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sábado, 1 de febrero de 2025

Terroríficamente dulce


 
     Cuando ni siquiera habíamos acabado el primer mes de este 2025 en curso, estábamos llorando la pérdida de otro grande de las artes, David Lynch; mucho tengo que decir de este, valiosos recuerdos al respecto, pero antes debo saldar otras deudas del año pasado y ya es hora de que les hable de Tony Tood, uno de mis "morenazos" más queridos.
   Fue el 6 de noviembre del año pasado cuando este nos dejó y "apenas" tenía 69, edad que en alguien como él (siempre tan imponente) nos parece muy pronto para partir.
    A este actor le debo mucho: sustos y lágrimas, siempre relacionándolo con dos ideas muy importantes para mí: Terror y Viaje a las Estrellas, como ya les contaré.  Y es que tuvo una carrera bastante elogiable, en cine y televisión, en este último caso en muchos títulos que me son bastante significativos (no solo de la franquicia mencionada, sino de otros que también están entre mis favoritos).  Tan camaleónico era, que no solo de villano hizo, con o sin mucho maquillaje, que igual los sujetos aterradores, como los más compasivos le salían estupendos y más con esa voz profunda que poseía.
    Solo hablaré de los títulos que puedo recordar o sobre los que más me marcaron, así que démosle no más.  Te adoro, Tony, y muchos ñoños como yo te damos las gracias y te vamos a extrañar, pues siempre ha sido un gozo tenerte en pantalla, porque hacías creíble lo increíble y eras conmovedor hasta para mostrarnos la oscuridad más perversa. Así que ahora es el momento de recordarte...
    Conocí a Tony Tood gracias a los VHS que uno arrendaba de joven, de seguro en el videoclub de mi barrio (donde incluso trabajé un mes).  Sabía del remake de La Noche de los Muertos Vivientes, el cual no pude ver en el cine.  Cuando por fin me pude dar en el gusto, quedé gratamente impactado por sus numerosas virtudes; dentro de estas, se encontraba un joven actor afroamericano, al que encontré hermoso y muy talentoso, el personaje más heroico de la historia.  El final del protagonista fue impactante, que George Romero mejoró con creces su guión original para esta nueva versión, a cargo de su amigo Tom Savini.  Vez que veo esta cinta, me alegro de que me haya permitido conocer a uno de mis ídolos.


                                        En La Noche de los Muertos Vivientes

    Gracias a mi amada revista Fangoria (en cuyo honor le puse su nombre al blog... Por una de sus secciones), supe que se venía la adaptación de Lo Prohibido, uno de los cuentos más famosos de Clive Barker, autor al que le tenía ganas desde que vi Puerta al Infierno.  En esa época todavía era escolar, por lo tanto seguía siendo un adolescente (como muchos, comencé de pequeño a ver cine como loco, en especial de terror y otros subgéneros).  No había leído la historia, pero me interesaba mucho.  Candyman se llamaba la película y los reportajes de la revista especializada eran geniales.  Acá llegó con meses de atraso, en 1993 (su estreno fue en octubre de 1992) y un día después de clases, en la tarde, me la fuí a ver solito.  Fue en la Sala el Ángel, una de las tantas que ya no existen, consumidas por las cadenas internacionales que se apoderaron del rubro.  Ese día me enamoré de una película, la cual no solo me impactó por sus escenas atroces, sino por la belleza de sus imágenes.  Mucho de lo anterior se lo debemos a Tony Tood, quien hizo del asesino sobrenatural que le daba su nombre a la cinta; una entidad con un origen inolvidable y que no se trataba de una criatura del mal, sino que de algo tan complejo, que bien merece su propio análisis (así que mejor véanla por su propia cuenta, si todavía la tienen pendiente, que no me gusta hacer spoilers).
    Siguiendo con Candyman, el año pasado se la mostré a mi sobrinito Amílcar (de 15 años), poco después de la muerte de Tony Tood.  Quedó gratamente impresionado y la escena en la que aparece por primera vez, a plena luz del día, llamando a su coprotagonista con esa voz tan potente que tenía, le hizo darse cuenta de que estaba frente a una obra maestra; asimismo, entendió el porqué de mi devoción hacia esa pieza y a su actor.
    Tood hizo dos secuelas más del personaje, sin embargo, nunca las he visto. Creo que la tercera es malita, al propio artista no le satisfizo.


