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miércoles, 24 de octubre de 2018

¡Así los pille Nyarlathothep!


     La presente maldición lovecrafniana va para los ejecutivos de Netflix o a quienes corresponda, responsables o irresponsables de que hayan cancelado la serie de televisión Iron Fist (Puño de Hierro), sobre el famoso superhéroe marvelita, maestro de las artes marciales místicas.  Pero vamos por parte, mejor.
     Siendo que se trata de todo un clásico de la Casa de las Ideas, si bien no tan conocido o popular por estos lares como Spidey o el Capi, su primera temporada dentro de la propuesta programática del servicio de streaming fue la verdad decepcionante (por no decir francamente mala); más encima, comparada con sus predecesoras (las series del “Diablo Guardián”, Jessica Jones y la de “Power Man”), salió lejos perdiendo por la vara muy alta que dejaron para los fanáticos de este tipo de historietas.
     Pero ese mismo año, o sea el recién pasado, se vino la miniserie de Los Defensores y con ella volvió el llamado Arma Viviente, ahora en compañía de sus colegas.  La verdad es que esta vez los guionistas lo hicieron lucirse y con ello, poco a poco, se fue mejorando esta versión de imagen real y para la pantalla chica del superhéroe.
     Y entonces se estrenó este 2018, que ya no falta mucho para que se acabe, la magnífica segunda temporada de Luke Cage.  Como era de esperarse, ahora que Danny Rand y el justiciero de Harlem ya se habían conocido y hecho amigos, luego de los eventos de la miniserie nombrada, era más que justificable que el primero apareciera (puesto que la dupla conformada por ambos, sin dudas que viene a ser una de las parejas más famosas de los cómics).  No está demás decir que la participación del heredero de K'un L'un, brilló más que nunca; que dichas intervenciones apoyadas por su compañero, demostraron que un personaje como él no podía desperdiciarse y que solo bastaba una buena historia. para que valiera la pena verlo en escena.
      Luego del desastre de su primera temporada, nadie creyó que habría una continuación, pero Netflix se la jugó por su propuesta (por supuesto que apoyados por Disney/Marvel) y le dio una segunda oportunidad en solitario.  Estrenada el 7 de septiembre del presente año, sorprendió gratamente a los espectadores (entre los que me cuento), con una trama lejos superior a la primera temporada y un desarrollo de personajes enriquecedor y que sacó lo mejor de sus talentosos actores.  Ahora bien, solo fueron 10 episodios, en vez de los 13 que han tenido los otros programas de la empresa, para los superhéroes marvelitas; pero quizás con ello no hubo desperdicio y no se extendió más de la cuenta un argumento que no cayó en rellenos innecesarios.  Podría parecer que esta reducción de la temporada fue por motivos presupuestarios, puesto que a lo mejor no quisieron gastar más dinero en ella y arriesgarse por sobre lo conveniente (que tampoco se ven muchos efectos especiales que digamos); no obstante, estos son solo detalles insignificantes, puesto que el resultado artístico sin dudas que fue sobresaliente.  
    La trama de Iron Fist esta ocasión fue la siguiente: Danny Rand ha tomado con mayor responsabilidad que nunca su papel como paladín, al punto que ha llegado a obsesionarse con ello y se ha ido resintiendo, hasta cierto punto, la relación con su pareja Colleen Wing. Todo se complica, cuando 2 personas de su pasado vuelven para vengarse de él, si bien cada uno de ellos posee sus propias razones; más encima contratan a una especie de detective privada, que en realidad resulta ser mucho más de lo esperado y por ello mismo puede considerarse tanto como un nuevo peligro (para todos), como una valiosa aliada (y claramente no es Jessica Jones).  Paralelo a todo esto, 2 triadas (mafias chinas) se disputan New York y hay que lidiar con ellas.  
       Como otro ejemplo de un tema caro a los cómics del género, Danny pierde sus poderes (en circunstancias muy especiales, más encima) y ello permite que este se afiance más como sujeto y pilar de la serie, al mostrarnos mejor al hombre detrás del Puño de Hierro.  Es verdad que ya lo conocíamos desde hace rato, pero ahora que debe luchar para recuperar lo que ha perdido y se reafirma como sujeto, recién comienza en entender su papel en el mundo.  Por supuesto que la espectacularidad de las habilidades extraordinarias de individuos como este, son las delicias de los fanáticos (que esta vez sí vemos harto al respecto); no obstante, algo que debemos tener claro, es que al superhéroe no lo hacen sus capacidades especiales e incluso su llamativo traje (por mucho que me duela reconocer esto último), sino que ello se debe al talante de su corazón.   
      Si se compara al protagonista con sus colegas de estos programas, llama la atención su personalidad mucho más positiva, siempre creyendo en la bondad detrás de las personas, pese a que hayan cometido los peores actos y motivados por sus bajas pasiones; hay sabiduría oriental detrás de Danny/Iron Fist y una amabilidad en general, que lo hace tan distinto de amigos suyos como Matt Murdock/Daredevil y el propio Luke Cage.  Esta caracterización es tanto fruto del trabajo de los guionistas, que supieron sacar del personaje de papel tales rasgos, como del actor que lo encarna.  Por otro lado, ahora Danny despierta más respeto en la pantalla, que se ve más imponente, más “hombre”, que ya no está tan delgado como antes y por eso mismo, nos recuerda en mayor medida al Puño de Hierro que siempre debió ser.
Esta pareja por fin logró conquistarme.
      Esta inolvidable segunda (y última según bien parece) temporada, no solo Danny consiguió definirse más que nunca, gracias a guiones elaborados con mayor dedicación que su predecesora; sino que también la coprotagonista, Colleen, se desarrolló tanto, que sin dudas se podría decir que en esta ocasión, el protagonismo fue compartido por ambos personajes.  Estamos hablando de un carácter femenino que desde las viñetas ya era solvente y que ahora por fin ha sido aprovechado, al punto de llevar en repetidas ocasiones la batuta dentro de la historia.  Es así que la muchacha posee su propio arco argumental, ligado a la búsqueda de su identidad como persona y como defensora de los más débiles.  Su interacción junto a otros que se cruzan en dicho camino, entre amigos y enemigos, aporta varios momentos más que interesantes al programa.  Por otro lado, esta guerrera nos ofrece tales coreografías en sus peleas, que incluso se podría decir son más sorprendentes que las llevadas a cabo por su pareja.  Por supuesto que todo esto es posible, gracias a la actuación de la bella actriz a cargo, Jessica Henwick, quien logra opacar a Finn Jones, Danny Rand/Iron Fist, repetidas veces.
      Dentro de los personajes ya conocidos que fueron potenciados esta ocasión, se encuentran Joy y Ward Mitchun, los hermanos putativos de Danny y cada uno con un destino distinto.
     Joy vuelve cambiada, puesto que ahora es una mujer que guarda un gran rencor que la carcome, el cual dirige por completo a sus 2 hermanos.  Ya no es la persona más o menos de fiar que vimos con anterioridad y tal como otros en la serie, debe superar varias pruebas, para conseguir el tipo de equilibrio que requiere para ser feliz.
     Ward sí que es otra persona.  Sus errores del pasado, que le han dado nuevas cargas sobre sus hombros, en las que la culpa y el deseo de superarse tienen mucho que ver, lo han convertido en alguien por quien por fin podemos sentir simpatía.  Se ha acercado bastante a Danny, aunque la relación con su hermana ya no es la mejor.  Este hombre tiene mucho que caminar, aún para estar a gusto consigo mismo, si bien las intenciones para salir adelante no le faltan y por eso mismo es su propio héroe.
      El mayor villano de esta historia resulta ser el conocido Davos, cuya conexión con Iron Fist es tan profunda, que no solo abarca años desde su infancia, sino que ahora por fin la conocernos en profundidad y de ese modo el rival queda humanizado al punto de entenderlo (que no justificarlo)...Y es que los grandes villanos marvelitas no son unidimensionanales, al contrario, como este poseen tantas facetas, que se hacen en verdad entrañables.
      Gracias al pasado de Danny y Davos, llegamos a saber más de la legendaria tierra de  K'un L'un, con sus tradiciones y reglas: otro detalle valioso y mejorado esta segunda temporada, que se echó de menos en la anterior.  Es así que, por fin, podemos ver a Danny con su traje de las historietas o al menos uno parecido, que para nada mal se ve (una lástima hayan prescindido de toda esta parafernalia en el show, que no solo hace todo más vistoso, sino que realza el carácter superheroico a la trama, que si no podría ser cualquier otra historia de tipo fantástico y/o maravilloso).  Los conflictos entre ambos amigos/enemigos, también es un tópico clásico de cómics como este, tema con una rancia tradición y que fortalece con tal arco argumental, de esta ya valiosa temporada.
      Otro personaje conocido y querido por los espectadores (como por los lectores de los cómics), viene a ser la igualmente admirable detective de policía Misty Knigth.  Presentada dentro de estas producciones televisivas a través de Luke Cage, en Los Defensores se trabajó su estrecha amistad con Colleen Wing, la cual fue otra vez abordada en la segunda temporada dedicada al vigilante afroamericano.   En Iron Fist la relación entre ambas llega a fortalecerse, al punto de ser fundamental esta fraternidad para la evolución de la historia de este año.  Hay una evidente química entre las actrices que las interpretan y, por su parte, la Knigth de Simone Missick continúa robándose el corazón a sus seguidores.  El divertimento y éxito que significa verlas a ambas en sus escenas juntas, podría justificar sin dudas una serie sobre ambas, bajo el nombre de Las Hijas del Tigre (tal como en los cómics).
      Y es cuando llegamos al gran personaje introducido en esta temporada: Mary Walker, conocida en las viñetas como María Tifoidea.   Se trata de un personaje con al menos 3 personalidades múltiples y que acá aparece en cierto sentido simplificado, respecto a su versión original, aunque pese a ello no deja de “robarse la película” con sus distintas intervenciones en la serie.   Una vez más estamos frente a una actuación femenina de calidad, que Alice Eve hizo un trabajo plausible, al ser capaz de interpretar con verosimilitud a una mujer dividida entre dos identidades: Una dulce y sensible, Mary, y otra agresiva y con habilidades extraordinarias para la lucha cuerpo a cuerpo y con armas de todo tipo, Walker. El personaje aparece primero en su faceta de Mary y luego nos sorprende como la peligrosa Walker, que le trae más de un dolor de cabeza a Rand y compañía; no obstante como se trata de alguien complejo, luego su papel dentro de la historia va tomando un rumbo inesperado.  Por otro lado, la mujer rota que viene a ser este personaje, posee su propio pasado turbio, que también va descubriéndose a lo largo de la temporada. Como tal vez quedará claro, alguien como María Tifoidea viene a ser uno de los grandes aportes al show de este año. En pantalla se le ve como alguien con trastorno de personalidad de cuidado, al cual muy bien podríamos encontrar en la vida real.  No tiene la apariencia de los cómics, como a muchos nos gustaría que poseyera, puesto que tampoco cuenta con los superpoderes de la María Tifoidea de las historietas, no obstante qué se le va a hacer: ahorran dinero y priman la actuación por sobre todo, en medio de una adaptación que pareciera desea ser “realista”, pese a la cuota de fantasía que hay de por medio….Así ha sido desde Jessica Jones y alternativas como esta han logrado funcionar y hacernos felices pese a ello.

