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viernes, 22 de mayo de 2026

Un mundo mucho más ancho y ajeno


1. Qué se nos vino
 
    En el transcurso de 2016 apareció publicado por primera vez Brazales de Duelo, la séptima entrega de la famosa saga de fantasía Nacidos de la Bruma de Brandon Sanderson y, asimismo, la tercera entrega de la segunda etapa de esta, dedicada a la dupla de Wax y Wayne (y compañía).
    Han pasado cerca de seis meses desde los trágicos eventos de Sombras de Identidad y el buen agente y aristócrata Waxillium Ladrian ha vuelto a demostrar su capacidad de resiliencia, luego de un periodo tan breve tras una tragedia y un duelo impactantes... Y es que, gracias a las divinidades, sigue acompañado por el cuarteto de aliados que ya le conocimos.   Es así que su vida sigue dentro de la "normalidad", hasta que le hacen una muy complicada petición: descubrir qué se está cocinando más allá de los confines conocidos y es que todo apunta a una rebelión, que llegará a estremecer la a ciudad y sus alrededores.  Pero también hay algo más que agregar: Una misión tanto o más importante que la anterior, consistente en hallar una reliquia que se un poder como nunca antes se hubiese manejado.
   Lo anterior implicará un viaje por otras zonas del planeta, Scadrial, que nos dejará claro dos cosas: Primero, que Elendel es solo una ciudad o reino entre otros de dicho lugar; la urbe central o más poderosa de todas, entre otras polis que viven bajo su sombra y que ello no les es muy de su agrado (no como víctimas de una dictadura, aunque sí desfavorecidos en cuanto a los beneficios que la otra posee).  Y, segundo, hay otras culturas y civilizaciones más allá de lo que saben ellos mismos y de lo que nos habían mostrado en todos estos libros.
   Considerando lo anterior, dentro de las gratas sorpresas que nos otorga esta entrega, tenemos la revelación de que más allá de los límites geográficos, que se habían mostrado hasta el momento dentro de la saga, hay un mundo mucho más complejo que el visto hasta ahora: Uno en el cual existen otras naciones, con sus propias costumbres, idiomas y hasta con una tecnología superior a la que manejan en Elendel y sitios aledaños... Es así que, a partir de este momento, considerando un detalle tan importante como este, que la narración tomará ribetes más épicos que nunca y se vuelve la promesa de un próximo episodio que, de seguro, superará a sus predecesores.
    Esta entrega posee mucho más humor, con situaciones muy jocosas e incluso unos cuantos momentos de picardía sexual; sumado a la conversión de un personaje secundario, en un miembro de la comunidad LGTB (algo que no esperaríamos de un autor mormón como Sanderson - bueno, mucho antes había tenido personajes como estos Orson Scott Card, aunque luego hizo comentarios prejuiciosos, que le provocaron el rechazo de mucha gente - y, en el último caso, todo con mucha dignidad).
    Como ya sucedió con Sombras de Identidad, el escritor nos regala con un prólogo dedicado a la juventud de Wax, aunque esta vez retrocedió más el reloj, situando la narración en la preadolescencia de nuestro héroe.  Bastante se llega a disfrutar de este preámbulo y dan ganas de que fuese más extenso, así como que escribiera más acerca de dicho periodo (destacando la abuela de ambos "hermanitos", personaje que llamó poderosamente la atención desde su debut en la entrega anterior y que ojalá vuelva con mayor participación para cerrar este ciclo). También agregó nuevas páginas de periódicos de ficción, los que ayudan a darle forma a este mundo, con textos de ingeniosa publicidad, noticias y narraciones anexas.
 

2. Quiénes intervienen
 
    A ver qué sucede con nuestros héroes, villanos y demases en estas páginas.
 
Wax: El pasado reciente, pese a todo y como es de suponer, ha dejado huellas en su alma.  Asimismo, su posición en la sociedad, tanto en su rol como noble, tal como en su papel de justiciero, lo han convertido en alguien más valioso que nunca.  No obstante, ha sido la presencia de su prometida, quien hace rato ya no es solo una mera conveniencia social en su vida, la mayor dicha de su actual existencia (y, por lo mismo, seremos testigos de emotivas demostraciones de ello).
 
Wayne: El ingenioso muchacho se vuelve con cada entrega más querido para mí, lejos mi favorito (y siempre me lo imagino muy guapo y atractivo).  Es así que en esta novela consiguió hasta hacerme llorar, algo que pocas veces me ha pasado con una lectura.   Cada vez que interviene, es todo un gozo (que de seguro más de alguien piensa como yo) y, asimismo, su relación con Marassi bien nos puede llegar a creer que "algo" podría haber entre ambos.   Tampoco puedo dejar en el tintero su humor de grueso calibre, con comentarios pícaros que a más de alguien pueden incomodar y que lo convierten en el sujeto más extrovertido de los que le he conocido al escritor.
 
Marassi: La muchacha, que bien posee su buena dosis de inseguridad, ha demostrado su valía en más de una ocasión y con creces.  Su autonomía para tomar decisiones rápido, ante tantos momentos difíciles y de gran importancia, la llevan a alcanzar mayores cuotas de heroísmo y hasta a tener uno de los momentos más impactantes de esta novela.
    Asimismo, por fin la tendremos en una situación favorable (algo que muchas veces deseamos para quienes apreciamos y que no siempre es posible), puesto que tras tanto hacer el bien para otros, es justo que la vida le devuelva el favor ¿No?
   Esta agente es un ejemplo tremendo de lo estupendas que le salen los personajes femeninos a Sanderson: Creíbles, de personalidad férrea y sin perder sus rasgos más sensibles.  Me resulta difícil no encariñarme con ella, también, y a estas alturas bien puedo decir que es mi tercera favorita dentro de la saga.
 
