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sábado, 10 de agosto de 2024

Sueños cumplidos (por ahora)


 
     Tiempo había pasado ya desde la última vez que vimos a Deadpool, tan graciosamente interpretado por Ryan Reynolds, en el cine.  Solo gracias a la tremenda publicidad y al impacto de las redes sociales, pudimos alegrarnos mucho antes del estreno de su nueva película, cuando supimos que esta nos traería de vuelta nada menos que a Wolverine, siempre interpretado con tanto carisma por Hugh Jackman (todo por medio de un ingenioso tráiler teaser, más de un año antes de que estuviera hecha la cinta misma y se estrenara).  Saber lo anterior fue tanto una sorpresa, como un enorme placer, pues tras la muy emotiva Logan, se suponía que el actor australiano nunca más volvería a hacer del peludo mutante.
    Ese gracioso video del que les hablo, no recuerdo bien si fue el año pasado o el anterior cuando se subió a las redes sociales, pero sí tengo claro que tras compartirlo con nosotros, fue una espera laaaarga y ansiosa, que si uno ahora mira, tras pasado el tiempo, se hizo corta... ¡Y vaya que valió la pena!
    Deadpool & Wolverine se estrenó hace poco y nos dejó a todos con un sentimiento de maravilla ñoña, que no teníamos desde Flash (de la Distinguida Competencia) y es que, una vez más, se volvieron realidad los deseos más febriles, de reencontrarnos con tanto personaje popular, a cargo de los mismos artistas que en nuestra infancia o juventud hicieron de ellos.  Más encima, esta vez el llamado Mercenario Bocazas compartía protagonismo con el mismísimo Arma-X, una dupla loca como ella sola, así que la diversión estaba más que garantizada... Y por lo mismo, cada día las expectativas eran cada vez más altas, así que solo era pedirle al Cielo que nos decepcionaran.
   ¿A ver de qué va la trama? Pues nada menos que del Multiverso, tema ya popular y conocido incluso por quienes no leen cómics.  Nuevamente le toca hacer de héroe a Deadpool, quien por lo general no calza con idea que tenemos de este tipo de sujetos, el cual se entera que la única manera de conseguir su objetivo (salvar su propia realidad), es la de pedirle ayuda al mutante del que se estuvo burlando en las anteriores entregas. Voluntarioso, como es, consigue un Wolverine que se le una y entonces juntos parten a la más grande de todas las aventuras, que hayamos visto desde que Ryan Reynolds se hizo llamar Wade Wilson.
    Es imposible no adorar a este Deadpool, un verdadero loco lindo, con todas sus mañas y eso que es un asesino nato, que no vacila en matar para cumplir lo que quiere; pero eso es lo gracioso de todo esto, cuando contemplamos una historia como esta, cuyo principal propósito es divertirnos (¡Y vaya que aquí sí se logra!), debemos dejar de lado nuestros principios moralistas, para aceptar la idea de que todo se vale y de que hay matices más allá de lo que nuestra cómoda vida nos ha dado (unos más grises que otros).



     Si bien es la tercera cinta del "verdadero" Deadpool (el otro, el de X-Men Orígenes: Wolverine, era un sucedáneo digno de rísa y de olvido, por mucho que me guste esa peli), que el nombre de esta tercera parte incluya al más popular de todos los X-Men, hace que literalmente nuestro amado (y deseado) Hugh Jackman, se robe la película más de una vez.  Cada vez que habla, cada vez que actua e interviene el personaje/actor es toda una delicia. Más encima la dupla que hacen los dos personajes es, en verdad, fantástica y esto hace que aplaudamos, que nos hayan conseguido un retorno "doble" como este.
    Como estamos hablando del Multiverso (el marvelita, claro) y la idea es "tirar toda la carne a la parrilla", el filme que hoy nos reúne está lleno de más que cameos, de la participación de personajes secundarios con gran peso dramático, de un montón de un montón de ellos que salieron en otras cintas de estas franquicias e incluso de pelis que no pertenecen al UCM, aunque sí corresponden a títulos salidos de las historietas de la Casa de las Ideas.  Aparecen un montón de quienes no veíamos desde hace años, un par de décadas incluso, muchos de ellos verdaderas estrellas.  La nostalgia está a la orden del día, aunque solo quien haya visto todos estos filmes y conozcan bien esos nombres (ficticios y reales), pueden lograr evaluar y valorar este inmenso regalo, que no han hecho con la pieza de la que hoy hablamos.  Por lo mismo, para apreciar en gran medida detalles como estos, no diré quiénes salen, aunque de seguro ya muchos de ustedes manejarán alguna información al respecto.  Hay mucho para reírse y, como no, emocionarse, que los responsables de esta pieza (en gran parte el propio Ryan Reynolds, o sea, Deadpool) nos han dado en el gusto, no solo haciendo intervenir a la mayoría de los personajes de las dos entregas anteriores, como ya les habrá quedado claro (aunque eché de menos al amigo barman del antihéroe, pues, hasta donde sé, Reynolds se peleó con este y, la verdad, hace rato que se dice que es bastante egocéntrico, que por eso mismo el cambio de director entre el primer y el segundo filme).
    Hay mucho para reírse, así como también para emocionarse; por mi parte, el momento más climático fue cuando Wolverine, por fin, se vistió tal como hace rato nos lo debían: Con máscara incluida... ¡Un verdadero orgasmo ñoño!
    Y en cuanto a la gran villana de esta historia, muy ingenioso usarla acá, si bien no recuerdo si en su debut en los cómics de Grant Morrison, para su genial etapa de los X-Men. era en verdad tan perra o a lo mejor en historietas posteriores mostró su lado perverso.
   La música de fondo no recuerdo si está bien hecha, que fue en lo que menos me fijé, no obstante el uso de canciones populares estuvo genial.
   Por último: Este un filme para adultos, con mucha violencia grafica, groserías y alusiones sexuales.  Prácticamente en todo el mundo se estrenó para mayores, menos en Chilito, que acá los distribuidores y cines consiguieron se bajara la calificación a 14 años (ignoro si solo en caso de que fuesen acompañados por un adulto); no más por eso pude ir al cine con mi guagua de 14 años, que Amilcar se moría de ganas por verla lo más pronto posible en pantalla grande y vaya que la disfrutamos juntos.
    ¡No se aguanten las ganas y ya quiero puro repetírmela!

 

                    
Uno de los geniales trailers

sábado, 2 de junio de 2018

Ese adorable asesino.



     Tras el éxito de Deadpool en 2016 en las salas de cine, considerando además su única escena de postcréditos en la que nos prometía que volvería nada menos que con Cable, era solo cuestión de esperar para que la secuela se concretara.  Así fue que ello no se hizo esperar tanto y dos años después (la verdad…Con unos cuantos meses más) se estrenó para gozo de sus fans.  Más encima no solo se trajo consigo al serio y varonil mutante de un futuro apocalíptico, sino que lo acompañaron un montón de otros justicieros de la Casa de las Ideas, unos más famosos que otros.
     Para mantener a los espectadores atentos a lo que se venía, el año pasado nos regalaron sus responsables más que un tráiler teaser, es decir, un primer avance cortito de lo que se venía.  Pues en la práctica se trata de nada menos que de un cortometraje, muy gracioso por cierto, de más de 3 minutos y que tiene todo ese aire característico de lo mejor de su protagonista: Mucho humor negro, violencia, intertextualidades, homenajes y parodias al género y hasta un importante cameo, que es mejor que ustedes mismos lo reconozcan.  Esta pequeña joyita dio harto que hablar en su momento y ojalá venga como agregado en la edición en blu-ray de la cinta en cuestión.  Pero esto no es todo, que también hay otro tráiler de este tipo y que a diferencia del otro, sí trae unas cuantas escenas de la secuela en cuestión.


