jueves, 6 de mayo de 2021

Despidiéndome de The Boys


     El tercer tomo y final de la serie gráfica The Boys posee sobre 800 páginas, entre las historietas mismas y el abundante material adicional.  En cuanto al cómic en sí, que es lo que atrae a una a comprar/conseguirse esta obra, mucho sucede en sus páginas y las sorpresas inundan al lector, que pese a lo que uno podría creer cuando se ha (mal) acostumbrado a las historietas Marvel y DC, de las que este título hace su propia versión en tono de parodia para adultos, el final de todo resulta ser por completo distinto a lo esperado en un título convencional... Y es que Garth Ennis se las trae y esta vez acompañado por un mejor trabajo visual, nos impacta a cada rato, casi sin dejarnos descansar con tantas sorpresas que nos depara a lo largo del camino; puede ser que no todo lo que sucede a continuación sea del agrado de uno, que quisiéramos que las cosas fuesen diferentes, pero nadie puede negar que es un genio, conoce el medio demasiado como para jugar con las convenciones del género y deformarlas con convicción (y pese a la sátira, los homenajes no faltan), regalándonos una verdadera obra maestra.
    Antes de dar paso a los apartados en los que se divide este último volumen, les puedo contar que en cuanto a los agregados, viene de parte del autor una primera introducción (polémica, algo que le gusta bastante como bien saben) donde da su opinión acerca de la Guerra de las Malvinas, otro deplorable conflicto armado en el cual se ambienta parte de quizás el momento más impactante de este tomo.  Luego viene una segunda y última introducción de Ennis, donde se despide de la colección y de sus personajes, agradeciendo además a sus colaboradores en el proyecto. Le sigue a lo anterior, lo que a este humilde servidor le parece que es el mejor extra del tercer integral: la propuesta que entregó el guionista para su obra, describiendo a sus personajes y trama en general; por medio de esto, podemos contemplar cuánto cambia respecto al esbozo que hizo en un principio Garth Ennis. Con posterioridad, explicaciones sobre el número 66 de la colección, dando interesantes pistas de cómo están realizadas sus viñetas y el sentido de los acontecimientos que ocurren en dicho número.  Luego los artistas gráficos Russ Braun y el co-creador Darick Robertson explican algunos de sus dibujos. Y terminamos con la galería de portadas y unos cuantos pin-ups, antes de repetir las graciosas biografías de los autores.
 
Capítulos.
 
1. Preparación y Planificación.
 
    Los mandamases de Vought International siguen urdiendo sus planes, mientras que los muchachos descubren una nueva mácula en la errática conducta de Patriota.  No obstante, lo más interesante de todo, es que en estas páginas se revela otra parte importante sobre el origen de los Muchachos, incluyendo la tragedia que llevó a su creador a alejarse del grupo.
 
2. Costa Berberisca.
 
    Mallory le cuenta a Hughie cómo llegó a involucrarse en la vigilancia y control de las actividades de Vougth International.  Su historia data de la Segunda Guerra Mundial y a través de ella conocemos los orígenes de la nefasta empresa, incluyendo a su primer supergrupo.  Pese a que este apartado nos otorga datos muy interesantes sobre el pasado y termina con una viñeta muy dilucidora sobre lo que sucederá más adelante, a mi parecer resulta ser un arco argumental algo tedioso.
 
3. El Tiovivo.
 
    Lo que en la Latinoamérica hispanoparlante se llama "Carrusel", nos cuenta del regreso de Hughie a Estados Unidos y de su reincorporación a los Muchachos.
    Para hacer más fácil el proceso al buen escocés, Carnicero se lo lleva a una investigación en un exclusivo prostíbulo para supers; a las afueras de este se ha cometido un asesinato y todo hace sospechar que el culpable es... Los acontecimientos se van poniendo cada vez más dramáticos, pese a lo gracioso de algunas escenas en el lupanar, puesto que muere un querido personaje y a raíz de ello se despierta el rencor de... que va a provocar la tragedia en la que terminará todo esto (¡Ups, se me salió algo!)
     Por cierto... ¿Veremos a Jack de Júpiter- versión distorsionada del respetado Detective Marciano de DC y de la Liga de la Justicia- en la versión  live action alguna vez?

Ingeniosa portada muy simbólica.

4. Carnicero.
 
    ¡Por fin los orígenes secretos del líder de los Muchachos!
    En más de 100 páginas conocemos el pasado de Carnicero, mostrándonos primero a su particular familia y compuesta por una amorosa madre amarrada a un violento hombre y un hermano sensible capaz de mantener equilibrado a su inestable hermano mayor.  Un núcleo familiar como este, da muchas luces sobre por qué el antihéroe es el hombre que ha llegado a ser, abarcando al menos un par de décadas en las vidas de estos personajes.  Entre medio, vemos a Carnicero en la citada Guerra de las Malvinas y cómo regresa este a su patria convertido más que nunca en un paria, hasta que conoce a la mujer que logrará sacar en él lo mejor y a partir de entonces por fin disfrutará de la felicidad por un momento; sin embargo, el desastre vendrá sobre él y a partir de entonces ya no habrá vuelta atrás.  A partir de lo anterior, poderosas razones tendrá para formar a los Muchachos, pudiendo saber ahora por qué tanto interés de parte de este en Hughie.
    De lo mejor de The Boys, digno de todas las alabanzas y que convierte a Carnicero en uno de los mejores personajes del cómic gringo para adultos.
 
5. Más allá de la colina con las espadas de mil hombres.
 
    Acá esperaríamos que terminara la saga, si se tratara de un tipo de cómic más convencional, pero no...
   Patriota lleva a cabo su plan que nos tenía intrigados desde hace rato y esa es la razón para por fin deshacerse de él y de todos los de su calaña.  Una batalla final se lleva a cabo, aunque no cómo la esperábamos.  Hay humor, pese a todo, aunque más de alguien al leer y ver estas viñetas quedará con la boca abierta, en especial cuando vea lo que pasa con algunos de los personajes, entre protagonistas y secundarios, que luego de esto las cosas ya no serán lo mismo.
 
6. Las putas puertas abajo.
 
    El verdadero desenlace de todo, amargo, amargo, pese a la victoria conseguida tras tanto esfuerzo.
   Carnicero está dispuesto a llevar su plan que hace años tenía en mente y no le importa si ello significa echarse a sus compañeros encima y es que el tamaño de su voluntad lo convierte en una verdadera fuerza de la naturaleza; solo la presencia de alguien tan distinto como él puede detenerlo.
    Es acá cuando logramos reconocer el verdadero heroísmo de nuestros queridos Muchachos.
 
