domingo, 9 de febrero de 2020

Así era en mis tiempos (quinta parte). LA TELEFONÍA.


Los teléfonos antes del celular.

     Mis primeros recuerdos con estos aparatos datan de mi infancia más o menos a mediados de los ochenta. En aquel tiempo era bastante caro y/o difícil tener uno y cuando bien veías uno en alguna casa o tenías la suerte de contar con uno en el hogar, siempre era el monótono modelo "clásico" negro y que tenía un disco giratorio blanco o transparente para meter un dedo en los números a marcar. En los barrios más humildes, como en el que yo vivía, existían casas donde prestaban el teléfono a manera de servicio pagado y este quedaba puesto en una ventana; la gente hacía a veces cola para esperar su turno; en otros sitios, como en mi casa, las personas de buena voluntad daba su número a los vecinos que no contaban con ese lujo (que eso era, sin dudas), de modo que les dejaran sus conocidos recados o en caso de necesidad, les prestaban el teléfono para hacer alguna llamada.
     El celular era algo propio de la ciencia ficción, si bien solo cuando el tiempo fue avanzando, la tecnología lo hizo posible (aunque durante años fue algo limitado solo a los que poseían una economía muy solvente y que incluía hasta aparatosos teléfonos en sus carísimos autos). Por lo tanto, si había que comunicarse con alguien que se encontrara lejos (y he aquí que la idea de lejanía podía variar, claro, según sea el caso), no quedaba otra que quedarse en casa esperando el dichoso llamado y/o rogar porque el destinatario estuviese en sus propias dependencias. Si al final uno debía salir y se quedaba sin realizar la susodicha llamada, podía pedirle a alguien de la casa que le anotara en algún papelito, libreta, cuaderno o lo que sea el recado (y peor era si quien había hecho la llamada, no contaba con teléfono propio).
    En la segunda mitad de los noventa en Chile, ya fue más fácil acceder a los teléfonos, incluyendo inalámbricos y otros aparatos más sofisticados (y bonitos), que tenían pantalla localizadora de llamada, permitían dejar grabados mensajes de audio (que más encima uno podía personalizar su "presentación por teléfono", lo que podía ser muy gracioso y ello dependiendo de la creatividad del dueño del equipo) y se podían hacer conversaciones tripartitas (o sea, entre 3 personas a la vez y que en verdad era bastante divertido), entre muchas más maravillas por entonces y que ahora damos por supuesto gracias a los llamados "celulares inteligentes". Más encima, aparte de los distintos modelos que uno podía comprar entre las varias compañías que ahora ofrecían sus servicios, uno podía ir a tiendas que vendían un montón de otras opciones y a precios mucho más módicos (chinos...supongo). Fue por aquellos años, a finales de los noventa y cuando aún estaba en la universidad, que contraté por primera vez telefonía fija y más encima lo hice a un precio muy barato; recuerdo que mi papá estaba muy contento, que antes se había negado a pasarme una extensión de su línea a mi cuarto, así que solo ahora que tenía cierta "independencia" se animó y hasta me ofreció plata para pagar la cuenta...Igual tener esa intimidad de poder hablar a solas sin gente a mi alrededor, era un gusto adquirido.
     En la actualidad la gente apenas tiene red fija en casa, que se conforma con la tecnología móvil, razón por la cual ha optado por dar de baja sus viejas líneas y eso porque los planes están más baratos, así como llenos de satisfacciones. Por otro lado, las redes fijas (al menos en Chile) son preferidas más por las gente de la tercera edad y por negocios y empresas de todo tipo; en todo caso, hoy los servicios telefónicos fijos están por el suelo en materia de precios y quienes se encargan de ofrecerlos los venden junto con televisión satelital, cable e internet para entusiasmar a sus clientes.


