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domingo, 19 de marzo de 2017

¡Pura mala suerte para los fanáticos de Josh Whedon!


     Pese al talento del guionista y director Josh Whedon, creador de la ya mítica serie Buffy la Cazavampiros, el resto de los programas salidos de su imaginación, de los que  no se puede negar la calidad de sus historias y aspectos artísticos, no han tenido tanta suerte.  Es así que ninguna de sus otras creaciones ha conseguido acabar su periodo en pantalla, tal como su creador lo tenía presupuestado originalmente; tan solo esto fue posible en el caso del mismo show que le dio la fama y que luego de 150 episodios repartidos en 7 temporadas, cerró de manera magnífica, escribiendo y dirigiendo él mismo su final.  Angel, el spin-off de la serie acerca de la “Cazadora” iba en lo mejor y ya había superado el centenar de capítulos, cuando se la cancelaron y nos dejaron a sus seguidores con la interrogante acerca del destino de sus queridos protagonistas.  Peor suerte tuvo su western espacial y futurista Firefly que no consiguió más de una temporada, siendo que sus 3 últimos episodios no se emitieron de inmediato en USA  y si no fuera gracias al apoyo de sus incondicionales, habría sido imposible efectuar la película para el cine que ayudó a acabar el ciclo de manera memorable.  En cuanto a Agentes de S.H.I.E.L.D., aún exhibiéndose, en realidad corresponde a un producto cocreado por él (debido a que fue el responsable de la cinta que permitió su nacimiento: Los Vengadores), pero que en su desarrollo poco feliz (o más bien simplón) a medida que el tiempo ha transcurrido, se nota que no posee la mano de este.   Y es cuando llegamos a Dollhouse…
     Emitida entre 2009 y 2010, Dollhouse contó con 2 temporadas de 13 capítulos cada una. En el papel principal llamó a la bella Elisa Dushku, con quien trabajó en Buffy y Angel, quien hizo en estos otros dos dramas el rol de Faith, la otra Cazadora que pasó de antiheroína, a villana y por último a heroína, como uno de los personajes más queridos en el universo compartido de ambas producciones.  Cabe mencionar que el papel de la Dushku le calzó a medida para lucirse, quien ya era famosa en el medio cuando hizo este por entonces nuevo título (no hace mucho había protagonizado también lo llorada Tru Calling, la que por igual fue interrumpida en su segundo año).  No obstante pese a la simpatía de esta y todo lo que le tocó hacer en esta otra obra, que le exigía más que nunca un despliegue escénico que muchas veces variaba demasiado de una semana a otra, bien quedó disminuida ante el mayor talento de sus compañeros de actuación, como ya se explicará.
     No solo con la mencionada colaboradora de sus anteriores creaciones, contó Whedon en esta ocasión, si no que en total tuvo a otros 4 ya conocidos en Dollhouse (lo que evidencia sin dudas su lealtad con los histriones, puesto que no fue la primera vez en que hizo tal cosa y luego algo parecido pasó con algunas incorporaciones en Agentes de S.H.I.E.L.D.).  De este modo entre los secundarios, nos volvemos a encontrar con Amy Acker (Winifred Burkle / Illyria en Angel y quien sin duda ha dado su mejor trabajo como la ex mercenaria genio de la computación Samantha Groves "Root" en Person of Interest), Summer Glau (River Tam en Firefly), Alexis Denisof (Wesley Wyndam-Pryce en Buffy y Angel) y el guapo como también todo un camaleón de la actuación Alan Tudyck (Hoban "Wash" Washburne en Firefly).  Tan solo estos cuatro, en especial el último, lejos superan en su actuación a la actriz principal.
     
Elisa Dushku como dominatrix...
¡La fantasía de much@s!
La historia trata acerca de una agencia con intereses comerciales y políticos propios, que posee un servicio muy exclusivo y que solo algunos pocos (los más adinerados y con mejores contactos entre los poderosos) pueden acceder: contar con los llamados “Muñecos (a)s”, que son personas programadas para que calcen perfectamente con sus deseos, durante el tiempo en el que dura el contrato con Dollhouse (Casa de Muñecas en español).  Esta gente “hecha a medida”  corresponde a individuos que durante 5 años trabajan para la empresa prestando sus cuerpos, de modo que sus personalidades y recuerdes se guarden en disco duros externos y en cambio se puedan instalar en sus redes neurales las personalidades requeridas por los clientes o lo que en su momento necesita la misma Dollhouse; a ello se le suman también las más inesperadas habilidades que entre un trabajo y otro varían bastante, entre hablar distintos idiomas, ser expertos en un área especializada de algún sofisticado conocimiento, lo que en suma los convierte entre un capítulo y otro en una persona por completo nueva.  Cuando no están laburando, permanecen en un estado parecido a la infancia, dóciles y sin instintos sexuales y supuestamente sin recuerdos de tareas realizadas.  Quienes toman estos compromisos con la agencia, son por lo general personas que desean escapar de sus problemas, olvidándose durante el periodo mencionado de ellos, para luego de cumplido el plazo de sus servicios, cobrar una suma millonaria que les permita vivir el resto de sus días holgadamente; eso sí, siempre son sujetos jóvenes de entre los veinte y treinta años, siempre hermosos.
     La premisa de esta serie de ciencia ficción ambientada en el presente y que luego nos depara un tremendo sobresalto, al mostrarnos nada menos que un futuro postapocalíptico cercano y en el que la misma Dollhouse es la responsable, da para abordar varios temas de interés: entre estos el más importante, viene a ser el que concierne a la definición que le damos a la personalidad y por ende a lo que llamamos ser humano ¿Somos acaso la suma de nuestras experiencias o las elecciones que hacemos en nuestro paso por la vida? En este sentido, los argumentos que aparte de ser muy entretenidos y estar llenos de emociones entre las que se encuentran los misterios de rigor, la aventura, el humor y también varios momentos de mucha intensidad dramática y belleza, ahondan en la naturaleza de nuestra humanidad.  No obstante la idea más bien metafísica y/o religiosa, sobre nuestra identidad como individuos en particular y especie en general, no es el tono de este programa; aunque se podría decir que tal como está representando en la trama central de Dollhouse, es más bien el principio de la conciencia como característica intrínseca de nuestra humanidad, la que aquí se defiende, en vez de la noción del espíritu o el alma.  Y en todo esto, vienen a ser nada menos que nuestras decisiones las que nos definen, algo que queda demostrado en los personajes que aquí aparecen, tanto los que son “Muñecos (a)s”, como el resto que los rodea y que también trabaja para la firma.
      Ante el concepto de contratar de una manera tan increíble, a gente para que haga del objeto del deseo más íntimo de uno, hay por supuesto un fuerte elemento de fantasía sexual.  No obstante los guiones van más allá de este recurso, que podría ser un facilismo morboso y debido a esto en ocasiones los personajes son solicitados como amigos, profesionales y hasta como madres (que no todo se trata de sexo en esta vida, ejem).  Y es en este enorme abanico de posibilidades, que los artistas detrás de todo esto, demuestran de una manera muy divertida su capacidad para transformarse en alguien distinto cada vez.  Al respecto, las sorpresas son grandes, pues queda en evidencia el talento que poseen actores y actrices, quienes impactan a su público con un trabajo de estas características.  Por esto mismo, Elisa Dushku (y debo confesar que desde mi etapa de universitario es una de las dueñas de mi corazón) queda algo opacada por sus colegas, quienes en realidad “se roban la película”; no obstante la actriz hace lo mejor de sí y logra darle a la protagonista un gran carisma, a través de una identidad propia y que se convierte en uno de los mejores puntos de la serie.
      Desde el primer capítulo notamos que hay un gran arco argumental, que se va desarrollando de manera paulatina en el programa, el cual luego debido a la eminencia de su cancelación fue apurado y al menos fue cerrado en su conjunto de manera óptima hacia su desenlace.  Entre medio hay varios capítulos autoconclusivos, que por un lado exhiben lo que le toca pasar a Echo (la muñeca a cargo de la Dushku) y por otro a los demás personajes, que muchas veces poseen por su cuenta sus propias aventuras; en este último caso, dichos arcos narrativos o bien tienen que ver con la trama principal o bien sirven para definirlos mejor como entes autónomos y con sus propias motivaciones.
      Josh Whedon dirigió y escribió varios episodios de la primera temporada, sentando las bases para la rica mitología de la serie.  No obstante en su segunda temporada solo se encargó del primer capítulo, dejando como siempre la responsabilidad a otros escritores y directores el resto del programa.  Sus sucesores hicieron una estupenda labor, en especial en lo que tiene que ver con el cierre de los destinos de sus personajes y las repercusiones de la increíble tecnología de Dollhouse en el mundo; no obstante ante la ausencia de Whedon y la reducción de los mínimos 5 años que se suponía iba a durar todo, uno se pregunta cómo habría sido todo, si este no se hubiese desentendido del proyecto.

