Durante estas últimas semanas
el mundo de la televisión y del cine perdió a tres artistas muy queridos y
valiosos para millones de personas (y tan solo la semana pasada a dos de ellos,
bastante ligados entre sí, si bien nunca actuaron juntos que yo sepa).Apenas supe del deceso del primero de ellos,
quería ponerme a escribir; pero solo ahora puedo hacerlo, que este último
tiempo no he podido compatibilizar bien mis ganas de ello, con otras
actividades y mis obligaciones profesionales...No obstante, aquí comienzo y a
ver cuánto me demoro con lo lento que he estado para publicar. Palabras para Tom Skerrit Lo conocí sin saber que era él,
cuando a eso de los once o doce años vi por primera vez en la tele Alien
(1979), claro que toda cortada, un domingo en la noche, como todo un
"estreno" para la televisión nacional y eso que ya llevaba sus buenos
años desde su paso original por los cines.En esta famosa y adorada cinta le tocó hacer del capitán de la Nostromo,
la nave minera que tuvo la mala suerte de llegar al planeta infestado por los célebres
xenomorfos (debut en la pantalla grande de estos y de la heroica Ellen Ripley).Tom hacía nada menos que del capitán de la
nave, un personaje que pasó desapercibido para mi mente infantil de aquellos
años, pero que con el tiempo cobró mayor valor para mí, gracias a todas las
repeticiones que me hice de la que se me volvió una cinta muy querida: En
primer lugar, tras ahondar en mi pasión cinéfila, logré sentir hondo respeto
por él (si bien, a diferencia de colegas suyos, no recuerdo muchas otras
intervenciones suyas, aunque las pocas que aquí mencionaré son significativas
para mí).Luego está el hecho de que
tras aparecer el Director's cut(2003) de esta pieza capital, pudimos apreciar
el impactante destino del pobre hombre y que en su momento fue sacado del
montaje cinematográfico, por ser demasiado atroz para la sensibilidad de aquel
entonces (escena que adelanta una de las más impactantes de su secuela
Aliens).Por último, ya definidos mis
fetiches homoeróticos, su recia estampa y barba cerrada me hicieron sentir más
que compasión por el malogrado capitán (a quien vimos en paños menores, más
encima, junto al resto de los tripulantes).
En Alien Eran comienzo de los noventa y
ya estaba en la Enseñanza Media, cuando gracias a las revistas de cine que
compraba y leía con avidez, me enteré de la existencia de Magnolias de
Acero (1989).Les estoy hablando
de un emotivo drama, en torno a un grupo de mujeres jóvenes y maduras, todas
ellas interpretadas por actrices de distintas generaciones ya famosas (entre
ellas una entonces incipiente Julia Roberts y la también cantante Dolly Parton,
otra artista que nos dejó hace unos meses atrás, a la que adoraba y recordaba
con cariño por su memorable participación en The Orville).Me acuerdo de que al arrendarla en VHS, al
tener la carátula en mis manos, vi que entre su casting se encontraba el
mentado Skerrit; yo quería apreciar el filme por las féminas y tontamente al
leer que también salían hombres, reconociendo su nombre, me dije molesto: "¡No podían faltar ellos! Hace décadas que no le dedico
tiempo a esta obra, donde supongo Tom hacía del esposo de una de las verdaderas
estrellas del largometraje.La tengo
pendiente para honrar su actuación, que en mi adolescencia no fuí justo con él
aquella vez.Increíble que pueda retener
justamente en la memoria este título suyo, considerando todo lo mencionado, que
su desempeño era menor en este y nunca en lo que va del siglo XXI lo revisité. A diferencia del caso
anterior, este otro del que les hablaré lo puedo abordar con más
"responsabilidad".Les estoy
hablando de Poison Ivy (1991, conocida acá como La Venenosa), que nada tiene que ver con la
famosa villana/antiheroína de DC Comics, puesto que se trata de un psicothriller.Protagonizado por Drew Barrymoore, poco antes
de sus grandes éxitos para el cine y premios recibidos, nos muestra a la
villana del filme seduciendo al padre su supuesta mejor amiga, un madurón muy
guapo... Pues en una escena muy erótica, vemos al atractivo hombre interpretado
por ya saben quién, mostrando más que su interés por la chica (imagen que se me
quedó grabada por décadas, hasta que me la volví a ver el año pasado y confirmé
las emociones que, ya un poco más grande en mi adolescencia, me provocó Tom) . Pese al morbo que me indujo en
la citada cinta Skerrit, el trabajo suyo que más me ha fascinado y he podido
recordar sin problemas, corresponde a su paso por Contacto (1997),
otra de mis películas regalonas.En ella
Tom hace del antagonista de la idealista científica interpretada por Jodie
Foster (no un hombre malvado, aunque sí un tipo ególatra y manipulador, más un
montón de defectos más que le podernos atribuir).El personaje está tan bien construido,
apoyado por un solvente Skerrit, que resulta difícil no despreciarlo, más si se
considera lo verosímil que es encontrarnos en la vida real con alguien como
él.Por mi parte, me he repetido tantas
veces esta obra, que le conozco los detalles más significativos para mí y entre
ellos las intervenciones de este rastrero sujeto, que me encantan. Supongo que Tom y yo estábamos
destinados a “conocernos”, puesto que al parecer tenía debilidad por las
producciones de horror y subgéneros afines (como ya lo he demostrado más
arriba) y es que siendo apenas un adolescente gocé de su colaboración para otros
largometrajes que me eran imprescindible ver: Por un lado Poltergeist III
(1988), la que ahora no encuentro gran cosa, pero que en esa época me
hizo alucinar; en cambio mejor valorada viene a ser nada menos que The
Dead Zone, la respetable adaptación que hizo por encargo David
Cronenberg de la famosa novela de Stephen King; en ella se desenvolvió como el
sheriff Bannerman, uno de los queridos personajes recurrentes del Tío Steve (y luego,
mucho, mucho tiempo después, en 2007, regresó como un guiño a esta joyita en
otro papel para la serie de televisión basada en el mismo libro). También Tom Skerrit forma
parte de los mejores recuerdos, que tengo de nuestra época encerrados en plena
pandemia del Covid.Solo hacia clases
online, así que el tiempo me sobraba y para ocuparlo en cosas provechosas, de
modo de no desesperarme con el encierro, me puse a descargar un montón de pelis
y series.Uno de los títulos que me
conseguí fue Kolchak, que tanto me habían recomendado, puesto que
sabía que fue el programa que inspiró a Chris Carter para hacer The
X-Files, uno de mis shows televisivos favoritos. Ahora, bien, nunca
pensé que me iba a gustar tanto este título setentero de bajo presupuesto, el
cual disfruté junto a mi sobrinito Amilcar y quien por aquel entonces tenía 10
años... ¿Y qué tiene que ver todo esto con el artista que hoy despedimos? Pues que,
en uno de sus episodios, titulado justamente The Devil´s Platform (1974),
aparece como villano un joven Tom Skerrit.Para esa época ya usaba su característico y su impronta viril se apreciaba sin
problemas.Quién iba a pensar que ese
"desconocido", que acá hacía de un político corrupto, adorador del
Diablo, además, tendría una destacable carrera en el cine y alguien que pocos
años después sería parte de uno de los hitos más valiosos del Séptimo Arte. Tom dejó este plano de
existencia el 21 de octubre, a la edad de 93 años.En verdad solo Alien y Contacto
me bastan para que le agradezca de corazón tantas horas de dicha cinéfila.
