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miércoles, 23 de abril de 2025

Aunque seas "algo" woke igual te adoro (1)

   En 2022 Amazon estrenó su serie más costosa y, así mismo, la más polémica: Anillos de Poder.  Les estoy hablando de un sueño de toda una vida, entre los amantes de la Tierra Media; puesto que se trata de una producción de imagen real, que viene a ser una precuela de la célebre trilogía de Tolkien.  La narrativa del escritor inglés bien da para múltiples adaptaciones de todo tipo (películas, cómics, juegos de mesa y para consolas y, en especial, historias nuevas); no obstante, apenas ha sido explotada, a diferencia de otras franquicias populares, lo que hace de esta producción algo que desde su confirmación creó un montón de expectativas... ¡Y hasta temores!  
     Su argumento transcurre miles de año antes de los eventos de la obra más importante de su creador.  Tal como dice su nombre, gira en torno a los Anillos creados por Sauron, el más famoso villano de la mentada saga literaria, y las personas involucradas con estos objetos extraordinarios (en general de naturaleza maligna).  Por lo tanto, esta serie (que ya lleva dos temporadas de ocho episodios cada una), cuenta acerca de cómo fue el proceso para crearlos, lo que implica tanto la época pretérita a ello, como las consecuencias de su forja.  Queda claro, considerando la materia prima de la que se nutre esta obra, que todo lo que aquí veremos será tremendamente épico.
    Mucho de lo que se muestra en Anillos de Poder, se cuenta en El Señor de los Anillos y sus Apéndices, claro que todo de forma muy simplificada; por lo tanto, los creadores y guionistas de esta serie, tuvieron que completar los vacíos argumentales (que son muchos) para darle sentido y mayor atractivo.  Cabe mencionar que acá nos reencontraremos con varios personajes ya conocidos, gracias a las películas (y, por supuesto, de los libros); ahora en su plena juventud; asimismo, aparecen otros personajes que también solo salen en la trilogía y/o se mencionan en los apéndices.  Por otro lado, como era de esperar, tendremos a un montón de personajes nuevos, creados especialmente para esta ficción, que también serán de la delicia de muchos espectadores.
    Debe saberse que el argumento del título que hoy nos reúne, al poseer el mismo carácter épico de la novela en que se inspira, nos cuenta toda esta tremenda historia desde varios puntos de vista y es que posee un protagonismo compartido, referido a varios de los pueblos y sujetos que participan de estos acontecimientos.  Por lo tanto, la trama cuenta con un carácter coral, abarcando muchos escenarios y al punto que no sabemos si llegarán a conocerse entre sí, los distintos protagonistas, así como si llegarán a sobrevivir a lo que se avecina (en el caso, claro, de que tengamos tercera temporada y logren darle el cierre respectivo a este espectáculo).  Por cierto: Como personajes principales y secundarios tendremos humanos ("normales" y otros no tanto), elfos, enanos, istaris (ya sabrán qué son), hobbits (aunque no lo crean) y otros de especies inesperadas.


    En verdad ver Anillos de Poder resulta toda una experiencia cinematográfica, que se esmeraron un montón en darnos un producto que fuese hermoso y perfecto en muchos sentidos: Técnico (escenarios, efectos especiales, montaje, etc.) y estético (dirección, guión, actuaciones, vestuario y maquillaje) ¿Se me escapa algo más al respecto?  Para reforzar todo esto, el primer episodio y varios de la primera temporada, estuvieron dirigidos por alguien de la talla de J. A. Bayona, cineasta detrás de bellezas fílmicas como El Orfanato y La Sociedad de la Nieve (quien también hizo de productor).  En verdad la contemplación y apreciación de cada capítulo, resulta todo un placer que nos puede regocijar el alma; pero también puede llegar a dejarnos con cierta sensación de gusto a poco o de querer más, puesto que entre las dos temporadas son solo 16 episodios (8 por cada una y, más encima, entre una y otra pasaron dos años); al menos los capítulos son largos y la mayoría supera la hora de duración.
    Un punto alto dentro de esta producción viene a ser su banda sonora y lejos entre los mejores trabajos sinfónicos para un programa gringo de imagen real.  Realizado por Bear McCreary, toma mucho del estilo de las películas de Peter Jackson, sobre los libros de Tolkien, las que contaron con la labor del veterano Howard Shore; de este modo, cuenta con temas épicos, muchos de ellos con coros y canciones en inglés y/o lenguas ficticias creadas por el propio Tolkien.  De hecho, el mismo Shore compuso el precioso tema de los créditos de apertura.  Cabe destacar que escuchar los discos, bien hace evocar a los seguidores de este show sus poderosas imágenes y escenas; además de que se pueden apreciar por separado, como obras de arte por sí mismas.
    Ahora bien, en la mayor parte de los casos, Anillos de Poder es un espectáculo para amar u odiar, que no conozco gente que lo haya visto y quedara indiferente al respecto.  Por lo mismo, posee un montón de detractores y especialmente entre los seguidoras más acérrimos de la literatura tolkianas.  La razón de todo esto, radica en lo que mi muy querido amigo, el escritor Miguel Acevedo, llama ñoños yihadistas: Gente que se apaga tanto al material original que adora, que cuando se trata de una adaptación de este, si ve algún cambio que le molesta y/o considera que atenta en contra del supuesto canon "sagrado", no solo se disgusta, sino que reclama hasta llegar a niveles absurdos.  En el caso concreto de Anillos de Poder y la literatura sobre la Tierra Media, lo que le indigna a esta gente son los agregados (que son demasiados) a la pluma del autor de los libros; detalles que cambiarían demasiado el texto original y no respetarían su sentido.  Claramente que sucediera esto era algo inevitable, ya que teniendo solo los derechos de la trilogía y los Apéndices (como ya se dijo más arriba), era obvio que gran parte de lo representado iba a ser creación original; por otro lado, se olvidan de que estamos hablando de piezas artísticas diferentes, en distintos formatos, razón por la cual NUNCA una adaptación cinematográfica (o televisiva, en este caso) es igual a la obra de la que salió y se toman libertades artísticas que bien, incluso, pueden mejorar la pieza de la que salió (solo mencionaré dos ejemplos al respecto y que adoro: Misery e Hijos del Hombre o incluso un filme inspirado en un cómic como Logan).  Más encima, por muy artísticas que sean estas producciones, tienen un propósito lucrativo y, por lo mismo, deben hacerlas aptas al público masivo; de ahí que los elementos más agrestes de la obra, como la falta de personajes femeninos en la obra de Tolkien, sean pulidos en la versión audiovisual para contentar a la audiencia (y de paso ganar dinero, mucho dinero).  Por lo tanto, teniendo en cuenta todas estas cosas, el espectador que ama la obra original, si quiere disfrutar en verdad de su adaptación, debe hacerse la idea de que verá la versión de otro artista y no la versión que en su mente se hizo; cuando leyó el título que ahora está revisitando.
    Otra cosa que molesta a los puristas de Tolkien es cómo representan a los personajes clásicos de la saga, afirmando que para nada se parecen a sus contrapartidas literarias, pues actúan distinto en la presente serie; no obstante, se les olvida un detalle muy importante: Acá los vemos en su juventud y ¿Acaso la gente no cambia con el tiempo? Muchos de nosotros hemos pasado por el proceso de maduración con el paso de los años; por ende, si miramos atrás a nuestro yo de antes, podemos darnos cuenta de que otrora éramos más enérgicos o más inocentes o más irresponsables, etcétera y eso bien se puede observar en la representación acá de estos personajes.
   Y luego tenemos el detalle que más provoca disgusto entre los bien llamados ñoños yihadistas: La inclusión forzada.  Y es que bien sabido es que Tolkien, basó su obra en gran parte en la tradición europea; por ende, en sus páginas aparece gente blanca.  Pues considerando lo recién mencionado, es verosímil que sus personajes, salvo orcos y otros monstruos humanoides, sean de tez clara; así muy bien lo muestran las distintas creaciones artísticas anteriores a Anillos de Poder, como ilustraciones de grandes dibujantes, cómics, videojuegos y las viejas películas animadas, además de las hechas por Peter Jackson (tan solo en las dos últimas cintas de El Hobbit, entre la gente del lago, vemos unas cuantas personas morenas).  Hago hincapié en todo esto, porque este show "moderno", claramente siguiendo la tendencia actual woke (la que, en todo caso, creo va en bajada y ojalá no me equivoque), veremos gente de "color" entre los elfos, enanos, hobbits y humanos; y no solo eso, sino que sujetos de gran importancia para la trama, líderes entre los suyos, son gente negra.  Todos ellos inventados para esta precuela, en todo caso (aunque creo que cierta reina, es mencionada en los textos literarios).  Ahora bien, tratándose de un mundo ficticio, por mi parte, no me parece "tirado de las mechas" que veamos personajes con estas características, puesto que no se trata de nuestro mundo y bien pueden tener ese color de piel (tal como los vulcanos negros de Star Trek, por solo mencionar un gran ejemplo, que a nadie ha molestado o los elfos oscuros del anime Record of the Lodoss War); sin embargo, a menos que me equivoque, hacia el final de la segunda temporada, vemos nada menos que a elfos de aspecto oriental (o sea, con ojos rasgados) y si eso no es wokismo puro e inclusión forzada, todo lo que aquí he escrito no vale la pena.  No obstante, el show es tan de mi agrado, que les perdono algo tan "mínimo", como lo que les he contado.

