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lunes, 30 de septiembre de 2024

Regreso a la magia de mi infancia y juventud (III)

 
1. Desempolvando recuerdos.
 
    De niño veía televisión junto a mi mamá y papá, muchas veces junto a mi hermana Mabel (la más chics, Jenny, no era buena para la tele), todos reunidos en la parte delantera de la casa que era un negocio y allí mientras atendíamos a los clientes disfrutábamos del "cine en su casa" o "tardes de cine" (tipo 17:00 horas de lunes a viernes, uno se llamaba así en un canal y el otro era de la competencia), otras veces los Grandes Eventos o lo que daban en Best Sellers durante las noches de los domingos; en distintos horarios veíamos dibujos animados, series de televisión, teleseries chilenas y extranjeras (estas por lo general mexicanas, que luego llegaron las venezolanas y colombianas), así como shows nacionales de espectáculos, concursos y variedades.  Fue una bella época para crecer junto a mis seres queridos, claro que esos años entre fines de los setenta y hasta terminando los ochenta, Chile pasaba por la dictadura de Pinochet; así que mi hogar era un refugio que me protegía de la miseria que se pasaba afuera (sin ser negacionistas a las atrocidades del régimen militar de derecha, en todo caso).
    Por el año 1986 (que no recuerdo la época precisa) mi hermano Miguel me regaló una tele vieja en blanco y negro, todo un tesoro para mí y a partir de entonces me pasé al dormitorio que compartía con mis hermanas para ver ahora, acostaditos en nuestras camas, todo lo que nos interesara; luego tuve mi primer aparato a color, si bien me falla la memoria de cómo sucedió y en qué momento exacto.
    Me marcaron desde pequeño títulos que hoy en día, no solo son sagrados en mis recuerdos, sino que definieron mis tendencias y, como no, buena parte de quién soy hoy en día.  Le debo mucho al programa infantil nacional Mazamigos (del grupo Mazapán), que acrecentó mi amor por la música y las artes dramáticas, a programas como Star Trek y Robotech, que me mostraron una ciencia ficción más elaborada y, como no, a La Dimensión Desconocida (la ochentera), que no solo me asustó, sino que me mostró cómo la fantasía podía remecer nuestros corazones con historias de gran belleza y también me mostró una faceta elaborada del miedo, sin dejar de lado sus impactantes historias de ciencia ficción.
    Veía deseoso de conocimiento programas de reportajes como Informe Especial y la serie documental La Tierra en que Vivimos, ambos de factoría nacional, que me permitieron conocer mejor el mundo más allá de las ficciones.
     Esperaba con ansias cada entrega de mis programas favoritos.
    Era muy pequeño aun cuando esos domingos por la noche, estrenaban producciones gringas (en su mayoría).  A veces eran miniseries como la que hoy me lleva a escribir, otras películas que dividían en dos partes (muchas veces censuradas, algo de lo que solo me di cuenta muchos años después las vi en VHS que arrendaba).  En el primer caso, me impactó ver Raíces y Holocausto, que me sensibilizaron respecto al racismo, Shaka Zulu y la producción nacional La Quintrala, entre otros, también de carácter histórico... Y un lugar muy especial, lo tiene en mis recuerdos la adaptación televisiva de Crónicas Marcianas.

