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domingo, 30 de octubre de 2022

Post Jaloguinero: La Madre de todas las Slashers.

 

 
     En 1978 el director y guionista John Carpenter estrenó su primera gran cinta para el cine, Halloween (Noche de Brujas en estos lares), una modesta película de terror (de esas tantas que les gusta hacer a los gringos para ganar plata fácil y con poco gasto de por medio) y que como ha pasado con otros casos, sus creadores nunca pensaron que llegaría a tener gran impacto.  Es así que hoy en día su asesino serial antagonista y su pegajoso tema musical principal (compuesto por el propio Carpenter, usando un sencillo sintetizador), forman parte de la cultura popular por méritos propios.
    La historia comienza en 1963, justamente cuando un niño pequeño comete un atroz homicidio y por ello es internado en un sanatorio.  Más de una década después y convertido ya en un adulto, un ahora mudo Michael Myers escapa, para cometer una serie de crímenes nuevos en la misma ciudad que lo vio nacer: Haddonfield.  Por otro lado, su psiquiatra desde que lo recluyeron va en post de él, acompañado por la policía; asimismo, una joven niñera se convierte un su presa, hasta que luego no le queda otra que enfrentarse directamente al psicópata, que la ha estado acechando por horas.
    En el papel del heroico doctor Loomis, estuvo el ya para entonces veterano Donald Pleascence y quien repetiría su rol más famoso, en nada menos que 4 cintas más (siendo solo la segunda secuela, la única de verdadero valor artístico de entre de todas estas). Mientras que para el papel de la antiheroína adolescente, se le otorgó su primer trabajo de relevancia a Jamie Lee Curtis (hija de dos actores destacados: Janet Leigh y Toni Curtis), quien tendría luego una carrera superior a la de sus padres, en producciones de todo tipo; y todo gracias a John Carpenter y Debra Hill (la coguionista y productora), quienes tuvieron buen ojo con ella, como gracias a su propio talento.  Con posterioridad, ambos artistas hicieron amistad con el entonces promisorio cineasta, quien los volvería a llamar para siguientes producciones juntos.


     Con una atmósfera trepidante y un manejo del suspenso que hasta nuestros días provoca al público inquietud (incluso entre quienes la adoramos y la hemos visto un montón de veces), la idea de un depredador humano matando de forma "artística" y sanguinaria a sus víctimas, en especial jóvenes, fue copiada y reinterpretada un montón de veces a partir de entonces.  A lo anterior, se le debe sumar algún tipo de fijación del criminal, con una festividad en concreto o fecha determinada (Día de San Valentín, Navidad, Día de Graduación, Viernes 13...).  En ocasiones se trataría de un sujeto desquiciado solamente y en otras de un ente sobrenatural humanoide, llegando a tener estas últimas cualidades el propio Michael Myers, con el desarrollo de su propia "mitología" y ello según fuesen apareciendo sus secuelas.   Justamente este tipo de cintas, copias, herederas y/o deudoras de Halloween son las llamadas "slashers".
    Cabe mencionar que Carpenter, quien tenía un par de cintas independientes a cuestas cuando hizo esta cinta, llegó a convertirse en uno de los grandes "Maestros del Horror" y de ese modo entre los ochenta y los noventa filmó algunos de las mejores obras del género (como The Thing, otra de mis predilectas).  Su última película para el cine, hasta el momento, es The Ward (2010), tristemente ignorada; aunque lejos lo mejor que había hecho, previo a la recién mencionada, son sus dos mediometrajes para Masters of Horror: Quemaduras de Cigarrillos y Pro-Vida.  Hoy en día se dedica más a dar conciertos, con sus estupendas composiciones electrónicas para sus viejas películas y los nuevos temas que ha creado para discos exclusivos suyos.
    Por cierto, entre sus admiradores y quienes apreciamos con todo el corazón Halloween, celebrada es la anécdota del origen de la aterradora máscara de su villano: en un arranque más de ingenio, ante la escasez de medios económicos mientras la filmaban, se consiguieron nada menos que una máscara de William Shatner, caracterizado como el Capitán Kirk de Star Trek, a la cual le rasparon las cejas y pintaron de blanco.  No sabían que, con ello, estaban creando un verdadero ícono del horror universal.



                                                                   Tráiler clásico en HD.

jueves, 15 de febrero de 2018

Todos somos Lovecraft.


No miren en menos mi "carreteado" ejemplar,
que ello bien significa que le dediqué con gusto su tiempo.

      En el transcurso del mes de enero (o sea, justo a principios de este 2018 y que de seguro nos depara muchas sorpresas a los ñoños) por fin salió el tercer libro de Miguel Acevedo, que quienes ya hemos disfrutado de su prosa esperábamos con ansias.  Es así que por tercera vez, luego de Cartelera de Cine y de Espejos (en coautoría con Paz Correa) volvió a colaborar con la editorial independiente Gato Jurel, tratándose en esta ocasión de un volumen dedicado a la figura de uno de sus autores favoritos: Howard Phillips Lovecraft.
      Titulado bajo el sugerente nombre de Los Altares de la Locura, como una referencia al famoso cuento o más bien novela corta de En las Montañas de la Locura, del mismo escritor al que aquí homenajea, se trata de una serie de ensayos en torno al aporte literario del llamado Soñador de Providence. Igual se podría decir que el nombre seleccionado del tomo, también puede ser una alusión a la película Al Borde de la Locura, cuya traducción literal del inglés al español sería En las Fauces de la Locura, del director John Carpenter y que bien está entre los cineastas predilectos de Miguel, además de tener entre su preferencia tal cinta.  Habrá que preguntarle para salir de la duda ¿No?
      El tomo se compone de varios ensayos, cuya intención es la de difundir la figura de Lovecraft como narrador esencial en la literatura de terror, haciendo hincapié en la poderosa mitología que creó y que hasta nuestros días ha tenido gran impacto en la cultura popular, pasando más allá de los límites habituales del gueto literario.  Es así que Miguel se embandera iluminado por los grandes estudiosos y defensores de su “maestro”, dejando claro que por sobre las lecturas facilistas y prejuiciosas de su racismo y xenofobia, hay sin dudas un hombre complejo al que cabe apreciar por otros aspectos de su vida y obra, como su enorme creatividad e influencia en el grupo de amigos que llegó a hacer; pues con todos estos compartió sus criaturas ficticias, para dar pie a toda una escuela en la manera de contar “historias extrañas”.
      Interesantes datos biográficos nos entrega esta obra, algunos muy curiosos por cierto, que ayudan a entender mejor a ese misterioso hombre y que en menos de cincuenta años de edad en la Tierra, tanto nos dio.  Asimismo, en sus páginas se detallen varios pormenores respecto a cómo fue posible que un autor que en vida nunca publicó libro alguno (sus textos solo aparecieron en revistas en su tiempo), pudiese ser reconocido para la posteridad; ello debido a que gracias al trabajo conjunto de sus amigos August Derleth y Donald Wandrei, quienes al fundar la editorial especializada de Arkham House, comenzaron a editarse de forma paulatina sus narraciones (como también poemas y hasta cartas, que de estas escribió más de cien mil y de gran valor histórico y literario), incluyendo algunas inéditas y completándose algunas inacabadas hasta entonces.
Una valiosa dedicatoria y/o autógrafo.
     Miguel también nos lleva por los caminos del recuerdo, relacionados con su propia historia personal con Lovecraft, que muchos de seguro se sentirán identificados con sus memorias, sobre cómo lo llegó a conocer y de qué manera fue adentrándose en su prosa.  De igual manera, muy atractivos vienen a ser sus apartados sobre la historia de las ediciones en español de Lovecraft (que solo gracias a mi amigo, puede saber que un amante de la literatura fantástica como Borges, lo encontraba una mala copia de Poe), dándonos las claves acerca de las mejores versiones a nuestra lengua de su homenajeado.
     No es poca cosa toda la información que nos da sobre el llamado Círculo de Cthulhu, referido a todos los autores que ayudaron a darle forma a los también llamados Mitos de Cthulhu y que siguen dando nuevas obras al respecto.  Escritores contemporáneos a Lovecraft y sus sucesores desfilan en este libro.  Pero no todo es dichas y fanfarrias, que así como nos cuenta Miguel, en más de una ocasión Lovecraft ha despertado resquemores entre la gente que no ve más allá de sus ideas, que a muchos ojos actuales son políticamente incorrectas, sin preocuparse de tener en cuenta el contexto de tantas taras suyas, ni de otras virtudes más humanas de su parte.  Al respecto, la polémica relacionada con el Premio Mundial de Fantasía, que nos cuenta sobre toda un boicot en contra de H.P.L. y su legado, más la fervorosa defensa hacia el mancillado, de parte de escritores que bien podrían sentirse “ofendidos” por su racismo (S. T. Joshi, un indio y Jason V. Brock, un nativo americano), completan muy bien el cuadro sobre el tema.
      Algunos de los textos escritos por Miguel aparecieron por primera vez en su blog Le Dicen Poesía y otros eran inéditos hasta hace poco.  No obstante siempre es un placer leer en papel y más cuando se trata de algo que está bien escrito, como lo que aquí hayamos.  Por otro lado, se agregan unas cuantas traducciones rescatadas de la red, entre las que hay curiosidades como nada menos que el obituario que se le hizo en un importante periódico gringo, que dice unas cuantas cosas suyas que nos parecen poco verídicas y la supuesta carta de una niña a nada menos que a Cthulhu.
      Y ya que tanto se ha hablado de Lovecraft, se nos regala uno de sus cuentos breves más valiosos, que sin dudas demuestra lo fabuloso de su pluma: El Sabueso.  No me referiré mayormente a su argumento, ni haré un análisis al respecto, que por mucho aprecio que tenga hacia el Soñador de Providence, dejaré mis opiniones mayores sobre sus ficciones para otra ocasión…Pues recordemos que hoy nos toca revisar y comentar lo hecho por Miguel Acevedo, que bien ha dejado claro su amor hacia el testamento literario de Lovecraft, a través de un volumen que en poco más de 100 páginas nos atrapa.
       Que no se me olvide, el veterano caricaturista e ilustrador Christiano embellece esta edición, con un grabado original suyo, inspirado justamente en el cuento El Sabueso,  Se trata de la tercera vez en que ambos artistas, Miguel y el dibujante, trabajan juntos, luego de las estupendas versiones que hizo Christiano al cómic de dos de sus crónicas de Cartelera de Cine para el fanzine Chuflai (y que las recomiendo mucho, mucho).

