martes, 15 de diciembre de 2015

La primera gran colección de cuentos de Ursula K. Le Guin (primera parte).


I- La autora.

      Ursula Kroeber Le Guin (nacida el 21 de octubre de 1929 en USA) es considerada desde hace décadas ya, como una de las grandes damas de la ciencia ficción y la fantasía literarias.  En una época en la cual las mujeres que se dedicaban a estos géneros eran escasas (plena década de los sesenta) y cuando tan solo unas pocas habían conseguido cosechar éxitos y respeto, como James Tiptree Jr. (más encima usando pseudónimo masculino ante los prejuicios del medio), la Le Guin consiguió abrirles las puertas a su sexo, para demostrar su enorme capacidad para crear ficciones de gran peso estético.
      En un periodo convulsionado por la revolución cultural, donde las nuevas generaciones promovedoras de paradigmas más vanguardistas (con el llamado amor libre, el feminismo, el orientalismo y la cultura hippie en general), en contra del rígido sistema tradicionalista de derecha imperante en el “gran país del Norte”, esta autora promovió directa e indirectamente con sus obras otras ideas, que por lo general apenas habían sido tratadas en este tipo de narrativa.  Es así como desde los comienzos de su carrera en aquel tiempo, enmarcado dentro de la new wave surgida al otro lado del océano en Inglaterra, sus narraciones breves y extensas desarrollaron historias dedicadas a la antropología (por medio de la creación de diversas culturas alienígenas, representando distintos aspectos de nuestra humanidad) y la promoción de estilos de vidas más relacionados con la ecología y la vida en armonía con el ecosistema.   Con numerosos cuentos, muchos de ellos recopilados en varios tomos, novelas, ensayos y poesía, esta escritora ha conseguido algunos de los premios más destacados del ambiente, llegando incluso a ser considerada entre los grandes de la literatura general de su nación en las últimas décadas.
      Sus obras poseen nombres evocadores y líricos, bastante simbólicos por cierto, los cuales en una primera instancia poco tienen que ver con el contenido de ellas.  Como se verá en la mayoría de los libros que a continuación se mencionarán.   En su escritura acostumbra usar la prosa poética, ya sea en las descripciones, como en los diálogos.
Ursula K. Le Guin,
      Dentro de sus trabajos en narrativa destacan dos grandes sagas, una de ciencia ficción y otra de fantasía, que incluyen relatos y obras más extensas, las que en todo caso tienen la particularidad de poder leerse independientemente, si bien ligadas entre sí por compartir uno que otro personaje en común.  En el primer apartado se encuentra su ciclo Ekumen (de la palabra ecuménico, que hace referencia a la reunión inclusiva de distintas comunidades y/o ideologías, término bastante usado desde el punto de vista religioso), sobre un buen número de planetas con distintas razas humanoides, surgidas de una más antigua que colonizó hace mucho tiempo sus tierras.   Todos estos pueblos han querido ser unidos por la civilización terráquea, que hace más o menos de Imperio Romano entre todos estos pueblos.  Justamente su novela debut, El Mundo de Rocannon (1966) inicia lo que también es llamado Universo Hainish.  A este título le siguen varios textos, algunos de ellos hoy en día considerados verdaderos clásicos de la ciencia ficción, como resultan ser Planeta de Exilio (1966), La Mano Izquierda de la Oscuridad (1969), El Nombre del Mundo es Bosque (1972) y Los Desposeídos (1974).  Cabe decir que para muchos de sus lectores y especialistas, estos tres últimos trabajos se encuentran considerados entre los mejores de su producción.   A su vez existe un libro titulado Cuatro Caminos hacia el Perdón (1995), formado por cuatro narraciones breves ambientadas en el universo del Ekumen.
     En cuanto a su celebrada saga de fantasía Terramar, a la fecha van publicadas cinco novelas y una colección de cuentos: Un Mago de Terramar (1968), Las Tumbas de Atuan y La Costa más Lejana (ambas de 1971), Tehanu (1990) y En el Otro Viento (2001).  La mayoría de los textos breves ambientados en este mundo se encuentran recopilados en Cuentos de Terramar (1999).   Bien se podría decir que para muchos, esta serie de libros son los más conocidos de la escritora.
     Siguiendo la “moda” de realizar sagas de tipo juvenil, Ursula K. Le Guin se sumó a ello por medio de la trilogía titulada como Anales de la Costa Occidental, comenzada en 2004 con Los Dones y luego continuada con Voces (2006) y Poderes (2008).  El éxito de esta “última” saga le concedió un nuevo galardón a esta artista, puesto que el mismo año en que se publicó Poderes, recibió otro premio Nébula y en este caso fue a la mejor novela por dicha obra.
     Libros independientes de sus sagas, son La Rueda Celeste (1971), El Lugar del Comienzo (1980) y El Eterno Regreso a Casa (1985), entre otros.
     Algunas colecciones suyas de cuentos son La Rosa de los Vientos (1982),  Las Llaves del Aire (1996), El Cumpleaños del Mundo y otros Relatos (2002) y Planos Paralelos (2003).
      Cabe considerar que es una de los pocos autores (entre hombres y mujeres) considerados en dos prestigiosos libros escritos por David Pringle, experto en el tipo de literatura que escribe Le Guin, en poseer más de uno de sus títulos en Las 100 Mejores Novelas de la Ciencia Ficción (con La Mano Izquierda de la Oscuridad y Los Desposeídos) y en Las 100 Mejores Novelas de Fantasía (gracias a Un Mago de Terramar).  Debe saberse a su vez que ambos estudios de Pringle son considerados verdaderos textos de consulta y guías para quienes desean adentrarse en lo mejor de estos géneros,
     Pese a la popularidad de esta escritora y a la calidad de sus trabajos, apenas ha sido considerada por Hollywood, la televisión y el mundo de los cómics, por lo que las adaptaciones de sus escritos son escasas.  En 1980 se hizo para la pantalla chica una versión de La Rueda Celeste, hoy olvidada por la mayoría.  En el año de 2005 se realizó la miniserie Leyendas de Terramar, que se lanzó con muchas promesas y expectativas de los fanáticos, en especial por contar entre sus actores a talentos ya veteranos como Isabella Rossellini y Danny Glover; no obstante el resultado fue bastante malo y la producción llega a ser hasta aburrida, además de contar con algunos verdaderos “defectos” especiales.  Quizás lo mejor de esta miniserie sea su bellísima banda sonora hecha por Jeff Rona.  Por otro lado, para la historia se tomaron en cuenta los dos primeros libros del ciclo.  Posteriormente en 2006 el prestigioso estudio japonés de animación Ghibli, el mismo creado por el multipremiado y valorado Hayao Miyasaki, lanzó Cuentos de Terramar, que en esta ocasión se basó en las entregas tres y cuatros.   La Le Guin estaba bastante entusiasmada cuando se le propuso hacer esta versión, más tratándose de que iba a ser dirigida por Miyasaki, con quien compartía varios puntos en común, tales como el estilo de vida ecologista…Y fue Miyasaki quien la filmó, pero no  Hayao, sino Goro, su hijo, a quien salvo su padre nadie conocía, lo que molestó en gran medida a la escritora y más todavía cuando se dio cuenta de la poca justicia que se hizo a sus escritos (otra vez).  El filme de los estudios Ghibli es considerado, tal vez, su peor producción.
    Por cierto, Ursula K. Le Guin está ligada de alguna manera al pueblo chileno, ya que realizó traducciones al inglés de varios poemas de Gabriela Mistral, la poetisa más importante de las letras del país y el primer premio Nobel de Literatura de Latinoamérica.
     Las Doce Moradas del Viento corresponde a la primera recopilación de sus obras breves, publicadas originalmente en varias revistas, tal como muchos de sus cuentos posteriores.  Editado en 1975, en contra de lo que pudiera parecer por su título, cuenta con diecisiete textos y no doce; el nombre escogido por la autora para su libro proviene de un verso de un poema de A. E. Housman, texto que antecede en el libro a los relatos.  Este libro se encuentra conformado por:

1- El Collar de Semley.

      Bellísimo cuento que es la antesala a uno de sus libros más famosos, El Mundo de Rocannon, de modo que en esta pequeña pieza es posible ver la gestación de algunos de sus personajes, así como la configuración que posee este mismo mundo (con distintas especies inteligentes, culturas y tradiciones).  Además se introduce ya en este relato el concepto del Ekumen, si bien acá aún no lleva su nombre; esto último debido a la alternancia entre el relato de corte más “científico” y que corresponde a los investigadores interplanetarios que estudian este lugar y a sus gentes, a la par de la narración principal que le da título al texto, la cual se cuenta desde el punto de vista de una de las autóctonas del planeta.
      Tras una partida más propia de la ciencia ficción, que de la fantasía y que cubre mayormente el resto del relato, trata acerca de la bellísima Semley y su búsqueda de una valiosa joya familiar perdida hace mucho tiempo.  La joven mujer es una digna hija de su tierra, pues se encuentra sometida a las costumbres de su gente y por ello para cumplir con sus deberes, realiza el viaje que la hará conocer a las personas más inauditas, de modo de lograr su objetivo. 
     El viaje es contado dándoles características místicas, pues la protagonista va en pro de lo desconocido, siguiendo patrones antiguos de la literatura clásica épica sobre travesías heroicas (como el tema del hospedaje del viajero entre gentes “extrañas”, aunque amables, la solicitud misma de ayuda y/o conocimientos a estos mismos); además cabe destacar que Semley posee un ideal o quizás una obsesión, que es la de no volver a su hogar hasta lograr su cometido, lo que la convierte en alguien de gran peso dramático, pese a la corta extensión de este título: es una mujer orgullosa, con determinación, aunque nunca pierde la compostura (en especial en su entrevista con los distintos hombres claves que conoce, tan distintos a ella y a su pueblo), salvo en el inesperado final.
      Los diálogos con quiénes llega a conocer Semley, son maravillosos y considerando que esta obra fue hecha por su autora al inicio de su carrera, muestran que ya en aquellos años su talento era nato.

