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viernes, 13 de mayo de 2022

El mundo del cómic ya no será el mismo (II)


     Todavía no nos hacíamos la idea de haber perdido a Neal Adams, cuando este recién pasado sábado 7 de mayo nos dejó George Pérez (solo tenía 67 años cuando ocurrió su deceso).  La verdad es que quienes lo "conocíamos", seguíamos sus trabajos y lo adorábamos por todas esas maravillosas historias y personajes que nos legó, desde el año pasado que nos habíamos hecho la idea de asumir su partida, puesto que el año pasado había declarado públicamente que tenía cáncer terminal y nos dejó dicho que se retiraba del mundo editorial, para pasar sus últimos días junto a sus seres queridos (cuando me enteré de esto, gran pesar tuve, pues se trataba de uno de mis artistas favoritos; incluso pensé en comenzar desde ya estas palabras de despedida y agradecimiento a su persona, para darme el tiempo suficiente en ordenar mis ideas, pero no me pareció lo correcto tener guardado su obituario o mi elegía con anticipación).
    Mucho he leído de este maestro del noveno arte y en ese sentido hoy les contaré de todas las lecturas que he gozado de Pérez, otro artista del que me enorgullezco poseer muchos títulos en mi comiteca (o de al menos aquellas que puedo recordar por ahora).
     La primera vez que me encontré con su labor, yo era estudiante universitario y eran los noventa.  Tengo la duda de si fue gracias a un amigo, Mauricio Tapia o al Tío Lucho del Taller de Literatura de Ciencia Ficción (en el que estuve como alumno un par de años), gracias a quién llegó por primera vez a mis manos la famosa saga Crisis en las Tierras Infinitas (1985-1986), para la cual realizó el dibujo.  Fue entonces, cuando descubrí su capacidad única para agregar en una sola viñeta, grande o pequeña, a un tremendo número de personajes famosos con todos sus detalles... ¡Y el efecto, siempre que uno lo puede apreciar, es una verdadera bomba visual de belleza pura!  La célebre historia épica y de connotaciones cósmicas, que reordenó por casi 25 años el Universo DC, escrita por Marv Wolfman , pero embellecida por Pérez, fue una verdadera revolución para mi imaginación. Sin dudas, que fue una de las primeras obras de este género de tal complejidad, que devoré con avidez, aunque solo conocía a sus personajes más famosos.  Muchos años después, ya en este siglo y en su primera década, poco a poco fui completando los doce números que la componían, comprados todos en distintas circunstancias y de manera desordenada; era una reedición de la extinta Editorial Vid, de México.  Entonces poco después de haber obtenido la mentada miniserie, mi caserito favorito del Persa Bío-Bío (mercado "informal" donde venden de todo, que está entre mis lugares favoritos y del cual ya he hablado harto en este blog), me hizo una oferta irresistible: Venderme a un muy buen precio una edición de lujo y en tapa dura Crisis en las Tierras Infinitas, la que además traía de portada unas recreaciones de sus viñetas por parte de Alex Ross (que por mucho que adore a George Pérez, este otro es lejos mi caricaturista favorito).  Le vendí, por el mismo precio que me salió mi otra edición, a mi cumpa Miguel Acevedo y me quedé con esta otra, la que casi altiro me leí feliz como una lombriz.   Ya llevaba un par de décadas comprando y leyendo historietas y me había visto un montón de pelis y series deceístas, así que ahora no era tan ignorante en el tema como en mi juventud; por lo tanto, en esta ocasión el goce estético fue mayor y me emocioné con el destino final de un trío de sus personajes, pese a que tras haberme dedicado antes a la Crisis Infinita (2005-2006, que contó con portadas del propio Pérez en algunos números y/o ediciones alternativas), sabía que dos de tal triunvirato se habían unido al "Lado Oscuro".  Cabe mencionar que algunas de las viñetas y/o portadas que realizó para esta obra, tales como Superman llorando con el cadáver de Supergirl en sus brazos y la muerte de Flash, hace rato que forman parte de la cultura popular.



    La siguiente obra que puedo recordar, en la que dio su aporte George Pérez, que también pude comprar en edición de lujo y a un precio como para llorar de alegría, fue la novela gráfica Futuro Imperfecto (1992).  Perteneciente a la gloriosa etapa del guionista Peter David, para la revista de Hulk, en ella nos muestra un futuro apocalíptico del Multiverso marvelita, donde el Gigante Esmeralda es transportado para enfrentarse a su doble maligno anciano, y aún así supuestamente más poderoso que la versión de menor edad, conocido como El Maestro.  Cabe mencionar que la dupla David-Pérez me gustó demasiado y cómo nos mostró en dicha variante a nuestro monstruo favorito (bueno, al menos el mío y de muchos), es de antología.
     La Mujer Maravilla desde niño me ha fascinado, algo así como un enamoramiento infantil y que luego se transformó en admiración hacia el ejemplo de mujer empoderada que es.  Por lo tanto, apenas me fue posible comencé a comprarme cómics suyos, de sus distintas etapas post Crisis... Y entonces tuve la oportunidad de adquirir, poco a poco, toda la etapa que sacó la llorada Ediciones Zinco de esta, correspondiente a su relanzamiento realizado por Pérez a partir de los ochenta y que abarcó 67 números más Anuales, entre 1987 y 1991. Tiempo, paciencia y dedicación necesité para conseguir todos los números (salvo unos dos que fueron inencontrables), que comenzaron teniendo a George Pérez solo como dibujante, aunque luego de la primera saga se encargó también del guión; sin embargo, su trabajo paralelo en Los Nuevos Titanes, le impidió hacer ambas cosas a la vez, de modo que le pasó a otros dibujantes esa labor (discípulos suyos como Romeo Thangal, no muy virtuoso que digamos). 
    Los españoles llegaron hasta el número de la edición original gringa, dejando la serie al comienzo de un arco argumental que estaba prometiendo muchas emociones; no obstante, sí sacaron la miniserie La Guerra de los Dioses (1991), escrita por el propio Pérez y que fue el evento DC que englobó a varias otras colecciones de la editorial aquel año.  Aunque Pérez, saturado de trabajo, solo llevó a cabo la historia y realizó las portadas de la miniserie, que nuevamente sus alumnos se dedicaron a los interiores.  Solo pude adquirir una reedición de esta saga, que tenía a Wondy como personaje principal, gracias a la colección Sagas de Planeta de Agostini; lo lamentable, es que los españoles tuvieron el mal gusto de escanear las viñetas, pues no consiguieron una mejor copia del cómic y de ese modo el resultado se ve espantoso.
     De la misma Ediciones Zinco, logré obtener casi todos los números de los Nuevos Titanes, la segunda colección que hizo Pérez junto a su colega Marv Wolfman, sobre los justicieros juveniles liderados por el Robin original.  No pude completar la primera saga y me faltaron más números que los de la Mujer Maravilla; no obstante, disfruté mucho de este clásico tan querido por ñoños de todo el mundo.  Cuando no hacía el dibujo por completo, al menos hizo los bocetos y el susodicho de Thangal realizó el acabado.  Cabe mencionar que fue para este grupo de superhéroes, que ambos crearon a ese gran personaje (villano, héroe y antihéroe, según qué momento de su vida esté pasando) Deadstroke, así como al singular Ciborg (unos de los mejores personajes inclusivos de DC).  Respecto a El Contrato de Judas, la más famosa novela gráfica hecha por Wolfman y Pérez para el equipo, aún no la leo y eso que la tengo en edición de lujo, (en una colección de 60 números deceistas, que al poner todos estos alineados con sus lomos de frente y en orden numérico, hacen una preciosa ilustración de Alex Ross) pero al menos he disfrutado mucho la película animada y en especial su adaptación para la primera temporada de Los Jóvenes Titanes.
     También disfruté de George Pérez, varias historias sobre los Vengadores, que hizo a finales de los noventa.  Como mi memoria es frágil, por mucho que me hayan gustado, apenas las recuerdo, salvo la primera de ellas y que corresponde a una impactante batalla contra Ultrón.  Los guiones eran de , otro peso pesado del medio, quien pudo ser apoyado por Pérez y por lo mismo una vez más me explotó la cabeza, con la belleza detallada de sus viñetas.
    Cuando en 2011 DC reinició otra vez su universo, disculpen, multiverso, llamaron a Pérez para que se encargara de una de las dos colecciones protagonizadas por Superman y en este caso sobre su juventud.  Poco o nada puedo decir sobre de qué iban esos números, que no eran muchos (solo 6, que nuevamente mi memoria me falla respecto a su contenido), aunque sí muy interesantes.
     Una vez, hace más de 10 años atrás, casi me regalaron el tomo integral de la Liga de la Justicia hecha por Pérez, un grueso volumen de sus aventuras de principios de los ochenta, pre Crisis.  Vez que iba a la comiquería Antiyal y lo veía en su vitrina, el deseo me embargaba.  Era una edición de Planeta ya descatalogada y me la iban a dar como obsequio atrasado de Navidad; lamentablemente no insistí, debido a su precio y al final me llevé dos novelas gráficas también de la Liga, más cortitas, modernas y económicas (aunque igual muy buenas). Igual me pena no tener conmigo ese tomo.
    Termino este texto, a casi una semana desde que partió George Pérez, así de rápido corre el tiempo (ocupé como 3 días en escribir todo).  Por lo mismo, no dejo de pensar que solo nos queda agradecer nuestro incierto periodo en el mundo; así es que hay que disfrutarlo y aprender de los grandes, como de nuestro más reciente perdido maestro del cómic.

