jueves, 29 de octubre de 2015

Una fantasía literaria juvenil chilensis.


      En el año de 2011 apareció en el naciente mercado juvenil literario chileno, una novela titulada El Atormentador de la Torre de los Nigromantes de James Valkan, pseudónimo de Alan Alarcón (16 de junio de 1992) y el cual corresponde al primer fruto de sus inclinaciones literarias.  Este libro se promocionó como la entrega inicial de una saga, no obstante a la fecha no ha aparecido su continuación y quién sabe si algún día quienes hayan leído esta ópera prima, sepamos que sucedió con sus personajes, tras su desenlace que quedó al más puro estilo del cliffhanger de las seriales gringas (o sea, en “continuará”).
     El libro en cuestión corresponde a una obra de fantasía épica tradicional (con brujos, caballeros justicieros y una respectiva orden que los rige, reyes, dragones, razas varias entre las que se encuentran elfos y elementales, demonios, una guerra entre el bien y el mal y otros elementos propios del subgénero), de corte juvenil, ya que sus personajes principales son en primera instancia adolescentes y luego tras transcurrido su argumento, podemos encontrarlos en los albores de su adultez.  Por otro lado, la novela aborda el tema del crecimiento personal luego de una serie de pruebas, gracias a que sus dos protagonistas y algunos de sus compañeros, deben sortear dichas experiencias de la mejor manera posible, si en realidad desean llegar a convertirse en sujetos plenos.  Todo esto sazonado con abundantes aventuras y peligros habituales en este tipo de obras, por medio de los cuales, además, es posible dejar en conocimiento para el lector qué tipo de individuos resultan ser sus héroes (y antihéroes) de turno.
     La narración se encuentra articulada a manera de montaje, ya que la acción gira en torno a sus dos protagonistas, alternándose los capítulos entre uno y otro, puesto que en sus páginas se van entregando detalles acerca de ambos sujetos, que si bien apenas se conocen y corresponden a bandos por completo distintos, queda claro desde un principio que sus vidas se encuentran irremediablemente unidas.   Por lo tanto, los acontecimientos y los escenarios, se suceden en el libro cubriendo según sea el caso, lo que sucede con uno y otro personaje, a través de los saltos respectivos en el punto de vista con el que se enfoca el narrador.  Por un lado está Altair, un nigromante que apenas resulta ser un muchacho, pero quien a su corta edad llega a ser un poderoso miembro de sus huestes (dedicadas al mal) y el que además guarda consigo un inmenso poder del que apenas tiene conocimiento.  Como muchos de los suyos, desde pequeño que vive en el detestable hogar de los nigromantes, aprendiendo sus oscuras artes y en medio de un sitio donde está prohibido todo acto de nobleza; sin embargo este no se encuentra por completo a gusto con todo ello y al final su “rebeldía” le trae los respectivos problemas, que lo llevan a convertirse en un prófugo entre el resto de los habitantes de la Torre.  En tanto, en el otro lado de esta guerra que se efectúa entre los nigromantes y las fuerzas de la luz, se encuentra el también pequeño Iván, quien desde que tiene uso de razón, desea seguir los pasos de su heroico padre como paladín, nombre que se le da a quiénes sirven en la orden caballeresca, entre los cuales su propio progenitor ha destacado.  Una vez que Iván logra su cometido, tras la triste pérdida  de dos sus seres más queridos, se ve embarcado en la aparente confrontación final entre los dos bandos, que se disputan la supremacía del mundo.
    En cuanto a la personalidad de ambos protagonistas, el primero, Altair, corresponde a alguien que carga con el resentimiento de haber sido arrancado siendo muy niño de su familia, recordando el amor que conoció, lo que lo lleva a cuestionarse su propio papel como nigromante.  Es debido a todo esto que no disfruta de matar y si puede lo evita, manteniendo además su propio código de honor que lo enaltece entre el resto de los nigromantes.  Para su suerte conoce a otra hechicera de la Torre, con quien llega a entablar una verdadera amistad, ya que esta misma demuestra guardar iguales resquemores que él acerca del camino en que han llevado sus vidas.  Sin embargo Altair es un personaje ambiguo moralmente, lo que tal vez se deba a su corta edad, ya que no vacila en usar sus habilidades en la nigromancia (consistente en manipular cadáveres humanos y osamentas mágicamente) y en al menos un momento del libro, ello lo hace verse sin duda como alguien indigno; asimismo no vacila en unirse a una banda desalmada de ladrones y a trabajar de verdugo.
    Con respecto a Iván, en muchos aspectos resulta ser la contrapartida del otro, puesto que mientras hay ambivalencia en el nigromante, en el paladín se puede observar un espíritu puro y sin ápice de mácula.  Por esta misma razón Iván resulta ser un personaje mucho más plano que Altair, debido a que carece de la complejidad psicológica del otro protagonista.  No obstante pese a este aspecto suyo tan perfecto, se vuelve más interesante cuando demuestra poseer un lado más proactivo, que incluso lo hace ir por sobre las órdenes de sus superiores, aunque siempre con el propósito de hacer lo correcto.  Pese a lo anterior, el muchacho llega a ser menos interesante que su contrapartida.
