jueves, 10 de marzo de 2016

De lo mejorcito de Stephen King (segunda parte).


      Tras mi análisis personal del libro El Resplandor (que puedes leer haciendo click en este enlace), ahora me toca tratar con otro aspecto de esta misma obra...

Las adaptaciones de la novela.

1- La película:

     El consagrado director de cine inglés Stanley Kubrick, llevaba buen tiempo deseando realizar un filme de terror, tras haber incursionado exitosamente en la ciencia ficción por partida doble con Odisea 2001 (1968) y La Naranja Mecánica (1971).  Fue así como se encontró con la posibilidad de llevar al celuloide la adaptación de un libro de King, quien por aquellos años ya había acaparado la atención como escritor y más aún luego de la exitosa versión cinematográfica que hizo de su novela Carrie Brian de Palma en 1976.  Pues teniendo en cuenta su perfeccionismo y particular forma de realizar sus cinta (que incluían una obsesiva tendencia por repetir una y otra vez la misma escena antes de darle el visto bueno y crear nuevas técnicas de filmación para dar rienda suelta a sus ideas novedosas en aquellos años), Kubrick llegó a realizar no solo una de los mejores largometrajes sobre una obra de nuestro querido escritor, sino que en la historia del séptimo arte.   
      Pese al esmero con el que este artista hizo uno de sus filmes más célebres, a Stephen King no le gustó mucho la verdad y desde un principio hubo diferencias de opinión entre uno y otro, a tal punto que el escritor prácticamente se desentendió de la que también sería considerada una de las más grandes películas de miedo.  El malestar de King radicó no solo por el hecho de que Kubrick y Diane Johnson, quien coescribió con el primero la adaptación (y que además consideraba una obra menor el libro, despreciando a su propio autor), cambió varios puntos  fundamentales del argumento de su libro, sino que además se alejó del punto de vista espiritual del cual estaba tan orgulloso el novelista.  No obstante por mucho que la versión cinematográfica de El Resplandor, sea la visión personal de Kubrick del texto homónimo, en varios sentidos logra reflejar la atmósfera opresiva y claustrofóbica de sus páginas. Además desde su primera escena, con la cámara enfocada a metros de distancia mostrando desde arriba el auto de los Torrance a través de las montañas y en dirección al Hotel Overlook, su director deja  clara la monstruosidad (pese a su belleza) de la naturaleza, que luego también sería un enemigo más de esa familia aislándolos.  La verdad es que varias son las imágenes de pesadilla con las que Kubrick recrea el libro, muchas de ellas de su propia autoría y que hoy en día están entre los momentos íconos del cine: por ejemplo, resulta imposible olvidar a las dos gemelas asesinadas que aparecen en varias partes de su extenso metraje, lo mismo que sucede con la marea de sangre que se ve salir de los ascensores, ambas representaciones de la muerte que se les avecina a los protagonistas. Cada escena de esta aplaudida adaptación es una verdadera pintura preciosista, donde los colores y el decorado (ya sea en los interiores como en los exteriores) expresan aún en su hermosura, el destino fatídico de sus personajes.
     Dentro del trabajo relacionado con la dirección de arte, destaca el uso de un verdadero hotel para llevar a cabo esta producción.  El magnífico edificio en el que fue rodado El Resplandor se presenta tan vasto, con tantos escenarios dentro de él mismo, que la malignidad del lugar se hace aún más evidente, ya que se transforma en un gargantuesco monstruo que se ha devorado vivos a los personajes y los martiriza manteniéndolos en sus entrañas.
     Otro punto destacable a la hora de apreciar este filme, viene a ser la banda sonora hecha por Wendy Carlos, que ya desde los primeros segundos nos deja en evidencia de que se trata de una historia de terror.  Si bien su música no puede ser considerada como “hermosa”, está concebida adrede así, siniestra, majestuosa y cacofónica según la ocasión lo amerite, para mantenernos tensos y darnos a conocer que en ningún momento se está a salvo en el Overlook.
     Si el escrito original de Stephen King centró gran parte de su argumento en el punto de vista del niño Danny, quien primero percibe la maldad del Overlook y luego experimenta el proceso de la corrupción por la que pasa su querido padre e influenciado por la maldad que habita en el hotel, Kubrick opta por trabajar con el horror de los adultos, especialmente desde la figura del patriarca Jack Torrance.  Interpretado por un magnífico Jack Nicholson, que no deja de gesticular y hablar como todo un demente en la cinta (quien luego se convertiría en todo un experto interpretando papeles de sujetos desequilibrados y violentos), el progenitor de esta versión es un hombre detestable desde el principio, ya que incluso desde antes de caer bajo la sombra del mal sobrenatural, queda claro que se trata de un individuo machista y poco cariñoso; de este modo en ningún momento el tipo despierta empatía por parte del espectador, a diferencia de su símil literario, que sí se presenta mucho más humano a los ojos del lector.  Y sin embargo este Jack resulta mucho más aterrador, porque el largometraje lo convierte en un ser de carne y hueso, más que la víctima de posesión que viene a ser el personaje de la novela, puesto que sin duda viene a identificar a todo alcohólico y drogadicto de la vida real, quien tortura una y otra vez a los suyos con sus bajezas.
Las aterradoras gemelas asesinadas del filme.
     Luego nos encontramos con el caso de la Wendy Torrance visionada por Kubrick y su compañera en el guión: Pues esta también difiere de la mujer que llegamos a conocer aquellos que hemos leído el libro, ya que lo realizado por Shelley Duvall como Wendy Torrance, fue encarnar a la típica cónyuge de un marido abusivo y que debe cargar en silencio con sus infamias.  La violencia implícita y explícita de este matrimonio maldito es sobrecogedora y ejemplifica el verdadero horror que existe, el cual lamentablemente podemos encontrar en nuestra cotidianeidad.  No obstante esta Wendy que nos provoca compasión se dignifica sin dudas, por el inmenso amor protector que demuestra hacia su unigénito, ya que a ella sí le sobra delicadeza y dulzura, a diferencia del Jack aquí mostrado. 
     Volviendo a Danny, pues su papel en el filme es mucho más pasivo a diferencia de cómo sucede en el libro (quizás por la imposibilidad, en aquellos años, de hacer que un niño pequeño cargue con el peso dramático que significa dicho rol), ya que sus diálogos son escasos y su participación en los eventos se limita mayormente a entrar en trance debido al mal que percibe.  No obstante el chico posee sus buenos momentos, como sus encuentros con las gemelas asesinadas y todas las veces en que la palabra Redrum se encuentra implicada (lejos algunas de las escenas más emblemáticas de la cinta).  La actuación del pequeño actor a cargo del personaje resulta bastante convincente, de modo que ello ayuda a completar el cuadro pavoroso que se representa en El Resplandor.   Siguiendo con la caracterización de Danny en la película, resulta bastante inteligente el modo con el que abordaron su forma de comunicarse con Tony, el “amigo imaginario” del muchacho, la que si bien varió algo respecto a cómo sucede en la novela, fue bastante ingeniosa y se hizo verosímil para el desarrollo del argumento.
    Para un lector acérrimo de King y además que se precie de tenerle especial cariño a su tercer libro publicado (¡No me vayan a salir con que no saben de cuál se trata!), dentro de todos los cambios y omisiones por parte de Kubrick al texto que lo inspiró a realizar su filme, puede existir un detalle que podría considerarse como su verdadera “metida de pata” al respecto.  Esto tiene que ver con lo que hizo con el personaje de Dick Halloran.  Pues en el libro resulta fundamental la relación entre este hombre y Danny, para el desarrollo de los acontecimientos, pues en la amistad que se crea entre ambos, radica justamente la mayor esperanza de los Torrance para sobrevivir a la amenaza que se les cierne.  Es así como siguiendo la línea de un Danny introvertido, este en la cinta no se muestra muy elocuente que digamos con Dick y por esa razón la importante conversación en secreto entre los dos que sella su fraternidad con el hombre mayor, carece de la suficiente intensidad como para que luego se justifique que Halloran acuda en ayuda suya ,enfrentando todos los peligros que ello significa (el clima, el mismo hotel y el padre de su nuevo compañero).  Luego cuando por fin logra llegar al Overlook, Kubrick “resuelve” casi de manera ridícula el destino del personaje, explicándose su presencia ahí solo para darle otro tipo de recurso a la familia, con el cual poder salir vivos del lugar.
     Stephen King acostumbra ilustrar el clímax de muchas de sus obras con una batalla épica entre el bien y el mal, de tal manera que los elementos naturales se unen a la contienda para, por un lado, complicar a los héroes y hacerles todo más difícil; como también, por otro, representar la significancia de la contienda que está narrando.  Es así como se pueden nombrar dentro de sus libros que implican estos recursos estilísticos, su por igual famosa novela It, con una lluvia casi de connotaciones bíblicas (que significó toda una inundación en Derry, la ciudad donde ocurren los acontecimientos), la mismísima neblina mortal que rodea a los pocos sobrevivientes de La Niebla, la tormenta eléctrica en la que se resuelven los conflictos del protagonista en su más reciente Revival y la devastación natural a la que se enfrentan sus personajes en la miniserie televisiva La Tormenta del Siglo (por completo escrita por él especialmente para este formato).  Pues en el caso de la adaptación fílmica de El Resplandor, su director bien logró usar esta idea, creando una sensación glacial tal en la audiencia, que resulta imposible no sentirse expuesto al frío casi polar al que se ven expuestos los personajes.  Puesto que cuando los Torrance y Dick hacia el final de la película deben salir a la intemperie, el blanco mortal de la nieve y la nubosidad que los acosa en medio de esos desolados parajes, hace pensar que bien pocas posibilidades hay de salir victoriosos.  Por ende, la maestría de Kubrick para filmar todo esto, con una verdadera belleza mortal en el paisaje, se convierte en otra señal de su talento para hacer realidad muchas de las pesadillas contenidas en la novela de Stephen King.
     La película ha dado tanto que hablar con el paso del tiempo, que incluso inspiró un documental en el año de 2012 llamado Habitación 237 (sitio en el que habita uno de los espíritus malignos recurrentes en el libro y el filme) y que supuestamente revela varios secretos de tipo esotérico y otros, detrás de la cinta y otras más del director.  A su vez ya en un terreno mucho más gracioso, inolvidable resulta ser el episodio de Halloween del programa animado Los Simpons, basado en esta obra y lleno de imágenes que recrearon cómicamente El Resplandor de Kubrick.

