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viernes, 9 de mayo de 2014

¡Viva la Revolución! (¿O la Rebelión?)


      El 24 de agosto de 2010 se publicó la última parte de la “prometida” trilogía de Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins, la cual recibió el nombre de Sinsajo (Mockingjay en su inglés original).  El título responde en una primera instancia al ave mestiza y mutante a la que se hizo referencia en la primera entrega de la saga y la cual para el pueblo oprimido de Panem (el lugar donde transcurren estos libros) representa los ideales de libertad y esperanza.  A su vez el animal como bien quedará demostrado casi desde el comienzo de sus libros, corresponde también a su protagonista, la joven heroína Katniss Everdeen, quien luego de su intervención en los Juegos del Hambre durante la primera novela, fue identificada por la gente con dicha criatura y comenzó a ser llamada igual que el mismo pájaro. Por otro lado, a partir de esta entrega final de ciclo, Katniss se transforma como nunca en la figura pública de la rebelión, que en este texto ya se ha levantado por completo.
     Unas cuantas páginas más extensa que su predecesora, la novela comienza prácticamente casi después del impactante final de ésta.  De este modo la narradora-protagonista, a partir de este momento tiene más claro que nunca que sus significativos actos de los dos últimos Juegos del Hambre, la han transformado en la inspiradora de los acontecimientos que se están gestando.   Es así como este capítulo final trata acerca de todo el proceso del levantamiento de la mayoría de los Distritos, para acabar con la tiranía del Capitolio y el cual ha mantenido durante décadas su mano de hierro contra gran parte de la población.
     Considerando lo anterior, buena parte de la narración transcurre nada menos que en el “mítico” Distrito 13 y que ahora Katniss y los suyos saben que sí sobrevivió a las represalias bélicas del “verdadero enemigo”.  Mientras por años el resto de Panem supuso que dicho lugar había quedado anulado, el Distrito 13 estuvo preparándose para devolver el golpe con más fuerza.  Una vez instalada en este sitio, Katniss debe participar en una serie de propagandas para desestabilizar, la credibilidad del sistema; tiempo después le toca entrenar de modo de ir junto a un pelotón, al mismo Capitolio en la batalla final, que se supone logrará cambiar para bien las cosas del país.   En pocas palabras y para no adelantar mayores detalles de esta apasionante obra (que en muchos aspectos es superior a las dos anteriores), Katniss y el resto de los personajes descubren que para conseguir su deseada victoria, deberán realizar más de un nuevo sacrificio y que en muchos casos estos significarán enfrentarse a decisiones y pruebas más severas que nunca.
      Varios temas destacan en este libro: En primer lugar, teniendo en cuenta todo lo que realiza Katniss para cumplir su papel de Sinsajo, queda de manifiesto otra cara poco amena del abuso de los medios de difusión masivos y que convierten a los sujetos en objetos, incluso cuando existen fines benignos entre medio (en este caso, sacar del gobierno a los opresores).  No obstante también queda de manifiesto el verdadero poder de los medios de comunicación masivos y todo lo relacionado con ellos, ya sea cuando se trata de dejar clara la verdad ante la sociedad y/o simplemente manipularla con fines secretos.
      Otro punto destacable en la trama, viene a ser el tratamiento bastante verosímil (aún tratándose de un texto de ciencia ficción) sobre el problema de la guerra y sus numerosos efectos en una comunidad.  Es al respecto que se puede observar un desarrollo en el talento de la autora a la hora de narrar los acontecimientos de la novela, haciéndolos converger hacia un final impactante y apoteósico, repleto en muchas ocasiones de gran dramatismo (a través de  momentos bastante emotivos, mientras que otros con una crudeza casi dantesca).   A su vez más que nunca, abunda la intriga con la cual hacer más efectiva la narración, por medio del uso constante del suspenso, lo que augura a los lectores grandes revelaciones y hechos impactantes.
    En algunas ocasiones la autora (a propósito o sin darse cuenta) describe lo que en la tradición literaria es llamada como “tierra devastada o baldía”, luego de una de las tantas catástrofes que proliferan en el libro.  También en otros capítulos la imaginación desbordante de la Collins, evoca con prosa macabra los horrores de la guerra, la maldad y el odio humanos, a través de espantosas armas de destrucción masivas (como el uso de nuevos “mutos” de aspecto monstruoso y maquinarias sanguinarias).
     Si bien la hostilidad del Distrito 13 en conjunto a sus aliados está más que justificada (puesto que luchan por su libertad y derechos de ser felices), por medio de este conflicto bélico “justo”, la autora adquiere un cariz de crítica social y política para su obra.  Es así que la narración no vacila en mostrar que incluso el supuestamente bando de los héroes, comete actos que bien pueden considerarse como criminales.  Por ende en Sinsajo quedan de manifiesto los excesos de la guerra, donde a la larga hasta los más virtuosos caen ante la tentación del poder y la ira enceguecedora. 
     Es respecto a todo lo anterior, que destaca la hermética figura de la mayor autoridad del Distrito 13, siendo ésta una mujer que se contrapone al diferente liderazgo que viene a representar alguien como Katniss; pues mientras ésta inspira valor en la gente de forma espontánea, Coin en cambio es alguien que se encuentra llena de odio y que ostenta el control.  De este modo, a la larga Coin es sólo la otra cara de la misma moneda que viene a ser alguien como Snow…Y esto es algo de lo que se da cuenta alguien como nuestra joven heroína favorita: De este modo para que surja un mundo nuevo tras tanto tiempo en la ignominia, el mundo viejo debe morir y si bien ello viene a ser un simbolismo, gente como Snow o Coin no tienen cabida en la tierra del mañana.
      Otro detalle que sobresale en el libro, es el desarrollo que le otorga a los “viejos” personajes de Gale y Prim, siendo ésta última nada menos que la hermana de Katniss.   De Gale era de esperar que por fin se le dedicara el tiempo suficiente como para darle mayor importancia, más todavía considerando su calidad de miembro del triángulo amoroso protagonista.  En cuanto a la también adolescente Prim, aquí se le otorga una personalidad que la hace digna hermana del “Sinsajo”, describiéndola como a una muchacha bastante madura para su edad y una futura promesa.   Con respecto a los carismáticos Haymitch y Finnick, ambos poseen a lo largo de la novela varios  momentos para brillar, lo que los hace aún más entrañables que nunca.  Y en cuanto a Peeta, éste destaca en los increíbles giros argumentales que le otorga la escritora, de modo que el personaje es abordado con ingenio, haciéndolo pasar por algunos de los conflictos más inesperados de toda la saga.
     Tal como sucedió con el último libro de la colección de Harry Potter de J. K. Rowling, tras años de mostrar a sus personajes en tantas aventuras y desventuras, hacia el apocalíptico final, más de uno de ellos muere de forma tal, que resulta imposible quedar impávido: las pérdidas son abundantes y dolorosas.
     Considerando que el “público ideal” al que se dirige esta saga corresponde a lectores bastante jóvenes, de modo que su autora la adereza con elementos que les sean atractivos (como protagonistas de su edad, romance, aventuras, suspenso, horror y otros en su justa medida atendiendo a su receptor) la caracterización que se hace de alguien como Katniss puede llamar la atención a un lector adulto y acostumbrado a textos más duros y crudos.  Ahora bien, puede ser debido a la intención de Suzanne Collins de no escribir algo que pueda promover ciertas conductas entre los jóvenes, que puedan ser consideradas inmorales por algunos o bien por su mirada femenina de tendencia más poética, pero es curioso que la artista opte por mantener a la heroína y a Peeta castos y puros (pese a que en más de una ocasión estos dos tienen la oportunidad de dar rienda suelta a sus impulsos más instintivos; como también podría haber pasado entre Katniss y su primer amor, Gale).  Otra cosa sucedería con autores de cepa diferente (basta sólo recordar la aventura erótica que tiene Kvothe, el protagonista de la saga aún inconclusa de Crónica del Asesino de Reyes de Patrick Rothfuss, quien a los 16 años en el segundo tomo de su serie, pierde la castidad de una forma bastante lúbrica por cierto).
     Otro punto relacionado con la “madurez” de la saga y en especial de su autora a la hora de realizar su trabajo, es que en esta ocasión se permite hacer que la narradora reflexione en medio de la historia que cuenta, cuando profundiza en los acontecimientos que vive y su devenir; esto a su vez tiene relación con el mismo crecimiento personal de Katniss, quien a su corta edad ha pasado por circunstancias que tanto en la ficción, como en la vida real, marcan para siempre a los individuos y les hacen mirar la vida con los ojos de la introspección (cabe recordar que al menos en la primera parte la narración en primera persona es progresiva y sencilla, sin detenciones en aspectos de corte existencialistas).
     Por último, una vez acabada la trilogía de Los Juegos del Hambre y luego de todos los datos entregados en sus tres libros acerca de la historia de Panem, más el pasado de alguien como Haymitch, un lector seguidor de la saga bien podría esperar que su escritora se dedicara a una nueva serie de libros, todo a manera de precuela de esta fascinante historia…Sólo el tiempo dirá si esto es posible.

