miércoles, 8 de noviembre de 2017

Una verdadera caja llena de gratas sorpresas.


      Dentro de la mitología nórdica, el Ragnarok corresponde a la “muerte de sus dioses”, un muy singular apocalipsis en el que seres tan poderosos como estos, demuestran a su manera que lo que científicamente se llama como entropía, también se aplica a ellos…Pues “todas las cosas buenas, deben acabar”.   Con una premisa tan interesante como esta, era obvio que en algún momento de los cómics de Thor, en los que Stan Lee, Jack Kirby y compañía tuvieron la inteligencia de hacer su reinterpretación de tales historias, para incorporarlas con maestría al universo marvelita, en al menos una ocasión se abordaría dicha idea.  La verdad es que como no he leído mucho acerca del Dios del Rayo, ignoro muchos detalles sobre su cronología, si bien sé que la década pasada otro maestro como los es J.Michael Straczynski, se encargó a finales de la década pasada de resucitar al asgardiano y a sus congéneres, luego de la hecatombe que hizo desaparecerlos tras el mencionado Ragnarok (y sin duda una de las etapas más memorables de “Ricitos de Oro”).
       Desde Los Vengadores: La Era de Ultron (2015) y la genial escena de postcréditos de Doctor Strange (2016), se nos venía adelantando de que algo muy malo se estaba cocinando en la ciudad celestial al final del arco iris.  Es así, que por fin a finales del mes pasado se estrenó una cinta de esta hoy exitosa saga cinematográfica, esperada como pocas, teniendo en cuenta los formidables trailers, que nos estuvieron entregando de manera dosificada a lo largo de los últimos meses…Y la verdad es que ha valido la pena armarse de paciencia, que si bien la anterior entrega dedicada al hijo predilecto de Odín había dejado la vara demasiado alta, en esta ocasión la presente cinta la supera con creces ¿Se podría decir sin problemas que es uno de los mejores filmes del llamado Universo Cinemático Marvel? Al menos a mí me cuesta decidirme, tras toda una seguidilla de grandes éxitos de taquilla y crítica; pero de que es un grato respiro luego de esa decepción que es Spider-Man: Regreso a Casa, lo es, que se agradece no hayan caído en los errores infantiloides de este otro filme.

La mayor parte de los personajes de esta cinta: Thor, Heimdall, Odín, Loki, Hulk, Valquiria, Gran Maestro y Hela.
      Dirigida por el neozelandés Taika Waititi, quien además de trabajar bajo las cámaras es actor y guionista (siendo que esta película no fue su primer acercamiento al mundo de los superhéroes, ya que tuvo un papel en la lamentablemente olvidada versión para el cine de Linterna Verde, de 2011), rescata algunos de los otros ya queribles personajes de la ahora trilogía de Thor y a unos cuantos del resto de los largometrajes de la Casa de las Ideas producidos por Disney  (uno de ellos confirmado por medio de los citados adelantos y otros dos a manera de sorpresa para su fiel público ñoño).  Por otro lado, Waititi se permitió interpretar el papel del alienígena Korg, hombre de roca que apareció por primera vez en las historias junto a Thor, en su mismo debut en las viñetas allá en el lejano 1962 (y recordemos que este mismo extraterrestre, posee un papel destacado en los eventos de Planeta Hulk y su secuela Guerra Mundial Hulk); no obstante el buen mozo director/guionista/actor está irreconocible en su rol, que de seguro se usó GGI para la creación de su imagen en las escenas en las que aparecía.
       La trama de Thor: Ragnarok corresponde a una obra de proporciones cósmicas, que para nada (a diferencia de las anteriores películas del ciclo) transcurre en la Tierra, si no que sucede en unos cuantos mundos extraordinarios y que en lo que concierne a la dirección de arte, hacen más todavía que sea un gusto ver con la mejor calidad posible (y más si es en 3D) este título.  Todo comienza con el Dios del Rayo luchando contra uno de sus grandes enemigos (me voy a guardar su identidad, para no caer en los spoilers y para que quienes saben de sus historietas disfruten aún más la aparición de este “villano”), puesto que ya no quepa duda de que algo malo está pasando en Asgard.  Una vez derrotado su rival, Thor se ve obligado a solicitar la ayuda de otro gran superhéroe (un agregado inesperado a la trama y que a más de un fanático marvelita lo regocijará), quien lo envía hasta un lejano planeta en el cual se efectúa una especie de torneo de gladiadores y es obligado a luchar en la arena, contra su viejo compañero de los Vengadores Hulk.  Es así que nuestro justiciero, apoyado por el Goliat Esmeralda, quien más encima lleva tiempo sin volver a su faceta humana como Bruce Banner, más otra poderosa aliada con la que se encuentra el protagonista, realiza su nueva misión salvadora.  Por otro lado, Asgard ha caído bajo el control de una fuerza maligna, que hace ver a Loki como un villano de pacotilla, siendo que el mismo Dios de las Mentiras debe unirse a Odín y a los otros para salvar a su hogar del desastre.
Hermosa ilustración publicitaria
a manera de viñeta.
      Tras hacer esta rápida revisión al argumento de esta película, cabe detenerse en varios aspectos interesantes que se pueden apreciar en ella:
       En primer lugar está la presencia de uno de mis favoritos…El ya nombrado Hulk, quien por primera vez desde que comenzaron a hacerse estos modernos filmes Marvel, desde su primera cinta en solitario (Hulk, 2003), por fin tiene diálogos largos y participación como un sujeto inteligente; es así que vez en que interviene en la acción, no deja de “robarse la película” y otorgar algunos de sus momentos más graciosos.  Por otro lado, su rol dentro del guión corresponde a un guiño a su ya mencionada famosa saga de Planeta Hulk, apareciendo con una armadura similar (¿o tal vez la misma) al de tal obra (y tampoco se puede olvidar que aparte de algunos detalles más, que salga Korg corresponde a otro elemento sacado de esta saga).  Con posterioridad, bastante avanzada la trama, Bruce Banner aparece, bajo la figura de Mark Ruffalo y quien pareciera competir como sexy simbol contra el actor principal, Chris Hemsworth.  Por otro lado, sin dudas que nos demuestra aquí su talento para la comedia y ello apoyado por sus diálogos con el citado   Hemsworth (si no, basta con detenerse a los momentos en que Thor trata de calmarlo). Teniendo en cuenta el  coprotagonismo de Hulk/Bruce Banner, resulta fácil desear con fervor que hagan de una vez por todas una nueva película dedicada al Monstruo Gamma, por supuesto con el guapo de Ruffalo en tales papeles.
      Luego está la identidad de la misma villana de turno, bueno la principal, correspondiente a otro de los grandes personajes de este tipo, que encontramos en los cómics de La Casa de las Ideas: la diosa de la muerte y del Inframundo vikingo, Hela.  Pues en las historietas, tal como en los mitos primigenios, esta entidad infernal es nada menos que hija de Loki; sin embargo en esta cinta Hela tiene como a padre a Odín, si bien tal como se revela dentro de su guión fue su primogénita y debido a su enorme maldad fue condenada por su progenitor al olvido…hasta que regresa para vengarse y tomar el control de Asgard.  Este cambio sobre su identidad no se resiente a la hora de disfrutar de tan bien armada historia, pues sin dudas que el trabajo realizado por la camaleónica Cate Blanchett, se encuentra dentro de las mejores virtudes de la película.  De igual manera, da gusto verla con su traje (incluyendo esa especie suya de corona, que recuerda las patas de una araña o un cangrejo), que no deja de honrar a las viñetas en las que aparece.
       Tras el acertado desarrollo de Loki en la primera de las cintas de Thor y sus posteriores intervenciones en otras producciones Marvel, pareciera que no podría haber una nueva entrega de la saga cinematográfica sobre el Dios del Trueno, sin que salga su hermano adoptivo.  Esto se debe tanto a lo inteligente de los guiones, como también al desempeño histriónico de Tom Hiddleston (a la fecha, lejos una mayor estrella que el propio Thor cinematográfico), que en su conjunto consigue convertir de un villano artero como el Dios de las Mentiras, en alguien que puede caer simpático, ya que en las adaptaciones fílmicas aparece como alguien que pese a su deseo de poder, es capaz de amar, bromear y que en otras palabras no es por completo desalmado.  De igual manera, la dupla hecha por estos dos dioses asgardianos, en cuanto a la relación de amor/odio que hay entre ellos, logra ser uno de los ejes dramáticos de la (hasta el momento) trilogía, ya que no dejan de aparecer juntos.
      Tampoco se puede dejar de lado la intervención de sir Anthony Hopkins, quien como Odin enaltece sin duda la película, al mostrarnos al llamado Padre de Todo como alguien que no deja de contrastar con el resto de los asgardianos por su sabiduría y sublimidad.  Lamentablemente el personaje y el actor nos dejan con gusto a poco, pues su participación no es tanta como se quisiera.
       Otro viejo conocido de las aventuras hollywoodenses de Thor que regresa, viene a ser la versión “políticamente correcta” de Heimdall de piel negra (por no decir “raza”), el cual una vez más está a cargo del igualmente talentoso Idris Elba.  Su papel en esta entrega quizás parezca forzado, ya que como nunca se le dan sus momentos de heroísmo en esta tercera parte, algo que teniendo en cuenta los cómics, hubiese sido mejor habérselo dado a los llamados Tres Guerreros, los amigos del Dios del Trueno (que si bien salen en esta ocasión, apenas es por unos minutos, a diferencia del valor que se le da en la historia a guardián del portal de Bifrost, la entrada a Asgard y el puente con otros mundos).  Quizás esta mayor preponderancia al dios de los ojos más poderosos de todos (quien puede ver lo que para el resto está velado por su lejanía), se deba en parte a la misma destacada carrera que ha tenido Elba en el cine últimamente (incluso con esa verdadera decepción que es La Torre Oscura); sin embargo, sin querer parecer racista (que para nada lo soy), me parece totalmente “tomado de las mechas” eso de que salgan en esta cinta y más que en las otras dos, asgardianos morenos…¿Acaso el año que viene cuando estrenen Pantera Negra, en el poderoso país africano de Wakanda, habrán autóctonos caucásicos?  Por cierto, este Heimdall “alternativo” aparece con un nuevo loock, viéndose casi irreconocible y tal como el propio Thor, ahora con el cabello corto, se ve por completo distinto a lo que nos tenían acostumbrados.
     
