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domingo, 29 de noviembre de 2020

El aporte de Stuart Gordon a la televisión.


     Dentro de su destacada carrera como director, el tristemente fallecido Stuart Gordon (una de las primeras queridas celebridades que se llevó este maldito 2020) hizo tanto cine de terror, como de ciencia ficción, drama, thriller y hasta una comedia con elementos fantásticos.  Asimismo, participó en la pantalla chica con nada menos que 4 aportes, los que incluyen una película y tres mediometrajes y/o episodios para programas de horror antológicos.  Cuando ya estamos por terminar el año y mi revisión personal de su trabajo, que les estoy hablando de uno de mis cineastas favoritos, es el momento de hacer referencia a este apartado suyo dentro de una carrera tan memorable y es que bien merecen ser tenidas en cuenta, especialmente las últimas tres incursiones del realizador, que en sí mismas pueden ser consideradas como joyitas de la pantalla chica.
     Bueno, vamos por parte dijo Jack el Destripador:
 
1. Daugther of Darkness (Hija de las Tinieblas, 1990):
 
    Filmada nada menos que en Rumania, poco después del derrocamiento del dictador socialista  Nicolae Ceaușescu y cuando el país se estaba abriendo de nuevo al resto del mundo, se trata de una historia de vampiros y viejas castas ligadas justamente al país famoso por ser la patria donde nació y vivió Vlad Teples, la figura real en la que se inspiró Bram Stoker para escribir su famosa novela Drácula; del mismo modo, el libro está ambientado en buena parte de su extensión en la zona de Transilvania, por lo tanto este telefilme se aprovecha de tales detalles para contarnos un argumento que pudo tener mejor resultado, si lo hubiesen pulido más y no se notara tanto el escaso presupuesto.
    Una joven y bella mujer norteamericana realiza un viaje hasta Rumania, con la intención de averiguar más sobre su padre al que no lo conoció.  Como dice el dicho “ten cuidado con lo que deseas”, puesto que no solo consigue encontrarse con él, sino que descubre hechos macabros sobre su naturaleza y la herencia a la que ella misma pertenece.  Ayudada tanto por su progenitor, como por un guapo miembro de la embajada gringa, debe escapar de los hijos de la noche que desean tenerla para sí, ya que ella es la clave para la propia sobrevivencia del clan.
     Teniendo en su mayoría actores locales (entre los que se incluye un supuesto galán rumano que carece de todo sex-appeal), la producción tiene sus buenos momentos, no obstante se nota que se trata de una labor por encargo y es que bien puede considerarse como el único título olvidable en la filmografía de Stuart Gordon.  Me atrevo a afirmar lo anterior, puesto que se nota filmada con pocas ganas, ya que se pone aburrida en su mayor parte y pese a contar con nada menos que la participación estelar del legendario Anthonny Perkins (el asesino serial de la saga de Psicosis), hasta este mismo no da una buena actuación; cabe mencionar que al año siguiente nos dejó demasiado pronto, debido a una enfermedad que arrastraba hace tiempo, motivo que a lo mejor está detrás de su poco compromiso con el largometraje.
    Además de la mencionada estrella, participaron en esta obra los gringos Mia Sara y Jack Coleman, quienes tampoco brillaron, si bien el último muchos años después nos daría un gran trabajo en la recordada serie de ciencia ficción Héroes.
     Como es propio de las cintas de Stuart Gordon del género, acá encontramos su cuota de erotismo, sumado a uno que otro monstruo por ahí que no se aprecia mucho que digamos y su cuota de gore.  En todo caso, el guión corrió por parte de Andrew Laskos (supongo, rumano de nacionalidad), única vez en la que participó con el maestro y que se nota no hubo sintonía entre los artistas, a diferencia de los colaboradores habituales o más talentosos en otras creaciones de Gordon.


                                                                            Tráiler.

 2. Su genial paso por Maestros del Horror.
 
    En 2015 Showtime estrenó el proyecto para el TV cable de Mick Garris Masters of Horror.  Consistente en producciones originales del género de horror, reunió a un grupo increíble de directores consagrados como nunca antes se había visto dentro de un título cinematográfico o para la televisión (superando viejas leyendas como La Dimensión Desconocida y Galería Nocturna, que salvo honrosas excepciones no tuvieron detrás de las cámaras a tantos cineastas destacados); dicho programa, además, adaptó a varios autores clásicos de la literatura e incluso del cómic, si bien contó en algunos casos con guiones realizados en exclusiva para este espectáculo.   Manteniendo una producción impecable, digna de lo mejor del séptimo arte, a lo largo de dos temporadas, cada una con 13 historias autoconclusivas, se extendió por tres años dejando un legado imborrable (si no han visto este programa antológico y adoran asustarse… ¿Qué están esperando para hacerlo?).  Fue así que Stuart Gordon, amigo de su colega como el resto de los que aquí intervinieron, participó no solo para un puro episodio, sino que con dos, uno por temporada.
     La verdad es que ya hace rato le dediqué mis palabras a los dos títulos que hizo Gordon para Master of Horror, así que no ocuparé mucho tiempo en referirme de nuevo a ellos y si quieren profundizar más en mi opinión al respecto, les dejo los enlaces correspondientes. 


2.2. Dreams in the Witch-House (Los Sueños en la Casa de la Bruja):
 
    Basada en uno de los cuentos más famosos de Howard Phillps Lovecraft, uno de sus dos escritores predilectos, se trata de una puesta en escena sobrecogedora y que lleva nuevamente al llamado “Soñador de Providence” a una actualización que le hace rinde honor, como hace gráficas las pesadillas de este para sorprendernos con imágenes tan duras, algo que el propio Lovecraft no habría osado en ser tan literal en sus escritos.
     Un joven estudiante arrienda una espantosa habitación en un edificio deteriorado; teniendo de casero a un hombre muy poco agradable, a un anciano que sabe más de un secreto del lugar y a una preciosa madre sola con su hijo bebé, se encuentra con la mala suerte de que la construcción que habita es portal a un mundo aterrador y donde la bruja que le da nombre a la historia hace lo que quiere.  No siempre el bien gana y esta pieza en verdad muy recomendable nos lo deja claro, siempre y cuando no nos tapemos los ojos, que tal vez el director no había sido antes tan atroz salvo desde Castle Freak (que esta vez no tenemos su habitual humor negro, para aliviar la contundente digestión).