Steris:  De todos los protagonistas de esta segunda etapa de Nacidos de la Bruma, la novia de Wax resulta ser quien más ha evolucionado como sujeto; de ser una persona mojigata y fome, a volverse alguien por quien fácilmente podemos sentir aprecio y admiración.  Y es que esta mujer, nos ejemplifica cómo las presencias de las personas adecuadas en nuestras vidas pueden cambiarnos para mejor y desprejuiciarnos.
   Como su media hermana, también cuenta con su cuota de temores personales, aunque en su caso llega a minusvalorarse más de la cuenta; sin embargo, es alguien con muchas dotes y su aporte a la vida de quienes la rodean es grande, en verdad (incluso sus manías son beneficiosas, y no solo para ella, que más de una vez sacará de aprietos a los suyos).
    También la paso muy bien casa vez que sale a "escena", tanto con sus acciones, como con sus diálogos.
    Supongo que ya se habrán dado cuenta, de que es mi segundo personaje favorito de estas novelas.


 
MeLaan:  La dicharachera y gran guerrera "inmortal" ha sido una grata sorpresa para el lector, desde su llegada en el tomo anterior.  En esta segunda ocasión, bien se podría decir que su aporte a la trama es mayor, dándonos exquisitos detalles acerca de la naturaleza extraordinaria de su especie.  Su condición no-binaria resulta muy interesante, más si se considera - otra vez - el supuesto tradicionalismo heteropatriarcal de la iglesia a la que pertenece el escritor.  Atentos a cierto pasaje suyo, junto a mi querido artista del engaño.
 
Ranette: La experta armera aparece solo una vez en este volumen y lo hace solo para humanizarla más, así como para concedernos ese pasaje tan emotivo del que ya les mencioné.  Ojalá vuelva con más participación en el volumen que nos estaría quedando.
 
Elegante (Edwarn): Un villano magnífico, de una maldad tremenda, que destaca por su espíritu maquiavélico, su elocuencia y motivos para ser así.  Creo que este título es en el que más "aportes" posee hasta el momento y vaya que también se disfrutan.
   Cabe mencionar que, si bien todos los protagonistas del libro son bastante inteligentes, la capacidad Intelectual de este sobresale por cómo las utiliza, puesto que se regodea en ello y manipula a la gente para sacar provecho en todo.   Su crueldad es atroz.
   En la vida real Donald Sutherland habría sido un estupendo Elegante, ya que el me recuerda mucho al presidente Snow de Los Juegos del Hambre por tantos elementos en común entre sí.
 
Telsin:  Desde Aleación de Ley que estuvimos "escuchando" hablar de ella, puesto que se trata de la hermana mayor de Wax, quien supuestamente estaba muerta y luego nos enteramos que seguía viva, aunque cautiva.
   Al comienzo de la presente novela por fin nos encontramos con ella, aunque en su versión adolescente y, aun así, en unas pocas páginas logra interesarnos.  Luego, no solo para sorpresa de su pariente, la tendremos, por fin, de vuelta y su personalidad dura nos dejará pasmados. Voluntariosa y sin miedo a actuar con violencia, se vuelve un tremendo aporte a la historia.
 
Allik: Otro nuevo personaje para la serie, es un joven reo que vive una espantosa experiencia a manos de Elegante y los suyos, siendo rescatado por nuestros héroes.  Perteneciente a una de las culturas extranjeras, de las cuales hasta hace poco no sabían de su existencia, destaca por ser el primero en dar señales de extrañas costumbres y de una tecnología superior a la manejada en Elendel.  Su cercanía a Marassi es un detalle, que agrega un nuevo subarco argumental de interés a estas obras.
 
Jordis: La líder del anterior, es una mujer madura y de voluntad férrea, prejuiciosa, aunque no inflexible.  Aparece solo en la última parte de esta entrega; no obstante, su apoyo será de vital relevancia para ganar la batalla de esta guerra y que se encuentra aún en ciernes.
 
Armonía: El dios al que "sirve" Wax solo sale una vez y cuando lo hace es impactante.  Destacable es mencionar que cuando se lo "encuentra" el justiciero, tenía hacia él cierto rechazo, luego de los eventos de Sombras de Identidad.  Esto último ocurre en pleno clímax del libro y en medio de un pasaje que emula algunos de los momentos más sublimes de la narrativa de fantasía, tal como sucede con el último tomo de Harry Potter (dentro de lo que puedo recordar).  Una muy significativa conversación y un momento en la cronología de Wax que no podremos olvidar.

viernes, 2 de enero de 2026

54 entradas


     Justamente eso es lo que logré hacer el recién pasado 2025 para el Cubil del Cíclope, durante un año complejo para mí y para muchos, que, en parte, no me dio el tiempo suficiente como para escribir y leer todo lo que quería.  Y es que varios asuntos me tenían lejos de estos propósitos, como el hecho de que me estuve preparando para la Evaluación Docente (lo que implicó estar en cursos online y desarrollando mi Portafolio, puesto que el éxito de ello, le permite a uno subir considerablemente su sueldo) y que al tener menos horas de contrato donde trabajaba, pues se trataba de un colegio chico con un curso por nivel, tenía que preparar clases y hacer material para 4 diferentes niveles y/o asignaturas, por lo que muchas veces tuve que laburar en casa (lo que hace décadas había dejado de hacer); y a ello se le suma un establecimiento en el cual no era feliz, pese a las primeras buenas impresiones, lo que me llevó a sentir estrés laboral y a que en muchas ocasiones mi ánimo no era el mejor (casi a finales de año estuve un mes y medio con licencia médica).  Por otro lado, ya en un plano más positivo, comencé una relación amorosa y debido a ello los fines de semana, en los cuales antes muchas veces me dedicaba a escribir, tampoco estaba disponible.  Así que razones de sobra tenía para estar alejado de la página.  En suma, escribí menos que en 2024, pese a todo más que el primer año en que comencé este proyecto.  Ojalá este 2026 sea mucho mejor en varios sentidos, encuentre un trabajo más satisfactorio, me vaya bien en la Evaluación Docente (salga mínimo Experto 1) y mi pololeo siga viento en popa.
   Mientras tanto, a recordar qué fue del año pasado en mi blog sobre algunos de los temas que abordé:
 