"Exótico" afiche japonés.
Siguiendo con los asgardianos, hay dos famosos que hacen su debut en este filme: Pues por un lado tenemos a la poderosa Valquiria, personaje femenino bastante importante dentro de los secundarios en los cómics de Thor y quien luego tuvo su propio desarrollo en otras colecciones, incluyendo un paso por nada menos que las filas de los Defensores y hasta sus propias miniseries, series y/o especiales…Tal como ya sucedió con el citado Heimdall, de ser una rubia nórdica despampanante, en la pantalla ha pasado a tener una figura de morenaza preciosa.  No obstante su cambio de aspecto (que parece han llevado hoy en día a los cómics marvelitas actuales, para aprovechar el boom de esta película), resulta ser lo de menos, ya que la doncella guerrera aparece como alguien lejos mucho más simpática, que el empaquetado de Heimdall.  A fala de reencontrarnos con la dama Sift, luego de su papel en la primera Thor para el cine, esta Valquiria “algo cambiada” se agradece por su compañía femenina, que tampoco tenemos a la preciosa Jane Foster interpretada por Natalie Portman.
       Luego está el muy gracioso, sexy y dubitativo Skurge, también conocido como Ejecutor o Verdugo en las historietas.  Este tuvo un papel destacado como villano en los cómics, hasta su heroica muerte, que terminó por redimirlo de todos sus crímenes, durante la etapa de Walter Simonson a cargo de la colección de “Ricitos de Oro”.  Con varias apariciones en cartoons de la Casa de las Ideas, como Escuadrón de Superhéroes y Ultimate Spider-Man, en la versión de imagen real se encuentra encarnado por el guapo de Karl Urban (quien se ha hecho una carrera de prestigio en el cine de ciencia ficción y fantasía, desde que se hizo conocido mundialmente en la trilogía de El Señor de los Anillos de Peter Jackson, como Eomer).  Ahora bien, el Skurge que vemos resulta lejos mucho más agradable que el de las viñetas y en este caso también posee un carácter cómico.
       Tras revisar a todos los asgardianos célebres que pueden ser apreciados en esta película, uno se pregunta si a futuro podremos tener en pantalla a la Encantadora (una gran villana) y a los heroicos Balder y Bill Rayos Beta.  Ojalá haya Thor fílmico para rato, con tan buenos actores, como para que podamos darnos este gusto.
      Y no se puede olvidar el rol realizado por otro gran actor con una larga filmografía a cuestas, en filmes de este tipo, Jeff Goldblum y quien hace más que de un tercer villano, de un muy singular antagonista: el amoral  Gran Maestro.  Para alguien que se ha visto varias de las cintas de culto en las que ha trabajado, como La Mosca y Jurassic Park, sin dudas que reencontrarse con este artista, es otro gusto que enaltece esta obra.
      Para terminar, tal como en las otras dos cintas de Thor, la banda sonora resulta ser grandiosa y una vez más no se repite el plato un compositor que ya haya trabajado para esta saga. Si antes estuvieron los ya veteranos Patrick Doyle y Brian Tyler, en esta ocasión tenemos a Mark Mothersbaugh, quien logra estar a la altura de sus predecesores.

