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martes, 1 de noviembre de 2022

¡Zombies para tod@s! (III y final)

Zombies Post-Romero.
 
    La famosa película que consagró a George Romero, su opera prima La Noche de los Muertos Vivientes de 1968, no solo llevó a la cultura popular con gran difusión al monstruo "impersonal" y profundamente simbólico del zombi; sino que más encima le otorgó una nueva dimensión, al quitarle su carácter sobrenatural y llevarlo a los terrenos de la ciencia ficción apocalíptica.  Producto de una mutación, debido a la contaminación y/o de una infección por motivos varios (virus natural, arma biológica, parásitos, extraterrestres), pese a su popularidad dentro del séptimo arte y luego otros medios tales como la televisión, los cómics y en especial los videojuegos, tardó un resto de tiempo en cobrar su espacio dentro de la literatura.  Primero apareció en unas cuantas novelas aisladas y luego, a través de cuentos en numerosas antologías fue cobrando su propio espacio; de este modo, gracias a ellas, fue posible a sus autores explotar al máximo las posibilidades de un tema tan rico en alternativas.  Por lo tanto, la última tanda de relatos de esta colección, dan cuenta de ello y vaya que se nota.
 
9. Dios salve a la Reina (John Skipp & Marc Levinthal).
 
    Ambientado nada menos que en Inglaterra, tras el llamado "Apocalipsis Zombie", esta historia se encuentra dividida en 3 partes (El Chico, La Familia Real y Los Muertos respectivamente). En ella se siguen justamente los pasos del primero, tras ser rescatado de su vida en la calle y llevado, nada menos, que al supuesto último vestigio de humanidad con todos sus lujos.  Paralelamente a esto, vamos leyendo el diario de vida del otro protagonista, un hombre mayor y de autoridad, que en circunstancias muy particulares ha unido su vida al anterior.
    La crítica social tan cara a los zombies romerianos (¿Habré inventado yo ese adjetivo?) y a muchas de las cintas que le siguieron, en el tono más oscuro posible, se nota claramente en este muy sangriento (y erótico) cuento.  De tal modo, se hace un paralelo entre los muertos vivientes y la realeza; esta última, como una tradición que para muchos ya está rancia, por no mencionar su propia corrupción y que posee más de un ejemplo en la vida real.
   Por cierto: Atentos a la noción de la zombificación, como una especie de evolución e interesante concepto, que recuerdo solo haberlo apreciado antes en la novela Cell de Stephen King.
 
    “Y así se dirigieron al Londres de los no muertos.
     Mientras el putrefacto proletariado los cercaba.
     Casi al mismo tiempo que las puertas se cerraron tras ellos, los soldados comenzaron a morir. Había demasiados cuerpos en un área muy reducida, y la procesión se movía demasiado lentamente. Incluso bajo la ensordecedora batería de fuego, los muertos seguían aproximándose.
     El chico vio miembros que volaban por los aires, torsos vacíos, huesos en llamas. Y aun así los muertos seguían acercándose. Se pisaban unos a otros, pasando sobre sus camaradas abatidos. Se levantaban. Y continuaban aproximándose.
     Había cinco soldados apelotonados a la derecha del chico, manteniendo el paso del carruaje mientras disparaban sin cesar. Pero uno de los hombres quedó un poco rezagado del grupo, moviéndose hacia los lados y disparando en todo momento con el rifle de asalto.
     Una monja en llamas se abalanzó sobre él desde un lateral, agarrando el cañón del rifle mientras le echaba las manos a la cara. El hombre se giró para quitársela de encima, pero en ese momento el cadáver de un jugador de rugby le bloqueó el paso. El soldado soltó el arma demasiado tarde, varias manos le arañaban ya el rostro al tiempo que caía hacia atrás. La monja y el jugador de rugby lo inmovilizaron sobre la calzada, despedazándolo mientras los tres eran engullidos por las llamas.
    —¡Sigan moviéndose! —gritó el jefe del pelotón, disparando a la muchedumbre —. ¡Sigan moviéndose, lentos pero sin pausa! ¿Lentos pero sin pausa?
     El chico miró a Hallam, pensando con tanta intensidad en esa orden que hizo pestañear al obispo. ¿LENTOS PERO SIN PAUSA?
     A la izquierda del carruaje del obispo, dos zombis acorralaron a un guapo y joven soldado contra la portezuela del vehículo. La chaqueta se le quedó enganchada en el pomo, arrastrándolo mientras los muertos lo asaltaban a mordisco limpio. El soldado gritó y logró embutir su revólver en la cuenca del ojo izquierdo del ama de casa que tenía enganchada en la garganta. La muerta cayó hacia atrás cuando le disparó, llevándose la laringe del soldado entre los dientes. La sangre salió a presión. Los otros zombis siguieron mordiéndole, desgarrándole la mejilla y reconcomiéndole el rostro hasta alcanzar los labios.”

Una de las novelas recomendadas por el antologista...
¡Y pensar que la tuve varias veces en mis manos y la desprecié a priori!
 
10. Zaambi (Terry y Cristopher Morgan).
 
   Ambientada supuestamente en el Japón Feudal, sigue a un grupo de samuráis; su principal misión es la de acabar con los llamados "Venerados Muertos" y de ese modo darles paz a sus almas en pena. De esa manera, consiguen salvar a la gente de sus mortales ataques y/o que se conviertan en otros de la misma especie. Como sucede en las culturas orientales, resulta todo un honor "despachar" a los "zaambi" (entre japoneses y otros orientales no existe la idea de "enemigo", como sucede con los occidentales y lo más cercano es a ello es el "rival", a quien se le respeta y trata como a un igual).
    Narrada en primera persona, su protagonista es un chico saliendo de la adolescencia, quien desea seguir los pasos de su heroico padre, quien oficia la labor mencionada.  La primera parte, llena de optimismo pese al "apocalipsis zombie", que acá tiene una leve explicación cuasi mitológica, nos cuenta de la dura prueba para volverse un defensor y guerrero.  Con posterioridad, el mundo se va poniendo más oscuro, a medida que los muertos vivientes van ganando terreno.
    El inesperado final, agrega una exquisita dosis de fantasía y al más puro estilo manganime, lo que hace de este relato algo muy distinto, al resto de los títulos que lo acompañan en la presente antología.
 
    “Kenji-Tango y yo luchamos duramente, uno al lado del otro, compitiendo fieramente entre nosotros. Acababa de decapitar a un zaambi a mi izquierda, y me preparaba para hacer lo mismo con otro que se estaba dando un banquete con sus propias vísceras, cuando me golpearon por detrás. Yo había dado por sentado que nuestro círculo defensivo tan sólo había menguado, hasta que me giré y mi rostro quedó a una distancia menor que el grosor de un pelo de la boca chasqueante del zaambi despellejado que había sido abatido antes.
     —¡Esto es imposible! ¡Los matamos y regresan para seguir luchando! ¡Encontrad una salida o nos masacrarán!
     Estas palabras fueron pronunciadas por Dogen, quizás el chico más fuerte de nuestro grupo. Había despejado una vía a través de los zaambis lo suficientemente grande para escapar del círculo iluminado. Cuatro chicos, incluyendo a Dogen, se quedaron al borde de la zona alumbrada y se dispusieron a correr hacia la oscuridad.
      —Venid vosotros dos —gritó Dogen—. ¡Estaremos más seguros cuantos más seamos!
      —¡No, a la oscuridad no! —le contesté gritando—. ¡Podría haber cientos de ellos más allá de la luz, listos para apresarte tras haber oído tus gritos! ¡Permaneced donde podamos ver acercarse al enemigo!
    —No regresaré a salvar vuestras estúpidas almas —dijo Dogen mientras corría alejándose de la luz. Los otros dos chicos le siguieron, pero el tercero, Gen, se volvió para mirarnos indeciso y luego se giró para seguir a los otros. Pero era demasiado tarde. El camino que Dogen había abierto estaba ahora bloqueado por nuevas tropas de zaambis. Gen intentó correr hacia nosotros, pero le agarraron por las piernas. Dejó caer su eskrima y arañó el suelo con las manos, ensangrentándose los dedos en un desesperado intento por evitar ser sacado a rastras. Recogí su espada mientras él se esfumaba en la oscuridad.
 
