El casi recién pasado 25 de agosto nos dejó Tim Curry. Actor con una tremenda carrera a cuestas,
tenía 80 años cuando se unió a la inmortalidad, junto a otros colegas suyos que
también dejaron este plano de existencia (como no hace mucho el hermoso Sam
Neill), que con gusto le agradezco toda la belleza que nos dio (incluyendo
varios sustos).
La verdad es que no he visto mucho de su filmografía y aún tengo pendiente la película que lo hizo famoso: The Rocky Horror Picture Show (1975) y a petición de mi sobrinito Amilcar, estuve a punto de saldar esa deuda con él, pero me pareció que aún mi niño no estaba preparado para ella (un juicio a priori, claro). Acá hacía de un psicópata médico, creo, quien se vestía de Drag Queen, imagen icónica del histrión que se ha hecho entre las más populares del séptimo arte y no solo de las piezas de temática LGTB. Era un rol osado para la época, interpretado por un actor-supongo-heterosexual, que muchos no se habrían atrevido a realizar por aquellos años.
Debido a mis conocimientos sobre cine, siendo todavía un menor de edad, supe quién era el actor detrás de ese aterrador personaje de Pennywise, en la querida miniserie noventera (1990) que adaptó por primera vez It (la más famosa novela de Stephen King). Todo un maestro a la hora de actuar tan maquillado, viéndose por completo irreconocible, así como haciendo papeles de lo más friki con mucha credibilidad, la mentada producción le concedió su rol más destacado, al punto de ganarse la admiración de millones de espectadores con el transcurso de cada año y década. Su labor dentro de esta producción provocó miedo, placer y elogios por montones, convirtiendo a Pennywise en uno de los grandes monstruos de la televisión, rivalizando con los legados del cine coetáneos suyo como Jason Vorhees, Freddy Krueguer y Michael Myers. Si el libro marcó mi adolescencia (el primero que leí del Tío Steve), la encarnación de Tim como la versión humanoide del monstruo-cambiaformas-come-miedo, se convirtió para mí en lo mejor de una adaptación que igual me defraudó en aquellos años (el libro me había hecho volar la imaginación, era muy joven en aquellos años y esperaba ilusamente que lograran plasmar las maravillas de sus páginas... ¡Algo que sí lograron con las películas!) y es que cada aparición suya era una delicia para los sentidos; algo que podía lograr el actor solo con su cuerpo y expresividad, sumado a su trabajo vocal para darle una voz tan siniestra, que resulta imposible oírlo sin que te ericen al menos unos cuantos vellos de tu cuerpo.
La verdad es que no he visto mucho de su filmografía y aún tengo pendiente la película que lo hizo famoso: The Rocky Horror Picture Show (1975) y a petición de mi sobrinito Amilcar, estuve a punto de saldar esa deuda con él, pero me pareció que aún mi niño no estaba preparado para ella (un juicio a priori, claro). Acá hacía de un psicópata médico, creo, quien se vestía de Drag Queen, imagen icónica del histrión que se ha hecho entre las más populares del séptimo arte y no solo de las piezas de temática LGTB. Era un rol osado para la época, interpretado por un actor-supongo-heterosexual, que muchos no se habrían atrevido a realizar por aquellos años.
Debido a mis conocimientos sobre cine, siendo todavía un menor de edad, supe quién era el actor detrás de ese aterrador personaje de Pennywise, en la querida miniserie noventera (1990) que adaptó por primera vez It (la más famosa novela de Stephen King). Todo un maestro a la hora de actuar tan maquillado, viéndose por completo irreconocible, así como haciendo papeles de lo más friki con mucha credibilidad, la mentada producción le concedió su rol más destacado, al punto de ganarse la admiración de millones de espectadores con el transcurso de cada año y década. Su labor dentro de esta producción provocó miedo, placer y elogios por montones, convirtiendo a Pennywise en uno de los grandes monstruos de la televisión, rivalizando con los legados del cine coetáneos suyo como Jason Vorhees, Freddy Krueguer y Michael Myers. Si el libro marcó mi adolescencia (el primero que leí del Tío Steve), la encarnación de Tim como la versión humanoide del monstruo-cambiaformas-come-miedo, se convirtió para mí en lo mejor de una adaptación que igual me defraudó en aquellos años (el libro me había hecho volar la imaginación, era muy joven en aquellos años y esperaba ilusamente que lograran plasmar las maravillas de sus páginas... ¡Algo que sí lograron con las películas!) y es que cada aparición suya era una delicia para los sentidos; algo que podía lograr el actor solo con su cuerpo y expresividad, sumado a su trabajo vocal para darle una voz tan siniestra, que resulta imposible oírlo sin que te ericen al menos unos cuantos vellos de tu cuerpo.
Cabe mencionar que, por lo mismo de más arriba, me negué a la idea de que Pennywise fuese encarnado por otro artista. El tiempo me demostró que estaba equivocado y me quedó claro que la versión más moderna, a cargo del igualmente respetable, no era mejor, sino que igual de buena y otro enfoque (tal vez solo posible gracias a la inspiración dada por su predecesor).
Amo las dos versiones audiovisuales de ese payaso aterrador (y hasta una lonchera y un Funko Pop tengo del de Tim, sin olvidar la polera que me regalaron al cumplir el medio siglo de vida), pero siempre será la interpretación del artista al que hoy homenajeo, la que me marcó de por vida y me trae dulces recuerdos de mi adolescencia y juventud. En la vida adulta también nos reencontramos y cuando le mostré la miniserie a mi "bebé", hace un par de años ya, este quedó fascinado; por lo mismo, apenas supo de su muerte me escribió por WhatsApp, pues lo adoraba también.
