viernes, 15 de octubre de 2021

Mejorando con todo

    Venom (2018) fue una película esperada por muchos a lo largo del mundo, entre fanáticos de los cómics y otros que solo ubicaban al personaje de oídas (más bien lo vieron por ahí en una que otra animación, videojuego o recuerdan su paso en Spider-Man 3 de Sam Raimi); a las altas espectativas que produjo- y no cumplió- se le suma la presencia de un actor de la talla de Tom Hardy, haciendo del ambivalente co-protagonista humano.  Sin embargo, la cinta resultó un verdadero bodrio, en parte por su deplorable guión y personajes poco carismáticos, entre ellos el simbionte alienígena que le da el nombre a este filme.  Pese a todo, en especial a la mala crítica, la producción fue un éxito entre el público masivo menos exigente y eso permitió que se asegurara una secuela, la que tras los atrasos respectivos producto de la pandemia (¿Que ya está controlada?) se estrenó hace poco.
    Tal vez lo mejor de la primera entrega de esto, que promete ser una saga cinematográfica, viene a ser la escena de postcréditos: El periodista Eddie Brock se entrevista con el desquiciado Cletus Kasidy, un asesino serial que con posterioridad tendría gran relevancia en la saga de Venom.
    Interpretado por Woody Harrelson, a quien siempre da gusto ver actuar, es el antagonista de esta secuela que supera con creces a su predecesora; y es que tal como dice su subtítulo, Carnage Liberado, el guión gira en torno a la "conocida" rivalidad entre el nuevo simbionte (en la práctica un psicópata, puesto que se ha unido al mentado energúmeno) y su involuntario progenitor.  Es así que Venom junto a su compañero se va en plan de antihéroes, a enfrentarse al verdadero villano de la historia, lo que significará un esperado encuentro entre monstruos para disfrute de los espectadores (y en especial para los más ñoños de la casa, seguidores de estos populares personajes..., que en mi caso no están entre mis predilectos).
     Sin embargo, lejos del espectáculo de acción y, en especial, de las salvajadas de Carnage (aquí suavizadas, al no mostrar sangre para conseguir una mayor cantidad de público), viene a ser el tratamiento de la singular relación entre el humano y su huésped.  Es así, que por un lado tenemos el propio proceso de redención de Eddie, que no es fácil considerando la complicada creatura que tiene en su interior; de este modo, una parte importante de la trama procura profundizar en el proceso de aceptación mutua, que hay entre estos dos individuos aparentemente tan diferentes, demostrándonos con ello cómo es posible que nazca una verdadera amistad cuando en efecto se acepta al otro tal y cómo es y se le valora por lo mejor de sí mismo, en vez de molestarse porque los demás no son como uno.  En otras palabras, todo esto tiene que ver más que con la tolerancia, en aprender a ver en los otros y sus diferencias lo que hay de común con uno, lo que nos une y de qué manera ello nos permite disfrutar de la compañía de alguien diferente.
    Hay harto humor y puede ser que a veces este sea demasiado forzado, para querer hacernos que nos caiga bien el raro huésped del atractivo Eddie (suspiros y suspiros por Tom Hardy, quien esta vez se muestra mucho más sexy que en la primera entrega); pero en verdad consiguen sacarnos varias sonrisas y carcajadas, en especial gracias a su sarcasmo, así como puede llegar a terminar ganándose la simpatía de más de un espectador.
    Un plus la villana enamorada de Cletus, el papel de la antigua novia de Brock y el futuro esposo de esta, quienes le agregan interesantes aristas al guión y con muy buenas actuaciones.
    Cabe mencionar que si  esta segunda parte logra remediar la baja calidad de su predecesora, es tanto por el control de su actor principal, quien ha ejercido de productor y de co-guionista (¿Qué tanto sabrá, en verdad, de los cómics de donde ha sacado el material?), como por la dirección de Andy Serkis, tremendo actor que nos ha sorprendido gratamente con su labor detrás de las cámaras para esta obra.
    Atentos a la genial escena de postcréditos, algo inesperado, aunque deseado y que a más de un marvelita acérrimo lo pondrá desenfrenado.

 


                                                                             Tráiler.

lunes, 11 de octubre de 2021

Películas olvidadas sobre obras de Stephen King y que merecen ser redescubiertas (V): Hearts in Atlantis.


 I. El texto original.
 
     De 1999 data la que sería lejos una de las mejores colecciones de relatos de Stephen King, Corazones en la Atlántida, una ingeniosa colección que reúne 5 relatos que abarcan desde 1960 a 1999, retratando la vida de una serie de personajes cuyas vidas se entrelazan en la primera historia del tomo y que luego se separan para tener sus propias aventuras, que conoceremos en diferentes épocas de la segunda mitad del siglo XX.  Cabe mencionar que cada uno de estos textos sirve para ilustrar, además, la historia de los Estados Unidos; debido a lo anterior sus protagonistas aparecen marcados por los grandes eventos, de modo de que se constituyen en representantes de tales periodos y, por lo mismo, podemos llegar a decir que los seres humanos nos convertimos en “hijos de nuestro tiempo”.
    Hampones con Chaquetas Amarillas es, quizás, la más inolvidable de las narraciones que conforman esta obra, la más extensa de todas y que en la práctica es una novela corta de esas que tanto le gusta escribir al Tío Steve y regalarnos junto a otras de sus ficciones, por lo general de dimensiones similares.  Emotiva y llena de nostalgia, se trata nada menos que de una pieza perteneciente al ciclo de La Torre Oscura, aunque se lee como pieza independiente y que solo los seguidores de tal saga podemos llegar a tener conciencia de su relación con dicha serie; sin embargo, es una novelette valiosa para la mentada obra, puesto que en ella hacen su debut las criaturas que le dan el nombre a la pieza y, por otro lado, con posterioridad uno de sus protagonistas aparecerá en el último tomo original de la saga.
 