 

domingo, 8 de mayo de 2022

¡El mundo del cómic ya nunca volverá a ser el mismo! (I)



    El 28 de abril recién pasado nos dejó Neal Adams, a la edad de 80 años.  Les estoy hablando de un dibujante de historietas que dejó una tremenda huella en este mundo, sobreviviéndole un legado imperecedero y un montón de colegas que tuvieron el gusto de conocerlo y apreciarlo (sí, aún nos quedan unas cuantas leyendas vivientes de esos años gloriosos del noveno arte); para qué hablar de los ñoños que crecimos y/o maduramos coleccionando, disfrutando y leyendo las numerosos títulos en los que trabajó, muchos de ellos no solo entre nuestros favoritos: sino que verdaderas obras de arte, gracias  a su trazo estilizado marcado por un realismo y que a nuestros días sigue haciendo escuela, capaz de conmovernos por su capacidad para otorgarle vida a los personajes y emociones, pese a toda la fantasía de muchas de esas historias.
     A Neal Adams le debemos mucho y entre ellos que haya sido el co-creador de personajes tan emblemáticos, en especial en DC.  El superhéroe sobrenatural Deadman, uno de mis favoritos, lleno de una mitología propio que lo hace único en su tipo (1968), del cual recuerdo estupendas historias posteriores junto a Batman y como miembro de la Liga de la Justicia Oscura (que, aunque no realizadas por Adams, mucho le deben a este maestro).  De igual manera, es uno de los dos padres del Linterna Verde afroamericano John Stewart (1971), tremendo miembro de los policías espaciales, por medio del cual la comunidad de color tuvo a uno de sus primeros representantes de peso en este tipo de obras. Así como le dio forma a un personaje tan distinguido dentro de las aventuras del Cruzado Enmascarado, como lo es nada menos que Man-Bat (1970), primero villano y luego antihéroe y justiciero de vez en cuando, que solo gracias a este forma parte de la tremenda galería de recurrentes del mayor paladín de Ciudad Gótica.  Sin embargo, su mayor aporte al universo batmaniaco, viene a ser que junto al igualmente apreciado y llorado Dennis O´Neil, creó dentro de las revistas del Seños Oscuro a Thalia y al mismísimo Ra´s al Ghul (1971), un complejo villano ecoterrorista que para muchos está por sobre su desquiciada némesis del Guasón…  La verdad es que tan solo que haya estado detrás de tan carismático criminal, es como para reverenciar a Adams.  En todo caso, como bien podrán darse cuenta, sino fuera por este realizador muchas de las más divertidas y mejores historias de Batman no habrían existido (entre las que él mismo dibujó y las que realizaron quienes “adoptaron” a sus creaciones).
    No cabe duda de que fue para DC que nuestro querido caricaturista hizo sus mejores trabajos, a los ya mencionados, se deben agregar la histórica etapa de Flecha Verde y Linterna Verde y que desarrolló en los setenta junto a su mejor colaborador, el por igual desaparecido Dennis O´Neil; en ellas hicieron viajar a ambos amigos y justicieros por Estados Unidos a pie, para enfrentarse a los problemas del hombre común: Racismo, drogas y otros flagelos reales fueron abordados con dramatismo y lirismo, donde las potentes imágenes del dibujante nos dieron algunas de sus mejores portadas.  Debido a lo anterior, en un impactante final de temporada de la serie Fringe, los más frikis podemos encontrar un precioso homenaje a una de sus ilustraciones más emblemáticas para dicha pareja.  De igual manera, esa misma década hizo para la Distinguida Competencia otra obra de características épicas: Superman v/s Muhammad Ali (1978) y donde tal como dice su nombre, el Hombre de Acero peleó en el ring en contra del famoso boxeador, aunque en circunstancias muy especiales como para que ello fuera posible. 

Neal Adams de joven, siempre un guaperas talentoso al que me habría gustado conocer.

