Un mundo mucho más ancho y ajeno

1. Qué se nos vino
En el
transcurso de 2016 apareció publicado por primera vez Brazales de Duelo,
la séptima entrega de la famosa saga de fantasía Nacidos de la Bruma
de Brandon Sanderson y, asimismo, la tercera entrega de la segunda etapa de
esta, dedicada a la dupla de Wax y Wayne (y compañía).
Han pasado
cerca de seis meses desde los trágicos eventos de Sombras de Identidad y el
buen agente y aristócrata Waxillium Ladrian ha vuelto a demostrar su capacidad
de resiliencia, luego de un periodo tan breve tras una tragedia y un duelo
impactantes... Y es que, gracias a las divinidades, sigue acompañado por el
cuarteto de aliados que ya le conocimos.
Es así que su vida sigue dentro de la "normalidad", hasta que
le hacen una muy complicada petición: descubrir qué se está cocinando más allá
de los confines conocidos y es que todo apunta a una rebelión, que llegará a
estremecer la a ciudad y sus alrededores.
Pero también hay algo más que agregar: Una misión tanto o más importante
que la anterior, consistente en hallar una reliquia que se un poder como nunca
antes se hubiese manejado.
Lo anterior
implicará un viaje por otras zonas del planeta, Scadrial, que nos dejará claro
dos cosas: Primero, que Elendel es solo una ciudad o reino entre otros de dicho
lugar; la urbe central o más poderosa de todas, entre otras polis que viven
bajo su sombra y que ello no les es muy de su agrado (no como víctimas de una
dictadura, aunque sí desfavorecidos en cuanto a los beneficios que la otra
posee). Y, segundo, hay otras culturas y
civilizaciones más allá de lo que saben ellos mismos y de lo que nos habían
mostrado en todos estos libros.
Considerando
lo anterior, dentro de las gratas sorpresas que nos otorga esta entrega,
tenemos la revelación de que más allá de los límites geográficos, que se habían
mostrado hasta el momento dentro de la saga, hay un mundo mucho más complejo
que el visto hasta ahora: Uno en el cual existen otras naciones, con sus
propias costumbres, idiomas y hasta con una tecnología superior a la que
manejan en Elendel y sitios aledaños... Es así que, a partir de este momento,
considerando un detalle tan importante como este, que la narración tomará ribetes
más épicos que nunca y se vuelve la promesa de un próximo episodio que, de
seguro, superará a sus predecesores.
Esta entrega
posee mucho más humor, con situaciones muy jocosas e incluso unos cuantos
momentos de picardía sexual; sumado a la conversión de un personaje secundario,
en un miembro de la comunidad LGTB (algo que no esperaríamos de un autor mormón
como Sanderson - bueno, mucho antes había tenido personajes como estos Orson
Scott Card, aunque luego hizo comentarios prejuiciosos, que le provocaron el
rechazo de mucha gente - y, en el último caso, todo con mucha dignidad).
Como ya
sucedió con Sombras de Identidad, el escritor nos regala con un
prólogo dedicado a la juventud de Wax, aunque esta vez retrocedió más el reloj,
situando la narración en la preadolescencia de nuestro héroe. Bastante se llega a disfrutar de este
preámbulo y dan ganas de que fuese más extenso, así como que escribiera más
acerca de dicho periodo (destacando la abuela de ambos "hermanitos",
personaje que llamó poderosamente la atención desde su debut en la entrega
anterior y que ojalá vuelva con mayor participación para cerrar este ciclo).
También agregó nuevas páginas de periódicos de ficción, los que ayudan a darle
forma a este mundo, con textos de ingeniosa publicidad, noticias y narraciones
anexas.
2. Quiénes intervienen
A ver qué
sucede con nuestros héroes, villanos y demases en estas páginas.
Wax: El pasado
reciente, pese a todo y como es de suponer, ha dejado huellas en su alma. Asimismo, su posición en la sociedad, tanto
en su rol como noble, tal como en su papel de justiciero, lo han convertido en
alguien más valioso que nunca. No
obstante, ha sido la presencia de su prometida, quien hace rato ya no es solo
una mera conveniencia social en su vida, la mayor dicha de su actual existencia
(y, por lo mismo, seremos testigos de emotivas demostraciones de ello).
Wayne: El
ingenioso muchacho se vuelve con cada entrega más querido para mí, lejos mi
favorito (y siempre me lo imagino muy guapo y atractivo). Es así que en esta novela consiguió hasta
hacerme llorar, algo que pocas veces me ha pasado con una lectura. Cada vez que interviene, es todo un gozo
(que de seguro más de alguien piensa como yo) y, asimismo, su relación con
Marassi bien nos puede llegar a creer que "algo" podría haber entre
ambos. Tampoco puedo dejar en el
tintero su humor de grueso calibre, con comentarios pícaros que a más de
alguien pueden incomodar y que lo convierten en el sujeto más extrovertido de
los que le he conocido al escritor.
Marassi: La
muchacha, que bien posee su buena dosis de inseguridad, ha demostrado su valía
en más de una ocasión y con creces. Su
autonomía para tomar decisiones rápido, ante tantos momentos difíciles y de
gran importancia, la llevan a alcanzar mayores cuotas de heroísmo y hasta a
tener uno de los momentos más impactantes de esta novela.