                                            El dichoso cortometraje del que les hablaba 
                                        (supongo que reconocen la música de fondo ¿No?)

     Desde el comienzo ya la película nos atrapa, con Deadpool hablándole a su público, o sea, a nosotros, haciéndonos reír para luego otorgarle el único gramo de drama a esta cinta llena de adrenalina, sangre, efectos especiales, acción y jocosas situaciones que la hacen maravillosa para el público general y en especial para el ñoño capaz de reconocer el montón de referencias directas que hace a la cultura popular.  Puesto que nos encontramos con que nuestro antihéroe ¿favorito? tiene un primer motivo de peso para llevar a cabo sus actos, el que luego lo lleva a una serie de acontecimientos, en las que están en juego no solo sus nuevas razones para vivir, sino que hay al menos dos sujetos más cuyas vidas se han ligado a Deadpool y con ello entran en juego varios temas que tomándolos en serio no son poca cosa: La responsabilidad frente a nuestros actos y las segundas oportunidades, con lo que es posible la redención.  Y es que detrás de todos los chistes y cada una de las situaciones hilarantes que aquí abundan, no son poca cosa las disyuntivas en las que se encuentran varios personajes…Por esa misma razón se hace tan querible alguien como Deadpool (que para ser sinceros, el de los cómics apenas lo ubico).  En todo caso, no se puede olvidar que mucho se lo debemos al guapo Ryan Reynolds, quien con su interpretación consiguió, sin dudas, lo mejor de su carrera hasta la fecha.
      Tal como lo afirmé más arriba, Cable estaba confirmado desde hace tiempo ya para disfrute de sus seguidores.  La pregunta era quién sería el encargado de personificarlo, que estamos hablando de uno de los Hombres-X más célebres, así que debían escoger con pinzas al actor a cargo.  Debía ser sin dudas un tipo imponente, masculino y, hasta cierto punto, atractivo… ¿Sería un desconocido o un consagrado en la pantalla? Al final se decidieron por esto último, contratando a Josh Brolin para ello.  Más encima Brolin está bastante ligado al mundo de las adaptaciones hollywoodenses de cómics, puesto que en el pasado interpretó al también recio vaquero cazador de recompensas Jonah Hex de DC, en su olvidable película; además es quien le pone la voz, los movimientos y la gestualidad, nada menos que a Thanos, en otros largometrajes de Marvel Studios, aunque producidos por Disney (de hecho, en uno de sus diálogos Deadpool hace un comentario gracioso al respecto).  Por otro lado, este Cable, que aunque no es tan musculoso como al menos yo me lo habría esperado, está muy bien diseñado y en especial en lo que concierne a sus partes biocibernéticas y al uso de armas futuristas tan sofisticadas que acostumbra llevar con él.

De todos los Deadpool que vi en la Comic Con pasada, este lejos fue el más tierno
(y me saqué fotos con un montón de variantes suyos que hasta había uno versión cowboy).

     Ahora bien, la relación entre Deadpool y Cable está manejada de manera muy inteligente en la pantalla grande.  Es así que el contraste entre estos dos, el primero un tipo extrovertido, alegre y deslenguado (entre otras características tan suyas) y el segundo, introvertido, serio y/o amargado, los convierten a ambos, cuando están juntos, en una de las mejores duplas de los cómics superheroícos.  Y es que las diferencias de esta pareja, más que separarlos los unen, que los opuestos se atraen y en la diversidad está la gracia.  Ahora bien, en un principio vemos a estos dos como antagonistas (hasta cierto punto), luego como forzados aliados y, como era de suponer si se quería mantener el espíritu de las historietas, de amigos entrañables (¿O me equivoco?...Que como ya dije no he leído sus cómics).
     Pero no solo el recio hijo de los igualmente poderosos Jane Gray y Cíclope de un futuro alternativo (o una realidad paralela), aparece en esta secuela para regocijo de los ñoños marvelitas, que también nos encontramos acá con una en verdad encantadora y completamente sexy Dominó, quien agrega nuevas cuotas de diversión a la película.  Ahora bien, es verdad que no es la mutante que me hubiese gustado ver en un principio, de tonos blancos y negros de las viñetas y es obvio que su imagen “afro” del celuloide, fue hecha a propósito para dar en el gusto a los “políticamente correctos” y que ahora quieren cambiarle la raza a todos los personajes del medio que sea posible… ¡Sin embargo le salió todo tan genial, que ni se extraña a la versión original de esta mutante! (diría que esta Dominó para el cine, es tanto o más buena que el recordado Kingpin negro hecho por el llorado Michael Clarke Duncan, en la versión cinematográfica de Daredevil; a diferencia de los desabridos Flash semiasiático y el Acuaman polinésico, de la decepcionante Liga de la Justicia).
     Acompañando al ahora trío protagónico, nos encontramos con varios otros “hijos del átomo”, que tienen sus geniales momentos en escena.  No se trata de personajes inventados para esta película, que todos ellos poseen su origen en las revistas, si bien como sucede con la citada Dominó, les hicieron unos cuantos cambios en su imagen para adaptarlos.  Dentro de estos dos destaca el adolescente Firefist, un chico acomplejado que al cruzarse en el camino de Deadpool origina una serie de importantes acontecimientos y que solo el antihéroe puede corregir.  Luego tenemos al resto de los que junto a Dominó y al mismísimo Cable, dan forma a X-Force, destacada rama de los X-Men y que se supone tendrán su propia cinta (aunque la chica con la buena suerte y Nathan Summers, sin dudas que deben regresar otra vez junto a Deadpool ¿No?).  Por otro lado, no se puede olvidar el regreso del villano Juggernaut, quien en realidad no es un mutante, sino que un criminal con poderes místicos (que en todo caso no lo explican en este filme) y que aparece bastante distinto, a como lo vimos en X-Men 3: The Last Stand.