    Tras todo lo sucedido y ante el éxito de la adaptación televisiva, uno se pregunta qué tanto usarán de este material en ella, que en todo caso hace rato que tomaron su rumbo.  Maravilla, en todo caso, al repasar el material original cuán distinto es respecto al producto audiovisual, donde llama la atención detalles tan relevantes como que Luz Estelar nunca comparte acá con los Muchachos, la naturaleza distinta de las personalidades de muchos personajes como los 7 (por ejemplo, en ningún momento podemos sentir simpatía por Profundo), la actitud más moralista de Hughie, entre otros.  Por otro lado, hay un montón de nombres que no han salido aún en la pantalla chica y no sabremos hasta que termine el show si tendrán su versión; no obstante, lo que más me intriga es si serán tan "desgraciados", como para darle un final tan TERRIBLE como el de las viñetas; por mi parte espero que no, que uno no deja de encariñarse con los personajes y tal como en la vida real, siempre esperamos lo mejor para aquellos que han terminado por robarse nuestro corazoncito...No diré nada más y me retiraré lentamente.


Una de mis portadas favoritas homenaje/parodia a...

sábado, 1 de mayo de 2021

Cuatro nuevas oportunidades para amar al Tío Steve (III).

 

4. La Rata.
 
    Un profesor universitario de literatura y escritor con cierto prestigio, gracias a unos cuantos cuentos publicados, está dispuesto a escribir de una vez una novela, luego de dos intentos fallidos que lo llevaron a sendas crisis nerviosas; para conseguir su objetivo, acuerda con su esposa irse a pasar solo una breve temporada en una cabaña, aislado del mundo, de modo de dar rienda suelta a su creatividad...Pero una tormenta que se avecina y otros pormenores amenazan con privarle de sus sueños y de ese modo asistimos a la lucha interna del protagonista para conseguir lo que quiere, donde su voluntad y también sus obsesiones lo llevan a ir en contra de la cordura.
     No es la primera vez que King aborda el proceso creativo literario como un parto, retratando a los escritores cual personajes erráticos (recordemos sus cuentos La Balada del Proyectil Flexible y Dedicatoria, sin dejar de mencionar una de sus novelas más famosas, El Resplandor y su libro La Mitad Siniestra).  A todo esto, el Tío Steve le agrega un raro elemento sobrenatural, donde nuestro escritor vuelve a homenajear ese clásico cuento de terror La Pata del Mono de W. W. Jacobs que tanto le gusta; por lo tanto, esta historia tiene esa carga moral que hace referencia, por un lado, a la idea de que tengamos cuidado con lo que deseamos y, por otro, con la invitación a meditar sobre qué estamos dispuestos a hacer/arriesgar para conseguir nuestros deseos (y qué tanto son morales o no dichas acciones que realizamos para ello).
     Nuestro autor, como siempre, logra crear la atmósfera opresiva para hacernos sentir el agobio de los personajes y así mismo crear a estos últimos con gran realismo, pese a lo sobrenatural que pueda incluir al respecto; asimismo, una vez más hace uso del clima invernal para llevarnos a estos terrenos pesadillescos donde nieve, lluvia y viento son las manifestaciones físicas de la confrontación final en la que se encuentran los personajes.
    Pese a todo, esta no es una historia perfecta y puede decepcionar a muchos, en especial porque el elemento fantástico (bien pobre o escaso como en el caso de las otras novelettes que comprenden este tomo de 4 novelas cortas) se hace inverosímil; en ese caso, hubiese sido mejor que todo hubiese sido producto del estado febril del protagonista y su mismo destino final hubiese sido diferente.  Por lo tanto (y creo que soy objetivo), este es el texto más débil de la recopilación, que mejor el Rey del Terror hubiese puesto otra de las historias en su lugar, para acabar con mejor sabor de boca sus páginas.


 
Notas finales tras leer La Sangre Manda.
 
    Por mucho que me gustaron El Teléfono del Señor Harrigan y La Vida de Chuck, por no dejar de mencionar todo lo que me encantó La Sangre Manda, me parece que esta es su colección de novelas cortas menos potente ¿Las razones? Las anteriores están lejos mejor armadas, tanto en la calidad literaria de las obras que las conforman por separado, como en el conjunto que llegan a formar (Las Cuatro EstacionesCuatro después de Medianoche, Corazones en la Atlántida y Todo Oscuro sin Estrellas); quizás sea un tema de gustos, en todo caso, que salvo la aventura de mi querida Holly, el resto carece de lo extraordinario en su máxima expresión (fantástico o no) que uno esperaría de alguien como el Tío Steve.  Al respecto, bien se puede decir sin menosprecio del volumen y de la mayoría de los relatos que lo componen, donde juntamente la dosis de violencia y lo sobrenatural están reducidas para primar otros aspectos (¿La carga emocional de los personajes y sus relaciones interpersonales, tal vez en vez de primar la oscuridad misma que yace dentro de cada uno de nosotros o la amenaza de tipo sobrenatural que pende sobre nosotros?) o solo por maña de su autor (que está en su derecho en todo caso).  En todo caso, recomiendo el libro, pero no para empezar a leer a King, sino que una vez ya conocido y reconocido su talento como gran escritor que es.  Por mi parte, espero en un futuro cercano una nueva antología de estas características o de relatos breves, que al respecto el Tío Steve no nos falla con su productividad y eso que hoy en día tiene más de 70 años.

 


viernes, 30 de abril de 2021

El Cine de Alex de la Iglesia (III).


     Hace rato ya que me vi la primera temporada de la serie de horror 30 Monedas de Alex de la Iglesia, en febrero de este año, y aún no escribo sobre ella, porque antes de hacerlo me dispuse a escribir sobre la filmografía de este director/guionista/productor; se trata de una labor que me ha ocupado tiempo, puesto que me dispuse a verme de nuevo toda su obra cinematográfica, que es más o menos extensa y por eso mismo he dividido en 3 partes mi revisión personal al respecto.  Una confesión debo hacerles, en todo caso, y es que pese a lo que me encanta este artista, me he negado a ver su documental sobre el futbolista Messi (puesto que para nada paso ese deporte).  Bueno, ya es hora de darle punto final a este paseo que me ha traído muchas satisfacciones, puesto que ha sido más que grato volver a contemplar sus títulos, que me gustan mucho y la mayoría de ellos ya apenas los recordaba.  Espero a quienes no han visto estos filmes, les atraiga la idea de hacerlo ahora y a ver si en algún momento me comparten sus impresiones al respecto.
 
