Mostrando entradas con la etiqueta Stuart Gordon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stuart Gordon. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de octubre de 2022

¡Zombies para tod@s! (II)

 

     Los siguientes cuentos incorporados a la antología La Plaga de los Zombis y otras historias de muertos vivientes, mucho más en el tono de las historias del agrado de much@s (y de este humilde servidor), corresponden a la sección del libro dedicada a relatos publicados en revistas pulp. Cuando nos referimos a obras de este estilo, hacemos alusión a revistas que se vendían a precio muy barato en kioscos mayormente, hechas con el papel más barato que había en aquel entonces y que en Estados Unidos fueron muy populares durante la primera mitad del siglo XX.  De carácter monotemático, se dedicaban a publicar cuentos y novelas por entrega de ciencia ficción, terror, fantasía, western, aventuras, etc (hasta de boxeo y piratas).  Entre sus páginas, fueron editados por primera vez autores hoy de renombre, mucho antes de ser publicados en formato de libro y en aquellos tiempos, ganando bastante poco por sus trabajos; gente como Robert Howard, Robert Bloch e Isaac Asimov iniciaron sus carreras en estas revistas.  Teniendo en cuenta todo esto y mucho más, los zombies en la literatura dieron su salto a la narrativa popular, incorporando elementos propios de la espectacularidad y desbordante imaginación, que permitieron desarrollar estos títulos que no pretendían ser "alta literatura", sino que vender y entretener (pero como luego quedó en evidencia, muchas de ellas poseían un real valor estético). Cabe mencionar que debido a lo anterior y por largo tiempo, eran la única manera de acceder a narraciones, que se atrevieran a ir más allá de las convenciones puritanas de la "corriente culta".
    Los siguientes títulos, dan clara cuenta de cuán ingeniosos fueron los autores de esta camada, para jugar imaginativamente con la tradición folclórica del vudú, agregándole el efectismo del horror gráfico, el erotismo y hasta de la ciencia ficción.
 
5. Cuando caminan los Zombis (Thorp McCusky)
 
    En verdad no me aguanto las ganas de usar todas las alabanzas posibles y, por lo tanto, debo comenzar diciéndoles que me impactó esta historia, la primera del libro en encontrar digna de elogio.  Antes de leerla, ni conocía a su autor, uno de los tantos escritores de pulps que no lograron trascender más allá de sus fronteras...Y es que acá tenemos a un relato atrapante desde el principio, con descripciones gráficas de horror, que no esperaríamos propias de la época en el que fue escrito y con personajes que aunque estereotipados, logran hacérsenos atractivos; por otro lado, se crea una atmósfera en verdad opresiva, que, además, es una foto de un mundo que existió- o tal vez aún existe- correspondiente al viejo Estados Unidos campesino y racista.
    Un hombre- el típico héroe masculino y decidido- emprende un viaje hacia una granja apartada, para saber de su enamorada, quien lo dejó en raras circunstancias.  Una vez llegado a su destino, comprueba con horror las condiciones en las que trabaja uno del los labriegos, hasta que, cuando decide ayudarlo, conoce al dueño del lugar y a los hombres que viven con él.
    El villano del cuento está magnífico, caracterizado de una manera aterradora y simbólica, representante del mal que puede habitar en nosotros y de cómo este puede llegar a tener una apariencia concreta, que se proyecta en su cuerpo y vestimenta.  Cuando el mismísimo malvado, nos cuenta su propio descenso a la condenación, estamos nada menos que frente a una perla dentro de una joya.
 
     “¡Andaban tan lentamente, tan lánguidamente, arrastrando los pies! Y con frecuencia se tropezaban unos con otros, y con las piedras de la carretera, como si estuvieran prácticamente ciegos. Andaban como soldados que sufrieran neurosis de guerra, pero que acababan de ser dados de alta de algún hospital del infierno.
     Y es que muchos estaban lisiados. Uno de ellos andaba totalmente encorvado en un extraño ángulo, como si tuviera el pecho aplastado contra la columna vertebral. A otro le faltaba media pierna desde la rodilla, y en lugar de un miembro artificial llevaba un palo atado con una cuerda, un palo que se hundía unos tres centímetros en el muñón. A un tercero le faltaba un brazo, y otro estaba tan delgado como un esqueleto.
     En nombre de Dios, ¿de dónde salían estos trabajadores lisiados?
     Y entonces un grito ahogado vibró en la garganta de Tony; bajando solo por la carretera y andando con la misma desgana arrastrada que el resto, había otro trabajador vestido de gris. Cuando el hombre giró por la amplia curva de la carretera hacia la casa y antes de que saliera de su campo de visión, Tony divisó, bajo los últimos rayos del sol poniente, ¡el horror de lo que antes había sido un rostro!
    ¡Lo que antes había sido un rostro! Y es que, por debajo del puente de la nariz, ¡el hombre no tenía rostro! ¡La blancura vertebrada de su columna, desnuda excepto por unos cuantos hilos desgarrados de carne reseca, sobresalía con horrible crudeza por el cuello de su camisa para unirse con la base destrozada de un cráneo huesudo!”



6. Herbert West Re-Animador (Howard Phillip Lovecraft)
 
    ¡Tanto que me gusta HPL y solo ahora, por medio de la presente antología y eso que hace tiempo que tengo su obra casi completa, me leo este famoso cuento suyo a los 47 años! Y tras haberme visto y revisto, con gran placer, la adaptación ochentera de Stuart Gordon para el cine, que me fascina, celebro cómo este respetó tanto la obra del Soñador de Providence; que el cineasta tomó con ingenio varios de sus elementos y aún así realizó sus propios aportes, que hasta mejoraron una historia literaria perfecta.
    Se encuentra narrada en primera persona, como la mayoría de las obras de su autor.  Un joven médico nos cuenta de sus experiencias con su amigo Herbert West, inteligentísimo, pero errático y obsesivo doctor como él, quien desde los tiempos de la universidad pretende devolver a la vida a los muertos.  Sin embargo, las intenciones de este no son de carácter humanitario, sino que responden a su curiosidad enfermiza y "Síndrome de Frankenstein".  La historia, dividida en varios capítulos que abarcan cerca de 15 años, profundiza en las acciones del socio de West (a menos que me equivoque, nunca llegamos a saber su nombre) y de su compañero para conseguir su objetivo, por medio de actos de más que dudosa moralidad.
   Considerando la época en la que fue escrita esta obra, impacta el horror explícito detrás de tan magnífica pieza, donde nos encontramos con el llamado "scifi horror", al hacer que el protagonista cree zombies por medios de procedimientos científicos y que son explicados con cierta verosimilitud, aunque no de forma rigurosa (que nunca fue la intención ser tan "científico", por parte de Lovecraft).
    Para terminar, la descripción xenofóbica que hace el escritor de uno de los pacientes del dúo protagónico es para no tener duda de su racismo (y en este caso con la población afrodescendiente).
 
