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jueves, 30 de abril de 2026

Asombrosa televisión gringa ochentera


 
1. Parte de nuestras vidas.
 
   Entre 1985 y 1987 se exhibió por primera vez en la pantalla chica Amazing Stories (Cuentos Asombrosos por estos lares), una producción de tipo antológica, con distintas historias autoconclusivas y sin conexión entre sí, al más puro estilo de La Dimensión Desconocida.  Y es que este show, que debe su nombre a una revista pulp del mismo nombre, en la que publicaron varios escritores de renombre entre las décadas del treinta y del cuarenta del siglo pasado, nos mostró tremendas producciones de menos de media hora (salvo dos muy especiales de más de 40 minutos) de carácter fantástico, de ciencia ficción y/o de terror.
    Respaldado por Steven Spielberg, quien dirigió dos de sus episodios (ambos en la primera temporada, el mismísimo con el cual debutó el show y otro muy especial, del cual ya les hablaré más adelante) y, además, escribió varios de ellos, contó con la colaboración de otros connotados cineastas.  Ahora, bien, cabe mencionar que este título fue el primer "regalo" que nos dio el ya famoso artista, a manera de "devolverle la mano" a este medio, puesto que gracias a él comenzó su carrera tras las cámaras, luego de sus "humildes" comienzos con el inolvidable piloto de Galería Nocturna y el telefilme Duelo (verdaderas joyitas que de corazón recomiendo ver y disfrutar).
    Ciertamente, nos encontramos con mucho "filete" a lo largo de sus 45 entregas y es que detrás de varias de estas piezas hay directores de la talla de Clint Eastwood (con una preciosa narración de tono nostálgico, sumado a la presencia de un "joven" y bellamente varonil Harvey Keitel), Martín Scorcesse (un manjar de horror psicológico), Robert Zemeckis (una comedia de horror inolvidable y con su actor fetiche, este siempre un verdadero camaleón), Joe Dante (sobre unos enternecedores fantasmas), Danny DeVito (junto a su simpática esposa, Rea Perlman, con quien también actuó en una muy divertida historia sobre posesión), Phil Joanu (un dulzón y muy "Spielbergiano" capítulo de Navidad), Peter Hyams (una inolvidable trama acerca de un psíquico acosado por un psicópata), Irving Keshner (acerca de una peluca... ¡Asesina! y el cual fue graciosamente parodiado en Los Simpsons), Tom Holland (acerca de un joven obsesionado con tener una pareja y las consecuencias monstruosas de ello), Tobe Hooper (sobre un concurso tipo Miss Universo y que, tal como dice su nombre, no incluye solo a las mujeres de la Tierra).
    Actores famosos, aparte del mencionado DeVito, se pusieron detrás de las cámaras en este show y es así que podemos mencionar a Timothy Hutton (con una pieza cargada de mucha sensibilidad, acerca del amor familiar... Sinceramente de lo más sublime de este show), Burt Reynolds (con una muy divertida historia de amor, entre entidades superiores ligadas a la humanidad).
   Asimismo, otros histriones, ya consagrados y/o al comienzo de su carrera (a punto de conseguir el estrellato), participaron en este show: Gente como Kevin Costner, Kiefer Sutherland, Gregory Hines, Charlie Sheen, Mark Hamill, Tim Robbins, John Lithgow, Andrew McCarthy, Christina Applegate, Patrick Swayze, Christopher Loyd, David Carradine y Jefrey Jones (bueno, algunos con mucha más fama que el resto, pero todos con una gran filmografía hoy en día).


2. Curiosidades
 
    Loable resulta ser que este fue, si no el primero, uno se los precursores espectáculos de la televisión en poseer unos créditos de apertura en usar CGI.  Es cierto que esta tecnología estaba casi en pañales por aquel entonces, y que sus efectos han "envejecido" claramente, pued se notan muy de videojuego ochentero; no obstante, para los más viejos y quienes crecimos con este estilo, resulta difícil no regocijarse ante un fragmento de parte de nuestra historia y que, más encima, tanta dicha nos dio (sin olvidar el bello reencuentro que significa, hoy en día, ver algo como esto).  Por otro lado, esta misma secuencia de apertura es un cortometraje en sí mismo, uno que nos cuenta una historia acerca del poder de las narraciones, comenzando por los tiempos de las cavernas, hasta terminar en el futuro, todo a través de imágenes muy significativas.  Y a lo anterior se le debe sumar el precioso tema de los créditos de apertura, salido del mismo talento de John Williams, asiduo colaborador de Spielberg.
    Aparte del mencionado Williams, en el apartado musical contó con partituras de otros maestros, tales como James Horner, Brad Fiedel, Danny Elfman, Jerry Goldsmith y Alan Silvestri.  Al respecto, hay 3 álbumes que recopilan su banda sonora, de dos discos cada uno.
    Ente los datos curiosos de este programa, se puede mencionar que fue este el medio, a través del cual Mick Garris comenzó su carrera: En la primera temporada escribió uno de sus mejores episodios, por el cual ganó un premio (justamente el del mentalista que se involucra, sin quererlo, con un asesino serial) y en la segunda, dirigiendo otro, tanto o más potente que el anterior, sobre un sentenciado a muerte en la cárcel, quien posee la habilidad de sanar a la gente de los peores males físicos... Lo interesante, respecto a esta última contribución, es que algunos dicen que Stephen King plagió dicha historia para su novela La Milla Verde (y, no podemos olvidar, que Garris y el Tío Steve son grandes amigos y colaboradores asiduos; razón por la cual acusarlo, resulta de lo más absurdo, puesto que ni siquiera el propio autor de esa historia le inculpó por tal cosa).
    También es interesante que la segunda temporada tuvo un capítulo animado acerca de un perro, cuyos dueños eran de lo más detestables (llamado Perro de Familia).  La trama en sí era algo adelantada a su época, puesto que no se trataba de una historia dirigida a un público infantil (por aquel entonces los cartoons gringos de humor se centraban en los más pequeños, a diferencia de esta "ave raris" que difícilmente un chico lograría apreciar en toda su magnitud) y debido a ello gente como Tim Burton y el propio Steven Spielberg se unieron para revitalizar este ya clásico episodio con su propio show… Pero su propuesta fue un tremendo desastre y solo tuvo una temporada de 10 capítulos, supuestamente debido a lo insoportables que eran sus personajes humanos (que la mascota que le daba nombre se la sufría toda por culpa de ellos).
    Asimismo, debe mencionarse que se estrenó en cines, al menos en Chile y en otros países tercermundistas, así como en algunos de Europa (tal cual la costumbre de antaño), un conjunto de tres segmentos unidos para dar pie a un largometraje que justificara su emisión en teatros.  El anterior compilado incluyó Papá Momia, La Misión (la famosa historia dirigida por el propio Spielberg) y Ve al Frente de la Clase (realizada por Robert Zemeckis).   Una tremenda mezcla que recibió excelentes críticas en general y que fue todo un éxito en Chilito.  Cabe mencionar que el segmento de Zemeckis se emitió originalmente recién en su segunda temporada, mientras que los otros dos justo al comienzo de su período inicial en televisión.
   Por último, dentro de los guionistas que trabajaron para esta producción, estuvo gente del calibre de Richard Matheson, su hijo Richard Christian Matheson y Rockne S. O' Bannon.