2. Los celulares.

     Creo que existían desde los ochenta y tengo bien claro que eran tremendos, al punto de que se llevaban en una mochila, debido a lo pesados que eran; además, poseían una antena larga para captar las señales. Como muchas tecnologías antes de masificarse, eran casi de uso exclusivo militar, tal como en su momento fue Internet.
     Con posterioridad, aparecieron los de uso civil, que igual redujeron de tamaño considerablemente, aunque primero no como para llevar en el cualquier bolsillo. Seguían necesitando antena y aún faltaba un buen resto de años como para que uno pudiese ver el número de quién llamaba y personalizar el rington, entre otras funciones que hoy nos son pan de cada día: tales como la cámara fotográfica incorporada y todo tipo de aplicaciones; el famoso tuch era algo de ciencia ficción y usaban teclas hasta varias generaciones posteriores, las que en un principio eran grandes y de una especie de goma. Acá a Chile creo haberlos visto por primera vez a fines de los noventa e incluso el primer celular que tuve fue uno de estos, que me regalaron ya de segunda mano y que ocupaba solo para que me llamaran.
     Los siguientes modelos que recuerdo, empequeñecieron considerablemente y lo mismo pasó con su grosor, así como su peso; si bien todavía usaban antena, aunque esta por igual más pequeña (los había aquellos que tenían una que se extendía y contaban con una especie de varilla delgada, que quedaba protegida al replegarla; así como otros modelos que contaban con una más corta y rígida). Luego con ellos llegaron los primeros salvapantallas (que yo tuve un modelo con el cual podía escoger entre dos distintos y los iba alternando cada cierto tiempo) y los llamados celulares de "conchita", que se parecían a los que se veían en la Serie Original de Star Trek (y para que vean que la ciencia ficción es bastante predictiva e inspiradora), que me gustaban bastante, aunque nunca tuve uno de esos.
      Durante años, el dueño de un celular debía pagar no solo las llamadas que hacía, sino que además las que recibía; esto último era muy cómodo para quienes no contaban con dichos aparatos, que se aprovechaban de cierta manera de quienes sí lo tenían (como yo cuando era universitario y aún no trabajaba). Igual salía caro contar con uno de estos teléfonos móviles y ello se transformó en un signo de estatus social y según se contaba existían quienes para aparentar, andaban con celulares de madera.
     Creo que uno de los mejores beneficios que ha dado esta tecnología, es que uno puede estar ubicable en todo momento y en casi todos los lugares del mundo; si no quieres que te molesten, simplemente lo mantienes en silencio, modo vibrador, "no molestar", apagado o solo no contestas. Aún recuerdo cuando antes de que pudiésemos contar con ellos, si necesitabas ubicar a alguien con urgencia en la calle, debías buscar uno público y a veces los que tenias a mano no funcionaban; y lo más triste era si tenías un compromiso con alguien y cualquiera de los involucrados se atrasaba o había algún cambio de planes, por lo que muchas veces la reunión se estropeaba (recuerdo cuando uno ilusionado se quedaba esperando y esperando, hasta que no llegaba tu compañer@ y al final te ibas todo decepcionado y/o molesto de donde estuviste tanto rato).
     A modo personal, uso bastante esta tecnología y dentro de lo que más le saco provecho, es que puedo escuchar música que guardo en el que poseo y de ese modo me evito andar con otros tipos de equipos, que hacen bulto y hoy en día están obsoletos...Y esto ultimo me recuerda que para la próxima entrega, de estos recuerdos tecnológicos, hablaré de los disckman. 


3. Una reflexión final.

     Se supone que la tecnología está para hacernos más fácil la vida y grata, pero también existe el peor caso en el cual provoca dependencia a tales extremos, que toma ribetes de droga; esto último ha ido creciendo con el tiempo, al ir desarrollándose las tecnologías computacionales y/o digitales, las que incluyen videojuegos y redes sociales, a las que podemos acceder desde nuestro celular. La gente deja de hacer vida al aire libre, de comulgar con sus pares de manera física y prefiere la comodidad de su casa; los niños optan por sus tablets, consolas y otros aparatos en vez de dedicarse a los juegos tradicionales, que parece se estuviesen perdiendo; como uno de sus efectos nocivos, aumenta la obesidad por falta de actividad física y la ansiedad que provocan estos vicios, algo que también ocurre entre los adultos.
     Si uno se detiene a mirar a su alrededor, en la calle, el mall, cualquier edificio o en algún medio de transporte público, una cantidad considerable de las personas alrededor de uno están "pegadas" al celular e incluso lo hacen cuando van acompañadas, en vez de conversar entre ellas. Solo unos pocos usan esos aparatos para leer algo de peso, como un libro electrónico o algún artículo interesante (vez que me encuentro alguien con un libro impreso o un cómic en sus lugares, lo celebro y me dan ganas de felicitar a dicha gente). Yo igual ocupo el celular para escribir bastante mis propias notas, como ahora mismo redacto este post que ahora lees; no obstante, igual caigo en la seducción de esta maquinita y las puertas facilistas que te abre, así que la autocrítica también va para mí.


          Comparto con ustedes este genial video para complementar mis ideas de más arriba.

4 comentarios:

  1. Gran análisis Elwin, además de una atenta mirada retrospectiva. Parece mentira que en tan poco tiempo hayamos contemplado tantas cosas. Y muy bien la autocrítica final. Sobre todo en el tiempo que nos hace perder, mirando muchas veces notificaciones inútiles. Con respecto a los modelos viejos... recuerdo que tuve que trabajar varios meses para poder comprarme un Ericsson verde, ¡¡con tapa!!! ja ja. Hace ya muchos años!!!! Saludos!!!

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    1. Es verdad estas tecnologías están tan presentes en nuestras vidas, que no podemos dejar de depender de ellas; solo hay que tomar conciencia de ello, para no caer en los errores de nuestros congéneres.

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  2. Totalmente de acuerdo con tu reflexión final, Elwin. Es absurdo lo mucho que demasiada gente depende del celular y los "servicios" que este ofrece. Gente que llega al punto de "no poder comunicarse" si se cae el Whatsapp o algo así. ¿Se olvidan que existen las llamadas y también los SMS y que no sólo de Watsapp, Facebook, instagram y twitter se pueden usar para comunicarse? Buff

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    1. Debo reconocer sin vergüenza que soy una de esas personas seducidas por las redes sociales, a las que accedo a través del celular (¿"Tif" les llaman en tu país a los teléfonos móviles?), pero al menos creo tener una vida interior mucho más rica que la de aquellos que no toman conciencia de ello.

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