 
2. La producción.
 
   Producida en 1980 contó con la actuación estelar de Rock Hudson, famoso actor de cine ya luego de su etapa de gloria y más maduro (pocos años después fallecería producto de las infecciones provocadas por el VIH, siendo el primer famoso en morir a causa de un virus que en esos años era todo un misterio).  Dirigida por Michael Anderson, se dividió en tres capítulos de una hora y media de duración (esto sin considerar los comerciales entre medio) y contó con la participación de otros artistas de calidad, aunque nunca al nivel de estrella del mentado Hudson; entre estos últimos solo puedo ubicar a Roddy McDowall (estrella de los filmes originales de El Planeta de los Simios y de su serie de televisión de imagen real) y Bernie Casey, el único actor afroamericano dentro de esta adaptación y cabe mencionar que ello resulta bastante significativo, si se considera el rol que le tocó dentro de esta (personaje central del segmento dedicado a Aunque siga brillando la Luna, historia cargada de una honda crítica social en contra del imperialismo y la destrucción de culturas autóctonas, como bien le pasó a sus antepasados al ser esclavizados por los europeos).
   El guión estuvo a cargo de otro maestro de la ciencia ficción, Richard Matheson, con experiencia ya dentro del terreno televisivo (no olvidemos su aporte a las dos creaciones de Rod Serling, siendo la última Galería Nocturna y luego como otro caso Kolchak, dentro de lo que les puedo mencionar).  La labor de Matheson demostró su talento con creces, otorgándole una mayor cohesión a los relatos escritos por su colega, al dejar claro la progresión cronológica entre un cuento y otro; lo anterior se hizo evidente con el personaje de Hudson, protagonista, secundario y testigo de varios de los textos seleccionados para esta producción.  Asimismo, tomó al personaje del Padre Peregrine, quien solo aparece en un texto del libro, un microcuento más encima, y lo convirtió en una importante figura junto a su compañero el Padre Stone (creación original suya); figura central de un segmento de fuerte carga espiritual, que no pertenece a Bradbury y que su colega sabiamente insertó para hablarnos de la fe, la religión, Dios y la trascendencia con valentía: así fue cómo usó a dos personajes católicos en una historia sobre el futuro "dominado por gringos" (que en la vida real mayoritariamente eran protestantes).  Tras haberme vuelto a ver esta miniserie, luego de más de una década que no lo hacía, quedé más gratamente sorprendido; incluso satisfecho, respecto al inserto en el que lo dos curas tienen su experiencia religiosa extraterrena.  Me llego a preguntar si todo el segmento recién mencionado habrá salido en plena dictadura militar de Pinochet, cuando la vi por primera vez a principios de los ochenta (puesto que contiene un discurso muy fuerte, acerca del verdadero sentido de los dogmas y ello bien podía atentar en contra de las mentes estrechas de aquel tiempo y de ahora mismo, por no dejar de mencionar el oficialismo católico del Chilito pinochetista).
    La miniserie se encuentra dividida en tres episodios, dedicados a tres momentos relevantes dentro de Crónicas Marcianas.  Primero nos encontramos con Las Expediciones, que comienza con una especie de dos prólogos acerca de los intentos humanos por llegar a Marte, uno por medio de una nave no tripulada y el segundo centrado en las oficinas de la NASA, donde están preparando los viajes tripulados (acá es cuando conocemos al "protagonista").   El capítulo nos dará potentes dramatizaciones de Ylla, La Tercera Expedición y un muy efectivo, Aunque siga brillando la Luna. Luego le sigue el capítulo llamado Los Colonos, cuando los humanos (todos gringos y blancos) ya se han asentado en Marte; en esta ocasión los responsables de la miniserie (que recomiendo con todas mis ganas) se lucen adaptando El Marciano y Fuera de Temporada (en el cual la indumentaria vaquera-disco-kitsch del protagonista, resalta su materialismo chabacano), poniendo entre medio la citada trama dedicada a los sacerdotes.  Y, por último, Los Marcianos nos cuenta sobre qué ha pasado luego de que la Tierra, ha sufrido su inevitable debacle y los colonos (en un afán que me cuesta entender su lógica) han decidido regresar a un mundohogar, que ya no tiene nada que ofrecerles; de este modo, tenemos acá versiones muy efectivas de Los Pueblos Silenciosos (donde si bien cambiaron el aspecto de la coprotagonista femenina, por razones "políticamente correctas", lograron hacerla incluso más detestable y con ello lograr hacer más efectiva la historia), Encuentro Nocturno, Los Largos Años y Un Picnic de un Millón de Años.
    No podía olvidar el uso del recurso de un narrador, a través de una voz en off, que le otorga con sus palabras un fuerte sentido literario a esta obra.
   La banda sonora estuvo a cargo de Stanley Myers y posee temas muy hermosos y evocadores, la cual salió a la venta en su momento.  Sin embargo, ignoro si hay una reedición remasterizada de esta, la cual antes se podía conseguir, aunque no con todos sus temas, si bien no incluyó la música electrónica adicional a cargo de otro compositor.
    Los efectos especiales dejan mucho que desear y hoy en día son irrisorios, lo que solo se entiende porque supongo el dinero se invirtió en otros detalles, que en ese tiempo ya había medios para hacer mejores cosas al respecto (ya se habían estrenado Star Wars y Alien, así que estaba la tecnología suficiente como para darle la credibilidad respectiva); sin embargo, esto se puede perdonar a la luz de las numerosas virtudes de la miniserie.  En cambio, en el aspecto artístico esta producción destaca bastante, en lo que concierne a la dirección de arte dedicada a los marcianos: si bien su maquillaje no los muestra "morenos", como en los cuentos, el detalle de sus ojos y uñas alienígenas sobresale; a lo que se le suma la belleza de las construcciones minimalistas de sus ciudades y objetos, destacando sus máscaras rituales, dignas de tener como parte de la colección de un ñoño... Por mi parte, si bien ya a mi actual edad reconozco sin vacilar los escasos recursos técnicos mencionados, como en la escena de la persecución de los barcos de arena, puedo recordar con cariño cómo me impresionaron de niño esas tomas de tales naves marcianas, deslizándose a través de vastos territorios; la maravilla de tales imágenes sigue siendo para mí muy preciada.
    Para terminar, mencionaré, casi como anécdota, que cuando le preguntaron a Bradbury qué le parecía esta adaptación de su famoso libro, solo dijo: "Simplemente aburrida".  Tal vez por la misma razón, cuando tiempo después tuvo su propio show en televisión, El Teatro de Ray Bradbury, se encargó de hacer nuevas versiones de estos cuentos, como es el caso de El Marciano.