11. La Chispa de la Vida (2011).
 
     Acá estamos frente a la película “dramática” del realizador, pese a sus pequeños agregados de humor absurdo y que muy bien sabe usarlos para justamente acentuar la atmósfera depresiva de esta historia.
     Un publicista que lleva un buen tiempo cesante (“en el paro” le dicen en España), anda desesperado buscando un trabajo, que ya no soporta ser mantenido por su esposa (profesora) y por el apoyo del Gobierno que recibe.  En su juventud fue responsable de un famoso slogan de Coca-Cola, pero luego de ello nunca más consiguió un éxito de tales niveles.  La mala suerte llega a su cenit, cuando sufre un espantoso accidente que lo deja inmovilizado, quedando expuesto a que todo el mundo lo vea, mientras su familia acongojada los acompaña y los especialistas tratan de salvarle la vida.
     La mirada descarnada y ácida que hace del morbo de la gente ante las desgracias ajenas y de toda la cobertura que hacen los medios masivos con el fin de sacar provecho de estas noticias, no nos dejan impávidos y pese a las sonrisas (o risas) que nos saca ante las ridiculeces de algunas reacciones de los personajes (para nada alejadas del mundo real), no impiden dejarnos con un sabor amargo una vez terminada la cinta.
    Por otro lado, pese a que en general de la Iglesia acostumbra mostrarnos relaciones de pareja erráticas y donde sus integrantes demuestran que sus sentimientos mutuos son demasiado frágiles y/o superficiales, en esta ocasión solo el poder  del amor que hay en la familia del desgraciado publicista (esposa, hijo e hija), logra dignificarlos y ponerlos por sobre muchos de los otros fríos personajes interesados solo en ganar dinero con lo que está pasando.  Respecto al núcleo familiar del protagonista, destaca la figura del hijo varón y mayor del matrimonio, un tipo “gótico” y de apariencia andrógina, quien nos demuestra que cuando hay verdadero amor las diferencias de estilo de vida son algo insignificante.
     En el papel de la amorosa esposa está la siempre hermosa Salma Hayek, en su única colaboración con nuestro director, demostrándonos su versatilidad tras tantos grandes papeles en la que la hemos disfrutado.
 

12. Las Brujas de Zugarramurdi (2013).
 
     Mi película favorita de Alex de la Iglesia, viene a ser su segunda comedia de horror… ¡Y vaya que le salió estupenda!
     Unos ladrones de poca monta (más bien inexpertos), se dan a la fuga en circunstancias muy cómicas y llegan hasta un pueblito olvidado donde se encuentran, tal como dice el nombre, con unas brujas.  Una sociedad matriarcal impera en el lugar y allí los hombres solo son recibidos como víctimas, en un culto de orígenes ancestrales.  A los fugados se les une a la fuerza un taxista y también, que no podíamos olvidarlo, el único hijo del líder de los aspirantes a delincuentes. 
     Humor abundante donde los efectos especiales y los personajes más extravagantes, desde el primer periodo del cineasta, hacen de este largometraje un reencuentro con ese de la Iglesia de antaño, que ahora se nota ha aprendido mucho a lo largo de su experiencia tras las cámaras. 
    Cabe mencionar que detrás de todas las carcajadas, que podemos llegar a tener gracias a esta obra, se encuentra una interesante alusión a la guerra entre los sexos, referida a la propia naturaleza de cada género y cómo estos se compartan con sus pares y con los otros; las diferencias entre unos y otros, pero también la necesidad de encontrar un (a) compañero (a) incondicional en otra persona, no deja de estar presente y es que tal como no los muestra el gracioso epílogo, con ello logramos obtener la plenitud que todo el mundo busca.
     Tercera y última (a la fecha) colaboración con la siempre simpática Carmen Maura y la primera con los guapísimos (y muy talentosos) Hugo Silva, Mario Casas y Jaime Ordóñez (quien quiera escoja con quién se queda, je).  Varios otros actores recurrentes a la filmografía del director encontramos acá y entre ellos, su pareja, la preciosa Carolina Bang.
    Destacable viene a ser el detalle que esta es la primera película de Alex de la Iglesia en tener personajes LGTB (bueno, el antecedente podría ser el chico gótico más arriba mencionado), incluyendo una pareja gay (y ambos bien masculinos… Que, por mi parte, ya me molesta se acostumbre solo a poner parejas de tipo masculino/femenino) y un par de travestis (o transgéneros, que no queda claro su verdadera identidad).


Como no me dejan mostrarles el tráiler, les dejo con los bellos créditos de apertura
 y unas escenas como aperitivo.

13. Mi Gran Noche (2015).
 
     Quizás el mejor filme de su responsable, capaz de sacar más risas que cualquiera de sus películas.  En un canal de televisión se está filmando de manera adelantada un especial de Año Nuevo y para ello se ha armado una tremenda producción llena de artistas, espectáculos y extras (“figurines” creo les llaman en la Madre Patria).  A dicho evento acude un artista muy especial, Alphonso, interpretado por el ídolo de Alex de la Iglesia, el mismísimo Raphael en una suerte de autoparodia de sí mismo (no olvidemos que en Balada Triste de Trompeta ya le había hecho su homenaje, empezando por el nombre de esta cinta que viene de una famosa canción del artista); el cantante es un hombre vanidoso, egocéntrico y mañoso, sumándose a su presencia varios conflictos que implican una huelga que se desarrolla fuera del recinto y que amenaza con traer problemas, un asesino infiltrado, las desavenencias entre los conductores y muchas otras locuras, que hacen de este largometraje algo inolvidable e ideal para divertirse de principio a fin.
     El protagonismo al más puro estilo coral como sucede con la cinta que precede a esta y a las que le vendrán, está incluso mucho mejor delineado que en el caso de Las Brujas de Zugarramurdi, bajo el cual se rescata el gusto por los personajes bizarros y con los que comenzó la carrera del cineasta; pero lo interesante al respecto y llegados a esta altura de su carrera, es que ahora no se trata de sujetos de apariencia esperpéntica, como en el recién mencionado título y otros como Acción Mutante, sino que de gente “normal” o supuestamente sofisticada y que actúa de manera errática, como bien podemos apreciar en la vida normal.
    No se puede negar que pese a lo odioso de su rol, “Er Niño” no puede caernos mejor y es que el papel está ideal para él.  El resto de los protagonistas está tan genial, que uno puede llegar a tener más de un favorito entre este abanico y en mi caso, mucha gracia me causan los personajes del cantante de pocas luces y el mismísimo aspirante a homicida… Por cierto, también destaca una pareja de lesbianas, otros personajes LGTB muy bien abordados por de la Iglesia.



