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lunes, 19 de enero de 2015

El Legado Literario (y más allá) Zombie. PRIMERA PARTE.


1- Primeras palabras:

     Dentro de los monstruos clásicos y criaturas de la noche, el zombie (también conocido como “muerto viviente”) por años ha estado en desventaja con sus parientes lejanos y cercanos como los vampiros, hombres lobo, demonios y fantasmas.  Esta ausencia por años en el fino arte de contar historias a través de la palabra escrita, bien resulta raro, si se toma en consideración la alta popularidad de estos seres caníbales en las producciones de carácter audiovisual.  Tan solo en los últimos años, es decir, desde la década pasada, han ido apareciendo en las estanterías bastante obras dedicadas a ellos; era de suponer que ante dicho fenómeno, la calidad de estos textos fuese variable, así como las propuestas de sus autores atendieran a los acercamientos más inesperados sobre el tema, de modo revitalizar el género y no contar siempre lo mismo, tal como bien ha sucedido con los más literarios vampiros, que una y otra vez son revisitados por los escritores (muchas veces creando verdaderas obras de arte).
    Los antecedentes y características del zombie tal y como lo conocemos en nuestra cultura, provienen de las prácticas de la magia negra conocida como vudú.  Esta es una hechicería perteneciente a las comunidades negras, esclavos, de la isla de Haití y que a su vez deriva de sus creencias africanas.  El muerto viviente original es un cadáver reanimado con el propósito de servir a su amo, muchas veces dañando a los demás.  De este modo la criatura irracional que es el zombie, es una entidad de naturaleza sobrenatural, por el simple hecho de que debe su “existencia” a las manipulaciones mágicas de los brujos.
    Si bien llevaba sus buenos años apareciendo de vez en cuando en los filmes en blanco y negro de bajo presupuesto de los primeros años del séptimo arte, como Zombie Blanco (1932) y Yo Caminé con un Zombie (1943), hoy en  día verdaderos clásicos de la cinematografía del género, no fue hasta el estreno de la cinta de culto La Noche de los Muertos Vivientes (1968), la ópera prima del maestro George Romero, que su figura quedó en la retina y la memoria de las masas.  Hasta antes de Romero, los muertos vivientes eran monstruos de bajo nivel para los amantes de las historias de terror, por lo que tuvo que llegar este artista, como para que les otorgara un sitial predilecto dentro de los horrores modernos.  Romero les quitó su origen fantástico y les concedió una génesis relacionada con la ciencia ficción, como productos de una especie de infección desconocida, capaz de levantar a los muertos de sus tumbas y de propagarse entre los vivos al ser mordidos o entrar en contacto con sus fluidos.  Varios son los demás aportes que les entregó el director y guionista a estos personajes: como por ejemplo los convirtió en seres decrépitos, muchas veces en estado de descomposición tal, que su presencia ya no solo era aterradora, sino que también desagradable a los sentidos (para ser sinceros, en parte se basó en los recordados cómics de EC, famosos por sus geniales guiones y detalladas ilustraciones macabras).  A su vez como artista de izquierda, les otorgó un cariz de crítica social al convertirlos en una proyección de las masas descerebradas, demostrando a través de su planteamiento la inclinación natural del ser humano hacia la violencia y la estupidez.  No se puede olvidar un detalle importante: a partir de las cintas de George Romero, los zombies comen carne humana a mordidas y en especial resultan tener predilección por los cerebros; asimismo la única manera de deshacerse de ellos es destruyendo su propia masa encefálica.  
    Si bien las películas de zombies de George Romero y de su “imitador” italiano Lucio Fulci tenían hace rato sus seguidores, entre el resto del público no eran las preferidas a la hora de ver un filme de terror.  Tuvo que lanzarse en las salas del mundo el remake de la segunda parte de la saga del propio Romero, El Amanecer de los Muertos (2004), el cual a su vez lanzó al estrellato a su director Zach Snyder, para que por fin el tema cobrara verdadero realce (esto en cine, pues en el mercado de los videojuegos desde hace rato las series de Resident Evil y de House of the Dead estaban haciendo furor entre los gamers); además Snyder introdujo un nuevo concepto que hizo aún mucho más aterradores a los monstruos: estos ya no caminaban con paso lento, sino que corrían cual bestias salvajes por su presa.  Tan solo un año atrás había salido en los cómics la hoy famosa serie The Walking Dead de Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie Adlard , la cual luego con  su versión televisiva, ayudó como nunca a meter dentro del inconsciente colectivo a estos cadáveres reanimados (en especial en lo que se refiere al público “no lector”).  En la literatura recién en la misma década, el zombie logró un verdadero sitial como “monstruo culto”, si bien tuvo sus cuantas apariciones, incluyendo unas cuantas antologías en los años noventa.  Dentro de sus apariciones anteriores al boom zombie, cabe destacar una novela de juventud de Robert McCammon llamada El Buque de la Noche, bastante recomendable como todo lo de su autor; también se puede mencionar la que es considerada una de las novelas más duras de Stephen King, Cementerio de Animales (este mismo escritor luego volvió a incursionar en el subgénero, si bien dejando claro esta vez su admiración por el trabajo de Romero, así como agregando sus propios aportes originales al tópico con Cell).  Cabe mencionar que las dos obras aquí mencionadas y anteriores a la euforia literaria zombie, tratan de sus “parientes” más clásicos, o sea, de los del tipo sobrenatural.

2- “La Madre” (o la más popular) de todas las novelas de zombies (de los “científicos”, claro).

2.1- ¿Quién es Max Brooks?

     Hijo de nada menos que del connotado actor, director y guionista de memorables comedias Mel Brooks y de la actriz Anne Bancroft, ha seguido los pasos en el arte de sus progenitores, demostrando además el mismo gusto y talento de su padre por la sátira social de crítica ácida, así como su ingenio a la hora de contar historias de peso (y siempre entreteniendo). 
   Su carrera comenzó como guionista del premiado programa televisivo Saturday Night Live (del cual en sus décadas de existencia han salido un sinnúmero de famosos comediantes), si bien su labor también lo ha hecho incursionar como actor en una que otra serie de TV y hasta poniendo su voz en series animadas ligadas al mundo del cómic como Batman del Futuro y Liga de la Justicia.
Max Brooks.
   En el año 2003 tuvo su primera incursión en el mundo de la literatura (y más encima en lo concerniente a la temática que le ha otorgado fama) con Zombie- Guía de Supervivencia, un libro de ficción en plan manual para que el lector supiera cómo enfrentarse por sí mismo a estos seres en un eventual apocalipsis zombie.  Ante este debut literario que pretendía ser un documento “serio”, si bien dejaba clara su humor negro al jugar con la verosimilitud de un texto de este tipo, no vaciló en aprovechar lo afortunado de su debut, escribiendo un nuevo libro al respecto; este apareció en las estanterías al siguiente año, algo más extenso y hasta cierto punto mucho más creativo y superior literariamente hablando: Guerra Mundial Z.

2.2- Cubriendo la Guerra Mundial Z (o demostrando que el planeta es mucho más que solo USA).