                                                                               Tráiler.

2.3. The Black Cat (El Gato Negro).
 
    Con su primer trabajo para Masters of Horrors Stuart Gordon dejó la vara muy alta y no solo para él mismo, sino que para el resto de sus compañeros.  Así fue que tal como en un momento fue el segundo en aportar para este programa, esta vez estuvo casi despidiendo la segunda y última partida del título en cuestión, que su versión del clásico de Edgar Allan Poe (su otro autor fetiche), fue exhibida en el lugar 11 de las 13 historias que componen esta segunda tanda.
     En verdad ver su adaptación del célebre cuento deja claro el amor hacia el artista que inspiró esta pesadilla y otras más, puesto que el protagonista resulta ser el mismo Poe, de modo que se entrelazan en el guión la propia biografía del genio de las letras de Baltimore y los sucesos de su dichoso relato.  La miseria del artista y el mundo en el que vivió están muy bien retratados, pero así como hay oscuridad también hay luz y en ello radica el rasgo que más humaniza al protagonista, algo que deben descubrir por sí mismos quienes no han tenido la dicha de ver esta perla de la pantalla chica. 
    Momentos impactantes abundan como siempre en esta adaptación, que logra darle ese carácter sobrenatural y fatalista a la trama, pese a la ambientación realista y a ello se agrega  un clímax devastador.  No se puede dejar de destacar la estupenda personificación del camaleónico Jeffrey Combs como el mismísimo Poe, en uno de sus mejores papeles.


                                                                          Tráiler.

3. De regreso (y despedida) en Fear Itself.

 
    Ni corto, ni perezoso, Mick Garris tenía una carta bajo la manda cuando le cancelaron su anterior proyecto y de ese modo se fue a NBC con un nuevo producto de mismo estilo: Fear Itself (El Miedo Mismo), tomando como nombre una famosa cita del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y que dice: “The only thing we have to fear is fear itself” (“A lo único que hay que temer es al miedo mismo”) y que parece a los yanquis les gusta mucho, pues usaron esta misma expresión para un evento en Marvel Cómics.   Bien casi podríamos considerarla una tercera temporada de su predecesora, puesto que entre sus directores hay varios nombres que ya estuvieron en Master of Horror; solo que esta vez los guiones son por completo originales y la duración de sus historias es más breve y corresponde por lo general a los 40 minutos, mientras que su antecesora ocupaba cerca una  hora para las dulces pesadillas que nos regalaba.
    Eater (El Devorador) corresponde al quinto capítulo de los 13 que componen esta producción.  Coescrita por Richard Chizmar demostrándonos su talento para lo macabro, tiene como protagonista nada menos que a una joven y preciosa Elizabeth Moss en uno de sus primeros papeles (la protagonista de El Cuento de la Criada) y también a Pablo Schreiber haciendo un casi desagradable papel (el simpático leprechaun de Dioses Americanos). Así que todos estos nombres juntos ya hacen bastante atractivo de antemano el presente manjar, que más encima se trata del último regalo que nos dejó el artista, que me he dispuesto a homenajear por medio de estos posts.
     Un asesino serial de lo más raro llega a una penitenciaría en plena noche y entre los pocos policías que deben cuidarlo hasta que se lo lleven a una prisión o un lugar más seguro, se encuentra una policía novata adicta a las historias de terror; la muchacha es objeto de burla de sus compañeros, quienes demuestran su machismo con estas muestras de intolerancia solo porque ella es distinta (en un momento aparece leyendo nada menos que una revista Fangoria y estoy casi seguro que hay una alusión directa a Stephen King en los diálogos, pero el detalle se me escapa); sin embargo, justamente es esta particularidad suya la que la hace darse cuenta de que el prisionero es más de lo que aparenta, un brujo caníbal con poderes sobrenaturales. 
    Con un final sorprende que habla sobre los verdaderos actos de valor, sobreponiéndose al miedo, corresponde a otro trabajo de Gordon muy gore y con un villano espantoso, que provoca rechazo por su propia inhumanidad.


                                                                            Tráiler.

viernes, 10 de abril de 2020

Por amor a Stuart Gordon.


A tres de mis más viej@s y valios@s amig@s,
Cecilia Navia, Miguel Acevedo y Marcelo López,
por todas esas bellas pesadillas junt@s
y por las que vendrán
(hay dos por lo menos que debería mencionar, 
pero no los invocaré a menos que sea necesario).

I. Para comenzar.

      El pasado 24 de marzo, hace casi dos semanas ya, me enteré con gran pesar de que uno de mis directores favoritos de cine falleció. Y es que Stuart Gordon, un verdadero "Maestro del Horror", se nos fue ese día a la edad de 72 años, dejando un legado consistente en una buena cantidad de producciones hechas para el cine y la televisión, entre las que se encuentran clásicos del terror y algunas consideradas entre las mejores películas del género. Pero este autor también incursionó en otras temáticas que para nada le salían mal, al contrario, son evidencia de su talento y versatilidad, que me estoy refiriendo a sus obras de ciencia ficción y otras de tipo realista (las que pude descubrir con enorme dicha por mi parte los últimos días), poseedoras de una gran carga de crítica social que no había encontrado en sus piezas más bizarras; más encima, hizo una comedia, de la cual algo les hablaré más adelante, que hasta el momento no he podido conseguir y apreciar.
     Ya antes, en el transcurso de 2012, le dediqué un primer post en este blog y luego durante el año 2014 volví a escribir sobre otra de sus producciones, de modo que espero no repetirme en las ideas que expondré a partir de ahora. En todo caso, voy a dividir, por lo menos, este tributo al genio de Gordon en 5 partes, porque harto tengo para hablar de él. Por lo tanto, luego de estas palabras introductorias, me referiré primero a su filmografía de horror, para luego pasar a las que corresponden a la ciencia ficción, continuando con sus filmes "realistas" (que por lo general están dentro de sus títulos más posteriores) y terminando con su contribución a la televisión.
      En cuanto a las características generales de su labor como cineasta, les puedo decir que:

1. Uno de sus primeras obsesiones, temas recurrentes o como quieran llamarles, corresponde al de la violencia gráfica y la que mostraba en sus obras con todo un desborde gore de la mayor truculencia, que los medios de los que disponía podían darle (ya sea en cuanto a presupuesto, como a las posibilidades técnicas de la época; si bien tuvo la suerte de trabajar con artistas de la talla de John Bluecher, Greg Cannon y los muchachos de la KNB, para representar de la manera más efectiva sus pesadillas visuales). Por lo tanto, su cine es del gusto de los amantes de las "emociones fuertes", lo que ya cuando comenzó en los ochenta con estas cintas, provocó rechazo entre las mentes más estrechas y la censura. Asimismo, esta violencia no solo atañe a las monstruosidades de sus historias, por lo general de origen sobrenatural, sino que también es propia de sujetos de carne y hueso, que retrató como personas desquiciadas incapaces de mirar a los otros como a su prójimo y que convierten a quienes los rodean en objetos a los cuales no les importa desechar (psicópatas, mafiosos y otros).

El mítico N° 1 de la revista Fangoria en la lengua de Cervantes y la primera vez que leí sobre Stuart Gordon.
2. Ligado a lo anterior, nos encontramos con todo tipo de criaturas pavorosas y cuya presencia en pantalla no deja de impactar no solo por lo bien hechas que están, como por su imagen esperpéntica, sino que son seres que no son "gratuitos" a la trama, ya que son por completo parte esencial de esta; en otras palabras, tal como en las mejores narraciones literarias, los esperpentos que conjuraba para nuestra contemplación y morbo, eran parte de la razón de ser que hacía que su obra fuese de horror.

3. El sexo viene a ser otro elemento relevante en su desempeño artístico, el cual por un lado es abordado como una de las emociones básicas del ser humano (en cuanto al deseo erótico y al placer que provoca llevarlo a efecto); este va de la mano con el instinto de supervivencia, frente al miedo que sienten los personajes, por estar expuestos a todo tipo de atrocidades (humanas y del Más Allá) y la violencia a la que se enfrentan.
     Es así que sus héroes, antihéroes y villanos (entre humanos y monstruos) gozan del sexo, ya sea como un acto de amor, simple disfrute carnal o una manera más de poseer a su víctima. Por lo tanto, tenemos escenas que llegan a ser casi explicitas, donde los desnudos completos femeninos y también masculinos se muestran sin tapujos; en esto último, encontramos una estética en la cual en medio de todo el horror que circula por ahí, hay un aprecio hacia la belleza del cuerpo humano, donde ambos géneros sexuales aparecen en todo su esplendor y las mujeres son en verdad bellezas despampanantes y los hombres machos alfa.

4. Desde pequeño Gordon fue un amante de las historias de miedo, que no solo del séptimo arte, sino que por igual de la vertiente literaria; de este modo tuvo entre sus maestros a nada menos que Edgar Allan Poe y Howard Phillip Lovecfat, a los cuales rindió honores llevando algunas de sus creaciones a la pantalla grande y pequeña, como incluso poniéndole a algunos de sus personajes el mismo nombre o apellido de estos. Ahora bien, sus adaptaciones extienden bastante los relatos originales de sus autores favoritos, puesto que se trata de textos cortos y, más encima, al llevarlos a escena para hacerlos más efectivos (y comerciales), no vaciló en ponerle de su cosecha (o sea, violencia y sexo a granel, como a su vez bestialidades por doquier). Sin embargo, al leer y conocer el material del cual sacó sus ideas, bien podemos observar que trató con enorme respeto y amor a las ficciones de estos maestros.

5. Como es habitual entre muchos directores, Stuart Gordon no dejaba de tener actores fetiches y entre ellos amigos suyos desde su época haciendo teatro. Es así que en este grupo se encuentra Carolyn Purdy Gordon, nada menos que su esposa y con quien ha trabajado en Re-Animator, Dolls y The Pit and the Pendulum; también hay que destacar a Jeffrey Combs (uno de mis histriones favoritos), todo un camaleón y a quien lo tuvo de protagonista en títulos como Reanimator, From Beyond, Castle Freak y The Black Cat y como secundario en The Pit and The Pendulum y Fortress (sin olvidar sus papeles breves, de una escena o como cameos en Robot Jox y Edmond); y en la misma senda que Combs, junto a este mismo tuvo en tres de sus producciones a la preciosa Barbara Crampton, en Re-Animator, From Beyond y Castle Freak (siendo que en las dos primeras o mejor dicho en la segunda, se ve increíble); y otro que fue llamado más de una vez fue Ezra Godden, con el que hizo Dagon y Dreams in the Witch House.
     Por otro lado, tuvo a varios artistas de renombre, algunos con una larga trayectoria en el género y similares como Lance Hernricksen (The Pit and The Pendulum), Anthony Perkins (Daugther of Darkness), Dennis Hooper (Space Truckers), Oliver Reed (The Pit and The Pendulum), Christopher Lambert (Fortress), Mena Suvari (Edmond y Stuck), Stephen Rea (Stuck) y William H. Macy (Edmond), entre otros que de seguro se me escapan.