Volviendo con la potente voz que poseía, la cual era capaz de cambiar a su antojo, el mes pasado no más me enteré de que fue considerado como la primera opción para ponerle la voz al Guasón en Batman: La Serie Animada (1992). Sin embargo, el efecto resultó tan aterrador, considerando que se trataba de un cartoon family friend, que prefirieron darle el papel a Mark Hamill y eso dio pie a otra gran historia en la televisión.
Hizo mucho trabajo para la pantalla chica, participando en un montón de producciones animadas de culto, que solo recién- que reviso su carrera para saber algo más de él, a la hora de dedicarle estas palabras- me doy cuenta de su aporte para programas que adoro: Desde la mencionada Batman: La Serie Animada (con otro personaje) a Batman del Futuro (1999), incluyendo Héroes Góticos (1995-1996, Gargoyles) y Justicia Joven (2012-2013). Claro que yo siempre vi estos títulos doblados en español latino, por lo que nunca he tenido el gusto de oír su voz en ellos, seguramente "cambiada" para darle dramatismo a sus papeles, porque prefiero los cartoons en mi lengua materna.
El otro papel suyo que tengo presente, viene a ser el de La Oscuridad, el demoníaco villano del clásico ochentero Leyenda (1985). Es así que para esta producción Hollywoodense de fantasía, que en su momento fue un fracaso y hoy en día es, desde hace rato, toda una película de culto, aparece con uno de los maquillajes más impactantes del séptimo arte. Bien se podría decir que este personaje, bajo su desempeño, es lo mejor de este filme (y feliz tendría a ese diablo en figura). Claro que, tal como sucede con Pennywise, el buen de Tim aparece irreconocible. Por cierto, su musculatura era envidiable y uno se pregunta ese era su cuerpo real o usaba algo así como una prótesis, que se veía todo muy realista.
En Leyenda
Sé y recuerdo casi de manera automática, aunque carezco de detalles, que lo vi en Congo (1995), una peli basada en una de las novelas de Michael Crichton, cuando este se hizo popular para Hollywood. En ella hacía de "malo", aunque más no puedo decir de esta producción. De igual manera puedo nombrar su paso por Mi Pobre Angelito 2 (1992), en la cual interpretó a un amable empleado de un hotel (claro que dicho recuerdo, solo me vino cuando vi una foto suya como tal, luego de que se supo de su muerte). Cabe mencionar que ambos títulos son un gran ejemplo de su versatilidad.
En 2020, al comienzo de la pandemia del Covid, cuando muchos de nosotros estábamos encerrados por la cuarentana y no teníamos vida social "real", con unos amigos (todos varones) para recrearnos y compartir, aunque sea a distancia, nos juntábamos por videollamada; la idea era comentar una película, que veíamos días previos, gracias a la recomendación de uno de nosotros, a quien le tocaba elegir esa semana el filme para la siguiente tertulia. Fue así que uno de mis amigos nos hizo conocer El Grito (1978), un raro, aunque atrapante, largometraje inglés. Solo el culto del "Conde" sabía de su existencia y una vez apreciado su contenido, todos les dimos las gracias por su aporte a nuestra cultura cinéfila. La verdad es que ni me acuerdo de qué se trataba, aunque puedo mencionar que entre sus actores estaba un joven Tim Curry, de lo cual solo recuerdo tenía un simpático rol secundario. Lo que sí tengo claro, es que encontré bien atractiva y masculina su versión setentera.
Lo último que vi de Tim fue el año pasado o quizás este, cuando revisando de una vez la serie Cuentos de la Cripta. En una de sus tantas joyitas como capítulo, Death of some sales man (1995), me encontré con la historia de un guapísimo embustero, quien llega a una casa alejada en el campo y allí conoce a una familia compuesta por padre, madre e hija. El patán desea quedarse con la fortuna de esa gente y termina acostándose/casándose, incluso, con el retoño de sus anfitriones, una mujer espantosa. Cabe mencionar que el trío de consanguíneos fue interpretado por un solo artista y este fue justamente nuestro llorado Tim Curry. Fue todo un gozo para mí contemplar sus escenas, en especial las más grotescas dedicadas a la libidinosa chica, que era espantosa (que su gestualidad y voz eran de antología). Creo que tener este recuerdo más vívido de su versatilidad, fue un bello regalo para mi memoria, ahora que lloramos juntos su partida.
Hace unos meses atrás me tocó ver una foto de los dos actores que interpretaron a Pennywise juntos: Bill Skargard en la plenitud de su vida, a su lado en una silla de ruedas Curry, que daba pena. Se evidenciaba el respeto del actor más joven hacia el maestro, pero aún así fue duro contemplar a Tim en ese estado (se notaba ya que estaba enfermo). Pero la imagen daba cuenta del legado de Tim, el cual ha seguido con dedicación su colega.
Lindos recuerdos nos dejan gente como el artista al que hoy tributamos y le damos las gracias, porque detrás de ese horror ficticio hay verdadera belleza, la que solo puede brindarnos alguien como Tim Curry.
Nos vemos en la Eternidad.
En Tales from the Crypt
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ResponderEliminara verla completa, lo que ocurriría muchos años después, quedándome con el recuerdo de una interpretación muy intensa pero a la vez de una película muy cruel con los niños, algo típico de King). En su versión de cornudo, me parece que está en un traje de goma completo, por la forma en que se arrodilló tratando de que no se le deformara la goma sobre su torso, una voz impresionante que apuesto se perdió en el doblaje. Si Joligus no lo aprovechó lo suficiente, solo nos queda lamentarlo y guardar esperanza de que motive a otros actores a desarrollar su fuerza vocal y gestual