14. El Bar (2017).
 
     Desde su debut que nuestro realizador no incursionaba en la ciencia ficción para el cine (tiene una serie del género para la tele, Plutón B.R.B. Nero, que lamentablemente no he podido conseguir) y esta vez lo hace con un tema muy de moda y actual: los virus creados en laboratorios…
     Es un día normal de esos y en un bar se encuentra un grupo variopinto de personas, quienes deben hallar la manera de sobrevivir a una catástrofe de la que apenas saben, salvo el horrible cadáver de un militar, que les hace ver que se trata de un experimento secreto que se ha salido de control.  Los protagonistas están aislados y harán lo que puedan para no infectarse y lograr salir del atolladero en el que se encuentran; sin embargo, como es propio de estas historias, el peor enemigo pueden ser sus propios prójimos y el miedo que los enceguece, saliendo a flote lo peor de ellos mismos, que la amenaza más próxima no es ni el bicho que no pueden ver, ni los tipos con trajes de protección que andan afuera, ocultando la verdad al resto del mundo.
      La maldad humana, nuestras inseguridades, aunque también la nobleza humana, quedan de manifiesto en esta pieza que nos otorga otros momentos gratos, gracias a de la Iglesia y compañía.
      Una pieza claustrofóbica, puesto que transcurre en lugares cerrados, sumados a la histeria de los personajes.  Todos los actores, muchos de ellos habituales del director, vuelven a estar soberbios y tras verlos en papeles tan diferentes, no quepa duda de sus virtudes histriónicas (para mí, el mejor de todos, esta vez es el buen mozo Jaime Ordóñez, quien está irreconocible como un mendigo alcohólico con ínfulas mesiánicas).  Por otro lado, esta fue la última participación de la veterana Terele Pávez, quien llegó a participar en nada menos que  8 producciones de Alex de la Iglesia (si bien a mi modesta opinión, por lo general siempre bajo el mismo papel, con una que otra pequeña variación), la misma cantidad de colaboraciones del actor de culto Santiago Segura junto a este mismo autor; puesto que al poco tiempo falleció.


15. Perfectos Desconocidos (2017).


 
     Un grupo de viejos amigos se reúne una noche, en la que habrá un eclipse de luna, a cenar.  A uno de los comensales se le ocurre jugar a algo muy curioso: poner los celulares de todos sobre la mesa, para que en el caso de que los llamen o reciban mensajes, todos sepan de qué va.  Lo que parece una mera jugarreta se transforma en una verdadera pesadilla, cuando comienzan a salir los secretos más guardados entre ellos, incluso con sus parejas que están presentes; provocando escenas de celo, rencor, violencia y vergüenza, una vez descubran que quienes se suponía les contaban todo, en efecto son “perfectos desconocidos”.
    La más ácida mirada de Alex de la Iglesia a las relaciones de pareja, donde además se involucran las amistades y una vez más la naturaleza del trato entre miembros del mismo género.  Cabe mencionar que cada revelación y la necedad de los personajes para asumir sus responsabilidades, mantienen al espectador por completo atento ante qué nueva mácula se sabrá y qué estupidez harán quienes en apariencia se ven tan sólidos como personas.  Por otro lado, en contraste a la locura de la mayoría de los personajes, el más humilde de todos (y con su propio secreto, que para nada se trata de las conductas reprochables de sus compañeros), es el único que queda como alguien con cierta nobleza.
     Por último, solo Pepón Nieto se repite el plato entre los actores a la hora de ser un habitual  del realizador, mientras que el resto hasta el momento no habían trabajado bajo sus órdenes, ni se ha visto en nuevas producciones suyas (que no ha vuelto a hacer trabajos para el Séptimo Arte).
 
     Para terminar, se nos vienen este año y el próximo sendas películas de terror de Alex de la Iglesia, lo que en especial a este servidor lo tienen muy contento, je.

   

martes, 27 de abril de 2021

¡No me la ninguneen!


    Este post es sobre la tercera temporada de Star Trek: Discovery y las impresiones que me provocó verla, aunque me demoré un resto considerando que terminó de emitirse hace un rato ya (en enero de este año).  La experiencia fue más que grata, que quedé gratamente sorprendido y creo que lejos ha sido la temporada de esta serie que más me ha emocionado (sí, me la lloré un montón como toda una quinceañera).  Lo que me extraña, es que un grupo de “viejos trekkers” con los que mantenía contacto, hablaron pestes de ella y yo siempre les decía “para ustedes todo tiempo pasado fue mejor ¿No?”; un amigo también la encuentra espantosa, a la serie en general… Por mi parte sé muy bien que los ñoños pueden ser tan dogmáticos y cerrados como los fanáticos religiosos y/o los hinchas del fútbol y más cuando son trekkers o seguidores incondicionales de Star Wars; no les gustan que cambien las reglas del juego, que los viejos formatos cambien para adaptarse a los tiempos venideros y se les olvida que la idea es ganar plata y por ello deben atraer a los nuevos públicos, procurando adaptarse a sus gustos; esa es la única manera de sobrevivir, adaptándose, parafraseando las palabras de mi querida Siete de Nueve de Voyager y Picard.
    Bueno, vamos al grano de una vez.  Emitida entre finales del año pasado y principios de este, “solo” contó con 13 episodios (¡Adiós temporadas de 26 capítulos como era antes!), sin embargo, esto se debe claramente a lo caro que salen y es que la espectacularidad es digna de cualquier filme hollywoodense.  Como ya pasó en las temporadas anteriores, tenemos otro arco argumental para esta ocasión: La nueva vida de los tripulantes en el futuro lejano, puesto que tras los eventos previos a lo que ahora contemplamos, fueron transportados nada menos que al siglo XXXII.  En esta época, poco queda de la Federación y como representantes de esta en un sitio donde no existe tal organización, su misión es la de traer la paz y rescatar los valores de fraternidad y solidaridad que se han perdido; mucho les toca pasar para conseguirlo, pero donde hay voluntad y los principios están claros, prevalece lo mejor de uno pese a las adversidades.  Pese a lo complicado de la misión, mucho antes de lo que pensáramos, nuestros héroes se dan cuenta que no están tan solos como pensaban.
     Mucho, demasiado pasa a lo largo de esta temporada, que estamos en la práctica en “terra ignota” y pese a que se trata de buena parte de los sectores, en los que se movían antes de su más reciente viaje.  Nuevos aliados aparecen y con ello llega una tecnología tan avanzada, que todo lo visto anteriormente resulta casi una antigualla (¿No les dije que la espectacularidad prima bastante?).  Asimismo, nos reencontramos con queridas razas en su actual acontecer, específicamente con vulcanos, romulanos y trills, siendo sus intervenciones algunos de los mejores momentos de la serie.  De igual manera, el Universo Espejo regresa para un par de episodios que, sin dudas, están entre lo más graneado de la temporada. No se pueden dejar de lado los villanos y entre ellos la líder de los grandes criminales que antes de la llegada de la Discovery, hacían y deshacían a gusto, una perra que deja a la recordada Seska de Voyager como a una niña, tratándose de una orión más encima (otra especie humanoide destacada en Star Trek) y es que su gente también brilla harto en esta temporada.