6. Si bien Stuart Gordon llegó a hacer verdaderas joyas del cine, que lo consagraron a nivel mundial y le otorgaron varios premios, en especial durante sus últimas producciones y que corresponden a las de la década pasada, en la práctica sus trabajos fueron hechos con presupuestos pequeños y ello si se considera la enorme cantidad de millones de dólares de los títulos más "hollywoodenses".
     Teniendo en cuenta lo anterior, es que Stuart Gordon, tal como otros Maestros del Horror (recordemos a sus pares, muchos de ellos sus amigos y con quienes estuvo involucrado en el proyecto televisivo de Mick Garris Masters of Horror y luego en su sucesor Fear it Self), hacía películas independientes y para productoras de Clase B, o sea, que hacían filmes por lo general de "género" como terror, ciencia ficción, fantasía, western y otros, con poco presupuesto y aun así "dignas" buena parte de ellas; por lo mismo es que podía conseguirse a actores de talento y veteranos que no le hacían asco a trabajar en tales cintas o también porque sinceramente les gustaba hacer este tipo de cine, tales como los hoy recordados y llorados Hooper, Perkins y Reed, además de Henricksen que aún lo tenemos como nosotros.
     Es por todo esto que trabajó junto a su amigo de juventud Bryan Yuzna, quien hizo de productor en varios de sus largometrajes y Richard Band, a través de la productora de este último, Empire Pictures, quienes lo ayudaron a comenzar comercialmente su carrera a partir de Re-Animator; luego en los noventa estuvo Full Moon y a principios del presente siglo Fantastic Factory, todas empresas ligadas a los nombres ya mencionados. Cabe mencionar que muchas de estos filmes se hicieron en Italia, donde los productores compraron un estudio y por tal razón esos paisajes y construcciones espectaculares que vemos en dichas obras, como los castillos, provienen de allá (salvo en un caso particular, filmado nada menos que en la Madre Patria y del cual les hablaré, espero, en la siguiente parte de este homenaje mío al gran Gordon).
     Un punto aparte dentro de este lazo suyo con productoras como las mencionadas, viene a ser su filme King of Ants, hecho para una empresa "famosa" por sus pastiches de muy bajo presupuesto, con historias ridículas, refritos de bloockbusters hollywoodenses; me estoy refiriendo a The Assylum y para la cual Stuart Gordon parecieron hizo la única cinta "seria" y de valor artístico dentro de su catálogo.
     En cuanto a sus filmes serios, también realistas como el anterior y de enorme calidad, Edmond y Stuck, trabajó con otros estudios independientes; ello demostró, sin dudas, su maestría a la hora de realizar un producto muy estilizado, con muy poco dinero, teniendo tremendos artistas y por tales razones logró conseguir el favor de la crítica especializada, que antes había obviado su cine gore.
     Podríamos decir que solo Fortress es su única megaproducción, pero eso será abordado cuando les comente sobre su cine de ciencia ficción.

7. Stuart Gordon usaba el humor para bajar la tensión en sus obras más duras, algo que podemos encontrar tanto en sus títulos de horror y de ciencia ficción, como en los dramáticos. Estamos hablando, en todo caso, de uno bien negro, que recordemos los temas del director son la muerte, la violencia y la miseria humana (por no mencionar los monstruos), así que obviamente debía estar ligado a la temática de sus obras y argumentos. Era para él un recurso que ocupaba a través de diálogos ingeniosos o situaciones que bordeaban lo absurdo, aun así en los momentos tensos. Más encima, al ser llevados por actores tan profesionales como el mismísimo Jefrey Combs o un multipremiado William H. Macy, imposible que el espectador se relajara un poco y luego el cineasta no lo golpeara luego, al pillarlo indefenso, con otra brutalidad de su parte.


II. Mi experiencia junto a sus películas.

    Conocí a Stuart Gordon gracias a mi querida revista Fangoria, de la cual saqué en su edición original al español el nombre para este blog. Fue uno de los primeros números que tengo, que aún los conservo todos (y les estoy hablando de por allá 1991, más o menos) que supe de él gracias a un artículo sobre las mejores películas de terror; así fue que me entusiasmé con Re-Animator, From Beyond y Dolls, pero en especial con la primera y ello debido a las fotos que de vez en cuando publicaban de manera retrospectiva (la imagen de los intestinos tentaculares atrapando a su presa, se me quedó grabada para siempre, hasta que tuve la dicha de verlo en pantalla una vez que me conseguí la película). Luego, en números sucesivos, entrevistaron a Jefrey Combs (al cual luego amaría más por su trabajo para Star Trek, en dos de sus spin-offs) y cubrieron sus trabajos de aquellos años, Fortress, The Pit and The Pendulum y Space Truckers; de modo que era imposible no quisiera devorarme todo lo que hacía...Con el tiempo pude darme ese gusto.
    Nunca tuve la oportunidad de ver sus películas en el cine, que de niño obviamente no pude apreciar sus filmes ochenteros (en el caso de que los hayan dado acá) y luego en los noventa, solo estrenaron más o menos "con bombos y platillos" Fortress (que mi compadre Miguel pudo darse el gusto de contemplarla en pantalla grande). En cambio, me tuve que conformar con apreciar su mano gracias al VHS y luego al DVD; hasta que luego logré descargar en HD sus obras y una me compré en blu-ray, aunque pirateada (la verdad es que cuando me enteré de su fallecimiento, ya en cuarentena por el maldito Coronavirus, me dispuse a bajar con la mejor calidad posible sus películas y así lo he logrado, salvo dos que no he podido conseguir)...Por cierto, creo que fue a fines de los noventa, que en uno de esos festivales de cine que se hacían en ese tiempo, en lugares como el Conservatorio de Música (¡Qué bellos recuerdos tengo de ese lugar!) dieron Castle Freak...¡Y no asistí! Una de esas tonteras que uno comete de vez en cuando.
    La mayoría de sus películas me las he visto solo, aunque luego las he comentado como todo admirador suyo, junto a amigos que también gozan de su filmografía; y es que no conozco a ningún amante del cine de terror, que no sienta cariño por lo que este hizo (que además a mis compañeros les gusta también leer bastante...¿Y qué no mejor para quienes adoramos la pluma de Poe y Lovecraft, que encontrarmos con alguien como Stuart Gordon, quien tan bien los supo adaptar al celuloide?). Me sobran los dedos de una mano, de las ocasiones de cuando pude ver algo suyo con algunos de estos amigos y una o dos veces en que fue así, lo recuerdo con nostalgia.
     Solo me queda decir, por ahora, gracias por todo Stuart Gordon y como creyente en Dios que soy y que estoy seguro fuiste una gran persona en vida, espero que en el Más Allá (pero uno paradisiaco, eso sí, no como el de tu genial película) puedas encontrarte con tus maestros y colegas que te han precedido; que sin lugar a dudas les hiciste honor.



miércoles, 12 de febrero de 2020

Volver al estilo clásico. SEGUNDA PARTE


     He aquí la conclusión de mi revisión personal de la primera temporada de Creepshow.