 
3. Recuerdos personales
 
    De niño alucinaba con la publicidad de la versión para el cine de Amazing Stories, que acá duró harto en cartelera y consiguió excelente crítica (bueno, es que ese montaje que hicieron les salió muy bueno). No obstante, como me pasó en más de casi un 100% de las veces, me quedé con las ganas de ir a verla al cine.   Claro que ignoraba, como muchos compatriotas, que se trataba de material hecho para la tele, aunque con calidad cinematográfica.
   Debió ser por 1990, más o menos, cuando por fin la pude arrendar en VHS y vaya que quedé contento.  Con posterioridad, aparecieron directos para consumo casero otras cintas con capítulos recopilados.  Recuerdo haber visto El Tren Fantasma, el que inició este programa y el primero de los dos que dirigió Spielberg y ese otro de la planta inteligente.
   Pasó un buen tiempo para que recién estrenaran, ya avanzados los noventa y con harto retraso, el programa en un canal nacional.  Creo lo daban los sábados en la noche y yo lo seguía con dedicación, que, además, le pusieron mucha publicidad.  El éxito fue tan grande, que cuando se les acabaron los capítulos, los de Megavisión no tuvieron vergüenza en mantener a su audiencia engañándola, ahora con episodios de El Teatro de Ray Bradbury (bastante buena también) y a los que le anteponían la presentación de Cuentos Asombrosos.
   Con posterioridad, ya en mis treinta me reencontré con este espectáculo cuando llegó a Chile en DVD la primera temporada, la cual arrendé y copié encantado (la segunda temporada nunca la pillé por estos lares en ese formato).  No obstante, solo cuando la descargué en digital hace años atrás, si bien recién me la vi estos últimos meses, comprobé ya maduro lo magnífica que era.  De hecho, le mostré unos capítulos a una amiga y quedó fascinada (gracias, Internet, por tu magia y es que no creo esté en streaming y menos si la han sacado en blu-ray).


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lunes, 30 de septiembre de 2024

Regreso a la magia de mi infancia y juventud (III)

 
1. Desempolvando recuerdos.
 
    De niño veía televisión junto a mi mamá y papá, muchas veces junto a mi hermana Mabel (la más chics, Jenny, no era buena para la tele), todos reunidos en la parte delantera de la casa que era un negocio y allí mientras atendíamos a los clientes disfrutábamos del "cine en su casa" o "tardes de cine" (tipo 17:00 horas de lunes a viernes, uno se llamaba así en un canal y el otro era de la competencia), otras veces los Grandes Eventos o lo que daban en Best Sellers durante las noches de los domingos; en distintos horarios veíamos dibujos animados, series de televisión, teleseries chilenas y extranjeras (estas por lo general mexicanas, que luego llegaron las venezolanas y colombianas), así como shows nacionales de espectáculos, concursos y variedades.  Fue una bella época para crecer junto a mis seres queridos, claro que esos años entre fines de los setenta y hasta terminando los ochenta, Chile pasaba por la dictadura de Pinochet; así que mi hogar era un refugio que me protegía de la miseria que se pasaba afuera (sin ser negacionistas a las atrocidades del régimen militar de derecha, en todo caso).
    Por el año 1986 (que no recuerdo la época precisa) mi hermano Miguel me regaló una tele vieja en blanco y negro, todo un tesoro para mí y a partir de entonces me pasé al dormitorio que compartía con mis hermanas para ver ahora, acostaditos en nuestras camas, todo lo que nos interesara; luego tuve mi primer aparato a color, si bien me falla la memoria de cómo sucedió y en qué momento exacto.
    Me marcaron desde pequeño títulos que hoy en día, no solo son sagrados en mis recuerdos, sino que definieron mis tendencias y, como no, buena parte de quién soy hoy en día.  Le debo mucho al programa infantil nacional Mazamigos (del grupo Mazapán), que acrecentó mi amor por la música y las artes dramáticas, a programas como Star Trek y Robotech, que me mostraron una ciencia ficción más elaborada y, como no, a La Dimensión Desconocida (la ochentera), que no solo me asustó, sino que me mostró cómo la fantasía podía remecer nuestros corazones con historias de gran belleza y también me mostró una faceta elaborada del miedo, sin dejar de lado sus impactantes historias de ciencia ficción.
    Veía deseoso de conocimiento programas de reportajes como Informe Especial y la serie documental La Tierra en que Vivimos, ambos de factoría nacional, que me permitieron conocer mejor el mundo más allá de las ficciones.
     Esperaba con ansias cada entrega de mis programas favoritos.
    Era muy pequeño aun cuando esos domingos por la noche, estrenaban producciones gringas (en su mayoría).  A veces eran miniseries como la que hoy me lleva a escribir, otras películas que dividían en dos partes (muchas veces censuradas, algo de lo que solo me di cuenta muchos años después las vi en VHS que arrendaba).  En el primer caso, me impactó ver Raíces y Holocausto, que me sensibilizaron respecto al racismo, Shaka Zulu y la producción nacional La Quintrala, entre otros, también de carácter histórico... Y un lugar muy especial, lo tiene en mis recuerdos la adaptación televisiva de Crónicas Marcianas.

