipú, Showcase se llamaba la cadena, la cual ya no está en Chile.  Me dejaba entrar a las salas gratis, a veces junto a amigas en común y era costumbre que los sábados por la noche me fuera al cine y nos veíamos juntos alguna producción, a veces en la función de la medianoche.  Luego me iba a quedar a su casa.  Ese panorama me hacía muy feliz en todo su conjunto.  Así fue cómo nos encontramos con la historia de un genio de la ingeniería o similar, que diseña una nave espacial capaz de abrir agujeros de gusano, la cual en su primer viaje junto a su tripulación original se pierde y años después regresa sin su gente, todo en extrañas circunstancias.  Es entonces que mandan a su creador, junto a un grupo de expertos a recuperarlas y al llegar se desata un horror de proporciones dantescas.  Una joyita por donde se mire, en la cual Sam pasa por un periplo físico, emocional y espiritual inolvidable.  Cuando la catástrofe llega a su cenit, el histrión nos demuestra con creces por qué era un maestro del género.   Por supuesto que les estoy hablando de Event Horizon.
    Luego tenemos In the Mouth of Madness, la cual disfruté en compañía de ya saben quién un viernes en el desaparecido cine Gran Palace, un gigantesco teatro qué era el mejor en su tipo, cuando el centro de Santiago estaba lleno de salas antes de la llegada de las transnacionales.  Muchos lindos recuerdos tengo de ese lugar, que luego se volvió multisala y era uno de mis lugares favoritos.  En esa época los estrenos eran los viernes y con César íbamos casi todas las semanas a cumplir con ese rito, antes y después de su paso en el Showcase.  Dirigida por John Carpenter, está considerada entre sus mejores filmes, más, aterradores y con mejores efectos especiales.  En esta perla cinematográfica, Sam hace de un investigador que es contratado para encontrar a un escritor desaparecido, el autor vivo más popular, investigación que lo lleva a descubrir un espanto de dimensione colosales, en todo un homenaje a Lovecraft y a su novelette At the Mountains of Madness (En las Montañas de la Locura), que se leen/suenan parecidas y siendo ambas de horror cósmico.  Es así que en esta ocasión vemos a Neill, en otro registro actoral suyo de antología.


                                                 En Event Horizon doblegado por el mal
 
    También del género de miedo, forma parte de su extensa filmografía su paso por una poco conocida versión terrorífica del clásico cuento de Blanca Nieves.  Snow White: A Tale of Terror (1997) Solo una vez la tuve frente a mí, hace al menos dos décadas atrás, y me agradó.  No recuerdo si hacía del leñador o del rey.  Más encima, por lo general actuando junto a grandes actrices, incluso mayores estrellas que él: Esta vez le tocó compartir pantalla con su compatriota, la ídola Sigourney Weaver.  Hace poco me la descargué en digital, así que repetírmela de una vez, sería una buena manera de seguir haciéndole homenaje.
    Sé que muchas cintas hizo Sam Neill, que de seguro algunas muy buenas que ni en su momento se me escapan.  De hecho, solo repasando este texto antes de publicarlo, me acordé de un trabajo suyo para la televisión por cable que me gustó mucho: Les estoy hablando de la miniserie Merlín (1998), en la cual hizo del famoso mago.  Toda una preciosidad de producción, de cuando Hallmark hacia maravillas en este formato.  Más encima, siempre ligado a féminas de renombre, para esta ocasión le tocó compartir pantalla con Isabel la Rossellini, otra de mis predilectas.  Hace décadas que no vuelvo a disfrutar de esta pieza, que también poseo en digital para gozar cuando quiera y compartirla, que me encanta mostrarle a otros lo que me hace feliz.
    Casi una ironía, la penúltima película "nueva" que me vi suya fue Possesion (1981).  Mis amigos me habían hablado mucho de ella, pero ya con más de cuarenta años a cuestas, nunca la había disfrutado.  Hasta que una vez paseando por el Persa Bío-Bío, lugar de culto santiaguino y del cual les he hablado un montón de veces, donde puedes comprar de todo a buen precio (incluso encontrar verdaderas joyitas, que en el mercado tradicional no están ya a la mano), la pillé en blu-ray clonado; no dudé en adquirirla y al verla quedé impactado.  Si bien el peso de la actuación lo llevaba la preciosa y, además, muy talentosa Isabel Adjani, el trabajo de su compañero como el desafortunado amante de una mujer poseída, por una entidad que la somete a los peores vejámenes, no es para ignorar.  Por cierto, bien joven estaba entonces nuestro artista, demasiado delgado para mi gusto y lejos con la madurez se puso como el vino.
   Sam Neill abandonó este mundo el 13 de julio de este año en curso y tenía 78 años.  Su legado, como el de muchos, es algo para agradecerle de corazón.