    Dentro de lo que logré hacer en ese periodo, de lo que más escribí fue de Doctor Who, que seguí avanzando hasta acercarme a su actual época (la que estaría comenzando esta misma semana y que ya acabó, algo de lo cual ya me referiré en su momento).  En total hice 12 posts, cubriendo el resto de las etapas de Matt Smith (el Onceavo Doctor), lo correspondiente a Peter Capaldi (el Doceavo) y casi toda la era de la Doctora, interpretada con tanta simpatía por Jodie Whittaker (la décimo tercera regeneración), que tengo pendiente subir mis impresiones sobre sus 3 especiales (que ya me los vi).  Pese a las ganas con las que hice estas revisiones, no han sido entradas muy populares y apenas me las han comentado (salvo mi amigo Eduardo, de vez en cuando, a quien le enseñé ese gran show).  Bueno, no me queda mucho del Doctor Who moderno, así que mucho antes de terminar el semestre estaré pasando a otro espectáculo de ciencia ficción (adivinen cuál).
    El año antepasado inicié mi revisión de los Thundercats, un cartoon gringo muy querido de mi infancia y el reencuentro fue magnífico, pues quedé gratamente sorprendido con su calidad artística y técnica.  Fue así que el año pasado me la acabé con sus más de 100 episodios y le hice 3 críticas en total.  Por cierto, quise repetir este reencuentro con otras dos series de mi infancia, Transformers y Silverhawks, pero me aburrieron tanto, carentes de la sofisticación de Los Felinos Cósmicos, que no avancé mucho y hasta borré los archivos que tanto me costaron conseguir y descargar en excelente calidad.

Feliz les presento a Edgar, mi pololo.


    También acabé con mis escritos para El Señor de los Anillos, que me leí por tercera vez y esta vez gocé demasiado.  La dedicación a esta lectura, que se volvió mi libro favorito (superando a cualquiera de Stephen King, mi escritor predilecto) se completó con mi revisión de Anillos de Poder, la polémica serie de televisión que me recomendaron mis amigos María Elena y Miguel Acevedo (que les hablo de una precuela de la saga, de la cual espero con ganas hagan una tercera temporada).
    De todos los animes que aprecié (en el caso del que ahora les hablaré, que me repetí) el recién pasado tiempo, Monster fue el único al que le dediqué unas palabras.  Y es que les estoy hablando de una producción muy valorada por mí y la que contemplé en dos oportunidades muy diferentes de mi vida.  Primero apenas salió en DVD, más o menos hace dos décadas atrás y luego el año pasado, ahora en compañía de mi sobrinito Amilcar, quien también la adoró.  Era imposible que no compartiera mis impresiones al respecto, puesto que esta nueva experiencia me dio muchas satisfacciones junto a mi bebé (pues es una bella experiencia compartir con alguien, que es como tu hijo, una historia de esa calidad y comprobar cómo este, siendo tan joven, llegue a valorarla tanto).
    2025 fue sin dudas el año de Stephen King, con 4 películas estupendas para el cine y dos grandes series estrenadas para la televisión y/o streaming.  Todo ello adaptaciones de sus obras.  Algo así nunca se había visto en una sola temporada y cabe mencionar que el ciclo comenzó con El Mono, una verdadera joyita del género, que brilló con luz propia entre tantas perlas que nos dio el cine de 2026.  Por mí parte, dediqué mi post número 1100 a este filme, que esperaba desde mi adolescencia para que se concretara.  Aún tengo la deuda de redactar mis ideas sobre lo que me parecieron el resto de tales títulos y espero hacerlo durante estas vacaciones de verano.
    En abril, específicamente el 24 de ese mes, mi blog cumplió 14 años.  Increíble cómo pasa el tiempo y todo lo que he hecho a lo largo de este.  No dejo de lamentar el poco interés que hay respecto a estas plataformas y, como siempre, hasta la indiferencia de mis amigos por lo que hago (en cambio yo siempre estoy presente en cualquier cosa que hagan, celebren y me inviten).
    Algo terrible para el mundo de 2025 fue toda la gente famosa y talentosa que falleció; muchos de ellos artistas valiosos en mi vida y que de una manera u otra me marcaron a lo largo de mi existencia por décadas.  Partí con David Lynch, para pasar después a Val Kilmer, luego con Vargas Llosa, Peter David y, por último, a los huachones de Michael Madsen y Julian McMahon.  Estoy en deuda con hartos aún y debo seguir con esta tarea de recordarlos en los próximos días ¿Cómo te das cuenta de que te estás haciendo viejo? Porque las personas a tu alrededor comienzan a pasar a mejor vida, entre ellas gente querida que estuvo en tu pasado (como mis tíos Jaime y Yola), así como las madres y padres de amigos con quienes compartiste, ya en tu adultez.
    El único autoreto literario que me hice el año pasado, fue leerme mi colección de novelitas de bolsillo de la extinta editorial Novaro, de la cual tengo hartas.  Muy entusiasmado comencé con este proyecto, pero el tamaño de la letra era muy pequeño y me costaba leer sus páginas; a lo anterior, se suma que cuando ya iba en el cuarto libro de mi encrucijada, comencé a aburrirme como ostra y lo dejé mucho antes de llegar a la mitad su lectura.  Esto fue con la segunda entrega de los Hombres Lente.  Dudo que quiera retomar la famosa saga de E. E. "Doc" Smith, aunque sí es posible que me dé la oportunidad para disfrutar de las novelas de Edgar Rice Burroughs, que me quedan todavía en la lista.  Solo llegué a cumplir mi tarea con El Día de Robot (que me gustó mucho), Ciudad Submarina (muy entretenida) y Triplanetario (una lata en varios momentos, aunque al final valió la pena).
    El 2025 solo tuvimos 4 cintas de superhéroes de los cómics.  La más exitosa y que causó sensación fue la nueva Superman, que por mi parte me dejó lleno de dicha y le dio a DC un exitazo que no conseguía hace años.  Marvel tuvo 3 estrenos, aunque solo Los 4 Fantásticos logró cierta victoria, si bien no como se esperaba.  Tan solo a las nombradas les hice su respectiva revisión, ya que no me entusiasmé con la nueva del Capitán América (este otro el sucesor de Steve Rogers, Sam Wilson y a quien antes conocimos como Falcon) y aunque sí me encantó Thunderbolts (que definitivamente le debo otra mirada), ya pasó el tren como para escribir al respecto.   En todo caso, fuí muy feliz con las otras dos producciones y espero con ansias posteriores entregas suyas (aunque no perdono que su Míster Fantástico, o apenas se estirara unos cuantos metros y eso que era Pedrito Pascal).
    Un año sin disfrutar algún libro del Tío Steve no es nada y así fue que el que recién pasó, aparte de releerme el cuento El Mono, antes de verme su adaptación, me adentré de una vez por todas en Después y Elevación (que los tenía sin revisar hace años ya).  Fue hermoso mi tiempo con ellos y otra vez comprobé por qué tanto me fascina Stephen King.
    Aprovechando que está The Orville en Disney+ en una calidad magnífica, me repetí sus dos primeras temporadas; cabe mencionar que fue un reencuentro que me dio muchas satisfacciones (y la tele que tengo desde hace rato, ayudó mucho para su disfrute, pues cuando las contemplé en su momento no tenía una 4K, ni eran versiones en tan alta definición).  Todo esto fue para apreciar, de una vez, su tercera temporada, lejos superior a las que le precedieron y que está entre lo mejor del 2025 en materia de series para mí.
    Tras mucho tiempo sin visitar la narrativa de Brandon Sanderson, pese a todo lo que me gusta su obra, mis últimas lecturas literarias estuvieron centradas en él.  Con Aleación de Ley y Sombras de Identidad pasé horas de ensueño placentero, algo que solo un buen libro me provoca.  Gracias, amigos María Elena e Iván por presentármelo, pues dudo que, si no fuera por ustedes, tal vez habría sido otro escritor de esos al que sin vacilaciones he ignorado.
   En resumen, respecto a libros, tan solo me leí 7 el año pasado (obviando la trilogía de Tolkien, que me acabé en vacaciones de verano).  Bueno, de igual manera tuve en mis manos un montón de cómics, aunque ya hace mucho que a ninguno le doy su espacio en el blog.
   Si en 2024 repasé con mucha dicha la serie animada de X-Men, tan valiosa en mi juventud, en 2025 era la hora de repasar X-Men Evolution (vista por primera vez en mi madurez).  Fue muy grata esta segunda mirada, más ahora que sé más sobre tan queridos personajes.  Supongo que es tiempo de reverme Wolverine y los X-Men.
    Ya estoy acabando este repaso del 2025 para El Cubil del Cíclope.  Fíjense que en junio solo logré 2 entradas, así de tenso llegué a estar; en cambio, en octubre subí 7, aprovechando que estaba con licencia médica y tenía tiempo para mí; luego de eso, tras volver al trabajo, ya estaba mejor y pude hacer una cantidad considerable de posts...
    A ver cómo nos va este 2026, al que le tengo mucha fe.  Gracias, otra vez, a quienes le da en espacio en su vida a lo que con esta página. Y un feliz y exitoso Año Nuevo para todos ustedes.