 
2. La producción.
 
   Producida en 1980 contó con la actuación estelar de Rock Hudson, famoso actor de cine ya luego de su etapa de gloria y más maduro (pocos años después fallecería producto de las infecciones provocadas por el VIH, siendo el primer famoso en morir a causa de un virus que en esos años era todo un misterio).  Dirigida por Michael Anderson, se dividió en tres capítulos de una hora y media de duración (esto sin considerar los comerciales entre medio) y contó con la participación de otros artistas de calidad, aunque nunca al nivel de estrella del mentado Hudson; entre estos últimos solo puedo ubicar a Roddy McDowall (estrella de los filmes originales de El Planeta de los Simios y de su serie de televisión de imagen real) y Bernie Casey, el único actor afroamericano dentro de esta adaptación y cabe mencionar que ello resulta bastante significativo, si se considera el rol que le tocó dentro de esta (personaje central del segmento dedicado a Aunque siga brillando la Luna, historia cargada de una honda crítica social en contra del imperialismo y la destrucción de culturas autóctonas, como bien le pasó a sus antepasados al ser esclavizados por los europeos).
   El guión estuvo a cargo de otro maestro de la ciencia ficción, Richard Matheson, con experiencia ya dentro del terreno televisivo (no olvidemos su aporte a las dos creaciones de Rod Serling, siendo la última Galería Nocturna y luego como otro caso Kolchak, dentro de lo que les puedo mencionar).  La labor de Matheson demostró su talento con creces, otorgándole una mayor cohesión a los relatos escritos por su colega, al dejar claro la progresión cronológica entre un cuento y otro; lo anterior se hizo evidente con el personaje de Hudson, protagonista, secundario y testigo de varios de los textos seleccionados para esta producción.  Asimismo, tomó al personaje del Padre Peregrine, quien solo aparece en un texto del libro, un microcuento más encima, y lo convirtió en una importante figura junto a su compañero el Padre Stone (creación original suya); figura central de un segmento de fuerte carga espiritual, que no pertenece a Bradbury y que su colega sabiamente insertó para hablarnos de la fe, la religión, Dios y la trascendencia con valentía: así fue cómo usó a dos personajes católicos en una historia sobre el futuro "dominado por gringos" (que en la vida real mayoritariamente eran protestantes).  Tras haberme vuelto a ver esta miniserie, luego de más de una década que no lo hacía, quedé más gratamente sorprendido; incluso satisfecho, respecto al inserto en el que lo dos curas tienen su experiencia religiosa extraterrena.  Me llego a preguntar si todo el segmento recién mencionado habrá salido en plena dictadura militar de Pinochet, cuando la vi por primera vez a principios de los ochenta (puesto que contiene un discurso muy fuerte, acerca del verdadero sentido de los dogmas y ello bien podía atentar en contra de las mentes estrechas de aquel tiempo y de ahora mismo, por no dejar de mencionar el oficialismo católico del Chilito pinochetista).
    La miniserie se encuentra dividida en tres episodios, dedicados a tres momentos relevantes dentro de Crónicas Marcianas.  Primero nos encontramos con Las Expediciones, que comienza con una especie de dos prólogos acerca de los intentos humanos por llegar a Marte, uno por medio de una nave no tripulada y el segundo centrado en las oficinas de la NASA, donde están preparando los viajes tripulados (acá es cuando conocemos al "protagonista").   El capítulo nos dará potentes dramatizaciones de Ylla, La Tercera Expedición y un muy efectivo, Aunque siga brillando la Luna. Luego le sigue el capítulo llamado Los Colonos, cuando los humanos (todos gringos y blancos) ya se han asentado en Marte; en esta ocasión los responsables de la miniserie (que recomiendo con todas mis ganas) se lucen adaptando El Marciano y Fuera de Temporada (en el cual la indumentaria vaquera-disco-kitsch del protagonista, resalta su materialismo chabacano), poniendo entre medio la citada trama dedicada a los sacerdotes.  Y, por último, Los Marcianos nos cuenta sobre qué ha pasado luego de que la Tierra, ha sufrido su inevitable debacle y los colonos (en un afán que me cuesta entender su lógica) han decidido regresar a un mundohogar, que ya no tiene nada que ofrecerles; de este modo, tenemos acá versiones muy efectivas de Los Pueblos Silenciosos (donde si bien cambiaron el aspecto de la coprotagonista femenina, por razones "políticamente correctas", lograron hacerla incluso más detestable y con ello lograr hacer más efectiva la historia), Encuentro Nocturno, Los Largos Años y Un Picnic de un Millón de Años.
    No podía olvidar el uso del recurso de un narrador, a través de una voz en off, que le otorga con sus palabras un fuerte sentido literario a esta obra.
   La banda sonora estuvo a cargo de Stanley Myers y posee temas muy hermosos y evocadores, la cual salió a la venta en su momento.  Sin embargo, ignoro si hay una reedición remasterizada de esta, la cual antes se podía conseguir, aunque no con todos sus temas, si bien no incluyó la música electrónica adicional a cargo de otro compositor.
    Los efectos especiales dejan mucho que desear y hoy en día son irrisorios, lo que solo se entiende porque supongo el dinero se invirtió en otros detalles, que en ese tiempo ya había medios para hacer mejores cosas al respecto (ya se habían estrenado Star Wars y Alien, así que estaba la tecnología suficiente como para darle la credibilidad respectiva); sin embargo, esto se puede perdonar a la luz de las numerosas virtudes de la miniserie.  En cambio, en el aspecto artístico esta producción destaca bastante, en lo que concierne a la dirección de arte dedicada a los marcianos: si bien su maquillaje no los muestra "morenos", como en los cuentos, el detalle de sus ojos y uñas alienígenas sobresale; a lo que se le suma la belleza de las construcciones minimalistas de sus ciudades y objetos, destacando sus máscaras rituales, dignas de tener como parte de la colección de un ñoño... Por mi parte, si bien ya a mi actual edad reconozco sin vacilar los escasos recursos técnicos mencionados, como en la escena de la persecución de los barcos de arena, puedo recordar con cariño cómo me impresionaron de niño esas tomas de tales naves marcianas, deslizándose a través de vastos territorios; la maravilla de tales imágenes sigue siendo para mí muy preciada.
    Para terminar, mencionaré, casi como anécdota, que cuando le preguntaron a Bradbury qué le parecía esta adaptación de su famoso libro, solo dijo: "Simplemente aburrida".  Tal vez por la misma razón, cuando tiempo después tuvo su propio show en televisión, El Teatro de Ray Bradbury, se encargó de hacer nuevas versiones de estos cuentos, como es el caso de El Marciano.

 

                                                                               Tráiler

miércoles, 30 de junio de 2021

Una antología para rechuparse los colmillos (II).


