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martes, 30 de mayo de 2017

Entrevista a Nicholas Avedon


     Tras haber leído y disfrutado enormemente la novela 11,4 Sueños Luz del escritor español Nicholas Avedon, obra sobre la cual escribí recientemente un post refiriéndome a ella, tuve el gusto de que su autor me concediera el honor de entrevistarlo.  Bien me habría gustado haber tenido la oportunidad de que esto hubiese sido hecho en persona, para de seguro haber compartido juntos una buena charla y algo rico para servirnos, pero la distancia no lo ha permitido.  Sin embargo gracias a la "magia tecnológica" de Internet pude realizarlo de manera no presencial, aunque no por ello se ha perdido la oportunidad de establecer una especie de diálogo con el artista y quien ha sido de lo más amistoso con un servidor, al responder estas preguntas.  Antes de dar paso al texto mismo, a las palabras de Nicholas, solo quiero agregar que me ha fascinado el hecho de que por medio de ellas he podido encontrarme ya no con el escritor, sino que con una persona sencilla y sensible, que deja en evidencia que un creador no tiene por qué ser necesariamente alguien "raro" y/o con aires de divo.

1- Comparte con nosotros una pequeña autobiografía tuya, que nos permita conocerte de una manera más o menos integral (dentro de lo posible, claro).

Empecé a leer Asimov a los 14 años y ya en aquella época estaba necesitado de una literatura que me atrajera. Han pasado más de veinticinco años y sigo buscándola. Antes de escritor soy un lector de prácticamente todo tipo de géneros y estilos. Aunque todo lo que escribo tiene casi siempre ciencia ficción no me considero un escritor de género. Mi carrera profesional siempre ha estado ligado a la tecnología y desde niño, siempre estaba pegado a un ordenador, es imposible para mi separar el mundo literario y la tecnología. Más que vivir en el presente, vivo en el futuro presente. Eso condiciona todo lo que hago, tanto fuera como dentro de la literatura.

¡Ah bueno!, además tengo familia y dos niños que me roban el sueño, aficiones como la fotografía y también practico deportes bastante atípicos como el kickboxing y la esgrima olímpica. Estudié informática, pero también lo intenté con filosofía y psicología. Solo pude con la primera, supongo que me llevo mejor con las máquinas que con las personas.

2- ¿Cuál es la génesis de tu novela 11,4 Sueños Luz?

“11,4 sueños luz” empieza con “el viaje de Joel” una novela escrita hace casi diez años. Quería hablar de cómo utopía puede degenerar en una disto pía, la misma humanidad capaz de crear es capaz de corromper y destruir. Mi primera intención era narrar una historia que transcurriera dentro de una nave generacional, y más que un thriller era una clásica distopía política. Pero… empecé a escribir y terminé “El viaje de Joel” que es una space opera. Luego quise reescribirla y empezar por el principio y es donde aparece “11,4 sueños luz” que es una distopía ciberpunk con tintes thriller.

Ahora por fin, con “Lágrimas negras en Brin” escribiré esta historia que llevo más de diez años esquivando.

3- ¿Qué hay de ti mismo en el protagonista de tu obra?

Casi todos los personajes tienen un trocito de mí, unos más y otros menos, pero todos tienen algo. Suelo utilizar recuerdos o experiencias propias para recrear emociones en mis personajes. Además también tienen comportamientos que he observado en terceras personas. Ya sabes, los escritores somos grandes voyeurs del alma humana (y de lo que nos dejan). No obstante, ninguno de mis personajes es un alter ego ni tampoco hay autobiografía detrás de ninguna historia. Las historias reales a menudo son demasiado inverosímiles o aburridas para un libro de ficción. No obstante algún día quiero intentar algo en el género autobiográfico, al estilo de Charles Bukowski o Roberto Bolaño, dos de mis autores favoritos.

4- ¿Escribiste a propósito una obra ciberpunk? ¿Cuál es tu relación con este tipo de historias?