¡Solo yo soy digno de levantar también el poderoso martillo Mjolnir!


Trailer N° 1.

sábado, 4 de noviembre de 2017

La madre de todas las historias de piratas.


     Ya avanzado el siglo XXI, en el que los avances tecnológicos relacionados con la computación son pan de cada día, los llamados piratas siguen formando parte de la cultura popular, pese a que tal y como son representados en el imaginario colectivo es algo del pasado.  Incluso la palabra pirata se usa en el lenguaje actual y cotidiano para referirse a todo aquello de connotaciones ilegales, relacionados con la copia y el robo del derecho de autor y la privacidad; tampoco se puede olvidar a los denominados ciberpiratas, que usando internet hacen de las suyas como sus predecesores en los océanos.  Pero volviendo a tiempos más pretéritos y a quienes han inspirado este post, estos llamativos delincuentes del mar, que usan barcos para cometer sus fechorías, sin dudas que son reconocidos por todo el mundo y sin embargo no son muchos los que saben cuál es la obra literaria que ayudó a popularizar su figura: la novela La Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson.
     Publicada originalmente en 1883, viene a ser además el libro de aventuras por antonomasia, enmarcándose además dentro de su corriente juvenil, por ser su protagonista un adolescente, quien con su inteligencia y valentía se ve envuelto dentro de esta historia y logra salir victorioso de ella.
      El argumento es igualmente archiconocido, ya que su mismo nombre consigue sintetizar su tema central: un chico entra en conocimiento del mapa de un antiguo pirata, que detalla la ubicación de un valioso tesoro ubicado en una isla.  Emprende un viaje en barco junto a unos cuantos valerosos hombres mayores para ir en pos de él; aunque antes de conseguir su objetivo, se debe enfrentar a varios maleantes de altamar, que también quieren conseguir el botín.
       Los personajes que aparecen en esta obra, en cuanto a los villanos, no pueden ser más variopintos y llamativos, siendo en su mayoría verdaderos esperpentos o sujetos retorcidos tal y como luego han pasado a ser representados en la las ficciones que le precedieron (incluyendo el uso de la famosa pata de palo).  De igual manera la presencia de un loro amaestrado y la bandera característica con la calavera y las tibias cruzadas, no deja de estar presente en sus páginas. Tampoco se puede olvidar que otro elemento propio de la tradición sobre estos bandidos, popularizado de manera muy graciosa a través de la saga cinematográfica de Piratas del Caribe y viene a ser el del derecho a parlamentar, que deja consignado la existencia de un código ético, incluso entre sujetos tan ruines.  Asimismo destaca otra costumbre propia de ellos, la llamada mota negra, que en dos momentos de este libro nos otorga ratos de puro gozo lector.

Esta hermosa portada "vintage" reproduce uno de los momentos más famosos del libro.
      
         “-Ah... «Perronegro» -dijo él-. Es un tipo de cuidado, pero aún son peores los que lo enviaron. Escucha, si yo no puedo escapar, si ésos consiguen marcarme con «la Negra», acuérdate de que lo que andan buscando es mi viejo cofre. Coge un caballo. ¿Sabes montar, no? Bien, pues, entonces, monta, y corre...; ¡sí, hazlo! Avisa a ese maldito médico tuyo, y dile que junte a todos, que venga con un juez y con agentes... Dile que puede atraparlos a todos, aquí, a bordo de la «Almirante Benbow»..., toda la tripulación del viejo Flint, todos... lo que queda de ella. Yo era el segundo de a bordo, el primero después de Flint, y soy el único que conoce dónde estálo que buscan. Me lo confió en Savannah, cuando se estaba muriendo, lo mismo que hago yo ahora contigo. Pero tú no abrirás el pico. Solamente si consiguieran pescarme, si me marcan con «la Negra», o si vieras otra vez a «Perronegro», o a un marino con una sola pierna, Jim... Ese sobre todo.
        -Pero ¿qué es la Mota Negra, capitán? -pregunté.
      -Es un aviso, compañero. Ya la verás, si me marcan. Pero ahora tú abre bien los ojos, Jim,y te juro por mi honor que iremos a partes iguales. -Todavía siguió divagando durante un rato, su voz fue debilitándose, y, cuando le hice beber su medicina, que tomó como un niño, me dijo-: Si ha habido un marino con necesidad de estas drogas, ése soy yo... -y se durmió profundamente.”

      “Sin duda se trataba de un ciego, porque iba tanteando el suelo con un palo y llevaba un gran parche verde, que le tapaba los ojos y la nariz; caminaba encorvado como por la edad o el cansancio y se cubría con un enorme capote de marino, viejo y desastrado, con una capucha que le daba un aspecto deforme. En mi vida había visto yo una figura más siniestra.”

      El libro se lee con rapidez, en parte a la soltura con la que se cuentan los acontecimientos y, por otro lado, gracias al desarrollo de sus personajes, que hace que incluso los “malos” de la historia sean interesantes para uno.  Y, sin embargo, el autor nunca pierde el horizonte moral de su relato, al hacer que sus héroes en todo momento queden consignados como quienes poseen la verdad absoluta y sean todo un ejemplo de rectitud, mientras que los pillos aparezcan como personas que no son de fiar.   No obstante cabe destacar la efigie de John Silver, el carismático líder de los rivales del protagonista y su grupo, un hombre de tantos recursos, que sin lugar a dudas está por sobre sus pares y que bien se podría decir que solo en su contrapartida que viene a ser el adolescente Jim Hawkins (mucho más joven y con una bondad que contrasta por completo con su maquiavelismo), encuentra a alguien digno de su respeto (y quizás este aprecio suyo por parte del muchacho, dignifica al viejo pirata).
       Aparte de las acciones heroicas del protagonista, quien hace de narrador de gran parte de la novela, cabe mencionar a su misma madre y quien al principio de ella da muestras de esa enorme fuerza de voluntad que solo podemos encontrar en las matriarcas, cuando están dispuestas a hacer todo por el bienestar de su descendencia.  Tampoco se puede dejar de lado al doctor David Livesey, una especie de figura paterna para el huérfano de padre de Jim, quien no deja de darle buenos consejos y de protegerlo; por esta misma atención compite con el mismo Silver, otra poderosa presencia masculina adulta presente en la vida del chiquillo, durante el viaje que emprenden.
        No se puede dejar de mencionar entre tanto personaje interesante, al ex pirata Ben Gunn, un hombre que fue abandonado como castigo en la Isla del Tesoro por parte de sus antiguos compañeros.   Pues la vida de este, era de suponer, se cruza con la de los tripulantes de la Hispaniola (¡Genial referencia directa en pleno siglo XIX, por parte del escritor, un escocés, a los grandes navegantes españoles!), convirtiéndose en un valioso aliado, con lo que además entra dentro de la trama el tema de la venganza (esto es dirigida al mismo John y a los otros piratas que le acompañan, camuflados en un principio de honrados marineros). Su aspecto también llama bastante la atención, a medias entre el náufrago y el ermitaño, tras vivir años aislado del resto de sus congéneres; cabe decir, además, que si bien aparece en escena bien entrada la historia, interviniendo de manera directa al menos solo dos veces, vuelve a ser otro ejemplo de lo memorables que “le salían” los personajes a un genio como Robert Louis Stevenson.

