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sábado, 25 de abril de 2026

¡Qué rápido se pasa el tiempo!


     Un nuevo año ha llegado para el Cubil del Cíclope, que ya son quince en total y mucho ha pasado entre medio.  Puedo recordar los años de gloria, los primeros, la nostalgia de una comunidad bloguera que existía y me hacía feliz, así como el interés de mucha gente en lo que yo hacía (entre ellos mis propios amigos, que se notaba su paso por estos lares).  Es cierto que cada ocasión que puedo me quejo de lo mismo, pero es inevitable que no se me vengan a la cabeza dichas cosas.
    Pese a que ahora tengo menos tiempo (la pega y el pololeo), así como las pocas ganas que a veces me embargan, he continuado con este proyecto que no ha dejado de ser valioso para mí.  Desde la última vez que estuve de "celebración", he publicado un total de 52 entradas y eso no me parece moco de pavo (antes escribía mucho más, pero al menos no he desistido como otros, que hace rato dejaron de lado sus páginas).  Sigo escribiendo gran parte de mis trabajos mientras estoy fuera de casa, cuando voy de viaje o, mayormente, en el gym, entre un ejercicio y otro (tal como ahora mismo lo estoy haciendo, que, más encima, acá está llenísimo).
    Hay muchos textos que me han sido muy valiosos este tiempo, que bien me gustaría compartirlos con más gente; no obstante, ante la falta de interés en este tipo de plataformas, no consiguen la popularidad que bien quisiera; no obstante.  Pese a todo me hace muy feliz poder comunicarme sobre temas que me importan y estoy orgulloso de ellos: Dentro de lo que puedo mencionar ahora, y que se me viene a la memoria, se encuentran mis revisión de la última parte de Los Thundercats, un show animado gringo ochentero que de niño me fascinaba y que en la adultez me dio mayores satisfacciones, tras comprobar cuán magníficos y adultos son sus guiones; un cariño, aún mayo, r tengo hacia mis dos posts dedicados a sendas novelas de Stephen King (Elevación y Después), mi autor favorito, libros que disfruté tanto, que al redactar estas palabras me dan ganas de leerme de una vez sus otros dos textos que hace rato tengo pendientes; de igual manera, tras haber visto en el cine, con tanta alegría, los nuevos reboots de Superman y Los 4 Fantásticos, la pasé muy bien escribiendo acerca de ellos; lo mismo me pasó cuando compartí mis impresiones sobre la segunda temporada de The Sandman, que tanto esperé ver, luego de leerme todos los cómics originales (pues tenía esa deuda con la magna obra de Neil Gaiman y, al menos, la pagué dedicándome a su inolvidable adaptación); de igual manera, fue significativo para mí poder contarles qué me pareció ver, por fin, completa Tales from the Crypt, un show de horror al que recordaba con cariño desde mis años mozos; tampoco puedo dejar de lado, lo encantado que estuve al volver a leer a Brandon Sanderson, que el año pasado me dispuse a volver a disfrutar, de una vez, de su prosa (con las novelas Aleación de Ley y Sombras de Identidad); y, por supuesto, que no voy a olvidar todo lo que hice respecto a Doctor Who, show que dentro de poco terminaré de ver y si bien todavía me falta escribir sobre su temporada 14 (de la Serie Moderna, claro), le diré adiós por lo menos de aquí a la próxima Navidad, cuando recién regrese el personaje a la pantalla chica.

Ser o no ser...


    También durante este periodo me ha tocado despedirme de un montón de gente que abandonó este mundo, quienes forman parte de mis recuerdos desde hace décadas y a las que les debo mucho.  Por lo general escribo sobre escritores, actores y dibujantes de cómics, a veces sobre músicos, puesto que se trata de los temas que me interesan desde que tengo uso de razón (nunca sobre deportistas o políticos, por ejemplo).  Sus partidas también son una señal de que no solo el tiempo ha pasado, sino que yo mismo me voy haciendo viejo; puesto que, en la mayoría de los casos, se trataba de artistas que ya eran adultos, hace rato, cuando los conocí en mi infancia o juventud.
    Echo de menos la comunidad de blogueros que había, de cuando nos escribíamos entre colegas y nos nominábamos a premios honoríficos; mucha de esa gente no solo abandonó sus páginas, sino que las sacó de Internet.  Un caso especial es para mí Cidroq, mi amigo mexicano que falleció prematuramente y quien era todo un apasionado en lo que hacía (no es la primera vez que lo menciono por acá, como muchas de las cosas que ya he dicho, pero es que viene al caso).  Yo creo que Eduardo, a diferencia de otros, no habría desistido de continuar con su proyecto.  Extraño mis conversaciones en tiempo real con él, que charlábamos harto por el chat de Gmail.
    El año pasado, entre octubre y noviembre, estuve con licencia médica durante un mes y medio por estrés laboral; ese periodo me devolvió algo que extrañaba: El placer de escribir sin apuros, todo lo que yo quisiera, en casa más encima, puesto que no tenía mayores obligaciones (a veces en vacaciones, al menos durante los últimos años, hago tantas cosas que no me dedico como antes al blog).  Fue toda una terapia para mí, ocupar ese tiempo en textos sobre títulos que por esos días me hicieron muy feliz (como mi reencuentro con The Orville).
    Cabe mencionar que este año comencé a publicar acerca de mis sueños, los que he estado registrando desde 2025.  Cuando puedo recordarlos, por lo general en la mañana o dentro de las primeras horas del día, los dejo registrados; sin embargo, esto es posible en pocas ocasiones, ya que la jornada laboral intensa me lleva a olvidarlos fácilmente.  Al menos ya llevo 6 compartidos por acá, lo que ha sucedido a lo largo de 3 meses consecutivos.  Me gusta mucho mantener estos registros.
   Me dan ganas de retomar secciones clásicas del blog, las que me han dado muchas satisfacciones... Les estoy hablando de Pecados de Omisión (sobre los libros que no me compré y que ahora están descatalogados, por lo que me arrepiento de mi pésima decisión de entonces y que hace rato deseo incorporar cómics a estas listas); lo mismo me pasa con Así era en mis Tiempos (sobre mis memorias de cómo funcionaba el mundo, otrora en mi infancia y juventud, en especial en lo que concierne a la tecnología, que se me ocurre podría hacer algo sobre Messenger); por último, me dan ganas de rescatar Lugares que nos Hablan, acerca de esos sitios que frecuentaba seguido y ya no están, que, ahora que lo pienso bien, nunca he escrito acerca del Café Colonia, del cual tengo preciosos recuerdos y añoro).  También podría volver a las entrevistas (pienso que podría hacérsela ea una amiga de mi adolescencia, hoy actriz de cine y de cierto éxito.
    Ya es el momento de acabar con este post de Aniversario y no puedo dejar de agradecer a los Únicos Lectores constantes que me quedan: Mis amigos Eduardo Gacitúa y Ricardo Ruiz; menciono en especial a Martín, quien vez que me escribe me deja muy contento con sus comentarios inteligentes, que he aprendido harto de él.
   A ver cómo se viene la próxima temporada.