     Dos nuevos personajes hay que mencionar: en primer lugar la primera persona que conoce Michael Burnham, apenas llega al siglo XXXII, un guapo morenazo que en un principio parece un tipo egoísta, pero que en realidad es un hombre de gran nobleza que la ayuda bastante y termina por convertirse en alguien muy valioso para ella y hasta para toda la Discovery (su nombre: Cleveland "Book" Booker); y luego una adolescente humana, quien guarda dentro de sí algo muy especial, llegando a la Discovery con engaños, aunque sin malas intenciones, hasta que se vuelve parte de su tripulación (Adira Tal, de quien no diré más, porque creo es mejor descubrir por cuenta propia todas las maravillas de este gran personaje).
    Nuestros viejos amigos tienen más de un momento para destacar, entre principales y secundarios.  Michael sigue siendo la misma mujer voluntariosa de siempre y aunque muchas veces se sale del protocolo, las circunstancias lo ameritan y bien valen la pena los riesgos (no falta quien piensa que es demasiado rebelde, que ninguno de los otros personajes de la franquicia habría actuado como ella y la habrían considerado como insubordinada… ¡Y vaya que tuvieron motivos para salirse de las reglas!).  Saru, mi favorito, sigue demostrando ser el mejor personaje de la serie (y ello en parte se lo debemos al gran Doug Jones, que lo interpreta de manera tan increíble y a la vez tan conmovedora), dejándonos claro sus dotes de líder y aun así tan humano pese a su naturaleza demasiado alienígena (más encima tenemos el gusto de ver a Jones sin maquillaje, cosa rara en su carrera y donde se ha vuelto famoso por actuar siempre completamente disfrazado).  Por otro lado, la dulce Sylvia Tilly nos muestra con mayores motivos todo el potencial que esconde bajo su timidez, mientras que Paul Stamets, por fin comienza a bajar la guardia para ser alguien por quien podemos sentir simpatía (es un buen personaje, aunque desde un principio su soberbia hizo que no me simpatizara, a diferencia de lo que me pasa con los protagonistas de estas series); sin embargo, es el marido del anterior, el doctor Hugh Culber, quien consigue resaltar ahora y convertirse por fin en el médico que cada serie trekker se merece (la humanidad que ha conseguido, lo hace querible sin dudas).  Y en cuanto a la Emperador Giorgio, la verdad es que está a la altura del buen Saru, también debido al virtuosismo de la carismática Michelle Yeoh, haciendo que cada intervención suya sea una delicia para los sentidos y consiguiendo que sea, al menos en mi caso, la única perra por la cual podamos sentir afecto (igual tras un buen tiempo con los de la Federación, imposible no quedar marcado por sus pensamientos y acciones y esta vez logramos apreciar cómo alguien que fue tan desgraciada como ella en el pasado, ha comenzado a ver el mundo con otros ojos, tal como la misma Discovery consigue dejar su huella en el casi caótico siglo XXXII).  Y en cuanto a los secundarios, si no me equivoco, de una vez el resto de los tripulantes del puente consiguen dejar de ser unidimensionales, destacando la rubia a cargo de los controles de la nave y la bella morenaza de pelo rizado (sorry, no me sé sus nombres).  Me estaba olvidando de la Jefe de Ingeniería, el otro personaje LGTB del programa (bueno, además incorporan este tercer año a alguien supuestamente “no binario”), una sarcástica mujer cuya relación con el estirado Stamets, nos da momentos muy graciosos (y es que en realidad me simpatiza)
      Pese a que la trama responde al estilo que está en boga hoy en día, de desarrollar una historia a lo largo de toda la temporada, la mayoría de los episodios mantienen cierto tono independiente, con una historia propia que abordar en cada ocasión, que hace todavía más amena la serie (y en especial para quienes echamos de menos los viejos tiempos de Star Trek, aunque sin ponernos graves como los fanáticos de los cuales ya les hablé arriba).  Asimismo, tenemos unos créditos de apertura nuevamente cambiados en parte, para este tercer año y donde destacan los robotitos de mantención que esta vez hacen su debut y que en el emotivo final tienen un papel relevante. 
      Cabe señalar que Jonathan Frakes (el recordado Riker de Star Trek: The Next Generation) vuelve a dirigir más de un episodio y que para placer de los amantes del cine gore de antaño, se une al elenco como un simpático secundario nada menos que David Cronenberg, quien ya está confirmado para su regreso en la cuarta temporada y que en estos momentos está en producción.
      Para terminar, los trekkers más conocedores de la continuidad de la franquicia, volvemos a tener otro emotivo guiño a la Serie Original y que nos demuestra el amor de los actuales responsables de este universo ficcional, gracias a una muy inteligente incorporación de uno de sus más célebres conceptos.


                                                                       Créditos de apertura.

sábado, 24 de abril de 2021

¡10 años de Cubil!


      Estuve a punto de no poder escribir estas líneas y de que mi querido blog se quedara sin su creador poco antes de llegar a su (espero) primera década de vida, puesto que hace casi dos semanas exactamente, la madrugada del 11 del presente mes, sufrí un infarto.  Solo porque Dios es grande y por mi salud en general (deporte y alimentación) no me morí aquella vez y estuve consciente en todo momento, pese al dolor y a los problemas para respirar.  Es la segunda vez en mi vida que se me da otra oportunidad, estando al borde de la muerte y cuando en la clínica, donde estuve internado una semana, me dijeron lo que en verdad me había pasado, no pude evitar llorar y no de pena, sino que de agradecimiento por haber pasado tal evento ahora en franca recuperación; sin embargo, de inmediato se me vino a la cabeza la muerte de mi querido amigo Cidroq por la misma razón, cuando solo tenía 37 años y quien dejó dos hijas y una esposa, igualmente el marido de una amiga, que a los 48 años se fue por lo mismo del año pasado y atrás quedaron su señora y  tres hijos pequeños (siendo la mayor una de mis alumnas regalonas) ¿Por qué yo y no ellos que de seguro se merecían más esta nueva oportunidad? Dios me tendrá destinado algún papel que jugar, tal vez nunca lo sepa, pero debo honrar con mayor razón el don que se me ha concedido y volverme mejor persona.  Cuesta, que no somos perfectos, aunque cuando está la certeza de que el amor todo lo puede y los tuyos te dan ejemplos de ello (recibí mucho cariño apenas se supo de mi incidente y mi gente no deja de estar atenta a mí, entre ellos mis alumnos que me hicieron un precioso video con mi canción favorita de Naruto Shippuden), es solo cosa de dar lo mejor de ti y al respecto se encuentra este blog que me es tan importante (aunque ya no recibo comentarios como antes, je).
     No podía omitir lo anterior, que de lo contrario sería hacerme el tonto, puesto que forma parte relevante de lo que ha sido mi existencia en el ahora y gracias a todo lo que me pasó al respecto, es que puedo escribir estas líneas.  No me voy a disculpar por parecer sentimental más de la cuenta, puesto que algo así te marca para siempre.
     Mirando más atrás, desde que me tocó celebrar los 9 años del Cubil en adelante y hasta ahora, queda claro que se trata de un periodo bajo el sello de la actual pandemia del Covid-19 y el confinamiento.  Como me la pasé casi encerrado y solo a partir de agosto pude salir un poco más (hasta que en marzo de este año nos volvimos de nuevo a la cuarentena), una de las cosas que más hice fue escribir para la página; conseguí más de 70 entradas el 2020 a partir del anterior 24 de abril y de ese modo logré llegar para finales de año a las 800 entradas (a ver si este 2021 consigo las 900, que muy feliz me haría).  Queda claro que a diferencia de muchas personas, no me aburrí nunca con el encierro y eso es lo bueno de tener pasiones como esta, una de las que comparto ahora con ustedes.
     Al momento de escribir estas palabras, le eché un ojo a mi revisión del 2020, me refiero al primer post del año en curso y por ello no quiero repetir ideas entre estas palabras y las del mencionado texto…Bueno, les cuento que como retomé el tema de las entrevistas, algo que me contenta mucho y aparte de las 4 mencionadas aquella vez, este 2021 conseguí un par más.  Las 3 últimas las realicé a personas que sí conozco en persona y bien forman parte de mi historia personal, puesto que los conocí cuando en los noventa participaba de alumno en unos talleres artísticos.  Emotivo para mí fue recordar aquellos gloriosos años de mi juventud, cuando el mundo era más sencillo y las preocupaciones también.  Solo lamento que esos entrevistados no se hayan pronunciado en el Cubil, una vez que subí los artículos… Parece que es un mal de los chilenos, puesto que los extranjeros nunca dejaron de manifestarse al respecto (como dice el dicho: “Lo cortés no quita lo valiente”).