     Hasta cierto punto se podría afirmar sin tapujos que este libro más bien corresponde a una colección de relatos, unidos por una trama general: las experiencias de la gente a lo largo de todo el mundo, durante los distintos momentos de la llamada Guerra Mundial Z.  De este modo el texto corresponde a una serie de entrevistas hechas por una sola persona, alrededor de 10 años después de que la humanidad logró recuperar terreno, tras la propagación de la plaga zombie.  De este modo la obra cubre el protagonismo de un montón de personas a través del orbe, en los 5 continentes y llegando a la suma de 45 testimonios.  Las entrevistas a su vez cubren a  hombres y mujeres de distintas edades, lenguas, actividades, grupos sociales, credos y otras características de interés.   Cada uno de los protagonistas desnuda desde su punto de vista y experiencia lo que significó para la humanidad, y en especial para ellos, enfrentarse a la guerra que casi causó la devastación total de la especie; luego, tal como queda de manifiesto ordenando las distintas entrevistas, es posible reconocer las consecuencias del conflicto y que llegó a modificar para siempre la sociedad, la geografía política de los países, sus costumbres, ideologías y la ecología misma. Todo esto justifica el subtítulo Una Historia Oral de la Guerra Zombie, ya que tanto el entrevistador, como el lector, entran en conocimiento de todo gracias a estas confesiones hechas con espontaneidad y en los lugares más recónditos del planeta ( apenas se sabe de la vida privada de quien elabora estas entrevistas, menos su nombre, ni siquiera de si es hombre o mujer).   Todo se elabora a través de preguntas donde el autor apenas habla, mientras que el abordado se explaya con libertad; a su vez el encargado de hacer las preguntas se limita a llevar a su entrevistado por los temas que desea develar, sin emitir juicios de valor y con ello logra una posición objetiva, frente a los hechos que luego permitirán hacerse una idea lo más completa posible acerca de la Guerra Mundial Z.  A medida que los personajes van compartiendo sus recuerdos, en más de un momento es posible encontrar alusiones a la cultura popular, nombrando películas, personajes públicos, canciones y otros, de modo que el libro no deja de hacerse cercano a uno (y creíble).  En ocasiones la narración incorpora notas al pie de la página, para explicar algunos conceptos propios de las acciones militares y la terminología propia de este suceso límite.
     En la novela desfilan médicos, amas de casa, militares, políticos, líderes religiosos, hombres y mujeres comunes que se enfrentaron a la adversidad y lograron salir de ella…cambiados.  Casi la totalidad de los personajes a los que están dedicadas las páginas del libro, una vez que se produce la hecatombe eran de cierta forma  y luego ya eran otra persona; la mayoría demuestra una verdadera transformación espiritual que le otorga a la narración una emotividad inesperada, lo mismo en determinados momentos de su discurso.  Es en este último aspecto que tras las palabras de los entrevistados, se evidencia la capacidad humana de sobrevivencia, el apego a la vida y el virtuosismo humano para crecer gracias al reconocimiento de nuestra propia mortalidad (tan solo uno o dos personajes en todo el libro “brillan” por su falta de escrúpulos y personalidad detestable, la que a propósito contrasta con la de los demás).
      Pero el sentido que cobran las entrevistas es ir mucho más allá de la anécdota morbosa, sobre el enfrentamiento físico con los zombies y la descripción gore de sus horrores, si no que más bien corresponde a un mapa detallado sobre el comportamiento humano ante una guerra de estas proporciones.   Los protagonistas hacen hincapié en más de una ocasión en el hecho relevante de que ante un enemigo como ese, la humanidad tenía todas las de perder, pues a diferencia de otros conflictos bélicos, el adversario carecía de las debilidades humanas como para sentir cansancio, desesperación, miedo y cualquier otra cosa que pudiese ser explotada por los defensores…De este modo era necesario cambiar por completo, adaptarse como individuo y comunidad, para asegurar la sobrevivencia.  Es al respecto que esta novela resulta ser un análisis meticuloso del comportamiento social de cada país y tipo de comunidad, ante la amenaza que se alza sobre ellos; por lo tanto lo importante de las entrevistas no es dejar registro de las múltiples historias individuales de la Guerra Zombie, sino que detallar cómo cada pueblo y nación reaccionó frente a este flagelo, lo que hizo al respecto y qué sucedió luego tras conseguir la amarga victoria.   Los “campos de batalla” de lugares tan dispares como Cuba, Israel, China, Tibet, Sudáfrica, Rusia, Brasil, Japón y, por supuesto, Estados Unidos (entre otros territorios) al estar además representados por gente tan diversa, ejemplifican con lujo de detalles las transformaciones sociales entre una nación y otra.   Pese a las diferencias culturales entre los países, es posible identificar en todos estos sitios reacciones similares frente al enemigo y entre ello medidas parecidas para asegurar la supremacía sobre la Tierra.  Es respecto a esto último, que la narración muestra verdaderos actos de coraje, de autosuperación y de heroísmo que le otorgan al libro pasajes inolvidables:

    ¿Quiénes son los Kami?

     Qué son los Kami. Los Kami son los espíritus que habitan cada faceta de nuestra existencia. Les rezamos, los honramos, y esperamos complacerlos y ganarnos su favor. Son los mismos espíritus que hacen que las corporaciones japonesas bendigan el terreno en el que construirán una fábrica, y la razón por la que los japoneses de mi generación respetábamos al Emperador como a un Dios. Los Kami son la base del Shinto, que literalmente significa “El Camino de los Dioses,” y el respeto por la naturaleza es uno de sus principios más antiguos y sagrados.
     Por eso estaba seguro de que se trataba de su voluntad. Al irme a vivir en el bosque, había contaminado de alguna manera la naturaleza. Después de deshonrarme a mí mismo, a mi familia, y a mi país, había dado el último paso y había deshonrado a los Dioses. Ellos habían enviado a un asesino para hacer lo que yo no había sido capaz, para borrar la mancha que yo había dejado. Agradecí a los Dioses por su misericordia. Lloré un poco mientras me preparaba para recibir el golpe final.
     Pero no llegó. El oso se quedó allí, resoplando, y luego emitió un suspiro agudo, casi como el de un niño. “¿Qué pasa contigo?” le grité a aquel carnívoro de trescientos kilos. “¡Ven y acaba conmigo!” El oso siguió quejándose como un perro asustado y luego se alejó corriendo, como una presa que huye aterrorizada. En ese momento escuché el gemido. Giré, y traté de concentrarme en mis oídos. Por la posición de la boca, supe que era más alto que yo. Escuché un pié arrastrándose por la tierra suave y húmeda, y el aire que burbujeaba a través de una herida abierta en su pecho.
    Lo escuchaba acercándose, gimiendo y manoteando. Logré esquivar su torpe intento de agarrarme y tomé mi ikupasuy. Concentré mi ataque en el origen de los gemidos. Fue un golpe rápido, y el crujido resonó a lo largo de mis brazos. La criatura cayó sobre la tierra mientras yo daba un triunfante grito de “¡Diez Mil Años!”
     Resulta difícil describir lo que sentí en ese momento. La furia había estallado en mi corazón, una fuerza y un valor que habían expulsado mi vergüenza como el sol expulsa a la noche de los cielos. De inmediato supe que los Dioses me habían favorecido. El oso no había sido enviado para matarme, había sido enviado como advertencia. No entendí la razón en ese momento, pero sabía que tendría que sobrevivir hasta el día en que esa razón me fuese revelada.
     Y eso fue lo que hice durante los meses siguientes: sobreviví. Dividí mentalmente la reserva de Hiddaka en una serie de varios cientos de chi-tai.51 Cada chi-tai contenía algún objeto que representaba una protección física —un árbol, o una roca alta y plana— lugares en los que podía dormir sin estar expuesto al peligro de un ataque repentino. Siempre dormía durante el día, y sólo viajaba, buscaba comida, y cazaba de noche. No sabía si las bestias dependían de la visión tanto como los humanos, y no quería darles ni la más mínima ventaja.
    La pérdida de mi visión me había preparado para estar siempre alerta mientras caminaba. Las personas que pueden ver tienden a ser descuidadas, y a dar por sentada su seguridad al moverse; ¿Si no es así, entonces cómo pueden tropezarse con algo que está a plena vista? El problema no está en los ojos sino en la mente, en un proceso de pensamiento perezoso, alimentado por toda una vida de dependencia de los ojos. Pero eso no pasa con la gente como yo. Yo tenía que estar en guardia todo el tiempo, cuidándome de cualquier peligro potencial, concentrado, alerta, y “midiendo cada uno de mis pasos,” por así decirlo. Añadir un peligro más a todo eso no era ningún problema. Cada vez que caminaba, lo hacía sólo por unos cuantos cientos de pasos a la vez. Luego me detenía, escuchaba, olía el aire, y a veces hasta presionaba mi oreja contra el suelo. Ese método nunca me falló. Nunca me sorprendieron, nunca me encontraron con la guardia baja”.

     Dentro de los efectos sociales que provoca la Guerra Mundial Zombie, destaca la aparición de los quislings, personas que al volverse locas tras la catástrofe, se creen zombies y actúan como tal, siendo su capacidad de pestañar la única forma para diferenciarlos de los muertos vivientes; asimismo estos enfermos mentales se transforman en un nuevo peligro para quienes desean sobrevivir entre la devastación.  Resulta interesante cómo esta incorporación que realiza el autor al mito, bien logra relacionarse con trastornos reales, entre quienes se ven sometidos a la subyugación de una fuerza invasora (siendo que en estos casos documentados,  tal como en la novela, llegan a “simpatizar” con el enemigo y a tal punto de perder su propia identidad).  A su vez menciona a grupos de niños salvajes, quienes al sobrevivir desde muy pequeños a sus adultos durante la Guerra, quedan en tal estado de bestialidad, que se vuelven en otra amenaza para sus congéneres.  Por otro lado, hace referencia a un nuevo trastorno psiquiátrico entre la gente que se enfrenta a los muertos vivientes y que consiste en la pérdida de todas las ganas de vivir, para ir a acostarse y no despertar más en un cese total de sus constantes vitales.   Y un último fenómeno social y psiquiátrico que se menciona en la novela, digno de destacar, es el de los sujetos aislados que se arman hasta los dientes y se dedican a matar a los demás.

viernes, 30 de enero de 2015

El Legado Literario (y más allá) Zombie. SEGUNDA PARTE.