2. La trama.
 
    Bobby Garfield está en los últimos años de su infancia, justo en la antesala de lo que será la década más revolucionaria para su país y el resto del mundo.  Su circunstancia comenzará a cambiar en la medida que va acercándose a la adolescencia, cuando la inocencia poco a poco se va acabando, tras descubrir que detrás del mundo maravilloso que lo rodea, existen la oscuridad y la maldad; que esta última no solo se encuentra entre sus semejantes, sino que hay una aún mucho más aterradora.   Bobby conoce el amor por primera vez y también la amistad con alguien mayor que él, relación que lo hace recordar lo que significa tener a un hombre con el cual pueda sentirse protegido y admirar.  Pero no todo se puede tener con uno y es así cómo la fraternidad con su nuevo amigo, Ted Brautigan, tiene los días contados, puesto que a este lo vienen persiguiendo unos sujetos implacables y por ello ambos deben separarse.   Esta emotiva narración, por otro lado, no deja de honrar el valor de la literatura y de las historias más grandes que la vida, algo que su autor no deja de hacernos ver cada vez que puede (algo que la adaptación de la que les hablaré consigue con creces reflejarlo).


 
3. La película.
 
    En 2001 se estrenó la versión cinematográfica dirigida por Scott Hicks, un realizador australiano que había acaparado la atención hace unos años atrás, con el drama biográfico Shine (1996 y gracias al cual pudimos conocer al genial Geoffrey Rush), la cual toma como punto de partida la historia arriba mencionada y la última que conforma Corazones en la Atlántida; de hecho, el filme recibe el nombre del libro y no de la narración que mayormente adapta, siendo que es el segundo relato del volumen el que se llama así (de modo que en el estupendo guión para esta versión, le dieron un nuevo sentido a por qué la obra se llama así).   Todo lo concerniente a La Torre Oscura se obvió y el elemento sobrenatural se relacionó con la paranoia de la Guerra Fría y la lucha en contra del Comunismo, de manera muy inteligente.
      Dentro de los tremendos artistas que participan de esta producción, que lamentablemente también pasó sin pena ni gloria y que, sin dudas, merece ser redescubierta, se encuentra nada menos que alguien de la talla de Anthony Hopkins.  Su Ted Brautigan nos conmueve como muchos de sus personajes, alguien con una sensibilidad increíble, pese a esos aspectos suyos que lo convierten en un individuo extraño para muchos.  La química que consigue con los niños actores y en especial con sus dos co-protagonistas, quienes están en condiciones de iguales gracias a este  guión, no puede dejar de sacarnos una que otra lágrima.
    Luego tenemos al tristemente desaparecido tan joven Anton Yelchin en su debut cinematográfico, como el enternecedor Bobby Gardfiel, un chico fantástico como solo el maestro sabe crear con tanta verosimilitud.  Cabe mencionar que las habilidades histriónicas de Yelchin, ya eran sobresalientes cuando consiguió estar a la par del veterano Hopkins.
   Mika Boorem es la chica que se gana el corazón del buen Bobby, el respeto de Ted y quien consigue quedarse en los recuerdos del espectador, como uno de los niños más encantadores a los que podemos llegar a apreciar en película alguna.  La sensibilidad que aporta es innegable y junto al rol de su compañero infantil, encarna lo más bello que puede haber en los más pequeños, algo que celebra esta cinta acerca de la inocencia y la madurez.
    Luego tenemos a la antagonista, nada menos que la madre de Bobby Garffield, una mujer que no es malvada, sino que se trata de alguien con su rumbo equivocado por las duras circunstancias de la vida y que recela del hombre mayor que ha llegado a la órbita de su unigénito.  Interpretada por la hermosa Hope Davis, es uno de los personajes más humanizados de este filme, que merece la pena revalorar, quien nos recuerda a tantas mujeres como ellas que hay a nuestro alrededor.
      Como Bobby Gardfiel adulto, tenemos a David Morse, siendo esta su tercera participación en una adaptación sobre la narrativa de King, tras su rol en la miniserie Los Langolieros y su paso por la lejos sobresaliente La Milla Verde.
    Un plus viene a ser encontrarse con el guapo y también extremadamente talentoso Alan Tudyk (estrellas de esas series de culto que son Firefly y Dollhouse), en un pequeño papel, donde nos demuestra su capacidad para gesticular a niveles asombrosos.
    Todo es sobresaliente en esta joyita desconocida por muchos, que más allá de sus personajes tan entrañables y las actuaciones de primera, encontramos acá una cuidada fotografía y una preciosa ambientación que nos transporta a ese mundo de antaño, cuando todo parecía pequeño y confortable pese a todo (propio de nuestra infancia).  Por igual, los numerosos flashbacks que forman parte del metraje, están muy bien realizados, todo acompañado por una magnífica banda sonora a cargo de Michael Danna, junto a preciosos temas populares de la época (de esos que tanto ama Stephen King).
     Por cierto, este filme llegó con el nombre de Nostalgia del Pasado a Latinoamérica, sugerente título, aunque redundante (la nostalgia no puede ser sobre el futuro, ya que se remite a nuestros tiempos pretéritos). Y, por cierto, especial atención a los diálogos, que la presente película está llena de algunos de los más significativos que podemos encontrar (a estas alturas ignoro si son todos del buen King o se los debemos al guionista, William Goldman, el mismo detrás del libreto para Misery y quien luego haría la adaptación para la pantalla grande de Dreamcatcher, también de una novela del llamado Maestro del Terror).


