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sábado, 23 de septiembre de 2023

Miguel Acevedo... ¡Por Miguel Acevedo!


      Tras leer y disfrutar (bastante) la colección de cuentos de mi queridísimo amigo el escritor Miguel Acevedo, titulada Los Sicarios Nocturnos y otros relatos, tengo el gusto de compartir esta segunda entrevista inédita que le hago, centrada justamente en el mentado último volumen suyo publicado.  Acá va todo y espero sea de sus agrados:

1.     Hace rato que querías publicar un libro como este, cuéntanos algo del proceso para llevarlo a cabo, porfa.

     Hola, mi amigo. Hacía su buen rato que quería publicar esta colección de cuentos, titulada “Los Sicarios Nocturnos”. Con mis amigos de GatoJurel ediciones publiqué mis 3 libros anteriores, pero quería sacar esta colección de narraciones con otra editorial. Te cuento que una editorial especializada en fantasía se interesó en publicarlo, pero justo vino la distópica realidad de la pandemia, y al final la cosa con ellos se dilató y no quedó en nada. Y entonces apareció del cielo Ediciones Puebloculto y uno de sus animadores, Fabio Power, y ahora ya está el libro circulando por fin en edición impresa. Incluso, te cuento que Ediciones Puebloculto inauguró una nueva colección con mi libro: la Serie “Altísimos”.

2.    ¿Cómo se te ocurren las ideas para escribir una historia? ¿Nos puedes dar ejemplos concretos con textos de esta selección?

     A ver, puede ser un sueño, una lectura, una vivencia. La idea básica del cuento “Los Sicarios Nocturnos” viene de la potente imagen de la máquina de pinball (o Flippers, como les decíamos acá en los 80s) “Alien Poker”, donde salen unos extraterrestres jugando a las cartas. De ahí viene esta idea de los siniestros Brujos, barajando sus mazos de cartas y estableciendo objetivos, los que luego son asesinados en misiones asignadas a los sicarios, bajo las órdenes de ellos. “Escalada del contagio” viene de una pesadilla, y el inicio del relato de una situación angustiosa que viví con mi mamá una vez que la acompañé de emergencia a una clínica. “La llegada” tiene dos fuentes: una conversación con mi amigo de infancia Mario Del Castillo, y escuchar la canción Gorgona de Primavera Negra, banda de rock progresivo donde tocan mis amigos Mario y Reinhardt. Y así…

3.    ¿De dónde viene la ocurrencia de crear relatos conectados entre sí?

      A fines de los años 80, en plena dictadura, escribí el primer borrador de “Los Sicarios Nocturnos”. Ya en los 90, escuché el CD “Aurora”, trabajo musical impulsado por mi amigo Mario a quien ya te mencioné, inspirado en mi cuento de Los Sicarios. Ahí sentí que el tema daba para mucho más, y escribí “Julián cruzando el abismo”, y desde el 2015 retomé el tema de Los Brujos y los Sicarios, agregando otras narraciones. Y luego pensé que el paisaje y la atmósfera del Lago, la Ciudad Sumergida y la gran urbe capitalista cercana que aparecen en algunos de esos cuentos daban para más, para explorarlos literariamente, y de ahí viene la tercera sección del libro. 
    Te comento como dato complementario que el CD “Ciudad Sumergida” (Mylodon records, 2020), de la banda chilena Ubiks, también está inspirado en mi relato “Los Sicarios Nocturnos”.





4.     ¿Cuál es el cuento más antiguo y cuál es el más reciente del libro? (expláyate porfa)

      Creo que te habrás dado cuenta de que “Los Sicarios Nocturnos” es el relato más antiguo, escrito en los últimos años de la dictadura. Incluso su estilo de prosa es distinto al de las demás narraciones. Y si mi memoria no me falla, el último que escribí es el cuento final del volumen: “El Lago”.
El grueso de estos cuentos los escribí entre los años 2015 y 2018.

5.     Mencionas mucho a Sara Crowley y no la pillé en Google ¿Quién es ella?

    Sara Crowley es una poetisa y estudiosa de las ciencias ocultas, que nació en Argentina y vivió muchos años en Chile. Incluso ella fundó su propio círculo ocultista. Su libro más conocido es la colección de poemas “El Cometa de los Gusanos” ... La Crowley es fruto de mi imaginación, mi propia Abdul Alhazred, pero mucho más contemporánea que el infame autor del blasfemo Necronomicón. Ella aparecerá en otros de mis cuentos, eso te lo puedo asegurar.

6.    ¿¿Tienes algún texto favorito o que sea significativo para ti? (explícate)

      “La llegada” fue muy significativo para mí, ya que fue ese el momento, por allá por el año 2015, en que comencé sistemáticamente a escribir relatos. También tiene mucho valor para mí “El Lago”, me encariñé mucho con su protagonista, Fernanda. Y sin duda, “Antonia”. Ese relato nace de una conversación muy, muy intensa que tuve con una de mis mejores amigas en los grises años de la dictadura, ahí está el germen y la atmósfera de esa narración.

7. ¿Alguna posibilidad de que volvamos a saber más de la Brujería, la Resistencia y los Sicarios Nocturnos?

    Estoy muy avanzado en una segunda colección de relatos, pero no viene ninguno de los Brujos, el Sicariato y la Resistencia en este nuevo volumen. En todo caso, tengo intenciones de escribir algo más sobre este Ciclo.

8. ¿Tienes intención de escribir alguna novela?

    Aunque no me creas, tengo dos novelas cortas solo en proyecto, con título tentativo y hasta alguno que otro apunte. Una sería de ciencia ficción, la otra una historia dramática. Pero lo más probable es que una de ellas termine solamente siendo un relato.

9. ¿Dejaste de lado algunas narraciones a la hora de armar esta colección?

    Dejé de lado tres o cuatro narraciones cortas, que fueron a parar a mi segunda colección. Pero no te adelantaré nada de ellas. Bueno, ya, sí te diré una cosa: hay una historia de zombies.

Miguel y su gata regalona la Mishka


10. Cuéntanos de las adaptaciones al cómic de tus crónicas.

    Mi estimado amigo Christiano, dibujante nacional reconocido por sus personajes El Pato Lliro y el Antipoeta Sanhueza, se interesó mucho por adaptar al cómic algunas de las crónicas de mi libro “Cartelera de Cine”, y de ahí surgieron las historietas “Philip K. Dick en el cine Capri”, “King Kong en Cartagena” y “Star Wars en Cartagena”, que aparecieron en la revista Chuflai. Luego, Christiano las recopilo en el bello fanzine (un prozine, en realidad) titulado “Barrio-Cinema”, editado el 2021. Esas historietas, adaptadas de mis crónicas, han sido una fuente de gran alegría para mí.