 
7. Entre la Nieve de Augusth Derleth.
 
    El primer cuento del tomo en usar narrador omnisciente, si bien en determinado momento uno de los personajes cuenta una pequeña historia secundaria, relacionada con la principal, tal como hemos podido apreciar en los relatos que anteceden a este.
    En una casa aislada en la montaña por una tormenta de nieve, unos visitantes se enteran de lo que les pasó hace años a unos familiares suyos; hay incredulidad en ellos, hasta que una vez más por culpa de la imprudencia, se vuelve a repetir la tragedia, porque los hombres modernos se niegan a creer en lo que está más allá de la razón.
    Su autor, a quien le debemos la supervivencia de los escritos de Lovecraft y que de ese modo se conociese y difundiese su legado, en pocas páginas nos transporta realmente a un infierno helado y blanco; además, el gran Derleth nos cuenta que las malas acciones tienen consecuencias no solo morales, sino que (in) mortales.
 
8. La Capa de Robert Bloch.
 
    En vísperas de Halloween, un hombre anda buscando el disfraz ideal para ir a una fiesta y es así como llega a una tienda muy particular, donde adquiere supuestamente una autentica capa de vampiro (la descripción del lugar y de lo que ocurre ahí, es magnífico).  La prenda comienza desde un principio a tener efectos sobre él.  Asimismo, en la reunión queda prendido de una hermosa mujer.
    Primer relato del libro en poseer humor negro y en el cual destacan otros dos puntos: La reflexión que hace el protagonista respecto a los "tiempos actuales" y los cambios en el modo de pensar de la gente, respecto a la creencia en lo sobrenatural, donde lo racional está ganando terreno; y, luego, cómo esta historia se fundamenta en la idea de la ilusión y lo que aparentamos, donde nuestra verdadera naturaleza cumple un papel fundamental a la hora de mostrarnos tal cual somos, a veces ocultándonos y otras sin maquillaje.
 
9. Cuando había luz de luna de Manly Wade Wellman.
 
     Un hermoso cuento tributo a uno de los padres de la literatura de terror, Edgar Allan Poe, quien protagoniza esta historia y obtiene rasgos heroicos (aunque conservando una rigurosidad histórica y credibilidad, que le dan mayor realce a su figura).
    Buscando información para escribir uno de sus textos, un necesitado Poe va al encuentro de un hecho noticioso relacionado con un caso de "entierro prematuro" (primera mención indirecta a uno de sus cuentos más famosos, que el otro es El Gato Negro).  En su pesquisa, como no, se encuentra con una vampira.
    La criatura como otras de las que aparecen en estas páginas, tiene sus propias particularidades, las que la hacen en verdad espantosa y cruel.
    El aprecio hacia un genio como Poe, ha inspirado un montón de obras como esta, que le hacen el reconocimiento que tristemente no tuvo en vida y que bien deseamos para quienes tanto nos han inspirado.
 
10. Herencia de David H. Keller.
 
   Un cuento con mucha intriga, en medio de un ambiente malsano que el autor sabe estupendamente crear y es que siendo este psiquiatra titulado, bien supo preparar el terreno para seducir a los lectores, con una historia llena de personajes llamativos en su rareza.
    Un médico llega a la casa de un hombre rico para atender a su hijo, un paciente de lo más extraño, si bien el doctor apenas recibe información sobre quien necesita de sus servicios.
    Si bien el final resulta impactantemente violento, considerando la fecha de la que data, este resulta demasiado rápido y puede dejar a más de alguien con gusto a poco.  En todo caso, loable viene a ser el fatalismo del argumento; de igual modo, interesante resulta  ser el transfondo retrógrado de algunas de sus ideas, tales como la manera para referirse al hijo enfermo del dueño de casa, algo que para nuestra actual sociedad no es concebible.
 
11. La Chica de los Ojos Hambrientos de Fritz Leiber.
 
     Un fotógrafo se encuentra con una curiosa nueva modelo exclusiva suya, que en primera instancia nada de extraordinario posee, pero que crea un efecto increíble en quienes ven sus fotos, acaparando su atención y subordinación total.
    Teniendo en cuenta la fecha de cuando fue escrita y publicada esta obra (1949), estamos gracias a ella a uno de los primeros ejemplos literarios en abordar la presencia en el mundo moderno de la publicidad y de sus efectos; de este modo, destaca el simbolismo que podemos hayar en la figura de esta otra particular vampira, sobre el control de las masas y el grado de estupidización producida por estos medios.
    Del texto, llama la atención un fuerte sentido machista y/o misógino, en lo que concierne a cómo se expresa el narrador protagonista, un tipo que para alguien de hoy día dificilmente resulta simpático y en ese sentido bien podríamos ver a su "chica", como una especie de justicia poético para quienes tratan a las féminas como objeto.
    Cabe mencionar que esta obra, que está entre los grandes clásicos del género y salida de la pluma de uno de los mejores escritores especializados en estos géneros (terror, ciencia ficción y fantasía), fue bellamente adaptada por nada menos que Rod Serling, para Galería Nocturna a principios de los setenta; con posterioridad, en los noventa, se hizo una película basada en ella, pero no he tenido el gusto de verla.

 

12. La última tumba de Lill Warran de Manly Wade Wellman.
 
    Segundo cuento de este autor que aparece en la presente antología y el único escritor que se repite en ella, dejándonos más claro ahora el talento de este y por qué los antologistas decidieron "repetírselo".
     Teniendo esta vez de protagonista a uno de sus personajes recurrentes y famosos entre los conocedores de estos temas, el viajero y experto en lo sobrenatural (justiciero, además), John Thunstone, nos cuenta una igualmente preciosa historia, con un exquisito sabor a las leyendas y el folclor montañez gringo.
    El héroe (un claro antecedente de personajes del cómic como John Constantine y Hellboy, puesto que usa objetos mágicos sacados de la verdadera tradición para enfrentarse al mal sobrenatural) llega hasta los  terrenos de un hombre, que en apariencia es alguien amargado y al que nadie quiere tener de vecino; no obstante, luego la bondad innata del visitante logra sacar lo mejor de su  anfitrión.  En las tierras del campesino, se haya sepultado el cuerpo de una mujer, que en vida fue una atroz bruja y es en ella y su pasado que está interesado el sabio, puesto que es muy posible que su perfidia todavía siga en este mundo y por eso hay que acabar con ella de una vez.
     Por cierto, encontramos un bello homenaje de parte de Wade Wellman a su colega (y supongo amigo) Seabury Quinn, cuando hace que el protagonista escriba una carta a Jules de Grandin, detective de lo sobrenatural al que también conocimos gracias a esta antología.
     Un texto que trata sobre el amor y cómo este puede llevarnos a senderos inesperados, como tambien la soledad y nuestras más oscuras obsesiones, todo ello tratado con una gran humanidad que por mi parte me hace entender por qué Mike Mignola (el creador de Hellboy), admira tanto a su creador y me hace querer tener sus libros.
 