     “Allí los gredosos cubrían sus rollizos cuerpos con prendas similares a las de los Señores de las Estrellas amplios pantalones, botas flexibles, túnicas con capucha, aunque las pocas mujeres que se dejaban ver, serviles enanas siempre apresuradas, estaban desnudas. La mayoría de los hombres eran soldados que portaban armas parecidas a los terribles lanzarrayos de los Señores de las Estrellas, si bien Semley pudo advertir que se trataba de simples garrotes de metal. Lo que vio, lo vio sin observar; avanzó por donde la conducían, sin volver la cabeza ni a derecha ni a izquierda. Cuando hubieron llegado frente a un grupo de gredosos que lucían diademas de acero sobre sus cabellos, el guía se detuvo y con voz profunda anunció:
     – ¡Los excelsos Señores de Gdemiar!
    Eran siete y todos le habían clavado los ojos con tal arrogancia pintada en sus grises rostros terrosos que ella sintió deseos de reír.
    – He venido hasta vosotros para buscar el tesoro perdido de mi familia, Señores del Reino de las Tinieblas –dijo en tono solemne–. Busco el botín de Leynen, el Ojo del Mar –su voz sonaba débil en medio del estrépito.
    – Así nos lo han dicho nuestros mensajeros, Semley, señora de Hallan –esta vez logró determinar quién le había hablado: un individuo más bajo que los otros, que apenas si le llegaría al pecho y lucía un resto fiero en el rostro–. No poseemos lo que buscas.
    – En otro tiempo lo tuvisteis, se dice.
    – Mucho es lo que se dice allí donde el Sol centellea.
    – Y las palabras son llevadas por el viento, allí donde el viento sopla. No pregunto cómo se ha perdido el collar ni cómo ha vuelto a vosotros, sus artífices de antaño. Esas son viejas historias, antiguas habladurías. Sólo intento encontrarlo ahora. Vosotros no lo poseéis, pero quizá sepáis dónde está.
    – No está aquí.
    – Estará, pues, en otro lugar.
   – Está donde tú no puedes llegar; no, a menos que cuentes con nuestra ayuda.
   – Ayudadme, pues; os lo pido en mí condición de huésped vuestra.
   – Se ha dicho: los Angyar toman; los Fiia dan; los Gdemiar dan y toman. Si hiciéramos esto por ti, ¿qué nos darías?
   – Mi gratitud, Señores de la Noche”.

      La búsqueda del collar no puede dejar de ser más simbólica, ya que por un lado lo que hace la mujer es rescatar su pasado (uniendo su lamentable presente con el pasado glorioso) y así conseguir la dignidad que siente ha perdido, más todavía en un mundo donde los extranjeros que llegaron desde el cielo (viajeros alienígenas), les han quitado a su comunidad el orgullo que alguna vez tuvieron.   Al respecto Semley sobresale entre los demás, por su capacidad de ir más allá de lo esperado, por lo menos hasta la gran revelación de las últimas líneas.  Asimismo Semley es una persona valiente, locuaz y femenina, características que se harán habituales en las posteriores heroínas de Le Guin.

2- Abril en París:

     Un particular cuento sobre viajes en el tiempo, que se mueve entre la fantasía y la ciencia ficción (siendo la autora alguien que escribe la variante blanda de este último género, o sea, aquella no caracterizada por datos científicos verosímiles, bien sus textos muchas veces se mueven en esta ambigüedad de estilo) y con un aire de humor, sazonado con cierto romanticismo (por no mencionar su propio título).  Es la historia de un aburrido profesor universitario de literatura, quien es transportado para su sorpresa a plena Edad Media, en la ciudad mencionada en el nombre del cuento.  Quien lo ha traído a dicho periodo, resulta ser otro estudioso, un alquimista igual de cansado con su vida.  Cuando ambos se encuentran, descubren entre ellos almas afines y comienzan una amistad que además les permite compartir sus inquietudes intelectuales.  La posterior presencia femenina en el cuento, le agrega otro aspecto interesante a la narración.
    Destaca en esta historia la descripción de la época en la que mayormente se ambienta y que atiende a un propósito de hacer “realista” la narración, cuando se trata de hacernos sentir inmersos en esta particular época.  No obstante, por mucho que en un principio al hombre del siglo XX le desagrade algo este mundo, descubre que el hogar siempre va con uno, en la medida que se es feliz donde se encuentre.  Asimismo resulta destacable el planteamiento de que “no somos islas” y que almas solitarias pueden llegar a compartir con otros su interioridad, de modo de llegar a conseguir su idea de felicidad y plenitud.

    “Barry Pennywither no era un hombre muy valiente, pero era  racional. Pensó que había enloquecido, y por lo tanto dijo con bastante firmeza:
     -¿Es usted el diablo?
     La criatura se estremeció y traqueteó.
     A modo de experimento, dando un vistazo hacia la invisible Notre Dame, el profesor hizo la señal de la Cruz.
     Ante esto la criatura se crispó; no retrocedió, se crispó. Después dijo algo con voz débil, pero en un inglés perfecto -no, en un francés perfecto- no, en un francés bastante extraño:
     -Mais vous estes de Dieu -dijo.
     Barry se irguió y la escrutó.
     -¿Quién es usted? -preguntó, y la criatura alzó un rostro muy humano y contestó con voz humilde:
     -Jehan Lenoir.
     -¿Qué está haciendo usted en mi cuarto?
     Hubo una pausa. Lenoir dejó de estar de rodillas y se irguió, en toda su estatura de un metro sesenta.
     -Este es mi cuarto -dijo al fin, aunque con gran cortesía.
     Barry paseó la mirada por los libros y alambiques que lo rodeaban. Hubo otra pausa.
     -¿Entonces cómo llegué aquí?
     -Yo lo traje
     -¿Usted es doctor?
     Lenoir asintió, con orgullo. Toda su actitud había cambiado.
    -Sí, soy doctor -dijo-. Sí, yo lo traje aquí. ¡Si la naturaleza no quiere cederme el conocimiento, entonces puedo conquistar a la propia naturaleza, puedo obrar un milagro! Al diablo con la ciencia entonces. Yo era científico... -miró a Barry con los ojos ardientes-. ¡Ya no! Me llaman idiota, hereje. ¡Por Dios, soy algo peor que eso! ¡Soy un hechicero, un mago negro, Jehan el negro! La magia funciona, ¿verdad? Entonces la ciencia es una pérdida de tiempo. ¡Ja! -dijo, pero en realidad no parecía triunfante-. Me gustaría que no hubiese funcionado -dijo con más calma, paseándose de aquí para allá entre los infolios”.

3- Los Maestros:

    La ciencia ficción es mucho más que inventos fabulosos, viajes espaciales con batallas colosales, monstruos de todo tipo y en especial extraterrestres.  Pues resulta ser un género tanto o más extrapolativo, que otros de más rancia antigüedad, tal como la fábula y la utopía.  Es así como el género también llamado fantasía científica, lo que hace es “disfrazar” la realidad, llevando las grandes problemáticas humanas a otro escenario, para tratarlas desde la distancia y de ese modo evaluar lo que está sucediendo al respecto.  Por su misma calidad de metamorfosear la verdad (no para ignorarla, sino justamente para analizarla y/o criticarla, exponiendo nuevos puntos de vista al respecto, que en otras condiciones sería imposible surgieran), estos lazos con la realidad solo son revelados a los ojos más atentos y, por qué no, más sensibles, como además cultos.  Es lo que bien sucedió en su momento con la ciencia ficción rusa, en una época en la cual la única manera de criticar el sistema, escapando a la censura y otros tipos de represión, era escribiendo este tipo de obras; lo mismo sucede con clásicos antiutópicos como 1984 de George Orwell y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.  Y en los sesenta a través de la naciente televisión gringa, en medio de una época tumultuosa para el poderoso país del norte, programas como La Dimensión Desconocida y Star Trek, se encargaron de desnudar el alma humana y denunciar con sus aparentes “inofensivas” historias de ciencia ficción los males de la sociedad de aquellos años…
    Pues a través de este poético relato, la Le Guin sigue con esta tendencia arriba señalada, ya que su argumento no deja de ser una parábola acerca del poder que posee el conocimiento y quiénes lo manejan (los llamados “maestros” del título), representados acá por los científicos.  No obstante los eruditos del cuento, que se hayan caracterizados como miembros de un grupo hermético, que controla el saber en un mundo plagado de ignorancia, se prestan como símbolos del dogma ciego y que en vez de liberar con la verdad, encadena a la gente a través de sus mentiras e ignorancia.  De este modo, científicos y religiosos a la larga vienen a ser lo mismo en el relato y en la vida real, en especial cuando se trata de egoísmos y de negar la posibilidad del error como algo propio de nuestra humanidad.  Por tanto el cuento sin dudas recuerda a personajes reales como Galileo Galilei y Giordano Bruno, quienes sufrieron de la persecución por sus ideas avanzadas para su época, así como a tanto sujeto que a lo largo de la historia ha experimentado el repudio por defender su derecho a pensar distinto y a defender su propio punto de vista.