                                             Su memorable debut en Candyman

    Luego lo recuerdo en un papel pequeño, aunque magnífico en Destino Final.  Les estoy hablando de una ingeniosa película de horror sobrenatural, sobre un grupo de jóvenes y su guapa profesora que deben escapar de, imagínense, que de la muerte (no de forma corpórea, aunque sí como una verdadera fuerza superior).  La idea, llevada a cabo de forma muy efectiva por sus realizadores (la dupla de Glen Morgan y James Wong, responsables de muchos de los mejores episodios de Los Expedientes-X y Millenium), dio paso a una seguidilla de secuelas... ¿Y qué hacía nuestro morenazo en esta pieza? Pues era nada menos que un encargado de la morgue, quien le daba un sabio discurso a uno de los protagonistas" acerca de la naturaleza de la mortalidad humana; esa sola intervención suya, merecía bien sus aplausos.
    Entre los grandes realizadores con los que trabajó Tony, se encuentra nada menos que la leyenda viviente de John Carpenter; esto fue para uno de los telefilmes de Maestros del Horror, en su segunda temporada.  Les estoy hablando de Pro-Vida, una joyita en la que interpretó a un demonio, que tiene la "ocurrencia" de aparecerse en medio de una clínica abortiva.  Su aspecto luciferino, acá resultó doblemente efectivo, sumado a su capacidad tan creíble para interpretar a una criatura de este tipo; y en verdad se ve peligroso con todo ese maquillaje.
    Si hablamos de telefilmes para los espectadores ñoños, no puedo dejar de mencionar su rol como capitán en la cuarta película de Babilonia 5 (una de mis series favoritas), titulada Llamado a las Armas.  La anterior sirvió como antecedente a su spin-off Cruzada, o sea, una serie derivada de la otra mencionada.  Por lo general no lo veíamos haciendo de héroe, así que esta ocasión bien nos dio ese placer, aunque no está entre sus labores más recordadas.
    Mucho más notable en el campo de la televisión friki, viene a ser su desempeño en Insomne, un tremendo episodio de la segunda temporada de Los Expedientes-X.  En esta pieza hizo de un veterano de la Guerra de Vietnam, el cual participó de un experimento secreto de su gobierno, que le trajo como consecuencias la incapacidad para dormir, aunque también le concedió el poder para dominar los sueños y las pesadillas de la gente.  Así como sucede con Candyman, lo volvimos a apreciar en un rol complejo, como un individuo que no es un absoluto villano y cometiendo actos espantosos como una manera de castigo (casi) divino, a quienes jugaron con las vidas de otros.
    Luego tenemos su paso por Viaje a las Estrellas.  Tres shows de la franquicia tuvieron el placer de contar con su histrionismo.  El primero de ellos fue en La Nueva Generación, durante la tercera temporada y en el episodio Los Pecados del Padre.  En este hizo del hermano biológico de Worf, uno de los protagonistas más famosos de la saga, un klingon como él y lo hizo tan bien, que luego salió dos veces más, ahora en la historia de dos partes Redención, de la sexta temporada.  Con posterioridad en Abismo Espacial Nueve, se repitió este papel y dándole esta vez una humanidad tal, en su última aparición como Kurn, que Hijos de Mogh resultó ser uno de los momentos más conmovedores de tremendo show. Al año siguiente, en Voyager y en el episodio Presa de su cuarta temporada, Tony hizo de un Hirogen, esta vez con un maquillaje que lo hacía por completo irreconocible; pese a ello, hacer de este alienígena no le impidió demostramos su talento y dándole al "marciano" de turno, la verosimilitud suficiente como para emocionarnos.
    Mención aparte merece la primera aparición de Tony en Abismo Espacial Nueve, esto en uno de sus mejores capítulos.  Es así que, en El Visitante, de la quinta temporada, Tony encarnó a un Jake Sisko, el hijo del capitán Benjamín Sisko, adulto y quien pretende recuperar a su padre, tras décadas de que este desapareció. Por mi parte, tal personaje siempre me pareció el menos notable de todo el programa (mi show trekker predilecto); no obstante, tuvo que llegar el maestro para hacérmelo más entrañable, pues desde su primera escena como un Jake anciano, me produjo un sinfín de emociones.  En verdad contemplar a Tony en este capítulo, viene a ser una experiencia inolvidable... Y no les diré más, que es algo que deben conocerlo por su cuenta, si bien les confieso que dos veces me he vuelto a ver esa sola escena, desde que falleció Tony, y que ambas ocasiones me salió una lagrimita.
    Ahora les toca a ustedes vivir la experiencia, de gozar de esta estrella, que solo se fue para brillar más fuerte en la pantalla y en el firmamento.


                                        La preciosa introducción de El Visitante

domingo, 19 de mayo de 2024

Eso es todo... Por ahora


1. El argumento.
 
  La tercera parte de la saga de "fantasía oscura" (por llamarla de una forma) de Abarat, del escritor Clive Barker, corresponde a Medianoche Absoluta.  El libro data de 2011, o sea, apareció en las estanterías 5 años después de la anterior entrega (una larga espera para sus seguidores, puesto que el segundo libro, Días de Magia, Noches de Guerra es de 2004). Un poco más extenso que su predecesor, tal como este otro supera con creces al texto anterior y es que su autor ha logrado armar demasiado bien todo.  La fascinación que provoca este libro solo es posible al contar con personajes tan potentes (entre viejos conocidos y los nuevos que acá llegan, para gozo nuestro) y poniendo de ante mano fabulosos escenarios, para luego desarrollar varios acontecimientos impactantes y muchos de ellos ocurriendo de forma paralela.  Ingredientes bien manejados, que nos dan como resultado una obra de proporciones épicas, en la cual la lucha del bien contra el mal nos muestra que las cosas no son tan sencillas, sino que el mundo está lleno de matices y que debemos saber descubrir; por ende, no todo es lo que parece y podemos llegar a sorprendernos, cuando hasta el alma más oscura puede poseer algo de luz o creemos exista siempre el bien en la belleza.
    Luego del impactante clímax del tomo previo, transcurrido nada menos que en el llamado Más Allá (es decir, nuestro propio mundo), su ya querida heroína adolescente debe convencer, primero, a un obtuso consejo de las islas de Abarat de que el conflicto bélico se avecina (momento en el cual nos reencontramos con uno de los secundarios, que desde su primera aparición consiguió nuestra atención); luego tener que oponerse a la verdadera mente maestra, detrás del desastre que se avecina y quien viene a ser una villana increíble y a mi humilde parecer una de las mejores que he conocido (al nivel de la Bruja Blanca de Las Crónicas de Narnia o tal vez mejor), lo que implicará enfrentarse a nuevos peligros que nos quitarán el aliento.  Pero todo esto es mucho más complicado, puesto que aparece otra mano siniestra entre medio, un personaje impensable y el cual se volverá una de las grandes sorpresas del libro.
     Barker comienza este título haciéndonos una poderosa promesa: Candy se cruzará en determinado momento con un nuevo e interesante secundario, alguien que ayudará a aclarar varios misterios que hace rato nos estaban intrigando.  Luego la historia mejora mucho más, cuando se le otorga importancia a otro personaje, de quien hasta el libro anterior solo sabíamos unas cuantas cosas.
   Por otro lado, el ominoso nombre de este libro se entiende cuando por fin se lleva a cabo el plan de Mother Mootley, el cual se explicó en el volumen anterior.  Su realización no solo es impactante, sino que entre medio ocurren tantos hechos dignos de recordarlos, que no tenemos momentos para aburrirnos.  A lo anterior, se suma el uso de un arma de proporciones apocalípticas, otro detalle que hace de la lectura del libro un enorme placer.