Mi último día en la clínica, que no tenía idea de la grata sorpresa que me esperaba y nunca sin perder la alegría de vivir un día más.


      Durante este último periodo me tocó ver la desaparición de otro blog que admiraba mucho y lejos más prolífico que el mío: La Guillermocracia, de mi compatriota Guillermo Ríos Álvarez (¡Capaz que sea pariente mío!).  Esta página databa más o menos de la misma época en la que comencé mi proyecto y era una verdadera fuente de información e ideas de primera calidad.  Nadie supo qué pasó, que su autor igual era bien hermético respecto a su vida privada (a diferencia de este servidor, que no deja de ser autoreferente).  No sé qué pasará a futuro con el mentado blog, si resurgirá de las cenizas como el caso de Kindlegarten, que varios me han escrito al respecto, pues dejó muchos huérfanos.   Lamento bastante que valiosos blogs como este se vayan y ni siquiera queden online para que la gente pueda aprovechar de las joyitas que contienen; por mi parte, lo vuelvo a recalcar: si me veo obligado a abandonar en vida este “hijo” que tanto adoro, no lo voy a borrar y lo más probable es que si dejo de escribir por acá, es porque Diosito ha decidido llevarme con él de una vez.
     Los 10 años se han pasado volando y mucha agua ha pasado bajo el puente.  Comencé el 2011 cuando Amilcar era pequeñito y aún no tenía 2 años; en aquel entonces como era tranquilito y lo cuidaba todos los miércoles, escribía con él sentado en mis rodillas o dormido a lo largo sobre ellas (¡Qué nostalgia!).  Ahora que está más grande le cuento de lo que hago y no deja de preguntarme sobre mi página, aunque no me lee como la mayoría de mis amigos, con quienes quisiera compartir esto que hago.  De entonces a hoy día también está conmigo Brunito, el hermano menor de Amilcar y quien dentro de poco cumplirá 7 años.  Así como mi otro regalón, gente ha llegado a mi vida en este periodo y otros se han ido por una u otra razón… De ese modo el Cubil es también un itinerario de mi persona, que no solo de lo que leo y veo; mucho hay acá de quién soy y entre ello de lo que he vivido a lo largo de estos 45 años que llevo en la Tierra; he hablado de mi papá, de mi abuelito Daniel y de otras personas queridas que ya no están conmigo en persona, como mi amiga Alicia; he contado sucesos que me han pasado desde que tengo memoria, algunos anecdóticos (como los mayores miedos que he tenido) y otros que me han definido como persona (el día en que conocí la pobreza real, entre ellos). 
      Gracias a quienes se pasan por acá y se dan el tiempo de conocerme por este medio, en especial a quienes sí “se toman la molestia” de dejarme unas cuantas palabras, como mis amigos de más allá de las fronteras y que lo hacen con cierta constancia: Ricardo Ruiz (Argentina), Roger Senra (Venezuela), Murinus (México), José María Montes (España) y Tomás Rivera (también de la Madre Patria), todos ellos me alientan con lo que hago, que no me puede ser más satisfactorio saber que esta labor no cae en saco roto y hay gente que la aprecia; ojalá mis “amigos históricos” fuesen igual de interesados por lo que hago (no pude evitarlo, pero no dejo de “sentirme” por la indiferencia), que por acá hay cosas que nunca les he contado.
     Bueno, hasta acá por ahora.  Será hasta la próxima.


Mi primer desayuno de vuelta en casa.

jueves, 22 de abril de 2021

Adentrándome cada vez más en The Boys.


 
   He aquí mi revisión del segundo integral The Boys, el famoso comic escrito por Garth Ennis y dibujado por Darick Robertson, otra gozada que me tuvo expectante de principio. 
    Cuando uno ya ha leído más de la mitad de esta serie limitada, queda claro como nunca lo estupenda que les quedó la adaptación televisiva, tan respetuosa del material original y a la vez tan independiente en cómo tomaron la materia prima para hacer una serie de excelencia y autónoma.
    Mucho pasa en estas más de 600 páginas y uno se pregunta qué de ello ocuparán en futuras temporadas.  En todo caso, los afortunados que hemos leído (y tenemos) las historietas, podemos estar felices de saber detalles de ese mundo velados al público masivo.
    Cabe mencionar que en esta ocasión, el arte fue compartido por varios dibujantes, destacando Carlos Ezquerra, el co-creador de ese famoso personaje que es Juez Dredd.  No obstante, a veces el cambio de estilo se nota mucho y pareciera que algunos artistas no se esforzaron mucho o no se les exigió demasiado, realizando ilustraciones toscas y entre ellos un antiguo colaborador de Ennis como es Jhon McCrea y, a menos que me equivoque, hasta el propio Robertson pareciera haber estado demasiado apurado con los plazos y por eso lo poco prolijo de algunos de sus imágenes.
     Bueno, mejor démosle no más.
 
1. Herogasm.
 
     La famosa primera miniserie de The Boys, nos hace una tremenda revelación para los más fanáticos de los superhéroes y de sus eventos anuales, de lo que pasa en realidad cuando una gran amenaza los obliga a unirse e incluso aliarse con viejos enemigos.  No les haré el spoiler, no obstante en el juego de palabras de este "acontecimiento" está la pista.
     Se incluye una ácida mirada a la política gringa y a sus monigotes. Asimismo, Patriota no nos puede caer peor.
     Mucho humor desenfadado y entre ello cómicas parodias al clásico Sandman de DC, a los mismísimos 4 Fantásticos (su versión de La Cosa... ¡Mis ojos!), Capitán América y otros íconos del medio.
 