13. El vestido de seda blanco de Richard Matheson.
 
    De la mano de uno de los escritores más destacados en los géneros del terror, la ciencia ficción y la fantasía, llega el cuento más corto y raro de esta selección (no alcanza las 10 páginas de longitud).
    Contado en primera persona supuestamente por una niña, que hace de la narración un texto algo confuso, para leer considerando su forma de expresarse, nos cuenta de la pequeña y de su obsesión infantil con la prenda que la da el nombre al relato, que fue posesión de su madre muerta.
    La verdad es que de todas las joyitas que he leído de este maestro, este título ha sido el único que no me ha gustado hasta la fecha (menos mal).
 
14. Siempre sale de noche... de William Tenn.
 
    Otro relato breve, pero lejos más divertido que el anterior y es que en esta ocasión se trata de una obrita llena de humor negro.
    Usando el recurso del "narrador testigo", nos cuenta de un joven que se ha enamorado de una vampira; ella le corresponde, que no es una desalmada, aunque
sufre debido a su naturaleza, que no quiere dañar a nadie. 
    En verdad no es una historia de terror, pese a su ominoso nombre, no obstante juega muy bien con algunas convenciones del género y el tópico de los amores imposibles.
 
15. Uno para el camino de Stephen King.
 
    Se trata de uno de los mejores cuentos clásicos del llamado Rey del Terror, perteneciente a su primera época y que forma parte de su primera colección de relatos titulada en español como El Umbral de la Noche (Night Shift, 1978).
     En un bar durante una espantosa tormenta de nieve, llega desesperado un hombre, porque su esposa e hija pequeña han quedado atrapadas en su auto y necesita salvarlas.  Los dos ancianos que lo reciben, saben que seguramente ya están muertas, pero no por congelación; sino porque según les ha dicho el visitante, se encuentran en el terreno maldito de Salem' s Lot: una ciudad que tiempo atrás tuvo una epidemia de vampiros, quienes aún se mantienen en sus inmediaciones, pese a que esta fue destruida en un incendio (datos que el desconoce).
    La atmósfera del relato es realista, pese a todo, y el Tío Steve sabe convencernos de la existencia de las criaturas de la noche, dándole a sus personajes, además, una tremenda humanidad (la preocupación del sobreviviente y la conducta de los anfitriones ya entrados en años, quienes se comportan juiciosos y amables pese a todo, como bien sucede generalmente con los "héroes comunes" de King y que se hacen tan entrañables).
    Destacable cómo la naturaleza de "extranjero idiota", del accidentado hombre y el papel de lugareños de los otros dos protagonistas, permite abordar el contraste entre "mundo moderno" y "mundo antiguo", racionalismo versus tradición; esto último, tópico que se haya en la novela capitular Drácula y a la que King quiso homenajear, con el libro que antecede a esta narración más breve, que a través del presente relato no deja de hacerse presente.
    Cabe mencionar que esta historia, ocurre luego de los eventos de la novela El Misterio de Salem' s Lot, una de las piezas angulares en la carrera de su autor y quien consigue regalarnos un último vistazo, a la primera ciudad de ficción que logró crear con grandes detalles e impronta, mucho antes que Castle Rock, Derry y Haven.
 
16. Rojo como la sangre de Tanith Lee.
 
    La segunda y última autora, en ser  considerada para esta valiosa antología que aquí acaba, sobre mujeres vampiro y que pareciera fuese señal de la ínfima presencia de buenas escritoras del género (la verdad, es que para la fecha en que salió este libro, hace rato que habían damas escribiendo literatura fantástica de calidad) ¿Posible machismo de parte de los recopiladores?
    Con una proesa poética exquisita que reinterpreta en tono adulto un clásico cuento de hadas y que sirve de antecedente al posterior trabajo de Neil Gaiman, le otorga matices relacionados con el vampirismo a la historia de Blanca Nieves.  Sin embargo, hay una cuota de ambigüedad en los personajes, que confunde sus verdaderas intenciones y hace que el final sea confuso ¿Alguien me lo explica?
 
Palabras finales.
 
    Hace al menos más de una década que no leía antología alguna y cuando se trataba de cuentos, solo me limité a las colecciones de un mismo autor... Bien, debe quedar consignado que ambas experiencias lectoras son diferentes, puesto que mientras la primera nos deja regodearnos en el talento absoluto de un mismo escritor, la segunda nos permite abordar el tema que nos interesa y de una manera muy amplia, al comprobar cómo autores con diferentes estilos lo tratan.
     En el caso de una antología con escritores varios, es fácil que la calidad literaria y/o el interés, como también la diversión que nos pueden provocar sus obras, varíe; sin embargo, en cuanto a este libro en concreto, bien podemos llegar a quedar más que satisfechos, con los resultados de nuestro repaso de sus páginas.  Se nota que los antologistas hicieron un cuidado trabajo de investigación y selección, que aunque por mi parte hubo uno o dos textos que me decepcionaron al final y claramente muchos me gustaron demasiado por sobre otros, este volumen es un título altamente recomendable. 
     Solo unos cuantos "peros" les pongo y entre ellos que faltaron autoras (Mary Elizabeth Wilkins Freeman y Tanith Lee), que aquí encontramos solo a dos y que habría sido genial que cada escritor considerado dentro de sus páginas, hubiese tenido su propia presentación, con mayores datos sobre su vida y obra (pues en la introducción se dan unos pocos datos al respecto y no sobre todos). Por último, me encantaría que esta revisión cronológica de la narrativa breve dedicada a los vampiros (claro, debemos recordar que Carmilla, también contenida en esta antología, es en realidad una novela corta), tuviese una segunda parte y que cubriera los años posteriores a la fecha de la que data el último relato contenido en sus páginas y que corresponde a 1979; puesto que han pasado más de 4 décadas desde aquel entonces y a la fecha mucho ha evolucionado el tópico, con la incorporación de "nuevos" maestros y obras tales como las de Anne Rice, Rober McCammon, Dan Simmons,  Poppy Z. Bryte y Joe Hill entre otros.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Gracias por todo, Cristopher.