No soy el primero que lo dice, pero es cierto: ya vivimos una realidad ciberpunk. Yo clasificaría mi ciencia ficción como “suave y cercana”, huyo del hard y también de la especulación de gran calado. Me gustan las historias humanas, más basadas en personajes que en grandes acontecimientos o épicas narrativas. Eso es lo que comparto con el ciberpunk clásico. Gibson en eso es un maestro, y quizás uno de los mejores escritores líricos de la ciencia ficción, algo que también me atrae muchísimo.

5- ¿Qué autores te han influencia a la hora de escribir tu novela?

Yo diría que Gibson en la ambientación, en la recreación de la atmósfera y el tipo de historia, más intima que externa. Silverberg por la forma de narrar (en primer persona, como “Muero por dentro”) y John Irving por la trama de personajes retorcidos llenos de heridas psicológicas. Debo decir que estoy enamorado de Umbral, quizás por eso a veces me pongo un poco espeso, pero no lo puedo evitar, sigo intentando llegarle a la suela del zapato en su forma de escribir tan poética.

6- ¿Qué imagen tienes de la posición de la ciencia ficción española en la actualidad?

Cuando leo un libro no miro la nacionalidad sino el sabor de su lenguaje, a pesar de la traducción uno puede intuir el autor, pero he de confesar que no sigo nada el panorama nacional actual. Leo más autores no hispanoparlantes que de habla hispana, suelo leer clásicos de los 80 y 90 y 2000, y desgraciadamente los clásicos de la C/F española de esa época reo que los he leído a todos, de los que siguen escribiendo, me gusta especialmente Elia Barceló.

7- ¿Qué ha sido lo más gratificante a la hora de realizar tu obra?

Además de la satisfacción de terminar la historia, lo mejor es sin duda los comentarios de los lectores. Me encanta conversar con ellos e intercambiar puntos de vista sobre lo que han percibido de la historia y de los personajes. Me muero de ganas de terminar “Lágrimas negras” e imaginarme su sorpresa al empezar… y al terminar.

8- Hay una colección de cuentos de tu autoría, cuéntanos acerca de ella.

Se llama “Histerias ficticias” y aunque no tenía mucha fe en ella –al fin y al cabo yo no suelo leer o escribir cuentos o relatos breves– me estoy encontrando reacciones sorprendentes de mis lectores. Lo cierto es que no tiene nada que ver con “11,4 sueños luz”, los relatos más largos son oscuros, y no tienen nada de ciencia ficción, si no más bien del género fantástico al estilo Poe. Es complicado clasificarlos. Tengo un lector que dijo: Sucio. Infecto. Pútrido. Pervertido. Original. Hediondo. Malvado”. Puede sonar extraño, pero es una de las cosas más bonitas que me han dicho como escritor.
Sólo puedo puedo decir que hay variedad, también hay relatos de ciencia ficción más clásicos, pero no es una compilación tradicional de relatos de ciencia ficción, no. Es algo más inclasificable.

9- ¿Qué nos depara a futuro tu labor como escritor?

Cuando termine la saga de Veluss que hará un total de tres libros, tengo pensada una historia de ciencia ficción cercana, un thriller político, ambientado sobre el año 2030. El reto es que la historia sería protagonizada por una mujer y no habrá demasiada ciencia ficción. Mi referente aquí es una historia del tipo de “Sumisión” de Houllebeqc, con mucha política-ficción y personajes atormentados que se buscan a si mismos.

10- Unas palabras finales para quienes leen esta entrevista y pueden ser los más nuevos lectores de tu obra.

Si llegas hasta esta entrevista como lector empedernido de ciencia ficción, puedo aportar una forma diferente de narrarla, más cerca de los personajes y sus emociones y el mundo que los rodea. En mi universo la tecnología no es la dueña de la historia, lo son los personajes, sus virtudes y sus defectos. Si nunca has leído ciencia ficción y menos aún ciberpunk, con “11,4 sueños luz” te sumergirás en un mundo nuevo, pero casi sin darte cuenta, ya que es muy progresivo. Además, no todo es lo que parece, tampoco en la ciencia ficción. A veces la ficción y la realidad pueden parecer muy similares.


Muchísimas gracias Elwin por la oportunidad de darme a conocer a tus lectores con esta entrevista. ¡Un abrazo desde España!
El autor...sorprendido por la buena recepción en general de su libro.

martes, 16 de mayo de 2017

El viaje interior previo al viaje exterior.