Tráiler.

domingo, 3 de octubre de 2021

Más aventuras, más humor, más emociones.


      La cuarta temporada de The Flash comenzó como esperaríamos de un show basado en cómics de superhéoes: ¡Con fantasía y ciencia ficción pura! Barry lleva tiempo atrapado en la Fuerza de la Velocidad, así que sus compañeros Vibe y Kid Flash han tomado el relevo como protectores de Central City, estos junto al resto de los amigos y familiares que conforman el “Equipo Flash” que tanto hemos llegado a querer (y que parece se ha ganado nuestros corazoncitos, incluso mucho más que el de otras series del Arrowverse).  Era obvio que el más importante de todos los velocistas de DC, que, más encima, estamos hablando de quien le da el nombre al show, iba a regresar y con ello una serie de nuevos eventos de impacto se iban a suceder; como no, la aparición de un nuevo villano principal para la temporada: el Pensador.   Pero en esta ocasión dejaron de lado al resto de los malvados con poderes similares al del protagonista, para traernos otra interesante versión de un super criminal de la Edad Dorada de las historietas y quien luego tuvo varias encarnaciones (muy ingenioso cómo aquí no los presentan y en especial sus motivaciones, tan alejado de lo esperado e incluso hasta para el público adicto a estas historias).
    El resto de los protagonistas se siguen consolidando, donde como siempre brillarán personajes tan adorables como Cisco Ramón/Vibe y Caitlin Snow (de esta última, inesperado como su antigua alter ego, Killer Frost, termina por convertirse en otro sujeto a quien llegamos a querer).  En cuanto al detective Joe West, el padre adoptivo de Barry, continúa siendo la figura paterna que todos quisiéramos tener, quien, además, ahora nos dará una tremenda sorpresa.  Vuelven también como principales Harrison Wells, el de Tierra 2, el cual evoluciona bastante en esta ocasión y, como no, la adorable Iris West, la que también ha pasado varios estadios singulares dentro de su circunstancia.
     Volviendo al rival que tantos problemas de cabeza le da a nuestros justicieros, cabe mencionar que en El Escuadrón Suicida, vimos una muy singular versión suya, la cual bien contrasta con la de esta otra variante más seria y que solo puede opacarse por el recordado Flash Reverso (en cuanto a genialidad de su caracterización).  Muy relacionado con este, se encuentra del detalle de que por fin se cumple uno de los breves adelantos que pudimos ver al final de la primera temporada: Barry tras las rejas.
      Aparte del gran villano de la temporada, el mayor añadido de este cuarto año corresponde al debut en las pantallas de un muy amado superhéroe clásico: Hombre Elástico.  En verdad magnífico cómo lo incorporaron y abordaron su génesis, así como camino por el lado heroico, siendo que en verdad el actor que lo interpreta se parece mucho al original de los cómics (aunque no me simpatiza mucho el traje que le pusieron).  No solo humor nos otorga este gracioso paladín, sino que en más de una ocasión, podremos llegar a derramar una que otra lagrimita respecto a su persona.
     Por otro lado, nos volvemos a encontrar con Gypsy, de quien más encima llegamos a conocer a su padre (interpretado por un siempre simpatiquísimo Danny Trejo… ¡Quien nos deleita con su presencia dos veces!) y con Leonard Snart, ahora mucho más encantador que su versión de Tierra 1, al aparecer como el justiciero Citizen Cold de Tierra X (uno de los mejores personajes gay de la televisión, sin dudas).  Por otro lado, Cecile Horton, la nueva pareja del buen Joe, se vuelve más recurrente que nunca y se convierte en un nuevo personaje entrañable.
     También cabe destacar el debut de una interesante villana, Amunet, con quien nos reencontramos varias veces y ya en su última participación, nos la humanizan, al punto de desear reencontrarnos con ella en futuras temporadas.
     Por cierto, este es el año de la esperada boda de Flash y su amada, tremendo evento que abre el muy divertido crossover del Arrowverse llamado Crisis en Tierra X.
     Nos reímos más que nunca, aunque tampoco se deja de lado el drama y respecto a esto último, es plausible cómo el propio Flash se ha convertido, en esta segunda encarnación televisiva y que lejos supera al show de los noventa, en un personaje inspirador y no solo para sus compañeros (alguien luminoso, como bien lo son algunos de los mejores superhéroes, en especial aquellos que representan a la perfección la calidad humana, como lo son Superman, Supergirl y Shazam), lo que podemos comprobar en la especial relación que se da entre Barry y Raph Dibny/Hombre Elástico.
     Mención aparte, los episodios con fuerte carga humorística, que toman su nombre de recordadas películas como Cuando Harry conoció a Sally, El Caballero de la Noche Asciende (de DC más encima), Querida encogí a los Niños, Corre, Lola, Corre y Harry y los Henderson.
      Lo único que no me gustó de esta gran temporada, fue tanto abuso de los trajes negros, como si ocupar todo este colorido propio de los cómics fuese vergonzoso; lo mismo, que todavía no muestren al guapo y varonil capitán Singh, junto a su pareja besándose o, mejor aún, abordando con credibilidad su relación gay.



jueves, 30 de septiembre de 2021

Así era en mis tiempos XII: Las Bibliotecas y los trabajos escolares y universitarios de antaño.