    “Así que los dos bajamos de puntillas por la escalera, con un temor en parte justificado, y en parte producido por el ambiente fantasmagórico de las primeras horas de la madrugada. El golpeteo continuaba, e incluso había subido de tono. Cuando llegamos a la puerta, descorrí con cautela el cerrojo y la abrí de par en par; y cuando la luz de la luna delineó la figura que se erguía delante de nosotros, West hizo algo muy extraño. A pesar del peligro evidente de alertar y atraer sobre nuestras cabezas la temida investigación policial —hecho que, felizmente, no se produjo debido al relativo aislamiento de nuestra residencia—, mi amigo, repentina, nerviosa e innecesariamente, vació el cargador de seis balas de su revólver sobre el visitante nocturno.
     Pero aquel extraño no resultó ser el italiano, ni tampoco un policía. Recortándose de manera espantosa contra la luna espectral, se erguía un ser gigantesco y contrahecho, tan sólo comparable al de las peores pesadillas… una aparición de ojos vidriosos, tan negra como la tinta, que casi se mantenía a cuatro patas, cubierta de lodo, hojas y ramas, embadurnada de sangre coagulada, y que mostraba entre sus brillantes dientes un objeto cilíndrico, terrible, blanco como la nieve, el cual estaba rematado en una mano infantil.”
 
7. El Imperio de los Nigromantes (Clark Ashton Smith).
 
    Perteneciente al ciclo de Zothique, el último continente, cuando el planeta Tierra se encuentra en sus últimos días bajo un sol moribundo, es una increíble y poética historia que más que de terror, pertenece a la llamada Fantasía Oscura.
   Dos brujos poderosos y depravados, que manipulan las "artes" de la nigromancia, el control de los muertos, llegan hasta los dominios de lo que otrora fuera un poderoso imperio, ahora un reino de muerte y es que todos sus habitantes han desaparecido.  Es entonces que comienzan a "despertar" esqueletos, cadáveres largo tiempo conservados por el clima seco y momias, a los que obligan a servirlos como sus esclavos, autroproclamados ambos en los nuevos señores de ese reino.
     Usando una prosa poética, pero a la vez gráfica, en las atrocidades que se describen (los hechiceros son, más encima, necrófilos), el autor nos demuestra por qué razón está considerado entre los mejores de su generación.
    Un texto que llega a ser bello, que se detiene en el deseo enfermizo de poder y bienes materiales, en el cual no falta la lección moral- y advertencia- de que algún tipo de justicia prevalecerá por sobre las necedades humanas.
 
    “Entonces, sobre la grisácea arena al borde del camino dibujaron un triple círculo; y poniéndose de pie en el centro realizaron los abominables rituales que obligan a los muertos a levantarse de su tranquila vacuidad y someterse a partir de ese momento a la oscura voluntad del nigromante. Después espolvorearon una pizca de polvo mágico en las fosas nasales del hombre y del caballo; y los blancos huesos se alzaron de donde yacían, crujiendo tristemente, y se irguieron prestos a servir a sus amos.
     Así pues, como habían acordado entre ellos, Sodosma montó el esqueleto del corcel, sujetó las riendas adornadas con piedras preciosas y cabalgó en una diabólica parodia de la Muerte sobre su pálido corcel; mientras tanto Mmatmuor lo siguió arrastrando los pies, apoyándose ligeramente en un bastón de ébano; y el esqueleto del hombre, con sus ostentosas vestiduras aleteando contra su osamenta, los siguió a ambos como un fiel sirviente.
     Después de un rato, en la baldía y gris inmensidad, encontraron los restos de otro caballo y su jinete, que los chacales habían respetado, en tanto el sol los amojamaba hasta convertirlos en viejas momias. También levantaron a éstos de la muerte. Mmatmuor montó el marchito corcel y los dos magos continuaron su marcha majestuosamente, como emperadores errantes con una momia y un esqueleto a su servicio. Otros huesos y restos de hombres y bestias con los que tropezaron fueron resucitados de la misma forma; de manera que reunieron a su alrededor una tropa en constante aumento conforme avanzaban a través de Cincor.
     Por el camino, a medida que se acercaban a la que en otros tiempos fuera la capital, Yethlyreom, encontraron numerosas tumbas y necrópolis, aún intactas después de tantos siglos, que contenían momias amortajadas que apenas se habían marchitado desde el momento de su muerte. A todas ellas revivieron sacándolas de su noche sepulcral para someterlas a su voluntad. A algunas les ordenaron sembrar y labrar los desiertos campos y transportar agua desde los pozos subterráneos; a otros les asignaron diversas tareas, como las que hubieran realizado en vida. El silencio de un siglo fue interrumpido por el ruido y el alboroto de la intensa actividad; y los lánguidos cadáveres de tejedores trabajaban en los telares; y los cadáveres de los labradores trabajaban los surcos arando detrás de carroña de bueyes.”



Ilustración de Richard Corben inspirada en el gran cuento de Clark Ashton Smith.