      Luego de las gratas participaciones como secundarios de un bondadoso y dulce Coloso, así como de la irascible adolescente Negasonic Teenage Warhead, en la primera entrega de la serie cinematográfica sobre Deadpool, era de suponer que volvieran a aparecer para hacer más satisfactorio todo.  De modo que una vez más los volvemos a tener con nosotros, con graciosos escenas a cuestas de ellos, en especial en lo que concierne a la muy especial (y también contrastante) relación con el mismísimo protagonista.  Más encima, la chica sale muy bien acompañada en varias de sus intervenciones…
       Asimismo, varios otros personajes de la primera cinta regresan, cada uno de ellos provocándonos carcajadas a granel.  Solo Vanessa, la pareja de Deadpool (de nuevo interpretada por la bellísima y talentosa Morena Baccarin) mantiene esta vez una caracterización más seria, que el resto está en pantalla para puro causarnos gracia. 
       Hay varios cameos que no dejan de hacer reír al público y a los más ñoños de la casa, que es solo cosa de estar atento a estas breves apariciones, que nos deparan más de una sorpresa.  Y siguiendo con los varios momentos de jocosidad, no pueden ser más cómicas las ya constantes alusiones directas a Wolverine y Hugh Jackman, que hay harto al respecto.  De igual manera, varios del resto de los personajes Marvel tampoco se salvan de las inteligentes burlas, incluso los de DC, la llamada Distinguida Competencia.  Respecto a todo esto, pobre del que abandone la sala apenas comienzan los créditos finales, que se estará perdiendo algunos de los más ingeniosos chistes de esta secuela.
      Teniendo en cuenta el control que consiguió Ryan Reynolds en esta saga, tras el triunfo que les significó a todos la primera de las películas de Deadpool, esta vez no solo hizo de productor, además del personaje principal, sino que además participó en el guión y hasta interpretó a otro personaje (que les dejo a todos la tarea de averiguar de cuál se trata).  Su dominio detrás de esta puesta en escena ha sido tal, que incluso se peleó seriamente con quien iba a ser de nuevo el director de este filme, Tim Miller, yéndose (despedido) el cineasta de la primera entrega para contratar ahora a David Leitch, quien acabó realizando esta secuela (y que para nada lo hizo mal).  Y, obviamente, para explotar su apuesta figura, Ryan Reynolds no dejó de mostrarse en más de una ocasión como antes de sufrir su monstruosa transformación…Además, a menos que me equivoque, modificaron de manera sutil su maquillaje, para no hacerlo tan espantoso y recordarnos en parte al apuesto galán detrás de ese rostro de pesadilla.


                                                            Otro tráiler muy gracioso.

miércoles, 20 de julio de 2016

Razones para creer eso de que “Marvel la lleva”.


     En Chile decimos que alguien “la lleva”, cuando una persona destaca por sus ideas y personalidad marcando pauta entre los demás, quienes lo ven como líder y/o fuente de inspiración.  Es a lo que los gringos se refieren con “rules”, o sea, que alguien hace las reglas (por ejemplo yo tengo una polera, lo que en otros países de habla hispana se llama “remera”, que dice en la lengua de Shakespeare   I make the rules, o sea, Yo hago las reglas traducido al español).   Pues todo esto porque para muchos fanáticos de los cómics, Marvel hace rato que tiene la supremacía sobre DC, en materia de impacto cultural, del carisma y la fama de sus personajes y en lo que concierne a la calidad de sus historias.  Si bien soy un declarado “deceísta” (Batman lejos es mi superhéroe favorito y la Liga de la Justicia mi superequipo predilecto), tras haber ya leído con gusto tantas colecciones de ambas empresas, así como adquirido mayor cantidad de conocimientos al respecto, puedo sumarme sin culpa a la afirmación de que efectivamente ¡Marvel la lleva!
     He llegado a esta convicción tras haber leído la voluminosa y exhaustiva enciclopedia Crónica Marvel.  Su Historia Año a Año, de más de trescientas páginas de datos e imágenes, que se convierten en todo un deleite para uno.  Coescrita por Tom DeFalco (importante guionista de Spiderman y autor de la también recomendable The Amazing Spider-Man: The Ultimate Guide), quien se distribuyó el trabajo junto a otros tres autores para encargarse cada uno de una década en especial, a lo largo de más de medio siglo de historietas (Peter Sanderson, Tom Brevoort, Mathew K. Manning), deja clara la evolución de este arte; ello bien se puede observar a través de las propias fantasías marvelitas y que cada vez se fueron haciendo más sofisticadas (para ser sinceros, lo mismo se puede apreciar en DC Comics- Crónica Visual Definitiva, que no voy a mirar en menos a su distinguida competencia).  Pues de ser una expresión artística y a la vez un producto masivo para la venta, dirigido en un principio a un público infantil o con meros intereses escapistas (cabe recordarse que los superhéroes nacieron en una época en USA, donde la depresión económica tenía al país en la miseria), pasó a transformarse en toda una nueva mitología postmoderna, ya actualmente encarnada en gran parte de la sociedad.
     Teniendo en cuenta todo lo que llega a abarcar este libro de preciosa presentación (en tapa dura y la cual reproduce la M de Marvel, a todo color y con una cubierta forrada para guardarlo), el lector llega a enterarse de detalles sabrosos acerca de la llamada Casa de las Ideas, pues no solo en sus páginas se resumen algunas de sus títulos más destacados, sino que además al comienzo de cada apartado dedicado a un año en concreto, se mencionan lo que ha sucedido con la compañía; de tal modo que es posible saber cómo funciona una empresa de este tipo y la manera en que el paso del tiempo influye en ella (cambios de dirección, problemas de distribución y económicos, nuevas políticas internas, etc.).
     A lo largo de este texto destaca la preponderancia de algunos de sus superhéroes más antiguos y hoy verdaderos clásicos, entre los que se encuentran nada menos que el Capitán América y Submariner (también conocido como Namor), lo mismo sucede con la Antorcha Humana original, creado mucho antes de la aparición de Johnny Storm de los 4 Fantásticos y el quien bien puede ser descubierto por quien por primera vez se encuentra con él tras leer esta Crónica.  De igual modo los autores se detienen en buena parte de la cronología de Spiderman, los X-Men, los Vengadores, Daredevil y Hulk, quiénes sin duda quedan consignados entres sus personajes más importantes.  Por supuesto que muchos otros tienen acá sus apartados, además de aquellos poco conocidos en estos lares o solo del conocimiento de los fanáticos más acérrimos como Deathlock, el Pato Howard, el Hombre-Cosa y el Capitán Marvel en cada una de sus encarnaciones (no confundir con Shazam de DC), por solo mencionar algunos; lo mismo respecto a unos cuantos equipos de superhéroes ignorados por muchos y que sin embargo hoy en día ya llevan años a cuestas en las viñetas, tales como los Defensores (prontamente a estrenarse una miniserie sobre estos en Netflix, si bien con una formación para nada relacionada con la de los cómics), los Nuevos Guerreros, Power Pack y varias alineaciones de X-Men aparte del grupo principal.