             Junto a Conan el Bárbaro, mi compañero de lecturas playeras desde 7 años seguidos ya.

viernes, 25 de abril de 2025

Otro año


     El pasado 24 del mes en curso, o sea ayer no más, este blog cumplió 14 años de existencia y aunque suene repetido... ¡Qué rápido se pasa el tiempo! Recuerdo casi como si fuese "ayer", cuando comencé este proyecto, cuando el mundo era otro, cuando yo mismo era casi otro.  Definitivamente mucho ha pasado desde que inicié todo esto y sin dudas todo eso no deja de hacer huella en uno (como que dos veces casi morí, por mencionar algo que no se olvida). Desde esa ocasión que recuerdo con nostalgia y cariño, he seguido sin parar en periodos largos el proceso de escribir para El Cubil del Cíclope (a lo más un par de semanas). Hubo un tiempo en que escribía más que hoy en día (mínimo 8 entradas por mes), lo que ahora se me hace difícil y por falta de tiempo (que en pandemia, claro, este me sobraba); sin embargo, sigo escribiendo con las mismas ganas de antes.  Claro, tengo pendientes aún unas respuestas a comentarios que me dejaron hace raro y espero ponerme al día de aquí a esta misma noche (¡Palabra de ex boy scout!)
    ¿Me van a creer que la mayor parte de los textos que he publicado, no los he vuelto a leer, tras haberlos compartido con ustedes? La razón es sencilla: Como ya me ha pasado otras veces, encuentro errores de redacción (reales o inventados) o de tipeo (siempre reales) y me da por corregirlos; muchas veces siento vergüenza de tales equivocaciones; en ocasiones como esas quisiera reescribir todo (muchos de los textos más antiguos eran bien extensos, que solo con los años vine a dividirlos en al menos un par de posts, así que imaginen cuánto me demoraría).
    No me acordaba bien la fecha del aniversario, si bien tenía la certeza de que era por la veintena; al final solo me atrasé un día no más.  Estaba tan empecinado en acabar otro texto, que por fin logré hacerlo, que me dispuse todo apurado a plasmar estas palabras antes de que se acabara abril y solo ahora me doy cuenta de que estoy bien en mis cálculos.  Quisiera no repetir ideas de cumpleaños anteriores, como que las visitas y comentarios de mi "gente conocida" escasean y los que por lo general se pasan por acá son los mismos de siempre (¡Ya lo hice otra vez!) ... ¡Así que muchas gracias a todos ellos! Nombramientos especiales para Miguel Acevedo, Eduardo Gacitúa, Jorge Lorca y Ricardo Ruiz, quienes, pese al paso del tiempo, no han dejado de pronunciarse por acá de vez en cuando; también van palabras de agradecimiento para Martín, a quien no tengo el gusto de conocer, aunque siempre me deja palabras e ideas de lo más interesantes.  Me gustaría saber qué fue de quiénes antes me escribían seguido, que feliz me hacían con ello ¿Qué será de Tomás Rivera, Guillermo Ríos, Guivi "no recuerdo tu apellido", Mauro Vargas y otros? Hasta sus blogs desaparecieron.  Un caso aparte mi querido amigo a la distancia Eduardo Rivera, Cidroq, quien dejó este mundo antes de lo previsto y a cambio quedó su página El Cuchitril de Cidroq para la posteridad.
   Recuerdo, también, esa dorada época de comunidad entre blogueros cuando entre colegas nos nominábamos ad honorem, reconociendo la labor que hacíamos en la Red, como divulgadores de la cultura.  Por mi parte, recibí varias de estas condecoraciones y ello me llevaba a buscar otras páginas que fuesen de mi gusto y me pareciera merecían hacerse conocidas.  Todo eso se perdió con tanto Youtuber, postcads y demases.  Al menos agarré la colita de la época de esta plataforma.
   Esta vez no revisaré lo hecho el último tiempo, que prefiero dejar eso para fin de año.  Así que me saldrá cortita esta conmemoración; de este modo procuraré planear bien mi próxima entrada, la última del mes.
    Ojalá pueda seguir con este proyecto, tan valioso para mí, por largo, largo tiempo.

De hace unas semanas atrás, junto a parte de mi humilde colección

 

miércoles, 12 de marzo de 2025

POST N° 1100: Cómo contar una buena historia de manera libre y sin dejar de ser respetuoso al material original

1. El cuento
 
    Un cuento clásico de Stephen King, de su primera etapa escribiendo terror "duro", viene a ser El Mono.  Pertenece a su segunda colección de relatos, bajo el título de Skeleton Crew y la cual en español nunca ha salido en un solo tomo como corresponde; sino que fue dividida en tres volúmenes y sin mencionar que forman parte de una misma antología (prescindiendo, más encima, de dos relatos que solo agregaron a su edición en español décadas después).  En nuestra lengua acompaña el recopilatorio titulado La Niebla, llamado así por la famosa novelette del Tío Steve y que aparece como historia principal del libro en cuestión.
    Se trata de una narración de horror sobrenatural acerca de un hombre, padre de familia, acosado por la presencia de un juguete maldito.  La historia abarca sus recuerdos de pequeño, marcados por la desgracia, debido a la muerte de sus seres queridos y en las que intervino el mono que titula esta obra.  Corresponde este último a esa clásica figurita a cuerda, pequeña y en la cual el simio lleva un par de platillos, los que toca cada vez que lo hacen funcionar.  Pese a que creía haberse deshecho de este objeto, décadas después vuelve a encontrarse con él y ahora posee mayores razones para acabar con su amenaza; pues cada vez que el mono hace sonar sus discos, alguien de su cercanía fallece en circunstancias atroces y no está dispuesto en perder a su propia familia que tanto le ha costado mantener unida.
    En las historias de horror el tema del juguete maldito es un interesante leiv motiv, por lo general relativo a muñecas, tópico que el autor reinventó de manera ingeniosa y muy verosímil.