NOTA: A quienes les interese conseguir los libros de Miguel (a un módico precio), pueden contactarse con él a su propio blog: Le Dicen Poesía.

Feliz con mi ejemplar junto a su autor.

martes, 5 de septiembre de 2017

3 partidas, 3 pérdidas (segunda parte).





3- Tobe Hooper (25 de enero de 1943-27 de agosto de 2017).


Nota: Se suponía que era un solo post para honrar la memoria de Brian Aldiss, Jerry Lewis y Tobe Hooper, quienes nos dejaron recientemente.  No obstante sobre este último tenía mucho que decir (quiérase o no, ha sido más importante en mi vida que los otros dos, sin desmedro de lo anteriores) y por eso he dejado aparte esta otra entrada...¡Y para que no me acusen de hacer textos tan extensos, je!

       No hace muchos meses atrás que le dediqué un post a la que tal vez su mejor película (y también la más famosa), Poltergeist y la verdad es que no pensé que este mismo año volvería a referirme a su director de manera directa en una de mis entradas.  De hecho, creo que su muerte es lejos la que más lamento de entre estas 3 muertes que hoy nos reúnen.  Pues a diferencia de los otros 2, este ha estado más presente en mi vida y justamente por mi amor hacia el cine de terror.  Como ya hablé bastante de mi experiencia con el filme sobre fantasmas mencionado, haré un repaso por otras de sus obras que para mí han sido significativas.
            Mi historia con Tobe Hooper comienza desde mucho antes que supiera de su nombre, que solo lo conocí como tal cuando era un adolescente y comencé a comprar mis queridas revistas Fangoria, gracias a un excelente reportaje acerca del cine de terror de los setenta.  Pero volvamos más atrás en el tiempo, cuando en esos mismos años ochenta con su programación televisiva anterior al cable y aún mucho antes de que existieran maravillas como Netflix, en la primera mitad de esa década dieron (no sé si por primera vez acá) La Noche del Vampiro.  Pues con este nombre se conoció en Latinoamérica la adaptación que hizo Hooper en 1978 de Salem`s Lot, la célebre novela de Stephen King.  Pues tampoco sabía quién era King, sin embargo sí tenía muy claro que deseaba ver esta miniserie.  No obstante no me dejaron verla, porque era obvio que me produciría pesadillas.  Solo casi una década después, cuando ya era un adolescente, tuve la suerte de poder verla en dos noches consecutivas…y esta vez ya sabía bastante del autor de la novela, ya que me había leído algunas de sus narraciones por esas fechas.  Recuerdo con mucha nostalgia todo esto, pues más encima las dieron en pleno invierno, temporada que siempre me ha sido ideal para apreciar este tipo de historias.  Solo diré al respecto, que la encontré soberbia y aún la sigo considerando una obra maestra, ya que posee escenas memorables que supieron aprovechar no solo un buen guión y unas actuaciones de primera, sino que todos los medios técnicos que tenían (humildes en comparación con lo que se puede hacer hoy en día) y que permitieron desarrollar por parte de Hooper una atmósfera enrarecida.
       Volviendo a la revista Fangoria y al artículo que salió en su segundo número de la primera época que tuvo en español, gracias a ella supe de una película llamada La Gran Masacre de Texas (1974), que fue prohibida en muchos países y luego supe que supuestamente en Chile también la censura no permitió que se exhibiera acá. Así fue que pasaron muchos años como para que recién pudiera verla.  Sé que fue en los noventa que por fin cumplí mi deseo, aunque no recuerdo si todavía estaba en el colegio o ya en la universidad; solo tengo presente que cuando por fin tuve en mis manos la edición en VHS de esta cinta de culto, estaba muy expectante y me preguntaba si sería capaz de verla entera…Y bien pude, que me gustó bastante.  No obstante debo decir antes que primero tuve mi cita con  su secuela, también de la mano de Hooper, que llegó primero a estas tierras en el formato recién mencionado.  Esta segunda parte tiene mucho de humor negro, razón por la cual el elemento más duro de la película original se pierde…Recuerdo muy bien esa ocasión, pues bautizaron a mi sobrino Alonso y nos vinimos a celebrar a casa.  Era un día sábado y estaba junto a mi concuñado Julio Yañez, quien por aquel entonces era mi mejor amigo.  Arrendamos varias pelis de terror y una de ellas fue esta.  El padrino de Alonso fue el mismo cura que lo bautizó, un tipo muy “choro”, como decimos en Chile, o sea, muy extrovertido y agradable.  Como Julio y yo estábamos encerrados en mi pieza en nuestra función de cine casero, entró para preguntarnos si estábamos viendo pornos; cuando supo que no era así se quedó más tranquilo, que las sangres y las tripas parece que para algunas personas son más aceptables que el sexo explícito.  Ninguna de las dos las he vuelto a ver, razón por la cual teniendo en cuenta que ya no tenemos entre nosotros a su realizador, tengo razones de peso para reencontrarme con ellas.   Hay una tercera parte que no la he visto, así como un remake, una precuela y creo que también una secuela de esta otra continuidad; las dos primeras las conozco y son verdaderas joyas.
      Otra vez llevando mis recuerdos a los nostálgicos ochentas, en las tardes de los domingos daban un programa sobre cómo se hacían algunas producciones hollywoodenses, lo que para este servidor era toda una oportunidad que no podía desaprovechar, pues no me llevaban al cine y todavía estábamos a años de que los videoclubes se popularizaran.  Estoy hablando de 1985, justo cuando nos visitaba otra vez el cometa Halley al año siguiente y aprovechando el interés por este acontecimiento, Tobe Hooper se encargó de llevar a cabo la versión cinematográfica de una novela de ciencia ficción y terror, que trababa acerca de una raza de vampiros muy singular, que estaba en suspensión en una nave espacial hallada en la cola del cometa por unos astronautas terrestres. El nombre del filme es Fuerza Vital.  Colin Wilson, un autor del cual lamentablemente solo he leído un puro cuento (lovecrafniano más encima…y que me gustó mucho), escribió la novela, aunque no le gustó lo que hicieron con su material, que terminó por convertirse en todo un clásico.  Recuerdo que mi profesora jefe de cuarto básico de aquel entonces (de la que estaba enamorado a la manera de los niños que admiran a sus maestros a tan temprana edad), la fue a ver y nos contó a todo el curso su argumento (omitiendo claramente sus partes más escabrosas).  Ya adulto recién la vine a ver y luego salió en DVD una versión extendida, todo un regalo para los más ñoños de la casa, que recomiendo mucho.  Mathilda May paseándose desnuda en buena parte de su metraje, chupando…la energía de sus víctimas, originó todo un panegírico de uno de mis amigos y que versaba sobre por qué era de vital importancia apreciar este largometraje.