     Asimismo dentro de esta enciclopedia se presentan varias de las modas en materia de cómics, por las que ha pasado Marvel y que sin duda tienen relación con los intereses del público: romance, aventuras juveniles, animales cómicos, western, bélicos, de terror y muchos más (que como bien quedará ya declarado, no solo de superhéroes vive Marvel); muchos de estos títulos permanecieron por años publicándose, no obstante algunos de ellos desaparecieron tras acabarse su periodo de atención, mientras que otros aún siguen entre nosotros con sus respectivos cambios para adaptarse a los nuevos tiempos (convirtiéndose a veces en personajes dirigidos a un público más adulto, como bien sucede con el Castigador en sus últimas colecciones) y tal como ha pasado con el popular Nick Fury, quien de un cómic de guerra ha pasado por varias modificaciones (de soldado a consumado espía), hasta convertirse en un elemento clave del Marvel superheroico.
     Cabe destacarse también la creación de algunas colecciones o sellos marvelitas que se distinguen entre sus revistas regulares, las que de igual manera puede ser que por vez primera el lector menos experimentado sepa de ellas: Es así como se mencionan las revistas “exclusivas para adultos” de Marvel, ya sea de humor tipo Mad, los títulos pertenecientes a Marvel Knights y el sello Max.  De igual manera se mencionan con sus propios apartados el hoy famoso universo Ultimate, que en todo caso no ha sido la única vez en que la Casa de las Ideas ha vuelto a recontar la historia de su panteón, actualizándola acorde a los nuevos tiempos; un título aparte viene a ser el experimento ochentero bajo el nombre genérico de Nuevo Universo  y que lamentablemente no fructiferó (que tal como dice su nombre, trata sobre un universo completamente distinto, con sus propias reglas y protagonistas para nada relacionados con el habitual de esta empresa).
       Muchas sagas y/o miniseries que tienen su repercusión en las cabeceras de sus personajes, con el correspondiente impacto dentro de gran parte del universo marvelita, son abordadas acá, lo que por supuesto entusiasma más que nunca al fanático veterano o al que comienza a adentrarse en este fabuloso mundo de fantasías.  Desde la Guerra Kree-Skull a principio de los setenta, a Las Guerras Secretas de los ochenta, para seguir con El Guantelete del Infinito de los noventa, luego la Guerra Civil de la década pasada y después con la Invasión Secreta de estos últimos años, entre muchas otras, Marvel ha dejado precedentes a la hora de crear grandes sagas de corte épico, que sin duda han otorgado a sus lectores momentos inolvidables.  Pues todo esto y mucho más desfila a través de las numerosas páginas que comprenden este valioso trabajo de sus escritores y quienes por supuesto indagaron en miles de historietas para darnos tan valiosa Crónica (una colección que de seguro muchos, entre ellos un servidor, quisieran tener).
     De igual modo se debe agradecer que gracias a este libro, es posible tomar conciencia acerca del origen de no solo sus personajes más antiguos, sino que también de aquellos que no son de dominio masivo (como bien es el caso del Doctor Extraño y cuya película está por estrenarse a finales de este año); del mismo modo  se nos cuenta el camino que han tomado otros y que solo ahora han sido ensalzados, gracias al impacto mediático de sus versiones audiovisuales, tal como es el caso de los Guardianes de la Galaxia y Deadpool.
     Cada apartado acerca de un año en concreto, para los cuales por lo general se utilizan cuatro páginas que abarcan mes a mes, viene introducido por una figura sacada de una de sus viñetas y donde el personaje aparece con un monólogo significativo, que representa de algún modo la producción de ese año.  Asimismo se incluyen algunos diálogos de las revistas mencionadas.  Tras terminar el repaso de cada año, se agrega una lista de los eventos históricos mundiales que destacaron en aquella ocasión y que bien contextualizan las ficciones de esta editorial; de igual modo al final de esta “crónica real” se agrega un listado de algunas de las películas más destacadas de la temporada.  Por otro lado, se agregan dentro de las imágenes portadas y viñetas de los títulos destacados; de igual modo se reproducen cada tanto en grande y abarcando nada menos que dos páginas completas algunas portadas y viñetas de relevancia, las que vienen con una leyenda explicativa al respecto.  A su vez cada década lleva su propia introducción que la caracteriza.
     No se puede olvidar que todo el contenido ya mencionado se enriquece con un prólogo de nada menos que del gran Stan Lee (¡A quien lee esto y no sabe su identidad que así lo pille Nyarlathothep!) y un epílogo de Joe Quezada, otro importante nombre detrás del éxito de Marvel.  Tom DeFalco se reserva la “Presentación” de la enciclopedia.
     El tomo comienza en 1939 y termina a mediados de 2008, que por el momento no poseo la versión actualizada que ya está traducida.  Por lo tanto quedan pendientes varios hitos de renombre actuales, tales como Marvel Zombies (sin duda una de las mejores innovaciones de la empresa), La Era de Ultron, la muerte del primer Spiderman Ultimate, las últimas series animadas y de imagen real basadas en sus cómics y, por supuesto, las gran tanda de filmes Marvel que no alcanzaron a entrar en esta primera edición.


Portada de la nueva edición de esta fabulosa Crónica.

domingo, 22 de mayo de 2016

¡X-Men, X-Men, X-Men!

