jueves, 10 de septiembre de 2020

El cine de ciencia ficción de Stuart Gordon.


    Si bien el muy llorado Stuart Gordon se hizo famoso gracias al género de terror, su talento como director le permitió incursionar en más de un estilo cinematográfico (que hasta comedia hizo...aunque no lo crean o sepan).  Es así que hoy repasaremos juntos su aporte para la ciencia ficción, con tres obras notables y abordando distintos tópicos del género, ganando premios por ello y más aún el respeto de sus seguidores y de la crítica.
    Bueno, vamos por parte dijo Jack el Destripador.

1. Robot Jox.

     Mucho antes de Pacific Rym (Titanes del Pacífico para los latinoamericanos de habla hispana) de Guillermo del Toro, con su tremendo presupuesto y efectos especiales, llegó en 1989 Robot Jox de la mano de nuestro otro querido director.  Me refiero a la famosa cinta del realizador mexicano, porque la obra que revisamos ahora bien corresponde a una ¿primera? versión gringa (si bien filmada en Italia) del llamado género japonés del Kaiju...Esto es tipos disfrazados, rodeados por un escenario simulando una ciudad que se ve pequeña a su alrededor, puesto que ellos se suponen son gigantescos monstruos o robots, peleando entre sí mínimo dos personajes con estas características.
     En esta ocasión el guión no corrió ni por parte del propio Gordon solamente, ni de su habitual colaborador, sino que estuvo a manos de un premiado autor de ciencia ficción literaria: Joe Haldeman.  Es así que para esta cinta, escribió la historia de dos naciones que en el pasado estuvieron al borde de la aniquilación, debido a sus conflictos bélicos (a ver, considerando la época en la que fue realizada esta cinta... ¿En quiénes piensan, que en realidad se estaba inspirando el artista cuando estaba realizando su labor narrativa?), para evitar la aniquilación total deciden arreglar sus asuntos internacionales a través de un representante por cada país, los cuales manejando un tremendo y sofisticado robot (mecha para los nipones), se enfrentan entre sí y con ello el ganador consigue otorgarle honor a su patria para obtener algún tipo de divisa.
     La trama gira en torno al campeón de..., quien ya tenía rencillas de antes por temas de orgullo con su viejo rival, si bien en realidad no encontramos villanía por parte del contrincante de la nación vecina. Entre medio nos encontramos con un romance que le da otras aristas interesantes y entretenidas al largometraje, donde la figura de la mujer como alguien emancipada también juega un rol importante.
      Excelentes efectos especiales para la época, con bellos diseños para los "mechas", en el mayor presupuesto con el que logró contar hasta el momento Stuart Gordon (10 millones de dólares). Sin embargo, igual esta producción suya no tuvo buena crítica en su momento, ni recaudación; pese a todo, como la mayor parte de los trabajos del director, fue cobrando valor agregado y hoy en día es un título imprescindible para apreciar su filmografía.
    Por cierto, solo cambiaría la pobre banda sonora que no le llega a la altura al carácter épico de este joyita.
     Y atentos los administradores de Jeffrey Combs, amigo y actor fetiche de Gordon, con un cameo muy gracioso.


                                                                     Tráiler en HD.
2. Fortress.


    En 1992 el actor francés Cristopher Lambert estaba en su apogeo y durante la década participó en un montón de cintas de todo calibre, superproducciones y otras independientes, con bastante presencia en los géneros fantásticos y de ciencia ficción.  Fue así como llegó a trabajar bajo las órdenes del creador de Reanimator, en La Fortaleza, un título por encargo donde Gordon logró demostrar su talento para conseguir un blockbuster de ciencia ficción hollywoodense y aun así no perder su impronta como artesano del mejor cine clase B.
     En un futuro cercano las cosas no están bien (bueno, eso no es algo solo de las ficciones ¿Cierto?) y entre todos los males a los que nos enfrentamos está la sobrepoblación; por esto mismo la gente solo puede tener un hijo y quienes osan no cumplir con la ley son considerados criminales, habiendo serias medidas contra ellos.  Es así que el protagonista es enviado a una prisión de máxima seguridad junto a su esposa y allí solo gracias al amor que se tienen logran mantenerse incólumes, enfrentándose a la violencia y al alcalde de la llamada "Fortaleza", un villano muy singular e interpretado magistralmente por Kurtwood Smith (estupendo secundario experto en interpretan malosos inolvidables y muy distintos entre sí).
     Divertida de principio a fin, abordando el tema de las distopías y del poder excesivo de las empresas privadas como escenario para nada alejado de la realidad, posee también como norte moral los valores de la familia y la fraternidad (masculina).
    Por otro lado, Stuart Gordon nos vuelve a demostrar su lealtad a sus propios amigos; al darle un muy interesante rol de importancia a su mayor actor fetiche...Si no saben de quién estoy hablando, no están listos para esta conversación entonces.


                                                                         Tráiler. 

