viernes, 1 de abril de 2016

Nuestro querido Robert Howard.


     Antes de desarrollar las ideas que deseo exponerles a través de este texto, me gustaría que leyeran con atención el siguiente diálogo extraído de la película que hoy me inspiró a escribir:

-                              Has estado llorando muchísimo ¿Por qué lloras?
-                              Un amigo.
-                               Se ha ido ¿Verdad? ¿Fallecido?
-                              Sí, se quitó la vida.
-                              Eso es duro.
-                             Era escritor. Se ganaba la vida escribiendo historias.
-                             Sabía cómo contar un cuento ¿No es así?
-                             Así es como los llamaba él.
   (…)
-                    ¿Te alegras de haberlo conocido? ¿Y a pesar de que ya no vayas a verlo durante un tiempo es todavía tu amigo?
-                           Sí, desde luego que lo es.

     En mis cuarenta años de existencia he aprendido bastante bien esa ley de la vida, de que hay gente que pasar por tu lado y te marca para siempre.  Gente que se hace importante, pero que por una u otra razón ya no están contigo, algunas porque nuestros destinos se han separado y en otros porque ese compañero o compañera  ya no está en esta tierra; en cualquiera de las dos circunstancias lo mejor es guardar en tu memoria y tu corazón toda la felicidad que te dieron, mientras ambos caminos estuvieron juntos.  A veces rememoras con dolor tales pérdidas, no obstante terminas por agradecer el tiempo compartido.
     No a todos aquellos que han logrado quedarse dentro de ti los has conocido, pues hay unos cuantos que con su trabajo, sus pensamientos y obras te han sobrecogido lo suficiente como para convertirlos en hombres y mujeres que te son valiosos. Para mí todos estos son aquellos que con su labor, creando belleza, personajes e historias han acaparado no solo mi atención, sino que han terminado por conquistarme.  Sé que no estoy escribiendo locuras, pues de seguro a ti también te pasa lo mismo.  Una de estas personas que me es así de valiosa corresponde a Robert Howard.
     ¿No sabes quién este tipo? Pues basta decir con que es nada menos que el creador de Conan el Bárbaro, personaje de ficción que ha protagonizado un montón de relatos de su autoría, así como la de otros escritores que emulando a Howard se han negado a que el guerrero deje de pasar aventuras, aún mucho después de la muerte de su “padre”. Bob dos Pistolas como le llamaban sus pocos amigos, vivió entre 1906 y 1946 en Texas, Estados Unidos y en su breve vida dejó un montón de narraciones que hoy en día corresponden a uno de los más destacados legados de la literatura de la fantasía y el terror.  Pocos datos hay acerca de su persona, ya que era un individuo no muy sociable y que dedicaba gran parte del tiempo a su pasión por la narración.   Sobre su faceta más íntima, ligada al tema amoroso, es posible tener conocimiento gracias a los dos libros de memorias de  Novalyne Price, quien ya en el ocaso de su vida los escribió revelando al mundo su singular relación sentimental con Robert Howard.  Estos dos textos inspiraron una preciosa cinta independiente de 1996, de la que hoy quiero contarles.
      Recuerdo como si fuera ayer mi primer encuentro con Conan y, por ende, con Robert Howard.  Eran los ochenta y yo era un niño o a lo más un preadolescente.  Mis papás tenían un negocio en casa, en el cual vendían varios tipos de artículos.  En este sitio había un televisor que lo ocupábamos en familia para ver variados programas y películas; como desde pequeño amé el cine, no me perdía las funciones nocturnas (en especial de fin de semana) para ver todo lo que me llamara la atención y por lo general siempre lo hacía atento junto a ambos padres.  En una de esas veladas nocturnas fue cuando me encontré con quien sería otro de mis ídolos de juventud, Arnold  Schwarzenegger, haciendo del valeroso cimerio y así fue que enloquecí de furor con Conan el Bárbaro.  