¿Cómo te gusta más María Tifoidea?: ¿Una ternurita o una perra?

     Así que la segunda temporada fue genial: La historia es lejos mejor y los personajes en general están aprovechados que da gusto.  Por otro lado, las escenas de artes marciales no dan respiro, que se nota esta vez sí se nota que estamos hablando de un programa sobre Iron Fist; claro que se trata de adaptación que se toma sus licencias u omite elementos más espectaculares propios de las viñetas, aunque nunca perdiendo la calidad vista en general en estas producciones.  
      Tras lo anterior, público y crítica quedaron satisfechos y se supone que eso hizo que la serie no fuese ignorada por los suscritos a Netflix, con las correspondientes ganancias para la empresa… ¿Y entonces por qué la cancelaron? Algunos seguidores suyos están haciendo campaña para que revoquen tal decisión y se haga una cuarta temporada (o al menos una miniserie o película como ya pasó con Sense8); a ver cómo les va.  No obstante, si se considera que no pasó ni una semana de que se supiera esta mala noticia, fue anunciado que además habían cancelado Luke Cage, que lejos ha tenido más éxito que esta otra.   Ello nos hace pensar que, en el mejor de los casos, la intención detrás de todo esto sea hacer una serie sobre las aventuras de Iron Fist y Luke Cage en conjunto, tal como sucede en sus cómics bajo el nombre de Héroes de Alquiler.  Habrá que esperar con fe que estas sospechas sean ciertas, aun cuando si esto se concreta, signifique que perderíamos un show tras la fusión de los 2 mencionados.
      El desenlace no puede ser más emocionante, que es tanto lo que se esperaba en muchos sentidos, como sorpresivo.  Luego de lo anterior, viene un largo epílogo, que cierra la historia personal de varios de los personajes coprotagonistas y/o secundarios.  Tras lo acontecido, la crisis sufrida por Danny lo lleva a un importante viaje, del que seguro volverá cambiado (otra vez).  Somos testigos de todo esto y por eso mismo, difícil no quedarse con las ganas de saber qué pasará a continuación.

¡Tanto que gocé con esta temporada de Iron Fist, me dieron ganas de leer sus historietas!

viernes, 27 de julio de 2018

El peso de la responsabilidad.