Comparación entre película y dibujo animado.

2- La miniserie:

     Por todos quienes sabemos bastante sobre Stephen King y todo lo relacionado con él, pese a lo maravilloso que resultó la adaptación que hizo Stanley Kubrick de su libro El Resplandor, es conocido el dato de que este no quedó conforme con los resultados; ello en especial debido a la visión más bien “atea” por parte del director de su obra, a diferencia de lo propuesto por el escritor, quien nunca dejó de lado en su texto una firme creencia en el mundo espiritual y la trascendencia más allá de la materia (como bien sucede en el resto de sus trabajos, siendo King un artista de fuertes convicciones religiosas).  De este modo, mucho años después del estreno de la visión personal de Kubrick de su famosa novela, en 1997, y ya convertido en toda una figura pública gracias a una exitosa carrera como autor, King se dio el gusto de producir una miniserie de cuatro horas y medias que fuese más fiel a su trabajo.  Justamente cuando se estrenó esta segunda versión de su narración, se cumplían veinte años desde su publicación, hecho que creó aún mayor interés en ver esta revisión de una historia que ya llevaba tiempo en la conciencia colectiva.  Pues el novelista para conseguir sus sueños se contactó con su amigo Mick Garris, director con el cual había trabajado en Sonámbulos (1992) y que se encargó además de llevar a la pantalla chica otro de sus títulos más emblemáticos: Apocalipsis (1994).  Ambas con excelentes resultados y que lo dejaron muy contento.  Fue entonces que King se encargó de realizar él mismo el guión, de modo de incluir mucho de lo que en la película se dejó de lado (como los setos con forma de animal que tomaban vida, lo relacionado con el avispero y el pasado de Jack, entre otros muchos otros detalles significativos); no obstante también fue lo suficientemente inteligente como para agregar nuevos elementos, que permitieran hacer de la miniserie algo autónomo a su propio libro.  Con posterioridad la colaboración entre King y Garris daría lugar a varios otros títulos, para satisfacción de sus admiradores.
     En los papeles principales es posible ver a Steven Weber como Jack y a la preciosa Rebeca de Mornay haciendo de Wendy.  La elección de ambos actores se hizo con la clara intención, de alejarse del estereotipo representado por quienes intervinieron en el filme de 1982.  Lo anterior, debido a que Weber de rostro y complexión resulta por completo diferente al consagrado Jack Nicholson y quien siguió una caracterización lejos más cercana a la de la novela; puesto que su Jack resulta ser bastante amable y humano en general, a tal punto que incluso en la miniserie viene a ser incluso una mejor persona que en la novela (lo que sin duda hace lamentar como nunca, la degradación por la que pasa en su argumento).  El histrión ya había hecho de un personaje de King en otra versión televisiva sobre uno de sus relatos, en La Revelación de Becka Paulson  para la serie antológica The Outer Limits  (también en 1997) y luego haría dos papeles más sobre textos del escritor en Desesperación (una vez más con Garris de director) y Sabes que tienen una gran banda en Pesadillas y Alucinaciones, ambas de 2006.  En cuanto a la rubia, su presencia de mujer más que estupenda, sexy y moderna, de igual modo permitió olvidarse (por el momento) de la desamparada Wendy encarnada por la Duvall; ya que además la versionada por esta otra actriz,  bien corresponde a la mujer independiente y de mayor talante que se puede apreciar en la novela.
    Luego nos encontramos con el Danny de la miniserie y quien por increíble que parezca, se parece bastante al de la película (si incluso usa el mismo corte de pelo).  No obstante su semejanza con el de la primera versión solo llega hasta dicho detalle, ya que este otro viene a ser por completo la encarnación del niño de la novela, puesto que es tan elocuente, amistoso e inteligente como el de sus páginas; de hecho su relación con Dick es tal y como se presenta en el libro, lo que hace mucho más creíble la posterior intervención de este adulto, que comparte con él la posesión del llamado resplandor.  Respecto al desarrollo del personaje mismo, la adaptación televisiva presenta a su “amigo imaginario” Tony, de manera tal que bien recuerda a lo leído en el texto literario (siendo que además tras el desenlace, se explica de manera muy especial la particular imagen que posee Tony en las escenas en que aparece).
       El modo con el cual son abordados los Torrance en la versión para la pantalla chica de El Resplandor, sin dudas permite trabajar mejor el tema del amor familiar enfrentado a una fuerza maligna y, supuestamente, superior a los lazos que unen a sus distintos miembros entre sí.  Ya que al parecerse estos en mayor medida a los personajes que creó Stephen King, se puede apreciar un verdadero sentido filial entre todos ellos, que los ennoblece por sobre lo visto hasta antes de la miniserie, al punto de que Jack llega tener sus momentos de heroísmo y pese a su desafortunado destino.  Luego el afecto que los tres se profesan, resulta ser el verdadero antídoto contra las maquinaciones del hotel y ello en esta revisión de King sobre su novela, va mucho más a la par con su narrativa posterior a cuando publicó su manuscrito (puesto que el autosacrificio y la redención son recurrentes en varios de sus trabajos, lo mismo que sucede con su idea del sentimiento filial, algo que aumentó en su carga para esta adaptación suya).