Nota: Este texto continúa inmediatamente donde corté su versión original debido a razones de extensión.  De este modo para comprenderlo a cabalidad, es recomendable leer antes su primera parte.

     Como ya antes se mencionaron trastornos en el ecosistema a raíz de la Guerra Mundial Z, cabe nombrarlos para comprender la magnitud con la que Brooks aborda su obra, dejando claro que ante un hecho como este, sin duda no solo la humanidad podría quedar en peligro…Pues por supuesto que los animales también sufrirían ante la presencia invasiva de los zombies.  En primer lugar estas criaturas a la luz de la narrativa del escritor, no solo se alimentan de seres humanos, si no que de cualquier tipo de carne; de este modo llegan a comerse gran cantidad de fauna y ante este hecho, es que las tortugas debido a su lentitud quedan casi extintas.   Como un gran número de personas escapó hacia la supuesta seguridad de las aguas oceánicas, se vieron obligados a alimentarse de las ballenas y otros cetáceos, entre peces y mariscos, de modo que muchas especies desaparecieron.  Asimismo debido a la violencia del medio, algunas criaturas como los perros y las ratas, cambiaron su conducta y se volvieron salvajes, incluso sufrieron algún tipo de mutación que les hizo desarrollar colmillos y garras al punto de convertirse en otro riesgo para los humanos (en todo caso, esto último en tan poco tiempo, menos de una década, resulta imposible que suceda, de modo que tal error ficcional le quita credibilidad a la historia).  Dentro del mismo plano, una oscuridad tomó dominio de los cielos, cuyo origen apenas logra explicarse en el libro, elemento que claramente usa el artista para otorgarle un tono mucho más ominoso a la narración.
     Formalmente el libro se encuentra dividido en 9 capítulos, los que corresponden a una introducción y a un último apartado a manera de epílogo, llamado muy convenientemente Despedidas.  Los capítulos entre medio abarcan el periodo de los primeros avistamientos de zombies, contando incluso lo concerniente al “paciente cero”, o sea, el primer humano en contagiarse y tras fallecer, reanimarse convertido en zombie.  Luego el libro abarca las reacciones iniciales internacionales ante la noticia y que demuestran lo poco que estaban preparados los gobiernos en el mundo para enfrentar solventemente la amenaza.  Tras la aclaración ante la ineptitud de los países más poderosos en tomar medidas, los episodios acerca de la guerra total, en especial durante sus primeros años, muestran un paisaje digno de Dante, en la medida que los monstruos van ganando terreno.

    “Land Warrior, el avanzado, costoso, hipermejorado y netroputocéntrico Land Warrior. La cosa ya estaba muy mal con sólo ver lo que teníamos al frente, pero las imágenes de satélite nos estaban mostrando al mismo tiempo lo enorme que era aquella horda. Estábamos frente a miles de ellos, ¡pero detrás venían millones! ¡Recuerde que pretendíamos limpiar la mayor parte de la infestación de Nueva York! ¡Aquella era sólo la cabeza de una larguísima serpiente que se extendía hasta la maldita Times Square! No necesitábamos ver eso. ¡Yo no tenía por qué enterarme de eso! La vocecita asustada ya no era tan pequeña. “¡Oh mierda, OH MIERDA!” Y de pronto ya no estaba sólo en mi cabeza. También la escuchaba en mis audífonos. Cada vez que a algún idiota se le olvidaba controlar su boca, Land Warrior se aseguraba de que todos los demás lo escucháramos. “¡Son demasiados!” “¡Tenemos que salir de aquí!” Alguien de algún otro pelotón, no recuerdo su nombre, comenzó a gritar “¡Le dí en la cabeza y no se murió! ¡No se mueren ni cuando les dan en la cabeza!” Seguramente el tiro no le pegó al cerebro, puede pasar, la bala se tuerce raspando el interior del cráneo… quizá si hubiese mantenido la calma y usado su propio cerebro, se habría dado cuenta de eso. El pánico es un germen más contagioso que el virus Z, y las maravillas del Land Warrior permitieron que ese germen se propagara por el aire. “¿Qué?” “¿No se mueren?” “¿Quién dijo eso?” “¿Le diste en la cabeza?” “¡Hijos de puta! ¡Son invencibles!” Eso era lo que se escuchaba por toda la red, mojando pantalones a través de la superautopista de la información.
    “¡Todos mantengan la calma!” gritó alguien. “¡Conserven las filas! ¡Desconéctense de la red!” la voz de un viejo, era obvio, pero de pronto fue ahogada por un grito, y mi en visor, y  seguramente en el de todos los demás, apareció la imagen de un montón de sangre saliendo de una boca con los dientes podridos. La señal provenía de un tipo en el jardín de una casa detrás de nosotros. Los dueños seguramente dejaron algunos familiares reanimados allí encerrados cuando evacuaron el lugar. Quizá la onda de las explosiones debilitó la puerta o algo así, porque salieron en manada justo sobre aquel pobre infeliz. La cámara de su arma grabó todo el asunto, y cayó al suelo enfocando justo en el ángulo perfecto. Eran cinco, un hombre, una mujer, tres niños. Lo tenían en el suelo de espaldas, el hombre apoyado sobre su pecho, los niños agarrándolo de los brazos y tratando de morderlo a través del chaleco. La mujer le arrancó el casco, uno podía ver el terror en su cara. Nunca voy a olvidar el grito que pegó cuando le arrancó el labio inferior de un mordisco. “¡Están detrás!” gritó alguien más. “¡Están saliendo de las casas! ¡Las líneas no funcionan! ¡Están en todas partes!” De pronto la imagen se apagó, alguien arriba la interrumpió, y la voz, la voz del viejo, regresó… “¡Desconéctense de la red!” nos ordenó, haciendo un gran esfuerzo por sonar tranquilo, y luego la señal desapareció.
    Estoy seguro de que debió tomarles más de unos segundos, tenía que ser así, incluso si estaban justo sobre nuestras cabezas, pero pareció que justo al mismo tiempo que nos cortaron la comunicación, el cielo se llenó con el rugido de los JSFs.  No alcancé a ver cuando liberaron su carga. Yo estaba en el fondo de mi trinchera maldiciendo al ejército y a Dios, y a mis propias manos por no haberla cavado más profunda. La tierra tembló y el cielo se oscureció. Había escombros por todos lados, tierra y cenizas, y mierda en llamas volando sobre mi cabeza. Sentí algo que chocó contra mi espalda, algo blando y pesado. Me di la vuelta. Era una cabeza y un torso, achicharrado y echando humo, ¡y todavía tratando de morderme! Lo alejé de una patada y salí corriendo de mi agujero apenas unos segundos después de la última JSOW.
     Me encontré con una nube de humo negro en el lugar donde había estado la horda. La autopista, las casas, todo estaba cubierto por esta nube de oscuridad. Recuerdo que ví a otros tipos saliendo de sus trincheras, asomándose por las trampillas de los tanques y los Bradleys, todos mirando hacia esa oscuridad. Hubo un silencio, una calma que, al menos en mi mente, duró por horas.
     Pero entonces salieron, ¡de entre el humo, como la maldita pesadilla de algún niño!
Algunos humeaban, otros todavía estaban ardiendo… algunos de ellos caminaban, otros se arrastraban, algunos sólo se retorcían sobre sus panzas abiertas sin piernas… quizá uno de cada veinte seguía moviéndose, lo que dejaba… mierda… ¿unos dos mil? Y detrás de ellos, mezclándose entre sus filas y avanzando constantemente hacia nosotros, ¡los millones que el ataque aéreo ni siquiera había tocado!”.