2. Características y temas
 
    A diferencia de los textos de King de este periodo, entre sus novelas y relatos, El Mono no es una obra sangrienta y tampoco hace uso de lo escatológico para provocar espanto.  No obstante, es una pieza muy efectiva desde el punto emocional, ya que se centra en dos aspectos centrales dentro de la literatura de terror, que provocan inquietud en la vida real y como consecuencia consiguen que el lector sintonice con su argumento: Los miedos infantiles y la culpa.
    En el primer lugar nos encontramos con el pavor provocado por un objeto inanimado (en este caso, el juguete que le da su nombre al cuento), el cual posee una naturaleza demoniaca y causa claro rechazo en el protagonista.  Ahora bien, muchas personas han pasado por situaciones similares, claro, no con verdaderas entidades sobrenaturales, pero sí otorgando desde su inocencia infantil o ignorancia a un objeto, animal o incluso persona rasgos malignos superiores a su real condición normal.  Se trata de miedos que algunos superan con el tiempo y otros los vuelven verdaderas fobias que arrastran hasta su adultez.  Los recuerdos muchas veces se confunden con la imaginación y al traerlos al presente, vienen cargados de imágenes horrorosas; claro que, en el caso de El Mono, desde el punto de vista de la ficción, el mal sí existe.
    Luego tenemos algo muy caro a la narrativa propia de autores cristianos (recordemos que Stephen King fue criado por la fe metodista y la religión hasta hoy en día forma parte de su literatura), correspondiente al peso moral que cae, primero sobre un menor de edad y luego sobre un adulto, con la idea de que se es culpable/responsable de lo que está pasando.  La angustia que provoca todo esto en el personaje principal, lo humaniza bastante, más cuando la narración va desarrollando su cronología a través de los saltos temporales, que lo vuelven alguien tangible/creíble y que ha crecido hasta volverse el hombre adulto que llegamos a conocer.  Más encima, estamos hablando de un sujeto común y corriente, un personaje típico de King, un antihéroe obligado a dar lo mejor de sí para superar sus pruebas y ello significa mucho (como superar sus propios miedos y ser la mejor versión de sí mismo, pese a que nunca su propósito original fue sobresalir).
   El antihéroe se siente culpable, en primera instancia y siendo niño, porque considera que las muertes provocadas por el mono, de alguna manera tienen que ver con su persona y por eso mismo es quien toma la decisión de deshacerse de este; terrible todo esto para un chico, cuyas únicas preocupaciones deberían ser sus deberes escolares.  Ya más grande, su vida como esposo y figura paterna está en crisis y sabe que solo él puede revertir la situación (este es un problema real, algo que cualquiera de nosotros podría pasar); y entonces vuelve el Mono para empeorar las cosas, así que como no fue capaz de desenvolverse de él, ahora más que nunca debe cumplir con su obligación.
    Otro tema valioso dentro de este gran relato corresponde al sentido de la familia y al amor que sentimos por ella.  Tenemos sentido de pertenencia hacia estos seres queridos, quienes nos protegen y les estamos agradecidos; por lo mismo el protagonista desea salvarlos del Mono.  Asimismo, vemos acá la existencia de unos tíos cariñosos, que acogen a los dos hermanos cuando quedan huérfanos; estos mismos dos se llevan bastante bien y son todo un ejemplo de fraternidad consanguínea.  Luego de adulto, están los conflictos con su hijo mayor, los que enfrenta de manera muy valiente y hasta dulce; con posterioridad tenemos su comunicación con su hijo menor, fundamental para el espectacular final de la narración.  En pocas palabras, apreciamos en este cuento cómo el amor en la familia y dicha institución pueden ser los motores que nos llevan a acercarnos a la heroicidad.
    Por último, el Tío Steve juega con un tópico de la literatura de terror, que ya en más de una ocasión ha usado con muy buenos resultados: El misterio acerca del origen del mal... Y es que si bien algo sabremos de cómo llegó el Mono a la casa del protagonista, aparte de eso ignoramos por completo su naturaleza y de cómo adquirió sus poderes.  La verdad es que, creo, que esto no importa cuando el hálito de misterio y la certeza de estar frente a un gran peligro, nos tienen por completo agarrados desde el principio.

¡Muy asustado y feliz luego de haber visto la película!

3. La película
 
   Desde que leí el cuento por primera vez en mi adolescencia, poco después de cumplir los 17 (ya que me regalaron el libro para mi cumpleaños y eso fue en 1992), fantaseé con la idea de que lo adaptaran al formato audiovisual.  Pensaba que era más factible que lo hicieran en formato de capítulo para alguna serie antológica (tipo La Dimensión Desconocida), pero tuvieron que pasar décadas para que ello fuera posible y eso acabó siendo una película.
   Estrenada hace unas pocas semanas, corresponde a una cinta dirigida por Osgood Perkins, quien también hizo el guión.  Cabe mencionar que el mentado realizador no solo es hijo del llorado Antony Perkins (actor que hizo de Norman Bates en los filmes originales de Psicosis), sino que fue quien estuvo detrás de Longlegs, uno de los largometrajes de horror sobrenatural más considerados del año pasado; así que teniendo en cuenta ambos antecedentes, su ascendencia y que esta es su segunda pieza del género en dos años consecutivos, queda claro su predisposición hacia el horror y bien podríamos esperar próximas producciones de su parte y de buena calidad, más encima.
    Osgood no solo escribió el guión, sino que también se dio el gusto de interpretar un personaje (aunque de breve participación).  Su libreto demuestra respeto hacia el material original, tomando los elementos más importantes del cuento (como la narración ambientada en el pasado y el presente, infancia y adultez del protagonista, la culpa- que acá toma mayor peso en el guión-, sentido de familia, el origen incierto del Mono, entre otros).  No obstante, estamos frente a una adaptación bastante libre del relato original, ya que cambia y agrega muchas cosas.  Entre lo recién mencionado, encontramos un cargado (o recargado) humor negro y el que va muy de la mano con sus escenas bastante gores (muertes muy gráficas y "artísticas").  También nos muestra una familia mucho más disfuncional que la del texto original, drama que comienza desde la infancia del antihéroe (la crueldad de su hermano es atroz, pese a las risas que provocó en más de alguien del público), y a ello se le suma el bullying que sufre en el colegio (gracioso para algunos, atroz para otros).  Además, el personaje principal es un sujeto solitario, alguien infeliz en su adultez, una persona carente de lazos afectivos (no así el Hal del cuento).
    En lo que se refiere a las actuaciones, son de primera y como actor principal, haciendo del angustiado Hal, tenemos a un muy guapo Theo James. Debe saberse que al anterior le tocó hacer dos papeles, pues se desenvuelve tanto del protagonista adulto, como de su enfermizo hermano Bill.  En verdad parece que fuesen dos personas distintas, tal como en su momento encarnó Timothy Hutton a Tad Beaumont y a George Stark, en una mucho más estupenda La Mitad Siniestra de George Romero, sobre la novela homónima de Stephen King; por otro lado, el niño Christian Convery hace de los mismos roles en la primera parte y también nos engaña haciéndonos creer que son dos histriones diferentes.  Como la madre de los chicos, en lo que corresponde al pasado del protagonista, tenemos a Tatiana Malasny; su nombre y cara me parecían conocidos y me sorprendió enterarme que era la misma actriz de She-Hulk.  Un actor consagrado ya hace rato, para quien los años no pasan (se ve estupendo) tiene acá un pequeño y gracioso papel; les estoy hablando de Elijah Wood, quien es otro artista que mantiene predilección por el terror y los subgéneros ñoños (lo recordamos con mucho cariño en su papel de Frodo Bolsón en las versiones de Peter Jackson sobre El Señor de los Anillos y El Hobbit).
   Un dato que solo quienes leímos el cuento nos dimos cuenta y llamó la atención: Disney, por completo una empresa fagocitadora, se hizo con los derechos del clásico monito de juguete y que solo usó en una de sus películas de Toy Story.  Increíble, aunque cierto, un juguete de factura antigua "le pertenece" a esa empresa, en lo que concierne a su imagen para producciones de otras personas.  Debido a lo anterior, los realizadores de esta película, para no pagar esos derechos injustos cambiaron el aspecto del mono; esto quizás fue para mejor, ya que lo hicieron más amenazante, al darle mayor tamaño, otorgarle unas encías de tipo sangriento y otros detalles que me guardaré.
    Terminando ya, alguien como James Wan está detrás de esta joyita, haciendo de productor.  Recordemos que este es un tremendo cineasta, que nos ha dado grandes perlas del terror, como el inicio de las sagas de Saw, El Conjuro y las dos películas de Aquaman.  Así que estaba garantizado el alto compromiso con los espectadores, amantes como él, de las historias de miedo... Y una cosa más: Estoy seguro le harán una secuela a esta obra, solo espero que sea pronto y les salga igualmente buena.