11. Amados Muertos (Ian McDowell).
 
   Volvemos al horror moderno más duro, con la típica crítica social y el fatalismo de muchas de las historias de zombies modernas.
    Los muertos vivientes son una realidad controlada por medidas drásticas, de modo que no son una amenaza; no obstante, cualquier persona puede volverse un zombie tras morir, de modo que hay que actuar de inmediato para evitarlo y que de ese modo el mundo siga su curso "normal".
    El protagonista, fue un connotado maestro de los efectos especiales en filmes de terror, pero ahora que ya no se hacen ese tipo de cintas (debido a que la actual situación, le quitó su elemento "especial" a la muerte); en su presente apenas sobrevive, realizando trabajos ilegales para una empresa llamada La Juguetería, de más que dudosa reputación.
   Sumido en una relación tóxica, se ve obligado a recurrir a los mismos servicios que detesta, con devastadoras consecuencias.  En este caso los drogadictos mantienen una clara semejanza con los muertos vivientes.
    Se trata de un relato apto, solo para personas con "criterio masturbado", pues no elude tabúes y es muy gráfico a la hora de representar lo más turbio de nuestra humanidad.
    Por último, destacables sus alusiones directas e indirectas a la cultura pop, en materia de cine, televisión y música (Clive Barker y Star Trek también están presentes por acá).
 
    “Mientras ajustaba la posición de la oscilante cabeza, uno de los cables se soltó. No debería haber ocurrido, pero ocurrió. El circuito se rompió e inmediatamente el cadáver comenzó a retorcerse como una trucha en tierra firme, haciendo que todos los tubos de suministro salieran volando. A continuación se sentó, chorreando escayola fresca y con los pechos balanceándose sobre el arrugado ombligo, y abrió sus ojos lechosos. Los labios amoratados se replegaron hacia atrás, dejando al aire unas encías grises y unos dientes incongruentemente blancos, y se oyó un sonido de gas liberado en su interior. Retrocedió, intentando apartarse mientras ella bajaba de la mesa y se abalanzaba hacia él a trompicones, con los brazos y manos extendidos, todavía con las brillantes uñas postizas y chasqueando los blancos dientes. Disponía de lo que la plantilla del departamento de zombis de La Juguetería denominaba un Aturdidor, una combinación de pistola de clavos y picana de ganado que supuestamente podía someterla sin causarle daño permanente, pero estaba en el otro extremo de la mesa de trabajo, y la zombi se interponía entre él y la pistola. Había sido un idiota dejándola fuera de su alcance, pero nunca antes se había aflojado un cable, nunca en todos los años que llevaba preparando fiambres. De hecho, era la primera vez que veía un fiambre en movimiento, y comenzó a sentir pánico.
     A pesar de su fofa voluptuosidad, era apenas más grande que un niño; no debería tener problemas para controlarla, pero no se atrevía a arriesgarse a que le arañase o mordiese. Optó por golpearla, con contundencia y lanzando todo su peso en el puñetazo —de la misma forma que había querido golpear a Marta cuando amenazó con abandonarle—, y después le propinó una patada en su rechoncha cadera, haciéndola rodar hasta caer de bruces en el suelo con el enorme trasero levantado en pompa, manchado con sangre corrupta. Y de nuevo se sintió avergonzado por verla en esa tesitura.”
 
12. Conexiones (Simon McCaffery)
 
     También narrado en primera persona, se trata de un cuento que hace una mirada por completo original al tema, por tratar desde un punto de vista diferente la amenaza zombie.
    Como en el caso anterior, el regreso de los muertos ha sido controlado, aunque hasta cierto punto y de ese modo el protagonista y su hijo, se encuentran entre los privilegiados que pueden optar a cierta seguridad.  No obstante, el niño no es "normal"; de modo que el preocupado progenitor, debe ingeniárselas para darle seguridad extra en un mundo tan peligroso.
    Plausible resulta ser cómo el autor, establece una especie de paralelo entre el temor que proyectan los zombis y su rareza, con la de condiciones reales con las cuales hoy en día vivimos (concepto clave: espectro autista), unos aceptándolas más que otros y que deben adaptarse a tales situaciones.
   Tras el recordado relato que da nombre a esta antología, esta es la única historia que nos muestra el valor del amor, paternal más encima, para enfrentar al mal.
 
    “Una figura avanza tambaleándose y se coloca en la trayectoria del Taurus. Una mujer, joven y sola. Hundo el pie en los frenos, abro la puerta del conductor y miro a todos lados rápidamente. Primero, para asegurarme de que está sola; algunos cazan por instinto en manadas y utilizan cebos. Y si una pandilla de no muertos no se abalanza sobre ti, un convoy de Guardias de gatillo fácil siempre puede rematar la faena y darte pasaporte.
    La calle está vacía. Salgo deslizándome por el asiento y dejo el motor del Taurus encendido.
    De inmediato, la mujer se gira atolondradamente hacia mí, como si se orientase con un tosco radar orgánico o tropismo. Su piel está pálida, pero aún no ha comenzado a pudrirse, y su paso aún no se ha convertido en el deambular mecánico y rígido que aparece con el paso del tiempo y un mayor deterioro. Ésta acaba de comenzar a vagar sonámbula. Servirá.
    Me acerco a ella, intentando mirar en todas direcciones al mismo tiempo. Pero la muerta y yo estamos a solas.
    Echo un vistazo a su cuerpo buscando la herida mortal con ojo clínico. La única herida visible es un cráter de carne poco profundo y descolorido que le falta en el brazo izquierdo, bajo el codo… probablemente un mordisco. Es así de fácil; en cuanto el virus infeccioso penetra en la sangre actúa rápidamente. No existe herida no mortal o antídoto. Probablemente estaría luchando contra uno o más de ellos y se descuidó, o simplemente tuvo mala suerte. Escapó, pero sólo para sucumbir al virus de seis a doce horas más tarde. Por supuesto la muerte no le iba a impedir seguir infectando a otros. Irónicamente bautizada PAP por el Centro de Control de Epidemias, la Plaga Ambulante Postmortem hace parecer al VIH un simple resfriado. La palabra zombi es tabú, muy políticamente incorrecta, mencionada tan sólo en los tabloides más rastreros que se venden junto a los cajeros de supermercados.
     Son lentos y sin intelecto, impulsados por un solo instinto primario: alimentarse. Me dirijo hacia ella, sacando la pistola de nueve milímetros de mi chaqueta. Sus ojos verdes están fijos y dilatados. Vacíos, como los de una muñeca. La puesta de sol rosada a nuestras espaldas incendia su desaliñado cabello rubio cobrizo.
     Coloco el cañón de la pistola contra su frente justo en el momento en que sus brazos estirados se cierran alrededor de mi cuerpo en un impaciente abrazo de planta carnívora. Intento no pensar en Shelly cuando aprieto el gatillo.”
 