3. Space Trucks.


    Teniendo nada menos que al veterano Dennis Hooper como protagonista (otro tremendo artista que nos dejó, aunque ya hace rato), corresponde su tercer y último filme del género, que más que ser una honda crítica social o profundizar en las grandes reflexiones sobre nuestra humanidad, pretende entretener sanamente con una historia graciosa, bien contada, actuada y armada.
     En este futuro la humanidad ha comenzado la diáspora por el sistema solar y en medio de dicho proceso se encuentran los "camioneros espaciales" (quienes les dan el nombre a la película) y gracias a los cuales es posible transportar todo tipo de materiales necesarios, entre los distintos asentamientos humanos fuera de la Tierra y el mismo planeta madre; para esto usan sus naves, habiendo corporativas dedicadas a ello, donde los capitanes/ conductores cuentan con los mejores modelos para realizar su labor y también se encuentran quienes trabajan por su cuenta, usando máquinas antiguas, aunque aun así bastante útiles... Y es justamente corresponde a uno de estos últimos el protagonista interpretado por Hooper, un buen hombre ya maduro que desea terminar sus días de lobo solitario y para ello busca una buena esposa, depositando sus ojos en una joven y bella mesera.  Cabe mencionar que en el peligroso viaje en el que se involucra, no solo se une la mencionada damisela, sino que también un apuesto muchacho que desea trabajar con este particular héroe.
     En los papeles destacan Charles Dance (mucho tiempo después como el maquiavélico patriarca Lannister en Juego de Tronos), haciendo de un ciborg que resulta ser bastante más complejo en su personalidad, que lo que nos parece tras la primera impresión que nos damos de él y en uno de sus primeros roles Stephen Dorff, como el buen chico que se une al protagonista para seguir sus pasos.  Y como valor agregado, la siempre adorable y despampanante Barbara Crampton (la estrella femenina de 3 de sus cintas de miedo) aparece al final en un pequeño rol sorpresa.
     El humor toma un rol fundamental en esta pieza, un ave raris del género y que pese a todo posee ese agradable sabor del cine clase B bien hecho, el cual se nota filmado con cariño y respeto para los amantes de este tipo de obras.  Aventuras, un picante erotismo y algo de western llevado a las estrellas, donde los efectos especiales están trabajados con inteligencia en un producto que sin ser una mega producción, sale muy bien "parado" frente a cintas más caras que esta y aun así carentes de su genialidad.


                                                                                      Tráiler. 

domingo, 6 de septiembre de 2020

Mis películas favoritas de fantasmas. Novena parte: Al Final de la Escalera.

 

     Bajo el nombre original de The Changeling (traducción literal: El Cambiante/El Mutante… , extraña expresión que solo se entiende cuando se profundiza en sus acontecimientos, ya que en español las palabras literales no funcionan mucho en este caso), es un filme canadiense de 1980 que en otros países de habla hispana recibió como nombre  El Intermediario del Diablo en México y para nada asertivo a su trama (como de claras pretensiones comerciales), si bien en Argentina se le conoció bajo el título de El Impostor, (lejos más ad hoc a esta historia); igual el nombre que le pusieron en España y en Chile resulta ser bastante cercano a lo que pasa en la obra, sugerente y ominoso, tal como esta cinta que les estoy presentando.
    Dirigida por Peter Medak, tiene como protagonista al oscarizado George C. Scott, en su primera película sobre fantasmas, que la otra corresponde a una de las mejores adaptaciones del clásico de Charles Dickens Un Cuento de Navidad (1984), así como en su debut en el género del terror años antes de Ojos de Fuego (1984), sobre la novela homónima de Stephen King y El Exorcista III (1991).
    El guión gira en torno a un connotado músico que ha sufrido la pérdida de su familia, en una desgracia que lo ha hecho sentirse bastante mal y culpable.  El hombre decide “cambiar de aires” e irse a vivir a un nuevo hogar (claramente para alejarse de los “fantasmas” del pasado, si bien llegaron otros hasta él), aprovechando que le han ofrecido un importante puesto en otra ciudad.  De ese modo llega a una comunidad que se promueve como un sitio ideal, entre gente que se muestra noble en su totalidad, siendo que además ha tomado posesión absoluta de una tremenda y hermosa mansión hace tiempo sin usar… Todo parece la oportunidad justa para comenzar a sanar o evadir tantas penas a cuestas; pero no resulta así, si bien la aventura que tendrá lo ayudará en parte para reafirmarse y no perder la lozanía, que estamos frente  a un hombre maduro que comenzó a volverse viejo desde que se quedó por completo solo.
     Una presencia sobrenatural se manifiesta en la casa, cada vez más insistente y aterradora.  El protagonista comienza a investigar acerca del origen de todo y es así que entra en conocimiento del pasado del edificio y de la identidad de los antiguos moradores de esas paredes.  Un horrible crimen se cometió hace décadas y ha quedado impune, de modo que el espíritu que está atrapado en dicho lugar y que ahora tiene alguien que pueda atender sus exigencias, lo usa para cobrar una deuda pendiente. 


     Lo que en un principio puede verse como una historia centrada en un mal del Más Allá, por mucho que trate el tema de la venganza, trata sobre la justicia y es que tal como se va desarrollando el argumento, en realidad el peligro al que está expuesto nuestro antihéroe, tiene que ver con la maldad humana que encontramos en los mismos vivos.
     La obra también aborda los temas de la resiliencia para afrontar el dolor y donde vemos a un sujeto que se encuentra con la oportunidad, además, de resarcir sus culpas internas al realizar la tarea en la cual se ve involucrado; así como también trata sobre el tema de la amistad entre un hombre y una mujer, siendo que esto último se retrata en torno a dos personas de muy distinta edad.
     En suma, corresponde a un filme bellamente realizado con estupendas actuaciones y una localización inolvidable que nos regala verdaderos momentos de horror (a través de escenas sacadas de la más rancia tradición gótica, actualizadas para la época en la que se realizó este largometraje, de manera inteligente y efectiva), ideales para apreciar de noche y en lo posible a solas.  Una joyita que hoy en día es todo un tesoro del cine de miedo y está considerada entre lo sobresaliente de su tipo; por todo esto es importante rescatarla del olvido y para descubrimiento de las nuevas generaciones.

                                                 

Tráiler en HD.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Así era en mis tiempos (novena parte): Las salas de cine.