                                                                               Tráiler

lunes, 29 de abril de 2024

Trece


     El pasado de 24 abril este blog cumplió 13 años, 13 años de resistencia a la progresiva desaparición de un formato de red social, que a lo largo del tiempo me ha hecho ser testigo de la "muerte" de grandes páginas, lejos mejores que la mía; e incluso de algunas de un par de amigos "reales", con los cuales daba gusto compartir este medio y pertenecer solo nosotros tres, a este selecto equipo de divulgadores y "creadores de contenido".  Fueron tiempo sobresalientes en los cuales, incluso, tenía colegas mujeres con las cuales intercambiaba ideas y entre blogueros nos nominábamos para premios ad honorem.  Fue la época de la Guillermocracia, de mi compatriota Guillermo Ríos y que estaba llena de material, ideas e información que abarcaba diversas materias ñoñas y otras más intelectuales; la era de Léase a Plena Noche, proveniente desde Colombia y a cargo de su creador Mauro Vargas, un experto en el terror y del que aprendí mucho sobre libros y cine de mi género favorito; se trataba de los tiempos de Kindlegarten, venida desde la Madre Patria, uno de los más populares blogs que conocí, cuyo autor Tomás Rivera, talentoso, culto y sencillo me inspiró más que nadie; así fue también del reino compartido de mi amigo Eduardo Romero y su Cuchitril de Cidroq, quien desde México llevaba años llevando la batuta (antes de que yo comenzara mi propio proyecto), hasta que en 2018 un infarto provocó que lo perdiéramos, algo que sufrí bastante.
    Hoy recuerdo con nostalgia a todas esas direcciones que ya no están y a otras también, que sus propios gestores hasta eliminaron de la blogósgera, quizás por qué razones; me habría gustado conocerlos en persona o al menos haber hecho una videoconferencia, pues eran importantes para mí y siempre me ha sido gratificante ñoñear entre pares.  Solo la de Cidroq sigue en la Red, como su permanente legado de algo que lo hacía muy feliz y que pretendía enseñárselo a sus dos hijas, cuando ambas estuvieran más grandes; pues hasta el último de sus días siguió en lo suyo y la muerte se lo llevó demasiado pronto, cuando seguramente ni pensaba declinar.
     Bueno, al menos yo sigo acá todavía, quizás hasta cuándo, hasta que termine por desmoralizarme por completo del desinterés y de la ingratitud (siempre digo: mis amigos no me leen, pero sí leen a weones que no conocen y hasta los comentan), la salud me lo impida o la pega o los compromisos románticos me alejen de estos lares virtuales (todavía a los 48 años sigo soltero y bien quisiera tener a una persona a mi lado, a un verdadero par con quien compartir este pedacito de mi vida; no obstante así como voy...).
     Mientras tanto, no dejo de disfrutar el acto de comunicarme a través del Cubil, poder expresar cuán feliz me ha hecho el último libro que me leí o la última temporada de la serie que estaba viendo y recordar, lo mismo alguna película, a veces alguna obra de teatro o cómic leído.  Aunque suene repetitivo: Rememorar tanto recuerdo preciado.
    Al final, me he repetido como otras veces; pero es que cuando escribo, primero pienso lo que haré y luego está cómo me sale todo de forma espontánea ¿Para qué me voy a callar en mi propio "hogar"?
    Gracias a los que siempre están, a los que se pasan de vez en cuando y me hacen feliz con sus palabras.  No puedo dejar de mencionar a mi amigo Ricardo Ruiz, quien lleva mucho más tiempo que yo por acá, con Insomnia, una página dedicada a Stephen King, nuestro autor favorito; también a Eduardo Gacitúa, gran compañero en ñoñerías y a Jorge Lorca, otro amigo de importancia para mí, desde nuestra etapa universitaria en los noventa.  A Martín (sin apellido), que me deja grandes comentarios y me impulsa, lejos, a seguir acá y a uno o a un par de anónimos que también me demuestran que vale la pena el tiempo que le dedico a mi blog.
    Sigamos no más y a ver cómo se desarrolla este 2024 para el Cubil del Cíclope.

miércoles, 30 de agosto de 2023

POST NÚMERO 1000: ¿Quién es Blue Beetle?


1. Una verdadera dinastía superheroica.
 
    Charlton Comics fue una editorial de historietas con muy buenos personajes, que le hacía bastante competencia a Marvel y a DC durante la llamada Edad de Plata.  Uno de sus títulos destacados fue Blue Beetle (Escarabajo Azul), un justiciero con poderes místicos, recibidos de un objeto egipcio con forma del coleóptero y del cual luego adopta el nombre.  Alter ego de Dan Garrett, fue en su momento la actualización de otro paladín de la Edad de Oro, del cual supuestamente Charlton compró sus derechos a la desaparecida Fox Feature Syndicate.  La segunda versión de este luchador de la justicia data de 1964, mientras que el primero, Dan Garret (sin la segunda T), es de nada menos 1939 y no tenía poderes a diferencia de su versión más "moderna".
    Al anterior le sigue Ted Kord, el Blue Beetle más famoso y querido de todos (y mi favorito), quien debutó en las revistas en 1966, co-creado nada menos que por Steve Ditko (uno de los papis de Spidey y del buen Doctor Strange, que el otro es Stan Lee).  Discípulo del anterior, basa su labor en la gran inteligencia que posee, que le permite crear varios elementos fabulosos para combatir el crimen (ya que no posee superpoderes), su agilidad atlética y el buen humor que lo caracterizan, a lo que se le suma el dinero que tiene como dueño de empresas Kord (dedicada a la tecnología). Considerando lo recién mencionado, entre ellos su avatar insectoide, recuerda bastante al propio Spider-Man, como a Batman (si bien es lejos mucho más sociable que el segundo).  Interesante resulta ser que su debut, fue en la serie del Capitán Atom, otro gran superhéroe de la Charlton y solo después obtuvo su propia colección. Fue introducido a la continuidad oficial de DC en los eventos de Crisis en las Tierras Infinitas (1985-1986), en la que tuvo un papel relevante.  Su participación como importante miembro de la Liga de la Justicia de América y de la Liga de la Justicia Internacional, durante más de 5 años, haciendo una inolvidable dupla con Boster Gold, su mejor amigo, es recordada como su mejor etapa; con posterioridad no tuvo tanta relevancia, hasta que un dramático evento relacionado con él propicia la Crisis Infinita. Pasaría un buen tiempo para que volviera a destacar en los cómics, en especial a partir de Renacimiento (que rescató varios conceptos de DC que los Nuevos 52 había descartado, gran error) y en especial Doomsday Clock.  Cabe mencionar que fue la inspiración de Alan Moore y Dave Gibbons, para crear a Night Owl en Watchmen, la famosa novela gráfica que revisita en tono adulto a los superhéroes de la Charlton.
     El tercer Blue Beetle, Jaime Reyes, es un joven de origen latino que recibe por accidente el escarabajo que originalmente era de Dan Garrett, aunque se revela que el aparato es en realidad de procedencia alienígena; es así que este se une en simbiosis al chico y se vuelve una armadura, la cual le permite crear armas sofisticadas.  En las historietas, ha tenido colección propia y formado parte de los Jóvenes Titanes y de la Liga de la Justicia.  Cabe mencionar que hoy en día, Reyes y Kord llevan en paralelo sus carreras como Bicho Azul.
 