 
                                             Créditos de apertura de la primera temporada

martes, 25 de marzo de 2025

Se cierra una gran historia (II)


2. Personajes
 
    Cuando miramos hacia atrás dentro de nuestra lectura (o re-re-lectura como es en mi caso) de El Retorno del Rey, entre sus personajes nuevos encontramos a varios atractivos, como a unos cuántos líderes que ayudan a nuestros héroes en contra del mal de Sauron (un príncipe por ahí, un montaraz por allá- que Aragorn no es el único sobreviviente de la gente de Numernor-, el sabio jefe de una comunidad salvaje de las montañas, un padre y un hijo de Gondor que se hacen amigos de Pippin, unos cuantos hobbits...).  No obstante, tal como lo hizo tan bien Peter Jackson en sus películas, a la hora de evaluar el todo de esta gran obra, bien podemos prescindir de ellos, cuando se trata de detenerse en el impacto que pueden poseer para la historia.
    Sin embargo, pese a esta falta de personajes potentes que se hayan incorporado en el cierre de la trilogía, hay uno que sí merece ser nombrado y comentado por todo el peso dramático que posee: Denethor, el Senescal de Gondor.
    Les estoy hablando del padre de los muy queridos Boromir (nuestro primer caído de La Comunidad del Anillo) y del sabio Faramir y quien, tal como dice su cargo, cuida y regula el gran reino de Gondor, como descendiente de una tremenda estirpe de nobles, hasta que llegue el rey prometido a tomar su lugar.
   Denethor es un anciano que perdió hace años a su amada esposa, justo después del nacimiento de segundo hijo.  De algún modo, lo recién mencionado ha llevado a sentir desprecio hacia este, en beneficio del amor enfermizo por el mayor; ambos son sujetos admirables, pero de los dos el más sabio es Faramir y, por lo mismo, el rechazo de su padre no ha impedido en que se empecine en ganarse su corazón
    Otrora Denethor fue un hombre de mejor carácter, aunque poco a poco se fue volviendo alguien amargado y se fue aislando de casi todo el mundo; solo Boromir, su primogénito, era la luz de sus días.  De gran inteligencia y un verdadero erudito, todos estos aspectos reunidos en él lo volvieron receloso y orgulloso, haciendo que dentro de la novela fuese uno de los grandes antagonistas de toda la trilogía, sin ser alguien malvado.  Su rechazo a Gandalf y sus numerosas intervenciones, nos otorgan algunos de los mejores diálogos y momentos de la saga.
    Denethor bien representa, debido a los males que lo afligen, lo que sucede cuando un hombre admirable se deja llevar por sus pasiones y al punto de perder el horizonte.
    Por increíble que parezca, la alegría y nobleza del buen Merry, logra tocarle algo el corazón, ganándose su confianza.
   Y es cuando me toca hablarles de otro de mis personajes favoritos de El Señor de los Anillos: Eowyn.  Hermana del héroe Eomer y sobrina-hija queridísima del buen rey Theoden de Rohan, tuvo su debut en Las Dos Torres; no obstante, apenas la pudimos "conocer", puesto que en dicho libro casi no tiene diálogos y aparece un par de veces, de manera fugaz... Pues esta vez se desarrolla de forma maravillosa, volviéndose el mejor personaje femenino de toda la trilogía (hasta el momento, las escasas mujeres que pudimos apreciar en sus páginas eran meras comparsas y tenían un carácter unidimensional, salvo, claro, Galadriel).
    Tolkien, un hombre no dado a trabajar personajes femeninos complejos (y casi ignorarlos en su narrativa), nos otorga una fémina con una férrea postura feminista y empoderada.  Y es que la "princesa" se resiste a su papel como alguien dependiente de los hombres, a quedarse en "casa", dedicada a labores relegadas por la tradición heteropatriarcal a su género; puesto que ella desea ir a la guerra, defender a los suyos como un soldado y ser un espíritu libre.  Su autonomía la lleva a tomar la fuerte decisión de travestirse, haciéndose pasar por un varón, siguiendo la senda de un montón de otras mujeres que la tradición oral y escrita (anterior y posterior a esta obra) podemos encontrar (como la historia china de Mulan o el manga La Princesa Caballero de Osamu Tesuka).
    Su mayor hazaña, la convertirá en una de las figuras más heroicas de estos libros, al ser la única persona capaz de derrotar a uno de los grandes villanos de El Señor de los Anillos.
    Por último, nos encontramos con Cebadilla Mantecona. Aparecido por primera vez en La Comunidad del Anillo, es un humano que vive en Bree, el acogedor pueblo que sirve de punto de reunión para varios viajeros de distintas razas; allí tiene una posada, lugar al que llegan Frodo y sus amigos en dos ocasiones.  Su desempeño en la historia se completa con la segunda vez que lo vemos aparecer y es que este buen hombre, sencillo y amistoso, bien representa al hombre común que poco aparece en la trilogía.  No es un héroe, ni un villano, no posee poderes, ni una gran inteligencia; no obstante, tiene la suerte de conocer gente extraordinaria y compartir con ellos, algo que muchos quisiéramos.  Es fácil que nos caiga bien alguien como él, con quien nos podemos sentir identificados, pese a su condición común y corriente; y es que Mantecona es feliz en su mundo "normal" y sin mayores contratiempos ¿Y quién puede decir, con seguridad, que cuenta con tales bendiciones en su existencia?