Luego de leer el listado de más abajo, adivinen quién es quién.

      Los protagonistas son:
Echo: El rol de Elisa Dushku es la más solicitada de todas las muñecas, quien llegó a Dollhouse como Caroline Farrell, una universitaria de fuertes intereses ideológicos, que se tropieza con las maquinaciones de Dollhouse y al querer descubrirla frente a la comunidad se ve envuelta en sus redes.  Como Echo, quizás debido tanto a su gran inteligencia como su fuerte personalidad, al poco tiempo después de firmar su contrato desarrolla una evolución, que la hace convertirse en una amalgama de todas las personalidades que han grabado en ella; de este modo, al saber como Caroline que la institución es mucho más de lo que aparenta y que sus propósitos son bastante siniestros en realidad, comienza a ayudar a que la verdad poco a poco vaya sabiéndose, influyendo con sus intervenciones en los que la rodean.
Sierra: Mi personaje favorito, además de que la exótica actriz de rasgos orientales que la interpreta (Dichen Lachman), de igual manera terminó por conquistarme, al regalarnos ambas algunos de los momentos más notables de todo el show.  Su pasado antes de convertirse de entrar a la compañía, viene a ser el más triste de todos.  En contra de lo previsto, en su calidad de “muñeca” llega a entablar un muy emotivo romance con uno de sus compañeros y el que luego a ambos termina por redimirlos, después de tantas penurias. A la Lachman la pudimos ver con posterioridad haciendo de villana en la segunda temporada de Agentes de S.H.I.E.L.D.
Victor: El muñeco pareja de Sierra, es un apuesto hombre que tan solo en el episodio 3 se descubre su identidad como tal, ya que antes estuvo en una misión programado por la propia Dollhouse, para sus fines particulares.  Interpretado por Enver Gjokaj, luego coprotagonista de Agente Carter, se vuelve uno de los amigos más cercanos de Echo/Caroline.  Su pasado, tal como el de Sierra, solo es revelado en la segunda temporada.
Adelle DeWitt: De nacionalidad británica, es quien está a cargo de la filial de Dollhouse gringa en la que transcurre la mayor parte de la historia (hay otra sede en Washington D.C.).  Fría en apariencia y desinteresada en mantener relaciones interpersonales, que no sean del tipo profesional, en realidad es una mujer que alberga su grado de dulzura, quien se preocupa por sus empleados y entre los que se encuentran los mismos muñecos.  Eficiente como ella sola, cuando se trata de dejar claro quién manda, se vuelve alguien de temer.
Paul Ballard: El masculino agente del FBI y luego empleado de Dollhouse, llegó a verse dentro de los vericuetos de esta empresa, cuando se obsesionó con averiguar acerca del paradero de Caroline Farrell.  De personalidad heroica y apasionada, su papel dentro de una temporada y otra varía bastante, aunque siempre dejando claro la nobleza de su corazón. Tahmoh Penikett, el actor que lo encarna, trabajó antes en un emotivo episodio junto a Elisa Dushku en Tru Calling.
Topher Brink: Genio de la tecnología, que con sus diseños e ideas revolucionó por completo los métodos de Dollhouse, es el predilecto de la DeWitt, quien siente por él un afecto mayor que por el resto y que los dignifica bastante (nada romántico, ni sexual en todo caso).  De gustos “ñoños”, supuestamente solo se interesa en él mismo y ve a lo(a)s “muñeco(a)s” como objetos; no obstante tal como pasa con el resto de los personajes, esconde a alguien sensible y gentil, quien en su reclusión subterránea en Dollhouse se siento solitario y por eso mismo ha llegado a sentir afecto por la gente con la que trabaja.
Boyd Langton: Hombre maduro de origen afroamericano, que llega a trabajar a Dollhouse en el episodio piloto, siendo primero el agente encargado de cuidar de Echo y luego el nuevo jefe de seguridad de Dollhouse.  En un principio desprecia  a Echo y a los que son como ella, hasta que se encariña con la “muñeca” y la protege más allá de lo previsto.  Hacia el final de la serie, se revela un gran secreto acerca de sus verdaderas intenciones.
     Los secundarios y recurrentes que hacen de esta serie algo más atractivo aún son:
Alpha: Uno de los primeros muñecos de Dollhouse, debido a varios elementos inesperados se convirtió en un psicópata y asesino serial, quien causó estragos de importancia en la institución y que luego en más de una ocasión vuelve a asolar a su gente.  Echo es más encima la principal fuente de sus obsesiones, ya que tiene un pasado con ella.  Es el personaje interpretado por Alan Tudyk.  
Dra. Claire Saunders: El rol de Amy Acker, es la única víctima que dejó viva Alpha, aunque con serias cicatrices físicas y psicológicas a cambio de su vida.  En Dollhouse debe velar por la salud de lo(a)s muñeco(a)s.  En su pasado también hay grandes sorpresas, lo mismo que en su futuro.
Mellie: La dulce vecina de Ballard, que tiene intereses románticos por este, cuando aún estaba investigando a Dollhouse, también nos depara un gran secreto acerca de su rol dentro de todo esto. 
Bennett Halverson: Es la programadora jefe de la subsidiaria en Washington D.C. de Dollhouse, quien conoció a Echo cuando era Caroline y alberga por ella sentimientos de venganza.  Cuando conoce a Topher, se sienten atraídos entre sí.  Aparece recién en la segunda temporada y es el papel que tuvo acá Summer Glau.
Senador Daniel Perrin: Introducido también en el transcurso de la segunda temporada, es un político que desea revelar al mundo las triquiñuelas de Dollhouse; no obstante en su camino se encuentra con terribles revelaciones, en la más increíble línea  de las teorías de la confabulación.  Está encarnado por Alexis Denisof.


Preciosos créditos de apertura de la primera temporada.

domingo, 1 de enero de 2017

Cómo actualizar y mejorar viejas ideas (segunda parte).


NOTA: Como he perdido la costumbre de hacer un resumen del año recién pasado, pues me parecía que me daba “mala suerte” (¿Yo supersticioso?), opto por comenzar este nuevo año de 2017 con la segunda y última parte de un post que como siempre he escrito con todas mis ganas.  Aprovecho de desearles lo mejor en este 1º de enero que ya está por terminar y en el resto de esta más reciente etapa en nuestras vidas.

II- La “sucesora”.