4. The Companion/Lydia Layne’s Better Half.

     La Compañía trata sobre un muchacho que vive atormentado por su violento hermano mayor (en realidad, un verdadero psicópata o como mínimo un futuro delincuente), hasta que un día entra a una casa abandonada en pleno campo y allí se encuentra con una horrible criatura parecida a un espantapájaros; el monstruo lo acosa, así como lo “ayuda” con su anterior preocupación.  De manera paralela a ello, conocemos el origen de esta entidad, nacida de la soledad y la pena de un hombre años atrás.
    El engendro es en realidad espantoso y se podría decir que de todos los que aparecen en esta primera temporada, viene a ser el más efectivo de todos y memorable.  Por un lado, estamos acá frente al viejo tema de Frankenstein (el cual en realidad se nutrió de otro personaje más antiguo, el Golem de la leyenda judía), donde alguien da vida a una “cosa” usando medios contranatura y ello se va en su contra.  Responsabilidad y castigo van muy de la mano en esta otra historia de contenido moral, muy bien lograda y con escenas de antología.
    El guión está basado en un cuento de Joe R. Landsdale, un prolífico y premiado autor gringo, autor de varias novelas, relatos y guiones para la televisión y cómics.  Su carrera destacada (que lamentablemente apenas ha sido traducida a nuestra lengua) incluye nada menos que guiones para esas joyitas de la TV que son Batman: La Serie Animada y Superman: La Serie Animada.  Asimismo, hay una serie de televisión basada en sus novelas de Hap y Leonard, que recibe el nombre de sus protagonistas, dos singulares amigos que desentrañan misteriosos crímenes juntos.  En el cine fue adaptado por primera vez por Don Coscarelli, quien llevó al cine su novela de horror Bubba Ho-Tep y luego también realizó su contribución para Maestros del Horror, con el formidable mediometraje Incidente en la Montaña; de igual modo encontramos otras cintas basadas en su obra.
      La mejor mitad de Lydia Layne trata acerca de una mujer que posee un puesto muy importante en la empresa en la que trabaja y cuando le ofrecen un cambio drástico, aunque beneficioso dentro de su rol en el trabajo, tiene una fuerte discusión con su pareja (también mujer) que acaba en tragedia tras morir la otra chica por accidente.  El personaje principal intenta esconder lo sucedido y justo en ese momento sucede un terremoto, que la deja atrapada junto al cadáver; es entonces que todo comienza a retorcerse más.
     Dos féminas como las que aparecen en esta pieza, ambas de fuerte carácter y exitosas, nos muestra por un lado el empoderamiento al que han llegado hoy en día las mujeres (donde una relación lésbica es abordada con naturalidad y como un ejemplo de la plenitud de las personas); no obstante, la personalidad egoísta y colérica de ambas para nada las presentan como personas dignas de admiración, sino como las llamadas “perras” que tanto encontramos en todo tipo de obras y, lamentablemente, en la vida real; sin dudas que detrás de esta historia, que podría considerarse dentro de lo menos efectivo de la temporada, hay un transfondo que también nos habla acerca de la oscuridad que habita en nosotros mismos y de cómo nuestros actos tienen su repercusión, en especial si los realizamos con esa parte tenebrosa que llevamos dentro.

5.  Night of the Paw/Times Is Tough in Musky Holler.

    La Noche de la Pata es uno de los tantos homenajes y obras inspiradas en el clásico cuento La Pata del Mono de W. W. Jacobs, sobre una extremidad animal disecada que concede tres deseos a sus dueños, aunque estos se cumplen con terroríficos resultados.  En este caso, nos presentan a un acaudalado hombre anciano que vive solo en su mansión y a cuyo hogar llega una bella mujer joven, acusada de un asesinato.   Ambos pasan horas juntos contándose entre ellos qué los llevó a esas circunstancias, que pese a todo los dos tienen mucho en común.  El dueño de casa le hace un ofrecimiento bastante “apetecible” a su forzada huésped, lo que por supuesto no es gratuito.
     Una vez más nos vemos con una pieza que trata acerca de los deseos del corazón, si bien esta vez, pese a lo que pareciera a simple vista como algo solo relacionado con la ambición material, en realidad nos lleva a exponer lo que hay detrás del amor, cuando es ciego y nos hace cometer todo tipo de estupideces.  Por otro lado, se nos presenta a dos personajes típicos en este tipo de relatos: el millonario viejo que no tiene resquemores para conseguir lo que quiere y nuevamente la hermosa mujer “perra”, toda una mezcla explosiva.
     En Tiempos difíciles en Musky Holler, vemos que luego de una tremenda crisis social, la gente de una pequeña comunidad se ha aburrido de sus líderes de todo tipo, quienes se han aprovechado de los ciudadanos y a los que se supone debían servir; pero como bien ocurre en casos como esos, terminaron por aprovecharse de ellos.  Es así que para devolverles la mano, en contra de su voluntad los han llevado a ser parte de un espantoso programa televisivo, en el cual tienen muy pocas posibilidades de salir vivos.
    El guión permite hacer una verdadera crítica social a la política y a las instituciones de todo tipo (entre policiales, religiosas y educativas, entre otras), que han usufructuado de la fe y buena voluntad de la gente común, provocando el descontento que lleva a la rebelión contra las injusticias sociales (y cuando pienso en estas palabras y las escribo, no dejo de pensar en lo que en estos momentos está pasando en mi país); por otro lado, también nos lleva a reflexionar acerca del impacto que tienen los medios masivos de comunicación, en especial la televisión, al convertir en espectáculo "para el pueblo" la violencia, como una especie de "pan y circo".
     Por cierto, este segmento presenta a un tipo de monstruo muy popular hoy en día, con una interesante variante para su uso y que mejor lo descubra por su cuenta el posible futuro espectador para no caer en el desagradable spoiler.
      Esta episodio fue realizado a partir de un cuento de John Skipp y Dori Miller, siendo el primero de estos dos autores un escritor acostumbrado a realizar textos a cuatro manos y que comenzó junto a su colega y amigo Craig Spector, con quien nos dio en los ochenta esa joyita sobre vampiros titulada La Luz al Final del Túnel (y que este servidor tenía, gozó y perdió hace hartos años ya).