      Pese a mi naturaleza intrínsecamente ñoña, una de las películas que más recuerdo con cariño de niño e impactó, no tenía monstruos, naves espaciales, grandes batallas cuerpo a cuerpo, ni violencia explícita: Les estoy hablando del musical The Sound of the Music (1965), que en nuestra lengua recibió los “engañosos” títulos de La Novicia Rebelde en Hispanoamérica y Sonrisas y Lágrimas en la Madre Patria (como si se tratara de tres filmes por completo diferentes).  La primera vez que la vi fue a comienzos de los ochenta, en la franja nocturna de los domingos y donde se suponía en la televisión abierta de los dos canales de TV chilenos más poderosos de aquellos años, Canal 13 (de la Universidad Católica) en este caso, estrenaban lo último del cine internacional (y estamos hablando de un caso que ya para esa época era bien antiguo, sin ánimo de devaluar su calidad artística), el que más encima daban en dos partes a razón de dos semanas (sin olvidar las partes que eran censuradas y eso que a partir de esa hora “los canales estaban facultados para exhibir programas para mayores de edad”, como decían antes de comenzar la presentación).  Con el pasar de los años me lo repetí varías veces, que el mismo canal acostumbró darla de manera sagrada en temporada previa a la Navidad… ¿Y por qué recuerdo todo esto? Pues porque gracias a este título que les traigo a la memoria, tuve la dicha de conocer a un grande de la actuación como lo fue Cristopher Plummer, quien con pesar nos dejó este 5 de febrero a la longeva edad de 91 años y en cuyo honor escribo estas palabras, puesto que con el pasar del tiempo fui apreciándolo mucho, debido a su geniales actuaciones en varias otras producciones, un par de ellas entre mis favoritas y que sin su intervención no habría sido tan formidables.
    Plummer trabajó en más de 50 películas, muchas de ellas consideradas entre lo más granado del séptimo arte y cuando veo la lista que incluye varias que son de mi gusto y las disfruté en alguna oportunidad, no dejo de sorprenderme ante la evidencia de su legado, que solo debido a mi mala memoria apenas puedo recordar; como siempre, tendré que repetírmelas y con gusto, pues tan solo hace unos días, apenas supe de su fallecimiento, me volví a ver 12 Monos (1996), gran filme de ciencia ficción de los noventa y que no más porque busqué su biografía pude saber (que no recordaba) también hizo un pequeño, aunque celebrado papel ahí.  La lista es inmensa, entre los pendientes por no haberlos revisado antes (que algunos ni los conocía) y aquellos que en definitiva debo repetirme; sin dudas que debo volver a gozar de largometrajes tales como En un Lugar del Tiempo (1980, sobre la preciosa novela de Richard Matheson), Lobo (1994)  y Drácula 2000 (2000 y donde interpretada nada menos que al gran cazador de vampiros Van Helsing) y es que si bien no se encuentran dentro de las verdaderas maravillas que filmó (como Jesús de Nazareth, Una Mente Brillante y Up!), no cabe duda que por razones obvias están entre mis temáticas predilectas (cronoviajes, licántropos y chupasangres, je).
     Les había adelantado algo más arriba, de que Cristopher Plummer actuó en dos de mis pelis más amadas… ¡Pues sí! La primera de ellas es nada menos que Star Trek: The Undiscovered Country (1991), una de las mejores entregas cinematográficas de la franquicia y donde se despide el reparto de la serie original en grande.  Allí Plummer hizo de un villano de antología, el General Chang, donde más encima se atreve a recitar a Shakespeare en klingon, la lengua de la especie alienígena a la que pertenecía este.  Memorables escenas nos concedió el artista no solo para los trekkers de corazón, en un filme que gente como uno se ha repetido una y otra vez de tan buena que es.  Solo lamento no haberla podido ver en el cine cuando la estrenaron, que en aquellos años apenas iba a los teatros y me tuve que conformar con hacerlo en VHS, muchos años después de su debut.


                                      Un rival a la altura de las circunstancias como el General Chang.

     Luego tenemos Dolores Claiborne (1995), sobre la novela homónima de Stephen King, una cinta que está llena de méritos propios y que bien merece ser rescatada, porque en su momento tuvo la mala suerte de haber pasado desapercibida por mucha gente (entre ellos la crítica especializada).  Allí hace de un personaje que a simple vista podemos considerar como el villano, aunque la verdad ese rol le toca a otro actor y es que en esta obra encarna a un empecinado agente de policía obsesionado con meter presa a una de las dos protagonistas de la cinta, quien cometió un crimen de sangre que poco a poco se nos irá revelando a los espectadores; cabe mencionar que el desempeño actoral de Plummer, acá es uno de sus mayores logros, el cual rivalizó con el resto de sus compañeros y quienes dieron lo mejor de sí, entre ellos la oscarizada Kathy Bates como la propia Dolores Claiborne, a quien el personaje de Plummer busca sentenciar.   Esta película sí que me la vi en el cine y luego también me la he repetido varias veces, incluyendo un par el año pasado, cuando en unas reuniones virtuales con amigos nos juntábamos para comentar largometrajes que nos recomendábamos semanalmente, ello a falta de la presencialidad en tiempos de pandemia y cuarentena; fue así que la tercera vez en que a mí me tocó ser el "anfitrión", ya hace rato que deseaba ponerla en mi lista… ¡Y vaya que les gustó a mis compañeros!
     En vacaciones de verano pasado, tuve el placer de reencontrarme con Cristopher Plummer en uno de sus últimos trabajos: Knives Out (2019, que acá llegó con el nombre de Entre Navajas y Secretos), una producción de suspenso con cuotas de humor muy, pero MUY entretenida y que se las recomiendo mucho.  Hace años que no veía nada suyo y volver a contemplarlo en un filme reciente, mayorcito y regio siempre, interpretando una vez más al patriarca de una familia acomodada (era un hombre tan elegante, que estos papeles le quedaban como anillo al dedo, sin olvidar sus grandes roles como villano), fue todo un plus para mí.
     A lo largo de su carrera ganó un montón de distinciones y en 2010, cuando tenía 82 años, recibió el codiciado Oscar como Actor de Reparto (“Secundario”), debido a su labor para Beginners, una cinta de la cual no tenía idea de su existencia y que la acabo de descargar (¡Gracias, san Harry Potter!) para en una de esas apreciarla esta misma semana.  Como en su caso, queda mucho para disfrutar de grandes películas, que si bien nos duró harto este maestro de la actuación y se fue ya bien entrado en años, a una edad que no todo el mundo llega, nos deja con un vacío al perder otro pedacito de nuestra historia… ¡Así que a ver no más sus películas!