                                       Mi actuación suya favorita: In the Mouth of Madness

jueves, 16 de julio de 2026

Una nueva mirada (1)


1. Solo para comenzar
 
   Hace más de 15 años que me vi por última vez Batman: La Serie Animada, aquella vez por medio de la preciosa edición en DVD que me compré ille tempore, de a un pack cada temporada y muchas de ellas en la desaparecida Feria del Disco (siempre en precios oferta, que me hacían muy feliz).  Debo agregar, eso sí, que su formato varió en la presentación (la primera temporada en cuatro estuches protegidos por una cubierta de cartón, la segunda y tercera dentro de una sola caja más compacta y la cuarta en una aún más delgada; cada una de ellas son hermosas, pero al ponerlas todas juntas para su exhibición, no se aprecian uniformes como debería ser cuando uno desea exhibirlos.
   No me vi aquella vez todo "de un tirón", pues no las conseguí cada una de inmediato y, es más, me costó adquirir la última parte en español latino, que no la pillaba por estos lares y primero me tuve que contentar con una copia clonada de los discos que traían el audio original en inglés y los subtítulos.  Luego de que ya, por fin, pude disfrutar esta última parte en mi lengua materna, una segunda revisión de la temporada, me tocó repasar uno que otro capítulo junto a mi sobrinito Amilcar y quien cuando era más chiquitito me pedía ver algo de la serie; claro que yo me ponía a hacer otras cosas, la mayoría de las veces, así que no le ponía la atención a la pantalla (ya sabía que se trataba de una joyita, pero prefería aprovechar el tiempo en otros menesteres).  Así que pasó su buen tiempo como para que retomara este querido título.
    Fue en 2021, en plena pandemia y cuando me sobraba el tiempo, que me descargué una versión de Batman en 1080p, o sea, en calidad de blu-ray.  Por esa misma época me compré una tele grandota con resolución 4K y me prometí en algún momento volver a verme, ahora en una mejor resolución y con sonido más óptimo, esta producción que merecía un vistazo con mis actuales conocimientos "ñoñísticos" y ahora que he desarrollado más mi capacidad para apreciar una obra de arte (porque no hay duda de que estas son verdadera perlas, dignas de valorarlas a ese nivel).
    Sin embargo, me tardé su buen resto de tiempo en cumplir mi cometido y recién el año pasado, para una clase, vine a apreciar al menos uno de sus episodios, sacado de los archivos que tenia; todo para una clase, en la cual quise ilustrarles a los estudiantes, el uso del racconto en una historia (un recuerdo extenso que ocupa gran parte de la narración, la que parte en tiempo presente y luego da el respectivo salto al pasado, para luego volver a su "época actual" ).  El capítulo era Showdawn, de lo que se considera la cuarta y última temporada del show original que hoy nos reúne.  En este aparece Jonah Hex, el famoso cazarrecompensas de cara deformada, honorable y vaquero del siglo XIX y era claramente una entrega muy especial, puesto que él es el verdadero héroe de la trama y fue el segundo personaje de DC que no perteneciera al "universo batmaniaco”. que salía en dicho show. Fue genial compartir dicha pieza con mis estudiantes, que en ese curso tenía chicos muy inteligentes y que se interesaban en temas frikis, el arte y la crítica social (lamentablemente después fueron traicioneros conmigo, aunque esa es otra historia); por lo mismo, les gustó harto lo que les mostré y eso me alegró. Por otro lado, este reencuentro en pantalla gigante, con excelente imagen y sonido, pues las salas contaban con bigtablet, lo disfruté mucho, porque desde que conocí a Jonah me fascinó y a ello se agregaba la participación de Ras`al Ghul, mi villano favorito de Batsi; además, fue el comienzo de mi mirada más crítica de Batman: La Serie Animada, que es la que me lleva ahora a escribir estas palabras. Claro que tan solo este año, me di el tiempo de comenzar la revisión respectiva, desde su comienzo.