2. Viejos conocidos.
 
    Aparte de la malvada anciana (¡Su odio y sed de poder son realmente atroces!), tenemos acá a un par más de "viejas caras", que tendrán un desarrollo muy intenso dentro de la novela: Por un lado, nada menos que el desagradable padre de Candy, quien de ser un don nadie pasa a ser alguien con un poder impresionante; deben descubrir por su cuenta cómo esto es posible y paladear cada palabra que compone su inesperada intervención dentro de la trama. Este hombre es un sujeto odioso, por donde se le mire, de seguro porque el mal que encarna al ser tan realista (ignorante, prejuicioso, machista, borracho y violento), provoca lejos más rechazo que cualquiera de los villanos de Abarat y a los que se ha enfrentado Candy; por lo mismo, cuando este consigue de forma inesperada acceso a un poder superior, este hecho resulta muy interesante ¿Qué pasa cuando un sujeto común y corriente, además de detestable, tiene a su disposición algo tan grande como lo que aquí atestiguaremos?
    Y, luego, tenemos a Cristopher Carroña.  Casi desde un principio sabíamos de qué se trataba de un sujeto complejo, alguien que algún momento había tratado de amar y el cual, tras negársele dicha bendición, opta por la oscuridad; sin embargo, pese a todo su rabia y desprecio contra el mundo, podíamos hallar en él un pequeño rastro de su humanidad perdida.  La última vez que lo vimos, nos despedimos de su persona en una escena muy dramática, quedando en misterio qué había pasado con él realmente.  Ahora que regresa a la historia (y siendo él tenía que hacerlo en grande), casi llegamos a olvidar sus actos más nocivos y es que de este Carroña renacido, nos podríamos esperar cualquier cosa, entre nuevas aberraciones y noblezas.  A ver qué pasará con él a futuro (si es que Clive Barker llega a terminar su supuesta pentalogía).  Cabe mencionar que su relación con Candy en este libro será otra de las grandes sorpresas que nos depara Medianoche Absoluta, pues desde el primer libro de Abarat, cada intervención de Cristopher Carroña es algo para disfrutar y esta vez, más que nunca, resulta satisfactorio comprobar qué está haciendo.
   De Rojo Pixler nada sabíamos de manera "directa", desde el primer libro de la saga.  Su condición sobre si era otro villano o no, con sus propios intereses opuestos a los de Mother Mootley y Carroña, no estaba clara; aunque bien nos pareció alguien antipático tras su debut... Pues ahora vuelve a aparecer y esta vez nos da momentos lejos más sobresalientes, que cuando lo conocimos: En primer lugar, nos enteramos que no solo es un narcisista y avaricioso, sino que es capaz de demostrar afecto y preocupación por otros; asimismo, es coprotagonista de uno de los momentos más "bakerianos" de la saga, que les estoy hablando de monstruosidades y asquerosidades como bien sabe detallar el autor.  A ver qué pasará con este sujeto, luego de la gran confrontación que tiene poco antes de volver a desaparecer.

 
3. Temas.
 
    Desde que conocimos a Candy, sabíamos de su complicada relación familiar: Un padre cesante, alcoholizado y malhumorado, sin olvidar su condición de maltratador; una madre sometida y dos hermanos menores con los que no logra conectar.  Todo lo anterior, sumado a lo aburrido que le resulta vivir en Chickentown, donde más encima no posee amigos, la tiene al borde de la depresión.  Pero su caso es moco de pavo, si lo comparamos con Carroña, quien vive sometido a una despiadada abuela, la cual nunca le dio amor e incluso llegó a coserle los labios como castigo; a lo anterior se le suma que el resto de sus parientes cercanos (padres y numerosos hermanos), murieron en un incendio cuando él era apenas un bebé.  La verdad es que los libros de Abarat están llenos de ejemplos de familias disfuncionales o al menos puedo nombrar otras dos más: Al buen Malingo (el mejor amigo de Candy) lo vendieron sus propios progenitores como esclavo cuando era pequeño y en Medianoche Absoluta conoceremos a un grupo familiar compuesto de solo tres personas (madre "soltera" y dos hijos) muy especial.  De tal modo, la presencia de familias como estas nos permite introducir el tema de la resiliencia, por lo menos en los tres primeros ejemplos mencionados; siendo que la propia Candy y Malingo logran superar su soledad, gracias a que descubren que en otros, no consanguíneos, es posible hallar la felicidad que les faltó... Claro que después Candy se reconcilia con su madre y los John, en cambio, liderados por Fechorías, nos dan un buen ejemplo de hermandad consanguínea.
    Sin olvidar que el personaje principal es una chica de solo 16 años (cuya vida fue "normal" hasta su primer encuentro con Fechorías y sus hermanos y quien ni siquiera lleva un año en Abarat), la novela posee más de un personaje femenino de gran fuerza de voluntad y poderosa de verdad.  No olvidemos que la saga comienza con tres mujeres, tres hechiceras (entre ellas la buen Diamanda), quienes serán las responsables del destino de Candy con su acto.  Y es que esta serie de libros nos muestra al género femenino como a toda una fuerza de la naturaleza, algo merecedor de respeto y de temer, lo último considerando la enorme capacidad de las mujeres para la destrucción.  Si Candy nos enseña cómo solo siendo menor de edad, alguien de su género puede cambiar tanto la vida de otras personas, gracias a su amor y compasión, personajes como Mother Mootley, sus "hermanas" tejedoras y otras, nos enseñan que la maldad en una mujer es aterradora.


4. Nuevos personajes.
 
Boa:  Supimos de ella en el tomo anterior, presentándonosla como toda una princesa de cuentos de hadas (hermosa, dulce, enamorada y sometida a una gran maldad); pero es por medio de esta tercera parte, que nos enteramos de su verdadera naturaleza y vaya que Clive Barker nos echó un balde agua fría.  Ligada, quiérase o no, a Candy, bien podría decirse que su intromisión en la historia es algo se quedará entre nuestros recuerdos más intensos como lectores (me mordí los dedos para no hacerles spoilers sobre ella).
 
Maratien: Una muchachita aprendiz (o algo así) de Mother Mootley y quien admira bastante a esta, por lo que llegamos a deducir de su conducta con la anciana.  Bien sabemos que la vieja bruja trata de "hermanas" a las "tejedoras", que la acompañan y sirven en su atroz proyecto, por quienes siente incluso respeto y aprecio; sin embargo, las anteriores no son sus pares, puesto que siempre Mother Mootley se ve por encima del resto... Pero con esta chica sucede algo distinto, relación a través de la cual podemos reconocer el primer indicio de afecto de su parte, por alguien que ha sido capaz de acriminarse con su propia familia y sin sentimiento de culpa.  Y es que la vieja bruja la trata de "niña", como educándola y de cierta manera cariñosa.  Pese al modelo que ha decidido seguir la joven, no se aprecia maldad en ella y, por lo mismo, cuando acaban las lecciones de la discípula, resulta de lo más impactante.
 