      11,4 Sueños Luz es el nombre de la primera novela publicada del escritor español Nicholas Avedon, una obra de ciencia ficción que se nutre de algunos de los grandes temas del género: como las antiutopías, el ciberpunk (en realidad un subgénero dentro de este tipo de historias), la realidad virtual y las llamadas “naves generacionales”, entre otros.  Esta mezcla de tópicos permite el desarrollo de una obra interesante, bien escrita y que por supuesto también revela las mismas dotes creativas de su autor, por sobre los textos que muy bien lo pudieron inspirar a la hora de ensamblar su historia.
      Narrada en primera persona, de modo que no llegamos a saber nada más que lo que se revela al conocimiento de su mismo protagonista, está ambientada en un futuro más o menos cercano (o lejano según se le mire): El siglo XXIV.  La mayor parte del argumento transcurre en la Tierra, nada menos que en la populosa ciudad de París (de ahí, tal vez, el juego de palabras por parte de Avedon, con el nombre dado a esta urbe, Ciudad Luz, y la idea de los sueños de una vida mejor para sus personajes, como con respecto a la posibilidad de los viajes espaciales a años luz de distancia).  Su narrador y protagonista es Ariel, un hombre de unos cuarenta años, que trabaja como artista en lo que se llama “sueños vividos”, de los cuales es un afamado director.  Este a lo largo de sus poco más de 300 páginas, inicia un periplo en el que el encuentro de lo fortuito, lo lleva a ver la vida con otros ojos; asimismo su pasado lleno de recovecos, le trae uno que otros problemas, pero que además le permite proyectarse a optar por una mejor vida, de la que en algún momento tuvo.
      Ariel a través de sus propias palabras y acciones se presenta como un sujeto sensible, para nada un santo, que como todo reflejo de nuestra propia humanidad posee tanto virtudes como defectos (con respecto a esto último, tiene unos cuantos “pecados” que pesan sobre él); no obstante son sus propias flaquezas las que como a la gente “real”,  lo dignifican, por cuanto lo llevan a querer ser mejor persona de lo que es.  Es así que el conocimiento del amor, tal vez por primera vez en su agitada vida, le da la posibilidad de la redención que necesitaba para ser en verdad feliz y no quedarse con las migajas de dicha a la que estaba acostumbrado.  Justamente la naturaleza de visionario de Ariel como artista, permite una vez más en una obra literaria, al mostrarnos a un personaje que al poseer estas características, exponer la idea de que solo si llegamos a apreciar la belleza de lo que nos rodea (de la vida cotidiana misma), podemos trascender nuestras propias miserias.
       La llegada de alguien casi angelical como lo es Joanne a la circunstancia de Ariel, introduce en la trama el llamado proyecto Veluss, que ya va como en su cuarta misión y consistente en llevar cientos o miles de individuos cuidadosamente seleccionados a las estrellas, para terraformar un planeta distante.  Todo esto les permite a los elegidos y afortunados buscar nuevos horizontes, como también dejar detrás un mundo que ya parece acabado con las injusticias sociales y el estancamiento cultural.  Es así que la pareja participa en las complicadas pruebas individuales y grupales, para decidir quiénes son más aptos para emprender la odisea, exámenes que pueden durar horas y días.  Los momentos en los que se describen estas cesiones, corresponden en  ocasiones a algunos de los mejores pasajes de la novela:

      “Durante muchos minutos mareé mis pensamientos cocinando una tortilla de posibilidades, hasta que un chorro de voz, desde algún sitio, nos ordenó que entráramos en la habitación. Fuimos obedientes y entramos a una sala aséptica, dominada por una mesa ovalada, muy grande, de madera. Había cuatro sitios vacíos a cada lado y nos sentamos en la silla que nos habían asignado, marcada con un papel y nuestro nombre. Esos minutos no sirvieron para  que nos presentáramos. Se respiraba un aire competitivo. Al principio intenté ser simpático y sonreí cuando sorprendía a alguien mirándome, pero dejé de hacerlo cuando los demás no devolvían mi sonrisa. En varias ocasiones pensé en salir de allí. ¿Qué pintaba yo ahí, si sabía que no tenía intención de embarcar en la nave? ¿Me estaba retando a mí mismo, para ver cuán lejos podía llegar?, ¿lo hacía para ayudar a Joanne? Yo no era uno de ellos, no me parecía en nada. El tipo de mi izquierda se llamaba Prico, era el superhombre perfecto: frío, guapo, fuerte, inteligente. Justo a mi derecha estaba Sörgen, un nórdico enorme y rubio, con un rostro pétreo y tallado. Tener que competir con ellos me daba pereza, ¿para qué?”