I. El comienzo de todo.

    De niño solo asistí cuatro veces al cine y eso fue a principios de los ochenta y la última vez supongo que ocurrió a mediados de esa década prodigiosa.  Las dos primeras veces fuí con mis papás, primero a ver Alicia en el País de las Maravillas en la versión animada de Disney y la segunda El Barrendero de Cantinflas; en ese tiempo en Chile se estrenaban con bombos y platillos reposiciones, que los títulos mencionados ya eran pelis "viejas" en aquellos años y en ambas ocasiones me llevaron solo a mí (el muy regalón... y todavía recuerdo el miedo que me dio cuando antes de entrar a ver la cinta mexicana,  mi mamá preguntó en la boletería si los niños pagaban y es que pensé de dónde sacaría dinero para costearme mi entrada).
    La tercera vez acudí junto a mis hermanas mayores Kika y Ani, quienes nos sacaron a pasear a mi hermana menor Jenny, a mi hermana unos años mayor Mabel y a nuestra sobrina Cherie, más su humilde servidor, a ver nada menos que Furia de Titanes. El clásico filme con efectos especiales del maestro Ray Harryhausen, se estaba exhibiendo en el entonces sofisticado cine Santa Lucía, el único que había en la ciudad (no sé si existían otros de su tipo en el país) con el sistema de la pantalla curva y gigante de Cinerama (un antepasado del IMAX); definitivamente me aterré con los monstruos y en especial con el Kraken, que a los ojos de un niño por entonces parecía que iba a salirse para arrasar con el público.
     La cuarta vez también asistí en familia y esta vez la encargada de los pequeños fue mi otra hermana Mirtha, aunque ahora los niños éramos solo los hermanos Jenny, Mabel y yo.  El largometraje elegido fue La Ratoncita Valiente, que en la escena cuando le salen una especie de poderes con rayos y cosas así, también me dio algo de miedo (aunque esa vez no me tapé los ojos, ni grité).
      Tuvieron que llegar los noventa para que por fin pudiera comenzar a ir al cine, ahora con cierta regularidad cuando aún escolar (si bien en la enseñanza media), ya tenía mayor independencia y permiso para asistir con amigos y hasta solo.

II. Cómo funcionaba todo antiguamente.

     Me habría gustado haber disfrutado más de los cines en los ochenta, que me perdí tanto y solo gracias a lo que me han contado mis amigos puedo hacerme una idea de sus maravillas (todo con un extraño sentimiento de nostalgia por algo que apenas conocí, pero que igual forma parte de mi vida pasada y querida).
      Les voy a habar de cómo eran las cosas acá antes de las salas en malls y con tecnología avanzada como las de ahora.  Para ordenarme en mis ideas, voy a enumerar punto por punto, así me aseguro de que no se me escapa algo de estas remembranzas.


1. En primer lugar algo normal de las exhibiciones, era que fuesen rotativas, o sea, uno pagaba por su entrada y podía repetírsela todas las veces que quisiera el mismo día.  Esto permitía que si uno llegaba atrasado a una función, entraba no más cuando ya llevaba un rato dándose la peli y luego se quedaba para ver lo que le faltaba y seguir en un ciclo continuo si se le daba la gana.

2.  Para ver una película estreno y en especial los verdaderos blockbusters, se debía hacer fila y esta podía incluso abarcar cuadras, ya que no había preventa, ni reservas telefónicas. Se podía pasar horas "a la cola" y si se era pudiente podía ahorrarse el tiempo de espera, comprándole a los revendedores las entradas que ignoro qué tanto subían el costo de estas (al respecto, nunca voy a olvidar las más de 5 horas que estuve esperando para ver junto a mis hermanas Jurasic Park, justo al comienzo de las vacaciones de invierno y que al final no pudimos ingresar porque nos choreamos de tanto estar de pie y perder el tiempo... que menos mal ese día no llovía).

3. Asimismo, solo unas pocas salas te hacían escoger tu asiento antes de comenzar la función, así que era todo un engorro cuando entraba la gente en tropel a la sala y prácticamente debías luchar por el mejor asiento en el caso de que fuesen muchos los que estaban adentro... ¡Imaginen lo complicado que era si más encima habías asistido en grupo!

4. Para entusiasmarte con la dichosa cinta al estar en las dependencias del cine, en sus paredes exteriores habían unas pequeñas vitrinas dentro de las cuales ponían bellas fotos de la obra, en calidad fotográfica con el propósito de que diera más gusto apreciarlas (mucho deseé tener algunas de ellas y me imaginaba cómo adquirlas).

5. Habían expertos que reproducían en tamaño gigante los afiches de los largometrajes, pintados a mano y con colores tan vistosos, que cuando mirabas estos lienzos puestos sobre un armazón de madera encima de la entrada de los cines (en el caso de los más gigantes) o en los pasillos y puertas, quedabas deslumbrado.  Era un arte y una disciplina que extraño, lamentando se haya perdido y me pregunto qué fue de quienes las hacían y cómo fueron sus vidas una vez que no los necesitaron más para ello (¿Quedarán todavía algunos de aquellos bellos cuadros rescatados del olvido y la destrucción?)

6. Cuando las pelis ya llevaban su buen tiempo en cartelera, se llevaban a los cine dedicados a exhibir programas dobles y triples; algunas veces juntaban más de un título del mismo género u otras veces era una mezcla bizarra de un estilo y otro. Por mi parte, tuve la suerte de disfrutar hartos de esos espectáculos, que lo mejor era que tenían el formato rotativo y por muy poca plata uno se daba todo un festín.

7. En los programas dobles antes de una peli o entre medio de una y otra daban El Mundo al Instante, unos interesantes documentales alemanes de curiosidades europeas y también cartoons como El Pájaro Loco o Droopy (al menos de lo que yo recuerdo haber visto).



8. El antiguo formato del Cine 3-D con las gafas que llevaban una lámina roja y otra azul, una distinta para cada ojo, ya había pasado su etapa de gloria hace rato; sin embargo, en 1992 pude darme el gusto de ver la única cinta con ese recurso y que fue La Muerte de Freddy, que aún me fascina.  La manera de cómo hoy en día se utiliza esta tecnología más avanzada no me gusta mucho, que ya no se privilegia la idea de las imágenes que parecieran salir de la pantalla, sino que cómicamente es todo al revés: primar la profundidad de las escenas.