 

    Antes de Internet, del "Oráculo Digital" de Google y de la inmensa cantidad de material que podemos hallar, consultar y descargar de la Red, estaban (y aún se encuentran entre nosotros) las bibliotecas "físicas".
    Nos hemos acostumbrado a la inmediatez, no solo en las relaciones interpersonales gracias a la masificación de las redes sociales, sino que también a la hora de conseguir muchas cosas que en la presencialidad implican viajes y tiempo para obtener lo que queremos; la comodidad y la eficacia de estas herramientas se agradecen, pero implican también la pérdida de experiencias que, al menos los más "viejos" como uno, recordamos con cariño y nostalgia.
    Hoy en día si uno quiere saber de un tema determinado y/o requiere algún libro en especial, puede indagar en el ciberespacio y llenarse de datos al respecto, en el primer de los casos, como por igual conseguir sin mayores gastos económicos publicaciones, que de otra manera pueden ser muy caras o que son en la práctica inencontrables (como pasa con los títulos descatalogados y ciertos textos técnicos).
    En mi época de estudiante, de colegio y luego universitario (esto durante el siglo pasado), cuando debía realizar una investigación para un trabajo determinado ("hacer una carpeta" se le llamaba), tenía dos opciones si es que no contaba con la bibliografía a mano: La primera era ir a una biblioteca y pedir/buscar ahí el documento que me fuera más beneficioso para mi labor; ello implicaba quedarme en dicho lugar (a menos que me prestaran el tomo en cuestión) y si no tenía la opción de fotocopiar lo que me servía, copiar a la manera "amanuense" en un cuaderno la información que me servía.  Para encontrar los libros adecuados a las necesidades de cada uno, se accedía a unos archivadores llenos de tarjetas, ordenadas alfabéticamente o según asunto a tratar; luego uno daba el código respectivo a los bibliotecarios y ellos buscaban entre las corridas de libros en existencia; habían (y todavía existen, supongo) bibliotecas donde uno mismo accedía a los estantes en los cuales estaban los textos, cuidadosamente ordenados y etiquetados.
     El segundo caso, que fue muy utilizado por este servidor durante su etapa previa al pregrado (cuando era una blanca palomita), merece un párrafo aparte, puesto que es el que mejores remembranzas me trae.

La última carpeta que hice,  en cuarto medio y para la que ocupé más bibliografía que nunca.


     Todos los miércoles con el diario La Tercera salía una revista de carácter infantil/juvenil llamada Icarito; esta tenía una intencionalidad pedagógica y en tiempos en los cuales uno no tenía acceso a bibliografía específica, era el medio adecuado para contar con información variada (y de manera económica, puesto que venía gratuita con el periódico), que podía servir ante una eventual tarea del colegio.  En un principio esta publicación en cada número abordaba tópicos diversos y creo que hasta juegos traía; sin embargo, no tengo mayor memoria al respecto, de esta primera etapa suya que duró años, puesto que no la coleccionaba.  Fue en el transcurso de los ochenta, me parece que a mediados de esa década prodigiosa, que la revista comenzó a tener una modalidad monotemática, comenzando por una larga serie de ejemplares dedicados a la computación, cuando para mí el tema era algo muy alejado a mi cotidianeidad y me parecía algo más bien algo propio de la ciencia ficción; la informática de ille tempore distaba bastante de lo que es ahora, pero el pequeño que era en ese entonces, alucinaba con esas líneas y apenas vislumbraba que tendría tan estrecha relación durante mi adultez.  Nunca olvidaré el comercial para la tele, que anunciaba la nueva etapa de Icarito y que con una voz robótica presagiaba:
 
"¡Computación, tecnología del futuro!"
 
     Aprendí mucho gracias a esas monografías.   Un lugar aparte en mis recuerdos y corazoncito, tienen los especiales sobre pintura internacional y nacional, cine y grandes mujeres de la historia.
    Cuando estaba en enseñanza media, mis profesores nos tenían prohibido utilizar el Icarito para realizar nuestras carpetas; no obstante, yo los engañaba y cuando debía mencionar la bibliografía que ocupaba, me inventaba el nombre de los libros y de las editoriales; el de los autores los sacaba de los afiches de cine, que tenía pegados alrededor de mi cuarto.   Obviamente también usaba enciclopedias cuando podía conseguirme.
     También salían otras colecciones educativas en los diarios, estos tipo libritos de grapa, entre los que recuerdo aquellos sobre los próceres de Chile y, especialmente, uno dedicado a nuestra rica mitología (uno de mis temas favoritos).
     Un lugar destacado en mi biografía, tienen las llamadas láminas Mundicrom, hermosas ilustraciones a todo color que se compraban en paqueterías; estas abarcaban numerosas temáticas y se adquirían para ilustrar actividades escolares varias, incluyendo "diarios murales".   La empresa nacional que sacaba esta serie, también editó un montón de álbumes de coleccionables, muchos de ellos de tipo educativo (como uno muy hermoso del cuerpo humano que recuerdo estuvo a la venta en dos ocasiones diferentes y me gustaba harto).
     Los chicos de ahora ignoran todo este mundo y actividades, por lo mismo cuando puedo en mi labor de profesor les cuento de cómo era la vida en mis tiempos; lo mismo hago con mi sobrinito Amilcar de 12 años en la actualidad y es emotivo recordar junto a él esos pasajes de mi existencia que comparto con mis contemporáneos.

lunes, 27 de septiembre de 2021

Pecados de Omisión XIII

 


