viernes, 22 de mayo de 2026

Un mundo mucho más ancho y ajeno


1. Qué se nos vino
 
    En el transcurso de 2016 apareció publicado por primera vez Brazales de Duelo, la séptima entrega de la famosa saga de fantasía Nacidos de la Bruma de Brandon Sanderson y, asimismo, la tercera entrega de la segunda etapa de esta, dedicada a la dupla de Wax y Wayne (y compañía).
    Han pasado cerca de seis meses desde los trágicos eventos de Sombras de Identidad y el buen agente y aristócrata Waxillium Ladrian ha vuelto a demostrar su capacidad de resiliencia, luego de un periodo tan breve tras una tragedia y un duelo impactantes... Y es que, gracias a las divinidades, sigue acompañado por el cuarteto de aliados que ya le conocimos.   Es así que su vida sigue dentro de la "normalidad", hasta que le hacen una muy complicada petición: descubrir qué se está cocinando más allá de los confines conocidos y es que todo apunta a una rebelión, que llegará a estremecer la a ciudad y sus alrededores.  Pero también hay algo más que agregar: Una misión tanto o más importante que la anterior, consistente en hallar una reliquia que se un poder como nunca antes se hubiese manejado.
   Lo anterior implicará un viaje por otras zonas del planeta, Scadrial, que nos dejará claro dos cosas: Primero, que Elendel es solo una ciudad o reino entre otros de dicho lugar; la urbe central o más poderosa de todas, entre otras polis que viven bajo su sombra y que ello no les es muy de su agrado (no como víctimas de una dictadura, aunque sí desfavorecidos en cuanto a los beneficios que la otra posee).  Y, segundo, hay otras culturas y civilizaciones más allá de lo que saben ellos mismos y de lo que nos habían mostrado en todos estos libros.
   Considerando lo anterior, dentro de las gratas sorpresas que nos otorga esta entrega, tenemos la revelación de que más allá de los límites geográficos, que se habían mostrado hasta el momento dentro de la saga, hay un mundo mucho más complejo que el visto hasta ahora: Uno en el cual existen otras naciones, con sus propias costumbres, idiomas y hasta con una tecnología superior a la que manejan en Elendel y sitios aledaños... Es así que, a partir de este momento, considerando un detalle tan importante como este, que la narración tomará ribetes más épicos que nunca y se vuelve la promesa de un próximo episodio que, de seguro, superará a sus predecesores.
    Esta entrega posee mucho más humor, con situaciones muy jocosas e incluso unos cuantos momentos de picardía sexual; sumado a la conversión de un personaje secundario, en un miembro de la comunidad LGTB (algo que no esperaríamos de un autor mormón como Sanderson - bueno, mucho antes había tenido personajes como estos Orson Scott Card, aunque luego hizo comentarios prejuiciosos, que le provocaron el rechazo de mucha gente - y, en el último caso, todo con mucha dignidad).
    Como ya sucedió con Sombras de Identidad, el escritor nos regala con un prólogo dedicado a la juventud de Wax, aunque esta vez retrocedió más el reloj, situando la narración en la preadolescencia de nuestro héroe.  Bastante se llega a disfrutar de este preámbulo y dan ganas de que fuese más extenso, así como que escribiera más acerca de dicho periodo (destacando la abuela de ambos "hermanitos", personaje que llamó poderosamente la atención desde su debut en la entrega anterior y que ojalá vuelva con mayor participación para cerrar este ciclo). También agregó nuevas páginas de periódicos de ficción, los que ayudan a darle forma a este mundo, con textos de ingeniosa publicidad, noticias y narraciones anexas.
 

2. Quiénes intervienen
 
    A ver qué sucede con nuestros héroes, villanos y demases en estas páginas.
 
Wax: El pasado reciente, pese a todo y como es de suponer, ha dejado huellas en su alma.  Asimismo, su posición en la sociedad, tanto en su rol como noble, tal como en su papel de justiciero, lo han convertido en alguien más valioso que nunca.  No obstante, ha sido la presencia de su prometida, quien hace rato ya no es solo una mera conveniencia social en su vida, la mayor dicha de su actual existencia (y, por lo mismo, seremos testigos de emotivas demostraciones de ello).
 
Wayne: El ingenioso muchacho se vuelve con cada entrega más querido para mí, lejos mi favorito (y siempre me lo imagino muy guapo y atractivo).  Es así que en esta novela consiguió hasta hacerme llorar, algo que pocas veces me ha pasado con una lectura.   Cada vez que interviene, es todo un gozo (que de seguro más de alguien piensa como yo) y, asimismo, su relación con Marassi bien nos puede llegar a creer que "algo" podría haber entre ambos.   Tampoco puedo dejar en el tintero su humor de grueso calibre, con comentarios pícaros que a más de alguien pueden incomodar y que lo convierten en el sujeto más extrovertido de los que le he conocido al escritor.
 