9. Antes existían los llamados "cines de barrio", salas más pequeñas que exhibían reestrenos y también programas dobles y triples.  Siempre quise ir a uno y estuve a punto de asistir al de Cartagena durante unas vacaciones de verano, que teniendo el dinero al final desistí y ello me penará por siempre (siendo ese mismo un lugar del cual mi querido amigo Miguel Acevedo tiene bellos recuerdos y hasta escribió un libro al respecto).  De más chico a veces pasaba por el que se encontraba en la calle San Pablo y uno en una pequeña galería en Estación Central, como otro que estaba en un "caracol comercial" en el paradero 17 de Gran Avenida; locales afuera de los que me paraba para contemplar con deseo los afiches que ponían, dentro de esos carteles que se abrían por ambos lados y que los protegían con un vidrio (no se me ocurre una palabra más exacta para definirlos, sorry).   Como era muy chico cuando funcionaban, nunca me aprendí sus nombres. Los que no demolieron, fueron transformados en  discos, clubes nocturnos, tiendas o iglesias evangélicas.

10. Otros cines se transformaron luego de la decadencia de las viejas salas y la llegada de las cadenas internacionales, en salas porno.

11. Por cierto, al Cinerama solo volví a ir una vez y eso fue en 1992 para ver junto a mi cuñado Fabián (uno de mis compañeros habituales al cine de mi época de liceano, que además como tenía plata si no me invitaba al menos me compraba algo rico para comer) nada menos que El Hombre del Jardín, supuestamente basada en el cuento homónimo de Stephen King; un muy buen filme de ciencia ficción, pero que vendieron de manera engañosa como una adaptación del llamado Rey del Terror.

12. El Centro de Santiago estaba lleno de salas de cine de todo calibre, entre las más topísimas y con mejor calidad de imagen y sonido, las de "medio pelo" y las que no se habían renovado, aunque daban o bien cine-arte o bien los populares programas dobles y triples.  Dentro de los mejores, recuerdo con un gran cariño el más ostentoso de todos: el Gran Palace, una sala gigantesca que opacaba a todas las demás y donde fuí a ver muchas de mis películas favoritas; posteriormente fue transformada en multisala perteneciente a Chilefilms (compuesta de 4 salas), para competir con las empresas extranjeras que llegaron a instaurar su imperio... Fue en esos últimos años que se puso al lado un local de la cadena Bravissimo, que tanto me gusta y entonces era costumbre con mis amigos antes o después de la peli pasar a comer algo rico. Para pena de los cinéfilos como yo, desaparecieron casi todas estas salas y hasta Hoyts cerró dos de sus dependencias, siendo la clausura que me dolió más la del Paseo San Agustín, con la que comenzó la era de las multisalas modernas a finales de los noventa (su "deceso" fue hace como dos años ya) y que visité hasta con mi mamá y mi sobrinito Amilcar.

13. Era muy habitual en lugares del "tercer mundo" (¿O tal vez también en los llamados "países desarrollados?), que se exhibieran telefilmes como todo un producto hollywoodense de alto prestigio; fue así cómo llegó acá el piloto de la serie original de Galactica a finales de los setenta y en los ochenta se dio Shogun, cuando aún se estaba dando en la tele.

14. Por otro lado, en una época en la que yo aún era muy niño o bien no tengo mayores recuerdos al respecto, salvo lo que me han contado mis amistades, se exhibían hartas animaciones japonesas (no series, si no que animés realizados para los cines nipones y verdaderas joyas, por cierto); lo mismo que mucho kaiju, que incluso a fines de los setenta para aprovechar el estreno de la versión de King-Kong producida por Dino de Laurentis, algunos distribuidores nada de tontos trajeron para estos lares antes de la superproducción gringa, la entretenida King-Kong se escapa.

III. El cine hoy.

    Ahora que seguimos con esta pandemia y pese a ello se está levantando poco a poco la cuarentena, todavía es incierto cuándo vuelvan a abrir los cines; como también no sabemos en qué condiciones funcionarán, mientras no haya una vacuna contra este bicho desgraciado. Un montón de títulos proyectados se retrasaron y en el caso de muchos ya tienen nueva fecha para el año que viene.  Mientras tanto nos queda extrañar estos lugares y recordar los mejores tiempos, cuando lo que he contado era parte de la vida de uno, todo era más sencillo a los ojos de un niño o alguien más joven y todavía "el mundo no se había movido".


lunes, 31 de agosto de 2020

Una serie y un autor que sin dudas deben tener en consideración.


1. Dan Simmons.

    Hace años, prácticamente hace casi un década desde que poseo mi propio blog, que estaba con la idea de escribir sobre Dan Simmons, un tremendo escritor del cual he leído y disfrutado unas cuantas historias que considero entre lo mejorcito del terror y la ciencia ficción contemporáneos; solo ahora me dispongo a llevar a cabo esta tarea, luego de que por fin me vi la adaptación televisiva de su novela El Terror, que me impactó demasiado e incluso más que el libro y que leí hace ya tanto tiempo, que no recuerdo si ese fue mi último libro de Simmons, o lo fue su novela El Hombre Vacío.  Lo bueno de todo esto, es que me he animado a retomarlo, por fin, y ayer no más comencé de una vez a adentrarme dentro de las páginas de su libro Un Verano Tenebroso, considerada entre sus mejores obras largas de “miedo”…Así que pronto volverán a encontrarse con otro post mío dedicado a este artista, al que bien le debía una presentación para esta página que revisan ahora mismo.
    Solo unas palabras más mencionaré respecto a mi experiencia como lector de Dan Simmons: Lo conocí gracias a la edición española noventera de la revista Fangoria, de la llorada Ediciones Zinco y que comencé a comprar cuando era un adolescente y estaba cursando el tercero medio, allá por 1992 (¡Qué nostalgia!).  Recuerdo haber leído la entrevista que se le hizo, cuánto me llamó la atención lo que se decía y dicho texto…¡Que más encima mencionaba a Stephen King! y en especial las preciosas y llamativas portadas de libros, que los gringos sí que conocen del arte de embellecer con ilustraciones inmejorables sus tapas. Después de tanto tiempo he vuelto a leer la entrevista, correspondiente al N° 5 de esta colección, que aún guardo completa como uno de mis mayores tesoros… ¡Gracias, Fangoria y en especial a su equipo hispano detrás de la colección que duró 35 números entre junio de 1991 y diciembre de 1994! (en especial mis más sinceros reconocimientos a los desaparecidos Luis Vigil y Domingo Santos).