    Ya en el siglo XXI siguió trabajando hasta 2020, nada menos y dentro de ello cabe destacar Batman: Odisea (2010-2011), una miniserie sobre el personaje que le dio mayor celebridad, de 13 números y para la cual incluso hizo el guión.  Enmarcada dentro de la Edad de Plata por su estilo fantasioso y al tener a su protagonista teniendo aventuras lisérgicas tan propias de tal época, a diferencia de las más oscuras que le conocemos hoy en día.  La verdad es que argumentalmente se trata de un trabajo olvidable, pero su dibujo es lo que cuenta, entre viñetas y portadas; por otro lado, como guiño a sus fanáticos y así mismo, en esta obra aparecen personajes de su coautoría, tal cual lo son los mentados Man-Bat, Deadman y Ra´s al Ghul.
    Aunque al igual que muchos de sus colegas trabajó para compañías independientes e incluso tuvo su propia editorial de cómics (que de manera triste tuvo que cerrar), solo le conozco en persona sus aportes para Marvel.  De ese modo, tuve el gusto de leer una de las historias de nada menos que de Conan el Bárbaro, que realizó junto a Roy Thomas (¿1972?), durante la etapa clásica del cimerio en los cómics.  Suyos son también algunos de los números de los X-Men, casi al final de su primera colección (1969), antes de que los cancelaran por años.  De igual manera, fue uno de los artistas detrás de nada menos que La Guerra Kree-Skrull, (1971-1972) famosa saga donde intervenían Los Vengadores.
     La verdad es que Neal Adams hizo mucho más de lo que yo apenas esbozo, que solo menciono lo que conozco de su autoría, he leído y/o poseo en mi humilde colección.  Sin embargo, independientemente de su labor como artista de renombre, destacado por su pincel digno de estar entre los más destacados de este arte, es su apoyo a sus colegas lo que más le debemos agradecer; y es que fue uno de los impulsores en la defensa de los derechos de autor por sus personajes, cuando por décadas estos no recibían las merecidas retribuciones económicas al respecto.  Así fue como cuando estaban por estrenar la primera peli de Superman con Chistopher Reeve (1978), realizó toda una campaña para que pusieran en sus créditos de apertura a Jerry Sieguel y Joe Shuster, los creadores del Kryptoniano; de igual modo, consiguió que los chupasangres de DC les dieran una pensión de por vida (ya ancianos para entonces), luego de que por décadas hubiesen ignorado su papel en cimentar el poderoso imperio de la editorial.
    ¿Cómo no iba a adorar a Neal Adams?

Algunas de sus portadas más famosas para DC.


sábado, 17 de julio de 2021

¡Volvió el UCM cinematográfico!

 


    La actual pandemia del Covid nos quitó varias de nuestras mayores satisfacciones y entre ellas las ñoñas, que muchas de las películas que esperábamos se atrasaron y/o al final fueron estrenadas directamente al sistema de streaming o salieron directo al consumo casero en formato digital; en el mejor de los casos, solo en ciertos lugares (países) fueron exhibidas en pantalla grande, en algunos con más restricciones que otros y dentro de este grupo se encuentra la cinta que hoy nos reúne: Viuda Negra (o para los más puristas Black Widow).  Planificada para el año pasado en un principio, como muchos títulos de similar calibre, llegó a Chilito en la misma época que en buena parte del mundo y pudiéndosele ver tanto en las butacas, como por pago en la plataforma de Disney+.  Como es todo un engorro hoy en día ver una peli en cines en mi país (ignoro por completo cómo está funcionando este medio y qué salas están abiertas), gracias a la magia del Torrent y a una de mis páginas favoritas (Cine-Calidad) la bajé en un santiamén en HD y no dudé en verla con mi regalón, mi sobrinito Amilcar de hoy 11 años de edad, que no era lo ideal hacerlo así, pero es lo que hay ¿No?
    Tal como dice su nombre, su protagonista es la maravillosa Natasha Romanoff, más conocida como Viuda Negra y la primera Vengadora (que luego se les unió la sinpar Bruja Escarlata) del famoso equipo de superhéroes de Marvel, fundadora de este grupo en su versión para el cine en imagen real.   Cabe mencionar que el regreso de este tan querido personaje (y el sentimiento por esta, se debe en gran parte al gran desempeño actoral de la preciosa y talentosa Scarlett Johansson, quien la interpreta con tanto carisma), fue toda una sorpresa cuando se anunció el proyecto ¿La razón? Luego de los eventos de Endgame se supone que no la volveríamos a ver, sin embargo, de manera bastante inteligente, esta cinta corresponde a una precuela que está ubicada entre Civil War y Infnity War (ambos títulos en los que aparece como coprotagonista de estas historias corales).  Ahora bien, quienes leemos el tipo de cómics de donde surgió el personaje, sabemos que estos en contra de la “normalidad” pueden regresar de cualquier lugar al que los manden, incluyendo el ostracismo de años y décadas al que a veces los relegan las editoriales; por lo tanto, que volvamos a tener el gusto de contar con la presencia de la justiciera, aunque sea a través de una mirada a su pasado, bien responde a las características del medio (como también a un tema de no matar por completo, al menos aún, a la gallina de huevos de oro, je).



    Dirigida por la “desconocida” Cate Shortland, quien hace un muy buen trabajo y ayuda a resaltar el tema del empoderamiento femenino y la diversidad que tanto ha resaltado hoy en día Disney (esto último algunas veces con excelentes resultados y otras de manera forzada y yéndose de las manos al nivel de lo absurdo y panfletario…), nos cuenta de una cruzada muy personal que lleva a cabo la ex espía y agente: Desestabilizar la red internacional dirigida por un viejo conocido, el creador de la Sala Roja, el sistema de acondicionamiento ruso que la convirtió por años en una experta asesina y que en la actualidad, tras haber conseguido escapar hace rato a su control, sigue usando a mujeres en todo el mundo que trabajan como Viudas Negras, ahora por simple codicia de un solo hombre (y no como parte de la agenda secreta de la desaparecida Unión Soviética y sus propia ideología).  Ahora bien, en contra de lo que esperábamos, esta no es una obra sobre “orígenes secretos”, puesto que la trama no se centra en la juventud de la protagonista, sino que en cómo esta lidia con sus fantasmas del pasado y consigue saldar más de una deuda al respecto.
    Muy divertida desde principio a fin, partiendo con una potente primera escena que nos muestra a Natasha viviendo una muy singular infancia, aborda de una manera bastante original el tema de la familia y el sentido que le damos a esta dentro de nuestras vidas.  Respecto a lo anterior, no hay duda de que para la fémina los mismos Vengadores fueron su familia adoptiva y que luego de los sucesos de Civil War le tocó vivir una verdadera crisis familiar (con traiciones y separaciones incluidas); no obstante, por medio de esta producción llegamos a conocer a su primera familia, la que más encima resulta ser una de tipo disfuncional.  Es así como, obligada por las circunstancias, nuestra Viuda Negra favorita debe recontactar a los suyos, cada uno de ellos habiendo hecho su propia vida aparte.  Luego, debido a lo anterior, llegamos a conocer a una triada de personajes muy atractivos y que harán del resto de la película todo un espectáculo para el público masivo y el marvelita de corazón.   Por lo tanto, nos encontramos con Yelena Bolova, quien fuese la hermana menor de Natasha, durante su anterior viuda como “ciudadana común” gringa y que luego de ser obligadas a terminar con su anterior vida, tal como ella se convirtió en otra experta luchadora.   A ellos se les suma el más interesante (y simpático) de los nuevos personajes, Alexei Shostakov / Red Guardian, un viejo personaje de la Casa de las Ideas que ha tenido varias encarnaciones como la versión rusa del Capitán América y que el UCM no los entrega con una imagen muy graciosa (interpretado por el guapo y varonil David Harbour ¿No había adelgazado tras hacer de Hellboy en la última peli sobre este último?).  Completando el cuadro, un personaje inventado para esta peli, Melina Vostokoff, la “madre” de Natasha y Yelena y “esposa” de Alexei (a cargo de la siempre espectacular Rachel Weisz).
    Como villano, introdujeron a un personaje muy interesante de la Casa de las Ideas: Taskmaster.  En el filme, el anterior es mudo y en muchos sentidos bastante diferente al de las viñetas, siendo la revelación de su identidad en la cinta, uno de los mejores puntos del argumento, por cuanto cumple con el dilema al que se enfrenta la protagonista.  No obstante, el mal es mucho más complejo en esta pieza, representado de una manera mucho más cercana, a cómo en la realidad podríamos encontrarnos con alguien desalmado y cuyas intenciones atentan con la libertad de otros.
    Con mucho menos humor que otras entregas del UCM, aunque no exenta de momentos graciosos inolvidables, tenemos tan solo la aparición de un solo viejo conocido de la franquicia cinematográfica (me voy a guardar su nombre para no caer en tanto spoiler) y hay solo una escena de postcréditos, que no tiene relación con las cintas que se nos vienen, sino que conecta de manera directa con la próxima serie (o miniserie) marvelita para Disney+.
     Que no quepa duda de que es una película muy recomendable, aunque no tiene la espectacularidad de otras de la saga pero esto último no importa; y es que en muchos sentidos es una pieza más seria, que trata sobre la redención, el perdón y la posibilidad de nuevas oportunidades, temas y valores a veces “perdidos” entre tantas escenas de acción y chistes de los títulos que le precedieron.


