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jueves, 23 de julio de 2020

Disfrutando otra vez de los cuentos de Neil Gaiman (II).


12. Jerusalén.

   Un matrimonio realiza un viaje a la llamada Ciudad Sagrada, allí su guía les cuenta de un extraño fenómeno que pasa con algunos turistas cuando llegan a dicho lugar; y en contra de lo esperado, la ciudad consigue despertar en ellos más que simple curiosidad.
    Otro breve cuento abordado con mucha creatividad de parte de su autor, a través del cual no deja de percibirse su enorme bagaje cultural y la sensibilidad que tiene para abordar los grandes temas y preocupaciones de la humanidad, como los problemas matrimoniales, las disputas ideológicas y la búsqueda de sentido de la vida.

13. Clic-Clac, el sonajero.

    Un nuevo relato breve y esta vez de miedo; de hecho, se trata de un texto que juega con la noción del miedo mismo, aquello que nos aterra desde pequeños y que aún adultos nos provoca rechazo y temor.  El repentino final, en unas pocas líneas, corresponde a un recurso habitual de estas narraciones cortas y donde el remate del argumento, que debe ser sorprendente, algo que se nota maneja a la perfección el maestro Neil Gaiman, quien sabe acaparar nuestra atención en pocas páginas o cientas; cabe mencionar, en todo caso, que esta vez optó por un final algo más convencional, reelaborando recursos temáticos caros al género: Las víctimas son los que pecan de inocentes, el engaño lo es todo para los depredadores de la noche y los niños son la mejor herramienta para contar una buena historia de espanto.

14. Un conjuro contra la oscuridad.

    De todos los cuentos que he leído en lo que va mi repaso de Material Sensible, este es uno de los que más me ha gustado, una narración que es tanto un homenaje a otro de esos escritores que menciona Gaiman en la introducción, como un texto que solo pretende divertir y encantar con una historia maravillosa (esto último, no poca cosa).
     Un hombre que acostumbra visitar lo que en la traducción llaman mercadillos y que en Chile pueden corresponder a nuestras ferias libres o persas, conoce a un extraño comerciante y lo invita a comer para charlar, intrigado por su rara apariencia y los objetos que vende.  Asimismo, se nos cuenta de las aventuras de un padre y su hijo, quienes provienen de un mundo en decadencia, pero en el cual existe magia poderosa y de ese modo ambos pueden tener otra oportunidad en un lugar supuestamente mucho mejor.
     Solo al final de este relato lleno de maravillas, en las que se conjugan lo sobrenatural y la ciencia ficción tipo pulp, nos enteramos cómo ambas tramas se unen.
     Un texto que recupera la saga de La Tierra Moribunda de Jack Vance, ciclo literario que por mi parte desde mi ya lejana adolescencia he querido leer y ahora con este primer encuentro real, deseo disfrutar más que nunca.

15. "Y llora, como Alejandro".

    Un nuevo relato corto y esta vez al correspondiente género de la ciencia ficción, con una mezcla perfecta entre la crítica social propia de este tipo de obras, el humor, la referencia a los tópicos tradicionales y más "ñoños" de la fantasía científica y la invitación a la reflexión propia de una literatura como esta.
     El argumento gira en torno a un desconocido que llega al típico pub inglés y allí se pone a hablar a su audiencia de a lo que se dedica, una labor única y en la que la humanidad completa está involucrada.  Lo mejor de todo, el final, con una mirada irónica a cómo están dándose nuestras relaciones interpersonales y la manera en la que la tecnología y su dependencia a ella nos está consumiendo.
    Aprovecho de contarles que les leí este cuento a mis alumnos, por medio de las clases de videollamada que en las actuales circunstancias me veo obligado a realizar; se supone les gustó y lo analizamos juntos.  Fue un gusto para mí presentarles a Neil Gaiman.

Preciosa edición rusa.
 16. Las nada en punto.