Laguna Moon:  Una poderosa bruja que vive junto a sus dos hijos, apartada del resto de la gente.  Se dice de ella que está loca y se cuentan cosas espantosas, sin embargo, ello no es obstáculo para que Candy y Malingo acudan hasta ella para ver si los puede ayudar.  Obesa y muy elocuente, como muchos otros, siente rápida simpatía por la protagonista.  Todo el apartado en el que aparece es demasiado intenso (la verdad es que este libro y los anteriores, están tan llenos de maravillas, que atrapan al lector con facilidad y uno no quiere soltarlos) y al menos yo ya lo echo de menos.  Asimismo, la figura de sus hijos resulta una de las mejores ideas del autor: A ambos los tuvo sin intervención masculina, por sí sola, fruto de su magia; uno es fruto de todo lo bueno que hay en ella, aunque es contrahecho y lo rechaza, bien hay mucha nobleza en él; el otro, su orgullo, es la encarnación de sus aspectos negativos y es hermoso, pero malicioso.
 
Voorzangler: Lo conocimos en el primer volumen, si bien esta vez su rol es más destacado. Se trata de la mano derecha de Rojo Pixler, de su inventor más prodigioso.  Usa una especie de monóculo, que le da apariencia de cíclope.  Curioso y algo torpe en la comunicación social (¿Será un personaje TEA?), es muy leal a su señor.
 
Gazza: Un joven marinero que se encuentra con Candy y sus amigos, no en las mejores circunstancias (de hecho, la primera impresión que tenemos suya es la alguien violento).  Apenas se cruza con la protagonista, nace el amor a primera vista, si bien este romance me parece lo único forzado de toda la saga, por ser demasiado rápido el flechazo.
 
Zephario Carroña: El primer personaje en salir apenas abrimos el libro.  Un anciano ciego y humilde, con la capacidad de la adivinación.  Uno de los tantos grandes personajes que nos regala su autor... ¡Y no se diga más!
 
5. ¿Qué nos depara el futuro?
 
   Más de una década ha pasado desde que se publicó Medianoche Absoluta y su autor a la fecha ya cuenta con 71 años (como si fuera ayer, cuando en mi adolescencia, en los noventa, lo veía como a un escritor guapo y joven).  Clive Barker desde entonces ha tenido problemas de salud y la verdad es que, si se le compara con algunos colegas suyos" como Stephen King o Brandon Sanderson, tampoco es muy prolífico que digamos.  Según sus declaraciones serán dos libros más, aunque todavía los estamos esperando y mientras tanto, roguemos a Dios que le dé vida y ganas suficiente para que los acabe y podamos disfrutarlos pronto (y, de paso, para que sean traducidos).  Así como vamos, Barker está igual que George R.R. Martin, quien todavía nos tiene esperando los dos últimos tomos de Canción de Hielo y Fuego; aunque al menos, mientras tanto, este último sacó en torno a esta saga unas cuantas precuelas, a manera de cuentos, novelas cortas y libro... ¡Debería seguir su ejemplo Clive Barker!

El archipiélago de Abarat.

viernes, 19 de abril de 2024

Es un placer leer (te).


1. Vamos, vamos, que se puede.
 
    Tras la finalización de Abarat, la primera entrega de fantasía, supuestamente juvenil, de Clive Barker, el lector queda con unas ganas tremendas de leer la continuación. Es así que el escritor complació a sus seguidores en 2004, publicando su secuela y titulándola de un modo muy sugerente: Días de Magia, Noches de Guerra. De ese modo, bien podemos saber cómo sigue el viaje de su protagonista, Candy Quackenbush, a través del maravilloso archipiélago que le da nombre a la saga; continuación que lejos no solo complacerá a su público, sino que superará todas las expectativas que podamos llegar a tener al respecto.
    La admirable chica sigue en compañía de su nuevo amigo Malingo, hasta que la intervención de uno de los tantos enemigos que ha hecho también (sin proponérselo, claro), los separa; a partir de entonces, cada uno de ellos tendrá que seguir a solas (aunque no "en solitario", si se entiende) hasta que sus caminos se vuelvan a cruzar.
    Por otro lado, el también bueno de Fechorías junto a sus inseparables hermanos, (quienes solo aparecen luego de cerca de doscientas páginas, sin saber de ellos) realizan su propio periplo, en busca del único hombre que podría ayudar a mejorar el equilibro de poderes.
    Y, por otro lado, tenemos a Carroña, supuestamente el principal villano de esta serie (estemos atentos a su desalmada pariente), se dedica a seguir armando un pavoroso plan para que llegue la noche eterna a Abarat.
     Todos estos destinos deben unirse de una vez por todas, porque héroes y villanos poseen un papel significativo en el futuro de la isla. Algo grandioso, plagado de sorpresas y horrores, se está cociendo y nada menos que el llamado Más Allá, por igual tomará una inesperada participación.
 