2. Blue Beetle en los medios.
 
    De los tres Blue Beetle es Reyes el que más desempeño ha tenido en televisión, teniendo su primera aparición como invitado en un capítulo de la décima y última temporada de Smallville (en una historia haciendo de comparsa del mismo Boster Gold, si bien acá apenas habla y se ve muy amenazante).
   Luego Blue Beetle posee mayor rol en Batman the Brave and the Bold, como uno de los primeros discípulos del Caballero Oscuro.  Sin embargo, es en la segunda temporada de Young Justice la serie donde obtiene mayor significancia, puesto que la trama misma gira en torno a la naturaleza de su armadura.
   En cuanto a Ted Kord, apareció en dos capítulos bastante nostálgicos de Batman the Brave and the Bold.  Asimismo, tuvo su propio cortometraje para Showcase, una serie de producciones animadas que van de agregados a las películas animadas originales de DC; en este caso concreto, cabe destacar la estética y animación que emulan la del recordado cartoon sesentero de Spider-Man.


                             Los preciosos créditos de apertura del corto de Blue Beetle II.
 
3. Blue Beetle y yo.
 
    Conocí a Ted Kord, el segundo Blue Beetle, a mediados de los noventa y ello gracias a los cómics que me prestaba mi amigo Mauricio Tapia.  Se trataba de la edición argentina de Liga de la Justicia Internacional, que sacaba la extinta empresa argentina Editorial Perfil; eran versiones muy baratas, hechas con papel casi parecido a la celulosa de los llamados pulps y de colores deslavados.  En dicha versión su nombre aparecía traducido como Bicho Azul y de esa manera me acostumbré a llamarlo desde siempre.  Su simpatía y optimismo, su buen humor desde un principio me hicieron adorarlo.  Asimismo, su férrea amistad con Boster Gold (Astro Dorado en la edición de Perfil), era un ejemplo que quería seguir con mis propios amigos (solo años después, comencé a fantasear con la idea de que podía haber un romance entre los dos).  Uno de mis mayores deseos es tener en edición de lujo esta dorada etapa (en paralelo con la Liga de la Justicia de Europa) y este año estuve a punto de cumplirla, debido a un proyecto especial de ECC (editorial de cómics española que hoy en día posee los derechos de DC en España) dirigido a un público reducido, pero el envío desde España me salía en la práctica casi el mismo valor que los tomos de la colección, así que por vivir en Chile pagaba el doble (¡Y me penarán esos 6 libros de preciosa presentación que no tendré en mis manos!).  Lo último que les diré sobre mi Blue Beetle predilecto, es que por años he querido hacer cosplay de él; a ver si al menos pronto cumplo ese sueño.
    En cuanto a Jaime Reyes, no tengo recuerdos de haber leído cómics en los que apareciera, si bien sé que su estreno fue en Crisis Infinita, que tengo y leí hace años, aunque nada me acuerdo al respecto.  En cambio, sí tengo presente lo divertido que era verlo en Batman the Brave and the Bold, serie en la cual acompañó al Murciélago a unas cuantas aventuras espaciales; más fresco tengo su intervención en Young Justice, que la revisité el año pasado no más.  En todo caso, me gusta mucho el personaje, su personalidad y apariencia, así como no puede dejar de agradarme que sea latino como yo.

Icónica portada del primer número de la Liga de la Justicia con Ted Kord y amigos.
 
4. La peli.
 
    Pensada originalmente como un producto para streaming, al final se decidió lanzarla de forma directa al cine y es que bastante plata y talento se gastó en la película para el cine de Blue Beetle.  Centrada en el tercero de esta dinastía, Jaime Reyes, aunque ya no un adolescente, sino que un inexperto joven de 22 año (bien educado y recién egresado abogado), nos muestras sus primeros pasos usando la armadura alienígena, la que tal como en las historietas llega hasta él de forma azarosa.  Es así que no solo debe aprender a usarla, y de manera muy graciosa, sino que también ello implica convivir con la IA que vive dentro del Escarabajo Azul.  Que Reyes haya sido "escogido" por la entidad extraterrestre, no es por completo fortuito, sino que responde a un conflicto de fuerzas mayores y en el que una multinacional dedicada a la producción de armas desea hacerse a toda costa con el control de esta tecnología; por lo tanto, en medio del fuego cruzado y al haberse involucrado su propia familia en todo esto (aunque como víctimas inocentes de los poderosos), el muchacho tendrá que luchar en contra de los villanos de turno.
     Aparte de una historia maravillosa, que no aburre y nos mantiene atentos en todo momento, con una puesta en escena soberbia en los aspectos técnicos y artísticos, en Blue Beetle encontramos varios puntos a destacar:
 
* Primero que nada, al menos para mí, la enorme importancia que se le da al valor de la familia y es que el mismo protagonista posee una tan entrañable, en la que pese a la diversidad de sus integrantes, se aprecia que el amor es el eje central que une a sus integrantes; por lo mismo, esta es la mayor fuerza con la que cuentan, ya que es lo que los hace auténticos y felices; por lo tanto, antes que la mismísima armadura sofisticada, son estos principios los que le otorgan a Jaime Reyes la resiliencia, para superar las duras pruebas que se le pondrán por delante.  El mismo tema de la familia, se da por parte de otros personajes de la cinta, como bien sucede con los Kord, ya que el segundo Blue Beetle, Ted, tuvo una hija que mantiene la memoria de la huella de sus padres y eso mismo la vuelve alguien destacable; no obstante, tenemos a su déspota tía, quien para nada comparte sus principios y de ahí sus rencillas con ella (una contraposición clara con la familia Reyes). Y, por último, tenemos al otro villano de la historia, un sujeto que escapa al estereotipo maniqueísta y cuyas palabras dirigidas a su rival ("tu familia es tu propio lastre" o algo así) son significativas, tanto para redondear este tema, como para definirlo a él mismo.
* Luego hay que mencionar todo lo relacionado con el elemento étnico del filme, ligado a la identidad no solo mexicana (padres, abuela y tío de Jaime son emigrantes que llevan décadas en USA, se han nacionalizado gringos, pero no han perdido sus raíces orgullosas, las que se las han transmitido a Jaime y a su hermana).  Cabe mencionar que antes ya Marvel y el UCM nos mostraron elementos mesoamericanos en Wakanda for Ever, con su reinterpretación de Namor y su gente, mientras que América Chávez de Doctor Strange en el Universo de la Locura, es de clara ascendencia latina... Sin embargo, su hispanidad está permeada por la fantasía y por lo mismo no son los mejores ejemplos de la identidad latinoamericana (sus pueblos de origen en el mundo real no existen); en cambio DC centra el protagonismo de Blue Beetle en latinos REALES y nos da el gusto celebrando su música y costumbres (el Chapulín Colorado, la Virgen de Guadalupe, la clásica melodía de La Cucaracha y hasta una canción de los argentinos Soda Stereo... Entre otros preciosos detalles).  Por lo mismo, escuchamos un montón de diálogos en español y también algo de portugués de Brasil y una bella lengua indoamericana que me parece es náhuatl.