Asimismo,
por fin la tendremos en una situación favorable (algo que muchas veces deseamos
para quienes apreciamos y que no siempre es posible), puesto que tras tanto
hacer el bien para otros, es justo que la vida le devuelva el favor ¿No?
Esta agente
es un ejemplo tremendo de lo estupendas que le salen los personajes femeninos a
Sanderson: Creíbles, de personalidad férrea y sin perder sus rasgos más
sensibles. Me resulta difícil no
encariñarme con ella, también, y a estas alturas bien puedo decir que es mi
tercera favorita dentro de la saga.
Steris: De todos los protagonistas de esta segunda
etapa de Nacidos de la Bruma, la novia de Wax resulta ser quien
más ha evolucionado como sujeto; de ser una persona mojigata y fome, a volverse
alguien por quien fácilmente podemos sentir aprecio y admiración. Y es que esta mujer, nos ejemplifica cómo las
presencias de las personas adecuadas en nuestras vidas pueden cambiarnos para
mejor y desprejuiciarnos.
Como su media
hermana, también cuenta con su cuota de temores personales, aunque en su caso
llega a minusvalorarse más de la cuenta; sin embargo, es alguien con muchas
dotes y su aporte a la vida de quienes la rodean es grande, en verdad (incluso
sus manías son beneficiosas, y no solo para ella, que más de una vez sacará de
aprietos a los suyos).
También la
paso muy bien casa vez que sale a "escena", tanto con sus acciones,
como con sus diálogos.
Supongo que
ya se habrán dado cuenta, de que es mi segundo personaje favorito de estas
novelas.
MeLaan: La dicharachera y gran guerrera
"inmortal" ha sido una grata sorpresa para el lector, desde su
llegada en el tomo anterior. En esta
segunda ocasión, bien se podría decir que su aporte a la trama es mayor,
dándonos exquisitos detalles acerca de la naturaleza extraordinaria de su
especie. Su condición no-binaria resulta
muy interesante, más si se considera - otra vez - el supuesto tradicionalismo
heteropatriarcal de la iglesia a la que pertenece el escritor. Atentos a cierto pasaje suyo, junto a mi
querido artista del engaño.
Ranette: La experta
armera aparece solo una vez en este volumen y lo hace solo para humanizarla
más, así como para concedernos ese pasaje tan emotivo del que ya les
mencioné. Ojalá vuelva con más
participación en el volumen que nos estaría quedando.
Elegante (Edwarn): Un villano magnífico, de una maldad tremenda, que destaca por su
espíritu maquiavélico, su elocuencia y motivos para ser así. Creo que este título es en el que más
"aportes" posee hasta el momento y vaya que también se disfrutan.
Cabe
mencionar que, si bien todos los protagonistas del libro son bastante
inteligentes, la capacidad Intelectual de este sobresale por cómo las utiliza,
puesto que se regodea en ello y manipula a la gente para sacar provecho en
todo. Su crueldad es atroz.
En la vida
real Donald Sutherland habría sido un estupendo Elegante, ya que el me recuerda
mucho al presidente Snow de Los Juegos del Hambre por tantos
elementos en común entre sí.
Telsin: Desde Aleación de Ley que
estuvimos "escuchando" hablar de ella, puesto que se trata de la
hermana mayor de Wax, quien supuestamente estaba muerta y luego nos enteramos
que seguía viva, aunque cautiva.
Al comienzo
de la presente novela por fin nos encontramos con ella, aunque en su versión
adolescente y, aun así, en unas pocas páginas logra interesarnos. Luego, no solo para sorpresa de su pariente,
la tendremos, por fin, de vuelta y su personalidad dura nos dejará pasmados.
Voluntariosa y sin miedo a actuar con violencia, se vuelve un tremendo aporte a
la historia.
Allik: Otro nuevo
personaje para la serie, es un joven reo que vive una espantosa experiencia a
manos de Elegante y los suyos, siendo rescatado por nuestros héroes. Perteneciente a una de las culturas
extranjeras, de las cuales hasta hace poco no sabían de su existencia, destaca
por ser el primero en dar señales de extrañas costumbres y de una tecnología
superior a la manejada en Elendel. Su
cercanía a Marassi es un detalle, que agrega un nuevo subarco argumental de
interés a estas obras.
Jordis: La líder
del anterior, es una mujer madura y de voluntad férrea, prejuiciosa, aunque no
inflexible. Aparece solo en la última
parte de esta entrega; no obstante, su apoyo será de vital relevancia para
ganar la batalla de esta guerra y que se encuentra aún en ciernes.
Armonía: El dios al
que "sirve" Wax solo sale una vez y cuando lo hace es
impactante. Destacable es mencionar que
cuando se lo "encuentra" el justiciero, tenía hacia él cierto
rechazo, luego de los eventos de Sombras de Identidad. Esto último ocurre en pleno clímax del libro
y en medio de un pasaje que emula algunos de los momentos más sublimes de la
narrativa de fantasía, tal como sucede con el último tomo de Harry Potter
(dentro de lo que puedo recordar). Una
muy significativa conversación y un momento en la cronología de Wax que no
podremos olvidar.
Brandon Sanderson
LGTB
Literatura
Nacidos de la Bruma
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