13. ¡Levantaos! (Jay Alamares).
 
    Una antología como esta, debiera acabar con broche de oro, luego de tantas joyitas concedidas, pero lamentablemente no es así y bien puedo decir con decepción que este es el texto más débil de todos y menos ingenioso.  Se supone que para esta última parte del libro, Jesús Palacios escogió lo mejor de una actual colección gringa (tal como afirma en el apartado, dedicado a analizar los "zombis post-romero" y presentar estos últimos cuatro cuentos); sin embargo, comparando este texto final con los anteriores y en especial con aquellos más gráficos, su trama dividida en dos focos argumentales resulta poco fluida y hasta aburrida.
    La guerra y el imperialismo (yanqui), llevan al inesperado nacimiento de un organismo capaz de crear mutaciones, entre otras espantosas situaciones.  Como bien sucede con sujetos inescrupulosos, que desean poder- pese a las buenas intenciones de algunos- los planes se desbancan y de ese modo tenemos acá el origen del desastre.
    Solo puedo destacar de este relato, el hecho de cierta habilidad que le conceden a los muertos vivientes y la idea de que tal vez todo suceda en una ucronía.
 
    “LA MUCHEDUMBRE QUE SE HABÍA ACERCADO comenzaba a padecer los efectos del gas verde en esos momentos. Se caían al suelo en grupo o individualmente. Se retorcían en arcadas y espasmos, allí tirados. Poco a poco, comenzaron a levantarse. El bidón explotó, y los restos putrefactos de dos guerrilleros vietnamitas se esparcieron por el suelo. Las moscas muertas atrapadas en inmensas telarañas en las esquinas de las ventanas se movían y zumbaban, y algunas lograron liberarse. Cientos de restos muertos, putrefactos y esqueléticos ratones y ratas, comenzaron a chillar y corretear por todos lados.
    Ness lo comprendió cuando lo vio. También él estaba muerto. Estaba muerto; pero, irónicamente, nunca se había sentido más vivo. Con todo ese coñazo de la muerte ya pasado, ahora todo le parecía fácil. Estaba más allá del bien y del mal. Gracias, Nietzsche, hermoso bastardo, ¡lo que escribiste era cierto! Ya había superado la muerte y ahora avanzaba a otro plano. Libre del trabajo, libre de las multas de tráfico y de las malas relaciones, o de cambiar una rueda pinchada. Estar muerto le estaba sentando de maravilla.
     Policías con equipo de antidisturbios entraron en avalancha por las puertas abiertas de la nave y dudaron unos segundos al contemplar lo imposible. Había helicópteros sobrevolando en círculos. Sirenas. Todas las sirenas del mundo habían acudido a toda velocidad hasta aquí.
     Ness saltó sobre una caja y señaló a los policías mientras permanecían inmóviles mirando boquiabiertos con expresión de incredulidad.
     —¡Eh, escuchad todo el mundo! ¡Me han contado que los cerdos del L.A.P.D. (Los Angeles Police Department) saben a pollo!
    A continuación bajó de un salto y corrió hacia los policías conduciendo al frenético grupo de trabajadores zombis a un almuerzo temprano.”

Editado en español hace muchos, muchos años por la desaparecida Ultramar
se supone que esta es la antología clave para que los zombies Post-Romero se tomaran la literatura.

domingo, 20 de febrero de 2022

Post número 900

 

Palabras iniciales.
 
    Debería haber llegado a este número de posts (o entradas), en diciembre del año pasado a más tardar; pero al haber vuelto al trabajo de manera presencial a fines de septiembre y luego retomar el gym de forma bien intensa, el tiempo libre se me acortó e incluso no volví a leer tanto como yo esperaba, porque ahora me iba con unos colegas a la pega en el auto de uno de ellos y este mismo luego me iba a dejar a la casa o incluso me llevaba hasta mi lugar de entrenamiento (claro que yo le pasaba plata por ello y por razones obvias, nos íbamos conversando buena parte de los trayectos, así que por todo eso ya no leí tanto).  Es así que estas palabras las inicio cuando aún estoy en la playa, en Viña del Mar precisamente y me queda solo una última de vacaciones de verano de 2022, antes de volver al colegio (que se supone ya sin devolvernos a cuarentena para la casa y encerrados por tiempo indeterminado, ojalá); ignoro si terminaré este texto acá en la Quinta Región o será durante el trayecto al hogar.
    Buscando el tema ideal, para celebrar la llegada a este número de textos en mi  página (aunque hace rato que pasó la Edad Dorada de los Blogs y apenas me leen, mucho menos me comentan y lo último, por lo general las mismas buenas personas de siempre, que están a kilómetros de mí... ¡ Y para qué hablar de "mi gente", que prefieren leer y divulgar en sus redes sociales a huevones que ni conocen!), me di cuenta con facilidad que nada era mejor que inspirarme en mi escritor favorito: Stephen King.  Y eso es retomar una serie de posts que comencé el año pasado y que me ha hecho muy feliz; además, así aprovecho de dedicarle tiempo de una vez a mi película de terror favorita...
 
Películas olvidadas sobre obras de Stephen King y que merecen ser redescubiertas 7: La Mitad Siniestra.
 
1. El libro.
 
    De 1989 data una de las novelas más violentas de Stephen King, The Dark Half, traducida a nuestra lengua como La Mitad Siniestra y La Mitad Oscura.  Se trata de una obra de terror sobrenatural perteneciente al "ciclo de Castle Rock", o sea, que está ambientada en la famosa ciudad creada por este autor (que hasta serie de televisión tuvo).
    Como es costumbre en el Tío Steve, acá tenemos un texto lleno de referencias literarias a los grandes clásicos que tanto admira: Es así, que buena parte del argumento es una reinterpretación del tema del doppelganger, o sea, del doble maligno de alguien y que encarna lo peor de nosotros mismos; de aquello que reprimimos y que a veces hasta negamos de nuestra persona (por culpa de la moral, la vergüenza o simplemente por razones de convivencia social).  Por lo tanto, es evidente que en el presente caso tenemos un claro homenaje a El Extraño Caso del Doctor Jeckyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson, aunque sin un "mad doctor" entre medio, pero sí volviendo a usar a la figura del artista (escritor, por supuesto) y como el protagonista de este drama, en medio del juego de la guerra entre el bien y el mal.  Por otro lado, el llamado Rey del Terror vuelve a inspirarse en su maestro Lovecraft, al utilizar dentro de la historia un ominoso detalle, que nos recuerda al "Soñador de Providence".
    La historia trata sobre el escritor "serio", o sea, de mainstream, que para ganar más dinero y de paso dar rienda suelta a su gusto por las narraciones más viscerales (por llamarlas de una forma más "artística"), ha publicado una serie de novelas que tienen de protagonista a un sádico asesino y ello lo hace usando pseudónimo.  Cuando es chantajeado por un asiduo lector suyo (un peligroso fanático suyo, quizás, como la antagonista de Misery y el desquiciado de La Historia de Lisey), quien le exige dinero a cambio de guardar su secreto, una serie de eventos horrorosos comenzarán a desarrollarse en torno a él y a los suyos.  Solo aceptar la existencia de lo oculto, con sus propias reglas, podrá darle una oportunidad a Ted y a su familia, para librarse de una parte de su pasado y que ha vuelto para arrebatarle todo lo que posee.
    En este título hace su debut el heroico sheriff Alan Pangborn, sucesor del fallecido (en atroces circunstancias) George Bannerman (el mismo de La Zona Muerta y Cujo) y el que regresaría más potenciado aún en la supuesta ultima novela de Castle Rock: Needful Things (por acá traducida como La Tienda de los Deseos Malignos o simplemente La Tienda) y quien viene a ser uno de los personajes principales de esta obra.  No olvidemos que en la literatura kingniana, es habitual encontrar representantes de la ley humana, símbolos del orden y protectores frente al caos que significa la intrusión del mal.
    Como en otras narraciones de mi autor predilecto, este se sirve de su propia experiencia personal para escribir sus relatos.  La anterior afirmación, ya que el propio King publicó antes de esta novela 5 libros con pseudónimo (Richard Bachman) y luego fue amenazado por un lector de revelar su identidad, si no le pagaba una cuantiosa suma; al final King reconoció por su cuenta, que él había escrito dichos trabajos.