 
2. Alguno aspectos a considerar por ahora.
 
    Batman: La Serie Animada posee en total 85 episodios, emitidos originalmente entre 1992 y 1995.  Los anteriores divididos en 4 temporadas, la primera de nada menos que 60 capítulos, la dos siguientes de 10 cada una y la última de solo 5... ¡Ya me imagino cuánto debieron "sufrir" sus espectadores, en aquellos tiempos, con dicho descenso en sus entregas y es que antiguamente era habitual tener mucho material de tus series favoritas en un solo año; supongo que, como no sabían del futuro que se venía con el timmverse, a lo mejor pensaron que esta versión del Señor de la Noche tenía sus días contados.
    Solo les hablaré en esta entrada de la primera temporada, que ya vendrán otras dos más para referirme al resto de la serie (incluyendo a sus tres películas), la cual llegó a cambiar su nombre y en su última etapa tuvo cambios significativos, a los cuales ya les dedicaré su espacio respectivo.
     Ahora he podido fijarme mejor que no solo Paul Dini escribió y co-escribió varios de sus capítulos, siendo el responsable de algunos de los más famosos, sino que lo hizo acompañado por el mismísimo Bruce Timm (quien también dirigió algunos de sus mejores episodios), demostrando no solo la calidad del talento de ambos, sino que convirtiéndose en una verdadera dupla de oro (al nivel de Stan Lee/Jack Kirby o Neil Gaiman/Dave McKeen).  Pero lo anterior, es solo una parte de los genios que intervinieron en la escritura de los guiones, puesto que verdaderos pesos pesados del cómic dejaron su huella en el show, leyendas vivientes, en aquel entonces, como: Marv Wolfman, Gerry Conway, Len Wein y Dennis O' Neil.  Supongo que nunca antes se había visto a maestros como estos, contribuyendo juntos para un show animado televisivo.
 