   Desde pequeño Neil Gaiman estimuló su imaginación con historias maravillosas de todo tipo, entre cuentos, novelas, historietas, películas...y series de televisión; dentro de estas últimas se encuentra la longeva y mítica serie de Doctor Who, programa británico que mezcla la ciencia ficción y la fantasía de forma sorprendente y que desde que fue creado en los ya lejanos cincuenta, aún sigue emitiéndose con nuevas temporadas y capítulos, desde que en el año 2004 fue actualizado para las nuevas generaciones y sus viejos seguidores.
    Su protagonista, de quien nunca sabemos su verdadero nombre, es el último de su raza, los llamados Señores del Tiempo (bueno, hace unos años atrás logró salvar a su especie, pero para eso tuvo que pasar mucho entre medio) y viaja en su nave Tardis, que por fuera parece una cabina telefónica y por dentro es inmensa, llena de artilugios increíbles; gracias a esta máquina y a sus habilidades puede viajar por el tiempo y el espacio, lo que por lo general lo hace con un humano al menos, quien se convierte en su compañero durante un periodo de por lo menos un año; por otro lado, cada cierto tiempo el Doctor se regenera y eso implica cambiar de cuerpo y en parte de personalidad, no obstante siempre es un héroe y por ello mismo ha salvado nuestro mundo, así como otros y hasta el mismo universo un montón de veces.
    Hace un tiempo atrás Gaiman cumplió uno de sus sueños, escribir un episodio de su show televisivo favorito y supuestamente esta historia fue tan buena, que ganó el famoso Premio Hugo (que por mi parte, no lo encontré tan bueno que digamos...No obstante en gustos no hay nada escrito) y al año siguiente hizo otro (que este sí me gustó). En otra ocasión lo invitaron para realizar un cuento sobre el Doctor, para agregarlo a una antología que celebraba su aniversario número 50 y de ese modo salió la narración que ahora revisamos (y de paso, por fin pude escribir sobre este gran personaje y su serie que tanto me atrae, lo que tenía pendiente desde hace años, si bien hace rato ya que no veo sus nuevas temporadas).
    Esta obra transcurre al principio de la quinta temporada, cuando el Doctor era interpretado por Matt Smith (el Doctor que menos me gusta, por cierto), de modo que su compañera es la colorina Amy Pond.  Un día logra escapar de su prisión donde ha estado por eras un ser increíble, también el único de su gente (bueno, a su manera, que luego nos enteramos que las leyes físicas no funcionan para él como para nosotros) y como el Doctor es el único que queda de quienes lo encarcelaron, lo busca para usarlo en lo que sería el control de la realidad.
      Tal como sucede con la serie de la que se nutre esta joyita literaria, que puede ser leída y disfrutada sin problemas por quienes nunca han visto Doctor Who, nos encontramos con situaciones que rayan en el surrealismo, personajes bizarros, humor y mucha aventura.  En este caso no hay moralejas, ni dobles lecturas, solo el placer de entretener con una buena historia y que se los "juro con mi sello" logra entretener de principio a fin.
    Nota: ¡Me encantaría ver filmada esta historia! (claro que ahora el Doctor ya no es el flacuchento Matt Smith, Amy Pond dejó de lado sus viajes extraordinarios y el Señor del Tiempo es en la actualidad una mujer, así que a menos que lo adaptaran al cómic, tendrían que hacer sus buenos cambios al argumento).


17. Diamantes y perlas: Un cuento de hadas.

   Una historia breve de nuevo, que tal como dice su subtítulo corresponde a un cuento de hadas, aunque este llevado a un terreno más adulto y eso que desde hace tiempo ya que estas historias poseían una crueldad capaz de aterrorizarnos.
     Neil Gaiman juega con los arquetipos de esta tradición literaria, la chica de buen corazón cuyo padre se casó con una mala mujer, que a la muerte de su progenitor abusa de ella. No hay Príncipe Azul, ni Hadas Madrinas, pero sí al menos un animal que habla y se cumple la noción de una justicia superior, que premia los actos nobles y castiga la vileza...Eso sí, no les voy a negar, el raro final de todo creo no haberlo comprendido en su plenitud ¿Alguien me lo explica?

18. El retorno del pequeño duque blanco.

    Una historia a medias entre el cuento de hadas y la ciencia ficción, donde además podemos apreciar al Neil Gaiman más lírico en su prosa y que descubrí con sus fantasías oníricas de Sandman (esperaba encontrarme en cualquier momento con su sabio protagonista).
     Un poderoso hombre soberano de un montón de mundos y de millares de súbditos comienza a darse cuenta de que pese a todo el poder que posee, no es alguien feliz.  Es entonces que emprenden un viaje hacia lo desconocido y solo cuando llega a su destino consigue la paz que le faltaba, aunque de una manera por completo distinta a lo que esperaba él y nosotros mismos que como lectores nos encontramos con el desenlace más desconcertante de todos los que nos ha dado, en lo que va del libro.
     Un cuento que nos demuestra que la plenitud no está en lo material, sino que en ser fieles a las necesidades de nuestro corazón.