4- La Caja de la Oscuridad.

     Un “nuevo” cuento de fantasía con príncipes, reyes, guerreros, criaturas fabulosas y brujas, que en este caso puede ser que a la luz de los tres textos anteriores, quede en desmedro ante su efecto final para el lector (en otras palabras, a gusto de algunos, como para quien aquí escribe, sería el menos efectivo de los que van agregados a esta recopilación). 
     Trata de un joven aspirante al trono de su nación, que recibe un extraño regalo y el cual guarda en su interior algo inesperado.  El contenido del objeto bien demuestra que no importa cuánto poder puede llegar a tener un ser humano, existen fuerzas superiores en el mundo que fácilmente pueden doblegar incluso a los más soberbios; por lo tanto, una moraleja de la narración puede ser que hay que aprender a ser humildes a toda costa.

5- La Palabra que desliga.

    El primero de los dos cuentos que vienen a ser los antecedentes a su famoso ciclo de de Terramar, no es el mejor de ambos.  En este caso se trata de un mago que sufre el acoso de su enemigo, quien al parecer resulta ser mucho más poderoso que él y por lo tanto la narración trata acerca de su viaje como vía de escape (viejo tema dentro de la literatura oral y escrita), así como de su búsqueda para lograr derrotarlo.  En el relato el protagonista demuestra la capacidad de transformarse en muchas cosas, habilidades luego desarrolladas en algunos de los personajes de la saga mencionada; lo mismo sucede con la importancia que le otorga la autora en esta ficción y la que le sigue, al poder de la palabra y en especial al conseguido por medio del conocimiento del nombre “verdadero” de la gente y de lo que lo rodea (este último concepto algo proveniente de las creencias de muchas culturas antiguas, que otorgan a las palabras un poder mágico, como sucede con la cábala judía).

6- El Poder de los Nombres.

    Uno de los dos personajes principales resulta ser un insignificante hombre, que posee unas cuantas habilidades mágicas y que sabe usar de manera poco efectiva,  cuando se trata de ayudar a la gente que lo ha acogido tras asentarse en sus tierras.  Este sujeto que parece la caricatura de un mago, guarda tal vez más de un secreto y hacia el final del relato, la gran revelación de su identidad demuestra la clásica ley de los cuentos tradicionales de fantasía: de que nada es lo que parece.  Por otro lado, llega al lugar donde vive este supuesto hombrecito insignificante, un sujeto que desde el principio se ve como todo lo contrario al único mago del lugar: apuesto, gallardo y talentoso.  El destino de estos dos se une y ello otorga al lector un desenlace inesperado y lleno de acción.

     “El señor Bajocolina salió de debajo de su colina, sonriendo y respirando con dificultad. Cada resoplido salía disparado por las ventanas de su nariz como una doble bocanada de vapor, blanca nieve bajo el sol matinal. El señor Bajocolina contempló el cielo brillante de diciembre y sonrió más ampliamente que nunca, mostrando unos dientes blancos como la nieve. Luego se dirigió al pueblo.

      – Día, señor Bajocolina – le decían los aldeanos cuando se cruzaban con él por la calle angosta, entre casas de tejados cónicos y sobresalientes como los sombreretes rojos y gruesos de las setas venenosas.
     – ¡Día, día! – respondía él a todos. (Por supuesto que desear a cualquiera un buen día traía mala suerte; en un lugar tan afectado por Influencias como Sattins Island, donde un adjetivo descuidado puede cambiar el tiempo por una semana, era suficiente con decir sólo el momento del día.) Todos le hablaban, algunos con cariño, otros con cariñoso desdén. Era todo lo que la pequeña isla poseía a modo de mago, y por lo tanto merecía respeto… ¿pero cómo se podía respetar a un hombrecillo regordete y cincuentón que se tambaleaba con los pies hacia adentro, sonriendo y exhalando vapor? En el trabajo tampoco era gran cosa. Se esmeraba medianamente en los fuegos artificiales, pero sus elixires eran ineficaces con frecuencia. Las verrugas que hechizaba reaparecían a los tres días; los tomates que encantaba no llegaban a ser más grandes que los melones; y durante los contados días en que alguna nave extraña se detenía en el puerto de Sattins, el señor Bajocolina permanecía siempre debajo de su colina; por temor, explicaba, al mal de ojo. En otras palabras, era un mago por la misma razón por la que el zarco Gan era un carpintero: por negligencia. Por esta generación los aldeanos se las apañaban con puertas mal colocadas y hechizos inútiles, y descargaban su irritación tratando al señor Bajocolina con bastante familiaridad, como un simple aldeano más. Hasta lo invitaban a cenar. Una vez él invitó a cenar a algunos de ellos, y sirvió una colación espléndida, con plata, cristal, albaricoque, ganso asado, un chispeante Andrades 639, y budín inglés con salsa fermentada; pero estuvo tan nervioso que quitó toda alegría a la comida, y además, todos volvieron a estar hambrientos media hora después. No le gustaba que nadie visitara su cueva, ni siquiera la antecámara, más allá de la cual en realidad no había llegado nadie. Cuando veía que se acercaba gente a la colina, salía trotando a recibirla. «¡Sentémonos aquí, bajo los pinos!», decía sonriendo y señalando hacia el bosquecillo de abetos; o si llovía: «Vayamos a tomar un trago a la taberna, ¿eh?», aunque todos sabían que él no bebía nada más fuerte que agua de pozo”.

7- El Rey de Invierno.

    
     Este cuento que sirvió de inspiración a su autora para la posterior creación de una de sus obras cumbre, la novela La Mano Izquierda de la Oscuridad, en lo que va del libro es el texto más largo.  Su argumento permite conocer a una raza muy especial, de entre los pueblos recientemente anexados por el llamado Ekumen, los ghetenitas, seres andróginos que en ciertos periodos de su vida pasan a ser machos o hembras por un tiempo.   Estos mismos a su vez viven en el planeta conocido en el exterior como Invierno, debido a las bajísimas temperaturas que lo hacen mantenerse cubierto de blanca nieve.
     El relato trata acerca del joven heredero de la monarquía de este mundo, quien pasa por una crisis que lo obliga a dejar su hogar y vivir durante una temporada entre extranjeros en otro planeta.  De este modo, una vez más es posible identificar en la literatura de Le Guin el tema del encuentro entre sociedades diferentes, centrándose en especial en uno de sus integrantes y quien debe enfrentar la otredad de aquellos que lo rodean.  Por otro lado, se puede reconocer en esta obra el peso de las costumbres ancestrales, en especial los llamados tabús, que marcan para bien o para mal la vida cotidiana de los seres humanos.
     Narrado de una manera muy especial en varios momentos de sus páginas, describiendo una imagen estática a manera de apreciación artística, este cuento también trata acerca del peso del paso del tiempo y las responsabilidades.

    “Cuando en el transcurso del tiempo surgen torbellinos, y la historia parece arremolinarse en torno a un tronco que se hunde, entonces las fotografías vienen al pelo: instantáneas, que pueden ser equipadas para comparar al padre con el hijo, al joven rey con el viejo, y que también pueden barajarse y volver a ordenarse hasta que los años corran incesantemente. Porque a pesar de los trucos de la comunicación interestelar instantánea y de los viajes interestelares casi tan veloces como la luz, el tiempo (como lo advierte el Axt Plenipotenciario) no se invierte; ni la muerte puede ser burlada.
     En consecuencia, aunque la fotografía más conocida sea aquella imagen oscura de un rey joven que contempla a un rey viejo, muerto en un corredor iluminado solamente por espejos en los que se refleja una ciudad incendiada, apártala por un momento. Mira primero al joven rey, el orgullo de una nación, el más luminoso y afortunado ser de veintidós años que haya existido. Cuando se tomó esta fotografía, apoyaba la espalda contra una pared. Estaba roñosa, temblaba, y su rostro aparecía vacío y demente, pues había perdido esa confianza mínima en el mundo que se llama cordura. Repetía dentro de su cabeza lo que había repetido durante horas o años: "Abdicaré. Abdicaré. Abdicaré." Con los ojos cerrados vio las habitaciones de rojas paredes del Palacio, las torres y calles de Erhenrang bajo la nieve que caía, las hermosas planicies de las Tierras Bajas del oeste, las cumbres blancas del Kargav, y renunció a todo, a su reino”.

8- El Viaje.

