domingo, 18 de mayo de 2014

La Fe y la Ciencia en “Contacto” de Robert Zemeckis.


        En 1997 el famoso director de cine estadounidense Robert Zemeckis estrenó la que para tal fecha, seria su cinta más intimista y artística: Contacto, basada en la única novela del también reconocido astrónomo y divulgador Carl Sagan, responsable de varios libros de divulgación científica y de la hoy en día mítica serie documental televisiva Cosmos, de principios de los ochenta.   Hasta antes de la producción de esta película, su responsable había demostrado su talento para crear obras en las que siempre brilló el manejo de los más sofisticados efectos especiales, con los cuales poder contar historias bastante entretenidas, llenas de fantasía y maravilla; muchas de estos títulos hoy en día son verdaderos clásicos, como la trilogía de Volver al Futuro y ¿Quién Engaño a Roger Rabbit?.  No obstante poco después de realizar el que sería uno de sus filmes más célebres, Forrest Gump, logró evidenciar su capacidad para mezclar la superproducción más “gringa”, con un séptimo arte más estilizado y emotivo (siendo justos, ya con la mencionada Forrest Gump consiguió el respeto de quiénes deseaban algo más “profundo” en su filmografía, pero fue con Contacto que logró la verdadera consagración y pudo ser tildado como un cineasta "serio").
       La trama de Contacto gira en torno a una inteligentísima astrónoma, quien desde niña ha vivido con el sueño de encontrar evidencia de vida extraterrestre; ello la ha llevado incluso a ser menospreciada por algunos de sus colegas más preocupados de éxitos prácticos (y solventes económicamente), que de luchar por cruzadas de tipo idealista.  Un día la protagonista recibe una señal proveniente desde el espacio y la cual no puede ser otra cosa que la confirmación de sus más grandes anhelos: no estamos solos en este vasto universo.  Los extraterrestres envían un mensaje que la mujer y sus compañeros logran descifrar, lo que provoca a nivel mundial gran expectación y una serie de reacciones que escapan al control de los científicos.   Entre medio de todos estos eventos, se involucra por supuesto el gobierno de los Estados Unidos y entre sus representantes un antiguo jefe de la protagonista, quien otrora despreció sus intentos de hallar vida alienígena y que ahora sólo desea sacar provecho de todo esto.  También se encuentra en medio la trama un misterioso hombre de gran poder, quien desde su ostracismo, tiene sus propias intenciones para con la astrónoma.   De este modo, todo el mundo desea conseguir algo de los sucesos que se están gestando y más todavía del eventual encuentro entre la raza humana y sus particulares “vecinos”; no obstante tal y como lo muestra este largometraje (y por supuesto la novela en la que se basa), los propósitos difieren según cada persona y la política, manifestándose así la engorrosa naturaleza de nuestra humanidad.  Respecto a lo último, cabe notar que cada personaje representa un tipo diferente de individuo, como a su vez una faceta distinta de lo que podemos encontrar en el corazón del ser humano.
     Así es como a través de la figura de su singular protagonista, se encuentra el sujeto que ha llegado a hacer un dogma de los principios del conocimiento científico; por ende ha llegado a regir su vida en la creencia de que en la lógica y la racionalidad del empirismo positivista, es posible encontrar la verdad de las cosas.  Debido a esto, la actriz que la interpreta, la oscarizada Jodie  Foster, la personifica sin titubeos como a una persona que si bien queda claro es alguien que ve su disciplina como una posibilidad para contribuir a la sociedad, no deja de ser una persona solitaria y a quien su misma inteligencia la ha entrampado a la hora de resolver sus propios vacíos emocionales (es quizás por esta misma razón, que ha convertido su sesuda labor en lo más importante de su propia existencia); ello a su vez ha significado que haya suprimido otras facetas, tales como la misma espiritualidad y sus propias relaciones interpersonales (en especial en lo que se refiere a la posibilidad de compartir amorosamente con alguien su tiempo).   Cuando la astrónoma comprueba que su gran sueño se ha hecho realidad, inicia un viaje interior que la lleva a darse cuenta que no basta con los datos cuantificables y racionales para aprehender la realidad, si no que a la larga muchas de las grandes decisiones que uno toma radican en la fe, la cual no se basa en lo comprobable para ser el motor de las grandes empresas del ser humano; entonces el cambio por el que pasa la protagonista hacia el conmovedor clímax de la obra, no deja de ejemplificar el verdadero significado de la fe en la vida de los seres humanos y en el mundo.
     Contrastando a un personaje como el de la Foster, se encuentra el que en la cinta se encuentra a cargo de otro actor de talento y años de trayectoria, Tom Skerritt.  Su papel como el antiguo jefe de la astrónoma y luego líder de las investigaciones científicas del gobierno de USA, lo muestran como la contrapartida de la idealista astrónoma.  Si bien no es una persona malvada, se le personifica como alguien cínico, materialista, práctico y aprovechador, además de un ególatra que se opone a la más bien de bajo perfil protagonista.   Siendo el uno y el otro científicos, ambos representan estereotipos opuestos de quien vive para la ciencia, puesto que mientras la primera se afana en el gusto por el conocimiento en sí, el segundo sólo lo usa para su bien personal y la fama.