 
 
2. El filme.
 
    Era obvio que alguien como Stephen King, iba a sentir admiración por su "colega de horrores" George Romero y es así que en algún momento sus destinos se cruzarían, haciéndose muy buenos amigos y colaboradores.  Es más, el Tío Steve le dedicó al cineasta su novela Christine, una de sus novelas de terror más famosas.  Luego, como no, ambos artistas se unieron y nos regalaron en 1982 una de las más destacadas cintas de miedo de la década: Creepshow, el tributo de ambos a los cómics del género de la desaparecida editorial EC, que ambos crecieron leyendo.  En la película recién mencionada, el escritor se encargó del guión, tomando de base uno de sus cuentos y el resto de las historias correspondientes a ideas originales suyas, con Romero detrás de las cámaras; luego en 1987 vino Creepshow 2, que adaptó otro texto breve del Tío Steve y el resto armado con segmentos escritos por Romero, quien le pasó la dirección a un conocido suyo; con posterioridad en 1990, el padre de los "zombies de ciencia ficción", adaptó otro escrito de su amigo para incorporar al también largometraje antológico de terror Tales From the Darkside (Cuentos del Lado Oscuro, para el segmento El Gato del Infierno).
    Teniendo en cuenta esta estrecha fraternidad y tan fructuosa asociación, era de esperar que en un futuro cercano el gran Romero adaptara para la pantalla grande alguna obra de King, ojalá una novela suya, algo que llevaba pendiente desde hace rato.  Así fue cómo en 1990 el cineasta realizó la adaptación de La Mitad Siniestra.  Amparado por una productora de la talla de Orion, la cual había realizado grandes producciones premiadas y exitosas en los ochenta, se esperaba todo fuese un triunfo; además, contaban en el protagónico con un actor de la talla de Timothy Hutton, por entonces con una prometedora carrera.  Sin embargo, Orion se fue a la bancarrota y la cinta estuvo guardada durante 3 años, pudiendo entrenarse recién en 1993.  Pese a ser una gran adaptación de King, hecha por razones obvias con mucho amor al material adicional y con tremendas actuaciones, que fueron apoyadas por un estupendo trabajo técnico y artístico en general (la banda sonora de Christopher Young es en verdad maravillosa, qué vaya le salen a este señor estupendas las composiciones para filmes de miedo, como en Hellraiser y Species), no le fue bien en las butacas.  Por todas sus virtudes ya mencionadas y otras más, esta obra merece ser redescubierta y gozada; puesto que cuando se adentra uno en el cine de Romero, muchas veces se centra en su aporte al subgénero de zombies y olvida (o ignora) los otros que hizo, como la cinta que hoy nos reúne y otras de su autoría o participación.
     Por otro lado, debemos destacar el trabajo de Michael Rooker como el mentado sheriff Pangborn, en uno de sus primeros papeles y de quien es increíble la impronta que tiene frente a la cámara, con su voz grave y aspecto masculino (¡Y tan feo que se puso al envejecer, aunque es un tremendo actor y lejos ha logrado hacer una mejor carrera que el propio Hutton!)
     La dramatización de la violencia es gráfica, impactante y el aire sobrenatural amenazante se siente en todo momento; es aquí que el doble papel de actor principal cumple un papel fundamental.  El prólogo, una escena onírica y el clímax están dentro de lo más logrado de esta joyita, que alcanza las dos horas de duración.  Una interesante lección, queda tras ver esta versión de un libro de King y que incluso no es muy nombrado: solo el amor nos salva y en especial si se trata del de familia, algo que el propio King lo sabe en carne propia; de igual manera, se nos deja la certeza de que debemos tener la mente abierta a otras posibilidades, puesto que no siempre la ciencia conseguirá darnos las respuestas adecuadas y como dijo Hamlet en la gran tragedia homónima de Shakespeare:
 
    "Hay más cosas en la Tierra y en el Cielo, Horacio, que toda la que pueda soñar tu filosofía".


3. Palabras finales.
 
    La película que hoy nos ha reunido, no es la la única adaptación de la novela del Tío Steve, puesto que antes de ser llevado a cabo esta... ¡Se hizo un videojuego! Claro que estamos hablando de un producto cuya estética y tecnología, hace mucho que quedó obsoleta, si bien se trata de toda una curiosidad.
    Asimismo, no puedo dejar de contarles que la cinta de Romero es muy querida por mí, porque supe de su existencia gracias a la fenecida versión española de Fangoria, primera época, cuando yo era aún un adolescente y escolar.  Ya había leído a King y al enterarme de qué iba el libro y saber de la producción de su película, quedé muy entusiasmado (pues siempre me gustó mucho la historia del Doctor Jeckyll y Mr. Hyde).  La revista llegaba con meses de atraso a Chilito y por entonces era 1992, cuando estaba en tercero medio; entre noviembre y diciembre del año siguiente, llegó a nuestras salas el dichoso filme.
     Yo ya estaba saliendo del colegio y al año siguiente me estaba esperando la universidad.  En aquel tiempo estrenaban las películas los viernes y costaba cerca de $ 1.000 las entradas, suma que significaba, ille tempore, que debía ahorrar para poder darme esos gustos. En esas mismas fechas, mi abuelito materno Daniel se encontraba en sus últimos días (aunque yo siempre creí que, pese a su enfermedad, le quedaba aún mucho tiempo de vida).  Como yo vivía en la misma cuadra de él y la abuelita, lo visitaba casi siempre para entretenerlo conversando con él, leyéndole o escuchando música "clásica" juntos. Un día entusiasmado y sin ánimo de manipularlo, le conté de la película que quería ir a ver; entonces el abuelito me dijo que abriera el cajón superior de un mueblecito, que había al lado de su cama; allí había dinero y de ese modo me dio lo que necesitaba para mi salida al cine.  De regreso, muy contento le conté cómo me había parecido la peli.  A los días o pocas semanas el abuelito se fue de este mundo y ya nunca pude compartir con él nuestras charlas intelectuales.  Siempre lo recuerdo con mucho cariño.
    Pude comprarme el libro como al año siguiente, en una edición de bolsillo en oferta y lo leí en vacaciones de verano del año que siguió (es decir, en 1995).  Cabe mencionar que me fascinó y creo ya es el momento de revisitarlo.
    Cuando estaba en uno de mis primeros trabajos como profesor (en un colegio que ya desapareció, pero del cual tengo casi puros lindos recuerdos), en la biblioteca (bien humilde esta, como todo el resto del establecimiento), encontré un poster gigante de La Mitad Siniestra y no había de ninguna otra cinta (la verdad es que no creo en las coincidencias).  Me lo ofrecieron para llevármelo a mi casa y decidí no aceptarlo, porque no tenía espacio donde ponerlo; luego de más de 20 años de este suceso, todavía me arrepiento.
    He visto esta peli en el cable, en VHS (original y pirata, que alguien me la grabó por ahí), la descargué en Torrent en formato DVD con audio "coño" hace casi 15 años (al final me negué a verla, con ese espantoso doblaje que es para un latinoamericano hispanoparlante como yo), luego la bajé en mejor calidad remasterizada en 720p y quedé gratamente sorprendido de la copia (no venía con subtítulos, así que se los "pegué") y estas vacaciones de verano, decidí descargar una mejor versión en 1080p, aprovechando que tengo una tele HD 4K y de 50 pulgadas (bueno, sé que hay lejos más grandes, no obstante para mí está bien). Cada vez que la veo me gusta más y espero que a más de alguien que no haya sabido de ella hasta ahora, de igual modo le sea de su agrado; ojalá si es así, vuelva a pasar por acá y me dé su opinión al respecto.