        Pues teniendo en cuenta los filmes mencionados y analizados en el post anterior, la importante cadena de TV cable HBO, nos dio en el transcurso del 2016 (¡recién acabado!) la increíble sorpresa de una nueva serie “adulta” de su factoría: Wesrworld.  Tal como dice su nombre, está basada en el filme escrito y dirigido por Michael Crichton, llevada al formato de la pantalla chica y tal como hoy en día se nos tiene acostumbrados con este tipo de producciones: con un alto nivel artístico y técnico, que no tiene que envidiar a los títulos cinematográficos, tal como es habitual en los productos audiovisuales de esta misma empresa (y por supuesto de Netflix y Showtime).
        La propuesta de convertir a un programa televisivo actual el clásico de Crichton, se encuentra firmado por la misma dupla que nos regaló esa otra gran serie de ciencia ficción que hace poco tuvimos que despedir, Person of Interest; me estoy refiriendo a Jonathan Nolan y J. J. Abrams.  Ahora bien, en esta ocasión Nolan se unió a la guionista Lisa Joy para crear la trama central del show, escribiendo juntos, por separado o al lado de otros autores los diez episodios de la exitosa primera temporada (de hecho, muchos dicen que las series debut que compiten por lo mejor de su formato en el 2016 son esta y Stranger Things).  En cuanto a Abrams, esta vez solo se ha encargado de oficiar de productor ejecutivo.  Asimismo dentro de los productores y como coguionista de uno de sus episodios, se encuentra un destacado escritor de cómics, Ed Brubacker (a quien le debemos, por ejemplo, la novela gráfica en la que se basó la genial película Capitán América y el Soldado de Invierno), algo que potencia aún más esta serie.  
        Como el destacado compositor Ramin Djawadi ya había cosechado éxitos y premios con HBO gracias a su acompañamiento musical para Juego de Tronos y junto a Nolan y Abrams en la recién mencionada POI, fue llamado para encargarse del apartado respectivo.  Pues lo ha hecho de maravilla una vez más, empezando por un precioso tema de los créditos iniciales, ya que como menos mal no ha dejado de hacerlo HBO, volvemos en esta ocasión a contar con una muy artística secuencia respectiva; en ella suena una muy nostálgica melodía en violín y piano, a la par de que las imágenes resumen de manera bastante simbólica el argumento de esta obra.
        Un elemento que sin dudas viene a ser uno de los mayores atractivos de esta adaptación de Westworld, vienen a ser sus actores.    Desde hace años ya que artistas consagrados del séptimo arte han incursionado en la televisión, dejando claro con ello que esta más “humilde” manera de hacer historias audiovisuales, es tanto o más digna de respeto que su “hermana mayor”.  Pues ante un proyecto de la magnitud de Westworld sus responsables contrataron a dos actores de inmensa trayectoria y renombre: Ed Harris y Anthony Hopkins, verdaderos camaleones que una vez más se lucen frente a las cámaras y hacen cada una de sus intervenciones una verdadera delicia.   Para quienes conocemos sus carreras y hemos disfrutado cada uno de sus papeles y cintas a lo largo de los años, tenerlos en este programa es una promesa más de que lo que se contará en sus episodios es magnífico (y así ha sido).
       Junto a los dos grandes de la actuación ya nombrados, aparecen otros histriones de mucho talento, varios de ellos con muchos años de interesantes títulos a cuestas, incluso galardones recibidos por su labor.   En el apartado dedicado a los personajes, me referiré en concreto a ellos y quienes son el elemento esencial para que esta serie, sea sin dudas uno de los grandes eventos televisivos del recién pasado 2016.
       Era de suponer que la trama de esta adaptación tomara muchos elementos del filme de 1973, si bien al tratarse de una serie actual, no se desaprovechó la oportunidad  de desarrollar mejor sus ideas y, de paso, incorporar varias subtramas con lo cual acomplejar y enriquecer el argumento general.   Es así que acá nos volvemos a encontrar con la poderosa empresa de DELOS,  la que tal como en las viejas películas, posee un parque temático llamado Westworld, donde sus visitantes pueden tener la experiencia de verse insertos en la recreación del Lejano Oeste gringo y en el cual pueden interactuar con los sofisticados androides que pululan en su inmensa extensión.  En la serie las creaciones cibernéticas reciben el nombre de Anfitriones y resultan mucho más sofisticadas que las aparecidas en las dos películas setenteras, pues ahora no se distinguen de los seres humanos y tal como irá quedando demostrado a lo largo de la temporada (en realidad desde el primer capítulo), en realidad se tratan de verdaderas inteligencias artificiales.  Por lo tanto uno de los conflictos presentes en el programa y que nos depara un montón de increíbles sorpresas y momentos, viene a ser el concerniente al despertar de la conciencia de estas criaturas, que poseen sus propios recuerdos y personalidades, no teniendo idea de que en realidad han sido hechas por la tecnología humana (hasta que algunas de ellas sí llegan a saber dicha verdad).
       Entre los guiños que encontramos a la cinta original, se encuentran los trajes de los técnicos que trabajan con los anfitriones, así como el hecho de que los visitantes a este lugar llegan a sus dependencias en lujosos y modernos trenes eléctricos, tal como en los mismos filmes.  De igual manera que en las obras que inspiraron al programa, los robots de la primera generación poseen rostros desmontables (si bien en esta versión más actual, ello resulta mucho más espectacular que lo aparecido en ambos largometrajes).  No obstante el mayor homenaje a las películas, resulta  bastante grato para los pocos espectadores que logran reconocerlo, al ver en el fondo de una escena y escondido, a nada menos que al vaquero robótico interpretado por el fallecido Yul Brynner (quien aparece en la misma postura masculina y amenazante, de llevarse los dedos a los bolsillos del jeans y con su sombrero puesto, si bien no se le ve el rostro).  
        Supuestamente DELOS no posee otros ambientes especiales aparte de Westworld, a diferencia de lo visto en los filmes; no obstante en el último capítulo, nos dan una sorpresa al respecto, dejándonos claro que solo hemos conocido parte de su proyecto y tal vez a futuro podremos adentrarnos en esos otros parques temáticos.
       Por tratarse de un programa dirigido a adultos “con criterio formado”, el sexo y la violencia siguen siendo factores importantes en los guiones, si bien acá hubo un intento por dosificarlo en contraposición a otras series actuales.  Es así que los desnudos abundan, incluyendo varios frontales masculinos y femeninos; incluso una de las actrices principales sale en varias escenas mostrando gran parte de su preciosa anatomía.  Por esta misma razón, el carácter de juguetes sexuales de los anfitriones, queda más que claro a lo largo de esta primera temporada.  No obstante la naturaleza propia de un show que para nada es del tipo familiar, queda más bien declarado en sus guiones, que lo convierten en algo que hasta se puede afirmar que no es para cualquier espectador mayor de edad; pues no solo está hecho para los fanáticos de la ciencia ficción y/o incluso del western, si no que se trata de una obra armada con tal complejidad, que a más de uno lo puede enredad y al final terminar por aburrir.  Dentro de esto se encuentran las distintas temáticas abordadas en ella (bastante profundas por cierto) y en especial su montaje, que trata de dos líneas temporales distintas y que solo en el último episodio quedan mejor explicadas (aunque tampoco se la entregan fácil al espectador).
      
      Dentro de los temas presentes en Westworld, se hayan algunos de los más caros a la mejor fantasía científica, aquella que no solo busca entretener, sino que llevar a sus receptores a descubrir facetas de su propia humanidad y de la cual antes no habían tomado conciencia, promoviendo con ello la reflexión y permitiéndonos incluso mejorar como individuos.   Es así que nos encontramos con el papel de la intervención del ser humano, en el devenir de las cosas.  Su inteligencia y capacidad para crear de la nada, producir belleza y mejorar su propia existencia, ideando medios para hacerla más fácil (y divertida), es algo que queda bien demostrado con todo lo hecho por DELOS; no obstante esto es un sin dudas un arma de doble filo, ya que puede tanto darnos la plenitud que todos buscamos, como llevarnos a la condenación.  Es así que buena parte de los protagonistas humanos, se muestran acá como individuos con más de un esqueleto en el armario; por lo tanto no importa todo el poder que tengan estos “dioses”, que controlan los hilos de las vidas de los huéspedes, estos otros resultan ser mucho más felices, auténticos y admirables que las personas de carne y hueso.
      Relacionado con lo expuesto en el párrafo de arriba, nos encontramos con la idea acerca del valor de la vida misma y lo que nos define como personas con derechos y deberes.  ¿Qué nos hace ser lo que somos? ¿Nuestra inteligencia? ¿Los recuerdos que tenemos y atesoramos? ¿O es tal vez nuestra capacidad de libre albedrío? ¿Es en realidad el dolor aquello que sacar lo mejor y lo peor de cada uno? Con todas estas interrogantes presentes en la serie, nos encontramos también con el misterio acerca de la posibilidad de que exista vida más allá de la que conocemos, en este caso una creada por el hombre mismo. 
      De igual manera resulta relevante en el programa, el tema de la búsqueda de la felicidad, algo que se observa indistintamente entre humanos y huéspedes.  La realización personal, que según queda demostrado en el caso de aquellos personajes que están más cerca de conseguirlo, no es algo que se consiga a solas, sino que necesitamos a otros para, en el proceso de compartir nuestras vidas, acercarnos a esa idea que tenemos de una dicha lo más completa posible.
      A continuación la lista de rigor de los personajes más importantes, señalando uno que otro detalle de interés y demás datos sobre sus roles en la trama, con lo que es posible conocer mejor de qué trata Westworld (sin caer en el despreciable spoiler dentro de lo posible).   La mayoría de sus actores antes de esta serie, ya habían actuado en otros títulos del género, de modo que bien se podría decir que les interesa bastante la ciencia ficción o que son verdaderos veterano y/o expertos al respecto.