3. Los malos dentro de lo mejor
 
    Otro detalle en el cual debo detenerme, es en cómo se utilizó a los villanos en sus entregas.  Esto con caracterizaciones que dejaron de lado todo infantilismo, algo que luego sería tendencia en posteriores títulos del Timmverse como Superman y otros cartoons basados en historietas (como en The Batman o Silver Surfer); incluso sujetos como el Guasón y Harley Quinn, lejos los más habituales del programa, pese a su carácter bufonesco, fueron abordados con complejidad y el propio Príncipe Payaso del Crimen podía ser mortal.
    Por lo mismo que lo dicho más arriba, cuando se quiso dramatizar el origen de varios de estos antisociales, se realizó con tal cuidado, que hoy en día la siguen disfrutando grandes y chicos sin envejecer (y en el caso de los primeros, con mayor razón si se trata de gente como su humilde servidor, que bien sabemos de los textos originales y podemos comprobar qué tan respetuosos fueron con ellos).  De este modo, primero comenzaron con mi querida Gatúbela y acercándose a la visión actual de esta, convirtiéndola más en una aventurera, que en una mera criminal (con conflictos morales personales intensos que la llevan a tambalear entre ambos lados de la ley), además de reforzar su relación sentimental con el principal guardián de Ciudad Gótica.  También usaron a rivales como Man-Bat, en atención a los televidentes más acérrimos a las viñetas acá con al menos dos encarnaciones diferentes, tal como en las revistas). Pero es en la humanidad que le dieron a sujetos como Clayface (Arcilla en el doblaje), Two-Face  (acá llamado Doble Cara y mostrándolo primero como el gran amigo de Bruce Wayne, mucho antes de su declive emocional) y Míster Freezer, convirtiendo en verdaderas tragedias sus orígenes que los llevaron a delinquir, abrazar la maldad o la locura (más encima, el primero un personaje gay, cuya opción sexual fue abordada por detalles muy inteligentes, que solo un espectador avispado puede llegar a darse cuenta), que el show se encumbró como ningún otro entonces, por sobre otros títulos parecidos.  Y para no puedo dejar de lado, a otros grandes nombres de la galería de villanos de Batsi, como el popular Guasón (quien es el que más capítulos posee entre sus camaradas y cada intervención suya es una gozada), Ras' al Ghul (un sujeto elegante y con principios, además de muy peligroso debido a su mesianismo y poder adquisitivo), el Sombrero. Loco (tremenda idea al usar de inspiración al personaje de Alicia en el País de las Maravillas y qué grandes historias nos concedieron gracias a su presencia), el Pingüino (uno de mis predilectos, que para esta adaptación escogieron usar la versión freak y mutante de la película de Tim Burton, con manos palmeadas y nariz parecida a un pico de ave), el Espantapájaros (acá con una dualidad capaz de mostrarlo aterrador, como gracioso, todo según la historia y todo dependiendo de si lo vemos o no con su espantosa máscara), Killer Croc (un monstruo humanoide-reptiloide con ínfulas de mafioso), el Acertijo (otro de sus enemigos célebres, de una inteligencia prodigiosa, aunque con tal obsesión con los enigmas, que se vuelve tanto su marca, como su perdición) y el Ventrílocuo/Caracortada (a mi parecer uno de los mejores villanos del Señor de la Noche, un sujeto con personalidad doble, que en un solo episodio de esta gran temporada contó con uno de los capítulos más sobresalientes).
    Y a los anteriores se deben sumar tres villanas que nos dejan en evidencia no solo la riqueza de los cómics de Batman, para tener algunos de los personajes más sobresalientes de su género (bueno, obvio gracias a sus grandes escritores), sino que poblado de tremendas féminas de gran peso dramático.  Ya les hablé de Harley Quinn, quien originalmente solo iba a salir en un puro episodio (el primero teniendo al Guasón como antagonista), pero que al darse cuenta de su atractivo supieron aprovecharla y de ahí comenzó a tener mayor relevancia dentro de los guiones y al punto de que luego consiguió hacerse popular, incluso mucho más que otros personajes más antiguos que ella; por otro lado, en esta primera temporada se dio luces sobre su impactante origen relacionado con su "Señor J", detalle valioso que la vuelve un personaje mucho más complejo, que lo que se veía de ella en un principio como simple comparsa.  Y luego tenemos a Hiedra Venenosa, un archivillana clásica, de grandes poderes, la cual es abordada en este show de tal manera, que sus habilidades extraordinarias van desarrollándose de forma gradual y, de ese modo, primero la conocemos solo como una "mad doctor", no como una metahumana.   Cabe mencionar que es durante esta extensa primera temporada, que se comienza a gestar la estrecha relación entre las recién citadas féminas (claro que como una amistad, pues solo más de una década después las volverían pareja).  Y, por último, se debe agregar a otra feme fatale, a la terrorista Garra Roja, una mujer muy despampanante (como diría Jessica Rabbit: "La dibujaron mala"), al punto de ser bastante erótica; además, tal como la más popular Harley Quinn, fue creada para este show y luego fue incorporada al canon comiquero.
   Se debe mencionar que Batman no solo se enfrentó a los recién mencionados villanos, todos ellos con apodos, muchos con poderes, sino que también le tocó ajusticiar a un montón de mafiosos, algunos sacados de las mismas páginas de sus cómics.  Es así que la presencia de estos criminales realistas, le otorgaron al programa un realismo tal, que lograba darle realce por sobre otras producciones animadas de la época y demostrar que la idea del vigilante podía ser no solo verosímil, sino que un concepto con fuertes raíces en la cotidianidad... Y es que tal como muchos justicieros "históricos", Batman se enfrenta a la corrupción y al mal en todas sus gamas.  Y esto forma parte de lo que lo hace tan fuerte como figura popular: Su cruzada como humano "normal", enfrentado a sus pares, claro que estos últimos han abrazado la villanía por puro gusto o locura.