Afiche de la próxima película que se viene de esta memorable saga.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Sólo para adultos: un cuento de hadas muy particular.


     En el año de 2010, el escritor de fantasía Patrick Rothfuss, tras su exitoso debut con El Nombre del Viento, su primera entrega de la hoy célebre saga aún no terminada de Crónica del Asesino de Reyes, probó suerte con un pequeño relato.  El escrito corresponde a Las Aventuras de la Princesa y el Señor Fu: La Cosa de Debajo de la Cama.   La narración se presenta en una primera instancia como un cuento de hadas, supuestamente infantil, no obstante su autor se permitió con ella parodiar los textos tradicionales del género, al crear en realidad una historia llena de humor negro y en la cual se presenta además un elemento terrorífico que la hace una lectura no apta para menores de edad.  Este carácter adulto y satírico de los cuentos de hadas, es resaltado gracias a los preciosos y efectivos dibujos de Nate Taylor, los cuales en un blanco y negro con sobresalientes matices de gris, logra darle una forma bastante sustancial a la ficción (así los personajes al tener rostro, aumentan la carga dramática del escrito y en ciertas imágenes dejan más que claro la intención de ambos artistas de realizar algo solo para la contemplación del lector maduro: puesto que en más de una ocasión la sugerencia de lo siniestro, lo morboso y lo claramente escatológico se manifiesta en sus soberbias ilustraciones).
     Para quienes hayan disfrutado alguna vez de los cuentos de hadas clásicos, aún cuando no hayan leído sus versiones originales y/o adaptaciones, tan solo al haber visto cualquiera de las películas o seriales basados en ellos, bien pueden identificar su aspecto más tenebroso, aún cuando en un principio se vea como una obra apta para todo público (y en especial infantil).   Por otro lado, cabe recordar que estudiosos como Freud han podido hacer lecturas analíticas de estos textos, que demuestran sus connotaciones sexuales y bizarras en más de una ocasión.  Así es cómo desde las archiconocidas narraciones de Perrault, Hans Christian Anderson y los hermanos Grimm, entre otros, se pueden ver que los protagonistas corresponden muchas veces a niños indefensos (muchas veces sometidos a la orfandad y a la pobreza), enfrentados a fuerzas oscuras y peligrosas que desean hacerse con ellos para en muchos casos comérselos.  De este modo en este tipo de relatos abundan las brujas, ogros, dragones malignos, gnomos, fantasmas, demonios (y lobos feroces, que no se me puede olvidar) y cualquier otra criatura de la noche.  A su vez dichas obras terminan con el triunfo de bien, de modo que por lo general el enemigo es muerto de forma atroz.
El escritor.
    Es entonces que Rothfuss juega con todas estas convenciones y nos muestra otra princesita más, pero a la cual al ir conociéndola, vemos que en realidad no es tan cándida como se esperaría.  La niña vive para variar nada menos que en un castillo de mazapán y la acompaña sólo su osito de peluche, el Señor Fu, quien contra las convenciones no habla, pues no está personificado y es nada menos que un juguete normal.  No obstante como muchos niños de los cuentos de hadas, la chica es alguien lleno de ingenio e imaginación, así que se entretiene pasando sus días inventando juegos en los cuales recrea las típicas justas heroicas de este tipo de personajes.  Pero no todo es fácil para la muchachita, puesto que debajo de su cama vive un monstruo al que le gusta la oscuridad y sale para atormentarla cuando la protagonista no puede evitar ahuyentarla en algunas cuantas noches.
     Cabe destacar que la infantil protagonista es solamente conocida como “princesa”, por cuanto al no poseer nombre propio, el escritor le quita el atributo habitual de sus contrapartidas clásicas, al no darle un nombre que la defina (distinga y humanice); no obstante como bien quedará detallado en el tercer acto del libro, la jovencita posee de sobra su propia singularidad.
    Ahora bien, la gran contribución de Patrick Rothfuss al cuento de hadas infantil (y que ahora convierte en una obra con una complejidad propia, que le otorga una nueva sofisticación) consiste en escribir para ella tres finales diferentes, cada uno de ellos más sorpresivo que el otro.   El primero de ellos resulta ser el habitual desenlace propio para que hasta un inocente niño pueda leer y disfrutar; el segundo posee una cuota ya mayor de crueldad, que se intensifica con la imagen final; luego la última conclusión se hace aún mucho más increíble, al dar vuelta los patrones preestablecidos del género, con una irónica moraleja que nos declara que no todo lo que parecer ser en una primera instancia lo es y que el engaño es una constante en este tipo de historias.
    Por cierto, el nombre del cuento que incluye un título más o menos genérico y luego un subtítulo antecedido por un dos puntos, bien podría darnos las esperanzas de que sus autores realizarán una nueva narración con sus protagonistas de por medio.  Ojalá sea así.
   No es la primera vez en que se escriben este tipo de historias inspiradas en los cuentos de hadas populares.   En otras ocasiones autores de fantasía para adultos han reescrito los clásicos infantiles para satisfacción de los más grandes, de modo que vuelvan a gozar ahora con otra mirada, las lecturas de sus años impúberes.  Dentro de estas incursiones literarias, se pueden nombrar El Rey Rata, escrita por el siempre recomendable autor inglés China Miéville (para quien quiera saber más acerca de esta novela, puede  ir directo a su propia crítica en este blog haciendo click aquí), correspondiente a una extrapolación de El Flautista de Hamelin.  También resulta aconsejable leer la precuela a El Mago de Oz de L. Frank Baum, de la mano de Gregory Maguire y que cuenta de una forma bastante erótica y entretenida la historia de una más que humanizada Bruja Mala del Oeste (con una increíble reelaboración del mundo de Oz y sus conocidas características).  No obstante lo hecho por Ruthfuss no fue escribir una obra larga para gente grande, si no que se limitó a escribir un cuento corto para personas de criterio formado (¿o deformado?) y que éste a su vez tuviese el aspecto propio de los textos para niños.
    El año pasado no más, la editorial Plaza y Janés de Random House Mondadori sacó una primera edición en nuestra lengua bastante cuidada.  En formato grande y rectangular, tapa dura y con sobrecubierta, así mismo con un papel de calidad que realza la compra y lectura de este particular cuento de hadas para adultos. 