     También destaca dentro del tema de la ciencia y la figura del científico, el personaje interpretado por un verdadero maestro de la actuación como lo es John Hurt, el cual acá se observa como el profesional de su área que ha llegado a convertirse en un verdadero adelantado para su época y en toda una luminaria; (quien en sólo dos breves intervenciones en la película, no deja de asombrar con su aptitud camaleónica) no obstante en su elevada distinción despierta recelo e incomprensión por  parte del mundo común y sus colegas, que no cejan en basurearlo (para ocultar su propia envidia). 
     La fe cobra también un rol significativo en este largometraje, la cual como bien sucede con la ciencia, se haya reflejada en la trama en más de un personaje:   Es aquí que está el coprotagonista de esta película, un joven teólogo, que tal como la astrónoma protagonista, se trata de alguien de mucha elocuencia y capacidad intelectual; no obstante éste ha basado su vida en la defensa de la religión como una manera para hallar la respuesta a las grandes interrogantes del ser humano y de este modo conseguir la felicidad que cualquiera busca a lo largo de su existencia.  Es cuando entre éste y la astrónoma se establece un diálogo, donde cada uno tratará de convencer al otro sobre quién en realidad posee la verdad y que pese a su amistoso pleito, nace entre ambos la atracción (habrá que ver hacia el final de la película el resultado de esta singular contienda).  Al respecto sobre estos dos individuos, cabe hacer notar que la diferencia de sexo entre ellos, invierte la supuesta naturaleza de lo masculino y lo femenino, de modo que cuando la mujer debería ser supuestamente quien representara lo emocional y el hombre lo racional, aquí sucede lo contrario; no obstante en el caso del teólogo, éste usa toda su inteligencia para defender la religiosidad a la que tanto valora (en cierto sentido, ambos recuerdan a la dicotomía entre los protagonistas de la ya clásica serie de televisión de Los Expedientes- X y en la cual la agente Dana Scully es la escéptica mujer de ciencia, mientras que Fox Mulder es el hombre creyente en el mundo de lo sobrenatural y lo desconocido).
     En oposición al positivo papel hecho por Mathew McConaughey (en uno de sus primeros trabajos importantes para el cine), se haya el de un oscuro sujeto de quien nunca se llega a saber su nombre.  Éste aparece en tres significativas escenas en la película y basta con verlo a los ojos y oír su violento discurso, como para saber que está loco.  El personaje resulta ser el líder de una secta religiosa de tipo fundamentalista y/o milenarista, para quien la ciencia es un mal al cual se le deben todos los desastres del mundo, razón por la que debe ser expurgada; por lo tanto su visión de la fe se haya depositada en el odio y el miedo, más la intolerancia, peligrosos ingredientes para componer un dogma y que para nada tiene que ver con lo que postula el teólogo de la cinta.
     Habiendo trabajado gran parte de su vida profesional en favor de la divulgación científica entre el público masivo, puede bien llamar la atención que en el caso de su único libro de ficción, más que preocuparse por ensalzar las virtudes de la ciencia, Sagan haya velado por escribir una obra que atendiera a aspectos más de corte humanista y hasta metafísicos.  Si bien ignoro si el autor compartía alguna creencia de tipo religiosa, me resulta difícil no elucubrar que por medio de esta novela de ciencia ficción su mensaje atendiera más a manifestar una trascendencia del espíritu, que de las empresas físicas del ser humano.  Todo esto es posible identificarlo en el memorable diálogo que se da entre la protagonista y quien se presentara a ella bajo la forma de su amado padre, además del dilema mismo que se le presenta a la mujer cuando en más de una ocasión se cuestiona su fe en la ciencia, en vez de la confianza en algún tipo de teología.  De este modo a la larga la moraleja o reflexión a la que nos podría querer llevar este recomendable filme, sería la idea de que negar nuestra propia espiritualidad sería suprimir aquello que nos hace ser humanos (y que bien hace posible que seamos capaces de tantas maravillas, aún cuando también habiten en nosotros nuestros propios demonios).  
    Pasando a otros aspectos más de tipo técnico y visual de esta obra, destaca en ella la majestuosidad que desde su antológico punto de partida, se expresa en más de un momento.  Primero cabe hacer notar la alternancia de un ritmo en la acción entre lo claramente contemplativo (con varios minutos de silencio, cosa rara en un trabajo hecho desde el Hollywood más comercial) y los diálogos de gran riqueza a la hora de presentar los temas de la cinta misma y exponer la personalidad de sus protagonistas; es aquí que más de una escena no deja de evidenciar la sensación de que estamos ad portas de algo grande: ambos viajes por el espacio exterior (primero el de la bella secuencia inicial que termina de la forma más original e inesperada posible; y luego el emprendido por el personaje de Jodie Foster); por igual se pueden nombrar las manifestaciones populares al aire libre, una vez que el proyecto para hacer el contacto con los extraterrestres se hace efectivo; luego, las colosales dimensiones de la máquina construida en la Tierra con ayuda del mensaje alienígena, con toda su extraña tecnología y funcionamiento…Eso y mucho más le otorga a este filme una atmósfera que a un espectador sensible y con capacidad de asombro no deja de cautivarlo.
    En pocas palabras, Contacto resulta ser una conmovedora película acerca del lugar que cumplen en el corazón de los seres humanos la fe y la ciencia, de modo de ilustrarnos cómo ambas disciplinas nos definen a la hora de caracterizar la sociedad que somos.