 
8. La Plaga de los Muertos Vivientes (A. Hyatt Verril)
 

    Imagínense a un Herbert West noble y de ese modo tienen al protagonista de este cuento.  Un celebrado médico, está empecinado en encontrar la cura en contra del envejecimiento y la muerte, teniendo ya unos cuantos resultados con un trío de ancianos antiguamente desahuciados y que ahora trabajan para él; asimismo, cuenta con varios animales que dan cuenta de sus logros.  Para no ser molestado en sus experimentos- que el hombre en verdad posee intenciones humanitarias- decide irse a una isla y de ese modo progresar sin mayores problemas.  Justo cuando se encuentra haciendo los más fabulosos avances, una catástrofe natural lo lleva a adelantarse "algo" a sus intenciones, lo que provoca el desastre que da su nombre al relato.
    Lo que comienza como una historia lenta, debido a su falta casi absoluta de diálogos, sigue con un desarrollo impactante lleno de horrores, que se adelantaron bastante a su época y que si bien para nosotros son "naturales" en las actuales producciones audiovisuales, en su momento debieron ser bastante "revolucionarias".  La isla y los experimentos secretos del médico, quien pese a su nobleza sigue siendo un tipo obsesivo, como muchos de sus peores colegas literarios, es una clara extensión de la más famosa isla del Dr. Moreau.  Por otro lado, el hecho de que en sus inmediaciones ocurra un "pequeño" apocalipsis zombie, pareciera ser la inspiración de varios filmes del género más modernos y gores (el texto en sí llega a ser bastante violento). Asimismo, encontramos acá hasta mutaciones que nos dejan pasmados y la presencia de un muro de contención, que también pareciera ser fuente de inspiración de futuras películas y hasta de videojuegos, entre otros.
    El nombre del lugar en el que transcurre esta obra, Abilone, no es otra cosa que una alusión a la legendaria ínsula de Avalon, que aparece dentro del ciclo artúrico.  De igual manera, llama la atención el dulzón final, que más se nos imagina una autocensura en plan políticamente correcto o de una buena dosis de ironía por parte de su autor; ya que tal como iban los acontecimientos, me esperaba un desenlace más catastrófico y al final todo acabó de la manera más inhabitual, para este tipo de narraciones.
 
    “De momento, pensó, el mayor valor tendría que ser la discreción. Cuando el tercer compañero llegó a donde se encontraban, todos se escabulleron guiados por el doctor Farnham tras el edificio más cercano y corrieron como locos hacia el coche. Pero mientras huían les llegaban gritos, maldiciones y alaridos desde la dirección opuesta; hombres y mujeres aparecían desde las calles y las viviendas, y decenas de resucitados se abalanzaron y cayeron enloquecida y violentamente sobre la muchedumbre de la plaza. En un instante reinó el caos y los cuatro fugitivos se quedaron petrificados ante el horror de la escena. Luchando, arañando, mordiendo, golpeando, los resucitados se atacaban entre sí, y los cuatro testigos se estremecieron al ver a hombres y mujeres sin brazos o manos, con rostros deformes convertidos en amasijos de carne, cuerpos cercenados, descuartizados y desgarrados, aún saltando y brincando de un lado a otro, aún luchando totalmente inconscientes de sus terribles heridas… Al ser inmortales, nada podía destruirlos.
     Sin prestar ninguna atención a los cuerpos muertos que no habían sido resucitados, la turba violenta se balanceaba de un lado para otro, mientras que de tanto en tanto (y el doctor Farnham y sus hombres sintieron que se les revolvía el estómago ante la visión) algún hombre o mujer jadeante se apartaba de la horda apisonadora y, saltando como una bestia sobre los cadáveres pisoteados, desgarraba y devoraba su carne.”



Ilustración original para el cuento de arriba que apareció en su edición en pulp.

miércoles, 27 de enero de 2021

Stuart Gordon para toda la familia.

 


      En 1988 Stuart Gordon con solo 3 películas de terror a su haber, ya era un consagrado director del género gracias a sus cintas que le dieron la fama, dos revisiones particulares de la narrativa lovecrafniana (Reanimator y From Beyond) y una especie de cuento de hadas en temática adulta (Dolls); cintas caracterizadas por su gráfica violencia, escenas de sexo algo adelantadas a su época y un humor corrosivo que en su mezcla eran una clara declaración de amor hacia los clásicos, al género y orientadas sin dudas a un público adulto, que deseaba ver algo más elaborado en pantalla que la trillada obra slasher que estaba de moda desde hace rato.  La verdad es que al mirar todo su trabajo hacia atrás, queda de manifiesto que orientó por completo su filmografía a las producciones para gente con “criterio formado” (o “deformado” según se le considere), puesto que ni siquiera sus dramas escapan a las características y leiv motivs que eran de su interés.  Sin embargo, ese año fue llamado por una poderosa empresa farmacéutica, Triaminic, para realizar un cortometraje infantil, de tipo pedagógico, el cual sería distribuido en VHS como regalo a su público objetivo y es así cómo salió por entero de su creatividad Kid Safe: The Video, título bizarro con el cual ahora sí que cierro mi paseo por la carrera de tan querido cineasta.
     En casi media hora de metraje asistimos a la “espantosa” noche de una niña que se queda sola en casa, quien debido a su ineptitud y miedo pasa por varias situaciones de peligro, que en el mundo real provocarían su muerte o alguna otra consecuencia de gravedad para su salud (como subirse a muebles altos para sacar objetos, tomar alcohol, tocar cosas calientes con las manos sin protección, etc.).  La llegada de 3 adultos provenientes de distintas áreas sobre el bienestar público, una paramédico, un policía y un bombero, permitirán que la chica no solo se sienta mejor, sino que aprenda varias lecciones sobre cómo enfrentar una situación de este tipo y entre ellas que no debe recibir a extraños en el hogar, menos si no hay grandes en casa.
     La chica está interpretada por una mujer mayor, vestida y arreglada para representar tal papel, quien lo realiza a la manera de una artista de comedia física, exagerando la torpeza de su personaje con los golpes y chascarros que pasa, de modo de hacer reír a la audiencia infantil y que a la par debe aprender junto a ella, las lecciones de lo que no se debe hacer en tales casos.  Que no hayan ocupado para el rol anterior a una niña pequeña, al parecer fue un tema legal, cosa rara si se recuerda todos los ejemplos de histriones menores de edad en papeles de gran dramatismo; igual nunca deja de ser gracioso ver a mayores haciéndose pasar por chiquillos. Por otro lado, los adultos y figuras de autoridad se muestran amables y preocupados para despertar el aprecio a las instituciones que representan y que no quede duda de que sus consejos hay que llevarlos a la práctica.
    El ambiente en el que transcurre la historia es el interior de la típica vivienda gringa, que vemos en las obras de Estados Unidos, pero para resaltar el mensaje que desea entregar esta pieza escrita y dirigida por el propio Stuart Gordon, tenemos recursos prestados de su trabajo como autor de terror y del estilo que ha seguido, tales como el ruido de la tormenta, sombras varias, siluetas aterradoras, luces estrambóticas, entre otros.  El miedo es necesario para darle su sentido a estas piezas de tipo moralizante, algo que muy bien sabe nuestro artista y por ello comienza y cierra este cortometraje una variante del conde Drácula (a manera de anfitrión de los cómics tipo Cuentos de la Cripta), así como unos cuantos monstruos clásicos más que harán su aparición hacia el final.  Tampoco debemos dejar de lado su inteligente uso del humor negro, siendo uno de sus mejores momentos en este caso, cuando la protagonista intenta ver tele para tranquilizarse y lo que sintoniza la espanta aún mucho más. Hay entre medio una ridícula y aun así simpática coreografía con canto, que rematan este “trabajo a pedido” y el cual para el seguidor de la filmografía de Gordon resulta curioso apreciar.
     Interesante resulta ser que el resto de los personajes, los tres adultos que intervienen en la trama, cada uno representa la diversidad propia de un lugar como USA, ya que tenemos acá a la mujer que es de origen asiático, a un afroamericano y a un “blanco” (si bien este último
no rubio e incluso con unos kilos de más), algo que acá se aprecia natural y no forzado como hoy en día está pasando con buena parte de las producciones para las pantallas chica y grande, que ya se les ha pasado la mano con su absurdo sentido de lo que es “políticamente correcto”; teniendo en cuenta la época en la que se realizó esta obra, un detalle así no se nos puede escapar y hay que celebrarlo.
    Por último, que el director haya hecho algo como esto no es tan descabellado, si se piensa que al año siguiente se estrenó la muy divertida Querida encogí a los Niños de Disney, sobre un guión suyo en colaboración a su amigo Brian Yuzna.
    Atentos al guiño a la mentada cinta suya sobre las muñequitas con vida propia.