       En el intertanto a la concretación de sus anhelos, aparecen, por supuesto, otros personajes y entre los que destacan sus amigos Carlos y la misteriosa Andelain.  El primero de ellos pese a lo maravilloso que parecer ser como persona (en especial hacia el final de esta obra, cuando se revela su verdadera identidad), no está tan delineado como la mujer a la que ama, pese a que en persona no la conoce (pues sus encuentros solo suceden en el mundo virtual conocido como Brin, propio de la fantasía épica más rancia al estilo de El Señor de los Anillos).  En cambio la mujer resulta ser en muchos aspectos un verdadero cofre de sorpresas.  Por otro lado, los momentos transcurridos en Brin, de igual manera están contados con amor hacia esta otra variante de la narrativa, de modo que la belleza de sus paisajes bien contrasta con frialdad del mundo real en el que viven los protagonistas. 
      A la lucha por lograr quedar entre los afortunados, que podrán partir en la inmensa nave hacia un nuevo mañana, se agrega una sublínea argumental de carácter policial, que le agrega intriga al libro, dejando claro además la atmósfera malsana en la que se mueven los personajes (y donde claramente se ha perdido el aprecio por la dignidad humana, en el mayor de los casos). 
      Tal como se afirma en el primer párrafo, este título se nutre del popular subgénero conocido como ciberpunk.  Por lo tanto estamos frente a un escenario en el cual las tecnologías computacionales se han desarrollado a tal nivel, que máquinas y hombres conviven a tal nivel, que los usuarios llevan en sus cuerpos aparatos para acceder mejor al uso de estos aparatos y todo tipo de programas computacionales, que les permiten además acceder a Internet desde sus conexiones híbridas (incluyendo a la realidad virtual).  De igual manera como en muchas de estas ficciones, nos encontramos con una sociedad en la cual la división entre ricos y pobres, está llevada a los mayores extremos; de tal modo que aquellos que pueden gozar de las comodidades de un pasar liviano, cuentan con todo tipo de lujos (la minoría), mientras que los demás o bien poseen uno que otro beneficio, en medio de un ambiente insano (claro) o en el peor de los casos apenas sobreviven en la más absoluta miseria.

    “Nos estrechamos las manos y salí de la comisaría. Fuera lo que fuera que estuviera ocurriendo no debía ser nada bueno. Era la primera vez que un alfa y dos oficiales de policía me interrogaban desde que estaba en París. Salí pensativo, sin darme cuenta de lo que estaba haciendo. La comisaría no estaba muy lejos del centro, apenas a una docena de kilómetros, pero el barrio no era bueno, ni siquiera para mí. A pesar de que había dejado el coche aparcado en un parking vigilado, un guardia armado con un rifle de asalto, me indicó que no me saliera del camino protegido por la alambrada electrificada y el muro de vitroacero. Era un túnel transparente, lleno de arañazos y manchas amarillentas que atravesaba una zona deshabitada hasta el depósito de coches. Debajo, protegido por el muro, podía observar a los cientos de pobres desgraciados que se arrastraban entre cartones, basura y cuerpos semidesnudos en trance. La luz artificial de las autopistas que tenían encima, solo servían para ver como la ceniza, el polvo y la suciedad caía casi de forma imperceptible, pero imparable.  Solo la lluvia artificial impedía que aquellos miserables se ahogaran enterrados con ella. Uno de ellos saltó hacia mí, y rebotó contra la gruesa pared. Su mirada animal no me asustó. Ya la había visto antes. Daba igual el lugar, la locura siempre se parece. Golpeó la pared con las manos desnudas, hasta dejar rastros de sangre roja en la pared. Aulló, rio y lloró. Lo dejé atrás evitando pensar en lo que significaba que la policía me interrogara. Los centímetros de vitroacero que me separaban de aquel desgraciado eran mucho más seguros que mi posición en aquel país. De la noche a la mañana podía ser yo el que golpeara el vitroacero, rabioso por haberlo perdido todo.”