1. Crónicas Necrománticas.
 
    Desde (la noche) de los tiempos en que compraba feliz la revista Fangoria (de donde saqué el nombre de este blog), o sea a principios de los noventa, viene a mí el nombre de Brian Lumley.  Les estoy hablando de un escritor que comenzó como muchos otros imitando/homenajeando el estilo de Lovecraft, al crear nuevos textos ambientados en los llamados Mitos de Cthulhu.  La primera vez que supe de la existencia de su saga, que tenía a un vampiro de protagonista, fue en el número 1 de su primera época en español, cuando en una breve reseña hacían mención a la adaptación al cómic; una imagen se me quedó muy marcada al respecto y donde salía su personaje principal, un tipo apuesto y musculoso semidesnudo con una apariencia bestial, sobre un cuerpo al que le había sacado el corazón para comérselo o algo así.  Poco después en otro número de la revista, en la sección de crítica literaria sobre libros recién editados, La Biblioteca de las Pesadillas, que en la edición española era hecha por un ibérico, pues comentaban solo títulos publicados en la Madre Patria, le dedicaron espacio a un libro recién editado a nuestra lengua de Lumley y creo que era de las mismas Crónicas Necrománticas (debería revisar mi vieja colección para corroborarlo ¿No?); el tema es que no hablaban muy bien del tomo y menos del autor... Fue así cómo me prejuicié en contra de este escritor, que luego me parece volvieron a ningunearlo en tales páginas.
    Me parece que nunca he leído cuentos suyos, que al parecer es bien dado a ello y varias antologías cuentan con sus aportes.  Por otro lado, solo dos veces he tenido en mis manos algo de su autoría y hoy les contaré solo sobre una de ellas. Hace tiempo ya, a principios del presente siglo, llegó a la Librería Chilena (donde compro desde que era un escolar y estaba en Enseñanza Media) una enorme cantidad de títulos de Timunmas (la editorial que sacaba en nuestro idioma esta serie y varias más hoy en día descatalogadas), muchos en tapa dura con sobrecubierta. Fue el segundo montón que les llegó con gran variedad de tal empresa (¿Sigue existiendo?) y de ahí nunca más vi nada al respecto, de su catálogo en cualquiera de sus dos locales.  Fue así que vendían como 5 entregas del mentado ciclo literario, con una preciosa presentación de bordes plateados y portadas hermosas, aunque aterradoras.  Según mi amigo Miguel Acevedo, quien en repetidas ocasiones me ha recomendado a Lumley, solo las vendían juntas y no por separado; todo a un precio igual muy económico, si se tomaba en cuenta la inversión que se hacía.  Una vez entré a la sucursal de Huérfanos, la más grande de las dos, junto a mi mamá (y quien me di cuenta quedó sorprendida con tanto libro expuesto, pues ella no es lectora como su retoño) y estuve tentado de adquirir tales títulos; pero no lo hice y estos se acabaron poco después.
    Este verano, cerca de enero, el mismo amigo que ya mencioné, le compró a un casero del que le di el dato, la colección completa de Las Crónicas Necrománticas y todo por un monto maravilloso... Esa vez sentí "sana envidia" por él.

 
2. Añoranzas y Pesares de Tad Williams.
 
    Originalmente una trilogía, aunque en al menos la edición en español abarca 4 libros, ya que los españoles (como acostumbran hacerlo) dividieron el último tomo en dos, la cual está considerada entre lo mejorcito de la fantasía épica.
    También fue cerca de principios de siglo, cuando salió en los kioscos de Chilito, una colección del género en tapa dura y de algunos de los libros más destacados al respecto.  No eran caros y la calidad de la edición era un valor agregado, sin embargo, nunca me hice con seriedad la idea de adquirirlos; salvo en el caso de esta obra de Williams, que el propio Miguel por igual me había dicho que era increíble (confío mucho en su criterio, que vez que me recomienda algo, en efecto cuando le dedico su tiempo me gusta mucho).  Los títulos se vendieron como pan caliente entre los más ñoños de la casa y no volvi a verlos por estos lares.
    En el transcurso de la década pasada, a la susodicha librería de saldos llegó una nueva edición de Añoranzas y Pesares; la vendían solo como saga completa, pues los volúmenes venían empaquetados y estaba entre sus ofertas.  El precio era considerable, si alguien como este humilde servidor, iba dispuesto solo a gastar la mitad de lo que costaban dichos títulos (hoy en día no dudo en hacer compras como esa, je); así fue cómo por segunda vez, me negué la posibilidad de conseguir tal obra maestra y quién sabe si alguna vez la tendré/leeré.