      Una historia que no se enmarca dentro de los géneros habituales de la autora, si bien posee rasgos oníricos, debido a su particular argumento, que lo acercan en parte a los intereses de la Le Guin.
      Siendo sinceros, bien podría ser el texto menos logrado (por no decir el más aburrido) de los hasta el momento leídos en este volumen.  Quizás porque pese a tratar acerca del viaje interior hecho (nada menos) a través de las drogas, las motivaciones que mueven a su protagonista no resultan atractivas.  O bien quizás puede ser que el tema abordado y la manera de cómo lo enfrenta la escritora, sea más del gusto de quienes se encuentran cercanos a las vicisitudes de su personaje, que de alguien que no haya vivido tales tipos de experiencias. 

viernes, 11 de diciembre de 2015

No todas las brujas son ruines.


     En 1986 el destacado escritor de obras de fantasía, ciencia ficción y terror Whitley Strieber publicó su novela Gato Mágico, supuestamente coescrita con un tal Jonathan Barry, de quien se afirmaba era un brujo practicante (puesto que tal como dice el título de esta obra, su trama gira en torno a la magia y la brujería, de modo que buena resultaba la idea de contar con la colaboración de un experto en el tema); no obstante al año siguiente, en una nueva edición, Strieber reconoció públicamente que su compañero no existía y que todo fue producto de su invención.  
     Considerando la reseña hecha en la edición española de Vidorama/Agata y su en verdad horrible portada, más el hecho de que el escritor es conocido por sus obras de horror, uno sin problemas podría llegar a creer que se trata de un libro perteneciente a este último género.  No obstante, la historia desarrollada en sus páginas más bien corresponde a una propia de la fantasía clásica, al más puro estilo de los viejos cuentos de hadas; aunque vistos a través de los ojos de lectores adultos, con una cuota de erotismo e incluso con uno que otro elemento terrorífico. 
      La novela comienza refiriéndose a la pequeña ciudad en la que transcurre su argumento.  Es así como desde sus primeras líneas, queda clara la singularidad de este lugar, un sitio alejado de las grandes urbes, lleno de tradiciones, anclado hasta cierto punto en un pasado idílico, como también habitado por gente sencilla en su mayoría, que gusta de vivir conectada con la naturaleza.  Pues en este sitio existe una muy particular comunidad, que más que ser de tipo ecológica y/o alternativa, se dedica a la práctica de la brujería.  No obstante se trata de otro tipo de brujas y brujos, quienes reciben el nombre de wiccas, practicando la llamada magia blanca, conectándose con la Madre Tierra y dedicados a acciones benignas en vez de otras de intereses malignos (ojo: la idea de las wiccas no la inventó Strieber, puesto que la verdad es un concepto anterior a la escritura de este título). Uno de los aspectos más interesantes de esta comunidad, resulta ser su carácter ecumenista, ya que mantiene fuertes lazos con otros grupos religiosos, en especial de tipo cristiano como católicos y episcopales; estos credos amigos de las brujas de Maywell, aceptan las diferencias de sus congéneres y reconocen con estos mismos sus puntos en común.  Luego esta actitud tolerante y amistosa en general entre la mayoría de los lugareños, va a contrastar con la de una colectividad fundamentalista y encabezada por un extraño, o sea, un forastero que llega a la ciudad acompañado de sus prejuicios y miedos.  Es así como el choque entre unos y otros, permite la aparición del verdadero conflicto que le entrega su mayor dosis de dramatismo a esta narración. Asimismo este primer grupo bastante numeroso, que posee entre sus integrantes a gente profesional y dedicada a varias áreas, además de familias enteras con niños incluidos, cuenta con una líder, quien viene a ser uno de los personajes principales.
     La lideresa de las wiccas es Constance Collier, una dama anciana que a lo largo de su vida ha tenido una verdadera existencia interesante.  Constance es una mujer sabia, que puede ser tanto dulce como dura según el momento lo requiera y que sabe que su tiempo en la Tierra se acaba.  Por esta razón está esperando a su sucesora y para lograr el éxito de su misión está dispuesta a cruzar ciertas líneas, que pueden ser peligrosas.
     Es respecto a lo anterior que aparece la figura de Amanda Walker, una joven y hermosa ilustradora de libros, quien llega a Maywell ignorando su verdadero papel en el lugar y con sus pobladores.  El hecho de que la muchacha como la anciana se dediquen al arte, resulta ser una de las tantas conexiones entre una y otra, puesto que ambas poseen la personalidad propia de alguien extraordinario.  El apellido mismo de la heroína, que en español significa caminante, augura la condición de sujeto especial que esta resulta ser. A su vez es posible identificar entre ambas y otros personajes del texto, el tema del destino como una fuerza inexorable y superior, a la que no se puede escapar, ya que las nombradas y otros más cumplen un rol determinado para que todo sea posible (aquí mismo aparece la noción de la reencarnación y las vidas pasadas, siendo las páginas dedicado a ello, uno de los pasajes más emocionantes de toda la novela). 
     Luego nos encontramos con uno de los dos personajes que contrastan con Constance y Amanda, el doctor George Walker y quien resulta ser tío de la dibujante.  No obstante mientras ambas damas se encuentran relacionadas con las fuerzas telúricas de la Madre Tierra, este hombre viene a ser un individuo marcado por sus obsesiones y personalidad errática, más dedicado a destruir que a construir y preservar como los otros.  George es alguien solitario y amargado, quien pese a su condición tan diferente a Constance, mantiene un acuerdo con ella y que le otorga a la trama algunos de sus episodios terroríficos.   Considerando la intervención de este sujeto, aparece cierta dimensión propia del género de la ciencia ficción en la historia, ya que George practica unos cuantos experimentos relacionados con la muerte y la manipulación de esta, al viejo estilo de textos clásicos como Frankenstein de Mary Shelley y Herbert West, Reanimador de Lovecraft.  Por mucho que pareciera en primera instancia que las actividades del mad doctor parecieran que nada tienen que ver con lo que hace la Collier, su motivo original se encuentra profundamente ligado a la permanencia del culto liderado por la anciana.
     El último personaje que viene a formar parte del cuarteto protagónico de este libro, viene a ser un segundo varón, representativo como el anterior, de las bajezas humanas: Simon Pierce.  De este modo se completa el conflicto equilibrado de los dos polos en disputa, que bien puede verse como la oposición entre lo femenino y lo masculino, orden y caos, la fe librepensadora en contra del dogmatismo y libertad versus represión (y así un sinnúmero de dualidades simbolizadas en estos cuatros).  Si George es una persona desgraciada, este otro es aún en mayor medida un alma perdida; en especial por el secreto de su turbio pasado, que pesa sobre él como una carga que apenas logra soportar y que lo corrompe por mucho que en cierta medida sus intenciones sean buenas.  Es en este sentido, que la visión del mal que se presenta en el texto va mucho más allá de la simple idea de lo diabólico; puesto que tal como queda detallado en él y en lo que le sucede tanto a este personaje como a otros, el mal se produce como efecto de nuestros propios miedos y yerros, que de la existencia de criaturas satánicas; algo así como un desequilibrio por la falta de armonía y amor (luego la idea del Infierno que aquí aparece, resulta ser algo por completo personal, ya que es cada uno quien trae consigo su propia perdición, así como viene a ser relevante el autoperdón para conseguir la paz eterna).
      El Gato Mágico que da título a la novela corresponde a ser un ser salido del mundo sobrenatural, conocido en varias creencias religiosas antiguas y que a lo largo del texto se mantiene presente, aunque no con la regularidad que un lector hubiese esperando teniendo en cuenta el nombre del libro.  Si bien el felino resulta ser una entidad benigna, no deja de poseer una naturaleza ominosa y terrorífica, tal como algunos de sus antecedentes en la literatura, tal como sucede con el clásico cuento de Poe El Gato Negro y El Gato del Infierno de Stephen King.
       De entre los aspectos más atractivos del libro, por cómo recoge aspectos propios de la literatura de fantasía, el terror y hasta la ciencia ficción como ya se comentó más arriba, la aparición de nada menos que de hadas aquí, viene a ser algo tanto inesperado en un principio, como algo fundamental para el desarrollo de la trama.  No obstante si bien estos seres son descritos casi tal cual los de los relatos infantiles, en este caso mantienen una naturaleza algo siniestra, aunque sin perder su belleza.
      No se puede olvidar la manera de cómo se introducen otros leiv motivs de la tradición literaria, como bien sucede con la leyenda medieval de Robin Hood y su amada Marian, quienes en esta novela también poseen su interesante variación.
      El libro posee varios momentos dignos de tenerse en cuenta, ya sea por su intriga, como por los episodios que van entre lo terrorífico, la aventura y lo claramente sublime, en especial hacia el inesperado final. 
      Sin duda una obra hermosa recomendable.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Toda una obra maestra del cómic de superhéroes: “Tierra X”.