Dan Simmons.
    Y ahora sí, adentrándonos en la narrativa de Dan Simmons (Estados Unidos, 1948) propiamente tal, nos encontramos con un afamado autor de novelas y cuentos, por medio de las cuales ha incursionado con bastante éxito de crítica y público lector, en los géneros de la ciencia ficción y el terror; luego, bien avanzada su carrera, abarcando nada menos que el policial a través de una trilogía de novelas.  Fruto de la fama que cobró se ha convertido en un nombre habitual en numerosas antologías y entre ellas varias destacadas (y eso que estuvo a punto de abandonar su sueño de convertirse en escritor, tras recibir numerosos rechazos de los editores, hasta que el veterano Harlan Ellison lo leyó y alentó a no perder la fe en su talento).
   Cabe mencionar, además, que al leerlo nos encontramos con un autor bastante culto, puesto que en sus textos se puede evidenciar un gran conocimiento de los temas que aborda, especialmente en lo que concierne a la ambientación histórica o los datos que maneja para desarrollar sus trabajos con gran credibilidad y transportándonos a escenarios pasados o exóticos sin problemas; lo anterior bien lo podemos reconocer en ejemplos tales como su cuento Todos los Hijos de Drácula y donde se refiere a la dictadura comunista de Nicolai  Ceaușescu en Rumania, cuando utiliza la mitología hawaiana en Los Fuegos del Edén o en su novela revisionista del vampirismo Los Vampiros de la Mente, con varios pasajes relacionados a los campos de concentración nazi; y me estaba olvidando de lo concerniente a La Canción de Kali, donde utiliza tanto las creencias religiosas del hinduismo, como la verdadera situación de la pobreza de la India, para aterrorizarnos con gran efecto.
     Por otro lado, también es destacable su claro amor hacia los clásicos de la literatura, tanto en lo que concierne a autores, como a obras.  Es así que en su saga más famosa, la que corresponde a la tetralogía de novelas de ciencia ficción llamada Los Cantos de Hyperion, los poetas románticos Percival Shelley y John Keats hasta se transforman en personajes, además de encontrar claros homenajes a su obra; más encima, el primer libro del ciclo, claramente está inspirado en el texto medieval Los Cuentos de Canturbery de Geoffrey Chaucer, tanto en el tema del viaje y en el importante detalle de los compañeros de camino, que se cuentan historias para entretenerse (todo esto en el formato antiguo llamado “relato enmarcado” y donde dentro de una historia central, hay varias más dentro como si se tratara de una muñeca rusa); de igual manera realiza un bello homenaje a la novela de fantasía infantil El Mago de Oz de Frank L. Baum, al hacer que sus protagonistas realicen su periplo para que se les conceda un deseo muy especial.  Por otro lado, tampoco podemos dejar de lado su díptico Illion y Olympo, que reinterpreta la Guerra de Troya, incluyendo a las deidades griegas y hasta rescatando al demoniaco Calibán de la obra de Shakespeare La Tempestad.
    Dentro de la producción literaria de Dan Simmons, cabe destacar su colección de cuentos y novelas cortas Prayers to the Broken Stone (1990), que contiene tanto nuevas historias independientes, como otras que forman parte de su saga de Los Cantos de Hyperion; asimismo,  en sus páginas se hayan los textos originales que luego convirtió a libros de mayor volumen, tal como su primera versión de Los Vampiros de la Mente; lamentablemente este valioso tomo suyo, el primero de otros donde ha reunido su narrativa más breve, se encuentra inédito en español y es algo bastante lamentable, considerando que no muchos autores actuales siguen cultivando este formato de manera habitual.
    En español de su producción, al menos podemos encontrar sus 4 libros que comprenden los mencionados Cantos de Hyperion: Hyperion (1989), La Caída de Hyperion (1990), Endymion (1996) y Ascenso de Endymion (1997), que primero salieron en humildes versiones de bolsillo y luego en otras con solapa, hasta que la Colección Nova de Ediciones B las reeditó también en unos preciosos tomos en tapa dura con sobrecubierta y la tradicional telita roja para marcar la lectura.
    También es posible conseguir en la lengua de Cervantes su primera novela, La Canción de Kali (Song of Kali, 1985), sobre un culto milenario a la diosa hindú de la muerte de la destrucción y que para su mala suerte descubre un gringo cuando visita el antiguo país de la India, libro por el que ganó nada menos que el Premio Mundial de Fantasía; por igual tradujeron Los Vampiros de la Mente (Carriom Confort, 1989), voluminosa obra que obtuvo tanto el Locus, como el Bram Stoker, dos igualmente cotizados trofeos especializados; también salió para el público hispanoparlante su novela “realista” Fases de Gravedad (Phases of Gravity, 1989), una a mi parecer muy decepcionante y aburrida obra, acerca de las vicisitudes existenciales de un astronauta que visitó la Luna y que los pillos de Ediciones B “vendieron” como un texto de terror en su engañosa sinopsis; para sacar el mal sabor de boca de los lectores, tras el repaso de la reciente novela mencionada, están sus libros Un Verano Tenebroso (Summer of Night, 1992), premio Locus y de la que hablaré en profundidad apenas me lo termine, como Los Fuegos del Edén (Fires of Eden, 1994, que retoma a uno de los personajes de Un Verano Tenebroso…¡Y es divertidísima!).  La mayoría de estos textos, ignoro si han tenido nuevas impresiones o se encuentran por completo descatalogados; pero sí puedo afirmar que su novela a medias entre el terror y la ciencia ficción. El Hombre Vacío (The Hollow Man, 1992), sobre un telépata, sigue reeditándose con éxito en la Madre Patria y sus novelas de miedo con elementos históricos y personajes reales El Terror (The Terror, 2007) y La Soledad de Charles Dickens (Drood, 2009) ya han tenido numerosas reediciones.   Cabe mencionar que su thriller El Bisturí de Darwin por igual salió en castellano.
     Ilion (Ilium, 2003), que le concedió otra vez el Premio Locus y su secuela Olimpo (Olimpos, 2005) poseen numerosas ediciones para los hispanoparlantes, así que no hay problema; si bien en un principio los capitalistas españoles dividieron cada libro en dos tomos y solo después cuando los sacaron en ediciones de lujo, fue posible tener cada novela en su formato original.
      En cuanto a su trilogía policial de Joe Kurtz, compuesta por Hardcase (2001),  Hard Freeze (2002) y Hard as Nails (2003), sus dos primeras entregas fueron traducidas bajo los nombres de Frío como el Acero y Fría Revancha, por La factoría de Ideas; pero como tristemente se fue a la quiebra esta editorial, que tantas maravillas sacó en español, quedó pendiente el último volumen y quizás qué otra empresa se interese por conseguir los derechos de tales títulos (por no mencionar los textos más interesantes del autor, que no han salido por estos lares para gozo de sus seguidores).