La mujer de la habitación 237 según la miniserie.
     Por otro lado, el personaje de Stuart Ullman en el largometraje ochentero, resulta por completo distinto al del odioso ser que llega a ser en el libro; es más, el que aparece en el largometraje es un sujeto demasiado simpático, como si los papeles entre él y Jack Torrance se hubieran intercambiado.  Pues en lo poco que aparece Ullman en la miniserie (además interpretado por un muy buen actor como resulta ser Elliot Gould), sin dudas se puede reconocer en su persona a alguien desagradable y poco querido por sus semejantes.
     Teniendo en cuenta el deseo del escritor por mantener la atmósfera sobrenatural de su historia, en su guión hizo que poco a poco y en varios detalles el Overlook fuese cobrando vida,  a medida que el tiempo iba pasando (todo ello muy en sintonía con las viejas narraciones de casas embrujadas, a las cuales King quiso homenajear a través de esta obra suya).
     No obstante pese a los buenos resultados que tuvo esta miniserie de tres episodios, que recibió varios premios especializados tras su emisión original, considerando la majestuosidad de lo realizado por Stantly Kubrick, el Hotel Overlook de la pantalla chica no logra verse tan soberbio como el exhibido en la película; ello, puesto a que en la versión de 1997 las dimensiones del lugar son mucho más pequeñas, ya sea en los exteriores y la fachada del edificio, como en sus interiores.  Esto puede llamar bastante la atención, si se considera que se usó como referente el mismo hotel que inspiró en la vida real a King para escribir su libro, siendo que algunas de sus escenas se filmaron en sus propias dependencias, tal como en lo que concierne al uso de su fachada para algunos exteriores.  Como detalle, siendo que a diferencia de la película que se filmó casi por completo en el mismo hotel real, donde transcurren los acontecimientos, esta otra adaptación se hizo en su mayoría en estudios y ello por un par de segundos se nota… ¡Cuando se puede ver una de las máquinas utilizadas, tal vez, para crear nieve artificial a un costado del Overlook falso!
     Como bien le gusta hacer al novelista en las adaptaciones de sus escritos, en especial cuando se trata de guiones hechos por él mismo, tuvo su propio cameo en la miniserie y el que lamentablemente fue recortado en gran parte del metraje (en total se eliminaron once escenas del montaje final)…A ver quién lo descubre en medio de los demás personajes que pululan en la miniserie.
      Por último, tras los tristes incidentes por los que pasaron los protagonistas de El Resplandor, Stephen King nos regaló un nuevo epílogo a su obra, esta vez mucho más alegre que el de la novela, si bien se dejó también para el final su característico elemento aterrador.

Edición especial de la popular (en USA) TV GUIDE, que salió antes del estreno de la miniserie
y que incluye un capítulo inédito de la novela, donde se cuenta parte del pasado del Hotel Overlook

domingo, 6 de marzo de 2016

De lo mejorcito de Stephen King (primera parte).


     La tercera novela publicada por el famoso escritor estadounidense Stephen King, conocido mundialmente como el Rey del Terror, corresponde a una de sus mejores obras, así como también alabadas: The Shinning, de 1977.  Editada en nuestra lengua como El Resplandor, en un principio la versión para los hispanoparlantes llevaba como título Insólito Esplandor, no obstante su nombre fue cambiado para aprovechar el estreno de la adaptación cinematográfica que hizo Stanley Kubrick en 1980 y que en estas tierras recibió el nombre que ya todos conocemos (he ahí la razón de por qué en la traducción nunca más se vuelve a usar esta palabra, puesto que en sus páginas siempre se habla de esplendor)   El impacto obtenido por este libro, el cual además logró insertarse dentro de la cultura popular gracias a su versión fílmica (siendo homenajeado y parodiado numerosas veces en varios otros relatos largos y cortos de otros autores, películas, series de televisión y hasta en la música), lo ha convertido sin duda en una de las grandes obras no solo de esta literatura, en lo que concierne al siglo pasado, sino que a la narrativa general contemporánea.  Es así como el prestigioso literato David Pringle, lo tuvo en el listado de su ensayo Literatura Fantástica las 100 Mejores Novelas (1984), importante guía para los amantes de este tipo de las obras y donde incluso el texto en cuestión comparte el honor junto a otro trabajo de King: El Misterio de Salem`s Lot.   Pues Pringle le dedica a El Resplandor las siguientes palabras:

     “Uno de los puntos fuertes de la novela de King es que despierta simpatía por todos los personajes involucrados, y particularmente por Jack Torrance, el desdichado protagonista de la obra.
     Pese a su ocasional predecibilidad, El Resplandor  es una historia emocionante en la que el autor hace juegos malabares con una serie de temas relacionados con la familia, el amor conyugal y el paterno, y sus obscuros opuestos: la esposa golpeada y el hijo maltratado. Como en la mayoría de las novelas de King, la descripción de los personajes, aunque algo sentimental, es muy eficiente; un millón de lectores se han sentido conmovidos por estas gentes imaginarias y han visto sus propios rostros en el espejo gótico de esta extravagante obra de ficción”.