11. Uno de tus cuentos (Julián cruzando el abismo) posee elementos de lo que Miquel Barceló llamo tecnchamanismo, concepto que acuñó para referirse a ciertos elementos de la narrativa de Jorge Baradit… ¿Usaste a propósito ese recurso o no te diste cuenta?

     Un escritor le llamaba a eso “tecnochantismo”, jajaja. Ese cuento lo escribí a fines de los 90, antes de saber de la existencia de Barceló o Baradit, a quienes descubrí en los años 2000. Mezclar magia o brujería o elementos ancestrales con los avances tecnológicos, dudo mucho que haya sido un subgénero afinado por ellos, ya que hay varios ejemplos literarios o artísticos de esa mixtura híbrida. Usé a propósito el recurso, pero sin saber conscientemente en esa época del tecnochamanismo.

12. ¿Tienes alguna musa inspiradora para tu literatura?

      Podría ser también un muso inspirador, ¿no? Mis principales fuentes de inspiración son mis lecturas, una conversación significativa, un sueño intenso, una vivencia, una buena película, unas viñetas que me lleguen al corazón y me hagan sentir la necesidad de escribir… Y sin duda que mi principal fuente de inspiración literaria es la obra del escritor norteamericano H. P. Lovecraft.
    Ya, pero contestando tu pregunta: a lo largo de mi vida he tenido dos o tres musas inspiradoras, importantes para mí, y creo que solo una de ellas lo supo.

13. ¿Cómo pueden acceder a tu libro quienes deseen comprarlo?

    Comunicándose directamente con la Editorial, a través de sus cuentas de Facebook o Instagram, o por e-mail: edicionespuebloculto@gmail.com, o conmigo (mfkarlos@gmail.com). Prontamente, el libro estará disponible en algunas librerías.
 
 
                                                                                  ***
 
     Quería agregar un par de cosas, si me lo permites. Mi foto que aparece en la solapa del libro, y que me gusta mucho si te soy sincero, la tomó mi amiga y colega Susana Sáez, cerca de Puerto Natales. Y no puedo dejar de mencionar que con Fabio Power estamos preparando un lanzamiento del libro, que espero anunciar públicamente pronto.
      Gracias por esta entrevista, amigo mío.

El libro de Miguelito bien acompañado en una de mis bibliotecas.

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Festín personal de horrores.

I. Para comenzar.
 
     Desde Los Altares de la Locura (2019), que mi amigo el escritor Miguel Acevedo no publicaba un libro.  Hace rato que tenía la intención de sacar un volumen de cuentos de terror, pero la pandemia y otros azares del destino atrasaron sus planes y recién en julio de este año apareció su cuarto libro: Los Sicarios Nocturnos y otros relatos.
    Esta es la segunda vez que Miguel ve publicada su narrativa, luego de su segundo trabajo, Espejos (2016), compartido en conjunto con Pía Correa (Cartelera de Cine, 2015, su opera prima, está compuesta de crónicas literarias y el mentado volumen, el tercero de su bibliografía, corresponde a ensayos).  Pese a lo anterior o debido ya a su experiencia en las publicaciones, este es un libro mucho más maduro, más complejo, en el que Miguel da rienda suelta a su amor por las temáticas tenebrosas, recogiendo su devoción por grandes autores que le han precedido e inspirado y los recuerdos de infancia y juventud, junto a su mirada crítica a la sociedad chilena, todo en una interesante mezcla que nos regocijará el corazón con sus lecturas.
     El tomo se encuentra dividido en tres secciones, cada una con su propia identidad, que es mejor descubrir por uno mismo (tal como lo he hecho yo, con gratos resultados, puesto que escribo estas palabras SOLO después de haberme escrito todos estos cuentos) su intencionalidad.
    La edición del libro en sí es mucho más cuidada que los demás trabajos de Miguel, puesto que se trata de un formato más atractivo a la vista y de mayor calidad para su manipulación y conservación.  La portada es bellísima, evocadora y representativa de varias de las historias que encontraremos en sus páginas, incluyendo unas ilustraciones simbólicas que separan sus tres secciones, muy a tono con estas narraciones y el pasado compartido de esas cuidadas imágenes que encontrábamos en los libros de antaño.  También me gustan sus solapas, su tamaño adecuado que permite llevarlo con comodidad en algún bolsillo de la chaqueta (en especial si andas abrigado y el clima te acompaña para disfrutar de estas piezas literarias en días grises, fríos y lluviosos o noches calentito dentro de tu cama, mientras afuera el invierno aún persiste).  El tono amarillento de las hojas y la tipografía usada, que más encima los párrafos no van "justificados", nos trae a la memoria esos mismos libros que gente como el propio Miguel y sus amigos, comprados en ferias, persas y "librerías de viejos", buscamos con tanto afán para sumarlos a nuestras valoradas colecciones. El título del tomo, en amarillo y con letras tipo "siniestro", sumado a la ilustración de la portada, me trae a la memoria el afiche de La Casa Cercana al Cementerio de Lucio Fulci, realizador y peli a los que tanto adora Miguelito (¿casualidad solamente?).
    Por último, antes de visitar con Miguel sus propios terrores, cabe mencionar que no solo de ñoñerías vive el hombre; puesto que este también ama la poesía y en ese sentido le hace un homenaje a otro de sus maestros, Pablo de Rokha (en mi próxima entrevista, le pediré que nos cuente de este detalle suyo).
    Presten atención a estas 168 páginas muy recomendables, que con dificultad no habrá más de un relato que los conmueva.

Miguel firmando su libro el día de su lanzamiento "no oficial"
 
II. Para continuar, los cuentos.
 
1. La última casa a la orilla del mar.
 
    Microcuento que sirve para abrirnos la puerta a este recorrido por los espantos acevedianos...
 
2. Como los Perros de Tíndalos.
 
   Dos amigos salen felices de ver en el cine, por fin, la adaptación cinematográfica de uno de sus cuentos de terror favorito.  El viaje a casa se vuelve una pesadilla real, cuando la ficción se mezcla con la realidad.
    Homenaje de Miguel a uno de sus textos de ficción de cabecera, llevando a las calles santiaguinas el Horror Cósmico de los Mitos de Cthulhu.
 
3. Escalada del Contagio.
 
    El apocalipsis zombie que se va agravando poco a poco, con nuevas manifestaciones del horror, todo contado desde el punto de vista de un sobreviviente.
    Tal como quedó el cuento, dan ganas de saber qué pasó después.
 