      
     Tras una seguidilla de siete películas dedicadas a los famosos mutantes de Marvel en poco más de quince años (no considero dentro de estos filmes el reciente estreno de Deadpool, puesto que si bien en ella aparecen Coloso y otro de estos homo superior, ambos no son sus protagonistas), el espectador conocedor de sus cómics bien puede defraudarse ante tanto usar a Magneto como el único gran villano en dichas cintas.  Es cierto que en los dos largometrajes dedicados a Wolverine en exclusiva aparecieron otros como Dientes de Sable (en una versión por completo diferente a la de su primera aparición), William Strycker (de igual modo en una segunda versión respecto a cómo lo vimos en X2) y Samurái Plateado…pero todos ellos bien pueden ser considerados como personajes “menores” dentro de este tipo de roles.  Tan solo recién en X-Men:Días del Pasado Futuro aparecieron por fin los famosos centinelas, unos de los grandes rivales a los que se han enfrentado nuestros queridos superhéroes; no obstante ante su falta de conciencia, por solo ser máquinas asesinas, estos androides no permiten el desarrollo de una trama en torno a una verdadera personalidad maquiavélica (como bien sucede con los enemigos de Spiderman, que hemos visto en todas sus versiones, quienes pese a su conducta errática no dejan de ser carismáticos).  Pues la más reciente producción hollywoodense sobre los estudiantes del Profesor X, por fin nos da en el gusto al usar en su trama a uno de esos magníficos villanos que acostumbramos encontrar en las viñetas marvelitas: al inmortal Apocalipsis.
      Habiendo debutado a mediados de los ochenta en las historietas gracias al talento unido del matrimonio Walter Simonson (en el dibujo) y Louise Simonson (en el guión), ha sido lo suficientemente popular como para haber aparecido en las tres series animadas que se han hecho a la fecha sobre este equipo de superhéroes.  Considerado como el primer mutante de la historia, de miles de años de antigüedad y tan poderoso como para ser un verdadero peligro para la humanidad (en los cómics, claro), era sin dudas el personaje que los fanáticos esperábamos fuese llevado a la pantalla grande para enfrentarse a los heroicos X-Men.  Por otro lado sus características por completo diferentes a las del humanizado Amo del Magnetismo (caracterización desarrollada bastante en las adaptaciones audiovisuales), permite llevar a otros niveles la acción de estas mismas películas.  Pues mientras Erick Lehnsherr es personificado como un hombre sensible marcado por su dolor que lo lleva a cometer actos reprobables, el también conocido como En Sabah Nur es un sujeto por completo distinto de características mesiánicas y cuyos poderes extraordinarios lo convierten en alguien alejado por completo de la humanidad; por ende en su deseo de poder y control resulta ser impredecible, como por completo nefasto (en otras palabras, viene a ser un verdadero demonio).
      Filmada y coescrita una vez más por Brian Synger, el director que supuestamente ha sabido llevar mejor que nadie a estos personajes a la magia del cine, vuelve a utilizar al mismo casting reunido en la recordada X-Men Orígenes: Primera Generación, con sus miembros más jóvenes a como salieron en las tres primeras entregas de la saga.  Si la mencionada cinta se encuentra ambientada en plenos sesenta y la que le siguió transcurre una década después, esta otra se desarrolla en los añorados ochenta; de este modo los encargados del apartado artístico una vez más se esmeraron en darnos la ilusión de regresar a dicha época, en especial al usar la moda de aquellos años y utilizar algunos de sus temas musicales populares, tal como ya lo hicieron con los filmes que le precedieron (imperdible resulta ver a Rondador Nocturno, vistiendo una chaqueta al más puro estilo del videoclip Thriller de Michael Jackson y a Quicksilver usando sus polarizados anteojos), en este pasado alternativo donde los mutantes son algo ya cotidiano.
      El guión una vez más se centra en los potentes personajes de Magneto y Charles Xavier, fieles representantes de ese ya clásico tema de los cómics del género y que verso aquello de “Mi mejor amigo es mi peor enemigo”, puesto que las visiones opuestas de ambos hombres excepcionales sobre cómo convivir mutantes y humanos, los lleva a enfrentarse una y otra vez, pese al enorme afecto que existe entre los dos.  En cuanto a Eric, al principio de la película se le ve pleno en una nueva vida, por fin feliz gracias al anonimato, ya que ha vuelto a conocer el amor de una familia… hasta que llega la desgracia que lo hacer transformarse de nuevo en el resentido asesino que reconocemos en él; este elemento trágico en el personaje, pese a su faceta criminal, no deja de hacer que uno sienta compasión o empatía por su persona, puesto que quién no ha realizado en su vida actos que luego lo avergüenzan tras ser herido por el dolor.  Por otro lado, en Magneto se presenta siempre en esta serie de filmes la posibilidad de la redención, ya que al menos como se le personifica en estas obras, no se trata de alguien que se regodee en el mal, sino que es alguien que solo ha tomado (varias) pésimas decisiones (lo que lo hace sin dudas contrastar con el gran villano de este nuevo estreno).  De igual modo toman un rol destacado Bestia y en especial Mística, siendo que esta última tras los incidentes de X-Men: Días del Pasado Futuro, ha terminado por convertirse en alguien por completo diferente, llegando a adquirir ribetes heroicos que al menos en los cómics nunca se les vio desarrollar (y lo que sin duda en el caso de su versión cinematográfica, la hace más entrañable que nunca).  Asimismo se recuperan acá a los personajes de Moira MacTaggert, el primer amor del Profesor X y Havok, el hermano mayor de Cíclope y de quienes no sabíamos desde la primera aventura de este grupo centrado en el pasado mutante.
      El filme que además retoma la nueva continuidad originada tras el “efecto mariposa” del viaje temporal hecho por Wolverine, para destruir la amenaza centinela, presenta versiones juveniles de viejos conocidos por los espectadores, como lo vienen a ser Cíclope, Jean Gray, Rondador Nocturno, Tormenta y Ángel.  Los tres primeros como alumnos principiantes de Charles Xavier, el tercero como un inesperado nuevo miembro del equipo y la cuarta mezclando elementos de las antiguas historias, tales como su relación con Mística, su pasado de ladrona, su recordado corte de pelo punky y la idea de los Cuatro Jinetes de Apocalipsis; en cuanto al cuarto, en esta ocasión se le ve transformado en Arcángel, debido a la intervención del maligno inmortal.  Cabe mencionarse que en el papel de Jean Gray, quien una vez más queda declarado que se convertirá en la casi todopoderosa fuerza Fénix, es interpretada en esta ocasión por una de las estrellas de la serie de televisión Juego de Tronos, específicamente por Sophie Turner, Sansa Stark en el programa, siendo la segunda vez en que tuvimos a uno de sus protagonistas compartiendo escena junto a nuestros superhéroes (antes tuvimos a Peter Dinklage, el admirable Tyrion Lannister, haciendo de villano).
      No hay película de los X-Men donde no salga el popular Wolverine, interpretado por un siempre regio Hugh Jackman…Pues justo cuando creíamos que no gozaríamos con su presencia, hace una memorable entrada que en los pocos minutos que aparece, nos otorga uno de los mejores momentos de la película, impactante y sobrecogedor (reconozco sin tapujos que dicha escena me emocionó hasta las lágrimas); todo ello inspirado nada menos que en la clásica noventera novela gráfica Arma X de Barry Windsor-Smith. Muy relacionado con Logan, vuelve a salir el ruin William Stryker, en la misma versión joven y guapa de la anterior cinta (de este modo se retoma la concepción de utilizar en el argumento varios villanos secundarios, que permitan plasmar las múltiples manifestaciones del mal).


      Tampoco se puede olvidar el debut en este largometraje de una de las mutantes más famosas del universo Marvel, la sexy Psylocke, que usando su traje casi calcado de las viñetas se ve sin dudas espectacular y que de seguro a más de alguien le sacó uno que otro suspiro.  Por otro lado, fue reintroducido el juvenil personaje de Júbilo, teniendo esta vez mayor participación que en sus apariciones de la década pasada (aunque siempre con un bajo perfil y nada de impacto dramático dentro de la trama).
     En cuanto al mismo Apocalipsis, si bien no se ve tan imponente como en los cómics y las series animadas, en el filme durante una de las batallas en las que interviene hay un destacable guiño, hecho a propósito para los fanáticos marvelitas y que lo presenta con su habitual imagen gigantesca de las revistas. No obstante destaca el maquillaje usado para otorgarle un rostro lo más parecido al de las historietas, acentuándose su inhumanidad y que además convierte al atractivo actor que lo encarna, Oscar Isaac, en un ser monstruoso.   Interesante resulta ser la explicación que le dan a la calvicie de Charles Xavier, quien en sus años mozos es representado con una frondosa cabellera y ahora en el clímax por fin toma su característica imagen (lo que acá tiene que ver con la presencia misma de Apocalipsis).
     La película comienza con una formidable introducción ambientada en el Egipto de los faraones, justamente para introducir al villano principal.  Luego se dedica a mostrarnos en qué están los distintos protagonistas ahora, abarcando varios países del mundo y con el propósito de que los nuevos integrantes del elenco y otros antiguos aparezcan.  Tras quedar claro cuál será el conflicto de esta cinta, su desarrollo durante un tiempo bien puede ponerse lento para más de un espectador, no obstante una vez llegados al largo clímax de la historia se recupera la atención de todos y ello se debe en parte a la enorme destrucción que se puede observar en su metraje (puesto que en otras palabras, nos encontramos en la antesala del supuesto final del planeta o de la sociedad tal y como la conocemos).
      Antes de terminar un detalle freak: En X-Men: Días del Pasado Futuro en una escena en particular es posible reconocer en la pantalla de un televisor el clásico programa de Viaje a las Estrellas…Pues en X-Men: Apocalipsis sucede lo mismo, aunque con otro episodio.  Considerando que ambos filmes tienen al mismo director, uno muy bien podría preguntarse ¿Acaso Brian Synger es un consumado trekkie, o sea, seguidor incondicional de este programa?
      El humor no es tan utilizado a diferencia de otras entregas mutantes fílmicas y tampoco estamos hablando de la mejor película de la saga, sin embargo no se trata de una mala obra y de seguro logra dejar contento a la mayor parte del público. Luego de su prometedora escena posterior a los créditos finales (bastante misteriosa, por cierto, aunque tampoco al nivel de expectación de Wolverine: Inmortal), habrá que esperar a lo que en un futuro cercano nos deparan los mutantes de la Fox/Marvel en el cine.

¡Yo también soy un X-Men!

domingo, 3 de abril de 2016

¿Un sueño ñoño hecho realidad?