Ema,  una de mis dos "hijastras-michis", sabe de buenos cómics y me acompaña a leer Sandman


miércoles, 31 de diciembre de 2025

Otra entrega, otra oportunidad para gozar


    En 2015 aparece Sombras de Identidad, la quinta novela de la saga de fantasía de Nacidos de la Bruma y la segunda correspondiente al ciclo de Wax & Wayne, todos bajo la mano de Brandon Sanderson.  Como siempre, el prolífico escritor no deja de complacernos, con una historia y unos personajes que nos envuelven desde el principio, convirtiéndonos en verdaderos adictos a su pluma y dejándonos con ganas de más de sus héroes (bueno, aún nos quedan 2 novelas de esta serie, así que tan solo estamos en la mitad y cada volumen es mayor que el anterior)
    El argumento transcurre cerca de un año después de los eventos de Aleación de Ley y la vida de los protagonistas han seguido su curso, tras haber derrotado al villano involucrado en los robos que asolaban a la ciudad; de este modo, sus existencias han cambiado para bien, cada uno según su caso, claro que manteniendo sus servicios para la seguridad de la comunidad.  Es así que ahora tendrán que enfrentar una nueva amenaza, mucho más grande que la anterior, puesto que busca minar por completo el orden de las cosas e implica la presencia de un ser con habilidades mayores que las de los justicieros, a la par que una crisis social está provocando un serio descontento entre la población.
    La novela posee un comienzo magnífico, ambientado en el pasado de Wax, de cuando este se encontraba en los Áridos.  El prólogo nos cuenta de cómo se conocieron el vigilante y su pareja de entonces, la también justiciera Lessie.  Este apartado nos obliga a sentir mayor simpatía hacia la fémina, lamentar su destino y desear que ojalá el autor escribiese relatos exclusivos, acerca de este período de la vida de sus personajes.
    En cierto sentido el libro es mucho más violento que el anterior, así como posee momentos de mayor intensidad dramática, a la par de que incorpora nuevos personajes, muy interesantes, que no solo enriquecen la trama, sino que en todo su conjunto nos entregan un texto superior al que le precedió.  Por otro lado, los diversos conflictos de esta obra, bastante complejos y realistas (ya sean personales, como sociales), hacen de la presente entrega una pieza más madura, que abarca temas como el dolor y las segundas oportunidades.  Todo el conjunto hace de su lectura, una novela que será muy del agrado de quienes nos detenemos en esos detalles de humanidad (por esto mismo, muy emotivo y digno de aplaudir, resulta ser la última escena en que vemos a Wax antes de cerrar dicho tomo).
    Cabe mencionar que el nombre de esta entrega, Sombras de Identidad, es mucho más significativo que el de otros libros de Brandon Sanderson que he leído; puesto que se trata de una metáfora, que va más allá de los roles a los que se ven obligados cumplir muchos de sus personajes, ya sea por presión social o debido a una condición que se han autoimpuesto para regular sus vidas (atentos al verdadero sentido de este libro, el cual solo quedará claro en su potente clímax).
    ¡Se me estaba olvidando! Este libro habla de forma directa de Cosmere, el universo al que pertenecen todas (o la mayoría) las narraciones de Brandon Sanderso.  Un detalle intrigante, puesto que quizás qué sorpresas nos dará en el futuro o tal vez ya haya sido aclarado en otros títulos del escritor.

