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martes, 30 de marzo de 2021

¡Gracias, San Zack Snyder, por favor concedido!


 
    Millones de fanáticos deceistas esperamos con ganas el estreno del filme live action de la Liga de la Justicia, más sabiendo que su responsable era nada menos que Zack Snyder, el mismo artífice del inicio del llamado DCU (Universo Extendido DC Cinematográfico) con El Hombre de Acero y Batman versus Superman.  Las expectativas eran altas, pero el sueño de millones se derrumbó apenas se pudo ver el resultado de años de espera (en la práctica, desde la infancia de muchos que crecimos con estos cómics y sus personajes), puesto que el producto final dejó mucho que desear.
    Estrenada en 2017, la cinta tuvo varios problemas para ser terminada y entre ellos debido a que el cineasta abandonó el proyecto antes de realizar la postproducción y el montaje final, puesto que su hija Autumn se suicidó y como era de esperar no estaba en condiciones de dedicarse a dichas labores.  Fue así que se contrató a un artista incluso mucho más virtuoso que el propio Snyder: Josh Whedon. 
    Whedon, escritor/guionista, productor y director dio el salto a la fama cuando en los noventa tomó su guión de una pésima película juvenil, Buffy la Cazavampiros y la convirtió en una exitosa serie de televisión del mismo nombre, la que sin dudas hizo historia y hasta tuvo un quizás aún mejor spin-off en Angel.  Luego nos dio la series de ciencia ficción también de culto Firefly y Dollhouse, que lamentablemente no fueron tan longevas, si bien aún así se ganaron el corazón de millones y el aprecio de la crítica.  Entre medio vino su trabajo en una de las más celebradas etapas de los cómics de los X- Men (¡Si hasta el divo de Grant Morrison lo alabó en su libro Supergods por esta labor, considerándolo el único libretista que saltó de la pantalla chica a las viñetas de manera destacable! Sitial que compartía junto a nada menos que Michael Straczynski).  El momento más alto de su carrera estaría al dirigir y escribir la primera aventura hollywoodense de Los Vengadores de Marvel... Pero luego llegó La Era de Ultron, su segunda y última incursión en el universo marvelita, la cual no fue tan rentable como se esperaba y de ese modo se fue a la Distinguida Competencia.
    Con un curriculum como el de arriba (que ni siquiera mencioné todo), varios celebramos la llegada de Whedon, quien además le podía aportar el humor que al universo tan demasiado oscuro de la visión de Znyder le faltaba.  Y claro que hizo esta labor de aligerar el tono del filme, sin embargo se le pasó la mano, como luego pudimos comprobar y al final la cinta resultó ser un verdadero bodrio infumable, que buena parte del público (en especial los más ñoños) y la prensa detestaron. Lo que sucedió es que Whedon, presionado por los productores como el mismísimo Geoff Jhons (importante guionista de DC y hace rato peso pesado al mando de la empresa y de sus productos derivados como películas y series), recortó un montón de material filmado por su predecesor y grabó nuevas escenas, dándole giros argumentales distintos a la trama e incluso a las caracterizaciones de los personajes y las relaciones entre estos.  La película en sí se hizo aburrida y poco heroica, algo que no podíamos creer de la fusión Snyder/Whedon. Más encima, luego nos enteramos del maltrato que tuvo Whedon con las estrellas, conducta que venía desde su época en Buffy, ya que comenzaron a salir las denuncias en contra de él y de ese modo pasó a formar parte de la lista negra de Hollywood (si bien como dice mi amigo Ricardo Ruiz, es raro se hayan demorado tanto en denunciar todo esto y de manera conjunta más encima).
     Pasó el tiempo y algunas heridas sanaron, con ello llegó la posibilidad de que Snyder estrenara su versión de la Liga de la Justicia, de modo que comenzó todo un movimiento en redes sociales por parte de los frikis para que se concretara esta posibilidad.  Así fue como a principios del año pasado, se concretó el proyecto, concediéndosele al director varios millones para pulir su edición y que en una primera instancia, se iba a estrenar como miniserie de 4 episodios de una hora cada uno; ante esta noticia, quedaba más claro que nunca que la versión de Zack Snyder, difería mucho de lo que llegó a los cines en su momento.

El gran cambio de Steppenwolf entre una versión y otra.


     En el transcurso de este mes que ya termina, pudimos apreciar por fin la adaptación de la Liga de la Justicia, tal y como siempre la quiso su primer director.  Más encima, al final fue montada como filme, pese a su larga duración de 4 horas y como desde los inicios se prometió.  En la práctica todos quedaron fascinados, puesto que mejoró tanto la puesta en escena, que se trataba de una película aparte y lejos superior al "monstruo de Frankenstein", perpetrado por el otrora niño favorito de Hollywood.
     Muchas razones tenemos para querer ver y amar lo realizado por Snyder, pero antes de nombrar estos motivos es necesario hacer una aclaración: Sus superhéroes no corresponden a la imagen luminosa que tenemos de estos populares justicieros y solo Flash (en una versión que más nos recuerda al alegre Wally West, que al sobrio Barry Allen) aparece como alguien que mantiene cierta alegría inocente en su proceder; el resto, hasta la misma Wonder Woman y en un acto de dureza que no esperaríamos de ella en el clímax de la película, son demasiado graves y se nota cargan con mucho peso sobre sus hombros (Ciborg es un claro resentido y Aquaman solo gracias a su propio filme, recién se gana nuestros corazoncitos)... Y, sin embargo, no podemos dejar de aplaudir este verdadero espectáculo que se nos ha concedido.
     A ver, repasemos algunos de los aspectos positivos de este "Corte del Director", que en todo caso debo confesarles que me vi solo una vez la versión cinematográfica y me desagradó tanto que en la práctica la olvidé toda (salvo una graciosa escena relacionada con Aquaman y el lazo mágico de Wondy, que sin dudas era uno de los pocos ingeniosos aportes de Whedon).

"Papi" Darkeseid acompañado por Desaad y la Abuelita Buena.

 
1. En primer lugar esta vez el villano de la historia logra atraernos.  Steppenwolf es en la práctica un desconocido para la mayoría y comparado con los rivales de Loki, Ultron y Thanos a los que se enfrentan los Vengadores del cine, no tenía peso dramático dentro del guión en la encarnación anterior del filme. Sin embargo, ahora entendemos mejor sus motivaciones y esta vez su nuevo aspecto, muchos más aterrador y demoniaco es magnífico.  Sus diálogos y monólogos son casi shakespereanos.
 
2. Nos habíamos quedado con las ganas de ver al gran Darkseid por culpa de Whedon y demases, no obstante ahora sale que da gusto y queda constancia de que Steppenwolf es solo un emisario del Nuevo Dios Oscuro.  Para rematar y casi provocarnos más de un orgasmo de felicidad a los frikis, aparece harto Desaad y de paso incluso apreciamos a la mismísima Abuelita Buena (una de mis villanas favoritas).
 
3. El poco atlético (o más bien flacuchento) Flash del DCU me había parecido hasta ahora un verdadero payaso sin mayor atractivo, pero ahora nos lo humanizan tanto que no solo resulta ser un mero principiante cómico, sino que destacan en él sus deseos para hacer mejor la vida de los demás; por lo mismo, no duda en sacrificarse para conseguirlo y el heroísmo en él es conmovedor. Gracias a lo anterior logra sobresalir entre sus compañeros (bueno, difícil consiga ser tan carismático como la propia Diana de Themiscyra, aunque está muy cerca de ella). Así que ahora bien podemos esperar con ansias su largometraje en privado, que se sabe promete mucho.
 
4. Un querido superhéroe, pilar de la Liga de la Justicia, tiene dos memorables escenas.  No diré quién es por si alguien que no se ha llenado de spoilers y aún no ve esta versión, desea descubrirlo por su cuenta. He aquí una poderosa razón para esperar el mejor de los futuros a esta franquicia cinematográfica.
 
