martes, 21 de enero de 2014

La invitación a la reflexión de “After Earth” de M. Nigth Shyamalan.


    Una vez más el director norteamericano de origen indio M. Nigth Shyamalan, fue capaz de contar y mostrarnos una historia entretenida y llena de lecturas; estamos hablando de su última obra, la cual se encuentra repleta de simbolismos y mensajes que un espectador sensible puede llegar a apreciarlos por sobre la espectacularidad de lo evidente (actores famosos, efectos especiales y monstruos).  Tras su desastrosa y soporífera versión de la popular serie animada Avatar, con el nombre de El Último Maestro del Aire (porque James Cameron se había apropiado ya de los derechos del nombre en su más “reciente” película, de modo que tuvo que cambiarle el nombre por The Last Airbender), Shyamalan pudo recuperarse entregando una nueva historia de heroísmo, esta vez dentro de una trama propia del terreno de la ciencia ficción (si bien en resumidas cuentas, el guión respondía a un esquema clásico que sin vacilaciones podría tener cabida dentro de una obra de tipo más maravillosa).  El largometraje tan sólo se estrenó el año pasado y se llamó After Earth (Después de la Tierra), puesto que en pocas palabras se ambientaba en nuestro planeta, luego de un largo tiempo de ser abandonado por los seres humanos.
    La película en cuestión trata del aterrizaje forzoso al cual se han visto obligados hacer los tripulantes de una nave humana, en el planeta Tierra y al cual la humanidad hace un milenio abandonó; el motivo del autoexilio fueron los graves problemas de contaminación por lo que pasaba en esos años el ecosistema; de modo que para sobrevivir tuvieron que efectuar la diáspora.  En el exterior la raza humana se aposentó en un nuevo planeta, pero antes casi fue extinguida debido a sus enfrentamientos con alienígenas belicosos, quienes habían creado a unos monstruos con el objetivo de eliminarlos.  La aeronave iba en misión militar, pero sufrió un desperfecto y al precipitarse sólo dos salieron con vida: el oficial de más alto rango de la tripulación y su hijo adolescente, aún civil.  El hombre queda mal herido y envía a su hijo inexperto a encontrar a kilómetros de distancia, en otro fragmento del navío, un aparato que los puede hacer entrar en contacto con sus fuerzas que se encuentran en el espacio.  El chico emprende un viaje lleno de peligros insospechados, más uno seguro (puesto que transportaban a una de las criaturas que asolaron a los suyos en el pasado, la cual probablemente pudo quedar indemne al accidente).   En el tiempo en el cual la Tierra fue abandonada, la naturaleza se recuperó, pero ello significó también que sus animales cambiaron y se adaptaron, convirtiéndose muchos en bestias mortales para el hombre; a su vez el clima igualmente evolucionó, a tal punto de ser agreste para la sobrevivencia humana.
      La película contó en el protagonismo con el carismático actor afroamericano Will Smith, quien una vez más demostró su capacidad para interpretar papeles tan diversos y diferentes entre sí, quien además volvió a trabajar junto a su hijo Jaden Smith (el cual evidenció con claridad en la cinta las dotes heredadas de su padre, prometiendo obtener una carrera exitosa); este parentesco real le entrega al sentido del filme una verosimilitud mayor a la hora de tratar la relación entre padre e hijo, la cual en un principio en la película se encuentra manchada por la figura de un padre ausente y el deseo de un adolescente de honrar al padre que admira, pero a quien siente lejano.  A su vez el muchacho arrastra tras de sí la culpa por la muerte de su hermana mayor, quien falleció salvándole la vida de pequeño, al protegerlo de uno de los monstruos ya mencionados.  De este modo en la trama cumplen una vez más en el cine de Shyamalan, como bien pudo verse en su otra cinta Señales, los recuerdos: en este caso tanto para el hijo, como para el padre, van a justificar sus conductas a tal punto de explicar por qué razón son como son: así es cómo el hijo una y otra vez rememora el momento en el que su hermana murió frente a sus ojos (su gesto de amor incondicional que luego para él será un ejemplo de heroicidad), tal como para el protagonista de la ya mencionada Señales lo fue la muerte de su esposa; de este modo ambos recuerdos logran otorgarles a estos dos una razón para superar sus propios dolores.  A su vez el personaje de Will Smith también se retrae hacia su pasado, uno en el cual recuerda su vida junto a su familia, en especial junto a su hijo y del cual pese a que lo ama, se ha distanciado (flashbacks que humanizan como nunca al severo hombre).
     El padre de este filme es por partida doble una autoridad para el hijo.  Primero como su progenitor y segundo como líder y modelo indiscutido de su comunidad y en especial en el rol de jerarca máximo de sus huestes militares.  Así es como a lo largo de la cinta, el adolescente debe obedecerlo en la misión que le ha encomendado, demostrándose a si mismo que bien puede lograr su objetivo, pese a su aparente falta de experticia; a su vez debe demostrarle a su padre que es digno hijo suyo, que puede llegar a ser un hombre y puede sobrepasar sus propios miedos que en un principio de la cinta se ven como una carga que le impide realizarse como individuo.  En este sentido el tema del miedo como elemento focalizador del espíritu, tanto como para restringirlo, como para permitirle superarse a sí mismo, cobra una vez más en el cine de Shyamalan un papel determinante para mostrarnos el periplo interior hacia el crecimiento personal.  Las criaturas de origen alienígena mencionadas, son ciegas, pero huelen el miedo de sus víctimas y de ese modo pueden llegar a atacarlos; el mismo padre del niño coprotagonista fue el primer ser humano que pudo alzarse sobre su natural temor y al suprimirlo, fue capaz de enfrentar al enemigo que ahora no lo podía ver (luego enseñó a otros su técnica); luego al muchacho le tocará enfrentar su peor temor (tal cual los guerreros de tantos relatos de antaño míticos y legendarios) con lo cual por fin podrá conseguir encumbrarse por sobre sus debilidades.
     De este modo After Earth es una cinta de su director acerca de la resiliencia, o sea, la capacidad del ser humano para enfrentar las adversidades en las que se ve inmerso y salir victorioso de ello, con el correspondiente crecimiento espiritual que significa.  Por ende el viaje que debe realizar el adolescente, el cual justamente termina en la cumbre de una montaña (es decir, en lo más alto), corresponde al viaje iniciático del llamado “Héroe de las Mil Caras” de Joseph Campbell; así es como la naturaleza misma del planeta madre será quien le impondrá mil y un pruebas a este postulante a la vida adulta, hasta que hacia el final derrota al monstruo que simboliza todas las debilidades de uno mismo.
     A su vez como ya se vio en sus anteriores producciones, la figura del padre, que educa moralmente al hijo, vuelve una vez más a cobrar relevancia en la obra de Shyamalan.  En cintas como El Protegido y la misma Señales era en un padre en quien recaía en mayor medida el drama, mostrándose como un guardián de su gente; en el aterrador filme El Fin de los Tiempos (The Happening) también se ve cómo un padre cuida de su hija, pero luego este papel lo toma otra figura masculina, quien se encarga de proteger a la niña que ha quedado desvalida; la misma relación que mantiene el psicólogo de Sexto Sentido con el niño coprotagonista, posee esta significancia que convierte al adulto en un personaje que para el infante se viene a transformar en el guía masculino ante las duras pruebas del devenir.  Así es cómo en este sentido resulta preponderante el valor de la confianza entre los individuos, ya sea dentro de la ficción, como en la vida real misma.  De este modo la relación endeble que hay entre padre e hijo en Después de la Tierra es la que origina en un principio parte del conflicto, puesto que aparentemente el padre al no conocer en profundidad a su hijo, no le tiene la confianza suficiente como para sentirse a su gusto en su presencia; pero una vez que se tienen sólo el uno al otro, el hombre mayor debe depositar su fe como nunca en su descendiente, quien a su vez debe conseguir la autoconfianza suficiente que le permita superarse a si mismo.
      Pasando a otros planos dentro de la película en cuestión, cada una de las bestias de la nueva fauna terrestre que se muestran en la cinta, corresponden bien a probables evoluciones de especies que existen en la realidad (de este modo es posible identificar a los descendientes de monos, grandes felinos, sanguijuelas, ballenas u otros animales a lo largo de la cinta y todo ello de forma bastante creíble).  No obstante pese a que se nota que por parte de la producción hubo una investigación seria científica para darle forma a esta nueva ecología terrestre, mil años para que se pudiera recuperar el planeta y cambiara de esa forma su biósfera, puede resultar fantasioso; ahora bien, quizás hablar de mil años entre que la raza humana abandonó su cuna al borde del desastre ambiental y que suceda un posterior reencuentro entre humanos y la Tierra, bien podría ser en realidad un simbolismo tal como sucede con la cantidad de años en los que se ambientan muchos relatos religiosos (como los habituales 40 años o 40 días tan recurrentes en la Biblia)…Si fuese así, se entendería al estar en presencia de una obra de un autor, que pareciera profesar cierta religiosidad cristiana por como trata los temas en sus películas.
    En cuanto al diseño de los monstruos extraterrestres, estos parecen grandes arañas y a su vez recuerdan mucho a los aliens creados por Giger, para la famosa película de horror de 1979 (diseño que luego se usó para los filmes posteriores de la saga e inspiró a muchas otras criaturas espaciales del cine).  Por lo tanto, al emular este enemigo a dichos seres, se refuerza su relación con el tema del miedo, ya que a lo largo del tiempo las arañas han mantenido una posición privilegiada dentro de los animales ligados al mal y a las fobias (recordemos en la literatura a las monstruosas Ella-La-Araña de El Señor de los Anillos de Tolkien y al arácnido gigantesco en el que se transforma la entidad maligna de It de Stephen King); a su vez el mismísimo Alien es una síntesis en su composición de muchos miedos (horror al extraño, a la violación, a la sexualidad monstruosa, etc).  
    Al tratarse de un largometraje de ciencia ficción, siendo además la primera cinta de su director en abordar de forma tan directa el género (si bien su primer acercamiento fue en Señales al tratar el tema de la invasión extraterrestre y luego de forma más o menos tangencial en su filme de horror El Fin de los Tiempos), el largometraje presenta un cuidado diseño de arte en la nave, vestimentas y artefactos tecnológicos en general. Dentro de esto, llama la atención la orientación biotecnológica que se le dio a cada uno de estos elementos, siendo que anteriormente este tipo de manipulación genética usada en artefactos mecánicos, por lo general se le había mostrado como avances propios de culturas alienígenas en vez de humanas.  Así es cómo en especial la nave que transporta a los protagonistas, presenta estructuras que parecen huesos, panales, tejidos, mucosas y madera, como además se ven varios fluidos de apariencia orgánica; en cuanto al mismo hogar de los personajes se privilegia en éste el color blanco, lo que le da un aspecto casi maternal, como de huevo (es decir, lo embrionario y el vientre materno como algo completamente acogedor).  A esta ciencia y tecnología de corte ecológico (lo cual bien puede responder a una toma de conciencia de parte de la humanidad, tras haber sido responsable del antiguo declive de su planeta madre), la supera la propia ingeniería de la naturaleza, la cual es mostrada en la película en todo su esplendor; ello a través de magníficos paisajes que hacen ver al planeta ahora renacido como a un Paraíso: un Edén del cual ha sido expulsado el hombre y que por esa razón sus habitantes naturales, las bestias, cumplen la labor de protegerlo, aún cuando ello signifique la muerte de los visitantes (he aquí otro detalle que al parecer se les escapó a los guionistas, entre ellos los mismos Shyamalan y Will Smith, quien también contribuyó con sus ideas en el argumento: no se aprecian vestigios de antiguas edificaciones humanas…¿Entonces cómo es posible que hayan desaparecido en sólo mil años?).
      Aún cuando se trate de un filme que sin dudas corresponde a la ciencia ficción, debido a su particular ambientación, resulta curioso en su desarrollo la introducción de al menos dos elementos que se pueden entender como propios de lo sobrenatural y por extensión, de la idea del Providencialismo (la intervención divina en hechos concretos) que ya se vio en su cine más religioso (léase Sexto Sentido, El Protegido y en especial Señales).  Lo anterior corresponde a dos momentos en los cuales el personaje interpretado por Jaden Smith recibe ayuda externa, la cual a su vez le permite sobrevivir a situaciones de grave peligro. También uno de estos dos momentos puede ser interpretado como algo de corte onírico (el sueño como una manifestación del inconciente que nos mantiene alerta); no obstante queda a criterio de cada espectador según sus propias creencias, qué significancia darle a estos dos momentos en concreto.  En todo caso, ambas escenas resultan ser unas de las mejores logradas y emotivas de Después de la Tierra; a su vez tienen que ver con la presencia del frío, el cual bien puede representar aquí la idea de la muerte (de noche la zona en la que se encuentran los personajes alcanza temperaturas polares y toda la vida que hay en ella se repliega a sí misma para evitar su aniquilación; por ende la vida es movimiento y calor, mientras que el frío representa lo contrario). 
   Ligado a lo anterior se encuentra la presencia de una bestia que corresponde a un animal en concreto: un águila, animal simbólico gringo.  Esta criatura significativa para muchos pueblos, como el mismísimo Estados Unidos y México (de hecho se encuentra en el escudo nacional de ambos países), también se ha visto utilizado por el Imperio Romano y por el siniestro partido nazi de Hitler y sus secuaces, entre otros casos.  De este modo el animal ha estado relacionado con la figura del poder desde un punto de vista bastante patriarcal (nuevamente la imagen del padre presente en el cine de Shyamalan); no obstante en este filme el “águila” que aparece es hembra, de modo que en toda su magnificencia (de hecho en la cinta es un ave inmensa) viene a ocupar más bien el rol de la madre que cobija a sus crías aún a costa de su propia vida.
   Por último, la música a cargo del compositor habitual del director, James Newton Howard, se convierte en un apoyo sublime al drama y la acción del largometraje, siendo lejos uno de sus mejores trabajos sinfónicos.
    En suma, After Earth es un filme completo en sí mismo, valioso en forma y fondo.  Es así que tras verlo invita al espectador a la reflexión, luego de haber pasado un buen rato frente a la obra de uno de los mejores directores del presente, quien menos mal logró redimirse tras el bajón de su anterior película.