 
Personajes:
 
Maxillium "Wax" Ladrian: Su matrimonio por conveniencia está a punto de celebrarse, aunque los últimos eventos y el mayor tiempo compartido con su prometida, lo han llevado a mirar con ojos más amables a esta y valorar mejor su compañía (de hecho, se llevan bastante bien y podemos comprobar verdadera confianza entre ambos).
     Tras los eventos del libro anterior, se ha vuelto una especie de oficial del orden autorizado en la polis; aunque sin participar de su jerarquía, ya que es noble y debido a sus propias habilidades extraordinarias, por lo que no le debe rendir cuentas a nadie.  Asimismo, su condición como aristócrata ha mejorado considerablemente, si bien este sigue siendo un aspecto de su vida que no le gusta mucho.
    La presente novela indaga más acerca de su pasado y lo lleva a enterarse de mucha información valiosa, que será de gran impacto (tanto para él... ¡Como para nosotros los lectores!).
 
Wayne: Mi personaje favorito de estas novelas, nos ofrece al menos dos momentos inolvidables al principio de esta; la primera cuando él sólito persigue a un delincuente y la segunda, al presenciar su trámite mensual para redimirse de su mayor error.   Como ya lo vimos en la primera entrega, su apoyo es fundamental para resolver los entuertos.  Me encanta su humor, que le da tremendos diálogos e intervenciones en general.
 
Marasi Colms: La joven que tanto ayudó en el caso anterior, gracias a ello ahora posee un cargo fundamental en la fuerza policial de la ciudad, convirtiéndose en una persona de confianza de su jefe; esto último ha provocado el rechazo de muchos de sus compañeros, quienes le tienen envidia.  En un principio Wax no se comporta muy bien con ella, lo que no fue muy de mi agrado, pero luego ese detalle se corrigió de manera bien interesante.   Por cierto, su inteligencia y capacidades como detective, están entre los mejores puntos de la saga.
 
Paalm/Sangradora: La gran antagonista de la novela, perteneciente a los Kendra, una antigua raza que puede vivir cientos de años e imitar a personas y animales a la perfección.  Tiene motivos de peso, según ella, para provocar tantos infortunios.  De gran peligro para todo el mundo (que dicen por ahí que está loca), demuestra un interés especial por Wax, lo que nos deparará la mayor sorpresa de esta obra.
 
Steris Harms: La futura esposa por conveniencia de Wax, ahora logra simpstizarnos, pues es capaz de tener verdaderos detalles de gentileza (por lo mismo, una lástima que Wayne no la vea con buenos ojos).
 
Armonía: Uno de los dioses más importantes de ese mundo, quien es capaz de comunicarse directamente con Wax.  Pese a su divinidad, su trato es muy espontáneo. En el pasado lo conocimos como Sazed, que me estoy refiriendo a la trilogía original de Nacidos de la Bruma (que nada recuerdo de él), un ser humano que luego ascendió para convertirse en un inmortal.
 
MeLaan: Una kendra muy simpática que, mandada por Armonía, presta su valioso apoyo a Wax y compañía.  Muy amistosa y talentosa, entabla una relación de cuasi amistad con Wayne.
 
TenSoon: Otro kendra, masculino en este caso, al cual también conocimos de la trilogía original.  Wax lo conoce en un viaje muy peligroso que hace; el encuentro entre ambos resulta muy interesante, debido a la forma de cómo este lo aborda.  Su ayuda también se vuelve fundamental para enfrentar a Sangradora.
 
Reddi: Un oficial que trabaja junto a Marasi, quien la desprecia, porque considera que esta es una privilegiada y no merece el puesto que ha ganado, el cual debía ser suyo.  Pese a todo, es muy capaz en lo que hace y un hombre de principios.
 
Aradel: El mandamás de los agentes entre los que trabajan Marasi y Reddi.  Es un hombre mayor y serio. Tan solvente en lo que hace, que le pidieron saliera de su retiro, para liderar la protección de la ciudad, en tiempos de conflicto social.  Confía mucho en Marasi, de quien reconoce sin dudas su valía.  A diferencia de otros en cargos como el suyo, es un plebeyo, pues no tiene sangre aristócrata (lo que evidencia el ambiente jerarquizado de este mundo).
 
Reptar Innate: El gobernador de la ciudad, es un sujeto de difícil trato y a quien deben proteger nuestros héroes, pues es el primero en la lista de Sangradora para provocar su particular revolución.   Se sospecha que es corrupto, pero aun así deben velar por él; no obstante, cualquier duda sobre su persona, ni se compara con la gran revelación hacia el desenlace.