Robert Ford: El personaje encarnado por sir Anthony Hopkins, es uno de los dos creadores del parque de entretenciones de Westworld, siendo que su compañero murió hace ya bastantes años.  Es un hombre con una mente privilegiada y lleno de misterios.  Mantiene intereses personales con los anfitriones, lo que tiene que ver con su pasado.  No todos los directivos de DELOS están de acuerdo con sus decisiones, lo que provoca más de un roce; no obstante su poder en la empresa es demasiado grande, como para meterse a la ligera con él.  Su apellido, Ford, bien puede ser un guiño a la igualmente famosa novela de ciencia ficción antiutópica Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley; pues en esta obra se habla de la relevancia de las invenciones de Henry Ford, quien en dicha ficción  se convirtió en un personaje histórico sagrado; de este modo el personaje a cargo de Hopkins, compartiría con él esta dimensión de un sujeto, que marca la sociedad por completo gracias a sus creaciones.
El Hombre de Negro: Corresponde al rol de Ed Harris, de quien solo hacia el final de la temporada viene a revelarse su verdadera identidad y que más encima tiene una inesperada familiaridad con otro de los personajes principales.  Es un sujeto violento, el cual comparte con muchos de los otros protagonistas un hondo sentimiento de soledad, pese a que no lo verbaliza.  Es un humano y lleva treinta años dentro del juego de Westworld, detrás de varias cosas que poco a poco irán aclarándose.  Nunca sonríe y utiliza a todos sin vacilaciones para conseguir sus propósitos.  Su apodo, aspecto y supuesta personalidad nociva, podría tal vez ser un homenaje a la saga de La Torre Oscura de Stephen King, ambientada en un mundo tipo Lejano Oeste, con elementos de ciencia ficción y donde aparece un Hombre de Negro malvado.
Dolores: Una de los dos personajes femeninos centrales por parte de los anfitriones, es una hermosa mujer de aspecto angelical, quien lleva bastante bien el nombre que le han dado, ya que le toca sufrir como a pocos dentro de esta historia.  Femenina, dulce e indefensa en una primera instancia, en realidad alberga dentro de sí a alguien de una enorme fuerza interior y que además tiene relación con varios de los hechos más decisivos acerca del pasado, del presente y del futuro de Westworld.   Evan Rachel Wood, quien realiza este papel, sin dudas realiza una de las mejores actuaciones de esta serie y promete bastante en su promisoria carrera.
Maeve: La otra fémina anfitriona de relevancia en el argumento de este programa, hace de dueña de un prostíbulo dentro de Westworld; no obstante alberga dentro de ella una personalidad mucho más compleja, de lo que se esperaría en una meretriz, ya que su inteligencia es sobresaliente y eso hace que poco a poco vaya alejándose del papel que se le ha dado, hasta tener conciencia de lo que es en realidad y lo que hacen con los suyos los humanos; por lo tanto, se convierte en la principal gestora de los vientos de cambios para el resto de los personajes.  Si Dolores es rubia y tierna, esta otra morena y más salvaje viene a ser la otra cara de la misma moneda, en lo que al avance de estas inteligencias artificiales se refiere.
Bernard: Un importante científico y ejecutivo de DELOS de edad mediana y de raza negra, quien llega a involucrarse personalmente con uno de los androides.  Es una persona mucho más empática, que su contrapartida femenina en otra área de la empresa y con quien pese a todo mantiene una historia más allá de lo profesional.  Como otros entre quienes lo rodean, humanos y anfitriones, guarda un gran secreto y del que él mismo apenas tiene idea de ello.
William: Un visitante de Westworld, quien llega junto a su cuñado a este lugar para pasar unas relajadas vacaciones, pero que luego en contra de lo presupuesto, se va adentrando en los recovecos de este sitio.  Mientras su compañero va sacando fuera de sí su lado más detestable y hedonista, este otro encuentra al héroe que hay dentro de él.  No obstante llega a enamorarse de una de las anfitrionas, pese a que estaba comprometido y antes se negaba bastante a dejarse llevar por lo que le ofrecía el parque.  La aventura en la que se ve envuelto, una verdadera vorágine de emociones de carácter mortal, lo transforma para siempre en otra persona.
Teddy: Guapo anfitrión que comienza como uno de los personajes más trágicos de toda la serie y que también a medida que va transcurriendo el tiempo, se vuelve alguien mucho más complejo de lo esperado.
        Aparecen muchos otros personajes en la serie, ninguno de ellos carente de su propio encanto o atractivo, no obstante los recién mencionados son los que al menos a mí más me atraen.
           La segunda temporada está anunciada recién para el 2018 (¡Mucho tiempo para esperar!) y ante esta fecha casi incierta, uno se pregunta por qué razón, si Westworld ha sido un verdadero boom.  Pues sus creadores afirman que desean hacer lo mejor posible para lo que está por venir, ya que no quieren apurarse a la hora de escribir los capítulos y no decaer en la calidad de lo que hasta el momento nos han dado.  Yo creo humildemente que son puras tonteras tales justificaciones, pero qué se le va a hacer con las ocurrencias de los artistas (¡Es lo que hay!).

                                                            
Los preciosos créditos de apertura de esta genial serie.

domingo, 18 de diciembre de 2016

¡Hasta pronto, “Person of Interest”!


     Luego de 5 exitosas temporadas y 103 episodios llenos de emoción, este año terminó una de las series más originales de la televisión gringa de la presente década: Person of Interest.  Se trata de un título que se mueve entre la ciencia ficción y el policial, donde un grupo de sujetos con un pasado oscuro, buscan su redención mientras salvan la vida de todo tipo de personas ayudados por La Máquina, una inteligencia artificial que las avisa quiénes están en peligro.  La verdad es que su argumento es mucho más complejo que lo dicho en este escueto resumen, siendo además que su gran fuerza de radica en la carismática caracterización de sus protagonistas, entre héroes y villanos, que tras finalizado el programa a más de un espectador lo mantuvo involucrado en el destino final de todos estos (y de seguro con una que otra lágrima sacada a su auditorio).
     La última temporada fue breve para quienes estábamos acostumbrados a más capítulos por año, pues de tener más de 20 en las cuatro anteriores, en este caso solo tuvo 13.  En todo caso al menos se mantuvo la calidad argumental que no hizo mella en lo conseguido hasta ahora, pues en sus guiones se nota que fueron escritos con esmero y que no se terminó todo de manera apresurada como sí pasó con otros casos como Fringe y Medium, cuyas últimas temporadas respectivamente también fueron breves y desearon mucho que desear al compararlas con las otras.  Por lo tanto se puede decir que la finalización del show creado por J. J. Abrams y John Nolan viene a ser redondito y desde su primer episodio, el cual siguió la tendencia de una larga trama desarrollada de manera progresiva (dejando casi de lado los capítulos unitarios que había tenido en el pasado), se llegó a contar con éxito el fin de la guerra contra su mayor enemigo: la otra IA Samaritan y sus secuaces humanos, en la lucha por el libre albedrío defendido por Harold y sus amigos, para evitar el control de los otros que deseaban una especie de totalitarismo cibernético.
Precioso fan-art basado en este programa.
     Tras los acontecimientos finales de la cuarta temporada, que separaron a uno de los integrantes del equipo de Finch del resto y luego los obligaron a tomar medidas desesperadas para salvarse del acoso de sus enemigos, como también a arriesgar a la misma Máquina para evitar que cayera en manos equivocadas, el comienzo del fin muestra a nuestros justicieros haciendo lo posible por adaptarse al nuevo status quo; por lo tanto, ahora deben devolver a su IA al funcionamiento normal, rescatar de las garras de Samaritan a Shaw y encontrar la manera de conseguir la victoria, aun cuando todas las proyecciones dicen que tienen las de perder.  No obstante la esperanza es lo último que se pierde, más todavía cuando estamos hablando de gente tan capaz y noble como Harold, John, Lionel y Root, quienes además continúan contando con la preciosa ayuda de uno sus antiguos rivales, hace rato convertido en aliado y amigo, más otros que inesperadamente les tienden la mano. 
     Sameen Shaw solo reaparece en escena en el cuarto capítulo (ya se le echaba bastante de menos) y lo hace demostrando de inmediato la valía de su corazón.  Por otro lado, acá queda de manifiesto más que nunca sus sentimientos por Sam “Root”, relación lésbica que antes se tomó con cierto humor y que ahora toma ribetes serios y hasta heroicos.  El cambio positivo por el que ha pasado quien fuera considerada una verdadera sociópata, nos da señales acerca de lo que puede hacer el amor, llegar a conocer a la gente indicada para remecernos, tener buenos amigos a nuestro lado y encontrar su sentido a nuestra vida, que pueda otorgarnos la plenitud que en realidad todo el mundo desea.
      Respecto al párrafo anterior, no puede ser más cierto el valor de la amistad que tan primordial se hace en Person of Interest; pues cabe recordar que antes de que todos estos justicieros (¿o vigilantes?) llegaran a formar esta particular familia, cada uno de ellos era alguien solitario (bueno, quizás no tanto Harold Finch) y se encontraba sumido en su propia miseria.  De este modo la escena final del segundo episodio, con la mayoría del grupo tomándose un descanso en medio de un picnic, viene a ser lo que uno quisiera para quienes bien deseáramos felices tras tantas acciones loables.
      Aparte del genialmente creado e interpretado villano de John Greer, el hombre detrás del ascenso de Samaritan, se introduce a un nuevo enemigo y quien sin embargo se trata de un peón más en los juegos maquiavélicos del primero, para conseguir sus objetivos: Jeff Blackwell, un ex presidiario que en el episodio número 1 de la temporada fue una de las “personas de interés” de nuestros héroes y que luego fue tentado por Samaritan y su gente, hasta que poco a poco fue cayendo en la vorágine de sus manipulaciones.
      Llama la atención de que Amy Acker, la sin par Root, le vuelve a tocar interpretar dos papeles diferentes hacia el final de un programa, pues en la última temporada de Angel (donde la conocimos) también tuvo que encarnar a dos personajes y demostrando con ello su versatilidad para hacer roles tan distintos ¿Será acaso coincidencia o se trata de un guiño a la serie sobre el vampiro con alma?
      Ya se ha hablado con anterioridad en los posteos de las otras temporadas, acerca de la naturaleza propia del cómic superheroico de este programa, por lo que ahora no me detendré en mencionar los aspectos respectivos; no obstante sí destacaré los temas del autosacrificio y la existencia de mártires en la guerra contra el mal, que acá vuelve con más fuerza desde la recordada muerte de uno de los protagonistas en la tercera temporada; pues teniendo en cuenta lo complicado que tienen los protagonistas para ganar la contienda, resultaría poco creíble que no hubiera al menos una baja entre los buenos.  Es entonces que llegamos al emblemático capítulo nº 100, para toda serie que se precie de haber llegado a este número: Pues acá fallecen con gran impacto dos de los personajes más queridos.  Luego en el último capítulo, nos vuelven a golpear con las ideas de la fragilidad humana y la pérdida de los seres humanos; no obstante todo esto recalca como nunca el valor de quienes luchan por sus ideales.
       Antes de que todo acabe, habría sido maravilloso reencontrarse con gente como Carter y Zoe, carismáticas féminas que tantos buenos momentos le dieron a la serie y al público.  Sin embargo reaparecen otros recordados personajes, ya sea a través del recuerdo, el presente e incluso por medio de las realidades alternativas.  En todo caso debe decirse que el final mismo no puede ser más sensible, lleno de sorpresas y sin dudas que a la mayoría de los seguidores de Person of Interest dejó satisfechos. 
      No me queda más que dar las gracias por tantas horas de entretención y los bellos recuerdos de sus historias y protagonistas.
Un precioso regalo para esta Navidad que se avecina: la serie completa en blu-ray