      En el año de 1999 apareció una miniserie de 13 números con el sugerente título de Tierra X, en atención a la letra que dentro del universo Marvel atiende a sus famosos mutantes (X-Men, Patrulla X, Arma X y un largo etcétera).  Su origen resulta bastante interesante, ya que el proyecto nació de una serie de ilustraciones, que le encargó al famoso dibujante Alex Ross la revista especializada en cómics Wizard y donde se le pidió que rediseñara a varios de los personajes más emblemáticos de la llamada Casa de las Ideas.  Como el trabajo de Ross fue tan óptimo, tal y como tiene acostumbrados al público y a la crítica, surgió la idea de crear una historia que contara qué sucedió con esos superhéroes ya “mayorcitos” y bastante cambiados, tal como fue la petición original de la revista.  Considerando que el artista no es guionista, solicitó los servicios de Jim Krueger para llevar a cabo la construcción de esta saga de características épicas, que comprende a buena parte del panteón marvelita, cruzando su cronología desde los albores de los tiempos, pasando luego por la prehistoria de la Tierra, hasta mostrar el origen de sus mayores justicieros y luego llegando a un desolado futuro cercano, con nuevas versiones de todos estos (si bien ya ancianos buena parte de ellos).   Por otro lado encargado de las viñetas, o sea, en el apartado gráfico visualizando toda la obra ya escrita por Krueger, estuvo John Paul Leon; la labor de este último bien se puede considerar a medias entre la técnica tan identificadora del maestro Ross, con su propia estética que acentúa el tono oscuro de esta novela gráfica.  Vale decir que si bien el guión lo escribió el mencionado Krueger, las ideas básicas y la historia en sí son por completo de Ross, quien además realizó precioso bocetos para estas nuevas interpretaciones de tan clásicos personajes y que usó de modelo Leon.
    Antes de ir de lleno a analizar Tierra X, no resulta insignificante conocer algo de la contribución que ha hecho Ross en el noveno arte, expresión artística en la que ha destacado.  Quien hoy en día resulta ser uno de los mejores ilustradores del rubro, es solicitado en especial para realizar portadas, dibujos exclusivos y participar en proyectos especiales como miniseries, siempre de la mano de otros grandes del guión en cómics.  Su marca distintiva es llamada hiperrealismo, ya que Ross procura diseñar a sus personajes como si fuesen individuos de carne y hueso, lo que se puede apreciar en el detalle de los pliegues de sus trajes y en sus rostros, que no dejan de ser lo suficientemente expresivos como para dar la sensación de realidad; dentro de esto mismo resalta también el trabajo que hace con las sombras, luz y brillo en los acabados.  De hecho, acostumbra a trabajar con modelos, a los que viste con trajes de los superhéroes, con lo que luego realiza las ilustraciones respectivas.  Asimismo él mismo se encarga de agregarle color a dichas imágenes, usando una técnica mixta que implica acuarelas, Photoshop y otros.  
     El primer trabajo de Ross para el mundo del cómic fue nada menos que en un título de Terminator, en el año de 1990  para la editorial NOW.  Con unos cuantos trabajos en otras marcas, que comprenden su primera incursión para una obra de Superman en 1993 (a cargo de las portadas para Superman: Doomsday & Beyond), realizó también un número para la colección de Clive Barker de Marvel (en una de sus líneas adultas), en el número 17 de la serie Hellraiser. 
      No obstante fue en 1994 cuando logró sobresalir, con la cual en la actualidad es considerado como toda una obra maestra de la historieta estadounidense: Marvels.  Escrita por su amigo Kurt Busiek, un connotado guionista, corresponde a una miniserie de 4 números que abarca alrededor de medio siglo de la historia de Marvel, desde comienzos de los cuarenta, hasta más o menos la época en la que fue hecha esta obra.  Inmediatamente llamó la atención su poderoso guión que mostraba cómo el protagonista, un periodista, veía como representante del hombre común la aparición de los seres superpoderosos y sus distintos confrontaciones (incluyendo algunos de los momentos claves de la cronología de Marvel, como las peleas de la Antorcha Humana original con Namor, los conflictos de los X-Men con las multitudes intolerantes y la famosa muerte de Gwen Stacy, tras una batalla del Hombre-Araña con el Duende Verde, entre otros).  Y fue con sus dibujos como nunca antes vistos para estos personajes, que Ross terminó concediéndole  el estatus de obra maestra a esta miniserie, como ejemplo de la mezcla ideal entre un guión soberbio y un dibujo aún por sobre lo acostumbrado en el medio.   Vale decir que cada viñeta de este trabajo, como los siguientes de parte de este autor, resulta ser una verdadera maravilla, un cuadro precioso que permite darnos cuenta de la calidad artística, a la que pueden llegar los cómics. 
    
Alex Ross.
En 1996 Alex Ross hizo para DC lo que realizó para Marvel, o sea, su trabajo más importante y que viene a ser considerado como una de las miniseries más sobresalientes de este sello: Kingdom Come.  Realizada en conjunto con Mark Waid, otro connotado escritor, también fue realizada en cuatro partes.   Si Marvels trataba en gran parte acerca del pasado de la Casa de las Ideas, Kingdom Come se encargó de abordar un futuro hipotético de DC, puesto que se lanzó dentro de la línea Elseworld y en la cual se cuentan historias fuera de la continuidad oficial, ya que muestran a sus personajes en otras realidades.  No obstante independientemente de que el mundo de esta obra no sea la “Tierra oficial” de DC, luego fue incorporado como uno de las 52 Tierras del llamado Multiverso…Pero lo más relevante de ello, fue que gracias a su trama su pudo contar cómo los superhéroes clásicos (Superman, Batman, Wonder Woman, Linterna Verde y muchos más) se habían retirado de sus “carreras”, para dar el paso amargo de dejar que nuevos justicieros más violentos controlaran el balance de poder en el planeta.  En muchos sentidos se podría decir que hay un antes y un después de este precioso trabajo, el que incluso tuvo más repercusión que el mencionado Marvels.
     Luego del éxito de su miniserie con Waid (sociedad que nunca más se volvió a repetir, tras enemistarse ambos), Ross realizó un montón de trabajos para DC, entre portadas y viñetas.  No obstante de entre todo lo hecho en esta empresa, tras su primer título con DC, su dupla junto al hoy también mítico Paul Dinni (el mismo cocreador de la considerada mejor serie animada de Batman, Batman the Animated Series y de las que le siguieron a esta) viene a ser su legado más reconocido.  Pues entre 1998 y 2003, ambos fueron lanzando una vez por año una novela gráfica, dedicada en exclusiva a sus paladines más emblemáticos.  Primero partieron con Superman: Paz en la Tierra, luego con Batman: Guerra, para después continuar con ¡Shazam!: El Poder de la Esperanza, luego con Wonder Woman: El Espíritu de la Verdad y terminando con JLA: Orígenes Secretos y JLA: Libertad y Justicia.  Cada una de estas miniseries posee la gracias de poder leerse sin dificultad, ya que no atienden a eventos que requieran leer cómics antiguos de sus protagonistas, siendo que además abordan temas profundos y con mucha sensibilidad, tales como la búsqueda de la felicidad, el autoconocimiento, la injusticias sociales y el heroísmo, aunque este último llevado a un plano más realista.  No está demás decir que leer estas historietas y las otras que aquí se han mencionado, resulta ser una experiencia memorable.

Una de las portadas más famosas hechas para DC de Ross.
     Luego del correspondiente repaso (a buena parte) de la carrera del principal gestor de la novela gráfica que hoy nos reúne, es el momento para contar de qué se trata Tierra X.   Pues tal como ya se dijo antes, en ella es posible encontrarse en un futuro cercano del universo Marvel, aunque uno bien especial, ya que en este caso toda la gente en la urbe ha llegado a adquirir poderes.  Esto es posible debido a la llamada Epidemia Mutagénica, que no solo le ha otorgado a cada ser humano una habilidad extraordinaria, si no que a muchos ha cambiado por completo en su aspecto.  Luego de los conocidos problemas para aceptar a los mutantes en el universo oficial marvelita, este evento ha transformado por completo el orden social, de modo que ante la inevitabilidad de la uniformidad, la raza humana ha tenido que aceptar la diversidad.  Por lo tanto quienes antes fueron rechazados y temidos por ser diferentes, ahora son tan singulares como el resto de la población.  A su vez quiénes en el pasado luchaban por los oprimidos, en especial por los que estaban bajo el yugo de gente con superpoderes, supuestamente ya no son necesarios, ya que en la actualidad nadie está indefenso.  Muchos superhéroes, de los que quedaron vivos, se han retirado y/o han tenido que aceptar para bien o para mal que ya no se les necesita.  Al menos eso es lo que aparenta todo.
     Pero nuevas amenazas penden sobre el planeta, primero en la forma de un ser alienígena que se hace llamar Hydra y que tal como dice su nombre, emula al antiguo orden fascista aparecido en la Segunda Guerra Mundial.  Luego aparece un chico que se hace llamar a sí mismo Cráneo (por Cráneo Rojo), quien es el único telépata que queda en la Tierra y cuyo único deseo es controlar a todos negándoles su derecho al autocontrol.  No obstante el mayor peligro que hará que los viejos justicieros vuelvan y se les unan algunos nuevos, posee un carácter cósmico y que bien puede significar la destrucción de todo.  Asimismo el verdadero origen de la transformación por la que ha pasado la especie humana, tiene relación con esta última y más grande crisis. 