5. La verdad es que no sé si sale en el montaje para el cine, pero otro personaje notable vemos en el corte de Zack Snyder, alguien muy ligado a Batman.  Más encima, está interpretado por un tremendo actor, ligado desde hace años a las adaptaciones del género (y lo mejor es que no cometieron la estupidez de cambiar su raza, para dárselas de políticamente correctos).
 
6. Dos secundarios de peso relacionados con Aquaman intervienen, realzando la calidad de esta cinta llena de sorpresas de lo más gratas.
 
7. Superman con su traje oscuro, que bien nos recuerda ese gran cómic de los noventa sobre su resurrección, se ve estupendo.
 
8. Un villano increíble sale también, con un monólogo para sacarse el sombrero y en una escena postapocalíptica que vendría a ser la antesala del gran filme que estamos esperando.  Después de esta intervención, con mayor razón no aceptaré que me ninguneen la versión de dicho criminal, presentada hace unos años atrás en otra de las películas de esta saga.
 
     ¿Se me olvida algo más? Solo me queda decir que me habría encantado ver en pantalla grande esta joyita y acompañado de mi sobrinito Amilcar, como de mis amigos más frikis, para luego celebrar en grande un espectáculo como este.


                                            El potente tráiler subitulado (y este no es puras promesas)

jueves, 20 de julio de 2017

Lágrimas de sangre, tripas desparramadas y cerebros mordidos por Romero (primera parte).


       Con tanto zombie por ahí en las películas, los videojuegos, los cómics y las series de TV (¿Quién no conoce en la actualidad The Walking Dead?), el común de los mortales ignora que el responsable de todo este boom de los muertos vivientes comedores de carne huma fresca, George Romero, nos dejó hace solo 4 días atrás.  Nacido el 4 de febrero de 1940 y muerto a los 77 años, fue un importante cineasta dedicado al género del terror que dejó tal legado, que tal como ya se expresó en las primeras palabras de este párrafo, introdujo uno de los monstruos más famosos dentro de la cultura popular.
       En varias ocasiones me he referido a este hombre en varios post y que desde adolescente he admirado profundamente,  de hecho hace rato que le dediqué una etiqueta dentro del extenso listado de temas que tengo en el blog, pero nunca (salvo ahora) me había referido en exclusiva a su obra… Y ahora es el momento adecuado.
      Si bien desde niño me han gustado las historias de terror, no obstante a este artista solo lo vine a conocer ya de adolescente, gracias a la querida colección de la revista Fangoria que empecé a comprar.  Fue así que en uno de sus tantos reportajes y textos varios, apareció su nombre, haciendo primero referencia a la proeza que le significó realizar cuando aún no cumplía 30 años, la obra que le otorgó fama para la posteridad: La Noche de los Muertos Vivientes (1968).  Y como toda una guía para los amantes de las historias de horror, gracias a esta revista me fui enterando de su filmografía, deseando adentrarme cada vez más en las profundidades de sus pesadillas.
     Pero años antes de que llegara a mis manos tan especializada publicación, ya era un consumado fanático de este tipo de historias, si bien de más pequeño luego pagaba el precio de mis obsesiones con las pesadillas que me provocaban y el miedo a la oscuridad.  Llevo mis recuerdos a alrededor de 1989 ó 1990, cuando el VHS reinaba en las funciones caseras de todo tipo de películas.  Mi papás no me comprarían mi primera máquina reproductora de estas cintas hasta diciembre del 90, razón por la cual debía conformarme viendo películas en un videoclub cerca de mi casa y en el cual si uno pagaba el coste de un arriendo, podía ver la cinta que quisiera (los dueños interesados en ganar dinero, no tenían inconvenientes en que menores de edad gozasen títulos para mayores,  siempre y cuando pagaran la cuota respectiva; claro que no sé si eso pasaba en el caso de solicitar una porno). De este modo me ponía de acuerdo con mis amigos para juntar los $500 pesos que en ese entonces salía este beneficio.  Y así fue que me encontré con varias cintas por primera vez, muchas de ellas verdaderas joyas de la cinematografía fantástica tales como Robocop y El Resplandor.  Por lo general iba los sábados, siendo durante un largo tiempo esta mi única instancia para darle en el gusto a mi amor por el cine, ya que fue más entrado en la adolescencia que me dispuse a ir a los teatros por mi cuenta con mis pares.
      Y en una de estas funciones privadas me encontré con Creepshow (1982). La verdad es que no sé si para aquella época ya sabía quién era Stephen King, el cual se entretuvo un montón adaptando para su amigo George Romero, algunos de sus cuentos para este filme de 5 historias autoconclusivas y con un hilo conductor, homenajeando los viejos cómics de terror de la desaparecida editorial EC.  La idea principal de esta producción fue entretener, nada de crítica social, ni temas complejos, solo sustos, monstruosidades y efectos gore al más puro estilo de las historietas que esta dupla y el resto de sus amigos quisieron tributar.  Aquella vez salí de la exhibición con esa alegría que solo un niño puede llegar a tener, cuando se han encontrado con algo tan formidable, por ser novedoso para la mente de alguien inexperimentado y que por eso en lo único que piensa es en conseguir más y más de lo mismo (bueno, para ser sincero cuando uno es grande, obsesivo y ñoño, de vez en cuando se vuelve a este estado, je).  Como datos adicionales acerca de este trabajo, puedo contarles que cuenta con la participación de varios actores consagrados, algunos de ellos al principio de su carrera, pero ya en aquel entonces notables (como Ed Harris y Ted Danson); se pueden mencionar además la participación de Leslie Nielsen, Adrienne Barbeau y John Colicos, entre otros. Mención aparte es la breve, aunque entretenida intervención de Tom Savini, otro gran amigo de Romero, que apareció en varias de sus películas y que además es también un consagrado director y maquillador de efectos macabros.  Por otro lado, el mismo Stephen King fue protagonista de la primera historia, demostrando su versatilidad a la hora de pasar a otro campo artístico. Asimismo su música electrónica es sin dudas soberbia, a cargo de John Harrison, quien además de compositor ha trabajado como director en algunos de los episodios de la serie Tales from the Darkside, creada por el mismo Romero y luego hizo para la pantalla chica las miniseries de Dune (2000) e Hijos de Dune (2003), sobre los aclamados libros de ciencia ficción de Frank Herbert.   Por último, no se puede olvidar que la adaptación al cómic de esta perla del séptimo arte fantástico fue hecha por otro maestro, Berni Wrightson (quien también nos dejó este año, así que espero que ambos artistas se reencuentren en el más allá).


Trailer de Creepshow.
     Como ya saben, el título anterior fue mi primer encuentro con George Romero, no obstante la segunda vez en que pude disfrutar con una de sus cintas, fue con su debut.   Quienes no conocen esta joya del séptimo arte, que lejos sobrepasa el género al que pertenece, deben saber que cuando la realizó su creador no hace mucho que había salido de la universidad y tras conseguir algo de experiencia y dinero filmando comerciales, se puso de acuerdo con unos amigos para realizar una obra de miedo.  Con un presupuesto ínfimo, excelentes actuaciones y más encima un guión potente a cargo del propio Romero, como también una fotografía en blanco y negro cuidada, que ayuda a mantener la atmósfera pesadillesca de todo, el filme se convirtió en un verdadero semillero para realizar nuevas historias al respecto.  Las escenas de masacre zombie, en especial cuando estas criaturas aparecen comiendo carne, según se cuenta fueron posible gracias a la contribución de carniceros amigos, que no vacilaron en hacerse publicidad de esta extraña manera y de paso contribuir al arte (je).


Trailer de La Noche de los Muertos Vivientes.