La increíble máquina que aparece en esta cinta.

9 comentarios:

  1. Holaaa!!!
    Amo esta película! Precisamente por como se entretejen aspectos del quehacer humano y de sus motivaciones mas profundas.
    El personaje de Ellie me es muy querido, y es tan humano, a pesar de como dices, corresponder a cierto cliché del científico dedicado solo a la búsqueda del conocimiento. Poco a poco se va desmembrando ese caparazón, y vemos a la mujer que hay adentro, con todos sus problemas, con toda la fuerza que la impulsa hacia adelante.
    Me gustó mucho como manejaron la injerencia política y el ascender de los oportunistas.
    Odié al jefe, pero también, es un personaje tan común... y no tan retratado en el cine...
    En un momento uno llega a preguntarse si no hay algo mas afuera, moviendo algunos hilos, porque, precisamente el primer viaje no resulta para nada lo esperado, debido e primera instancia a la intervención del personaje de Matthew, al que uno quiere sopapear al principio y besarlo después. Rara vez me he involucrado emotivamente con peliculas que llegan con cierto aire a sci-fi popcorn, pero esta película es genial. No sabía lo del libro.
    No se por qué, ya que no tienen nada que ver, cuando pienso en Contacto, también pienso en una película de De Palma, Misión a Marte. Creo que estas dos películas, junto con la serie Taken, bueno, al final si tienen que ver ;), hacen un interesante panorama del ser humano enfrentándose a la pregunta de que pasa si no estamos solos...
    Saludos =)

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    1. ¡Qué bueno saber de otras personas que adoren esta cinta como uno! Yo me la volví a ver para el fin de Semana Santa! (y creo fue ideal para tal fecha) Una vez más me hizo llorar como siempre. ¿Sabes? Me da mucha nostalgia recordar la vez primera en que disfruté esta cinta, pues cuando la vi en el cine aquella ocasión en una función de trasnoche, fue junto a alguien a quien quise mucho y esa persona hoy en día ya no está conmigo; por esa misma razón este filme se encuentra profundamente ligado para mí a ese sentimiento de pérdida, que en parte también siente Ellie en la historia. ¿Has leído el libro? Yo aún no, así que lo tengo pendiente desde hace años. Respecto a que relaciones esta obra con los títulos que señalas, ello no es sólo porque todos estos sean de ciencia ficción, si no porque giran en torno a la existencia de la vida extraterrestre y al primer contacto de nuestra raza con estos. Me honras como siempre al pasarte por acá y más aún al dedicarme tus inteligentes palabras. Cariños desde el fin del mundo.

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  2. Otra película que no he visto, decididamente tengo que dedicar más tiempo al cine. Recuerdo con mucho cariño "Cosmos", en especial la aparición del colosal radiotelescopio de Arecibo, y todo lo relativo al proyecto SETI impulsado por Sagan. Me encantaba lo entusiasta y optimista que era respecto a la posibilidad de encontrar vida extraterrestre.

    Tampoco leí la novela, pero dicen que fue una decepción para los editores (no para el público) porque le anticiparon un millón de dólares a Sagan para que la escribiese, y esperaban una novela de Ciencia-Ficción más espectacular, no una historia intimista. Es otra lectura pendiente que tengo, y puede que la haga en los próximos meses.

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    1. ¡Qué interesante la anécdota que cuentas de ese libro, Tomás! En realidad debes ver este bello filme, que a un hombre sensible como tú seguro le gustará harto.