2. “El Terror”, la novela y la serie.

    La novela corresponde en parte al género de la narrativa histórica, al estar ambientada en un periodo específico del pasado, describir con lujos de detalles dicho periodo, a mediados del siglo XIX e incluyendo a personajes reales y detallándonos un interesante hecho de la época, que se ha transformado en uno de los mayores misterios de las últimas centurias: la inexplicable desaparición de la expedición de dos barcos ingleses al Polo Norte,  con el objetivo de encontrar un paso más rápido hacia las Indias y para orgullo del entonces poderoso Imperio Británico.  Los viajeros saben que la tienen difícil, pero son hombres valientes, patriotas y están seguros que conseguirán su objetivo… Sin embargo una cosa es lo que el hombre propone y otra lo que Dios (o los dioses) dispone (n).  Bien podemos decir que las cosas se van de control y todo se vuelve un verdadero desastre.
     No solo la región es inhóspita debido al frío, al hielo y a la soledad, sino que algo se esconde en medio de todo ello: un depredador del que lo único que llegan a saber, es por medio del conocimiento de una muchacha esquimal, aunque no les sirve de mucho y ello debido a la ineptitud de los hombres civilizados, que creen lo saben y pueden todo.  Por lo tanto, estamos frente a una obra que trata acerca de la soberbia humana, si bien sumado a ello se encuentran el miedo y la discordia, otros aspectos propios de nuestra naturaleza, que dejarán claro que el peor enemigo somos nosotros mismos.
    Lo mejor es no saber mucho de qué va esta historia, llevada tan magistralmente a la pantalla chica en 10 potentes episodios que no dan respiro al espectador y cada uno resulta ser un verdadero espectáculo, que nos hace desear verlo todo de una vez, para saber qué pasará con sus desafortunados protagonistas. 
     No encontramos sujetos perfectos e idealizados en esta historia, sin embargo muchos de ellos se comportan como verdaderos héroes dentro de sus posibilidades; por lo tanto, el ímpetu con el que luchan en contra de la adversidad, nos entrega varias las escenas que no dejan de sorprendernos.  Respecto a lo anterior, es fácil empatizar con estos hombres que luchan no solo se empecinan en sobrevivir, sino que dan todo lo que pueden por mantenerse firme en sus ideales y seguir siendo dignos pese a las circunstancias.  Por lo mismo, aún cuando hay mucho de cobardía en algunos, en general brillan los valores del compañerismo, la lealtad y el honor.  Hasta quien luego podría considerarse como el villano, detrás del giro argumental más impactante de la obra, resulta ser un hombre que por el cual podemos llegar a “entender” sus acciones.
    La recreación del mundo polar es impresionante, que en verdad llegamos a sentir frío cuando vemos los exteriores, que si bien sabemos que existen en esta tierra, parecen alienígenas; asimismo, el interior de los barcos y todo lo relacionado con las actividades de los marinos, está representado con cuidado y belleza.  En todo caso, hay unos cuantos flashbacks que nos muestran la vida en Inglaterra, tan distinta a la zona donde transcurre en su mayoría esta obra; dichos saltos al pasado ayudan a definir en parte a los personajes, en especial a dos de aquellos más significativos para la trama.  De igual manera, hay espacio para el pueblo de los ya mencionados esquimales, quienes cumplen un papel relevante dentro de este drama sobre la miseria humana y la vastedad del mundo que creemos conocer.
     Las actuaciones son de primera y en general cuesta decidirse por quién trabaja mejor, que más encima en uno de los protagónicos se encuentra el veterano Ciarán Hinds (la imagen suya con el rostro compungido por el mismo terror, es una de las imágenes icónicas de este programa).  Y a esto se le suma un trabajo técnico y artístico de primera, con momentos muy gores, estupendos efectos especiales y una banda sonora que ayuda bastante a crear la atmósfera que nos atrapa de principio a fin.
     En cuanto al final y lo que podríamos llamar el epílogo, les prometo que los impactará, que escapa de todo convencionalismo y eso es para aplaudir en verdad.
     Por último, el propio Dan Simmons ejerció de productor de esta serie (al menos en su primera temporada, que la segunda cuenta una historia por completo diferente, en una época y lugar distintos).  Ya era hora que los productores hayan puesto su atención en la bibliografía de este autor, largamente ignorado en lo que a adaptaciones audiovisuales se refiere y es que salvo un episodio de la serie antológica Monsters (de principios de los noventa y que el mismo escribió sobre su cuento Metástasis), antes no habíamos podido ver nada más al respecto; es de esperar que pronto podamos disfrutar de otro trabajo suyo llevado a la pantalla chica o grande.



                                          Cortitos, pero preciosos créditos de apertura. 

sábado, 29 de agosto de 2020

¡Wakanda por siempre!