2. La sociedad de auto-preservación.
 
     Todo comienza con una versión en serie de clase B de los Outsiders, el grupo original liderado por Batman y la orden de "echarse" a los Muchachos.  Luego aparece un super de orientación nazi y que aquí nos queda claro, es de quien sacaron la base para la gran villana de la segunda temporada de la adaptación; así que nuestros queridos antihéroes deben evitar que aquellos a quienes deben controlar, ahora que tienen carta blanca, los exterminen y, por supuesto, ellos en todo caso no se quedarán de brazos cruzados, que en la guerra todo se sirve.


3. Nada igual en el muro. 
 
     Se nos revela el primer "origen secreto" de uno de los Muchachos y le toca al recio Leche Materna (que ahora sabremos por qué le llaman así).  Por cierto, en este mundo no fueron las Torres Gemelas las que cayeron, sino que el igualmente famoso Puente de Brooklyn.
 
4. Le plume de ma tante est sur la table.
 
     El amistoso Frenchie le cuenta su propio origen secreto a Hughie, tan diferente del visto en la serie de TV (que en las viñetas abunda el humor... y la violencia); pese a todo, imposible no encariñarse con el personaje, quien tiene su propio recuerdo trágico.
 
5. El salvaje instante al rojo vivo. 
 
    Es el turno de la Hembra para contarnos su propio "origen secreto" ¿Pero cómo será posible si supuestamente es muda? Pues mejor que uno lo descubra por sí mismo.  Cabe mencionar que la versión original sí que difiere de la televisiva, exenta total de heroísmo y tan disparatada como solo a Ennis se le ocurriría. Pese a todo, la soledad de esta mujercita y la nobleza de Frenchie no nos dejan impávidos.
 
6. Lo que yo sé.
 
    Carnicero cree controlarlo todo, hasta que las casualidades de la vida lo llevan a mirar con otros ojos al más reciente miembro del equipo.  Con este one-shot (luego de los 3 orígenes secretos que les antecedieron), se dará inicio a una de las sagas más emotivas de The Boys.
 
7. Los Inocentes.
 
    Hughie es enviado a otra misión como infiltrado, esta vez a un grupo de superhéroes de segunda (o de tercera, mejor dicho), el cual resulta ser por completo diferente a todo lo visto hasta el momento entre los secuaces de Vought... Y es que sus miembros, adorables por donde se les mire y con poderes inútiles, son en verdad un grupo de personas nobles que solo quieren hacer el bien.  Sin embargo, les mandan un nuevo líder, el típico sujeto con habilidades extraordinarias que encontramos en la colección, todo un hijo de puta que le complicará la vida al buen Hughie y que de paso pretende mancillar la fraternidad del equipo, que le han pasado a su cargo.
      Un hermoso homenaje a los cómics de la Edad de Plata, con personajes estrafalarios y, pese a todo, sencillos.  Asimismo, una reflexión emotiva sobre el valor de la lealtad y lo difícil que lo tienen en este mundo, donde se exalta el egoísmo y la violencia, la gente "distinta" enfrentada a la ley del más fuerte (y, sin embargo, su propia autenticidad viene a ser su salvación). Asimismo, detrás de esta historia que es lejos una de las que más me ha gustado, justamente por su contraste entre mundos limítrofes tan distantes y sus personajes (¿Cómo no amar a Hughie?), nos encontramos con el tema de la justicia, que en verdad es para aplaudir cuando el villano de turno recibe su merecido (imposible no acordarse aquí del Castigador, vigilante que tan bien conoce Garth Ennis y cuyo lema vendría a ser "No es justicia, es castigo", algo que por igual acostumbran a hacer los Muchachos).
 
8. Creer.
 
    Vought International realiza uno de sus eventos masivos evangelizadores, donde sus superhéroes tienen un papel muy activo.  Esta es la oportunidad de los Muchachos de descubrir unos cuantos secretos entre bambalinas del enemigo.  Por otro lado, Hughie se entera del secreto de la mujer que ama, noticia que lo impacta más que cualquiera de las otras cosas que le ha pasado el último tiempo, desde que un super le jodió la vida.
    Una descarnada visión de quienes explotan a los creyentes para sacarles dinero, por medios de sus shows y la figura de sus carismáticos lideres religiosos, algo habitual en Gringolandia.  Por otro lado, la pérdida de fe en nosotros mismos, la gente que nos rodea y nuestros ideales, por igual tiene mucho que ver con esta saga.
 
9. El afable escocés.
 
    Hughie tras los eventos del arco argumental anterior, se regresa a su tierra natal, a ver si deja de atrás todo lo ultimo y recomienza de nuevo.  No solo se reencuentra con sus amorosos padres, si no que retoma el contacto con sus dos mejores amigos desde la época de la infancia (dos tipos de lo más curioso).  Entre tanto, conoce a un agradable señor, con cuyas conversaciones logra desahogarse mejor y que solo al final de esta historia vendremos a saber de su verdadera identidad.  Para enredar todo y hacerlo más divertido, se encuentran con unos traficantes de compuesto V, la formula que les da poder a los super y solo ellos pueden evitar el desmadre.  El resto, mejor descúbranlo ustedes por su cuenta.
 
    El material adicional está bueno, que tampoco es sobresaliente.  Destaca una cómica pequeña historia, El cómic que hizo que despidieran a La Leyenda, una locura de las que no les diré nada más.  A su vez, hayamos acá las portadas originales de todos los números que comprenden este tomo, textos de dos artistas más del cómic admiradores de The Boys (el de Jason Aaron, que encabeza el volumen, fue el que me gustó más) y varios bocetos.

No pude encontrar esta imagen en la Red, así que obligado a sacarle foto (je).

sábado, 17 de abril de 2021

Cuatro nuevas oportunidades para amar al Tío Steve (II)