 

                                                                               Tráiler

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Una adaptación libre más que digna.


    De 2008 data Invasión Secreta, el evento Marvel de ese año y que fue lo suficientemente impactante como para dar que hablar y no solo entre los ñoños marvelitas.  Escrito por Brian Michael Bendis (quien estuvo detrás de la inolvidable saga de Dinastía de M y el inicio de la línea Utimate, con su revisión maravillosa de Spider-Man y de muchos otros títulos muy recomendables), nos muestra al planeta Tierra frente a una amenaza bastante paranoica y efectiva: Hace tiempo ya, años quizás, sin que nos hayamos dado cuenta, muchos de los que nos rodean han sido reemplazados por alienígenas metamorfos, quienes no solo han copiado su apariencia, sino que también sus habilidades y recuerdos, de modo de hacer más efectivo el engaño.  Los poderosos son justamente el objetivo de esta conspiración, o sea, todo tipo de autoridades y, como no, tenían que estar entre estos los mismísimos superhéroes.  La razón para concebir un plan de estas características es sencilla, aunque terrible para los humanos: apoderarse de nuestro mundo ¿Y qué pasaría con nosotros, una vez conseguido el enemigo su propósito? Pues, volvernos sus esclavos o nuestra desaparición como especie. Por lo tanto, le queda a los justicieros "reales" desbaratar a sus rivales, si bien confiar ahora en sus antiguos amigos y aliados es algo complicado, puesto que resulta difícil saber quién es quién.
     Se esperaba una película e incluso unas cuantas más producciones relacionadas para el cine, de grandes presupuestos y teniendo a un montón de personajes/actores famosos involucrados, tal como ya pasó con la última entrega del Capitán América y la adaptación de la saga del Guantelete del Infinito en Los Vengadores (filmes 3 y 4); pero era demasiado caro y ya estaba proyectada una megahistoria para el UCM, bajo la sombra de Kang el Conquistador.  Y como los productores no se aguantaron las ganas, prefirieron no esperar y llevar a la televisión su adaptación de esta saga.  Por lo tanto, este año se estrenó en streaming una miniserie de seis episodios basada Invasión Secreta.
     Para simplificar todo y aun así dar en el gusto a los fanáticos marvelitas, esta versión se centró en Nick Fury (un personaje muy querido por el público y más todavía por el actor de culto, que en la actualidad lo interpreta).  De este modo, tuvimos de vuelta a Samuel L. Jackson como el super espía, a quien no lo veíamos en tal rol desde Spider-Man: Lejos de Casa.  Por cierto, el mismísimo Jackson hace de productor de este título.
    Acompañando al anterior, también estuvo de regreso Don Cheadle, aunque ahora no como War Machine, sino que convertido en un importante asesor del gobierno.  Asimismo, tres otros personajes ya conocidos del UCM se unen a esta producción, aunque no diré quiénes son para no aguarles la sorpresa (siempre secundarios eso sí).  Les digo, en todo caso, olvídense de ver superhéroes en este show, que la plata no les alcanzó para más.
   Una actriz que se unió al reparto es nada menos que Emilia Clark (la recordada Daenerys Targaryen de Juego de Tronos) ... Pues cuando supe que ella iba a salir en Invasión Secreta, me alegré mucho y fantaseé con cuál papel tendría. Teniendo en cuenta su calidad de estrella, pensaba que interpretaría nada menos que a Spider-Woman, quien tiene tanta relevancia en la novela gráfica original; no obstante, como ya les dije, asuman de una vez la ausencia de paladines con trajes ajustados, capas o armaduras en este sucedáneo.