    Este lunes no más mi sobrinito Amilcar, quien ya tiene 10 años, me pidió ver de nuevo Pantera Negra; mientras lo hacía, le hablaba sobre lo genial del personaje, para seguir concientizándolo en el aprecio a la diversidad y más ahora en que a nuestro país han llegado tantos inmigrantes haitianos.  Como ya era tarde, mi regalón se quedó dormido con la peli a medias y quedó pendiente terminarla para dentro de estos días.
     Anoche, justo al término de la semana laboral, estaba en la videoconferencia de los viernes y por medio de la cual me "junto" con un grupo de amigos para hablar de cine;  fue entonces que por WhatsApp, desde otro grupo de amistades (justamente "Los Fundadores", mis viejos colegas del fan club de Star Trek, de mis años de universidad), mandaron la noticia de que el actor que personificaba al rey T'Challa, más conocido como Pantera Negra, en el UCM (las pelis relacionadas entre sí, basadas en personajes de Marvel Comics) había fallecido recién a causa del cáncer al colón...Solo tenía 43 años de edad, cuando nos dejó tan pronto, a una edad a la que no esperamos morir y menos cuando se trata de alguien al que vimos en toda su plenitud, como un aguerrido y sabio guerrero lleno de vitalidad (al menos en las ficciones que le dieron fama).
     Al reflexionar cómo comenzó y terminó esta semana, no puedo dejar de pensar en cierta sincronicidad entre un hecho y otro, que no creo en las coincidencias ("Fue como una premonición tuya" le dije esta mañana a Amilcar tras contarle lo sucedido).
     Cuando uno se entera de hechos como estos y más en medios de una crisis sanitaria mundial, que nos tiene por completo preocupados, imposible no cuestionarse nuestra propia mortalidad; cualquiera de nosotros puede fallecer a raíz de esta pandemia, sino uno mismo, algún ser querido o conocido que ha formado parte de nuestra existencia (un tío murió a raíz de esto, si bien no era cercano mío y también pasó lo mismo con un vecino, ambos ancianos; siendo este último caso el que más lamenté, porque desde niño le compraba en su local de alimentos).  Pero la muerte puede llegar desde cualquier lado y no solo de Covid-19, que este año maldito me ha tocado más que nunca pasar pena por la despedida, tanto de otros artistas a los que adoro, como de gente de la "vida real", por una u otra razón.
    Pensé que no había visto más de Chadwick Boseman, sin embargo revisando su filmografía me di cuenta que hace años ya, lo vi haciendo de la deidad Toth en Dioses de Egipto, que prometo repetírmela para detenerme en su papel.  Más encima, hizo otras cintas muy interesantes como protagonista en "Bio-epics" de queridos personajes de la comunidad afro, como el primer juez de la corte suprema, Thurgood Marshall, y James Brown, que sin dudas voy a revisarlas. Hoy, sí o sí, le daré su oportunidad al largometraje de acción que se estrenó este año, con él como artista principal y que en Chile se estrenó sin pena, ni gloria, aunque me "tinca" bastante: Nueva York sin Salida (21 Bridges).
     En 2016 le diagnosticaron su mal que ya estaba en Fase III y aún así luchó con todas sus fuerzas, que pese a todo filmó varias cintas entre medio de operaciones y quimioterapia...Era valiente y bondadoso, se puede apreciar debido a todo esto y a las pruebas de sus acciones desde antes de hacerse famoso y una vez que consiguió la consagración; era un "negro hermoso" que teniendo muy de cerca el dolor del flagelo del cáncer, visitó a niños acongojados por este mal y les dio la alegría de ser visitados por su héroe, tanto el de los cómics y las películas, como el de la vida real. Era un hombre de fe religiosa que no abandonó su legado, pese al mundo moderno y de opulencia en el que se vio inmerso; alguien que rezó para que le dieran el papel del soberano de Wakanda y cuando fue así se lo agradeció a Dios, porque tal como dijo era un honor poder representarlo, por ser todo un ícono para su gente y un personaje que representa la idea de que no son nuestros colores los que nos definen, sino que nuestras decisiones (que gente "blanca" dichosa sigue sus aventuras y hasta se disfraza de él, entre niños y adultos y hasta yo mismo pensé el año pasado hacer cosplay de este).

De seguro nuestro artista recibió esa bella sonrisa como uno de sus trofeos más preciados.

    Triste he estado, pese a las risas y bromas posteriores a cuando me enteré de esto.  En un rápido vistazo a las redes sociales, me he encontrado con un montón de noticias y homenajes en su honor y me bastó con ver una foto suya junto a un pequeño con cáncer, para derramar mi primera lágrima por él; luego en el proceso de escribir estas palabras, he llorado más, que me duele en verdad despedirme así de alguien a quien estaba aprendiendo a querer.  Como dato anecdótico y para la risa, mi amigo Luciano Ortega me escribió en el pequeño homenaje que le hice en Facebook, que “se murió el Chadwick equivocado” en atención al ex Ministro del Interior de “Piraña” tan despreciado por tanta gente.
     Quizás cómo se viene el UCM y quién lo reemplazará; nos quedan al menos de un par de películas suyas aún sin exhibir, incluyendo una realizada junto al maestro afroamericano Spike Lee tras las cámaras. Cabe mencionar que sus compañeros de filmación, de los títulos deceístas, ya han hecho declaraciones sobre todo esto y alabado su humanidad.
      Solo me queda terminar este tributo mío a Chadwick, diciendo no "¡Wakanda por siempre!" (el grito patriótico que se hizo famoso, en la obra dedicada en exclusiva al justiciero africano), sino que: ¡Chadwick Boseman por siempre!

Chadwick, ve en paz a la tierra de tus ancestros.

martes, 25 de agosto de 2020

Stephen King en HBO.



1.Otra más del Rey del Terror.