                                                                             Tráiler

miércoles, 12 de febrero de 2020

Volver al estilo clásico. SEGUNDA PARTE


     He aquí la conclusión de mi revisión personal de la primera temporada de Creepshow.

4. The Companion/Lydia Layne’s Better Half.

     La Compañía trata sobre un muchacho que vive atormentado por su violento hermano mayor (en realidad, un verdadero psicópata o como mínimo un futuro delincuente), hasta que un día entra a una casa abandonada en pleno campo y allí se encuentra con una horrible criatura parecida a un espantapájaros; el monstruo lo acosa, así como lo “ayuda” con su anterior preocupación.  De manera paralela a ello, conocemos el origen de esta entidad, nacida de la soledad y la pena de un hombre años atrás.
    El engendro es en realidad espantoso y se podría decir que de todos los que aparecen en esta primera temporada, viene a ser el más efectivo de todos y memorable.  Por un lado, estamos acá frente al viejo tema de Frankenstein (el cual en realidad se nutrió de otro personaje más antiguo, el Golem de la leyenda judía), donde alguien da vida a una “cosa” usando medios contranatura y ello se va en su contra.  Responsabilidad y castigo van muy de la mano en esta otra historia de contenido moral, muy bien lograda y con escenas de antología.
    El guión está basado en un cuento de Joe R. Landsdale, un prolífico y premiado autor gringo, autor de varias novelas, relatos y guiones para la televisión y cómics.  Su carrera destacada (que lamentablemente apenas ha sido traducida a nuestra lengua) incluye nada menos que guiones para esas joyitas de la TV que son Batman: La Serie Animada y Superman: La Serie Animada.  Asimismo, hay una serie de televisión basada en sus novelas de Hap y Leonard, que recibe el nombre de sus protagonistas, dos singulares amigos que desentrañan misteriosos crímenes juntos.  En el cine fue adaptado por primera vez por Don Coscarelli, quien llevó al cine su novela de horror Bubba Ho-Tep y luego también realizó su contribución para Maestros del Horror, con el formidable mediometraje Incidente en la Montaña; de igual modo encontramos otras cintas basadas en su obra.
      La mejor mitad de Lydia Layne trata acerca de una mujer que posee un puesto muy importante en la empresa en la que trabaja y cuando le ofrecen un cambio drástico, aunque beneficioso dentro de su rol en el trabajo, tiene una fuerte discusión con su pareja (también mujer) que acaba en tragedia tras morir la otra chica por accidente.  El personaje principal intenta esconder lo sucedido y justo en ese momento sucede un terremoto, que la deja atrapada junto al cadáver; es entonces que todo comienza a retorcerse más.
     Dos féminas como las que aparecen en esta pieza, ambas de fuerte carácter y exitosas, nos muestra por un lado el empoderamiento al que han llegado hoy en día las mujeres (donde una relación lésbica es abordada con naturalidad y como un ejemplo de la plenitud de las personas); no obstante, la personalidad egoísta y colérica de ambas para nada las presentan como personas dignas de admiración, sino como las llamadas “perras” que tanto encontramos en todo tipo de obras y, lamentablemente, en la vida real; sin dudas que detrás de esta historia, que podría considerarse dentro de lo menos efectivo de la temporada, hay un transfondo que también nos habla acerca de la oscuridad que habita en nosotros mismos y de cómo nuestros actos tienen su repercusión, en especial si los realizamos con esa parte tenebrosa que llevamos dentro.

5.  Night of the Paw/Times Is Tough in Musky Holler.

    La Noche de la Pata es uno de los tantos homenajes y obras inspiradas en el clásico cuento La Pata del Mono de W. W. Jacobs, sobre una extremidad animal disecada que concede tres deseos a sus dueños, aunque estos se cumplen con terroríficos resultados.  En este caso, nos presentan a un acaudalado hombre anciano que vive solo en su mansión y a cuyo hogar llega una bella mujer joven, acusada de un asesinato.   Ambos pasan horas juntos contándose entre ellos qué los llevó a esas circunstancias, que pese a todo los dos tienen mucho en común.  El dueño de casa le hace un ofrecimiento bastante “apetecible” a su forzada huésped, lo que por supuesto no es gratuito.
     Una vez más nos vemos con una pieza que trata acerca de los deseos del corazón, si bien esta vez, pese a lo que pareciera a simple vista como algo solo relacionado con la ambición material, en realidad nos lleva a exponer lo que hay detrás del amor, cuando es ciego y nos hace cometer todo tipo de estupideces.  Por otro lado, se nos presenta a dos personajes típicos en este tipo de relatos: el millonario viejo que no tiene resquemores para conseguir lo que quiere y nuevamente la hermosa mujer “perra”, toda una mezcla explosiva.
     En Tiempos difíciles en Musky Holler, vemos que luego de una tremenda crisis social, la gente de una pequeña comunidad se ha aburrido de sus líderes de todo tipo, quienes se han aprovechado de los ciudadanos y a los que se supone debían servir; pero como bien ocurre en casos como esos, terminaron por aprovecharse de ellos.  Es así que para devolverles la mano, en contra de su voluntad los han llevado a ser parte de un espantoso programa televisivo, en el cual tienen muy pocas posibilidades de salir vivos.
    El guión permite hacer una verdadera crítica social a la política y a las instituciones de todo tipo (entre policiales, religiosas y educativas, entre otras), que han usufructuado de la fe y buena voluntad de la gente común, provocando el descontento que lleva a la rebelión contra las injusticias sociales (y cuando pienso en estas palabras y las escribo, no dejo de pensar en lo que en estos momentos está pasando en mi país); por otro lado, también nos lleva a reflexionar acerca del impacto que tienen los medios masivos de comunicación, en especial la televisión, al convertir en espectáculo "para el pueblo" la violencia, como una especie de "pan y circo".
     Por cierto, este segmento presenta a un tipo de monstruo muy popular hoy en día, con una interesante variante para su uso y que mejor lo descubra por su cuenta el posible futuro espectador para no caer en el desagradable spoiler.
      Esta episodio fue realizado a partir de un cuento de John Skipp y Dori Miller, siendo el primero de estos dos autores un escritor acostumbrado a realizar textos a cuatro manos y que comenzó junto a su colega y amigo Craig Spector, con quien nos dio en los ochenta esa joyita sobre vampiros titulada La Luz al Final del Túnel (y que este servidor tenía, gozó y perdió hace hartos años ya).

A ver...Díganme de qué historia es esta fabulosa imagen.
6. Skincrawlers/«By the Silver Water of Lake Champlain.