4. Antonia.
 
    Un hombre visita a una joven pareja que hace poco se ha ido a vivir juntos.  El protagonista se siente atraído por su amiga, lo que toma ribetes fantásticos, una vez ocurrido el inesperado desenlace.
    Lo sorpresivo del final es lo mejor de este cuento y que introduce el tema del amor imposible, a un volumen mayormente marcado por los horrores de todo tipo.
 
5. Plutón.
 
    Un hombre realiza un viaje en una nave espacial junto a su querido gato.
    Un cuento tanto acerca de un futuro cercano y muy probable que pudiéramos llegar a vivir, como acerca de la intensa conexión con nuestras mascotas (el escritor es un empedernido amante de los michus).
    Como en otros textos del libro, se evidencia el aprecio del autor por sus maestros escritores (como August Derleth y Hal Clement), destacando que le haya dedicado tiempo al autor chileno, coetáneo y amigo suyo Teobaldo Mercado.
 
6. Sangre.
 
     Una historia de terror de la cual mejor nada contar, puesto que su inesperado desenlace juega justamente con la sorpresa, detalle habitual en estas historias.
 
7. Miedo.
 
    La naturaleza de esa sensación de estar expuesto al peligro, lo distinto o lo desconocido, aparece en este breve texto y que juega, además, con la persistencia de las leyendas urbanas, incluso hoy en día.
 
8. El Libro, Maldito.
 
    Dos viejos amigos se vuelven a reencontrar, luego de que compartieron harto en su infancia y entre sus recuerdos queda la imagen de una casa abandonada con mala fama.  Es cuando el amigo del narrador, le confiesa que posee nada menos que un objeto sacado a escondidas de ese lugar, hecho por el cual su vida fue de mal en peor.
    En lo que va del libro, se nota la predilección del autor por Lovecraft, pero este es, sin dudas, es la narración en la cual se nota mayormente su influencia y la intención de homenajearlo.  En cuanto al final, lo encontré confuso y hubiese preferido tuviera mayor desarrollo la historia, que bien merecía más tiempo.
    Como dato anecdótico, el título del cuento en el índice aparece mal escrito y la coma antes del vocativo no se encuentra; de modo que el sentido original de su nombre se pierde y tuve que preguntarle a su propio autor cuál era la versión real (y mis sospechas estaban claras).

La dedicatoria a mi ejemplar.
 
9. La llegada.
 
    Una nueva versión del Apocalipsis, teniendo a Chilito como escenario, o al menos otra historia sobre desastre de proporciones dantescas.  Una presencia maligna femenina, de origen supuestamente sobrenatural, está causando el suficiente estrago en Santiago de Chile como para que el caos reine por completo.
    El comienzo de todo, con el protagonista despertando luego de un largo periodo y entrando a una realidad nueva y aterradora, en la cual el mundo ha dejado de ser lo que era, recuerda a la película 28 Días Después y a al cómic The Walking Dead (como a su serie) ¿Un detalle hecho a propósito por el escritor?
 
10.  Negros Augurios.
 
    Un cuento que bien podríamos considerar una precuela del anterior, si bien transcurre en otra ciudad (bueno, "al ladito no más" de Santiago).
    Una mujer busca a su pareja desaparecido, quien andaba investigando ciertas creencias de la zona; es cuando se cruza con el origen de los rumores que circulan alrededor.
    Primer relato en tener de protagonista a una mujer y, a mi humilde parecer, mucho mejor logrado que el anterior, así como el más sobresaliente en lo que va del libro.
 
11. Los Sicarios Nocturnos.
 
    El cuento que da título a esta colección, da indicios de un interesante universo ficticio al que podría sacarle provecho su creador, si desarrollara más esta interesante narración o escribiera más acerca de estos personajes.
   Dos hombres trabajan para fuerzas poderosas sobrenaturales, de modo que el texto nos cuenta de uno de sus encargos.
    Mi memoria no es buena y creo haber leído este trabajo hace mucho, mucho tiempo, que al menos si puedo decir que dicha obra llevaba en su título la palabra en cuestión (¿Tal vez una primera versión de texto que ahora revisamos?).
 
12. Julián cruzando el Abismo.
 
    Sin saber de qué iba mayormente este libro... ¡Mi deseo se ha cumplido! Y es que, a través de este otro cuento, Miguel continua con las andanzas de los sicarios y los brujos de Chiloé, creando con ello ya un mundo con sus propias reglas y continuidad.  Ahora bien, ignoro si fue a premeditado o no, o tal vez tenga relación con la fecha en la que lo escribió su autor, pero este bien tendría que transcurrir en los noventa, lo que me atrevo a afirmar tras fijarme en la tecnología que describe.
    La historia en pocas palabras: El encargo de un "sicario" de parte de sus jefes brujos, si bien en este relato se maneja más el elemento sorpresa que en el anterior y muchos más resto del libro.
    Por otro lado, algo que me llama la atención, es que mezcla brujería con tecnología, fusión a la que el especialista Miquel Barceló llamó tecnochamanismo... Y es que esta característica abunda en la ficción de otro autor chileno, Jorge Baradit, a quien desprecia bastante Miguel; por lo tanto, quisiera saber qué tanto intencionó dicho elemento para su cuento.
    Primera pieza de la colección con uno que otro rasgo gore y algo de erotismo.
 
13. La Venganza.
 
   Continuamos con la saga de "Los Sicarios" (¿Le pondrá algún nombre su creador?) y esta vez con un texto lo suficientemente largo, como para permitirnos estar frente a una historia más elaborada, que se detiene en profundizar más en la psicología de su protagonista (algo solo apreciado, a menos que me equivoque, en El Libro, Maldito y los que preceden al que ahora revisamos); por igual, el universo conformado por esta sociedad secreta se va volviendo más complejo, ahora que conocemos a los enemigos de La Brujería (ese detalle le faltó a Miguel, designar a este grupo y a sus servidores con mayúscula, así como a sus rivales).
     En el cuento, un nuevo Sicario no está contento con los resultados de su última misión y debido a ello decide tomar cartas en el asunto, aunque signifique dejar de lado su sistema de vida hasta ahora.
     Por último, vuelve a quedar de manifiesto el amor del artista por el balneario de Cartagena, donde una vez más ambienta su narrativa, sitio que marcó sus doradas infancia y adolescencia.
 