     Décadas después de aparecer este libro, el autor regaló a sus “lectores constantes” una secuela, teniendo como personaje principal al niño protagonista, ahora ya convertido en todo un adulto.  Doctor Sueño fue publicado en 2013, con bastante expectación por parte de la crítica y el público.   
     Sin ánimos de hacer spoilers del contenido de esta obra, se puede resumir de la siguiente manera: Una familia compuesta por el padre, la madre y el hijo, debe irse a cuidar durante el rudo invierno montañés un gran hotel, puesto que es la única manera de salir adelante con los apuros económicos que los agobian, aunque ello signifique estar aislados por meses debido a las nevadas.  El único hijo del matrimonio solo posee cinco años de edad y pese a ello demuestra poseer gran inteligencia; sin embargo en lo que más sobresale el chico, es en que posee un don muy especial, algo llamado el Esplendor, consistente en la capacidad de tener poderes extrasensoriales que incluyen telepatía y sueños premonitorios, ente otras cosas.  Justamente esta capacidad sobrenatural del muchacho, es la que atrae a la fuerza maligna que por décadas yace latente en el inmenso Hotel Overlook y la cual ha causado varias desgracias a lo largo de la historia de dicho edificio.  Así es como los tres únicos residentes humanos del lugar, deben vérselas con un ser qué va más allá de su comprensión, donde no solo está en juego la sobrevivencia de todos ellos, sino que también su propia salvación a nivel espiritual.
La portada de la primera edición en inglés.
     La casa y cualquier construcción en la que pasan gran parte de su tiempo los seres humanos, hace rato ya que representa un reflejo de quienes se cobijan bajo ella.  Pues estas edificaciones son por un lado un símbolo de nuestras conciencias e inconciencias, ya que bajo sus fachadas tal como sucede con la mente, se esconde aquellos que desconocemos de nosotros mismos o bien deseamos que el resto no sepa acerca de nosotros.  No obstante de igual modo estos habitáculos resultan ser una extensión del cuerpo humano, que protegen cual armadura lo más frágil de cada uno, de las inclemencias del tiempo y de cualquier otra amenaza externa; en ese sentido una casa es tanto una armadura, como una segunda piel que nos ponemos para poder vivir mejor…Y bien sabemos como criaturas mortales que somos, que el cuerpo se enferma y puede ponerse contra nosotros. De este modo desde clásicos góticos como El Castillo de Otranto (1764 y que de seguro ya poseía otros antecedentes) de Horace Walpole y muchos otros ejemplos más en la narrativa de horror, la llamada también mansión siniestra viene a ser el simbolismo de las pesadillas ocultas en la psiquis humana, o sea, de nuestros miedos subyacentes.  
      Por estas mismas razones el infame Hotel Overlook se alimenta del mal, que varias veces ha visitado sus dependencias, como de los pecados de los numerosos visitantes que han llegado hasta él.  Es debido a esto último que de los tres miembros que componen la familia Torrance, Jack, el padre, resulta ser el más débil desde el punto de vista psicológico y el arma ideal que usa el Overlook para conseguir sus propósitos; puesto que este hombre guarda dentro de él una ira que muchas veces no supo controlar, así como un alcoholismo no hace mucho superado a duras penas.  En todo el proceso de corrupción por el cual va cayendo poco a poco el pobre sujeto, se puede apreciar una especie de tentación satánica, puesto que el hotel tal como la serpiente a Adán, le ofrece lo que más desea y que no es otra cosa más que su condenación; así es como el ser incorpóreo que es el Overlook, seduce al débil padre y lo hace atacando sus debilidades como todo demonio.  Por otro lado, resulta significativo tener en cuenta que detrás de la figura alcoholizada y destructiva que hay en Jack, se puede observar una especie de avatar del propio Stephen King, quien pasó años luchando contra su dependencia al licor y otras sustancias; por lo tanto en la batalla que significa enfrentarse a estos impulsos para escapar a los problemas, el escritor bien supo reflejar su misma debilidad, que por aquellos años en que escribió el libro, lo acosaba (por todo esto y mucho más El Resplandor es un libro de una fuerte carga espiritual, ya que a la larga lo que está en juego detrás de sus páginas es la salvación eterna de sus protagonistas, que deben vérselas con el monstruoso vampiro kármico que es el Overlook).
      A lo largo de las poco más de quinientas páginas que comprenden esta obra en su traducción a la lengua de Cervantes, King nos regala con varios momentos de fuerte contenido argumental y terrorífico.  En ello destacan todas las veces en que se mencionan acontecimientos que ocurrieron dentro de las dependencias del hotel, décadas antes que llegaran a cuidarlo los Torrance, así como los mismos horrores con los que se encuentran los protagonistas una vez que se quedan a vivir allí.  La creatividad del escritor es prodigiosa a la hora de crear situaciones pavorosas, que en especial demuestran que cada uno enfrenta a su manera sus propios miedos, haciendo que los lectores podamos apreciar el impacto del temor desde el punto de vista de todos ellos por separado; así es como no es lo mismo la manera en que Jack debe enfrentarse a lo que más teme, a como lo hace su hijo Danny o su esposa Wendy.  Si bien a la larga todo se trata del ancestral miedo a lo desconocido, lo que habita en el Overlook sabe jugar con la mentalidad de sus víctimas, que por sí solas o en compañía deben enfrentarse a aquello que los abruma (sin dudas resulta plausible cómo la narración atiende tan bien y por separado, las distintas maneras con las cuales los personajes enfrentan los ataques a los que se hayan expuestos).