2. La edición que poseo
 
   La versión que me leí en esta ocasión la recibí de regalo en febrero de 2023, un obsequio hecho con mucho cariño por mis amigos María Elena e Iván.  Me tardé su tiempo en repasar dicho volumen, el cual pesa unos cuantos kilos y es que no solo es un libraco en tapa dura, sino que reúne en su conjunto las tres partes de El Señor de los Anillos.  A lo anterior, se le debe sumar una sobrecubierta y la acostumbrada cintita de género para marcar la lectura (propia de ediciones cuidadas y de lujo como esta).
   Este lujoso volumen, que conmemora el centenario de Tolkien (fecha correspondiente a 1992), posee, además, un prefacio del autor que, al menos yo, no había tenido el gusto de tener y leer en las versiones más humildes que poseo desde mi juventud en los noventa.  Pero, quizás, su gran plus en primera instancia sean sus 50 ilustraciones a todo color, por completo originales para este volumen y que son hechas por Alan Lee (el artista "oficial" de los libros del escritor).  El problema es que teniendo en cuenta este último antecedente, y considerando la maestría de Lee, uno esperaría puras imágenes maravillosas de batallas y monstruos, apreciar cómo se "ven" los personajes según el dibujante; sin embargo, muchas de estas imágenes son solo paisajes minimalistas, lo que al menos a mí me parece poco interesante y un desperdicio como oportunidad para darle rostro a tanto personaje interesante (¡Nada de Tom Bombadil, los Tumularios o de Denethor, ni siquiera de Lengua de Serpiente y de Saruman).  Por cierto, en el ensayo El Anillo de Tolkien, también ilustrado por este maestro, de igual manera me decepcionaron varios de sus dibujos bastante pocos heroicos. Pese a mi crítica anterior, queda claro que muchas de las mejores ilustraciones de Alan Lee, para esta edición, sirvieron como base para la dirección artística y/o ambientación de las películas de El Señor de los Anillos (y por algo se le contrató para hacer diseños exclusivos para dichas cintas).
    A todo lo anterior y como todo un gran agregado, que por mi parte me tenía muy entusiasmado, se encuentran los Apéndices que también se incluyen al volumen.  Cuando me refiero a estos textos, estoy contándoles de escritos del propio Tolkien, que completan con múltiples datos la historia del Señor de los Anillos; prácticamente información de antes (mucho antes) y después de los eventos de la trilogía.  La verdad es que en general me aburrí harto con estos documentos, muchos de ellos largas genealogías de familias y reyes; pero sí disfruté lo concerniente a la historia de la isla de Númenor y sus descendientes (dentro de los que se encuentra el sabio rey Aragorn y a quien conocimos primero como al humilde montaraz Trancos), todo lo concerniente a los Rohirrin (los guerreros de Rohan, el heroico reino de los Señores de los Caballos) y las historias de los Enanos.  No obstante, mucho más de mi interés fue saber de la historia de amor de Aragorn y Arwen, que sin leerla no se entiende mucho tanta pasión del guerrero por una Elfa, que bien poco hizo en la Guerra del Anillo (y que, menos mal, se potenció harto en las adaptaciones de Peter Jackson).  Muy emotiva, fue la cronología dedicada a saber qué fue de los queridos héroes de la saga, en especial humanos y hobbits; en cambio, una verdadera lata me fueron los Apéndices dedicados a las lenguas de la Tierra Media (mi ñoñería no llega a tales grados, aunque si disfruto mucho oír la fonética en los diálogos autóctonos en los largometrajes, El Señor de los Anillos y El Hobbit, así como en la más reciente serie de Anillos de Poder).

 

martes, 25 de febrero de 2025

Se cierra una gran historia (I)


   La famosa trilogía de El Señor de los Anillos, la gran obra maestra de J.R.R. Tolkien, termina con El Retorno de Rey.  Su nombre se debe a la figura de Aragorn, el heredero de Gondor, quien tras décadas deambulando por varios lugares, por fin toma el lugar que le corresponde en la Tierra Media y como el monarca más importante de los reinos humanos; pero para que pueda ser coronado, antes deben pasar muchas cosas y entre ellas derrotar al mayor enemigo de todos: Sauron, quien ha puesto todo su empeño en recuperar el Anillo Único y ha provocado una guerra cruel usando todas sus fuerzas en la disputa.  Por lo tanto, El Retorno del Rey corresponde al enfrentamiento final entre las fuerzas del bien y del mal, en la cual la otrora conocida Compañía del Anillo, tendrá un gran papel que cumplir y ahora, incluso, todos los hobbits tendrán una destacada labor que hacer.
    Tal como ocurriera en la segunda parte de esta saga, Las Dos Torres, el volumen posee una primera parte centrada en los héroes, cuyos caminos se separaron, en parte, del Portador del Anillo.  Es así que la narración se centra en el mismísimo Aragorn, siempre acompañados por sus fieles colegas Gimli, el enano y Legolas, el elfo; por supuesto que Gandalf interviene acá bastante, aunque es en el desarrollo que se les da por fin a Merry y a Pippin, donde el autor nos sorprende gratamente...
    En un momento los dos mejores amigos también toman rumbos distintos y es en tal detalle, que logran adquirir su propia relevancia por sí mismos y no como una dupla.  Por un lado, tenemos a Merry, quien inicia su viaje junto al bondadoso rey Theoden de Rohan, con el cual crea un estrecho lazo; su relevante rol entre los Señores de los Caballos, los Rohirrim, dará mucho para hablar.  Por otro, el curioso e inquieto Pippin, debe irse nada menos que a Gondor y allí también tendrá una labor destacada y siendo de vital relevancia, para que el poderoso reino no caiga producto no solo de las huestes de Sauron.  Si bien estos dos promovieron el ataque de los Ents, que consiguió eliminar la amenaza de Saruman y su ejército de Uruk-Hai, ahora al final de la guerra (e incluso después de esta), reconocen el valor que había en ellos mismos como sujetos autovalentes.
   Mucho más pasa en esta primera parte, la que incluye el famoso viaje de Aragorn a las cuevas de los guerreros fantasmas (así comprobé que el gracioso diálogo de Gimli, dándose valor para entrar a este lugar y no quedar mal frente a sus amigos, no era una invención de Peter Jackson para su película) y todo lo concerniente a Gondor, con su majestuosidad y su Senescal orgulloso.
    Luego nos encontramos con la segunda parte, centrada en el viaje a Mordor y por Mordor de parte de Frodo y Sam.  Todo lo que pasan estos dos, llenos de peligros y sin ser unos guerreros natos, corresponde a una celebración de la voluntad y el heroísmo de los seres comunes y corrientes por sobre los infortunios.  Y es que cada vez que avanzan en su camino, las cosas se van poniendo más difíciles.  Pero se tienen el uno para el otro y la convicción de que, si fracasan en su misión, todo acabará muy mal.  En más de una ocasión uno como lector, no puede quedarse impávido ante los sacrificios de estos hobbits.



    La tercera parte será la confrontación final, cuando solo el valor de la Compañía de Anillo y de sus aliados, más sus esperanzas, puede derrotar a un mal tan grande como es el de Sauron.  Objetivamente tienen las de perder, que su enemigo los supera en número; no obstante, justamente aquí encontramos uno de los momentos más épicos, y no solo de la literatura de fantasía, sino de la narrativa del siglo XX.  En esta parte del libro es cuando Frodo y Sam dan punto final a su periplo; algo imposible de olvidar.
    Hay un montón de personajes secundarios que aquí aparecen, muy interesantes, entre ellos otros de la raza de Aragorn (que no era el único de los suyos, si bien quedaban pocos), príncipes, unos cuantos elfos (un par de hijos del buen Elrond), soldados, unos muy interesantes hombres salvajes y orcos que no salen en las versiones cinematográficas.  Todos están muy bien abordados por la pluma de maese Tolkien, pero tal como lo supo hacer excelentemente Peter Jackson en sus adaptaciones, podemos prescindir de ellos para la cuenta final.
    Tras el cese de la contienda, la narración se articula en un montón de epílogos, que aún queda mucho que contar.  Para satisfacción nuestra, asistimos a la preparación de la coronación de Aragorn y a esta misma, con el correspondiente tiempo de paz posterior a ello.  La amistad entre los miembros de La Comunidad del Anillo quedará ahora más que consolidada, aunque también incluirá a varios otros personajes que se han incluido a la historia.  Las despedidas serán agridulces, aunque la más emotiva de todas sucede mucho después.  Este es, por igual, el periodo en el cual, para gozo de muchos, nos volvemos a encontrar con Elrond y Galadriel, lo que fue una grata sorpresa para mí; pues no recordaba esto fuera parte del texto literario y todo ello muy sublime.  También se nos cuenta el divertido segundo viaje, de los cuatro hobbits a Bree, esta vez acompañados por Gandalf, el cual anticipa un impresionante capítulo que no nos esperábamos.
    Lo anterior solo se muestra hasta la coronación en los estupendos filmes de Peter Jackson y quien, al parecer, tiene muchas más horas grabadas que lo exhibido en las versiones extendidas y bien quisiera sacar unas todavía más completas (ojalá lo haga y pronto).  Sin embargo, lo que veo difícil aparezca dentro de lo filmado por el realizador, corresponde al impactante capítulo de La Sanación de la Comarca y en el cual los cuatro hobbits deben enfrentar, ellos solos y liderando a sus vecinos, a la llegada del mal a sus propias tierras; una última batalla épica, en la cual los Medianos tendrán una actitud por completo distinta, a su pasar más hedonista y/o relajado (¡Y vaya que la pasamos bien con este penúltimo apartado!).
    No podía faltar el segundo gran villano de esta historia, el manipulador y traidor de Saruman, a quien lo volveremos a tener en tres ocasiones (¿O son dos?) dentro de este último libro; sin dudas es un placer cada intervención suya, como un malvado tan inteligente y elocuente; alguien que, claramente, se convirtió en el modelo de muchos otros grandes antagonistas en obras posteriores.
   Por cierto, ya antes me había referido al amor homosexual de Sam por Frodo, sentimiento de carácter platónico y que tampoco es correspondido por su objeto amoroso.  Eso sí, el Portador del Anillo también siente algo fuerte hacia su compañero; no obstante, habría sido mucho esperar que, para la época en que fue escrita la novela, se hubiera concretado una relación así entre dos hombres... Ahora bien, cuando volví a leerme La Comunidad del Anillo, hace unos meses atrás, me fue evidente lo que realmente sentía hacia su amo el "jardinero" y me acordé de que en las películas este termina casado con Rosita Coto (incluso tienen una hija); pensé que todo esto también lo había agregado Peter Jackson, como parte de lo políticamente correcto de aquel entonces (ahora sería todo al revés y más si hablamos de la inclusión forzada).  Pues ahora comprobé que, en efecto, esto forma parte del libro, si bien se ve como algo que inventó sobre la marcha Tolkien, para no complicarse con el tema (y es que solo en El Retorno del Rey se habla de Rosita).  Sin embargo, Sam llega a tomar una decisiva decisión final, hacia el término de sus días en la Tierra Media (o de sus días mortales), ya casado y luego de la muerte de su esposa... ¡Y eso evidencia mucho mejor que nunca dejó de amar a Frodo!
    Y es cuando llegamos al final de todo, que me estoy refiriendo a... ¡No quiero hacer spoilers! (¿Cómo lo digo?) al final del libro.  La historia debía terminar y, como ya lo enuncié más arriba, continúan las aventuras de nuestros héroes mucho después de terminada la guerra.  Solo me atrevo a decir que la despedida, no puede llegar a ser más emotiva y bella, pero también dolorosa. Porque estamos hablando de la última despedida, entre personas que han creado un vínculo muy grande entre sí, algo que solo consiguen quienes viven juntos experiencias tan fuertes como aquí se narran (y en la vida real esto bien es posible sin tener que enfrentar a monstruos, ni realizar viajes de enorme peligro); pero nosotros también nos estamos despidiendo de personajes entrañables, a los que resulta difícil no ver como personas casi reales y por las cuales llegamos a sentir verdadero aprecio.  Tener conocimiento de que lo desconocido, es la frontera que te separara de quién parte, de que ya no estarás físicamente en su compañía, es una prueba dura para cualquiera; sin embargo, es algo inevitable y el autor supo cómo representarlo metafóricamente... Esta fue mi tercera vez en leerme la trilogía y las películas me las he visto un montón de veces, que son mis favoritas, así que me conozco bien la trama.  No obstante, esta vez lloré con el desenlace, como cuando lo contemplo en su adaptación cinematográfica; más encima, al llegar a esta parte, puse de fondo la música del filme y más emocionante me fue todo. 
En verdad es un final BELLÍSIMO.