14. Ritos Funerarios.
 
    Una continuación directa del anterior, aunque su genialidad radica en que cuenta los hechos desde otro punto de vista: Primero presentándonos a un grupo de personajes, que nada tienen que ver con el conflicto mencionado en la pieza anterior, luego- y lo mejor- agregando a alguien que le dará un sentido más humano (pese a todo) a este ciclo.
    Esta vez Miguel usa las mayúsculas para designar a ambos bandos, si bien no de manera tal como yo mismo los llamo en el apartado anterior.
 
15. Aférrate a las Armas.
 
    Continúa la saga de los Brujos versus la Resistencia, a través de un relato que sigue la trama de La Venganza, aunque ahora vuelve a contarnos lo que está pasando con Ismael y Daniela, a quienes conocemos desde el susodicho relato.  En esta ocasión, la historia cuenta de la concretización de llevar a cabo la revancha en contra del enemigo, si bien el desenlace queda abierto.  Lástima sea tan breve (solo 5 páginas).  Por cierto, reaparece otro personaje que ya conocimos, el Viejo.
 
16. Te recuerdo Aurora.
 
    Regresa el personaje principal del primer cuento de este ciclo, quien años después de los sucesos de dicho relato, no vive en paz con sus viejas acciones y recuerdos; por lo tanto, decide enmendar de alguna manera su pasado.
    El final, tal como en el caso del cuento que le precede, es demasiado abrupto y Miguel nos deja otra vez con ganas de más, de saber con lujos de detalles el panorama de la acción que se nos promete.
     A ver si a futuro el camino de Gabriel se une al de Ismael y Daniela, lo que daría sus estupendos frutos.
 
17. Esta ciudad, sin nombre.
 
    ¿Un microcuento o un intento de iniciar el tercer y último apartado con un texto descriptivo- más o menos en prosa poética- de Santiago con sus atrocidades sociales? Interesante resulta leer este texto tan bien escrito, de solo dos páginas, que por igual nos lleva a desear fuese más extenso, sobre una urbe que ya apareció en los cuentos anteriores y que tanto Miguelito, como yo y muchos más conocemos tan bien o para mal en el mundo real.

Miguel y yo.
 
18. Octavio.
 
     Ambientado en el mismo sitio del texto anterior, corresponde a un cuento de tipo "realista", por mucho que no trata de sitios precisos que podamos ubicar en un mapa, acerca de un hombre y su viaje físico y espiritual hacia la desesperación.
    El autor abandona por ahora el elemento sobrenatural y terrorífico, para mostrarnos a los monstruos reales de la pobreza, la indiferencia y la soledad.
 
19. Remitente.
 
    Siguiendo con la metrópolis a la cual se le han dedicado otras narraciones (se supone donde también transcurren los cuentos sobre los Sicarios Nocturnos), un oficinista vive una existencia gris, propia de un personaje kafkiano moderno.  Un día la monotonía de su circunstancia se rompe, cuando comienzan a llegarle extraños mensajes electrónicos.
    No sabemos cómo terminará esta historia, sin con horror o dicha... El final puede resultar decepcionante a muchos, demasiado abrupto, aunque hay que recordar que los textos del libro tienden a ser breves y no dan mucho espacio a desarrollar en profundidad los acontecimientos; por lo tanto, el desenlace puede verse como algo en sintonía con lo que hemos podido apreciar del escritor, quien ahora nos muestra a personajes sumidos en la miseria "real" y por eso la actitud tan patética del protagonista.
 
20. El Lago.
 
    Una muchachita sensible de 16 años, hija de una familia acomodada, vive en la misma Ciudad sin Nombre que ya conocemos.  Decepcionada de su elitista familia, llega al mismo lago del que también sabemos bastante y allí poco a poco va descubriendo el pasado secreto de estos lugares.
    Extrapolación social, algo ya abordado en los otros tres textos que comprenden esta última parte del libro, se fusiona con el Horror Cósmico que tanto fascina a Miguel (y a sus amigos).  Un cierre maravilloso para un tomo que me ha sido una grata sorpresa, en especial cuando su autor comenzó a conectar los relatos entre sí.
    Por cierto, tanto hablar de la escritora Sara Crowley a lo largo de estos cuentos y por fin nos da Miguel algunas luces de su obra (que de su vida nada sabemos... ¡Por ahora!).
 
III. Para terminar.
 
    Las partes dos y tres del volumen son mis predilectas, debido a la grata sorpresa de saber que eran historias interconectadas.
    Predomina el horror sobrenatural y cósmico en estas obras, por inclinación personal del autor, si bien no podía faltar su homenaje a los zombies, otra temática que adora Miguel.
   La mayoría de los relatos son lo suficientemente cortos, como para leerse en un santiamén; por mi parte, creo que los más logrados de la selección son los que consiguen mayor longitud, en los cuales el artista puede demostrar más sus virtudes narrativas.
    En cuanto al estilo de estos textos, me doy cuenta que no nos da noticias sobre el aspecto físico de sus personajes, ni tampoco ahonda mucho en su pasado o trabaja mayormente su psicología.  Teniendo en cuenta lo anterior, estos cuentos tratan más de situaciones extraordinarias y sensaciones, que de personajes potentes y bien caracterizados.  Asimismo, uno de los fuertes del libro, es la creación de un universo propio, con sus reglas, inspirado en la literatura lovecrafniana tan reverenciada por el autor.
    Esperaré con ansias el próximo trabajo de mi amigo y mientras guardo este junto a otros preciados títulos, sin dejar de pregonar a todos lados sus virtudes.


viernes, 29 de junio de 2018

Pecados de omisión (tercera parte).



     Tanto que me gusta don Howard Phillips Lovecraft y ni siquiera me he leído la mitad de su obra publicada; para qué hablar de ese legendario detective londinense que es Sherlock Holmes, del cual todo lo que escribió su creador, Sir Arthur Conan Doyle, apenas he revisado 4 de sus libros (la primera colección de cuentos y 3 novelas suyas).  Otro pecado de omisión, que es solo cosa de ponerme en campaña para resarcirme con facilidad de ello , pues hace rato que tengo todos sus títulos…
     En abril se celebra en Chile (y supongo que en buena parte del mundo) el Mes del Libro, que con un solo día pareciera no alcanzar.  Es así que en la Plaza de Armas de Santiago, que data desde tiempos de la Colonia y está lleno de edificios centenarios, se lleva a cabo durante una semana o dos una pequeña feria del libro, a la que no dejo de asistir al menos un par de veces.  Pues resulta que en una ocasión, hace poco más de 6 años atrás, comenzaron a llegar por estos lares los libros de la llorada editorial La Factoría de las Ideas, que más encima no estaban tan caros que digamos.  Fue entonces que me encontré con un tomo muy especial: Sombras en Baker Street ¿Y de qué trataba este interesante título? Resulta que su premisa no podía ser más ingeniosa, ya que se trataba de contar nuevas aventuras del famoso sabueso de Scotland Yard, aunque de una manera muy especial; puesto que la idea era presentar relatos actuales escritos por varios autores, consagrados la mayoría, ambientándolos en escenarios lovecrafnianos.  Yo andaba con plata ese día y el tomo estaba barato (¡Solo 5 luquitas, para que vean lo tonto que fui!), no obstante una vez más me estupidicé y como que me dio algo así como una ataque de ponerme ahorrativo.  Creo que nunca más volví a verlo, al menos con un valor tan mínimo.  Cuando le conté todo esto a mi querido amigo Miguel Acevedo, casi me linchó:

      - ¡Cómo fuiste tan tarado, compadre!- Más o menos esa fue su reacción y la verdad es que yo estaba de acuerdo con él, je.  