     Las producciones cinematográficas Marvel, hace ya rato que dejaron atrás a los responsables de llevar al cine las historietas de su eterna competidora, DC, pese a los varios éxitos de esta última en la pantalla grande (la trilogía de Batman y la última cinta dedicada a Superman, más unos cuantos proyectos suyos relacionados con el sello Vértigo); puesto que desde que tomaron la iniciativa de formar un grupo de superhéroes para el estreno de Los Vengadores y relacionar todos sus filmes, han cumplido los deseos de sus seguidores uniendo a sus personajes en grandes producciones hollywoodenses (bueno, salvo los pertenecientes a la Fox, que corresponden a otra continuidad argumental, como los de la saga X-Men, si bien a Deadpool la ubicaron dentro de este mismo universo ficcional).   Pues ante todo esto, los de DC han querido aprovechar el cada vez mayor interés del público por el tema y debido a ello fin se pusieron las pilas, por lo que ya han estrenado Batman versus Superman: El Origen de la Justicia.  Es así como esta última cinta reúne no solo a los justicieros mencionados en su título, sino que lo hace por completo con la llamada Trinidad deceísta; de este modo se les une al Caballero de la Noche y al Hombre del Mañana nada menos que Wonder Woman, la guerrera heredera amazona Diana de Temiscyra.  Por otro lado, lo que viene a dar la pauta para el inicio de toda una serie de futuros filmes con superhéroes de esta compañía, se traduce además en la génesis de un esperado largometraje dedicado a la Liga de la Justicia; de este modo a lo largo de su extenso metraje (alrededor de dos horas y media), aparecen brevemente varios otros miembros de este célebre equipo, de modo de prometernos su inclusión en la cinta que está por venir.
      El reciente estreno de esta mencionada obra, corresponde además a la continuación directa de El Hombre de Acero (2013), dirigida por Zack Snyder, quien vuelve a tomar al kryptoniano para mostrarnos nuevas aventuras suyas en esta ocasión, encargándose además de sus dos compañeros.  El guión una vez corrió a manos de David S. Goyer, guionista de cómics, cine y también director con largo tiempo ligado a DC e incluso a Marvel (puesto que estuvo detrás de la primera entrega del proyecto de Christopher Nolan sobre el Murciélago, Batman Inicia y en el anterior trabajo de Snyder dedicado a Superman).  Y siguiendo con los nombres que se repiten para contentar a los fanáticos y asegurar dar lo mejor de sí, otra vez en el apartado musical podemos encontrarnos con Hans Zimmer, creando sus épicos y emotivos acordes para nuestros superhéroes.  Asimismo Henry Carvill vuelve a hacer de Clark Kent/Kal-El, reunido con la mayoría del reparto de su primera pretérita incursión, de modo que también volvemos a ver a Loise Lane, Perry White, Martha Kent y una que otra sorpresa bajo el talento de los grandes actores que se le unieron en el pasado.
      Ahora bien, el Bruce Wayne y Batman que hayamos acá, corresponde a lo que se dio inicio con la mentada El Hombre de Acero, puesto que lo correspondiente a la trilogía de Nolan sobre el Señor Oscuro pertenece a su propia continuidad (ya cerrada en todo caso); por lo tanto una vez más el mayor guardián de ciudad Gótica posee un nuevo rostro y se vuelve a contar su historia desde cero (si bien esto último solo se aborda acá ligeramente, ya que esta vez no es importante conocer los orígenes del personaje, sino que contar cómo fue que comenzó su amistad y colaboración con Superman y Wonder Woman).  Es así que un actor ya ducho en el género como lo viene a ser Ben Aflleck (puesto que había participado otrora en Hollywoodland, como el malogrado actor de televisión que hizo de Superman para la pantalla chica, George Reeves y asimismo hizo de nada menos que de Daredevil en la única película sobre el llamado Hombre sin Miedo), quedó a cargo de nuestro justiciero, otorgándole frescos matices, entre ellos el hecho de contrastarlo aún más con su colega al ser un sujeto cuarentón y (tal como se menciona en la película), con ya veinte años en su carrera como paladín (puesto que su contrapartida aquí todavía es un veinteañero en apariencia y es algo inexperto en su papel como superhéroe).  A la potente figura que aquí llega a tener Batman, se le suma la de su fiel mayordomo Alfred Pennyworth, quien  ya en la mencionada trilogía fue caracterizado por un actor de la talla como Michael Caine; pues en esta ocasión corrió a cargo de otro grande: Jeremy Irons.  Cabe  decir que este último actor, de igual modo realiza un Alfred levemente distinto al ya visto con anterioridad, mucho más joven e irónico que sus símiles cinematográficos.
           Ante la proeza de reunir a estos tres íconos de las viñetas deceístas, uno bien puede llegar a preguntarse qué amenaza podía requerir que trabajaran por primera vez juntos.  Es así como vuelve a salir Lex Luthor en escena, como si fuese el único villano capaz de orquestar tan colosales desastres (puesto que ya nos tiene aburridos con su participación en tantos otros filmes del Azuloso ¿No?).  No obstante este Lex resulta ser toda una novedad para el espectador y en especial para el lector de cómics, puesto que se trata de un Luthor mucho más joven que lo visto en el pasado; además pese a su intelecto privilegiado es dueño de una personalidad esquizoide y bien hace recordar al Guasón con su histeria.  El trabajo realizado aquí por   Jesse Eisenberg como este criminal, sin dudas supera al de Kevin Spacey en Superman Vuelve (pese a mis mayores respetos para con este último), ya que su diálogos y monólogos, más los constantes tics del sujeto, logran “robarse la película” más de una vez.
       Redondeando lo que corresponde a la unión en pantalla de Batman con Superman (ya que por el momento obviaré a nuestra “Wondy”, para seguir el curso de las ideas que ahora deseo exponer), las circunstancias que los llevan a conocerse remiten a dos hechos en concreto: primero el caos provocado por las incursiones de Zod, tal y cómo lo pudimos apreciar en El Hombre de Acero.  Pues en esta reciente película vemos lo que originalmente fue una batalla épica para los ojos del público, como toda una pesadilla, si se llega a apreciar sus efectos desde el punto de vista del hombre común y corriente.  Todo ello porque a la larga la contienda exhibida en el citado filme, no viene a ser otra cosa que la lucha entre seres superiores y que con su accionar pasan a llevar a quienes los rodean, convirtiéndose en todo un peligro; de este modo el guión hace acá algo inesperado (si bien lógico en la dirección que toma), al centrarse en los sujetos “normales”, quienes se transforman en meras víctima de todo este poder desatado.  De este modo alguien como Batman, quien viene a representar el ideal de hombre encumbrado sobre sí mismo, se erige  en la voz que condena a estos seres superpoderosos (ya que solo un simple mortal puede llegar a comprender la impotencia, de estar sometido a la voluntad de dioses indolentes a  su fragilidad). Es así como resulta memorable este nuevo enfoque de las colosales peleas de Superman contra Zod.  Por ende, originalmente Batman va en pos de Superman para evitar nuevos entuertos de este tipo, al más puro estilo Castigador.  Esta inicial enemistad entre uno y otro, se vuelve más radical porque el mismo alienígena ve en el humano a otro criminal y al cual desea llevar ante la justicia; dicho propósito suyo debido a que sus métodos para con los malhechores, no le parecen adecuados y serían más bien propios de otra mente desquiciada (de hecho, este Batman resulta lejos ser el más “aterrador” de todos los que le precedieron en el séptimo arte).   Ahora bien, estos malentendidos entre uno y otro, no son nuevos a la hora de referirse a ambos superhéroes, pues bien recuerdan a lo que se puede apreciar en la ya clásica miniserie El Hombre de Acero y con la cual John Byrne contó el primer encuentro entre estos dos a mediados de los ochenta (historieta que sentó los precedentes para el universo DC post Crisis). En este título Superman va a ciudad Gótica, con ninguna otra intención más que atrapar a quien cree ser un villano más.  Tal idea que enjuicia el actuar de los superhéroes o de quienes se autocatalogan de tales, en su defensa de los oprimidos a cualquier costo, toma ribetes de juicio moral y políticos en la trama, algo nunca antes visto en este tipo de películas (no obstante en pocos meses más lo veremos en el universo Marvel, con la Guerra Civil, gracias al próximo estreno dedicado al Capitán América) y que acá se complica cuando una senadora de los Estados Unidos se involucra en la discusión (soberbiamente ejecutada en los hombros de Holly Hunter, a quien hace años no teníamos el gusto de ver actuar).  Por ende, detrás de todo esto una vez más se pone en tela de juicio las acciones de quienes nos representan, enarbolando nuestra bandera y las armas (en el mundo real: policías, detectives y fuerza armadas; políticos de igual manera) ¿Quién está en lo correcto con su proceder como justiciero? ¿Superman? ¿Batman? Pues hay que ahondar en la psicología de cada uno para comprender mejor sus argumentos.  No obstante algo que sí queda claro en el guión, es la manera en que estos dos son proyectados como sujetos, que por muy buena intenciones que tengan para con el prójimo, resultan estar alejados de la comunidad debido a sus distintas naturalezas y ello los convierte hasta cierto punto en anomalías frente al resto (el primero por su naturaleza especial que lo convierte en un dios y el segundo por la oscuridad que guarda dentro de sí y que lo convierte en un espanto más para la gente).