    En Gusanos de piel un hombre ha descubierto el supuesto medio perfecto para eliminar la obesidad, remedio al que solo los más ricos pueden acceder y unos cuantos afortunados elegidos por sorteo.  El secreto que subyace en este "milagro" de la medicina es horroroso.  Más encima, como es de esperar en una buena historia de este tipo, por mucho que la soberbia humana y la codicia quieran controlar todo, los hombres no son capaces de controlar todo y es así que sus planes se desmoronan con espantosos resultados.
     Estamos frente a otra metáfora moral sobre el exceso de vanidad y de poder, de la manera más fácil posible y hasta podríamos decir que hay acá un discurso ecológico sobre la falta de respeto hacia los misterios de la naturaleza (que como bien sabido, la exacerbada intervención del ser humano en el ecosistema, tiene sus consecuencias nocivas).
     Bastante humor negro encontramos en esta pieza que tiene uno de los finales más truculentos de la temporada, escrita por ese genio de guionista, que es Paul Dini.  Estamos hablando de uno de los genios actuales del cómic, co creador de esos programas tan hermosos que son Batman: la Serie Animada, Superman: La Serie Animada, Batman del Futuro y Liga de la Justicia.  Quien también ha intervenido en los cartoons The Batman, Batman el Valiente y Ultimate Spider-Man, ha firmado para DC verdaderas joyas del cómic y esta contribución suya para Creepshow, viene a ser toda una sorpresa para sus admiradores (entre ellos este servidor). 
    Si fue el propio Stephen King quien abrió con broche de oro este show, inspirado en las dos películas realizadas junto a su amigo George Romero, nada mejor que terminar esta prometedora (aunque muy breve) primera temporada con su hijo Joe Hill.   
     A orillas del agua plateada del Lago Champlain transcurre en un pueblo que tiene una leyenda urbana sobre un monstruo acuático, que habita el lago que limita con dicho sitio.  Un chico vive con el recuerdo de su padre, quien se obsesionó con encontrar a la criatura, hasta que desapareció sin dejar rastro.  En la actualidad el muchacho sigue junto a su madre y a ambos los acompaña la pareja de esta, un hombre violento y que lo desprecia.  Cabe mencionar que el niño se ha propuesto seguir los pasos de su progenitor, lo que tiene para él más de una consecuencia.
    Por un lado tenemos una obra que hace homenaje a las viejas historias sobre monstruos como este y las leyendas relacionadas como Nessi (la criatura del Lago Ness); además aborda el tema de la infancia y sus sueños y pesadillas (el deseo de ser un héroe y tener el amor paternal, de seguir el modelo del padre, como la orfandad y la violencia intrafamiliar, respectivamente).
    Esta última pieza la dirigió nada menos que Tom Savini, multifacético artista ligado al cine de terror y, como no, a los filmes clásicos de Creepshow.  Recordemos que Savini hizo del simpático monstruo anfitrión en la segunda película de la franquicia, actuando más encima junto al mismísimo Joe Hill,  por entonces un niño y quien hizo en dicha película del pequeño que aparece en los segmentos entre las 3 historias que componen Creepshow 2.

IV- Luego de revisar la primera temporada.

    Para quienes conocemos y adoramos las cintas que originaron este título, resulta más que grato ver el cariño con el cual sus responsables lo llevaron a cabo, al mantener varios de sus elementos en estas nuevas historias.  Es así que aquí por igual encontramos:

1. Mucho gore a través de salvajadas de todo tipo y sin concesiones...Todo para disfrute de los regalones de la casa.
2. Variados monstruos, entre los tradicionales (hombres lobo, zombies, demonios, genios, dinosaurios) y otros propios de la imaginación más febril de sus creadores.
3. Efectos especiales "a la antigua", incluyendo animatrónica (un verdadero beso a la nostalgia).
4. Personajes de moralidad más que dudosa, quienes reciben un castigo "superior" por sus actos malvados, lo que nos lleva al plano de la moraleja propia de las historias terroríficas de rancia alcurnia.
5. Considerando lo anterior, podemos ubicar los viejos temas de la venganza y la justicia sobrenatural, llevados a cabo como respuesta a los crímenes perpetrados por los protagonistas malintencionados.
6. Mucho humor negro.

    Por otro lado, si bien en las dos Creepshow del cine aparecen niños que son "seducidos" por el anfitrión, con sus historias de terror, esta vez tenemos nada menos que cuatro capítulos (¿O "minicapítulos"?) donde son ellos los verdaderos protagonistas y que independientemente de lo que les toca vivir, están por sobre los adultos en materia de moralidad; y es que es su inocencia, espontaneidad y en especial el amor que son capaces de albergar (esto último en Víspera de Todos los Santos y ello aún así pese al papel de ángeles vengadores que cumplen), lo que otorga un nuevo matiz a estas producciones.
    Teniendo en cuenta que ya hay confirmada una segunda temporada, cabe esperar que esta mantenga como mínimo la calidad de su predecesora y si sube el nivel de ello, mucho mejor aún.  Ojalá sea una temporada mucho más larga, que la que acabamos de revisar igual nos deja con gusto a poco ¿No? Soñar no cuesta nada y sería muy grato para uno que volvieran a adaptar a King, como también a su hijo; pero así como los dos recién mencionados bien merecen volver, hay muchos grandes escritores que poseen numerosos relatos que calzarían a la perfección en este show: los viejos maestros Poe y Lovecraft no pueden dejar de ser visitados una y otra vez, así como sus sucesores y colegas Robert Howard, Robert Bloch, Augusth Derleth, Shirley Jackson, Richard Matheson, Ramsey Campbell, Robert McCammon, Clive Barker…Bueno, a ver qué nos depara este 2020 al respecto.

Un viejo adagio que las buenas historias de terror conocen muy bien y Creepshow no deja de recordarnos:
"TEN CUIDADO CON LO QUE DESEAS".

lunes, 20 de enero de 2020

Volver al estilo clásico. PRIMERA PARTE


I. Antecedentes para una nueva serie de culto.

    En 1982 dos genios del terror unieron sus talentos para darnos a sus seguidores y amantes del género lo que pronto se transformaría en una película de culto: Creepshow.  Me estoy refiriendo a una película dirigida por toda una dupla de oro: George Romero, el mismo “padre de los zombies” que nos había regalado ya hace rato su genial debut con La Noche de los Muertos Vivientes y su secuela El Amanecer de los Muertos; y su compañero a cargo del guión, Stephen King, por entonces también escritor consagrado gracias a varias novelas suyas y de las cuales solo nombraré por ahora Salem´s Lot.
    Lo que hicieron a través de este trabajo sus creadores, fue nada menos que realizar un cariñoso homenaje a los cómics de terror, sangrientos y con algo de humor negro, de la desaparecida editorial EC, de la cual ambos mamaron de niños y/o jóvenes por allá en la década de los 50.  De este modo, armaron su obra como si se tratara de diversas historias a manera de antología, tal como sucedía con esas viejas publicaciones, utilizando además un personaje macabro a manera de anfitrión y recreando el estilo de las viñetas en las que están divididas las historietas.  
    5 fueron las historias que contaron en esta ocasión Romero y King y para ello se valieron de numerosos actores, entre ellos unos cuantos ya veteranos como Leslie Nielsen y E. G. Marshall, más varias jóvenes promesas que con los años cobrarían incluso más renombre que los anteriores, tales como Adrienne Barbeau, Ted Danson y en especial Ed Harris.  Cabe mencionar que el propio Stephen King actuó como protagonista del primer segmento.
    Debido al éxito de esta producción, en 1987 se realizó una secuela, para nada mala, aunque de ella aparte de la historia que une los tres segmentos que la componen, solo la segunda parte es en verdad memorable; y es que esta, basada en el cuento La Balsa del “Tío Steve”, por razones presupuestarias no pudo salir en su predecesora como se tenía pensado originalmente, siendo lejos lo más inquietante de este filme.  No obstante, esta vez Romero no estuvo detrás de las cámaras y le pasó el mando a su amigo colaborador Michael Gornick, mientras que él ofició de guionista junto al mismo King.
     Cabe mencionar que en ambas películas también participó otro grande del terror: el dibujante Berni Wrightson, otro querido amigo de Romero y de King, realizando los diseños para las viñetas y animaciones de estas, todo al muy viejo estilo de la adorada EC y las empresas que siguieron su legado.
     Por cierto, hay una Creepshow III de 2006, pero este servidor no la ha visto y al parecer es olvidable.  Está compuesta por 5 historias, si bien en ellas no participaron de ninguna manera Romero, ni King.