     Justo cuando estaba terminando el primer semestre de este año, se estrenó completa la segunda temporada de Luke Cage en Netflix, para contento de sus seguidores y que esperábamos algo tan bueno, como el resto de su intervención en la pantalla chica hasta ahora.  Considerando que  la primera temporada fue sin dudas soberbia, la siguiente no podía quedarse atrás y por ello sus responsables la tenían difícil.  Para ser sinceros su regreso como protagónico (recordemos que en Los Defensores compartió la pantalla con otros personajes marvelitas y al mismo nivel de importancia dentro de su argumento) no fue tan maravilloso como se habría querido, aunque ello no significa que el show hubiese perdido calidad, dramatismo y entretención: que en esta segunda entrega igual hay varios detalles valiosos, así como momentos inolvidables, sin olvidar que su desenlace fue increíble y digno de las mejores historietas de la Casa de las Ideas (polémico, incluso, se podría decir).
    Esta historia comienza con nuestro justiciero urbano, convertido en el símbolo por excelencia de lo mejor de su orgullosa y esforzada comunidad, como su protector.  Uno de los suyos, salido de su gente y que los entiende como nadie, porque él mismo pasó por muchas de las cuitas que le toca corregir.  Las amenazas que le competen no son extraterrestres, monstruos, ni frutos de la magia más sorprendente, sino que se trata de mafiosos y sujetos que aunque puedan poseer como él algo de extraordinarios, no por ello dejan de tener características realistas y por eso mismo representan toda la violencia y corrupción que podemos hallar en el mundo real. De este modo la identidad con su gente, viene a ser uno de sus mayores logros, aunque también una de sus más grandes debilidades, tal como quedará claro en esta segunda temporada. Por lo mismo Luke Cage se nos hace tan entrañable, que más encima perfecto no es, razón por la cual su heroísmo resulta ser verosímil y admirable, al tener que luchar contra sus mismas inseguridades.
    Una vez presentada esta consolidación del vigilante afroamericano, como hijo ilustre de Harlem, vemos que todo esto ha incidido en  sus propias relaciones personales, específicamente en su vida amorosa con la muy agradable de Claire (¡Un gusto volver a ver a la valiente enfermera, tras su ausencia en la primera temporada de El Castigador y la segunda de Jessica Jones!)  Luego tras la crisis íntima entre los dos, comienzan a gestarse las nuevas dudas de Luke y que tienen que ver con la interrogante sobre cuál es su verdadero papel como protector de su gente y cuánto le compete hacer para no sobrepasar los límites, sin perder su propia identidad, que su labor salvadora ya le ha costado harto. 

Luke y Danny, los dos amigos del alma.

    La vida de un justiciero como “Power Man” (que recordemos así se llamaba antes en las historietas) sería de lo más fácil, si solo se tratara de delincuentes de poca monta.  No estaríamos hablando de una obra del género, si no tuviera su némesis y su propia galería de villanos.  Es aquí cuando nos detenemos, primero, en un personaje tan potente como la jefa de la mafia negra de Harlem, Maria Dillard, una rival tan potente en su caracterización, complejidad e interpretación a manos de la veterana Alfred Woodard (¡Ídola!), solo comparable al Kingpin personificado por el camaleónico Vincent D´Onofrio en Daredevil.  Cabe recordar que aquí estamos hablando de una mujer con aires mesiánicos, en cierto nivel de su personalidad;  una de esos mafiosos que se muestran a la sociedad como pilares de esta, pero para los cuales esto es solo una careta, para esconder a un depredador que no pretende otra cosa que poder.  Es así que luego de su descenso al mundo de la criminalidad, durante la primera temporada, ahora la vemos convertida en toda una reina del hampa y pese a la aparición de otros 2 grandes malacatosos, su presencia en la vida de Luke Cage lo define como nadie.  Sin dudas que algunos de los mejores momentos de la temporada se los debemos a esta arpía.
    Luego tenemos el regreso de otro estupendo personaje de alma rastrera, Shades, el gánster de origen latino al que también nos habían presentado antes y que ahora mantiene una relación muy estrecha con la mencionada Mariah.  Interesante resulta ser que tal como su compañera, este ha evolucionado a tal punto, que tras ser opacado por quién él mismo sacó a flote su lado oscuro, ahora ha frenado hasta cierto punto sus impulsos; de igual manera su fraternidad con Comanche, un antiguo socio suyo desde la época de su infancia, nos lo humaniza, demostrándonos que el amor puede existir incluso entre los más viles.
     Y es acá cuando nos encontramos con el nuevo supervillano de este año: Bushmaster.  Si los dos anteriores representan la maldad que puede habitar en cualquier hombre o mujer “corriente”, una vez que ha optado por renunciar a la nobleza en pos de sus deseos egoístas, este otro viene a ser lo que un sujeto extraordinario como el propio Luke Cage sería, si usara sus poderes para la venganza y el beneficio propio; pues posee poderes idénticos a los de Power Man, correspondientes a super fuerza e invulnerabilidad, si bien su origen se debe a uno distinto de lo que pasó con nuestro superhéroe.  Líder de una pandilla de jamaicanos, a diferencia de los otros villanos mencionados, posee cierto código de honor que le da una nobleza que los otros no tienen; quizás en esto último se pueda encontrar presente la presencia de un sabio tío suyo que le sirve de conciencia y freno (llamado más encima Anansi, como el dios africano de las arañas y que conocimos gracias a Neil Gaiman en Dioses Americanos), lo que lo acerca a su rival, quien primero contó con el apoyo del llorado Pop y luego tuvo al igualmente entrañable Boby Fish, para ayudarle a ser una mejor persona.
¡Grande Misty!
     Para satisfacción de quienes también pudimos conocer en la primera temporada a la valiente policía Misty Knigth, quien ahora es una de las mayores aliadas que tiene Luke, acá la vemos lucirse como nunca.  Cabe recordar que tras los eventos de Los Defensores, esta aparece en los primeros episodios lisiada, que perdió un brazo cumpliendo su rol de justiciera y que luego, tal como en los cómics originales donde surgió el personaje, consigue un brazo artificial que le otorga destrezas sobresalientes.  Misty es sin dudas uno de los 4 personajes femeninos más destacados en la serie, al punto de que hay todo un subarco argumental dedicado a ella, que la convierte más o menos en la coprotagonista del show.  Por otro lado, además aquí se aborda su amistad con Coleen Wing, la pareja de Puño de Hierro, quien sale como invitada en un episodio.
     Y en lo que concierne a otros personajes Marvel ya vistos gracias a Netflix, de igual manera tenemos el gusto de reencontrarnos en dos episodios con Foggy Nelson, el mejor amigo de Matt Murdock, Daredevil…No obstante es en la aparición del mismísimo Puño de Hierro, que da gusto ver cómo esta serie de programas marvelitas de Netflix están tan bien conectados, al igual que las películas producidas por Disney, sobre historietas de la Casa de las Ideas. Luego, al contar con la colaboración de este maestro de las artes marciales místicas, se continua con el desarrollo de la férrea amistad entre estos dos “machos” de la historieta y que de seguro tendrá mayores frutos más adelante, así como en la segunda temporada de la serie sobre Puño de Hierro que se avecina (¿Quién lo iba a creer, considerando lo decepcionante que fue su debut el año pasado?).  Por otro lado, desde comienzos de esta segunda tanda de capítulos sobre Luke Cage, comenzó a “jugarse” con la idea de que este cobrara por sus servicios como superhéroe, así que muy bien en un momento podrían llegar a la noción de Héroes de Alquiler, que es como luego se hicieron llamar ambos justicieros al trabajar juntos.
     En lo que concierne a los “grandes temas de la vida”, abordados en esta segunda temporada, cabe destacar el igualmente emotivo hincapié que le hicieron a la noción de la familia, algo que ya en la segunda temporada de Jessica Jones estuvo trabajado de una manera sublime.  Pues en el caso del programa sobre nuestro guardián de Harlem, vemos por un lado cómo la familia puede marcar de forma nociva a alguien, llenándolo de odio y castrándolo para el amor, como pasa con la malvada Mariah; asimismo, al conocer ahora a la única hija de lacriminal, podemos darnos cuenta una vez más de lo complicadas que son las relaciones familiares.  Por otro lado, el tema de la venganza, al más puro estilo shakespereano que abunda en las historias marvelitas, se presenta en el caso de Bushmaster, con respecto a cómo el dolor provocado a su familia lo lleva a convertirse en un paria.  Luego tenemos a nuestro querido Luke Cage, al que primero vimos separado de su núcleo familiar y que en esta ocasión logra acercarse a su padre, de una manera muy singular; es así que su nuevo trato con este, a quien además llegamos a conocer en profundidad esta vez, le otorga otro transfondo humano al programa.  
     El hecho de que el progenitor de Luke sea un pastor evangélico, permite además adentrarnos dentro de otro aspecto importante y que lamentablemente este tipo de obras rehúyen: la religiosidad.  Pues el mismo Cage es un creyente y se agradece que tal como Daredevil es católico, este otro sea por igual un cristiano, quien pese a su poder sobrehumano llega a asumir lo que tiene como una misión y/o una bendición (o al menos eso le es planteado por su padre).  Con todo esto, difícil resulta no ver cómo la noción del libre albedrío se presenta, que una vez que el reverendo Lucas le dice lo anterior a su hijo, este se da cuenta con mayor medida que la vida está llena de decisiones y que si bien Dios tiene un plan para nosotros, es cada uno quien escoge cómo dirigir sus propios pasos.