2. Apreciaciones personales.
 
    Esta segunda parte no solo es algo más extensa que la anterior (sobre las 400 páginas), sino que, como ya dije más arriba, es considerablemente superior a su predecesora.
   Los personajes que ya conocimos logran crecer bastante, al punto de que se van volviendo individuos más complejos y admirables (en muchos casos) o retorcidos; los últimos, al punto de que, pese a todo, nos regodeamos con sus villanías tan "bakerianas", que no deben faltar en las obras de nuestro escritor.  Hay felicidad absoluta, para quienes esperaban volver a saber más de ellos, adentrándose a través de estos seres de ficción, que encarnan con gran humanidad lo mejor y peor de nuestra propia naturaleza.
    Por otro lado, los nuevos participantes que se han agregado nos siguen mostrando lo vasto que es ese mundo (y el nuestro), tan colorido y al punto de que en la práctica pareciera que nadie hay igual a otra persona, ni siquiera parecida (espiritual y físicamente hablando).  A algunos se les dedica más tiempo en estas páginas, que se pasan volando, con mucho divertimento y emociones varias, que todo depende del rol que cumplirán en la guerra que se avecina.
    Conoceremos otros paisajes de Abarat, los que son un precioso ejemplo de la mente prodigiosa que hay detrás de estos libros.  Al respecto, mucho hay de la añeja tradición de los diarios de viaje, de los colonizadores de la Antigüedad y de la época dorada de la exploración, con reminiscencias a las maravillas contadas por gente como Marco Polo, Cristóbal Colón y demases.  Y es que no solo para Candy el mundo se despliega, como todo un abanico de extraordinaria belleza, plagado de una naturaleza exuberante y de gentes tan diversas, como costumbres, todo de lo más inesperado.  Por lo tanto, cada nuevo destino, cada nueva ruta que se describe en esta obra, resulta ser un deleite para nuestros sentidos (incluso los lugares más espantosos).  Así que sabremos de lugares impresionantes, algunos bellos como una isla donde nace y muere una flora exótica, distinta cada cierto tiempo; otros espantosos, donde habitan monstruos de pesadilla (al aire libre o encerrados dentro de una pirámide) y otro donde la fiesta es eterna, a costa de las pobres rarezas que exhiben como espectáculo en sus dependencias.  Hemos apreciado innumerables sitios así, en la literatura de muchos otros escritores, pero no hay cómo Clive Barker para darles su propio carácter (si no bien recuerden su particular infierno de El Corazón Condenado, que algunos solo reconocerán bajo el nombre de Hellraiser, la película que escribió y dirigió el propio Barker sobre su novelette).


    Hay mucho que gozar en esta novela, llena de verdadera belleza (incluso cuando las monstruosidades están más cerca de lo que quisiéramos): Se nos relatan dos historias de amor preciosas, el heroísmo de distintos personajes es sobrecogedor (por eso sus muertes nos duelen como si fuese algo real) y las confrontaciones con el mal, en sus distintas manifestaciones, están descritas con tanta fuerza, que su efecto dramático y gráfico se nos engancha en la cabeza, como si estuviéramos viendo la mejor de las películas de este tipo.
   Se supone que esta serie de libros está destinada a un público juvenil o "adulto joven", como leí por ahí; no obstante, en Días de Magia, Noches de Guerra la mano de su autor está más evidenciada, que la primera vez que llegamos a Abarat: Esta vez los esperpentos, tan propios de su narrativa, sí que abundan y son pavorosos, no aptos para una mente demasiado sensible.  Puede ser que la violencia esté algo dosificada, pero de que la hay, la hay y solo se trata de la elección adecuada de palabras, por parte del autor, para no convertir las numerosas masacres y batallas en algo tan explícito (y las muertes abundan acá, que ocurren frente a 'los ojos" de los lectores, quienes quedamos impactados con las pérdidas en ambos bandos y cada muerte ocurre de forma intensa).
    Teniendo en cuenta lo anterior, me niego a la idea de que sean los de Disney quienes adapten estas obras; que lejos prefiero unas buenas miniseries, ojalá hechas por Netflix, Amazon o Max.  Clive Barker y Abarat se merecen sus buenas adaptaciones hoy en día y hasta donde leí la poderosa (y monopólica) empresa, quería tener los derechos de la saga; algo impensable, a menos que queramos suavizar esta tremenda historia.
    Por último, quiero destacar dos valiosos detalles que ocurren en las páginas de tan poderosa secuela:
 
Primero: Candy y Carroña por fin se conocerán, encontrándose en más de una ocasión. El primer encuentro es digno de antología, permite tanto encumbrar más aún a la joven heroína, como darnos una descripción más detallada de la monstruosidad del segundo; además, comprobaremos, con mayor fuerza, cuán complejo resulta el retorcido corazón de este hombre, alguien que en efecto es capaz de sentir otras pasiones, además de la ira y el odio.
 
Segundo: Si bien tuvimos atisbos, acerca de la verdad sobre la llegada de Candy a Abarat, ahora se nos revelarán por completo su identidad y las razones de por qué es tan especial.
 
3. Más personajes con los que encantarse.
 
Diamanda:  La conocimos en el tomo anterior, aunque esta vez su participación es mayor y al punto de que ahora es inequívoco su papel de heroína.  Una hermosa anciana, posee una magia muy llamativa, que le permite volar y realizar proezas.  Tiene mucha labia y resulta rescatable tener a un personaje tan potente como ella, mujer, más encima, de la tercera edad y que sea valiente, inteligente y con su sabiduría.
 
Munkee:  Una ser "típico" del archipiélago, con aspecto simiesco y antropomorfo.  Aparece solo una vez, si bien espero volvamos a verlo en siguientes entregas.  Fue bufón en la corte de un queridísimo rey, aunque posee al menos otra interesante habilidad, que le será de ayuda a Candy cuando se encuentren.
 
Finnegan Hobb: El héroe perdido al que Fechorías y sus hermanos salieron a buscar, junto a los tripulantes de un barco.  Un hombre de tremenda nobleza y gallardo, guapo, que fue parte de una de las historias de amor trágico, que se recuerdan con dolor en Abarat.  Su destino logra juntarse con el de la muchachita del Mas Allá, porque fuerzas poderosas lo requieren.
 
Melissa: La madre de Candy apareció poco en el libro anterior, pero esta vez su labor será mayor.  Justo cuando creíamos que era una mujer demasiado pasiva, sometida a un marido borracho y cruel, descubrimos que mucho de lo que admiramos de su hija viene de ella.


 
Bill Quackenbush: Esposo de la anterior y padre de Candy, otro secundario del primer tomo que podrá ser más desarrollado en este; ahora comprobamos cuán detestable es, incluyendo su misoginia (lo peor para mí).  Pese a todos sus defectos, Melissa aún lo ama y eso conecta a estos dos con Cristopher Carroña, para ejemplificar de nuevo los matices que hay en los sentimientos de las personas.
 
Henry Murkitt:  También supimos de él en el inicio de la serie.  Un hombre que se suicidó, producto de la pena por perder a la mujer que amaba.  De Chickentown, también, se ha vuelto un fantasma inofensivo que tendrá una nueva oportunidad para ser feliz.
 
Mather Mootley:  Sobre la abuela de Carroña, su única pariente viva, se habló en el primer libro, aunque recién hizo su debut de forma directa en esta continuación. Es una mujer que solo pretende el poder, muy poderosa, incapaz de tener algún tipo de nobleza; manipula a su nieto a su gusto, a quien para nada ama y el cual la odia más que a nadie.  Ella, junto a su séquito de brujas, es la responsable de los llamados cosidos, monstruos hechos con género (trapos mejor dicho), barro y otros materiales de desecho, con los que pretende conseguir el control de Abarat.  Es lejos el personaje más malvado de todo el libro (y, seguro, de la saga).
 