                    He aquí el corto para ustedes, que solo gracias a la magia de YouTube pude conseguir 
                                                              y se los comparto con alegría.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Una pieza única en la filmografía de Stuart Gordon.



     Entre todo lo que filmó nuestro querido director, películas de horror, ciencia ficción, drama y thriller, existe una cinta muy especial y que pese a la excelente crítica que posee y respuesta del público en su tiempo, hoy es un filme desconocido por muchos de sus seguidores y también entre los amantes del buen cine en general.  Me estoy refiriendo a The Wonderful Ice Cream Suit  (El Maravilloso Traje de Helado en su traducción literal, que ignoro si le habrán puesto otro nombre para el público de habla hispana).  Es más, si no fuera por el “oráculo” de Wikipedia no sabría de su existencia, que solo me enteré de esta pieza cuando estuve investigando sobre la filmografía de Gordon con la intención de homenajearlo tras su triste deceso.
     La cinta data de 1998 y es nada menos que una producción realizada al amparo de Disney, bajo su sello de Touchstone Pictures, así que posee un carácter familiar y bien corresponde al único título del artista con estas características.  Es claramente una película por encargo, pero hecha con gran profesionalismo por parte del director, quien una vez más nos demuestra su versatilidad al llevar a cabo este trabajo; más encima, contó con un reparto de lujo, por no mencionar al genio detrás de la historia: nada menos que el maestro Ray Bradbury.
     Sobre un cuento del mismo escritor que se encargó de realizar el libreto, historia ya llevada con anticipación al cine y al teatro, siendo que el propio Stuart Gordon incluso llevó a las tablas esta obra, corresponde a una comedia con elementos de musical y una pizca de fantasía; pese a todo, el filme transcurre en medio de un escenario urbano, realista y actual para cuando fue llevada a cabo.  La verdad es que hay un montón de detalles interesantes a la hora de apreciar esta joyita, en la práctica inencontrable, que solo gracias a los profundos sondeos en la Red de mi amigo Ricardo Ruiz, pude conseguir y ver, siendo que más encima la copia que conseguimos es del VHS y solo está en inglés… No obstante, aún así la pude disfrutar mucho, incluso emocionarme y eso que apenas sé la lengua de Shakespeare.
     La trama gira en torno a 5 hombres muy diferentes entre sí, quienes comparten en una primera instancia dos detalles bastante curiosos: miden y pesan lo mismo.  Uno de ellos tiene la loca ocurrencia de que si juntan dinero entre todos, pueden comprarse un estupendo y precioso traje hecho a mano, con el cual sus vidas pueden cambiar para mejor; el uso de su indumentaria se lo turnarán una noche a la semana, si bien para probar sus virtudes y de puro entusiasmo, la primera noche cada uno de ellos lo llevará durante una hora.  Tras esta loca idea salida de la mente de Bradbury, tan bien llevada a cabo por el equipo de actores y director en conjunto, lo mejor será nuestro atestiguamiento de lo que pasan sus dueños durante sus turnos y en especial el magnífico final que nos sacará tanto sonrisas, risas y más de un nudo en la garganta en muchos casos.
     Una de las virtudes de esta producción, corresponde al variopinto grupo de protagonistas, todos ellos interpretados por tremendos actores.
     En primer lugar tenemos a Joe Montegna, quien está a cargo de Gómez, el hombre que idea todo el plan para lograr esta extraña empresa y unir a gente que hasta antes de esto ni se conocían en su mayoría.  De apariencia mafiosa, tiene una razón oculta para perpetuar su idea, aunque, tal como los otros hombres que lo acompañan, en el fondo es un tipo noble.  Cabe mencionar que Montegna es amigo de juventud de Stuart Gordon, con quien ya había trabajado en teatro y el cual con gusto posteriormente tuvo un pequeño papel en una de sus mejores películas: Edmond.
      Un actor tan grande como el anterior, Edward James Olmos (¡Ídolo!), encarna a mi personaje favorito, el excéntrico vagabundo Vámonos, un hombre que anda lleno de mugre y que en su aspecto y caracterización nos hace sorprendernos bastante al saber quién está bajo esa imagen, una vez que aparece más “presentable”.   Mucho nos alegran sus locuras, aunque lo mejor de este sujeto viene a ser, sin dudas, su alegría y en especial su carácter más maravilloso.
       El joven Martínez está a cargo de Clifton Collins Jr., otro histrión de talento con el cual el buen director se dio el gusto de volver a trabajar, tras tenerlo en un papel secundario en la muy entretenida La Fortaleza.  Es un muchacho desempleado que está enamorado de su vecina, quien ni sabe de su existencia.  Cabe mencionar que la cinta comienza con este, de modo que bien se podría decirse que su rol cumple la función de representarnos como el sujeto común, que se encuentra ante lo extraordinario y de ese modo logramos apreciar el cambio por el que pasa al conocer a sus nuevos compañeros y usar el mágico traje.
      El guapísimo Esai Morales es Domínguez, un cantante callejero que pese a cumplir con el estereotipo de latín lover, es como el resto de sus amigos un hombre sensible y amistoso, quien luego nos demostrará que en ningún momento trata a las damas como una conquista más, sino que las respeta por sobre todo.
     Por último, está el mayor del grupo, Villanazul, un intelectual que al parecer conoce desde antes a Gómez.  De intereses sociales, posee una labia magnífica y el segmento dedicado a su hora con el traje es tal vez el más bello de todos.  Su rol está a cargo de Gregory Sierra, otro actor con un enorme repertorio en cine, televisión y teatro.
     El filme resulta estar lleno de valores a considerar, empezando por el tema de la fraternidad masculina que une a sus protagonistas, quienes tan solo por todo lo que pasan esa noche especial juntos, terminan dándonos una lección de lealtad que nos mueve a seguir su ejemplo.  Por otro lado, la esperanza también cumple un papel valioso, que estamos hablando de personajes pobres que buscan mejorar su existencia, trabajando en equipo y solidarizando, viendo detrás de esto el tema de la resiliencia al superar todos los personajes su circunstancia, a través de la actitud positiva que tienen; es cierto que no consiguen verdaderos bienes materiales, ni mejoran económicamente sus vidas hasta donde lo podemos ver, pero tras el poético final queda la certeza de que su futuro será mejor, ahora que se tienen entre sí y saben que querer es poder.
     Cabe destacar la ambientación del largometraje, que transcurre en un barrio gringo poblado por ciudadanos de origen mexicano; es así que la rica cultura del país azteca se puede apreciar por medio de su música (los infaltables mariachis), vestimentas, costumbres y el lenguaje español que se escucha en más de una ocasión.  Los preciosos murales que abundan por sus calles poseen un papel importante, tanto al ilustrar la misma historia y rasgos del pueblo mexicano, como en el apartado dedicado a Gómez.
     Por último, esta película no fue estrenada en cines y salió directamente al video casero (VHS en su momento para alquiler por lo general) y sin embargo fue nominada al menos a 3 certámenes distintos, incluyendo uno por sus preciosos créditos de apertura y otro al mejor Director, el cual ganó en Fansporto.
     Y con este post termino no solo mi revisión de la carrera de Stuart Gordon, tremendo director que tristemente nos dejó este desgraciado año de 2020, sino que esta temporada que ya termina (¡Por fin!).  No pude conseguirme la primera cinta del realizador, Bleacher Bums (1979) y de la que nada sé.  Para enero de 2021 hablaré de Kid Safe: The Video (1988), que gracias a la magia de YouTube acabo de encontrar recién, así que en contra de lo que pensaba hasta unos minutos atrás, la presente no será mi última entrada dedicada al artista que he querido homenajear con estos textos. Hasta la próxima.