     En la novela abundan los encuentros sexuales, siempre heterosexuales o más bien respondiendo a las fantasías masculinas con el tema del lesbianismo, de modo que este erotismo softporno puede llegar a cansar al lector y que le parecería que hay un abuso de tantos pasajes de este estilo (como sucede con quien escribe).  Quizás una mayor dosificación de esto o que al menos esté mejor justificada para la historia, sea correcto tener en cuenta, en caso de futuras entregas de las aventuras de Ariel y compañía.
      Por cierto, en determinado momento el curso normal de la narración en primera persona, por parte de Ariel se detiene, para dar paso a la vieja tradición del relato enmarcado, de la cual Nicholas como español nos recuerda la rica herencia literaria de la cual obras como El Libro del Buen Amor, Los Milagros de Nuestra Señora, El Conde Lucanor y el Quijote de la Mancha (entre otras) al parecer también se nutre este artista.  Pues la pequeña historia que aquí se inserta y contada por otro personaje, en realidad resulta ser uno de los puntos más brillantes de todo esto (tal vez por el cambio del punto de vista y en cual el hecho de que sea una mujer quien ahora nos relata todo, denote la versatilidad del autor para pasar de una modalidad a otra).
      En suma, 11, 4 Sueños Luz es una opera prima que se lee con rapidez, que consigue el interés de su público y que evidencia el manejo de su creador en el género literario que tanto amamos los que leemos estas líneas.  Por otro lado, es una obra acerca de la búsqueda de la felicidad, lo difícil que resulta concretar todo esto, pero que a la larga en el proceso nos lleva a la realización personal y a la comunión con los espíritus afines que se cruzan en nuestro camino.

Nicholas Avedon.

jueves, 27 de abril de 2017

Seis años de Cubil del Cíclope… ¡Y ni me di cuenta!


     A principios de la actual semana, específicamente el lunes 24 de abril, este blog cumplió seis años de vida, fecha que por primera vez desde que llevo celebrando sus aniversarios se me pasó; si no fuera porque pensando en otras cosas revisé mi última entrada al respecto (la dedicada a su media década de vida), estaría escribiendo estas palabras en el transcurso de mayo, pues de puro despistado me había mentalizado con la idea de que recién entonces me tocaba tal festejo.  No voy a quejarme por todo lo que tengo que hacer y que para otro sería la perfecta excusa de sus olvidos, pues tengo la suerte de que me sobra tiempo y por ello lo aprovecho en cosas que me hacen feliz, tal como actualizar al menos dos veces a la semana este blog.
      Mucho ha pasado para mí en lo que tiene que ver con el Cubil del Cíclope y bastante significativo al respecto, en el transcurso de este último año.  Vamos revisando algunos hitos que deseo destacar.

1- He visto el nacimiento del propio blog de uno de mis más valiosos amigos, Roberto Díaz, alias Sardaukar (el complejo…y en muchos sentidos); pues a través de su recomendable trabajo en Disputas Quodlibetales, aborda muchos temas intelectuales de interés y con una mirada bastante erudita, que pocas veces he visto en la blogósfera.  Son textos hechos con mucho amor y dedicación hacia temas de diversa índole, que abarcan disciplinas tales como la literatura, la teología, la historia y la filosofía, entre otras yerbas.  Hay mucha información e ideas suyas realizadas con espíritu crítico.  Cuento todo esto, además, porque creo que en parte gracias a lo que aquí hago, Roberto se entusiasmó en parte para tener su propia página y si en verdad lo motivé a hacerlo (que bien sé que no soy el único de sus amigos en tener un blog), es como para sentirse contento.  A ver si se pasan por ahí y ojalá les guste.