      Solo los prejuiciosos y quienes nada saben de la ópera prima de Romero, ignoran el transfondo de esta y que en clave de ciencia ficción postapocalíptica (pues antes de ella los zombies solo aparecían como entidades de carácter sobrenatural, debido a la magia y al vudú), aborda el tema de la desarticulación de la sociedad civilizada ante las catástrofes; en otras palabras, muestra cómo el ser humano ante cualquier circunstancia que mine su seguridad, de inmediato actúa usando su instinto y deja de lado su racionalidad.  Pues la violencia tal como está demostrada en esta obra, no solo viene de los cuerpos revividos (que en realidad pueden ser comparados con las bestias que atacan tan solo para comer y no por un acto de maldad inherente), sino que de los vivos que tal como se muestra hacia el final de esta tragedia, actúan regocijándose en la miseria en la que se encuentran.
      Otro punto destacable de tan capital largometraje, es que fue una de las primeras películas gringas en tener de protagonista a un afroamericano, siendo el resto de los personajes principales y secundarios blancos.  Es así que este hombre aparece con dotes heroicas frente a la adversidad, con una regia estampa llevando un traje de corbata y dejando con todo esto más que claro, el papel importante que hace rato ya poseía esta minoría étnica en la comunidad de su país. 
      Siendo que por razones de error de su distribución este filme es de dominio público, han aparecido fragmentos suyos en un montón de otras producciones, siendo homenajeada y parodiada muchas veces.  Al respecto, se puede mencionar el único episodio de Halloween de la serie Medium, en el que la protagonista se ve inmersa dentro de esta cinta, la que es recreada de manera sorprendente, a la par de que usaron también imágenes reales de la película. 
      En 1990 se realizó un remake por parte de Tom Savini, el colega amigo de Romero ya mencionado.  Los resultados hicieron honor al original, pues contaron con la producción del propio director de la cinta primigenia, quien además cambió en algunos aspectos el guión para mejorar lo que le pareció era necesario.  No obstante en 2006 y 2015 se realizaron otras versiones, estas sin considerar a Romero dentro de su realización.
     5 son en total las secuelas directas de La Noche de los Muertos Vivientes, todas ellas llevadas a cabo por el propio Romero, si bien en distintas épocas.  Al respecto hay que mencionar la que viene a ser la trilogía original, completada entre los años 1978 y 1985 respectivamente.  La primera de ellas lleva el nombre de El Amanecer de los Muertos Vivientes y está ambientada nada menos que en un centro comercial, al que llegan un grupo de sobrevivientes a refugiarse, convirtiendo este templo al consumo en su santuario (ironías por parte del director).  Sin embargo pese a toda la seguridad que supuestamente había en este lugar, aun así no logran ser capaces de derrotar a las hordas de muertos caníbales, para quienes al parecer el centro comercial les trae recuerdos de cuán felices fueron gastando su dinero en dichas dependencias.  La escena de desmembramiento a una de las víctimas aún viva, es sin dudas una de las más famosas del cine de terror.  En 2004 tuvo su remake, bastante elogiado por cierto, dirigido por Zack Snyder, hoy famoso (y despreciado por algunos) por sus adaptaciones cinematográficas de cómics DC.



      La tercera parte de la llamada trilogía original zómbica de Romero se llama El Día de los Muertos.  En esta entrega se abordan dos temas caros a la ciencia ficción más crítica: primero la presencia de mad doctors (científicos locos), en la figura de un especialista que desea “amaestrar” a los muertos vivientes y se obsesiona con ello, olvidando en parte de sociabilizar con sus congéneres; a la larga como sucede en la vida real y en estas historias ficticias, el progreso humano queda reducido a nada, porque nuestra especie nunca logra ser más fuerte que la naturaleza misma. Luego, siendo el director-guionista un ideólogo antisistema gringo de fuertes convicciones, no podía dejar pasar en este filme una sentencia en contra del militarismo y el fascismo hasta cierto punto; es así que en la cinta en cuestión vemos a un grupo de uniformados, que pese a la devastación en la que se encuentra todo, trata de controlar lo que sucede; pero más que para salvaguardar a la humanidad, como otro intento de conseguir poder bajo sus propias directivas y no a través del concenso.  Lejos más sangrienta que sus predecesoras, de seguro a su mayor presupuesto y a las posibilidades técnicas de la época, es considerada no obstante por muchos como la menos lograda de esta primera trilogía.   En 2008 se estrenó un remake a cargo de otro director especializado en el terror, Steve Miner, que se estrenó directamente al mercado hogareño; lamentablemente no tuvo buenas críticas.
      En 2005 George Romero sorprendió a sus seguidores a lo largo del mundo, al regresar al cine que lo hizo famoso y al que él mismo ayudó a hacer popular, con una nueva entrega de su saga y que se puede considerar como la primera parte de una segunda trilogía: Tierra de los Muertos.  Pese a que en términos económicos, este nuevo episodio en su serie no puede ser considerada como una producción de alto presupuesto (pues no alcanzó a costar los 20  millones de dólares), el buen uso de los recursos a su disposición permitió la realización de una cinta en verdad notable; en este sentido se debe apreciar la participación de varios actores de renombre, muchos de ellos ya con toda una carrera de consagración dentro del cine de terror: Dennis Hooper, John Leguizamo y Asia Argento (la hermosa hija de Dario Argento, también amigo de Romero y el que le produjo El Amanecer de los Muertos y con quien codirigió Los Ojos del Diablo).   La película nos muestra un mundo en el cual ya son pocos los humanos que quedan, habiéndose extendido la plaga zombie al punto de que los vivos deben vivir en ciudades fortificadas, para no convertirse en comida de los muertos vivientes.  Y es en medio de una de estas últimas utopías (en realidad toda una distopía), que radica la mirada incisiva de nuestro amado director, al dejar constancia de la corrupción en los llamados líderes del pueblo, en la figura del mandamás de la ciudad en la que transcurre la historia y quien a la larga resulta mucho más pernicioso que los mismos monstruos.  Personalmente debo decir sobre esta obra, que para mí tiene un valor muy importante, ya que ha sido la única de la serie que he podido ver en el cine, pues cuando estrenaron las anteriores o bien no había nacido (en el caso de la primera) o bien era demasiado pequeño (y ni sabía que existían); en el caso de las que le siguieron, para pesar de muchos nunca las exhibieron en mi país en el circuito comercial.
     El siguiente capítulo dentro de las películas de zombies de Romero corresponde a El Diario de los Muertos (2007), que en cierto sentido más que una secuela, se puede considerar como que su argumento transcurre en paralelo a los acontecimientos de la cinta original; puesto que cuando suceden, recién está comenzando el apocalipsis zombie.  Su guión cuenta de un grupo de jóvenes universitarios de la carrera de cine, quienes ante lo que está pasando, filman cámara en mano todo lo que ocurre, en una especie de reality show.  Es en todo esto que resalta la crítica a los medios de comunicación masivos, en especial la televisión, que profita de las desgracias ajenas, a través de estos muchachos que actúan con una falta total de empatía y aprovechando la morbosidad para conseguir notoriedad.  A diferencia del resto de otros filmes de la saga, su autor incorporó el humor negro para convertir este título en toda una parodia al espectáculo de la violencia gratuita, que venden los supuestos profesionales del “cuarto poder”.

      De 2010 data Survival of the Dead (ocupo el título en inglés, debido a que nunca la pillé por estos lares en una edición para Latinoamérica), la última parte de la serie y, para pesar nuestro, la despedida de George Romero como director.  Teniendo en cuenta el argumento del largometraje que le antecedió, este otro viene a ser en cierto sentido su secuela directa, ya que también estamos aquí en los comienzos de la epidemia zombie.  Los protagonistas son tanto un grupo de militares, como dos familias enemigas entre sí, siendo que estos dos grupos habitan una isla aislada del resto de la población y a tal lugar llegan los uniformados, para desestabilizar en parte con su presencia invasiva la aparente armonía del lugar.  Una vez más aparece en la trama, la idea de domesticar a los muertos vivientes, lo que como era de esperar no trae los resultados positivos esperados.

viernes, 16 de junio de 2017

La Mujer Maravilla triunfante.