        “Me acerqué y pude comprobar que era un hombre de raza blanca, como yo, y que sus facciones hasta resultaban agradables. La piel, en las partes visibles de su cuerpo, estaba quemada por el sol; hasta sus labios estaban negros, y sus ojos azules producían la más extraña impresión en aquel rostro abrasado. Su estado andrajoso ganaba al del más miserable mendigo que yo hubiera visto o imaginara. Se había cubierto con jirones de lona vieja de algún barco y otros de paño marinero, y toda aquella extraordinaria colección de harapos se mantenía en su sitio mediante un variadísimo e incongruente sistema de ligaduras: botones de latón, palitos y lazos de arpillera. Alrededor de la cintura se ajustaba un viejo cintón con hebilla de metal, que por cierto era el único elemento sólido de toda su indumentaria.”

         Teniendo en cuenta que el tesoro detrás del que acuden protagonistas y antagonistas, es el fruto del saqueo y la violencia de individuos sin escrúpulos, entregándose a la aventura azarosa hasta los mismos héroes del libro, su obtención trae más infortunios, que alegrías…Pues de todos los que parten a bordo de la Hispaniola para ir en su busca, tan solo un puñado regresa a casa (la mayoría murió, entre buenos y malos en circunstancias pesarosas).  Puesto que la riqueza que estos buscan no deja de estar maldita y he ahí otro punto en el que detenerse por parte de la moralidad del libro, que como otros textos de su creador, nos lleva a detenernos en el deseo incontrolado del ser humano por conseguir bienes materiales (o conocimiento más allá de los límites, como cierto doctor de apellido Hyde), que lleva a la perdición con facilidad o que si no cobra algún otro tipo de alto precio.  En este sentido Jim e incluso el doctor, logran escapar a la sombra de su influjo, pues a ambos nos los mueve la codicia a emprender la odisea; en cambio realizan el periplo motivados por un afán vitalista y sin bien deben sudar como el resto para sobrevivir, siempre quedan entre los más rectos de los personajes.
         Dentro de toda la acción e intriga que se suceden a lo largo de las páginas de esta obra, no puede faltar un verdadero momento emotivo, que tiene que ver justamente (en una obra que hasta cierto punto ensalza la fraternidad y la lealtad entre hombres), con la triste despedida a un amigo:

        “Pobre viejo, ni una palabra, ni una queja había salido de sus labios desde que empezaron nuestras desventuras, ni una expresión de temor, ni tampoco de asentimiento. Ahora esperaba su muerte tendido en aquel fortín. Había resistido como un troyano en su puesto tras el colchón en la goleta; había cumplido todas las órdenes en silencio, casi tercamente, y bien. Era el mayor de todos nosotros, lo menos veinte años. Y precisamente fue a aquel hombre, sombrío, viejo y abnegado criado, a quien le tocó morir.
         El squire cayó de rodillas junto a él y le besó la mano llorando como un niño.
         -¿Me estoy muriendo, doctor? -me preguntó. -Tom, amigo -le dije-, te vas a donde iremos todos. 
        -Me hubiera gustado llevarme a uno al menos por delante -murmuró.
        -Tom -dijo el squire-, di que me perdonas.
        -Eso no sería respetuoso de mi parte, señor -contestó-. Pero si así lo deseáis, que así sea, amén!
        Hubo un corto silencio, y después nos pidió que alguien leyera una oración.
        -Es la costumbre, señor -dijo, como disculpándose. Y sin añadir palabra expiró.
        Mientras tanto el capitán Smollett, al que me había parecido ver singularmente abultado, empezó a sacar de su pecho y bolsillos una gran variedad de objetos: la bandera con los colores de Inglaterra, una Biblia, un largo trozo de cuerda, pluma, tinta, el cuaderno de bitácora y varias libras de tabaco. Aseguró en una esquina del fortín un tronco fino que había encontrado, y con ayuda de Hunter subióse al tejado y con sus propias manos izó y desplegó nuestra bandera.
        Esto pareció reconfortarlo enormemente. Volvió a entrar en el fuerte y se puso a inventariar las provisiones, como si aquello fuera lo único que le importaba. Sin embargo no había dejado de seguir con emoción la muerte de Tom; y cuando llegó su fin, se acercó con otra bandera y la extendió sobre su cuerpo, haciendo su gesto de marcial reverencia.”

        Debido a la enorme notoriedad de esta novela, representada por su argumento y sus personajes, el cine y la televisión en más de una ocasión la han llevado a la pantalla.  Es así que podemos encontrar un sinnúmero de adaptaciones, entre las de imagen real y las de animación; en el primer caso se puede destacar un filme de 1985, dirigido por mi compatriota Raúl Ruiz, de origen francés y con el connotado Martin Landau en uno de los papeles y en el segundo la divertida versión animada de Disney de 2002, que titulada como El Planeta del Tesoro, cuenta su trama en clave de ciencia ficción.  Tampoco se puede olvidar el clásico animé de Ozamu “El Dios” Tesuka y que realizó en los sesenta, basado en su propio cómic La Nueva Isla del Tesoro de 1947, inspirado en el tomo de Stevenson (y que antes de cumplir mi primera década de vida vi, siendo este mi primer acercamiento a la obra que hoy nos reúne); con posterioridad en 1978 se hizo otra versión en animé, de 26 episodios y que se supone es mucho más cercana a la obra literaria.
         Varios otros escritores le han hecho su propio homenaje al gran libro de Robert Louis Stevenson y en ese sentido les puedo mencionar el realizado por mi autor favorito, Stephen King, en su novela Needfull Things (conocida en español como La Tienda de los Deseos Malignos), de 1991 y en la que uno de los personajes se obsesiona con ser dueño de nada menos que de una primera edición de La Isla del Tesoro; posteriormente en la versión cinematográfica de este título, queda muy bien representado dicho episodio y que lleva a este sujeto en cuestión, a pelearse a trompadas con otro debido a ello.