Trailer de Lifeforce (Fuerza Vital).

      En el mismo programa del que ya les conté, también dedicaron uno de sus episodios a otra producción de ciencia ficción y horror de Hooper, Invasores de Marte (1986), el remake de una película de culto del mismo nombre de 1953.  Por mucho que me atrajeran los vampiros desde pequeño, al ser un niño el protagonista de esta otra historia, me sentí lejos mucho más interesado por ver esta otra, que creo nunca la estrenaron acá.  Solo gracias a los posteriores arriendos en VHS me fue posible ver este título también, que por años desee hacerlo.  Sinceramente la encuentro maravillosa y posee uno de los finales más aterradores que conozco, que luego de que me vi hace casi un año atrás la versión original, supe que era calcado a la peli más antigua; además creo que Hooper logró hacerle justicia, apoyado por un mayor presupuesto y los excelentes efectos especiales y el maquillaje que posee (de igual manera la escena de la profesora infectada o controlada por los marcianos, comiéndose una rana, que no está en la primera cinta, es de antología). 


       La Noche del Vampiro (también conocida como La Hora del Vampiro y El Misterio de Salem`s Lot) no fue el único acercamiento de Tobe Hooper a la narrativa de Stephen King.  Es así que en 1995 realizó la adaptación de uno de sus primeros cuentos, La Trituradora, contenido en su excelente antología El Umbral de la Noche.  Se trata de una historia bizarra acerca de la planchadora industrial de una lavandería… ¡Poseída! En el papel la ficción llega a ser, pese a todo, convincente y en la pantalla esta obra menor del director puede ser ridícula, pero es muy, muy divertida.  Gore como bien le gustaba hacer sus trabajos al cineasta, la recomiendo mucho, pues aunque no la me he repetido, la recuerdo con cariño y en especial por la dicha que sentí cuando la arrendé (y luego cloné) en DVD ya la década pasada. 
       Debo admitir que no he contemplado todas las producciones de este artista y ya es hora de hacerlo, para poder hacerme un juicio más completo de su labor; además de hacerme una segunda opinión con otras a las que nunca les volví a dar una nueva oportunidad, como Combustión Espontánea.
       En televisión también tuvo un papel destacado, aparte de la miniserie ya mencionada. Es así que se debe mencionar sin duda que fue quien tuvo el “honor” de encargarse del primer episodio de Las Pesadillas de Freddy. Estrenada en 1988, como un producto televisivo para explotar el éxito de la saga de películas sobre este personaje creado por Wes Craven, tuvo en total 2 temporadas y nada menos que 44 episodios.  Robert Englund volvió a hacer del asesino sobrenatural que le dio fama, siendo que al ser realizado el citado piloto por Hooper, actor y director se reencontraron tras haber trabajado juntos en Eaten Alive (1977) y con quien luego haría dos filmes más, Terrores Nocturnos  (1993) y la ya mencionada La Trituradora; así que bien se podría decir que ambos eran amigos, puesto que no dudó en llamarlo para su primera contribución a Maestros del Horror: Danza de la Muerte.
     Dentro de este apartado se debe mencionar también su participación en un interesante proyecto para la pantalla pequeña de su amigo y colega John Carpenter: Bolsa de Cadáveres (1993).  La idea era que esta producción de terror y humor de carácter antológica y con 3 historias en su metraje, fuese el piloto de un nuevo programa de este estilo para la cadena de Showtime.  Lamentablemente la idea no fructiferó, pero bien podría decirse que tal vez fue para mejor, pues años después al siglo siguiente la empresa realizó verdaderas joyitas de historias del género: Maestros del Horror, para la cual ambos directores hicieron una entrega para cada una de sus dos temporadas.  Sin embargo me estoy adelantando y mejor vuelvo a este otro programa.  En este el mismo Carpenter hace de un muy gracioso presentador, pese a su naturaleza macabra, al más puro estilo de Guardián de la Cripta.  Las dos primeras historias tuvieron a su colega tras las cámaras, mientras que la tercera contó con la colaboración de Hooper, titulada Ojo y en la cual actúa nada menos que Mark Hamill, el recordado Luke Skywalker de la saga cinematográfica de Star Wars.  Asimismo Tobe Hooper se reservó un cameo humorístico, haciendo de uno de los dos médicos forenses, que se encargan del cadáver hablante interpretado por Carpenter.
     Siendo que Steven Spielberg quedó bastante contento de su labor con Poltergeist, filme de horror sobrenatural que escribió y produjo, lo quiso para la preciosa miniserie de ciencia ficción que creó en 2002: Taken.  La saga épica sobre 3 familias ligadas entre sí a lo largo de medio siglo por la presencia de los extraterrestres de Roswell, tuvo un espectacular comienzo gracias a la maestría de Hooper, quien también llevó a cabo su primer episodio.  De igual manera en 1987 el llamado “Rey Midas del Cine”, ya la había vuelto a contratar, para que filmara el último episodio de su serie antológica Cuentos Asombrosos (sobre un relato de Richard Matheson, Miss Stardust, el mismo escritor para el adaptó otro de sus relatos en Maestros del Horror).
     Con posterioridad en 2006, hizo su segunda contribución a Maestros del Horror con La Cosa Maldita, una potente versión del clásico cuento de miedo de Ambrose Bierce.
     De igual manera estuvo en otros shows televisivos como Cuentos de la Cripta y Dark Skies, puesto que si bien su cine era errático a la hora de, tal vez, mantener la misma calidad de sus mejores obras o realizar de manera más continua nuevas cintas, nadie podría discutir su enorme legado para Hollywood y el cine de terror mundial y por esa razón era satisfacción garantizada contar con él en la pantalla chica.   
      Su último largometraje corresponde Djinn (2013), una producción estadounidense-árabe sobre la rica mitología de este último pueblo…y que lamentablemente aún no veo.
      Sinceramente vamos a extrañar a este verdadero artesano de las pesadillas audiovisuales. 


Uno de los momentos más recordados de la versión de Salem`s Lot hecha por Tobe Hooper.

lunes, 22 de agosto de 2016

Regreso a la nostalgia de los ochenta.