2- Justamente cuando iniciaba el quinto año de vida, desde España se concedió un nuevo premio honorifico a este humilde blog: El Blogger Recognition Award.  Tal distinción la hizo mi colega R. R. López, desde su igualmente valiosa página Historias que no le contaría a mi Madre.  Como siempre, me es una tremenda dicha que mis pares aprecien lo que hago, pues solo quien vibra con lo mismo que te hace feliz, puede entenderte cabalmente.

3- Otro amigo del alma muy valioso para mí, Miguel Acevedo, Mfkarlos, del blog Le Dicen Poesía, estuvo una vez más muy presente en el Cubil, cuando a principio de junio tuve el honor de contar con una entrevista que le hice a raíz de la publicación de su segundo libro Espejos (que coescribió junto a Paz Correa).  Como siempre, leer y conocer más de tan interesante persona, me permitió sentirme feliz de poder contar con su amistad.

Con mis dos sobrinitos regalones, Amilcar y Brunito,
 mis principales musos inspiradores, celebrando este Año Nuevo 2017
4- En agosto de este año, uno de los blogueros que más respeto, Mauro Vargas de Léase a Plena Noche, invitó a sus lectores a escribir acerca de sus impresiones personales (y vivenciales) con la que se considera la novela más importante de Stephen King: It.  Ello motivado por los eminentes 25 años de cumplirse su primera publicación.  Pues ante algo así, un fanático del llamado “Rey del Terror”, no podía perder la ocasión y me dediqué a ahondar en mis recuerdos sobre este libro que tanto quiero.  Con posterioridad Mauro subió a su propia página este post mío, lo que por supuesto me honró.  Debo decir que esta entrada es lejos una de mis favoritas.

5- Ligado a lo anterior, poco después de escribir el post sobre la figura de Pennywise en mi vida, me di cuenta que ya llevaba varios otros en los que mis recuerdos eran un punto importante a la hora de redactarlos.  De este modo inauguré la “etiqueta” de Memorabilia, bajo la que he ido incluyendo (a veces retrospectivamente) todo lo concerniente a ello.  Si no me equivoco, inauguré todo esto con otro texto que me resulta muy relevante: Algo más que un mero recuerdo.  Pues en septiembre tuve una infección a la garganta que me tuvo muy sensible, recordando por supuesto mi estadía en la clínica por dos semanas en julio de 2015, lo que me llevó a uno de los recuerdos de mi infancia más temprana y que tiene que ver con mi difunto padre.  Si no han leído este escrito (que les aseguro es bien corto), quizás ahora se animen a hacerlo.

6- El 20 de octubre del año pasado publiqué mi post número 400.  En esta ocasión el tema que me sirvió para tan memorable festejo, fue una preciosa novela de ciencia ficción que se ganó mi corazón: Ready Player One de Ernest Cline y que le debo a mis amigos María Elena Francovich e Iván Piñeyro (un genial matrimonio), habérmela obsequiado para mi cumpleaños número 41 (o sea, el año pasado).

7- Alguien que ha llegado a mi blog gracias a los enlaces recomendados que nos hacemos entre los blogueros para apoyarnos, es Marinus2009, quien desde México me sigue con dedicación y me deja geniales comentarios que dan gusto leer.  Contar con sus palabras de manera continua, es algo que siempre recibo con regocijo, pues ojalá mis más cercanos me dieran al menos la mitad de su tiempo que le dedica al Cubil.  Pues este “cuate” es una de esas personas, con las cuales pese a la distancia uno llega a encariñarse y que bien quisiera conocerlo; para compartir lindas veladas ñoñas juntos, tomando y/o comiendo algo rico, como también conversando de lo humano y lo divino, a la par de -ver juntos algunas de esas pelis o series que tanto nos entusiasman.  Deben saber que este agradable personaje posee su propio blog, si bien de temática por completo distinta a la mía: Habilidadesmonetarias (todo junto), a través del cual nos da sabios consejos de cómo saber invertir nuestro dinero.

8- Ya por terminar el 2016, en mi penúltimo post de ese año que recuerdo con tanto cariño, rompí mi record de entradas, ya que subí la número 100 (antes lo máximo que había logrado publicar, habían sido 78 post y eso fue en 2015).  Fue otro libro que he llegado a tomarle gran aprecio, la recopilación de novelas cortas de George R. R. Martin El Caballero de los Siete Reinos, la ocasión que aproveché para celebrar este número.  Al final llegué a la suma de 101 entradas el año pasado, toda una proeza.