lunes, 20 de enero de 2025

En medio de todo


     La segunda parte de la famosa trilogía de literatura fantástica de El Señor de los Anillos, obra de J. R. R. Tolkien, corresponde a Las Dos Torres. Su nombre se debe a la influencia negativa de las dos torres (cada una bajo el mando de dos villanos, uno lejos peor que el otro, si bien intrínsecamente relacionados), en las que vive el mal a los que se enfrentan los protagonistas y toda la Tierra Media.  Es así que por un lado tenemos a Orthanc, hogar de Saruman, mago que fue tentado por Sauron, el antagonista principal de la trilogía, y que es alguien doblemente traicionero, como bien ya sabemos los lectores hasta ahora (y no les diré por qué razón uso el adjetivo doble, que mejor descúbranlo ustedes por su propia cuenta); cabe mencionar que este con sus propias tropas, asola buena parte del territorio y, por lo mismo, debe ser detenido cuanto antes sea posible.  Por otro lado, está Barad-Dur, la Torre Negra (la otra es blanca), en la que se encuentra Sauron, el principal enemigo de toda la Tierra Media y el cual, más encima, controla a gran parte de las manifestaciones malignas de ese mundo.
    Esta segunda parte, menos extensa que la anterior, aunque lejos más potente y atrapante que su predecesora, es, además, una obra mucho más oscura y mejor escrita.  Acá encontramos un ejercicio narrativo más complejo que en La Comunidad del Anillo, pues Tolkien deja de lado el formato emulador de los viejos textos épicos que lo inspiraron, para incluir técnicas narrativas modernas, como usar más de un narrador y dividir el libro en dos partes, cada una con distintos escenarios y protagonistas, entre otras cosas.  De hecho, ahora sí ahonda en lo que piensan sus personajes e incluso agrega humor a esta historia tan grandilocuente.  En suma, resulta un enorme placer encontrarse con esta continuación (en un principio era un solo libro, pero en su momento los editores le dijeron al autor que era imposible publicar una novela tan extensa y por eso la dividió en tres partes), llena de momentos inolvidables y con nuevos personajes, que serán un deleite para los lectores.
    La novela está dividida en dos partes, considerando los acontecimientos que ocurren de forma paralela y centrada en un equipo determinado de aquellos compañeros que conocimos como la Comunidad del Anillo; y es que el grupo, tras los eventos del final de la primera parte, se vio obligado a separarse (aunque nadie quedó solo) y eso resulta fundamental para enfrentarse a las amenazas de las dos Torres, pues cada una significará una prueba distinta que debe ser superada... ¡Y solo ellos pueden lograrlo! (claro que apoyados por valiosos nuevos compañeros).
    En un principio sufriremos la pérdida de un valeroso amigo, el cual muere con heroicidad, encumbrándose por sobre sus anteriores debilidades (célebre momento de El Señor de los Anillos, que en las películas de Peter Jackson aparece al final de la primera cinta).  Luego tenemos al dúo compuesto por los hobbits Merry y Pippin, mejores amigos entre sí, quienes a partir de ahora demostrarán con creces su valor y, por ende, serán desarrollados más como individuos.  Juntos deben sobrevivir a su captura, de parte de atroces servidores de uno de los villanos mayores; el capítulo dedicado al horrible periodo que pasan junto a estos, el primero en abordar la conducta aborrecible de estas criaturas, es a mi (humilde) parecer uno de los dos mejores del libro (ya les hablaré del otro).  Con posterioridad, la misma pareja se encontrará con una de las entidades más magnificas de la trilogía, la primera de los suyos, dándonos una nueva raza a la que apreciar como lectores y admiradores del talento fabulador de Tolkien.  Es entonces que comenzarán a dilucidarse los aspectos heroicos de estos dos "medianos", quienes ahora, por fin, sacarán a relucir su capacidad para adaptarse a las circunstancias extremas y ello de manera admirable; de hecho, son ellos quienes propician la derrota de nada menos que...
   Por otro lado, tenemos al triunvirato multirracial conformado por Aragorn (humano), Gimli (enano) y Legolas (elfo).  Los tres parten con la intención de rescatar a Pippin y a Merry, pero en vez de conseguir eso, sus caminos los llevan al encuentro de aliados de gran valor; estos últimos se volverán personajes de tremenda importancia para el resto de la saga y servirán para entregarnos una rica cultura, que también se encuentra entre las queridas creaciones tolkianas.  Asimismo, los tres amigos vuelven a cruzarse con un colega, que creían perdido para siempre, una reunión inolvidable que no esperábamos siquiera nosotros (ustedes ya saben a quién me refiero, je).