Me acuerdo muy bien de que a mi papá también le gustaba harto este filme, de modo que nos las repetíamos todas las veces que lo volvían a emitir en la tele (ya “grandecito” gracias a la magia del DVD, recién pude ver la versión integral y sin cortes, incluyendo la escena de la mujer-serpiente).  Poco después dieron Conan el Destructor, donde salía esa negra que tanto me gustaba, la Grace Jones, aunque esta cinta no era tan buena como la anterior.  En cambio Red Sonja me fascinó mucho más, la que acá se llamó El Guerrero Rojo, aprovechándose de que también  salía en ella nuestro querido Arnold (además les debo confesar algo, si es que no se han dado cuenta antes quienes me conocen y leen habitualmente: tengo debilidad por las heroínas, por lo que la protagonista de este filme se ganó toda mi atención).  Pasaron unos años y ya estaba en lo que acá en Chile llamamos la enseñanza media, cuando tendría como quince años y un día de regreso del colegio hacia mi casa encontré en el kiosco de diarios y revistas donde comprábamos desde que tenía memoria… ¡Cómics de Conan el Bárbaro! Eran unas ediciones en papel de mala calidad, en blanco y negro, de procedencia colombiana creo.  Pero lo bueno era que al ser tan baratas podía darme el lujo de invertir en ellas; por lo tanto compré semana a semana cada nuevo número, no obstante comenzaron a acumularse las revistas que no leía y en uno de esos momentos en los que uno razona como un verdadero idiota (¡Bueno, en aquel tiempo me faltaba experiencia como para sopesar bien lo que pensaba!), regalé mis historietas.  Pasaron los años y cuando ya estaba en la universidad, mi querido amigo Mauricio Tapia (sí, el mismo del blog La Quinta Anormal) comenzó a prestarme su enorme colección de revistas y entre ellas estaban varias de nuestro bárbaro favorito.  Creo que fue gracias a la gentileza de Mauricio que Conan se me hizo tan entrañable, más por el hecho de saber ahora que muchas de las viñetas que leía de él estaban basadas en los cuentos que algún día debía gozar, por lo que solo me faltaba ir a la fuente directa de tantas maravillas.  Cuando por fin pude comprarme libros del ciclo de Conan, fue la consagración definitiva. Los primeros tomos que tuve eran “usados”, aunque valiosos, ya que eran viejas ediciones de la Editorial Bruguera (esos chiquititos con preciosas portadas tipo pulp); luego conseguí otros más recientes de la Martinez Roca y por último mi joya más preciada: un gran de lujo con los textos escritos por Howard, ordenados según la fecha en las que fueron publicados originalmente, con preciosas ilustraciones a color y en blanco y negro (comprado a precio casi irrisorio gracias al dato que me dio mi también amigo Marcelo López).  Hoy en día tengo textos escritos por otros autores, incluyendo dos de Robert Jordan, uno de Karl Edward Wagner (del cual escribí esta entrada) y otro de Sprague de Camp que aún no leo, más otro de Andrew Offutt que lo dejé inconcluso porque me aburrió, todo con Conan para rato.  Sin embargo para ser sinceros, lo primero que leí de este don de la literatura no era nada sobre su saga ambientada en la Era Hiboria, sino que fue un cuento de terror lovecrafniano, La Piedra Negra, por medio de la famosa antología Los Mitos de Cthulhu y con la que Rafael Llopis hizo conocer a los lectores de habla hispana estas historias; poco tiempo después me devoré el tomo compilatorio de El Valle del Gusano, por medio de la bondad de mi otro amigo Miguel Acevedo (el del blog Le Dicen Poesía), quien me lo facilitó.  Mi colección de Kull el Conquistador llevado al noveno arte también se convirtió en una de mis preciadas joyitas. Podría contar muchas cosas más, como mi adquisición de dos tomos en tapa dura de sus cómics y mi lectura de la novela de terror Rostro de Calavera que tanto disfruté, no obstante creo que ya me he pasado de la cuenta con esta sucesión de recuerdos.  Vamos mejor al filme del cual les quiero comentar.