      Aparte del mencionado cómic de John Byrne, existen otras referencias  sacadas de varios otros títulos de los cómics.  Es así como para variar se sacaron ideas y/o conceptos de El Regreso del Caballero de la Noche de Frank Miller, capital obra de la que se nutre buena parte de la oposición entre Batman y Superman, lo que incluye la armadura que aquí usa el Murciélago para enfrentarse al krpyptoniano y que es igualita a la que aparece en esta novela gráfica; a su vez las particulares heridas que sufre el Hombre de Acero en determinado momento, con su correspondiente regeneración, también son propios de esta obra.  Por otro lado, no solo Zod y Lex Luthor asolan al mundo , puesto que para sorpresa de muchos y por fin para deleite de quienes sí sabemos de cómics, aparece otro famoso villano; pues cuando irrumpe en la cinta, trae a la memoria uno de los momentos más recordados en toda la cronología de Superman.  No voy a hacer spoiler al respecto, no obstante sí diré que ello le da a la trama un giro imprevisto y abre caminos insospechados para que lo vendrá más adelante.  Regresando a Wonder Woman, pues acá se deja claro que llevaba largo tiempo como superheroína; no obstante no supieron aprovechar este detalle y cuando ello es revelado, si bien aparece junto a unos supuestos compañeros justicieros, estos podrían haber sido más parecidos a la Sociedad de la Justicia (un antiguo grupo de superhéroes en cuyas filas esta dama se encontró). Empero tal detalle hace referencia directa o indirecta, a que ya antes habían sujetos con características superheroicas.
      El gran problema de todos estos elementos reunidos en una sola película, viene a ser la saturación de información y que en especial para quienes apenas se manejan en el tema, bien los puede confundir con tanto personaje, secuencia de acontecimientos y toda la parafernalia entregada.  Es respecto a todo esto, que lo correspondiente a los otros miembros de la Liga de la Justicia, en los pocos segundos que se les dedican (pues en la práctica son solo cameos) resulta casi innecesario, ya que todo parece apresurado y de lo más bien que la película funcionaría sin estas “pinceladas” del resto del universo DC…Otra cosa sería si les hubiesen dedicado más metraje (¿Tal vez en una versión extendida o corte del director?).  Para ejemplificar esto, basta con mencionar solo de manera escueta cierta pesadilla o alucinación que en un momento llega a tener  Bruce Wayne ¿De qué se trata todo eso? ¿Quiénes son los que aparecen en tales imágenes? Se preguntan de seguro muchos y sin embargo ello tiene relación con lo que vendrá a posterioridad.  No obstante ello resulta raro al espectador general,  porque una vez más aquí es posible encontrar otro guiño a los cómics, siendo precisamente algo sacado de Crisis en las Tierras Infinitas.  Si al menos hubieran hecho todo esto con el tiempo que se dieron los de Marvel, quienes como bien sabemos fueron haciendo distintas películas para cada uno de sus personajes, antes de juntarlos a todos; de tal modo todo sería mucho mejor y no nos veríamos frente a algo que llega a cansar de vez en cuando.  Pero DC quiere subirse al carro de las ganancias que Marvel le lleva hace rato aventajando, razón por la cual no pueden darse el lujo de hacer todo de la misma manera que su compañía rival.  De este modo habrá que esperar a evaluar los resultados, una vez que se estrene El Escuadrón Suicida dentro de poco y que ya se conecta con este actual cinta en varios aspectos (específicamente en lo que concierne a la presencia oculta del Guasón en la vida de Batman y con la noticia pública de la existencia de metahumanos, que desde la aparición de Superman, se convirtió en un tema de preocupación dentro de esta nueva continuidad para el cine).
     Así que darle tiempo al tiempo, para dimensionar mejor las últimas decisiones de DC con respecto a sus proyectos para el cine.  Por lo menos la amenaza (cósmica) que se supone asolará el mundo, deja a los conocedores de las historietas con la esperanza de que lo mejor aún está por venir.

domingo, 21 de febrero de 2016

El gusto por la violencia.