   Por último, esta primera parte de Las Dos Torres acaba uniendo a buena parte de la Comunidad de Anillo, campantes tras haber ganado una cruenta batalla y ataque de proporciones épicas, que solo es el preámbulo de la guerra que se está gestando.  Y es cuando llegamos al otro acto que me parece de lo mejor de esta secuela: La Voz de Saruman, cuando por fin veremos al susodicho villano en todo su esplendor como sujeto vil.  Los diálogos son magníficos y con esta segunda intervención del decadente mago (que en los filmes sale mucho más) logra volverse uno de los personajes más sobresalientes de El Señor de los Anillos; puesto que si bien Sauron es superior a él, este otro es alguien más reconocible como alguien que ha abrazado el mal, un hombre inteligente y soberbio, que se ha dejado tentar por el poder y usa su labia para embaucar a otros; luego su orgullo y menosprecio en los demás se vuelven su perdición, algo que nos lo hace más creíble que el intangible Sauron (bueno, es cierto que Saruman no es humano, por mucho que tenga aspecto de hombre; empero, claramente es una representación muy cierta de lo peor que podemos llegar a ser).
    La segunda parte del libro está dedicada a Frodo y Sam, quienes solos deben llegar hasta Mordor, la tierra del gran enemigo de la Tierra Media, para deshacerse del Anillo Único.  Ninguno de los dos son guerreros (de hecho, los otros dos hobbits demostrarán que sí lo son en la conclusión y que lleva por nombre El Retorno del Rey), aunque sí poseen la resiliencia necesaria, como para superar todas las duras pruebas que se les pondrán por delante, acercándose más y más a su destino.  De hecho, es la lealtad que hay entre los dos y para con quienes confiaron en ellos, su nobleza y en especial el amor entre ambos (unos lo llamarán fraternidad estrecha y otros veremos verdadero amor entre amantes, aunque esto último nunca llevado al terreno carnal y/o erótico), lo que los hace siempre mantenerse firme en esta tarea, lejos mayor y más peligrosa (imposible para muchos y más tratándose de individuos comunes y corrientes como ellos) que la del resto de la Compañía del Anillo.  En el camino se encontrarán con un obligado compañero de ruta, uno de los pocos personajes sacados de la novela que antecede a esta trilogía, El Hobbit, otra de las creaciones del escritor más renombradas y que sirve como reverso del propio Portador del Anillo, Frodo, en el caso de que este no hubiese contado con su virtuosismo y el apoyo de su gente.  Con posterioridad, ambos Medianos se cruzarán con otro personaje, que también hará su aporte en dicha cruzada, aunque muy distinto al anterior.
 
Personajes:
 
   Los personajes nuevos que se incorporan a la historia, dentro de los verdaderamente importantes que puedo nombrar (y es que hay otros de los que prefiero prescindir, pues son casi incidentales o no contribuyen mucho al argumento, a diferencia del resto) son:
 
* Gollum: A la par de Gandalf (o casi) entre los más célebres de la trilogía, viene a encontrarse este sujeto de apariencia espantosa, flaco, pálido, balbuceante, calvo y que acostumbra a caminar usando sus cuatro extremidades, que ya había aparecido en El Hobbit.  Ligado, quizás, mínimo hace una centuria al Anillo Único, que lo llevó a convertirse en el monstruo solitario que ahora es, solo desea recuperarlo; por eso mismo abandonó su hogar en lo profundo de las cavernas, para conseguir su objetivo.  Ya había aparecido fugazmente en La Comunidad del Anillo, pero solo se revela por completo ante Frodo y Sam en esta parte, acompañándolos el resto del libro. Como esclavo del Anillo Único, no.es alguien de fiar, ni siquiera para Sauron, que lo pretende utilizar para sus designios.  La mente de Gollum, cuyo verdadero nombre es Smeagol (de antes de corromperse por completo) está trastornada y comparte cuerpo con una manifestación del artefacto que lo controla; por eso habla de sí mismo en tercera persona y entra en disputa con dicha entidad, dialogando con ella (desde el punto de vista de la psiquiatría, Gollum sufre de un trastorno de la personalidad o bien es esquizofrénico).  Antes que se me olvide, famosa es su tendencia de referirse a voz alta a su "Tesoro", en referencia al Anillo del cual se siente su dueño.
   Celebrado fue cómo abordaron a este complejo personaje en las películas de El Señor de los Anillos, para el cual se usó una sofisticada técnica de captura de movimientos, mejorada para estas producciones.  Fue así que el desempeño de Andy Serkis, quien actuó todas sus escenas juntos al resto de los actores, usando una especie de traje que enviaba a las computadores sus gestos corporales y faciales, le otorgó una tremenda humanidad a este retorcido sujeto; a ello mismo se le suma el uso de su voz, la cual por su propia cuenta modificó de forma natural, lo que luego sumado al aspecto que le dieron a la criatura, es considerado en su totalidad como uno de los puntos más altos de esta trilogía fílmica.
 
* Eomer: El principal guerrero del reino de Rohan, hogar de los Señores de los Caballos, que está siendo amenazado por Saruman y sus triquiñuelas.  Único sobrino del rey, quien lo considera su hijo, es un hombre hermoso de gran honor; dirige a un grupo de caballeros como él, cuando se encuentra con Aragorn, Gimli y Legolas.  Luego de unos malentendidos queda como amigos con los recién mencionados y juntos participarán de la gran batalla en el Abismo de Helm, que se suponía no podrían ganar.  Solo quiere que la paz vuelva a su tierra, pues tiene claro que en ella ya no manda su monarca, al que ama con gran lealtad; no obstante, en su país es persona non grata, mientras este siga siendo manejado desde las sombras por el mago renegado.
    En el cine este personaje le dio la oportunidad al guapetón varonil y talentoso de Karl Urban de demostrar su valía, siendo luego uno de los actores “nuevos” que mayor carrera logró (como en la trilogía de reboot cinematográfico de Star Trek y la serie The Boys).

 
* Lengua de Serpiente: La mano derecha de Saruman y cuyo nombre real es Grima, trabajaba de consejero para el rey de Rohan, hasta que fue seducido por Saruman (no sexualmente, eso sí, je) y debido a ello se puso a sus órdenes, ensuciando la mente del otrora majestuoso señor; de este modo, se hizo con el poder del lugar en beneficio de su nuevo amo, aunque siempre por medio de ardides, para dar la apariencia de que el monarca seguía mandando.
     En las películas de Peter Jackson fue interpretado por Brad Douriff, tremendo actor especialista en encarnar a sujetos freaks, lejos una de las mejores caracterizaciones en tales adaptaciones.
 
* Theoden:  El anciano mandatario de Rohan es un alfeñique controlado por Grima, cuando lo llegamos a conocer; bastante envejecido tras tanto tiempo contaminado, por el veneno de su supuesto hombre de confianza.  No obstante, en la cordura es un hombre fuerte, pese a su edad, sabio, bondadoso y heroico al que todos aman.  Ya libre del influjo maligno, liderará a sus hombres en la gran batalla del Abismo de Helm.
 
* Eowyn:  Hermana menor de Eomer y sobrina de Theoden, es una bella dama de pocas palabras y quien se queda a cargo del reino cuando Theoden y los demás guerreros se van a la guerra.  En esta novela apenas habla, aunque es una presencia llamativa y solo la apreciaremos en todo su esplendor en El Retorno del Rey (en cambio, en el respectivo filme, de manera muy inteligente, lograron darle realce y para que desde ya fuese alguien valiosa dentro de la trama).
 
* Faramir:  El sabio hermano menor de Boromir estaba cumpliendo una misión junto a sus hombres, cuando se encontró con el Portador del Anillo, Sam y Gollum.   Esta reunión no comienza bien, puesto que tenía razones de sobra para dudar de los Medianos; sin embargo, su capacidad para ver más allá de lo evidente y conocer el corazón de la gente, lo hacen tomar las decisiones correctas.  En la versión cinematográfica de Las Dos Torres, su actuar con Frodo y Sam es demasiado duro y solo al final cambia de actitud.
 
* Bárbol:
  Criatura humanoide de carácter vegetal, la más antigua en la Tierra Media (la verdad es que no me queda claro si más que Tom Bombadil), que es la principal entre los Ents; su especie corresponde a los llamados Pastores de los Árboles, gigantes que velan por el cuidado de la vegetación y de toda la naturaleza en tierra firme, de gran poder y muy antiguos.  Cada uno de los suyos es muy distinto al otro e impresionante, de actuar lento en muchas cosas, pero peligrosísimos cuando se trata de combatir el mal, tal como lo comprobarán Saruman y sus fuerzas.  Se hace muy buen amigo de Merry y Pippin.  Su disputa junta al resto de los Ents, para deshacer la maquinaria monstruosa de su enemigo, quien ha arrasado con la naturaleza, representa la celebración de la ecología por sobre la invasión de la modernidad destructiva del medio ambiente y que se evidencia cuando liberan el río que luego lava toda la inmundicia de la tierra contaminada. Me pregunto si los creadores de La Cosa del Pantano (el famoso personaje de DC, el elemental del "verde" en la Tierra), Len Wein y Bernie Wrightson se inspiraron en Bárbol, también llamado Fangorn, para darle vida.