      El 15 de julio Netflix estrenó el que sería uno de sus programas originales más alabados a la fecha, Stranger Things (Cosas Extrañas), serie de ciencia ficción y terror ambientada en plenos años ochenta y que solo en ocho episodios acaparó el favor de la crítica y los televidentes (en especial aquellos que vivieron su infancia y juventud durante esta época, además de gozar de su cine de género al cual esta obra homenajea).
     Considerando que su historia está llena de referencias directas e indirectas a los íconos populares de aquel tiempo, quien la ve y sabe al respecto puede gozar encontrando cada uno de estos detalles donde directores, personajes de ficción y reales, filmes y otros aparecen entre medio como gestores de toda una generación.   Es así que entre los protagonistas nos encontramos con alguien apellidado Hooper (como el director Tobe Hooper de La Gran Masacre de Texas y Poltergeist, película mencionada en uno de los diálogos), quien a sí mismo cuenta que en su adolescencia se acostó con una tal Carpenter (de John Carpenter, la mano detrás de Halloween y The Thing, cinta que además aparece tributada en al menos tres momentos del guión); de igual modo uno de los niños que aquí aparecen se llama Lucas (por George Lucas, el creador de Star Wars, saga que una y otra vez tiene sus guiños en el transcurso de sus capítulos; asimismo que a uno de los personajes sus amigos lo llaman Lando Calrissian, por razones más que obvias para quienes saben de esta saga)…
       …Y así nos encontramos con varios otros casos más, como los afiches de Tiburón, Evil Dead y The Dark Crystal, más uno de Tom Cruise.  De igual manera se nombra a Carl Sagan y a su mítica serie documental de Cosmos.  Además uno de los capítulos se llama La Loca de la Calle Maple, en atención a uno de los episodios más famosos de la celebrada serie de televisión La Dimensión Desconocida (titulado Los Monstruos de la Calle Maple); que si bien en su primera versión se emitió en los sesenta, en los ochenta mantenía su impronta, debido a la versión que en esta otra década se emitió.  Por otro lado, en una escena se ve una especie de huevo monstruoso similar al de los Aliens.  Cabe mencionarse que el monstruo de esta serie con su cuerpo recuerda mucho a la criatura vista en Pumkinhead y su cabeza sin rostro al abrirse para tragar a sus presas, resulta ser sin dudas sacada de la grotesca forma de flor de la recordada escena de los perros de The Thing.
       Stephen King es recordado varias veces, ya sea de forma explícita como por medio del argumento de esta historia, más uno que otro detalle.  Por ejemplo, en un momento se ve a un personaje incidental leer uno de sus libros, lo que se reconoce por el hecho de que en su contratapa aparece su foto en grande (de cuando usaba una frondosa barba) y luego nos enteramos de que el texto en cuestión es nada menos que Cujo.  De igual manera uno de los temas o leiv motivs más destacados en la serie, viene a ser el de los niños con poderes mentales, específicamente con el de la telequinesis (como en su primera novela publicada Carrie); aparte que la chica que posee esta habilidad, que no es la única que tiene, es producto de los experimentos de una oscura agencia gubernamental secreta y militar gringa, debido a la manipulación con drogas tipo LSD, tal cual lo que aparece en Ojos de Fuego.  Aparte, la tipología en rojo que corresponde a los créditos del programa, es propia de los nombres de los libros de King, tal como se acostumbraba en sus ediciones pasadas (de hecho, si bien escrita a principios de los noventa, Needful Things de este autor, pareciera ser el modelo exacto para el nombre y la estética de los créditos del programa).
      
Comparación entre el título del libro
de King y el de esta serie.
      No se puede dejar de lado el hecho de que dentro de los tres grupos de protagonistas de esta serie, destaca el compuesto por  niños, que lejos se convierten en los héroes favoritos de los espectadores.  Se trata de chicos “ñoños”, amantes de la ciencia ficción, la fantasía y el terror, para nada deportistas e interesados en la ciencia y la tecnología, razón por la cual no son los más populares de su entorno, pero sí los más inteligentes y lo más aptos para enfrentarse a las “extrañas” circunstancias en las que se ven envueltos todos, apenas intervienen los elementos que los sacan de la normalidad.  Pues esta idea de los niños extraordinarios y aventureros, aunque los típicos “perdedores” para el resto de la gente y en especial de sus pares, resulta ser preponderante en el cine ochentero de corte infantil y juvenil, quienes además llegan a salvar el día gracias a su valentía (tal como puede verse en verdaderos clásicos como The Goonies, Exploradores, The Monsters Squad y Cuenta Conmigo).  Del mismo modo el propio Stephen King en dos de sus obras clave de la época, It y El Cuerpo (novela corta que fue llevada al cine como la mencionada Cuenta Conmigo por Rob Reiner y considerada entre las mejores versiones para el cine de su literatura), ha utilizado este tópico, de modo que se puede considerar este hecho otra idea sacada de su obra en tono vintage de Stranger Things.
       A la vez, el juego de rol de Calabozos y Dragones cobra vital importancia dentro del guión, debido a que los niños protagonistas son fanáticos acérrimos de este y se dedican en varias ocasiones a tal actividad.  Además terminan llamando al monstruo igual que a una de las bestias de dicho juego, Demogorgon, así como se encuentran con la existencia de un universo paralelo (tipo reflejo siniestro del nuestro), tal cual sucede no solo con muchas ficciones, sino que muy al estilo de las mismas jugadas de Calabozos y Dragones.
      Los cómics de igual manera tienen un lugar dentro del guión, en especial en lo que concierne a los personajes infantiles y quienes sin duda se roban el corazón del público.  Pues estos chicos son lectores de las historietas de nada menos que de los X-Men y en más de una ocasión mencionan al Profesor X, en especial debido a su contacto con la muchacha con poderes similares a este; también Linterna Verde es mencionado, con lo que queda de manifiesto una vez más la cualidad de este programa, que lo hace tan atractivo para quienes disfrutamos este tipo de fantasías.
      La música toma un papel destacable en esta más que recomendable serie, partiendo por su tema de entrada hecho usando sintetizadores, muy al estilo de las bandas sonoras de los filmes de los ochenta y que bien recuerda a los trabajos del propio John Carpenter para sus cintas, también destacado compositor aparte de director y guionista; de este modo el acompañamiento musical incidental original de este programa, nos lleva aún más a estos recordados años y a lo que se suman los estupendos temas rockeros populares que incluyen a talentos como Toto, Peter Grabriel, The Clash y The Bangles, entre otros.  A su vez se  incluyen algunas melodías electrónicas de Tangerine Dream y Vangelis.
      Luego de identificar la ambientación retro de esta serie, ya es hora de referirse a su argumento que si bien recoge mucho de los clásicos ochenteros, hace su revisión de estos a través de sus propios aportes y la actualización de los mismos.  Cabe mencionarse que a diferencia de muchos títulos de aquellos años que eran de corte familiar, en especial en lo que concierne al uso de protagonistas infantiles y adolescentes, estamos hablando de un show hecho en exclusiva para adultos; por esta misma razón el argumento no deja de ser maduro, ni cae en convencionalismos facilistas de ese tipo de cine que desea homenajear (tal como quedará detallado en las líneas que vendrán a continuación)…Y ello no solo tiene que ver con el elemento gore, que en todo caso tampoco es exagerado.
      Todo comienza con un niño perdido, miembro del grupo de amigos frikis y a quien se lo ha llevado nada menos que un monstruo. Se trata de un ser que por lo que se va sabiendo a medida que transcurre la temporada, tiene que ver con una serie de experimentos secretos para crear un arma en contra de la “amenaza roja” soviética, que tanto le preocupaba a los estadounidenses en aquellos años (recordemos que estamos en plena Guerra Fría y el gobierno de Ronald Reagan y su sistema de defensa contra los rusos llamado Guerra de las Galaxias, tal cual la película de George Lucas).  Por otro lado, aparece una misteriosa niña, aparentemente muda, tras de quien andan detrás los científicos y militares culpables de que el monstruo haya logrado llegar a nuestro mundo; la chica se une a los amigos del chiquillo desaparecido, quienes lo andan buscando, así como su familia y las autoridades del pueblo en el que viven todos.  Es así que los destinos de nuestros protagonistas se cruzan con el de los villanos de esta historia, sujetos que representan esa figura malvada del propio gobierno de USA, dispuestos a cualquier cosa con tal de continuar con su visión del mundo blanco y negro.
      La trama se centra en cuatro grupos de personajes, los tres primeros correspondientes a los héroes, divididos según su edad (lo que implica personalidad, gustos y experiencias en común, como bien sucede entre pares) y el cuarto a los villanos.  Como el monstruo aparece siempre solo y es un peligro para todos, podemos dejarlo aparte, ya que en realidad no es el verdadero antagonista, si no que viene a ser el elemento final que otorga a la trama uno de sus mayores elementos de ciencia ficción y horror.
     Los niños se encuentran conformados por cinco pequeños, todos ellos de personalidad dulce y corazón noble, además de poseer las cualidades ya nombradas más arribas (ñoños e “impopulares”).  Son cuatro varones y una niña, siendo esta última la muchacha escapada del laboratorio gubernamental ultrasecreto:

La nostalgia ochentera en su máxima expresión...¡Un VHS de este programa!