                                                        Tráiler N° 1 en "español latino".

domingo, 6 de junio de 2021

La mejor serie animada marvelita.


     Entre 2010 y 2013 se exhibió la que, sin dudas, viene a ser la mejor adaptación para la televisión de cómic alguno de la Casa de las Ideas, titulada justamente como The Avengers: Earth's Mightiest Heroes (para Latinoamérica Los Vengadores: Los Héroes más Poderosos del Planeta).  Con dos temporadas de 26 episodios cada uno, viene a ser para Marvel lo que en el caso de DC, corresponde otro show del mismo estilo y que viene a ser Liga de la Justicia (incluyendo su continuación Liga de la Justicia Ilimitada, títulos a los cuales espero dedicarles sus respectivas entradas en un futuro cercano).  Y es que esta producción que hoy nos reúne, en muchos aspectos posee el mismo nivel de calidad artístico y técnico, que el de su contrapartida deceísta (de seguro hecho a propósito para tener algo parecido, dedicado a su equipo de superhéroes más icónico y antiguo, conformado por miembros con carácter rotativo y formaciones a lo largo de los años y las décadas).
      Es así que en el caso que hoy nos reúne, lo primero que debemos tener en cuenta es su carácter más serio y sofisticado, que el de otros espectáculos animados televisivos sacados de las historias de Marvel: como poseer argumentos sólidos, basados varios de ellos en novelas gráficas y sagas concretas de las revistas, dejando de lado el exceso de humor y las caracterizaciones infantilizadas, como unidimensionales o estereotipadas; respecto a esto último, todos los protagonistas, secundarios y antagonistas son adultos, quienes con sus personalidades varias son mostrados al públicos como sujetos maduros no solo en edad, sino que como individuos que tienen muy claro sus intereses y que los llevan a actuar de una manera determinada y alinearse a un bando u otro.  Debido a lo anterior y tal como es propio de las grandes historias marvelitas, los superhéroes poseen sus propios conflictos internos, que los humanizan con credibilidad en la pantalla, tal cual en las viñetas; de este modo, poseen esa profundidad en su desarrollo, que hace que el público inteligente e incluso el niño sensible, puedan reconocerlos como sujetos verosímiles y no solo como a tipos atractivos visualmente por el traje que usan y sus poderes espectaculares.  Del mismo modo, aun cuando los villanos que encontramos son de toda clase, muchos de ellos no son meros megalómanos de opereta, sino que hay matices que los hacen interesantes, al contar con una gama tan variada de sentimientos y tal como sucede con todo ser humano (bueno, claro que muchos de ellos son de otros lugares y naturalezas, claro, que no faltan los extraterrestres, dioses y otros, je).



     Luego tenemos lo que concierne a la enorme cantidad de personajes que aparecen, partiendo por el uso de los Vengadores más clásicos, justamente los mismos que formaron el grupo por primera vez gracias a Stan Lee y Jack Kirby: Iron Man, Thor, Hulk, Hombre-Hormiga y Avispa, a quienes luego se les unirían luego el Capitán América y otros paladines.  Cuando se estrenó la serie en su momento, lo primero que se hizo fue presentar una serie de capítulos dedicados a cada uno de ellos, siendo que en el caso del Capi se optó primero por remontar la narración a la Segunda Guerra Mundial, para así contar su origen y hacerlo acompañar de su fiel amigo Bucky; luego se dio pie a la primera saga dentro de este show, Fuga, que en dos partes versionó los eventos que en las historietas dio paso a Los Nuevos Vengadores y que acá se usó como génesis del equipo primario, dejando de lado la persecución de Hulk por culpa de los engaños de Loki (sin embargo, en Disney+ primero parten con Fuga y luego con los otros episodios).  Con posterioridad nos encontramos con arcos argumentales unitarios y otros de forma continuada, donde el protagonismo es compartido o se resalta la figura de uno de los justicieros, debido a que justamente los peligros tienen relación con sus particulares galerías de villanos.  Asimismo, en esta primera temporada tenemos de invitados a otras destacadas fuerzas del bien, tales como Hombre Maravilla (aunque en una versión mucho más oscura que la de sus primeras apariciones), Pantera Negra (siempre tan inspirador como el propio Centinela de la Libertad), Doc Sanson (a quien no veíamos, desde la igualmente recomendable versión noventera animada de Hulkie), Capitán Marvel (el original) y algún otro que de seguro se me escapa por ahí.  En cuanto a los supercriminales, caben destacar al mismo Dios de la Mentira (para nada igual al simpático bribón del UCM), Kang el Conquistador (lejos el mejor de todos los villanos que aquí intervienen, al poseer intenciones tan distintas a las del resto de los rivales que vemos acá y donde su conducta sublime hace que en verdad sintamos simpatía por él), la Encantadora (quien nos refuerza la idea de que no hay cómo el despecho de una mujer), Barón Zemo (malvado como él solo y siempre tan magnífico en su presencia), Malekith el Maldito (el mismo que apreciamos en una genial versión para Thor: Un Mundo Oscuro, aunque esta vez tal como su creador Walter Simonson, lo introdujo durante su memorable etapa a cargo de los cómics del asgardiano) y Ultron (a estas alturas quien no lo conoce, no es digno de esta conversación); obvio que salen muchos más, pero o bien son solo manifestaciones físicas de la destrucción sin sentido y el caos, o son simple comparsa al lado de los demás.
    La segunda temporada tenía la vara bien alta para mantener una calidad de tal envergadura y bien se puede decir que la supera, siendo una de sus mayores razones el uso de varios invitados de lujo, entre los que se encuentran personajes tan queridos como Spider-Man, Wolverine, Lucke Cage, Puño de Hierro, Miss Marvel (la primera, o sea, Carol Danvers mucho antes de ser la actual capitana Marvel) y los 4 Fantásticos (¿Se me queda alguien en el tintero?); memorable viene a ser que este segundo año, hicieron su aparición por primera vez en una producción audiovisual, incluso antes que en el cine, nada menos que los Guardianes de la Galaxia; con una conformación casi igual a la conocida por el UCM y su serie animada propia, aunque en un tono por completo serio y sin el Star Lord sexy y bufonesco que tantos corazones se ha robado. También merece brillar otro personaje salido de la mente y la pluma de Walter Simonson, el heroico Bill Rayos Beta, gracias a una preciosa adaptación de la novela gráfica que fue su debut; así como nada menos que el Soldado de Invierno y por igual siendo gracias a este show, que lo conocimos quienes no habíamos tenido el gusto de leer sus andanzas comiqueras.   De igual manera, nos encontramos con justicieros de la talla de Visión, quien tiene su capítulo dedicado a su famoso origen y la segunda identidad de Hank Pym, ahora como Yellow Jacket; más el estreno del segundo Hombre-Hormiga,  también años adelantads de su llegada  a las salas de cine.
    No puedo dejar de mencionar a otros famosos como Viuda Negra (mucho más seria que la de los filmes), Ojo de Halcón (con su traje típico, que incluye máscara tal como en los viejos cómics) y Falcon, quienes ya se vieron en la primera temporada; sin embargo, solo el arquero se hace parte de los Vengadores y se vuelve una incorporación en verdad muy valiosa para los fundadores del grupo.
    Cabe mencionar que la segunda temporada, tuvo el valor de adaptar sagas tan célebres como la Guerra Kree-Skrull e Invasión.  También se estaba delineando el arco argumental de Surtur (otra historia del Thor de Simonson), la que lamentablemente quedó inconclusa; y es que los mandamases de Disney/Marvel, tuvieron la mala ocurrencia de cancelar el programa para hacer Vengadores Unidos, una versión del equipo más a tono con el UCM y algo más ligera en materia de dramatismo. 