A ver...Díganme de qué historia es esta fabulosa imagen.
6. Skincrawlers/«By the Silver Water of Lake Champlain.

    En Gusanos de piel un hombre ha descubierto el supuesto medio perfecto para eliminar la obesidad, remedio al que solo los más ricos pueden acceder y unos cuantos afortunados elegidos por sorteo.  El secreto que subyace en este "milagro" de la medicina es horroroso.  Más encima, como es de esperar en una buena historia de este tipo, por mucho que la soberbia humana y la codicia quieran controlar todo, los hombres no son capaces de controlar todo y es así que sus planes se desmoronan con espantosos resultados.
     Estamos frente a otra metáfora moral sobre el exceso de vanidad y de poder, de la manera más fácil posible y hasta podríamos decir que hay acá un discurso ecológico sobre la falta de respeto hacia los misterios de la naturaleza (que como bien sabido, la exacerbada intervención del ser humano en el ecosistema, tiene sus consecuencias nocivas).
     Bastante humor negro encontramos en esta pieza que tiene uno de los finales más truculentos de la temporada, escrita por ese genio de guionista, que es Paul Dini.  Estamos hablando de uno de los genios actuales del cómic, co creador de esos programas tan hermosos que son Batman: la Serie Animada, Superman: La Serie Animada, Batman del Futuro y Liga de la Justicia.  Quien también ha intervenido en los cartoons The Batman, Batman el Valiente y Ultimate Spider-Man, ha firmado para DC verdaderas joyas del cómic y esta contribución suya para Creepshow, viene a ser toda una sorpresa para sus admiradores (entre ellos este servidor). 
    Si fue el propio Stephen King quien abrió con broche de oro este show, inspirado en las dos películas realizadas junto a su amigo George Romero, nada mejor que terminar esta prometedora (aunque muy breve) primera temporada con su hijo Joe Hill.   
     A orillas del agua plateada del Lago Champlain transcurre en un pueblo que tiene una leyenda urbana sobre un monstruo acuático, que habita el lago que limita con dicho sitio.  Un chico vive con el recuerdo de su padre, quien se obsesionó con encontrar a la criatura, hasta que desapareció sin dejar rastro.  En la actualidad el muchacho sigue junto a su madre y a ambos los acompaña la pareja de esta, un hombre violento y que lo desprecia.  Cabe mencionar que el niño se ha propuesto seguir los pasos de su progenitor, lo que tiene para él más de una consecuencia.
    Por un lado tenemos una obra que hace homenaje a las viejas historias sobre monstruos como este y las leyendas relacionadas como Nessi (la criatura del Lago Ness); además aborda el tema de la infancia y sus sueños y pesadillas (el deseo de ser un héroe y tener el amor paternal, de seguir el modelo del padre, como la orfandad y la violencia intrafamiliar, respectivamente).
    Esta última pieza la dirigió nada menos que Tom Savini, multifacético artista ligado al cine de terror y, como no, a los filmes clásicos de Creepshow.  Recordemos que Savini hizo del simpático monstruo anfitrión en la segunda película de la franquicia, actuando más encima junto al mismísimo Joe Hill,  por entonces un niño y quien hizo en dicha película del pequeño que aparece en los segmentos entre las 3 historias que componen Creepshow 2.

IV- Luego de revisar la primera temporada.

    Para quienes conocemos y adoramos las cintas que originaron este título, resulta más que grato ver el cariño con el cual sus responsables lo llevaron a cabo, al mantener varios de sus elementos en estas nuevas historias.  Es así que aquí por igual encontramos:

1. Mucho gore a través de salvajadas de todo tipo y sin concesiones...Todo para disfrute de los regalones de la casa.
2. Variados monstruos, entre los tradicionales (hombres lobo, zombies, demonios, genios, dinosaurios) y otros propios de la imaginación más febril de sus creadores.
3. Efectos especiales "a la antigua", incluyendo animatrónica (un verdadero beso a la nostalgia).
4. Personajes de moralidad más que dudosa, quienes reciben un castigo "superior" por sus actos malvados, lo que nos lleva al plano de la moraleja propia de las historias terroríficas de rancia alcurnia.
5. Considerando lo anterior, podemos ubicar los viejos temas de la venganza y la justicia sobrenatural, llevados a cabo como respuesta a los crímenes perpetrados por los protagonistas malintencionados.
6. Mucho humor negro.

    Por otro lado, si bien en las dos Creepshow del cine aparecen niños que son "seducidos" por el anfitrión, con sus historias de terror, esta vez tenemos nada menos que cuatro capítulos (¿O "minicapítulos"?) donde son ellos los verdaderos protagonistas y que independientemente de lo que les toca vivir, están por sobre los adultos en materia de moralidad; y es que es su inocencia, espontaneidad y en especial el amor que son capaces de albergar (esto último en Víspera de Todos los Santos y ello aún así pese al papel de ángeles vengadores que cumplen), lo que otorga un nuevo matiz a estas producciones.
    Teniendo en cuenta que ya hay confirmada una segunda temporada, cabe esperar que esta mantenga como mínimo la calidad de su predecesora y si sube el nivel de ello, mucho mejor aún.  Ojalá sea una temporada mucho más larga, que la que acabamos de revisar igual nos deja con gusto a poco ¿No? Soñar no cuesta nada y sería muy grato para uno que volvieran a adaptar a King, como también a su hijo; pero así como los dos recién mencionados bien merecen volver, hay muchos grandes escritores que poseen numerosos relatos que calzarían a la perfección en este show: los viejos maestros Poe y Lovecraft no pueden dejar de ser visitados una y otra vez, así como sus sucesores y colegas Robert Howard, Robert Bloch, Augusth Derleth, Shirley Jackson, Richard Matheson, Ramsey Campbell, Robert McCammon, Clive Barker…Bueno, a ver qué nos depara este 2020 al respecto.