·       Will Byers es el niño extraviado, sobre de quien casi todo lo que llegamos a saber, es a través de varios flashbacks dedicados a su pasado.
·     Lucas Sinclair de ascendencia afroamericano, es tal vez el más serio de su grupo, autónomo y/o crítico. 
·      Dustin Henderson, quien con su apariencia dulce (acentuada por la falta de sus dientes delanteros que aún no le han crecido y su frondoso pelo ensortijado), es en realidad un chico muy racional y locuaz, que hace de la conciencia de los suyos.
·      Mike Weeler viene a ser el chico más importante dentro de la trama, tanto porque es quien se desarrolla más a medida que esta avanza, como porque su familia es una de las dos que toman real coprotagonismo (si bien más bien debido a la figura de su hermana mayor, que a la de sus padres).
·  Once (“Eleven” en inglés), llamada por sus amigas como Ce, quien se une por las circunstancias inesperadas a estos chicos, siendo una aliada de peso tanto para ellos, como para los demás “buenos”.  Ella y Mike llegan a tener una especie de romance propio de su edad.

      Como bien sucede en la vida real y las historias típicas acerca de escolares, los cuatro chicos varones sufren del acoso de compañeros de colegio abusivos y quienes contrastan por completo con estos, debido a sus antivalores.  La subtrama acerca de la enemistad con estos maleantes de pacotilla, otorga otro punto de interés al conjunto que viene a ser Stranger Things.
      Justamente por ser una serie actual y realizada para un público con criterio formado, lo que también implica la preocupación por hacer verosímil a los personajes, pese a tratarse de un guión de ciencia ficción, estos muchachos dicen groserías (en su justa medida, claro, que igual son educados), algo que solo podemos encontrar en Cuenta Conmigo,  por ser menos edulcorada y más realista que los otros ejemplos citados.
    Luego vienen los adolescentes, quienes en este programa se ven realmente de la edad que representan y no corresponden a los típicos “modelitos” gringos con cuerpos ya maduros (o sea, demasiado bien formados y ejercitados) que encontramos habitualmente en las producciones gringas.  Los más relevantes correspondientes a esta edad, vienen a ser hermanos mayores de dos de los niños de arriba, si bien pertenecientes a familias distintas:
·         De este modo nos encontramos por un lado con Nancy Wheeler, la hermana mayor de Mike y quien ya entrada a esta edad más avanzada, como bien sucede con muchos casos en las familias, deja de interesarse en el pequeño y sus amigos, hasta que se sensibiliza con la tragedia de los Byers y se involucra por completo en todo ello.  Está enamorada de uno de los patanes de su colegio, pero debido a lo sucedido con el chico perdido, llega a entablar amistad con el hermano mayor de este y ello le provoca un verdadero remezón en su vida. 
·         Jonathan Byers es el heroico hermano mayor de Will, un muchacho con alma de artista que gusta de la fotografía y que solo desea lo mejor para su familia, llegando a ser un hijo y un hermano modelo.  Junto con Nancy cuando se entera de que la existencia del monstruo es cierto, realiza su propia campaña para deshacerse de la criatura.  Por otro lado, su naciente relación con la joven, le trae unos cuantos dolores de cabeza con su supuesto novio y la pandilla con la que este se junta.
·         Steve Harrington viene a ser el objeto amoroso de Nancy, quien resulta ser el típico adolescente que gusta de las emociones fuertes, aun cuando ello signifique jugar con lo que es inaceptable y comportarse como todo un bellaco.  No obstante pese a sus malas juntas y originalmente pésima actitud, el chico viene a ser más de lo que aparenta.
      Una vez más teniendo en cuenta esta puesta al día de los convencionalismos ochenteros, en el caso de los adolescentes se aborda un tema tabú en las cintas de la época y que en todo caso resulta ser algo habitual en la vida real: el sexo.  Pues ello es presentado de una manera bastante atractiva, si bien no cayendo en el exhibicionismo, aunque sí de una manera impactante para muchos que no se habrían esperado tal orientación dentro del argumento.
     De igual manera, en el extenso epílogo o anticlímax que sigue al desenlace, una vez más los guionistas impresionan a la audiencia cuando hacen que estos mismos jóvenes tomen un rumbo por completo distinto, a lo que se habría esperado de ellos.
      Los adultos protagonistas representantes del bando de los “buenos”, corresponden a solo dos:
·         Joyce Byers es la sufrida madre de Will y Jonathan, quien viene a representar todo lo de positivo que hay en una matriarca y la que pese a que tenga que luchar por su propia cuenta para lograr lo mejor por sus hijos, no vacila en jugársela por el todo.  En la serie es interpretada nada menos que por Winona Ryder, estupenda actriz que tuvo sus años de gloria entre finales de los ochenta y los noventa, hasta que cayó en desgracia por motivos ajenos a su talento y fue relegada a papeles menores tras haber conseguido el estrellato en un montón de filmes notables.  Acá se le ve avejentada a tal punto, que uno llega a preguntarse si en realidad ello se debe al duro papel que le toca encarnar (el de una mujer pobre y sufrida que hace lo posible por levantar de la miseria a sus vástagos), de modo que todo sería producto del maquillaje y de su transformación camaleónica…O si en realidad la mala vida le ha pasado la cuenta a la ex niña prodigio de Hollywood.  No obstante en cualquiera de los casos, su interpretación viene a ser una de las mejores de esta serie, a la par de los niños protagonistas.   Ojalá que el éxito de este programa le devuelva la luz de antaño.
·         Jim Hooper es el guapo y varonil sheriff del pueblo en el que se desarrolla la historia.  Corresponde a un hombre solitario, pese a sus relaciones amorosas intermitentes, quien tal como Joyce está marcado por la tragedia.  Su dolor se puede observar en el hecho de que pese a ser la mayor autoridad legal de Hawkins, su apariencia (con algo de panza), con barba descuidada y la casa destartalada en la que vive, denotan su pasado infeliz.  No obstante es un fiero sabueso y un hombre de fiar.  Se toma a pecho no solo profesional, si no personalmente lo que está ocurriendo con la gente que ha jurado proteger.
      Los villanos están liderados por el doctor Martin Brenner, un silencioso científico que mientras Ce estuvo a su cuidado, la engañó haciéndola creer que en realidad la amaba; de este modo es un sujeto manipulador, frío y maquiavélico, obsesionado con el poder y conseguir sus propósitos a toda costa.   Acá corre a cargo de Matthew Modine, ex jovencito de muchas películas ochenteras de culto y con lo que se vuelve a traer al recuerdo, esta etapa dorada de la existencia de muchos de nosotros.
      Tras el impactante y heroico final, se deja la puerta abierta a una segunda temporada, una promesa que sus ya millones de seguidores esperamos con ansias que se cumpla.

Otro hermoso fan-art basado en esta hoy ya serie de culto.

domingo, 13 de marzo de 2016

Un monstruo marino para recordar (y disfrutar).