El Hombre Entrecruzado:  Lo conocimos en un impactante momento de la entrega anterior, aunque acá interviene al menos en tres acontecimientos.  Su apodo lo debe a los tatuajes que lleva en la cara.  Trabaja, como muchos de los villanos, para Carroña, siendo enviado a capturar a Candy.  Es un gran rastreador y un tipo detestable, como el resto de los villanos que conocemos en estas páginas.
 
Leeman Vol: El más monstruoso de los servidores del Señor de la Medianoche, es un humanoide con tres bocas y la capacidad de comunicarse con los insectos, las únicas criaturas a las que considera sus iguales. En su cuerpo viven a gusto parásitos y todo tipo de bichos asquerosos, a los que adora y protege como si fuesen sus hijos.
 
Letheo:  Un chico más o menos de la edad de Candy (esta cuenta con 16 años), quien trabaja obligatoriamente para Carroña ¿Por qué razón? Pues resulta que el muchacho posee "una maldición en la sangre", que lo hace volverse alguien bestial; el proceso cuando ocurre lo anterior es doloroso y solo Carroña posee el antídoto que logra revertirlo, aunque se lo da en pequeñas dosis y con ello consigue que el muchacho le obedezca, además de humillarlo.  Pese a todo, el joven no es malvado, por eso cuando es enviado detrás de su presa, las cosas no resultan como su amo lo esperaba.

viernes, 22 de marzo de 2024

Cambiando Oscuridad por Luz

                                                    
 
1. Primero que todo
 
   Clive Barker ha estado en mi vida casi todo mi tiempo en este mundo, desde mi preadolescencia a finales de los ochenta, cuando vi la reproducción de un dibujo en un fanzine (revista de aficionados, cuyas tiradas eran en aquellos tiempos por medio de fotocopias o mimeógrafos, o sea, el antecedente del primero a través de unas copias usando una especie de gelatina) de una de las imágenes más chocantes del filme Hellraiser (1987) y que el mismo dirigió, usando de base su propia novelette The Hellbound Heart; era la escena en la que el tío Frank está encadenado a los ganchos de los cenobitas (los guardianes de una especie de plano infernal), que por fin lo han atrapado tras escapar de su prisión.  Solo en los noventa, ya cuando estaba en tercero medio, me pude ver la famosa saga sobre Pinhead y compañía, aunque comencé con la segunda peli, porque esa fue la primera que llegó acá en VHS.
    De inmediato quedé encantado con el escritor de Liverpool y en 1993 tuve el gusto de leerlo por primera vez, gracias a su cuento La Eminencia de la Catástrofe, una rara historia que formaba parte de la prestigiosa antología Prime Evil y que los españoles dividieron en dos tomos con los nombres de Pesadilla y Escalofríos. Solo una vez me adentré en ese texto, del cual solo recuerdo tenía de protagonista a una mujer, que creo no lo supe apreciar, pues era muy joven e inmaduro intelectualmente para ello; creo ya es hora de reencontrarme con esas historias, que compré dichas ediciones en años distintos y conservo con orgullo dentro de mi colección.
   Gracias a las novelas El Gran Espectáculo Secreto y Cabal pude disfrutar en su totalidad al Clive Barker escritor, todavía en mi juventud; no obstante, fueron sus cuentos que forman parte de Los Libros Sangrientos los que bombardearon mi imaginación y ello se lo debo a mi amigo Miguel Acevedo, quien meses después de conocernos me prestó Sangre (que los españoles de la editorial Martínez Roca, tuvieron la "inteligente" idea de cambiarle el nombre a los libros y más encima separar los tomos originales en Sangre 1- que este primero en realidad corresponde al tomo V de la serie- y 2 y a los otros mantenerles sus nombres originales); y bien recuerdo cuánto aluciné con Lo Prohibido (que amaba la peli Candyman, basada en este relato, desde mi último año de escolar) y especialmente con La política del Cuerpo, que la noche tras leerlo tuve problemas para quedarme dormido.
    Con el paso de los años pude comprarme y disfrutar todo lo que logré obtener de Clive Barker, así como verme las otras pelis que hizo, amando sus otras producciones que son Razas de la Noche y El Señor de las Ilusiones.  Dentro de los pocos filmes basados en su obra, El Tren de la Carne de Medianoche es una joya y lo mismo la secuela "oficial" de Candyman.


2. El otro Barker.
 
    Todo lo anterior para decirles que, desde aquellos tiempos pretéritos de mi juventud más temprana, el autor que ahora nos reúne ha estado ligado a un horror sofisticado, muy sangriento y lleno de criaturas de pesadilla, que me fascina.  A lo anterior, hay que sumársele el importante detalle de la cuota sexual, que abunda en sus escritos e imágenes dantescas, así que por mucho que haya comenzado a leerlo de chico, es evidente que su obra es para gente con criterio formado (¡Esa fascinación y morbo por aquello que nos está vedado! Y es que muchos amantes del género, como yo, comenzamos de pequeños a disfrutar de estas fantasías retorcidas).  Ese es el Clive Barker que uno conoce desde hace años, como a un viaje amigo al que se le ubican todos sus rasgos distintivos de personalidad, incluyendo sus mañas y al que se le quiere justamente por ser así.  Con la anterior imagen de nuestro escritor, me quedé hasta Demonio de Libro, que fue el último texto suyo que gocé y ahora he descubierto (por fin) otra faceta suya, que me tiene por completo embelesado.
    Mucho antes que comenzara la "fiebre" por sumarse a la narrativa infantil y juvenil, que ha llevado a varios escritores actuales y bestsellers a escribir obras de este tipo (hasta Ursula K. Le Guin se sumó a ello e incluso Brandon Sanderson), Barker concibió El Ladrón de Días, la cual llegó a estos lares con ilustraciones suyas (que en Latinoamérica conseguir algo así es bien difícil).  No tengo idea de qué se trata, pero es una novela que me ha pesado harto, como uno de mis pecados de omisión, pues la tuve en mis manos varias veces y hasta en tapa dura; estaba barata y nunca la compré y hoy en día es inencontrable...
    ¡Así que el autor de Imagica, sabía ya cómo adentrarse en la escritura para menores de edad, aunque sin dejar de lado su lado fantástico y macabro, cuando en comenzó con su saga de Abarat! Comenzada esta en 2002, se supone que será una pentalogía, de la cual hasta el momento hay tres libros ya, milagrosamente todos ellos traducidos al español gracias a Oz (y es que Barker, en la actualidad, es un artista ignorado en la lengua de Cervantes, como bien pasa con Robert McCammon, este último mucho mejor que el anterior).  Pero ya es hora de ir de lleno a esta novela, que me ha fascinado por completo.