jueves, 20 de noviembre de 2025

Retomando el Cosmere


1. Unas palabritas antes que todo

    La actual literatura de fantasía posee entre sus autores más destacados a Brandon Sanderson, un escritor tan prolífico, que resulta increíble ver cómo año tras año pública más de un libro (y muchos de ellos bastante extensos, que cada volumen de El Archivo de las Tormentas, una de sus tantas sagas, posee más de 1000 páginas). Es así que en 20 años publicando, ya lleva al menos unos 30, los que no solo han ido ganando lectores a lo largo del mundo, sino que también varios premios que evidencian la calidad de su prosa. Los últimos años, además, ha incursionado en la ciencia ficción, por igual con óptimos resultados, aunque por mi parte nada he leído al respecto y tan solo sé que, al menos, una de sus tantas series de novelas pertenece a dicho género.
    Ignoro si son todos sus textos o, al menos, la mayoría de ellos pertenecen a un mismo universo ficticio: El llamado Cosmere. Les estoy hablando de un montón de títulos que, si bien transcurren en diferentes lugares y planetas, comparten elementos en común (que aún ignoro específicamente qué) y que, tal vez, en determinado momento sus historias y/o personajes se cruzarán, como bien sucede con muchos libros de Stephen King (los de La Torre Oscura, por ejemplo). Lo que sí puedo decir de los libros del Cosmere, que he tenido el gusto de leer (los cuatro primeros de Nacidos de la Bruma, Elantris y El Camino de los Reyes), más el primer tomo de la novela gráfica Arenas Blancas, es que sus personajes de algún modo poseen poderes extraordinarios.
     En el caso de la novela que hoy nos reúne, Aleación de Ley, estamos hablando de la cuarta entrega de Nacidos de la Bruma, una serie ambientada en el mundo de Scafrial. En este lugar mucha gente nace con algún tipo de habilidad extraordinaria, la cual solo se manifiesta si ingieren y metabolizan algún metal en concreto (en una pequeña cantidad, claro). Los eventos de este libro, ocurren unos tres siglos después de la trilogía que compone la primera parte de esa serie y corresponden a una obra que se puede leer de manera independiente, respecto a tales textos (si bien al final de esta pieza, en lo que vendría siendo el epílogo, el autor nos regala la genial intervención de un personaje de estos otros títulos).


2. Un western fantasioso

    La novela está ambientada en un mundo que nos recuerda micho al del lejano oeste gringo, puesto que los protagonistas, y también el antagonista, provienen de una zona llamada los Áridos. El anterior es un lugar más o menos fronterizo, al límite de las urbes civilizadas y en el cual impera la ley del más fuerte. Solo los valientes logran hacer valer la justicia allí, usando pistolas para oponerse a los delincuentes, en verdaderos duelos de habilidad en contra de sus rivales. A lo anterior, se le suma el uso de caballos y de trenes para movilizarse, que si bien recién están apareciendo los primaros automóviles y solo ahora se está usando electricidad, el clima de la novela nos recuerda esa época legendaria... ¡Incluso cuando la mayor parte de la trama transcurre en la ciudad de Elendil!
    La historia nos muestra a un ex justiciero de esta especie de Lejano Oeste, en el cual cobró gran fama, defendiendo a los desvalidos y luchando contra los villanos, quien se ve obligado a regresar a la ciudad para recuperar su antigua vida como aristócrata. Justo cuando cree que está casi adaptado, una serie de robos lo hace interesarse en ellos, hasta que asiste a una fiesta que termina estrepitosamente y a partir de entonces su vieja vida lo llama a ser el de antes.
    Desde antes de la pandemia que no me reencontraba con tamaño talento. Pese a que no recordaba mucho de estas novelas, comprobar la inteligente manera de cómo Sanderson hacia pasar el tiempo y demostrarlo a través de los avances tecnológicos, manteniendo los elementos heroicos y épicos, ha sido toda una satisfacción lectora, que me han dejado claro que me he perdido tremendos textos.


3. Grandes protagonistas

* Wax: El personaje principal, con quién comienza todo (pero no termina). Luego de una experiencia bastante desgarradora y con sentimiento de culpa, a regañadientes, vuelve al lugar del que emigró porque no se sentía cómodo. De vuelta en Elendil (¿Su nombre será, acaso, un homenaje a El Señor de los Anillos, que así es cómo también llaman a Aragorn, el famoso héroe de la trilogía), se ve obligado a asumir su papel como pilar y único miembro de una importante familia aristocrática, teniendo que realizar labores de las cuales había escapado. En la urbe ya no es la persona "importante" que era antes y es calificado como un ave raris; pero pronto todo va a cambiar bastante. Su nombre completo es Maxillium y su apellido Ladrian y, antes que se me olvide, se encuentra en la cuarta década de su vida. Uno de sus dos poderes, ya que es un "Nacido Doble", o sea, posee dos habilidades naturales extraordinarias, es la de controlar su peso; de modo que puede hacerse más liviano o más pesado a gusto, lo que le da grandes ventajas.

Wayne: Antiguo compañero de Wax en los Áridos, es mucho más joven que él, puesto que está en los primeros veinte de su vida. De bajo estatura, delgado, pero musculoso, es dado a hablar mucho e inquieto. Wax lo conoció cuando iba en malos pasos y le dio la oportunidad de redimirse, la que aprovechó y se volvió su compañero, sobresaliendo como vigilante. También es un "Nacido Doble", aunque sus poderes en conjunto se ven más sorprendentes que los de su amigo: Pues puede "almacenar salud", lo que significa que puede recuperarse inmediatamente de todo tipo de herida, si pasa ciertos tiempos previos como enfermo (locuras y genialidades de la literatura de Sanderson); además, puede crear burbujas de tiempo, que le permiten a quien está dentro de una ellas aprovechar el tiempo, mientras afuera todo corre más lento. Le gusta usar sombreros y, más encima, es un gran actor, el cual puede imitar con facilidad cualquier acento, lo que al disfrazarse y maquillarse con gran destreza, le permite cumplir el papel de espía encubierto. Es mi segundo personaje favorito del libro.

Marasi: Una muchacha que debe estar cerca de los veinte, algo así como una estudiante universitaria y que estudia una profesión parecida a la criminalística, sabiendo mucho de teoría y la que logra aplicar muy bien a la realidad. Experta tiradora, en apariencia es alguien tímida, aunque más bien corresponde a una mujer decidida y valiente. Se interesa en la carrera de Wax y Wayne, siendo que el destino la hará tener una gran aventura con ambos. Se le describe como una mujer atractiva, menuda y esbelta. Muy inteligente y locuaz, sintiendo atracción por Wax, quien le corresponde, si bien su relación es casi imposible. Ella es lejos mi personaje predilecto del libro.