     La idea del mar como cuna de los monstruos gigantes más insospechados y aterradores, lleva eras en el inconsciente colectivo.  Es así como en la mitología griega abundan criaturas de este estilo, tales como Escila y Caribdis, unas de las tantas amenazas a las que le tocó enfrentarse al valiente Odiseo en su largo viaje camino a casa; tampoco podemos olvidarnos del Kraken, entre otros que de seguro se me quedan en el tintero.  Luego la tradición literaria al amparo de genios como William Hope Hodgson y H. P. Lovecraft, se aprovechó de los temores ancestrales, creando nuevos horrores acuáticos, cuál más espantoso y repugnante.  Era obvio que ante la fascinación por este tipo de criaturas, acerca de que algo raro y desconocido habitará en las profundidades de las aguas, el cine no dejaría de aprovecharse de ello, para realizar todos los filmes posibles que explotaran dicho filón de historias…
    Utilizando mi limitada memoria solo puedo traer a colación, a manera de antecedentes de la cinta sobre la cual hoy quiero referirme, clásicos de fines de los setenta como Tiburón (1975), sobre una novela de Peter Benchley y el primer éxito para la pantalla grande de Steven Spielberg (¡Cómo me tenía fascinado de pequeño con cada susto que me daba, la primara que la vi y eso que estaba bastante cortada en televisión!) y luego Piraña (1978), de igual modo la cinta que saltó a la fama a su director Joe Dante (cuánto quisiera que volviera a hacer sus formidables largometrajes del género y de humor); luego le seguirían Humanoides del Abismo (1980), uno de los tantos productos de clase B producidos por el legendario Roger Corman y que me encantaría volver a ver, como también tener (célebres entre los adictos a este tipo de cine bizarro, son sus escenas de violación monstruosa y del nacimiento de uno de sus adefesios); DeepStar Six con unos cangrejos gigantes dignos del mejor Hodgson y Leviathan, sobre un experimento genético que para variar se les fue de las manos a los científicos que lo idearon, ambas de 1989.  Mucho antes de los ejemplos mencionados, se estrenó una obra bellamente realizada en 1954 y que recibió el más que sugerente título de  El Monstruo de la Laguna Negra, de Jack Arnold, director que nos regaló otros clásicos filmes de terror y ciencia ficción tales como Llegó del Espacio Exterior (1953) y El Increíble Hombre Menguante (1957), los dos sobre textos de los afamados Ray Bradbury y Richard Matheson respectivamente; no obstante me había olvidado de mencionar este título, que luego dio origen a una trilogía, porque más bien su trama ocurre en “agua dulce” en vez de las vastas dimensiones de “agua salada” (no obstante sería un pecado no mencionarla en este listado de viejas y queridas películas de “mostros” acuáticos)…
     Es entonces cuando llegamos a los albores del siglo XXI gracias a Deep Rising (conocida en mi patria como Aguaviva), que en 1998 nos devolvió los esperpentos marinos en una superproducción, que como pocos casos contó con un reparto de lujo, como por igual de un equipo detrás de las cámaras ídem, además de una bestia que bien merece tenerse en cuenta a la hora de querer ver algo entretenido y bien hecho en general.  La verdad es que como ya ha sucedido otras veces, en su momento esta cinta no recibió buenas críticas… ¿Pero qué importa si logra cumplir con su propósito de entretener y ello lo logra con creces? Pues ella fue escrita y dirigida por Stephen Sommers, quien luego otorgaría a  Hollywood varios llamados blockbusters, tales como La Momia (1999), La Momia Regresa (2001), Van Helsing (2004) y G.I. Joe: The Rise of Cobra (2009); asimismo ya en esta fecha algo temprana a conseguir la celebridad, ya tenía una larga carrera a cuestas y el apoyo de los magnates del séptimo arte para realizar una película de monstruos de alto presupuesto, algo pocas veces conseguido para este considerado subgénero menor.  Pues el empeño en llevar a cabo tal empresa, haciendo uso de los sofisticados medios de la industria, se puede apreciar lejos en lo que concierne al escenario en el que transcurre el argumento: un lujoso e inmenso buque de pasajeros en plena alta mar (¿Se puede hablar de cinco estrellas, como si se tratara de un hotel de primera línea en estos casos?), que tras encontrarse con el ser que haría de las suyas en el metraje, se está hundiendo a medida que los pocos sobrevivientes tratan de escapar de esta prisión de hierro y alta tecnología (por no mencionar al espanto que anda detrás de ellos).   Es entonces que los encargados para hacernos creer que en realidad sus personajes se encuentran en tal lugar, se esmeraron por darle credibilidad a esta ficción, haciendo uso de los mejores efectos especiales con los que en aquellos tiempos contaron y aumentando la adrenalina a medida que las esperanzas de sobrevivencia de los personajes van decreciendo. 
     En el reparto estuvieron gente de la talla de Treat Williams, Famke Janssen, Kevin J. O'Connor, Anthony Heald, Djimon Hounsou y Wes Studi, todos ellos con extensas filmografías a cuestas (antes y después de filmar este trabajo), varias nominaciones a premios especializados y un claro interés por incursionar en este tipo de filmes.  El primero de ellos todo un galán de antaño, haciendo del “jovencito de la película” (como bien diría mi difunto padre), aguerrido y que bien merece quedarse con la bella dama a la que debe salvar (si bien se trata de un guión “moderno”, donde ahora la dama es una chica emancipada y que posee sus propios medios para salir adelante, aparte de no dudar en ir a la batalla si se trata de superar los entuertos que se le vienen encima).  En cuanto a la preciosa y talentosa Famke Janssen, pues la hemos visto en un montón de producciones que son un deleite para los “ñoños”, tales como las tres primeras cintas de los X-Men (2000, 2003 y 2006), The Wolverine (2013) y X-Men:Días del Pasado Futuro (2014) haciendo de nada menos que de Jane Grey, una de las mutantes más poderosas del universo Marvel; por otro lado,  ya había compartido escenario junto a su colega Kevin J. O`Connor en El Señor de las Ilusiones (1995), basada en un cuento de Clive Barker, quien se dio el gusto de dirigir él mismo la adaptación que hizo de su relato.  Anthony Heald fue el detestable profesor Chilton de El Silencio de los Inocentes (1991) y de Dragón Rojo (2002), sobre las novelas de Thomas Harris acerca del psicópata caníbal Hannibal Lecter.  En cuanto al afromericano Djimom Hounsou, inolvidables son sus papeles en Amistad (1997), Gladiador (2000) y Diamantes de Sangre (2006), además de una gran cantidad de títulos; además de estar ligado al mundo de los cómics por sus personajes para Constantine (2006), como el famoso Papa Midnate de las historietas de Hellblazer, poniéndole la voz a nada menos que el superhéroe africano marvelita Pantera Negra en su motion comic de 2010 y en Guardianes de la Galaxia (2014).  Con respecto al amerindio Wes Studi, aplaudido fue por su particular villano en El Último de los Mohicanos (1992), por no mencionar su por completo diferente, cómico y divertido papel en la película de bizarros superhéroes Hombres Misteriosos (1999), como el místico El Esfinge.  Pues como bien podrán darse cuenta, el casting de esta infravalorada película y de culto para muchos, es algo de lo que pocas pelis de monstruos pueden jactarse.

     Por otro lado, la banda sonora fue hecha por nada menos que un maestro de la talla de Jerry Goldsmith, llorado compositor con tantos soundtracks a su haber y cuya lista tan solo en el cine de terror y ciencia ficción resulta bastante extensa (por ahora me limitaré a mencionar dentro de ellos, a varios de la saga de Star Trek, Alien, la primera versión de El Planeta de los Simios, como también de igual modo la versión original de El Vengador del Futuro, la ya mencionada Leviathan y muchas, muchas más). 
     Y en lo que respecta al fabuloso y gigantesco depredador que aparece en esta historia, pues este fue diseñado por otro de los grandes del séptimo arte: Rob Bottin, quien de entre todas las pesadillas con las que nos obsequió (aparte de la correspondiente con Aguaviva), estuvo involucrado en algunos de los mejores horrores del celuloide, con cada una de las manifestaciones del alienígena de La Cosa (1982), uno de los mejores trabajos de John Carpenter.
     Pues tras pasar lista a los genios que podemos encontrar en este título digno de atención, es el momento de contar de qué se trata ¿No? Bueno, ya algo se puede saber tras la información aquí expuesta, no obstante no es malo dar algunos datos más.  El guión gira en torno al capitán de un pequeño barco, que presta sus servicios a quienes deseen realizar trayectos marítimos y cuyos nuevos clientes no son de la mejor calaña que digamos; no obstante la peor de las sorpresas que se puede llevar, es cuando llega a su destino, justo donde se haya la gran embarcación que ha tropezado con un animal desconocido, que se ha comido a casi toda la tripulación.  Es así como la gente del capitán, los mercenarios que lleva consigo y los pocos que lograron escapar al demoniaco ser, deben hacer lo posible por escapar de sus garras (o más bien tentáculos…y no los típicos tentáculos con ventosas a los que estamos acostumbrados ver por ahí).  Entre medio, tienen que vérselas con la dificultad de trabajar junto a gente de pocos escrúpulos, que bien demuestran que los seres humanos pueden ser tanto o más nefastos que la criatura que los acosa.
     Los efectos de GGI para cuando aparece la monstruosidad o al menos algunos de sus tantos apéndices, se notan en varias ocasiones, no obstante todo es tan siniestro y el trabajo de los actores resulta tan convincente, que ello es lo de menos.
     Se trata de una cinta hecha por completo para entretener sin mayores pretensiones estéticas, con personajes hasta cierto punto estereotipados y que en su tiempo solo quiso ganar plata.  Los amantes de los filmes de este estilo se encantarán con ella, pues posee sus buenas dosis de tensión, humor, sangre y truculencia.  No faltan en ella algunas escenas de antología, como cuando nos enteramos qué pasa con quiénes se come la criatura, se encuentra el paradero de la mayoría de los que iban en el barco de placer y cuando aparece la criatura en todo su esplendor.  El final, lleno de emoción tras tantos enfrentamientos con la bestia, resulta ser un claro homenaje a las viejas películas de monstruos (y narraciones pulps), con la existencia de una apartada isla donde resulta mejor no encontrarse en sus tierras.