1. Puro amor a las historias... Cuento de Hadas es un libro de
fantasía, supuestamente juvenil, escrito por Stephen King y el cual publicó en
2022. Ya antes había incursionado dentro
de este subgénero/estilo, con las muy ochenteras novelas de Los Ojos del
Dragón y El Talismán (esta última junto a Peter Straub),
de modo que tras tantos años y/o décadas después, encontrarse con esta nueva
obra resultó para muchos de sus "Lectores Constantes" una grata
sorpresa. Tal como nos adelanta su
título, esta pieza, de más de 800 páginas en su edición en tapa dura española,
resulta ser su gran homenaje a las grandes historias infantiles de la tradición
oral y escrita. Lo anterior, partiendo
por Juanito y las Habichuelas Mágicas, así como también un montón
de relatos sobre príncipes salvadores, princesas subyugadas que rescatar y
reinos bajo una maldición, con la inclusión de monstruos y todo tipo de sujetos
malvados a los que enfrentar y derrotar. Para ser sinceros, este
precioso libro está lleno de tributos de parte del "Tío Steve" a la
literatura, que desde pequeño le fascinó e inspiró, luego, para crear sus
propias creaciones (una verdadera declaración de amor hacia este tipo de
historias, hacia sus autores y personajes, sentimiento que por lo general sus
propios seguidores compartimos). De este
modo, partiendo con la dedicatoria en la cual el Rey del Terror, menciona
usando siglas a una triada de sus maestros: H. P. L. (por Howard Philips Lovecraft,
creador de los famosos Mitos de Cthulhu), R. E. H (en honor a
Robert Ervin Howard, el padre literario de Conan el Bárbaro) y E.
R. B. (quien nos concedió a Tarzán para el mundo), a lo largo de
su extensión, quienes algo sabemos de estos temas, nos encontramos con un
montón de huevos de pascua dedicados a estas joyitas que le antecedieron (y, al
respecto, me sorprendió que no pusiera junto a los anteriores a W. H. H.,
iniciales de William Hope Hodgson - uno de los mismísimos maestros de
Lovecraft-, puesto que, a menos que me equivoque y esté hilando muy fino, el
libro que hoy nos reúne le debe bastante a su famosa novela La Casa en el
Confín de la Tierra y por motivos que ya contaré). Asimismo, como bien es propio de la narrativa
de nuestro querido autor, a lo largo de estas páginas, pillaremos un montón de
referencias a la cultura popular y entre las que se encontrarán el cine, las
series de televisión, incluso el anime (recuerdo cuando menciona El
Maravilloso Castillo Andante, lo que me dio mucho gusto y, para serles
sinceros, no me esperaba de Esteban Rey), el deporte y la música. Por cierto, cabe mencionar que
este libro está lleno de preciosas ilustraciones y que a diferencia de otras
ediciones de los volúmenes del Tío Steve (incluyendo las versiones especiales
para coleccionistas y/o de lujo, mucho más caras y de pocos ejemplares) no solo
corresponde a trabajos de un solo artista, sino que trae el talento de dos
connotados dibujantes. De este modo,
para los capítulos pares podemos apreciar el trazo de Nicolas Delort, a quien
no conocía, mientras que para los capítulos impares y para el epílogo los
chilenos con orgullo contamos con la labor de nuestro compatriota Gabriel
Rodríguez (el mismo coautor de Locke & Key hecho junto a su
hijo Joe Hill y quien luego fuera llamado para ilustrar el más reciente libro
del Rey del Terror Otros Mundos).
2. Reinventando lo viejo Cuento de Hadas es la historia
de Charlie Reade, un chico de 17 años que vive junto a su padre al que
adora. Amante del cine y gran
deportista, con un futuro prometedor respecto a esto último, a su corta edad
posee un pasado que ha dejado cicatrices en él.
Un buen chico con las mejores intenciones del mundo, quien es capaz de
identificar dentro de sí mismo la tendencia natural que tenemos hacia la
"oscuridad" (lo que le servirá para la gran aventura que nos cuenta
en primera persona). Tras conocer a su solitario
vecino anciano y a su perra, igualmente ya bastante vieja (todo en
circunstancias muy especiales), su vida cambia lo suficiente como para
participar de lo extraordinario. Y es
que el hombre posee sus propios secretos y llega a confesárselos, haciéndolo
partícipe de la posesión de un portal en su hogar que conduce a un mundo,
Empis, en el cual la magia real sí existe (y he aquí la posible relación con la
famosa novela de Hodgson ya mencionada).
Es entonces que para cumplir una misión de lo más
"humanitaria", junto al mencionado animal, visita este lugar
fascinante y aterrador, en el cual en contra de su voluntad permanecerá durante
un buen período. En ese lugar hará
nuevos amigos - personajes encantadores todos - y, por igual, tendrá que
vérselas con varios villanos de toda índole ... ¡Y vaya que le salen estupendos
estos sujetos retorcidos al Tío Steve! (tan diferentes uno del otro en su
maldad y, pese a los más fantásticos entre ellos, bastante verosímiles). Asimismo, como bien ocurre en este tipo de
historias, a lo largo de su viaje físico e interno, nuestro protagonista irá
descubriendo cosas de sí mismo muy interesantes, dentro de lo que podemos
hablar sobre las ideas/nociones/temas del destino y el libre albedrío (el primero,
un tema propio de las obras clásicas a las que deseó honrar King con esta obra
y en el caso del segundo, una concepción más bien moderna, de modo que este
libro resulta ser una estupenda fusión de ambos mundos, que viene a ser el
antiguo y el contemporáneo). Como dato adicional, cabe
mencionar que en Empis, a diferencia de los mundos de fantasía tradicional (por
lo general anclados a un mundo de carácter medieval, campesino y/o bucólico),
hay tecnologías (como trenes y ascensores), algo que hace de este sitio un
lugar bastante atractivo y que responde a esa fusión de lo clásico con lo
moderno, tal como ya lo mencioné.