     
      Bajo el nombre de The Whole Wide World (en español Todo el ancho mundo), la película trata acerca del romance entre una aspirante a escritora y Robert Howard, en realidad un amorío imposible debido a la problemática personalidad de este hombre.  De este modo el filme nos muestra cómo tras conocerse ambos, nace la atracción mutua que por un lado saca al cuentista de su cerrado mundo interior, dedicado hasta ese momento a sus fantasías literarias y a su madre posesiva con quien mantiene un lazo de características edipianas.  La cinta retrata a su protagonista masculino como a un hombre muy especial, tosco y aparentemente machista, no obstante amante de la libertad y las fantasías a las cuales le gustaba escribir.  Su carácter e impresionante presencia física (amante de los deportes) contrasta bastante con el de la pequeña y dulce mujer que encuentra en Novalyne, quien ya en dicha época era una fémina autónoma y de ideas librepensadoras.  La devoción por las historias y la verdadera afinidad de dos espíritus más parecidos de lo que a primera vista se observa, forja entre los dos una relación que deja su huella en cada uno.  Es la dama quien pone más de su parte para conquistar a su amor, en especial porque el lazo que une a Robert con su madre complica que este se dé por completo a sus sentimientos.  De este modo a lo largo de la película el espectador se encuentra con una historia de amor condenado, más todavía si uno es lector acérrimo de Howard, razón por la cual sabe cómo va a terminar todo.  No obstante los responsables de esta emotiva obra tratan el tema del suicidio del escritor de una manera bastante sutil, dejando de lado el morbo y centrándose más en la humanidad de sus dos protagonistas, en especial en la dama que le sobrevive con la certeza de que ha ganado un precioso recuerdo.