                                                                                  Tráiler.

domingo, 29 de noviembre de 2020

El aporte de Stuart Gordon a la televisión.


     Dentro de su destacada carrera como director, el tristemente fallecido Stuart Gordon (una de las primeras queridas celebridades que se llevó este maldito 2020) hizo tanto cine de terror, como de ciencia ficción, drama, thriller y hasta una comedia con elementos fantásticos.  Asimismo, participó en la pantalla chica con nada menos que 4 aportes, los que incluyen una película y tres mediometrajes y/o episodios para programas de horror antológicos.  Cuando ya estamos por terminar el año y mi revisión personal de su trabajo, que les estoy hablando de uno de mis cineastas favoritos, es el momento de hacer referencia a este apartado suyo dentro de una carrera tan memorable y es que bien merecen ser tenidas en cuenta, especialmente las últimas tres incursiones del realizador, que en sí mismas pueden ser consideradas como joyitas de la pantalla chica.
     Bueno, vamos por parte dijo Jack el Destripador:
 
1. Daugther of Darkness (Hija de las Tinieblas, 1990):
 
    Filmada nada menos que en Rumania, poco después del derrocamiento del dictador socialista  Nicolae Ceaușescu y cuando el país se estaba abriendo de nuevo al resto del mundo, se trata de una historia de vampiros y viejas castas ligadas justamente al país famoso por ser la patria donde nació y vivió Vlad Teples, la figura real en la que se inspiró Bram Stoker para escribir su famosa novela Drácula; del mismo modo, el libro está ambientado en buena parte de su extensión en la zona de Transilvania, por lo tanto este telefilme se aprovecha de tales detalles para contarnos un argumento que pudo tener mejor resultado, si lo hubiesen pulido más y no se notara tanto el escaso presupuesto.
    Una joven y bella mujer norteamericana realiza un viaje hasta Rumania, con la intención de averiguar más sobre su padre al que no lo conoció.  Como dice el dicho “ten cuidado con lo que deseas”, puesto que no solo consigue encontrarse con él, sino que descubre hechos macabros sobre su naturaleza y la herencia a la que ella misma pertenece.  Ayudada tanto por su progenitor, como por un guapo miembro de la embajada gringa, debe escapar de los hijos de la noche que desean tenerla para sí, ya que ella es la clave para la propia sobrevivencia del clan.
     Teniendo en su mayoría actores locales (entre los que se incluye un supuesto galán rumano que carece de todo sex-appeal), la producción tiene sus buenos momentos, no obstante se nota que se trata de una labor por encargo y es que bien puede considerarse como el único título olvidable en la filmografía de Stuart Gordon.  Me atrevo a afirmar lo anterior, puesto que se nota filmada con pocas ganas, ya que se pone aburrida en su mayor parte y pese a contar con nada menos que la participación estelar del legendario Anthonny Perkins (el asesino serial de la saga de Psicosis), hasta este mismo no da una buena actuación; cabe mencionar que al año siguiente nos dejó demasiado pronto, debido a una enfermedad que arrastraba hace tiempo, motivo que a lo mejor está detrás de su poco compromiso con el largometraje.
    Además de la mencionada estrella, participaron en esta obra los gringos Mia Sara y Jack Coleman, quienes tampoco brillaron, si bien el último muchos años después nos daría un gran trabajo en la recordada serie de ciencia ficción Héroes.
     Como es propio de las cintas de Stuart Gordon del género, acá encontramos su cuota de erotismo, sumado a uno que otro monstruo por ahí que no se aprecia mucho que digamos y su cuota de gore.  En todo caso, el guión corrió por parte de Andrew Laskos (supongo, rumano de nacionalidad), única vez en la que participó con el maestro y que se nota no hubo sintonía entre los artistas, a diferencia de los colaboradores habituales o más talentosos en otras creaciones de Gordon.