Feliz tras haber adquirido tan geniales
tomos de Los Vengadores.
9- Con mi primer post de 2017, me permití una pequeña innovación: agregar a mis entradas sobre cine y/o series de televisión, videos que me permitieran apoyar mis palabras de los títulos que comento.  Comencé a hacerlo con mi post sobre la primera temporada de Westworld y a partir de esta fecha, ya le han seguido varios otros casos.  Hace rato que tenía pendiente incorporar este recurso.

10- Asimismo mi otro gran colega bloguero Vladimir Vásquez, creador de ese  gran blog llamado La Cueva del Lobo, de origen venezolano, me invitó a participar de su nuevo proyecto en redes sociales: Multiverso Friki.  Pues desde enero que todas las semanas subo al menos dos post sacados del propio Cubil para contribuir a dicha página.   Una vez más debo agradecerle a Vladimir las tremendas oportunidades que me da al tenerme siempre en cuenta y con ello me ayuda a promocionar mis escritos.

11- A principios de este año tuve una noticia que me alegró mucho, desde España (el país desde el cual recibo más visitas que de ninguna otra parte) me hicieron un ofrecimiento para leer la primera novela de Nicholas Avedon, quien estaba dispuesto a mandármela por correo normal, pues bien sabía que solo leo en papel.  Accedí de lleno a ello, honrado por el hecho de que se hayan fijado en lo que hago y un autor quisiera que me refiriera a su obra en esta plataforma.  De este modo, en esos primeros días de enero me envió su obra de ciencia ficción, titulada como 11, 4 Sueños Luz, un texto al que por su reseña le tengo muchas ganas de hincar el diente.  Sin embargo, el hecho de llegar hasta mis manos ha sido toda una proeza, pues ya era marzo y aún no lo tenía conmigo, razón por la cual de nuevo y muy amable, su autor realizó el mismo trámite con otro ejemplar para mí.  Pues recién ayer pude tener tan esperado obsequio y cuando lo abrí, leyendo la dedicatoria… ¡Me di cuenta de que correspondía nada menos que al primero en cruzar esta larga distancia! En 2015 R. R. López, también desde la Madre Patria, me envió su novela Imposible pero Incierto, pero llegó en menos de tres semanas  hasta este sitio en el confín del mundo.  Ahora solo me resta con comenzar a leer dicha historia, para tener la dicha de compartir con ustedes mis impresiones al respecto.

12- A finales de febrero recibí otra noticia que me ha regocijado, pues me escribieron una vez más desde España, aunque esta vez la responsable era una de las encargadas de la nueva versión en castellano de SFX.  Esta es una importante publicación de origen británico dedicada a la ciencia ficción, la fantasía y el terror en varias de sus expresiones, la que lleva mucho tiempo de existencia.  Es así que me ofrecieron ser su colaborador, primero haciendo publicidad de la edición española y luego escribiendo para ellos, entre otras cosas; lo primero ya hace rato que está funcionando, mientras que aún espero que el resto se concrete.  Ahora bien, esto no es gratis y se supone es remunerado… ¡Pero parece que aún no consigo los suficientes clicks desde mi página a la publicidad de SFX! En todo caso, me alegra mucho que hayan hecho tamaña invitación a este servidor.

13- Mi otro amigo “histórico”, Mauricio Tapia, alias Astarajael de La Quinta Anormal a principios de este mes que ya termina, me mencionó en su post sobre la lista de blogs que recomienda.  Es la segunda vez en la que me incluyen en una entrada de este tipo y que sin dudas es algo para celebrar.  Bueno, somos amigos hace años, décadas la verdad, sin embargo no estaba obligado a darme este honor.

     Como siempre me he extendido bastante, que siempre me engolosino con esto de escribir.  Gracias por todos quienes, de alguna manera, me han ayudado a mantenerme firme en este proyecto del blog, que como saben forma parte esencial de mi propia existencia.  Y me parece una bella manera de demostrar mis agradecimientos, la siguiente canción de nuestra Violeta Parra, que tanto me llega al alma…


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