      Vez que Miguelito se acuerda de tal afrenta, me recuerda como si fuera mi propio Pepe Grillo mi error.  En marzo de este año ambos hicimos un viaje dominical de compras ñoñas y nos encontramos con un nuevo local, bastante lindo, por cierto, dedicado a figuritas de acción, cómics y libros.  El dueño, muy amable él, tenía bien claro las joyitas que poseía a exhibición y tentación de su clientela; entre las tantas perlas que vendía, contaba con un ejemplar de Sombras sobre Baker Street… ¿A unas 30 lucas? (tal vez más). Miguel me miró otra vez con ojos asesinos y yo con humildad volví a aceptar mi cruz.
    Hace casi 3 años atrás estuve muy delicado de salud y casi me morí.  En esa época, el 5 de julio de 2015, cumplí los 40 con las pocas ganas en las que me tenía mi enfermedad y a los días después fui internado de emergencia. Pasé 2 semanas con muchos cuidados en una clínica y luego me  tocó alrededor de un mes y medio de recuperación, que si bien no exigía reposo absoluto, sí me obligó a tomarme una licencia médica (que para ser sincero, disfruté bastante, ahora que tenía todo el tiempo del mundo para hacer lo que más me gustaba).  Cuando volví de mi paso por la clínica, el mismo Miguel que ya conocen, me visitó en mi hogar ahora que estaba mejor.  Aquella vez, como un obsequio atrasado por el festejo que no pude realizar, me trajo Objetos Frágiles, una antología de cuentos de Neil Gaiman y que fue el primer libro de ficción que leí tras la nueva oportunidad que se me dio para vivir.  Queda claro que ese volumen es muy significativo para mí y que entre todo lo valioso que me es, se encuentra el detalle de que además su primer cuento, viene a ser nada menos que el cuento de Gaiman contenido en Sombras en Baker Steet.  Tras gozar tanto Estudio en Esmeralda, una vez más sentí esa culpa por no haber desembolsado, ille tempore, el poco dinero que me pedían por tan formidable antología.
      Aprovecho de contarles que al recordar lo de más arriba, se me humedecieron los ojos.

Este mismo tomo fue mi primera lectura de tan formidable saga.

      Otro autor del que me quejo que no lleguen, al menos por acá, nuevas ediciones de sus libros y sea igualmente difícil encontrar versiones antiguas de estos al español, es Fritz Leiber.  Autor que tuve el gusto de conocer en mi adolescencia, cuando era socio del Instituto Chileno-Alemán, al encontrarme en una de sus estanterías con uno de esos bellos tomos amarillos de la colección Fantasy, de su ciclo de “Espada y Brujería” de Fafhrd y el Ratonero Gris.  Recuerdo que llegué feliz al colegio a mostrarle feliz el volumen que me había traído a casa, a querida profesora de Castellano, quien me dijo que no le gustaba mi lectura.  Puro prejuicio, de quien nada sabía que se trataba de un escritor de renombre y multipremiado.  
     Aluciné con mi primer acercamiento a este narrador y a medida que corrió el tiempo, pude comprarme unos cuantos fascículos de la saga que he mencionado; además tuve la dicha de conseguirme Esposa Hechicera, una inolvidable novela de terror que juega con la idea de que...¡Todas las mujeres son brujas! Debo mencionar que fue un reportaje en la recordada revista Starlog (cuando a principios la sacaba Ediciones Zinco, bajo el nombre de StarFicción), dedicado a Leiber, el texto que terminó por despertar mi aprecio a tan gran autor.
     Al menos más de una década de mi vida, había pasado desde la última vez en que me leí algo de este maestro de la narrativa, cuando un día paseando por la Plaza Diego de Almagro (de la que ya les he contado) hallé a solo una luquita o dos, su novela El Milenio Verde.  Era una bella edición usada, muy bien cuidada, de esas que bien sabía que ya no quedaban otros ejemplares, salvo en bibliotecas privadas.  Dinero no me faltaba y sin embargo otra vez mi inteligencia bajó considerablemente en segundos ...No he vuelto a tener otra de sus obras en mis manos.  
     Pareciera que por muy «viejo» que uno se ponga y que crea que ha crecido como persona en la vida, a larga se cometen los mismos errores de siempre.
     Ahora que he escrito sobre todos estos yerros, espero al recordarlos tener más claro que se deben aprovechar a como de lugar, oportunidades como las que he dejado pasar.
    El que esté libre de pecado, que lance la primera piedra.

No encontré la portada de la traducción de El Milenio Verde, así que por eso puse esta otra (que me encantó).
Tal vez mi memoria me falle y a lo mejor el libro de aquella ocasión era otro (puede ser que El Planeta Errante).

jueves, 15 de febrero de 2018

Todos somos Lovecraft.


No miren en menos mi "carreteado" ejemplar,
que ello bien significa que le dediqué con gusto su tiempo.