     Hay al menos unos cuantos personajes más de relevancia en la trama y que consciente o inconscientemente el autor los ubica entre los amparados al margen de la ley.  Y esto porque los compañeros de Iván llegan ser insulsos en su beatitud, comparados con la personalidad más atractiva de estos otros, quienes de seguro en una nueva entrega sobre ellos podrían dar gratas sorpresas al lector.  El primero de tal grupo corresponde a Fausto, un dragón creado por la nigromancia y que pertenece a Altair; a diferencia de otros de su especie, Fausto nació con autoconciencia, siendo una criatura inteligente y locuaz…No obstante el escritor desperdicia su figura y lo hace desaparecer de la narración cuando se esperaba más de él.  En cambio mejor suerte posee en su tratamiento el también ex nigromante Zarath, quien ya anciano ha amasado fortuna en varios negocios y recoge al propio Altair como una especie de protegido, pues queda claro que se siente reflejado en las miserias de este cuando se encuentran por primera vez.  Zarath es a sí mismo sabio a su manera y un gran aliado frente a la adversidad.  Por otro lado se encuentra Valencia, la lideresa del grupo de ladrones con el que trabaja Altair y a quien llegó a conocer gracias a la intervención de su nuevo maestro; Valencia viene a ser el personaje femenino mejor desarrollado de todo el libro, si bien no aparece tanto en él como se quisiera.  Existe un cuarto personaje atractivo, aunque tan desaprovechado como el mencionado dragón, Arlequín, igualmente llamado Joker, una especie de demonio etéreo de las arenas, con quien se encuentra el mismo Altair en uno de sus viajes.  
    El insinuante título del libro es explicado sin vacilaciones, en uno de los momentos de acción, no obstante ello pareciera ser forzado o bien le faltó mayor trabajo a este concepto dentro de la narración, de modo que todo resultara más espontáneo.  En todo caso, de seguro el autor se habrá guardado para más adelante el verdadero origen del llamado Atormentador de la Torre de los Nigromantes.
    Uno de los elementos más ingeniosos de la novela, resulta ser la existencia de una especie de ángeles femeninos, quienes son enviadas por la divinidad, para ayudar a los paladines en su cruzada justiciera.  Estas entidades son llamadas valkirias y existen al menos tres, cada una de ellas con sus propios nombres y atributos.  Por supuesto que dichas entidades intervienen en la lucha contra el mal, si bien una de estas, llega a tener una pésima suerte al cruzarse con el mayor villano de la novela.
    Al existir una edificación consagrada al mal, como bien corresponde a la Torre de los Nigromantes, además de estos mismos como grupo dedicado a la magia negra y con sus respectivos propósitos egoístas, era de suponer que hubiera un cabecilla detrás de todo esto…Y es acá donde aparece la figura de Caín (nombre bien elegido, que como otros usados en la narración, trae claras reminiscencias de viejas y clásicas historias), quien encarna en esta obra toda la maldad que puede haber en el corazón humano y el cual pese a sus grandes habilidades, que han superado a su misma muerte, debe doblegarse ante poderes superiores a él en el reino del mal; es al respecto, cuando aparece una de estas fuerzas malignas superiores, que queda claro en el texto que su autor tiene al menos en mente, un universo ficcional mucho más rico y complejo, que el que logra avistarnos en esta obra.
    Un lector ya versado en el género, al que se adscribe este primer acercamiento de James Valkan en el arte de la fabulación, puede fijarse en un detalle bastante especial: En determinado momento de la trama se mencionan máquinas voladoras, a manera de nueva invención propia de la ciencia y la tecnología, en vez de la magia…Frente a este hecho uno puede llegar a preguntarse… ¿Acaso habrá leído este juvenil artista a Brandon Sanderson y su trilogía de Nacidos de la Bruma? Pues tanto este libro juvenil como la famosa saga de Sanderson, sorprenden por tratarse de títulos ambientados en un mundo donde existe la magia y en los cuales es posible la presencia de estos elementos, algo que resulta ser toda una novedad en la literatura de este tipo.
    A la hora de leerla, El Atormentador de la Torre de los Nigromantes se disfruta con rapidez (poseyendo poco más de 300 páginas, que incluyen ilustraciones hechas por su propio escritor).   Por otro lado, teniendo en cuenta que Valkan la escribió siendo bastante joven, se puede apreciar el entusiasmo con el cual realizó tal labor, dando forma a una obra claramente inspirada en arquetipos propios de este tipo de historias.  Por cierto, si se toma como un temprano debut al respecto (su redacción y publicación fueron mientras el escritor tenía 17 y 18 años), se le pueden perdonar sus errores, que más pueden considerarse como aspectos a mejorar en una próxima entrega o, no sería malo, en una reescritura del libro, una vez concientizados los aspectos a mejorar; en este último sentido la novela saldría ganando bastante y el lector más todavía, al encontrarse con un trabajo superior y más maduro.  Por lo tanto no se mencionarán aquí los defectos de la novela, por cuanto debe evaluársela como una especie de prueba, valerosa, de su autor en el mundo de la fantasía literaria.