3. La Sangre Manda.
 
    La novela corta que da título al tomo, es todo un regalo del Tío Steve a sus Lectores Constantes (como bien le/nos gusta llamarnos a quienes lo seguimos y adoramos desde hace años), como a los demás y es que bien hay razones de sobra para considerar así este título.
    Con casi 200 páginas de extensión, bien podría ser publicado como una obra en solitario, tal como lo hizo King en el pasado con títulos tales como Montado en la Bala y Blockade Billy, los que luego incorporó a sendas antologías; mientras que en otros casos como Elevación y La Caja de Botones de Gwendy, solo existen en formato independiente.   Pero su autor la ha hecho formar parte de su última colección de novelettes, llevando esta el título de la historia que revisamos ahora: La Sangre Manda.  ¿Por qué? No solo por su llamativo nombre, sino que por razones de sobra y que bien descubriremos juntos por medio de esta revisión.
      El texto en cuestión, se trata del esperado regreso de una de las heroínas más queridas del Tío Steve: Holly Gibney.  Cabe recordar, que a esta la conocimos cuando apareció bien entrada la novela Mister Mercedes, quien de inmediato se "robó la película" y que hasta a su propio autor lo sorprendió, puesto que originalmente no pensaba mantenerla en toda la Trilogía de Bill Hodges; pero al final el personaje tomó fuerza y se convirtió lejos en la mejor de las protagonistas de dicho tríptico policial (y estamos hablando de unos libros con personajes potentes y carismáticos, tal como le salen tan bien a nuestro escritor).  Con posterioridad, King la llevó a coprotagonizar su violento e impactante policial sobrenatural El Visitante; la intervención de la fémina no pudo ser más grata y nos volvió a dar momentos conmovedores y divertidos.
    ¿Y quién es Holly Gibney? (a la que adoro con todo mi corazón, así como a Roland y a todo su Ka-Teth de La Torre Oscura y al Club de los Perdedores de It).  Pues se trata de una mujer que llega a nosotros, cuando ya está en la tercera década de su vida, tímida y llena de complejos, con tratamiento psiquiátrico y marcada por una madre castradora, que la mantiene con ella impidiéndole salir de su hoyo existencial.  Es entonces que conoce a Bill Hodges, quien le simpatiza tanto por la propia personalidad entrañable de este, como porque desde un principio la trata sin condescendencias y ve en ella a la persona inteligente que es (la verdad, mucho más que el común de la gente), motivándola a tener una actitud más independiente.  En transcurso de Mr. Mercedes, Holly comenzará a dejar poco a poco sus miedos y terminará por ser quién solita derrote al villano. A partir de entonces, se vuelve por fin alguien autónoma y hace sus primeros amigos; demostrándonos ser un gran ejemplo de resiliencia, hasta llegar a la narración que hoy nos atañe y la tiene como protagonista.
      Un espantoso atentado se comete en una escuela y mueren muchos niños y adultos, así como otros quedan heridos y mutilados.   Holly por casualidades de la vida ve las noticias al respecto y con su mirada detallista, se fija en algo del reportero que cubre el hecho, que la lleva a darse cuenta de que tal hombre no es lo que aparenta.  Es así que comienza a investigar por su cuenta, hasta conocer a un anciano ex policía, que durante décadas ha seguido las huellas de la criatura que es en realidad el nuevo objeto de la atención de Holly (excelente inclusión dentro del argumento, que este resulta ser bastante atractivo a los ojos de los lectores). 
    En el libro intervienen bastante otros dos personajes de la trilogía de Bill Hodges: Los hermanos Robinson.  Es así que Jeremy y Barbara también tendrán su cuota de heroísmo en la historia, aparte de darnos bellos ejemplos de hermandad (entre ellos) y de amistad (con Holly), donde destacan la confianza e incondicionalidad en ambos tipos de afectos.
     Destacable, también, resulta cómo se aborda la difícil relación entre Holly y su madre, no solo un impactante y realista ejemplo de estas relaciones.  Holly nos da la pauta para enfrentar algo así, más teniendo en cuenta todo lo que ha tenido que pasar para convertirse en la tremenda mujer que es ahora.  Su capacidad para amar y perdonar, sumado al patetismo de su madre, que sin ser una mujer malvada tanto la ha dañado, nos permiten apreciar el lado más humano del Tío Steve.  A ello se le suma la presencia del tío de Holly, hermano de su madre, un hombre mayor con Alzheimer, que no deja de llegarnos al corazón y sin elementos sobrenaturales nos hace ver lo frágil que es la vida y que por esa misma razón debemos agradecer a quienes tenemos con nosotros y disfrutar de su compañía (los últimos párrafos del texto resultan sublimes para entender todo esto).



      Otro detalle: Esta joyita está dentro del Multiverso kingniano y comparte más de un elemento con ello.  Es asi que en determinado momento, se menciona el caso del Aviador Nocturno, violenta novela corta de King, que en esta realidad es un hecho noticioso; de igual manera, se nombra al periódico sensacionalista Inside View, tan importante dentro de la historia de dicha obra.  Luego tenemos la naturaleza de la criatura, a la que se enfrentan esta vez nuestra heroína y sus compañeros, un ente que tiene mucho del mencionado Visitante, de Pennywise y del monstruo de la novelette El Policía de la Biblioteca.  Stephen King sabe crear grandes villanos, humanos o no, y este en sus pocas, aunque potentes apariciones, merece nuestros respetos.
     Por otro lado, hay detrás de la figura del periodista que tiene entre ceja y ceja a Holly, una clara crítica al morbo que promueven los medios de comunicación; el seguimiento tan detallado de los hechos noticiosos más violentos, que hacen ganar tanto dinero a las empresas dedicados a ello, debido justamente al interés exacerbado del público de saber más y más de lo que pasa e incluso inundándose de puras malas noticias, es un fenómeno que lo vemos incluso hoy en día con la cobertura sobre la actual pandemia.  En efecto hay un mercado de la desgracia, en el cual los medios y la gente común han llegado a tener una enfermiza simbiosis en torno al horror real.
      Otros elementos caros a la narrativa kingniana que podemos apreciar acá: Uno de ellos viene a ser el de las confrontaciones verbales, físicas o la mezcla de ambas entre los agentes del bien y del mal.  Y es que al Tío Steve les quedan estupendas, puestos que sus diálogos son muy entretenidos, siendo muchas veces estos momentos algunas de las mejores partes de sus narraciones.  Cada vez que Holly se haya frente a su nuevo enemigo, la primera de ellas no de manera presencial, es un placer seguir el hilo de la conversación y ver cómo reaccionan/piensan los rivales (bueno, en esta ocasión nunca nos metemos dentro de la cabeza del villano, a diferencia de otros títulos del escritor, lo que es habitual en él) y es gratificante apreciar cómo se van desarrollando estas batallas, que definirán el curso final de todo.
     Luego no pueden faltar la presencia del humor, que si bien acá solo se aprecia de manera fuerte una vez, aun así a este servidor lo hizo reír a carcajadas; lo mismo sucede con el elemento religioso, que no deja de formar parte de los intereses de King.  Respecto a esto último, Holly es profundamente creyente en Dios y todos los días reza (otra característica suya que adoro).  Es muy inteligente y puede pensar de manera muy racional, consiguiendo llegar a la médula del asunto con rapidez, cuando otros más "normales" que ella no pueden conseguirlo; pero es justamente su visión del mundo que acepta la existencia de Dios, lo que la hace tener una mente más abierta a la presencia del mundo sobrenatural (una clara ventaja) y que la pone sobre los cientificistas y demases cerebrines positivistas.
     A diferencia de Fin de Guardia y El Visitante, en las que interviene nuestra querida heroína, como de otras historias de King, lo fantástico no es tan fuerte o más bien se muestra solo dos veces; sin embargo, el autor ha logrado dosificar tan bien sus ingredientes, que nos ha entregado un verdadero manjar.  Ojalá veamos adaptada pronto esta historia al cine o la televisión, como una cuarta temporada de Mr. Mercedes (¡Que me encantaría!) o la segunda de El Visitante (siempre y cuando otra empresa compre el show, luego de que HBO decidió cancelarlo, pese a su éxito).
     Pero lo más importante de todo, espero y esperamos más aventuras de Holly a futuro... ¡Y viva el Rey!

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