En 20023 el longevo show de ciencia ficción británico Doctor Who cumplió 60 años y BBC lo celebró de manera muy especial. En primer lugar, tras la salida de Chris
Chibbnal como showrunner, luego de 4 años al mando (que, debemos
reconocerlo, nos dio grandes momentos con ello), volvieron para felicidad de
los seguidores incondicionales (fanservice puro) un trío de nombres muy
destacados: Por un lado, retomó como Doctor el mismísimo David Tennant, quien
hizo del Señor del Tiempo más popular de la llamada Época Moderna del show (el
Décimo Doctor) y junto a su companion más querida y singular, la
extrovertida Donna Noble (una verdadera mujer inolvidable, a cargo de la
solvente Catherine Tate). Por otro,
recuperó su cargo de showrunner y productor nada menos que Russel T.
Davies, a quien le debemos el retorno de este espectáculo, tras años sin
emitirse; que cabe recordar que el propio Davies fue quien abandonó el programa
por motivos personales, luego de estar a su cargo durante 5 años. Y, segundo, BBC hizo un trato nada menos que
con Disney, para distribuir mejor su producto, lo que se suponía crear todo un
nuevo universo en torno a Doctor Who y, como no, contar con mucho
más dinero para hacer espectáculos más llamativos (o sea, con los mejores
efectos especiales y contratar, supongo, artistas de renombre). Así que teniendo en cuenta todos estos
elementos mencionados, era como para esperar, y con muchas ansias, la
celebración de los sesenta años de Doctor Who… Y se me estaba
olvidando un detalle que no es menor: También regresó el compositor Murray
Gold, quien no estuvo durante toda la etapa de la Doctora y vaya que se le
echaba de menos (así que volvemos a contar con sus sinfónicas composiciones).
Justamente para conmemorar tanto tiempo en pantalla, se hicieron 3 especiales que se emitieron ese mismo año, con diferencia de meses entre sí. Ya es hora de hablarles de ellos.
Justamente para conmemorar tanto tiempo en pantalla, se hicieron 3 especiales que se emitieron ese mismo año, con diferencia de meses entre sí. Ya es hora de hablarles de ellos.
Donna se ha casado con el último novio que le conocimos (ella es blanca y él es negro) y tienen una hija... ¡Trans! (que resulta simpática y ayuda a tratar el tema de la intolerancia y de la diversidad, de una manera que sí me agradó). Sus vidas se vuelven a unir cuando un tierno extraterrestre llega a la Tierra, en calidad de perseguido y nuestros héroes intervienen para ayudarlo; y es que todo un ejército extraterrestre, de otra raza a la del fugitivo y de aspecto amenazante. Es entonces que tendremos una genial vuelta de tuerca, en el que las verdaderas identidades serán vitales para el desarrollo de esta historia, en la cual la misma condición de la hija de Donna tiene mucho que ver, claro que en un plano más simbólico.
El misterio de por qué el Décimo Cuarto Doctor es igual al Décimo, solo se revelará más adelante (respuesta que no llegó a satisfacerme por lo simplona), mientras que sí me gustó la nueva apariencia interior de la TARDIS, el cual se ve impresionante.
En Wikipedia se destacó la actuación de Tennant y de la Tate, además de los efectos especiales, pero a mí no me bastó con esto. A menos que me equivoque, acá se explica la razón de la apariencia de esta regeneración, una solución que me pareció muy poco inspirada y es que lejos tuvo mayor impacto lo que hizo el gran Stephen Moffat, cuando dio la razón para justificar la imagen "vieja" del Duodécimo Doctor.
Por otro lado, para mí lo único bueno de este especial de baja calidad viene a ser el epílogo, muy emotivo, en verdad: El Doctor se reencuentra con un querido amigo, un bello personaje al que no veíamos, tampoco, hace más de una década y que fue la última actuación del artista a cargo suyo.
Russel acá vuelve a sacar lo mejor de sí, al rescatar a un villano de la etapa clásica, al que no veíamos desde el siglo pasado, y el cual resulta maravillosamente personificado por un gran actor actual. Debido a la identidad de este sujeto superpoderoso, destaco que el showrunner haya tenido los cojones para prescindir de los enemigos típicos y archirepetidos, para mostrarnos otras posibilidades, ya sea con nuevas representantes del mal o aprovechando la rica mitología de Doctor Who que estaba sin reutilizar.
Por otro lado, como era de suponer, este último especial de los sesenta años significó la aparición del Doctor Décimo quinto y para su introducción se realizó algo inaudito hasta entonces, hecho que no les voy a contar para no quitarles la sorpresa (aunque, por mi parte, debo decirles que sí me agradó este recurso para contentar a los fanáticos). Y en cuento al epílogo, en verdad es hermoso.
Para terminar, teniendo en cuenta que se trataba del final de la celebración de un aniversario tan importante como este, me esperaba algo aún más increíble y pienso que el cierre pudo ser mejor. Mientras tanto, me queda ver las dos últimas temporadas de Doctor Who, que no volverá (hasta donde yo sé) hasta Navidad de este 2026.



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