19. Terminaciones femeninas.

    Usando el estilo epistolar, o sea a través de una carta, nos encontramos en esta ocasión con una muy particular declaración de amor de un "admirador secreto".
    La historia recoge la rancia tradición de la relación amorosa entre dos seres de distintos mundos, un simple mortal y una criatura sobrenatural, con las variaciones esperadas por un artista como Neil Gaiman que mezcla lo clásico y lo moderno.
    Por otro lado, las obsesiones propias del deseo y la obsesión, que no debemos confundir con el verdadero amor, le otorgan a esta pieza cierto clima terrorífico a su final.

20. Ceñirse a las formalidades.

    Otro poema "de regalo" y cuando pensé que sobre este escribiría solamente "sin comentarios", me encuentro de que se trata de un texto lírico narrativo que si no fuera por su estructura en versos y estrofas, bien podría considerarse como cuento...Y es que en él su hablante lírico (el o la narrador/a del poema), viene a ser nada menos que un famoso personaje de los cuentos de hadas, quien se expresa sobre su posición personal respecto a un importante evento social al cual no fue invitado/a.
     Una vez más tenemos a Gaiman interviniendo los grandes clásicos infantiles, para otorgarnos su valiosa reinterpretación moderna.

21. La joven durmiente y el huso.

     He aquí el cuento que más me ha gustado en lo que va del libro y que ya estoy (casi) a punto de terminar, puesto que conjuga lo mejor de Neil Gaiman y que me hizo amarlo desde aquellos años noventa, cuando lo conocí gracias a los cómics de Sandman que me prestaba mi amigo Marcelo López: alguien capaz de crear emotivas historias donde la magia de las viejas historias, eran re interpretadas a través de personajes reales y de fantasía, a los que dotaba de una enorme humanidad.
    Una reina está por casarse, hasta que le llega la noticia de que en el reino vecino una maldición tiene a todo el mundo durmiendo desde hace décadas y que a menos que alguien intervenga, dicho mal se extenderá hasta sus tierras.  Es así que parte junto a un trío de compañeros muy especiales, con el propósito de solucionar el entuerto.
     Es fácil saber en qué clásico de los cuentos de hadas se inspiró Gaiman para referirse al hechizo que se está propagando, sin  a ello el autor suma otra gran narración de este estilo, uniéndolas ambas con maestría (unas cuantas pistas nos da sobre este otro relato clásico, mas en mi caso solo luego del espectacular clímax me di cuenta de la identidad de la heroína...¡Torpe yo!
    Al ser justamente una actualización de los rancios temas "para niños", pensado también para lectores adultos que crecimos con estas obras, el escritor introduce temas tales como la emancipación femenina y la soledad, haciendo además una reflexión acerca de la verdadera naturaleza del mal y sus consecuencias.
    En pocas palabras este cuento es... ¡Maravilloso!

Edición serbia.
22. Oficio de bruja.

    Otro poema narrativo y que solo encuentro atractivo si lo considero como un posible cuento que su creador podría escribir, usándolo como materia prima para algo mejor.  Como dice su título, trata sobre una bruja y lo que hace esta en su labor como tal...Nada más que decir.

23. En Relig Odhráin.

    Un último poema narrativo, está vez basado en una leyenda irlandesa sobre dos santos católicos y una horrible costumbre que se realizaba para hacer los cimientos de las iglesias.
   Según cuenta el autor al principio del libro, cuando se refiere a la génesis de cada uno de los textos que en Material Sensible se incluyen, no pensaba escribir esta historia como un poema, pero la métrica le salió de manera espontánea...Una lástima para sus lectores de otras lenguas y que leemos esta obra traducida, puesto que otra vez pierde todo atractivo el poema, que casi da lata leerlo.

24. Black Dog.

    Un relato inédito para este tomo que ya termina (¡Nostalgia me da de pensar en los ratos en que me acompañó!) y se trata nada menos que de una nueva aventura de Sombra, el protagonista de Dioses Americanos.  Es así que tal como en Objetos Frágiles, su segunda antología, Neil Gaiman acaba este recorrido por sus historias más recientes (y poemas, para pesar mío) con un genial texto dedicado a tan entrañable personaje...Pues el mundo es vasto y las maravillas, sorpresas y pesadillas nunca dejan de aparecerse en nuestras vidas
    Sombra ahora está en Inglaterra (su anterior relato transcurría en Noruega) y en el campo conoce a unas personas muy amables, entre ellas un matrimonio que lo invita a quedarse con ellos para campear la lluvia nocturna.  Todo va bien hasta que se aparece el animal que da nombre al cuento (¿Por qué diablos no tradujeron su título al español, que Perro Negro queda muy bien?) y las cosas se complican cuando vuelve una antigua amante (no de Sombra) y el anfitrión tiene una crisis; es así que nuestro antihéroe se ve involucrado una vez más en un drama de ribetes sobrenaturales, si bien una vez queda de manifiesto que es a los vivos, a los humanos, a los que debemos temerles.
    La recreación del bucólico mundo en el que transcurre esta obra, nos transporta de nuevo de la mano del autor a bellos parajes, donde la gente es por lo general grata para conocer y donde el elemento mágico entra tan bien a ese mundo rural (y a veces citadino), como el maestro sabe conjugar.
    Amor, celos, muerte y justicia son palabras que en una obra como esta so mucho más que eso: son parte de nosotros mismos, que una fantasía como esta, con la que despedimos por ahora a Neil Gaiman, nos dejan claro que estas fantasías superan la simple evasión, sino que corresponden a un retrato embellecido (y a veces aterrador) de quiénes somos realmente.