Steris: Prima de la anterior, es la única heredera de una importante familia, que se ve obligada a comprometerse con alguien como Wax, para conseguir prestigio; a su vez este conseguirá de su enlace el dinero que le falta. Mujer práctica y no muy interesante, hasta que tras el clímax descubramos facetas más simpáticas suyas. Su verdadero nexo con Marasi es un detalle magnífico.

Tillaume: Mayordomo de Wax, quien sirve a su familia desde hace mucho tiempo. Su caballerosidad servicial y trato más cercano con su amo, con el cual acostumbra tener charlas edificantes, recuerda mucho a Alfred Pennyworth y su familiaridad con Bruce Wayne/Batman. Tiene un gran secreto.

Miles: El gran villano de esta historia, es quien lidera a los ladrones a los que persiguen los héroes. Conoce a Wax y a Wayne desde su época en los Áridos, pues como ellos fue uno de los encargados de velar por la
ley y habiendo cobrado fama como uno de los mejores, así como de los más implacables. En determinado momento decidió delinquir, claro que ello debido a un propósito muy determinado, puesto que no le interesan los beneficios económicos. También es un nacido doble, uno con una fuerza descomunal y con una capacidad mayor de sanar, algo que prácticamente lo ha vuelto inmortal. De apariencia imponente, carece de todo humor y de sentimentalismos por el prójimo, siendo un hombre orgulloso y con aires mesiánicos.

Ranette:
Una experta creadora de pistolas, quien emigró de los Áridos a Elendil; conoce desde esa época a Wax y Wayne, quienes acuden a ella por armas especiales para enfrentarse a los ladrones. Cascarrabias, Wayne siente interés amoroso por ella.

Señor Elegante:
Quien está detrás del apoyo a Miles y de los hombres que trabajan con este. Es un hombre "mayor" bien conservado, el cual hace de vocero de otros como él, de seguro gente acomodada y corrupta, siendo el nexo con el ex guardián. En todo caso, la relación entre la mente intelectual y el ejecutor es tensa, pues no hay verdadera confianza. Hacia el final del libro nos dará una tremenda sorpresa. 

lunes, 21 de octubre de 2019

Revisemos juntos la primera temporada de "The Orville". SEGUNDA PARTE.


7- Majority Rule (La Regla de la Mayoría): Un grupo de la Orville, desciende hasta un planeta con una sociedad muy parecida a la de los humanos de principios del siglo XXI, para rescatar a un par de antropólogos de la Unión que se “perdieron” en dicho lugar.  Allí el guapo, pero infantil, morenazo de John LaMarr en uno de sus arrebatos comete un acto público que le provoca problemas tanto a él como a su gente; así que además de rescatar a sus especialistas, nuestros héroes ahora deben velar por la vida del irresponsable oficial.  
    La trama permite abordar varios temas de interés, propios de esa faceta de la ciencia ficción que va más allá de la pura evasión sana y a través de la creación de mundos maravillosos, para llevarnos a la reflexión: Por un lado, nos encontramos con la adicción a las redes sociales (preocupación solo de los últimos tiempos, que antes no existía dicha problemática) y sus consecuencias dentro de la mentalidad de las personas, como en lo que concierne a la opinión pública y la manipulación de las masas.  El nivel al que llega el endiosamiento por estas conductas, que incluso puede caer dentro de lo absurdo y lo kafkiano, no está tan lejos de la vida real; por otro lado, la manera de cómo vemos acá están abordados los vicios de la tecnología recuerda, en parte, a una serie tan crítica del género como lo es Black Mirror.
    Cabe mencionar, pese al tono más maduro de este capítulo, el buen humor con el que se matiza todo y donde el deslenguado LaMarr tiene un papel destacado, en este su primer episodio de la temporada con un destacado protagonismo.  
     Por cierto, los alienígenas que aquí aparecen salvo que viven en otro planeta, se ven igual que seres humanos, siendo esto un recurso habitual en las producciones audiovisuales de antaño y que la Serie Original de Star Trek ocupó para abaratar costos (y tiempo) en maquillaje, lo que también se vio (aunque menos) en sus spin-offs…Así que un programa como The Orville, que busca homenajear la creación de Gene Rodenberry, no podía dejar de hacerlo (al menos en esta ocasión).
    A todo esto, en la mencionada Star Trek abundaron los capítulos en los cuales personajes de alguna de sus series eran enjuiciados por un crimen que no cometieron y que debía ser defendido por sus compañeros; pues a través de esta historia The Orville se suma a esta tradición, a menos que se considere el tercer episodio como el primero en apegarse a este tipo de trama.

Hasta de reo se ve guapo este tipo.

8- Into the Fold (En el Pliegue): La doctora Finn realiza un viaje junto a sus dos hijos pequeños y la acompaña el androide Isaac.  Un problema con la lanzadera hace que el grupo caiga a un planeta en un sector desconocido, de modo que deben hacer lo posible por volver a la civilización que conocen o al menos contactar a su gente para que los rescate.  Todo se complica cuando varios humanoides que parecen estar enfermos los atacan y la doctora desaparece, así que le toca a la inteligencia artificial cuidar a los hijos de su compañera, a ver si también puede salvarla.
     El acercamiento de Isaac como nunca a la dinámica de las interrelaciones humanas y en especial en una familia donde hay un par de menores de edad, ayuda a que este dé el mayor de sus pasos hasta el momento hacia su verdadera compenetración con los orgánicos; es así que luego el lazo que llega a entablar con estos tres será fundamental para el resto de su existencia y, nada menos, que para el resto de la galaxia.  Con posterioridad cada vez que se aborde esta conexión, tendremos algunos de los mejores momentos de las dos primeras temporadas (lo único que hay de la serie hasta ahora).
    Sin desear querer acercarse a la humanidad como el querido Data de Star Trek: The Next Generation o los robots de Isaac Asimov (quizás el escritor que comenzó con esta tendencia de humanizar dichas máquinas y que cabe recordar que el personaje se ría así en honor a este autor, si bien en un capítulo se dice que este escogió el nombre en atención a Isaac Newton), la interacción con los humanos que lo hace cambiar poco a poco, representa lo que pasa con cualquiera de nosotros cuando gracias a la sociabilización vamos convirtiéndonos en una mejor persona. De igual modo, la relación de un sujeto racional como el mismo Kaylon (la raza cibernética del oficial científico de la Orville) con niños por completo emocionales, no deja de enternecernos tal como ya había sido abordado este aspecto en varias series de Star Trek.
     Si Brent Spinner, Data en TNG, nos sorprendió por su capacidad para darle emocionalidad al androide que interpretaba y sin ser muy expresivo por medio de su rostro y otros gestos físicos, Mark Jackson, quien hace de Isaac, con solo unos cuantos pocos movimientos de su cuerpo (que más encima su personaje no tiene rostro) logra conmovernos bastante con ello...y en la segunda temporada nos sorprende aún mucho más con lo que se avecina para su personaje (a estas alturas, mi favorito después de Bortus).
     En este capítulo estuvo de invitado Brian Thompson, actor habitual en Star Trek y sus franquicias; asimismo, se trata del segundo capítulo dirigido por el connotado guionista de ciencia ficción Brannon Braga, luego del emotivo tercer capítulo, el cual escribió junto a Andre Bormanis, ambos nombres recurrentes en los shows trekkers y amigos de Seth MacFarlane que se le unieron desde el principio a este proyecto suyo tan “ñoño”.