* Relacionado con lo anterior, encontramos una severa crítica al imperialismo yanqui: Las empresas Kord están ahora lideradas por una mujer caucásica racista, quien usa el poder de su industria en armamentos y ha intervenido con sus inventos de muerte en lugares como Guatemala (no olvidemos que el director de este largometraje es de nacionalidad y si bien Ángel Manuel Soto no es el autor del guión de esta peli, quedan claras sus intenciones políticas).
* Otro de los puntos fuertes de esta obra, son sus personajes; por lo mismo, aparte de algunos de los ya mencionados (el mismo superhéroe novato y los dos villanos), caben destacar la hermana, el tío y la abuela.  La primera de ellos, una chiquilla cuya hermandad con Jaime es admirable; el segundo, un verdadero genio que vamos descubriendo con placer y la tercera, una graciosa sorpresa de mujer.
* En cuanto a los actores que aquí intervienen, solo tenemos a dos estrellas, si bien todos sus compañeros de acción están formidables.  En el papel principal tenemos a Xolo Maridueña, héroe juvenil de Cobra Kai y a quien da gusto verlo en otro papel, luego de años contemplándolo como el mismo personaje en el mentado programa. Luego está "la mala de la película" la veterana Susan Sarandon y a quién no la veía desde la década pasada en una nueva producción; debo decir sobre ella (a la cual adoro) que me fascinan sus villanas (como la que interpreta en Hijos de Dune y la bruja malvada de Encantada).
* Por último, solo para ñoños que SÍ saben de cómics deceístas: atentos a la reinterpretación que aquí hayamos de una idea salida de nada menos que Jack "El Rey" Kirby: OMAC ¿Les gustó?


                                                                            Tráiler.

martes, 25 de abril de 2023

12 años no son nada...


    Creo que solo ahora me doy cuenta de que comencé este proyecto de mi blog, un día después de la fecha oficial del Día del Libro.  Pues el domingo recién pasado, no más, se celebró en buena parte del mundo este acontecimiento, tan relevante para quienes amamos los actos de escribir y leer, así como "almacenar" en formato escrito nuevas palabras, ideas y conocimientos.  Asimismo, la gente que conoce esta página y lo que hago -entre los pocos que me siguen hoy en día- , saben que tanto en mi calidad de profesor, como de divulgador, y consumado lector/coleccionista de literatura y cómics, adoro el "papel", ya sea en viejas ediciones o nuevas, en bolsillo o tapa dura, especialmente si traen al menos una bella ilustración, incluso desde antes de que comenzara a leer (desde que tengo uso de razón, que me siento ligado a ellos, cuando descubrí que las series animadas- japonesas precisamente-, así como las pelis que me gustaban, estaban basadas en libros; de modo que quise aprender a leer, para poder disfrutar las historias originales, pues estaba seguro que eran mucho mejores que sus adaptaciones).
    El Cubil del Cíclope trata sobre todo lo que me apasiona, en especial ligado a los libros.  Acá hay abundantes entradas acerca de numerosos títulos, entre cuentos, novelas, obras de teatro, sagas y autores.  Pero también le he dedicado harto tiempo a otras expresiones artísticas que me fascinan, bastante ligadas a la narrativa y la dramaturgia (la poesía no es lo mío y solo le dedico tiempo cuando la enseño), de modo que mucho sobre cine, series de TV, historietas y algo de música encontrarán acá de igual manera. También he escrito sobre mis recuerdos y las personas que me son valiosas, entre las que están o han estado físicamente a mi lado o que son significativas para mí sin haberlas conocido en vida (todo gracias a sus obras).
     Estuve tentado de dejar/abandonar este blog ¿La razón o razones? El blog es un formato hace rato moribundo, reemplazado por youtubers, Tik-Tok y podcasts, puesto que la gente ha optado por lo audiovisual y lo que menos quiere hacer es leer (una triste realidad); ya sea por lo anterior, como por motivos personales, muchas páginas como esta han desaparecido y con el paso de los años sus autores no solo las han abandonado, sino que las eliminaron y ni siquiera podemos acceder al tesoro que había en ellas (como ejemplo más reciente, por segunda vez consecutiva, Tomás Rivera "desapareció" su estupenda Kindlegarten).  Algunos se aburren, porque apenas los comentan (por no decir "nada"), o sea, no "existen" para los demás que entran a la Red y en mi caso, recibo uno que otro comentarlo por ahí, por lo general de amigos de buena voluntad.  Los debates de antaño, con laaaaargos textos y argumentados, que daban gusto responderlos, ya son cosa de los últimos coleteos de la Edad de Oro de los blogs y a la que llegué cuando esta acababa (con una que otra excepción).
    Recuerdo con nostalgia las nominaciones de los colegas blogueros y de las cuales todavía mantengo con orgullo, sus reconocimientos de lo que hago; hoy en día la mayoría o todas esas páginas ya no existen.  De igual manera es algo del pasado, cuando los escritores en ciernes me ofrecían sus libros para que los comentara, haciéndome llegar unos dos desde España; hace rato ya que escribí al respecto y fue un honor tener tales consideraciones de parte suyas.
    A fines de 2021, mi blog comenzó a ser leído por más gente que nunca.  Recibía muchas visitas, cientos de ellas en cada nueva entrada, aunque eso no significaba que aumentaran los comentarios o al menos los seguidores.  Pero yo me sentía extasiado con lo primero, si bien nunca supe por magia de quién o qué portal compartían un enlace a este dominio.  No obstante, en algún momento los chequeos al Cubil volvieron a su cauce anterior y eso afectó en parte mi ánimo (quizás que pasó con mi ex desconocido patrocinador).
    A lo anterior, se le suma una desagradable broma de un querido "amigo histórico" (con los cuales me conozco desde el siglo pasado), de esos mismos que ni siquiera se toman la molestia, de dedicarle unos minutos a mis escritos: a fines de año se murió Pelé y a quien le tenía respeto, si bien no era de mi interés mayormente, porque el fútbol no es de mi gusto.  El tema es que X, en un grupo de WhatsApp que tenemos con dos personas más (una de ellas su esposa) me hizo una sugerencia maliciosa, de que le hiciera un homenaje en el Cubil a Pelé; X bien sabe mi opinión sobre ese deporte y no es la primera vez que se burlaba de mi trabajo, a raíz de la muerte de alguien famoso y de mis "elegías" a quienes SÍ sus muertes he lamentado.  No le contesté, pero me enojé mucho con él y también con su esposa, que también es mi amiga, porque en ningún momento intervino para "pararle el carro".  No es llegar y escribir sobre cualquier cosa, que eso me ocupa tiempo y ello implica- más cuando se trata de alguien cuya muerte me ha afectado- una carga emocional valiosa.  Siempre le celebrado a mi gente sus triunfos y pasiones y en el caso de X y Z, su mujer, he participado contento de todos sus proyectos, por lo mismo NUNCA me burlaría de algo así.  Espero reciprocidad de la gente, NO LO SIENTO, no soy incondicional, aunque sí leal (quizás cuánta gente lea estas palabras y me entienda, entre ellos quienes me conocen).  No les hablo desde entonces, esperando una disculpa o la oportunidad de expresarles mi malestar.  En suma, lo que les cuento me afectó lo suficiente como para desmotivarme.
    Llegó 2023, en enero- ya en vacaciones- escribí 6 posts, aunque al mes siguiente, pese a estar libre, solo realicé uno.  Desde que comencé esta labor, nunca había sido tan poco dedicado al blog y durante ese periodo, la falta de interés de otros en la página me desmoralizó. Ya en marzo, justo entrando al nuevo año escolar, me autoestimulé, porque aprovecho los largos viajes entre el trabajo y de vuelta al gym, para escribir (en casa poco hago).  Mi proyecto de comentar todas las temporadas de Babilonia 5, ha quedado inconcluso, si bien no me faltan otras inspiraciones para escribir.
    El post número 1000 debería haber salido el año pasado y supongo en algún momento de este 2023 sí será posible.  Todo depende de cuánto suba acá por mes (de hecho esta es la entrada número 978, así que calculen).  Espero con ansias esa celebración, un sueño desde que inicié el Cubil del Cíclope.  Igual este post de los 12 años, llega con un día de atraso, que me he demorado un resto en su redacción.
    Soy un ave raris, una reliquia en la Red y, pese a todo, sigo dedicándole valioso tiempo a esto ¿Por qué sigo acá? Porque me gusta compartir con las demás personas, lo que me hace feliz: las historias, los personajes y los autores que me inspiran.  Por lo mismo, soy profesor, ya que si al menos logro que algunos cuantos de mis alumnos, vibren con aquello que le da sentido a mi vida, la literatura, los cómics, el cine y ñoñerías varias, me siento dichoso.
    Termino agradeciendo a tres amigos, que este último tiempo se han pasado seguido por acá: Cristian Rivadeneira, "amigo histórico" que de antes ya había demostrado interés por el blog y siempre sus visitas son bien acogidas.  A Eduardo Gacitúa, al cual tuve el gusto de conocer el año pasado y un excelente par ñoño, que me alegra mucho se pase por acá.  Y acabo estas palabras mencionando a Jorge Lorca, compadre de la época de la universidad, cuya amistad retomé en febrero de la manera más inesperada, todo un regalo de la vida en esta época. Gracias por todo, cabros.