         La maravillosa intro (¿Tanto costaba hacerle una a los siguientes cartoons marvelitas?)

martes, 9 de marzo de 2021

Felicidad absoluta para los marvelitas.


     A principios de este año se estrenó la primera de las tres series exclusivas de Disney+, ubicada dentro del Universo Cinemático Marvel, sobre personajes ya conocidos de la Casa de las Ideas y aparecidos en las películas para el cine e interpretados por los mismos actores que los encarnaron en pantalla grande: WandaVision.  Con un nombre como este, queda claro que se trata del esperado regreso, no solo de dos clásicos personajes de los cómics a estas adaptaciones audiovisuales, sino que de dos muy queridos Vengadores y tiempo después de los eventos de Avengers: Endgame; así que se nos revelan muchos datos al respecto, siendo que además esta viene a ser la primera producción dentro de dicha continuidad, en mostrarnos el llamado UCM luego de tan épicos eventos (bueno, está igual Agentes de S.H.I.E.L.D., pero como dejé de verla hace años ya, ignoro si habrán tenido en ella impacto los acontecimientos del mencionado filme).
     Resulta difícil no enganchar desde el primer momento con la serie, consistente en 9 divertidos episodios, llenos de emoción.  Más encima, considerando todo lo que pasó en las últimas entregas de los “Héroes más Poderosos de la Tierra”, tener juntos otra vez a tan destacada pareja, resulta tanto gratificante como todo un misterio… Y es que hay mucho que descubrir, siendo que sus responsables no dudaron en darnos una historia digna de las mejores historietas marvelitas.
     Nadie sabe qué está pasando durante un buen rato en este programa, que ni siquiera los mismos protagonistas tienen idea de ello.  Es así que el mundo se ha puesto “retro”, todo está en blanco y negro, así como mucho de lo que sucede es propio de una sitcom gringa de entre los cincuenta y los sesenta.  Así que el asunto será sobre descubrir la verdad de todo, puesto que está claro que la realidad ha sido intervenida por alguna fuerza superior, ignorando si se trata de alguien amigo o enemigo.  Entre medio, nos reencontraremos con unos cuantos secundarios muy simpáticos de otras cintas de la franquicia, como la misma astrofísica Darcy Lewis y a la que no veíamos desde la muy entretenida Thor: Un Mundo Oscuro y ahora acompañada por el (hasta tierno) agente del FBI Jimmy Woo, a quien conocimos en Ant-Man 2.
     El programa parte como algo livianito, un show de humor familiar de antaño y sin ningún otro propósito más que entretener sin complicaciones; todo es perfecto, hasta que en el mismo primer episodio uno o dos detalles irrumpen dentro de esta aparente “normalidad”, luego poco a poco las cosas se van torciendo.  Buena parte de la serie va saltándose una década por capítulo, en lo que se refiere al nuevo show televisivo en el que se encuentran los personajes y que simula/homenajea clásicos de la televisión como Yo amo a Lucy, Hechizada y Malcom el del Medio, siendo todo un placer ver cómo logran imitarlos y entre ello, contemplar los propios créditos de apertura que van cambiando para cada caso.  Pero ya a partir del capítulo 4, tenemos más claro qué sucede fuera del aparente entorno de confort de Wanda y Vision, así que sabemos que en un determinado momento la vida de modelo que están teniendo debe acabar… La cuestión es cómo se irá a solucionar todo, hasta la gran revelación sobre qué ha pasado realmente
     Nuevos personajes se unen a la franquicia y entre ellos destaca el debut de la capitana Monica Rambeau, un personaje muy significativo dentro de la continuidad marvelita y a quien vimos siendo una adorable niña en Capitana Marvel, ahora una aguerrida mujer adulta, y que a partir de aquí tendrá una mayor relevancia dentro de las producciones del UCM.   Destacan también las apariciones de versiones infantiles de dos integrantes de los Nuevos Vengadores y de un personaje clásico cuya aparición ayuda a reforzar el lado sobrenatural de esta franquicia, solo abordado antes gracias a la incorporación del Doctor Strange desde su película debut.  En todo caso hay que aclarar algo: las versiones del UCM sobre el panteón del material original pueden diferir mucho de las viñetas, de modo que en WandaVision aún cuando aparecen unos cuantos personajes relevantes para su cronología (bueno, unos más que otros), hay grandes cambios en sus personalidades y orígenes. Asimismo, la trama de esta producción es la adaptación libre de una importante saga y evento marvelita, que si bien solo toma unas ideas de esta obra, lo hace de manera ingeniosa y digna (no diré su nombre para mantener la sorpresa de los futuros espectadores).
    Por otro lado, sin querer dar más detalles al respecto, los sólidos guiones permiten se dé el primer paso para que se cumpla el sueño de un montón de ñoños: la unión entre las historias del UCM y la franquicia de los X-Men.  Así que acá tienen una razón de más para ver y disfrutar de este título que nos ha dejado la vara bien alta.
     Las actuaciones están de maravilla, destacando la de sus dos actores principales que pasan de una situación a otra, con gran versatilidad y una humanidad que supera la de los personajes empaquetados del principio, al mostrarnos un drama que radica en la verdadera crisis a la que se enfrentan.  En este último sentido, el amor que hay entre ambos y que es capaz de superar cualquier barrera, con loables sentidos de la familia y el autosacrificio, otorgan a la dupla protagonista un desarrollo interior pocas veces visto en otros ejemplos de la seguidilla cinematográfica.
     La ambientación es soberbia, entre los saltos de época y todo lo correspondiente al mundo “real”.  Destacables son los comerciales que vemos entre medio, los que dan claros indicios del progreso dramático que va tomando esta pieza hoy ya de antología.  Igualmente, la banda  sonora está a cargo de Cristophe Beck, trabajo que supera a lo que hizo para las cintas de Ant-Man y que recuerda a sus composiciones más inspiradas para Buffy y Angel (si bien el precioso tema principal no es suyo).  Por último, al haber un crédito de apertura “falso” y distinto en casi todos los episodios, no hay uno propio para el WandaVision de “verdad”, pero sí uno de cierre bastante hermoso.
     ¡Ah, una vez termine con mucha emoción la temporada, quédense a ver las dos escenas de postcréditos! (que son un anticipo de las próximas dos cintas que están por llegar).