     Increíblemente, dos casos entre las distintas comunidades de las que se habla en estas páginas, destacan a la hora de demostrar mayor sabiduría para enfrentar la crisis: por un lado Israel, el cual invita incluso a los palestinos a cobijarse tras los inmensos muros que crea alrededor para aislarse y protegerse del enemigo.  Esta solución tan drástica viniendo de la mente de un escritor judío como Brooks, demuestra conciencia crítica ante las acciones de su herencia cultural, poseedora de una historia milenaria de hostigamientos y que por ello haría que fuese su gente algunas de las mejores preparadas para enfrentar amenazas como esta.  No obstante el escritor en ningún momento llega a hacer proselitismo, pues trata con la misma dignidad a árabes, católicos, ateos y otros.  El ejemplo de Israel solo es comparable por su efectividad con el de la “primitiva” tribu de los yanomani en Brasil, quienes optan por trasladar sus chozas entre las copas de los árboles en su hogar en pleno Amazonas (ambos casos tan particulares, llegan a decir bastante acerca de la capacidad para enfrentarse a la adversidad y que nada tiene que ver con la sofisticación de la vida moderna, pues el mismo muro que rodeaba a Israel no era nada moderno, si no que siguía patrones como las bíblicas murallas de Jericó y las de los castillos medievales).

    Siguiendo con los capítulos del libro, el llamado El Gran Pánico, no puede ser más apocalíptico (nombre que en esta ficción se refiere a cuando la sociedad a lo largo de todo el mundo, se haya en pleno caos tras el desarrollo de la infección y los zombies pululan entre las calles, mientras la gente como puede trata de sobrevivir, siendo que además los gobiernos y fuerzas de seguridad carecen de todo control).  Si bien varias de las entrevistas contenidas aquí resultan ser memorables y emotivas, se pueden mencionar dos: el testimonio de una mujer con retardo mental que era una niña durante estos años y quien a su manera recuerda su pasado con gran dramatismo en Estados Unidos y el de un ex adicto a la Internet en Japón, cuya experiencia durante el Gran Pánico lo cambió por completo.  A todo esto, le siguen los episodios dedicados a las ofensivas militares y civiles en todo el mundo (incluso uno de los entrevistados llega a ser un chileno, quien para cuando es abordado por el desconocido periodista, se haya nada menos que en la isla de Chiloé dentro de este mismo país, al confin del mundo); aquí es cuando el texto cobra un mayor carácter de obra de ciencia ficción, al mencionarse y describirse las distintas armas desarrolladas para la ofensiva final contra los zombies. 
    Luego de que por fin la humanidad en cada uno de los distintos frentes logra deshacerse de sus acosadores, igual quedan unos cuantos millones dispersos por ahí, en especial en las aguas dulces y saladas; de este modo los zombies acuáticos toman en el libro un destacado rol y más todavía por su cuota siniestra, que cambia en gran medida las costumbres vacacionales de la gente:

[Me sorprende lo rápido que llegamos al fondo. Parece una llanura desértica, con un leve brillo blanco entre la permanente oscuridad. Veo fragmentos de corales tubulares por todas partes, rotos y pisoteados por los muertos vivientes.]

    Ahí están.

[Volteo para ver el enjambre, más o menos unos sesenta de ellos, caminando entre la eterna noche de aquel desierto.]

    Y aquí vamos nosotros.

[Choi maniobra hasta ponernos sobre ellos. Ellos tratan de alcanzar nuestras luces, con los ojos abiertos y las mandíbulas frenéticas. Puedo ver el suave resplandor del rayo láser, mientras se enfoca sobre nuestro primer objetivo. Un segundo después, un pequeño dardo sale disparado hacia su pecho.]

    Uno…

[Luego enfoca el rayo en un segundo espécimen.]

    Dos…

[Sigue recorriendo el enjambre, disparándole a cada uno con un tiro que no es letal.]

     Me muero de las ganas de matarlos. Es decir, ya sé que la idea es estudiar sus movimientos, y así poder organizar un buen sistema de alarmas. Ya sé que si tuviéramos los recursos para acabar con todos ellos lo haríamos. Pero…

[Dispara el sexto dardo. Al igual que los demás, su objetivo ignora por completo el pequeño agujero que éste abre en su esternón.]

    ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo es que siguen por aquí? Nada en este mundo corroe tanto como el agua de mar. Estos Gs deberían haberse podrido antes que los de tierra firme. Sus ropas sí desaparecieron, cualquier cosa orgánica, como tela o cuero.

[Las figuras de abajo están completamente desnudas.]

     ¿Entonces por qué no se pudren ellos? ¿Es la temperatura de las profundidades, o la presión? ¿Y cómo es que tienen tanta resistencia a la presión? A esta profundidad, el sistema nervioso de un humano se convertiría en gelatina. Ni siquiera deberían estar de pié, mucho menos caminar y “pensar” o lo que sea que ellos hacen en vez de pensar. ¿Cómo lo logran? Estoy seguro de que alguien por allá arriba tiene las respuestas, y que la única razón por la que no me lo dicen es…”

    Despedidas con el cual termina este fascinante libro, no deja de impresionar y en general deja un sabor dulce tras tanta miseria y horror en sus cientos de páginas.  En parte todo esto, correspondiente a las últimas palabras de varios de los entrevistados de los capítulos anteriores, invita al lector a reflexionar varias cosas: a valorar la vida que tenemos, a nuestros seres queridos, a los lujos que muchas veces los damos por dados…Pero sin embargo la mayor moraleja que nos deja este título, es que gran parte de lo que nos hace humanos es nuestra habilidad para compartir con otros, incluso en los momentos más difíciles, pues de la única manera en que la gente logró superar la Guerra Mundial Z, fue trabajando codo a codo con su prójimo (sin importar las diferencias entre sí, pues a la larga todos luchaban por un mismo fin: su derecho a vivir plenos).  Por ende la novela termina con su propia cuota de esperanzas.

3- La película.

     Ante el éxito de la novela, hubo una verdadera contienda para dar con los derechos de su versión cinematográfica, ya que prácticamente se hizo una subasta para conseguirlos.  Una vez ganados los derechos, se contrató a un escritor y guionista consagrado como J. Michael Straczynski (creador de la serie televisiva de culto de ciencia ficción Babilonia 5  y además responsable de algunas de las mejores etapas de los cómics de Superman, Wonder Woman, Spiderman y Thor) para que realizara la adaptación correspondiente, sin embargo su trabajo no fue aceptado y tuvo que ser revisado por otros profesionales hasta que se le dio el visto bueno.
    Debido a las características de la novela, con tantos protagonistas y locaciones, en la práctica resultaba imposible ser demasiado fiel a la obra original, a menos que se filmara una serie o miniserie (lo que para nada estaba en los planes de los productores).  De este modo se optó por crear un nuevo personaje, sobre cuyos hombros cayera el peso del drama y que permitiera con ello cubrir una ínfima parte de las historias del libro; a su vez gracias a su introducción sería posible visitar algunos de los lugares invadidos por los zombies, de los que se mencionan en el texto.  Por otro lado, para potenciar la caracterización del protagonista y otorgarle una mayor razón de ser, se le otorgó una familia con esposa e hijos, tema tan del gusto de los gringos (la familia nuclear usaca).
    El filme en cuestión fue dirigido por Marc Forster, un cineasta de origen alemán que se fogueó haciendo cine arte e independiente y que luego dio el salto a las superproducciones hollywoodenses con una de las últimas cintas de James Bond (Quantum of Solace en 2008).  El director hizo una labor bastante digna, pero lamentablemente su película tuvo varios detractores, entre ellos los mismos seguidores de la novela, que no le perdonaron sintetizara tanto un libro de tales dimensiones (como si fuese su culpa, siendo que quedaba más que claro que todo fue un trabajo por encargo y no un proyecto personal suyo); además se le criticó con insistencia que para ser un largometraje sobre muertos vivientes, apenas tenía sangre y gore en general (no obstante para un espectador con algo de conocimiento sobre el cine comercial estadounidense, bien quedaba claro que esto era una artimaña para conseguir mayor cantidad de público, al cortar las escenas más sangrientas y dejar la versión integral para la edición sin censura en DVD y blu-ray, que en realidad vale la pena ver).
    Estrenada durante el 2013, con una solvente actuación principal de Brad Pitt, quien además ofició de productor, esta adaptación tuvo pese a sus opositores verdaderos logros: Aparte de sus escenas de caos total que le hicieron honor a muchos de los mejores momentos del libro, con muchedumbres escapando de las hordas de zombies en medio de accidentes y explosiones, el filme contó con múltiples escenarios a lo largo de unos cuantos países.  Cuando se llega a contar la historia del paciente cero, queda claro la seriedad con la que se quiso respetar el texto original (si bien difiere ello bastante de cómo sucede en el escrito), no obstante es todo lo concerniente a Israel y su ya comentado muro, que la película merece una mejor consideración.  Además la manera en cómo presentan a los zombies, ya resulta de por sí sorprendente, ya que los muestran como colonias de hormigas devoradoras, más salvajes que nunca y agrupándose en cientos y miles en su apetito canibalesco (en todo caso esto concepto lo sacaron en parte de una de las entrevistas de la novela, ya que en uno de los países les daban a los zombies el mismo nombre de las hormigas africanas); en realidad ver cómo estas criaturas se lanzaban sobre su objetivo sin conciencia y con todo su frenesí, corresponde a uno de los mayores logros de esta película tan vilipendiada por muchos.
     Por último, su desenlace también merece mayor consideración, puesto que acá logran acabar de una forma bastante original con el peligro zombie, descubriendo una manera de evitar que los monstruos ataquen a los sanos y que le otorga a su protagonista la cuota de heroísmo que le correspondía.    