                                                    La intro de la serie...¡Tan retro!

jueves, 21 de diciembre de 2017

El increíble regreso de Frank Castle a Netflix.



      Luego de su emotiva y memorable introducción dentro de la segunda temporada de Daredevil el año antepasado, gracias a Netflix, todo el mundo se quedó esperando la prometida serie propia dedicada al antihéroe conocido como el Castigador.  El deseo de muchos pudo ser cumplido hace un mes atrás exactamente, cumpliendo sin dudas con todas las expectativas y demostrándonos además que tras el impase de Puño de Hierro y haber remontado con Los Defensores, con su show sobre el vigilante (¿O justiciero?) de la calavera, Netflix nos entregó lejos el mejor de sus productos Marvel de este 2017 que está ya por terminar.
     El argumento retoma a su protagonista viviendo en el anonimato tras su participación  en el programa sobre el Diablo Guardián, quien ha sido dado por muerto y ahora trabajo como un silencioso obrero de la construcción.  Es así que lo vemos llevando una frondosa barba que lo hace irreconocible y más encima debido a su mutismo, como alguien considerado entre sus colegas como un minusválido mental.  Sin embargo la llegada de un más joven (y hasta cierto punto inocente) trabajador de origen latino, quien cae en las redes de un grupo de facinerosos empleados de la misma empresa, vuelve a sacar a flote al Frank que tanto amamos.  Todo esto y más ocurre en el prometedor primer episodio, que acaba dándonos momentos en los que la adrenalina y la emoción en general quedan como un elemento importante dentro de lo que viene a ser este programa; por otro lado, la violencia perpetrada por los mismos villanos a los que se enfrenta el personaje, así como la misma usada por este (que en su caso no deja de hacer que el público caiga en la tentación de aceptar sus métodos tan drásticos) no deja de resaltar en la pantalla. 
      Pese a todo lo que nos muestra el primer capítulo, que sirve además para ubicarnos dentro de su actual vida al protagonista (convertido en todo un solitario y aún atormentado por sus demonios internos), resulta “engañoso”; puesto que la historia representada en el piloto es tan solo la antesala de lo que vendrá más adelante y donde los villanos de pacotilla a los que se enfrenta aquí el Castigador, en realidad nada son comparados con los criminales que más adelante saldrán.  El socorro entregado al joven latino que hace Frank en este potente capítulo, tiene como importancia no la consolidación de una nueva amistad, aunque sí el llamado a que vuelva a despertar el vengador que hay en Castle.
       Por otro lado, se nos van presentando los nuevos personajes que tendrán su rol destacado en el show, algunos de ellos ligados al pasado de Frank y otros a los que recién conocerá, cuyos destinos se unirán inexorablemente al suyo.   De igual modo nos reencontramos con alguien tan querible como la periodista Karen Page, ex secretaria de Matt Murdock (Daredevil) y pareja de este y a la que conocimos en la serie sobre el Diablo de Hell´s Kitchen; es así que la amistad entre estos dos, queda expresada aún más en los acontecimientos de la serie, con grandes ejemplos de lealtad, en lo que viene a ser una destacable muestra sobre el valor de la fraternidad entre personas de distinto género sexual.  
       No se puede ignorar la detención que hacen los guiones en el pasado de Castle, saltando en el tiempo más allá de la conocida tragedia familiar que lo movió a convertirse en el Castigador.  De este modo se nos presenta su estadía dentro de una fuerza de elite militar en Afganistán (resulta incierta más o menos la época en la que transcurre esto), dándonos importantes antecedentes acerca de la inclinación hacia la violencia del protagonista y sin embargo dejando claro su código ético y fuertes principios, que pese a su faceta más oscura lo caracterizan como un hombre de fiar y sin dudas con una enorme capacidad de amar.  Es entre estos otros hombres de armas que nos encontramos tanto con más personas de fiar, como con otros retorcidos con los que luego se volverá a codear el vigilante.
       Aparte de los altos niveles de violencia gráfica presentes en sus escenas, que no se veían desde Daredevil, debe destacar además cierto grado de erotismo que en todo caso no tiene relación con el mismo Castle, sino que con un par de los personajes secundarios (dejando más que claro de que no estamos hablando de una producción familiar, basada en cómics, como se podría considerar a The Flash).  Tampoco se puede olvidar que esta es la primera de las producciones de Netfix en la que no aparece el carismático personaje de la enfermera Claire Temple (¡Qué para que les voy a mentir, igual se echa algo de menos en escena!), aunque como ya se dijo reaparece otra vieja conocida, así como también nos volvemos a encontrar con otro personaje de antaño (adivinen cuál).
       La trama de esta primera temporada atiende a dos tipos de enemigos a los que debe enfrentarse Frank.  Por un lado tenemos a un “terrorista principiante” (por llamarlo de una forma sin querer caer en el spoiler), quien sin ser en realidad alguien malvado, pero sí una persona desequilibrada mentalmente, en sus motivaciones nos recuerda en algo al propio  Castle: pues ambos son fruto de la violencia que los marcó mientras sirvieron al país como soldados y luego tras el dolor que cada uno pasó, convirtieron sus mortales habilidades en un medio para defender su idea de justicia.  Sin embargo, el peor mal encarnado en seres humanos “sin poderes” al que debe hacerle frente nuestro antihéroe, viene a ser uno conformado por una serie de inescrupulosos ligados al propio pasado de Frank, cuyas iniquidades quedan descubiertas, siendo que además se valen de su posición como supuestos hombres correctos.  Este último enfrentamiento se ve complicado, cuando nos encontramos con un viejo tema que tantas grandes historias nos ha dado: la traición.  
       Si bien las actuaciones de cada uno de los actores que aquí participan resultan bastante notables, no se puede menospreciar la labor emprendida por John Bernthal y quien como Frank Castle/el Castigador, consigue darnos un trabajo que sin dudas supera a su primera participación como este popular personaje de los cómics.  Es así que el artista no solo logra dar con el tipo físico ideal para interpretar este complicado papel (dueño de una presencia física notable que se esperaría de un Frank de carne y hueso, sin menospreciar lo hecho con notoriedad antes por el guapo y aún mejor actor Thomas Jane o Ray Stevenson, tampoco para nada despreciable en su versión de este), si no que demuestra tener el talento suficiente como para darnos a un Castigador que no solo es hábil en las escenas de acción, también es capaz de dar toda una gama de emociones (del humor, a la congoja e incluso a la ternura, por mencionar solo algunas).
       Por otro lado, como es costumbre en estas producciones marvelitas de imagen real hechas por Netflix, se realizó un hermoso título de créditos de apertura y que como era de esperar en este caso no deja de estar en tono con la estética y la temática propia de su protagonista: el color negro y las armas de fuego, más el ícono de la calavera.  A ello va el tema musical compuesto por Taylor Bates, artista bastante ligado a las adaptaciones de cómics de los últimos años, con trabajos destacados como sus bandas sonoras para Watchmen y las dos cintas de Guardianes de la Galaxia; el que además se encargó del resto del acompañamiento musical de esta serie y quien creó un tema de reminiscencia del spaguetti western para los créditos de apertura, que sin dudas hacen referencia  a los constantes duelos con armas de fuego que aquí aparecen (siendo el primer músico con varias destacadas partituras hollywoodenses a su haber, llamado por Netflix para sus versiones de la Casa de las Ideas).
       Algunos de los demás personajes que aparecen en esta potente primera temporada, que por supuesto termina con la promesa de que lo mejor aún está por venir, corresponden a:

David Lieberman / Micro: Genio de las computadoras y de las telecomunicaciones, es un hombre que como Frank tuvo que simular su muerte tras caer en las mismas redes de los villanos y a los que luego se vuelve a enfrentar, una vez convertido en el primer aliado del Castigador.  En esta versión es un hombre de familia con dos hijos y una preciosa (y sexy) esposa, a los que tuvo que renunciar para llevar a cabo su venganza, camino que comparte con Castle.  Micro es un personaje destacado en los antiguos cómics del vigilante, llevando largo tiempo como socios, hasta que lamentablemente la relación entre los dos se reciente separándolos por completo (a ver si más adelante se atreven a representar su ruptura en alguna futura temporada, si bien sería triste, por cómo lograron detallar la amistad entre ambos hombres).
Billy Russo: El mejor amigo de Frank durante su etapa en la milicia, es un hombre guapo que en la actualidad es el exitoso dueño de un cuerpo militar privado.  Se entera de que Castle está vivo no de inmediato y le ofrece trabajar para él.  Bajo la fachada de hombre amable, se esconde la de un sujeto con varios esqueletos en el armario, quien en el transcurso de la temporada da varias desagradables sorpresas.  Tal como Micro, tiene su origen en los cómics clásicos del Castigador, si bien su desarrollo en las viñetas lo aleja bastante del otro.
Curtis Hoyle: Otro viejo compañero de Frank de los tiempos en Afganistán, pero cuya vida en la actualidad ha tomado un camino por completo diferente al de Russo y Castle, ya que ha optado por trabajar junto a otros veteranos ayudándolos a superar sus cicatrices emocionales y espirituales, tras tanta violencia en el frente.  Este sujeto que perdió una pierna en batalla, es en quien más confía entre sus amigos el protagonista.  En los cómics del Castigador hay alguien que se llama como él, pero su caracterización en para nada se parece a la que este Curtis posee en la serie.
William Rawlins: También salido de los cómics del Castigador, es acá uno de los principales villanos contra quien debe luchar Frank.  Se trata de un individuo que acostumbra abusar de su poder en la posición en la que se encuentra, sin importarle a quienes pasa a llevar para conseguir beneficios personales.  Tiene rencillas personales con Castle, desde la misma época de ambos trabajando para las fuerzas armadas de USA; de modo que cuando los caminos de ambos se vuelven a cruzar, la confrontación entre ambos no puede ser más personal.
Dinah Madani: Idealista joven agente del Departamento de Seguridad de USA de origen árabe, quien se cruza en el camino del Castigador, al que primero ve como un criminal peligroso al que debe capturar; no obstante, todo se complica cuando se da cuenta de que el verdadero enemigo es otro, aliado más encima con gente de la misma calaña.  De este modo termina por unirse a Frank en su misión de atrapar a los mismos criminales.
Sam Stein: Compañero de Madani, por quien siente una atracción no correspondida, si bien al final el respeto y la amistad mutua es mayor a su decepción.  Tan valiente como la dama, aunque no tan ágil como ella, le otorga a la trama una buena cuota de dramatismo.  Destacable es, además, que un personaje judío como este tenga un lazo fraterno tan estrecho con alguien como Dinah, de modo que se resalte sin caer en panfletismos como los de Spider-Man: Regreso a Casa, que gente de distintas culturas (y más encima 2 tan opuestas como las que ambos pertenecen) pueden llevarse bien sin problemas algunos.



                                                         La genial intro de este programa.

martes, 26 de septiembre de 2017

Y ahora, por fin, los Defensores ya están con nosotros.

     
     Un grupo de superhéroes marvelita clásico y bastante singular, sin duda que vienen a ser los llamados Defensores.  Aparecidos a principios de la década de los setenta, justo después de la llamada explosión de la Era Marvel en el decenio anterior, se encuentran entre sus creaciones más clásicas y que incluyen a nada menos que los 4 Fantásticos, los Vengadores y los X-Men.  No obstante debido a la singularidad de su formación y miembros, como también por el ir y venir de sus integrantes, además de una colección irregular, no es tan conocida por todo el mundo como pasa con los equipos recién mencionados. 
      Su formación original incluye a tres personajes con carácter muy distinto entre sí: Namor, el Submarinero y príncipe mestizo de la Atlántida, el increíble Hulk y al Hechicero Supremo de Doctor Strange.  Con posterioridad nada menos que el Surfista de Plata reemplazó al maestro de las artes místicas, hasta que luego volvió el dueño del Ojo de Agamoto y el alienígena de poderes cósmicos continuó con sus aventuras en solitario.  Interesante resulta ser que tanto Namor, como Hulk y el Surfista de Plata en más de una ocasión han sido considerados amenazas para la humanidad, si bien el último de este triunvirato mucho más rápido que sus compañeros consiguió mejor reputación.  Creados por un genio de los cómics como lo es Roy Thomas, en el caso anterior representaban sin dudas la unión de los tres elementos, de agua, tierra y aire.  El regreso de Stephen Strange, con su personalidad menos irascible, se supone que ayudaba a mitigar los conflictos entre sus socios.  Con posterioridad el grupo estuvo en constante movilización, entrando y saliendo superhéroes y antihéroes de él, puesto que la verdad nunca tuvo la cohesión, ni el nivel de fraternidad y lealtad de otros equipos justicieros. 
      Pues cuando Netfix comenzó hace más de dos años atrás su exitosa (y en general elogiada) serie de producciones exclusivas de imagen real sobre personajes Marvel, con la primera temporada de Daredevil (sin dudas toda una joya de la pantalla chica) y luego fue agregando otros personajes a la parrilla programática con Jessica Jones, Luke Cage e Iron Fist, nos prometió que agruparía a todos estos superhéroes en una miniserie (o serie, según se le mire) titulada nada menos que Los Defensores.  Es así que el show estrenado tan solo este mes, de solo 8 episodios, aunque muy divertidos, viene a ser su propia versión (y bastante libre) de la agrupación mencionada más arriba…Pues esta formación nunca antes existió en los cómics y salvo el Diablo de Hell`s Kitchen, ninguno de los otros estuvo en sus filas.  De hecho, en ningún momento a lo largo del programa los personajes, al unirse por primera vez para enfrentar un mal común (y que por sí solos serán incapaces de superar, tal como es el punto de partida de todos estos supergrupos) se hacen llamar los Defensores; de modo que el nombre genérico, si es que se vuelve a usar para una segunda entrega (que ojalá sea así), es solo para darle un título atractivo al evento.  En todo caso debe saberse que la Casa de las Ideas, ni corta ni perezosa, aprovechando todo esto sacó hace poco un nuevo cómic de Los Defensores teniendo a estos cuatro en sus filas.