      Deadpool, nombre clave de Wade Wilson, es un personaje de Marvel Comics que debutó en 1991 en una de las tantas colecciones dedicadas a los X-Men, New Mutants.  Creado por Rob Liefeld en el dibujo y Fabian Nicieza en el guión, apareció primero como villano.  Posteriormente al ir ganado notoriedad gracias a su aparición como invitado en otros títulos, además de obtener sus propias revistas, su pasado fue revelado y con ello se le otorgó un carácter complejo lo suficiente como para pasar a las categorías de mercenario, héroe y antihéroe según el desarrollo de las distintas historias donde salía.   La génesis de su casi inmortalidad se encuentra ligada al aún más célebre Wolverine, ya que Deadpool participó del mismo proyecto que le otorgó al canadiense sus formidables habilidades, si bien a costa de varios sacrificios; pues algo similar sucedió con Wade, ya que entró a Arma-X para evitar que el cáncer terminal que padecía terminara con él.  Fue así como consiguió reflejos y destreza física superiores a las normales, además de un poder curativo que lo igualaba a Logan, no obstante todo su cuerpo y rostro quedaron desfigurados tal cual su hubiese sufrido quemaduras de tercer grado.  Otro detalle significativo del personaje, corresponde a su personalidad extrovertida, humorística y deslenguada que en español le ha otorgado el apodo de “El mercenario bocazas”, ya que acostumbra hablar y comentar todo mientras hace sus apariciones; todo de manera muy graciosa, como además haciendo múltiples referencias a la cultura popular e incluso llegando a la autoparodia.  De hecho, en más de una ocasión Deadpool recuerda al carismático Spideman, quien desde antes de su primera aparición en las viñetas, ya mantenía una actitud que luego el mutante tomaría, incluyendo sus habituales monólogos dirigiéndose al público (o sea, los lectores) y narración en primera persona; asimismo su traje recuerda bastante al Arácnido, si bien corresponde más o menos a una versión desequilibrada y ultraviolenta del llamado Cabeza de Red.
     En los medios audiovisuales el Mercenario Bocazas fue visto inicialmente en la ya clásica serie animada sobre los X-Men, durante los noventa, si bien haciendo uno que otro cameo no más.  Con posterioridad tuvo un papel destacado en el por igual recomendable cortometraje Hulk versus Wolverine (2009), hecho para la venta directa en DVD y blu-ray.  No obstante se podría decir que su aparición más memorable (y cómica), fue en un episodio de la segunda temporada de Ultimate Spiderman (2013), donde pone en jocosos aprietos al protagonista y a sus compañeros. Sin embargo muchos años antes de este team-up junto a Peter Parker, Deadpool fue visto en una versión muy libre gracias al filme X-Men Orígenes: Wolverine (2009); aquí fue interpretado por el mismo actor que le presta su figura en la cinta dedicada en exclusiva a él y que en estos momentos es exhibida con éxito en los cines de todo el mundo, el guapísimo Ryan Reynolds.  Sin embargo su rol dentro de tal filme fue obviado en esta nueva obra, llegando incluso a referirse de manera irónica en más de una ocasión a tal película en esta otra más reciente; por lo tanto la cinta que hoy en día lo tiene de estrella absoluta, hace borrón y cuenta nueva a su anterior incursión cinematográfica, otorgándole además un origen más cercano al visto en las historietas.
    Yendo de lleno ya al filme sobre Deadpool que hoy me mueve a escribir, debe saberse que este corresponde al primer largometraje de su director Tim Miller, quien en realidad ya llevaba años ligado a los superhéroes, en especial a los de Marvel.  Puesto que para conseguir el beneplácito de los productores, a la hora de encargarle un proyecto de esta envergadura, se le pidió hiciera un corto junto al mencionado Ryan Reynolds, con lo cual logró acaparar la atención de Fox.  Asimismo, estuvo en la génesis del debut cinematográfico de Iron Man y realizó un corto sobre la Liga de la Justicia.  Por otro lado, como cofundador del estudio Blur, se encargó de los preciosos créditos finales de Thor: Un Mundo Oscuro (2013).  Pero volviendo al actor protagonista de Deadpool, cabe mencionarse que este casi desde sus inicios también demostró interés por el género superheroico y no solo con el ya mencionado caso de la película sobre Wolverine, pues años atrás tuvo un papel secundario bastante destacado en Blade: Trinity (2004), sobre el más famoso cazador de vampiros marvelita y donde Reynolds demostró su capacidad para interpretar por igual papeles que le exigieran gran despliegue físico, ya que antes solo había hecho roles como joven galán en comedias dramáticas y obras menores.   Luego de su primeriza experiencia haciendo del Mercenario Bocazas “descafeinado”, se le encargó hiciera la narración de un destacado documental de DC: Orígenes Secretos y en el cual de una manera muy divertida se abarca la historia de los cómics deceístas; dicha participación suya fue para potenciar su aparición en la película de imagen real sobre Linterna Verde (2010) y que lamentablemente fue uno de uno de los grandes fracasos de la temporada, al punto de que los planes para una secuela suya fueron suspendidos (si bien a un servidor le gustó bastante esta cinta).  No obstante parece que Reynolds estaba hecho para consagrarse como Deadpool, pues tras la caracterización que este hizo del mutante antihéroe, imposible resulta pensar en otro actor encarnándolo, ya que Reynolds dio todo de sí para otorgarle su encanto. 
     La cinta en cuestión se encarga de narrar los acontecimientos que llevaron a Wilson a transformarse en Deadpool, no obstante lo hace de una manera bastante genial, puesto que tras unos créditos de apertura llenos de acción y los mejores efectos especiales, sazonados de un humor desternillante que desde un principio parte con la autoparodia, da paso a varios flashbacks encargados de explicar el pasado del protagonista.   A todo se le suma la narración en off del propio Deadpool, quien queda claro que es un patán, no obstante también resulta ser alguien que posee su corazoncito y por ello, al menos en esta adaptación, consigue hacerse querible, pese a su exacerbado gusto por la violencia.  A todo esto se agrega una historia de amor en la que se encuentra directamente involucrado Wade, lo que lo mueve sin duda a realizar varios de los actos del metraje.  Cabe mencionarse que la responsable de conquistar los sentimientos de nuestro mercenario favorito, resulta ser interpretada  por la preciosa y talentosa Morena Baccarin, a quien hoy en día podemos contemplar como la doctora Leslie Tompkins, en la serie de televisión Gotham.  A su vez se introduce el leiv motiv de la venganza, por supuesto perpetrado por ya sabemos quién, el cual sus buenas razones tiene para ello.  Considerando todos los ingredientes que hacen de esta película algo muy divertido, digno de verse y de seguro una de las predilectas para muchos de los fanáticos de las adaptaciones al séptimo arte de sus cómics (pese a ser sin duda más bien una obra de humor ligero, si la comparamos con otros títulos más sublimes y trascendentes como la trilogía de Spiderman hecha por Sam Raimi, los filmes de Batman a cargo de Christopher Nolan, X-Men: Primera Generación y Watchmen de Zack Snyder), se incluye todo un plus dentro de su argumento: la incorporación dentro de sus personajes de uno de los X-Men más populares: el ruso gigante de buen corazón y cuerpo de acero orgánico Peter Rasputin, más conocido como Coloso; pues este ya había tenido breves roles en dos de los filmes sobre los alumnos del profesor Charles Xaxier, no obstante en esta ocasión sale en una faceta distinta y, como era de suponer, más cómica.  Al veterano héroe mutante lo acompaña una adolescente aprendiz de la academia del Profesor X, quien por igual ayuda a hacer de esta obra algo digno para disfrutarse.

Celebrando con un mes de adelanto el estreno de tan esperada película.
     Las constantes alusiones al mismo universo Marvel, a personajes populares, a las misma películas de mutantes hechas por Fox y los constantes gags inesperados sacan más de una risa, demostrando que se trata de una película que no pretende tomarse en serio, sino entretener…y ganar, mucha, mucha plata (dos propósitos que ha conseguido con creces en el poco tiempo que lleva en cartelera).  Por supuesto no es un filme para ver con toda la familia, pues se trata de uno de los títulos más violentos de lo que va esta seguidilla de adaptaciones de cómics; a su vez el humor no ceja en usar chistes de corte sexual, algunos de ellos bastante explícitos. 
      Si bien Stan Lee para nada estuvo detrás del nacimiento de Deadpool, tiene su cameo en el largometraje y como siempre muy divertido.  Debe saberse que es la primera vez en que aparece en una película hecha por la Fox sobre las revistas marvelitas.
     Y por cierto…Quien no haya visto aún esta cinta, que no se le ocurra abandonar la sala una vez que comiencen los créditos finales, si no se arrepentirá toda su vida.

Deadpool/Ryan Reynolds parodeando la famosa foto nudista de Burt Reynolds hecha para la revista Cosmopolitan.
El mejor team-up de todos: Mi sobrinito Amilcar y Deadpool.
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