lunes, 12 de octubre de 2015

Ciencia ficción televisiva SOLO para adultos (primera parte).


     A mediados de año Netflix estrenó otra serie original y que como otras propias de su factoría, mantuvo la misma alta calidad de producción y un nivel artístico sobresaliente a la que nos tiene acostumbrados: Sense8.  Esta corresponde a un programa de ciencia ficción que en su primera temporada tuvo 12 episodios, siendo creado por tres sujetos bastante ligados al género, por un lado los hermanos Wachowski (cuya obra más importante corresponde a la trilogía cinematográfica de Matrix) y J. Michael Straczynski.  Como a Lana y a Andy ya se le has dedicado espacio en esta página en la crítica correspondiente a su último filme El Destino de Júpiter, hoy no se hablará más de ellos, salvo para referirse a este programa suyo y hecho en colaboración con este otro nombre importante, en lo que se refiere a la televisión, el cine y los cómics en especial…Por lo tanto Sense8 resulta la oportunidad ideal para referirse a la destacada carrera de Straczynski, quien a lo largo de tres décadas se ha transformado en uno de los autores más destacados en el mundo de la fantasía, la ciencia ficción y el terror.   Por tanto, hagamos un repaso a buena parte de sus trabajos, antes de ir de lleno a comentar y analizar esta genial (y segunda) colaboración suya con los Wachowski.
     Si se tuviera que resumir en pocas palabras el carácter de las ficciones de Straczynski, se puede afirmar que ellas poseen una fuerte carga emotiva, gracias a argumentos de hondo dramatismo y aun así sin caer en el melodrama barato; lo anterior gracias a su facilidad para diseñar personajes entrañables, con los consigue que su público logre sintonizar y/o identificarse, a un alto grado con sus vicisitudes.  A lo anterior se conjuga el desarrollo psicológico de sus protagonistas, a los cuales es posible ver crecer como sujetos con un realismo tal, que sobrepasa hasta las más imaginativas de sus fantasías.   Por lo tanto la dimensión humana de sus trabajos, está a la par con los argumentos que inventa, los que no dejan de poseer una complejidad que va más allá del mero producto de entretención; esto último se puede evidenciar en los casos en los que como guionista de cómics, ha tenido bajo su pluma a íconos del noveno arte como Spiderman, Thor, Los 4 Fantásticos y el Doctor Extraño para Marvel, mientras que para DC a nada menos que Superman y la Mujer Maravilla, a cuyas aventuras les otorgó su lirismo personal y concediéndoles de este modo algunos de los mejores momentos de su cronología.   Otro detalle que cabe mencionar en la manera que tiene para trabajar, es que cuando realiza una historia que sabe se extenderá a lo largo de varios episodios (de televisión o revistas), este acostumbra planearla ya casi por completo, pensando de antemano en cómo la va a terminar, de modo que todo quede orquestado y relacionado entre su principio y final (como bien puede verse en su obra maestra, la ya clásica serie de TV Babilonia 5 y su cierre para el Superman post Crisis, con la saga de Con los pies en la Tierra, que finalizó al Azuloso de esa continuidad, antes que se reseteara el universo DC con los llamados Nuevos 52).    La calidad artística de los escritos de Straczynski, lo ha convertido sin duda en uno de los guionistas más renombrados de la actualidad y, por ejemplo, ha hecho que gente como Grant Morrison (otro afamado escritor de cómics de la actualidad), lo considere junto a su colega Josh Whedon como a uno de los dos hombres salidos del terreno de la pantalla pequeña, que realmente han destacado con su contribución para las historietas (dedicándole unas cuantas líneas, en su recomendable ensayo sobre cómics Supergods).
J. Michael Straczynski.
     La trayectoria de Straczynski comenzó de una manera muy singular, ya que no tenía si quiera veinte años, cuando envió por correo un guión para la serie animada de         He-Man and the Masters of the Universe  (en español He-Man y los Amos del Universo).  Este era el típico programa infantil gringo de la época, con historias planas y personajes unidimensionales; no obstante al ser aceptada la historia hecha por aquel entonces principiante libretista, obtuvo su primer capítulo lo suficientemente complejo, como para convertirlo en uno de los mejores de su primera temporada.  Tras valorar los responsables del show su aporte, vinieron al menos 3 capítulos más escritos por este y quien luego se transformó en el jefe de guionistas (o algo así) de la serie infantil spin-off y que le sucedió a He-Man, She-Ra: The Princess of the Power.  Ya dejado en claro el talento del joven escritor, participó en los guiones de otros programas, algunos de ellas también cartoons de corte infantil y otras ya más bien dirigidos a un público adulto; entre los primeros se pueden mencionar Los Verdaderos Cazafantasmas (basado en las exitosas películas Los Cazafantasmas) y Capitán Power y los Soldados del Futuro (hoy de culto, por ser la primera producción de imagen real para la TV en usar gráficos computacionales y en este caso, para que los personajes humanos interactuaran con los monstruosos seres mecánicos que en ella aparecían), mientras que en el otro apartado se encuentran policiales como Jake y el Gordo y Reportera del Crimen (la longeva serie con Angela Lansbury, conocida en otros lares como Se ha escrito un crimen).   Pero todo esto fue la antesala, para que por fin Straczynski brillara como el verdadero maestro que es, por cuanto en 1993 logró cumplir su sueño largamente esperado, al conseguir que se estrenara en televisión su proyecto Babilonia 5 (Babylon 5 en su lengua original) y que desde 1988 trató de vender a quienes pudieran llevarla a cabo.
     Para ser sinceros, Babilonia 5 merece su propia entrada en este blog, debido tanto a su rica elaboración, llena de varias aristas que resultan más que interesantes abordar, como a la significancia que posee para quien aquí escribe (lejos una de mis series favoritas).  No obstante dejaré para más adelante esta tarea tan largamente aplazada (y a ver si lo hago lo más pronto posible, quizás este mismo año o para las vacaciones de verano por venir).  El programa en cuestión trata acerca de la estación espacial Babilonia 5 (la última de las estaciones de su tipo según su trama y tal como reza el texto de la voz en off, en sus créditos de apertura en las primeras temporadas), una inmensa construcción financiada por los humanos de la Tierra y 4 razas alienígenas, todas ellas muy distintas entre sí y que a lo largo del programa poseen gran relevancia para los eventos que en ella ocurren; asimismo varios de los personajes principales son miembros de estas especies, las que a su vez están muy bien conformadas como cultura en los guiones (que en su mayoría estuvieron a cargo de su creador en un 100%), como también en la personalidad de todos estos y que lejos los convirtió en algunos de los personajes más memorables en toda la historia de la televisión.  La relación entre todos estos, incluyendo las consecuencias de sus actos y que dieron al espectador momentos de gran sublimidad, demostró la capacidad de Straczynski para abordar temas de gran profundidad (como la religión, la política, la intolerancia, la guerra, la redención personal, el perdón y un montón de alusiones directas e indirectas a la literatura y la cultura popular); a la par de todo ello se hallaba su ya mencionado interés por crear personajes en proceso de evolucionar, hasta convertirse en sujetos estremecedores.  