     “Cuando le faltaban diez pasos, súbitamente, la boquilla de bronce se resbaló del rollo sobre el cual había estado apoyada
     (¿durmiendo?)
      y cayó con un ruido sordo sobre la alfombra del pasillo. Allí se quedó, con el oscuro agujero apuntado hacia Danny. El chico se detuvo inmediatamente, encogiendo los hombros bajo el súbito aguijonazo del miedo. La sangre le golpeaba, densa, en los oídos y en las sienes. Sentía la boca áspera y amarga, y los puños se le habían cerrado solos. Sin embargo, la boquilla de la manguera sólo seguía ahí tendida, su boquilla de bronce, resplandeciendo suavemente, una curva de manguera plana que llegaba por el otro extremo al aparato pintado de rojo, asegurado en la pared.
      Se había caído, nada más, ¿y qué? No era más que un extintor de incendios, nada más. Era una estupidez pensar que se parecía a una serpiente venenosa de las que había en El mundo animal, y que al oírlo se hubiera despertado. Aunque la textura de la lona diera un poco la impresión de ser algo escamoso. Con pasar por encima de ella y seguir por el pasillo hasta la escalera, con prisa, para tener la seguridad de que no lo siguiera y se le enroscara en los pies...
     En inconsciente imitación de su padre, se frotó los labios con la mano izquierda y dio un paso hacia delante. La manguera no se movió. Otro pasó. Nada. ¿Viste qué estúpido eres? Te asústate tú mismo pensando en esa habitación cerrada y en el cuento de Barbaazul, y probablemente hace cinco años que esa manguera estaba a punto de caerse. Eso es todo.
      Danny miró fijamente la manguera en el suelo, y pensó en las avispas.
      A ocho pasos de distancia, la boquilla de la manguera relucía pacíficamente sobre la alfombra, como si le dijera: No te preocupes. No soy más que una manguera, nada. Y aunque fuera otra cosa, lo que puedo hacerte no es mucho peor que una picadura de abeja. O de avispa. ¿Qué puedo querer hacerle a un simpático muchachito como tú... salvo morderlo, morderlo... morderlo?
     Danny dio otro paso, y otro más. Sentía el aliento seco y áspero en la garganta, y estaba ya al borde del pánico. Empezó a desear que la manguera se moviera, porque entonces por fin sabría, estaría seguro. Dio un paso más; a esa distancia, ya podía atacarlo. Pero no te va a atacar, pensó histéricamente. ¿Cómo puede atacarte ni morderte, si no es más que una manguera?
     Tal vez esté llena de avispas.
     Su temperatura interna descendió súbitamente a cifras glaciales. Casi hipnotizado, se quedó mirando el agujero negro en medio de la boquilla. Tal vez estuviera lleno de avispas, de avispas misteriosas, con los oscuros cuerpecillos rebosantes de veneno, tan llenos de veneno otoñal que se les escurría de los aguijones en liquidas gotas transparentes.
      Repentinamente comprendió que estaba casi helado de terror; si no obligaba a sus pies a que se movieran ahora, se le quedarían atrapados en la alfombra y allí se quedaría, con los ojos fijos en el agujero negro en el centro de la boquilla de bronce como un pájaro que mira fijamente a una serpiente, se quedaría allí hasta que su papá lo encontrara, y entonces... ¿qué sucedería?”.



     Por otro lado, un tema de suma importancia en la novela y que bien tiene relación con lo expuesto arriba acerca de lo que sucede entre el Overlook y Jack, es el de la naturaleza del mal.  Puesto que en toda su extensión no solo se revela que la maldad tiene un origen de corte espiritual y/o sobrenatural, sino que también es algo inherente a la propia naturaleza humana, con la cual debemos vivir día a día.  De este modo radica en la lucha interna para no caer a su influjo, que se haya lo mejor de nosotros mismos.  Es así como Jack y Wendy cargan con el peso de ser hijos de padres castradores: el primero de un hombre que usó la violencia física contra los suyos y la segunda de una mujer que la marcó psicológicamente con su lengua de víbora y acciones avergonzantes.  Luego el propio Jack se convirtió en varias ocasiones en lo que más odiaba y ello no solo ocurrió durante su pasado, sino que luego dio rienda suelta a lo peor de sí mismo, una vez que fue contaminado por el Overlook.
     Quienes sabemos algo más que la mayoría de Stephen King, tanto de su persona como de su labor literaria, tenemos bien claro que desde niño es un amante de los grandes clásicos y en especial de aquellos que los inspiraron para sus posteriores narraciones terroríficas.  Pues uno de los maestros de King es nada menos que el insigne Edgar Allan Poe, al cual no ha dejado de rendir tributos en varios de sus textos, ya sea de manera directa o indirecta.  Es en todo esto que El Resplandor bien podría ser su mayor homenaje al autor romántico, ya que en numerosas ocasiones el libro hace mención a su célebre cuento La Máscara de la Muerte Roja.  Es al respecto que un detalle del poderoso desenlace del relato de Poe, cobra vital importancia en la novela de King.  Asimismo, ya en el clímax de este libro, otro texto de Poe recibe sus honores, pues el destino final del Overlook (donde el mal vegeta tal cual en el cuento recién mencionado) es el mismo para ambas edificaciones (y sin embargo uno se pregunta por qué razón Stephen King se olvidó de él, en la dedicatoria que hizo a todos los escritores de terror con quienes tenía gran deuda, al comienzo de su novela Revival).
Portada de la edición en español
con el primer que título que tuvo en esta lengua.
      En cuanto a Danny, en los primeros años de su carrera profesional King gustó de tener protagonistas niños y adolescentes con poderes mentales.  Es así como Carrietta White, el personaje principal de su primera novela publicada, Carrie (1974), poseía la telequinesis como habilidad/maldición, pudiendo mover las cosas con su pensamiento; mientras que Charlie McGee, la chiquilla de Ojos de Fuego (1980) era piroquinética, o sea, podía producir fuego con solo desearlo.  De este modo el vástago de los Torrance atiende a la inclinación de su autor por diseñar personajes como aquellos, siendo que más adelante si bien dejaría de usar a menores de edad con dones extraordinarios, no se cansaría por tener héroes juveniles en varias de sus obras posteriores.  Pues justamente al tener a gente como Danny, Carrie y Charlie dentro de sus ficciones, Stephen King muestra la eterna batalla entre la inocencia y la villanía, es decir, el bien y el mal. De tal modo si nos atenemos a los eventos de El Resplandor, vemos que la pureza representada por Danny (ojo en el nombre de connotaciones bíblicas, tal cual el Daniel del Antiguo Testamente, recurso utilizado en varias ocasiones por este artista) es deseada por el Overlook que la quiere para sí, mancillándola, pues sabe que con el poder que este tiene, podrá hacer mucho más mal que antes.
     Un cuarto personaje resulta relevante para los acontecimientos de este libro, el carismático Dick Halloran.  Corresponde a un sabio y experimentado hombre cercano a la tercera edad, que apenas conoce a Danny descubre que el chico es la persona poseedora del mayor esplendor que ha llegado a encontrar en persona alguna.  Dick de inmediato simpatiza con él y como el propio Dick esplende, bien sabe que el hotel puede ser nocivo para la gente; por este mismo motivo le ofrece su incondicional ayuda por si las cosas se van fuera de control, de modo que al cumplirse sus pesadillas, el hombretón de gran corazón que es Halloran, se transforma en el mayor héroe de todo el libro.  Ahora bien, considerando que el señor “Esteban Rey” escribió este libro hace mucho tiempo, ya en una época en la cual si bien “el mundo NO se movió” como en sus novelas de La Torre Oscura, pero sí en nuestra realidad ha cambiado lo suficiente como para hacer que muchas cosas hoy en día sean distintas (a cómo eran hace décadas atrás), el libro escenifica un periodo particular de la historia de su país.  Es así que desde los inicios de su narrativa, King ha tenido la deferencia de otorgarle a la comunidad afroamericana gringa gran protagonismo, tal como sucede con Dick en este caso (tenemos varios otros ejemplos de los grandes personajes “de color” que pululan en la obra del escritor, empezando por Detta/Odetta Susanah, la chica inválida y de personalidad múltiple de su saga La Torre Oscura; Mike Hanlon, uno de los siete miembros del “Club de los Perdedores” de It; luego la madre Abigail de Apocalipsis y, por no mencionar más, John Coffey, de La Milla Verde; todos ellos entrañables en su humanidad).  Pues tal como en algún momento de la acción medita el propio Dick, no resulta ser fácil ser negro en USA, al menos en aquellos años, cuando todavía los suyos aún estaban luchando por hacer valer sus derechos y valía en una nación tan racista como Estados Unidos…Y no obstante King siendo blanco enaltece a tal gente a través de su personaje, demostrando una vez más que hay bondad en todas partes y que esta es superior a la ruindad que podemos encontrar en los corazones de los mezquinos o bajo las lujosas paredes de un hotel en las montañas.