       Desde los primeros minutos llama la atención el detalle de que todo parta con Danny Rand, Iron Fist, quien justamente no tuvo un muy buen comienzo en la tele, debido a lo decepcionante de su primera temporada, a diferencia de sus compañeros, los cuales sí contaron con mejores producciones.  La verdad es que ignoro si esto ya estaba considerado en el guión o una vez que supieron de los malos resultados de esta otra serie, decidieron potenciarlo para conseguir el interés del público hacia el heredero de K`un-Lun y la verdad es que me alegra que hayan conseguido lograr su propósito.  Es así que los villanos de esta historia…nuevamente son los criminales de las artes marciales místicas conocidos como La Mano y quienes en esta ocasión andan detrás de suyo para sus siniestros propósitos.  Por otro lado, esta vez nos encontramos con un Danny mucho más maduro y sabio que el de hace unos meses atrás, quien realiza con más seguridad su cruzada y sabe mejor que nunca aprovechar su poder económico, como también sus habilidades extraordinarias, a la hora de llevar a cabo su labor.  De igual manera acá nos queda claro que su relación con la simpática y preciosa de Coleeng Wing va viento en popa, con quien justamente aparece en la primera escena de Los Defensores.  Sin embargo… ¿Cuándo diablos le pondrán su genial disfraz? (si Daredevil lleva su traje, bien se merece el suyo Iron Fist).
       Para quienes hemos ido siguiendo desde el año antepasado estos geniales programas de Netflix, que más encima están dentro de la continuidad del llamado Universo Cinemático Marvel (en efecto, están relacionados con los filmes para el cine hechos por Disney y se supone que también con esas fomedades que son Agentes de S.H.I.E.L.D. y Agente Carter, más con Los Inhumanos, pronto a estrenar), reencontrarse con el resto de los ahora asociados de Iron Fist (o Puño de Hierro como otras veces me gusta llamarlo) viene a ser todo un gusto.  Puesto que desde hace un tiempo ya que nada sabíamos del mismo Daredevil, como de los también ya nombrados Jessica Jones y Luke Cage.  Pues al compartir todos estos el protagonismo, todos logran un similar desarrollo a lo largo del programa y destacando cada uno en su momento.  Los guionistas los hacen brillar en su regreso a la pantalla, primero por separado, como también en uno que otro team-up (trabajo entre dos) y  por supuesto que apareciendo todos juntos.  En cualquiera de los casos mencionados, uno a uno van haciéndose más entrañables para sus seguidores y sus momentos de gloria por separado o compartidos abundan (bueno, siempre tendremos nuestro favorito o favoritos dentro de estos cuatro ¿No?... ¡Adivinen cuál es el mío y quién le sigue!).
       De igual manera todos los secundarios que aparecieron en los respectivos títulos de estos “Defensores”, poseen acá su papel (dentro de los que quedaron vivos, claro).  Bien podría decirse que todos estos seres humanos “normales” y la amistad que le otorgan a nuestros superhéroes, les permite tener a estos últimos un primordial eje moral que les permite equilibrar sus azarosas vidas.  Mención aparte merecen Claire Temple (quizás hoy en día la enfermera predilecta ficticia de muchos de nosotros), a quien hemos tenido el gusto de ver en todos estos títulos de Netflix y quien continúa con su relación amorosa junto a Power Man.  Sin embargo el regreso inesperado y que tal vez más grato resulte a los ñoños, viene a ser el de Stick, tan soberbiamente interpretado por Scott Glen y quien sin dudas se “roba la cámara” en cada una de sus intervenciones.
        