8 comentarios:

  1. Muy buena tu labor de promover la literatura en nuestro idioma y es un gran análisis de esta novela.

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    1. Muchas gracias, nuevamente, por dedicarle tiempo a mi blog. Mira que hasta el momento el autor del libro, ni se ha pronunciado.

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  2. Me gustaría leerlo pero no lo he podido encontrar en los lugares que compro los mios...buen texto profe

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    1. Bueno, el libro está en algunas pocas librerías y si te interesa, te lo presto sin problemas.

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  3. Excelente crítica, agradezco su atención profesor, puedo afirmar con autoridad ya que soy la madre de Alan, que no tuvo la suerte de leer a Sanderson. Recuerdo que comienza a escribir su primera entrega a la edad de 15 años, terminó a los 16, ese año lo dedicó por entero a su labor de incipiente escritor. No puedo confidenciar mucho más, ya que molestaría al autor a quien respeto y admiro. La segunda entrega seguramente estará el 2016, el paréntesis se debe a los estudios, sin embargo depende de James Valkan.

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    1. Me honra sobremanera que la madre de James Balkan, quien sé de fuente directa que fue gran apoyo suyo a la hora de gestionar su libro, visite mi blog y más encima me deje su comentario. Muchas gracias.

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  4. Me han gustado tanto el argumento como la portada, que es muy llamativa. Tal vez el autor termine por continuar la historia. Sobre la aparición de ingenios voladores y otros artefactos de origen no mágico, también podría responder a una influencia de Michael Moorcock y sus "Crónicas del Campéon Eterno", que en una de sus encarnaciones, como Dorian Hawkmoon, vive sus aventuras en un universo de ciencia donde existen maquinarias así. Saludos Elwin.

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    1. ¡Qué sorpresa me hayas dejado este comentario en un post, que creía de poca llegada entre los lectores! Te cuento que mi intención era publicar una entrevista al autor y subir a estos dos textos sendas fotos de su autor...Pero lamentablemente Balkan no demostró mucho interés en mi trabajo, pues ni siquiera dio las gracias por la labor hecha.

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