 
3. Trama y virtudes.
 
   La protagonista es una chica de unos quince años, inteligente e imaginativa, pero sin amigos; aunque lo peor es que su vida familiar no es la mejor, ya que su padre es un borracho, lo que hace la convivencia en casa difícil.  A lo mencionado, se suma lo poco agradable que le resultan el colegio y el pueblito o pequeña ciudad en la que habita; pese a todo, Candy Quackenbush es una chica alegre e imaginativa, por sobre todo auténtica y locuaz.  Su tenacidad la llevará a escapar de este mundo, para adentrarse en los vericuetos del maravilloso archipiélago de Abarat, compuesto por veinticinco islas, cada una muy distinta a la otra, que una por una representan las distintas horas del día y la noche, más una hora extra, que corresponde a un lugar fuera del tiempo normal (por lo tanto algunas de ellas permanecen en la luz todo el tiempo y otras en la noche).
    Una investigación escolar la lleva hasta Abarat, donde no solo conocerá personajes de lo más estrafalarios (típicos de la imaginación barkeriana, debido a sus especiales anatomías), sino que se verá convertida en la atención de todo el mundo, una vez que se descubra de dónde viene y se enteren de que Candy es alguien clave para el futuro de ese lugar fantástico.
    Entre medio, villanos muy llamativos se cruzarán en su nueva existencia, destacándose el mismísimo Señor de la Medianoche, con el cual no se cruza todavía en esta entrega, aunque ya bien sabemos que sus destinos están unidos.  Pero en contraste con estos desalmados sujetos, también hará amigos y ellos bien resultan ser sujetos extraordinarios, al punto que el primero de ellos luego se volverá coprotagonista de la historia, teniendo capítulos dedicados a su persona.
    La literatura que nos cuenta de niños de nuestro mundo, trasplantados a un lugar mágico, al que llegan en circunstancias muy singulares y donde tienen un impacto tremendo para ese lugar, tiene antecedentes en obras del calibre de Alicia en el País de las Maravillas y su secuela Alicia a través del Espejo, ambos de Lewis Carrol; a los anteriores, se les suman Las Crónicas de Narnia de C. S. Lewis, todos ellos textos pilares de la narrativa en general y que bien podrían ser los que inspiraron a Clive Barker para hacer su propia versión de estos clásicos.  En dichos lugares, los protagonistas se encuentran con personajes de lo más variopinto, criaturas increíbles que no hayamos en nuestra realidad y allí se vuelven fuerzas del orden, que mejoran el estatus quo de lugar que han visitado; también deben enfrentar al mal y/o los representantes del Caos, a quienes hay que derrotar no solo porque es necesario para salvaguardar la integridad de sus anfitriones (que antes de su llegada sufrían producto del desequilibrio de las cosas y del abuso de sus ahora rivales), sino porque ese es el destino que deben cumplir (no llegaron por azar allí, sino que hay una especie de predestinación o una fuerza mayor que los ha llevada hasta allá por razones de peso).
    Todo lo anterior sucede en Abarat, algo que queda claro desde las dilucidoras primeras páginas.  Lo interesante, en este caso concreto, es que si bien el libro (y posteriormente trilogía o más bien saga) pretende homenajear los títulos mencionados o al menos está inspirado en ellos, no se trata de una "domesticación total" del feroz escritor de horrores sadomasoquistas de El Juego de las Maldiciones... No tendremos acá sexo, tampoco escenas gore, aunque sí habrá violencia mucho más evidente que en los textos clásicos, tanto verbal como física; de hecho, antes que Candy llegue al onírico archipiélago, conoce de primera mano la maldad real, primero en su casa bajo la figura de un padre alcoholizado y luego en su colegio, no solo debido al bullying de sus condiscípulos, sino por culpa de una histérica profesora (esta última escena resulta ser bastante dura y me pregunto cómo la acogería un lector menor de edad).  Por otro lado, hay criaturas en verdad monstruosas en la novela y la maldad que hay en ellas no deja de sobrecogernos.  Así que hay razones de sobra para gozar este título, que no deja de ser un fiel vástago de su padre.
    La tierra (y las aguas) de Abarat forman parte de un sitio fascinante.  Su geografía y arquitectura merecen estar entre los grandes ejemplos de la mejor imaginaría de este tipo de literatura, lo mismo su flora y fauna, por no dejar de mencionar sus habitantes.  Abarat es un ejemplo de diversidad, tal como la encontramos en este plano de existencia que llamamos nuestra realidad; solo que, desde fuera, como lectores, se nos hace más evidente este abanico de formas, colores y personalidades.  Sus gentes aceptan esta heterogeneidad con una naturalidad tal, que nos dan un ejemplo con ello (me pregunto hasta qué punto esto lo hizo el escritor de forma consciente, gay declarado desde hace rato, mucho antes de la actual vida pública de las minorías sexuales); por eso es hermoso este lugar, tal como lo son los mundos de ciencia ficción de Star Trek y Star Wars, así como el discurso político de cómics tal como los X-Men, que representan con sus ficciones la necesidad de convivir en paz y armonía con la otredad.
    Asimismo, el elemento mágico de este primer tomo (¡Estoy entusiasmado con la idea de leerme el siguiente!) es fabuloso.  La magia abunda en Abarat, si bien solo la manejan "especialistas" como magos y hechiceros.  Por lo tanto, en el libro encontraremos varios momentos en los que la magia será usada de manera sorprendente e incluso descrita con gran belleza: Desde el comienzo, con un viaje desde Abarat al llamado "Más Allá", la muy singular llegada de Candy al Archipiélago, la aparición de una mariposa nocturna bien particular y el encuentro de la protagonista con un engañoso duendecillo, más la creación de un increíble vehículo volador.  Al respecto, interesante es detenerse en los llamados "cosidos", horribles criaturas artificiales tales como el Golem, creadas usando materia prima que implica género y barro, entre otras cosas, para usarlas como mensajeros, guerreros u otras cosas.  Cabe mencionar que en Abarat también hay tecnología, la que al parecer solo usan en sus manifestaciones más avanzadas la gente adinerada, como cierto antagonista que ya conoceremos.
    ¡Antes que lo olvide! Atentos al anexo que se incluye al final del tomo, bien divertido e ilustrador de cómo es el mundo que en sus páginas conoceremos.