                                                                            Tráiler.

 2. Su genial paso por Maestros del Horror.
 
    En 2015 Showtime estrenó el proyecto para el TV cable de Mick Garris Masters of Horror.  Consistente en producciones originales del género de horror, reunió a un grupo increíble de directores consagrados como nunca antes se había visto dentro de un título cinematográfico o para la televisión (superando viejas leyendas como La Dimensión Desconocida y Galería Nocturna, que salvo honrosas excepciones no tuvieron detrás de las cámaras a tantos cineastas destacados); dicho programa, además, adaptó a varios autores clásicos de la literatura e incluso del cómic, si bien contó en algunos casos con guiones realizados en exclusiva para este espectáculo.   Manteniendo una producción impecable, digna de lo mejor del séptimo arte, a lo largo de dos temporadas, cada una con 13 historias autoconclusivas, se extendió por tres años dejando un legado imborrable (si no han visto este programa antológico y adoran asustarse… ¿Qué están esperando para hacerlo?).  Fue así que Stuart Gordon, amigo de su colega como el resto de los que aquí intervinieron, participó no solo para un puro episodio, sino que con dos, uno por temporada.
     La verdad es que ya hace rato le dediqué mis palabras a los dos títulos que hizo Gordon para Master of Horror, así que no ocuparé mucho tiempo en referirme de nuevo a ellos y si quieren profundizar más en mi opinión al respecto, les dejo los enlaces correspondientes. 


2.2. Dreams in the Witch-House (Los Sueños en la Casa de la Bruja):
 
    Basada en uno de los cuentos más famosos de Howard Phillps Lovecraft, uno de sus dos escritores predilectos, se trata de una puesta en escena sobrecogedora y que lleva nuevamente al llamado “Soñador de Providence” a una actualización que le hace rinde honor, como hace gráficas las pesadillas de este para sorprendernos con imágenes tan duras, algo que el propio Lovecraft no habría osado en ser tan literal en sus escritos.
     Un joven estudiante arrienda una espantosa habitación en un edificio deteriorado; teniendo de casero a un hombre muy poco agradable, a un anciano que sabe más de un secreto del lugar y a una preciosa madre sola con su hijo bebé, se encuentra con la mala suerte de que la construcción que habita es portal a un mundo aterrador y donde la bruja que le da nombre a la historia hace lo que quiere.  No siempre el bien gana y esta pieza en verdad muy recomendable nos lo deja claro, siempre y cuando no nos tapemos los ojos, que tal vez el director no había sido antes tan atroz salvo desde Castle Freak (que esta vez no tenemos su habitual humor negro, para aliviar la contundente digestión).


                                                                               Tráiler.

2.3. The Black Cat (El Gato Negro).
 
    Con su primer trabajo para Masters of Horrors Stuart Gordon dejó la vara muy alta y no solo para él mismo, sino que para el resto de sus compañeros.  Así fue que tal como en un momento fue el segundo en aportar para este programa, esta vez estuvo casi despidiendo la segunda y última partida del título en cuestión, que su versión del clásico de Edgar Allan Poe (su otro autor fetiche), fue exhibida en el lugar 11 de las 13 historias que componen esta segunda tanda.
     En verdad ver su adaptación del célebre cuento deja claro el amor hacia el artista que inspiró esta pesadilla y otras más, puesto que el protagonista resulta ser el mismo Poe, de modo que se entrelazan en el guión la propia biografía del genio de las letras de Baltimore y los sucesos de su dichoso relato.  La miseria del artista y el mundo en el que vivió están muy bien retratados, pero así como hay oscuridad también hay luz y en ello radica el rasgo que más humaniza al protagonista, algo que deben descubrir por sí mismos quienes no han tenido la dicha de ver esta perla de la pantalla chica. 
    Momentos impactantes abundan como siempre en esta adaptación, que logra darle ese carácter sobrenatural y fatalista a la trama, pese a la ambientación realista y a ello se agrega  un clímax devastador.  No se puede dejar de destacar la estupenda personificación del camaleónico Jeffrey Combs como el mismísimo Poe, en uno de sus mejores papeles.


                                                                          Tráiler.

3. De regreso (y despedida) en Fear Itself.

 
    Ni corto, ni perezoso, Mick Garris tenía una carta bajo la manda cuando le cancelaron su anterior proyecto y de ese modo se fue a NBC con un nuevo producto de mismo estilo: Fear Itself (El Miedo Mismo), tomando como nombre una famosa cita del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y que dice: “The only thing we have to fear is fear itself” (“A lo único que hay que temer es al miedo mismo”) y que parece a los yanquis les gusta mucho, pues usaron esta misma expresión para un evento en Marvel Cómics.   Bien casi podríamos considerarla una tercera temporada de su predecesora, puesto que entre sus directores hay varios nombres que ya estuvieron en Master of Horror; solo que esta vez los guiones son por completo originales y la duración de sus historias es más breve y corresponde por lo general a los 40 minutos, mientras que su antecesora ocupaba cerca una  hora para las dulces pesadillas que nos regalaba.
    Eater (El Devorador) corresponde al quinto capítulo de los 13 que componen esta producción.  Coescrita por Richard Chizmar demostrándonos su talento para lo macabro, tiene como protagonista nada menos que a una joven y preciosa Elizabeth Moss en uno de sus primeros papeles (la protagonista de El Cuento de la Criada) y también a Pablo Schreiber haciendo un casi desagradable papel (el simpático leprechaun de Dioses Americanos). Así que todos estos nombres juntos ya hacen bastante atractivo de antemano el presente manjar, que más encima se trata del último regalo que nos dejó el artista, que me he dispuesto a homenajear por medio de estos posts.
     Un asesino serial de lo más raro llega a una penitenciaría en plena noche y entre los pocos policías que deben cuidarlo hasta que se lo lleven a una prisión o un lugar más seguro, se encuentra una policía novata adicta a las historias de terror; la muchacha es objeto de burla de sus compañeros, quienes demuestran su machismo con estas muestras de intolerancia solo porque ella es distinta (en un momento aparece leyendo nada menos que una revista Fangoria y estoy casi seguro que hay una alusión directa a Stephen King en los diálogos, pero el detalle se me escapa); sin embargo, justamente es esta particularidad suya la que la hace darse cuenta de que el prisionero es más de lo que aparenta, un brujo caníbal con poderes sobrenaturales. 
    Con un final sorprende que habla sobre los verdaderos actos de valor, sobreponiéndose al miedo, corresponde a otro trabajo de Gordon muy gore y con un villano espantoso, que provoca rechazo por su propia inhumanidad.