Afiche de la edición en DVD de otra famosa versión Disney de la novela.

martes, 31 de octubre de 2017

El primer Spider-Man (cuarta parte).


       El tercer y último tomo de Panini dedicado a la etapa original del Trepamuros en su colección Best of Marvel Essentials, realizada por sus creadores Stan Lee y Steve Ditko, no pierde la calidad de sus historias y gráfica, al comparársele con los volúmenes que le preceden.  Es más, bien se puede decir que en sus poco más de 300 páginas se albergan algunos de sus momentos más gloriosos, así como de los decisivos en su cronología (y eso que a lo largo de las décadas, sin dudas que ha llegado a cobrar harto al respecto).
       Asimismo, se trata de un recopilatorio en el que se da un paso relevante dentro del desarrollo del personaje, al hacer (tal vez por primera vez en la historia de este tipo de cómics) que un personaje “crezca” y pase a otro estadio (relevante) de su vida ficticia: terminar el colegio y entrar a la universidad.  En otras palabras, vemos a Peter convertirse en un adulto, que si bien aún le queda mucho por delante para ser un “hombre hecho y derecho”, ya posee una serie de experiencias a cuestas, que en otras aulas le dan una impronta distinta. 
        De igual manera se introducen secundarios destacados en las aventuras y desventuras de Spidey, específicamente la introducción de Gwen Stacy (quien más adelante será su malograda segunda novia) y Harry Osborn (luego su mejor amigo…y uno de sus peores enemigos, siguiendo con ello uno de los leiv motivs más populares del género).
         Y tampoco se puede olvidar de que se trata de la despedida de Ditko, que si bien dio paso a varias etapas de prestigio en el dibujo de nuestro Amistoso Vecino (como la que le siguió de inmediato, la de John Romita Sr., que se extendió por mucho más años que en los que estuvo su cocreaador, llegando a los años setenta e incluso revisitando al superhéroe hasta mediados de los noventa), se puede considerar como el fin de toda una época.  No obstante lo hecho por Steve, llega acá hasta su apogeo con trilogía del Planeador Maestro, una serie de tres números seguidos como no se acostumbraba en aquellos años realizar en las historietas (que eran autoconclusivas); pues apoyado por Lee, lleva al Cabeza de Red a algunos de sus actos más admirables, luego del recordado Anual N° 1, en el que tuvo que salvar a la tía May y a Betty Brand de sus enemigos.
      Pero ya es hora de dar paso a las historias que comprenden este número:

1- The Amazing Spider-Man N° 25 (junio de 1965): Bajo el título de Atrapado por J. Jonah Jameson, se trata de uno de los fascículos más divertidos y famosos de Spider-Man, ya que lo ocurrido en sus páginas apenas da respiro al lector en materia de aventuras.  En esta historia, el irascible jefe de Parker, quien increíblemente no tiene idea de que su joven empleado es el hombre al que más desprecia (uno de los puntos más atractivos ideados por la dupla Lee-Ditko), accede a usar un robot para cazar al Trepamuros.  El científico que contacta al editor del Daily Bugle para esta maniobra, Smythe, reaparece en las historietas del justiciero, si bien luego su propio hijo se vuelve también inventor y un sujeto aún mucho más rastrero.  El diseño del robot sigue los parámetros de la iconografía pulp  y sin duda hoy en día causa más bien risa que temor, no obstante se trata de todo un clásico.  Este número fue adaptado por la histórica serie animada de los sesenta e incluso el monstruo mecánico aparece en los famosos créditos de dicho cartoon.

2- The Amazing Spider-Man N° 26 (julio de 1965): Nombrada como El hombre bajo la máscara del Amo del Crimen, viene a ser nada menos que la primera parte de un díptico lleno de intriga, en el que resulta estar involucrado nada menos que el Duende Verde y quien ya hace rato ha quedado consignado como el mejor villano del Hombre-Araña (bueno, junto con Doc Ock).  Es así que este ruin se une a un socio, quien resulta ser otro criminal enmascarado, que ha tomado la identidad del Amo del Crimen, tiempo ya sin nadie que reclame su título.  El argumento se centra también en los conflictos con Flash Tompson y Liz Allen, los que siguen evolucionando en cuanto a sus relaciones con el protagonista (y que poco a poco van tomando mayor importancia dentro del universo Marvel).  Las últimas viñetas de esta obra, dejan al lector más que expectante, respecto a lo que ha sido de nuestro valiente muchacho.

3- The Amazing Spider-Man N° 27 (agosto de 1965): ¡Devolvedme a mi Duende! termina este encuentro con el Duende Verde y el nuevo Amo del Crimen, permitiendo además que un personaje tan interesante como el periodista Foswell, quede ante el público como otro de los grandes secundarios de este melodrama; cabe mencionar, además, que   este desde su debut,  se encuentra caracterizado magníficamente, al moverse entre los claroscuros de la vida, sin caer en maniqueísmos facilistas.  Por otro lado, a menos que me equivoque, viene a ser además el debut de Norman Osborn; es así que todo fanático de estos cómics, sabe que con el paso del tiempo, llega a convertirse en un personaje que cobra un vital papel dentro del universo marvelita (incluso más allá de las revistas que le vieron nacer).

4- The Amazing Spider-Man N° 28 (septiembre de 1965): Con el nombre de La amenaza ¡Del Hombre Ígneo! que no puede ser más claro en el contenido de esta entrega, nace un nuevo villano, quien más encima en lo que va de la serie puede ser considerado entre los más poderosos rivales de Spidey (debido justamente a sus habilidades extraordinarias).  Por otro lado, en esta ocasión se produce la esperada graduación de Peter tras sus estudios en el colegio, con lo que se cierra toda una etapa de su vida y se nos lleva a las puertas de otro relevante episodio en su existencia… ¡La universidad!

5- The Amazing Spider-Man Annual N° 2 (1965): El esperado segundo especial del Cabeza de Red y con extensión mayor al número de páginas de su serie regular, viene a ser otro hito.  Tras ser titulado como ¡El maravilloso mundo del Doctor Extraño!, queda claro que se trata del primer encuentro entre los dos grandes personajes de creados por Lee y Ditko.  Es así que esta viene a ser, además, la primera ocasión en la que el Arácnido se encuentra en medio del camino de la magia y se enfrenta a un villano ligado a ella.  La química producida entre dos superhéroes tan distintos entre sí, con historias de estilo diferente, pese a todo promete el inicio de una nueva amistad y de futuros encuentros con el Hechicero Supremo.