Sam Gamyi en uno de sus momentos más heroicos y aterradores del libro:
Enfrentándose a Ella La-Laraña

martes, 10 de diciembre de 2024

La semilla de tanto... (I)


1. Palabras iniciales
 
    La obra literaria más significativa dentro de la ficción de fantasía "adulta" moderna, o sea, que más influencia ha tenido en obras posteriores, volviéndose en un modelo a seguir para un montón de autores (queriendo escribir una historia potente y compleja como ella), así como reconocida incluso por los no-lectores, viene a ser la trilogía de El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien.  Mucho se ha escrito al respecto, incluso un montón de libros publicados acerca de estos títulos, de modo que me siento ante una enorme hazaña al querer emular a quienes me han antecedido, casi como el pobre Frodo cuando asume ser el Portador del Anillo; pero mi corazón desea compartirles mis impresiones, acerca de mi actual tercera lectura de la saga. Muchas satisfacciones me ha traído este reencuentro con el material original (incluso lágrimas de emoción, debido su belleza misma), que también no he podido dejar de comparar el grueso volumen que ahora reviso (tengo el gusto de ser dueño, ahora, de una edición de lujo, que tiene las tres novelas, más los Apéndices y un montón de material adicional), con la versión fílmica de Peter Jackson que tanto me gusta y me he repetido un montón de veces; así que en la medida que vaya escribiendo sobre estas novelas, haré referencia a estas películas que también tanto adoro.
 
2. Por si no conocen la historia
 
    Antes de contar a grandes rasgos de qué va El Señor de los Anillos, se debe saber que hay otro libro escrito por su autor que le antecede: El Hobbit.  Cabe mencionar que el recién mencionado texto, narra acontecimientos que ocurren antes de la trilogía que comenzaremos a revisar, apareciendo personajes en ella que también salen en los libros posteriores.  Ahora bien, El Señor de los Anillos es la secuela de El Hobbit, si bien sus acontecimientos ocurren décadas después del primer libro, es mucho más extenso y dramático; incluso, se podría decir, sin problemas, que la primera novela es de carácter infantil y/o juvenil, mientras que la siguiente posee, lejos, un tono mucho más adulto (aunque sin violencia gráfica, ni sexo, ni groserías).
    La trilogía nos habla del Anillo Único, un artefacto de gran poder creado por una fuerza del mal para dominar todo.  La historia ocurre en lo que se llama la Tierra Media, la cual entrará en una cruenta guerra debido a que el Señor Oscuro, Sauron, quien creó el mencionado artefacto, intenta recuperar su preciado anillo.  Un grupo de valerosos personajes, de distintas razas, intentarán oponerse a las fuerzas del mal y, más difícil aún, destruir el Anillo Único.


 
3. El Primer Libro
 
    La primera parte de la trilogía corresponde a La Comunidad del Anillo, nombre que recibe en referencia al grupo de personas que tienen la misión de hacer juntos un largo y peligroso viaje, para conseguir deshacerse del Anillo Único.  El equipo resulta bastante heterogéneo y se vuelve el modelo para un montón de historias épicas, que nos muestran a buena parte de los personajes principales y secundarios de la historia (incluyendo a sus dos antagonistas mayores) y que saldrán a lo largo de toda la historia.  Asimismo, esta primera parte explica bastante las razones, de por qué es tan importante esta empresa, dándonos los orígenes del mal que se debe derrotar, el cual ha permanecido durante eras amenazando al mundo.  Por otro lado, antes del comienzo del argumento, Tolkien nos agasaja con una especie de introducción, en la que describe buena parte de la llamada Tierra Media, explicándonos algunas de sus particularidades, así como dando un pequeño resumen de El Hobbit, libro fundamental para completar el sentido profundo de El Señor de los Anillos.
   Ahora bien, al releer esta tremenda pieza por tercera vez, luego de haber visto las películas tantas veces (mis favoritas de toda la vida) y saber un poquito más de literatura que hace unos veinte años atrás (cuando fue mi segunda ocasión dedicado a la presente saga), me puedo darme cuenta y/o detenerme en varios detalles importantes, los cuales bien deseo compartirles:
 
* Solo aparecen dos personajes femeninos en toda su larga extensión.  Sabía que este detalle otorgó a mentes estrechas lecturas prejuiciosas y banales de la intención o calidad literaria del autor, tildándolo de misógino o, peor aún, de gay por su supuesta preferencia hacia el género masculino.  Pues ahora corroboro, al menos, esta ausencia; aunque yo lo veo más como una intencionalidad de Tolkien, dejando de lado rasgos de cierta complejidad, que damos por sentado en obras modernas de la narrativa a partir del siglo XIX ¿Es un defecto suyo esto? No me atrevo a decirlo, sobre alguien a quien respeto mucho, pues prefiero pensar que al primar este más lo épico y la creación de un mundo complejo (incluyendo idiomas), se desentendió de otros aspectos estéticos y a la larga su labor dio tremendos frutos.
    Por cierto, una joyita "menor" (o mejor dicho no tan popular, incluso entre quienes no leen) como lo es La Hija del Rey del País de los Elfos de Lord Dunsany, también británico y anterior a El Señor de los Anillos, sí cuenta con esta dimensión femenina que no encontramos en el texto tolkiano; así que antecedentes habían de fantasía moderna adulta con mujeres, que, de seguro, hay varios ejemplos más que se me escapan.
 
* La narración está llena de canciones (detalle que SI recordaba), por lo general de tipo narrativo.  Supongo que en su idioma original, el inglés, están escritas en rima.  Muchas de ellas son extensas y, por mi parte, me aburrí un resto leyéndolas (tentado de saltármelas, je).
 
* Tolkien cuenta la historia de manera progresiva, ordenada de forma cronológica, sin usar flashbacks, racconto y solo una vez montaje.  Mayoritariamente todo ocurre en un puro escenario a la vez, el que solo cambia cuando los personajes se mueven de su espacio (o sea, no hay subarcos narrativos paralelos). Cabe mencionar que esto es propio de los relatos épicos clásicos, de los que se nutre, por lo general de la tradición oral como mitos y leyendas, así como de novelas de caballería y/o similares; así que aquello que bien nos parecería mera "simpleza narrativa", puede ser a propósito para emular a sus maestros. Las únicas veces en que sabemos acerca del pasado, son escasas y viene a ser cuando un personaje cuenta a otros, de manera breve, lo que sucedió.  Cabe mencionar de la exclusiva ocasión, en la que la narración se centra en un personaje muy secundario, de quien dudo volvamos a saber, lejos de la historia principal, solo para completar el sentido de lo que luego vendrá.
 
* No hay duda de que Tolkien fue un gran fabulador y que nos concedió una tremenda mitología moderna, que se ha convertido en parte fundamental de la cultura popular; pero, ya sea por intención propia o carencia de otras virtudes literarias, sus técnicas narrativas nos pueden ser sencillas (tal como ya he dicho).  Al respecto, se puede mencionar el detalle de que, prácticamente, nunca se adentra en el pensamiento de los personajes; así que solo sabemos de ellos por lo que dicen y hacen; tal como, también, en ningún momento el narrador emite juicios sobre estos.  Incluso bien se puede decir que, salvo honrosas excepciones, al menos hasta toda La Comunidad del Anillo protagonistas y secundarios carecen de profundidad psicológica; son planos y no tienen gran carisma, salvo sus particularidades raciales (y en ese sentido, las películas de Peter Jackson consiguieron harto con su propia cosecha, al "modernizar" y humanizarlos más a nuestro gusto general).
 
* Si uno ha visto tantas veces las mentadas adaptaciones cinematográficas de Peter Jackson y no ha leído antes los libros o no los recuerda mucho- como yo en este último caso- le llamará la atención el hecho de cómo son descritos los elfos en, al menos, esta primera entrega.  Los del cine son demasiados sublimes y tienden a vivir apartados del resto del mundo, son silenciosos, aburridos (al menos para mí) y hasta se pueden apreciar algo xenófobos (en especial con los enanos); no obstante, los del libro tienden a ser más cordiales y alegres, al punto de simpatizarnos de verdad.
 