                                                                       Créditos finales.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Iron Man animado noventero para los regalones.


 
     Dentro de los personajes favoritos y más conocidos de Marvel Comics, sin dudas que está Iron Man, no en vano fue por medio suyo que comenzó el exitoso Universo Cinemático Marvel, destacando la figura de este personaje en los acontecimientos de tales adaptaciones y apareciendo no solo en la trilogía de sus filmes, sino que en la última entrega del Capitán América (Guerra Civil) y en el primer filme exclusivo del actual Spider-Man (Regreso a Casa), además de en los cuatro filmes sobre los Vengadores.  Es así que cuando la empresa decidió aventurarse con el formato audiovisual, allá por el lejano año de 1966, no hubo duda de que sería uno de los elegidos para llegar a la pantalla chica y a través de una de las recordadas animaciones tipo motion comic que se hicieron en aquel tiempo; fue así que usando material directo de las viñetas, se realizó una serie de 13 episodios que se quedó en la retina y la memoria de millones de niños (y no tan niños), con un tema de entrada memorable que hasta un artista de la talla de Michael Bublé no dudó en hacerle un cover (y quien también tributó el famoso tema central del cartoon de Spider-Man del 67).
    Solo mucho tiempo después, recién en 1994, el justiciero volvería a la TV con un nuevo show animado, el cual se emitió hasta 1996 y consiguiendo dos temporadas de 13 episodios cada una, así que en total estamos hablando de 26 para poder gozar por parte de sus seguidores. Cabe mencionar que este título acompañaba a otra producción del mismo estilo y también basada en los cómics marvelitas: la por entonces nueva versión de los 4 Fantásticos para la televisión (siendo esta el tercer show animado dedicado a la Primera Familia Marvel). No hay que olvidar que durante esa década se hicieron otros cartoons basados en historietas de la Casa de las Ideas, en general bastante memorables, así que este título que hoy nos reúne aparte de su compañero ya mencionado, debe considerarse junto a los aún más recordados Spider-Man: La Serie Animada y X-Men: La Serie Animada (la verdad lejos mejores que el caso que hoy nos reúne) y los aún más memorables Las Nuevas Aventuras de Spider-Man, la tercera serie de El Increíble Hulk y en especial la más espectacular de todas estas producciones noventeras: Silver Surfer (que lamentablemente solo tuvo una temporada de 13 episodios, por lo que si no la han visto háganlo apenas lean este post).

                                                                             
                                                                                Intro 1.


    La verdad es que esta versión de Iron Man parte bastante infantil para nuestros actuales estándares, como mucho humor fácil y poco desarrollo de personajes; bien se podría decir que su primera temporada resulta débil y en muchos casos aburrida, aunque no por ello tiene buenos momentos y al menos uno de sus episodios cuenta con el guión nada menos que de un artista de la talla de Len Wein.  Ahora bien, quizás esta faceta más ligera del personaje y que ni se compara al tratamiento más serio de la mentada animación que tuvo en los sesenta (en la práctica sacada de sus mismas revistas), era para acaparar de inmediato la atención de los niños, ya que desde un principio en sus créditos de apertura salían un montón de personajes y con sus nombres más encima, si bien la mayoría de los destacados eran los villanos (consiguiendo así que la pequeña audiencia, quisiera comprar los muñequitos que por entonces salieron a la venta). 
       Al menos tuvieron la genial ocurrencia de que el gran villano al que se enfrenta Tony Stark, sea nada menos que su némesis, el Mandarín, si bien su caracterización resulta  bastante estereotipada como megalómano sin otra motivación que dominar el mundo y deshacerse de sus rivales, manejando a su antojo a la panda de delincuentes superpoderosos que trabajan para él, aunque en general más por temor que por considerarlo su maestro o ganar dinero con sus servicios.  Varios otros clásicos rivales del vengador, unos más conocidos que otros, integran a los chicos del aspirante al control del planeta: Látigo Negro, Láser Viviente, Ventisca, Torbellino, Caballero del Terror (personalmente a este ni lo ubicaba) y la única mujer del grupo, Hypnotia (por igual desconocida para mí), todos ellos meras comparsas.  Mención aparte merecen Justin Hammer, la contrapartida del millonario dedicado a la creación y venta de armas del propio Tony Stark, un “malo” de traje y corbata que no tiene poderes, aunque usando su fachada de hombre de negocios también trabaja para el Mandarín; lo mismo sucede con M.O.D.O.K., sin dudas el mejor tratado en esta primera temporada entre los villanos, puesto que es el único de todos en ser tratado desde un punto de vista más complejo, al punto de tener incluso un capítulo sobre su origen (bueno, su “señor” también posee uno, aunque no logra simpatizarnos como el atormentado y deforme hombrecito cabezón).
      Por cierto, todos los episodios de la primera temporada tratan sobre la misión de desbaratar los planes del Mandarín y su gente o de los planes de estos para deshacerse de Iron Man y su propio equipo.  Y entre medio, se encuentra nada menos que el gigantesco dragón Fing Fang Fum, un personaje marvelita aún mucho más antiguo que todos estos, cuyo verdadero origen al menos aparece acá y algo que solo en esta producción es tomado en cuenta dentro de todas las apariciones del monstruo en otras series animadas marvelitas.
      Cabe mencionar que esta versión de Iron Man, que se aleja bastante de las historietas, tampoco está solo y junto a él se encuentran nada menos que su amigo James Rodhes/Máquina de Guerra (personaje habitual dentro de los cómics del mismo Iron Man), Ojo de Halcón y Century, un justiciero bastante olvidado hoy en día y que viene a representar los poderes de tipo mágico, en contraposición a la tecnología de Tony y la de James, así como a las habilidades gimnásticas de Clint Barton. Y junto a estos se encuentran dos damas bastante famosas dentro de las historias de la compañía: por un lado, nada menos que la Bruja Escarlata y quien sale con una imagen para nada parecida a la de las viñetas, mientras que por el otro se encuentra la segunda Mujer Araña, Julia Carpenter; ahora bien, ambas se disputan el amor de Tony Stark, por lo que se producen unos a veces graciosos y otros ridículos desencuentros entre ambas.  Por otro lado, entre los justicieros encontramos personajes más elaborados o que al menos se parecen mucho más al de sus versiones originales; es así que el propio Tony Stark no deja de mantener su personalidad de playboy y/o sujeto hedonista y con cierta vanidad, el morenazo Rhodes sale como un sujeto centrado y que en ocasiones hace de la conciencia de su compañero y el siempre atractivo Barton mantiene su actitud voluntariosa.
     Respecto a la primera temporada, quizás uno de sus aciertos corresponde a la variación que hacen sobre el origen del propio superhéroe y en especial de su dolencia que lo lleva a depender de su tecnología.  También se puede mencionar la hoy poco atractiva secuencia en rústicos GGI, que se repetía en todos los capítulos cuando Tony Stark se ponía su armadura, lo que la verdad estaba de más y que menos mal fue obviada en la siguiente segunda temporada.
     La segunda temporada, tal como ya se dijo más arriba, mejora bastante y por lo mismo es para lamentar que justo cuando se puso todo mejor y quizás qué maravillas nos habría deparado el show, fuese cancelado (¡Así de idiotas pueden ponerse los gringos al comerse las gallinas de oro, que ejemplos al respecto tenemos un montón!).  En primer lugar cambiaron casi todo, desde los créditos de apertura lejos mucho más artísticos que los anteriores y el estatus quo del grupo liderado por Iron Man, puesto que en el primer episodio somos testigos de la ruptura de este equipo; así que esta vez en la mayoría de sus aventuras el superhéroe estará solo o lo acompañarán su viejo amigo Rhodes, quien ahora pasa por una interesante crisis y además nos revela una fobia que le complica aún más la vida, como también la guapa Julia Carpenter.  Asimismo, el grupo manejado por el Mandarín ya no está, no obstante al final de todos los episodios iremos viendo qué es del otrora poderoso villano y cómo este va acercándose poco a poco a recuperar sus poderes (en verdad, muy divertidos epílogos).
     Los diseños de los personajes también fueron remozados que da gusto y acompañando a Tony Stark aparece una simpática Inteligencia Artificial creada por este y de nombre Homero. Por igual, el universo marvelita por fin se aprovecha en los guiones y aparecen nuevos personajes entre héroes y villanos, destacando nada menos que Nick Fury y desarrollándose de ese modo una relación estrecha con S.H.I.E.L.D., que como bien sabemos es relevante en la cronología del vengador; y al respecto, también sale el simpático Dum Dum Dugan.  Destacan entre el resto de los invitados de la temporada, nada menos que Hulk, en lo que tal vez sea el episodio más sobresaliente de la serie (el que incluye a su archienemigo el Líder) y la shakespereana villana Madame Mask.  Memorable resulta ser la adaptación de una de las sagas más celebradas de Iron Man, La Guerra de las Armaduras, donde aparece el aterrador Fantasma. No podemos olvidar la visita de otros grandes maleantes de las aventuras de nuestro superhéroe como Hombre de Titanio y Dínamo Carmesí. 
     El final de todo es inolvidable y considerando las características de las series animadas infantiles de la época, loable es lo que sucede con la némesis de nuestro protagonista, en verdad sucesos mucho más crudos de lo esperado.