sábado, 26 de septiembre de 2015

Pasión televisiva por los psicópatas.


     Hannibal Lecter es la gran creación del escritor estadounidense Thomas Harris, quien a la fecha ha escrito cuatro novelas en torno a este singular personaje.  Lamentablemente pareciera que se hubiese dormido en sus laureles o sufre de un serio caso de “síndrome de la página en blanco”, puesto que desde el año 2006 que no publicada nada, ni acerca de Lecter, ni nada de nada.  Este apareció por primera vez en la novela Dragón Rojo de 1981 y donde no era el personaje principal, ni el antagonista, sino que más bien le correspondía el papel de secundario, aunque lo suficientemente llamativo como para rescatarlo en su siguiente obra.  Pues así fue como en El Silencio de los Corderos de 1988, el psiquiatra de mente privilegiada y retorcida, volvió a las letras, ahora ocupando el coprotagonismo en dicha obra.  Una vez que este psicópata caníbal logró la fama y encarnarse dentro de la cultura general, regresó en Hannibal (1999), siendo su última incursión literaria la precuela Hannibal: El Origen del Mal (2006), acerca de su infancia y juventud.
    ¿Quién no ubica hoy en día al elegante, culto y aterrador Hannibal Lecter? Incluso aquellos que no han leído los libros en los que aparece, lo pueden reconocer como a uno de los grandes villanos…del cine, gracias a la afortunada interpretación que hizo de este sir Anthonny Hopkins, gracias a la cual este mismo consiguió la consagración como actor.  Ahora bien, antes de Hopkins con su primera cinta encarnándolo en El Silencio de los Corderos en 1991, este monstruo humano estuvo a cargo de otro artista, quien en todo caso realizó un papel sobrio al respecto, en la cinta Cazador de Hombres de 1986, si bien en ella tal como en el libro, dicho criminal tuvo un papel menor respecto a su trama.  No obstante tras el éxito de la película dirigida por Jonathan Deeme, con Hopkins haciendo de Lecter, era de suponer que tras su secuela cinematográfica basada en la ya mencionada Hannibal, se hiciera una nueva versión del texto que vio nacer a este asesino y así por tercera vez tuvo el rostro y la voz de Hopkins.  Por supuesto que la precuela, el último libro de la saga en cuestión, contó con su propia adaptación, no obstante no fue tan prodigiosa como las otras (incluyendo la cinta de Michael Mann con un Hannibal Lecter también maduro, pero distinto) y bien ha sido olvidada con justicia… Hannibal Lecter ha llegado a ser tan popular, que numerosas películas y seriales lo han homenajeado y parodiado, desde las formas más increíbles, graciosas y hasta inesperadas (si incluso en la reciente película animada “familiar” británica Shaun el Cordero, posee su propia versión animal bizarra al respecto).
     ¿Pero quién es Hannibal Lecter? Pues ya se han dado detalles al respecto en los dos párrafos anteriores, no obstante me permitiré hablar un poquito más de él,  antes de ir al tema central que ahora nos convoca.
          Como era de suponer con un personaje tan complejo y retorcido como lo es Lecter, su infancia estuvo marcada por un terrible hecho, que con el tiempo hizo que desarrollara luego su conducta sociópata.  De inclinaciones artísticas y con grandes dotes para el dibujo, entró primero a la carrera de medicina, graduándose de cirujano y después orientó su carrera a la psiquiatría.  Varias muertes violentas y truculentas a su haber, de cuyos cadáveres Hannibal dispuso para comerse algunas de sus partes y en suculentos platos preparados por su experticia culinaria, lo llevaron al final a ser atrapado y condenado a ser residente de un centro para criminales mentales de alta seguridad.  Largo tiempo pasó eso sí como para que este  fuese descubierto, ya que siempre usó su fachada de ciudadano respetable y en especial sus conocimientos médicos para engañar y atrapar a sus víctimas (muchos de ellos pacientes suyos y/o cercanos).   Paradójicamente mientras seguía en su carrera criminal, trabajaba como consultor del FBI, ayudando a sus agentes en el seguimiento de casos sobre asesinos seriales; no obstante tras ser atrapado, en más de una ocasión se requirieron sus servicios con respecto a nuevos homicidios del mismo estilo.  
     La verdad es que en la pantalla chica, hace rato ya que este tipo de personajes ha sido abordado con profusión.  Este hecho ha sido así desde que en la década de los noventa, el elemento gore y los guiones de tono más elevado, con programas dirigidos a un público adulto, aparte de las clásicas soap operas clásicas de la TV gringa, sus policiales de antaño y las producciones históricas de la BBC británica, han acaparado la atención de productores y espectadores.  De este modo la violencia implícita y explícita de sus argumentos, en historias que nada tienen que envidiarles a los mejores thrillers cinematográficos, han visto desfilar a un montón de asesinos seriales, primero como los grandes villanos de sus títulos y después hasta como sus verdaderos protagonistas.  Es al respecto, que  tal vez se puede mencionar como algunas de las primeras experiencias televisivas sobre el tema, las dos grandes series creadas por Chris Carter a finales del siglo pasado, The X-Files y Millenium.  En estas dos sus protagonistas se dedican a “cazar” psicópatas, debido a su labor trabajando para la ley y la justicia.  En la primera de estas dos series los agentes del FBI Dana Scully y Fox Mulder, son miembros de sus huestes; mientras tanto que Frank Black, del segundo título, es un consultor especializado del FBI y quien tanto por sus conocimientos, como por sus inhabituales destrezas, ayuda a esta agencia a ir detrás de tales asesinos (de hecho, Black comparte en cierta medida su capacidad para “entender” la mente criminal y enfermiza de estas aberraciones, tal como bien sucede con uno de los dos coprotagonistas de la serie dedicada al personaje más famoso de Thomas Harris).   Luego se puede mencionar como ejemplo del  interés (¿morboso?) por los psicópatas, las andanzas de la protagonista de Medium, quien en un terreno incluso mucho más sobrenatural que del citado Frank Black, se ve enfrentada a un montón de estos sujetos y a los cuales en su calidad de clarividente, ayuda a atrapar a las fuerzas de la ley.  No obstante sería con la igual de exitosa Dexter, también basada en una novela, que la figura del psicópata dejaría de ser el mero villano de la semana, para a su vez transformarse en el protagonista por antonomasia del show; así es como desde la serie recientemente señalada, los episodios estarían articulados en base a las vivencias del asesino serial principal, quien por supuesto debe demostrar su inteligencia y astucia para eludir la ley, al conseguir mantenerse con sus actos homicidas, mientras quienes lo rodean ignoran esta faceta suya.  De este modo Dexter es el antecedente al programa que inspira esta entrada en el blog, serie que a su vez fue emitida en paralelo a Motel Bates, sobre la novela más famosa del escritor Robert Bloch, Psycho, y su aún más celebrada adaptación cinematográfica Psicosis de Alfred Hitchcock.  De seguro hay muchos otros ejemplos al respecto, que debido a mi ignorancia o mala memoria se me escapan, no obstante ya se evidencia una presencia de este tipo de personajes en la televisión misma y que gracias al programa a continuación abordado, han mostrado una nueva faceta al menos en lo que concierne a la pantalla chica.