En familia.
9- Cupid's Dagger (Las Dagas de Cupido): Llegamos a, tal vez, el episodio más divertido de toda la temporada.  Un tratado de paz se lleva a cabo entre dos pueblos enemigos y le toca a los de la Orville ser los anfitriones de los diplomáticos.  Mientras sucede esto, llega el mismo oficial científico que provocó en parte la ruptura matrimonial entre Ed y Kelly, el alienígena azul al que vimos solo un par de segundos en el piloto; ahora ya sabemos de quién está detrás del estupendo maquillaje, el guapo y otrora estrella de tantas películas hollywoodenses Rob Lowe.  Las cosas se complican, porque “Papá Pitufo” (tal como le llamó en su momento el despechado Mercer) se encuentra en estado de celo y sus feromonas están afectando a buena parte de quienes se encuentran a bordo, entre la tripulación y visitantes; las reacciones más cómicas resultan ser las del mismísimo capitán y las de la buena doctora y del ingeniero gelatinoso Yaphit, que cabe recordar este último desde antes que tenía intereses amorosos hacia Finn…Y si antes alguien fantaseó con la idea de Seth MacFarlane en “plan gay”, pues he aquí la concretización de sus sueños.    

¡Imposible resistirte a esa sonrisa!

10- Firestorm (Tormenta de Fuego): La encantadora Jefa de Seguridad con aspecto de elfa se ve envuelta en medio de una pesadillesca situación, en la cual cada una de las personas que están a su cuidado comienza a morir de forma atroz y ella misma se siente incompetente como para cumplir con su labor; solo superando sus temores conseguirá salir a salvo del caos en que se encuentra. 
    De entre todos los horrores que aquí vemos, nos sorprendimos con el homenaje nada menos que a It de Stephen King y a su famoso payaso monstruoso Pennywise.  Cabe mencionar que esta historia no solo permite desarrollar mejor a su protagonista, sino que también aborda de manera muy inteligente los temas de cómo los miedos pueden volvernos unos inútiles y cómo solo por medio del autocontrol, como a través de la confianza en nosotros mismos, es posible salir victoriosos.


11- New Dimensions (Nuevas Dimensiones): La comandante Kelly descubre que el irresponsable teniente John Lamarr es mucho más de lo que aparenta, puesto que detrás de su personalidad hedonista se encuentra una de las personas más inteligentes de la nave (si es que no la con mayor C.I., entre humanos y alienígenas); es así que lo anima a convertirse en el nuevo Jefe de Ingeniería, cuando el que tenían decide renunciar.
    Otra manera ingeniosa para tratar el amor propio, que tal como lo vemos con este personaje gratas sorpresas nos pueden dar quienes nos rodean y no hay que dejarse llevar por los prejuicios; de igual manera valioso resulta ser que confíen en uno para dar rienda suelta a lo mejor de uno mismo.


11- Mad Idolatry (Loca Idolatría): El tema de la influencia positiva o negativa que una cultura más “avanzada” puede tener en otra es algo recurrente no solo en Star Trek (que recordemos The Orville es su clara heredera), sino que en la ciencia ficción en general; más encima, considerando que este subgénero lo que hace es extrapolar la realidad, en el mundo tal como lo conocemos esto ha sucedido muchas veces ¿No? con consecuencias de todo tipo. Pues no podía faltar un episodio de este tipo en el show que ahora revisamos y más para cerrar con broche de oro lo que ha sido una estupenda primera temporada.
    La comandante Kelly baja con algunos de sus subordinados a un planeta y sin querer realiza una “pequeña” acción que cambiará para siempre la vida en dicho lugar; lo anterior lo comprueba debido a que un fenómeno astronómico hace en dicho lugar el tiempo corra mucho más rápido (algo que ya vimos con anterioridad en un bello episodio de Star Trek: Voyager).  Así que no les queda otra que encauzar, dentro de lo posible, el efecto dominó de la participación de Kelly.
    El nombre del episodio y lo que sucede en él nos demuestra cómo muchas veces la historia real se desvirtúa, de modo que las creencias religiosas, políticas y sociales se basan en buena parte de los casos en estas distorsiones de la verdad; de modo que detrás de los enredos que aquí vemos y que son abordados con su dosis de humor, una vez más estamos frente a una arista en la serie que desea llevarnos a la reflexión: ¿Nuestros ídolos en verdad merecen la devoción que le damos? ¿Qué tan válidos son los fundamentos en los que basamos los dogmas que seguimos? 
    Cabe mencionar que con un capítulo como este, personajes tales como la bella comandante quedan consignados como muy bien articulados protagonistas, a la par que sus intérpretes nos demuestran su capacidad para desenvolverse tan bien entre la comedia y el drama.

Uno de los momentos más hermosos de este episodio (ya terminando este).

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