 
4. Personajes.
 
    Para ser una obra que no llega a las cuatrocientas páginas (en el límite para mí entre una novela "breve" y otra de proporciones "respetables"), aparecen un montón de personajes bien dispares entre sí.  En general nos pueden resultar descritos con mucha veracidad e interesantes, representativos de lo mejor y peor que podemos hallar en nosotros, ya sean humanos "normales" a seres baratianos.  Omitiré algunos, porque la siguiente lista ya es extensa y salvo los padres de la heroína principal, no creo que la mayoría vuelva a aparecer.
   Por cierto, siendo Clive Barker un artista que se mueve con soltura en varias disciplinas, entre ellas la pintura, ha realizado preciosos dibujos a todo color de estos personajes y de otros de las siguientes entregas que aún estoy por leer.  Algunas de las imágenes que se incluyen en las portadas y otras que aquí he agregado son ejemplos de dicho trabajo suyo.
 
* Candy Quackenbush: ¿Qué más puedo decirles de esta adorable chica, que más bien parece personaje de Neil Gaiman, pues no me habría esperado un libro como este de parte de Clive Barker, sin tener que hacerles spoilers? Bueno, que es bastante elocuente para su edad (aunque es verosímil, pese a todo, no como los niños genios de Orson Scott Card), despierta una confianza increíble en la gente de buen corazón y que me simpatiza mucho.
 
* John Fechorías: El primer habitante de Abarat al que conoce Candy, responde al arquetipo del ladrón noble y el que se convierte en su entrada a dicho sitio.  Posee unos llamativos cuernos en los que están las cabezas de sus hermanos menores: Sinhueso, Cetrino, Debates, Siesta, Agallas, Sierpe y Bodrio, todos ellos con su propia personalidad.
 
* Mendelson Shape:  El primer villano que se cruza en el camino de Candy, es una criatura de dientes afilados y que posee incrustadas en la espalda una especie de varas metálicas, que lo hacen verse aún más monstruoso.  Sirve al Señor de Medianoche, por el cual siente tanto devoción como temor.  Al menos en dos momentos del libro, logramos percibir en él una inesperada humanidad.
 
* Cristopher Carroña: El gran villano de la saga es un ser complejo, atormentado por un pasado que en las mejores circunstancias podría haberlo llevado a ser alguien benigno.  En sus labios, de manera aterradora y muy significativa, está la huella del cruel castigo al que lo sometió su abuela (un gran personaje que está presente en buena parte del volumen de forma indirecta y que solo aparece al final como la promesa de una intervención más impactante en las entregas que vienen).  Pertenece a una de las familias más poderosas de Abarat.  Asimismo es muy cruel y vengativo, así como también está obsesionado con Candy, aunque en el primer libro todavía no se conocen.
 
* Samuel Hastrim Klepp, el Quinto: Descendiente del creador del Almenak de Klepp, una importante e interesante guia de Arabat, que lleva editándose durante siglos, agregándosele nuevos datos y lo que también ha hecho Samuel por su parte.  Este último conoce a Candy y le cuenta acerca del lugar en el que vive.  Es un hombre acogedor y culto.
 
* Rojo Pixler: Después de Carroña es el hombre más poderoso (y adinerado) de todo Abarat, aunque lo suyo es la tecnología.  Hizo su fortuna haciendo juguetes y luego accediendo a viejos textos de magia, los que colecciona como muchas cosas raras del Archipiélago.  También está obsesionado con el poder, con tener el control absoluto de las islas controlando la luz, aunque sea por medio del día artificial.  Puede que no sea completamente malvado, pero su avaricia extrema lo hace ser alguien desagradable. A su manera es un idealista.
 
* Kaspar Wolfswinkel:  Otro villano, aunque a diferencia de los otros mencionados no observamos en él algún detalle humanizador.  Es una especie de duende que lleva varios sombreros puestos a la vez, por una razón muy especial.  Mentiroso consumado, le gusta usar la violencia física y humillar.
 
* Malingo: El esclavo del anterior es un ser inteligente y sensible, cuyo aspecto externo puede ser espantoso (con un cuerpo alargado y flexible que le permite colgarse de objetos en suspensión, como las vigas del techo, moviéndose entre ellos con soltura); no obstante, su rostro expresivo demuestra fácilmente la ternura de su corazón.  Conoce a Candy en la casa-prisión de su amo y allí esta lo inspira a romper con las cadenas que lo atan al malvado hechicero; con posterioridad se hacen grandes amigos y compañeros de viaje. Sin que lo supiera el malvado de Kaspar, Malingo aprendió encantamientow de sus libros, conocimiento que será fundamental para escapar junto a la chica.
 
* Jimothi Tarrie: De apariencia felina, está a cargo de custodiar a Kaspar para que este no escape; para ello cuenta con numerosos "soldados" valientes.  Elocuente y muy agradable, interviene en uno de los momentos más atractivos del libro.
 
* Joephi, Diamanda y Mespa: Las tres son los primeros personajes en salir apenas comienza la historia y son una especie de hechiceras benignas.  Son ellas quienes propician la llegada de Candy a Abarat, con quien solo se encontrarán casi al final del texto.  Diamanda es la mayor de las tres y vivió un tiempo en nuestro mundo, teniendo un pasado conmovedor al respecto, del que solo sabemos por ahora un pequeño retazo.
 
   Me despido por ahora con una cita textual que me gustó mucho de esta novela, la cual posee un montón de momentos de gran belleza literaria, asï como muchos diálogos sublimes:
 
     "La oscuridad siempre ha interpretado su papel. Sin ella, ¿cómo sabriamos cuando caminamos bajo la luz?"

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