                                                                             Intro 2.

lunes, 13 de julio de 2020

Volver a disfrutar del Doctor Strange.


1. A comenzar se ha dicho.

    Hace dos años que me leí el “omnibus”, integral o recopilatorio (llámenle como ustedes quieran) de la etapa original del Hechicero Supremo, escrita y dibujada por sus creadores Stan Lee y Steve Ditko, tomo que incluyó muchas historias más dibujadas luego por otros artistas, cuando Ditko abandonó Marvel.  Esta serie de historietas las disfruté mucho e incluso me atrevo a decir que muchos más que la era Lee-Ditko de Spider-Man; por esa misma razón deseaba saber qué había sido de él, luego de la última vez que pude gozar de sus aventuras en solitario y era solo cosa de disponerme a ello, ya que cuando compré el mencionado volumen, también adquirí al mismo tiempo otro sobre sus andanzas de los ochenta, escritas por un autor al cual ahora más que nunca le tengo un hondo respeto: Roger Stern.  Había más de una década de paréntesis desde que mi camino se cruzó con el suyo; no obstante, estoy enterado de que entre tanto usó durante un tiempo algo así como un disfraz de superhéroe (con la cara oculta para seguir la tradición del mismo Spidey) y luego formó el grupo de Los Defensores junto a Hulk, Silver Surfer, Namor y otr@s, pero sólo lo sé de puro ñoño, que aún no leo lo que tengo al respecto; pendientes me quedan mis volúmenes del grupo mencionado de justicieros y entre medio unos cuantos libritos de bolsillo de la Biblioteca Marvel en blanco y negro, que poseo desde hace rato, a ver si lleno mejor el vacío que tengo al respecto entre ese primer fascículo y el que ahora nos reúne…Mientras tanto les comparto mis impresiones sobre el compilatorio que ahora acapara nuestra atención.

2. El escritor: Roger Stern.

    Tuve el gusto de conocerlo gracias a la colección de Superman de Planeta De Agostini, que me compré ille tempore, la cual reunía un montón de números de sus revistas y novelas gráficas a partir del reinicio de John Byrne, luego de la mítica Crisis en las Tierras Infinitas y en las que este escribía aventuras suyas casi a la par del canadiense.  Luego me reencontré con él con las revistas sacadas por la extinta editorial mexicana Vid, que fui completando una buena cantidad de números y que contaban de sus aventuras posteriores a lo que tenía de la mencionada empresa española…Lo que no sabía, es que ya lo había leído de joven, poco después de salir del colegio, cuando me compré el tomo compilatorio que salió en los kioscos de La Muerte de Superman y un par más, Funeral para un Amigo y El Mundo sin Superman, en los cuales también venían guiones suyos; los recién mencionados títulos los tengo de la misma Vid, pero luego tuve la suerte de comprarme un montón de revistas en muy bello formato de la igualmente llorada Ediciones Zinco, de origen español, gracias a los cuales me actualicé con El Reino de los Supermanes y El Regreso de Superman una vez que este resucitó.  Así que por años el nombre de Roger Stern estuvo ligado para mí al “Azuloso” y vaya que me gustó este primer encuentro con su pluma