Un excelente libro más para recomendar.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Crítica a El Temor de un Hombre Sabio de Patrick Rothfuss.



    La esperada continuación de El Nombre del Viento llegó por fin a las librerías en el transcurso del 2011, consiguiendo el éxito de inmediato.   El libro logró contentar a su público al ser considerablemente mucho más extenso que la entrega anterior, llegando casi a las 1.200 páginas en su edición traducida al español y por qué no, siendo también una obra superior a la novela ya citada.
    Tal como hacía referencia el primer tomo al finalizar, esta novela corresponde al segundo día en el cual Kvothe le cuenta a su pequeño público (compuesto sólo por dos personas, Bast, su discípulo, y Cronista, el historiador viajero de ascendencia noble) su vida hasta antes de retirarse al anonimato como posadero.   En las horas que abarca entre el comienzo de la narración en primera persona (no olvidemos que también existe un narrador omnisciente que abre y cierra cada libro), Kvothe cuenta una gran cantidad de acontecimientos entre aventuras y desventuras, llamando la atención la suma abundante de hechos que en tan breve tiempo logra contar y que además todo lo que le sucede ocurra en periodos tan cortos (lo que parecen meses, tan sólo son semanas en muchos casos, lo cual puede ser un error en la continuidad misma, como también en la verosimilitud otorgada por el autor; no obstante al estar frente a una obra de fantasía, igual se requiere de parte del lector que haga caso omiso de ciertas leyes de la naturaleza).
    El poético nombre del texto hace referencia a un dicho popular presentado en el volumen que le precede y que dice así: “Todo hombre sabio teme tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable”.  Ahora bien, este “ficticio” refrán tan poético, pero a la vez tan críptico, apenas logra explicarse en El Nombre del Viento, si bien la parte de “la ira de un hombre amable” queda en parte aclarada ante uno de los primeros conflictos que pasa Kvothe con uno de los profesores de la Universidad, tema que no se resolverá hasta la secuela de la saga.  No obstante es que en esta segunda parte, que el dicho y título del libro quedan mejor esclarecidos ante los sucesos que acá ocurren: La tormenta en el mar se observa en una parte del viaje que hace Kvothe y donde le toca vivir un naufragio (aventura llena de sucesos que el mismo narrador-protagonista resume en unas pocas líneas, dejándonos con la curiosidad ante no saber con lujo de detalles lo que pasó); la noche sin luna se presenta más bien de forma ambigua, durante la estadía del protagonista en el reino Fata; y por último lo de la ira de un hombre amable queda mejor esclarecida cuando Kvothe conocer al maer Alveron, hombre de gran poder económico y político, bajo cuyo techo se va a vivir y donde en más de una ocasión le toca conocer su lado más conflictivo.
    Gran parte de la novela, por lo menos unas 400 páginas, transcurren en la Universidad, lo que en parte hace creer que el libro será “más de lo mismo”.  Si bien durante este primer tramo del volumen transcurren varios hechos extraordinarios, a ratos pareciera cansar la lectura, no obstante todo es el preludio para lo que está por venir y que en verdad será un relato inolvidable.  Es en esta primera parte del libro, que algunos de los mejores momentos corresponden a una muy ingeniosa (y malvada) treta de Ambrose, el archienemigo del protagonista.  Aparte de lo recién contado, en la vida de Kvothe comienzan a sumarse las desgracias consecutivas, hasta un punto en el que pareciera que éste no podrá más con tantas tribulaciones y que verdaderamente llegará a derrumbarse ante ellas; no obstante el nudo de tensiones consigue desenredarse y nuestro héroe logra salir victorioso de estas pruebas (pero por increíble que sea, no debido a su propia persona, si no a la intervención de otra).
    Entre las virtudes de esta novela y/o características, se encuentra el hecho de que tras haber creado Rothfuss a un personaje tan “perfecto” como Kvothe, quien destaca en cualquiera de las disciplinas de las que aprende (magia, artes marciales, música, idiomas, etc.), al menos en el primer libro el resto de los personajes apenas llegan a hacerle sombra, lo que en parte podría ser una falla de un escritor novato, al ser incapaz de diseñar otros personajes lo suficientemente complejos como para no verse como comparsas del protagonista (si bien existen unos cuantos en el primer tomo que logran sobrepasar la unidimensionalidad, pero aún así no llegan a poseer atractivo por sí mismos).  En cambio ya en El Temor de un Hombre Sabio aparecen personajes que consiguen obtener vida propia, siendo lo suficientemente carismáticos como para acaparar la acción y la atención del lector.  Es así como los tres mejores personajes de El Nombre del Viento, luego del propio Kvothe por supuesto, Devi, Auri y el maestro Elodin, logran desarrollarse al punto de conseguir su independencia dramática; en cuanto a Denna, el amor (aún platónico) de Kvothe, Rothfuss por fin le otorga la vitalidad que le permite dejar de ser el personaje que hasta pudo llegar a ser odioso en el primer texto.
    Dentro del uso de personajes del texto anterior, en el caso de la mismísima Denna, a ésta se le da un matiz mucho más trágico, el de una mujer cuya ambivalencia corresponde al de un espíritu atormentado, muy propio de una obra romántica; la promesa que implica descubrir el secreto de esta muchacha, le entrega mayor interés ahora al personaje, volviéndola también con las acciones que se le hace hacer, alguien que puede despertar por fin simpatía y admiración.  Con respecto a Devi, por fin conocemos parte de su pasado, con lo que se explica mucho de su personalidad, participando este personaje en uno de los momentos más álgidos de la primera parte de esta entrega.  De Auri todavía no se descubre su vida anterior a antes de que conociera a Kvothe, no obstante acá sus intervenciones son memorables y no sólo por el lirismo de sus palabras, si no por su singular personalidad que augura que de ella está por venir aún lo mejor.  Sobre el maestro Elodin, cada vez que aparece, otorga un elemento humorístico que se agradece en el tono ya sublime de este tomo, siendo ahora ya uno de los personajes más interesantes del libro y convirtiéndose también en uno de los principales albaceas de la madurez personal de Kvothe.   En cuanto a Bast, aún no se descubre acá cómo su destino se cruzó con el de Kvothe, ni mucho menos se narra acerca de su vida anterior al encuentro con su maestro; no obstante su faceta más oscura  en el primer libro ya se había insinuado y acá se vislumbra mucho mejor al mostrarlo ya casi al final del grueso tomo, como a alguien que en muchos aspectos bien se aleja del espíritu más noble de Kvothe.  Respecto a Cronista, no se entregan nuevos datos sobre su pasado, si bien queda claro que es un hombre de recios principios morales.