Marassi: La muchacha, que bien posee su buena dosis de inseguridad, ha demostrado su valía en más de una ocasión y con creces.  Su autonomía para tomar decisiones rápido, ante tantos momentos difíciles y de gran importancia, la llevan a alcanzar mayores cuotas de heroísmo y hasta a tener uno de los momentos más impactantes de esta novela.
    Asimismo, por fin la tendremos en una situación favorable (algo que muchas veces deseamos para quienes apreciamos y que no siempre es posible), puesto que tras tanto hacer el bien para otros, es justo que la vida le devuelva el favor ¿No?
   Esta agente es un ejemplo tremendo de lo estupendas que le salen los personajes femeninos a Sanderson: Creíbles, de personalidad férrea y sin perder sus rasgos más sensibles.  Me resulta difícil no encariñarme con ella, también, y a estas alturas bien puedo decir que es mi tercera favorita dentro de la saga.
 
Steris:  De todos los protagonistas de esta segunda etapa de Nacidos de la Bruma, la novia de Wax resulta ser quien más ha evolucionado como sujeto; de ser una persona mojigata y fome, a volverse alguien por quien fácilmente podemos sentir aprecio y admiración.  Y es que esta mujer, nos ejemplifica cómo las presencias de las personas adecuadas en nuestras vidas pueden cambiarnos para mejor y desprejuiciarnos.
   Como su media hermana, también cuenta con su cuota de temores personales, aunque en su caso llega a minusvalorarse más de la cuenta; sin embargo, es alguien con muchas dotes y su aporte a la vida de quienes la rodean es grande, en verdad (incluso sus manías son beneficiosas, y no solo para ella, que más de una vez sacará de aprietos a los suyos).
    También la paso muy bien casa vez que sale a "escena", tanto con sus acciones, como con sus diálogos.
    Supongo que ya se habrán dado cuenta, de que es mi segundo personaje favorito de estas novelas.


 
MeLaan:  La dicharachera y gran guerrera "inmortal" ha sido una grata sorpresa para el lector, desde su llegada en el tomo anterior.  En esta segunda ocasión, bien se podría decir que su aporte a la trama es mayor, dándonos exquisitos detalles acerca de la naturaleza extraordinaria de su especie.  Su condición no-binaria resulta muy interesante, más si se considera - otra vez - el supuesto tradicionalismo heteropatriarcal de la iglesia a la que pertenece el escritor.  Atentos a cierto pasaje suyo, junto a mi querido artista del engaño.
 
Ranette: La experta armera aparece solo una vez en este volumen y lo hace solo para humanizarla más, así como para concedernos ese pasaje tan emotivo del que ya les mencioné.  Ojalá vuelva con más participación en el volumen que nos estaría quedando.
 
Elegante (Edwarn): Un villano magnífico, de una maldad tremenda, que destaca por su espíritu maquiavélico, su elocuencia y motivos para ser así.  Creo que este título es en el que más "aportes" posee hasta el momento y vaya que también se disfrutan.
   Cabe mencionar que, si bien todos los protagonistas del libro son bastante inteligentes, la capacidad Intelectual de este sobresale por cómo las utiliza, puesto que se regodea en ello y manipula a la gente para sacar provecho en todo.   Su crueldad es atroz.
   En la vida real Donald Sutherland habría sido un estupendo Elegante, ya que el me recuerda mucho al presidente Snow de Los Juegos del Hambre por tantos elementos en común entre sí.
 
Telsin:  Desde Aleación de Ley que estuvimos "escuchando" hablar de ella, puesto que se trata de la hermana mayor de Wax, quien supuestamente estaba muerta y luego nos enteramos que seguía viva, aunque cautiva.
   Al comienzo de la presente novela por fin nos encontramos con ella, aunque en su versión adolescente y, aun así, en unas pocas páginas logra interesarnos.  Luego, no solo para sorpresa de su pariente, la tendremos, por fin, de vuelta y su personalidad dura nos dejará pasmados. Voluntariosa y sin miedo a actuar con violencia, se vuelve un tremendo aporte a la historia.
 
Allik: Otro nuevo personaje para la serie, es un joven reo que vive una espantosa experiencia a manos de Elegante y los suyos, siendo rescatado por nuestros héroes.  Perteneciente a una de las culturas extranjeras, de las cuales hasta hace poco no sabían de su existencia, destaca por ser el primero en dar señales de extrañas costumbres y de una tecnología superior a la manejada en Elendel.  Su cercanía a Marassi es un detalle, que agrega un nuevo subarco argumental de interés a estas obras.
 
Jordis: La líder del anterior, es una mujer madura y de voluntad férrea, prejuiciosa, aunque no inflexible.  Aparece solo en la última parte de esta entrega; no obstante, su apoyo será de vital relevancia para ganar la batalla de esta guerra y que se encuentra aún en ciernes.
 
Armonía: El dios al que "sirve" Wax solo sale una vez y cuando lo hace es impactante.  Destacable es mencionar que cuando se lo "encuentra" el justiciero, tenía hacia él cierto rechazo, luego de los eventos de Sombras de Identidad.  Esto último ocurre en pleno clímax del libro y en medio de un pasaje que emula algunos de los momentos más sublimes de la narrativa de fantasía, tal como sucede con el último tomo de Harry Potter (dentro de lo que puedo recordar).  Una muy significativa conversación y un momento en la cronología de Wax que no podremos olvidar.

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