* Palabras finales.

    Recomendable es leer cualquier obra escrita por Neil Gaiman, tanto sea de su narrativa correspondiente a novelas y cuentos, como a sus historietas; en el caso de sus relatos, una joya es encontrarse con alguno de ellos en las numerosas antologías en las que ha participado, siendo que una colección como la que hemos terminado de revisar, resulta ser una excelente oportunidad no solo para disfrutar de su pluma e ingenio, sino que la instancia perfecta para conocer a través de varios ejemplos las características de su ficción: una obra donde los temas de la literatura clásica, oral y escrita, son revisados por un autor culto, que se nota ama esta historias que le precedieron y ama escribirlas; textos donde muchas veces el humor acompaña a momentos de mucha emoción y donde la trama entretiene tanto como nos lleva a la reflexión.
     Cuando leemos el Prólogo dividido en varias partes, conocemos no solo la interesante génesis de los textos que componen Material Sensible, sino que por igual el autor nos abre su corazón y su manera de ver el mundo y, en especial, el valor que tiene para él el arte de las fabulaciones...Pero, quizás, lo más destacado de este apartado corresponda a todos los autores que menciona en sus páginas, honrándolos con sus palabras y luego con los escritos que posteriormente disfrutaremos, inspirados en esas obras suyas leídas tiempo atrás.  Con respecto a todo esto, al aprecio de Gaiman hacia los clásicos de la narrativa, no deja de ser cierto que su escritura llega a ser muy apreciada por el público conocedor de los autores y libros que tributa; ahora bien, cuando dichos nombres y casos tienen relación con el llamado "mundo ñoño", relativo a la ciencia ficción, fantasía y el terror, el placer es mayor para uno cuando reconoce esas atenciones suyas (siendo en esta caso, su cuento sobre el Doctor Who, sin dudas, el mayor caso de "ñoñeria" en los más de 20 cuentos y poemas que comprenden el volumen).
    Si van a comenzar en la narrativa de este tremendo artista (dejando de lado sus novelas gráficas), este no es el libro adecuado para ustedes y lo digo sin dudarlo, pese a todo lo que lo disfruté.  Creo que si se trata de ahondar en la narrativa de un autor por primera vez, aprovechando de que este (o esta) también le haya dedicado tiempo al relato breve, lo ideal es hacerlo por medio de este formato, ya que en muy poco tiempo uno puede hacerse una idea de su talento y versatilidad (que así lo hice yo con gente como Robert McCammon, Clive Barker, George R. R. Martín y Ramsey Campbell...Todos artistas por quienes "me saco el sombrero").  Pues resulta que en el caso del volumen que nos ha reunido, hay unos cuantos títulos que no están entre lo mejor de su mano, son demasiado "raros" o podrían alejar al nuevo lector de su ficción más rica; no son cuentos malos, aunque tampoco me parecen lo adecuado como para entusiasmar a estos posibles nuevos lectores.  En ese caso, más "redondito" encuentro Objetos Frágiles como embajador del talento de este inglés y supongo que su primera antología, Humo y Espejos, que aún no tengo ni leo, también sería una excelente opción para descubrir a Neil Gaiman.
    Por cierto, le leí a otro grupo de estudiantes desde la comodidad de mi casa, el comienzo de la Introducción y en ese caso los entusiasmó más el libro (si al menos uno de ellos se lo consigue y lo disfruta, me sentiré muy dichoso).  A uno de esos cursos también a manera de “regalo lector” le leí uno de los relatos que comprenden Un calendario de cuentos y tengo pendiente hacerlo con los otros dos que ya oyeron el principio de la Introducción…¡Me encanta compartir con la gente aquello que me hace feliz y ojalá transmitirles tales emociones!
    Bueno, hasta acá llegamos por ahora en la narrativa de este maestro; será hasta la próxima y, probablemente, en el transcurso de este mismo año.