                                                                            Tráiler.

miércoles, 28 de octubre de 2020

El cine dramático de Stuart Gordon.


     El director del clásico del cine gore Reanimator, es mayormente conocido por sus filmes de horror y de ciencia ficción, habiendo adaptado además con gran éxito a los maestros de la narrativa breve de "miedo" Edgar Allan Poe y Howard Phillip Lovecraft; asimismo, incursionó en la televisión, por lo general en el mismo género que le dio fama y con todo lo que realizó bien fue capaz de mostrar un talento innato, que lejos iba más allá de la mera truculencia y los sustos...Fue así que en la última etapa de su filmografía, incursionó nada menos que en el cine dramático, con excelentes resultados y dando evidencia de su versatilidad para saltar de un estilo a otro con facilidad, si bien mirando con ojo atento las 3 joyitas que filmó, podemos encontrar puntos en común con su otro cine.

 1. Violencia:

     Desde los queridos ochenta y por medio de los filmes que realizó en aquellos años, Stuart Gordon nos impactó (y encantó) con escenas gráficas de violencia, donde no escatimaba en mostrar frente a la pantalla y con estupendos efectos de maquillaje y mecánicos, asesinatos, mutilaciones y confrontación física entre víctimas y victimarios; en aquellos casos se trataba de monstruos acosando a seres humanos, pero ahora por fin podemos ver en todo su esplendor que los verdadero monstruos somos nosotros, ya que en estas cintas que comenzamos a revisar ahora, son nuestros semejantes (claras representaciones de nosotros mismos, tal como aquellas atrocidades que vemos en sus películas de terror) quienes por opción propia y generalmente por placer cometen atrocidades con otras personas... Así que aquí veremos homicidios, torturas y actos sanguinarios de todo tipo, a través de los cuales la sangre corre como el agua por los ríos, por no mencionar la chorrera de tripas, sexos y demases que desfilarán frente a los ojos de los espectadores; por lo tanto, el viejo y querido Gordon no se ha ido, sino que evolucionó para gusto nuestro.

2. La oscuridad en el corazón del ser humano.

    Muy de la mano con lo anterior, nos encontramos con nuevas metáforas y ahora crudas en su realismo, sobre el mal que habita en nosotros mismos; por lo tanto en medio de estas historias, veremos a personajes que por elección propia han abrazado una vida llena de atrocidades, que aquí nos encontramos con mafiosos, drogadictos de la peor calaña, gente codiciosa dispuesta a cualquier cosa para conseguir lo que quiere y no recela en pasar a llevar a los demás para ello.  Pero lo más terrible de esta trilogía de fábulas para adultos, es que sus protagonistas no son en un principio malas personas, sino que van cayendo poco a poco en un pozo infernal producto de sus debilidades y, en un pequeño por ciento, debido a la mala suerte; por ende, queda demostrado que con facilidad casi cualquiera puede ser tentado por las más bajas pasiones y condenarse, ya que nos es inherente la duda, el miedo y todo tipo de debilidades que nos pueden derribarnos.

3. Erotismo.

    Desde que tuvimos el gusto de conocer gracias al mismo Gordon a su musa, la bella Barbara Crampton, nos sedujo mostrándonos estupendas mujeres no solo ligeras de ropa, sino que muchas veces con desnudos completos y/o en situaciones tan provocativas que de seguro más de alguien tuvo una que otra fantasía al respecto; por igual, tuvimos unas cuantas escenas de sexo, unas  más atrevidas que otras.  El lenguaje también puede ser muy sexual en muchos de los diálogos de los personajes, como bien podemos apreciar también en estos títulos que revisamos ahora y es que Eros y Thanos, desde los viejos mitos y en las historias clásicas se atraen y están muy relacionados, tal como veremos por medio de las desventuras de sus personajes, esclavizados por igual a través de su adicción al sexo. 

 4. Humor negro.

    Pareciera que no hay Gordon sin su cuota de comicidad, si bien en los largometrajes que nos acaparan la atención hoy, el humor responde a una representación del absurdo detrás de la vida de los personajes que conoceremos; es así que en algunos de los momentos más dramáticos propios de esta "trilogía" de la miseria humana, los protagonistas y otros actuarán no con la madurez propia de los hombres y mujeres sofisticados o "grandotes" que se supone que son, sino que los veremos haciendo o diciendo ridiculeces y al menos nos sacarán una sonrisa.

Las películas.

King of Ants (2003).

    Bajo un nombre tan ominoso (En español El Rey de las Hormigas), nos encontramos con la historia de un tipo joven y guapo, quien no pasa por su mejor momento; el hombre no es de "muchas luces" y solo consigue trabajos esporádicos, hasta que un colega ocasional y supuestamente buena persona le ofrece una manera fácil de ganar buen dinero.  El individuo no sabe en lo que se está metiendo, pues se está involucrando nada menos que con unos mafiosos y quienes lo usarán para sus propósitos, sin importarle realmente arrastrarlo consigo a la condenación. 

     Entre medio de la trama, tenemos a un personaje de lo más corriente abriendo una Caja de Pandora de la cual resulta imposible deshacerse, una situación que termina por transformarlo y sacar lo peor de sí, pese a que no comparte con sus nuevos socios el gusto por hacer daño a los demás; sin embargo, luego se introduce el tema de la venganza, una que incluso podemos llegar a justificar, sumándose a ello una historia de amor condenado que convierte esta pieza en una tragedia griega moderna.