    Pese a lo dicho más arriba, este espectáculo logra mantenernos interesados, si bien el primer episodio puede parecerle flojo a más de alguien.  Y es que la trama se sostiene por un siempre potente Samuel L. Jackson, acompañado por estupendos coprotagonistas y secundarios (mi favorita, la madurona espía británica), que incluyen humanos y skrulls, estos últimos los extraterrestres cambiaformas que llevan décadas viviendo entre nosotros y que se encuentran divididos entre dos bandos (aquellos que solo desean vivir en paz entre nosotros, aunque haciéndose pasar por humanos, claro, y quienes apoyan la confabulación para apoderarse de nuestro hogar).
     Este programa se aleja de lo visto hasta ahora, en las piezas hechas para la pantalla chica, al dejar de lado los aspectos más heroicos y parafernálicos de los cómics del género; solo así nos cuenta con gran verosimilitud, pese a los elementos de ciencia ficción presentes, un drama que trata las teorías de la conspiración y que toma fuertes ribetes políticos, al abordar todo lo relacionado con el manejo de la información y el papel de las figuras de poder dentro de la sociedad.  Por otro lado, detrás del dilema como refugiados de los skrulls, hay una clara extrapolación con los inmigrantes ilegales y las minorías étnicas de los países tercermundistas en naciones como Estados Unidos; muchas veces viviendo a la sombra de sus anfitriones, obligados a "adaptarse" y a renunciar a su herencia cultural; con posterioridad, ello provoca el resentimiento que genera crisis como la que bien representa esta ficción.  Luego de todo lo recién mencionado, no hay que sorprenderse de que posea un tono bastante oscuro esta miniserie, puesto que también nos encontramos acá con una violencia mucho más explícita, que lo visto anteriormente en el UCM, lo que incluye torturas y muertes frente a la cámara.  Más encima, acá no tenemos humor y eso ya es bastante que decir para un producto de la factoría Marvel/Disney.   Cabe mencionar que lo más parecido que habíamos visto en estas producciones, fue Falcon y el Soldado de Invierno, con todo su discurso comprometido respecto al racismo.
    Relacionado con lo anterior, destaca el proceso por el que ha pasado alguien como lo es el mismísimo Nick Fury y es que llevamos casi un par de décadas viéndolo en pantalla, siempre tan diestro y seguro de sí mismo... Hasta ahora.  Y es que esta versión "más humilde" de Invasión Secreta, nos lo muestra más humano, más frágil, como alguien que está en un proceso de crecimiento personal, luego del trauma que le significó el llamado blip (cuando debido al "chasquido de Thanos", desapareció junto a la mitad del universo por cinco años).  Es así que, gracias a los flashbacks de su juventud en los noventa, lo apreciamos como a un idealista y luego en la actualidad como alguien que ha perdido esa faceta más alegre, convertido en alguien para quien esta cruzada, en contra de los impostores y terroristas, se vuelve algo personal; por otro lado, por primera vez se nos descubre su intimidad, al presentarnos a su amor de años ya.
    Para terminar, atentos a los preciosos créditos de apertura, realizados nada menos que por una IA.


                                             La polémica "intro" de esta gran miniserie.

lunes, 16 de enero de 2023

El Infierno está pavimentado de buenas intenciones.


Dedico este texto a mi amigo Roger Senra,
quien por más de un año me insistió para que viera
 la miniserie de la que ahora les contaré.
Gracias por tu gran recomendación y paciencia.
 