     La película no solo permite tener a uno de nuestros autores favoritos como protagonista de un bello relato romántico, sino que además nos introduce en el tema de la pasión artística, o sea, en la interioridad de los hombres y mujeres que viven para crear gracias a su genialidad e imaginación.  De este modo bajo la figura de Robert Howard se representa a todos sus colegas, puesto que tal como se muestra en el metraje, uno de los pilares de su existencia viene a ser sin vacilaciones lo que hace: contar historias.  En numerosas ocasiones las escenas y los diálogos, incluyendo monólogos salidos de la boca de este Howard cinematográfico, evidencian lo que subyace bajo el arte de la fabulación; así es como este amor por la vocación, convierte al escritor que llegamos a vislumbrar en un hombre privilegiado, pese a las taras que lo agobian. Varios son los medios que utilizan quienes intervinieron en el filme para demostrarnos todo esto, entre ellos efectos sonoros que representan las batallas imaginarias de Conan y las lecturas en voz alta que hace de sus trabajos Robert Howard.  Tampoco se puede olvidar que lo que une en un principio a nuestros dos enamorados, viene a ser la literatura misma, de modo que Novalyne también se aprecia como alguien maravillada con los libros.
     Considerando los tiempos en los que transcurre la vida de nuestros personajes, es posible darse cuenta cómo en aquel entonces la llamada “literatura de género” era mal mirada por los círculos intelectuales.  No obstante el filme dignifica la labor de Howard y otros como él, lo que queda explicado ante la fascinación que le provoca a la protagonista su persona; pues Robert le abre las puertas a un mundo antes no conocido por quien además es profesora, de modo que luego del encuentro de ambos Novalyne llega a transmitir a sus pupilos el aprecio hacia estas ficciones. Y al respecto es que no se podía dejar de mencionar a Howard Phillips Lovecraft, otro importante escritor de la misma escuela de Howard, profundamente ligado a este y al cual se dedican unas líneas.
     Este largometraje recibió varias nominaciones a certámenes especializados, muchos de los cuales ganó y fue dirigido por Dan Ireland, quien antes de dedicarse a la labor de director, trabajó como productor ejecutivo en varios títulos de Ken Russel (entre ellos La Guarida del Gusano Blanco, sobre la novela homónima de Bram Stoker). 
      En el papel de Robert Howard podemos encontrar a Vincent D`Onofrio, camaleónico actor que tan solo a través de su interpretación nos hace creer que es el mismísimo autor de relatos pulps, puesto que su parecido con este resulta extraordinario.  Cabe mencionar que D`Onofrio, todo un galán en aquellos años en que realizó este filme, hace hoy en día de nada menos que del villano Kingpin en la serie de televisión Daredevil, contrastando increíblemente su aspecto tan apolíneo como Howard, al comparársele con el gordinflón genio criminal (puesto que el actor para realizar este último papel subió de peso de adrede y se rapó para parecerse lo mejor posible al mafioso de los cómics).  El talento del histrión se hace evidente aquí no solo por el acento texano que es capaz de reproducir, sino debido a la sensibilidad que le otorga a su personaje que se mueve entre una personalidad colérica y la de un hombre sensible capaz de ganarse el corazón de quien realmente lo llega a conocer, una vez despojado de sus corazas.  El nombre de esta cinta y de uno de los libros que la inspiró (One who walked alone, o sea, El que camina solo), hace alusión a este carácter tan complicado del escritor, un individuo acostumbrado a la soledad y a los que solo unos pocos les abrió el verdadero mundo de su interioridad.  La resistencia de este autor a compartir con los demás y su singular entrega a la única mujer que llegó a amar (aparte de su madre), es dramatizada de manera sobrecogedora en uno de los mejores papeles de D`Onofrio.  En esta obra el escritor le hace apreciar contento a su amada el bello paisaje que los rodea, de modo que su vastedad lo identifica como persona que celebra su espíritu libre; pues la tierra que pisamos es mucho más de lo que llegamos a ver y los límites los ponemos solo nosotros para continuar el sendero que llevamos.
      La preciosa Novalayne Price se encuentra bajo el cuidado de otra artista hoy en día consagrada, Renée Zellweger (la recordada Brigit Jones que tantas risas y lágrimas nos dio con posterioridad en su rol de The Whole Wide World).  La verdad es que cuesta decidirse por afirmar quién de los dos, si ella o su compañero de reparto, realizó un mejor trabajo en este caso.  No obstante resulta difícil olvidarse de la escena en la cual solo a través de sus manos, cuando recibe la noticia de la muerte de su amigo, nos da cátedra acerca del poder de una buena actriz para solo con sus gestos decirnos todo y más; luego cuando justamente se da el diálogo que encabeza este texto, una vez más nos llega a tocar hondo.
     A este cuadro perfecto de una película para atesorar, se suma una fotografía cautivadora y casi de ensueño, especialmente cuando se trata de representar el amor de Robert Howard por la naturaleza, lo que podemos ver en los momentos en los que ambos protagonistas viajan al exterior y el cuentista le muestra la belleza del ancho mundo.  También se debe destacar un cuidado trabajo en la dirección de arte y vestuario, lo que ayuda a crear la ilusión de estar viendo imágenes del pasado.  Por último, lo hecho por los compositores Hans Zimmer y Harry Gregson-Williams, quienes compartieron acá la labor de realizar la música incidental, no puede haber sido más acorde al tono de esta obra; puesto que sus sinfónicas melodías logran transmitir tanto lo épico de la pasión de Robert Howard por sus ficciones, como lo sublime del amor entre éste y Novalayne, así igualmente en los momentos más desgarradores de su metraje. 

En el filme Vincent D`Onofrio se saca una foto igual a la famosa 
que hay de Robert Howard (la de la izquierda), lamentablemente como
no pude conseguirla googleando, la opongo al lado de esta otra para dejar
constancia del parecido entre el escritor y el actor.