     Asimismo al ser otra vez los malos de la trama la gente de La Mano, de igual manera regresan villanos que ya conocemos, tales como Madame Chao y Bakuto, ambos socios en el mal y tan distintos entre sí, al igual que el resto de cada uno de los 5 Dedos de la Mano, diversidad que hace muy interesante a este grupo criminal.  Por otro lado, relacionada con estos también reaparece nada menos que Elektra, importante personaje marvelita y primer amor maldito del Hombre sin Miedo.  Ahora bien, las condiciones en las que vuelve esta femme fatale recuerda mucho a lo visto en los cómics, de modo que a través de su figura y su relación con La Mano, se da un curioso guiño que desea homenajear a los mismos cómics de los que se nutre el programa.
         A la hora de referirse a los villanos de esta serie (¿o miniserie?), es importante destacar a Alexandra, quien es nada menos que la lideresa de La Mano.  Pues este muy singular personaje es interpretado por una actriz de la talla de Sigourney Weaver, multipremiada actriz con un largo currículo en filmes hollywoodenses, de todo tipo y en especial con varias cintas de ciencia ficción (entre ellas la tetralogía original de Alien).  Por supuesto que contar con ella en el elenco, realza bastante este título, quien además encarna a una malvada que escapa a la idea de los criminales típicos, al mostrarse como una mujer sensible y culta.  Pese a su faceta negativa, como persona maquiavélica, en determinados momentos resulta imposible no empatizar con ella o incluso que hasta resulte simpática.
         Resulta interesante tener en cuenta el carácter que se le da a esta versión de los Defensores, que contrasta bastante con, por ejemplo, los mismísimos Vengadores.   Es así, que tal como había quedado ya expresado en cada uno de los programas dedicados a sus integrantes por separado, estos resultan ser superhéroes más bien urbanos y por ello más cercanos al hombre corriente.  De este modo, sus intervenciones transcurren dentro de la comunidad en la que pasan su vida diaria, enfrentándose a delincuentes de tipo más “común”, como mafiosos y sociópatas.  Por esta misma razón se vuelven aún más interesantes y cercanos a quienes defienden, ya que pese a sus poderes, en ningún momento pierden su calidad de sujetos “de la calle”…Y por mucho que a uno le fascinen los Vengadores, estos son tan sofisticados y diferentes al resto, que no provocan el mismo nivel de identificación con quienes protegen.  Además los Vengadores y otro supergrupos luchan contra males superiores, tales como el dios asgardiano Loki y la inteligencia artificial Ultron; mientras que estos Defensores van detrás de otro tipo de malhechores, tal como ya quedó demostrado, lo que claramente tiene que ver con su naturaleza como grupo y sus tendencias como individuos y justicieros.
         Destacable dentro del argumento de este programa, también, viene a ser el hecho de la manera de cómo abordan el comienzo de la amistad entre Luke Cage y Iron Fist, siendo esta una de las relaciones fraternales entre hombres más famosas de los cómics del género.  Y es que considerando lo que aquí pasa, no comienza todo de la manera más sencilla, habiendo rencillas al principio entre estos dos "machos", que mucho tiene que ver con los prejuicios y los malentendidos, entre dos sujetos con historias privadas tan distintas entre sí.  No obstante tal como queda claro, a la larga más valiosos son los temas en común: que tanto para el uno como para el otro, no han sido fáciles las cosas y al final son los valores compartidos, los que terminan por unirlos y hacer que les de gusto la compañía mutua. 
        En la cultura popular expresada a través de manifestaciones artísticas como esta, ya sea en televisión, como en el cine y los cómics, el tema de la fe religiosa, relacionado con religiones “reales” y en especial judeocristianas, es poco abordado; de igual manera pasa con el islam, otra importante religión y que como las otras ha sido por lo general ignorada en este tipo de ficciones… ¿Las razones? Quizás para no pecar de proselitistas y conseguir la mayor cantidad de público al no (supuestamente) tomar partido por alguna de ellas.  A mi parecer esto es un serio error por parte de sus responsables, quienes muchas veces en la ciencia ficción prefieren inventarse exóticas religiones extraterrestres, olvidando las que sí existen y que esta dimensión es tan importante para millones de personas en el mundo (como bien pasa con Star Trek,  en cada una de su series, salvo en un hermoso episodio de Star Trek: Abismo Espacial 9).  Solo puedo recordar casos como Babilonia 5 y Los Expedientes-X, en los que sí se le da espacio a estas temáticas.  Pues en lo que a historietas de superhéroes y derivados, solo a través de los personajes del ángel Zauriel, de la etapa de la Liga de la Justicia escrita por Grant Morrison, el Fantasma Errante, la saga de Hacia el Mañana de Superman, de la dupla de Brian Azzarello y Jim Lee, más algunas novelas gráficas de Sandman y Constantine, puedo mencionar que se haya velado por todo esto (sin olvidar ese hermoso episodio de final de la segunda temporada de Liga de la Justicia Ilimitada, titulado Epílogo)…Y resulta que desde que comenzaron estas producciones Marvel/Disney/Netflix, el tema de la religión ha sido de vital importancia, idea que se recoge de manera muy emotiva en Los Defensores.  Pues acá tenemos a Matt Murdock, un ferviente católico y, por otro lado, a Luke Cage, el hijo de un pastor evangélico.  Luego ambos, en más de una ocasión, hacen alusión directa a sus creencias, el primero yendo a confesarse con el sacerdote amigo que sabe su secreto y pidiéndole consejo; mientras que el segundo reconoce públicamente creer en el poder de la oración.  Por otro lado, estos dos son hombre piadosos, sin lugar a dudas temerosos de Dios y quienes ven su labor como superhéroes como un deber sagrado.  Con posterioridad, en lo último minutos de esta primera temporada (ojalá que vuelvan), en una significativa escena vemos a los dos mejores amigos de Daredevil, Karen Page y Foggy Nelson en una iglesia católica…Para un creyente como yo, estos detalles son algo para agradecer, que más encima tratan esto con respeto y verosimilitud.
        Ahora solo nos queda esperar lo que sucederá con estos justicieros tan humanos, en especial con el Diablo de Hell`s Kitchen, quien promete más que sus compañeros un regreso magistral y que esperamos se concrete a la brevedad.   


Intro de la serie.

lunes, 10 de julio de 2017

Cómo echar a perder buenas ideas.