Este año cuando estaba vacacionando en la playa, mientras releía a gusto
el libro que tuve en mis manos por primera vez a la tierna edad de 16 añitos (ahora tengo 40), me
encontré con que una juvenil "vecina" estaba a metros de mí disfrutando la misma obra
(claro que en una edición más moderna, que yo poseo la de cuya portada puse arriba de este post)...
¡Pues no me resistí a sacarle una foto para agregarla al texto que bien sabía iba a escribir!

viernes, 4 de marzo de 2016

Volver a los Expedientes-X.


      En 1993 se estrenó en televisión una serie que rápidamente se transformaría en todo un clásico de la pantalla chica, ganándose un sitial que tan solo unos pocos títulos poseen, al punto de ser reconocida incluso por quiénes nunca la vieron o que tal vez hayan contemplado al menos una minúscula parte de ella:  The X-Files (en español Los Expedientes-X o Los Archivos Secretos X).  Creada por Chris Carter, tuvo en total nueve temporadas y más de doscientos episodios, además de dos películas para el cine (la segunda de ellas realizada años después de su cancelación).   Asimismo sus personajes, en especial sus dos protagonistas originales, los agentes del FBI Dana Scully y Fox Mulder, hoy en día están a la altura de la popularidad dentro de los personajes de ficción televisiva (sitial que solo unos pocos poseen como el recordado Señor Spock de la serie clásica de Viaje a las Estrellas).   En cuanto a sus historias que se mueven dentro de los campos de la ciencia ficción y el terror, no han perdido su vigencia, gracias al trabajo de destacados guionistas (entre los que estuvieron escritores consagrados como Stephen King y William Gibson) y en la actualidad se pueden ver sin sentir que han perdido el brillo de antaño.  Cabe mencionar además que el programa inspiró varios otros del mismo calibre, siendo Fringe el que mejor logró tomar su receta y agregarle su cosecha propia ganando su lugar por sí misma.
      Desde 2008 que no sabíamos qué había pasado con la dupla de Scully y Mulder, puesto que el segundo filme de la franquicia, titulado en nuestra lengua como Los Expedientes-X: Quiero creer, algo nos dejó claro acerca de lo que había pasado con dicha pareja.  Pues la verdad es que estos dos y sus creadores, aún tenían mucho para contar acerca de los grandes misterios de la vida (y también de la muerte), razón por la cual se lanzó en enero reciente una miniserie de seis episodios unitarios.  Hasta el momento sus seguidores habían tenido que conformarse con sus andanzas en el papel, gracias a los cómics; no obstante estas obras no pertenecen al llamado canon del show, experiencia incomparable al efecto de verlos en el formato audiovisual (y tampoco del gusto de todos, por no decir de acceso al bolsillo de un grupo masivo). Considerada también como la décima temporada, se trata de historias que retoman a sus personajes más emblemáticos, centrándose en estos, y abordando tópicos ya clásicos en sus argumentos.  Es así como partieron actualizando su llamada Mitología, concerniente a la conspiración de décadas, con el propósito de negarle a la población mundial la existencia de vida extraterrestre, la cual lleva largo tiempo visitando la Tierra; siendo que detrás de ello, existe un grupo de facinerosos  humanos que desea hacerse con el dominio del mundo a costa de sus conocimientos al respecto.  También se abordaron los temas sobre monstruos, asesinos sobrenaturales y psicópatas, tan caros a sus guiones; todo de tal manera que no dejara de recordar los grandes éxitos de la serie, como por igual permitiendo que las nuevas generaciones se encantaran con su propuesta y universo ficcional ricamente armado.  Intriga, suspenso, acción, drama, humor, violencia, sangre y mucho más, no dejaron de hacerse notar en este anhelado regreso de Dana y Fox.  Tras todo esto, en el mejor de los casos podría significar un alargue de la temporada o futuras entregas si no este 2016, de seguro el año que viene.
     No solo sus dos protagonistas volvieron este año gracias a la miniserie, sino que también lo hizo el propio Chris Carter, quien ofició una vez más como productor ejecutivo, pero lo más importante, como director y guionista.  Este además tuvo la inteligente ocurrencia de llamar a sus filas a algunos de los mejores escritores y directores de los viejos tiempos, siendo estos Glen Morgan, James Wong y Darin Morgan.  Quiénes entregaron a los millones de fanáticos de Los Expedientes-X, algunos de los mejores episodios de toda la serie y que lamentablemente la dejaron en su cuarta temporada, regresaron por igual oficiando como directores; no obstante la pareja artística que fue antaño Glen Morgan y James Wong, esta vez ofició por separado y ofrecieron sus capítulos en solitario. 
      Otro que no podía faltar en este evento y en especial por su significancia para el éxito del programa, es el músico Mark Snow, quien es el autor del célebre tema principal de la serie, así como es quién estuvo detrás de las preciosas melodías de toda su banda sonora (incluyendo sus dos filmes).  Pues muy relacionado con la labor de Snow, una vez más se usaron los créditos de apertura tan recordados de Los Expedientes-X, lo que habían sido cambiados solo en su última temporada y que en esta ocasión volvieron a ser los mismos de antes.
      Asimismo, otro querido personaje habitual de nuevo fue visto esta décima temporada, el Director adjunto del FBI Walter Skinner, gran amigo y aliado de Scully y Mulder.  De igual modo otro importante personaje reapareció, sin embargo dejaré su intervención en misterio, para no quitarle al lector la emoción de la revelación que ello significa.  Por otro lado, habría sido genial que también hubiesen incluido dentro del casting a los agentes John Doggett y Mónica Reyes, quienes fueron incorporados en las octava y novena temporadas como protagónicos (pues nada se ha vuelto a saber de ellos desde 2002).
Efectivo afiche promocional de
esta temporada.
     Por otro lado, los dos actores a cargo de Dana y Fox, Gillian Anderson y David Duchovny respectivamente, se ven de lo más cómodos haciendo otra vez de quienes les dieron la fama.  A sus edades ambos se aprecian casi tan lozanos como en su juventud, siendo que la Anderson en la actualidad se encuentra cerca de los cincuenta, mientras que Duchovny hace rato que ya pasó esta edad.  Los admiradores de la dama bien podemos sentirnos más que dichosos por el encanto que  no ha perdido, más por el hecho de haberla recuperado en su querible rol de Scully, luego del patético personaje que interpretó en la tristemente cancelada Hannibal (lo de “patético” no va porque la actriz haya hecho un mal trabajo aquí, sino porque su personaje al contrario de Dana, era despreciable por su falta de virtudes).  En cuanto a Duchovny, demostró que algunos con el paso de los años siguen (o seguimos, je) igual o más atractivos que nunca (no fueron gratis las escenas donde aparecía a torso desnudo, con un físico más que envidiable a su edad).
     Los episodios que componen esta miniserie o décima temporada corresponden a:

     My Struggle: Escrito y dirigido por Chris Carter, comienza con la narración en off del propio Mulder, quien realiza una síntesis de lo que fue su vida trabajando para los Expedientes-X; mientras realiza esto, va revisando fotos que muestran momentos claves del programa mismo.  Por supuesto que esta inteligente introducción, permite recordar a los viejos televidentes su vieja y amada serie, como además enganchar a la nueva audiencia con ella.  El capítulo además nos da a conocer qué fue de Dana y Mulder, luego de los acontecimientos de la última cinta y explicar por qué estos dos vuelvan a unir sus fuerzas.  A su vez los protagonistas se enteran (y nosotros también), del secreto nunca antes revelado detrás de la conspiración contra la que lucharon en el pasado.  De igual modo entran en contacto con un interesante sujeto con gran poder mediático, quien no deja de recordar a Mulder en sus años mozos, cuando aún no había perdido toda su pasión por esclarecer la verdad.  Agregado a todo esto, Scully se entera de otro misterio relacionado con su abducción de años atrás. Tras los sucesos acaecidos, una vez más se reabren los Expedientes-X al alero del FBI.
     Founder`s Mutation: Escrito y dirigido por James Wong, está relacionado indirectamente con la llamada mitología del programa y en especial su desarrollo lo lleva de lleno a los terrenos de la ciencia ficción (pues nos cuenta sobre experimentos avanzados y secretos, extraterrestres, poderes extrasensoriales y mutantes).  Con una potente introducción, trata acerca de un investigador involucrado en raros experimentos que implican niños y lo que ello trae como consecuencias para la comunidad.  Corresponde a un capítulo que, a su vez, resulta muy emotivo, debido a lo que le ocurre acá a uno de sus personajes principales; sumado a ello se ilustra muy bien el dolor de Dana y Fox, tras haber perdido a su único hijo.  Pese a todo, el humor se hace presente para aliviarnos algo la carga tras tanto verlos sufrir.
       Mulder and Scully Meet the Were-Monster: Consiste en otro inolvidable aporte de Darin Morgan, quien una vez más nos regala una de sus extrañas historias, con ese humor tan negro característico suyo.  Unos raros asesinatos acaparan la atención de Scully y Mulder, quiénes deben ir a uno de esos “típicos” pueblitos gringos para descubrir qué pasa y allí se enteran de que existe otra especie biológica desconocida y supuestamente peligrosa.  La historia del ser con el que se encuentran, resulta de lo más curioso, ya que este en primera persona cuenta cómo fue que llegó convertirse en centro de la atención de la gente.  El capítulo no escapa a la autoparodia, utilizando el rico material de otros episodios de la serie, como cuando escuchamos el rington del celular de Fox.   En otro momento se realiza un pequeño homenaje a Kim Manners, director de un montón de capítulos del programa, fallecido años atrás (a ver quién descubre dicho detalle).
       Home Again: La contribución de Glen Morgan en el guión y la dirección, cuenta de un grupo de vagabundos que son enviados a un viejo hospital, pues las calles que usaban como hogar serán usadas en la construcción de un sofisticado proyecto urbano.  Es cuando algunos de los involucrados en desalojar a los mendigos, comienzan a morir de manera espantosa, razón por la cual se requiere a los especialistas para resolver un caso, que desde un principio es de su absoluta jurisdicción.  De toda esta brevísima temporada, este capítulo es lejos el más gore de todos y, tal vez, el más pavoroso.
      Babylon: El capítulo más político de estos seis, es también de completa autoría de Chris Carter.  Pues la historia realizada por su creador, no deja de ser una mirada crítica al permanente temor de su nación por los terroristas y en especial hacia el pueblo árabe.  Con otro comienzo potente, muestra cómo el poder de la fe y la creencia en nuestras convicciones definen nuestras vidas, ya sea para bien o para mal.  Considerando la problemática de su argumento, surgen los problemas de la intolerancia, la ignorancia y la violencia racial.  A su vez en el episodio se introducen dos jóvenes agentes del FBI, hombre y mujer, quienes reflejan sin dudas a los experimentados Fox y Dana (siendo que quizás en un futuro probable, podrían ser la dupla que los reemplace).
         My Struggle II: Completando las ideas aparecidas en el comienzo de esta décima temporada, en esta ocasión la introducción la realiza Scully, en el mismo estilo de cómo le tocó a su compañero Mulder.  El curso de los acontecimientos lleva a que todo se ponga lo suficientemente catastrófico, como para que la supervivencia de la humanidad peligre en poco tiempo, una vez que se logra saber el gran plan de los responsables de tanta conspiración.  Scully y Mulder se reencuentran con un viejo enemigo, siendo que además Dana vuelve a saber de una vieja amiga desaparecida tanto tiempo.  A su vez vuelven a salir los dos agentes debutantes del episodio anterior.  Con un ritmo que va creciendo en tensión a lo largo de su desarrollo, su desenlace deja en suspenso al público y esperando un pronto nuevo regreso de Los Expedientes-X. Y, por cierto, Carter se dio el gusto de abrir y cerrar su programa esta ocasión, ya que una vez más dirigió y escribió el capítulo. 

      
Una pequeña muestra de lo que nos depara esta nueva temporada.

martes, 1 de marzo de 2016

El esperado regreso de Ash y Evil Dead.