                                   Loa famosos créditos iniciales, todo un cortometraje de culto
 

miércoles, 1 de julio de 2026

Sueños 6

 

     Sigo compartiendo algunos de los sueños que he podido recordar y registrar, lástima nadie se anime a interpretármelos hasta ahora.

Primero
 
     A ver qué logro recordar de este sueño, que ya ha pasado toda una jornada de trabajo desde que lo tuve...
 
   Llegó a mi casa de forma inesperada Vanesa, la ex esposa de César, mi antiguo amor de juventud y que terminó muy triste para mí (esas típicas historias gays de antaño de no asumirse).  En la vida real no me apreciaba por razones obvias (bueno, yo tampoco la quería).  Pese a todo la recibí en mi hogar como si fuera Cristo el que llegara, puesto que se le veía y notaba destruida, triste y sola, incluso con aspecto de indigente.  Tenía la cara y los ojos con señales de haber llorado, el rostro enrojecido y los ojos igual.  Estaba despeinada y su ropa descuidada.  Pese a todo, su apariencia era tal y como la recordaba de la última vez que compartimos juntos por allá en el "Milenio".
   Mi mamá, quien nunca la conoció, le ofreció quedarse con nosotros, ocupando el cuarto chico - y donde también guardo parte importante de mi colección- en el que duerme mi sobrinito regalón cuando se viene los findes y en otras fechas.  Fue muy amable con ella igualmente.
    Creo que para interceder por Vanesa, quien estaba sola en el mundo, fui a donde Camila, la hija que tuvo con César.   En el pasado adoraba a su retoño y sufrí mucho cuando me vi obligado a dejar de verla.  Al llegar, Camila, ya una adulta y con su propia familia, me abrió la puerta con alegría y una sonrisa radiante.  Adentro estaba sentado su marido, quien se encontraba sentado alrededor de la mesa y en la que se notaba comían todos, rodeados de unos tres o cuatro hijos de ambos sexos.  Era un ambiente armonioso y el marido me atendió con mucha amabilidad:
 
   - Adelante, bienvenido.  Camila me ha hablado muy bien de ti, de todo el amor que le diste de bebé y en sus primeros años.
 
   Al rato estaba fuera del edificio junto a Camila y yo muy emocionado le decía cuán feliz estaba al comprobar lo plena que era su vida; también le expresé todo lo importante que había sido para mí y cuán doloroso fue no verla crecer.  Mientras sucedía esto, ambos nos dirigíamos a buscar a su madre para irse con ella.

 
                                                                        Segundo
 
     Con mi sobrinito Amilcar íbamos a visitar a mi pololo, quien en esta realidad vivía no en un edificio, sino en condominio y tampoco en pleno Centro de Santiago, pues quedaba por San Miguel, cerca de Gran Avenida.  Era un sábado por la tarde y tomamos una micro para allá (de hecho, como que estaba ambientado en los años ochenta, debido al tipo de construcciones que habían alrededor y la locomoción qué tomábamos, pues todo era muy limpio también).
    Cuando llegamos a nuestro destino, pasamos sin problemas por un portón eléctrico y le pregunté a unos vecinos por él, pues Edgar no contesó cuando  lo llamé a gritos desde fuera de su casa.
    - Toque su citófono- Me dijo uno de ellos - que afuera en un bloque de ladrillos que daban forma a un enrejado habían varios botones para contactarse con la gente de adentro.  Sin embargo, mi Osito no contestaba.
    Terminé llamándolo por celular y cuando me contestó se escuchaba mal, con chirridos y de lejos.  Supe que había salido con unos amigos, que se desocuparía más tarde y eso me anduvo cabreando, porque tal como le dije no era posible que se le olvidara nuestro compromiso (a lo que pensé que mejor lo hubiese llamado antes de salir para cerciorarme mejor que todo saldría bien).
   De camino a casa vimos un puestecito a la salida/entada del conglomerado de casa,  una mesita con un paño blanco en el que una señora muy simpática vendía figuritas de colección, aunque todas estas de cristal.  Unas me parecieron mechas invid de la tercera saga de Robotech (esas armaduras robóticas que parecen jaibas, a ver si me entienden) y las tomé preguntando por su precio.
 