       Para quienes llevamos años amando (y no en secreto) a Wondy, como cariñosamente llamamos a la más importante superheroína de los cómics (y no solo de DC), que hicieran una película suya de imagen real era un sueño que por largo tiempo albergamos en nuestro corazón y eso que por largo tiempo se vio esta posibilidad como algo difícil de concretar.  Luego de la ya clásica serie de televisión de los setenta (1971-1975) con la espectacular Linda Carter (¡Mijita rica!), solo pudimos darnos en el gusto con sus varias versiones para los cartoons, siendo sin dudas su interpretación en la ya clásica Liga de la Justicia de Paul Dini y Bruce Timm, su mejor adaptación para los medios audiovisuales hasta el momento.  Con posterioridad se le dedicó un filme animado directo para la venta en 2009, para nada de carácter infantil y bastante admirable, por cierto  Luego gracias a otras animaciones de este estilo hechas por DC, se le rindió el espacio suficiente como para que destacara, pero nunca más como la protagonista principal (a diferencia de Batman y Superman, quienes sí han conseguido varios títulos en este estilo).  A su vez, el intento de crear un nuevo programa de imagen real en 2011, que lamentablemente quedó con un piloto que no pasó más allá de un primer montaje sin los efectos especiales, nos dejó con un amargo sabor de boca, al hacernos creer que no había confianza en darle este espacio a una superheroína en los tiempos actuales (aún podíamos recordar el bodrio que significó Birds of Prey, sobre los personajes femeninos de la Batifamilia, la Cazadora y Batichica/Oráculo y aún faltaba un resto para que la TV gringa se atreviera a hacer algo como Jessica Jones).  Y todo siguió así hasta el año pasado…
        Cuando se estaba produciendo Batman versus Superman (2016) se adelantó que saldría nada menos que Wonder Woman como coprotagonista y esto se concretó una vez que dicho filme fue estrenado.  Muchos podrían afirmar sin vacilaciones que la amazona se “robó la película” y es que pese a que su participación estuvo bajo la sombra de sus dos principales compañeros (que además daban el nombre a la cinta), una vez que Diana apareció con su precioso traje (sin dudas que muy bueno el diseño tipo armadura, que emulaba a su típico atuendo de los cómics), muchos de sus fanáticos nos convencimos de que por fin nuestro anhelo se había cumplido.  No importaba que físicamente Gal Gadot, la actriz a cargo del personaje, no calzara por completo con las ideas preconcebidas de una Wondy de carne y hueso: la Gadot había logrado seducirnos y ya éramos de ella.


          Ante el éxito de la participación de la Princesa Guerrera, en el igualmente esperado enfrentamiento cinematográfico entre el Caballero Oscuro y el Hombre de Acero, mientras además se preparaba el campo para la concreción de una película sobre la Liga de la Justicia (hoy en día a meses de debutar en las salas de todo el mundo), se dio el visto bueno para que la superheroína tuviese su filme en solitario.  Es así que este 2017, hace unas semanas no más, se estrenó Wonder Woman y con ello un gran éxito de público y crítica ha conseguido.
            A la hora de evaluar la realización de este largometraje, debe saberse que no es el primero que tiene a un personaje femenino de este tipo como protagonista principal, sino que es la segunda vez en que esto sucede, aunque en términos prácticos sí es la primera superheroína que obtiene su propia película hollywoodense.  Pues en 2005 se hizo un filme centrado en Elektra, aprovechando el éxito de Daredevil (2003), que en todo caso es más bien una antiheroína y  cuyos  resultados fueron un rotundo fracaso.  Sin embargo, como ya se dijo más arriba, el caso del filme que hoy nos reúne es por completo distinto y a ello se debe la preocupación de sus realizadores, quienes optaron por hacer una obra que en todos sus elementos fuese apreciada como un trabajo notable.
           La elección de una mujer en el cargo de directora, la respetada Patty Jenkins (quien demostró su valía con el drama basado en una asesina serial de la vida real, titulado Monster en 2003 y luego se curtió trabajando para la televisión en series como Arrested Developmen y Entourage) sin dudas que le otorga a esta cinta una dimensión que la diferencia de otras del género y que tiene que ver con su misma sensibilidad femenina, a la hora de tomar a un personaje ficticio tan importante como esta.  No estamos frente a un largometraje “feminista” de superhéroes (lo que sería una tontera, en todo caso) y no obstante sí es posible identificar en su metraje lo mejor de las connotaciones épicas de Wondy, sin caer en estereotipos sexistas; asimismo, el matriarcado de la isla de Themyscira (el hogar de las amazonas), no cae en la fantasiosa utopía lésbica, que en otras manos podría haberse representado.  De este modo, el mundo de las mujeres que aquí hayamos se hace verosímil, pese a sus aires míticos y además cuando llegamos a encontrarnos con el mundo de los hombres, se evita caer en satanismos gratuitos, sin mostrarnos el patriarcado como una sociedad corrupta per se y en contraposición con la idílica comunidad de las guerreras. 
No podía resistirme a sacarme una foto
con Wonder Woman en la Comic Con.
            No obstante en destacado desempeño de la Jenkins sería imposible en esta ocasión si no hubiese estado acompañada por una sólida historia, que en todo caso fue realizado gracias a la intervención de 4 artistas (uno de ellos el mismo Zack Snyder, quien comenzó esta serie del universo extendido de DC para el cine con Man of Steel).  Debe saberse que si bien en los créditos finales se agradece a gran parte de los guionistas que trabajaron en el cómic de esta superheroína (como George Pérez, Greg Rucka, Brian Azzarello, J.Michael Straczynski, Gail Simone, Phil Jiménez y William Messner-Loebs), esta versión pareciera tomarse de los elementos propios de la Mujer Maravilla en al menos tres de sus etapas: la más clásica y que corresponde a la de sus primeras historietas, escritas por su creador William Moulton Marston (en lo que concierne a su romance con el capitán Steve Trevor, que se inicia en pleno conflicto bélico mundial); el de su relanzamiento postcrisis perpetrado por George Pérez (gracias a la inclusión de su primer gran villano) y el de los Nuevos 52 gracias al trabajo de Azarello (por medio del verdadero origen secreto de la princesa Diana).
            Si bien el personaje femenino más destacado en esta adaptación viene a ser Wonder Woman, una fémina que engloba la perfección del ser humano en muchos sentidos, en este producto mediático está caracterizada como alguien que pese a todo no puede ser más creíble: pues su verdadero poder no radica en su supuesta inmortalidad, sino que en el valor de su propio coraje, que la hace ir más allá de sus propios límites y que le ototga una dignidad que la eleva por sobre otros aspectos suyos (como sus habilidades extraordinarias, que un ser humano no posee).
            Un detalle no menor para todo el que se jacte de sus conocimientos sobre el cine de superhéroes, viene a ser que al estar ambientada esta película en la primera mitad del siglo pasado y tratarse de los orígenes de esta justiciera, viene a ser la respuesta audiovisual de DC a lo realizado por Marvel con Capitán América: el Primer Vengador (2011).  La propuesta es la misma (pues desde los años cuarenta del siglo XX, que las dos grandes compañías se copian las ideas entre sí, a veces de manera descarada y otras como extraños homenajes y hasta parodias), si bien esta vez DC quiso parecer más original, al trasladar la trama a los años de la Primera Guerra Mundial y no de la Segunda, a diferencia del filme sobre el Capi (debe recordarse en todo caso, que las viñetas primarias de la amazona transcurren en medio de este segundo conflicto armado).  En todo caso, el resultado de este “osado experimento” les salió bien y en materia de recreación de este periodo histórico, en especial una vez exhibida la guerra en el frente de batalla.
         El segundo personaje más relevante dentro de esta historia, viene a ser nada menos que el capitán (y espía en esta versión) estadounidense Steve Trevor e interpretado por un ya famoso Chris Pine (el mismo joven capitán Kirk del reboot cinematográfico de Star Trek).  Tal como en los cómics más clásicos sobre la amazona, este sujeto toma el rol de ser el primer contacto de esta con el mundo patriarcal, ayudándole a adentrarse en una sociedad tan distinta a su hogar, pero a la vez tan parecida a la suya.  Por otro lado, se recoge en esta película el famoso romance entre ambos, que en todo caso aquí es abordado de una manera que se aleja de los convencionalismos más facilistas, para reflejar algo que no deja de conmover por la manera en que se desarrolla la relación entre ambos.  Este Steve Trevor contrasta en su enorme experiencia de hombre de mundo, a la particular inocencia de Diana y ello provoca varias situaciones interesantes, entre las que se encuentran algunas escenas cómicas de corte erótico y que aquí son llevadas a cabo con una inteligente sutileza, que pueden ser vistas sin que los más pequeños se escandalicen de ello (o  se den cuenta de su verdadero sentido).  Pero también esta oposición entre ambos personajes, representa un coraje mucho más humano, en un sujeto que como sucede en la realidad no es perfecto (a diferencia de su compañera) y que pese a sus propias debilidades, es capaz de superarse para lograr enormes cuotas de heroísmo.
          Acompañando a la pareja, se encuentra un trio de sujetos variopintos, extravagantes y entrañables.  Se trata de tres expertos en distintas áreas, un francotirador, un maestro del disfraz y un contrabandista.  Lo más interesante de estos tres individuos, es que corresponden a la idea actual de presentar un reparto multirracial y cultural, tan en boga en las ficciones de hoy en día y que sin embargo en su conformación, resultan verosímiles dentro del periodo histórico en el que transcurre todo.  Pues el primero es un turco, el segundo un escocés y el tercero un nativo norteamericano.  Cada uno representa una cosmovisión diferente, de la nueva sociedad en la que se ve inmersa la protagonista y quien aprende con ello, a darse cuenta de que la diversidad también forma parte de nuestro mundo, algo que no deja de ser valioso (pues en cierto sentido, en Themyscira casi no hay grandes diferencias entre sus habitantes).  Siendo el más espiritual y sabio de este trío el tercero de ellos, por razones de cercanía con el espectro místico, es el único (incluyendo a Trevor) en reconocer de inmediato la verdadera naturaleza de la princesa (hasta que los  hechos dejan claro, con quién en realidad están lidiando y qué fuerzas están involucradas en la guerra).
         Pese a sus más de 2 horas de duración, la película se disfruta de principio a fin, estando llena de emociones; entre ello lo sublime no deja de estar presente y ello corre tanto por parte de Diana, como de sus nuevos camaradas.  El espectáculo se completa con la majestuosa banda sonora a cargo de Rupert Gregson-Williams, quien hizo un trabajo musical que lejos supera a la de las dos cintas predecesoras de esta (Batman versus Superman y El Escuadrón Suicida).