3. Para apreciar y comentar Mucho nos cuenta las páginas de
esta obra, abordando varias ideas y temáticas que nos ayudan a tomarla como
algo que no solo pretende entretener sanamente... Y es que Stephen King también
se da tiempo para exponer, analizar y/o criticar los intereses y preocupaciones
de la humanidad. Es así que una obra
como la que hoy nos reúne, nos cuenta, entre otras cosas, sobre... 1. La resiliencia: Nuestro
joven protagonista y héroe a muy pequeña edad conoce la terrible pérdida mortal
de un ser querido (o sea, la muerte), sumado a la decadencia de otra persona
valiosa para él. Debido a lo anterior,
por un periodo su vida se desmorona y comienza a caminar por la senda de la
oscuridad; no se vuelve un chico malo, no obstante, comienza a cometer varios
actos deplorables que luego, una vez que deja de lado esos pasos, lo hacen
sentirse avergonzado. Luego, por sí
mismo, sale de ese agujero provocado por su propio derrotismo (claro, estamos
hablando de un niño o un adolescente, así que no podemos enjuiciarlo por esa
época suya), volviéndose alguien mejor de lo que nunca fue y logrando un
verdadero sentido de felicidad como alguien auténtico (algo que bien merece sus
aplausos ¿No? Pues muchos adultos son incapaces siquiera de intentarlo). ¡Y me estaba olvidando, el
propio padre de nuestro protagonista es un ejemplo de resiliencia, así que
dicha virtud viene de familia! 2. El amor de familia: Charlie
ama a su padre y este a él, puesto que la tragedia y el dolor los unió, de tal
manera, que un lector no puede dejar de admirar la compenetración que hay entre
ambos. Hay una confianza, un
compañerismo y una dicha tan grande cuando ambos están juntos, que resulta
imposible no creer en lo mejor del ser humano, en circunstancias tan
"reales" como las que corresponden a este amor paterno-filial. Pocos cuenten con la bendición de vivir algo
así, una relación madura con un mayor (tu padre más encima), pese a la juventud
del protagonista. 3. La fe religiosa: Quienes
leemos al Tío Steve desde hace años (o décadas en mi caso, para ser más
preciso, casi toda mi vida) sabemos que es un hombre religioso. Si bien no sigue de manera formal la
educación bautista que recibió, se observan en su obra el aprecio y respeto por
las creencias cristianas, siempre poniendo hincapié en el amor y nunca
incursionando en el dogma y el proselitismo.
En ocasiones ha usado la religión pera referirse a los verdaderos
horrores que nos acechan, debido al fanatismo y la ignorancia que provoca, como
bien sucede con Carrie y su madre; en otras la fe es una expresión de la luz y
nos da un sentido benigno, como ocurre con la Madre Abigail en The Stand. Es así que en el libro que hoy nos reúne,
tenemos a un chico de lo más común y corriente, cuya fe resulta de lo más
espontánea, sin apoyarse en textos sagrados, ni reglas. De este modo su fe radica en idea de que hay
una fuerza creadora y benigna superior, con la cual directamente entra en
comunión y sin intermediarios; por lo mismo, esta manera de pensar suya resulta
reconfortante - ojo, que no ingenua -, porque no le provoca angustia y su idea
de Dios es de lo más benigna (aunque también implica responsabilidades). 4. El viaje iniciático: Charlie
comienza una odisea personal que lo marcará de por vida y eso lo hace desde que
se cruza en el camino con su vecino. Es
cierto que ya desde temprano es alguien bastante maduro, capaz de tomar grandes
decisiones y fusionando muy bien lo racional con lo emocional, pero cuando
decide cumplir con el deseo de su amigo, pasando al "otro lado" por
segunda vez, se encuentra con numerosas pruebas de todo tipo que son habituales
en historias como esta. Las aventuras
son numerosas y cada uno de sus encuentros, entre amigos y enemigos, contribuye
a su crecimiento espiritual. De hecho,
su paso a la madurez es marcado por un detalle más que significativo: Pierde la
virginidad. 5. El valor de las historias:
Como el mismo Stephen King y muchos de sus personajes, el héroe de esta obra
ama el cine y la literatura. Desde
pequeño es un gran cinéfilo y lector, de modo que a cada rato recuerda algunos
de los títulos que disfrutó. Por lo
mismos a lo largo de este libro se mencionan un montón de filmes y textos
literarios y llegando, incluso, a la autorreferencia; primero de forma directa
(bueno, hasta cierto punto) con Cujo (su famoso perro San
Bernardo asesino) y luego con una alusión indirecta a La Torre Oscura
(aunque esta como ficción dentro de esta misma ficción). Las historias son importantes
para esta pieza, puesto que mucho de lo que le pasa al protagonista, le
recuerda las obras que ha leído o las que ha visto en pelis y series. De hecho, el texto muestra una clara relación
entre ficción y realidad, de modo que lo que leemos para entretenernos no solo
busca dejarnos una que otra reflexión o enseñanza, sino que tiene su reflejo en
la realidad (bueno, en el caso del otro mundo al que llega nuestro joven héroe,
hay un montón de paralelismos entre las ficciones y este lugar). Más encima, los propios cuentos de hadas
serían una manera artística de representar una verdad, que está más allá del
mundo que habitamos, pero que no por ello deja de ser cierto. 6. La amistad: Hay
fraternidades que nos hacen bien y nos ayudan a crecer, así como hay otras que
no son buenas para nosotros, puesto que nos estancan a nuestra miseria. Esta es una revelación que descubre muy
pronto el protagonista, puesto que ha pasado por ambas experiencias. Pero la importante de todas las que le
conocemos en el transcurso de esta historia, viene a ser la que llega a tener
con Howard, un anciano solitario y también con su perra; amistades que no solo
cambiarán su vida para siempre, sino que son las que gatillan los eventos más
impactantes (y fabulosos) de esta obra. Respecto a los dos anteriores,
primero tenemos el compañerismo entre un chico y un hombre ya muy mayor, algo
que en la vida real, tal vez, nos podría parecer difícil o, incluso, imposible;
pero Stephen King nos dice que las almas gemelas no tienen límite de edad para
encontrarse y lo demuestra todo esto de forma tan convincente, como ya lo hizo hace
unos pocos años atrás en su novelette El Teléfono del Señor Harrigan
y la novela Después. Luego
tenemos el amor mutuo entre el muchacho y el can, algo que sí lo podemos
apreciar en muchos casos, a veces siendo nosotros mismos los protagonistas, lo
que ha dado paso a numerosos relatos reales y ficticios. Destacable cómo este
tipo de amor puede calar hondo en los corazones de la gente, hasta de las más
duras (lo que sucede con el mencionado Howard), así como también apreciamos acá
el fuerte lazo que puede haber con una mascota (lo que Stephen King detalla sin
caer en humanizar más de la cuenta a un animal), no puede dejar de
sobrecogernos (porque en efecto a perros, gatos y otros que viven contigo, los
cuidas y ellos te dan a cambio su compañía, volviéndose familia también). Son más de doscientas páginas
las que tratan acerca de la relación entre los tres de más arriba y sin que
casi nada completamente extraordinario ocurra.