     El protagonismo toma un ribete coral en esta historia, partiendo por un personaje tan antiguo dentro de Marvel, como muchos de los más famosos, aunque por estos lares chilenos no muy conocido: el androide Hombre-Máquina, otra de las grandes creaciones de Jack Kirby.  Pues a este le toca el papel de ser el principal testigo y actor en el conflicto que se está gestando, tras ser “abducido” por nada menos que Uatu, el Vigilante que vive en la Luna y que fue introducido en las aventuras sesenteras de Los 4 Fantásticos.  Es  así como en el hogar del gigantesco alienígena, debe hacer de su obligado sucesor, a la par que va revisando el pasado de la humanidad, descubriendo qué la ha llevado a convertirse en lo que es y por ello a cumplir con su destino que bien no puede ser del gusto de la gente.  Esta labor cumplida por el antiguo superhéroe, sirve además para revisar los grandes hitos en la historia de Marvel, incluyendo un repaso por los “orígenes secretos” de muchos de sus personajes más representativos.  Aaron Stack, nombre humano de esta IA, descubre además la verdad del plan de Uatu, revelación que va contra todo lo esperado de este viejo aliado de los terrícolas.
     El Capitán América resulta ser el primer superhéroe marvelita “de primera categoría”, que resulta destacable en todo este argumento.  No obstante el viejo Capi es un sujeto, que si bien mantiene los ideales de libertad, ha perdido la alegría de vivir, tras sobrevivir a tantos seres queridos y a los cambios sufridos por la especie humana (los que no le han afectado a él).  Su imagen para cuando sucede todo no puede ser más dramática: calvo, lleno de cicatrices, con su A característica marcada en su carne en la frente y llevando una ajada bandera estadounidense como prenda sobre su cuerpo.  Lo peor para el mayor patriota marvelita, será encontrarse con el supuesto resurgimiento de su némesis.
     Luego tenemos a un muy anciano Red Richards, quien otrora fuera Mister Fantástico, solo en el castillo que antes fue de su peor enemigo, el Doctor Doom, en Latveria.  Pues Richards lleva sobre sus hombres, el mayor peso de las culpas de todos quienes intervienen en esta obra, ya que cree ser el único responsable de las mutaciones generales de la sociedad humana; por esta misma razón trata de revertir los cambios y cuando se entera de lo que está pasando en el resto del mundo, vuelve a comunicarse con sus antiguos aliados.  Dentro de estos encontramos a su viejo amigo Ben Grimm, la Mole, quien ahora que ya no es un monstruo frente a los demás, es feliz como nadie  entre sus antiguos socios.
      Tony Stark, Iron Man, es otro que vive en soledad, aislado en su hogar que también lo mantiene inmune a la epidemia, debido al estado de absoluta esterilización en el que se encuentra.  En honor a sus compañeros caídos ha creado a los Vengadores de Hierro, IAs con la apariencia y personalidad de los originales.  Por otro lado, tiene sus propios planes y cuando se le vuelve a necesitar, no duda en utilizar todos sus recursos por el bien del pueblo.
      Varios otros personajes en sus nuevas vidas y apariencias aparecen acá.  Peter Parker es un preocupado padre que ha dejado su labor de vigilante, ahora con sobrepeso, quien anda detrás de su hija que se ha fusionado con su enemigo de años atrás, Venom.  Las dos personalidades de Bruce Banner ahora se han separado y viven en armonía, con Bruce como un chico de 10 años de apariencia, ciego, quien anda sobre un Hulk simiesco y mudo que sigue sus órdenes, pudiendo solo ver a través de los ojos de esta criatura.  Thor ahora es nada menos que la despampanante Diosa del Rayo, debido a una nueva manipulación de su hermanastro Loki.  Como hace rato que la Patrulla-X se dispersó, quien fuera Cíclope ahora es otro anciano sin propósito en la vida, hasta que un grupo de jóvenes nuevos mutantes, se acerca a él para pedirle sea su maestro.  Quien fuera el viril guerrero Wolverine, ahora es un obeso y borracho hombre aburrido, casado con Jean Gray, también obesa, unidos ambos en un matrimonio infeliz.  Mientras tanto que el recordado orgulloso príncipe Namor, es un ser maldito, puesto que tras uno de sus últimos ataques de ira, fue condenado a quemarse vivo al entrar en contacto con el aire.  Pantera Negra y su siempre bella esposa Tormenta, siguen gobernando el idílico país africano de Wakanda, entre súbditos que ahora han tomado la forma de animales antropomorfizados como él mismo.  Y así se podría contar muchos casos sobre las “actuales” condiciones de muchos otros personajes clásicos de Marvel.
    
Un papel muy especial llegan a tener acá los Inhumanos, en especial sus soberanos Rayo Negro y Medusa.  Tras años de exilio en el espacio, regresan a la Tierra para reunir a su gente dispersada a lo largo del mundo y además llevar a cabo el matrimonio entre su único hijo y una humana, con la intención de iniciar una nueva etapa como parte del resto de la sociedad.  Los Inhumanos también han cambiado y en su caso ello ha sido llevando al extremo sus antiguas cualidades.  Pese a su superioridad en muchos aspectos, tampoco son felices y una vez más ven cómo sus destinos están unidos al resto de los habitantes del planeta.
     Tierra X posee numerosos momentos de gran emotividad, un carácter épico que permite acción e intriga en grandes dosis y que pese a su tono más oscuro y dramático de otras obras del género, mantiene un buen humor que se agradece (en especial por parte de los siempre alegres Spider-Man y La Cosa).  Se puede afirmar además, que en sus páginas se pueden encontrar algunos de los diálogos más hermosos de una historia de Marvel (e incluso de DC), verdadera reflexiones acerca del devenir humano y de nuestro sentido de la realidad, como de nuestra naturaleza…En pocas palabras, lo que en trata de abordar esta recomendable obra, son las antiguas preguntas acerca de quiénes somos, qué queremos y para dónde vamos… ¿Qué nos hace ser lo que somos?
     Ignoro si fue así en su edición original de tipo mensual, pero la versión que yo poseo y que corresponde al tomo compilatorio de Panini (sobre las 500 páginas), se encuentra llena de agregados.  Entre estos destacan los Apéndices a los distintos capítulos, que mantienen una dimensión más literaria, al ser solo diálogos generalmente entre Hombre-Máquina y Uatu; ellos complementan muy bien lo sucedido en las viñetas.  A su vez es posible encontrarse con dos episodios extras, siendo el primero uno especial aparecido por primera vez en la mismísima revista Wizard, donde nació todo este proyecto y la que cuenta la historia desde el punto de vista de nada menos que de Nick Fury (el original, no el moreno que hoy en día es tan célebre).   El segundo es un nostálgico epílogo en blanco y negro, hecho enteramente por Alex Ross y que carece de diálogos, salvo una sola palabra en la última viñeta.  Ambos episodios fueron realizados y publicados, posteriormente a la fecha original de terminada la miniserie (de hecho, el Epílogo data del año 2006).
     Para ahondar más en esta particular realidad del universo Marvel, hay dos secuelas, Universo X y Paraíso X, ambas de la mano de Alex Ross. 

Dramática viñeta que muestra el destino final del Vigilante.

martes, 1 de diciembre de 2015

La espera ha terminado: “Sinsajo, parte 2”.


     Luego de la espera de un año tras el estreno de la primera película que comprende el díptico de Los Juegos del Hambre: Sinsajo, sobre las novelas de Suzanne Collins, por fin se pudo ver en las salas de todo el mundo la última cinta de esta saga de ciencia ficción.  Pues para algunos el resultado ante tanta expectativa ha sido gratificante, mientras que para otros todo lo contrario, puesto que la lentitud de buena parte del metraje de esta última obra, le fue en contra a la hora de compararla con los filmes que le precedieron.
     Para quienes han leído los libros o al menos conocen de qué va la historia gracias a los largometrajes que los adaptan, bien sabido es que originalmente estos son una trilogía, de modo que la decisión de hacer cuatro obras tuvo claramente razones comerciales (o sea, para no matar la gallina de los huevos de oro tan pronto).  Sin embargo, sí se puede decir que en cierto sentido esto de dividir la parte final de la antiutopía de la Collins, permite abordar de manera completa su trama, ya que sin duda la novela Sinsajo es la más compleja de todos los libros.  Por otro lado, de este modo es posible contentar más a sus seguidores, quienes tampoco quisieran tener tan poco material respecto a una de sus sagas favoritas (recordemos que fue con las adaptaciones cinematográficas de Harry Potter, que empezó esto de extender la seguidilla de cintas, convirtiendo el último título en dos partes, como sucedió con Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, último tomo de las aventuras de su personaje).  
    El final de Los Juegos del Hambre: Sinsajo, Parte 1 quedó en suspenso y prometía entre varias cosas, la confrontación final de los rebeldes contra la mano de hierro del dictador presidente Snow (caracterizado desde a principio a fin por el veterano Donald Sutherland con maestría, al hacerlo incluso mucho más repulsivo y demoniaco que el personaje original).  Pues esto fue así, ya que sin vacilaciones la última batalla entre los antiguos oprimidos y los del Capitolio (siendo estos en realidad carne de cañón para las clases dirigentes) se llevó a cabo en pantalla de manera muy lograda (asimismo ello permitió demostrar la crueldad de la guerra misma, que convierte a todo el mundo en un mero peón de los juegos de poder, por no mencionar en la deshumanización que provoca al quitarle a la vida su verdadero valor).  No obstante para que el espectáculo se produzca frente a los ojos del espectador, al comienzo de  Los Juegos del Hambre: Sinsajo, Parte 2, la acción se torna lenta y ello lleva a buena parte de la audiencia a impacientarse esperando la carnicería y las emociones prometidas.  Es respecto a ello, que los más acérrimos fanáticos de estas películas (más que los de las novelas), pueden perdonar este tono apagado de los inicios del filme, porque una vez que los protagonistas llegan al Capitolio para derrocar al tirano…Los responsables no escatiman en realizar un trabajo de calidad; luego resulta comprensible que más de una persona en las butacas, vuelva a emocionarse ante el heroísmo de sus héroes y en especial ante la protagonista Katniss Everdeen, que hoy en día sin duda se ha ganado el corazón de varios (incluyéndome, je).