jueves, 16 de enero de 2014

Mis 10 Superhéroes Favoritos (y que deseo compartir con ustedes) 3° parte

Portada del clásico n° 1 de Hulk.
5- Hulk: 

     Uno de los tantos grandes personajes creados por Stan “El Hombre” Lee para Marvel a principios de la década de los sesenta y con los cuales revitalizó el entonces empaquetado mundo de los superhéroes gracias a sus innovadoras ideas, las cuales se salían de los convencionalismos que hasta entonces habían en este tipo de historias.  En su génesis también participó Jack “El Rey” Kirby, otro de los grandes gestores de los mitos modernos del cómic, quien participó en el dibujo, diseñando al personaje y a otros más de la saga, como también del resto del universo Marvel (entre ellos a los 4 Fantásticos).  Hulk apareció por primera vez en el número 1 de su revista, en un ya “lejano” 1962, mostrándonos a lo que en una primera instancia no era un superhéroe, si no que a un monstruo destructor más fruto de la radiación (tema que en aquella época preocupaba a la gente en general y gustaba bastante a los amantes de la ciencia ficción y el terror); no obstante luego sus acciones demostraron claramente su naturaleza benigna y en especial al llevarlo a participar junto al resto de los personajes marvelianos (por supuesto todo debido al desarrollo de sus aventuras por parte de Lee y el resto de los guionistas que luego tomaron en sus manos al “gigante esmeralda”). 
      Hulk en sí mismo responde a la idea del doble, el doppelgänger alemán, correspondiente al “lado B” de uno mismo.  Esto quiere decir que Hulk como un ser que yace escondido dentro de Bruce Banner y que surge desde la interioridad de la persona (en este caso su “huésped”), corresponde a la faceta oculta del individuo y que en la literatura clásica como resulta ser con El Dr. Jekill y Mr. Hyde de Robert Louise Stevenson, resulta ser muchas veces maligna o bien completamente distinta a uno mismo y su dimensión pública (tal cual en la novela chilena El Socio de Jenaro Prieto y el cuento William Wilson de Poe).  Es así como en Hulk vemos a una entidad que simboliza todo lo animal e instintivo que uno puede llegar a ser, o sea, puro impulso y al que lo mueven sus emociones por sobre el raciocinio (al menos todo eso en una primera lectura del personaje); es por esta razón que Hulk “despierta” cuando Bruce Banner se siente en peligro y toma el control de la situación.  Por ende, a través de Hulk Banner puede hacer todo lo que su yo civilizado no puede
Tomo compilatorio en español de una de las
mejores novelas gráficas modernas de Hulk
(bajo el respaldo de dos grandes talentos).
      En pocas palabras, la trama de Hulk en sus inicios es la siguiente: Bruce Banner es un científico de gran inteligencia, experto en la llamada radiación gamma (de color verde por cierto), quien trabaja para el ejército de USA, a cargo de un irascible e intolerante general Ross, quien viene a representar toda la mentalidad estrecha que puede haber en ciertos sectores militares (y a los cuales en sus cómics de Hulk y Iron Man Stan Lee denuncia a través de su discurso antimilitarista); irónicamente el científico mantiene una relación amorosa con la única hija del general.  Un día mientras se iba a detonar un artefacto que usaba radiación gamma, un adolescente irrumpió en el lugar y entonces Banner en un acto de heroísmo para salvarle la vida al irresponsable civil, puesto que además lideraba el experimento, salió del refugio que lo protegía de los rayos letales; fue así que consiguió su objetivo, pero contra su voluntad su cuerpo fue bombardeado por lo rayos gamma.  El muchacho al que protegió se llamaba Rick Jones y al poco tiempo se transformó en uno de sus mejores amigos, teniendo además gran participación dentro del universo Marvel junto a otros de sus superhéroes.  No obstante la energía a la que estuvo expuesto Banner, alteró su genética a tal punto, que cuando el científico se encuentra frente a situaciones de estrés, por lo general motivadas por el miedo o la ira, se transforma en una criatura humanoide de más de dos metros de altura (la que puede variar en todo caso por sobre estas dimensiones) y de una inmensa masa muscular, la cual resultó ser el mortal más poderoso del planeta (y más adelante se sabría que de otros también).  Cuando Bruce Banner cambia, su personalidad queda relegada en el inconsciente de Hulk, quien toma en esos momentos el control de la situación, si bien durante una buena parte de sus aventuras el “monstruo” es puro instinto e ira, por lo cual otros suponen que carece de conciencia; no obstante esto no es así, ya que dentro de su aparente bestialidad, Hulk posee su propia inteligencia y criterio que lo otorgan un código moral heredado de Banner (de este modo Hulk nunca hiere a la gente inocente e indefensa, a quienes protege por sobre todo y es capaz de sentir compasión, alegría, pena, amor y todo tipo de emociones, ya que es alguien complejo como el resto de los seres humanos).  Por otro lado, mantiene el don de la palabra y es capaz de dialogar sin problemas.  Debido a su gran poder destructivo, a su imagen casi pesadillesca y apariencia cavernícola, como también por el potencial ilimitado de todo su poder, Bruce Banner fue desde un principio, tras sufrir su incidente, perseguido por el general Ross y sus hombres; a su vez numerosos superhéroes lo vieron como una amenaza, hasta que se supo de la naturaleza benigna de Hulk, quien luego formó parte de la primera alineación de los Vengadores, el importante grupo de superhéroes de Marvel.  Sin embargo varios malentendidos y una serie de manipulaciones por parte de intereses creados y mentes criminales, han llevado igual a Bruce Banner a ser en más de una ocasión un forajido de la ley, teniendo que vagar de un lugar a otro y usando alias, para evitar que lo capturasen y además poder controlar la fuerza de la naturaleza que es Hulk; de este modo gran parte de su vida ha sido un constante deambular, sin tener un lugar al que llamar hogar, puesto que además quienes antiguamente fueron sus aliados, lo han vuelto a perseguir y enfrentar, además de otros individuos de preocupaciones más egoístas. 
Afiche de la segunda película para el cine
de Hulk, la cual emula una clásica portada
del cómic.
     En un momento del cómic, durante la década de los noventa, Bruce Banner logró poder transformarse en Hulk sin perder su identidad, de modo que una vez aparecido el monstruo, éste correspondía más bien a una fusión de ambas personalidades; esta etapa se dio durante la década de los noventa.  Por cierto, cabe saber que Hulk desprecia a Banner, por considerarlo un cobarde y un débil, de modo que aquí se observa un interesante ribete psicológico: el conflicto entre el Yo, el Superyo y el Ello freudianos, traducidos en forma más simples, entre la conciencia moral, la personalidad pública y los impulsos del ser humano.  Respecto a la personalidad de Hulk, es habitual en él ponerle sobrenombres a sus contrincantes como “Hombrecito” (a Wolverine por su baja estatura), “Chica Fea” y muchos más, lo que denota en parte su mentalidad hasta cierto punto infantil durante las primeras décadas de su existencia en el mundo de los cómics.
      La trama central de Hulk, como un ser notable que es incomprendido por gran parte de la gente, además de temido y obligado a vivir en soledad, recuerda mucho a la Criatura de Frankenstein, del clásico literario de Mary Shelley; esto, también porque tal como su antecedente narrativo, Hulk despierta en el lector compasión, ya que uno sabe que en realidad es un ser sensible, que desea en el fondo ser amado.  Además ambos son frutos de la ciencia, una doctrina motivada por el impulso humano de conseguir el control sobre la naturaleza y que luego no puede controlar, yéndose en su contra hasta cierto punto (en plan de soberbia, tal como en los textos más antiguos propios de la mitología, como Ícaro y Dédalo de los griegos y el deseo de Adán y Eva de ser como dioses al comer del fruto del Árbol del Bien y del Mal o la Torre de Babel de los relatos bíblicos del Antiguo Testamento).  Por otro lado, teniendo en cuenta el aspecto del Hulk de su primera época, con su cabeza cuadrada y en especial por su hablar lento, como por su personalidad aparentemente estúpida, queda clara la inspiración en su diseño, en la añeja versión de la Criatura de Frankenstein de las películas de la Universal de los treinta, con un joven Boris Karloff interpretando a la creación del doctor (bastante alejada en todo caso del personaje original literario, quien para nada es monstruo limítrofe cinematográfico con el que en un principio se comparó al gigante esmeralda).  
      En su primera aventura, la correspondiente a su génesis, Hulk era de color gris, pero al siguiente número tomó su pigmentación definitiva verde.  Este cambio se debió a dos razones: primero que en esa época era complicado para las posibilidades y costes técnicos de la editorial usar dicho color; segundo, no se le quería otorgar un semblante “étnico” que pudiese despertar críticas por parte de grupos ultrasensibles.  Sin embargo, mientras las historietas de Hulk estuvieron a cargo del talentoso guionista y escritor Peter David, se rescató la idea del Hulk Gris, quien fue llamado Mr. Fixit (Señor Arreglatodo), quien era mucho más pequeño y menos poderoso, pero más astuto que Hulk Verde.  Luego también existiría un Hulk Rojo con su propia variante de personalidad y un origen que para nada tiene que ver directamente con Bruce Banner.