Babilonia 5 desde aún antes de debutar, fue pensada por su creador como una serie de solo 5 temporadas, estrenándose primero su piloto muchos meses antes de ser emitida la primera de ellas y terminando con un capítulo que sin duda hoy es recordado como uno de los finales más emotivos, jamás hechos para una serie de este tipo.  Fueron en total 110 episodios y 6 telefilmes totalmente relacionados con su trama, encontrándose estos entremedio de los eventos de sus temporadas, uno de ellos como precuela y el resto transcurriendo en distintas fechas (mientras que el cierre de la serie, bellamente titulado como Durmiendo en la Luz, transcurre muchos años después de este desenlace; en cambio el final de la cuarta temporada fue ambientado décadas, cientos, miles y millones de años después del final de todo).  Mucho tiempos después de acabar, apareció para la venta directa el video Los Cuentos Perdidos: Voces en la Oscuridad, dos historias originales insertas entre su cronología y que en la actualidad ha sido lo último que se ha hecho al respecto. No está demás decir que Babilonia 5 obtuvo numerosos premios prestigiosos, algunos propios del mundo de la ciencia ficción como el Hugo y otros por razones humanitarias, en especial por su mensaje positivo y valórico, incluso en medio de las catástrofes espectaculares a las que se enfrentaron sus protagonistas.
    Tras el éxito de Babilonia 5 y ante la riqueza de su universo que originó sin duda un montón de novelas y cuentos relacionados (muchos de ellos de la mano del propio Straczynski), apareció su deseado spin-off y el cual recibió como nombre Crusade, apareciendo en él varios personajes de su serie madre.  Lamentablemente el programa solo tuvo una temporada de apenas 13 capítulos y ello no fue por la baja audiencia, sino que fue por decisión de su propio gestor, ya que este se molestó con la cadena que le financió la serie, TNT, la cual le pidió cambiar de su formato relativamente “familiar”, o sea para todo espectador, a otro con el cual aumentar las dosis de violencia y hasta incorporar cierto elemento erótico, a lo que el artista se negó; pues como poseía los derechos totales de su creación, optó por cancelarla (esta drástica decisión resulta curiosa, si se toma en cuenta el carácter subido de tono de su más reciente programa Sense8, como quedará demostrado en la segunda parte de esta entrada).  Crusade posee su origen en la película Llamado a las Armas y en ella se cuenta que la Tierra luego de todos los conflictos abordados en la serie anterior, ahora se encuentra con una nueva amenaza que puede provocar la muerte de los humanos en el planeta; por lo tanto los protagonistas, deben realizar un viaje en busca de la cura para la enfermedad latente y con la que una raza alienígena maligna ha infectado a los terrícolas.  Uno de los momentos más inolvidables e hilarantes del programa (puesto que también es habitual el uso del humor en los guiones de Straczynski) resulta ser su singular homenaje en tono paródico a Los Expedientes-X, show que por aquellos años llevaba años en emisión.
     Entre los años 2002 y 2004 Straczynski estuvo involucrado en un nuevo programa televisivo de ciencia ficción, aunque en esta ocasión basado hasta cierto punto en un cómic europeo, llamándose tanto este como su adaptación Jeremiah.  En él la humanidad ha sobrevivido a una epidemia, que solo dejó vivos a los niños sobre el planeta, de modo que luego de unos pocos años estos han crecido sin contar con el liderazgo, la sabiduría y el conocimiento de sus adultos.  Una vez más los problemas del escritor con los productores, lo hicieron desistir de seguir a cargo de la serie, la cual esta vez no dependía por completo de él, de modo que la dejó tras comenzada su segunda temporada y ella siguió durante un breve tiempo en manos de otros.  Jeremiah llegó a tener 35 episodios, de los cuales 19 escribió Michael.
    Aparte de sus incursiones en la “caja tonta”, Straczynski ha escrito al menos tres novelas, todas ellas de terror y varios cuentos aparecidos en numerosas revistas, como también editados en tomos compilatorios.  Por desgracia en nuestra lengua solo sus libros La Noche de los Demonios y Mensajes desde el Infierno se hayan traducidos y más encima estos títulos ya se encuentran descatalogados.
    En cuanto a su aporte al mundo de los cómics, posee obras de su propia autoría, estas creadas al alero de la editorial independiente Top Cow y que consisten en Midnight Nation y Rising Stars, considerándose ambas entre sus mejores trabajos para la historietas, verdaderas joyas apreciadas por la crítica y los lectores más exigentes.
    Con respecto a su trabajo para Marvel, quizás este sea mucho más apreciado que el hecho para DC, ya que en la llamada Casa de las Ideas, se encargó de una de las mejores etapas de Spiderman, siendo el responsable de algunos de los más grandes hitos en la carrera del Arácnido; es así como durante los años en los que estuvo a cargo de él, escribió la famosa historia corta en la que Marvel desde el punto de vista de Spidey, le rindió homenaje a las víctimas del desastre de las Torres Gemelas y a su vez fue quien ideó el pacto entre Peter Parker y un poderoso demonio, que luego reinició hasta cierto punto sus aventuras.  También tuvo la responsabilidad del regreso de Thor tras su muerte en los cómics, sucedida tras el Ragnarok comiquero de los dioses nórdicos, siendo este, por supuesto, uno de los ciclos más celebrados del Hijo de Odín en las historietas.  Varios otros son los personajes marvelitas a los que Straczynski ha tenido el gusto de moldear (¿Y por igual mejorar?), destacándose por último su novela gráfica dedicada al Doctor Extraño, donde actualizó su origen y que se supone será la referencia directa de los encargados de la película de imagen real, que está por estrenarse el año que viene, acerca del más grande maestro de las artes mágicas en el universo Marvel.
     En cuanto a DC, tal como sucedió con su tarea de cerrar la cronología del Superman de la anterior continuidad, lo mismo le tocó hacer con la Mujer Maravilla, de la que se encargó de varios números antes de cerrar esta etapa suya.  A su vez es de su autoría el libreto para Superman Tierra Uno, novela gráfica que ya tiene su propia secuela e igualmente escrita por Straczynski y donde el autor volvió a contar (una vez más) el origen del superhéroe más grande del planeta y sus primeros años como paladín de la justicia; no obstante como era de esperar con este autor, le agregó varios elementos novedosos y originales a su génesis.  Por otro lado, cuando se llevó por fin a cabo la realización de una colección de miniseries, dedicadas a los personajes del cómic de culto Watchmen, tuvo a su haber dos de sus títulos: Búho Nocturno y Doctor Manhattan.
     Sobre su labor en los guiones cinematográficos, resulta de lo más curioso lo poco que se demoró para escribir el guión de la película Ninja Asesino, pues le dedicó a ello poco más de dos días y que se transformó además en su primer trabajo en conjunto con los hermanos Wachowski, quienes aquí oficiaron de productores.  También es de su autoría el libreto del filme de Clint Eastwood El Sustituto (conocida como El Intercambio en la Madre Patria), el cual le abrió las puertas de Hollywood por completo. Por último, suya fue la tarea bastante ardua de adaptar para el cine el libro Guerra Mundial Z, teniendo que sintetizar en un solo personaje, una parte considerable de todas las historias que comprenden la novela coral de Max Brooks.

domingo, 2 de junio de 2019

El mayor legado de George Romero.