     El proceso de mostrar cómo quien otrora fuera el dulce Peeta (uno de los dos chicos guapos que se disputaban el corazón del “Sinsajo”), para recuperar poco a poco la paz que había perdido tras su lavado de cerebro por parte de Snow, se encuentra llevado a cabo de manera bastante fiel al texto literario.  Es al respecto que la entrega de su equipo y en especial de la misma Katniss para ayudarlo, evidencia la importancia del amor y la solidaridad para sacar a alguien adelante tras una crisis (que bien se podría homologar todo esto del “rescate” de Peeta, con lo que sucede con los drogadictos, alcohólicos y depresivos, que requieren de la ayuda de su comunidad para superar su miseria).
     La aparición de personajes ya conocidos por la audiencia, tan bien caracterizados por los actores que los habían encarnado con anterioridad, permite el reencuentro con todos estos; además cada uno de ellos en su respectiva forma, se han ganado sin faltas el aprecio por parte de uno.  Puesto que además la victoria final solo se consigue gracias al trabajo mancomunado y en ese sentido el resto de los jugadores hace su aporte para que se consigan los objetivos.  Por esta razón da gusto volver a ver a Johanna Mason, quien no salió en la primera parte por razones del mismo argumento…Pues acá se le ve por completo distinta a cuando fue introducida en Los Juegos del Hambre: En Llamas, lo que va muy acorde con las circunstancias de su rol para cuando vuelve a escena (el mismo Peeta, comparte con ella la imagen poco saludable tras su cautiverio en el Capitolio).   Es al respecto sobre la intervención de los personajes secundarios, que el papel de Plutarch Heavensbee sobresale, no solo por su importancia para la trama, sino considerando que fue la última actuación de Phillip Seymour Hoffman (talentoso actor, quien murió demasiado joven como otros grandes artistas).  En cuanto a Julianne Moore como la supuesta presidenta democrática Coin, líder de los Distritos rebeldes, en esta ocasión queda de manifiesto su verdadera naturaleza y en ello es que el profesionalismo de la Moore permite crear a un personaje tan siniestro como el mismo Snow.  Respecto a  Effie Trinket, se humaniza más que nunca en esta última entrega y se agradece que no la hayan eliminado del guión, ya que en el texto original apenas aparece y cuando lo hace ha perdido su encanto habitual.
     ¿Y qué se puede decir de quien gracias a esta serie de películas logró fama y fortuna? Me estoy refiriendo a Jennifer Lawrence, quien es sin duda una de las mejores actrices de su generación.  Pues verla como la heroica Katniss Everdeen, resulta lejos un deleite para los sentidos.  La gran gama de emociones por los que pasa su personaje, es bastante grande y en pantalla no deja de impactar por la credibilidad que le otorga su intérprete.
      La novela sobre la que se basa esta obra se encuentra muy bien adaptada, aunque como era obvio alguna que otra parte de sus páginas fue omitida.  En cuanto a los distintos peligros que deben sortear los protagonistas para llegar hasta donde su mayor enemigo, no salen todos; sin embargo esa especie de petróleo viviente que aparece y los horribles “mutos”, se encuentran llevados a cabo de manera efectiva, entregando muy buenos ratos al espectáculo.  Es llegado a este punto de la historia, en pleno Capitolio devastado por la contienda, que aún en las ruinas la magnificencia del lugar sobrecoge, pues se ve como un sitio inmenso y ostentoso, con una dirección de arte maravillosa y que contrasta con los escenarios “pobres” de los Distritos.
     La breve aparición de Tigris, con su aspecto felino, lejos llama la atención del espectador, debido al buen eso del maquillaje en ella.  Lamentablemente resulta ser un personaje desaprovechado, ya que además apenas posee diálogos; en este sentido quienes hicieron la adaptación podrían haber jugado más con ella, demostrando su capacidad para crear nuevas situaciones de interés para la cinta y evidenciando con ello el carácter de obra independiente a la rigurosa cercanía con el texto primario.
      El clímax de todo, una vez conseguida la anhelada victoria que se logró luego de tanto derramamiento de sangre, sacrificio y pérdidas humanas, le hace honor al gran final creado por Suzanne Collins.  De seguro quiénes hayan leído los libros, esperaban la dramatización de todo ello, mientras que para quiénes desconocían las sorpresas finales que nos tenía preparados la autora, ahora tenían su oportunidad para impactarse con el curso que llegan a tomar los acontecimientos.  Posteriormente, tras lo anterior, se recupera también para el cine, el precioso epílogo del libro, bucólico y contemplativo, como bien todos quisieran para sus ídolos después de tantos infortunios.
     Por último, en cuanto al agregado musical de James Newton Howard, quien se encargó de la banda sonora de toda la saga, al parecer en esta ocasión perdió las ganas de hacer un trabajo óptimo, ya que más bien se limitó a hacer variaciones de los temas antiguos, en vez de realizar otras composiciones bellas como por lo general nos tiene acostumbrados; no obstante su arreglo sinfónico para los créditos finales, de uno de los típicos temas de Los Juegos del Hambre, resulta tan sublime como se esperaría para un momento como este.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Mucho ruido, pocas nueces: segunda temporada de “Agentes de S.H.I.E.L.D.”


   Para buena parte de los seguidores del universo marvelita y en especial de sus últimas películas cinematográficas, la propuesta de Agentes de S.H.I.E.L.D. como programa televisivo, resultaba todo un regalo.  No obstante esta intención de sus creadores, de tener un nexo entre sus ficciones para el cine con la pantalla chica, tuvo un primer año disparejo, que tan solo en la segunda mitad de su temporada de debut mejoró y que ya recién en los últimos episodios tomó real fuerza (y con un potente desenlace).   Luego de esta mejora, era de esperar que al siguiente año todo fuese de más a mejor (como sin duda pasó con otro programa del género y sacado de las viñetas, aunque de DC en este caso, Arrow).  No obstante por más que se prometiera un producto con mayor intensidad dramática y calidad de entretención, la segunda temporada en muchos casos resulta decepcionante, por todo el buen material del cual no se supo sacar provecho; sin embargo tampoco es mala, aunque bien puede llegar a aburrir a buena parte de su auditorio y hasta decepcionar.  Empero puede ser que ya por fin en la tercera temporada logre encauzarse por completo, considerando las interesantes premisas que hacia su conclusión dejó consignadas.  Veamos ahora en qué consistió esta por igual irregular segunda temporada.
    Luego del pasado desastre y nuevos comienzos prometedores, en los que quedaron sus protagonistas y en especial del agente Coulson, era de esperarse una mayor intromisión del rico panteón ficcional de la llamada Casa de las Ideas…Pues en cierto sentido esto fue así al principio, primero debido a los flashbacks dedicados a los primeros años de esta agencia de espías y/o de seguridad internacional, al mostrar a los personajes de la nueva serie de Marvel, Agente Carter, ambientada poco después de la Segunda Guerra Mundial.  Luego se introdujo al segundo villano clásico de sus cómics, a través de la figura del criminal de pacotilla, aunque bastante interesante debido a sus poderes, el Hombre Absorbente.   Fue así como el primer detalle lejos estuvo muy bien logrado, mostrando personajes incluso más atractivos que los del show ambientado en la actualidad, algunos de ellos verdaderos íconos para Marvel, como bien resultan ser la mismísima agente Carter y el machote de Dum Dum Dugan; no obstante cuando podrían haber realizado inteligentes crossovers entre un título y otro, todo quedó en ascuas y al final la aparición de estos héroes quedó convertida en poco más que una anécdota.  En cuanto al Hombre Absorbente, este “se roba la película” desde el principio y los efectos especiales dedicados a su particular habilidad sobresalen…No obstante, cuando se creía que su uso en los guiones sería el comienzo de toda una gama de criminales superpoderosos,  el espectador deseoso de ello se queda con las ganas, al darse cuenta que el resto de la temporada no contará con ello (salvo los personajes “inventados” a propósito para esta serie y que, por cierto, para nada usan algún tipo de traje que emule la atmósfera comiquera).