Nacido el 12 de septiembre de 1950, ha trabajado como muchos del medio tanto para Marvel como para DC y otras empresas.  En la llamada Casa de las Ideas estuvo a cargo en los ochenta de una de las revistas del Trepamuros, junto a uno de sus dibujantes estrellas, John Romita Jr., en los ochenta y con ello le otorgaron una de sus etapas más célebres,  creando entre ambos, además, a uno de sus villanos más recordados: El Duende (una especie de sucesor del Duende Verde, aunque en su caso acabó muy mal); asimismo, es co-creador de una importante alineación de los “Héroes más poderosos del planeta”: los Vengadores Costa Oeste.  Harto ha hecho para esta querida editorial, donde también ha firmado para Capitán América, Thor y Iron Man. Por mi parte tengo completa la legendaria etapa suya de nuestro Amistoso Vecino, en edición de lujo, aunque sin leer aún (si bien leí año atrás la revelación de la identidad secreta del Duende, ya que también cuento con varios tomitos chicos de la Biblioteca Marvel sobre Spidey).  De los Vengadores Costa Oeste tengo harto, aunque todos pendientes aún y no sé si algo de ello es lo realizado por Stern.
    Sobre su labor para la “Distinguida Competencia”, sus ya referidos trabajos para Superman son clásicos, habiendo escrito hasta 3 novelas sobre el personaje (una de ellas Muerte y Vida de Superman y de la que escribí para mi serie de posts Pecados de Omisión y una sobre la serie de televisión Smalville, acerca de la juventud de Clark Kent y que tengo, pero tampoco le he dedicado tiempo, más otra titulada Superman: The Never-Ending Battle).  También ha hecho por lo menos un par de novelas gráficas dedicadas al Hombre de Acero: Superman por la Tierra (de la que soy dueño de una linda versión de Ediciones Zinco, hace muchos años ya leída y Una Nación Dividida, un elseworld algo polémico ambientado en plena Guerra Civil usaca, que tuve el honor de comprarme en una muy buena tienda que ya no existe y justo cuando estaba por cerrar, esa en edición de la Vid). Asimismo, tuvo a su cargo el relanzamiento del Átomo post-crisis y creó a uno de los sucesores del Starman original, cuya etapa escribió, ambos casos en los ochenta.
    Su trabajo en Marvel y DC permitió que se encargara de un crossover de nada menos que de Hulk contra Superman… ¡Yo quiero tener y leer esa historia!


 3. El dichoso tomo.       

    Cuando destinaron a Roger Stern la colección del Hechicero Supremo, se suponía que lo acompañaría en el dibujo el por entonces “niño bonito” de Marvel, la superestrella Frank Miller, puesto que este se encontraba en su cenit tras el éxito de su labor en la cabecera de Daredevil.  Incluso se realizó un afiche publicitario dibujado por el propio Miller, anunciando en las revistas de la empresa la próxima etapa que se avecinaba para el Doctor Strange; no obstante, todo quedó ahí, ya que las demás obligaciones del artista no permitieron que esto se concretara y de ese modo Roger Stern se quedó solo o mejor dicho, fue apoyado por un montón de otros dibujantes, puesto que a lo largo de sus casi 5 años (entre 1981 y 1985) escribiendo para este personaje, por una razón u otra fue imposible que le consiguieran un compañero constante.  Es así que al leer y gozar del tomo que hoy nos reúne, nos vamos a encontrar con varios estilos en el dibujo, unos muy buenos y otros más bien mediocres o poco cuidados, siendo Marshall Rogers quien más intervino en estas historias y este sí que realizó una labor preciosa.  
    En aquellos años la colección del Doctor Strange estaba al borde de la cancelación y hace rato que se llevaba publicando de manera bimensual; solo gracias al tremendo aporte de Roger Stern esta se salvó y es que en verdad realizó argumentos memorables, muchos de ellos con largos arcos que se desarrollaban en números consecutivos; además lo hizo intervenir de manera directa en el universo marvelita, teniendo como invitados a varios de los personajes más famosos y curiosos de la Casa de las Ideas.  Por lo tanto, en estas páginas veremos desfilar nada menos que a Nick Fury y los Comandos Aulladores, a los 4 Fantásticos, el Hermano Vudú, los Vengadores, el Caballero Negro, los Defensores, Blade y… ¡Drácula! ¿Se me escapa alguna estrella más?
    El punto de partida para todo, viene a ser la escisión de la relación amorosa de Stephen Strange con su discípula venida de otra dimensión, la cada vez más poderosa Clea (y a la que nos presentaron en su momento los mismísimo Stan Lee y Steve Ditko); sin embargo eso no significaba que el amor entre ambos acabese, sino que sus caminos tomaran rumbos diferentes y ello resulta ser por dos hechos muy especiales: la llegada de otra fémina, la escritora Morgana Blessing, de personalidad muy distinta a la pariente de Dormammu y cuyo destino está unido al protagonista de una manera muy especial (y bella), tal como nos lo rebela el autor; y, por otro lado, porque Clea debe cumplir con su destino en la Dimensión Oscura, su hogar…Empero sus vidas se reencontrarán y de manera épica, tal como detalla la última parte de la etapa de Roger Stern.
    La primera gran saga en la que se desenvuelve este particular superhéroe, implica un viaje en el tiempo, oportunidad que le da al guionista para hacer un recorrido por algunos momentos clásicos de la Era Marvel (década de los sesenta); luego llega una aventura en la que el mismo Doctor Strange, se vuelve el artífice de un evento importante dentro de la continuidad marvelita: la desaparición de los vampiros como especie y ello durante años en las historietas de la empresa (supongo que este hecho no incluía a Morbius, ya que este no debe su vampirismo a razones mágicas, a diferencia del resto de sus congéneres ¿No?).  Por último, entre una cuantas historias autoconclusivas o de continuidad más breve y muy divertidas entre medio, se encuentra el nuevo viaje del justiciero a la Dimensión Oscura, para participar de manera directa en la revolución que se está orquestando… ¡Ah y se me estaba olvidando! Presten atención al hermoso homenaje a los creadores de nuestro protagonista.
     Cabe mencionar la simpática intervención de Wong, el leal sirviente del buen Doctor, un sabio personaje que fue introducido en las revistas mucho después del primer tomo que mencioné más arriba (así que poco sé de cómo llegó al Sancto Sanctorum de Greenwich Village, salvo uno que otro flashback por ahí) y su administradora, la morena Sara Wolfe, una mujer “común y corriente” contratada para llevar las cuentas y ser su nexo con el resto del mundo.
     Mención especial para las únicas historias de este volumen que no fueron escritas por Stern, sino que sus artífices fueron en el primer caso Carl Potts y quien también se encargó del dibujo en ese número, como luego Anne Nocenti, una aclamada escritora del medio que tuvo una muy recordada etapa en Daredevil.  Ambas obras resultan ser muy emotivas, la primera corresponde a una reflexión sobre el dolor y la venganza, mientras que la segunda (lejos la mejor de las dos) aborda los límites entre locura y genialidad artística.
    Aparte de la colección bimensual de nuestro Hechicero Supremo favorito, se incluyen tres magníficas historias más orquestadas por Roger Stern, en distintos periodos: El Duelo (1983), que apareció en una revista antológica de Marvel y donde queda de manifiesto la sabiduría que posee este personaje tan entrañable, a través de una trama que nos deja una moraleja cuando es necesario reconocer nuestras propias debilidades; luego viene la mayor joya, quizás, de todo el volumen, Doctor Strange y Doctor Doom: Triunfo y Tormento (1989), en la cual Stephen Strange tiene una memorable aventura junto a nada menos que el infame soberano de Latveria y logramos conocer a este último en un plano humano como no creíamos (cabe mencionar que el dibujante resulta ser nada menos que Mike Mignola: sí, el genio detrás de Hellboy); y, por último, Esa vieja casa (2011), un relato que se remonta al pasado del Doctor Strange, gracias al cual logramos saber cómo fue que tomó posesión de su hogar en New York.
    En suma: Más de 700 páginas de cómics de primera calidad, incluyendo valiosos agregados como sabe darnos Panini.  Aventura, heroísmo, romance, todo tipo de monstruos, viajes a mundos extraordinarios, destacadas estrellas invitadas, humor y sensibilidad por montones encontrarán quienes se aventuren a leer el libro que ahora recuerdo con dicha y nostalgia.



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