Trailer Nº 1.

domingo, 2 de abril de 2017

Regreso al mundo de “Watchmen”. Primera parte.


Introducción.

      Entre septiembre de 1986 y octubre de 1987 DC se publicó originalmente la miniserie conocida como Watchmen (en español Los Vigilantes), de los autores Alan Moore en el guión y Dave Gibbons en el dibujo, la cual cambió para siempre la manera de ver los cómics del género superheroico.  El planteamiento de su historia, bastante crítico, complejo y adulto para lo que hasta entonces se había hecho al respecto en DC, Marvel y otras empresas del rubro, llevó al resto de los colegas de Moore y Gibbons a crear nuevas obras, que respondieran a la idea de armar un argumento con sus características; de este modo surgió con mayor fuerza que nunca el interés por demostrar que los lectores ya estaban preparados para algo más complejo, que la eterna batalla entre el bien contra el mal y las típicas peleas entre superhéroes y villanos.
     La trama de esta historieta transcurre en un Estados Unidos alternativo ochentero, en el cual Richard Nixon lleva ya décadas como presidente del país, debido a que ha sido reelegido de manera consecutiva, pues ganó la Guerra de Vietnam y el famoso escándalo Watergate nunca sucedió; además la Guerra Fría con la Unión Soviética se encuentra en uno de sus puntos más críticos. En este mundo, al menos en Gringolandia, también hay superhéroes, si bien solo uno de ellos corresponde a lo que se llama “metahumano”, el Doctor Manhattan, cuyo poder es tan grande que en la práctica es un dios en sí mismo; el resto de los que han ostentado el rol de justicieros, poseen habilidades físicas extraordinarias, gracias a un riguroso entrenamiento, además de en algunos  casos una inteligencia prodigiosa.  No obstante a diferencia de los bienhechores que encontramos en el multiverso deceísta e incluso en el marvelita, algunos de estos no poseen un código de honor y más que estar motivados por principios altruistas, están interesados en satisfacer sus obsesiones hedonistas; por otro lado, y para nada un detalle menor, no tienen asco en matar a los criminales y villanos a los que se enfrentan.
      El grupo de personajes variopintos que aquí aparecen, pese a sus bajezas logró calar hondo en el público y la crítica, de modo que de inmediato la gente pidió mayores historias sobre estos, ya sea antes o después de los eventos desarrollados en la novela gráfica original.  Sus mismos creadores tenían la intención de volver a este mundo, relatando de manera más completa las aventuras y desventuras de los Minutemen, el primer grupo de superhéroes en surgir dentro de esta ficción, a finales de la década de los treinta (o sea, en plena Edad de Oro de los cómics, justo cuando nacieron verdaderos íconos como Capitán América, Namor, la Antorcha Humana Original, Superman, Batman, Wonder Woman y Shazam, detalle para nada gratuito al observar las dobles lecturas de su argumento) y que luego tendría sus respectivos sucesores, los mismos protagonistas de la trama central de Watchmen.  Como al final nunca se llevó a cabo el sueño de Moore y Gibbons, de seguro tal vez por los conflictos del primero con DC, tuvieron que pasar décadas para que el proyecto se concretara y eso que no fue con el apoyo de ninguno de estos dos artistas.
       Ante el éxito de esta historia, toda una historieta de culto que incluso ha sido considerada como obra literaria por algunos (lo que me parece una exageración y no porque la mire en menos, sino por el hecho de que bien me parece que cómics y literatura son expresiones distintas y valiosas dentro de sus propias características), en 2009 Zack Snyder realizó la esperada versión fílmica, que si bien fue un éxito de crítica, tuvo sus cuantos detractores.  Con un guión bastante fiel a la obra que la inspiró, contó con preciosos diseños y una dirección de arte que en más de una ocasión calcó a la perfección varias de sus viñetas.  Por otro lado, la violencia explícita y el erotismo del cómic, no fueron dejados de lados, así como el inserto de la historieta secundaria que aparece en el texto original y que aquí se optó por representar a través de una animación, que se va mostrando en ciertos momentos de su metraje.


Trailer del filme.