    Tras darse cuenta las grandes compañías de televisión abierta, de cable y de streaming de la mina de oro que es el Tío Steve, a la hora de producir alguna peli, miniserie o serie basada en alguna de sus obras, faltaba HBO que se "subiera al carro" de esta exitosa tendencia...Es así que el año pasado, nos sorprendió gratamente con su adaptación de la novela policial y con elementos sobrenaturales The Outsider.  Cabe mencionar que, tal y como nos tiene acostumbrados la empresa con sus títulos, realizó no solo un "producto" entretenido y de alta calidad artística, sino que una obra que le hizo honor al material original y ello pese a los grandes cambios que se hicieron respecto al libro en el que está basada.
    10 capítulos comprende esta adaptación, la que en un principio iba a ser solo una miniserie; no obstante, tras el éxito cosechado se decidió convertirla en serie y pese a que aún es incierto si la segunda temporada será  una historia por completo original o tomará como base la más reciente aventura de su protagonista más popular.
    Recordemos la trama, por parte de quienes tuvimos el gusto de leer la novela de la que salió este título o comencemos por presentarla a quienes no lo han hecho, puesto que bien pueden interesarse en ver el show que hoy nos reúne:
      Un supuesto buen hombre, casado y con dos hijas, es considerado culpable de un crimen atroz que implica a un menor de edad; es así que los sabuesos de la ley no dudan en procesarlo, puesto que las pruebas en su contra en una primera instancia son irrefutables, sin embargo luego comienzan a dudar  sobre su responsabilidad y ellos tras aparecer información adicional, que refuta casi por completo la acusación que se le ha hecho.  La verdad de todo, revela algo que muy pocos están dispuestos a asumir como tal y la única manera de entrar en conocimiento de ello y hacer justicia como corresponde, es investigar asumiendo el hecho de que puede ser que la realidad, sea mucho más de lo que damos por sentado.

2.Lo que hizo HBO.

    En primer lugar desde la escena con la que comienza The Outsider, nos podemos hacer la idea de que se tratará de un programa intenso...y oscuro; no hay consenso para el espectador y se da el gusto a quienes esperamos algo gore y en el tono de nuestro escritor favorito.  Ahora bien, una serie como esta no está hecha solo pensada para el fanático incondicional de Stephen King, sino para llegar a una gran cantidad de público y esa porción mucho más grande de la audiencia, son personas que en su puta vida van a tomar siquiera al menos uno de sus cuentos a mano; así que hay que conseguir cierto equilibrio y aunque que quede claro, que comenzar todo con el cadáver horriblemente mutilado de un pequeño, es algo para conseguir la absoluta atención de todo el mundo.
    Se puede decir que al comparar texto literario y serie, llama la atención por parte de un espectador que antes leyó el libro (como bien es mi caso), lo rápido que va todo desde que acusan al "pobre" Terry Maitland de la muerte del chico; el mundo se le viene abajo a él y a su familia en un dos por tres, debido a una tragedia como esta y, de paso, quienes están involucrados en su caso también se ven afectados.  Es cuando la adaptación toma su propio rumbo, al agregar sus propios elementos en el argumento, tras hacer que la existencia del llamado "Extraño" (que en el programa, sí se justifica con palabras el ominoso título, a diferencia de la novela) se haga más palpable con nuevas víctimas de su maldad y ello lo consigan aún haciéndolo el quite a buena parte de los elementos más sobrenaturales de la novela (lo que en parte me dejó "con ganas", aunque se los perdono, tras evaluar los muchos aciertos de esta adaptación).

¡Parece que se te ha pasado la mano con el ketchup, Terry!

    Por otro lado, se crearon al menos dos personajes nuevos, se obviaron otros y se modificaron a otros para darles más dramatismo.  Respecto a todo esto, eliminaron a uno de los secundarios más entrañables del argumento (cierta madre de la que me permito no hablar más al respecto) y en cambio fue reemplazado por otro relacionado, aunque con una personalidad por completo diferente y aún así profundamente ligado a un personaje de mayor relevancia para la historia.  Asimismo, cambiar por completo la circunstancia vital del matrimonio de los Anderson, ayudó a otorgarle dramatismo al agente, que acá aparece más patético que nunca y aún así, no deja de ser todo un complemento para la gran heroína de esta obra.
    Y es cuando llegamos a la estrella de The Outsider: Holly Gibney.  En un principio tan distinta a la "mujercita", que nos robó el corazón desde su debut en Mr. Mercedes y más todavía a la de su primera versión televisiva, que acá es afroamericana; más encima, en un principio no nos llega a caer bien, que se ve como una persona tosca e intriga que además le hayan dado ciertos toques sobrenaturales.  Pese a la primera impresión que nos provoca, luego nos queda claro que lejos sigue siendo el mejor personaje de la trama y es solo verla cómo se va desenvolviendo con naturalidad, en medio de un caso extraordinario como este e inspirando a un montón de gente a ver con otros ojos el mundo y a actuar según la situación lo amerita, que encontramos un motivo más para adorarla.  Los amantes de Holly como quien aquí escribe, podemos decir que aunque está algo cambiada en esta versión, si la comparamos con la de la novela mantiene su esencia y tal vez la personificación de la premiada Cynthia Erivo, sea lejos mejor que la realizada por la "blanca" Justine Lupe en la adaptación de Mr. Mercedes.
    Mención aparte merece el cómplice del verdadero villano del argumento, el agente Jack Hoskins y que acá no es el tipo detestable de la novela; sino que se trata de una víctima más y por quien podemos sentir misericordia, debido a la desdichada vida que le ha tocado tener.
     Quizás con un claro motivo, a los personajes de este título los exhibieron sino más "viejos" que los de la novela, al menos alejados de todo glamour alejado de lo habitual en un show televisivo gringo, tal como lo que nos tienen acostumbrados: pues se ven demacrados, no son atléticos, ni "atractivos" y/o se visten mal...Todo ello para representar un mundo más parecido al que nos rodea y al cual entra, colándose por una grieta, lo extraordinario para remecerlo por completo. Respecto a todo esto, llama la atención la apariencia con la cual aparece en el programa al guapo Jason Bateman, quien sale casi irreconocible como un hombre muy alejado de la imagen vital a la que nos tiene acostumbrados y eso que en el filme Noche de Juegos (2018), de un año antes de este programa, se seguía viendo tan atractivo como siempre.
     Por último, queda claro que les recomiendo de corazón esta serie, llena de grandes momentos y entre ellos algunos que adaptan con genialidad pasajes memorables del libro y otros verdaderos aportes de peso a una gran historia como esta.

Los dos protagonistas principales de esta genial historia: la sin par Holly y el demasiado seriote (en su versión televisiva) Ralph.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...