      En el transcurso del mes de enero (o sea, justo a principios de este 2018 y que de seguro nos depara muchas sorpresas a los ñoños) por fin salió el tercer libro de Miguel Acevedo, que quienes ya hemos disfrutado de su prosa esperábamos con ansias.  Es así que por tercera vez, luego de Cartelera de Cine y de Espejos (en coautoría con Paz Correa) volvió a colaborar con la editorial independiente Gato Jurel, tratándose en esta ocasión de un volumen dedicado a la figura de uno de sus autores favoritos: Howard Phillips Lovecraft.
      Titulado bajo el sugerente nombre de Los Altares de la Locura, como una referencia al famoso cuento o más bien novela corta de En las Montañas de la Locura, del mismo escritor al que aquí homenajea, se trata de una serie de ensayos en torno al aporte literario del llamado Soñador de Providence. Igual se podría decir que el nombre seleccionado del tomo, también puede ser una alusión a la película Al Borde de la Locura, cuya traducción literal del inglés al español sería En las Fauces de la Locura, del director John Carpenter y que bien está entre los cineastas predilectos de Miguel, además de tener entre su preferencia tal cinta.  Habrá que preguntarle para salir de la duda ¿No?
      El tomo se compone de varios ensayos, cuya intención es la de difundir la figura de Lovecraft como narrador esencial en la literatura de terror, haciendo hincapié en la poderosa mitología que creó y que hasta nuestros días ha tenido gran impacto en la cultura popular, pasando más allá de los límites habituales del gueto literario.  Es así que Miguel se embandera iluminado por los grandes estudiosos y defensores de su “maestro”, dejando claro que por sobre las lecturas facilistas y prejuiciosas de su racismo y xenofobia, hay sin dudas un hombre complejo al que cabe apreciar por otros aspectos de su vida y obra, como su enorme creatividad e influencia en el grupo de amigos que llegó a hacer; pues con todos estos compartió sus criaturas ficticias, para dar pie a toda una escuela en la manera de contar “historias extrañas”.
      Interesantes datos biográficos nos entrega esta obra, algunos muy curiosos por cierto, que ayudan a entender mejor a ese misterioso hombre y que en menos de cincuenta años de edad en la Tierra, tanto nos dio.  Asimismo, en sus páginas se detallen varios pormenores respecto a cómo fue posible que un autor que en vida nunca publicó libro alguno (sus textos solo aparecieron en revistas en su tiempo), pudiese ser reconocido para la posteridad; ello debido a que gracias al trabajo conjunto de sus amigos August Derleth y Donald Wandrei, quienes al fundar la editorial especializada de Arkham House, comenzaron a editarse de forma paulatina sus narraciones (como también poemas y hasta cartas, que de estas escribió más de cien mil y de gran valor histórico y literario), incluyendo algunas inéditas y completándose algunas inacabadas hasta entonces.
Una valiosa dedicatoria y/o autógrafo.
     Miguel también nos lleva por los caminos del recuerdo, relacionados con su propia historia personal con Lovecraft, que muchos de seguro se sentirán identificados con sus memorias, sobre cómo lo llegó a conocer y de qué manera fue adentrándose en su prosa.  De igual manera, muy atractivos vienen a ser sus apartados sobre la historia de las ediciones en español de Lovecraft (que solo gracias a mi amigo, puede saber que un amante de la literatura fantástica como Borges, lo encontraba una mala copia de Poe), dándonos las claves acerca de las mejores versiones a nuestra lengua de su homenajeado.
     No es poca cosa toda la información que nos da sobre el llamado Círculo de Cthulhu, referido a todos los autores que ayudaron a darle forma a los también llamados Mitos de Cthulhu y que siguen dando nuevas obras al respecto.  Escritores contemporáneos a Lovecraft y sus sucesores desfilan en este libro.  Pero no todo es dichas y fanfarrias, que así como nos cuenta Miguel, en más de una ocasión Lovecraft ha despertado resquemores entre la gente que no ve más allá de sus ideas, que a muchos ojos actuales son políticamente incorrectas, sin preocuparse de tener en cuenta el contexto de tantas taras suyas, ni de otras virtudes más humanas de su parte.  Al respecto, la polémica relacionada con el Premio Mundial de Fantasía, que nos cuenta sobre toda un boicot en contra de H.P.L. y su legado, más la fervorosa defensa hacia el mancillado, de parte de escritores que bien podrían sentirse “ofendidos” por su racismo (S. T. Joshi, un indio y Jason V. Brock, un nativo americano), completan muy bien el cuadro sobre el tema.
      Algunos de los textos escritos por Miguel aparecieron por primera vez en su blog Le Dicen Poesía y otros eran inéditos hasta hace poco.  No obstante siempre es un placer leer en papel y más cuando se trata de algo que está bien escrito, como lo que aquí hayamos.  Por otro lado, se agregan unas cuantas traducciones rescatadas de la red, entre las que hay curiosidades como nada menos que el obituario que se le hizo en un importante periódico gringo, que dice unas cuantas cosas suyas que nos parecen poco verídicas y la supuesta carta de una niña a nada menos que a Cthulhu.
      Y ya que tanto se ha hablado de Lovecraft, se nos regala uno de sus cuentos breves más valiosos, que sin dudas demuestra lo fabuloso de su pluma: El Sabueso.  No me referiré mayormente a su argumento, ni haré un análisis al respecto, que por mucho aprecio que tenga hacia el Soñador de Providence, dejaré mis opiniones mayores sobre sus ficciones para otra ocasión…Pues recordemos que hoy nos toca revisar y comentar lo hecho por Miguel Acevedo, que bien ha dejado claro su amor hacia el testamento literario de Lovecraft, a través de un volumen que en poco más de 100 páginas nos atrapa.
       Que no se me olvide, el veterano caricaturista e ilustrador Christiano embellece esta edición, con un grabado original suyo, inspirado justamente en el cuento El Sabueso,  Se trata de la tercera vez en que ambos artistas, Miguel y el dibujante, trabajan juntos, luego de las estupendas versiones que hizo Christiano al cómic de dos de sus crónicas de Cartelera de Cine para el fanzine Chuflai (y que las recomiendo mucho, mucho).

NOTA: A quienes les interese conseguir los libros de Miguel (a un módico precio), pueden contactarse con él a su propio blog: Le Dicen Poesía.

Feliz con mi ejemplar junto a su autor.

viernes, 2 de junio de 2017

Mi primera vez...en la Comic Con.