Cuando uno ha comprado este libro, por lo general sabe que pasarán
grandes cosas y ello bien podría hacer que uno solo quisiera que este periodo
"normal" diera paso, de una vez, a las aventuras en el otro lado; no
obstante, la maestría del autor es tal, que se la pasa muy bien durante esta
primera parte y ello, porque lo que sucede entre estos tres nos llega a
importar de verdad; no solo es divertido, sino que la maestría de King una vez
más vuelve a hacerse evidente, al poder relatar con tanta soltura hechos
"reales" y hacer de sus personajes seres entrañables. En fin, no
necesitamos de lo fantástico para disfrutar de su prosa y de historias de
calidad. Con posterioridad, cuando
Charlie llega a lo que luego conoceremos como Empis, hace otro tipo de
amigos. Esta vez se trata de la
fraternidad con quienes comparten con uno alguna situación complicada, lo cual
en algunos casos no comienza bien y puede provocar hasta rivalidad y
confrontación; no obstante, luego el tiempo juntos derriba los prejuicios y se
consigue valorar al otro y considerarlo como un par. Muchas historias ficticias y reales de
amistad así comienzan de esa forma, a veces sin que haya enemistad primero,
pero cuando se trata de compartir juntos una dura prueba, el dolor y las
preocupaciones, este tipo de situaciones estrechan mucho los lazos entre la
gente (y esto último lo digo desde mi propia experiencia). 7. El destino: Charlie
llega a Empis donde es considerado, por más de alguien, la persona que estaban
esperando por años para devolverle a su mundo la paz que había perdido. Pese a que el chico no se cree que sea
posible (es demasiado "corriente", en otras palabras, no posee nada
extraordinario), es el típico personaje kingniano que se caracteriza por ser
una persona común, que más que héroe es antihéroe y se ve enfrentado, sin
proponérselo, a lo fantástico y/o maravilloso.
No obstante, en efecto su llegada calza justo con el deseo del pueblo y,
de ese modo, Charlie se vuelve un verdadero héroe (proceso que se va
desarrollando de manera muy atractiva a lo largo del libro). Cabe mencionar que otros personajes, en especial
una muy singular princesa, también tienen un destino que cumplir, si bien
estos, a diferencia del protagonista, habían rehuido de su papel y solo gracias
a la aparición del muchacho toman las riendas de su rol en la historia. 8. La lucha entre el bien y el mal:
Un tema clásico en los cuentos de hadas a los que quiso homenajear el Tío Steve
con esta novela. En este tipo de obras
el bien y el mal están muy bien definidos, pues no hay claroscuros y ello se
puede apreciar en el texto que nos reúne: es así que el primero siempre se ve
como una manifestación de la justicia, en contra de los villanos, quienes en en
piezas como la que ahora revisamos son malvados, retorcidos y grotescos. En cuanto a los "buenos", estos nos
inspiran no solo simpatía, sino que admiración y en cuanto a los malvados,
resulta fácil despreciarlos y sentir rechazo por ellos (de hecho, por lo
general son hasta horribles o, al menos, tan atroces en su conducta, como falta
de empatía, que solo quieres que el castigo llegue sobre ellos y luego
disfrutas/celebras hasta sus muertes). Bien se puede decir que la presencia de los
buenos, o más bien sus acciones en contra de los villanos, representan la
mentada justicia que permite que se reestablezca la armonía qué falta, aquella
que han mancillado los malvados. Por lo
tanto, el bien es orden, belleza real y amor, mientras que la maldad es caos
evidente, fealdad y odio (cuando llega esto último a un lugar lo contamina, lo
que es evidente a los ojos de todos y en especial del lector que sabe
diferenciar entre un lado y otro, haciéndolo partícipe de la celebración de la
llegada del "príncipe prometido" para que corrija todo.
A Yo había matado al amigo de un
amigo en circunstancias que no recuerdo y la mitad de su cuerpo, de la cintura
hacia arriba, estaba pudiéndose en el patio de mi casa.Me visitaba el deudo para cobrar una
particular especie de venganza, usando sables de luz de juguete de Star Wars y
si me ganaba en batalla, debía entregarle los restos de su compañero.Mientras yo venía de vuelta a mi casa a
prepararme para la contienda, la mitad inferior del cadáver se venía caminando
"tranquila" y para nada aterradora junto a mí en el trayecto (no
tenía sangre, ni vísceras en el corte y este era limpio, liso, con un pantalón
oscuro como prenda). Mi "rival" era joven y
algo rubio y me recordaba a Ricardo, un compañero que tuve en la Media.Con él estaba su novia, una hermosa chica de
pelo largo.Este me ofreció al llegar al
destino unos dos panes hechos por él, que uno era redondo y chiquitito (del
tamaño de mi puño) y se veía suculento, pero me lo guardaba, porque pensaba que
podía estar envenenado. Entré al dormitorio en el que
duermo a escoger uno de los dos sables que tengo en mi colección, los que
estaban sobre una repisa.Uno era muy
corto para mi gusto y la "hoja" no lograba mantenerse grande (estas
son plegables en los juguetes que tengo).A la otra no le prendía la luz y/o no sonaba bien.En cambio, la de mi contrincante era estupenda. Yo le rogaba a una deidad, que no
estoy seguro de si era Dios, que me funcionara una de mis dos pertenencias y
tomaba de la repisa la vieja Biblia Latinoamericana de tapa burdeo, que tuve
por décadas desde mi juventud como asistente activo a la Iglesia, pero que hace
un par de años se la regalé a mi sobrinito Bruno, a pedido suyo. No obstante,
el tomo se me cayó y la tapa se rompió en varios fragmentos.La dejé sobre la cama, mientras esperaba que
el milagro de que me funcionara una de mis armas de juguete se realizara. Me había puesto encima una
especie de capa Jedi negra, como hecha de bolsa de plástico para la
basura.Estaba toda arrugada y llena de
polvo. Entonces llegó Ema, la hija-michi
"menor" de mi pololo Edgar y mi regalona de las dos gatitas que
posee.Venía a hacerme compañía y ella
mismo me lo dijo, subiéndose a mi hombro para consolarme por la desesperación
en la que estaba; también me preguntó si estaba bien ubicada, que le costó un
poco subir debido a la mugre de mi prenda.Pero yo estaba feliz por la lealtad de la minina, a la que tanto adoro.
B Muchas horas han pasado desde que
tuve este sueño, casi toda una jornada, pero las imágenes de este persisten en
mi memoria, así que me atreveré a contarlo... Por alguna razón quería ir a una
fonda, en este caso, a un centro donde al aire libre hay varios locales de
comida y bebestibles chilenos aprovechando la celebración de Fiestas Patrias
(el también llamado 18 de septiembre).Iba solo y en el camino, que creo iba volando y muy rápido, veía unas
construcciones grandes de color gris, de cemento o concreto (algún material
similar) que sostenían un ferrocarril tipo "metro", que recorría la
ciudad por sobre el nivel del suelo.El
paisaje era monótono, con feas construcciones para la gente, en las cuales poco
color había. Llegué hasta donde se amontonaban
las casas y edificios con tanta falta de elegancia y/o sentido del arte,
conversando con la gente de allí, que igual era amable, preguntándoles cómo
llegar a mi destino.Entre estas
personas había un grupo de niños, que uno de ellos era un simpático alumno que
tengo (Cristóbal es su nombre), quien me advirtió de un grupo de malhechores
del lugar, que avasayaban a los lugareños, exigiéndoles dinero, sino los
mataban.Uno de ellos había muerto y le
harían un funeral "narco", para lo cual le pedían a los pobladores un
"aporte" en dinero y así honrar al caído.Cristóbal me advirtió que tuviera cuidado con
ellos y que desembolsara cierta suma si no quería morir.Al rato los vi llegar, con unos trajes tipo
bomberos y unas máscaras de gas (contemplarlos con esa indumentaria, me pareció
una falta de respeto a los buenos bomberos).Una mujer con dicho equipo, aunque mostrando su rostro, cobraba el
tributo; de esta pude ver en sus ojos la vergüenza que pasaba al hacer esto,
pues la estaban obligando a ello.No
obstante, saqué mi billetera y me di algo de plata. Al rato seguí mi camino y esta
vez era evidente que volaba usando solo el impulso de mi propio cuerpo.Así fue cómo me encontré con otro tipo de
delincuentes, unos que también podían surcar el aire, aunque usando una especie
de armadura que manejaban para ello, la cual dejaba al descubierto buena parte
de su cuerpo (se parecían al aparato que ocupa Orion de los Nuevos Dioses,
personaje de DC Comics).Uno de ellos
llevaba una especie de indumentaria tipo Conan el Bárbaro, incluyendo pelo
largo y casco con cuernos.Yo me
escondía de ellos entre las columnas, que sostenían el susodicho tren
suspendido a metros del suelo, mirándolos con odio y pensado en atacarlos
usando rayos de mis ojos, parecidos a los de Superman, que sabía poseía. No obstante, no hubo pelea y
tampoco llegué a la fonda.En cambio, me
vine al colegio donde trabajo este año y allí me entrevisté con la Inspectora
General (una señora que me desagrada bastante) y quién amablemente me preguntó
cómo me había ido, a lo que le dije que mal, debido a los delincuentes con los
que me encontré.