Portada de otro cómic clásico de Hulk:
esta vez peleando contra La Abominación.
    Las habilidades de Hulk corresponden además de la fuerza titánica que posee, a la invulnerabilidad (algo que lo pone al nivel de Superman por ambas características) y en el difícil caso de ser herido, a la capacidad de regenerarse en sólo segundos, de forma mucho más rápida que el mismo Wolverine.  Por cierto, mientras más enojado está y la batalla es más cruenta, Hulk se vuelve más poderoso.  Si bien no puede volar, es capaz de dar saltos gigantescos, como los que daba el Superman de sus primeras historietas.  Es inmune a toda enfermedad e infección y además su longevidad, que le implica apenas envejecer, puede otorgarle una vida sobre los mil o incluso millones de años, según se ha sugerido en sus cómics.  Por igual resiste el control mental y ataques similares.  Interesante puede resultar saber que uno de sus ataques más espectaculares, son sus aplausos capaces de generar una onda expansiva de proporciones bíblicas.
    La galería de villanos de Hulk ha llegado a ser bastante notoria desde su primer número, con figuras como el Líder, la Abominación, el Hombre Absorbente, La Bibestia, Gárgola y el Conformador de Mundos, todos ellos seres grotescos, salvo el Líder hasta cierto punto (quien es un científico que también fue irradiado por los rayos gamma, lo que le provocó aparte de la pigmentación verde, el aumento de su masa cerebral a tal punto de deformarle la cabeza).  Además de sus enemigos, en las páginas de sus revistas, Hulk ha conseguido dos grandes aliados, los que luego debido a su simpatía consiguieron sus propias revistas: Doc Sansón y She-Hulk; el primero corresponde a un psiquiatra y la segunda a una prima de Bruce Banner; fue así que ambos pasaron por su propia mutación debido a la exposición a la energía gamma, pero que en sus casos no los convirtió en monstruos, aunque sí les otorgó superfuerza e invulnerabilidad, además del típico color verde (a Sansón en el cabello y a She-Hulk en su piel cuando se transforma a voluntad).
    En 1981 apareció una novela gráfica de antología de Batman versus Hulk, siendo uno de los primeros crossover entre DC y Marvel; en ella se contó una historia magnífica, que sería considerada como un punto de referente para el resto de las historietas que cruzaran personajes de distintas editoriales y que incluso superó artísticamente al primer encuentro entre Superman y Spiderman en 1976.  La historia escrita por el legendario Len Wein (el mismo creador de Wolverine) y el preciosista dibujante español José Luis García López, trata acerca de la batalla de los dos superhéroes entre sí y luego en conjunto contra la amenaza del Joker, quien ha adquirido poderes para transformar la realidad a su antojo, gracias a la intervención del Conformador de Mundos (la idea luego fue retomada la década pasada dentro de la continuidad de DC en aquel entonces, en Emperador Joker, al ser en esta ocasión Mr. Mxyzptlk, el “duende” de la Quinta Dimensión, quien le otorgó dichos poderes).  En cuanto a sus enfrentamientos con Superman, quien se supone que sería su único rival digno o par en DC, se les ha visto luchando tres veces al menos: primero en una breve historia de 1976, el mismo año del crossover entre el “Azuloso” y el “Arácnido”; luego en 1996 durante los hoy recordados épicos enfrentamientos de Marvel v/s DC y donde Superman le ganó a Hulk; por último, existe una novela gráfica de 1999 y donde se optó por usar versiones “clásicas” de ambos personajes (o sea, el Superman y el Hulk de sus primeras revistas respectivamente, atendiendo a sus diseños de aquel entonces).
Una obra maestra de los crossovers.
    En el terreno audiovisual Hulk ha tenido bastante buena suerte, la verdad.  Primero por ser uno de los cómics animados de principios de los sesenta por Marvel, en donde en la práctica usaron las viñetas originales de Jack Kirby para darle un rústico movimiento (lo que hoy se llama “Animated Motion Comic”, si bien en la actualidad la técnica se ha sofisticado); el programa tuvo 13 episodios y poseía gran dramatismo, a tal punto que en un capítulo se vio morir a un personaje.  En 1982 tuvo otra serie animada de 13 episodios, pero fue recién entre 1996 y 1997 que tuvo su mejor programa animado para la televisión, en una serie de 21 episodios (divididos en 2 temporadas) y lleno de team-ups (apariciones de otros personajes famosos) como la Mole, el Motorista Fantasma y She-Hulk, quien luego en la segunda temporada compartiría protagonismo con Hulk.
    A su vez Hulk ha aparecido como invitado en las series animadas de los 4 Fantásticos de 1995 y de 2006 respectivamente, donde siempre se detuvo la trama del episodio en la famosa contienda entre los dos grandes colosos que son Hulk y la Mole.
   Hoy en día se puede ver a Hulk en la serie animada Avengers Assemble como a uno de sus protagonistas, mientras que antes estuvo presente en el anterior programa, The Avengers the Earth's Mightiest Heroes (en Latinoamérica: Los Vengadores los Héroes más Poderosos del Planeta), sobre este grupo de superhéroes en las dos temporadas que duró.
    Para DVD y blu-ray han salido dos cortometrajes con Hulk, uno donde pelea contra Wolverine y otro contra Thor, ambos de 2009 y de gran calidad técnica, como argumental (y además con una banda sonora preciosa a cargo de Guy Michelmore, quien luego participaría en la banda sonora de otras cintas animadas con Hulk como protagonista).  También formó parte de los Ultimate Avengers, en sus dos filmes salidos en el mismo formato de los cortometrajes mencionados, lo mismo que en Next Avengers (estos tres filmes de igual gran calidad como Hulk v/s Thor y Hulk v/s Wolverine). A su vez los mismos productores adaptaron la célebre novela gráfica Planeta Hulk en 2010 con iguales niveles de éxito. Por último, tan solo el año pasado se hizo una nueva película para la venta directa, esta se llama Héroes Unidos y en ella se aprovecharon de la buena relación que se mostró entre ambos personajes en la exitosa película de imagen real de Los Vengadores, siendo hecha además completamente con animación digital.
     En el cine la primera película de Hulk que se hizo estuvo dirigida por el artesano Ang Lee, artista coreano que ha demostrado ser capaz de trabajar de forma soberbia en varios géneros, pero la cual lamentablemente al darle un cariz mucho más profundo a la historia (de corte psicologista, como cuando Peter David tomó al gigante esmeralda en 1987 en sus cómics), no fue del gusto de las grandes masas (pero sí de los fieles seguidores del personaje).  En esta primera cinta que  data de 2003, el australiano Eric Bana se hizo famoso por su encarnación de Bruce Banner, trabajando además junto a un gran reparto.  En el año 2008 se hizo otro filme, dirigido esta vez por el francés Louis Leterrier, quien tuvo que contar desde cero otra vez el origen de Hulk, siendo en esta ocasión más parecido (y en tono de homenaje) a la clásica serie de imagen real televisiva que se hizo entre 1978 y 1982 (mientras que en la anterior cinta, destacaba entre otras cosas su formato que simulaba un cómic, introduciendo recuadros dentro de la pantalla principal y usando otros efectos propios de la historieta); en esta ocasión, fue el ya consagrado Edward Norton quien personificó a Banner; la película además se hizo con la intención de convertirla en la catapulta para agregar a Hulk en el largometraje que se estaba gestando por aquel entonces sobre Los Vengadores (de hecho en el filme hace una breve aparición Robert Downey Jr., el Tony Stark/Iron Man de la seguidilla de obras fílmicas de esta saga cinematográfica).  Otro detalle significativo de este segundo filme, fue que se primó en el guión la utilización de enemigos emblemáticos de Hulk, lo que no sucedió en la cinta de Lee.  No obstante en la mismísima película Los Vengadores de 2012, fue otro actor quien hizo de Bruce Banner, en esta ocasión Mark Ruffalo, quien a su vez hizo su propio cameo para Iron Man 3 e interpretará otra vez al doctor en la secuela que se viene de Los Vengadores (y que ojalá tenga su propia película).
     Por último, cabe recordar la popular serie de imagen real a la que ya se hizo mención en este artículo, protagonizada por Bill Bixby como David Banner (entre otras cosas, le cambiaron el nombre) y Lou Ferrigno como Hulk y de la cual se hicieron 87 episodios.  El grave problema de este popular programa, era que se alejaba de la espectacularidad del cómic, puesto que sus capítulos se encontraban más orientados hacia el drama que la acción y ni siquiera salían el resto de los personajes de Marvel (entre héroes y villanos).  A su vez en esta versión libre del cómic, Hulk no hablaba y mucho menos se mostraba como un ser pensante y/o inteligente (lo que lo acercaba más aún a la imagen de la Criatura del Frankenstein de los filmes de Karloff: un ser monstruoso humanoide y poderoso, bondadoso hasta cierto punto, pero estúpido). No obstante mucha gente lo rememora con cariño (no así quien aquí escribe y la encontraba derechamente pobre y fome, si bien recuerdo que a mi difunto padre le gustaba mucho la serie).  La serie se llamaba The Incredible Hulk, pero en Latinoamérica se le tituló como El Hombre Increíble.  Tuvo a su vez tres largometrajes para la televisión, en 1988, 1989 y 1990 consecutivamente y en tales obras por fin se dignaron a incorporar a otros personajes del universo Marvel, como los mismísimos Thor, Daredevil y el criminal Kingpin.