     
     La serie de televisión Hannibal, recientemente cancelada tras finalizar su tercera temporada, toma como principal fuente la novela Dragón Rojo, en cuanto a que gira en torno no solo a tan especial personaje, sino que también al analista del FBI Will Graham, un tipo tan singular como el propio Lector y entre quienes se da una relación bastante especial.  En ambos se centra el protagonismo, siendo estos algo así como distintos lados de la misma moneda, debido a ciertos rasgos que comparten, pero que en cada caso se dan de manera distinta (lo que irremediablemente los une, como también los separa).    A su vez el programa se ambienta en la época en la cual Lecter colabora con el FBI, ayudándolos a crear perfiles de los psicópatas que buscan, entre otras labores relacionadas con su especialidad.  No obstante Hannibal transcurre en la época actual, en vez de a principios de los ochenta, como bien sucede con el libro y los dos filmes basados en él. 
     Con respecto al coprotagonista Will Graham, se puede contar que resulta ser un personaje bastante complicado, debido a su personalidad que lo convierte si duda en el antihéroe dramático por excelencia del programa.  Lo anterior expresado así, puesto que posee una capacidad de empatía que roza lo bizarro, en cuanto a cómo le es posible adentrarse en psiquis de los psicópatas; no solamente pudiendo entender sus motivaciones, sino que además llegando a recrear en su cabeza parte por parte las atrocidades cometidos por estos mismos, con lo cual le es posible llegar a identificarlos, una vez realizadas las investigaciones de rigor.  Esta capacidad suya para entender a tal gente, lo hace ser un sujeto no solo extraño e introvertido, puesto que abre en él la oscuridad lo suficientemente como para convertirlo en algo así como un psicópata en potencia o, en el mejor de los casos, en un sujeto propenso al desequilibrio emocional.   Pues bien, en el capítulo piloto durante buena parte de él, la trama gira casi por completo en torno a Will y solo después de un buen rato aparece su contrapartida Hannibal Lecter; este detalle deja claro que si bien la serie se llama Hannibal, es sin duda en Graham en quien debe detenerse el espectador a la hora de identificarse mayormente y sufrir con sus vicisitudes.  Pues en lo que concierne a la primera temporada, Will de manera inesperada llega a entablar una amistad con quien ignora, es el peor de los psicópatas que se cruzan en su camino y el cual siente una especie de afecto fraternal por su persona, pese a los entuertos en los que lo involucra.
     En cuanto al Hannibal Lecter de esta serie, al tenerlo muchos más horas frente a la pantalla y gracias a una trama que le dedica buena parte de su desarrollo, quedan de manifiesto como nunca su personalidad extraordinaria (aún en sus más aberrantes detalles).  No solo su inteligencia sobresaliente es la que queda expuesta, sino que es su faceta como animal de presa y mortal, quien articula sus acciones más mínimas con una eficiencia fría y calculadora, que el televidente no puede dejar de asombrarse.  A su vez la serie saca a relucir una dimensión suya algo inesperada, consistente en cierta capacidad para las relaciones interpersonales y con algún grado de compromiso emocional, que no solo corresponderían a parte de su fachada, sino que serían algún vestigio suyo de la humanidad ya casi extinguida en él.  A su vez acá quedan de manifiesto otros detalles suyos, como su porte atlético que lo convierte más que nunca en un asesino nato, como además su destacable buen gusto para vestir (de hecho, nunca se le ve con tenidas informales, ya que siempre ocupa ropa de “diseño” e incluso cuando mata); a su vez se evidencia su talento para la cocina, convirtiendo en verdaderas obras de arte culinarias y para la vista, los platos que hace para él y sus “ignorantes” invitados, con los miembros de sus víctimas que cocina para degustar.
   