      Voy a comenzar este mes de junio, justo a mitad del año de 2017, con un post algo diferente (bueno, la verdad no tanto), pero sí se trata de un texto que no tenía pensado en escribir y que se me ocurrió sobre la marcha, tan solo este recién sábado pasado.  Dejaré para el fin de semana a Lemebel, que desde hace tiempo que deseo volver a dedicarle una entrada en mi Cubil.  Lo siento, Pedro, pero mi faceta ñoña es mucho más fuerte que la literata.
      El último fin de semana se celebró, creo que por sexta vez, la Madre de todas las convenciones frikis en nuestro país, la Comic Con, marca registrada que reúne en todo el mundo a los seguidores de cómics, libros, seriales, películas, videojuegos, juegos de cartas y de rol, y todo lo que tenga que ver con el llamado fandom, que haga que grandes y chicos alucinemos con alguna de sus ficciones y/o personajes.  Es así que a estos eventos se invita (pagados eso sí) a la mayor cantidad de exponentes al respecto, entre artistas de toda índole (actores, guionistas, escritores, dibujantes…) para que den charlas, participen en foros, firmen autógrafos y se saquen fotos con sus seguidores (quienes en muchas ocasiones deben pagar aparte de la entrada, el valor adicional de obtener tal “honor”, tal como al menos pasa en Chilito); asimismo, una serie de stands que promocionan las marcas más importantes y entre las que se encuentran las sagas más famosas de este “submundo” de la cultura de la entretención y, por qué no, del arte popular, comparten el lugar con las tiendas especializadas, que se instalan para tentar al público con sus supuestas ofertas.  Sin embargo, donde quizás hayamos uno de los elementos más gratificantes para los asistentes, viene a ser que quien quiera puede cumplir su fantasía de vestirse/disfrazarse/emular a sus personajes favoritos, paseándose por toda la zona y convirtiéndose por esas horas en una estrella más de todo esto; pues no faltan (no faltamos) los que quieren sacarse fotos con estos valientes, que muchas veces los atuendos de estos cosplayers resultan ser magníficos.  El cuadro no puede dejar de completarse sin los concursos de rigor, entre los que están los mismos cosplayers y quienes deben preparar hasta un show, para demostrar quién cumple mejor con el sueño de parecerse a sus ídolos.
      En suma, una Comic Con o convención similar, es una verdadera instancia para que quien ame todo esto, como también se sienta en el cielo entre sus pares…Y solo he mencionado unas cuantas de las actividades que acá podemos encontrarnos.
      Quienes me conocen, en más de una ocasión me han preguntado año a año “¿Vas a ir a la Comic Con?”, a  lo que por lo general les respondía negativamente, pues como se tiende a hacerla a fin de mes, ya me he gastado la plata como para asistir (no solo teniendo para comprar la entrada, sino que  como para no andar con los bolsillos vacíos).  Y luego de ver las fotos de las nuevas convenciones, siempre me decía “Este próximo año iré”, lo que se repitió ya de manera cíclica por más de media década.  Por otro lado, la idea de gastar en algo que estaba acostumbrado a acudir de manera gratuita (claro que nunca al nivel masivo de la Comic Con), también me era un argumento de peso para no frecuentar esta “fiesta de la ñoñería consumista”… ¡Ella, la austera!
       Hace unos años atrás junto a mi amigo Miguel Acevedo (sí el mismo del blog Le Dicen Poesía y los libros Cartelera de Cine y Espejos), asistimos a lo que tenemos la duda ambos fue la primera Comic Con chilena.  La reunión se hizo en el Centro Cultural Mapocho, un hermoso edificio centenario restaurado de la capital, que hoy en día ha sido utilizado en todo tipo de actividades masivas.  Pues resulta que ambos acudimos con todas las ganas del mundo de pasarla bien, en especial esperando encontrarnos con algo, que al menos se acercara en esta versión criolla a lo que habíamos visto en tantas películas y seriales frikis.  Recuerdo que hasta pagamos entrada, si bien tampoco era tanto, que se suponía el gasto valía la pena.  Sin embargo cuando entramos, nos dimos cuenta que las exposiciones ocupaban una mínima parte de la construcción, una zona justo donde se encuentran los baños y que es como un largo pasillo; el resto de la Estación Mapocho estaba sin ocupar.  Los pocos stands que habían daban pena y no había ninguna marca registrada que apoyara todo esto con su presencia.  La verdad es que en la práctica he olvidado casi todo lo concerniente a esa vergonzosa exposición, que uno en menos de 10 minutos recorría.  Todavía con Miguel nos preguntamos qué era en realidad ese simulacro de convención.
         Sin embargo, poco tiempo después comenzaron en el país las Comic Con “como Dios manda”, con harta publicidad, mucha plata involucrada y con invitados famosos, entre nacionales e internacionales.  Estas comenzaron a hacerse en la misma Estación Mapocho, un lugar además de fácil acceso para todo el mundo, gracias a la buena locomoción colectiva con la que además cuenta (por otro lado, tampoco me queda tan lejos que digamos y me muevo bastante bien por sus alrededores).  Luego tuvieron la pésima idea de hacerla en el más “sofisticado” Espacio Riesco, un edificio más moderno y que queda ubicado en una zona más opulenta de la ciudad, rodeado de empresas, parques y barrios residenciales. La excusa, según algunos, de este cambio de lugar, es que el otrora hogar de la Comic Con era ya demasiado chico, como para dar a vasto con lo que ahora se había transformado.  Entonces tuve una nueva excusa para seguir perdiéndomela, que la verdad no me animaba viajar a este lado de Santiago tan a trasmano.
        A menos que me equivoque, fue en marzo de este mismo año cuando mi amiga Angélica (de los Galpincheros), nos ofreció entradas de la Comic Con por “guasap” a todos los del grupo y a más de 60% de descuento.  Al final solo 3 nos interesamos. Era una oportunidad que no podía desaprovechar y sin dudarlo le pedí cuatro, para asistir sábado y domingo, un día con mi sobrinito Amilcar (de 7 años) y otro con mi amigo Luciano, quien de seguro demás que querría acompañarme. Pasó su buen tiempo para que llegara el momento esperado.
        En un principio me había hecho la idea de que con Amilcar iríamos los dos disfrazados, él de Robin y yo de Batman.  “Yo quiero ir de Batman” me dijo.  “Bueno, yo iré de Batman y tú de Batmito ¿Te parece?” le propuse.  La idea le fascinó.  Se me ocurrió esto tras recordar lo bonito que se veía con un traje, que le compré a los 3 años, del Murciélago en el estilo clásico azul y gris, para un cumpleaños mío que fue con temática de superhéroes. Fue mi amigo Marcelo López, quien afirmó que se parecía al también llamado Batiduende.
        Mis intenciones de mandarnos a hacer a medida los disfraces quedaron en pura buena voluntad, pues no ahorré para ello y cuando llegó la fecha de ir juntos al evento, Amilcar terminó por usar un atuendo más humilde de Spider-Man negro.  Pero el niño estaba feliz y yo orgulloso de tener a mi lado a ese pequeño admirador de los justicieros. 
         Me puse de acuerdo con Vale y con Nelson para juntarnos en una estación del metrotren y llegar todos a la Comic Con.  Así que le dije a Amilcar que tendríamos que esperar a los tíos un ratito.  Cuando llegaron nuestros compañeros de viaje, mi regalón dijo con voz fuerte y con esa franqueza inocente que caracteriza a los pequeños “¡Creía que eran jóvenes!”.  No paramos de reírnos, en especial Vale que encontró magnífico el comentario.
          Como era de suponer, Amilcar apenas llegamos comenzó a pedirme que le comprara cosas, lo que por supuesto me negué, pues si le daba en el gusto, lo estaría mal acostumbrando a ser más consumista de lo normal, je.  Al principio hizo una pataleta, pero luego se le quitó solo y de manera rápida, lo que me alegró, ya que la idea era pasarla bien todos juntos y en especial Amilcar, que por primera vez iba a una actividad de este tipo. 
          Llegamos tipo 4 de la tarde y la enorme cantidad de personas me abrumó, además del ruido ambiental que para mi gusto era demasiado (por razones similares, no me gustan los discos y pubs).  Fue algo extraño para mí, ya que incluso pensé en abandonar lo más pronto posible el recinto.  No obstante como sucede en estos casos, sin que me diera cuenta mis sentidos al rato se acostumbraron a la sobrecarga de estímulos y de ese modo junto a Amilcar y mis amigos pude pasearme por los alrededores con placer.  No dudé en sacarme todas las fotos que pude, ya sea junto a Amilcar o a solas, siempre con los cosplayers que más nos interesaran, además de visitar casi todos los stands que había.   Cuando veíamos con mi sobrinito algún disfraz que nos gustaba, le decía a Amilcar que le pidiera a la persona por el nombre de su personaje, si podía fotografiarse con él y a lo que ni corto ni perezoso se acercaba y le decía, por ejemplo, “¿Doctor Strange, puedo sacarme una foto contigo?”.  Todos muy amables y encantados por ese chiquitito, que con tanta personalidad les hacía la solicitud, accedían.  Por otro lado,  mi “clon” (como dicen algunos que lo conocen), no vacilaba en posar en gestos claramente inspirados en Spidey.  Con mucha ternura recuerdo que a un tipo muy dulce, vestido del Hombre del Saco de El Extraño Mundo de Jack, le dijo “Eres bien bonito”, lo que emocionó a su interlocutor, quien lo abrazó; asimismo, al Agente Venom le confesó que él era su hermano.