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  3. "Si bien ignoro si el autor compartía alguna creencia de tipo religiosa..." Estimado amigo, sobre esta frase de tu texto sobre Sagan, su novela Contacto y la bella adaptación cinematográfica, quisiera señalar que Carl Sagan era ateo, no creía en la existencia de Dios. Muchos tienden a relativizar esta faceta del científico, y lo definen como escéptico y librepensador. Pero más allá de lo que tal o cual opine de lo que pensaba Sagan, te dejo un par de esclarecedoras y también conmovedoras citas. La primera es de su esposa, Ann Druyan, y es sobre la muerte de su compañero:
    “Desmintiendo las fantasías de los integristas, no hubo conversión en el lecho de muerte, ni en el último minuto se refugió en la visión consoladora de un cielo o de otra vida. Para Carl, sólo importaba lo cierto, no aquello que sólo sirviera para sentirnos mejor. Incluso en el momento en que puede perdonarse a cualquiera que se aparte de la realidad de la situación, Carl se mostró firme. Cuando nos miramos fijamente a los ojos, fue con la convicción compartida de que nuestra maravillosa vida en común acababa para siempre.”
    Y esta cita es del propio Sagan: "Me gustaría creer que, cuando muera, volveré a vivir. Que alguna parte pensante, alguna forma de memoria o de sentimiento permanecerá en mi. Pero con la misma intensidad que lo deseo, sé que no hay nada que sugiera que es algo más que una vana esperanza".
    Tu amigo que te estima.

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  4. No sabes cuánto te agradezco, amigo Miguel, el increíble aporte de tu comentario a este texto, que escribí con tanto romanticismo (y también supongo con algo de ingenuidad). No te voy a negar que saber de tan directa fuente la verdad respecto a las convicciones de Sagan, ha sido un balde de agua fría para mí, pues a la luz de la peli, me resulta increíble todo ello. Por todo esto, creo que es necesario leer la novela de una vez, para reafirmar mejor el punto de vista del autor (no obstante al tratarse de una "fantasía científica", la diferencia entre realidad y ficción se puede entender, más aún al recordar que al final se trata de contar una buena historia, independientemente de las creencias de su autor).

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  5. A mi también me embarga una profunda emoción cada vez que veo esta película, especialmente el dialogo final de Ellie, interpretado grandiosamente por Jodie Foster, con el niño, en respuesta a la pregunta que este le hace y esa toma final de ella sentada en el desierto, contemplando la lejanía. ¡De sólo escribirlo, me dan escalofríos!
    También me encantaron sus reflexiones durante el viaje ("¡Debieron haber enviado un poeta!") y claro, las brillantes interpretaciones de John Hurt como el millonario S.R. Hadden y de Matthew McConaughey como el joven Teólogo Palmer Joss.

    Mención especial merece también el montaje que realizó el director con las imágenes reales del entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, a propósito del descubrimiento del llamado Meteorito de Marte, los cuales encajaron perfectamente en la película.

    Una pequeña curiosidad: Cuando la vi por primera vez, en compañía de mi hermana, ambos nos quedamos pensando. Ella, aun sin llegar a los 20 años, aventuró a decir que el millonario Hadden, quizás tenía conocimiento de esa máquina o que incluso pudo haber hecho el viaje previamente. Claro, nada de eso lo implican en la película, pero fue lo que se le ocurrió a ella para explicar la razón de que Hadden supiera tantas cosas y parecía anticiparse a todo.

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    1. Muy hermoso y significativo todo lo que dices, Roger, en tu comentario, lo mismo que las ingeniosas palabras de tu hermana. A la luz del texto de Sagan que comentaste en tu blog, me pregunto que tan religiosa es la novela original, ya que aún no la leo, pues como bien me dejó claro mi amigo Miguel, este autor era un ateo recalcitrante y lo que afirma en el libro que abordaste lo aleja de la postura que en este filme se presenta. Habrá que ir a la fuente original para aclarar las dudas.

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    2. Si bien gran parte de lo que comentó el año pasado mfkarlos es cierto, te digo que el propio Sagan se definía a si mismo no como ateo, sino como agnóstico. Aunque algunas personas dirán que es exactamente igual, yo disiento, pues un ateo es aquella persona que no cree o niega completamente la existencia de Dios, mientras que el agnóstico piensa que los humanos no tenemos conocimiento para demostrar o entender la existencia de la Deidad. Como puedes ver, la diferencia existe, aunque es muy sutil. Acá te dejo este enlace al respecto:

      http://etimologias.dechile.net/?agno.stico

      También te dejo esta cita de wikipedia, respecto a la biografía de Carl Sagan: "In reply to a question in 1996 about his religious beliefs, Sagan answered, "I'm agnostic". Sagan maintained that the idea of a creator God of the Universe was difficult to prove or disprove and that the only conceivable scientific discovery that could challenge it would be an infinitely old universe."

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