Un viejo adagio que las buenas historias de terror conocen muy bien y Creepshow no deja de recordarnos:
"TEN CUIDADO CON LO QUE DESEAS".

martes, 26 de marzo de 2019

La primera despedida de este 2019: Larry Cohen.



      El sábado recién pasado estando en compañía de mi amigo Miguel Acevedo, le dije que por primera vez en el año no me tocaba escribir en vacaciones de verano (enero y febrero respectivamente), algún texto en homenaje dedicado a un artista que admirara y hubiese fallecido por esas fechas; que por lo general era un par de ellos, por los que me tocaba lamentar su partida…La verdad es que tenía miedo de decirlo en voz alta, creyendo que si lo hacía de inmediato, iba a saber de un deceso con esas características…Y ya ven, tan solo un día después de estar ñoña charla, el mismo amigo me cuenta por guasap sobre el deceso de Larry Cohen (y deben saber que por lo general, me he enterado de estas tristes noticias por medio de mi compadre).
     De seguro muchos de ustedes no sabrán quién era este señor, un verdadero “Maestro del Horror”, quien en su larga carrera fue guionista de un montón de series de televisión y películas; además de haber dirigido varias de ellas, consideradas verdaderos clásicos de terror del cine clase B (esto es, filmes de género de ciencia ficción, terror y fantasía de bajo presupuesto…que muchas de ellas hoy en día son obras de culto y muy bien valoradas por la crítica; además, debido a su calidad artística, demuestran que el ingenio puede superar “detalles” como la falta de dinero).
      Es así que a mi edad, sobre los 40 años y amante desde pequeño de las cintas de este tipo, he podido gozar de buena parte de su filmografía; así que desde hace años que este caballero, tiene un lugar dentro de mis recuerdos y de mi corazón.   Como ya me referí a su filmografía, cuando estuve revisando cada una de las entregas de la serie antológica Maestros del Horror y en la cual hizo su contribución con la entretenidísima historia de asesinos seriales Pick me up (2006), no me repetiré contando de qué tratan sus películas; pero sí les quiero contar algo sobre el papel que ha cumplido este cineasta, en mi propia vida.
     Tal cual muchos de sus colegas, con el paso del tiempo, cada nuevo título suyo que iba viendo, se fue volviendo alguien valioso para mí.  Les estoy hablando de largometrajes que en su mayoría vi muy joven, un niño y un adolescente en la mayor parte de los casos; eran los tiempos del VHS y solo largo tiempo después gracias a la magia del DVD, pude volver a gozarlos, ahora con mejor calidad de imagen y sonido  (de paso, les cuento que no he tenido el gusto de contemplarlas con la nitidez del blu-ray).  Al principio no sabía quién era el responsable de todas esas joyitas, que me habían impactado y entretenido tanto; que tampoco me importaba mucho, la verdad, ese tipo de detalles.  Hasta que llegó a mis manos la añorada revista Fangoria, en su primera edición en español y uno de los nombres que constantemente se repitió entre sus páginas fue el suyo.
     Sin dudas que fue The Stuff (1985) mi primer acercamiento al trabajo de este artista y que vi en la televisión abierta allá por los ochenta (¿o fue a principios de los noventa?) en esas funciones nocturnas que había los días viernes, justo para celebrar el comienzo del añorado fin de semana.  La versión doblada al español neutro que emitieron, venía con el nombre La Cosa, confuso título que copiaba el del famoso filme The Thing de John Carpenter y que no dejó de llamarme la atención, puesto que ya me había visto la otra película, un poco más antigua que la anterior.  Pese al alcance de nombre, recuerdo muy bien cuánto me impresionó este pieza de horror y ciencia ficción, sobre una especie de yogurth que se quería apoderar del mundo.  Puede ser que la premisa sea algo estúpida e ingenua, aunque si uno lee entre líneas tiene varias lecturas interesantes: Bien podríamos decir que los estragos provocados por la adicción a dicha sustancia, que se comienza a comercializar, corresponde a una velada crítica al consumismo y  que tal como sucede de forma exagerada en esta historia, lleva a la idiotización de su público.  Tiempo después de encontrarme con esta verdadera perla del cine de clase B (con muy buenos efectos especiales, por cierto), tuve el gusto de arrendarla en VHS, que estamos hablando de una época en la que los videoclubes eran grito y plata como alternativa económica.  Ya en pleno siglo XXI, no habrán sido 5 años atrás, pude comprármela en DVD y con agrado logré comprobar que la cinta no había “envejecido”, que se seguía disfrutando bastante.


                                                          Tráiler de The Stuff.

    En contra de mis deseos, no he podido ver toda la filmografía de Larry Cohen, al menos la que me interesa, así que atesoro cada título suyo que he podido contemplar, por lo general al menos un par de veces.  Entre estos, se encuentra Q (1982 y no confundir con el famoso personaje de Star Trek) y acerca de un gigantesco monstruo reptiloide, que vive escondido en pleno Manhattan de finales del siglo XX.  Bueno, les cuento que por un periodo de dos años más o menos, en mi casa había nada menos que un videoclub, local que al le arrendaban el sitio mis papás…Así que entenderán que estaba en mi salsa.  De vez en cuando llegaban nuevas cintas, las que en muchos casos iban rotando con la “casa matriz”; a veces me llevaban a este último lugar, para escoger y/o recomendar las películas que debían llegar a la sede de mi casa (ya en esos tiempos era un pequeño cinéfilo, que compraba de manera religiosa un par de revistas especializadas, además de la mencionada Fangoria).  Pues así fue que llegó este filme, todo un homenaje a los clásicos cincuenteros y sesenteros de bestias gigantes.  Con posterioridad, en la misma fecha en que adquirí The Stuff, me traje conmigo una copia en disco de este otro largometraje y fue, como no, un feliz reencuentro tras tanto tiempo sin verlo.