Continúo con mi nueva revisión de Batman: La Serie Animada de hace solo unos meses atrás y que tanto disfruté.
4. Últimas temporadas. Las
temporadas 2 a la 4 de Batman: La Serie Animada fueron emitidas entre 1993 y 1995 (que los últimos
episodios recibieron el nombre de Las Nuevas Aventuras de Batman),
resultan ser mucho más breves que la primera (que poseía sobre 60
episodios). No obstante, su calidad
siguió siendo maravillosa y entre su desarrollo tenemos muchas joyitas (ningún
capítulo que nos decepcione). La segunda
comienza con el debut de Batgirl, en una entretenidísima historia de dos
capítulos y que se parece bastante a su origen clásico. Cabe mencionar que Barbara Gordon, la Batgirl
más famosa de todas las del cómic, había aparecido antes en la serie y
desempeñando un papel bastante importante; de modo que todo ello fue un
inteligente preámbulo, para hacer de esta el potente personaje femenino que
sabemos que es, más al ver su evolución hasta que abraza el manto del
Murciélago (y, además, por opción propia y es que, a diferencia de los Robin,
se hizo justiciera antes de ser aceptada por el Cruzado Enmascarado). A partir de
lo anterior, nos reencontramos con todos los villanos del Señor de la Noche ya
presentados en la primera temporada, que cada capítulo es una perla para
atesorar. A estos se debe agregar Bane,
quien hace su debut al comienzo de la tercera temporada (aunque,
lamentablemente, fue desaprovechado y no volvió a salir hasta la siguiente
etapa, correspondiente a Las Nuevas Aventuras de Batman). Solo otro
gran personaje de DC aparece en esta etapa (la otra fue Zatanna, así bien aquí
no la muestran como heroína) y este viene a ser nada menos que el honorable
cazarrecompensas vaquero de Jonah Hex.
Todo esto en un gran capitulo donde Batsi no es el protagonista, sino
que el mencionado Hex junto a Ras' al Ghul (una tremenda historia ambientada en
gran parte en el siglo XIX y con elementos steampunks, o sea, mostrando
tecnología "futurista" en una época antigua y con elementos de esos
años). Otro
elemento importante de estas 3 últimas temporadas, viene a ser que aprovecharon
más la presencia de Robin, Dick Grayson, el primero y más famoso de todos sus
acompañantes juveniles, para hacer que se convirtiera en el coprotagonista de
la mayor parte de estos capítulos. El
compañerismo entre ambos llega a ser algo que le otorga ricas aristas a las
historias, demostrándonos que Batman no es el solitario que muchos quisieran
creer, más si se considera su igualmente fuerte lazo con Alfred (su mayordomo,
amigo y padre putativo), así como con el mismísimo comisionado Gordon y como
luego sucederá con Batichica. Además, no olvidemos, Bruce Wayne es el padre
adoptivo de Dick y ambos son un gran ejemplo de maestro y alumno. Y en cuanto a
relaciones sociales destaca, por igual, su relación con Harvey Bullock, el
singular detective gordo, tosco y mano derecha de Gordon, quien recela del
Cruzado Enmascarado y cuyos sentimientos hacia este (al menos en la versión que
hoy volvemos a revisar juntos) no recordaba.
Por mi parte, desde que supe de él, y creo que fue justamente gracias a
esta serie, que lo adoro y admiro.
Debido a lo anterior, lamento que este Harvey recele de mi superhéroe
favorito, aunque luego, poco a poco, mejora su opinión sobre el Señor de la
Noche. Por otra parte, una vez que comprueba la honradez del gordo come
rosquillas, Batsi sí que llega a respetar sin condiciones al agente. Los
diálogos y momentos de Bullock son maravillosos. Y ahora es
cuando llego a mi aún más querida René Montoya, otro gran personaje salido de
este cartoon y que luego fue incorporado al canon oficial del "universo
batmaniaco". Siempre la encontré
hermosa, inteligente, valiente y simpática, siendo que me hace sentir orgullo
que fuera latina (por esa época no habían muchos hispanos en las historietas de
DC y menos tan potentes), pero al reencontrarme con Batman: La Serie Animada,
para mi pesar, me di cuenta de que no sale mucho en sus capítulos; de hecho, una
de sus mejores intervenciones resulta ser en la extensa primera temporada, de
cuando era una policía con uniforme, de antes de su ascenso. Luego, su otro mejor capitulo resulta ser una
aventura navideña compartida con Bullock y Batichica, aunque esta pertenece a
la continuación del programa (y que en las ediciones compilatorias, como la que
poseo en DVD original, la incluyen junto al resto, considerada como la cuarta
temporada). En todo caso, mi preciosa René evolucionó lo suficiente en las
viñetas, como para convertirse en un importante personaje LGTB (lesbiana) y ser
la segunda Question (aunque el primero fue un hombre). Por último,
destacable la maternal presencia de la Doctora Leslie Thompkins, una de las
pocas civiles en conocer la identidad secreta del vigilante y quien cuenta con
toda su confianza. Amiga por años de los
padres de Bruce, es la segunda persona a la que recurre nuestro justiciero para
mantener su legado familiar. Cabe
mencionar que la existencia de alguien como ella, en un espectáculo como este,
es una clara señal de que no se trata de un título infantil y no por la
violencia, ni por alusiones sexuales, sino por abordar de forma tan natural a
personajes "comunes y corrientes" dentro de historias de Batman.
