1. A retomar todo
La novela, aparecida en 2004, transcurre unos seis meses después de los hechos de La Ciudad de las Bestias, retomando el protagonismo de sus personajes y recuperando a buena parte de sus secundarios. Cabe mencionar que esta vez el escenario exótico lleva la historia a Asia, transcurriendo la acción principal en el ficticio país del Reino del Dragón de Oro, conocido también como El Reino Prohibido, una nación vecina de India y Nepal, en las inmediaciones del Tíbet y los Himalayas. Allí llegan nuestros jóvenes héroes, junto a sus acompañantes adultos, en otra misión de la revista International Geographic; que una de las particularidades de esta ocasión, es que su destino es una nación que por lo general está cerrada a los extranjeros y los periodistas han sido uno de los pocos invitados por el gobierno. Por otro lado, dicho estado cuenta con una estatua tan valiosa, que el un millonario se encuentra obsesionado con ella y para eso pagará a unas inescrupulosas personas, para que entren por su cuenta a tan misterioso país y se la roben; pero hay otra cosa importante; que se debe saber sobre dicho objeto: según cuenta la leyenda, este es un oráculo infalible, así que la verdadera razón para hacerse con la imagen, es conseguir dicho poder... Claro que los villanos no saben que se enfrentarán a dos muchachitos, que ya tienen experiencia en desbaratar complots, quienes serán ayudados por un trío muy especial de autóctonos.
Por cierto, habiendo leído por segunda vez esta novela, casi inmediatamente después de su predecesora, me di cuenta de una idea muy propia de los relatos de aventura, que bien incorporó Isabel Allende a su escritura: El castigo para los villanos y que no corresponde al ejercido por la ley humana, sino que funciona a un nivel mayor, algo así como la ley de las compensaciones, puesto que es un efecto de la propia necedad de estos. Por lo mismo, este corresponde a un remate atroz y sin vuelta atrás, que hemos apreciado en un sinnúmero de obras de este tipo.
Por último, tal como en La Ciudad de las Bestias, vemos a dos pueblos que han permanecido por eras lejos de la civilización y su modernidad; que se han mantenido íntegros, sin la influencia externa con su tecnología. Los protagonistas entran en contacto con ambas comunidades y aprenden a apreciarlas, conviviendo de forma intensa con su gente. Pese a todo, la crisis que los involucrará a todos hará que, de una u otra forma, tales sociedades ancestrales deban aceptar el cambio para sobrevivir. Lo anterior es más duro con la llamada Gente de la Niebla, porque al menos el Reino Prohibido no es tan "primitivo" que los indígenas del Amazonas
. Todo esto es triste, según como lo veo, que ignoro la verdadera intención de la autora, puesto que nos dice que ya no hay cabida en el mundo actual para la vida común, feliz y sencilla como absolutos... ¿Hay que abrazar, necesariamente, el cambio para sobrevivir? (si esa es la respuesta: entonces no queda otra que sumarse a la globalización, que ya no se puede vivir apartados del resto del mundo).
El único libro que leí de Isabel Allende ha sido "La casa de los espíritus". Recuerdo que lo disfruté mucho, pero no sé si lo volvería a leer ahora. Por lo que narras, este otro libro está mucho más relacionado con la aventura.
ResponderEliminar¡No sabes lo que te pierdes! Por mi parte, me he leído casi toda su obra, si bien los que leí ya hace tiempo ya (desde mi adolescencia) apenas los recuerdo; solo puedo asegurar que los disfruté mucho.
EliminarBueno, estos tres libros para mí son uno solo, ya que los leí juntos, uno detrás de otro, y de remate, en un tomo que los reunía a los tres. De todas formas, ya tenía recuerdos agradables de los mimos, y con tu reseña, ahora tengo más recuerdos agradables.
ResponderEliminarYo ahora leyendo el último tomo, que lo tenía pendiente desde hace quince años más o menos, y estoy impactado con lo oscuro que es. Me han fascinado estos libros
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