1. La génesis de todo.

     En 1968 George Romero no regaló para la cultura popular no solo una tremenda cinta de terror, que aún hoy en día se sigue apreciando (casi) con el mismo efecto emocional e intelectual que cuando se estrenó; incluso se podría argumentar que hoy en día las propuestas de su obra están más presentes que nunca...Me estoy refiriendo a su ópera prima, La Noche de los Muertos Vivientes.
      Se trata de una cinta "independiente", o sea, realizada sin apoyo de las grandes productoras del medio y que el cineasta realizó en la práctica junto a un grupo de amigos universitarios y gracias al financiamiento de gente lejos del sistema cinematográfico (como que la carne y huesos que se ve "devorando" a los zombies, fue aportada al menos por una carnicería o matadero bien intencionados).
     Se podría decir que esta historia, sobre el hoy ya bastante conocido concepto de un "Apocalipsis Zombie" fue la primera película en mezclar de forma verosímil el horror con la ciencia ficción, sin considerar las adaptaciones de la novela Frankenstein de Mary Shelley o pastiches inspirados en dicha historia. Y es que antes se habían hecho filmes donde aparecían criaturas como estas, aunque impulsadas por medios mágicos, por lo general debido a la intervención de un brujo o hechicero maligno. Y es que acá vemos a las criaturas producto de un accidente científico o más bien resucitadas debido a la existencia de una rara radiación cósmica (haciéndose presente con ello, uno de los mayores temores de aquel tiempo: las consecuencias devastadoras de la guerra nuclear y/o el uso de artefactos, más bien armas, basadas en la fusión).
     A primera vista la trama de este largometraje es bastante sencilla, no obstante, detrás suya podemos hallar un montón de aspectos positivos que nos podrían tener horas y horas entretenidos comentándolos y analizándolos: Un grupo de personas provenientes de distintos destinos, encuentra como único refugio de las "bestias humanas" que los acechan, una casa en el campo. Allí no solo deben lidiar con los zombies, si no que por igual los problemas entre ellos, debido a sus distintos temperamentos, hacen de la convivencia un verdadero infierno de pasiones.
     Dentro de las maravillas de esta verdadera joyita del séptimo arte en general, que no solo se trata de una tremenda obra de terror, se encuentra el valioso detalle de que fue una de los primeros títulos del séptimo arte (gringo), en tener de protagonista a un personaje y actor afroamericano. Tal como ya lo hizo años antes en la televisión yanqui, Gene Rodenberry con Star Trek, al crear al personaje de la (bella) teniente Uhura, fue posible tener en pantalla a alguien de etnia codeándose con los blancos, como un igual y no haciendo de empleado o, incluso, de criminal; es más, estamos hablando de uno de los dos personajes principales del guión que, por sobre todo, encarna virtudes tales como la resiliencia, la valentía y la piedad.
      Junto al anterior, nos encontramos con Barbara (uno de los dos primeros personajes del argumento, en salir apenas comienza todo, quien va acompañada por su detestable hermano). "¡Vienen por ti, Barbara!" le dice su familiar para molestarla antes de que se tuerza todo, en lo que viene a ser el parlamento más famoso de esta pieza y que, como no, adelanta el destino de esta, de sus compañeros y de toda la humanidad. La fémina corresponde, hasta cierto punto, a la típica mujer rubia (¿y tal vez bonita?) que podríamos encontrar en un montón de productos audiovisuales de "miedo" y a la que hay que proteger, más encima, puesto que se la pasa la mayor parte del metraje en estado catatónico. De este modo, de los dos protagonistas que llegan a la casa a resguardarse del peligro, es el negro el único en demostrar fuerza de carácter y, en cambio, la blanca encarna más bien aspectos negativos, que pueden ser tanto vistos como defectos de su "raza" o comunidad, como de nuestra especie en general.
     Junto a los dos de arriba, encontramos a dos parejas que contrastan entre sí: una compuesta por un par de adolescentes o veinteañeros tempranos, caracterizados por su personalidad afable y un matrimonio de cuarentones más o menos, que por igual arribaron al lugar de manera accidental y que al parecer llevan una vida holgada. Los jóvenes son lugareños y el muchacho es el verdadero anfitrión de la casa; siendo un tipo sencillo y "sano", como podríamos esperar de manera idílica de alguien de su edad y que vive en medio de un paisaje como ese. En cambio, la otra pareja se nota que viene de la ciudad, arrastrando sus vicios, al verse que el hombre es un machista, egoísta y cobarde, mientras que su señora es una mujer sometida al control del macho; acompañando a este par, se encuentra su hija pequeña de unos diez años, quien supuestamente está enferma.
      Toda una lucha de voluntades se da entre los dos machos alfa “extraños”, el negro y el blanco: el primero dispuesto a enfrentar al mal que los acecha y el otro escondiéndose cual una rata, tratando a los demás como si estuvieran para servirlo, en vez de considerarlos como sus aliados en el infortunio, tal como lo hace el moreno. A este último lo podemos admirar sin dudas, en tanto que el otro es pura "basura blanca", alguien por completo detestable. Ahora bien, el protagonista tampoco es un "santo" que digamos, pues se opone con firmeza a las estupideces del hombre casado e incluso es capaz de actuar con violencia si la ocasión lo amerita; pero es justamente esta faceta suya más colérica, la que ayuda a hacerlo más humano y, por eso mismo, más cercano a nosotros.
     Interesante viene a ser, además, el hecho de que este hombre "de color", incluso por su antagonista, es aceptado como un igual, sin despertar desconfianza y la "otredad" solo se dé en base a la manera de la distinta personalidad de cada uno y cómo se da la convivencia entre todos. No quepa duda de que al ser el héroe (trágico) de la historia, este encarna la idea del progresivo empoderamiento de su gente en la sociedad norteamericana, como alguien que tanto puede ser un gran aporte para el resto, como un individuo que por sí mismo merece todas las oportunidades para realizarse (y al respecto, plausible resulta que intelectuales y artistas "caucásicos", como Romero, hayan contribuido a que se produjera esta concientización social, algo que también lo podemos encontrar en esa misma década en la figura de Rod Serling con La Dimensión Desconocida y Stan Lee con sus cómics de la llamada Era Marvel y personajes suyos como Pantera Negra, por no olvidar al mencionado Gene Rodenberry).
     Como ya habrá podido quedar claro, en la figura del contrincante que tiene el protagonista, no solo los zombies merecen nuestro cuidado: pues son los vivos los más peligrosos de todo, tal como bien deja claro el pesimista final de la cinta, donde vemos a otros sobrevivientes actuando cual horda salvaje. De ese modo, Romero convirtió a sus muertos vivientes no solo en una actualización de los monstruos clásicos y de nuestro temor a perder el control de nuestros cuerpos y mentes (así como el miedo al más allá); sino que les dio el carácter de parábola o extrapolación de la muchedumbre idiota, que se deja a avasallar por sus impulsos: así que no hay que regresar de la tumba para comportarse como bestia depredadora, de manera individual o, más aún, en masa y si no recuerden a las verdaderas manadas destructoras de fanáticos religiosos e hinchas del fútbol (entre otros).


2- Otros aspectos valiosos a considerar.

      Desde un punto de vista técnico, esta película con lo poco que costó es una maravilla, que sus responsables se esmeraron tanto en ello, como también en el plano artístico. La hermosa fotografía en blanco y negro, le otorga a las escenas una dimensión pesadillesca sobrecogedora, ya sea en los planos donde podemos contemplar los exteriores, que nos dan la idea del vacío (¿dónde se encuentra el resto de la gente?), como cuando salen los horrores de ultratumba a hacer de las suyas. Además, aun cuando esta obra tenga en su título la palabra "noche", buena parte de los acontecimientos transcurren a plena luz del día, de modo que en todo momento el peligro está acechante.
      No se pueden obviar los tremendos parlamentos, con unos cuantos monólogos dignos del mejor teatro y que al hacer que buena parte de la trama transcurra en lugares cerrados y claustrofóbicos, que acentúan bastante la calidad artística de esta perla de la cinematografía, continúan dándole ese aspecto teatral a la puesta en escena.
      Por otro lado, los zombies para nada están mal en esta ocasión, que de seguro fueron muy siniestros al estrenarse la obra e incluso en la actualidad siguen infundiéndonos "respeto"; es así que vemos monstruosidades de todo tipo, ello respondiendo a la certeza de que a todos nos llega la muerte: mujeres, hombres, jóvenes, viejos, granjeros, obreros y ejecutivos (creo que niños no hay, que ello ya habría sido ya muy fuerte para la época); destaca entre todos estos, una mujer completamente desnuda y que responde a la intención de su autor, de hacer realista todo, pese a su carácter ficticio. Ahora bien, estos muertos vivientes se mueven lento, que sus funciones motoras no funcionan bien, debido a la descomposición; no obstante, tampoco se ven tan decrépitos, que igual las condiciones técnicas (de maquillaje) y monetarias, no daban tanto como para algo más gore.
      Con esta primera parte de lo que sería inicialmente una saga cinematográfica, conformada por una trilogía (La Noche..., El Amanecer...y El Día de los Muertos Vivientes, a razón de una entrega por década entre los sesenta y los ochenta), luego a comienzo del actual siglo, el ahora ya consagrado director y guionista nos concedió una segunda trilogía y a través de la cual pudimos ser testigos de las reorganización de la sociedad (gringa), tras vivir largo tiempo con la amenaza zombie a cuestas (está compuesta por La Tierra de los Muertos, El Diario de los Muertos y Survival of the Dead). Pero ya por medio de La Noche...,se instauraron algunos cuantos tópicos caros a la serie y a este tipo de historias: sobrevivientes concentrados en un lugar supuestamente seguro, para evitar ser comida de las bestias; presencia de un infectado por la epidemia zombie y que poco a poco comienza a degradarse; conflictos internos entre los vivos producto de la tensión y de sus propias pasiones, zombies comiéndose de manera gráfica a sus víctimas...