17 comentarios:

  1. No he terminado de leer el artículo, pero romperé mi norma (aquella de no comentar hasta leer por completo) para comentarte algo antes de que se me pase: Yo vi de niño Red Sonja y me gustó mucho. Pero el mismo Arnold considera que es una de sus peores películas. En alguna parte leí que si sus hijos se portaban mal (me imagino que todo esto sería muchísimo antes de su divorcio), él los hacía subir a sus habitaciones y como castigo, les hacía ver esa película, Red Sonja. ¿Qué opinas de esto?

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    1. Ja, ja, ja, qué cómico. Me causa gracia, no obstante lo que cuentas es obviamente una exageración. No niego que como actor no es gran cosa, pero el tipo tiene carisma y sabe escoger muy buenos proyectos (Arnold, siempre tendrás un lugar en mi corazón). Por cierto, creo que la banda sonora que hizo para este filme el gran Ennio Morricone es una de las mejores que ha realizado.

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  2. Como leí por ahí sobre Howard: "El hombre sí que sabía contar una historia". Pues que el tipo escribía genial, tenía esa pasión, esa animosidad, ese mismo delirante talento que tenía Lovecraft de trasmitirte sus propias emociones. Una vez leí, no me acuerdo dónde, que Howard escribía compulsivamente porque, de noche, Conan se le aparecía con una tremenda espada amenazándolo para que terminara.
    Conocí a Conan el Bárbaro, gracias a las mismas historietas que cuenta Elwin, sólo que sólo por esta vez, compartí gusto con mi padre que también es un fanático de este personaje. Tuve muchos ejemplares, solo que desaparecieron de mis manos, nunca supe cómo. Luego aparecieron las revistas más grandes en blanco y negro que fueron igualmente una gozada. Más tarde coleccioné la breve entrega española en colores donde otra vez disfruté de las historias de Conan. Gracias a Elwin he podido mantenerme al día en Conan y, aunque hay muchas novelas excelentes escritas por otros autores, las de Howard me parecen insuperables.
    Y para terminar, de las historias de Conan en cómic, que son muchas, las más aterradoras que recuerdo es el doble encuentro que tiene contra ese otro personaje de Cómic "RUN". ¡Tremendo doble! El primero cuando Conan está joven y el segundo cuando está viejo. Y ahora que lo pienso ¿Qué tal un Conan v/s Mortis? Estigia sería el escenario ideal. Chauuuuu!!!! Espero ver pronto la peli.

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    1. ¡Qué rico que hayas leído este texto considerando que fuiste uno de los que me inspiró a escribirlo!
      Respecto a los dos crossover que mencionas, sí, los recuerdo con mucho cariño y ello gracias a ti. Ahora, bien, en realidad el personaje que mencionas se llama "Rune".
      Ya que eres tan fanático de tu Doctor Mortis...¿Por qué no escribes las historia? Seguro te saldrá genial (claro que todavía me tienes esperando la continuación de tu último relato).

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  3. Hola! Soy Elizabeth Báthory, administradora del blog "libros de agua y miel" y me ha gustado mucho tu reseña. Personalmente, no conocía esta película, ni tampoco me he leído nada de Robert E. Howard, cosa que debería, pero me ha entrado mucha curiosidad.
    Por otro lado, echando un vistazo a tu blog he decidido seguirte, aquí te dejo la dirección del mío por si quieres pasarte ;) http://librosdeaguaymiel.blogspot.com.es/
    De lo que más suelo hablar son de clásicos, novela gráfica y temas que se me vayan ocurriendo.
    Un saludo,
    E. Báthory.

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    1. Me alegra y honra sobremanera te hayas fijado en mi blog (que además escogiste un muy interesante personaje como nick). Le eché un breve vistazo a tu blog y a los otros dos, siendo que más rato le dedicaré más tiempo. También me haré seguidor tuyo y te recomendaré entre mis links. Por cierto...¿Desde qué parte del ancho mundo escribes?