5. Grandes historias Mucho podría
hablar de los capítulos de antología que encontramos en esta etapa y solo me
referiré a algunos. En todo caso, no hay
ninguno que desperdicie. Los
Hombres Preocupados viene a ser una de las más ingeniosas formas de
usar a uno de mis villanos predilectos de Batsi (ese salido de una famosa
novela "infantil" inglesa) y donde unos muñequitos, que se hacen muy
populares entre la gente pudiente, causan unos estragos bastante interesantes. Hogar y
Jardín retoma a Hiedra Venenosa con una humanidad
desgarradora, dándole un sentido de fatalidad a la trama que, para sorpresa
muestra, nos hace sentir lástima por esta mujer tan desquiciada y malvada. Sideshow es otra joyita, que tiene a Killer Croc como
antagonista, en una preciosa variación del tema de los espectáculos de
"rarezas humanas", que nos muestra en una faceta más amable, hasta
cierto punto, al hombre-lagarto. Una
reflexión a la que nos invita esta pieza, es que la verdadera monstruosidad
abunda en el corazón y no en el exterior. El
Juicio es lejos uno de los 10 mejores episodios de este gran programa y
en el cual los locos de Arkham deciden hacer "justicia" con Batman,
culpándolo de sus desdichas. Un placer
de principio a fin. Por otro lado, esta
gran entrega resulta ser todo un tributo a Batsi, ya que su argumento nos deja
claro por qué razón es un personaje tan potente y admirable, encumbrándose
sobre las miserias de sus enemigos y sobre sus propias debilidades como mortal. Día de
Fiesta de Harley hace que amemos desde sus inicios a esta loca linda y
cuyo guión adelantó su capacidad para dejar la senda del mal, en una trama que,
además, la muestra como alguien independiente de su enfermizo amor. La Segunda
Oportunidad nos presenta otra vez el
drama cuasi shakespeariano de Dos Caras enfrentando su trauma, por medio de la
posible solución para revertir sus taras. Muñequita es otra perla que merece estar entre lo más graneado
del show. La introducción de una
inolvidable villana, creada para este programa, evidenciando una vez más el
corazoncito del Murciélago. Humor y drama detrás de un capítulo inolvidable. Haciéndolos
reír es una forma muy ingeniosa de hacer que el Guasón intervenga en su
lado más gracioso, ridículo e inesperado.
Un trío de afamados comediantes está actuando muy raro y adivinen quién
está involucrado, De los anteriores, dos nuevos personajes bizarros que
merecían volver para futuras tramas, ya sea en pantalla o en el papel. Deep
Freeze (traducido en Latinoamérica con el "ingenioso" nombre de
Doctor Frío), nos muestra al poderoso villano de habilidades congelantes en una
disyuntiva, que mantiene la imagen más "amable" que nos hemos hecho
de él. Todo esto, cuando un excéntrico millonario le ofrece cumplir su sueño a
cambio de que satisfaga sus caprichos.
Un "final" de lo más heroico para un archicriminal tan bien
abordado, gracias al talento de Bruce Timm y Paul Dini. Una
Bala para Bullock ahonda en él pasado del mentado agente y ayuda a que
este tenga una mejor imagen del vigilante, quien sido mucho más tolerante que
él a la hora de hacerse una imagen del otro.
5. Películas Dos son los
filmes que hicieron siguiendo la cronología de Batman: La Serie Animada, ambos
muy potentes y el primero considerado como uno de los mejores del superhéroe
(incluyendo los de imagen real). El primero de
ellos corresponde a La Máscara del Fantasma (1993), una obra
maestra, que tan solo con su comienzo, que incluye un majestuoso coral
compuesto por Shirley Walker (inspirado en el tema hecho previamente por Danny
Elfman), logra acaparar toda nuestra atención.
Este nos cuenta sobre el origen del justiciero y acerca de su torcida
relación con una interesante mujer.
Tomando elementos de tres novelas gráficas destacadas del Cruzado
Enmascarado, como lo son Año Uno, Año Dos y La
Broma Asesina, la trama incluye mafiosos y nada menos que al Guasón
(que, más encima, se "atrevieron" a explicar la identidad de este). Cabe
mencionar, también, el grado de realismo, o bien su tono más adulto, que mostró
por primera vez a Batman y otros personajes sangrando. Asimismo, acá el Príncipe Payaso del Crimen
no solo se limita a intoxicar con su gas de la risa a sus víctimas o a dejarlos
locos (temporal o permanente), sino que los mata sin dudarlo (como bien ocurre
en los cómics). Cabe
mencionar que esta ha sido la única cinta de Batman: La Serie Animada y
posteriores cartoons del Señor de la Noche, en estrenarse en cines, si bien de
forma limitada. Luego
tenemos Batman y Mr. Freeze: SubZero (1998), una historia que
viene a ser la continuación directa del capítulo ya mencionado más a arriba, en
el cual Míster Freeze estuvo a punto de cumplir su sueño. En esta producción, vemos que el "buen
villano" sobrevivió a los eventos de la última vez que supimos de él y
ahora, por fin, ha conseguido la paz que su alma mortificada necesitaba (y, tal
vez, que bien deseábamos para él); no obstante, como bien dice el dicho, todas
las cosas buenas deben acabar y la interrupción de un grupo de hombres (sin
proponérselo, eso sí) lo lleva a abrazar de nuevo la locura y de ese modo
regresa al "mundo" con una sed de venganza atroz... Y ya sabemos
quién es el único que puede detenerlo. En cuanto al
final de esta otra joyita, bastante memorable y emotivo (el cual tendrá su
propia impactante continuación, en la "secuela" de este programa).
Para esta etapa el show pasó a llamarse Las Aventuras de Batman & Robin,
modificó su intro y cambió su tema por otra bella pieza musical creada por Shirley Walker.
El casi recién pasado 25 de agosto nos dejó Tim Curry.Actor con una tremenda carrera a cuestas,
tenía 80 años cuando se unió a la inmortalidad, junto a otros colegas suyos que
también dejaron este plano de existencia (como no hace mucho el hermoso Sam
Neill), que con gusto le agradezco toda la belleza que nos dio (incluyendo
varios sustos). La verdad es que no he visto
mucho de su filmografía y aún tengo pendiente la película que lo hizo famoso: The
Rocky Horror Picture Show (1975) y a petición de mi sobrinito Amilcar,
estuve a punto de saldar esa deuda con él, pero me pareció que aún mi niño no
estaba preparado para ella (un juicio a priori, claro).Acá hacía de un psicópata médico, creo, quien
se vestía de Drag Queen, imagen icónica del histrión que se ha hecho entre las
más populares del séptimo arte y no solo de las piezas de temática LGTB.Era un rol osado para la época, interpretado
por un actor-supongo-heterosexual, que muchos no se habrían atrevido a realizar
por aquellos años. Debido a mis conocimientos sobre
cine, siendo todavía un menor de edad, supe quién era el actor detrás de ese
aterrador personaje de Pennywise, en la querida miniserie noventera (1990) que
adaptó por primera vez It (la más famosa novela de Stephen
King).Todo un maestro a la hora de
actuar tan maquillado, viéndose por completo irreconocible, así como haciendo
papeles de lo más friki con mucha credibilidad, la mentada producción le
concedió su rol más destacado, al punto de ganarse la admiración de millones de
espectadores con el transcurso de cada año y década.Su labor dentro de esta producción provocó
miedo, placer y elogios por montones, convirtiendo a Pennywise en uno de los
grandes monstruos de la televisión, rivalizando con los legados del cine
coetáneos suyo como Jason Vorhees, Freddy Krueguer y Michael Myers.Si el libro marcó mi adolescencia (el primero
que leí del Tío Steve), la encarnación de Tim como la versión humanoide del
monstruo-cambiaformas-come-miedo, se convirtió para mí en lo mejor de una
adaptación que igual me defraudó en aquellos años (el libro me había hecho
volar la imaginación, era muy joven en aquellos años y esperaba ilusamente que
lograran plasmar las maravillas de sus páginas... ¡Algo que sí lograron con las
películas!) y es que cada aparición suya era una delicia para los sentidos;
algo que podía lograr el actor solo con su cuerpo y expresividad, sumado a su
trabajo vocal para darle una voz tan siniestra, que resulta imposible oírlo sin
que te ericen al menos unos cuantos vellos de tu cuerpo.