Neil Gaiman hoy en día.

lunes, 9 de marzo de 2020

Un retorno poco inspirado.


      El estreno de la primera temporada de American Gods, sobre la novela homónima de Neil Gaiman, significó para un montón de gente encontrarse con una de las mejores series de fantasía para adultos; más encima, la mano del autor que inspiró esta adaptación se veía claramente, al continuar los guionistas la senda de una historia compleja, llena de aristas y, lo más importante, con esa belleza poética que solo alguien como este inglés sabe otorgar a sus títulos.  Luego de solo 8 episodios y un final rupturista, cargado de tantas emociones, sin dudas sus seguidores nos quedamos esperando con ansias su regreso.
     ...Y llegó la segunda temporada, anhelada con altas expectativas, la cual en verdad no tuvo un comienzo malo, pero que con su desarrollo fue perdiendo fuerza y desinflándose.  Además, no solo tuvo una baja de nombres importantes entre sus filas, como algunos de sus showrunners responsables de mantener la calidad del programa, sino que entre sus mejores artistas se fue la adorable Gillian Anderson y quien personificó antes a una despampanante Nueva Diosa de los Medios.
     ¿Se acuerdan de esos emotivos e impactantes comienzos de los capítulos, sobre el pasado de los Viejos Dioses y sus adoradores? Pues esta vez no hubo ninguna referencia a ellos, razón por lo cual los interesantes flashbacks solo estuvieron relegados a unos tres  episodios en concreto y hay que reconocer que al respecto uno de ellos fue lejos el mejor capítulo de la segunda temporada (al menos para este humilde servidor, lejos lo mejor de esta decepcionante segunda temporada).  No obstante los responsables de continuar con ello, fueron incapaces de seguir dentro de esta vertiente.
     En cuanto al argumento, la serie siguió las aventuras del guapo Shadow Moon y su camino junto a Wednesday (que sé es un hijo de puta, no obstante es imposible deje de caerme bien, gracias al carisma con el cual lo interpreta Ian McShane), junto a un grupo de otras deidades y seres sobrenaturales, en la antesala de la guerra contra los irrespetuosos Nuevos Dioses.
      Entre las divinidades que ya conocimos, potenciaron a una trinidad de ellos, todos de origen africano: la misteriosa y lujuriosa Bilquis, Ananzi (que, lo siento, me parece acá demasiado amargado a diferencia del amable y gracioso dios araña, que describía Gaiman en su novela y en la otra que le dedicó, justamente Los Hijos de Ananzi...A menos que mi memoria me falle) y al sabio dios egipcio Jacquel, acá todo un caballero.  Claro que salen otros de los suyos que ya vimos con anterioridad, así como aparecen unos cuantos nuevos, destacando entre ellos nada menos que Kali, la diosa india de la destrucción.



    Con respecto a los Nuevos Dioses, el Señor Mundo sale mucho más que en la primera temporada y está lo suficientemente bien caracterizado por Crispin Glover, como para llegar a caernos cada vez más mal.  Por igual el despreciativo Chico Técnico, es otro que no despierta simpatía y ello pese a que en determinado momento de la temporada, se nos "humaniza" al mostrarlo llegando a tener un vínculo con un humano.  Solo la nueva encarnación de los Medios, logra provocarnos algo de atracción (y en especial entre los más ñoños y otakus de la casa, puesto que esta vez es representada como una joven japonesa moderna, con todo lo que ello significa para este pueblo hoy en día).
     Al menos Mad Sweeney sigue siendo un personaje agradable, cuyo pasado sigue esbozandose en esta ocasión y el cual continúa con su especial relación con Laura Moon, la esposa muerta revivida de Shadow Moon (fémina que destaca como el mejor protagonista de su género de la serie).
     Por otro lado, se potenció el personaje de Salim, quien representa dentro de la serie al hombre común y al creyente, encontrándose este en medio de un montón de seres y poderosos a los que siendo dioses no venera, puesto que él es un monoteísta (en otras palabras, también representa al hombre moderno, enfrentado al mundo antiguo y aún así manteniendo para sí una estrecha relación con la tradición religiosa de la cultura de la que proviene (o sea, el tema de la fe visto como dogma y como otorgador de un sentido para la vida).
      Para terminar, no dejo de afirmar que el programa bajó su nivel de violencia y erotismo (más encima, los personajes gay de la serie ahora solo se limitaron a darse una pura vez un beso...y eso). Pero lo que más me duele, es que este show perdió espectacularidad, esa grandilocuencia poética que lo caracterizó en su debut y que si no vuelve junto a otros elementos hoy echados de menos, lo llevará a su pronto fin o a la mediocridad absoluta; cabe mencionar que la segunda temporada bajó considerablemente su audiencia, así que si no vuelve a su sendero, lo más probable es que no pase de la tercera temporada (si es que se llega a hacer esta, claro).


viernes, 30 de marzo de 2018

Neil Gaiman televisivo para gozo de sus seguidores.