* Otra cosa que destaca en las películas es el humor, algo que le sale muy bien a Peter Jackson desde sus humildes inicios con Mal Gusto... Pero eso que les cuento, ahora, no está en el material literario, que Tolkien escribe al menos su trilogía con honda seriedad.
 
* De igual manera el tiempo corre más lento en el libro, que desde que el Anillo Único llega a las manos de Frodo a cuando este sale de La Comarca para hacer su viaje, pasan décadas.  Por lo tanto, los filmes aligeran todo ello para primar la acción, elemento primordial en el cine comercial y/o hollywoodense.
 
* Y, por último, al menos hasta ahora, los personajes se la pasan comiendo, que hay muchos momentos dedicados al placer culinario (no gula, eso sí), aunque siempre acompañado y como una manera de sociabilización.  Este es otro detalle tomado de los clásicos épicos, algo que incluso Stephen King acostumbra a incluir en sus obras (y no solo en su saga épica de La Torre Oscura).

 

Ediciones antiguas en español que en mi juventud deseaba tener con todas mis ganas

lunes, 1 de mayo de 2023

La inspiración detrás de las historias.


     David Day (nacido en 1947) es un escritor y poeta canadiense que ha dedicado buena parte de su labor profesional, en ahondar en la literatura de Tolkien.  Por lo tanto, bien se le puede considerar como todo un experto en la vida y obra del famoso autor de El Señor de los Anillos, puesto que ha publicado cerca de una docena de textos sobre este, todos trabajos muy bien documentados y que podemos leer con la certeza de que nos ayudarán a profundizar en varios aspectos interesantes acerca de su mitología y todo lo que concierne al proceso creativo, como la biografían de este.  Es así como El Anillo de Tolkien (publicado en 1994) corresponde a uno de estos títulos, del cual les pretendo contarles unas cuantas impresiones.
    A medias entre el ensayo y un recopilatorio de mitos y leyendas de varias culturas, este título ahonda en la literatura oral y las versiones clásicas escritas del folclor de numerosos pueblos, que estimularon la imaginación de J. R. R. Tolkien, específicamente en lo que concierne a su opera magna y en especial en la poderosa imagen de los anillos, como elemento de poder; asimismo, gracias a este texto de Day vamos reconociendo a los modelos en los que se basó el sudafricano, para darle forma tanto a sus héroes como villanos, antihéroes, criaturas mágicas, monstruos e incluso a las raíces lingüísticas de los distintos idiomas que creó para su complejo universo.
    Para hacer mucho más exhaustiva la indagación en el abono cultural, con el que contó Tolkien, el cual lo impulsó desde sus años de juventud y estudiante a querer crear una nueva y potente mitología para Gran Bretaña (su verdadera patria), el libro se encuentra dividido en varios capítulo, los que nos llevan a cada una de las tradiciones que ayudaron a forjar su legado; de este modo, nos encontramos también con unos cuantos hechos históricos muy curiosos, documentados con rigurosidad desde la época en la que sucedieron (Holanda, 1548, Inglaterra, 1376 y Bizancio, 370), que nos dan prueba de que no todo se lo inventó el maestro.  Por tanto, queda demostrado, una vez más, que lo que hacen los artistas es tomar el rico legado cultural de nuestros ancestros, para darle mil y una formas, actualizándolo y convirtiéndolo en un material más depurado para las actuales generaciones.
     La mitología nórdica no podía faltar en este documento, de obligada lectura para los verdaderos fanáticos de la épica de la Guerra del Anillo y demases (¡Imposible no recordar la reinterpretación de estas mismas historias, de mi querida Saga de Asgard para Los Caballeros del Zodiaco!) y adentrándose, además, en la narración de los Voslungos, muy relacionada con la de los mentados vikingos.  David Day nos cuenta con lujos de detalles las anteriores historias, de las cuales algo uno pudo saber antes de adentrarse en estas páginas y mostrándonos, por igual, el nexo de todo esto con el ciclo artúrico, las leyendas carolingias (me di cuenta de que Carlomagno no solo existió, sino que dio paso a un sinnúmero de aventuras suyas y de sus guerreros apócrifas), así como con narraciones de origen celta y sajón.  Por otro lado, acá se hace una separación entre el aporte de los llamados romances germánicos y la historia de los Nibelungos, que no son las mismas entre sí, ni siquiera por su similitud con la de los mentados Voslungos (aunque comparten unos cuantos personajes y orígenes).   Luego le toca ser revisados a los mitos griegos y romanos, los cuales no dejaron de hacer su aporte, para que Tolkien echara al caldo durante la cocción de su posterior ficción.
     Quisiera mencionar aparte, por cuanto me sorprendieron gratamente, varias historias bíblicas (en especial teniendo al fabuloso personaje del Rey Salomón como protagonista), que me provocaron mucho placer leer, pues me pregunto hasta qué punto aparecen en el Antiguo Testamento o si pertenecen a la tradición oral del pueblo judío (historias llenas de demonios y superpoderes).  De igual manera resultan muy divertidas e interesantes, las narraciones orientales que revisa el estudioso, así como las relacionadas con los alquimistas (estos otros, personajes que desde niño me atraen mucho y por lo mismo adoro tanto esos anime de Full Metal Alchemist). 
    Por último, David Day nos cuenta de qué va la famosa ópera de Wagner, de la cual por fin me enteré de su trama, aunque debo confesarles que me aburrí en buena parte con ella y es que ya antes gracias a este mismo libro pude conocer las historias originales, en las que el músico se basó para ello (otro claro ejemplo de reinterpretación de textos más antiguos).
    El último capítulo, llamado nada menos que El Anillo de Tolkien, termina de forma muy emotiva, con una preciosa interpretación del autor acerca del significado detrás de las proezas de Frodo Bolsón, el verdadero héroe detrás de la derrota de Sauron y de sus huestes. 
    Ilustrado por Alan Lee, algo así como el “dibujante oficial” de los libros de Tolkien (o sobre Tolkien), quien hizo diseños exclusivos para las películas de Peter Jackson sobre El Señor de los Anillos y El Hobbit, este ensayo no alcanza las 200 páginas y se lee rápido, aunque a veces puede resultar tedioso por tantos nombres que menciona.  Eso sí, el vasto conocimiento en todo lo creado por Tolkien (de lo cual este humilde servidor apenas sabe una minúscula parte de ello) es increíble.  Volviendo a Alan Lee… ¿Será pariente de otros artistas del dibujo “ñoño”, como lo son Jae Lee o Jim Lee? (aunque lo dudo, pues estos son de origen oriental y en cuanto a Alan, no tiene ni rasgos achinados), me parece que no se esmeró en sus ilustraciones y es que algunas de las contenidas en su interior, no consiguen el impacto de otros de sus trabajos (o más bien no supo escoger entre los mitos y leyendas que dibujó para el tomo, que había algunos que aquí lejos merecían su talento).  Lamentablemente, los dibujos en vez de primar lo épico, representan en muchos casos paisajes demasiado sencillos, casi no abundan en ellos los personajes detallados y/o en primer plano, así como casi no contienen monstruos, ni batallas.
     La edición que poseo me la regalaron para mi cumpleaños de 2006, días previos a la fecha real de la conmemoración de mi nacimiento (el 5 de julio) y solo ahora me dedico a este libro, cuando me he propuesto leer varios ensayos de corrido.  Es una preciosa versión en tapa dura con sobrecubierta, grande y sus 12 ilustraciones originales viene en papel cuché, sin texto en el reverso, mientras que el resto de las páginas son blancas y de otro material, aunque de buena calidad.
    Solo ahora leo este volumen, que me dedicó una amiga con quien solo compartí ese año que menciono y el siguiente, a la que conocí cuando hice un Diplomado en Literatura y a la cual le perdí el rastro. No recuerdo el apellido de Ximena, lo que lamento, pues se trataba de una gran persona.  Desde la distancia te dedico este post, querida compañera.
 

Junto a mis dos libros escritos por David Day (el otro me lo regalaron para mi cumple del año pasado).

domingo, 14 de junio de 2015

Réquiem por Christopher Lee.