                                                       Tráiler de Creepshow (1982).

II. Un feliz regreso…A la tele.

    El maestro de los efectos especiales y maquillajes monstruosos, Greg Nicotero, hace rato ya director de cine y productor detrás de cientos de títulos para el cine y la televisión se interesó en este proyecto…Y es que este trabajó en su juventud para el propio Romero y luego ya un veterano realizó los trucos para varias adaptaciones de la narrativa de S.K (entre ellas de La Niebla).
    Fue así que la serie imita o más bien sigue los lineamientos de las películas en la que se inspira, contando dos historias por episodio, de media hora cada segmento.  Varios autores fueron adaptados en esta ocasión, partiendo por el propio Stephen King y terminando por Joe Hill, su igualmente famoso hijo mayor, también autor multipremiado; por otro lado, también encontramos acá guiones originales, algunos de la mano del propio Nicotero y otra de Paul Dini, prestigioso escritor de cómics y cartoons, sin dejar de mencionar al veterano escritor de cómics de terror Bruce Jones.  De igual manera grandes actores participaron en esta primera temporada, de solo 6 episodios, algunos de ellos muy ligados al género y a los propios artífices de ambas películas clásicas.
    Para completar el tributo a las mencionadas cintas y de las cuales recibe su nombre el show, crearon un nuevo anfitrión y que en todo caso se parece bastante al de la primera película…Sin embargo, este no resulta muy simpático que digamos e incluso se podría decir que se ve intimidatorio, a diferencia de lo que dicta la tradición de los viejos cómics en los que se inspira esta producción (si bien comparte su gusto por el humor negro) y que pese a su monstruosidad son amables con su público.  Además, se usaron efectos especiales “retro” en muchos casos, optando por la animatrónica y los disfraces aparatosos en vez del hoy abusado GGI, lo que para los nostálgicos de las obras del pasado resulta memorable.
    Por cierto, también se agradece que tenga créditos de apertura, estos bastante efectivos y donde en ellos ahora sí dio gusto el uso de la tecnología computacional.  De igual manera, al comienzo de las historias, entre medio y al final del capítulo podemos ver páginas de la revista de la que se suponen vienen estos relatos, sin dudas otro precioso detalle que honra los cómics que originaron luego tales obras.


                                           Créditos de apertura de la serie Creepshow.

III. Los episodios.

1. Materia Gris/La Casa de la Cabeza.

     Un programa como este y considerando sus antecedentes, no podía dejar de adaptar al llamado Rey del Terror y qué no mejor partiendo con una de sus historias clásicas.  Es así que Materia Gris corresponde a uno de sus primeros cuentos, de esos de “terror puro y duro” que publicaba en su juventud en revistas antes de cobrar fama y fortuna.  Este relato estaba pendiente desde hace décadas, considerando que varios de los textos que lo acompañaron en El Umbral de la Noche (por cierto, la vieja edición de bolsillo que tengo regalada por mi madre cuando era adolescente, de la editorial Plaza y Janez, lleva de portada una imagen de la peli original de Creepshow), su primera colección de cuentos, ya habían tenido sus adaptaciones e incluso algunos más de una y hasta fueron fuente de franquicias como Los Niños del Maíz o Camiones (cuya primera versión la dirigió el propio King en los ochenta).
      Esta pieza que recuerdo con cariño e incluso se las di a leer a unos alumnos que me pidieron recomendaciones, trata acerca de un hombre que para mitigar sus penas se dedica a tomar cerveza como condenado.  Su hijo adolescente está sometido al vicio de su papá y un día le cuenta cómo llegó a todo esto a una mujer, luego de que llega hasta ella y a sus compañeros para pedirle ayuda.  El título de la joyita tiene que ver con lo que le pasa al alcohólico y cómo ello afecta a quienes lo rodean, de una forma mucho más espantosa que en los dramas relacionados con las familias disfuncionales típicas.
     Detrás del guión en el cual nos encontramos con atrocidades e imágenes en verdad espantosas y al final con un verdadero monstruo memorable, bien podemos hallar una metáfora y una moraleja relacionada con los efectos nocivos de las dependencias (que King muy bien lo sabe, tal como él mismo nos lo ha contado sin tapujos en su hermoso libro Mientras Escribo): a la larga, si no llegamos a controlar nuestro dolor y no paramos el vicio que nos consume, ellos nos terminan por destruir.
    Debo destacar la dirección de arte de esta sección del capítulo, que en verdad nos hace creer que estamos en medio de una tormenta (¿Se han dado cuenta de que al Tío Steve le encanta ambientar sus narraciones en medio de tempestades de lluvia y nieve, en especial cuando se llega al clímax, como una manera de representar a través de la madre naturaleza el choque de las fuerzas en pugna?) y el hecho de que una de las protagonistas es nada menos que Adrienne Barbeau, ahora una anciana y aun así activa y tan carismática como siempre es un detalle a la primera película para el cine de esta franquicia, puesto que  en sus años mozos participó en ella (si bien da penita verla tan viejita…¡Con lo sexy que era!).  Asimismo, actúa otro tremendo artista, Tobin Bell, quien hizo del villano Jigsaw en esas perlas gores que son los filmes de la saga Saw (y ahora no del malo de la historia) y el moreno Giancarlo Esposito (al que en una semana he visto en tres papeles diferentes y en verdad que actúa bien el veterano).
    La segunda historia corresponde a La Casa de la Cabeza, que en inglés viene a ser un juego de cabeza por el típico nombre de relatos de horror: House of the Dead (muerte) por House of the Head (cabeza).  ¿Y por qué ese nombre tan raro? Pues porque la trama gira en torno a una casa de muñecas y a una cabeza que aparece de un momento a otro de manera inexplicable.
    La protagonista es una niña de unos ¿7 años?, inteligente, sensible e independiente que le ha tomado el gusto a este tipo de juguetes.  Ha logrado tener una familia “ideal”, con su perro guardián en uno de estos objetos muy elaborado.  Cuando todo parece que va bien, un día descubre que a los “habitantes” de la casita se ha sumado una horrorosa cabeza tipo zombie y la cual, por increíble que nos parezca, se ve que aterroriza a los muñequitos.  El tiempo pasa y la chica ve cómo el intruso invade la tranquilidad, al punto que ella por sí misma y sin contarle a sus padres, hará lo posible por salvar la situación desde su ingenuidad infantil o más bien utilizando su “razonamiento mágico”, al ser capaz de aceptar lo extraordinario sin problemas (a diferencia de un adulto).
    Entre lo maravilloso de esta segunda historia, se encuentra la actuación de la pequeña actriz a cargo de la protagonista, quien no solo realiza con increíble convicción su rol, sino que además carga con el papel de una chica que nos deja con la boca abierta, por la manera de cómo enfrenta ella sola un horror que muchos adultos maduros apenas podrían superar.  La ingeniosa manera para abordar la contaminación del mal en lo cotidiano, todo sin violencia explícita y a través de los ojos de una menor de edad, nos pone tensos y esperando cualquier cosa del destino de la pequeña heroína.  
    La idea original de esta sección (quizás lo más sobresaliente de toda la primera temporada), viene de un cuento de Josh Malerman, un emergente escritor gringo que aparte de dedicarse a este noble arte, es músico y con una carrera bastante exitosa en ello, por cierto.  Ganador de varios premios gracias a su pluma, su debut fue nada menos que con Bird Box (2014 y publicada en nuestra lengua con el nombre A Ciegas); esta obra fue llevada al cine gracias a Netflix y a la talentosa Sandra Bullock, que la produjo y se reservó el papel principal para ello.  Malerman ha escrito a la fecha 6 novelas, como también ha incursionado en el formato de la novela corta y de los cuentos, llegando a escribir un montón de estos últimos en pocos años.  Para Creepshow él mismo se dio el gusto de adaptar su relato a la pantalla chica.