Uno de mis momentos favoritos de esta película (y que recordé por años tras verla por primera vez).

jueves, 10 de septiembre de 2015

Recordando las dulces pesadillas de Wes Craven.


Uno, dos, ya viene por ti.
Tres, cuatro, cierra bien la puerta.
Cinco, seis, toma el crucifijo.
Siete, ocho, no duermas aún.
Nueve, diez, nunca dormirás.

Canción infantil para advertir la presencia de Freddy Krueger
en la película “Pesadilla”

     Desde pequeño que me gustan las historias de terror…y por ello mismo que me cautivan sus monstruos, todos aquellos seres diferentes que representan nuestro temor a lo desconocido y a todo aquello que nos puede hacer daño.   ¿Es morbosa y/o enfermiza esta fascinación que siento? No lo sé la verdad, pero sí me doy cuenta de que millones de personas me acompañan en el sentimiento y que yo como ellos, no soy propenso al mal, ni tengo intenciones de endiosar a estas criaturas que simbolizan sin lugar a dudas lo peor de nosotros mismos; después de todo, desde tiempos inmemoriales la humanidad ha contado historias sobre estos seres para dejarnos una que otra reflexión, una que otra advertencia (como esa cita que parece tan infantil de “Ten cuidado con el lobo” de los cuentos de hadas), que nos ayudan a no cruzar el límite y a mantenernos cuerdos, para permanecer en el camino del bien. 
     En un principio quienes reinaron esas fantasías de pavor de mi infancia y de los primeros años de mi adolescencia, fueron los monstruos de la mitología (en especial de la grecolatina), como también los demonios de la tradición cristiana, seguidos de tantos vampiros, hombres lobos, fantasmas malignos, zombies y muchos más…Hasta que llegó Freddy, sí señoras y señores, estoy hablando de Freddy Krueger, el infame (y famoso) asesino sobrenatural que mata en las pesadillas a los descendientes de la calle Elm, en venganza a quienes lo quemaron vivo.
    
     Freddy Krueger es el antagonista de la saga de películas conocidas por estos lares como Pesadilla en Elm Street, de la cual se han hecho siete filmes (cada uno de ellos valioso por sí mismo) y hasta un remake, bastante digno que digamos.  Traigo a colación a este “monstruo” del cine actual, que junto a otros como Jason Vorhess de la saga de Martes 13 y Michael Myers del ciclo fílmico de Halloween, forma parte del gran triunvirato del cine de terror de las últimas cuatro décadas aproximadamente, puesto que el pasado 30 de agosto falleció su creador Wes Craven.  Freddy fue sin duda la mayor creación de este destacado director, guionista y productor de cine de terror, no obstante Craven fue capaz de dejarnos un legado de muchas otras obras del género, incluso algunas de ellas superiores en cuanto a calidad artística a la de su trabajo más importante.
    Como muchos de sus colegas dedicados al “noble espectáculo” del horror, comenzó haciendo filmes de bajo presupuesto, sorteando la escasez de medios con su inventiva, un talento nato y mucha, mucha truculencia.  Es así como su filmografía comienza en los setenta, con filmes que en su momento impactaron por la crudeza de sus imágenes y su propuesta argumental visceral, a la hora de reflejar la oscuridad del corazón de los seres humanos.  Su labor en el séptimo arte luego fue decantándose en los años ochenta, década prodigiosa de un cine de terror que los de mi generación recordamos con cariño, pues fue con el cual fuimos creciendo ante su espectáculo de sangre, tripas y bellezas semidesnudas gritando por su vida. Ya en los noventa, conseguida la consagración, vinieron otros más de sus aportes al repertorio de horrores hollywoodenses, consiguiendo incluso el respeto de quienes solo buscaban un “cine más culto”, de modo que entrando al siglo XXI, su marca ya era sin vacilaciones sinónimo de “arte”; no obstante quienes lo conocíamos de antes de conseguir la venia de estos intelectualoides del celuloide, hace rato ya que gozábamos con sus películas, que lo primero que hacían eran entretenernos, darnos uno que otro salto y, por último, regocijarnos por el simple gusto de compartir con él (y nuestra gente) el amor por estas historias de violencia. 
      A continuación un repaso personal por algunos de sus filmes más destacados, si bien Wes también incursionó en la televisión, en lo que no se puede olvidar su paso por la versión ochentera del mítico programa La Dimensión Desconocida.
    
    La Última Casa a la Izquierda (1972): Su debut en el cine de terror con esta obra tan potente en su violencia explícita y de fuerte carga política, enfureció a más de un censor de mente estrecha en su momento, de modo que el filme en varias partes del mundo estuvo prohibido o cortado en sus escenas más fuertes.  No obstante esta película que pese a haber sido rodada con ínfimo presupuesto y que consiguió aún así éxito y ser considerada como una obra de culto, con toda su dureza corresponde a un alegato en contra de la deshumanización de las pasiones más bajas y en un discurso que bien se puede prestar como una justificación de la venganza y/o la pena de muerte.  Su argumento trata sobre dos adolescentes que deseando tener una aventura, alejadas de la mirada de sus adultos, tienen la mala suerte de encontrarse con un grupo de psicópatas que abusan de ellas y luego las matan con verdadera falta de compasión.  No obstante las vueltas de la vida hacen que los asesinos lleguen a la casa de los padres de una de sus dos víctimas, quienes de la manera más inaudita descubren lo que sus visitantes han hecho.  Es entonces cuando esta pareja decide cobrar revancha contra los criminales y para ello no vacilan en hacerlo con todo el peso de su dolor y odio.  Esta fue la segunda cinta de Craven en conseguir un remake, el cual sin duda le hizo honor a su fuente de inspiración, siendo estrenada en el año de 2009.





















     Las Colinas tienen Ojos (1977): Sin duda uno de sus trabajos más emblemáticos, siendo que además en 1984 tuvo una secuela dirigida por el propio Craven.  Aborda una leyenda urbana cara a la cultura popular estadounidense, la existencia de tribus caníbales y endogámicas en las zonas apartadas del país.  En esta historia una familia tiene la mala suerte de quedar en medio del desierto de Nevada, tras un viaje de vacaciones, lo que los lleva a convertirse en la presa de estos monstruos humanos.  Si bien tuvo una segunda secuela en 1995 (al parecer olvidable), resulta memorable considerar su remake de 2006 y a cargo de uno de los mejores directores jóvenes de cine de terror en la actualidad, Alexander Aja; esta versión actualizada de la obra corresponde al primer remake de una película de Wes Craven, siendo que además contó con su propia secuela un año después de su estreno. 
    La Cosa del Pantano (1982): Corresponde a la única incursión de Craven en la adaptación fílmica de cómics, tomando en este caso al clásico personaje de historias de horror de DC, la Cosa del Pantano.  Creado en los setenta por el guionista Len Wein y el dibujante Berni Wrightson, este particular héroe (¿o bien se le podría llamar superhéroe?) contó con el protagonismo de Ray Wise (el mismo padre atormentado de la serie Twin Peaks de David Lynch) y de Adrianne Barbeau, actriz fetiche de los primeros filmes de John Carpenter, ambos histriones destacados en el cine fantástico.  Pese al talento del director y al atractivo del personaje, todavía faltaban muchos años como para que las versiones cinematográficas de este tipo de obras fuesen en realidad verdaderos éxitos de crítica y de taquilla (siendo una excepción a la regla las primeras películas de Superman con Cristopher Reeve), de modo que bien se puede considerar este título como una de sus obras menores; si solo se menciona acá es debido a la curiosidad que resulta ser dentro de su filmografía.