Hulk en sus cuatros encarnaciones a la fecha en imagen real:
1-El de Mark Ruffalo, 2- El de Edward Norton, 3- El de Eric Bana
y 4- El de Lou Ferrigno (y el único de carne y hueso en todo caso).

6- Spawn:

Portada del primer número de Spawn.

El "Papi" de Spawn.
     En 1992 un grupo de artistas del llamado “noveno arte”, aburridos de la poca libertad que las empresas editoriales de cómics les otorgaban en su trabajo y creaciones propias (léase mayoritariamente DC y Marvel), decidió aventurarse a formar su propia empresa dedicada al rubro.  De este modo nació Image, hoy en día una de las compañías de historietas más importantes de USA.  Uno de los artífices de esta aventura que ha llegado a cosechar grandes éxitos, entre ellos el mismo Spawn, es el dibujante y guionista norteamericano Todd McFarlane, quien venía de una celebrada etapa a cargo de las aventuras de Spiderman, llegando a otorgarle a sus aventuras un tono  mucho más oscuro que lo visto hasta antes de su paso por sus viñetas; este gusto por lo macabro y el elemento gore, luego se vería plasmado en toda su expresión en los números de su personaje más popular, puesto que además la idea a la hora de crear su propia firma, era escapar a la autocensura que aún en esos tiempos corrían en varias de las editoriales del género (se debe tener en cuenta que mientras McFarlane tuvo a su cargo la revista del “trepamuros”, creó a uno de sus más populares enemigos, Venom, quien luego tendría sus propias miniseries, especiales y otros, desarrollando para ello gran parte de la línea argumental del traje negro alienígena simbiótico malvado, que luego daría paso al origen del mismísimo Venom).  Para terminar respecto al impacto que llegó a tener Image dentro del mercado de los cómics, aparte de su propuesta de revistas más orientadas a un público adulto y en la cual los autores de los personajes tuviesen pleno poder sobre las marcas registradas de estos, otro artista de renombre que en un principio formó Image, fue Jim Lee, cuya popular serie de Wild Cats por años fue una de las mejores fuentes de ingreso de la editorial (luego Jim Lee haría contrato con DC, manteniendo siempre los derechos de sus creaciones, las que luego eran publicadas por DC, pero bajo su propio sello Wildstorm, hasta que en los llamados Nuevos 52 se les hizo parte del reinicio del universo DC). 
Una de las tantas portadas
del n° 200.
     La génesis de Spawn, conocido en español también como El Engendro (si bien en jerga estadounidense su nombre significa algo así como Semen, según algunos afirman), radica en la clásica figura del personaje literario conocido como Fausto.  Aparecido por primera vez en la obra de teatro de 1604 Doctor Fausto de Christopher Marlowe, fue popularizado dos siglos después por el autor preromántico alemán Wolfgang Goethe en su libro Fausto y luego retomado por otros artistas tales como el también gérmánico y además Premio Nobel Thomas Mann, a principios del siglo XX, aparte de las innumerables versiones para la ópera sobre éste.  Fausto es la historia de un hombre anciano, rico y erudito en diversas disciplinas, quien hace un pacto satánico con el demonio Mefistófeles por su alma, a cambio de que le devuelvan la juventud y pueda estar con la bella mujer a quien ama, mucho menor que él antes de que hiciese el trato.  Pues bien, en Spawn McFarlane nos cuenta de otro pacto de este tipo, pero en este caso no sólo motivado por el amor, si no que también por el viejo tema de la venganza.  Su protagonista es el ex soldado de elite Al Simmons, un guapo y glamoroso hombre afromaericano, casado con una igualmente bella mujer de raza negra.  Los suyos ignoran que la persona flamante que demuestra ser se ha hecho cargo sin vacilaciones de numerosos trabajos secretos para el gobierno (puesto que ante todo es un patriota) y en los cuales ha llegado a matar a numerosos supuestos enemigos de la nación.  Es así cómo su talento natural para la violencia y la matanza, han hecho que el Infierno ponga sus ojos en él.  Un día su jefe de la CIA lo traiciona, mandando a su psicótico compañero de misiones a matarlo; es entonces que tras morir Al, en el intertanto se le aparece el demonio Malebolgia (nótese la relación entre los nombres del clásico “Mefistofeles” y “Malebolgia”, ambos con M inicial) y le ofrece regresarlo a la vida para recuperar lo que perdió.  No obstante como demonio que es, Malebolgia lo engaña y lo devuelve desfigurado y más encima 5 años después de su fallecimiento.  La idea de Malebolgia es que Al oprimido por sus deseos más negativos consuma rápidamente su periodo de regreso a la Tierra y pierda por completo su alma para transformarse en un general de las huestes infernales para ir en contra del Cielo.
     