6- The Amazing Spider-Man N° 29 (octubre de 1965): ¡Nunca pises un escorpión! nos relata las intenciones del criminal conocido como el Escorpión, para vengarse de Jameson por sus miserias (recordemos que el editor fue el responsable de su alzamiento).  Por esta razón, acude hasta sus mismas oficinas para perpetuar su crimen.  Sin embargo, el siempre valeroso Spidey no vacila en defender a su principal detractor, lo que provoca uno que otro cómico diálogo y/o situación entre este y el afectado.  Asimismo, la salud de la querida tía May vuelve a empeorar, lo que vaticina nuevas preocupaciones para su sobrino.

7- The Amazing Spider-Man N° 30 (noviembre de 1965): Otro número histórico dentro de la serie, pues en Las garras del Gato debuta Gato Ladrón, un malhechor de guante blanco y que viene a ser otro tipo de maleante al que se enfrenta nuestro superhéroe (alguien que sin ser en realidad malvado, comete robos usando solo su astucia y agilidad, ya que no posee habilidades extraordinarias).  Pues resulta que este hombre más adelante, queda consignado como el padre de nada menos que de Gata Negra, la bellísima y despampanante Felicia Hardy, primero ladrona y luego justiciera (además de uno de los romances de Peter).  Por otro lado, la ya viciada relación amorosa entre Parker y Betty termina por romperse, además de que la tía May sigue sufriendo en secreto su deteriorada salud.  No se puede dejar de lado, la aparición de un grupo de antisociales, también enmascarados, pero que queda claro poseen peores intenciones que el mencionado Gato Ladrón y quienes en los siguientes números tendrán mayor relevancia para la trama.

8- The Amazing Spider-Man N° 31 (diciembre de 1965): Primera parte de la serie de 3 números, en los que la amenaza de alguien en las sombras que se hace llamar el Planeador Maestro, lleva como nadie antes a Spider-Man al límite.  Todo comienza con Spidey, enfrentándose a los mismos hombres enmascarados con los que ya tuvo un encuentro en el número anterior, lo que luego lo lleva a una investigación, hasta lo que parece ser su guarida.  A su vez, en su identidad civil le toca pasar una vez más por la preocupación ante los problemas de salud de la tía May.  Por otro lado, comienza a ser mal visto por sus compañeros de universidad, quienes tienen la idea de que es un engreído; sin embargo, no saben que lo que les parece indiferencia, en realidad es un enorme peso sobre sus hombros.   Esta dificultad de Peter para tener una vida “normal” a su edad, en la que no se puede divertir, ni vivir sin mayores complicaciones debido a su misión justiciera, viene a ser sin dudas uno de los puntos que más humaniza al personaje.  El título de esta entrega no puede ser más dramático: ¡Si este es mi destino…! La pieza, de igual manera, introduce a los posteriormente populares Gwen Stacy y Harry Osborn.

9- The Amazing Spider-Man N° 32 (enero de 1966): ¡Un hombre enloquecido! comienza con una tremenda revelación, la verdadera identidad del Planeador Maestro y que tiene relación con alguien del pasado del Arácnido.  Tras conflictos en el Daily Boogle con su jefe y su ex chica, Parker está decidido a conseguir dos cosas…Por un lado salvarle la vida a la tía May, lo que lo lleva a recurrir a un amigo muy especial y, por otro, resolver el misterio de los hombres sobre cuya pista lleva ya un tiempo.  Su pelea contra el cabecilla de los criminales, termina con nuestro Amistoso Vecino en un aprieto inesperado y que sin dudas deja a todo el mundo expectante ante cómo va a lograr zafarse de ello.

10- The Amazing Spider-Man N° 33 (febrero de 1966): El llamado Capítulo Final comienza con un Spider-Man en una situación de vida o muerte, cuya resolución lo lleva a sacar unas fuerzas que ignoraba (o, más bien, que ignorábamos) poseía (y necesariamente no me estoy refiriendo a un superpoder).  Las heroicas viñetas que aquí aparecen, tuvieron su homenaje en el filme Spider-Man: Regreso a Casa, estrenada este año.  No se debe olvidar que aparte de los problemas con el llamado Planeador y su gente, Spidey tiene una cuita aún mayor, su tía; es así que al final de esta pequeña (aunque destacable) saga, tiene por fin su resolución.  No falta quienes afirman que esta trilogía, en materia de calidad gráfica, viene a ser la despedida de Steve Ditko para el personaje; y es que si bien le faltaban unos cuantos números para abandonar la serie, hasta cierto punto, pareciera que a veces no se esmeró tanto en conseguir el mejor dibujo que podía lograr.

11- The Amazing Spider-Man N° 34 (marzo de 1966): Un nuevo enfrentamiento con Kraven el Cazador, quien no puede estar más obsesionado con el Cabeza de Red y que esta vez vuelve a ir detrás de este.  En la historia se vuelve a utilizar un tópico, que ya ha aparecido al menos dos veces en esta etapa original del justiciero: que alguien se haga pasar por él.  De igual manera, dentro de otro plano, otra obsesión se presenta a los lectores, la de Gwen Stacy  y quien desea conseguir la atención de un por entonces despistado Peter Parker.  El nombre de este episodio logra sintetizar bastante bien su trama…La pasión de la caza.

12- The Amazing Spider-Man N° 35 (abril de 1966): Tan solo el título, ¡Regresa el Hombre Ígneo!, nos dice de inmediato de qué trata este capítulo, ya que en sus páginas nos encontramos con el segundo encuentro del protagonista con tan singular villano.  Cabe destacar, que este malhechor en comparación con otros que hasta el momento han aparecido en las revistas del Hombre-Araña, es alguien que en contraste con este (quien ha decidido usar sus dones al servicio desinteresado de los demás), ha optado por sacar provecho económico de su suerte, delinquiendo para ello…Y, sin embargo, el Hombre Ígneo no es alguien malvado a diferencia del Duende Verde o el Doctor Octopus.

13- The Amazing Spider-Man N° 36 (mayo de 1966): Un nuevo villano para nuestro superhéroe adolescente favorito, Meteoro, quien sigue con la noción del científico malvado.  Titulada como Cuando cae el meteoro, se podría considerar como una historia menor, aunque no por ello deja de ser entretenida.  En todo caso debe decirse que el traje del antisocial no fue muy elaborado que digamos, por no decir “feo”.