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    2. Muchas gracias por tomarte tu tiempo para leer mis blogs :) Yo escribo desde el Viejo Mundo, más conccretamente desde España ¿y tu???

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    3. Yo desde el fin del mundo, en las ex colonias, Chile.

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  4. Me encanto el articulo, voy a ver la pelicula!

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  5. Se ve interesante la película en especial al personaje de Howard se ve que es una persona muy importante yo no sabia que el habia creado a Conan, yo vi solo una parte de la película en la que actuo Arnold pero la que si vi completa fue su remake la cual no es mala pero me dejo con un gusto agridulce.
    Saludos

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    1. El segundo filme que mencionas no es un remake, pues solo es una historia más basada en este personaje con tantas otras a cuestas; a mí me gustó, pero pudo ser mejor.

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  6. Robert Howard fue y será una de los grandes escritores de fantasía y de la literatura pulp. Pese a su racismo que a veces me llena, sus cuentos son una gozada, muy bien escritos y atrapantes, sean los terrores lovecraftianos, o la fantasía épica. De seguro te he mencionado que la Red Sonja de Howard está ambientada en una época totalmente distinta de la Edad Hiboria o algo similar, fueron los comics los que la situaron ahí. Yo tengo un par de libros españoles (bruguera) con las historias al más puro estilo (y portadas) pulp de este personaje, incluyendo la novela "Conan el conquistador", de Howard. Se ve interesante la película que aquí reseñas, no la conocía.
    Gracias por nombrarme en este post.

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    1. Ojalá te la pueda pasar pronto para que la veas y comentemos, que me acordé mucho de gente como tu cuando la vi (y por eso aproveché de mencionarlos en este texto); por otro lado, me encantaría saber tu opinión una vez que la veas.

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  7. Me resulta bien grato, Elwin, que comentes esta película. Su visionado me gustó mucho, en gran medida por Vincent D'Onofrio, que está magnífico como Howard. Su compañera de reparto Renée Zelwegger reconocería más tarde la importancia que trabajar con D'Onofrio tuvo para su desarrollo como actriz. Aunque toda la película -que en España se tituló "El que caminaba solo"- es excelente: la fotografía, las localizaciones, el desarrollo de la trama...

    Casualmente hace poco volvió a mi memoria a consecuencia de la lectura y reseña de una novela epistolar escrita en gallego y titulada "Querido H.P. Lovecraft", centrada en los últimos años de vida de Howard.

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    1. Qué grato que otro amante de la obra de este escritor, comparta conmigo el aprecio por tan precioso filme. Te cuento que aquí en Chile nunca se estrenó esta obra y hasta los cultores de Howard por acá llegan a desconocerla. La magia de internet me ha permitido conseguirla y disfrutarla, así como compartirla con mis amigos; del mismo modo que me dado la oportunidad de tener el gusto de poder comunicarme con gente como tú al lado del otro mundo.

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  8. Primero me costó encontrar la película, después me costó un montón para descargarla, pero al final pude verla.
    Que genial, tienes mucha razón cuando destacas la actuación de estos dos actores, es como si los papeles los hubiesen hecho para ellos.
    En general la película me ha gustado mucho, pero no se puede negar que es muy triste, se trata de una persona que evidentemente sufría de algún grado de Asperger en una época en que la gente no tenía idea que era eso. Un doloroso ejemplo de las maravillas y desastres de esta condición.

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    1. Me alegra mucho haber contribuido con este post a tu goce de "nuevas" pelis de calidad. Cada vez que la recuerdo, se me hace más entrañable. Para bajar material te recomiendo mucho Thepiratebay.org, que ahí encontré sin problemas esta cinta (incluso lo hice dos veces desde distintos archivos, ya que la primera vez que estaba en HD no le pillé los subtítulos en español).

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