Violator en su forma "semihumana": el grotesco Payaso.
No obstante los planes de Malebolgia (quien para nada es encantador como el Mefistófeles literario), se van desde el principio al traste, puesto que su nuevo “Hell Spawn” (como le llaman por completo a sus oficiales demoniacos) se revela y se niega a servirle, ateniendo éste último a sus propios intereses.  Es así como a lo largo de sus actualmente más de 200 números (sin contar especiales), Al lleva una lucha interna contra sus impulsos negativos, guerra espiritual en la cual se encuentra en disputa su propia alma y la que lo puede llevar a la propia condenación o salvación.  De este modo en toda la serie cobra un importantísimo papel el tema de la redención, muy de la mano con los conceptos cristianos del libre albedrío y las consecuencias de nuestras decisiones.  Por lo tanto acá el protagonista, quien para nada es un superhéroe en el sentido más puro de la palabra, es un ser atormentado por su propia naturaleza, quien debe lidiar contra sus propios demonios internos y los reales, algunos humanos como el mismo lo fue, pero con una clara inclinación hacia el mal (en muchas ocasiones también le toca luchar contra las fuerzas celestiales, las que lo ven sin vacilaciones como a una personificación infernal a la que hay que destruir).  En el intertanto varios personajes irán desfilando a través de los cómics, destacando entre ellos dos: por el lado de los villanos, se encuentra quien bien podría ser algo así como la némesis de Spawn, Violator, un horrendo demonio, quien puede transformarse en un ser más o menos humano, el Payaso y quien tiene a su cargo tentar al Hell Spawn para que de una vez por todas se entregue al destino que Malebolgia le tiene preparado; por otro lado, se encuentra Cagliostro, un supuesto anciano mendigo, quien hace de conciencia de Al y el cual guarda grandes secretos, siendo que además vela por ayudarlo a recuperar su humanidad.  Otros personajes de gran carisma, que luego obtuvieron su propia revista, son los agentes de policía Sam y Twich, luego detectives privados, quienes comienzan a investigar los sucesos en los que se ve involucrado Spawn, hasta que se enteran de que éste en realidad no es malvado en el sentido “criminal” de la palabra; ambos corresponden a un obeso comedor de rosquillas (atendiendo con claridad en una primera instancia al típico convencionalismo yanqui para los policías) y a un flacuchento sujeto con aspecto enfermizo, pero que en realidad resulta ser un excelente pistolero, además de un individuo de una inteligencia prodigiosa (agregado a ello con su enlace con una mujer despampanante, quien le adora y le ha dado encantadores hijos).
Nótese el detalle de una de las tantas figuras de
              acción de McFarlane´s Toys. 
     Cuando Todd Mcfarlene creó su famosa fantasía oscura, tuvo desde el inicio la idea de mostrar que existen matices entre el bien y el mal, de modo que en su cómic a través de la figura de Al se viera cómo el ser humano se encuentra en una permanente encrucijada entre obedecer a sus instintos más básicos y debilidades, a la par que sale a flote su dimensión más benigna; de este modo es que en ocasiones los agentes del Cielo en las historietas se muestran como seres igualmente imperfectos y con debilidades, a veces cegados por sus propios egos al sentirse superiores a los demás y creyentes de ser poseedores de la verdad absoluta (destaca acá el primer encuentro entre Spawn con Dios, bajo la figura de una adorable anciana, quien es el único en el lugar, un edificio perteneciente a la gente del Cielo, en darse cuenta de las potencialidades para el bien del Hell Spawn).  Por lo tanto, Al Simmons es algo así como un ángel caído o, visto desde otro punto de vista, un paria para ambos frentes en pugna, quien debe hacerse valer por sí mismo en su búsqueda de la paz interior.  De este modo el cómic en sí se encuentra lleno de referencias religiosas, poseyendo por lo tanto un fuerte sentido metafísico, en el cual la fe y la existencia de las fuerzas espirituales se encuentran siempre presentes.  Para acentuar esta pugna constante del alma humana, en muchas ocasiones cuando Spwan trata de hacer el bien, en vez de conseguirlo, hace las cosas de forma equivocada, no propia de un paladín de la justicia más puro como otros y termina complicando las cosas; por ende, en sus aventuras se verá además el tópico del crecimiento personal por parte de un personaje, quien pese a su imperfección posee la capacidad para alcanzar la verdadera gloria personal.
     Por cierto, desde el comienzo de los tiempos, otros seres humanos caídos en desgracia debido a su naturaleza violenta, al morir han sido llamados a transformarse en Hell Spawn, habiendo algunos que como Al, se han negado a servir a Malebolgia.  De este modo en algunos números de la colección regular y spin-offs de la serie original, se han narrado estos casos de forma bastante dramática.
     Dentro de los poderes de todo Spawn, se encuentra además de la típica super fuerza, la capacidad de regeneración (puesto que no son invulnerables), la teletransportación, la habilidad de cambiar su apariencia y de modificar la de otros individuos de forma permanente (por lo general como castigo); también puede controlar a las bestias “inferiores” como insectos, ratas u otras criaturas por lo general ligadas al mal.  Asimismo su propio traje (que incluye unas largas cadenas), que aparte lleva una capa más que impresionante, es un ser vivo pensante en sí, el cual se encuentra ligado a él y al cual puede usar tanto como arma ofensiva, como defensiva (la capa y las cadenas se mueven a voluntad tanto de Al, como del mismo simbionte, ya que forman parte de sus propios órganos).
     El éxito de Spawn y de Image en general, le permitió a McFarlane crear además su propia empresa de figuritas de acción, ya que también éste no se encontraba a gusto con la calidad de los juguetes que otras empresas le ofrecían para sacar merchandising de su universo.  Es así como hoy en día las colecciones de McFarlane´s Toys se encuentran entre las más cotizadas del mercado, habiéndose extendido no sólo a los personajes de Spawn y otros de los comics Image, si no que poseen en su catálogo realistas y bellas figuras de varios clásicos del terror gore cinematográfico, entre otras series y personajes.
Otro crossover de antología.
     Gran parte de los números de Spawn  han estado a cargo tanto en el dibujo, como en el guión en las manos de su creador Todd McFarlane; no obstante éste ha compartido su creación con gente tal como Neil Gaiman, Frank Miller, Alan Moore y Grant Morrison en los guiones (todos unos veteranos ya de prestigio) y en el dibujo con Greg Capullo y Toni S. Daniel, quienes también han colaborado en los guiones.   Cada capítulo se encuentra dedicado a una persona, algunas veces artistas, otras personas íntimas de Todd.   Por otro lado, se han hecho dos famosos croosover de Spawn con Batman, uno con guión de Frank Miller y dibujo de Todd McFarlane, siendo el primero de ellos y el otro cómic estuvo a cargo de Alan Grant, Doug Moench y Chuck Dixon en el guión, más Klaus Janson en el dibujo.
     En el terreno audiovisual, Spawn ha conocido un filme para el cine de imagen regular, bastante malo por cierto, pese a contar con actores en los secundarios, de la talla de Martin Sheen y John Leguizamo, el cual data de 1997.  Un gran defecto en su producción, fueron los malos efectos especiales digitales que en dicha época se usaban sin disimulo y que en varios momentos de la cinta hacen parecer estar frente a un videojuego con malas gráficas.  No obstante entre 1997 y 1999 se exhibió una serie animada de HBO, que en 18 capítulos de media hora y 3 temporadas contó con dignidad la historia de Spawn, siendo además un programa precursor a la hora de llevar al formato animado televisivo historias para adultos, de gran dramatismo y violencia; cada temporada poseía su propia línea argumental, si bien estaban unidas entre si.  En la serie fue posible notar la influencia del animé en sus diseños bastante estilizados.  En la versión original gringa, la voz de Spawn corrió a cargo del gran actor afroamericano Keith David, quien ya había cosechado éxito por su trabajo al ponerle la voz a Goliath en la serie animada Gargoyles (Héroes Góticos en Latinoamérica).  El programa cosechó dos Emmys en años consecutivos, además de otros importantes galardones.

Una de las tantas ediciones en DVD y blu-ray de la serie de Spawn.

miércoles, 1 de enero de 2014

Un recorrido a través de la obra de Pedro Lemebel.