          He aquí el trailer de la estupenda "Dolores Claiborne" y donde aparece Cristopher                                                           Plummer en uno de sus roles más inolvidables.

viernes, 31 de julio de 2020

El “papá” de los Expedientes-X. SEGUNDA PARTE.



4. Particularidades del show.

    Los títulos de apertura de la serie merecen estar en una antología en lo que se refiere a este “arte” para darle su identificación propia a un programa (y más en una época en la cual mucho se ha perdido de ello, cuando varios títulos actuales han prescindido al respecto).  Es así que la misma música que acompaña a su presentación, partiendo con el silbido supuestamente emitido por su propio protagonista, da píe a que conozcamos ya el tono de la serie que mezcla tan bien el humor con la atmósfera enrarecida en la que se mete este; cabe mencionar que varias de las melodías que acompañan los capítulos, resultan ser bastante interesantes y por mi parte creo que daría gusto escucharlas por separado en el recopilatorio de su soundtrack.  Cuando vemos a Kolchak ingresar a la oficina donde trabaja, a solas y en medio de un ambiente a oscuras, demostrándonos de inmediato su personalidad voluntariosa, imposible resulta que no nos demos cuenta de que pese a la presencia de unos cuantos secundarios bastante simpáticos en la serie (aparte de los personajes invitados de cada episodio), este es lejos la estrella del programa; por otro lado, graciosa viene a ser la icónica imagen en la que el personaje, todo despreocupado, lanza su característico gorro de paja al perchero y gorro en vez de quedar en su sitio correspondiente cae a la basura.  Luego, tras terminar la historia de la semana, vemos al periodista irse de la oficina como si nada, mientras aparecen los créditos finales, una manera muy distintiva de despedirse de su público.
    Por cierto, en la serie podemos encontrarnos con unos jóvenes Tom Skerrit y Erik Estrada, al principio de sus carreras y antes de convertirse en estrellas (el primero de ellos el capitán de la Nostromo de Alien y que acá aparece en el capítulo La Plataforma del Diablo y el segundo, el galán latino que luego protagonizaría durante años el programa Chip Patrulla Motorizada).  Por igual, el muy entretenido episodio El Jinete Decapitado fue escrito por unos entonces principiantes Robert Zemeckis y Bob Gale, la dupla ganadora detrás de la dirección y el guión de la trilogía cinematográfica de Volver al Futuro.
    La verdad es que no hay un desarrollo psicológico del protagonista y mucho menos de los secundarios, que las historias tal como están articuladas no permiten que estos evolucionen, ya que ni siquiera sabemos acerca de su pasado y qué hacen más allá de sus vidas en el diario donde trabajan.  En cierto sentido son personajes arquetípicos y aun así todos ellos poseen personalidades bastante definidas, que ayudan bastante a desarrollar un ambiente adecuado al programa, donde igual se complementan entre sí y cada uno dando su aporte para que nos sintamos “en casa”, cada vez que nos ponemos a ver este programa.


                                                         ¡Me encantan los créditos de esta serie!

     Por último, se supone que para la época en la que se realizaron los telefilmes y la serie, la comunidad afroamericana hace rato que tenía un papel destacado en televisión, habiendo varios personajes importantes de tal etnia en los shows televisivos; no obstante, en todo Kolchak no apareció un personaje negro con un papel relevante, por lo menos como alguien que encarnara la idea de los derechos civiles y el país que promoviera la oportunidad para todos, como siempre se jactan los gringos; solo por razones obvias en el episodio El Zombie, vemos a un personaje de color con más de una escena y diálogos, quien resulta ser una villana y a su vez la acompañan varios gánsteres afroamericanos (y no hay que olvidar que el mismo muerto viviente es negro); luego en La Asesina de Jóvenes (si no me equivoco), el penúltimo episodio, aparece algo así como un agente de policía que tiene un poco más de presencia en pantalla, sin embargo, por poco resulta ser tan incidental como los periodistas, modelos y otros de tal raza que salen “de fondo” en la serie.  En cambio, sí al menos vemos a un indígena americano profesional y con dotes más o menos heroicas (El Devorador de Energía), la presencia de los inmigrantes indios en E.E.U.U. y, como no, la comunidad judía en Terror en el Vecindario.  Igual cabe destacar el papel destacado de los latinos, por medio del mencionado Estrada, aun cuando su nombre solo aparece en los créditos finales y eso que era uno de los secundarios de importancia del capítulo en el que aparece (Legado de Terror).

4. Los personajes.

* Carl Kolchak: Un tipo de una edad cercana a los cincuenta y que se mantiene bastante en forma, tal como lo podemos ver en sus numerosas aventuras que implican harto despliegue físico (que no se refiere a luchar mano a mano con los monstruos, sino que más bien a escapar de estos y con una agilidad que da envidia)…Aunque todo esto es por su culpa, pues es todo un experto para meterse en cualquier lugar, para conseguir la información que busca o con la intención de destruir a la criatura de turno, sobrepasando su propio miedo(lo que lo convierte en un héroe muy especial).  Por igual, característico suyo es su vestimenta compuesta por un arrugado traje blanco que podría ser de lino, camisa, corbata oscura, zapatillas blancas y su sombrero de fibra vegetal con una cinta roja.  Es un hombre apuesto, coqueto y varonil, si bien solo en la primera película explotó su faceta galante, donde tenía una espectacular novia más joven que él y donde apareció dos veces a torso desnudo.  A veces infantil, cuenta con una gran elocuencia, que muchas veces ocupa para conseguir el apoyo de todo tipo de gente, si bien lo hace involucrarrse en nuevos enredos o tener que pagar materialmente el favor de sus informantes. Por igual podemos decir de él que es un hombre culto, que ama lo que hace y que viene a ser justamente su posición como comunicador público, por lo cual le toca vivir tantas aventuras y desventuras originadas a partir de sus investigaciones.