    Sumado a la violencia explícita de esta cinta, llama la atención que por primera vez y única en su carrera como director, Stuart Gordon dirige ahora la cámara no en centrarse en la espectacularidad de la desnudez femenina, sino que se detiene en la belleza del desgraciado protagonista con una sensibilidad inesperada.

      El nombre de esta producción atiende, sin dudas a la fatalidad del ser humano que en esta ocasión nos presenta a un protagonista tan insignificante, que primero se comporta como un idiota al dejarse llevar por los villanos de turno y que luego termina sus días sumido en una existencia más vacía que nunca (un animal insignificante entre tantos otros como él).

    Como dato curioso, el filme fue producido por The Asylum, una empresa "famosa" por su cine de bajo presupuesto dedicada a realizar filmes desechables, versionando grandes éxitos de Hollywood; quizás imitando la pobre factura de la mayoría de sus títulos, el maestro usó algunas tomas  que podrían ser consideradas como "toscas" y/o poco profesionales, a diferencia del cine con el cual nos sorprendió en otras ocasiones.


                                                                          Tráiler.

 Edmond (2005).


    Sobre una pieza teatral de David Mamet y con guión de él mismo, importante dramaturgo amigo suyo y con el que trabajó Gordon al principio de sus carreras, viene a ser una de las mejores obras del director.   Por otro lado, tanto en esta película, como en la que le viene a continuación, el realizador se dio el gusto de dirigir a importantes actores que no son habituales al cine de terror; es así que esta vez el protagonismo se centra en un tremendo actor como lo es William H. Macy y en breves papeles aparecen otros talentos como Joe Montegna (con quien hizo teatro en su juventud y filmó la comedia The Wonderful Ice Cream Suit) y Mena Suvari; asimismo, siempre agradecido de sus viejos camaradas, le concedió por igual un pequeño e interesante papel a su histrión fetiche Jeffrey Combs (¡Siempre tan camaleónico!).

     A diferencia del largometraje anterior, acá el protagonista es un sujeto acaudalado, con una vida exitosa y quien de un momento a otro decide renunciar a todo para "buscarse" a sí mismo.  En solo una noche echa a la borda todos sus logros y va cometiendo un error tras otro, cada uno más atroz, hasta que termina su vida en el hoyo más profundo.

      El protagonista es un idiota y pareciera ser alguien incapaz de ponerse en el lugar del otro, hasta que su voluntad de "basura blanca" es subyugada por un miembro de la comunidad que tanto despreció y solo entonces parece conseguir la paz que tanto buscaba a su manera (pero de manera equivocada).  Sus reacciones son tan patéticas frente a lo que le pasa, que resulta fácil incomodarse, aunque también reírse de tanta estupidez...y, sin embargo, estamos presenciando la caída de un hombre que representa la fragilidad del aparente superior Estados Unidos capitalista blanco y pese al ambiente casi surrealista con lo que se impregna todo, no deja de ser una historia terrible por el descenso infernal que presenciamos.  Sobre todo esto, la actuación de William H. Macy es para aplaudir y es un placer ver cómo es capaz de expresar tanto con sus gestos faciales y corporales.

     La cinta trata varios temas interesantes: por un lado podemos hablar de la soledad e infelicidad de la gente misma, que pese a tenerlo todo no está a gusto con lo que tiene y es, de modo que vive en la apariencia; no hay verdadera comunicación entre las personas y solo consigue algo parecido a este último, el protagonista luego de aceptar la humillación y ser usado como objeto, tal como él lo hizo con otros antes del final de todo.  Aunque parezca increíble, si bien corresponde a algo muy propio de la moral gringa, las únicas figuras de luz en esta perlita del cine (que sin dudas merece ser descubierta y compartida por quienes adoran el buen séptimo arte), tienen relación con la religión y la ley, instituciones sagradas para millones en medio de un mundo caótico.

     Los diálogos son magníficos y no cabe duda de que estamos frente a un Stuart Gordon en su máxima expresión, quien no necesita monstruos viscosos para sobreponernos y acaparar nuestra atención


                                                                             Tráiler.

 Stuck (2007).


     Bajo el nombre de Atascada o Atascado traducido a nuestra lengua (puesto que en su lengua original es una palabra neutra y que atiende a las circunstancias de sus dos protagonistas: una mujer y un hombre), está basada en un hecho real criminal ocurrido, como no, en USA.

    Una joven y hermosa enfermera de aparentemente vida perfecta (quien no deja de recordarnos al desdichado Edmond), en un desliz azaroso o producto de su propia podredumbre que poco a poco se nos va revelando, somete a un hombre inocente a un horrible tormento.  La fémina se niega a aceptar que está mal y esconde su yerro de manera espantosa, negando los derechos de su víctima y que antes tanto defendió supuestamente entre sus pacientes. 

    Por otro lado, el coprotagonista debe hacer lo posible por escapar de su situación y en ello se contrapone por completo su voluntad de vivir y circunstancias en general, a quien se ha transformado en su atormentadora.

    Considerando todo lo que pasa y de lo que trata este altamente recomendable filme, nos encontramos acá por igual con una producción profundamente moralista (tal como en muchas de las cintas de horror de nuestro director), donde los "malos' reciben un castigo por sus actos y no se deja de celebrar valores tales como la compasión y el apego a la vida, por no mencionar la idea de la justicia (si bien esta en un plano más arcaico, que "legal" y/o "civilizado").

    Lo que bajo la mano de otro artista podría ser una historia con menos aristas, acá resulta ser una feroz crítica social acerca del cinismo del ser humano y que desnuda los pecados de la supuesta imagen hermosa de una comunidad como la gringa.  La desprotección de los más humildes, la solidaridad entre los mismos considerados como ciudadanos de baja categoría y la falta de valores y/o inconsecuencia, se presentan en esta cinta considerada como una de las más sobresalientes en el año en que se estrenó.

    En los papeles principales encontramos otra vez a la bella Mena Suvari, quien quiso volver a trabajar con Stuart Gordon y lo llamó para dirigirla ahora en un principal y el por igual talentoso Stephen Rea, que nos vuelve a deleitar con sus intervenciones frente a la cámara.


                                                                             Tráiler.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...