    
     A finales del año pasado, Ediciones UDP (de la Universidad Diego Portales de Chile) en su colección Huellas, publicó un más que interesante libro titulado Poco Hombre; éste a su vez corresponde a una recopilación de algunas de las mejores crónicas del autor nacional Pedro Lemebel.  El responsable de tamaña hazaña fue el estudioso de la literatura español Ignacio Echevarría, quien se tomó la molestia de revisar los hasta el momento 7 tomos de crónicas[1] urbanas del autor de Tengo Miedo Torero, organizando su selección de forma temática y abarcando en general más de 20 años de labor creativa del escritor en cuestión.
     Echevarría a su vez se permitió realizar una introducción en la cual analizó la trayectoria de este autor, contándonos datos sabrosos acerca de su periplo a través de la historia nacional, tanto como individuo, como artista (lo que en este último caso, deja de manifiesto su particularidad frente al resto de sus colegas nacionales, ya sea tanto por su postura política, como por su opción sexual, la cual en este último caso implica travestismo); por otro lado, no podía faltar el estudio de rigor de los aspectos más literarios de la obra de este escritor.
    Cabe considerar que este libro en todo caso no posee textos inéditos, que bien podrían enriquecer el volumen; no obstante para un lector que nunca antes haya leído a Lemebel o que sólo había disfrutado de unos cuantos de sus escritos, este tomo antológico le permite hacerse una idea cabal de la labor como cronista de Lemebel.
    Lo que hizo el recopilador en su trabajo, fue organizar la materia prima que tuvo entre sus manos para otorgarle cierta configuración, agrupando diversas crónicas de Pedro Lemebel según su temática; de este modo Echeverría distribuyó los textos seleccionados de tal manera, que progresivamente fuesen retratando la idiosincrasia chilena, a partir de los años de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende, pasando luego por los primeros tiempos del Golpe Militar, para después llegar a plena dictadura de Pinochet, hasta el regreso a la democracia en los noventa y en terminar en los primeros años del actual siglo.  Ahora bien, cuando el autor de las crónicas escribió y publicó dichos trabajos, lo hizo de forma “desordenada” a lo largo de su carrera; no obstante gracias a la labor hecha por Echeverría, es posible hacerse una imagen distinta, como también documental de más de cuarenta años del acontecer nacional de forma cronológica, ya sea a través de su historia más pública, como también de aquella privada, secreta y marginal que sólo alguien como Pedro Lemebel se atreve a abordar (sin pelos en la lengua, por cierto).  Por otro lado, el recopilador de esta colección igualmente dedicó un capítulo dentro del libro para los textos de Lemebel, que fuesen por completo de temática homosexual, a manera de ser representativos del pensamiento ideológico de su autor al respecto.  Es entonces que en el libro en cuestión, es posible para el lector reconocer el testimonio crítico que hace un chileno desde su singular posición “triplemente marginal” (como pobre, como comunista y como homosexual travesti, en cada una de las etapas históricas que le ha tocado vivir, llegando incluso en la actualidad a sentirse fuera del status quo imperante a su desilusión con la política de hoy en día), al desnudar cada una de características del chileno medio según le interese comentar y/o denunciar.  A su vez en el penúltimo apartado de esta antología, se revela para el lector ajeno al mundo en el que vive Lemebel: toda una mixtura de gente y costumbres que están a un paso de uno, pero que por una u otra razón el receptor apenas ha sabido de su existencia o la ha ignorado hasta el momento.
    Los nombres de cada capítulo están recogidos del título de una crónica emblemática para cada uno de ellos y representativa por esta razón de la temática correspondiente a cada capítulo; estos a su vez responden al lenguaje poético muchas veces florido que tiende a usar en ocasiones Lemebel (el cual a su vez se encuentra lleno de intertextualidades, varias de ellas tan caras a las comunidad homosexual de la que se siente parte el escritor).[2]
    Tal como se ha expuesto arriba, en sus escritos Pedro Lemebel se encarga de revelar a los ojos muchas veces enceguecidos por la ignorancia, otras veces por los intereses de la política y economía imperante y en otras por el discurso moral prejuicioso, unos cuantos defectos y/o pecadillos de la comunidad chilena actual: partiendo por impactar al público con recuerdos de sus infancia en la miseria del Sanjón de la Aguada (en textos que pese a todo, exponen una nostalgia y una ternura por ese mundo que ya fue), hasta dejar plasmados en la frágil memoria chilena las atrocidades de la dictadura pinochetista.  Es cuando desfilan en estas páginas personajes públicos y anónimos, cada uno un personaje distintivo de esos años complicados.  De este modo para un país que se jacta de estar en vías de desarrollo, el ojo y la pluma de Lemebel se transforman en un recordatorio de que Chile posee su propio lado B, que no puede deja de ser desatendido.  Es cuando Lemebel se pone más ácido que nunca y no ceja en darle contra el arribismo y el cinismo que nunca han dejado de formar parte de la mentalidad nacional.  Por ende, uno aprende leyendo a Pedro, puesto que éste se constituye en el cronista (en el sentido más historicista de la palabra) encargado de descubrirnos nuestro pasado más inmediato, para llevarnos a la reflexión acerca de quiénes somos como pueblo y luego por decisión propia, no caer en las mismas sandeces que el artista con tanto repudio critica.
    En cuanto al Lemebel que habla de sí mismo y de los suyos, de esos personajes travestidos por quienes siente hermandad, en este último caso lo que hace el autor es constituirse en la voz de una “tribu urbana”, que por años no había contado con alguien que los representara literariamente; de este modo a través de dicha labor, Lemebel los saca de su particular gueto y los convierte en una parte más de la sociedad chilena (por muy “marginales” que parezcan).  Les pone un rostro, les da nombres o apodos (cariñosos en todo caso, salvo con uno en particular) y los convierte en seres que de ahora en adelante formarán parte de la cultura literaria criolla.
    A lo largo de estas crónicas escogidas, puede ser que el lector en más de una ocasión sienta sobre su costado la incisiva mordida del escritor, puesto que éste no vacila en destilar el icor de su malestar o en general sus ideas que bien puede disgustar a más de uno.  Pero no es necesario estar de acuerdo siempre con Pedro Lemebel, en cuanto a materia de visiones personales se refiere; pues bien es cierto que éste en más de un momento refriega sobre la cara del lector su posición a veces tan extremista…En fin, queda a cada quien separar las concepciones propias del autor que vayan en detrimento de las de uno, para de este modo poder llegar a apreciar lo que es objetivamente valioso de su arte: la mezcla que hace de lo vivencial público e individual,  con lo visceral y lo poético.  Por ejemplo, cuando Lemebel se pone a escribir una semblanza de la popular fanatizada del equipo de fútbol nacional del Colo-Colo, llamada Garra Blanca, pareciera estar haciendo un verdadero panegírico de estos, pese a que en varios instantes del texto dejara claro sus actitudes violentas…Entonces es el lector quien debe sacar una conclusión acerca de lo leído.  Es así que un adulto maduro y responsable, al tomar un libro como este entre sus manos, debe tener claro que cuando se trata de artistas como Lemebel, hay que tener amplitud de criterio y tolerancia.  No obstante, a lo largo de las poco más de 200 páginas que comprenden este libro, gracias al compilador, iremos alternando entre texto y texto, unas veces algunos de ellos llenos de franca poesía en prosa, y en otras de verdaderas bombas escritas con la intención de despertar al pueblo sordo que somos los chilenos (o que tal como la avestruz, tendemos a esconder la cabeza en la tierra para evadir aquellos que nos asusta…, que complica, o que bien no asumimos como tal).
     Por último, el interesante nombre de esta recopilación, atiende sin confusiones a la personalidad (genio y figura) del escritor al que Ignacio Echeverría le ha dedicado su tiempo.  A su vez la elección hecha por el compilador para titular el tomo, representa en pocas palabras el baluarte que ha tomado alguien como Lemebel, de lo que en ocasiones ha sido para él (y los suyos) una burla u ofensa por parte de ciertos sectores homofóbicos; es entonces que el escritor se apropia de estas palabras y se las devuelve travestidas a quienes corresponda, para imponerse como alguien con el mismo derecho de ser quien desea ser.

Con Pedro Lemebel , el día del lanzamiento oficial de este libro en octubre del año pasado en la FILSA


[1] Entiéndase como crónica al subgénero literario de carácter smiperiodístico, en el cual el autor escribe utilizando prosa poética, inspirado en un hecho real, a manera de testimonio del evento retratado; a su vez el texto se encuentra imbuido del punto de vista personal del autor (por cuanto carece de la objetividad que se presupone en un escrito periodístico informal).
[2] Cabe dejar claro que Pedro Lemebel prefiere hablar de homosexuales y travestis, ya que para nada se siente cómodo con el concepto de gay, el cual de ningún modo lo identifica, tal como se puede observar en Crónicas de Nueva York (El Bar Stonewall).



¿Qué aprendo de mi ciudad?