    Otro punto a destacar de esta novela, es su tono mucho más adulto respecto a la primera parte de la saga.  El Nombre del Viento se puede ver como una obra de fantasía juvenil, si bien no por ello dejar de ser profunda y con varios ribetes que le otorguen múltiples planos de lectura a la hora de analizarla; no obstante si se le compara tan sólo con el primer tomo de Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin u otra fantasía más sofisticada, el uso de un protagonista infantil y adolescente evidencia su carácter juvenil, por cuanto además en él se destaca más la aventura por sobre el drama, teniendo por otro lado una dosis de violencia moderada propia de la literatura dirigida a este tipo de público en primera instancia.  En cambio como en El Temor de un Hombre Sabio asistimos a la continuación de la educación intelectual, espiritual y especialmente sentimental de Kvothe, era de suponer que el autor atendiera ahora aspectos más propios del último tema, puesto que con el crecimiento del protagonista, también debía de aparecer el elemento erótico.  Es así como mucho antes de que Kvothe despierte a la sexualidad (y la que es consumada de la forma más increíble posible), ya Rothfuss hace referencia a diversas prácticas eróticas: bisexualidad, homosexualidad, sexo grupal, sexo libre y otros.  Todo esto lo hace de la forma más espontánea, sin entrar en mayores detalles e incluso ya cuando Kvothe comienza a practicar el sexo (a la temprana edad de 16 años, lo que puede resultar “escandaloso” para algunas mentes estrechas) la sexualidad es descrita de una forma somera, si bien se insinúan varias cosas que hacen volar la imaginación.  Por otro lado, la violencia acá se hace mucho más explícita, aunque no llega tampoco a los niveles de otros escritores más expertos en la truculencia.  Sin embargo lo que sí aumenta en el libro que le otorga esta dimensión más adulta, es su cargada atmósfera de tensión en varios momentos de la obra, donde tanto Kvothe como la misma Denna, se ven sometidos a eventos de hondo dramatismo, dando paso a que la propia psicología de ambos se despliegue de una forma más compleja: es entonces que la toma de decisiones de estos dos personajes, con su respectiva repercusión moral, es más propia de una literatura que no sólo busca entretener, y menos desea moralizar, si no que desea invitar a la reflexión y desnudar el alma humana en todos los recovecos posibles.
    Tal como en El Nombre del Viento, esta segunda parte rinde tributo al arte de la narración, de modo que siguen dándose en ella los dos niveles del relato que atienden al narrador omnisciente (con el que empieza y termina la obra) y al uso del narrador protagonista que corresponde a la mayor parte, y también central del libro.  El autor vuelve a hacer uso del relato enmarcado en El Temor de un Hombre Sabio, con al menos tres narraciones auxiliares de carácter fabulesco y/o mítico.
    El libro posee momentos bastante emotivos, todo en el plano de las relaciones interpersonales entre Kvothe y quienes lo rodean, puesto que además no hay que olvidar que la saga misma de Crónica del Asesino de Reyes a la que corresponde este libro y el anterior, tienen relación con la llamada “literatura de iniciación”; este tipo de obras entre las que se enmarcan clásicos como las obras de Herman Hesse tales como Demian, Siddartha y Narciso y Goldmundo, mientras que en el mismo terreno de la fantasía se encuentran las sagas de Las Crónicas de Narnia de C. S. Lewis, Harry Potter de J. K. Rowling y  Alvin Macker de Orson Scott Card, como en la ciencia ficción destaca la saga del mismo Card de Ender, abordan la vida de un joven, mucha veces un niño, a quien como lectores vemos crecer no sólo en lo físico, si no que en el terreno espiritual; así conjuntamente con el viaje exterior que deben emprender para encontrarse así mismos, se conjuga el periplo interior gracias al cual cada prueba que debe pasar es un paso más hacia la madurez.  De este modo frente a las vivencias del protagonista, hay reales instancias en las cuales resulta no difícil sobrecogerse ante lo que le pasa a Kvothe; hay momentos de gran poesía, cuya sola descripción hace que uno se maraville ante la pluma del autor, como en cierto encuentro en los techos entre Kvothe, Auri y nada menos que el maestro Elodin; pero también resulta memorable la narración de la soledad de Kvothe durante parte de su estadía en Ademre y donde una mujer logra consolarlo y demostrarle que nunca estamos solos.  En poco más de dos libros, Rothfuss ha logrado lo que ya veteranos como Card y King consiguen al tocar en el lector las fibras más sensibles del corazón.
    El final de El Temor de un Hombre Sabio demuestra la concepción del autor de un tiempo cíclico, si bien también corresponde a la contrapartida del mismo final de El Nombre del Viento.  El primer libro de la saga casi en su desenlace, muestra una especial visita que hace el fata Bast a Cronista en su habitación y la que resulta un episodio increíble e inesperado del libro, por cuanto es la primera vez en la que el lector se entera de que Bast es mucho más de lo que aparenta.  En cuanto a lo que sucede con el segundo tomo de la saga, esta vez es Cronista quien hace una visita fortuita a la habitación de Bast y en esta ocasión es este hombre de supuesto aspecto taciturno quien sorprende tanto al fata, como al lector mismo.  Ambos momentos a pocas páginas de terminar la obra, son efectos de golpe en la narración, que poseen una repercusión significativa en los hechos que más adelante ocurrirán, así como resultan ser la oportunidad ideal para conocer mejor a estos dos personajes.
    En esta segunda parte, aún no se explica el por qué del título de la saga: Crónica del Asesino de Reyes.  Puede ser que esto tenga relación con personajes que ya hayan salido en lo que va de la trilogía (si bien creo que Patrick Rothfuss no aguantará la tentación y al final la trilogía se transformará en tetralogía, pentalogía o se extenderá aún más) o lo más probable es que aún están por aparecer los personajes correspondientes que le otorguen al ciclo su particular nombre.  Por otro lado, esta entrega todavía nos mantiene en suspenso con respecto a la venganza que planea desde muy pequeño Kvothe con los misteriosos Chandrian (los asesinos de sus padres y su compañía de artistas callejeros), como también con el esperado encuentro del protagonista con los Amyr y quienes se supone pueden ayudarlo a consumar su revancha; por lo tanto, es seguro que el autor se está guardando lo mejor para más adelante.
    Tal como El Nombre del Viento, esta obra se encuentra configurada en base a numerosos capítulos, cada uno con su nombre, si bien la mayoría de ellos son bastante breves en cuanto a las páginas que cubren.  Cada capítulo desarrolla un nuevo evento en la crónica del Asesino de Reyes o está dedicado a un nuevo relato enmarcado.
    En cierto sentido, el libro se estructura argumentalmente en las siguientes partes:

Kvothe según un artista,
si bien un poco afeminado para mi gusto.
  • La larga estadía de Kvothe en la Universidad, donde continúa con su preparación profesional en las artes que le interesan.  En este largo (más de 400 páginas) preludio a la verdadera parte más importante del libro, Kvothe  obtiene una gran revelación gracias a la niña a la que salvó en el tomo anterior, como también recalca su peligrosa enemistad con Ambrose y se convierte de lleno en el ahijado del maestro Elodin.  Muchas cosas más pasan durante esta primera parte del libro, no obstante pareciera que se extendiera más de la cuenta y engañosamente hace creer que todo el gran volumen transcurrirá en la universidad, hasta que las circunstancias hacen que Kvothe se vea obligado a tomarse unas vacaciones.
  • La larga segunda parte del libro corresponde al viaje que realiza Kvothe, el que será esencial en su educación personal, siendo además la sección más interesante y entretenida de la novela, donde pasará un montón de aventuras de todo tipo y conocerá a un buen número de personajes entrañables.  La primera “parada” de esta odisea corresponde a su llegada a Vintas, donde por fin se supone le espera alguien que puede estar interesado en ser su mecenas;  el posible mecenas es el maer Alveron, quizás el hombre más poderoso y adinerado en los Cuatro Rincones de la Civilización.  Kvothe llega a este lugar recomendado por un noble amigo suyo.  Antes de llegar directamente a su destino Kvothe, hace un viaje en barco del cual apenas se sabe lo que pasó.  En Vintas Kvothe no sólo llega a hacerle más de un útil servicio al maer, si no que también se reencuentra con Denna, como además se ve involucrado en una serie de intrigas cortesanas y palaciegas, que le demuestran que la nobleza se encuentra rodeada de rigurosos protocolos, mentiras y traiciones; pese a todo nunca faltará una mano amiga en la que sostenerse.  La narración en esta parte resulta más que amena, con grandes momentos de suspenso y con la creación de un cuarteto de personajes memorables.
  • Búsqueda y encuentro con los bandidos que asolan los caminos.  Enviado por el maer, Kvothe debe liderar a un grupo de cuatro mercenarios para capturar y/o eliminar a estos ladrones que están causando estragos.  El protagonista causa malestar a más de alguien de su compañía por la juventud de quien dirige a estos expertos mercenarios adultos, no obstante las hazañas compartidas harán que entre todos crezca el verdadero aprecio, no sin antes tener unos cuantos enfrentamientos entre ellos.  Cuando Kvothe y los suyos por fin logran dar con los maleantes, éste se encuentra sin quererlo con una tenebrosa figura de su pasado.
  • Según el estudioso de la literatura Joseph Campbell, en su libro donde se dedicó a estudiar varios mitos y textos épicos, El Héroe de las Mil Caras, en un determinado momento de su viaje el héroe ancestral tiene un encuentro con una diosa; esta reunión implica para el héroe dos cosas: por un lado un conocimiento valioso que lo puede convertir en un individuo superior y entregarle las herramientas necesarias para lograr gran parte de sus objetivos; por otro lado, bien puede resultar en una tentación muy grande como para no querer volver al camino de las tribulaciones y quedarse así al amparo de ella, con quien puede vivir en paz y dicha.  Lo anterior le pasó, por ejemplo, a Odiseo al llegar a la isla de Calipso, quien le ofrece ser inmortal como ella, y le pasa acá a Kvothe cuando conoce a Felurian, personaje mítico y/o legendario al cual se le habían atribuido un montón de historias donde los hombres eran seducidos por su belleza y luego de volver de su viaje junto a ella, regresaban en estado de locura.  Pues bien, Kvothe estando aún con su grupo de mercenarios y luego de derrotar a los ladrones a los que perseguían, se encuentra con este ser, quien se lo lleva al reino maravilloso de Fata.  Allí Kvothe despierta a los placeres del sexo, siendo Felurian quien lo inicia, no sin antes conseguir éste que la criatura acepte regresarlo salvo y sano a su mundo.  Ambos pasan un tiempo bastante extenso juntos y es durante esta estadía que Felurian le hace la famosa capa que le permite hacerse invisible y de la cual las diversas narraciones sobre él hacían mención; a su vez es acá donde Kvothe conoce a un oráculo que le cuenta unas cuantas cosas que supuestamente su conocimiento bien puede causar su perdición (lejos la conversación que tiene Kvothe con el ser, es la mejor parte de esta estadía en Fata).
  • Entre los mercenarios que acompañan a Kvothe, a cumplir el deseo del maer de liberar sus tierras de criminales, iba un mercenario adem, de quien Kvothe logra hacerse amigo y aprender de éste sus legendarias técnicas de combate, como además su especial lenguaje secreto.  No obstante cuando la gente del adem se entera de que ha compartido con un extranjero el misterio de su pueblo, Kvothe opta por acompañarlo a sus tierras para hablar en nombre de él y evitar que lo condenen por su culpa.  Es este lugar, una cultura distinta claramente desarrollada por el autor para mostrar por primera vez a Kvothe en un medio que le es por completo foráneo y muchas veces hostil; sin embargo es allí como nunca que el protagonista aprende la humildad y se descubre como alguien que para nada es el más notable entre los que lo rodean, si no que sólo es un aprendiz más.  Todo gracias a que Kvothe logra causarle una buena impresión a la maestra de su amigo Tempi, por lo que acceden a enseñarle sus conocimientos marciales, lo que en todo caso será a costa de sudor y lágrimas como nunca antes en su corta, pero intensa existencia había experimentado (bueno, salvo su temporada como niño de la calle).  Esta parte del libro es quizás la más atractiva de la novela, tanto por la genialidad de Rothfuss para crear una raza tan llamativa como los adem, como también por la creación de personajes tan atractivos entre esta noble cultura, (quienes hacen uso de un sofisticado lenguaje gestual para comunicarse y practican algo así como el sexo libre).  Otro aspecto llamativo dentro de los adem, es su concepción de lo que es la civilización y la barbarie, pues ellos en su especial forma de ser se consideran civilizados y al resto no; con ello Rothfuss nos muestra cómo la normalidad es algo tan subjetivo y que cada cultura posee su propia manera de ver el mundo, así como cada uno de nosotros posee su particular cosmovisión; de este modo Rothfuss nos enseña más que nunca a despertar a la tolerancia, a apreciar la diversidad, diciéndonos que bien podemos aprender del otro, puesto que la verdad no siempre está con uno. Es en esta etapa de su viaje que Kvothe consigue su célebre espada.
  • Tras la partida de Ademre, Kvothe se dirige hacia Vintas otra vez, puesto que tiene pendiente su reencuentro con el maer para entregarle el tesoro que con celo le ha rescatado de entre los bandidos, además de afinar los detalles de obtener por fin su mecenazgo.  No obstante antes de llegar a Vintas, Kvothe se cruza en el camino con una tropa de Edena Ruh, lo que debería ser una agradable reunión con gente de su propia tribu; sin embargo una vez en su campamento, Kvothe descubre un espantoso secreto de estos y le corresponde a él dejar bien puesto el nombre de su gente, aún a costa de duras decisiones que le pueden costar su libertad y/o su vida.  Para ocurrir todo esto en no tantas páginas, los capítulos dedicados a este encuentro y sus posteriores consecuencias, resultan ser intensos e inesperados, mostrando una nueva faceta del héroe que resulta más dura que nunca.  Es en este apartado que el tema de la justicia v/s la ley cobra gran importancia, donde Rothfuss nos hace reflexionar acerca qué es lo verdaderamente justo cuando nos enfrentamos al dolor de las víctimas y el exceso de crueldad de los victimarios.
  • De vuelta en Vintas, Kvothe entra en conocimiento de un misterio ligado a la familia de la mujer a la que ayudó a unir con el maer, así como descubre que no todas las buenas acciones siempre obtienen su justa recompensa, al igual que la ingratitud de la gente tiene su peso sobre los hombros de uno; empero Kvothe logra sacar provecho de la mala situación.  Se augura que a futuro el joven protagonista volverá a verse con la gente de Vintas.
  • De regreso a la Universidad, Kvothe vuelve a tomar sus estudios y se reúne con sus amigos, esta vez más sabio y en parte mucho más adinerado. Poco antes del fin de este extenso, pero genial libro, Kvothe se da el gusto de invitar a una inolvidable cena a sus amigos, en un casi cierre positivo del volumen, no sin antes adelantar que la tormenta aún está por llegar.