Tim Curry en It Cabe mencionar que, por lo mismo
de más arriba, me negué a la idea de que Pennywise fuese encarnado por otro
artista.El tiempo me demostró que
estaba equivocado y me quedó claro que la versión más moderna, a cargo del
igualmente respetable, no era mejor, sino que igual de buena y otro enfoque
(tal vez solo posible gracias a la inspiración dada por su predecesor). Amo las dos versiones
audiovisuales de ese payaso aterrador (y hasta una lonchera y un Funko Pop
tengo del de Tim, sin olvidar la polera que me regalaron al cumplir el medio
siglo de vida), pero siempre será la interpretación del artista al que hoy
homenajeo, la que me marcó de por vida y me trae dulces recuerdos de mi
adolescencia y juventud.En la vida
adulta también nos reencontramos y cuando le mostré la miniserie a mi "bebé",
hace un par de años ya, este quedó fascinado; por lo mismo, apenas supo de su
muerte me escribió por WhatsApp, pues lo adoraba también. Volviendo con la potente voz que
poseía, la cual era capaz de cambiar a su antojo, el mes pasado no más me
enteré de que fue considerado como la primera opción para ponerle la voz al
Guasón en Batman: La Serie Animada (1992).Sin embargo, el efecto resultó tan aterrador,
considerando que se trataba de un cartoon family friend, que prefirieron
darle el papel a Mark Hamill y eso dio pie a otra gran historia en la
televisión. Hizo mucho trabajo para la
pantalla chica, participando en un montón de producciones animadas de culto,
que solo recién- que reviso su carrera para saber algo más de él, a la hora de
dedicarle estas palabras- me doy cuenta de su aporte para programas que adoro:
Desde la mencionada Batman: La Serie Animada (con otro personaje)
a Batman del Futuro (1999), incluyendo Héroes Góticos
(1995-1996, Gargoyles) y Justicia Joven
(2012-2013).Claro que yo siempre vi
estos títulos doblados en español latino, por lo que nunca he tenido el gusto
de oír su voz en ellos, seguramente "cambiada" para darle dramatismo
a sus papeles, porque prefiero los cartoons en mi lengua materna. El otro papel suyo que tengo
presente, viene a ser el de La Oscuridad, el demoníaco villano del clásico
ochentero Leyenda (1985).Es así que para esta producción Hollywoodense de fantasía, que en su
momento fue un fracaso y hoy en día es, desde hace rato, toda una película de
culto, aparece con uno de los maquillajes más impactantes del séptimo
arte.Bien se podría decir que este
personaje, bajo su desempeño, es lo mejor de este filme (y feliz tendría a ese
diablo en figura).Claro que, tal como
sucede con Pennywise, el buen de Tim aparece irreconocible.Por cierto, su musculatura era envidiable y
uno se pregunta ese era su cuerpo real o usaba algo así como una prótesis, que
se veía todo muy realista.
En Leyenda
Sé y recuerdo casi de manera
automática, aunque carezco de detalles, que lo vi en Congo (1995),
una peli basada en una de las novelas de Michael Crichton, cuando este se hizo
popular para Hollywood.En ella hacía de
"malo", aunque más no puedo decir de esta producción.De igual manera puedo nombrar su paso por Mi
Pobre Angelito 2 (1992), en la cual interpretó a un amable empleado de
un hotel (claro que dicho recuerdo, solo me vino cuando vi una foto suya como
tal, luego de que se supo de su muerte).Cabe mencionar que ambos títulos son un gran ejemplo de su versatilidad. En 2020, al comienzo de la
pandemia del Covid, cuando muchos de nosotros estábamos encerrados por la
cuarentana y no teníamos vida social "real", con unos amigos (todos
varones) para recrearnos y compartir, aunque sea a distancia, nos juntábamos
por videollamada; la idea era comentar una película, que veíamos días previos,
gracias a la recomendación de uno de nosotros, a quien le tocaba elegir esa
semana el filme para la siguiente tertulia.Fue así que uno de mis amigos nos hizo conocer El Grito
(1978), un raro, aunque atrapante, largometraje inglés.Solo el culto del "Conde" sabía de
su existencia y una vez apreciado su contenido, todos les dimos las gracias por
su aporte a nuestra cultura cinéfila.La
verdad es que ni me acuerdo de qué se trataba, aunque puedo mencionar que entre
sus actores estaba un joven Tim Curry, de lo cual solo recuerdo tenía un
simpático rol secundario.Lo que sí
tengo claro, es que encontré bien atractiva y masculina su versión setentera. Lo último que vi de Tim fue el año
pasado o quizás este, cuando revisando de una vez la serie Cuentos de la
Cripta.En una de sus tantas
joyitas como capítulo, Death of some sales man (1995), me
encontré con la historia de un guapísimo embustero, quien llega a una casa
alejada en el campo y allí conoce a una familia compuesta por padre, madre e
hija.El patán desea quedarse con la
fortuna de esa gente y termina acostándose/casándose, incluso, con el retoño de
sus anfitriones, una mujer espantosa.Cabe mencionar que el trío de consanguíneos fue interpretado por un solo
artista y este fue justamente nuestro llorado Tim Curry.Fue todo un gozo para mí contemplar sus
escenas, en especial las más grotescas dedicadas a la libidinosa chica, que era
espantosa (que su gestualidad y voz eran de antología).Creo que tener este recuerdo más vívido de su
versatilidad, fue un bello regalo para mi memoria, ahora que lloramos juntos su
partida. Hace unos meses atrás me tocó ver
una foto de los dos actores que interpretaron a Pennywise juntos: Bill Skargard
en la plenitud de su vida, a su lado en una silla de ruedas Curry, que daba
pena.Se evidenciaba el respeto del
actor más joven hacia el maestro, pero aún así fue duro contemplar a Tim en ese
estado (se notaba ya que estaba enfermo).Pero la imagen daba cuenta del legado de Tim, el cual ha seguido con
dedicación su colega. Lindos recuerdos nos dejan gente
como el artista al que hoy tributamos y le damos las gracias, porque detrás de
ese horror ficticio hay verdadera belleza, la que solo puede brindarnos alguien
como Tim Curry. Nos vemos en la Eternidad.