       La novela Dioses Americanos del escritor inglés (también importante guionista de cómics) Neil Gaiman, está considerada si no su mejor obra, sin dudas entre lo más brillante se su exitosa y galardonada carrera.  En pocas palabras, su argumento trata sobre la guerra en plena actualidad, entre los dioses del Viejo Mundo y los del Nuevo.  Estos últimos corresponden a aquellos surgidos de la fe de los hombres y mujeres en el último tiempo, debido al ascenso de las tecnologías; asimismo, se originaron (al menos como se da a entender de forma implícita) en pleno suelo gringo, lugar donde sin dudas medios como la televisivo y la Internet, por mencionar algunos, se masificaron.
      Con la emigración de los colonos a América vinieron también sus dioses y se quedaron entre sus fieles en tal lugar.  El encuentro entre deidades, aparentemente tan distintas entre sí, se hace inevitable, ya que las más antiguas se sienten recelosas de quienes las han destronado y las otras, menosprecian a sus predecesoras por considerarlas anticuadas.
      Entre medio de este enfrentamiento se encuentra Sombra, un supuesto hombre mortal común y corriente, que debe lidiar con todo esto; a su vez debe tomar partido por un bando u otro, como un peón o títere de las fuerzas en pugna, sin embargo este demuestra ser mucho más que otro ser humano más dependiente de la (buena o mala) voluntad de los dioses.
      Hace muchos años que leí el libro, mi segunda novela de Gaiman luego de disfrutar sus bellas historietas de Sandman...Así que no recuerdo mucho que digamos.  Solo tengo claro que la disfruté bastante.  Ahora hay una edición ampliada y/o mejorada de esta obra, que bien quisiera tener; mientras tanto debo remitirme a lo visto en su corta, aunque magnífica, temporada de solo 8 episodios, no hace mucho.  Así que tomaré como materia de análisis la adaptación y no el texto, que de seguro deben haber sus buenas diferencias entre una y otra.
      Cuando me enteré de que Sombra iba a ser interpretado por un actor negro «puse el grito en el cielo», porque tanto discurso «políticamente correcto» gringo con eso de la diversidad étnica, en actuales adaptaciones audiovisuales ya me parece exagerado (el peor caso...Spider-Man: Regreso a casa, como ya lo afirmé en su momento en el respectivo post).  Mi malestar para nada se trata de xenofobia, que no comparto esas ideas y a quienes duden de mis palabras, los invito a leer mis entradas sobre el recomendable cartoon de Static Shock y la hace poco estrenada cinta de Pantera Negra. Y es que mi malestar de aquel entonces tenía que ver, porque en un principio me pareció que un Sombra de color, no era congruente con la verdadera naturaleza de dicho antihéroe.  Pero estaba equivocado.