A su vez varios otros personajes de la novela aparecen en este show, teniendo varios de ellos un rol destacado desde el principio, es decir, desde su primera temporada, destacando entre los que aparecen ya en sus comienzos:
     Jack Crawford: Jefe de la sección del FBI en la que trabajan los protagonistas y quien los enrola en sus filas, de modo que en determinado momento se siente más que responsable acerca de cómo los acontecimientos van dándose con respecto a ellos.  Si bien en dos de las tres películas donde ha aparecido, ha sido interpretado por grandes actores, en esta versión televisiva quien lo encarna resulta ser otro artista de renombre, en quizás su primer papel para la TV: Laurence Fishburne (el mismísimo Morfeo de la saga de Matrix), quien con un gran prontuario fílmica a sus espaldas, realza el programa, siendo que además destaca porque al ser afroamericano, se convierte en el mejor ejemplo de algunos de los cambios que se hicieron respecto a los personajes de la novela y a su adaptación televisiva (ya que en el caso de Crawford, al parecer en su versión original es caucásico, tal como se le pudo ver antes con los tres actores que hicieron de él en el cine).  Pues en esta adaptación es un hombre casado, quien pasa por toda una crisis con su pareja y la cual se encuentra caracterizada por Gina Torres, actriz también afroamericana y en un registro actoral distinto al que brilló anteriormente en otras series como Angel y Firefly, ambas de Josh Wheddon.
    Freddie Lounds: En la novela que inspira el programa y las dos versiones suyas para el cine, corresponde a un oportunista periodista interesado en cubrir de manera escandalosa hechos de sangre, en especial relacionados con psicópatas.  Es así como Freddie se cruza con los demás y ello trae varias consecuencias de interés…No obstante como ya ha quedado demostrado con el personaje de Crawford, los productores de la serie le hicieron su propia renovación, al hacer que ahora fuese mujer y una bastante atractiva por cierto, aunque justamente abusando de su femineidad, alguien más manipuladora que nunca (no obstante igual con su propia cuota de humanidad).
   Dr. Chilton: Quien apareciera en las dos primeras novelas de la tetralogía, es otro detestable personaje, el cual corresponde al director del psiquiátrico de alta seguridad, donde es internado Lecter una vez en que es apresado.  Este lugar es además un sitio icónico dentro de la ficción y en especial debido a todo lo que transcurre en él; pues justamente es recreado de tal manera, que quien haya visto los filmes, no puede dejar de sentir añoranzas con respecto a su primer contacto con Lecter y compañía; todo ello debido al respeto que se tomaron los productores tanto con los filmes, como por supuesto con las novelas.  Pues volviendo a Chilton, se convierte en los libros y en la serie en uno de los antagonistas de Hannibal el Canibal (como más adelante será llamado, una vez que sean descubiertas sus prácticas), siendo que en el programa, primero al estar aún ambos supuestamente en el mismo lado de la ley, se les presenta como colegas con cierto grado de intimidad, aunque por supuesto con resquemores entre ellos; pues en cierta medida Chilton envidia la superioridad intelectual y el éxito de Lecter, quien inicialmente lo trata con condescendencia y luego con evidente desprecio.  Ahora bien, Chilton es un hombre inescrupuloso, cuyas prácticas psiquiátricas dejan mucho que desear, vanidoso, cursi y resentido. 
    En la serie aparecen tres especialistas del FBI sacados del libro, no obstante de estos el único medianamente desarrollado en los guiones (en especial en lo que se refiere a su intervención en la segunda temporada) viene a ser la única dama del trío: Beverly Kats y quien en esta revisión “pluralista” de la obra de Thomas Harris, es de origen asiático (china o coreana para ser más preciso). 
    Dos son los personajes más interesantes que agregaron los guionistas a este show, siendo ambos mujeres y tanto la una como la otra psiquiatras.  De este modo el uso constante en Hannibal de psiquiatras, forenses, médicos y otros dedicados a ramas del conocimiento y la ley dentro de la trama, todos ellos con características como las mencionadas aquí, demuestra que sus protagonistas en general corresponden a individuos de extrema inteligencia, aunque a los que justamente su intelectualidad los muestra como seres frágiles y para nada felices en su cotidianeidad; asimismo tampoco  llegan a ser modelos a seguir por sus conductas, a diferencia de lo que sucede con los personajes de series más optimistas (las de la franquicia de Star Trek por ejemplo, Person of Interest o Fringe, por mencionar solo algunas); por ende, son personas que viven tan ensimismadas en sus trabajos, que estos los afectan sin duda, siendo que además su propia sofisticación esconde a sujetos con tantas o más taras, que los mismos psicópatas que desfilan en los capítulos.  Pues volviendo a estas dos mujeres creadas en especial para el programa, ellas son…
    Alana Bloom: Sexy psiquiatra, quien tiene sentimientos románticos con Will Graham, quien además le corresponde, aunque debido a sus propias circunstancias no se permite concretar una relación más cercana con él.  Es a su vez amiga de Crawford y Lecter, a quienes ve a su manera como referentes y grandes figuras de respeto.
    Bedelia Du Maurier: Es nada menos que la psiquiatra de Lecter, a quien la ve en secreto para supuestamente “desahogarse”.  Comparte con el psicópata un pasado y en el cual se encuentra en medio un hecho violento, el cual a Bedelia la ha convertido en una mujer más o menos reticente, ya que vive retirada de la vida pública y de su profesión (salvo en el caso del tratamiento con su único paciente).  Desde un principio es posible identificar en ella a una mujer marcada por lo que le pasó, pues poco expresiva, casi una autómata.  Su relación algo forzada con Hannibal, al final la hace tomar partido con los acontecimientos que comienzan a gestarse.  Su apellido bien puede ser un guiño literario a la escritora Daphne du Maurier, autora de Rebeca y Los Pájaros, entre otras obras de suspenso y de terror, ambas llevadas al cine por el ya mencionado Alfred Hitchcock. Es interpretada nada menos que por Gillian Anderson, quien regresa a la televisión con este personaje, tras su recordado papel como la agente Dana Scully de The X-Files.
    Por supuesto que varios son los psicópatas que aparecen en el programa, aparte del principal.  Cada uno de ellos con sus propios estilos a la hora de matar y que son mostrados aquí de manera tan gráfica en sus efectos y procedimientos, que resulta entendible que más de un espectador sienta repulsión (y pese a todo no deje de ser un adicto al programa).  Ahora bien, sus matanzas resultan ser tan bien orquestadas, con un ingenio tal que convierte a sus víctimas en “obras maestras” de la truculencia, que son personificados como seres con un grado de sensibilidad artística extremo y morboso (en otras palabras, vez que aparece un cadáver es para impresionarse con tanta “creatividad” gore).  En todo caso, uno se pregunta cómo es posible que todos ellos puedan llegar a efectuar tales actos, con todo el esfuerzo físico y de medios que implica disponer los cuerpos de tal manera.  Dentro de estos desquiciados mentales, destaca el primero al que le toca ajusticiar a los protagonistas y que se convierte en el gatillante de  gran parte de las preocupaciones de Graham; también cabe nombrar a otro con una obsesión impresionante por los hongos, a un hombre ya anciano que edifica un tótem de cadáveres en la orilla de una playa; por igual se puede mencionar a una muchachita que se cree muerta y en especial llama la atención un doctor asesino, quien viene a ser un antecedente para lo que más adelante pasará con Hannibal Lecter.

Algunos de los personajes principales de la primera temporada.  De izquierda a derecha: Will Graham, Alana Bloom, Jack Crawford, Brian Zeller, Freddie Lounds, Beberly Kats, Jimmy Price...¡Y Hannibal Lecter! 

viernes, 18 de septiembre de 2015

Es el momento de la ciencia ficción: cuarta temporada de “Person of Interest”.


      La tercera temporada de Person of Interest no podía haber terminado mejor: nuestros héroes se ven obligados a esconderse de sus mayores enemigos, dejando de lado sus antiguas vidas y llevando identidades falsas para mantenerse a salvo.  Todo esto significó para lo que vendría, que al cambiar en parte las reglas del juego, Harold, John, Root y compañía pudieron demostrar como nunca su inteligencia sobresaliente al adaptarse a estas circunstancias; de este modo el actual status quo, permite que exista una verdadera renovación con las historias de cada semana (ya que mayormente se conserva el viejo formato de historias autoconclusivas) y entre medio se vaya desarrollando la trama central relacionada con la gran amenaza, de la que solo unos pocos tienen conocimiento.  Si antes nuestros héroes llevaron a cabo su cruzada justiciera de manera anónima para salvar las vidas de tantos inocentes, ahora su labor se  dificulta más que nunca al hacerlo desde cierta ilegalidad,  puesto que son perseguidos por unos rivales que aprovechan el poder que han conseguido tras engañar al gobierno, para eliminarlos sin vacilaciones; no obstante es en esta lucha por defender su libertad, en contra del dominio que está surgiendo, que se dignifica más que nunca el afán de los protagonistas por hacer el bien, pese a las complicaciones que les trae su trabajo.
    Luego de su “despertar”, la inteligencia artificial conocida como Samaritan ha llegado a consolidarse lo suficiente como para ser el peor rival del equipo de Finch, contrastando por completo con la propia IA de estos, La Máquina y que en esta ocasión demostrará de forma increíble ser mucho más que un ser de pura lógica fría (sin duda algunas de las revelaciones más emotivas de esta temporada).   Samaritan supuestamente trabaja para Estados Unidos, en reemplazo de la “obsoleta” Máquina, si bien todo ha sido un ardid del siniestro hombre que se haya detrás de ello y que a medida que se va desarrollando la trama, se observa que sí cree que lo que está haciendo posee un carácter mesiánico.  Samaritan y La Máquina quedan sin dudas definidas como seres vivos, “dioses” según algunos de sus “profetas”, los cuales se ven enfrascados en una guerra en la cual se está jugando el futuro de la humanidad y donde cada una de ellas posee su propio ejército y métodos.  Imposible olvidar el momento en el cual las dos entidades llegan a dialogar de manera directa entre sí (en verdad una escena de antología no solo para el programa, sino que para la historia de las series de TV) y donde queda expresado mejor que nunca cuáles son los propósitos de cada una de ellas.  Quizás lo más extraordinario de todo esto, es que debido a la manera de cómo se fue desarrollando el programa desde sus inicios, el resto de los mortales ignora lo que está sucediendo a su alrededor, salvo los partidarios de ambas IAs, los únicos sacrificados a conciencia en todo esto.  Si bien la gente alrededor de Samaritan cuenta con recursos ilimitados, siendo además sus cabeceras personajes oscuros y retorcidos, los que creen en la Máquina no pueden llegar a ser más opuestos a estos: pues son sujetos, que si bien poseen su propia carga de conciencia por tanto error pasado, cada vez se van haciendo más entrañables para el espectador, gracias a su lucha por ser mejores individuos que lo que alguna vez fueron.  Una vez que estos últimos se convierten en fugitivos  y que pese a todo continúan con sus ideales, considerando los elementos propios del cómic de superhéroes usados en Person of Interest, es posible recordar a los clásicos X-Men de las historietas de Marvel; pues no importa cuánto sean despreciados, incomprendidos y martirizados, Harold Finch, John Resse, Lionel Fusco, Sameen Shaw y Samanta Groves son respectivamente las versiones “realistas” del Profesor X, Wolverine, Gambito, Rouge y de Emma Frost (guardando las proporciones según cada caso, claro).

John Greer, el hombre detrás de los horrores de Samaritan.