14- The Amazing Spider-Man N° 37 (junio de 1966): Otro genio científico del mal, quien en esta ocasión resulta ser un especialista en robótica, usando sus invenciones para delinquir.  En ¡Había una vez un robot! llama la atención el aspecto de sus creaciones, una de ellas siguiendo los parámetros propios de la estética de la época, si bien posee un diseño anatómico y hasta bello a la hora de apreciarlo; mientras que la otra, que en cierto sentido se puede considerar como algo más innovador, posee un aspecto alienígena y/o biológico. Por otro lado, se debe mencionar el mismo aspecto del villano de turno, quien parece salido de un cómic de la Edad de Oro, al ser calvo y de rasgos diabólicos, lo que bien podría ser un guiño a las antiguas historietas marvelitas y de algunos de sus personajes clásicos como Garra Amarilla.  A su vez, no se puede olvidar la presencia de Norman Osborn, el cual en una especie de epílogo de esta historia, aparece como alguien que sin duda tiene una agenda oculta, dejando claro para quienes no lo conocen (y en especial a la gente de la época en la que salió originalmente este número), de que es alguien perverso y no de fiar.

15- The Amazing Spider-Man N° 38 (julio de 1966): El final de la etapa original de Spider-Man se aleja de los aspectos más dramáticos y épicos del cómic, para contarnos una historia de tipo humorística.  En esta ocasión un “musculín” de gimnasio con muy mala suerte y pocas luces, se va a trabajar como actor en filmes de clase B y al sufrir un accidente (como es habitual en este tipo de obras) adquiere fuerza sobrehumana e invulnerabilidad; no obstante anda todo el rato con la cabeza en las nubes y una serie de enredos lo lleva a tropezarse con Spidey.  Sin embargo el tipo no es un criminal y al final todo se traduce en una especie de autoparodia del género,  De este manera, se despide Ditko del mayor personaje que nos regaló, de una manera (quizás) demasiado liviana al comparársele con algunos de sus mejores momentos, si bien debemos echarle la culpa a Stan Lee, por no haber permitido al dibujante irse con un episodio más glorioso de nuestro justiciero.  El título de esta pieza viene a ser ¡Un tipo llamado Joe!

                                                      
Intro de la primera serie animada de los noventa de Spider-Man, en la que si bien aparecen personajes que tuvieron su debut en etapas posteriores a la de Lee y Ditko, hoy quiero recordar
por ser lejos uno de los mejores cartoons de nuestro héroe.

viernes, 27 de octubre de 2017

Una obra pendiente (desde hace rato) de Stephen King.