      Y es que muy inteligentemente en los guiones de la serie, algunos personajes hacen comentarios graciosos sobre la raza del protagonista.  La verdad es que analizando esta decisión del cambio mencionado, ahora me parece verosímil y hasta poético.  Pues  con todo esto Sombra se constituye en un símbolo del carácter mestizo de las creencias religiosas, una vez que se produjo el encuentro producido por la llegada de los conquistadores y los colonizadores amalgamándose con el rico material de su nuevo hogar.
      Teniendo en cuenta la existencia de este Sombra «más oscuro» (detalle que no deja de relacionarse con su mismo atípico nombre), cabe mencionar que igual el guapo actor que aquí lo interpreta, más bien tiene rasgos de mulato que de negro «100 %»; por lo tanto su misma apariencia mestiza encarna esta hibridación entre Viejo y Nuevo Mundo.
      De igual manera la belleza del actor a cargo del personaje, hecho que no deja de explotarse en la serie en más de una ocasión, con la ropa ajustada que siempre lleva o la falta de esta, acompañado por una fotografía adecuada vez que sale este en pantalla, sin dudas que viene a ser un plus para much@s a la hora de (re) evaluarlo.
    Igual, no puede dejar de llamar la atención la manera poco apasionada en la que Sombra asume muchos de los eventos extraordinarios que le toca pasar.  En la práctica el tipo es alguien flemático y bien pareciera tener Síndrome de Asperger, pues a diferencia de lo que se esperaría de el con tanto que le toca vivir, no destaca por ser alguien muy expresivo o sociable; a su vez asume lo sobrenatural con un relajamiento tal, sin mayor capacidad de asombro, que la duda respecto a su inteligencia, cordura o “normalidad” no deja de estar presente para más de alguien.  Además tampoco se trata de alguien que caiga simpático, que para nada tiene un carisma que lo haga acaparar la atención del público, salvo su enorme atractivo físico…Ahora bien, tampoco es alguien desagradable, tan solo no es la persona ideal como para tener una charla entretenida.  En ese caso, más interesantes vienen a ser sus coprotagonistas y unos cuantos secundarios, que en el mayor de los casos no terminan por desarrollarse aún en esta breve primera temporada, pero que prometen mucho para lo que está por venir.
     El siguiente personaje que llegamos a conocer más o menos bastante en esta historia o que al menos posee gran importancia dentro de sus acontecimientos, viene a ser el Señor Miércoles.  Uno de los viejos dioses, que no se trata de cualquiera, sino que de uno bastante famoso dentro de la cultura popular.  Es así que este, magníficamente interpretado por el veterano Ian McShane, consigue acaparar la atención del impávido Sombra, quien comienza a trabajar para él como una especie de guardaespaldas suyo.  Juntos realizan un viaje en el cual este anciano inmortal, siempre lleno de triquiñuelas que usa a destajo para conseguir sus propósitos, lo lleva a encontrarse con otras divinidades para conseguir su apoyo en la disputa bélica en ciernes.


      Luego tenemos a nada menos que a la esposa de Sombra, quien murió en circunstancias bastante “comprometedoras” y a la que una fuerza superior la regresa a la vida de una manera muy especial, para que se convierta en una especie de protectora del protagonista.  Cuando llegamos a conocer su historia, en especial gracias a un episodio centrado en ella, ya no nos cae tan mal como en un principio pareciera, luego de ser caracterizad como una mujer manipuladora. Y es que Laura resulta ser alguien lo suficientemente complejo, como para convertir sus intervenciones en algunos de los momentos más divertidos de la primera temporada.  Por otro lado, tras ser “en vida” una persona bastante práctica y superficial hasta cierto punto, luego con esta especie de nueva oportunidad que se le da, podría decirse que solo ahora esta mujer comienza a convertirse en una mejor persona (a su manera, claro) o a amar en verdad al buen hombre que traicionó.  Asimismo, al parecer esta es descendiente de un personaje lejos mucho más agradable, que llegamos a conocer en un hermoso capítulo.
      Por último, otro personaje al que se le otorga un papel destacado dentro de todo esto, aunque de seguro más adelante tendrá mucho más que entregar, viene a ser Mad Sweeney.  En el bando del Señor Miércoles, se trata de una entidad humanoide sobrenatural que en realidad no es un dios, aunque sí un ser mitológico… ¡Un leprechaun! En otras palabras, es un duendecillo irlandés que aquí se ve como un fornido hombre cercano a los cuarenta, pelirrojo, poseedor de una moneda de la suerte que por error suyo pierde y que se ve unido por más de una razón a Laura Moon.  Este no es la única criatura que sin ser una deidad, pero sí con su propia naturaleza mágica y poderosa, que aparece en la serie (tal como el ifrit, espíritu del fuego árabe, más conocido como genio, bastante singular que también podemos ver en esta recomendable adaptación de Dioses Americanos).
      Entre los nuevos dioses se debe destacar al Señor Mundo, a carga de un siempre joven Crispin Glover (el recordado padre de Marty McFly de Volver al Futuro), quien corresponde a la máxima deidad de todos estos seres y que viene a encarnar algo así como las tecnologías de punta.  El personaje promete mucho, pero lamentablemente no aparece tanto como se quisiera en esta temporada debut.  Al parecer se trata de alguien mucho más juicioso que el orgulloso Señor Miércoles, aunque como el resto de los más jóvenes dioses posee la misma falta de sublimidad y prepotencia de este panteón más moderno.
      Bastante interesante para los entusiastas de Gillian Anderson (la siempre amada agente Dana Scully de Los Expedientes-X) viene a ser reencontrársela acá como una irreconocible nueva diosa de los MassMedias (o medios de comunicación masivos, como el cine y la televisión), aunque hermosa como nunca, bajo la imagen de personajes icónicos del siglo XX, tales como la comediante Lucy Ricardo, las actrices Judy Garland y Marilyn Monroe y el cantante y actor David Bowie.  Luego de su participación como una patética psiquiatra en la llorada Hannibal, su intervención acá mucho más graciosa que recuerda sus excelentes momentos en tono comedia, de la mencionada serie creada por Chris Carter, demuestra como nunca su enorme versatilidad.