Atrás parte de mi colección de libros, cómics y figuritas.

domingo, 24 de abril de 2022

Un año más

                                        


    Hace once años ya que comencé este proyecto de blog, cuando la Edad Dorada de la presente red social estaba en sus últimos días.  Mucho ha pasado bajo el puente, tanto en lo que respecta al Cubil del Cíclope mismo, como a mi propia vida privada.  Gente ha llegado a la página y gente se ha ido, sin saber qué ha sido de los últimos.  Pero acá sigo yo, pese a todo, al dejamiento de quienes te visitan y ni siquiera te dejan un saludo o al hecho de que por mucho de que te esmeres en hacer un buen post, apenas tengas lecturas (y mucho menos de quienes te conocen desde hace años y comparten contigo de manera física, sin darse tiempo para leer hasta los textos más íntimos que he publicado por acá).
     Estos últimos meses he pensado de manera ligera hasta dejar de lado mi página, que harto tiempo me ocupa y eso que desde que volví al trabajo presencial a fines de septiembre del año pasado, menos ocio tengo y ahora que a partir de marzo de 2022 estamos por fin con horario normal (salgo 4 días a la semana a las 6 de la tarde y el viernes a las 5, que luego me paso al gym), con mayor razón ya no escribo tan seguido como antes, pues trabajo lejos de casa. Sin embargo, no pierdo por completo las ganas de dedicarme a la divulgación que hago, a comunicarme como me permite este medio, asi que acá me mantengo.  En cambio, el tan popular formato del youtuber o similares no me entusiasman, porque me pongo nervioso frente a la cámara y tampoco me manejo tanto en lo que es la computación y aplicaciones (tal vez si alguien me ayudara en los aspectos técnicos, me atrevería... ¿Alguien se ofrece?).
    Igual para avanzar en mis labores como bloguero, muchas de mis entradas las redacto, reviso y luego edito desde mi celular durante mis viajes en "micro" o mientras hago cardio en el gym; solo de ese modo puedo mantener actualizado el Cubil.
     Por cierto, yo que me quejo de que muchas veces realizo entusiasmado los posts, para que luego apenas sean vistos/leídos, la verdad es que me ha pasado un "fenómeno" curioso en los dos últimos meses más o menos: Resulta que revisando mis viejas entradas, me di cuenta que todo lo que he subido a partir de mediados de noviembre del año pasado, ahora es muy popular y de ese modo tengo un montón de lecturas, sobrepasando muchos de los textos los cientos de visitas... ¿Alguien me habrá puesto como enlace recomendado, en algún portal o algo así, que haya provocado este afortunado incidente? No obstante, nadie me ha escrito nada al respecto y sigo con la mínima cantidad de 87 seguidores, en esta más de una década de Cubil del Cíclope, que muchos son "nominales" como bien les llamo; por otro lado, ello no ha significado un aumento en los comentarios, que por lo general son las mismas amables personas quienes se comunican a través de esta red (y que no me conocen en persona).

Junto al escritorio que uso para escribir buena parte de mis posts.


