Nota: Este microcuento lo escribí hace años para Santiago en 100 Palabras, pero al final nunca lo mandé. La historia narrada acá es verdad...a mí me pasó.
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La habían expulsado, castigándonos así por las maldades del curso. Ciertamente Sofía propuso escondiéramos el libro de clases y luego lo hiciéramos desaparecer. Pocos en el curso sabrían cuál era el destino del documento con las horribles notas del 4º B de Contabilidad. Sofía daba las ideas, y el resto obedecía.
Ese día comenzaban los exámenes del primer semestre, siendo primero el de Lenguaje. El profe era simpático, pero en la guerra todo vale. ¡Sofía Figueroa! Todos entregamos, después de un buen rato, la prueba en blanco y de nombre todas ellas llevaban el nombre de nuestra mártir Sofía Figueroa.