PRIMERO Soñé con Pabla, mi ex
profesora de Castellano desde segundo a cuarto medio y quien fue una amiga muy
cercana hasta 2020 (casi 30 años de amistad). Nos juntábamos e íbamos
caminando por un sector comercial y en un local vimos a unos ancianitos (mujer
y hombre) muy dulces que administraban unas camas en las que dormían varios
adolescentes encada una y cuyo interior podíamos apreciar desde fuera, porque
la entrada, que creo tenía cortinas de tela suspendidas en el umbral, estaba
expuesta al público.Pabla me dijo que
quería usar ese servicio, que permitía visitar la plaza y echarse a nadar a la
laguna, además de que nos daban aperitivos (todo muy surrealista). Supongo que para conseguir lo
anterior, pasarnos a una especie de tienda atendida por dos damas jóvenes, de
unos veinte años, y quienes arrendaban vehículos unipersonales, más bien
parecidos a juguetes.Nosotros los
necesitábamos para movilizarnos y mi amiga deseaba usar una especie de pelotas,
a las que uno se subía sobre un disco que las rodeaba y luego saltaba con ellas
presionando los pies para sujetarlas y así darse impulso (esos objetos
existieron por acá en los ochenta y yo deseaba uno, pero no me fue
posible).No era mi intención ocupar la
que me pasaron, porque me daba miedo caerme, pero para darle en el gusto a mi
antigua maestra me senté en el suelo para "ponerme" el objeto entre
los pies.Entonces una de las
dependientas nos dijo que ese modelo no se pasaba a adultos, lo que me alegró,
aunque sí había otra alternativa para nosotros: Recuerdo que había una especie
de bote en el que incluso podían caber dos personas, que llevaban unos pedales
en el centro. para desplazarse por la calle y veredas, aunque al final nos
quedamos con esas saltarinas de antes.Yo iba en mi propia pelota, cuando caí dentro de una piscina y salí todo
mojado.Un tipo con pinta de ejecutivo
fue testigo de mi "accidente" y se puso a reír; estaba junto a una
mujer hermosa, su pareja y Pabla enojada por su actitud conmigo se acercó a
ambos y les cuchicheó algo a oído, que no sé cómo yo sabía que decía que el
hombre engañaba a su novia con otra.Entonces la mujer indignada lo miró con ojos de odio y al rato me di
cuenta de su barba de un par de días, pues en realidad era un travesti. Su
pareja trataba de que ella/él lo perdonara, quien, pese a todo, lo tenía cogido
contra sí tomado por la cintura con un brazo. Seguimos nuestro camino, aunque
ahora caminando y entre medio de la gente mi compañera se quedó rezagada.El lugar era Vicuña Mackenna, más o menos en
La Florida, por donde vivía mi amiga, y se apreciaban pasar muchos autos y
micros.Entonces escuché una voz
femenina que gritaba y apareció caminando por la calle una universitaria (cura
identidad yo sabía solo porque sí) quemándose viva, el fuego salía hermoso y
aterrador a la vez de su cuerpo y rostro, el cual asemejaba una calavera, quien
exclamó muy molesta "¡Ladrones malditos!" en referencia a una
autoridad (otra cosa que sabía solo de forma automática).El fuego comenzó a apagársele y ella volvía
poco a poco a la normalidad. Al rato pasó algo así como una Van, llena de otros
estudiantes quemándose dentro y con fuego dispersado por su estructura, aunque
se les veía tranquilos, casi felices y conversando.
SEGUNDO A ver qué tanto recuerdo de
este sueño, que ya ha pasado medio día o más desde que desperté, pero como este
me era más personal que otros y respondía a mi sentir actual, logró quedarse
más instalado en mi corazón y mi memoria. Visitaba la casa de mi mejor
amiga, a quien no veo desde mayo, y fui con mi pololo. Su hogar estaba lleno de
familiares suyos, con los que he compartido por décadas; también se encontraba
su pareja, otra de mis fraternidades desde el comienzo de mi vida adulta.Ambos no fueron a mi cumple en julio, dándome
explicaciones que me parecieron solo excusas y ello se los dije en medio de
nuestra reunión onírica; asimismo, les saqué en cara que dejaran pasar tanto
tiempo para dignarse a verme, que había muchas cosas que quise compartir con
ellos en todo ese transcurso y que ni siquiera eran capaces de comunicarse por
WhatsApp o llamar.Ningún meaculpa por
parte de ambos.Mientras pasaba esto, mi
pareja estaba apartado, sentado en un sillón y sumido en jugar con su celular. En la vigilia me había
preguntado Ledda si tenía Los Testamentos de Margaret Atwood, supongo que para
regalármelo para mi festejo.Tras
expresarles mi malestar, me entregaron el primero de sus obsequios y que era,
justamente, una edición del mentado libro: En tapa dura y con una cubierta
negra, con una especie de manchas azules, tipo nubes.No voy a negar que eso me hizo feliz.Habían dos regalos más y uno era un volumen
con dos novelas cortas de Richard Lymon (un escritor de terror), el cual tuve
hace al menos dos décadas en mis manos y nunca lo compré, lo que lamento no
haberlo hecho y es que hoy en día esta discontinuado; recuerdo que me puse a
hojearlo y que me llamaba la atención que en la parte inferior de las páginas,
tuviera imágenes contenidas en recuadros (a razón de tres de ellos por página y
estos eran en blanco y negro, de un estilo minimalista) . El otro era una
novela de Shirley Jackson, aunque ignoro su título (del anterior nunca me
aprendí su nombre).Su portada mostraba
una cabaña en medio de un nevado paisaje.Ambos textos eran en formato de bolsillo. - Estos dos últimos presentes
me los recomendaron el Tío Lucho (un amigo en común) y... (uf, no recuerdo su
nombre). - Me dijo Marcelo. Al rato, el anterior me mostró
una enciclopedia, de unos cinco tomos, sobre ciencia ficción.Tapa dura y de empaste blanco, con varias
imágenes icónicas del género dispersadas en sus portadas y ninguna se repetía
(como naves, robots, monstruos, etc.).Me contó que la había comprado por Internet y desde Estados Unidos (como
estaba en español, me propuse comprármela también). Los anfitriones viven en
Peñaflor y allí trabajé 5 años en un cole donde fui muy feliz, hasta que me
despidieron de forma muy ingrata.Supongo que considerando estos detalles, encontramos la conexión entre
un escenario y otro respecto a lo que viene a continuación.Pues ahora estaba en una especie de hall, muy
bello y hasta lujoso, con unos enormes ventanales que dejaban entrar una luz
matinal que daba gusto.Junto a mí
charlaba gente a la que no conocía, sentada sobre cómodos muebles de cuero
blanco, rojo y café.Pero la única
persona que acaparaba mi atención, era una guapa mujer de unos cuarenta, muy
elegante y quien hablaba animosamente (y se notaba en sus ojos que se daba
cuenta, de que acaparaba la mirada del resto, lo que disfrutaba).Yo sabía quién era, pues se trataba de la
Directora del susodicho establecimiento, por quien por igual tenía
resentimientos.Al observarla pensaba en
lo simpática que me parecía cuando trabajé con ella y lo traicionera que fue
conmigo (por cierto, en la vida real, ella no era esa belleza del sueño).