1. Algo que decir primero.
 
      El título de este texto es una de las primeras cosas que se me ocurre cuando pienso en Misa de Medianoche (Midnight Mass), miniserie estrenada en 2021 de forma exclusiva por Netflix, creada y dirigida por Mike Flannagan.  Este dicho es bastante popular y tiene más de una versión es nuestra lengua, por lo que no necesitaría una explicación supuestamente; no obstante, al contar de qué va el título que hoy nos reúne, podrán darse cuenta sin problemas de su conexión con este drama de corte sobrenatural (y ojo el concepto con el cual lo designo, que a propósito dejo de lado el término más genérico de terror, como bien pretendo demostrarles).
     Antes de ir de lleno al argumento del presente título, debemos tener presente quién es su realizador, un artista que bien podría considerarse entre los “Maestros del Horror” contemporáneos y/o de más reciente aparición, junto a colegas suyos de la gama de Ari Aster (Heredity y Minsommar), James Wang (Saw, The Conjuring, Maleficient, entre otras) y Jordan Peele (Get Out, Us y Nope), entre quienes puedo recordar por ahora.  Y es que ya con varias producciones a cuestas de este tipo, algunas de carácter independiente como Oculus y Hush, luego dio el salto a las grandes superproducciones con grandes estrellas, tal como lo pudimos apreciar en la esperada/inesperada secuela de El Resplandor, titulada Doctor Sueño, que lo hizo conocido al público mayor y, por lo mismo, consolidó sus evidentes capacidades.  Claro que antes de contarnos qué fue del otrora adorable niño Danny Torrance, tuvo su primer flirteo con Netflix, encargándose de llevar a la pantalla otra novela de Stephen, aunque largamente olvidada hasta entonces: El Juego de Gerald y cuyos estupendos resultados, le concedieron la oportunidad para adaptar el mentado otro libro de King; por lo mismo, luego consiguió un contrato exclusivo con la poderosa empresa de streaming, creando para ella nada menos que 3 miniseries y una serie.  Cabe mencionar que, de estas últimas 4 producciones, solo he visto- y de manera reciente- la tercera de ellas, de las que tengo harto que compartirles sobre mis impresiones al respecto.

 
2. Una historia más que memorable.
 
     Un exitoso hombre de negocios, joven, guapo, pero perdido en sus vicios, llega a la cárcel por un triste desastre del cual es el único culpable; pierde todo lo que tiene, quedando con una carga moral mayor que la que tuviera antes del incidente.  Luego de unos cuantos años tras las rejas, no le queda otra que volver al hogar paterno, al cual había querido olvidar; por lo tanto, debe viajar a una isla de pescadores, lo suficientemente pequeña y apartada del continente, como para que todo el mundo se conozca y sepan de sus cuitas.  Allí se reencuentra con su familia y en especial con un antiguo amor de sus mejores días; esta última también ha vuelto de forma reciente a la tierra donde nació, tras una temporada personal de duros conflictos, que la ha hecho buscar la paz en este sitio.  Como hijos pródigos sus destinos se vuelven a unir, aunque no como bien esperaríamos.  Por otro lado, la llegada de un nuevo sacerdote católico a la única iglesia del lugar comienza a cambiar la existencia de cada uno de ellos, primero viéndose todo como una bendición o un milagro y luego volviéndose una pesadilla que no dejará indiferente a nadie (y en especial a los espectadores, que se nos va revelando la verdad de manera gradual e impactante, igual que al resto de los isleños).  Solo la unión entre los habitantes, el poder de su amor y de sus respectivas fuerzas de voluntad, lograrán ser las armas ideales para enfrentar el mal que ha llegado a este sitio, aunque el desenlace será por completo distinto a lo que esperaríamos.  Cabe mencionar que la amenaza que pende sobre este pueblito y sus habitantes, de una naturaleza por completa ajena a sus víctimas, se va manifestando de una forma tan gradual, que a medida que los datos se nos van entregando, la sorpresa nos invade tal cual fuésemos parte de esa comunidad. Más acerca de lo que ocurre no les diré, que les quitaría buena parte de lo que hace de este espectáculo algo tan magnífico.
 
3, Qué debemos valorar.
 