                                                                   Tráiler de Q.

     Eran principios de los noventa, que yo estaba en el colegio cursando enseñanza media (lo que en otros países llaman secundaria) y como siempre ha sido en mi vida, pese a mis obligaciones académicas, nunca dejaba de hacerme mi tiempo para ver todas las películas que pudiera (en especial los fines de semana). Ille tempore en televisión pasaban comerciales de filmes en VHS, por lo general de MGM, que comercializaba una empresa…Era para mí toda una delicia ver esos tráilers (faltaba mucho  para que apareciera ese término en la lengua y fuese adoptado por los hispanoparlantes); fue así que me encontré con La Madrastra Malvada (1982, Wicked Stepmother), una comedia negra de terror que de inmediato me atrapó al ver sus imágenes en la tele y donde aparecía una de sus actrices principales con la famosa garra de Freddy Krueguer y la máscara de Jason Voorhes, respectivamente los asesinos sobrenaturales de las franquicias cinematográficas de Pesadilla y Martes 13 (que al menos en Latinoamérica el día de la mala suerte es este y no el viernes).  En esta cinta tuvo su última actuación la connotada actriz Betty Davis, veterana a la que pude conocer gracias a Beetlejuice de Tim Burton.  Queda claro que apenas tuve la oportunidad la arrendé, muy entusiasmado, que muy buenos recuerdos tengo de ella y por eso mismo me encantaría volver a verla.


                                                    Tráiler de Wicked Stepmother.

     Quienes me conocen bien saben de mi amor incondicional hacia Stephen King y su obra, así que desde que este autor llegó a mi vida, aprovechaba todas las instancias para verme las adaptaciones de sus trabajos.  Fue así que en los diarios y paneles de los cines me encontré con el afiche de La Ambulancia (1990), sobre una serie de crímenes relacionados con el robo de órganos, que más encima publicitaba que estaba basada en un relato de Stephen King.  Poco antes de que llegara a nuestras salas la mentada cinta, me había visto en uno de esos programas dobles de antaño, el filme de artes marciales Lo Mejor de lo Mejor (1989) y que me gustó mucho; en ella trabajaban Eric Robert y James Earl Jones, siendo que a este último lo adoraba ya por ser la voz original en inglés, de nada menos que Darth Vader en la trilogía original de Star Wars; y resulta que esta misma dupla de oro trabajaba en el citado largometraje, que resultó no tener nada que ver con el llamado “Rey del Terror”, aunque cuando la vi me entretuvo mucho y bien quisiera volver a contemplarla.  Con posterioridad supe que la había hecho Larry Cohen, ahora que ya era alguien importante para mí, escrita por él, por supuesto.  Solo al dedicarme a investigar para este texto que ahora leen, me he enterado que en la película tiene un papel nada menos que Stan Lee, que no lo recordaba, pues en ese entonces no sabía mucho de cómics (una razón de más para conseguírmela).


                                        Tráiler de la edición en Blu-ray de The Ambulance.

     Cuando me encontré con la gran sorpresa de la existencia de Maestros del Horror (2005-2007), la tremenda producción ideada por Mick Garris, de reunir a varios gurús del cine de miedo para realizar telefilmes originales y con verdadera calidad cinematográfica, una de sus primeras entregas que pude gozar fue Pick me up.  Debo confesarles que me alegró mucho el regreso de tan querido realizador, que llevaba años sin dirigir; asimismo, me dio gusto que volviera a trabajar con su actor fetiche, Michael Moriarty, aunque no les voy a negar que me sorprendió verlo tan envejecido.  Harto me hizo feliz esta pieza, que ahora con la mirada de un adulto menos ignorante del tema, me dejó claro la maestría de su responsable.
      Solo cuando me puse a revisar el material que tenía de Larry Cohen, para mi post acerca del episodio del programa arriba nombrado, vine a verme por fin la aterradora It´s Alive (1974) y que me impactó bastante por ser una obra de terror duro, con un fuerte sentido moralista además.  Lamentablemente no he podido disfrutar de sus dos secuelas,  It's Alive 2: It Lives Again (1977) y It's Alive 3: Island of the Alive (1987), ambas escritas y dirigidas por Cohen; tampoco he llegado a saber cómo les quedó el remake hecho en 2008.
      También tengo pendiente de nuestro artista que acabamos de despedir,  la secuela que hizo de la miniserie de Tobe Hooper sobre la novela de Stephen King Salem´s Lot y que tituló A Return to Salem´s Lot (1987).  Creo que ya es hora que le dedique su tiempo, así que mientras reviso este texto, estoy descargándola y al igual que The Ambulance.
       Dentro de sus guiones para otros directores, con harta satisfacción pude apreciar lo que hizo para la versión de Abel Ferrara de The Body Snatchers (1993) y en la que trabajó junto a nada menos que Stuart Gordon; así como puedo recomendar bastante los filmes de suspenso Phone Boot (2002) y Cellular (2004), estas dos del llamado cine Clase A y con artistas de renombre como Colin Farrel y Kim Basinger, en cada uno de los ambos casos; el filme de terror Captivity (2007) también me gustó mucho, lejos lo más violento y grotesco que le conozco a este artista en materia de historias escritas por él.  Mención aparte merece la trilogía de Maniacop (1988, 1990 y 1993) que la bajé hacer un rato ya de la Red y aún no la veo, que estamos hablando de otros clásicos del cine clase B.
     Como pueden darse cuenta, hay mucho para apreciar de este caballero, que bien se merece ser descubiero por todos aquellos que aman el buen cine de terror, por no mencionar sus otras contribuciones para el séptimo arte.  Te extrañaremos, Larry, que espero te encuentres allá arriba con otros maestros del género como Wes Craven y George Romero.


                                                            Tráiler de Pick me up.
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