3. Nuestra Señora de las Tinieblas de Fritz Leiber.
 
    Numerosos títulos de Martínez Roca llegaban por acá y "La Chilena" las tuvo entre sus promociones que daba gusto.  Pero también habían otras librerías donde valía la pena comprar, como la , donde de vez en cuando voy.  En mi país también contamos con varias ferias del libro, que se llevan a cabo de vez en cuando, en las cuales las editoriales y librerías se instalan con hermosos puestos, donde ofrecen numerosas obras a precios tentadores (más las valiosas actividades culturales, como invitados especiales, funciones de teatro y talleres).  La más importante de estas "ferias" en Santiago es la Filsa (Feria Internacional del Libro de Santiago), la que no se lleva a cabo desde hace 3 años ya y la primera vez fue por el llamado Estallido Social (revolución en todo Chile, debido a las injusticias sociales del gobierno y de los poderosos, que se tradujo en marchas y desmanes; que tuvo paralizada la nación en buena parte de sus actividades, aunque se tradujo en beneficios tales como el cambio- por fin- de la Constitución legada por la dictadura de Pinochet); ojalá este año volviese a llevarse a cabo.
    Eran los años noventa y de adolescente conocí a Fritz Leiber, por gracia del Instituto Chileno-Alemán, al cual asistía junto a mi amiga Marta González para pedir prestados libros y por el simple gusto de leer.  Fue así que una vez me encontré en una de sus estanterías, con el primer tomo de las aventuras de Fafhrd y el Ratonero Gris, sus dos más grandes personajes, a los cuales adoré apenas comencé a devorar sus historias (luego pude adquirir como 5 libritos de sus narraciones).  Unos años después, estaba en la universidad y era alumno ayudante del curso facultativo de Ciencia Ficción (un electivo que tomé al comienzo del segundo año de mi carrera, entre varias posibilidades que tenía y que fue el primero en su tipo de carácter "serio" y académico, creo, en Chile).  Hice muy buenas migas con el profe que lo daba, Juan Espinoza (un hombre muy sencillo, pese a su nivel y que tenía una colección en casa que me inspiró a hacerme la mía), quien me invitó a la Filsa y me dio la oportunidad de regalarme el libro que yo quisiera; la tentación era muy grande y tenía en vista el libro que ahora me inspira a escribir y La Fuerza de su Mirada de Tim Powers (de quien nada había leído aún, pero cuya portada preciosa me atraía mucho, más el nombre de su novela que me provocaba gran curiosidad).  Yo ya sabía que se trataba de un escritor de renombre, sin desmerecer a Leiber que es otro destacado; empero tenía que elegir y me decidí por el segundo.  Más adelante me volví a encontrar con este libro; no obstante, fuí relegando su adquisición, hasta que desapareció de las librerías, así como otros títulos de su autor.
    No tengo idea de qué va su historia, pero sí recuerdo que esta pieza se encuentra en el respetable listado de Las 100 Mejores Novelas de Fantasía de David Pringle, recomendable libro que sirve de guía para escoger qué leer de bueno al respecto.
 
4.  Lágrimas de Dragón de Dean Koontz.
 
    Más o menos por la misma época en la que me encontré en la Filsa con Nuestra Señora de las Tinieblas (posiblemente en 1995 ó 1996), tuve en mis manos un libro recién salido en español de Dean Koontz, un autor al que pese a las malintencionadas críticas de la Fangoria, le tomé interés; ya me había leído unas cuantas cosas suyas, entre cuentos y novelas, que me gustaron mucho y en especial su libro El Lugar Maldito (que me regaló para una Navidad mi referida amiga Marta González).  Lágrimas de Dragón era otro volumen que me llamaba poderosamente la atención, con su título tan sugerente y lo mismo la hermosa ilustración de su portada.  Recuerdo que estaba baratísimo y yo tenía la plata para hacer la transacción; no obstante, nunca me lo llevé conmigo y por esa razón hoy está entre mis pendientes, que hace rato que no lo veo en parte alguna.
     Como me pasa siempre con la mayoría del listado de estos Pecados de Omisión, ignoro su argumento, pues me gusta llegar a una historia, en lo posible, sin ideas preconcebidas para sorprenderme gratamente con lo que me deparan sus páginas.

martes, 21 de septiembre de 2021

Películas olvidadas sobre obras de Stephen King y que merecen ser redescubiertas (IV): Apt Pupil


1. La novelette.
 
    De 1982 data la colección de novelas cortas Different Seasons (conocida en español como Las Cuatro Estaciones) y la primera en su tipo dentro de los libros que acostumbra sacar de vez en cuando Stephen King (para gusto de sus llamados Lectores Constantes, que aparte de escribir y publicar mínimo un par de novelas por año, también contribuye con varios relatos a diversas revistas y antologías, la mayoría de las cuales junta cada cierto tiempo en recopilatorios de narraciones breves y una que otra novelette, como la que hoy nos reúne).  Ahora bien, el tomo del que les hablo no posee cuentos, pero sí cuatro historias de una extensión considerable que otros autores los publicarían por separado (que el Tío Steve no solo nos da estos "regalitos" muy amable, sino que en verdad ama lo que hace y no rehúye la escritura incluso en formatos más "humildes", que otros desprecian por ser poco rentables).
   Uno de los títulos que comprenden el mentado volumen es El Alumno Aventajado, al que su autor destina la estación del verano y que en su edición a nuestra lengua titularon adecuadamente como Verano de Corrupción (puesto que como es tendencia en las editoriales españolas, dividieron el libro en dos tomos y en este pusieron, junto a la obra de las que les estoy hablando, nada menos que Rita Hayworth y la Redención de Shawshank; uno de los textos más hermosos del llamado Rey del Terror, que no pertenecen a este género y del cual se hizo una película considerada entre los mejores filmes de la historia).  La trama: Un adolescente bastante perspicaz e interesado en los crímenes nazis en los campos de concentración, descubre que un vecino anciano que tiene es un viejo oficial de la S.S., que se hace pasar por judío; es así que lo contacta y le hace ver que sabe su secreto, chantajeándalo para que este le cuente de las atrocidades que cometía, a menos de que quiera que le informe a la policía de su verdadera identidad.  Es así como nace entre ambos una dependencia rayana en lo enfermizo, la que traerá serias consecuencias para ambos.
     La trama trata como muchas otras historias del autor, aunque en un terreno psicologista y no sobrenatural, el tema de la naturaleza del mal.  Dime con quién andas y te diré quién eres, afirma un viejo dicho; y es que en la presente obra, vemos cómo la influencia de una persona en otra puede ser nociva y corromperla. Es así que, a lo largo de este interesante y divertido texto, seremos testigo de la caída moral del muchacho y del despertar de los viejos hábitos del anciano.
 