    Asimismo la disputa entre las dos IAs, en cada una de las posiciones ideológicas que estas defienden por su parte, atiende a dos ideas por completo diferentes: Por un lado la Máquina acepta la noción de libre albedrío para los seres humanos, porque en parte ha llegado a recoger los propios ideales de su creador, Harold Finch, a quien incluso luego termina por reconocer como a su propio padre; por esta misma razón la Máquina evoluciona y desarrolla emociones que la hacen darse cuenta del valor del autosacrificio y el derecho de toda vida autoconsciente a asumir la autonomía.  Por otro, Samaritan con su engañoso nombre que atiende a la parábola bíblica del Buen Samaritano (quien desinteresadamente vela por el desposeído), opta por los recursos maquiavélicos para conseguir cierto orden social y aún a costa de sacrificar tanto inocentes como culpables.  Este enfrentamiento es llevado a cabo tanto entre las propias entidades cibernéticas, como a través de sus huestes y, en el campo de batalla más grande, entre los civiles que usa Samaritan para sus despóticos fines.   Incluso si ante era posible ver cómo La Máquina vigilaba a la gente a través de los medios electrónicos y digitales, ahora que debe ocultarse más que nunca, se centra esta vigilancia desde la perspectiva de Samaritan, de modo que cambia la estética para diferenciar la “mirada” entre una de la otra.
   
La aterradora "patriota" Control.
Uno de los puntos fuertes de esta cuarta temporada, consiste en la aparición regular de varios personajes “secundarios” dentro de su trama, algunos de ellos antiguos y otros nuevos, o sea, que debutaron durante su transcurso; no obstante no se debe olvidar que este aspecto es habitual en la serie, lo que permite desarrollar varias subtramas y enriquecer las relaciones interpersonales.  De este modo son dos los personajes antiguos más potenciados en esta ocasión: En un sitio destacado en los guiones se encuentra el carismático jefe de la mafia italiana Carl Elias, cuya relación con sus ex contrincantes y ahora aliados, por los que siente verdadero respeto (sentimiento mutuo entre el equipo de Finch y este elegante criminal con rígido código de honor), va creciendo para convertirse en una lealtad ejemplar, hasta convertirlo en uno de los personajes más emblemáticos y atractivos de la serie; incluso llegan a expresar verbalmente el aprecio que se llegan a tener entre sí, lo que va muy de la mano con la evolución de los protagonistas y quienes en la medida que van compartiendo con sus pares, van sensibilizándose hasta convertirse sin duda en mejores individuos de lo que eran en sus comienzos.  Mientras que en el terreno de los malvados se encuentra el misterioso John Greer, principal responsable de que el proyecto de Samaritan haya sido un éxito y quien lidera/maneja el grupo de sujetos que trabaja consciente o inconscientemente para la IA.  Respecto a John Greer, este se trata de un villano a la altura de los (super) héroes, pues como mente maestra, resulta ser un individuo complejo en su psicología, sagaz, elegante y muy calculador en cada uno de los pasos que realiza.  La importancia de su papel dentro de la crisis que se está gestando, como también en su rol del enemigo humano número 1 de los protagonistas, queda claro más que nunca al tener su propio episodio de “orígenes secretos” y donde es posible conocerlo en su juventud, de modo de comprender en parte la razón de sus actuales motivaciones.   Entre la gente que trabaja para este anciano de ruines métodos, se encuentra una bella y mortal agente, quien en su frialdad recuerda a la propia Sameen, aunque en una versión para nada amigable.  Otro personaje antiguo que cobra gran relevancia, si bien solo aparece acá tres veces, es Control, la dura mujer que originalmente estaba al mando de los trabajos del gobierno de USA, para evitar los atentados terroristas contra su país; en esta ocasión pese a su dureza y frialdad para evaluar el supuesto bien para su nación, se le da la oportunidad en el programa de conocérsele una arista algo más humanizada que lo que se vio de ella, cuando debutó de tan impactante manera en la temporada anterior (¿alguien recuerda la tramposa y dulce imagen que dio cuando conoció a Finch y a los demás, hasta que sacó sus afiladas garras?).  A su vez vuelve a aparecer la agradable Zoe Morgan, “amiga” de John y gran aliada de su grupo, pero lamentablemente solo se le pudo ver en dos episodios y en los cuales en todo caso siguió demostrando su grandes dotes, que la ponen al mismo nivel de sus ocasionales compañeros.   Dos personajes nuevos femeninos, que en más de una ocasión se repiten durante esta año, corresponden a dos sexys damas pertenecientes a distintos lados de la ley; por parte de los “buenos” se encuentra una talentosa agente policial de origen latino y que como muchos de los personajes recurrentes de la serie, pasó de ser “persona de interés”(o sea en peligro y a quien deben salvar nuestros héroes”), a otro apoyo con el cual contar cuando la ocasión lo amerita; luego entre los “criminales”, si bien no malvada, se encuentra una artificiosa ladrona afroamericana, quien como otros de los suyos que se han cruzado con los protagonistas, llega a simpatizar con ellos.  También cobra gran relevancia otra dama, esta vez apenas una muchacha, quien tras ser de igual modo salvada por el grupo de Finch, toma un camino inesperado en su devenir y que en sus futuras acciones acompleja más que nunca la lucha entre los partidarios de La Máquina y los de Samaritan.
Dominic, un villano a considerar.
    Mención aparte merece, quien viene a ser el mejor agregado de toda la cuarta temporada, en cuanto a lo que a nuevos personajes se refiere y que corresponde  al líder de la banda criminal conocida como La Hermandad.  Esta se encuentra compuesta en su mayoría por miembros de raza negra y latinos, siendo así unidos diferentes grupos del bajo mundo, quiénes antes trabajaban por separado y hasta eran enemigos; ahora agrupados todos por la presencia de Dominic.  Como ya es habitual en el programa, la introducción de este fue a través del engaño, pues solo al final del capítulo donde aparece por primera vez, se llega a saber su verdadera identidad (lo mismo que pasó en su momento con Root, también con Elias y luego, tal como ya se mencionó, con Control).  Lo más interesante de este criminal, es que se convierte por un lado en un nuevo enemigo de Finch y los demás, quien mantiene sus propios negocios y que para nada tiene que ver con el asunto de Samaritan; de este modo Harold y los suyos se ven involucrados en una lucha en dos frentes, debido a la presencia de este segundo villano.  A su vez Dominic desea acaparar los tratos ilegales de Nueva York, tras la caída de los anteriores grandes malvados de la serie, la gente corrupta de H.R., como del propio Elias y a quien considera como un vestigio del pasado delictual que hace rato debía dar paso a la nueva sangre (y con ello a un nuevo estilo de hacer las cosas en el bando de los “malos”).  Siendo Dominic afroamericano, tal como su mayor contrincante Elias, es un hombre muy culto e inteligente, destacando en él las sentencias suyas llenas de referencias históricas y hasta literarias; en cierta medida le hace el peso al gánster italiano, con quien se toma de manera personal la guerra por el poder “en las sombras”.
     Como ya ha sucedido con anterioridad en Person of Interest, en este cuarto año de producción hay un montón de momentos memorables y desarrollos argumentales que, quizás, en este caso concreto lo conviertan en lo mejor de lo que va la serie.   Al respecto se puede mencionar, aparte de todo lo abordado más arriba, que esta vez la atracción y/o sentimientos lésbicos de Root por Sameen, ya no son solo una insinuación.  Continuando con Root, también destaca la amistad que queda de manifiesto entre esta ex mercenaria y superdotada mujer, de personalidad “algo” errática, y Harold Finch, siendo que este mismo llega a expresarle su afecto al respecto.  En cuanto a Sameen, tras tantas vivencias junto a los demás, esta llega a encontrar en parte el equilibrio y el sentido de pertenencia que por años se le negó, en otro de los desarrollos más impactantes de los personajes de todo el programa.   A su vez no se puede dejar de lado, la especial relación que llega a tener John con una psiquiatra (otro personaje nuevo recurrente), la que le otorga novedosas aristas de interés a la serie y que de seguro más adelante tendrá consecuencias inesperadas en las siguientes temporadas.  De este modo, considerando que ya van emitidos casi 100 capítulos del programa, es posible encontrarse sin dudas con un grupo lo suficientemente cohesionado, como para convertirse en una verdadera familia y donde cada uno de sus integrantes agrega su propio granito de arena (desde sus propias particularidades), para lograr acercarse al deseo de ser felices que en general perseguimos los seres humanos.   Por último, uno de los instantes más emocionantes de toda la temporada, viene a ser cuando reaparece de una manera muy especial el compañero “caído” de la temporada anterior, quien dejara la serie en uno de sus giros de mayor dramatismo y que con su visita, en un solo episodio, de seguro sobrecogió el corazón de uno que otro espectador.

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