    Tal y como se afirmó anteriormente, El Temor de un Hombre Sabio cuenta con personajes secundarios mucho mejor desarrollados que El Nombre del Viento, pudiendo sobresalir por fin gran parte de los ya aparecidos en la primera parte de la saga, como Denna y el maestro Elodin, si bien en el caso de los compañeros de universidad de Kvothe, todavía no hay mayor esfuerzo por darles vida propia.  A continuación y como finalización de este texto que ya ha salido más largo de lo esperado, la lista de rigor de los nuevos personajes que se agregan a la Crónica del Asesino de Reyes y que bien merecen ser tomados en cuenta:

Ilustración de uno de los momentos
 de mayor acción del libro.
  • Títere: Curioso personaje que vive prácticamente escondido en los recovecos de la Universidad.  Sólo unos pocos saben de su existencia, si bien es un alumno de la casa de estudios, aunque su situación en ella resulta algo irregular.  Es un tipo de gran tamaño que debe su nombre  a su afición a crear sofisticadas marionetas, a las cuales acostumbra usar cuando habla con otros.  Su personalidad bizarra y sus grandes conocimientos bibliográficos denotan quizás en él Síndrome de Asperguer.
  • Maershon Lerand Alveron: Hombre que a los poco más de cuarenta años que posee, se ve avejentado por una extraña dolencia que sufre, por lo que Kvothe hace lo posible por ayudarlo, además de prestarle sus servicios para que éste logre conseguir el corazón de la mujer a la que ama.  Es un hombre de mucho dinero, temido y respetado en sus tierras por su carácter indomable, si bien no es alguien malvado.   Puede llegar a ser una persona amable, pero su ira es mayor que sus virtudes, poseyendo una mente estrecha a la hora de evaluar ciertas situaciones.
  • Meluan Lackless: Bella y joven mujer a la que el maer Alveron ama en secreto, por lo que le pide a Kvothe que le ayude a conquistarla.  De apariencia gentil, es una dama regida por los prejuicios sociales, en parte hacia los Edena Ruh, ya que su hermana se escapó con uno de ellos.  Pertenece a una antiquísima familia de nobles que guarda un misterioso secreto.  Al parecer entre ella y Kvothe existe un fuerte lazo familiar.
  • Bredon: Anciano, pero jovial noble que se convierte en el mejor amigo de Kvothe durante su estadía en Vintas, quien le enseña a jugar un atractivo juego de ingenio en base a fichas y le mantiene al tanto de los chismes del lugar.  Resulta ser para Kvothe la única persona de fiar en Vintas, gracias a su lealtad y carácter virtuoso.  De gran inteligencia y personalidad irónica.
  • Stapes: Es el hombre de confianza del maer, si bien en una primera instancia pareciera ser su subordinado, aunque la verdad es que es su mejor amigo desde la infancia.  De apariencia insignificante debido a su aspecto externo, es una persona muy adinerada. En un principio recela de Kvorhe, pero cuando descubre las verdaderas intenciones de éste, le entrega su amistad incondicional, otorgándole el beneficio de sentirse en deuda de honor con él.
  • Tempi: Uno de los cuatro mercenarios que acompañan a Kvothe en su búsqueda de los asaltantes que asolan las tierras del maer.  Pertenece a la raza de los adem, de la cual apenas se sabe, pese a ser reconocidos como grandes profesionales en las artes de la pelea ofensiva y defensiva.  Como se supone lo es su pueblo, es un hombre que apenas habla.  Poco a poco Kvothe se gana su confianza, consiguiendo de éste que le inicie en los misteriosos conocimientos de su arte.  Aparentemente poca cosa, es un luchador impresionante, sin embargo entre los suyos apenas está en la más baja jerarquía.
  • Shehyn: Anciana maestra de Tempi que lidera una de las tantas casas de estudio marcial de los adem.  Es una mujer sabia de aspecto frágil, pero que es una asesina nata (por lo que se puede observar en este personaje y muchos otros más, es recurrente en el libro los personajes que bajo su engañoso aspecto externo, esconden su verdadera identidad, tal y como sucede con los personajes de la saga de George R. R. Martin Canción de Hielo y Fuego).  Es la primera en ver en Ademre las potencialidades de Kvothe, por lo que le da una oportunidad tanto a él como a Tempi de salir bien del problema en el que se ven envueltos.
  • Vashet: Es la maestra a la que ponen en Ademre a Kvothe para que lo instruya.  Le supera en unos diez años a Kvothe, y como luchadora, en todo.  Pese a su dureza, es una buena persona y le tiene fe a su discípulo.  Mantiene con Kvothe una particular relación muy propia de los adem.
  • Penthe: Otra gran guerrera entre los adem (entre estos son las mujeres las que más destacan en las artes marciales), de pocos años más que Kvothe y mucho más baja que él, si bien lo supera en la lucha.  Se hace amiga de Kvothe y luego se convierte en su compañera de cama.

domingo, 6 de mayo de 2012

Encuentro con un Hombre Notable



     En el año 2007, el escritor estadounidense Patrick Rothfuss, vio recompensados sus esfuerzos, tras varios rechazos por parte de las editoriales, al ver por fin publicada su primera novela.  Lo que en un principio correspondía a un más que extenso libro titulado The Song of Flame and Thunder, fue dividido en tres tomos (como también sucedió con el más que clásico El Señor de los Anillos), recibiendo el nombre genérico de Crónica del Asesino de Reyes, siendo su primer número El Nombre del Viento.  Una vez en el mercado esta ópera prima, su autor logró de forma rápida fama y fortuna, consiguiendo el elogio tanto de la crítica, como de los lectores, llegando incluso a comparársele con verdaderos “pesos pesados” de la literatura fantástica, tales como George R. R. Martin, Ursula K. LeGuin y el mismísimo Tolkien.  A esto, se le sumaron unos cuantos premios y a su vez el mundo se quedó esperando la ansiada continuación, la que recién dio a la luz el año pasado con El Temor de un Hombre Sabio.  El tercer tomo de la “supuesta” trilogía, posee el título provisorio de Las Puertas de Piedra.
     Antes de publicar la primera parte de su saga, Rothfuss ganó un premio por un extracto de la versión original de su libro antes de dividirlo, en el año 2002 y luego en el 2005 editó Your Annotated, Illustrated College Survival Guide, correspondiente a una recopilación de sus textos de no ficción para una revista universitaria.  Sería en el año 2010 cuando recién publica un nuevo texto, si bien correspondiente a un breve relato y para nada relacionado con su Crónica del Asesino de Reyes, aunque sí siguiendo su interés hacia la literatura fantástica: Las aventuras de la princesa y el Sr. Whiffle, una revisión suya en tono adulto y paródico de los cuentos infantiles de hadas.  En la actualidad está por cumplir los 39 años y dedica gran parte de su tiempo a numerosas actividades de beneficencia.
    Cuando se trata de abordar el contenido y el sentido de la novela que comienza la trilogía de Crónica del Asesino de Reyes, hay que tener en cuenta varios aspectos:

·         En primer lugar que se trata de una obra de fantasía ubicada dentro de un mundo arquetípico, con connotaciones medievales como la mayoría de las obras que hoy en día son tan populares.  Se trata de una tierra sin nombre hasta este primer tomo, pero que en el mapa de las tierras y reinos que lo componen adjuntado al libro, reciben el título de Los Cuatro Rincones de la Civilización.  La magia (llamada en el libro simpatía) y lo sobrenatural son aceptados con normalidad por la gente, pese a que muy pocos la hayan presenciado en realidad.  En cuanto a quienes la utilizan, los magos (acá conocidos como arcanistas) estudian durante años en la universidad y sus conocimientos de estas artes tienen un carácter cuasi científico, por cuanto en la novela el autor se permite crear todo un sistema teórico y de causalidad que en ocasiones recuerda a la magia tal y como es abordada en el ciclo de Terramar de la mismísima Ursula K. Le Guin.   A su vez hay conocimiento que raya en la leyenda, de antiguas culturas y razas ligadas de forma más directa al uso de la magia, tales como criaturas de carácter demoniaco, pero que supuestamente corresponden a otras razas a diferencia de la humana y cuya ignorancia de estas les da su carácter esotérico y teológico.  Existen también criaturas de carácter monstruoso, tales como dragones y otros, no obstante su verdadera naturaleza extraña es explicada por el propio protagonista de un modo racional.   La sociedad aquí descrita posee mucho de la atmósfera medieval característica de estas obras: un ambiente rural, descripción de pueblos con sus costumbres tales como carnavales y otras fiestas, muchas tabernas, señoríos propios de los nobles, artesanos, herreros, caravanas, vendedores trashumantes, artistas itinerantes  y un fuerte clero, donde todos ayudan a conformar este particular mundo en el que se desenvuelve nuestro protagonista.
·         Profundizando la presencia de la magia tan relevante dentro de tal tipo de obras, y en especial dentro de esta misma novela, acá la magia corresponde a un conocimiento de elite, por cuanto quienes la conocen y usan son personajes cultos y de respeto.  Alquimia, lingüística, matemáticas y otras disciplinas se suman en el libro a la simpatía.  Entonces se podría decir que en el mundo de En el Nombre del Viento, la magia cumple la misma labor de la ciencia y la tecnología (por cuanto dentro de su trama, se habla de verdaderos artilugios mecánicos que funcionan en base a estos principios).
·         La religión cumple un papel fundamental dentro de esta obra, unas veces para mostrar la grandeza del espíritu humano y otras para identificar sus más oscuras bajezas.  De este modo el libro puede que tenga de adrede un discurso anticlerical, por cuanto gran parte de los “hombres de fe” acá, se muestran arrogantes y corruptos, no así la misma fe que acá se revela como un sistema de creencias teológicas cuya principal figura es el dios Tehlu (que aquí posee tanto su parte divina, como humana, tal cual la figura de Cristo mismo) y que en su origen posee la nobleza que se espera de toda religión fundada en el amor y el servicio a los hombres.  Hay una rica mitología en la novela ligada a la figura religiosa de Tehlu y su contrapartida, el líder de los demonios Encanis (a su vez la historia de estos dos tendrá gran repercusión para los eventos desarrollados en el libro, por cuanto muestran que detrás de cada gran relato, existe una verdad oculta que hay que aprender a dilucidar para comprender mejor el mundo que nos rodea).
·         La novela en sí misma es un homenaje al simple y sano gusto de contar una buena historia; abordándose constantemente en sus páginas la importancia, primero del relato oral para cualquier sociedad que se precia de poseer una tradición y un legado cultural gracias a sus propias narraciones; como en segundo lugar dándole su justa relevancia a la letra escrita de modo de mantener un registro de las historias comunitarias, como las personales.  De este modo, este libro privilegia aparte de la aventura misma y de los actos heroicos de un personaje tan ejemplar como su protagonista, el papel fundamental que cumplen en nuestras vidas el fino arte de la narración: por un lado la conexión con nuestras propias raíces, y por otro, una de las maneras más valiosas de entretener por medio de una historia que bien puede dejar más de una moraleja y llevar a la reflexión, permitiendo convertirnos gracias a ella en mejores personas.  
·         Siguiendo la idea de la relevancia que le da el libro al oficio de la narración, el libro está configurado como un relato enmarcado, o sea, una historia (o varias de ellas) dentro de otra historia a la manera de una caja china o una muñeca rusa; todo esto sigue la costumbre medieval de los clásicos como Las Mil y Una Noches, el Decamerón, Los Cuentos de Canturbery y El Conde Lucanor.  De este modo, el libro se conforma por una narración central con narrador omnisciente, para luego dar paso al testimonio del protagonista en primera persona, segundo nivel de la narración que abarcará gran parte del libro, si bien de vez en cuando se volverá por cortos periodos a la narración original, siendo la verdadera historia central y/o columna vertebral de la trama el testimonio en primera persona; a su vez, dentro de este segundo argumento, se contarán dos historias más profundamente ligadas a los eventos del libro, anticipándose que una de ellas será fundamental para los dos siguientes tomos.
·         En cuanto a la narración misma en primera persona, esta sigue los fundamentos propios del clásico tópico retórico de lo visto y lo vivido.  En éste, el narrador pretende otorgarle autenticidad a su propio relato, por cuanto ello corresponde a su propio testimonio, puesto que en la medida que el narrador lo vivió y lo protagonizó, es verdad (lo que valida la narración misma con el grado de verosimilitud que le otorga y que a su vez permite que el lector se identifique con sus palabras).
·         Otro detalle interesante de la novela y que sigue con su carácter de mantener la tradición literaria clásica, es que en él se incorporan numerosas canciones de carácter popular (muy en la onda de El Señor de los Anillos).  Son textos poéticos y siempre relacionados con las circunstancias que se desarrollan en sus páginas; los hay de carácter satírico, folclórico, religioso, erótico e infantil, cada uno de ellos poseyendo dentro de sus letras un mensaje oculto y desentrañando la sabiduría popular y el lirismo de las expresiones artísticas orales y arcaicas.