2. La película.
 
    En 1987 hubo un primer intento de realizar una adaptación cinematográfica de El Alumno Aventajado, de la cual llegó a filmarse bastante metraje, aunque por motivos presupuestarios no se pudo terminar.  Stephen King logró ver lo realizado y le gustó (bueno, para ser sinceros, este a veces no es muy objetivo en materia de versiones sobre su obra y es que a menos que me equivoque, le gustó esa mugre de La Torre Oscura).
    De 1998 data un gran filme dirigido por nada menos que Bryan Singer, el artífice de la floreciente tendencia (que no moda) moderna de hacer películas caras basadas en cómics de superhéroes, gracias a su primera cinta de los X-Men (y a quien le debemos también haber conocido al encantador Hugh Jackman... ¡Suspiros y más suspiros!), aunque esta cinta suya es anterior a las que hizo sobre los "Hijos del Átomo".  
     Cabe mencionar, que El Alumno Aventajado viene a ser una de las mejores adaptaciones de la narrativa de King, la que lamentablemente pasó desapercibida en su momento, pese a contar con actuaciones sobresalientes (entre otros favorables detalles) y destacar un artista de la talla de Sir Ian McKellen, en el papel del viejo nazi (siendo esta, además, la primera colaboración entre director e histrión).
     Ambientada de manera muy realista en los ochenta, tal como sucede con el escrito en el que se basa (bueno, no pasó tanto tiempo entre libro y largometraje), cuenta en el coprotagónico con el desaparecido Brad Renfro (otro excelente artista que murió joven producto de una sobredosis, tal como pasó con River Phoenix, una de las estrellas adolescentes de Cuenta Conmigo, sobre la novelette El Cuerpo, otro de los agregados de Las Cuatro Estaciones y que también está entre lo más graneado en materia de adaptaciones kingnianas).  Por igual, en papeles secundarios, están Bruce Davidson (quién luego sería otro de los actores en repetirse en títulos sobre escritos del Tío Steve, al ser uno de los actores principales en Kingdom Hospital, la segunda serie de televisión original creada por King y que tuvo corta vida, tal como The Golden Years... ¡Ambas olvidables para este humilde servidor!), David Schwimmer (en pleno éxito de su sitcom Friends), Elias Koteas (como otro personaje atroz, que ayuda a abordar la miseria humana) y un muy jovencito Joshua Jackson (en un brevísimo rol, antes de ganarse nuestro corazón como uno de los protagonistas de Fringe).
     La verdad es que leí hace rato la narración en la que se basa esta gran cinta, cuando yo mismo era un adolescente en 1992 (me regalaron el libro mis papás para mi cumpleaños número 17 y me lo devoré en plenas vacaciones de invierno, ambas fechas en julio y cuando daba gusto cómo llovía en aquella época del año, antes del cambio climático), así que no recuerdo qué tantas diferencias hay entre el texto original y su adaptación; no obstante, si puedo decir que la novelette ahonda en detalles escabrosos sobre las costumbres nazis con sus víctimas (algo real y no salido solo de la imaginación febril del escritor), así como que el final en la obra primigenia posee un final abierto y que se detiene en la locura que ha terminado por dominar al muchacho (mientras que el desenlace de la cinta es diferente y aun así potente, donde sobresalen la actuación del veterano inglés).  Sin embargo, en lo que de seguro estriban más los propios aportes de esta versión, sería en su fuerte elemento homoerótico, partiendo por una escena de desnudos de "adolescentes" en las duchas y la insinuación a la prostitución entre el personaje de Koteas y el ya bastante maduro nazi.
    Cabe mencionar que aunque estuvo anunciada en cines esta película, con afiches incluidos y bajo el nombre de El Aprendiz, esta joyita, que debe ser redescubierta, al final salió directa al VHS por estos lares (que ya ni recuerdo si la vi primero gracias al cable o, tal vez, hasta en DVD).


                                                                              Tráiler.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Ascenso y caída de Mariana Callejas.


 1. Persona non grata.
 
    Uno de los personajes reales más infames de la "reciente" historia nacional chilena, viene a ser la talentosa escritora Mariana Callejas (1932-2016), quien ganó unos cuantos premios, se codeó con la intelectualidad y los poderosos del país entre los setenta y ochenta del siglo pasado y tuvo un selectivo taller literario en su casa, ubicada en un lujoso sector de la capital del país. Cuando leemos esta presentación sin saber nada de ella, es fácil preguntarse por qué razón tildarla de infame y la respuesta es la siguiente: Fue junto a su esposo agente de la DINA, la Inteligencia Secreta del régimen dictatorial militar de Augusto Pinochet, participando en atentados terroristas, matando gente inocente (enemigos politicos) e incluso torturando en la misma casa; donde amigos escritores asistían a sus reuniones sociales y artísticas, ignorando lo que pasaba en aquellas dependencias (incluso el gran Nicanor Parra participó de estas juntas, sin saber de las atrocidades de sus anfitriones).
      La justicia llega unas veces con celeridad y otras con atraso, en ocasiones con todo el peso de la ley y, también, de manera muy habitual enturbiada por la mano de la corrupción. Es asi que esta mujer, que si hubiese orientado sus virtudes hacia terrenos más favorables, habría conseguido el reconocimiento que deseaba -y, en cambio, al final se le negó debido a sus crímenes-, fue enjuiciada y sentenciada a la cárcel una vez regresó la democracia a su patria (a la que supuestamente sirvió como heroína); dicho proceso acaeció recién a finales de la primera década del presente siglo y eso que la dictadura de Pinochet acabó a principios de 1990.  Pero apenas pagó con la prisión y vivió retenida en su hogar de entonces hasta su muerte, relegada por olvido cultural al menos.
    Callejas y su marido Michael Townley, son solo algunos de los siniestros nombres que nos dejó el gobierno autoritario que duró 17 años y su paso por nuestra cronología, aunque desconocido por muchos, no ha quedado indemne en la memoria literaria chilena.  Pedro Lemebel habla de ella en una de sus crónicas para De Perlas y Cicatrices, obviamente atacando su faceta más atroz y el otro autor nacional de gran proyección internacional, Roberto Bolaño, le "dedica" un pasaje en su novela Nocturno de Chile, en referencia a la doble funcionalidad de su casa como centro cultural privado... y de tortura.  Por otra parte, el escritor de ciencia ficción criollo Jorge Baradit, usa como personaje secundario a su pareja, Michael Townley, en la ucronía Synco y donde aparece nada menos que como héroe.
    Por otra parte, si bien la narrativa de la Callejas ha sido justa o injustamente borrada de las nuevas ediciones literarias (tanto nacionales, como extranjeras), en este blog, y hace un par de años atrás, podemos encontrar la revisión de su humilde servidor a sus dos narraciones cortas de terror, para una valiosa colección de relatos del género (El Cuento Chileno de Terror); aportes suyos que están entre lo mejor de dicha antología (otro libro que lamentablemente no ha conocido reediciones, desde que salió al mercado en los ochenta y en una sencilla y barata edición que hoy en día es difícil pillar).