       Aprovechando el boom de la cinta de Snyder y para llevar la obra de Moore y Gibbons más todavía al público que la desconocía y tras ver el filme podía interesarse en ella, se realizó por la misma época de su estreno una versión en Motion Comic de Watchmen, de casi 4 de horas de duración.  Es así que siguiendo una vieja técnica que data de los sesenta y través de la cual se animaron a principios de esa década varios títulos Marvel (como Thor, Iron Man, Hulk y otros), se actualizó este formato usando medios tecnológicos computacionales  y se animó viñeta por viñeta  la novela gráfica.  Para esto se contrató a un actor que hiciera de narrador y le pusiera voz a todos los personajes, además de agregarle música y efectos sonoros. El impacto de resucitar los motion comics fue lo suficientemente grande, como para que luego tanto DC como Marvel sacaran en este mismo estilo, varios de sus títulos más famosos.
       Publicada en 2012, justo al cumplirse los 25 años de la obra maestra de Moore y Gibbons, Antes de Watchmen se compuso por nada menos que 34 tomos realizados en su mayoría por distintos equipos de trabajo, conformados por algunos de los nombres más cotizados en la actualidad, entre guionistas y dibujantes.  Lo que se hizo en realidad con esta considerable cantidad de entregas y tantos talentos reunidos para realizar tan esperada precuela, no ha sido otra cosa que armar el pasado de los eventos de la historieta original, creando miniseries dedicadas en exclusiva a sus personajes por separado (con una que otra aparición estelar de sus viejos compañeros).  El resultado ha sacado más de un roce con los seguidores de la obra primigenia, al menos entre los puristas, consiguiendo varios detractores, pese al claro valor estético de estas viejas/nuevas aventuras y la reputación de sus responsables. 
      Para otorgar un mayor relación con la historieta realizada por Moore y Gibbons en su momento, al final de cada número que comprende Antes de Watchmen, vienen dos páginas de la novela gráfica titulada como La Maldición del Corsario Carmesí, una historia ambientada más o menos en el siglo XIX y que aparentemente no tiene que ver con las andanzas de Búho Nocturno, Dr. Manhattan, el Comediante y compañía, pero que en su trama en realidad guarda varios paralelos con lo transcurrido en estas miniseries.  Pues la inclusión de esta otra obra, escrita por todo un veterano como lo es Len Wein y dibujada nada menos que por John Higgins (el mismo colorista del cómic original), tiene como antecedente a la “historia dentro de la historia” titulada Relatos del Navío Negro, un cómic que lee un personaje secundario suyo y cuñas viñetas a veces se dejan apreciar al lector real de Watchmen.


Trailer del motion comic.

      Tras estas palabras, ya es el momento de iniciar esta serie de posts, sobre unas cuantas historietas que sin dudas recomiendo…

1- Minutemen.

1.1. El autor: Darwyn Cooke.

          
     Tenía que leerme esta preciosa obra suya e investigar en la red su biografía, para enterarme que el elogiado caricaturista canadiense discípulo de Bruce Tim, falleció tan solo el año pasado víctima del cáncer.  Nacido el 16 de noviembre de 1962 en Toronto, Canadá y muerto el 14 de mayo en Florida, USA, en sus poco más de 50 años en la Tierra realizó varios trabajos para DC, Marvel y otras compañía que lo convirtieron en un artista bastante cotizado.  Su estilo de dibujo claramente distintivo, con una estética “vieja” de cartoon que de inmediato acaparó la atención de Bruce Timm y el ya mencionado Dini, le abrió las puertas del mercado, cuando estos dos lo llamaron para que trabajara en sus series animadas de Batman, Superman y Batman Beyond.
      Tanto dibujante como guionista, entre sus obras más famosas se encuentra la nostalgia novela gráfica DC: La Nueva Frontera (2004), una revisión en clave adulta de la Edad de Plata de los cómics de la Liga de la Justicia, la cual le otorgó la consagración debido a la fuerza de su argumento y la manera tan personal, como emotiva, con la cual tomó para sí a algunos de los personajes claves del universo DC.  Ante el impacto de este título, en 2008 se estrenó una preciosa versión animada como película hecha directa para el video casero.  No obstante antes de este éxito, Cooke ya había hecho otras joyitas como su psicologista revisión del Caballero de la Noche y los problemas con su personalidad pública Bruce Wayne, en Batman: Ego (2000).  De igual manera reconocida es su labor con Catwoman y otras colecciones.
       En Marvel tuvo en sus manos a nada menos que Spiderman y unos cuantos títulos relacionados con los X-Men.  No obstante es con su participación a través de las nuevas historias de The Spirit, de nuevo para DC (aunque fuera de la continuidad principal, ya que no pertenece al llamado Multuverso), sobre el famoso personaje de Will Eisner, que logró otros de sus mayores logros.
        Pues en lo que concierne a Antes de Watchmen, suyas son las dos primeras miniseries: Minutemen y Espectro de Seda.  En una se encargó tanto del dibujo como del guión, mientras que en la segunda coescribió su trama junto a Amanda Conner, la dibujante de esta otra serie limitada.


Trailer de Justice League: The Final Frontier. 
2.2. La Historia.

     El primero de los dos trabajos hechos por Cooke para esta colección, sirve como puente de entrada para todo Antes de Watchmen, pues transcurre en tiempos pretéritos al grupo conformado por Dr. Manhattan y compañía, ya que se centra en el primer equipo de superhéroes conocido del mundo en el que transcurren estas obras: los Minutemen.
     El Búho Nocturno original, el heroico e idealista agente de policía Hollis Mason, viene a ser el personaje principal o quien nos sirve como guía para contarnos desde su punto de vista (y bastante cercano a los acontecimientos y al resto de los personajes, por cierto) lo ocurrido con este equipo de sujetos, que tanto dio para hablar en sus tiempos e inspiró a los verdaderos protagonistas de la novela gráfica de Morre y Gibbons a “luchar por el bien y la justicia”.  El caricaturista se apoyó en Mason, debido a que este en el tiempo presente de Watchmen era ya un hombre maduro, alejado hace rato de su carrera de superhéroe, quien había publicado un polémico libro titulado Bajo la Capucha y en el cual no solo abordó sus memorias como miembro de este exclusivo grupo, sino que además desnudó varios hechos relacionados con sus antiguos socios, que en realidad no eran tan nobles como se esperaba (o tal vez, siendo justos, tan perfectos como se suponen deberían ser aquellos en quienes confiamos nuestra vida: líderes políticos y religiosos, por nombrar solo algunos).  
     De este modo Cooke se toma de los antecedentes previos para desmitificar aún más a estos sujetos, de una manera descarnada y aun así llena de momentos sublimes, pues aún en medio de las bajezas de muchos de estos individuos, encontramos ejemplos de virtud y verdaderos momentos de sublimidad.  Por otro lado, también hayamos un humor que refresca bastante esta historia sobre ídolos con pies de barro, a la par de que queda en evidencia tanto el amor como el respeto por la labor de los autores originales; es así que Cooke se toma de algunos de los detalles más minuciosos del viejo cómic, de modo que esta precuela no pierda su nexo con ella y además este primera miniserie sea el piso, bajo el cual se encumbren el resto de los textos que le siguen dentro de estos especiales. 
       La trama transcurre tanto en tiempo presente como en el pasado, a través de extensos y minuciosos flashbacks, presentándonos a sus protagonistas, que de inmediato quedan identificados como aquellos de verdadero espíritu noble (el mismo Búho Nocturno, Silueta y Mothman) y quienes sin dudas demuestran intereses más cercanos a la fama, la fortuna o incluso el placer por la violencia (Dollar Bill, Espectro de Seda, Capitán Metrópolis y el Comediante); en el caso de Justicia Encapuchada, Cooke se guarda un as bajo la manga, al convertirlo en el Minutemen más misterioso de todos y a quien incluye dentro de uno de los arcos argumentales más interesantes de esta novela gráfica, de modo que nunca queda clara su personalidad (bien puede llamar la atención que cuando lo dibuja, lo hace siempre en poses siniestras al más puro estilo de Batman o Spawn).
        Tal como la novela gráfica que dio vida a todo esto, el presente cómic y los que le siguen, corresponde a una obra por completo adulta, lo que como era de suponer queda de manifiesto en la manera de cómo aborda la sexualidad de sus protagonistas.   Es así que en este caso se trata el tema de los personajes LGTB, algo que en todo caso Cooke no se lo imaginó, sino que lo tomó del material previo de la obra original, llevándolo no solo al caso del lesbianismo de Silueta, sino que también al trabajar sobre la supuesta relación gay entre Justicia Encapuchada y Capitán Metrópolis. 
        La  presencia de Silueta permite tratar el tema de la intolerancia y la homofobia, males que terminan por victimizar a la justiciera.   A su vez esta junto a Búho Nocturno, viene a ser  una de los dos Minutemen más nobles y desinteresados, quien además destaca por poseer una naturaleza maternal, que la contrapone a su compañera Espectro de Seda.  La oposición a la materialista y exhibicionista otra mujer del grupo, resalta por las rencillas entre ambas, porque esta otra le tiene envidia y pese a lo esperado no son amigas. Además,  posteriormente, Espectro de Seda llega a ser madre y no se convierte en un muy buen ejemplo de ello. Asimismo, de entre su grupo, es la única que se muestra capaz de mantener una relación amorosa potente con otra persona, detalle que dentro de todo el virtuosismo de esta fémina, hace que el propio Mason se enamore de ella y lo que viene a darle un cariz de romance imposible a esta subtrama argumental. 
      No obstante con los dos varones, el autor muestra una faceta más oscura de las relaciones homoeróticas, ya que su homosexualidad no solo es encubierta, sino que corresponde a una pareja de inclinaciones sadomasoquistas; esto último queda claro, además, por el mismo traje fetichista de Justicia Encapuchada, quien además de cubrir su rostro como si fuese un verdugo, lleva una soga de horca colgada al cuello.  Las sorpresas con el poco sociable justiciero, determinan el impactante final de esta obra.
           El dibujo de Darwyn Cooke, en su característico estilo que pareciera infantil y/o caricaturesco (pero, ojo, no simplón y hasta hermoso con sus rostros de expresiones poco realistas), es el ideal para representar este supuesto pasado de ensueño, que tiene tanto de las Edades de Oro y de Plata de los cómics, de los que se nutre también el argumento.