                                                                    Tráiler oficial.
2. Bad Wolf Down/The Finger.

     Supongo que una traducción correcta para la primera historia sería algo así como El Lobo Malo Debajo (¿O escondido?) y es que se trata de un pieza acerca de hombres lobos.  Ambientada en plena Segunda Guerra Mundial y cuando un pequeño grupo de soldados gringos apenas ha logrado escapar con vida, de su enfrentamiento a los nazis, nos muestra a este grupo que se encuentra con una mujer con esta maldición y la particular manera que tienen de enfrentar dicho peligro.  Pero una cosa es la amenaza sobrenatural a la que están expuestas, donde vemos que quienes sufren tal condición no han escogido convertirse en estos monstruos y otra el mal que representa el enemigo, que si ha optado como elección propia por este tipo de bestialidad.
    Aparte de ser una historia típica de miedo y monstruos, podemos hallar una honda reflexión acerca de la verdadera naturaleza del ser humano, quien usa caretas y su supuesta urbanidad, para  esconder sus conductas salvajes y toda la oscuridad que puede llegar a albergar (que no solo vemos aquí bajo la imagen de los nazis).
    El papel del villano principal lo realiza un actor de culto, gran veterano de filmes de terror y series de televisión del género y de la ciencia ficción: uno de mis ídolos personales, Jeffrey Combs (Reanimator y varios otros filmes de Stuart Gordon, por no mencionar sus papeles recurrentes en Star Trek: Deep Space Nine y Star Trek: Enterprise).
     The Finger (El Dedo) es la historia de un hombre de vida más o menos miserable, que un día se encuentra en la calle con un raro dedo y se lo lleva a su casa, para agregarlo a su colección de cosas pilladas por cualquier parte.  El órgano comienza a crecer y termina por dar forma a un monstruito que demuestra que le tiene aprecio.  La trama se pone en verdad truculenta, cuando la criatura encuentra una manera muy especial de hacer feliz a su amo.
    He aquí otra manera de abordar la inclinación natural humana hacia el mal, en especial en lo que concierne al egoísmo… ¡Y por supuesto que este monstruito (animado con animatrónica en la más onda vintage) resulta ser una proyección de los defectos del protagonista! 
     Esta segunda sección está protagonizada por el simpático DJ Qualls, artista a quien no hace mucho este servidor vio brillar en El Hombre en el Castillo.
     El guión estuvo a cargo de otro verdadero maestro del terror, David J. Schow, destacado guionista y escritor que estuvo detrás de la recordada primera adaptación cinematográfica del cómic del superhéroe El Cuervo y su trabajo para el guión de la muy entretenida historia sobre psicópatas Pick me up de Larry Cohen para Maestros del Horror; cabe destacar los formidables monólogos que escribió para el protagonista, interpretados con mucha simpatía por Qualls, frente a la cámara como hablándole al público. Asimismo, el propio Greg Nicotero ofició en esta ocasión de director.  

   
                                                                     Tráiler N° 2.

3. All Hallows Eve/The Man in the Suitcase.

     Víspera de Todos los Santos corresponde al nombre en español de la primera parte de este capítulo, lo que entre los gringos (y otras partes del mundo como incluso Chile, debido a la publicidad y al impacto de la cultura popular, claro) también es conocido como… ¡Halloween!
     Esta historia es protagonizada por un grupo de niños que sale a realizar el tradicional “dulce o travesura” y el verdadero sentido que le dan estos amigos a su viaje por el vecindario en el que nacieron.  La situación es rara, porque en general se ven como un grupo amable entre gente que se quiere, pero luego vemos que su presencia entre los vecinos es temida y la razón de ello solo viene a revelarse con el impactante final.  Hay una atmósfera insana detrás de todo esto y ello en verdad nos mantiene atentos en lo que vendría a ser, sin dudas, el segmento más emotivo de toda esta breve y aun así inolvidable temporada debut.
     El tema del dolor y el sentido que le damos a este, juega un papel fundamental en esta ocasión, como algo que nos puede destruir y también unir a otros.  Pero también volvemos a encontrarnos con las ideas de la justicia, el castigo y la venganza, viejos temas que tantas narraciones clásicas de terror han originado.
    Otra vez estamos hablando de un guión original, aunque esta vez quién está detrás de ello, viene a ser un escritor por quien no puedo dejar de sentir enorme respeto: Bruce Jones ¿Y quién es este señor? Pues estamos hablando de un veterano de los cómics y al que le debemos una enorme cantidad de historias de terror hoy ya clásicas; todas hechas para revistas tales como Eerie y Creepie, de la que salieran reales obras maestras tales como esa joyita que es Jennifer, dibujada bellamente por Berni Wrigtson y que gracias a la ya mencionada Maestros del Horror y a Dario Argento, pudimos ver adaptada a la pantalla chica que llega a dar gusto.
      Traducido literalmente en nuestra lengua como El Hombre en el Maletero, la segunda parte es otra historia de terror sobrenatural con mucho humor negro, tal como el caso de El Dedo que ya revisamos más arriba.  Esta vez se trata de un hombre joven, al que supuestamente por error le llega una maleta que no es la suya, la que trae un cargamento muy especial: un hombre que por increíble que parezca, logra estar vivo dentro de ella, pese a lo retorcido que está; el sujeto pide ayuda para salir de su confinamiento y cuando el protagonista está a punto de ayudarlo, se da cuenta de que le conviene mantenerlo ahí, pues gracias al dolor del hombre del maletero puede conseguir todo el dinero que desea.  Dos personas más se involucran en esto, trayendo consecuencias nocivas para todos ellos.
    Detrás de esta historia aparentemente absurda y con momentos tanto graciosos, como con su cuota de violencia, estamos frente a una de esas obras del género de gran carga moral.  El exacerbado deseo humano por el dinero, aún a costa de nuestra propia alma y del bienestar de otros, se encuentra presente en este pequeño drama que, además, reinterpreta de manera muy original a uno de los personajes habituales de la más rancia tradición sobrenatural y del género de horror.
     


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