2. La miniserie.
 
     En 2018 se estrenó una producción chilena para la televisión de 6 episodios, que retrata la vida de Mariana Callejas y de su marido, titulada como Mary and Mike.  Con una factoría que no debe envidiar a las de Gringolandia y que bien merecido le otorgó unos cuantos premios, aunque no ha tenido la repercusión que le corresponde (al menos en Chile, donde pasó sin pena ni gloria y por eso ahora feliz la rescato para ustedes), se ambienta de manera maravillosa en los setenta, durante los primeros años del gobierno militar (1974 en adelante).  Es así que usando de manera inteligente la biografía de esta mujer, la vemos teniendo una lujosa vida junto a su familia (acá solo tiene dos hijos, una chica adolescente y un pequeño de poco más de 10 años), gracias a los "servicios" secretos que realiza junto a su esposo.  Solo el parco hombre que trabaja para ellos como mayordomo, sabe de la verdad de este aparentemente respetable matrimonio (quien los ayuda en sus fechorías), aunque poco a poco su despierta hija va notando la verdad de todo.  Les secunda una hermosa mujer de naturaleza más psicopática que la protagonista, junto a un par de militares poderosos a cargo del servicio de inteligencia y varios individuos más de personalidad brutal, que iremos descubriendo en cada episodio (ninguno de ellos con la nobleza que esperaríamos, puesto que imposible que alguien virtuoso se preste para estas fechorías ¿No?).
    Se recrean con impacto los raptos perpetrados por los protagonistas y sus secuaces, las torturas y muertes, destacando eventos famosos como los atentados al ex General Prats en Argentina (alto oficial del gobierno de Allende, que fue exiliado por considerársele un traidor al negarse a apoyar la dictadura y al que Callejas, junto a Townley, asesinaron junto a su esposa al ponerle una bomba en su automóvil), el intento de homicidio al otrora ministro del presidente chileno Frei Montalba, Eduardo Leighton, en Roma (quien lideraba la opinión pública internacional y de refugiados chilenos en Europa, que criticaban a Pinochet y a los suyos) y el asesinato a Orlando Letelier (antiguo diplomático de la Unidad Popular de Allende, muerto usando el mismo modus operandi de Pratts) en USA (que solo debido a este último acto, por la presión de los yanquis, se consiguió apresar a los culpables de estos crímenes y otros).   También presenciamos la recreación de la visita ilustre de Jorge Luis Borges, invitado por Pinochet, a dar conferencias en plena dictadura- por lo cual se le concedió un galardón por parte de este- acto que le negó el codiciado Premio Nobel al argentino.
    La miniserie ilustra muy bien todo lo anterior, realizando un genial contraste entre la personalidad más sociable de Mariana (que acá vemos cómo pasa de ser alguien encantadora, para quienes la conocen en el ambiente cultural, a ser una verdadera "perra" maquiavélica como agente secreto, sin conflictos para ella), sin olvidar sus pretensiones como artista y al parco Michael, encarnado como un sujeto que nos pareciera tener cierto autismo y para nada amistoso y poco dado a la alegría, como a las demostraciones de afecto hasta con su único retoño.  Todo lo anterior ilustra a la perfección la idiosincrasia nacional, donde apariencia e hipocresía forman parte de lo que somos como pueblo (cara vemos, corazones desconocemos dice un dicho popular de acá).
    Para servir de luz entre medio de toda la miseria humana que aquí apreciamos, tenemos a un interesante personaje secundario (ignoro si es completamente ficticio o está inspirado en alguien real, dentro de la vida de la villana protagonista), un escritor maduro que hace de mejor amigo de la Callejas y de su mentor.  Idealista, sensible y apasionado a su manera, este buen hombre (que no perfecto), tiene uno de los momentos más emotivos de la producción en el desenlace de todo. 
    Potentes actuaciones, grandes diálogos y una cuidada puesta en escena, donde la violencia posee una dosis adecuada, realista y atroz. Por otro lado, efectivas escenas de sexo que sirven para representar el errático proceder de los personajes (acá no encontramos verdadero amor) y donde incluso presenciamos relaciones entre adolescentes y hasta una espantosa escena de abuso sexual.  Sobresalen también unos atractivos créditos de apertura y su música.
    Cada capítulo es un placer apreciarlo y mención especial para el memorable ultimo episodio, que nos deja con las ganas de que hubiesen extendido más las andanzas de estos nefastos personajes hasta los mismos ochenta.


Tráiler.
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