    - Son originales de Banda- Habló Amilcar.
 
   No compré nada y de camino a casa, nos encontramos con dos locales qué exhibían pollos asados a las brazas, que el más grande quedaba en una esquina y tenían unas máquinas en las cuales giraban sujetos a unos fierros gigantes pechugas unidas una a la otra como una masa amargada y contundente que se veía apetitosa; además, el aroma era apetitoso.  Le propuse a mi regalón pasar a comer algo allí, cuando de pronto me di cuenta que en mi mano diestra (la que uso para escribir, tomar las cosas, saludar, etc.) tenía un pedazo de pechuga que supuse uno de los meseros me la había pasado como degustación.  Le di a probar a la "guagua" y seguimos nuestro camino.
    Entonces llegamos a una casa muy bonita, pero no era la mía, sino que ahí habíamos quedado de juntarnos con mi mamá, mi tía María, la tía Blanca y hasta mi tía Elsa, que desde Australia se había venido para nuestro encuentro.  Recuerdo que el trozo de pollo no se acababa nunca, lo puse sobre un plato y lo corté con cuchillo y tenedor para darle a probar a mis parientes (el exterior dorado y el interior blanco, que se apreciaba tierno y apetitoso era un placer a los sentidos).
   En un momento dejé a mis comensales y en una especie de restaurante que estaba junto a mi anterior lugar de encuentro familiar, me encontré con  Camila Navarro, una alumna que tengo actualmente y que forma parte de uno de los dos cursos más desordenados que tengo este año (el 8° B). Nos saludamos y me senté en una silla alrededor de una mesa; Camila a mi lado.
 
   - Esta es mi mamá- Me informó, indicándome a una señora delgada y arrugada, que se veía de unos sesenta, vestida de ropajes oscuros y sencillos.  La mujer estaba frente a mí, pero de lado.  Así que la saludé y se fui vuelta para mirarme de frente.  Era una persona agradable.
    Le conté que su hija era una buena chica, pero desordenada y conversadora; aunque hacía las tareas.  Que garabateaba mucho y le gustaba golpear a sus compañeros varones.
 
   - Yo también soy chucheta - Le dije - No obstante, hay que saber ubicarse.  Voy a darle la décima qué tiene pendiente para subir el 3,9 que se sacó, porque se lo merece, claro que debe seguir mejorando en las clases.
 
   Madre e hija me dieron las gracias y se fueron.
    Al rato estaba a mi lado mi hermana Mirta y le pregunté por nuestra madre y tías.
 
   - Se fueron ya a casa y ni nos avisaron.
   - Putas que son chuecas.
 
   El ambiente que nos rodeaba había cambiado algo y esta vez estábamos en en una especie de negocio que implicaba un mesón largo y un techo negro, todo al aire libre.  Al lado nuestro había una pequeña rampa para skaters y bicicletas con graffitis.
 
   - Oye, Elwin, este soleil (palabra que supuestamente no existe en la vida real) lo venden barato a solo novecientos ochenta mil pesos - Me informó - E incluye el puesto y la esquina - Ahora me lo indicó todo con una mano - Estoy pensado comprarlo y poner un local acá.
   - Buen precio.  Yo podría hacerlo ahora mismo y poner una tienda de merchandising o una librería/comíquería  (pues pensé que mi hermana desaprovecharía la oportunidad como otras ocasiones, que vez que ponía un negocio o algo parecido no le funcionaba, porque era muy irresponsable).
 
   Y hasta aquí llegó todo, porque un weón me despertó llamando a mi hermana Jenny, pues le traía un encargo de Essica.

Nota; Es increíble, pero vuelvo a lee tan solo una minúscula parte de estos sueños y me cuesta creer hayan sido míos.  De hecho, ni los recordaba.  Menos mal que me dio por registrarlos cuando tengo la oportunidad.



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