     En 1992 Stephen King inició la que sería considerada como su trilogía femenina, compuesta por tres novelas de distinta extensión y temática (dos realistas, bueno, una más que la otra y otra fantástica) en las que abordó la figura de la mujer en la sociedad norteamericana del presente.  Con posterioridad, se podría agregar una cuarta obra a estas otras, de modo que ahora estaríamos hablando de una tetralogía, gracias a la edición de La Historia de Lisey (2006).  No obstante para ser más exactos, desde principios de su carrera, este autor ha venido escribiendo sobre mujeres, dándole protagonismo en sus narraciones a través de varios otros de sus relatos y novelas.  Sin embargo los 3 títulos que comprenden la trilogía, se hayan interconectadas por detalles significativos, puesto que las vidas de sus personajes principales en un determinado momento llegan a cruzarse (con lo queda claro, que cada una es el reflejo de la otra en cuanto a sus vicisitudes, ya sea en el plano humano, como en lo concerniente a su género y relación con los hombres).
      El Juego de Gerald salió publicado en mayo de 1992, a la que le siguió en noviembre de ese mismo año Dolores Claiborne, mientras que en 1995 apareció Rose Madder.  En cuanto a la primera de estas tres obras, es sobre la que ahora les deseo hablar, ya que recientemente me vi el filme hecho por Netflix, gracias a que fue estrenado hace poco en su parrilla programática. Mi reciente encuentro con esta historia, a medias entre el drama y el terror psicológico, me ha hecho recordar cuánto disfruté de esta lectura allá por la segunda mitad de los noventa, cuando aún era un universitario y mi única preocupación era sacarme buenas notas y aprobar todos mis ramos.
      La trama gira en torno a la madura Jessie Burlingame, quien tras dos décadas de matrimonio junto a su marido Gerald (ambos sin hijos), han decidido reinventar el amor y la pasión entre ambos, practicando una serie de juegos sadomasoquistas.  Es así que se van a pasar una breve temporada, a una casa en las afueras de la ciudad, aislados del resto del mundo y cuando todo parece que iba a estar bien, la protagonista se queda esposada por ambas manos a la cama…Sola y sin nadie que pueda socorrerla, salvo sus recuerdos y dos visitantes inesperados que convierten su experiencia en algo más aterrador aún.
      Mientras Jessie trata de sobrevivir y escapar de su prisión, no le queda otra que realizar un recorrido por su memoria, en el cual el diálogo consigo misma y con algunos de los fantasmas de su pasado, le entregan las claves para salir de su situación.  Pues Jesse no solo está atrapada físicamente al otrora lecho de amor, ahora convertido en una promesa de ultratumba, sino que lleva largo tiempo atrapada de un pasado que ha preferido olvidar (para mantener su cordura) y en el presente ha pasado a convertirse en una mujer-objeto-posesión de su propio esposo.  El viaje interior que realiza, la lleva hasta un triste episodio de su adolescencia y al traer ello al recuerdo, solo recién ahora podrá conseguir la templanza que por largo tiempo le faltó.
       El libro nos lleva a varios niveles del terror y la indefensión: Por un lado está el temor a la muerte, que se encuentra en la posición en la que se enfrenta Jessie en la actualidad, pero que va más allá de estar esposada, siendo que si no logra zafarse de ello, morirá por inanición y deshidratada.  Pues justamente su vida también corre peligro, porque una bestia ha entrado a la cabaña y tras alimentarse del cadáver de su esposo (descubran por ustedes mismos, cómo es posible que Gerald no puede socorrerla), ahora quiere probar de su carne… ¿Y de qué manera puede defenderse, teniendo en cuenta que está (aparentemente) indefensa?
        Luego está el miedo a lo desconocido, algo que colinda con el miedo más infantil e irracional y que en buena parte de la narración no queda claro, si corresponde al producto de la ahora febril mente de la protagonista o si en realidad se trata de la intromisión del mundo sobrenatural.  Todo, debido a que una entidad de aspecto cadavérico comienza a aparecerse a Jessie. ¿Qué quiere en realidad con ella? ¿Quién o qué es? Solo al final, se llega a saber la verdad sobre el ser que la dama llama Luz de Luna.
       El recorrido a través de la memoria, representado además por los interlocutores imaginarios con los que la protagonista mantiene  sus diálogos, aborda un tipo de miedo más propio de los adultos y/o complejo: los demonios internos.  Si bien Jessie debe superar cada una de las barreras físicas que le impiden escapar ilesa, una vez que comienza a recordar y sacar a la luz aquello que reprimió por tanto tiempo, el reencuentro con el pasado, significa asumir sus inseguridades y eso no es fácil.
        Por último se encuentra el miedo a la misma especie humana, fruto de la violencia que conoció de pequeña y con la que lamentablemente mujeres como ella deben vivir día a día, en diferentes grados (no solo física, sino que también verbal y psicológicamente).
       Teniendo en cuenta la encrucijada en la que se encuentra la protagonista, no podía faltar el tema de la resilencia, al tener que superar cada uno de estos temores, haciéndose cargo de sus taras personales, como tratando de liberarse de su prisión.  Por lo tanto, estamos frente a la fortaleza del espíritu humano, para sobrepasar aún las situaciones más extremas.  Es así que Jessie a su manera es toda una heroína, al ser valiente pese a todo.
        Tras aparecer El Juego de Gerald como alternativa literaria y leerlo, pudiendo uno identificar su riqueza temática, así como los enormes atractivos de su argumento, fue fácil fantasear con la idea de una adaptación cinematográfica (recuerdo que en aquella época, poco después de leerme la novela, deseaba que Meryl Streep hiciera de Jessie).  Sin embargo la versión audiovisual nunca llegaba, tal vez por lo complicado de su trama y que en aquellos años de seguro complicaba a los productores o quizás porque hasta cierto punto, pese a sus elementos macabros, la historia se alejaba hasta cierto punto de lo esperado de un libro “de terror” de Stephen King (faltaba aún un tiempo para que se le valorara por su calidad estética, dejando de lado los prejuicios intelectualoides por ser artífice de best sellers, como si ello significara solo basura y/o literatura desechable y escapista).  Al final ningún estudio de Hollywood, ni de los más prestigiosos o los independientes se la jugaron por rescatar esta novela, que en todo caso nunca llegó a convertirse en una de las más conocidas de su autor, pese a su evidente valor…Hasta que llegó Netflix y comenzó a hacer sus propias series y filmes, de un nivel digno de premios y certámenes prestigiosos (Cannes y Sundance), como de la atención de los críticos y el público.
      Estrenada tan solo el mes pasado en el sistema de streaming, fue dirigida por el cineasta estadounidense Mike Flanagan, quien se ha forjado en el cine de terror con varios títulos independientes de terror como Absentia (2011), Hush (2013), Occulus (2013) y Ouija (2016).   La adaptación sin dudas que consigue hacerle honor al material original de King, con una puesta en escena soberbia, apoyada en varios detalles que en su conjunto logran hacer de esta película, una de las mejores que se han hecho en los últimos años sobre algún texto del autor:
        Aparte de la dirección del propio Flanagan, se encuentra el guión coescrito por este mismo, quien consiguió junto a su compañero de escritura armar de tal manera una historia, que igual podía resultar complicada llevar a la pantalla (debido a las técnicas narrativas elegidas por King en este caso concreto); de este modo, consiguió que el hecho de que la mayor parte del argumento ocurriera en un dormitorio, saliese más que bien realizado y en todo momento manteniendo la atención de su público. De igual manera, al reducir la cantidad de interlocutores imaginarios de la protagonista a solo dos, su propio esposo y ella misma, potenció a los personajes al verlos desde otra perspectiva; con ello aprovechó el talento de los actores a cargo y logró convertirlo en un verdadero duelo interpretativo. Asimismo, supo abordar con inteligencia y sin eufemismos el trauma juvenil de Jessie, que tal vez otro cineasta lo habría hecho de manera burda o falto de credibilidad.  De igual manera supo darle su dosis justa de espanto y gore a la puesta en escena, incluso llegando a superar las expectativas de quienes (como yo), esperaban los momentos más macabros de la historia.
      Los actores a cargo hicieron una labor encomiable, siendo los 3 principales en los papeles adultos, artistas con todo una gran filmografía a cuestas, incluyendo importantes películas a lo largo de varias décadas y productos para la televisión notables.  Como Jessie está la preciosa Carla Gugino, quien sin dudas en sus cuatro décadas de vida, sigue viéndose tan despampanante como en su juventud, matizando de manera elogiable los distintos estados por los que pasa su personaje.  Luego encontramos a un varonil y también aún sexy Bruce Greenwood, quien aún mayor que la Gugino (61 años de edad), tiene una todavía más prestigiosa carrera y el cual como Gerald no deja de sorprendernos.  La relación que se da entre estos dos, que en algunos momentos podría llevar a un espectador descriteriado a la risa, en realidad es propia de dos artistas de la actuación que logran compenetrarse de manera ideal, ya que el filme en sí se sostiene mayormente gracias a su química mutua.   A los dos anteriores les sigue Henry Thomas, a cargo de un rol detestable, quien ya había trabajado antes en dos adaptaciones del llamado “Rey del Terror”, con  Desesperación (2006) de Mick Garris y en el episodio El Final de Todo de Pesadillas y Alucinaciones del mismo año.  Por último, no se puede dejar de aplaudir la interpretación de la joven Chiara Aurelia, quien hizo de una quinceañera Jessie y a la que le tocó hacer una interpretación tan complicada (en materia argumental), que gracias a su compromiso con la cinta, consigue completar el cuadro de horror psicológico con creces.
      De igual manera rescatable es detenerse en la ambientación de esta obra, en especial en lo que se refiere a su iluminación.  Pues por un lado, tenemos todo lo que tiene relación con la habitación en la que está la protagonista, para quien las sombras (en especial de noche) toman un aspecto ominoso y siendo esto algo con lo que juega bastante bien la película.  De igual manera, todo lo que concierne al eclipse que observa Jessie en su adolescencia, está fotografiado con tal belleza, que le otorga otra capa sobrenatural a las imágenes, siendo que el flashback dedicado a tal momento, viene a ser fundamental para la trama.
      En poco más de una hora y media, somos testigos de una de esas ingeniosas historias de Stephen King, en las que logra combinar con experticia el horror con el drama más humano; que tal como queda claro en su libro y en esta adaptación, los monstruos sí existen, si bien se encuentran en la vida cotidiana bajo una imagen menos fantasiosa.  Uno no deja de estar expectante y de entretenerse y de seguro para quienes aún no la han visto, les espera más de una sorpresa, que agradecerán por el buen rato frente a la pantalla.

                                                                        
                                                                              Tráiler.
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