     Tras los éxitos de público y crítica que han sido las producciones de Netflix basadas en personajes marvelitas (las dos temporadas de Daredevil, como también las hasta el momento sendas únicas temporadas de Jessica Jones y Lucke Cage), la gente y en especial los más ñoños de la casa esperábamos con ansias la nueva entrega de estas grandes producciones: Iron Fist (Puño de Hierro).  En marzo de este año llegó el momento tan anhelado y con dolor la mayoría (incluyendo a un servidor) ha tenido que bajar los pulgares para afirmar que este título es decepcionante.  Es más, muchos lo catalogan de francamente malo, yo en cambio prefiero decir que supongo (y espero) que a lo mejor mientras se esmeraban en hacer de Los Defensores (que va a reunir a todos estos personajes en una pronto a estrenar serie), se descuidaron con este último programa en materia de guión y en especial a la hora de otorgarle la espectacularidad que tienen sus predecesoras.
      El superhéroe tuvo su debut en 1974. Creado justamente para aprovechar la popularidad de los filmes de artes marciales, de la mano de estrellas tales como Bruce Lee, tuvo como artífices a dos artistas de renombre, tal como lo son Roy Thomas en el guión y Gil Kane en el dibujo.  En pocas palabras su historia es la del único heredero de un poderoso consorcio comercial, quien tras morir sus padres llegó hasta la ciudad extradimensional de K`un-Lun y en la cual se convirtió luego de un rígido entrenamiento en un arma viviente, al aprender a dominar artes marciales místicas.   De regreso a nuestro mundo se vuelve todo un justiciero, sin dejar de recuperar los privilegios legales que le arrebató el hombre culpable de la muerte de su familia, un antiguo socio de su progenitor.  Luego de una carrera en solitario defendiendo el bien y protegiendo a los desamparados, se une nada menos que a Luke Cage, quien se convierte en su mejor amigo, formando primero la pareja conocida como Héroes de Alquiler y ofreciendo sus servicios solo para acciones honestas.  Aparte de estar presente en más de una formación de estos inusuales mercenarios de “corazón bondadoso”, ha estado dentro de nada menos que de los Nuevos Vengadores (una vez más junto a su compinche) y también ha trabajado con S.H.I.E.L.D.
Hermosa portada del número 1 de su colección.
     Pero antes de ir desmenuzando la paupérrima adaptación televisiva de las aventuras de Danny Rand, es mejor referirse un poco a sus cómics y su paso previo por la televisión.  Pues debe saberse que pese a la fama del justiciero y su largo tiempo en las historietas, solo recién en 2009 tuvo su debut en un cartoon y ello gracias a la serie humorística de corte infantil Escuadrón de Superhéroes.  Un año después recién pudo aparecer en la pantalla chica una adaptación más cercana a la de las revistas, gracias a ese otro recordado con nostalgia programa conocido como Los Vengadores: Los Héroes más Poderosos del Planeta.  En ambas ocasiones salió junto a Luke Cage.  Sin embargo donde más ha destacado este un programa  animado, ha sido en Ultimate Spider-Man, donde hasta la segunda temporada fue uno de los personajes constantes de sus guiones, una vez más en compañía de Power Man (como también se conoce al superhéroe afroamericano).  En este último título tal como el resto de los compañeros de Spidey, sale con apariencia adolescente, si bien manteniendo pese a su juventud la típica sabiduría de su formato original.
      En cuanto al show que motivó este post, pues como es habitual en las entregas marvelitas de Netflix, posee 13 episodios de alrededor de 50 minutos cada uno y con su respectiva presentación de créditos de apertura, que tampoco es muy llamativa que digamos;  sin embargo su tema musical resulta sobresaliente, poseyendo ciertos acordes místicos que van muy en la línea que se suponía debía poseer esta obra (a mi humilde parecer lo mejor al respecto corresponde al dedicado al “Diablo” de Hell`s Kitchen).
      Pues tal como en el cómic, acá se muestra a Danny ya un veinteañero regresando a su primer hogar, tras un largo periodo en Kun`-Lun, deseoso de retomar en parte su antigua vida.  Quien en apariencia parece un vagabundo, ya que ni siquiera lleva zapatos y su barba está descuidada, además de usar ropa bastante desastrosa, llega con toda la mejor disposición del mundo al enorme edificio del que antes era dueño su padre; en tal lugar se  reencuentra con sus dos viejos amigos de infancia, ahora adultos como él y esperando que lo acojan como si nada.  Sin embargo en un mundo como el nuestro esto no puede ser tan sencillo, pues tras suponer que estaba muerto, no es llegar y que con facilidad acepten su versión de los hechos.  Bastantes cosas tendrán que pasar como para que por fin Rand pueda tomar posesión del lugar que le pertenece, si bien tendrá que vérselas con varios enemigos de toda calaña, algunos de ellos gente en la que se suponía podía confiar.
Este primer afiche de Netflix promete
mucho más que lo que nos dio.
     Y por supuesto que Danny llega con unos poderes increíbles, que tienen que ver con su título de Puño de Hierro, lo que lo convierte en el foco de atención de quienes desean sacar provecho de ello o lo consideran un peligro para sus viles propósitos.  4 son los villanos a los que se enfrenta Rand, siendo el primero que aparece el que en realidad menos importancia posee, pues los otros 3 sí que son de temer, siendo que además el otro termina por convertirse en una especie de aliado (tal y como sucede con este tipo de historias).  Lo más llamativo en lo que corresponde a los malhechores a los que se enfrenta Puño de Hierro, radica en el hecho de que hayan rescatado al personaje de Madame Gao, quien apareció en la primera temporada de Daredevil, pero que aquí es desarrollada de tal manera que se convierte en uno de los mejores personajes de esta decepcionante serie (además de que la actuación de la actriz a cargo de esta sobresale bastante).
      En materia de los “malos” de la trama, se debe destacar el regreso de la importante organización criminal conocida como La Mano, la que posee un rol destacado en el universo de la Casa de las Ideas y que en el mismo programa de Daredevil cobra vital relevancia.  Esta vez también se adentra en los retorcidos vericuetos de tal agrupación, haciéndonos saber que posee varios jefes y que entre ellos hay distintas maneras de ver cómo asumir su poder, provocando disputas entre ellos.
      Por muy paupérrimo que sea en materia argumental esta adaptación del cómic en cuestión, no podía faltar un personaje como Colleng Wing, gran aliada de Puño de Hierro y su pareja romántica.  Asimismo como era de suponer esta temporada (¿Tal vez la única?), muestra los inicios de su relación, con una génesis muy particular, la que pasa por varios momentos de tensión y en especial cuando se descubre el verdadero papel que cumple la hermosa asiática dentro de todo esto.
      Puntos a favor de la serie vienen a ser el regreso de dos carismáticos personajes en esta entrega televisiva del llamado Universo Cinemático Marvel: la abogada con rostro de piedra (y que ahora nos queda claro que su corazón no es de este material) Jeri Hogarth, a quien conocimos gracias a lo visto en Jessica Jones.  Es así que en esta ocasión conocemos lo mejor de esta mujer, que hasta el momento había sido representada como la caricatura de la chupasangre de su profesión (si bien tampoco llega al extremo de ser alguien con quien uno quisiera salir de vacaciones).  Luego tenemos a la enfermera Claire Temple, el único personaje que se ha repetido a lo largo de todas estas producciones televisivas.  Pues una vez más esta fémina se vuelve a robar el corazón del público, auxiliando a los héroes de turno y mostrándonos con ello cómo las personas de la “vida real”, sin poderes y teniendo solo su inteligencia, valentía y buenas intenciones (en todo caso, ello para nada algo insignificante), pueden sortear positivamente los enormes baches de la vida cotidiana.

¡Así queremos ver a Puño de Hierro en Los Defensores!
     A todo esto, el protagonista es interpretado por Finn Jones, a quien lo pudimos ver hace pocos años atrás en el papel del andrógeno caballero Loras Tyrell de Juego de Tronos y ahora en un papel por completo distinto.  Si bien acá mucho más masculino que el otro rol que le dio la fama, destaca cierta inocencia con la que se retrata a esta encarnación de Puño de Hierro, puesto que pese a todo a lo que ha vivido mantiene un aire de niño confiado, aun cuando guarda dentro de sí capacidades extraordinarias.  Esta vez su bello rostro lleva en todos los episodios barba, algo que para nada usa el superhéroe en las viñetas.  Por otro lado, llama la atención su delgadez, si bien con una musculatura tonificada, lo que contrasta con el paladín de las historietas (ellos siempre poseedores de un cuerpo atlético que da gusto).  Lo peor en todo caso en cuanto a esta versión del justiciero, es que en ningún momento se pone su traje característico, lo que todo fanático de los cómics habría querido ver tal como ya pasó con el citado Daredevil,  quien por fin en el penúltimo episodio de la primera temporada llevó su atuendo de superhéroe (aunque en una variante algo lejana a la de las revistas).  Esta lejanía con el Danny Rand que uno conoce y que le quita elementos propios del género en el que se enmarca la serie, es algo que no se puede dejar de lado, si en verdad se quiere ser fiel al material del que se nutre una serie como esta (y más todavía si se desea contentar al espectador, que espera una traslación más respetuosa de los cómics de su gusto).
      Pese a todos los elementos ya descritos y que bien podrían haber sido aprovechados al máximo, tal como se dijo más arriba Puño de Hierro defrauda.  Por ejemplo, no se puede dejar de lado a la hora de evaluarla, que pese a todo lo que se cuenta del mítico lugar de Kun`-Lun, apenas se muestra este sitio y los escasos flashbacks que abordan la permanencia de Danny en sus tierras, no profundizan al respecto.  De igual manera si bien hay varios momentos donde las artes marciales son usadas con mucha satisfacción, faltan escenas de verdadera espectacularidad, que tengan que ver con el enorme poder que posee el personaje principal (lo mismo sus villanos); salvo dos ocasiones (si la memoria no me falla), en ningún otro momento Puño de Hierro brilla como quién es realmente.
        Es de esperar que todo esto mejore con Los Defensores


Créditos de apertura.
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