* Tony Vicenzo: El mejor amigo (y al parecer único) del protagonista, es también su editor jefe en el periódico en el que trabajan en Chicago, si bien su relación fraternal y profesional data de mucho tiempo atrás, tal como lo pudimos ver en las películas donde ambos aparecieron por primera vez.  Es un hombre con sobrepeso, que de vez en cuando tiene problemas de salud debido a su gula.  Pasa discutiendo con Kolchak por las locuras de este último, pero le es leal que da gusto y en más de una ocasión lo ha sacado de la cárcel yendo él mismo, cuando a Karl lo han metido debido a sus intromisiones.  Detrás de su imagen algo tosca y su aparente carácter de cascarrabias, se esconde un corazón noble que lo convierte en el otro personaje querible de este programa.

* Ron Updyke: El espigado y cobarde compañero de trabajo de Kolchak es además su rival, puesto que sus personalidades y métodos en mucho sentidos resultan ser bastante diferentes entre sí; mucho más pretencioso a la hora de vestirse, posee ciertos rasgos afeminados que dan la impresión de que originalmente fuese un personaje gay, respondiendo al estereotipo que se daba otrora a los hombres pertenecientes a la comunidad LGTB.  En sí es un personaje bastante cómico.  

* Monique Marmelstein: Una muchacha “entradita en carnes” y poco agraciada que llega al diario en el que trabajan Kolchak y Vicenzo como becaria, o sea, a realizar una pasantía o práctica; su presencia allí se debe a un favor para alguien con cierta preeminencia (en un momento pensé que era hija de Vicenzo, pero luego dicha idea se diluyó al no mostrar tanta relación entre esta y el jefe).  De pocas habilidades y aun así con un ímpetu personal por hacer las cosas a su gusto, lo que recuerda bastante al propio Kolchak, saca de sus casillas unas cuantas veces a este al involucrarse en sus labores.  Otro personaje cómico, que lamentablemente fue discontinuado y antes de la primera mitad de la única temporada ni siquiera fue mencionada. Como dato anecdótico sobre la actriz que la interpretó, debe saberse sobre ella, Carol Ann Susi, que fue quien años más tarde puso la voz a la madre de Howard Wolowicz en The Big-Bang Theory; personaje recurrente que aunque nunca salió en pantalla, sí se le escuchaba hablar desde su cuarto hasta que la muerte de la actriz.

* Señorita Emily Cowles: Una dulce ancianita que fue introducida en el capítulo 5, al parecer para reemplazar a Monique, ya que nunca estuvieron juntas en un mismo episodio (y es que la becaria solo apareció en 3 episodios).  Trabaja junto al resto de los personajes y hace su debut cuando se supone venía de un viaje, trayéndoles regalos a todo el mundo.  Se lleva muy bien con todos y se encarga de hacer los crucigramas y responder la sección de cartas sentimentales (el cual una vez para “castigar” al Kolchak, Vicenzo se la dio a cargo cuando aún no estaba presente Emily).  

5. Kolchak y los Expedientes-X.

     Como ya se ha dicho, el programa que ahora nos reúne sirvió de inspiración a Chris Carter para crear su serie más célebre.  Fue así que tras años deseando tener a su estrella, Darrin McGavin, en al menos uno de sus episodios, en 1998 consiguió hacer posible su sueño al poder trabajar con el veterano durante la quinta temporada (aunque lo más probable, es que este capítulo haya sido grabado el año anterior).  Titulado como Travelers (Viajeros), introduce al ex agente del FBI Arthur Dales y quien en su juventud se encontró con los Expedientes-X, tras verse en medio de uno de los tantos complots para controlar la verdad, en los que estaban metidos el gobierno y las fuerzas detrás de los poderes fácticos.  El primer encuentro entre Fox Mulder y el personaje interpretado por McGavin, sucede en 1990, antes que Fox conozca a Dana Scully y de ese modo tenemos un segundo viaje al pasado, a través de los flashbacks que retratan la historia que le cuenta el agente retirado. Cabe mencionar que el actor que interpreta a Dales joven, se parece bastante a McGavin en sus años mozos.

Darren McGavin en "Travelers".

Darren McGavin en "Travelers".
    Con posterioridad en la sexta temporada, en un capítulo mucho más divertido y lleno de humor, en la temática del “monstruo de la semana”, en Agua Mala (en español en el original), Mulder y Scully viajan a Florida durante una tormenta tropical a petición de Dales, de modo de que por fin se conocen este y Dana.  Es así que nuestros queridos investigadores se enfrentan a una forma de vida acuática desconocida, que está haciendo de las suyas en la zona donde vive ahora el ex agente.  Esta historia permitió, además, recuperar el talento para la comedia del actor invitado.
     Por último, en la décima temporada correspondiente al deseado (e inesperado) regreso de Los Expedientes-X, se realizó un hermoso y simpático homenaje a Kolchak, al aparecer un personaje casi idéntico a este en su vestimenta, rostro y gestualidad.  Me estoy refiriendo a Mulder and Scully Meet the Were-Monster, un capítulo cómico considerado el mejor de esta brevísima temporada de solo 6 episodios; no está demás decir que en una escena ambientada en un cementerio, aparece detrás del símil de Kolchak una lápida con el nombre de Kim Manners, el director y guionista que co-creó al personaje de Arthur Dales, interpretado en su momento por el ahora fallecido Darrin McGavin, puesto que también Manners ya había muerto cuando se realizó este capítulo.


El bello y gracioso homenaje a Kolchak en Mulder and Scully Meet the Were-Monster.

 6. El clásico se niega a morir.          

     En 2005 intentaron revivir a Kolchak por medio de un remake para la televisión, proyecto que lamentablemente no fructiferó y de los 10 episodios que se filmaron solo 6 se llegaron a estrenar.  Según he podido investigar no fue fiel al espíritu de la serie y a su renovado Carl Kolchak lo mostraron esta vez como al “metrosexual” Stuart Townsend, a quien más encima le pusieron una bella compañera morena, alejándose de las características del personaje original (igual todo esto una lástima, si se considera que generaciones no conocían el show original y que en esta versión remozada el protagonista seguía siendo periodista y contaba con un jefe llamado Tony Vicenzo).
    Sin embargo nuestro amado Carl Kolchak sigue “vivo” y participa en un montón de nuevas aventuras, gracias a varias novelas y cómics que se han hecho sobre él, si bien tendré que ver si están traducidos a nuestra lengua (y hay unos cuantos artistas de renombre involucrados, como el escritor Peter David y hasta el mismo Richard Matheson realizó nuevas historias para el personaje).


¡Por favooooor que lo saquen en español!
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