    
El Hombre Absorbente.
      En un afán de otorgarle cierta identidad dramática y de sumarse a la costumbre actual de desarrollar una trama general a través de capítulos continuados, la serie perdió sus episodios autoconclusivos, de modo que a partir de este punto el argumento abordara una pura historia a lo largo de la temporada; no obstante dentro de este gran arco argumental, hubo dos grandes subdivisiones narrativas: primero la continuación del enfrentamiento contra Hydra y luego la aparición de los llamados Inhumanos, personajes clásicos de Marvel.  En todo caso esta última parte se fue gestando poco a poco, sutilmente, mientras nuestros protagonistas se enfrentaban una vez más a Hydra…Hasta que estos llamados Inhumanos cobraron su propia relevancia como nueva amenaza.   Poco conocidos en estos lares (me refiere a mi país, Chile), esta raza de seres extraordinarios, gracias a la manipulación genética de la raza extraterrestre kree en humanos, hace miles de años atrás, cobra vital importancia hacia esta segunda parte de la temporada; no obstante no se muestra a ninguno de sus personajes de relevancia, ya que en estos momentos se encuentra en preparación una megaproducción hollywoodense sobre ellos y en la cual por supuesto sí saldrán sus nombres más destacados (de este modo su inclusión dentro de la trama de la serie, resulta ser una manera de insertarlos dentro del conocimiento público y a la espera de este próximo filme).   Por lo tanto los inhumanos que salen en sus episodios, son “inventados” por los guionistas de la serie y lo peor de todo es que salvo dos de ellos bastante interesantes, el resto se ve igual que la gente “normal”, pues ni siquiera usan un traje propio de este tipo de cómics.
     Si en la primera temporada los efectos de la película Capitán América y el Soldado de Invierno, con respecto a la infiltración en las más altas esferas de S.H.I.E.L.D, por parte de Hydra se hizo notar bastante (lo que incluso se mantuvo durante la primera parte de este segundo año), así como también pasó con los sucesos de la primera cinta de Los Vengadores, en este caso los acontecimientos de  Los Vengadores: La Era de Ultron, apenas se hicieron notar; de hecho, más bien se menciona la invasión de esta inteligencia artificial de manera incidental.  Por lo tanto, se desperdició todo el material que podrían haber sacado a partir de la mencionada cinta y otras más de las últimas del llamado Universo Cinemático Marvel.
     En cuanto a la aparición de personajes sacados de las mismas películas, pues esta vez es más que escaso su uso.  De Nick Fury solo se habla (y bastante), mientras que se volvió a ver a Lady Sift (aunque en un capítulo de lo más aburrido, a diferencia de su genial intervención en la primera temporada) y a la agente María Hill (quien tuvo una breve participación en este caso).  
     Pese a sus varios puntos flacos, el segundo año de esta producción televisiva tiene sus aciertos.  Uno de ellos precisamente es la intriga que posee, la cual es mucho mayor que en la temporada que le precedió, ya que se hace presente desde varios arcos argumentales y que se unen para desarrollar esta historia central, que sigue a lo largo de toda la segunda temporada.  En primer lugar destaca todo lo que tiene que ver con el personaje traidor del año anterior y quien resulta ser uno de los grandes “villanos” del show; gracias a esto, además bien se puede decir que es uno de los mejores personajes de la serie, gracias a la personalidad compleja que se le otorga, retorcida e imprevista (y donde queda clara su tendencia psicótica).  A su vez S.H.I.E.L.D misma tiene su dosis de suspenso, cuando quedan descubiertas supuestas nuevas traiciones y las cuales llevan a nuestros héroes a enfrentarse otra vez a los suyos; sin embargo estos conflictos internos entre pares, permiten orientar a refrescantes caminos la trama, de modo que le otorga algunos de sus mejores momentos a esta irregular segunda temporada.  Por último, se encuentra todo lo relacionado a los Inhumanos, historia que tal como ya se dijo antes, se va armando desde antes de la revelación de su existencia y que además permite que la conclusión de la temporada, sea tanto o más divertida que la anterior.
    Si antes la participación de un actor consagrado como Bill Paxton, le concedió a la serie un estatus de mayor valoración, gracias a su interpretación, en esta ocasión se enrolaron al espectáculo nada menos que dos actores de renombre, con una importante cantidad de títulos cinematográficos y televisivos a cuestas (quizás para mejorar la malas decisiones, a la hora de encauzar el programa y/o potenciarlo).  Pues por un lado se pudo contar con el trabajo de gente como Kyle MacLachlan (protagonista de varios de los filmes clásicos de los ochenta y noventa de David Lynch) y Edward James Olmos (el recordado heroico almirante Adama del remake de Galactica).  El primero realiza un papel casi digno de sus tiempos a cargo de Lynch, haciendo de un personaje lleno de facetas, atormentado, impredecible y “muy de cómic”; luego de su rol antológico en la serie de televisión de culto Twin Peaks en los noventa, también de la mano del director que le dio la fama, llega a dar gusto volver a verlo en la TV (a su vez es increíble lo bien que ha envejecido, pues cuenta con 56 años de edad y se le ve completamente en forma en su papel de “villano”).  Al segundo resulta aún más gratificante tenerlo aquí, siendo que su personaje también resulta llamativo, puesto que su relación con la serie va en otro camino, a diferencia del de su colega, otorgando otro tipo de sorpresas (además es completamente distinto a otros que ha interpretado anteriormente, lo que no deja dudas sobre su propia versatilidad como actor).
Un renovado Deathlok.
    En el primer post dedicado a Agentes de S.H.I.E.L.D, se hizo mención al horrible traje que se le otorgó al personaje de Deathlok, que bien pareciera haberse hecho con pocos recursos…Pues en su mínima, aunque intensa participación de esta temporada, se le otorga una mejor vestimenta, acorde a su naturaleza de ciborg y a su símil de las viñetas.
    Teniendo en cuenta que un personaje principal en la temporada anterior, cometió alta traición y se fue al lado de los “malos”, el equipo del agente Coulson (o más bien, del Director Coulson) tuvo que reforzar sus alicaídas fuerzas.  De este modo se incorporaron tres nuevos personajes, bastante carismáticos por cierto, gracias al encanto de sus personalidades.  En primer lugar destaca el guapo mercenario Lance Hunter, quien al principio se ve como un sujeto de moralidad dudosa, aunque luego se va enrielando. Asimismo se cuenta con otro atractivo varón, este de raza negra, el ingeniero Mack, quien mantiene una relación bastante singular con sus compañeros, en especial con su jefe Phillip.  Luego debe mencionarse a una de las mujeres más despampanantes de la serie (y quizás de la televisión, je), la agente Morse, a cargo de Adrianne Palicki (actriz que hizo nada menos que de Supergirl, en la ya clásica serie de Smallville); entre los puntos de interés de esta dama, se encuentra su condición de ex esposa de Hunter, de la que se “habló pestes” hasta antes de su aparición y que tras hacerse pública, demostró ser uno de los grandes aportes de la temporada.   Y al respecto es que no se puede olvidar el regreso de los simpatiquísimos (y “ñoños”) agentes Koenig ¿Trillizos? ¿Cuatrillizos? ¿Clones? Y a uno de los cuales tuvimos la dicha de conocer la temporada anterior.
     Y para terminar, es bueno considerar qué sucede con los viejos protagonistas, en este segundo año de aventuras y desventuras:

·         Coulson: Tras la confianza absoluta depositada en él por Fury, se le otorgan mayores responsabilidades que nunca, las que realiza de manera óptima, aun guardando el secreto a sus amigos.  Es aquí donde sobresale su capacidad para superar las eventualidades y adelantarse a cualquiera de ellas, incluso teniendo planes alternativos si las circunstancias lo requieren.  También se evidencia en él más que nunca su enorme corazón, con una especie de dulzura masculina pocas veces vista en una serie de este tipo.  Su relación paternal con Skye se hace más estrecha y entrañable.
·         Skye: Aquí descubre su origen, que se llama Daisy Jhonson, y conoce a sus padres, además de su verdadera naturaleza.  Al comienzo de la temporada la vemos convertida en toda una agente de S.H.I.E.L.D., gracias a la asesoría de nada menos que de May, de quien por increíble que parezca, se hace amiga; además de ella aprende a ser una experta luchadora en artes marciales.  Por otra parte, le toca pasar varias difíciles pruebas, las que no dejan duda de su integridad como personas, tras pasarlas todas de forma victoriosa.
·         May: En esta temporada la humanizan más, al punto de tener un episodio dedicado a ella y donde se explica el motivo de su apodo “La Caballería” (sin vacilaciones, de entre lo más óptimo de este año); además se aborda el tema de su fallido matrimonio, con su ex esposo como nuevo personaje recurrente.  Esta recia mujer es lejos uno de los mejores protagonistas de la serie, en parte gracias a su calidad de sujeto abrumado y aun así con una lealtad y voluntad férreas (además de ser tan buena luchadora).
·        Ward: Tras conocerse más su pasado y las especiales circunstancias en la que se encuentra durante la segunda temporada, se evidencia en él a un hombre desequilibrado y a un rival de temer (ya que en cierto sentido es la versión masculina de la anterior).  Su  cambio de imagen, con barba cerrada y luego con otra de “días”, lo hace verse mucho más atractivo y viril que antes (cuando era el típico carilindo de un programa televisivo). 
·       Simmons: Comienza la temporada en una misión de extremo peligro y secreto, por lo que en varios capítulos se encuentra alejada de su círculo de confort.  Tras su regreso, le toca lidiar con los problemas de confianza de su mejor amigo, Fitz, lo que en parte acaba durante un tiempo la armonía de ambos, hasta que todo se resuelve.   En esta temporada se deja ver también su propio lado oscuro, sin embargo ello no le quita puntos como chica dulce.
·      Fitz: Empieza la temporada en una verdadera crisis, convirtiéndose en el personaje más desgraciado de todo el programa, hasta que logra salir adelante y superarse (pues como dice el dicho: “Lo que no te mata te hace más fuerte”).

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