    Basta con ver la primera escena de MM (de ahora en adelante la llamaré así para abreviar) para engancharse… ¡Y sobrecogerse! Que su realizador sabe cómo golpearnos con imágenes desgarradoras, consiguiendo lo mejor de sus actores que le hacen honor a un sólido guión, sin dejar de lado todo el resto del aporte técnico y artístico (la escenografía y dirección de arte son maravillosas, que la isla misma es bellísima), haciendo que volteemos la cabeza para dar la otra mejilla sin vacilaciones; de ese modo, cada uno de sus 7 episodios se ve y devora con adicción.
     Cada uno de los actores que intervienen en esta joyita merece nuestros aplausos, que hasta su personaje más odioso  posee una humanidad tan reconocible, que sus acciones y formas de pensar se nos hacen reconocibles en nosotros mismos y quienes nos rodean; puesto que detrás de la atmósfera sobrenatural de esta pieza, se encuentra nuestra lucha interna por ser felices y/o alcanzar la plenitud (a veces compartiendo con los demás esos caminos y otras de manera solitaria, en ocasiones errando el camino como bien lo veremos en esta historia).
     Hay un hondo sentido religioso dentro de la presente producción y lo mejor es que no solo se detiene en una fe, sino que en total son dos iglesias las que se presentan aquí, ambas por medio de sujetos que demuestran ser personas dignas de confianza, que por fin tenemos un título actual en el cual la religión no se vista totalmente como algo negativo.  Cabe recordar, en todo caso, que el género de “miedo” en muchos de sus más destacados ejemplos (como bien sucede con verdaderos clásicos de la talla de El Exorcista), ya sea en literatura de terror, como en cine y otras expresiones artísticas, se ha caracterizado por poseer una fuerte carga moral. Todo lo anterior ligado a temas de tipo espiritual y teniendo en cuenta la existencia de un mundo sobrenatural, en el cual el bien y el mal poseen sus propias manifestaciones, las que influyen en el acontecer humano.  Por lo mismo, la creencia y adhesión en un sistema de dogmas y/o una institución que lo regule, cumple un papel fundamental en ellas, a veces permitiendo mostrar lo mejor de nosotros (cuando sus creyentes son definidos por su capacidad de amor y sacrificio) y otras lo peor que puede albergar nuestra especie (odio, miedo e intolerancia).  En todo caso, independientemente del cariz que van tomando los acontecimientos, cuando esta dimensión lleva a sus protagonistas a encontrarse con lo extraordinario y pavoroso, podemos apreciar que la fe religiosa se presenta como un pilar positivo en la vida de muchos de sus personajes; puesto que les entrega una identidad y un sentido de pertenencia, que los mueve a ser buenas personas; asimismo, la tradición y los valores morales que acompañan a los ritos que siguen estos sujetos, nos dan a algunos de los más sobresalientes personajes creyentes en un título televisivo actual (o de streaming para ser más exactos).
     Asimismo, al mantener un carácter coral MM (aunque destacando 3 de sus coprotagonistas), llegamos a conocer varias familias que llevan largo tiempo en la isla, cuyos integrantes se nos van haciendo entrañables y, por lo mismo, los lazos emocionales que hay entre ellos no nos dejan indiferentes.   Cabe mencionar que, debido a lo anterior, la fuerza que les da este sentido de familia, viene a ser la otra gran institución que remarca la trama.  Por lo mismo, encontramos varios tipos según las características de sus integrantes, partiendo por dos matrimonios, uno ya maduro con dos hijos (adulto y adolescente respectivamente), otro con una sola hija adolescente y otros conformados por una madre anciana y su hija madura, así como el de un padre viudo y su hijo también menor de edad, sin dejar de lado a la madre sola que espera a su bebé; por supuesto que hay otros núcleos familiares por ahí, pero solo en los recién mencionados se detiene la historia y es entre los cuales el drama sobrenatural cobra más fuerza… ¡Y es más, también encontramos a dos personajes solos, cuya falta de compañía se nota que les pesa lo suficiente!
     Teniendo en cuenta lo mencionado hasta el momento y todo lo que concierne a sus personajes principales (de los cuales pretendo hablarles, más abajo, algo con un poquito más de profundidad), MM trata acerca del dolor, de cómo este nos transforma para bien o para mal y por lo mismo trata acerca del perdón y la redención.  Cada ejemplo de todo esto, nos hace querer tener alguien a nuestro lado con quien comentarlo, que los diálogos, más encima, son estupendos y la puesta en escena de los momentos de crisis interna poseen una tremenda carga emocional.