Clásica pintura sobre la fundación de mi ciudad por don Pedro de Valdivia.
Nota: El presente texto lo escribí hace unas semana atrás para concursar por una pasantía ofrecida a los profesores por Fundación Futuro.  Lamentablemente no la gané, pero igual hoy la comporto con ustedes.
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    Toda mi vida he sido santiaguino; así como es  nunca en mis casi cuatro décadas de existencia me he cambiado de casa, de modo que gran parte de mi deambular existencial ha sido a través de estas calles, avenidas, pasajes y plazas, que ha medida que pasa el tiempo van cobrando significancia para mi persona. 
    Mi papá era comerciante de oficio y cuando niño me gustaba acompañarlo a comprar la mercadería a Estación Central (sólo en ocasiones extraordinarias íbamos a Mapocho, llegando hasta el barrio de Patronato, que con sus particulares tiendas cosmopolitas me hacía imaginarme en otras tierras…). Eso era lo que conocía de mi ciudad hasta que entré a los 18 años a la universidad, en las ya “míticas” dependencias del ExPedagógico (hoy llamado Universidad Metropolitana de la Educación, pero aún nominado por casi todos  de la otra forma)  en Macul.  En la época pretérita a mi vida universitaria, mis dominios se extendía sólo hasta el Paseo Ahumada (lugar donde igual me perdía a veces cuando quería ir a los cines), en Santiago Centro; también frecuentaba San Diego, donde me volvía loco comprando libros en sus múltiples tiendas dedicadas al fino arte de la venta de ideas, conocimientos y fantasías; asimismo ubicaba una minúscula parte de Maipú, pues mi madrina vivía allí; también algo de La Florida, pues mi profesora de entonces del ramo de “castellano” era de allá y me gustaba visitarla de vez en cuando.  Con ese reducido mundo era feliz, pero cuando entré a la vida adulta, aún como estudiante eso sí, descubrí que la ciudad era mucho más grande que mi reducida noción de ella.   De ese modo es que me tocó vagar por sus numerosas comunas y poco a poco el mundo se me fue ensanchando y llenando de colores e historias.  Descubrí Providencia, Conchalí, Peñaflor y Puente Alto, Independencia, Renca y Lo Prado, San Joaquín y Quinta Normal.  Supe de sitios que hace tiempo estaban acá y que formaban parte de la historia de nuestro pueblo como ciudadanos de esta ciudad, que hace casi cinco siglos fundó don Pedro de Valdivia.
    Hay muchos lugares para visitar: algunos son edificios que han sido protagonistas y testigos del pasar de los años, las décadas y los siglos, de la evolución de esta nación que ahora en la segunda década del siglo XXI todavía tiene mucho que demostrar al resto del orbe con sus gentes, rarezas y bellezas.  Tenemos lugares naturales que nos pueden decir mucho acerca de quiénes fuimos como pueblo y quiénes somos hoy en día; nos pueden contar acerca de los hijos ilustres que dieron estas tierras y de las historias públicas y privadas que se cuentan las gentes, no siendo siempre todas ellas registradas para la posteridad.  Tomemos por ejemplo los Cerros Santa Lucía y el San Cristóbal, pues cada uno de ellos forma parte del paisaje urbano desde que esta metrópolis se formó al alero de los colonizadores españoles; sus nombres de santos hablan de nuestra sangre mestiza y con los años las construcciones que se han ido agregando a estos grandes pedazos de tierra y piedras han ido señalando cómo ha ido creciendo la ciudad.  Cerca de estos dos cerros se encuentra el Río Mapocho, tan importante en los tiempos de la colonia, como todavía significativo en esta época para nosotros, y que en ocasiones se ha desbordado con las lluvias, mostrando una cara menos benévola de lo que significa vivir en Santiago durante los meses de invierno.  En el otro extremo de la ciudad nos encontramos con un paisaje bastante diferente, el llamado Cajón del Maipo y sus alrededores; en este sitio que colinda con la precordillera podemos encontrar vestigios de un mundo antiguo, prehistórico (a su vez de ese modo, a pocos kilómetros, es posible respirar aire puro y así escapar de tanto edificio, casa y mall, que en ocasiones pareciera que más que modernizar la ciudad, la afean).  Aún nos quedan abundantes áreas verdes…¿Pero qué pasará cuándo la población siga creciendo? No vayamos a talar los bellos árboles del Forestal y Plaza Italia, no vayamos a sepultar sus verdes prados con el gris cemento, por el simple gusto de ensanchar más de la cuenta las redes ciudadanas santiaguinas.
    Hay lugares de “culto” por acá, sitios en los cuales tanto ciudadanos como extranjeros visitan con frecuencia porque a su manera poseen un encanto particular que los hace únicos; no me refiero en este caso a los bellos y casi sublimes construcciones como el Museo de Bellas Artes y el Diego Portales, hoy llamado GAM (Gabriela Mistral); tampoco es mi intención mencionar la Torre Entel y el Aeropuerto Arturo Merino Benítez (donde por obligación tienen que llegar todos los turistas que proceden vía aérea a nuestras tierras). Tampoco me refiero a emplazamientos tales como los consabidos Gruta de Lourdes (una imitación chilensis de un famoso santuario francés en honor a la Virgen María), el Templo de Maipú y el Parque O´Higgins.  No, estoy hablando de lugares tales como el Persa Bío Bío, donde puedes encontrar las cosas más inauditas y “top” a precio de ganga; también me refiero al Santiago Guachaca, en el que locales como el Hoyo, La Piojera y el ahora extinto 77 son fuentes de tantas juergas y fabulaciones, que bien podrían llenar páginas y páginas propias con la más sorprendes narraciones bohemias de estos tiempos.
    Quien no conoce su ciudad, no sabe acerca del proceso histórico por el que ha pasado la tierra que pisa…¿Sabías que por años hubo un famoso prostíbulo lleno de travestis, quienes alegraban con sus shows las noches santiaguinas al amparo de la Tía Carlina? ¿Tenías idea que el Estadio Nacional, lugar donde hoy en día se juegan importantes partidos de fútbol y se realizan internacionales conciertos, fue apenas se dio el Golpe Militar de Pinochet, un centro de detención y tortura para los “enemigos” del nuevo régimen? ¿Quién recuerda las llamadas “casitas”, esas tremendas construcciones de madera, tipo laberinto, que se erguían en los pastos del ya mencionado Parque O´Higgins?  ¿Sabías de los rumores acerca de que penan en la Biblioteca Nacional? En San Borja, Estación Central, hay una “animita”, una casita hecha en conmemoración a un muerto de esa zona, Romualdito le llaman, a quien le piden favores los devotos y le prenden velas y agradecen sus atenciones con pequeñas placas conmemorativas…¿Quién sabe su historia? Cada edificio, cada terreno de esta ciudad llamada originalmente Santiago del Nuevo Extremo, tiene algo que contarnos.  Tan sólo hay que saber hurgar, hacer las preguntas adecuadas y verás cómo tus conocimientos van enriqueciéndose con datos e historias que en algunas ocasiones no se encuentran documentadas de manera oficial; sin embargo hoy en día se ha visto como signo de madurez nacional, el nacimiento del gusto por hablar de todas estas cosas, ya que los santiaguinos y el resto de los chilenos merecemos hacernos partícipe de la herencia cultural que nos han legado nuestros antepasados (incluso los que todavía siguen con nosotros, pero que llegaron antes a este mundo, razón por la cual pueden enseñarnos tantas cosas).
    Todo eso y más aún he aprendido de mi ciudad ¿Y tú qué me puedes contar al respecto?

Todas las cosas buenas…deben acabar.


    La verdad es que he estado bastante dubitativo de si escribir este texto o no, pero al final me decidí hacerlo para continuar con la costumbre que me hice hace dos años con mi blog.
    El 2013 recién pasado comenzó demasiado bien para mí, muy feliz la verdad, siendo el principal motivo que me habían renovado contrato en el colegio donde desde el 2012 había llegado a laburar; además estaba el plus de que iba a continuar trabajando con gran parte del mismo grupo humano en dicho lugar (esto último en realidad era un gran aliciente para mí).
Don José y yo luego de sus clases
de artes marciales en el colegio.
    Desde que los conocí en el 2012, mis colegas y jefes me demostraron una calidad humana como pocas vistas en mi vida como docente, inspirándome con ello a ser mejor profesional y persona en general.  Pero todavía no terminaba el primer semestre, cuando los sostenedores (los dueños del colegio) despidieron de forma bastante fraudulenta al Rector, a don José Alarcón y a quien cariñosamente había llegado a llamar Papi.  Los profesores, los verdaderos artífices del funcionamiento del establecimiento educacional, (luego de lo hecho por don José con su llegada al INTECTUR, otorgándole con su experiencia y sabiduría su actual configuración y que evitó que el colegio se fuera en quiebra, permitiéndole obtener además cierto prestigio), fuimos los últimos en enterarnos de todo y eso que fue casi de forma accidental; esto porque en realidad los villanos sostenedores no nos apreciaban y menos a quienes sabían que le éramos leales al ex Rector.  Luego de que el año anterior fueron injustos con la Sra. Isabel, la antigua Inspectora General y Orientadora, también esposa de don José, fuese “desvinculada” del lugar sin atender a sus logros profesionales, sumado a lo del Rector el año recién pasado, era evidente que para diciembre el panorama para los que seguíamos ahí no sería el mejor.  No obstante siempre mantengo la esperanza de que todo funcionará bien y de que a la larga la justicia prevalecerá (pero el hombre propone y Dios dispone y Sus caminos son misteriosos). Así que estaba equivocado. Durante el 2013 hubo una deserción de docentes bastante grande, puesto que varios en el transcurso de ese tiempo dejaron de trabajar con nosotros por una u otra razón.  Una vez que don José nos dejó, un par de semanas estuvimos funcionando por nosotros mismos, liderados por Patricia, Carolina y Marcela, la Jefa de UTP y las dos coordinadoras respectivamente, quienes a lo largo de todo este periodo hicieron un trabajo divino y sin vacíos.  Pero antes de salir de vacaciones de invierno, regresó Victoria de su postnatal y en vez de tomar su cargo de Orientadora como se suponía, abrazó la dirección, siendo que en una supuesta explicación que me dio a solas me dijo que fue “para que nos sintiéramos tranquilos y no llegara un extraño a tomar el cargo”.  Pues resumiendo, la Victoria que creí conocer y llegué a querer mucho, como decimos en Chile, “se dio vuelta la chaqueta” y se transformó en la marioneta de los sostenedores (verdaderos cínicos o “maricones sonrientes”) y mantuvo con estos una agenda oculta para quienes en vez de eso debía liderar en realidad.  Al final todo el trabajo hecho por cada uno, el compromiso que pudimos demostrar con el colegio no importó, y de todos los profesores que éramos, solo 4 dejaron para este año, todos ellos llegados el 2013 (por lo que no tenían antigüedad) y para ser sinceros, una de ellos no más valía la pena (Geraldine) ….Por lo tanto ahora me encuentro buscando trabajo de nuevo, tras haberme sentido tan a gusto en el Intectur y creer que allí por fin podría obtener la estabilidad profesional ideal.  Así es Chile: acá no saben agradecer lo que en verdad es valioso y en el caso concreto de los colegios, muchas veces lo que permanecen no son los mejores…
El Taller Itinerante celebrando el primer año de vida.
De derecha a izquierda: María Paz, Paulo, Gabriel, Guillermo y yo.
    Pasando a otros temas, nunca faltaron los momentos para agradecerle al Señor la vida concedida y la gente con la cual uno puede compartir: en ese sentido no puedo ser inconciente de que soy muy afortunado.  Dentro de lo que recuerdo al respecto, se encuentra el regalo que me dio mi amigo Paulo Adriazola, al invitarme a formar parte del llamado Taller Itinerante; éste es un “selecto” grupo de personas con los cuales me reúno una vez al mes para comentar, analizar y disfrutar de una breve lectura literaria seleccionada con anticipación (la idea de todo esto, es que cada mes uno de los miembros elija a un narrador y uno de sus escritos, para que todos lo lean antes de las sesiones del grupo; a su vez el encargado de la reunión de ese mes, que se hace en un café o similar, presenta al autor y da datos de interés sobre éste; luego cada uno da su opinión acerca de lo leído).  Este 2014 soy el primero del taller en liderar la charla y escogí nada menos que a Robert Howard, con uno de sus mejores cuentos de su hijo literario más celebrado: Conan el Bárbaro.
    En cuanto a la familia, mi bella sobrina María José, con quien tanto he compartido desde que era un bebé precioso y yo aún era un preadolescente cuando fue su llegada, tuvo su primera guagua: Catalina, una preciosura que me recuerda a la misma Coté cuando la tomábamos en brazos y parecía una muñeca.  Es así como hermana Ani por fin puede sentir el orgullo de ser abuela, lo mismo que su marido; por mi parte espero que este nacimiento les traiga muchas gratificaciones a todos ellos, en especial a mi hermana y quien durante el último tiempo ha tenido sus propias dificultades.  Tengo otra sobrina que fue mamá, Daniela y su hijo se llama Maximiliano, mas siendo sincero, como nunca me he sentido cercano a ella, tampoco me ha llegado a ser significativo este nuevo integrante de la familia por el momento (¿O quieren que les mienta  y haga uso de convencionalismos que siempre me han sido falsos?). 
     