            
            Vale y Nelson no duraron mucho en la Comic Con y a lo más estuvieron una hora y media, pero con Amilcar no dejamos por ello de disfrutar de ese bello momento juntos.  En realidad la paso muy bien junto a él, quien además se siente muy dichoso de interactuar con otros adultos y de estar con su tío Elwin.   Nunca pensé que iba a amarlo tanto.
            Ya cerca del anochecer, nos encontramos con la sorpresa de que en medio de todo esto se iba a querer conseguir romper un record de Guinnes, al tener la mayor cantidad de disfrazados de Eleven, una de las heroínas infantiles de la serie de culto Stranger Things. Pese a que Amilcar por razones obvias no la ha visto (“Solo la verás cuando tengas pelo en el pecho” le observé, como todas las pelis y otros programas para adultos cuando me pregunta al respecto), de inmediato se interesó por el show respectivo y se quedó atento mientras se llevaba a efecto este “momento histórico”.  Fue algo muy cómico ver a algunas de esas Eleven alternativas, con las piernas peludas y barba.


             Antes de que pasara lo anterior, presenciamos un certamen de cosplayers sobre héroes y villanos.  Los jueces estaban igualmente caracterizados y uno de ellos era una imponente Hiedra Venenosa, la célebre archivillana del Señor de la Noche, quien desde lejos se veía muy guapa.  La animadora, le pidió a Hiedra Venenosa que dijera unas palabras al público y entonces se escuchó… ¡Una voz de hombre! Estaba lleno y nadie reaccionó de manera burlesca, lo que me fue muy satisfactorio.  Creo que la mentalidad respecto a la diversidad sexual en mi país, está cambiando positivamente en materia de tolerancia y lo que como profesor lo he podido comprobar en nuestras nuevas generaciones.   Cuando ya nos estábamos yendo con Amilcar, nos encontramos con la susodicha (¿o el susodicho?) y le pregunté a Amilcar si deseaba sacarse una foto con ella, a lo que dijo al tiro que sí.  Me encantó lo afectuosa que fue Hiedra Venenosa con mi bebé.  Por supuesto que no dudé en tener mi propio recuerdo junto a tan grata persona.  Al otro día fue la animadora de otro de los concursos, aunque en esta ocasión vestida como pirata.
             Por supuesto que Amilcar quería volver a ir conmigo al día siguiente, pero le contesté que no, porque esta vez iba a visitar stands para adultos.  Es que me había quedado con las ganas de entrar a la “zona zombi”, como le puse, y que estaba dedicada al exitoso show de The Walking Dead.  Este apartado de la Comic Con era sin dudas uno de los más grandes de la convención.  Luciano no quiso entrar, menos hacer la fila, así que ingresé solo a esos “devastados y violentos territorios”, sin dejar de fotografiarme junto a unos cuantos muertos vivientes y a la valiente Michonne. 
             Ir esta vez prescindiendo de mi papel de tío, me permitió andar más a mis anchas por todo “Espacio Rasca”.  Luciano es un excelente compañero de ñoñerías y fue genial tenerlo a mi lado, en mi segundo día de Comic Con (en realidad era la tercera jornada de este año, no obstante no asistí el primer día, o sea, el viernes).  Tuvo la paciencia de sacarme todas las fotos que le pedí, yo lejos más viejo que él y aun así al parecer actuando como un verdadero cabro chico ya cuarentón. 
             Otro stand que no dejé de visitar, fue el que promocionaba nada menos que la primera de las dos cintas que adaptan It de Stephen King, pronto a estrenar.  Posé con el impermeable amarillo y el globo rojo del afiche; aunque lo mejor, fue que obtuve más de una foto junto a su versión de Pennywise, que ahora ya me convence.  Sin embargo luego me encontré con un Pennywise de la miniserie de los noventa, lo que me hizo aún más feliz.
             No había querido comprar nada, hasta cuando ya justo íbamos retirándonos Luciano y yo, pues los precios estaban exorbitantes.  Fue entonces que me di cuenta de que el puesto de Unlimited, la más importante editorial chilena de cómics, estaba liquidando ya cerca del cierre a mitad de precio lo que le quedaba.  De ese modo me llevé conmigo unos cuantos títulos. 
            Ya ha pasado una semana completa desde que pasó la última Comic Con y ahora mismo recuerdo con nostalgia tantas emociones y buenos momentos compartidos junto a mi sobrinito y a mis amigos.  A ver si para la próxima se concreta lo de asistir los dos, Amilcar y este servidor, convertidos en verdaderos cosplayers. 



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