Las 6 portadas hechas por Darwyn Cooke para esta miniserie. Cada una de ellas muestra a algunos de sus protagonistas:
Búho Nocturno, el Comediante, Silueta, Polilla, Espectro de Seda y Juticia Encapuchada.

domingo, 3 de abril de 2016

¿Un sueño ñoño hecho realidad?


     Las producciones cinematográficas Marvel, hace ya rato que dejaron atrás a los responsables de llevar al cine las historietas de su eterna competidora, DC, pese a los varios éxitos de esta última en la pantalla grande (la trilogía de Batman y la última cinta dedicada a Superman, más unos cuantos proyectos suyos relacionados con el sello Vértigo); puesto que desde que tomaron la iniciativa de formar un grupo de superhéroes para el estreno de Los Vengadores y relacionar todos sus filmes, han cumplido los deseos de sus seguidores uniendo a sus personajes en grandes producciones hollywoodenses (bueno, salvo los pertenecientes a la Fox, que corresponden a otra continuidad argumental, como los de la saga X-Men, si bien a Deadpool la ubicaron dentro de este mismo universo ficcional).   Pues ante todo esto, los de DC han querido aprovechar el cada vez mayor interés del público por el tema y debido a ello fin se pusieron las pilas, por lo que ya han estrenado Batman versus Superman: El Origen de la Justicia.  Es así como esta última cinta reúne no solo a los justicieros mencionados en su título, sino que lo hace por completo con la llamada Trinidad deceísta; de este modo se les une al Caballero de la Noche y al Hombre del Mañana nada menos que Wonder Woman, la guerrera heredera amazona Diana de Temiscyra.  Por otro lado, lo que viene a dar la pauta para el inicio de toda una serie de futuros filmes con superhéroes de esta compañía, se traduce además en la génesis de un esperado largometraje dedicado a la Liga de la Justicia; de este modo a lo largo de su extenso metraje (alrededor de dos horas y media), aparecen brevemente varios otros miembros de este célebre equipo, de modo de prometernos su inclusión en la cinta que está por venir.
      El reciente estreno de esta mencionada obra, corresponde además a la continuación directa de El Hombre de Acero (2013), dirigida por Zack Snyder, quien vuelve a tomar al kryptoniano para mostrarnos nuevas aventuras suyas en esta ocasión, encargándose además de sus dos compañeros.  El guión una vez corrió a manos de David S. Goyer, guionista de cómics, cine y también director con largo tiempo ligado a DC e incluso a Marvel (puesto que estuvo detrás de la primera entrega del proyecto de Christopher Nolan sobre el Murciélago, Batman Inicia y en el anterior trabajo de Snyder dedicado a Superman).  Y siguiendo con los nombres que se repiten para contentar a los fanáticos y asegurar dar lo mejor de sí, otra vez en el apartado musical podemos encontrarnos con Hans Zimmer, creando sus épicos y emotivos acordes para nuestros superhéroes.  Asimismo Henry Carvill vuelve a hacer de Clark Kent/Kal-El, reunido con la mayoría del reparto de su primera pretérita incursión, de modo que también volvemos a ver a Loise Lane, Perry White, Martha Kent y una que otra sorpresa bajo el talento de los grandes actores que se le unieron en el pasado.
      Ahora bien, el Bruce Wayne y Batman que hayamos acá, corresponde a lo que se dio inicio con la mentada El Hombre de Acero, puesto que lo correspondiente a la trilogía de Nolan sobre el Señor Oscuro pertenece a su propia continuidad (ya cerrada en todo caso); por lo tanto una vez más el mayor guardián de ciudad Gótica posee un nuevo rostro y se vuelve a contar su historia desde cero (si bien esto último solo se aborda acá ligeramente, ya que esta vez no es importante conocer los orígenes del personaje, sino que contar cómo fue que comenzó su amistad y colaboración con Superman y Wonder Woman).  Es así que un actor ya ducho en el género como lo viene a ser Ben Aflleck (puesto que había participado otrora en Hollywoodland, como el malogrado actor de televisión que hizo de Superman para la pantalla chica, George Reeves y asimismo hizo de nada menos que de Daredevil en la única película sobre el llamado Hombre sin Miedo), quedó a cargo de nuestro justiciero, otorgándole frescos matices, entre ellos el hecho de contrastarlo aún más con su colega al ser un sujeto cuarentón y (tal como se menciona en la película), con ya veinte años en su carrera como paladín (puesto que su contrapartida aquí todavía es un veinteañero en apariencia y es algo inexperto en su papel como superhéroe).  A la potente figura que aquí llega a tener Batman, se le suma la de su fiel mayordomo Alfred Pennyworth, quien  ya en la mencionada trilogía fue caracterizado por un actor de la talla como Michael Caine; pues en esta ocasión corrió a cargo de otro grande: Jeremy Irons.  Cabe  decir que este último actor, de igual modo realiza un Alfred levemente distinto al ya visto con anterioridad, mucho más joven e irónico que sus símiles cinematográficos.
           Ante la proeza de reunir a estos tres íconos de las viñetas deceístas, uno bien puede llegar a preguntarse qué amenaza podía requerir que trabajaran por primera vez juntos.  Es así como vuelve a salir Lex Luthor en escena, como si fuese el único villano capaz de orquestar tan colosales desastres (puesto que ya nos tiene aburridos con su participación en tantos otros filmes del Azuloso ¿No?).  No obstante este Lex resulta ser toda una novedad para el espectador y en especial para el lector de cómics, puesto que se trata de un Luthor mucho más joven que lo visto en el pasado; además pese a su intelecto privilegiado es dueño de una personalidad esquizoide y bien hace recordar al Guasón con su histeria.  El trabajo realizado aquí por   Jesse Eisenberg como este criminal, sin dudas supera al de Kevin Spacey en Superman Vuelve (pese a mis mayores respetos para con este último), ya que su diálogos y monólogos, más los constantes tics del sujeto, logran “robarse la película” más de una vez.
       Redondeando lo que corresponde a la unión en pantalla de Batman con Superman (ya que por el momento obviaré a nuestra “Wondy”, para seguir el curso de las ideas que ahora deseo exponer), las circunstancias que los llevan a conocerse remiten a dos hechos en concreto: primero el caos provocado por las incursiones de Zod, tal y cómo lo pudimos apreciar en El Hombre de Acero.  Pues en esta reciente película vemos lo que originalmente fue una batalla épica para los ojos del público, como toda una pesadilla, si se llega a apreciar sus efectos desde el punto de vista del hombre común y corriente.  Todo ello porque a la larga la contienda exhibida en el citado filme, no viene a ser otra cosa que la lucha entre seres superiores y que con su accionar pasan a llevar a quienes los rodean, convirtiéndose en todo un peligro; de este modo el guión hace acá algo inesperado (si bien lógico en la dirección que toma), al centrarse en los sujetos “normales”, quienes se transforman en meras víctima de todo este poder desatado.  De este modo alguien como Batman, quien viene a representar el ideal de hombre encumbrado sobre sí mismo, se erige  en la voz que condena a estos seres superpoderosos (ya que solo un simple mortal puede llegar a comprender la impotencia, de estar sometido a la voluntad de dioses indolentes a  su fragilidad). Es así como resulta memorable este nuevo enfoque de las colosales peleas de Superman contra Zod.  Por ende, originalmente Batman va en pos de Superman para evitar nuevos entuertos de este tipo, al más puro estilo Castigador.  Esta inicial enemistad entre uno y otro, se vuelve más radical porque el mismo alienígena ve en el humano a otro criminal y al cual desea llevar ante la justicia; dicho propósito suyo debido a que sus métodos para con los malhechores, no le parecen adecuados y serían más bien propios de otra mente desquiciada (de hecho, este Batman resulta lejos ser el más “aterrador” de todos los que le precedieron en el séptimo arte).   Ahora bien, estos malentendidos entre uno y otro, no son nuevos a la hora de referirse a ambos superhéroes, pues bien recuerdan a lo que se puede apreciar en la ya clásica miniserie El Hombre de Acero y con la cual John Byrne contó el primer encuentro entre estos dos a mediados de los ochenta (historieta que sentó los precedentes para el universo DC post Crisis). En este título Superman va a ciudad Gótica, con ninguna otra intención más que atrapar a quien cree ser un villano más.  Tal idea que enjuicia el actuar de los superhéroes o de quienes se autocatalogan de tales, en su defensa de los oprimidos a cualquier costo, toma ribetes de juicio moral y políticos en la trama, algo nunca antes visto en este tipo de películas (no obstante en pocos meses más lo veremos en el universo Marvel, con la Guerra Civil, gracias al próximo estreno dedicado al Capitán América) y que acá se complica cuando una senadora de los Estados Unidos se involucra en la discusión (soberbiamente ejecutada en los hombros de Holly Hunter, a quien hace años no teníamos el gusto de ver actuar).  Por ende, detrás de todo esto una vez más se pone en tela de juicio las acciones de quienes nos representan, enarbolando nuestra bandera y las armas (en el mundo real: policías, detectives y fuerza armadas; políticos de igual manera) ¿Quién está en lo correcto con su proceder como justiciero? ¿Superman? ¿Batman? Pues hay que ahondar en la psicología de cada uno para comprender mejor sus argumentos.  No obstante algo que sí queda claro en el guión, es la manera en que estos dos son proyectados como sujetos, que por muy buena intenciones que tengan para con el prójimo, resultan estar alejados de la comunidad debido a sus distintas naturalezas y ello los convierte hasta cierto punto en anomalías frente al resto (el primero por su naturaleza especial que lo convierte en un dios y el segundo por la oscuridad que guarda dentro de sí y que lo convierte en un espanto más para la gente).