    
     Pesadilla en Elm Street (conocida en la Madre Patria como Pesadilla en la Calle del Infierno y en Chilito simplemente como Pesadilla) (1984): La cinta a la que ya se ha referido acá, corresponde a una obra de carácter sobrenatural y en la cual un asesino regresa desde la muerte, para cobrarse contra los descendientes de quienes lo ajusticiaron por sus pasados crímenes; estos actos a su vez involucraron a niños pequeños, a los que abusó y luego mató.  Hoy en día incluso quienes no hayan visto su serie de películas, reconocen sin duda a este psicópata capaz de meterse en los sueños de sus víctimas, para provocarles horribles pesadillas y de ese modo llevar a cabo algunas de las más “originales” y sangrientas muertes en la historia del cine gore.  En esta película tuvo su primer papel nada menos que Johnny Deep, el cual luego le “devolvería el favor” a quien lo descubrió, haciendo un cameo (o pequeño papel no acreditado) en la sexta película de la serie.  Este ser de rostro quemado, sombrero, camisa a rayas y garra con afilados cuchillos a modo de garras, caló tan hondo en la cultura popular, que luego se diversificó a los cómics, la narrativa (de hecho varios autores destacados han escrito relatos al respecto), un cross-over cinematográfico con Jason Vorhees de la saga Martes 13 en 2003 y hasta un respetable paso en la televisión, con su propia serie que tuvo dos temporadas.  10 años después del filme original, el propio Craven tuvo la genialidad de hacer una nueva entrega del personaje, aunque esta vez jugando como nunca con la realidad, abordando la idea de un espíritu del mal real en el que se habría basado él mismo y que ahora deseaba salir al mundo material para hacer de las suyas; en esta producción Robert Englund, quien cobrara fama interpretando a Freddy Krueger, Heather Lagemkap, la protagonista de la primera película y coprotagonista de la tercera (una de las mejores del ciclo), como también John Saxon, quien estuvo en estos dos largometrajes mencionados, se interpretan a sí mismos y deben habérselas con el “verdadero” Freddy.  Para el año 2010 tuvo su esperado remake, que sin duda le hizo honores a la labor de Craven, gracias a un producto serio y muy oscuro, tal como lo fue en su momento la obra original. 


    Amiga Mortal (1986): Pese a no ser una de sus mejores labores detrás de las cámaras, sin duda viene a ser una de las más bizarras y divertidas de su carrera.  Trata sobre un genio adolescente que se enamora de su vecinita, quien sufre de maltrato en su hogar.  Cuando la muchacha muere a raíz de la incompetencia de su alcoholizado padre, el chico se niega a perderla y “rescata” su cadáver para devolverla a la vida, adaptando la tecnología avanzada de su pequeño robot inteligente.  Su amor regresa, aunque con las secuelas esperadas en esta historia que claramente se inspira en el dilema de Frankenstein.  La escena de la muerte de la desagradable vecina de los niños, es uno de los momentos más recordados de todos los amantes del cine de terror de los ochenta.
    La Serpiente y el Arcoiris (1988): De entre sus filmes más adultos, está este caso inspirado en un libro “serio” y escrito por un antropólogo, quien visitó Haití para investigar el tema de los zombies.  De este modo Craven convirtió un texto de carácter científico, en la herramienta perfecta para contarnos una historia de terror acerca de los muertos vivientes de origen mágico, en medio de un país sumergido en la pobreza y la corrupción política.  Como muchas de sus obras, esta película que a Chile llegó con el “creativo” nombre de La Maldición de los Muertos Vivientes, cuenta con varios momentos inolvidables de verdadero pavor, puesto que a la larga posee todo un discurso acerca del miedo a la muerte y los efectos de una sociedad sumida en la violencia, donde el valor a la vida humana se ha perdido o apenas se respeta.
    Shocker, 100.00 voltios de terror (1989): Craven volvió  a darle forma a un asesino sobrenatural, en este caso a Horace Pinker, quien es condenado a la silla eléctrica y que en vez de matarlo le da superpoderes.  Como bien le gusta a su director, se trata de una cinta muy gore y donde además introduce el elemento del humor negro, algo no tan característico en su filmografía de corte más dramática.  En el papel del diabólico antagonista estuvo Mitch Pillegi, en su primer trabajo ante las cámaras y que pocos años después alcanzaría el estrellato a cargo del personaje de Walter Skinner, en la serie de televisión de culto Los Expedientes- X.
    La Gente detrás de las Paredes (1991): Otra de sus obras maestras, poseedora además de una atmósfera tan viciada como las de sus ya mencionadas Pesadilla y La Serpiente y el Arcoíris.  Su argumento una vez más aborda el tema de los niños maltratados por adultos desquiciados, llevándolo esta vez a las situaciones más extremas y/o delirantes.  Un chico en los primeros años de su adolescencia se ve atrapado en una inmensa casa, cuyos dueños son un matrimonio de lo más raro y que esconde más de un horrible secreto.  La construcción es prácticamente un fuerte del cual es casi imposible entrar y salir, siendo que entre medio de sus paredes habitan unos espantosos seres a los cuales el protagonista primero llega a temer (como era de suponer) y luego convierte en sus aliados, para poder salir de la pesadilla viviente en la que se ve sumergido.   La insana pareja de este filme, tal como Ray Wise de La Cosa del Pantano, también fue protagonista del memorable programa de televisión Twin Peaks.
     Scream (1996): Primera entrega de su tetralogía de terror, donde se dedica a hacerle un homenaje y en parte parodia al cine y en especial al del género al que se dedicaba el propio Craven.  Una serie de asesinatos violentos (para nada sobrenaturales) involucra a un grupo de jóvenes, siendo que los homicidios y varias de las situaciones y diálogos relacionados con sus personajes, se encuentran llenos de referencias a películas clásicas de horror.  A lo largo de las cuatro cintas que comprenden esta saga, un montón de actores destacados del cine y la televisión ligados  a este tipo de historias intervinieron, algunos de ellos en más de una entrega.  De 1997, 2000 y 2011 datan el resto de los largometrajes de la saga, siendo la última de ellas la despedida de Wes Craven como longevo director de tantas recordadas obras.  Gracias a la película que abrió este ciclo, Craven consiguió los elogios que antes le fueron negados en el llamado cine arte y de corte “serio”.  Cabe mencionar que estos filmes no fueron escritos por Craven, tal como acostumbraba hacerlo con el resto de su filmografía, sino por Kevin Williamson y quien para cuando hizo el guión de las dos primeras partes, era uno de los guionistas más cotizados del mercado; luego poco a poco fue perdiendo notoriedad, hasta que gracias a su serie de televisión Los Diarios Vampiros, recobró la fama perdida.
    La Maldción (2005): Otra colaboración entre Williamson y Craven, esta vez en el terreno de la licantropía. Como es habitual en estas tramas dedicadas a los hombres lobos, es posible identificar en la película el tema de la sexualidad desbordante, tan propia de estas criaturas y que son un reflejo de cómo nuestros instintos más básicos llegan a dominarnos.  Como es costumbre en el cine de este director, actores destacados participaron en esta obra, pudiéndose mencionar a Cristina Ricci y en especial a Joshua Jackson, quien años después sería protagonista de la ya mítica serie de televisión Fringe y Michael Rosenbaum, el recordado Lex Luthor joven de Smalville.

Un libro para atesorar.
    Vuelo Nocturno (2005): Un filme muy entretenido y que junto a su película dramática de 1999 Música del Corazón (seguramente un trabajo “por encargo” de los productores), corresponde a toda una rareza dentro de su filmografía, si bien a diferencia de su filme en el que actuaba nada menos que Meryl Streep, en este caso se mantiene su preferencia por las tramas donde el suspenso y la monstruosidad humana se pueden apreciar.  Uno de los puntos más altos de esta verdadera joyita que en menos de una hora y media mantiene atento al espectador, es que comienza como una obra romántica, bastante livianita y luego se transforma en otro tipo de terror a manos del veterano Craven, cuando se descubre que el simpático galán de turno en realidad es un inescrupuloso criminal; de este modo la “jovencita” de la historia debe sacar fuerzas de flaqueza, convertirse en una inesperada heroína y salvar el día, además de darle su merecido a quien con tanto descaro la engañó.  En el papel del villano se encuentra Cillian Murphy, quien hizo de un muy psicótico Espantapájaros en la trilogía fílmica de Batman hecha por Cristopher Nolan.




                   
La colección de las 7 películas originales en blu-ray, remasterizadas como si las hubiesen hecho recién...¡Y llena de un montón de material adicional de primera!
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