Con la tía Sonia ese bello domingo:
Atrás mi mamá,  a la izquierda la tía y en mis brazos Amilcar.
Continuando con la familia, pero ahora en un plano más dramático, este año mi tía Sonia falleció de cáncer a principios de octubre.  En toda mi vida apenas intimé con ella, pero bien siempre tuve claro de lo amada que era por su gente, siendo la hija mayor de mis abuelos maternos y una persona valiosa por su manera de sobrellevar cada una de las dificultades que le tocó vivir; en este sentido, mi tía Sonia renunció a muchas cosas pensando más en su familia directa, que en sí misma y si bien desde mi punto de vista sus decisiones fueron muy alejadas de lo que espero de una mujer emancipada, tuvo su cuota de heroísmo con todo lo que soportó en su vida de casada.  Sé que mi mamá la quería mucho y el resto de sus hermanas también, por no hablar de su numerosa descendencia.  Mi tía Elsa se vino desde Australia en febrero del año pasado para cuidarla y estar con ella en sus últimos días.  Como no pudo estar cuando mi abuelita Blanca murió, pese a que en más de una ocasión viajó para acá cuando creía que estaba al final del camino que era su vida, sí pudo acompañar a la tía Sonia durante todo este periodo, de una forma tal que me hace admirarla y quererla mucho.  Aún recuerdo con nostalgia poco después de Navidad del 2012, cuando la tía Sonia junto a sus hermanas (menos la tía Elsa que se hallaba en su tierra) nos visitó en mi casa; supuestamente su mal había remitido y en realidad la encontré tan repuesta, con su cabellera renacida tras dejar la quimioterapia, que no dejé de manifestarle lo hermosa que se veía y lo contento que estaba de verla así.  Pero nunca podemos estar por completo seguros de que nuestras expectativas se cumplirán y al par de meses la tía cayó otra vez enferma, de modo que ahora todo fue cuesta abajo.  Dos veces la volví a ver después: primero en el cumpleaños de mi dulce sobrina Anaís, en el cual la pasamos tan bien, durante el mes de mayo, y después un bello domingo de junio en mi casa cuando me encontraba con bota ortopédica y disfrutando de una grata licencia médica (descanso) tras haber sufrido un esguince.  En ambas ocasiones la tía Sonia estuvo acompañada por la tía Elsa.   Después de esa última vez, nunca más estuve en su presencia y tampoco quise verla una vez fallecida (ni siquiera a mi papá lo quise contemplar desde su ataúd, pues prefiero quedarme con la imagen de quienes han partido, lo más llenos de vitalidad posible).   El mundo de los sueños es un gran misterio y el espiritual también…Apenas llegué a mi casa tras asistir al velorio de la tía Sonia, me quedé solo en ella, pues mi mamá prefirió pasar con su hermana esa última noche; mientras dormía, mi tía Sonia me visitó y en el sueño se le veía bastante rejuvenecida, su rostro lleno de color y vida; entonces la abracé y besé muy contento, teniendo siempre claro de que la tía había pasado ya el umbral de la muerte y le dije que me sentía dichoso de contemplarla de esa forma.  Fue un sueño breve, no obstante cuando desperté sentí una honda dicha en mi interior, porque además tuve la certeza de lo afortunado que era de haberla vista de esa manera.  No sé si todo fue fruto de mi deseo, de que  quienes la conocieron mejor que yo dejaran de sufrir por su partida, empero tenía claro de que simple sueño o verdadera experiencia sobrenatural, se me había concedido un preciado don.

     Alguien más nos dejó durante el 2013, días antes de Navidad.  No fue una persona, pero sí otra criatura de Dios y a quien llegamos a querer en la familia.  Su nombre era Cosi, la perrita quiltra que se vino con mi hermano Miguel y los suyos, cuando se instalaron en las dependencias al final del patio de la casa.   Se me viene a la memoria que cuando “la Niña”, como me gustaba llamarle, se vino a vivir acá, la encontraba tan fea que no dejaba de decírselo a la gente, hasta que aprendí a compartir con ella y se ganó mi corazón.  Como perrita mestiza, siempre demostró bastante inteligencia y era muy apegada a nosotros, dejando con gusto que le hicieran cariño en la pancita (con los adultos era así, pues con los niños era celosa y si la molestaban mucho los mordía de inmediato).  Me gustaba sacarme fotos con ella o simplemente tener imágenes suyas a solas, a tal punto que incluso usé una de estas como fondo de pantalla de mi antiguo computador de escritorio.  Durante muchos años ocupaba un rato del día en jugar con Cosi, hasta que nació Amilcar y entonces buena parte de mis afectos los destiné a mi regalón: desde entonces solo a intervalos me iba al patio a saludarla.  Cuando Amilcar se portaba mal, le decía a veces que si seguía así la Cosi le mordería el poto.  Una vez el año pasado, mientras le hacía cariño a la perrita, la miré  a los ojos y me di cuenta que tenía cataratas; no mucho tiempo después le descubrí unas úlceras en la piel.  El día antes de que la hicieran dormir, el mismo Amilcar me contó que Cosi estaba muy enferma y que se cansaba y pasaba cayéndose; a la mañana siguiente mi tía Elsa (quien vino a pasar el resto de su periodo en Chile con nosotros, tras la muerte de la tía Sonia) me dijo que Cosi estaba echada en el suelo y respiraba con dificultad; me fui con ella hasta donde la Niña y mientras le hablaba, la acariciaba; fue entonces que le nombré a Karyn, la hija de mi hermano que tanto la quería de chica y a duras penas levantó la cabecita, atenta a ver si estaba la dueña que la tenía olvidada.  La perrita vomitó algo parecido a la bilis y llamamos a Miguel al celular, quien la llevó a un veterinario para darle paz.  Fue triste para mí, pero no sufrí como sí me habría pasado antes de tener a Amilcar.  A veces me da la impresión de que Cosi sigue acá y pienso en ella como si nunca hubiera muerto.  Estuvo con nosotros más de diez años.
    Amilcar va a tener un hermanito y cuando le pregunto cómo se va a llamar, dice que Peter Parker (¿A quién habrá salido fanático de los superhéroes).  Creo que mi hermana le va a poner Bruno, increíblemente por Bruno Díaz, el nombre civil de Batman en algunas versiones en español.   Sería genial que se llamara así.
     Tengo dos parejas de amigos que también están esperando un bebé.  Primero me enteré que Rodrigo y Angélica serán padres de una niñita, la que estaría naciendo en marzo.  Angélica se ve muy linda con su embarazo, lo mismo que Rosita, quien está embarazada de Marcelo (Brito, que no López, pues el GAIO “le pertenece” a mi comadrita Ledda).  Espero organizarles un entretenido baby shower, eventos que serán la excusa ideal para pasarla bien juntos.
    
Mi tía Elsa y yo
(la foto fue sacada en exclusiva hoy para ser publicada aquí).
Volviendo a mi tía Elsa, como durante estos meses se ha quedado con mi mamá y quien aquí escribe, he pasado más que nunca en su grata compañía.  Hemos visto películas juntos y hasta asistimos al cine para disfrutar En Llamas, una vez que ella misma me convenció de ver Los Juegos del Hambre, basada en el primer libro de esa famosa saga literaria que ha llegado a sobrecogerme (bueno, hasta el momento solo he visto las películas, pero ya pronto me leeré las novelas, ya que me los regaló la tía Elsa para Navidad).  Otras veces comemos cosas ricas juntos, unas veces cocinadas por ella, otras por mí y en muchas ocasiones compradas para la ocasión.  En verdad ha sido genial tenerla en casa, siendo que además de ese modo mi mamá se siente más acompañada y con ella arma sus propios panoramas que las mantiene entretenidas.  Mi tía Elsa es una de las personas más interesantes y agradables que he llegado a conocer.
    Este año mi ahijado Sebastián salió de cuarto medio y hasta el momento pretende estudiar pedagogía en la misma universidad donde su mamá, mi comadrita Ledda, y yo nos conocimos.  Aún recuerdo de forma tan gráfica, cuando era un gordito tan rico y su abnegada madre lo llevaba a la universidad para no dejar sus estudios.  Lo he visto crecer estos 18 años de su existencia, pasando por todas sus etapas, llegando a convertirse en alguien tan pleno a su corta edad.  Sebita tiene una de las sonrisas y risas más cordiales que conozco.  Todos quienes lo queremos esperamos grandes cosas para él.
    Muchas cosas más podría contar acerca del 2013, pero qué tan importantes pueden haber sido dentro de mi existencia…A ver, puedo decir que en materia del blog mismo, desde donde ahora leen estas palabras, no puedo dejar de referirme a las tres nominaciones que recibí desde el extranjero (dos de España y una desde República Dominicana) a premios dados entre blogueros y debido a la labor hecha en mi página.  Estos son el Leibster Award y el One Lovely Blog, de los cuales estoy muy orgulloso; ambos son galardones simbólicos, pero como se dan entre pares, resultan más valiosos que nunca, porque le dicen al bloguero que nuestra tarea posee su impacto y que no es una pérdida de tiempo (por otro lado, el ser humano en general siempre busca la aprobación).
    Bueno, como sale escrito en El Señor de los Anillos, el camino sigue y sigue.  Bien podemos tener idea de lo que vendrá, siendo protagonistas de ello y pudiendo intervenir hasta cierto punto en nuestros destinos, pero la eventualidad (o la mano de Dios) nunca deja de estar presente.
    En realidad tengo fe de que será un buen Año Nuevo 2014.  Que Dios los bendiga a todos.
    
Con Sebita  (esa cara que pone es sólo parte de su carácter histriónico, que bien no corresponde a la sonrisa a la que hago mención acá).
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