      Aparte del mencionado cómic de John Byrne, existen otras referencias  sacadas de varios otros títulos de los cómics.  Es así como para variar se sacaron ideas y/o conceptos de El Regreso del Caballero de la Noche de Frank Miller, capital obra de la que se nutre buena parte de la oposición entre Batman y Superman, lo que incluye la armadura que aquí usa el Murciélago para enfrentarse al krpyptoniano y que es igualita a la que aparece en esta novela gráfica; a su vez las particulares heridas que sufre el Hombre de Acero en determinado momento, con su correspondiente regeneración, también son propios de esta obra.  Por otro lado, no solo Zod y Lex Luthor asolan al mundo , puesto que para sorpresa de muchos y por fin para deleite de quienes sí sabemos de cómics, aparece otro famoso villano; pues cuando irrumpe en la cinta, trae a la memoria uno de los momentos más recordados en toda la cronología de Superman.  No voy a hacer spoiler al respecto, no obstante sí diré que ello le da a la trama un giro imprevisto y abre caminos insospechados para que lo vendrá más adelante.  Regresando a Wonder Woman, pues acá se deja claro que llevaba largo tiempo como superheroína; no obstante no supieron aprovechar este detalle y cuando ello es revelado, si bien aparece junto a unos supuestos compañeros justicieros, estos podrían haber sido más parecidos a la Sociedad de la Justicia (un antiguo grupo de superhéroes en cuyas filas esta dama se encontró). Empero tal detalle hace referencia directa o indirecta, a que ya antes habían sujetos con características superheroicas.
      El gran problema de todos estos elementos reunidos en una sola película, viene a ser la saturación de información y que en especial para quienes apenas se manejan en el tema, bien los puede confundir con tanto personaje, secuencia de acontecimientos y toda la parafernalia entregada.  Es respecto a todo esto, que lo correspondiente a los otros miembros de la Liga de la Justicia, en los pocos segundos que se les dedican (pues en la práctica son solo cameos) resulta casi innecesario, ya que todo parece apresurado y de lo más bien que la película funcionaría sin estas “pinceladas” del resto del universo DC…Otra cosa sería si les hubiesen dedicado más metraje (¿Tal vez en una versión extendida o corte del director?).  Para ejemplificar esto, basta con mencionar solo de manera escueta cierta pesadilla o alucinación que en un momento llega a tener  Bruce Wayne ¿De qué se trata todo eso? ¿Quiénes son los que aparecen en tales imágenes? Se preguntan de seguro muchos y sin embargo ello tiene relación con lo que vendrá a posterioridad.  No obstante ello resulta raro al espectador general,  porque una vez más aquí es posible encontrar otro guiño a los cómics, siendo precisamente algo sacado de Crisis en las Tierras Infinitas.  Si al menos hubieran hecho todo esto con el tiempo que se dieron los de Marvel, quienes como bien sabemos fueron haciendo distintas películas para cada uno de sus personajes, antes de juntarlos a todos; de tal modo todo sería mucho mejor y no nos veríamos frente a algo que llega a cansar de vez en cuando.  Pero DC quiere subirse al carro de las ganancias que Marvel le lleva hace rato aventajando, razón por la cual no pueden darse el lujo de hacer todo de la misma manera que su compañía rival.  De este modo habrá que esperar a evaluar los resultados, una vez que se estrene El Escuadrón Suicida dentro de poco y que ya se conecta con este actual cinta en varios aspectos (específicamente en lo que concierne a la presencia oculta del Guasón en la vida de Batman y con la noticia pública de la existencia de metahumanos, que desde la aparición de Superman, se convirtió en un tema de preocupación dentro de esta nueva continuidad para el cine).
     Así que darle tiempo al tiempo, para dimensionar mejor las últimas decisiones de DC con respecto a sus proyectos para el cine.  Por lo menos la amenaza (cósmica) que se supone asolará el mundo, deja a los conocedores de las historietas con la esperanza de que lo mejor aún está por venir.

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