     Dicen que no te queda otra en aceptar que te vas haciendo mayor (o más viejo), cuando la música popular que escuchabas de joven, ahora la vuelves a oír en los supermercados, salas de hospital, ascensores, supermercados u otros lugares públicos en versiones orquestadas para “relajarte”.  También dicen que por ahí que te das cuenta que el tiempo pasa incesantemente, porque aquellos que has conocido a lo largo de tu vida van muriendo (al menos en mi caso particular, solo aquellos que ya eran adultos y entraditos en años, han pasado a mejor vida, salvo una muy querida amiga que se fue antes de lo previsto).  Es así como en el último periodo he lamentado la pérdida de gente que si bien no conocí en persona, sí marcó de una manera u otra mi vida, en especial dentro del terreno artístico; tan solo este 2015 nos ha tocado despedirnos de 3 de los grandes, como bien lo son mi compatriota Pedro Lemebel, Leonard Nimoy y Terry Pratchett…Y es así que hoy en día una gran cantidad de cinéfilos y amantes del terror y la fantasía, nos unimos para llorar en esta ocasión el deceso de todo un grande entre los grandes: Cristopher Lee, actor de culto hace ya rato y quien nos regaló por décadas de sus magníficas interpretaciones en la pantalla, el cual se unió a los otros en el Más Allá tan solo este pasado 7 de junio.
    Para quien quiera llenarse de datos biográficos sobre Lee (pero qué apellido más  ligado al mundo del arte pop: pues nos basta con recordar a genios como Bruce Lee, su hijo Brandon Lee, al propio Stan Lee y a Jim Lee y Jay Lee, estos últimos también en lo que a cómics se refiere), este texto no es lo ideal para saber más acerca del actor británico; no obstante dedico estas palabras a todo aquel que sí desea compartir conmigo ese aprecio y admiración, más los respetos correspondientes, por quién fue capaz de sacarnos tantos sustos en nuestra infancia y a su vez robarnos nuestro corazón al verlo en tanto papel de peso, ya sea en el cine o la televisión.
    Dentro de la llamada cultura de masas, Cristopher Lee alcanzó en toda su gloriosa carrera el estatus que solo gente como Ennio Morricone, en la creación de bandas sonoras de películas y televisión y el ya mencionado Stan Lee en las historietas, se encuentran.  Puesto que este actor (y músico también) si bien falleció a la avanzada edad de 93 años, hasta no hace mucho se encontró activo en su profesión, filmando más de 200 producciones.  De este modo junto a los 2 mencionados, el histrión fue uno de los pocos en lograr tal cantidad de obras, muchas de ellas verdaderas joyitas.  Solo he visto un porcentaje pequeño de todo lo que ha hecho, no obstante vaya que lo poco que pude apreciar de su trabajo, me hizo feliz desde pequeño y ya grandecito, cuando ahora puedo disfrutar de una forma mucho más conciente de sus actuaciones, no puedo dejar de disfrutar cada nueva (o antigua) película donde él aparece.
    De niño cuando aún no tenía mi primera década de vida (allá por el siglo pasado), me torturaba viendo los filmes de la Hammer en la tele.  Eran mi placer culpable por aquel entonces, ya que si bien los gozaba por completo, luego de noche y en la oscuridad sus horrores no dejaban de perseguirme hasta quitarme la serenidad completa del sueño.  Es así como tuve la suerte de conocer a tan temprana edad al señor Christopher Lee, quien con sus intervenciones como Drácula, la Momia, la Criatura de Frankenstein, Rasputin, el doctor Jekyll y mister Hyde, entre otros, se convirtió en uno de mis primeros ídolos del cine.  Por lo tanto, desde esa pretérita época fue para mí sinónimo de formidables actuaciones e inolvidables papeles, que a partir de entonces definirían mi idea de calidad en lo que a cine se refiere.  Su Drácula en cada una de sus entregas llegó a tal punto de impactarme, que recuerdo que de pequeño me gustaba jugar con mis compañeras más lindas del curso, a que yo era el Príncipe de los vampiros y las perseguía para morderlas amorosamente en sus aún virginales cuellitos (tenía especial predilección por las pocas crespas que habían por ahí y con las de pelo largo, que bien me recordaban a las voluptuosas féminas de esas cintas británicas).  Supongo que esta fue una de mis tempranas manifestaciones de erotización (¿y tal vez de cierto morbo “malsano”?), pues en estas pequeñas “dramatizaciones escolares” era el único varón y vaya que disfrutaba oír gritar a mis compañeritas, quienes igual luego me obsequiaban con sus sonrisas y no dejaban de hacerse mis víctimas propiciatorias.
    
El mejor Drácula cinematográfico de todos: el suyo.

     Ya estaba en enseñanza media, en plena adolescencia, cuando me reencontré con el actor en una de las cintas más disparatadas y entretenidas que he visto: Gremlins 2, de Joe Dante.  Fue su primer papel de no villano del que tengo memoria y además en un filme humorístico, de modo que me dio toda una sorpresa contemperarlo en dicha película.  Pasarían los años, hacia finales de esa misma década de los noventa, como para que a los cines Lee volviera con nuevos títulos y sus seguidores nos sintiéramos bendecidos con ello.  Desde cabrochico me gustaron los  largometrajes de Tim Burton, por eso cuando este “rescató” de cierto olvido a su maestro en Sleepy Hollow, fue una razón de más para ir a verla; luego la amistad entre director y actor fue creciendo, hasta hacer juntos otros títulos, si bien en algunos de ellos Christopher Lee solo ponía la voz, como en el caso de El Cadáver de la Novia y Alicia en el País de la Maravilla (siendo que la primera de estas dos nunca la he visto en su idioma original, por mucho que mi edición en blu-ray la trae como en 7 lenguas).  Debo decir sin vergüenza que me fascinó su escena de reconciliación familiar hacia el final en Charly y la Fábrica de Chocolates, haciendo por fin de padre cariñoso (por mucho que en buena parte de este filme, se le presentó como un progenitor castrador).
      Para mí y para muchos este señor de la interpretación será por siempre la quintaesencia de  Drácula…así como el rostro del traicionero Saruman, de la trilogía de El Señor de los Anillos en su adaptación para la pantalla grande.   Por lo tanto cuando me enteré que estaba entre los involucrados de este proyecto, me regocijé y no dejé de comentarlo juntos a mis amigos, quienes compartíamos el aprecio por Christopher Lee, Peter Jackson y, por supuesto, Tolkien.  De hecho cuando al comienzo de la saga aparece como un Saruman el Blanco, supuestamente digno de respeto y luego demuestra sus verdaderas intenciones, fue toda una clase magistral de actuación, como para ver una y otra vez (lo que les aseguro que he hecho).  Y al respecto es que no puedo dejar de olvidar su muerte como este nefasto sujeto, uno de los mejores momentos de la trilogía y que solo aquellos que compramos la Edición Extendida de El Retorno del Rey pudimos gozar (cuentan las malas lenguas que Lee mandó al infierno a Jackson por haberle quitado su única escena en la versión para el cine, si bien al parecer esto no fue así o luego se reconciliaron tal como el tiempo lo demostró).
    Por los mismos años en los que se exhibió la obra maestra del neozelandés, Lee le subió el pelaje al Episodio II y al Episodio III de su trilogía precuela de Star Wars.  Si bien no soy devoto de esta serie, tenía un motivo más para ir a verla al cine, puesto que en ella otra vez este actor nos concedió para la inmortalidad uno de sus malos de antología: el Conde Dooku.  Tanto haciendo de este, como del malvado mago de la saga tolkiana, Christopher no dejó de mostrar que aun a su avanzada edad se encontraba vivito y coleando, con una frescura que más de uno quisiera conseguir si es que llega a vivir tanto tiempo.
    En los últimos años el triunvirato compuesto por Lee-Jackson-Tolkien volvió a hacer noticia, gracias a la producción de El Hobbit, donde nuevamente el inglés vistió las ropas de Saruman el Blanco, dejándonos su imagen gallarda, varonil y talentosa como uno de los actores más queridos en la historia del cine.  Su despedida haciendo de este personaje que terminó por devolverlo al estrellato, se quedó en nuestras retinas, memorias y nuestro corazón, como alguien que se convirtió en una parte importante en los recuerdos de cada uno de nosotros.   

Lee como Saruman el Blanco.
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