3- El remake.

     En 1990, a poco más de veinte años del estreno de la obra que hoy nos reúne, llegó a las salas de cine un remake y que a mi humilde parecer superó en muchos aspectos a su predecesora. Y lo afirmado recién por este servidor de ustedes, se debe a que la nueva versión estuvo a cargo del mismo Romero, quien hizo el guión mejorando varios aspectos de la trama y la dirección estuvo a cargo de su amigo Tom Savini, un artista completo amante de las historias de terror y quien tanto dirige, como actúa y realiza estupendos efectos especiales de maquillaje (que, además, fue protagonista de la secuela directa de esta película y participó en otra de sus producciones, Los Caballeros de la Motocicleta, toda una curiosidad en su filmografía). Por otro lado, los dos papeles protagónicos estuvieron a cargo de un par de artistas de la actuación, que a juicio personal respeto mucho (en especial al que hace del héroe negro): La preciosa colorina Patricia Tallman y Tonny Tood (uno de mis actores favoritos).
      El primer gran cambio que se realizó en el guión del remake, corresponde a la manera de abordar al personaje de Barbara, quien pasó de ser una mujer histérica incapaz de superar sus temores, a ser una fémina independiente y de "armas tomar". En este sentido, comparte el heroísmo junto a su eventual compañero y vaya que dan ganas de aplaudirla. De este modo, a través de ella se presenta el empoderamiento de la mujer y como alguien que está al mismo nivel que los hombres, para ejercer de forma activa en la sociedad.
      Si los héroes de esta historia salen ganando más que nunca, el "villano" de esta versión resulta ser tan despreciable, que da gusto luego contemplar el "castigo" que le toca recibir; por otro lado, si la nueva Barbara nos invita a celebrar la emancipación de la mujer, su actitud hacía su esposa y que incluye ahora violencia física, nos permite tomar conciencia de los reales horrores a los que nos enfrentamos en la vida diaria. 
     La actriz que personificó a esta otra Brabara, ya había trabajado antes con Romero en su curioso drama Los Caballeros de la Motocicleta y en la estupenda Monos Diabólicos, así que ya había confianza en su labor; no obstante, es con su papel de la telépata Lyta Alexander de Babilonia 5, la emblemática serie de ciencia ficción de Michael Straczynski, que logró ganarse mi corazoncito. 
    En cuanto a Tony Tood, creo que esta es la única cinta donde lo he visto desempeñar un protagónico, aparte de esa otra maravilla del terror fílmico que es Candyman, sobre un cuento de Clive Barker… ¡Pero vaya que lo he visto en tantos papeles y en especial en televisión, donde ha sido actor invitado en un montón de series! Al respecto, destacable es su papel como Kurn, el hermano menor de Worf en TNG y DS9, además de otros roles en el último de estos programas y de Voyager.  También fue el demonio de Valerie en las Escaleras para Maestros del Horror, de igual forma sobre un texto de Barker y participó como el veterano de Vietnam asesino de los sueños en un capítulo de antología, de la segunda temporada de Los Expedientes-X (por no mencionar sus otras colaboraciones para el cine y la pantalla chica, que desconozco muchos casos).
    En cuanto a los muertos viviente de la “nueva versión” (que a estas alturas ya es bastante antigua, je), están muy bien hechos.   Destaca su apariencia que aprovecha los logros de los efectos de maquillajes, que ya en aquellos años tenían el suficiente realismo como para ser impactantes visualmente.  Cada zombie, como cada persona muerta, es distinto y ello se puede apreciar con lujo de detalles, que recordemos el mismo Tom Savini es un especialista en todo esto, de modo que en su película iba a procurar hacer de tales detalles algo muy visual.

 

4- La herencia.

    A le fecha incluso quienes nunca han visto si quiera el remake, conocen muy bien a los zombies, que el impacto que dejó la primera película de George Romero ha sido inmenso.  Antes de mencionar uno que otro ejemplo de ello, cabe tomar conocimiento que existe una novelización del filme original y hecha por el mismo coguionista de esta John A. Russo; esta misma fue traducida al español y salió en la recordada colección Super Terror de Martínez Roca, pero lamentablemente ya está fuera de catálogo; no obstante ha sido reeditada para habla hispana por otra compañía. 
    Como el filme por esas cosas raras (o tal vez por una bendición divina) hace rato que es de dominio público, hoy en día se pueden encontrar distintas ediciones de este, para gozo de sus seguidores; incluso hay una versión extendida con nuevas escenas filmadas a propósito y realizada para el aniversario número 30, de 1998, y dirigida por el mismo John A. Russo. 
    Aprovechándose del acceso libre al material original, muchas películas y series lo han usado con distintos resultados y entre lo mejorcito se puede mencionar el especial de Halloween de un excelente show televisivo, como lo viene a ser Medium y donde la protagonista se ve atrapada nada menos que dentro de dicha obra.
     Videojuegos como Resident Evil, con varias cintas de imagen real y al menos dos realizadas por medio de gráficos computacionales, son claras inspiraciones de la ópera prima de Romero, lo mismo que The House of Dead.  A su vez, un cómic tan popular como The Walking Dead, imposible se hubiera concebido si no hubiese estado antes el largometraje seminal de todas estas historias y que luego fue llevado a la pantalla chica con tan excelentes resultados; que luego su guionista, Robert Kirkman, haría versiones zombies de los mismos personajes de la Casa de las Ideas al crear Marvel Zombies y que con posterioridad otros guionistas seguirían a través de diferentes arcos argumentales (tal como la muy divertida La Bella, el Pato y el Robot, que une a la imposible dupla del Hombre Máquina y Howard el Pato, viajando por el Multiverso marvelita y en un momento se encuentran con “Zombies Romero” como bien les llaman en sus páginas). 
     Con respecto al séptimo arte, claramente influenciado de esta magna obra, cabe destacar el trabajo del italiano Lucio Fulci y su seguidilla de películas de muertos vivientes, bastante gores todas ellas y que si bien sus producciones fueron realizadas en su patria, supuestamente estaban ambientadas en Gringolandia.  Títulos notables suyos son Zombie 2 (supuesta secuela de El Amanecer de los Muertos Vivientes de Romero, que en Italia fue retitulada como Zombie), El Más Allá, La Casa Cercana al Cementerio y Pánico en la Ciudad de los Muertos Vivientes.
     En lo que concierne a literatura, existen varios autores que han explotado el género y entre los cientos o miles de títulos que podemos encontrar, existen varias antologías en la que han contribuidos escritores consagrados y hay algunas de ellas traducidas a nuestra lengua como El Libro de los Muertos (editada por John Skipp y Craig Spector) y Zombies (de John Joseph Adams); artistas que han participado de estos verdaderos homenajes a Romero, han sido Stephen King (amigo personal de este y que no olvidemos King le dedicó su novela Christine y trabajaron juntos en Creepshow, además de que el realizador llevó al cine con excelentes resultados su novela La Mitad Siniestra), Joe Hill, Neil Gaiman, George R. R. Martin, Clive Barker, Robert Mc Cammon y muchos más.  Por otro lado, no quepa duda que esa igualmente joyita que es Guerra Mundial Z de Max Brooks, lleva a otros niveles las ideas que Romero en 1968 gestó.  Un dato curioso, viene  a ser que existe la actual tendencia de llevar a este tópico clásicos de la literatura, tal como lo es Orgullo, Prejuicio y Zombies (de la cual incluso hay una película) y Quijote Z.  Y no dejemos de lado la única novela del maestro Stephen King, que trata este tema: Cell y la que cuenta con una estupenda adaptación hollywoodense, tristemente infravalorada.
    Por último, en 2014 Marvel publicó Empire of the Dead, con guión de George Romero y arte de nada menos que de Alex Malev (¡Tremendo dibujante!), que originalmente iba a ser una película, aunque que luego su realizador decidió llevar al noveno arte, para aprovechar las posibilidades de este medio.  La serie consta de 15 números y está en español gracias a Panini (yo me la compré por Internet… ¡Y aún estoy esperando que me llegue!).

 
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