     Recuerdo casi con pena, la era de los premios honoríficos entregados entre blogueros, lo que me dio la oportunidad de "conocer" a un grande como Cidroq, Eduardo Romero, amigo mexicano que nos dejó demasiado pronto y al que extraño mucho (a ti dedico las ganas de seguir con este proyecto, mi cuate).
     Pasaré a revisar de manera rápida, lo que ha sido de mi "hijo virtual" desde el anterior aniversario, ya que en enero de este año quedó pendiente la segunda parte de mis recuerdos, sobre lo que fue el 2021 en materia del blog.
    Este último año aproveché de terminar mi revisión personal de la filmografía de Alex de la Iglesia, director español que está entre mis favoritos desde mi juventud (cuando era universitario).  De este modo, llegué nada menos que a la cantidad de 3 entradas dedicadas a su obra que tanto me gusta, terminando con mi crítica sobre su serie de horror, 30 Monedas, de la cual nos debe su segunda temporada (¡Ojalá pronto la podamos ver!).  Igual tengo pendiente ver su serie de ciencia ficción Plutón BRB Nero, que no me la he podido conseguir y sus dos últimas películas que están pendientes (la del año pasado, Veneciafrenia y que es de miedo, se ha estrenado por el momento solo en festivales, que yo sepa y le tengo muchas ganas).  Por cierto: Me encantaría tener sus dos novelas.
    Junto a mi sobrinito Amílcar, que hoy en día tiene 12 años, comenzamos a vernos juntos la serie de Supergirl, perteneciente al llamado Arrowverse.  Quedamos encantados con ella y de ese modo, a la fecha ya he escrito 6 entradas dedicadas ella, a razón de una por temporada, que la segunda fue dedicada a sus personajes.  En estos momentos estamos con la sexta temporada, la última, de la que tengo harto que decir, pero me estoy guardando mis palabras para cuando la acabemos y pueda hacerme un panorama mejor al respecto.
     De igual manera, a pedido de Amílcar, volví a verme las 3 primeras temporadas de The Flash y de ese modo luego seguimos juntos con las que le siguieron, que apenas terminemos con Supergirl, nos dedicaremos a la séptima temporada.  Por supuesto que hice mi tarea y ya revisé para ustedes las temporadas restantes.
      En julio o agosto del año pasado, reabrieron los cines en Chile, aunque solo en septiembre me animé a volver a visitarlos y ya con 3 dosis de vacuna para protegerme del Covid-19 (todavía espero desarrollar algún superpoder debido a ello, je).  Echaba mucho de menos la experiencia de ver en pantalla grande, las pelis que son de mi agrado y de ese modo para celebrar el cumple de mi bebé, en plenas vacaciones de septiembre por Fiestas Patrias, fuimos juntos a ver Shang-Chi.  Desde entonces, hemos disfrutado juntos todas las adaptaciones de Marvel que han llegado a estos lares y, por supuesto, hemos visto otras para nada salidas de cómics.  He escrito sobre todas esas visitas acerca de Marvel (que la mugre de The Batman no la vi con él, menos mal).
    Una serie de posts que inicié este último periodo y por los cuales siento especial cariño, es mi revisión dedicada a  pelis basadas en obras de Stephen King, que injustamente son poco conocidas.  Y es que entre ellas hay verdaderas joyas, muchas de ellas entre mis favoritas.  Debo contarles que dediqué mi post N° 900 a esta serie, justamente sobre mi filme de horror predilecto.  Hoy en día ya son 8 las entradas al respecto, que igual me quedan hartos títulos pendientes, ya que desde febrero que no escribo al respecto y espero en mayo retomar todo esto.

Pillado casi in fraganti leyendo durante un descanso en la pega.


     Con el inminente estreno de la esperada nueva versión cinematográfica de Dune, me prometí releerme la saga literaria completa de 6 libros.  A principios de siglo me gocé la primera trilogía (la verdad, es que la primera novela me la leí antes inicialmente en 1994, cuando tenía solo 18 años, así que ya la he revisado en 3 ocasiones distintas), pero estaba pendiente la segunda trilogía.  He escrito ya sobre los 4 primeros libros, así como de todas las adaptaciones audiovisuales y poco antes de comenzar este texto, sobre el aniversario número 11 del Cubil del Cíclope, comencé a redactar mis impresiones sobre la quinta entrega; es de esperar que esta semana termine el documento y lo suba, lo más probable, como última entrada del mes.
     5 personalidades internacionales me tocaron despedir los últimos doce meses, que las dos primeras fueron justo el día de mi cumpleaños, el 5 de julio (Raffaela Carra y Richard Donner), siendo el último no hace mucho, el actor William Hurt.  Este mes me despedí con dolor mayor de mi sobrina Cindy Miranda, de solo 32 años, madre soltera de un pequeñito de 2 años, sin embargo, difícilmente escribo por acá sobre un ser querido "real" fallecido (aunque no imposible, pues ya lo he hecho antes).
      Una entrada muy especial para mí corresponde a una que publiqué a partir de la respuesta a una carta de un apoderado, que me pidió hiciera una de mis jefas del colegio donde trabajo.  Y es que la mamá de un alumno de un curso mayor, un chico ya crecidito de unos 17 años había reclamado porque había dado a leer a los estudiantes la novela El Cuento de la Criada; obra que, según ella, atentaba en contra de los valores que ella supuestamente le entregaba a su retoño.  Mi defensa argumentada, de tal elección entre las lecturas domiciliarias, causó conmoción entre harta gente, tanto de la "pega", como de amigos y de lectores del blog.  Me siento muy orgulloso de lo que escribí, para combatir los prejuicios e ignorancia a los que nos enfrentamos muchos docentes.
    He seguido con otra serie de post muy valiosa para mí: Pecados de Omisión, de tal modo que conseguí 4 nuevas entregas, incluyendo dos especiales: Uno de Halloween y otro Playero.  Aún me queda harto que escribir al respecto.
    Solo en una ocasión retomé Así era en mis tiempos, con el capítulo número XII, dedicado a las tareas escolares. Muy nostálgico me fue ese trabajo.


             He aquí un video reciente filmado para una clase de Estética a petición de una colega. 
                                  Ahora verán que no soy muy espontáneo frente a la cámara 
y por lo mismo esta es la segunda versión de dicho trabajo, que la primera no me gustó mucho.

    Ya es hora de despedirme y espero Dios me dé vida y ganas para seguir por acá.  Antes de dejarlos por ahora, quiero agradecer a 3 personas que a su manera me han aportado al blog bastante:
 
* Creo que es la primera vez que le doy gracias a Roberto Alfaro en un aniversario de mi página, dibujante-caricaturista-ilustrador nacional, quien en su maravillosa revista virtual Los del Parque, le ha dado espacio a varios de mis escritos.  Hace pocos días no más, en el especial de Dune, publicaron todo lo que he hecho a la fecha sobre la saga. Por igual mis agradecimientos al resto del equipo de Los del Parque, en especial para quien revisó tales trabajos y me recomendó agregarles una nueva conclusión a algunos de ellos.
 
* No puedo dejar de mencionar a mi amigo Ricardo Ruiz, con quien llevo tantos años de colaboración, cerca de unos veinte y al que "conocí" de manera virtual cuando me enteré de la existencia de Insomnia, una maravillosa revista virtual dedicada a Stephen King.  Primero, muchos años antes de que se me ocurriera crear mi blog, comencé a colaborar para su magazine y hoy en día él ocupa todos los textos de mi blog, que considera pertinentes para Insomnia; de ese modo, también difunde lo que hago... ¿Cuándo nos conoceremos, RAR, que Chile y Argentina no están tan distanciados? (ganas me dan de proponerle una videollamada, no obstante, me da vergüenza decírselo, je).
 
* Por último, mención especial para Roger Senra, quien desde Venezuela es mi mayor lector y comentador.  También bloguero, nuestras conversaciones habituales por el chat de Gmail me son muy gratas y valiosas; aprovecho de contarles que para mi cumpleaños número 46, el año pasado, en su propia página Roger me hizo el siguiente regalo sorpresa: Una reseña sobre mí y que pueden leer (y ojalá comentar) haciendo click acá.
 
     Me estaba olvidando de mis colegas blogueros Tomás Rivera y José María Montes, ambos de España, quienes todavía me siguen honrando con sus visitas.
     ¡Hasta la próxima!
 
De tan solo la semana pasada, en Pascua de Resurrección,
entregándoles los Huevitos de Pascua a mis bebés, mis dos musos inspiradores.
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