       ¿Pero y de qué trata realmente esta novela de título tan poético? Pues es la historia de Kvothe (se pronuncia “Cuoz”) un hombre que se ha hecho a sí mismo y cuyas múltiples aventuras y hazañas ya son legendarias.  No obstante este personaje tan carismático se ha alejado de la vida pública y en la actualidad se desconoce su paradero. A los más, está en la treintena de su vida, pero ya ha vivido más aventuras que muchos que le doblan o triplican la edad, y su sabiduría va a la par con su experiencia.
     El libro comienza con un grupo de hombres que charlan animadamente en una cómoda posada, para variar disfrutando de contarse y oír una buena historia, cuando entonces interviene el taciturno posadero.   Es cuando las circunstancias que poco a poco se van desarrollando, como también los destinos de los personajes llegan a ligarse entre sí, y nos enteramos de que existe un fuerte lazo entre el héroe que es Kvothe y el hombre que administra la posada de Roca de Guía.  Otros personajes irán apareciendo a lo largo del libro, unos más importantes que otros, siendo testigos y protagonistas de la saga de Kvothe, a quien tanto se le respeta, como se le teme…Será un posterior relato en primera persona el que se encargará de disipar las brumas de la leyenda, para revelar la verdad que se esconde detrás de la ficción que el propio Kvothe se ha encargado de alimentar.
    En esta obra, estamos frente a un libro de iniciación y como muchos relatos ancestrales clásicos, se nos contará la génesis del héroe con cada una de las pruebas que tendrá que pasar para llegar a convertirse en el hombre admirable que llega a ser.   Tal y como le gusta a un verdadero maestro de la narrativa fantástica y de ciencia ficción, como lo es Orson Scott Card, Rothfuss escoge mostrarnos a su protagonista desde la más tierna infancia, dando paso en su trabajo al devenir de su crecimiento como individuo, desde el paso de la inocencia al (muchas veces tortuoso) camino a la adultez, sin dejar de lado entre medio el interludio que significa la adolescencia con todos sus puntos de aprendizaje y donde la educación sentimental no faltará. Considerando que estamos frente a una novela extensa (más de 800 páginas en la edición en castellano) y más encima al primer tomo de una trilogía (a menos que el autor considere luego sumar más libros a su saga, lo que es muy probable si se considera el éxito de su obra), el texto nos muestra las diferentes etapas de su vida, desde una hermosa e idílica infancia junto a unos adorados padres y a un grupo de artistas itinerantes, para dar paso a la tragedia que se transformará en el punto que definirá para siempre la vida del protagonista, mostrándonos sus años de orfandad en las calles y por último su primera época en la universidad.
    Kvothe es un personaje tan bien construido, tan “perfecto” dentro de su propia humanidad, que su destino siempre ha sido ser alguien destacado entre los suyos.  Su notabilidad llega a tal punto, que de adrede o no por parte del escritor, su presencia llega a opacar a los otros personajes, puesto que es en todo caso a través de sus ojos, que los lectores conocemos mayormente el mundo descrito y los grandes eventos que se desarrollan en él (siendo siempre el único punto de referencia para ubicarse dentro de esta ficción).   Por lo tanto, pocos personajes tienen la fuerza como para lucirse en su presencia, destacando la misma Denna, su gran amor, la prestamista Devi y el maestro Elodin (y también quizás la misteriosa Auri).   Increíblemente todos estos personajes que logran sobresalir por sí mismos en el libro, a su manera son parias y tal como el protagonista, son unos solitarios, puesto que viven dentro de una clandestinidad u optan por poseer una existencia que los aleja de gran parte de la sociedad; ocultan grandes secretos y a su modo son admirables y entrañables (bueno, Denna quizás no, pero más adelante explicaré por qué).
    Si bien a Kvothe lo conocemos desde sus primeros años, ya a tan temprana edad es un niño prodigio y pareciera que el destino lo llama a ser alguien que brille con su propia luz, de modo que en su figura se encuentra la imagen del héroe mítico personificado.  Sin embargo pese a su carácter virtuoso, el protagonista con el pasar de los años, va creciendo no sólo físicamente, si no que luego de la tragedia que le toca vivir, pasa por su propio “descenso a los infiernos” para por fin tener su “encuentro con la diosa” y por último aceptar el “llamado a la aventura”; por otro lado, recordemos que en El Nombre del Viento, recién estamos en los albores de una verdadera saga, así que aún queda mucha historia por contar ( todos los conceptos anteriormente entre comillas, para referirse a algunas de las etapas arquetípicas que Joseph Campbell en su famoso libro El Héroe de las Mil Caras, identifica en un montón de textos clásicos sobre heroísmo, entre mitos, leyendas y otras epopeyas de antaño).  Como éste es el primer libro de una trilogía de gruesos volúmenes, dentro de lo que hasta el momento se ha contado, todavía no se justifica el nombre genérico de la saga (aún no sale ningún rey, y todavía Kvothe no ha matado a ser humano alguno).
     Es de vital importancia, tener en cuenta que este libro parte hablando de unos misteriosos seres llamados Chandrian, de los que bien poco se sabe, pero sí se tiene certeza de su naturaleza maligna.  Estos siniestros personajes forman parte de numerosas historias, incluyendo la misma teología ligada a Tehlu. Kvothe está profundamente interesado en saber de estos, puesto que los conoce y tiene asuntos pendientes con ellos.  A lo largo de este libro y de seguro más en los siguientes tomos, los Chandrian cumplen un papel destacado dentro de la trama de esta obra.
    ¿Y a qué se debe el nombre de este libro? Pues el viento como fuerza de la naturaleza posee gran poder, es capaz de dar vida (el soplo/aliento vital), lleva consigo el polen y las semillas que da origen a nuevas plantas, las que a su vez alimentarán a un montón de animales y seres humanos, por lo que es una fuente de energía en sí mismo; por otro lado, también tiene una gran capacidad destructora, cuando corre descontrolado…y Kvothe, tal como el viento, es hermoso, poderoso y libre, no obstante  también puede provocar terror.  Pero además dentro del mundo de este libro y entre las habilidades de los arcanistas, se encuentra la de conocer el verdadero nombre de todas las cosas (otra idea que al parecer el escritor recoge de la ya nombrada saga de Terramar de la Le Guin, si bien este concepto del poder de la palabra nominadora es mucho más antiguo, teniendo sus antecedentes en textos sagrados y antiguos como la Biblia, tal como en el Libro de Génesis cuando Dios dice las cosas para que estas sean y luego después a Adán y Eva en el Paraíso les da la misión de ponerles nombres a las bestias); por ende, quien conozca el verdadero nombre del viento y de todo lo existente, será realmente infalible y es así como desde su infancia que Kvothe busca poseer dicho conocimiento.
    Y ahora, antes de terminar este texto que ya se ha extendido suficiente como para, quizás, motivar la lectura de la novela en cuestión, como además tal vez apreciarla de otra forma, una lista de los personajes más importantes del libro:

  • Abenthy: Viejo arcanista itinerante que se cruza en la vida de Kvothe, cuando éste aún es un niño y vive junto a sus padres dentro del grupo de artistas que estos lideran.  Es quien descubre en el virtuoso niño sus inmensas capacidades, convirtiéndose en su primer maestro y enseñándole las bases de la magia que luego le permitirán desarrollarse por sí sólo y así luego, al pasar los años, entrar a muy temprana edad a la universidad. 
  • Bast: Discípulo de Kvothe.  Es un hombre joven, muy atractivo, de apariencia seductora y frívola, sin embargo bajo su aspecto de muchacho hedonista, se esconde más de un secreto que puede llegar a dar una que otra sorpresa entre quienes lo rodean y el propio lector,
  • Cronista: Su verdadero nombre es Devan Lochees y trabaja de historiador.  Es un noble dedicado completamente a su labor, a tal punto que ha renunciado a los privilegios de su herencia.  Llega, supuestamente, a cruzarse de forma fortuita con Kvothe, a quien reconoce pese a los intentos de éste de esconderse del conocimiento público.  Consigue que el legendario personaje le cuente su verdadera historia, lo que le da origen a la narración central de esta obra.
  • Ambrose: El gran antagonista de Kvothe, si bien en ningún momento llega a ser una verdadera Némesis para éste.  Ambos se conocen en la universidad, donde Ambrose también es estudiante y como lleva mucho más tiempo que él, posee un cargo mucho mayor.  Ambrose es hijo de un noble y debido a su poder económico, cree que todo lo puede comprar con su dinero e influencias familiares.  Siente gran envidia hacia su contrincante, por lo que nunca deja oportunidad de humillarlo; sin embargo la mayoría de las veces sus planes se van contra él y esto lo mortifica más todavía.
  • Denna: El amor imposible de Kvothe.  Aún cuando esta joven, hermosa, inteligente y talentosa muchacha le corresponde en el amor (hasta cierto punto), no obstante su naturaleza algo errática (siempre está buscando una estabilidad económica que el adolescente estudiante del arcano no le puede dar) le impide tener una verdadera relación con él.  Para ser sincero, Denna me parece un personaje odioso, aunque notablemente caracterizado, puesto que alguien como Kvothe se merece bien una mujer mucho más estable y segura de sí misma, sin dejar de lado que se sabe que a futuro será Denna quien determine gran parte de su devenir para bien o para mal.
  • Devi: Su pasado es tan sospechoso, como muchos de los personajes que rodean a Kvothe, en especial entre sus cercanos.  Supuestamente estudiaba en la universidad, pero por algún hecho vergonzoso dejó sus estudios.  Luego se fue a vivir lejos, donde ganaba dinero haciendo préstamos y de esta forma, en busca de ayuda monetaria, Kvothe llegó hasta su puerta.  Siente atracción hacia él, así que la relación entre ambos escapa a la mera transacción comercial.  Es de naturaleza amable y alegre, incluso ella tanto como la estudiante Fela, es más el tipo de mujer que uno quisiera para Kvothe (pero el amor es ciego y parece que la gente se enamora sólo de quienes lo hacen sufrir, no de quienes lo tratan bien a uno).
  • Auri: Muchacha, que al igual que Devi, fue estudiante del arcano, pero que también por motivos desconocidos dejó la universidad.  En el presente vive en la indigencia en una red de túneles.  Hasta que Kvothe consigue su confianza, no tenía amigos.  Habla a través de hermosas metáforas.
  • Maestro Elodin: El más joven de todos los profesores de la universidad, quien como Kvothe entró apenas salido de la infancia.  Posee una inteligencia sobresaliente, así como lo mismo son sus habilidades, siendo su especialidad la de conocer el verdadero nombre de las cosas.  Es irónico, despistado y de difícil acceso.  Kvothe lo que más desea es ser su discípulo, pese a lo difícil de conseguirlo, no obstante a su manera Elodin siempre lo ha aprobado.




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