4. Los personajes.
 
    Antes de ir a esta última parte de mi revisión, les cuento que varios de los artistas que interpretan a los protagonistas, entre principales y secundarios, son habituales en la filmografía de Flannagan, entre ellos su esposa que hace de…
 
Riley Flynn:   Es el primero que conocemos en esta perlita de Netflix, un ex ganador que ha caído en lo más bajo y que ahora apenas sobrevive, derrotado y con un peso que le remueve la conciencia; al punto que apenas logra dormir, ha perdido la fe con la que creció y piensa que ya no podrá ser feliz. Pese a sus culpas, no es un hombre malvado, al contrario, aún hay amor y nobleza en él, dándonos más de una escena inolvidable y que nos hará quererlo con facilidad.
 
Padre Paul Hill:  El sacerdote católico joven que llega a reemplazar al viejo párroco de la isla, lo que se supone solo hará por un tiempo.  Desde un principio sabemos que esconde más de una cosa y como espectadores no podemos dejar de sospechar de él; no obstante, luego vamos viendo que ama su labor como líder espiritual, sirviendo a los demás.  Por lo tanto, tras “conocerlo” un poquito más, vacilaremos acerca de que habite el mal en él y es cuando el dicho que titula este texto por fin tendrá sentido.
 
Erin Greene: El viejo amor de juventud de Riley, ha vuelto a su hogar materno casi al mismo tiempo que él, también con un pasado doloroso a cuestas.  El reencuentro entre ambos será relevante, tanto dentro del proceso de sanación espiritual de ambos, como para que exista alguna posibilidad de salvación de la isla.  Dulce y sabia luego de lo que le tocó pasar durante su periodo en el continente, es uno de los tantos personajes que conseguirán ganarse nuestra simpatía.
 
Bev Keane:  Es el típico ejemplo de quien aparenta una rectitud moral superior a la de los demás, la que ostenta con orgullo y tratando al resto con condescendencia, pero que en el fondo es una persona egoísta y podrida. No ama a nadie y solo tiene devoción por el sacerdote del lugar, siendo una fanática religiosa.  Si bien todas las actuaciones de esta miniserie son plausibles, lejos la de la actriz que la personifica es tan destacada, que bien podría ser la mejor de la presente producción.
 
Sheriff Hassan: Un policía que llegó a la isla junto a su hijo buscando un lugar pacífico, luego de sufrir la intolerancia en el continente y quien mantiene su fe musulmana con determinación, siendo él solo y su retoño los únicos no católicos del lugar.  Respetado por los lugareños debido a su rectitud, es un excelente modelo como personaje de su fe, como alguien que convive en paz y conciencia con otros que no profesan sus dogmas.  Padre cariñoso, además, como muchos agentes de la ley en este tipo de obras, se ve envuelto en un caso raro que irá complicándose más y más, poniendo a prueba tanto su profesionalismo, como sus creencias personales.
 
Leeza Scarborough:  Una devota adolescente mestiza, que debido a un triste incidente usa silla de ruedas.  Amiga del hermano de Riley y del hijo del sheriff, es una de las primeras personas en evidenciar que un fenómeno único está ocurriendo en la isla. 
 
Dra. Sarah Gunning:  La única profesional de la salud en la isla, vive con su madre postrada que tiene Alzheimer, a la que cuida con devoción.  Sus conocimientos serán necesarios para comprender, en parte, lo que está pasando en el pueblo.  Por cierto, es interpretada por la única actriz a la que pude reconocer de anteriores producciones de mi gusto, siendo interpretada por una siempre bella Annabeth Gish (la recordada agente Mónica Reyes de Los Expedientes-X).  Ojo con todo lo concerniente a su madre, uno de los mejores giros argumentales del show.
 
Joe Collie: El borracho del pueblo es un hombre solo, quien sin malas intenciones provocó una tragedia y por la cual con mayor razón es el gran paria del lugar.  Pese a todo es tolerado, aunque su soledad es tremenda.  Su participación dentro de esta obra, pese a no ser tanta a diferencia de otros personajes, es bastante conmovedora.
 

                                                                              Tráiler.
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