     En cuanto al resto de los viejos dioses que aquí salen, llama la atención que tras siglos ya viviendo en Estados Unidos, sus inmortales vidas han cambiado lo suficiente como para que en buen parte de los casos, sus tiempos de gloria ya no sean los mismos de antes; de este modo, muchos de ellos han tenido que adaptarse a la modernidad, tomando para sí identidades supuestamente de mortales y conviviendo con los humanos, al dedicarse a trabajos mundanos (aunque relacionados con sus antiguos atributos como entidades en el viejo mundo).  Este detalle nos lleva al tema de la importancia, que tiene la fe en nuestra sociedad y lo que pasa cuando se ha perdido la creencia en todos estos seres magníficos y en el valor de sus historias; de este modo, todo aquello que alguna vez fue valioso como pilar de una comunidad, al carecer ya de su otrora papel destacado, pasa a volverse si no común y corriente, algo insignificante (por esto mismo detalle solo la diosa Ostara, de la Primavera y relacionada con nada menos que con Cristo, se mantiene fuerte gracias al poder del sincretismo religioso propio del Cristianismo).  No obstante, cuando vemos a estos dioses en toda su gloria, aparecen en su mayoría como seres poco amables con sus creyentes, incluso crueles e incapaces de amar, ya que solo piensan en sus propios intereses; de este modo hombres y mujeres son meros peones que utilizan para su conveniencia (otro interesante detalle, que nos hace reflexionar acerca de todos los crímenes cometidos, por quienes ostentan la religión para defender sus ideales de supuesta justicia, poseedores según ellos de la única verdad).
     Otro aspecto bastante atractivo en esta serie, sin dudas para “gente con criterio formado”, viene a ser el tema del sexo, que se ve tanto presente en los seres humanos, como en los dioses.  Es así que tal como en las viejas historias de la tradición oral, unos y otros tienen sexo entre sí.  Luego, teniendo en cuenta la naturaleza de estas deidades, que tal como se dijo más arriba, tienden a usar a los mortales para sus propios fines, no faltan los ejemplos que de quienes a través del placer carnal someten a hombres y mujeres (ello en algunas de las escenas más impactantes del programa).  De igual manera, no faltan expresiones más amables de este intercambio entre dioses y humanos, donde también está presente algo más parecido a la verdadera compenetración entre dos sujetos que se desean.  Por supuesto que a estas alturas del partido, al estar presentes en el argumento dioses y personas del siglo XXI, que hacen uso de su sexualidad sin vergüenza, no solo nos encontramos con sexo heterosexual, sino que también homosexual (y este último, en otro de los momentos más “subidos de tono”, como además hermosos de la serie).  De igual manera es posible ver cuerpos femeninos y masculinos de gran belleza en más de una ocasión, con desnudos frontales y hasta erecciones, en un despliegue que incluye hasta osadas poses en un show artístico como este, que sin dudas rivaliza con lo exhibido por títulos como Spartacus y Sense8.
     Muchos de los episodios poseen una larga introducción que se refiere a la relación entre dioses y humanos, retratado ello a veces de manera descarnada, otras con una sensibilidad tal que resulta difícil no emocionarse.  Tal como queda claro con todo esto y con otras situaciones más, inmortales y mortales se necesitan, pues la felicidad de los primeros consiste en tener creyentes que los amen, teman y/o sirvan, mientras que los otros requieren de su fe para darle un sentido más trascendente a sus mismas vidas.  Sin algo en qué creer, sin ser valioso para otros, resulta imposible sobrevivir.
      El humor abunda en el programa de manera muy gratificante, así como el elemento gore.  Tampoco se puede dejar de mencionar la apertura tan potente y significativa del programa, hecha con mucha dedicación y belleza, la que juega justamente con la noción de esta colisión entre dioses viejos y antiguos.  Acá vemos imágenes relacionadas con varias creencias religiosas, incluso no falta la de Cristo mismo, que cuando la cámara se detiene en ellas, presenta la invasión o la inclusión de los elementos modernos en las creencias humanas.
      Por cierto, es una lástima que para ver lo que sucederá con todo esto, tengamos que esperar recién al año que viene, que por razones poco alegres (¡malditos ellos!), los responsables han decidido atrasar para 2019 su estreno.


                                                               Créditos de apertura.
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