     En 1981 el hoy famoso director de cine estadounidense Sam Raimi, era un completo desconocido cuando estrenó su primer largometraje.  Tras hacer unos cuantos cortos junto a un grupo de amigos, logró reunir algo de dinero y con mucho ingenio y ganas realizó uno de los filmes más importantes del género de terror de la década: Evil Dead.  La cinta demostró que no era necesario un presupuesto millonario, para contar una historia con estupendos efectos especiales, utilizando además una trama atractiva (si bien homenajeando varios temas antiguos como la brujería y los mitos de Cthulhu de Lovecraft) y por último innovando con nuevas técnicas en el uso de la cámara (de creación propia).  En la película trabajó el mismo equipo con el cual comenzó su carrera, muchos de ellos compañeros de universidad, entre los que se encontraba Bruce Campebll el protagonista absoluto de la que con los años sería una trilogía de culto.  La obra ganó rápidamente popularidad, consiguiendo varios premios especializados de su país e internacionales, si bien en muchas partes del mundo los censores se escandalizaron por la excesiva violencia y truculencia, que por aquellos años no era habitual como hoy en día; razón por la cual fue prohibida o exhibida con metraje cortado en algunos de esos lugares.  Mientras tanto el famoso novelista Stephen King la alabó públicamente, al igual que muchos críticos que no dejaron de aplaudir sus varias virtudes. 
     Para ser sinceros, la trama de esta película es bastante sencilla y/o convencional, no obstante su mayor atractivo radica en la manera de cómo Raimi quiso contarla: mezclando el horror sobrenatural de magia negra, demonios y zombies con un gore como poco antes se había visto en el cine (quizás incluso superando lo hecho hasta el momento por George Romero y sus dos primeras películas sobre muertos vivientes, Tobe Hooper con La Gran Masacre de Texas, los primeros trabajos de Wes Craven y tal vez otras cineastas que se me escapan del listado).  En otras palabras se podría decir que la innovación de Raimi, consistió en realizar un trabajo donde lo grotesco cargado de los más asquerosos fluidos y criaturas, se sumaban a un humor muy negro, rayano en lo propio de las caricaturas.

      El argumento de Evil Dead se puede resumir de la siguiente manera: Un pequeño grupo de universitarios llega hasta una cabaña en un desolado bosque y allí se encuentran con un libro encuadernado aparentemente en piel humana, lleno de oscuros sortilegios, pues se trata nada menos que del infame Libro de los Muertos. Además hayan en la construcción una grabación de audio, que como bien sucede en este tipo de historias, los curiosos muchachos escuchan, sin saber que con ello dan pie a que fuerzas siniestras vengan desde el Inframundo para convertir sus vacaciones en toda una pesadilla.  Uno a uno los personajes mueren de formas bastante macabra, incluyéndose a su tormento la posesión infernal (nombre dado en España a esta obra).  Solo uno de ellos queda vivo, quien demuestra su enorme capacidad para enfrentar los peligros y una resistencia a prueba de fuego, pese a que le toca pasarla bastante mal; este corresponde a Ash, el hoy célebre protagonista de la trilogía original en que se  transformó la franquicia, más la serie de televisión estrenada el año pasado y que corresponde a una secuela directa a esta primera película.
     En 1987 gracias al significativo hecho de poder contar con más presupuesto, debido a la atención que recibió de la crítica y el público, Sam Raimi se dispuso a realizar un remake de la obra que tantas divisas le otorgó; no obstante por esas decisiones de los artistas inexplicables para uno, la tituló como Evil Dead II, tal cual si se tratara de una continuación directa de la cinta original.  En el nuevo filme se cambiaron unos cuantos aspectos de su predecesora, además de procurar un aspecto técnico y artístico más refinado, aunque no por ello renunciado a los elementos bizarros de la primera cinta, sino que incluso superándolos.  Fue con esta segunda entrega, que el Libro de los Muertos pasó a ser nada menos que el mismo Necronomicon de  los textos lovecrafnianos, como también apareció la genial idea de que Ash tras perder su mano, tuviera la ocurrencia de usar una motosierra en el muñón, gracias a la cual se podría defender mejor de sus enemigos; por último, como se repitieron varios de los actores de Evil Dead I, Bruce Campbell volvió a interpretar al héroe (o antihéroe) que le dio la consagración, demostrando además su habilidad para las morisquetas y todo tipo de proezas físicas dignas de algunos de los mejores comediantes.
     Como la segunda cinta de la saga terminó con un final abierto, en el cual Ash quedó atrapado en plena Edad Media, en 1991 de nuevo Raimi pudo darse el gusto de regresar a su obra más querida, contándonos qué pasó con Ash tras su forzado viaje al pasado.  Una vez más con Bruce Campbell como la estrella de su cinta, esta no recibió el nombre de Evil Dead III, si no que especialmente considerando los acontecimientos mostrados en su nuevo trabajo, recibió el aún más sugerente título de Army of Darkness (o Ejército de las Tinieblas en la lengua de Cervantes).  Mucho más entretenida que las anteriores, con bastante acción, aventuras, romance, humor y muchos, muchos monstruos (que implican un muy inolvidable doppelganger, también conocido como gemelo maligno, del mismo Ash), esta película consiguió aún muchos más galardones que Evil Dead y un mayor número de seguidores.  Cabe mencionar además que la cinta cuenta con un especial carácter épico, no antes visto en el cine de Raimi.


      Tras el éxito de Evil Dead en sus tres incursiones cinematográficas hasta el momento, se realizaron las habituales adaptaciones al cómic, que incluyeron unas cuantas miniseries e incluso un crossover con nada menos que los Marvel Zombies.  También se realizaron unos cuantos videojuegos para varias consolas.
      Muchos años pasaron, incluyendo la llegada del nuevo siglo, cuando en el transcurso del 2013 llegó a las salas de los cines el esperado remake “moderno” de Evil Dead, tras haberle tocado a varias otras cintas del género de antaño ser revisitadas por Hollywood (unas con más suerte que otras).  La película fue dirigida por el uruguayo Federico Álvarez, quien fue seleccionado por el propio Raimi para tal proeza, luego de ver su efectivo cortometraje ¡Ataque de Pánico!, una obra de ciencia ficción que el mismo Raimi se propuso a financiarlo para que lo rehiciera como largometraje.  Pues lo más interesante de esta efectiva y aterradora nueva versión del clásico ochentero, es que prescindieron de los elementos cómicos de la trilogía original, para representar su trama actualizada, pero en un tono muy adulto y dramático; asimismo la sangre y todo lo correspondiente al universo de Evil Dead. fueron llevados a su máxima expresión con esta más reciente producción.  Por supuesto que hubo otros más cambios, algunos bastante inesperados en la trama, aunque sin dejar las constantes referencias y homenajes al material que inspiró todo.  Seguramente hoy en día las viejas películas de la saga no asustan, si bien entretienen mucho, no obstante este remake sí que puede provocar pavor en su público: gracias a un ambiente de lo más tétrico, que implica la cabaña misma donde transcurre buena parte de la historia y sus alrededores (un bosque bastante ominoso), además de un sentimiento de angustia pesimista que se hace notar bastante.
     Tras probar suerte dando a conocer a las nuevas generaciones el concepto de Evil Dead, gracias al remake del 2013 y a las ediciones en blu-ray de los filmes antiguos, Raimi llevó a nuevas sendas su obra maestra creando una serie de televisión basada en esta.  El programa recibió el nombre de Ash vs Evil Dead y tuvo su debut tan solo el año pasado, contando con diez episodios; mientras tanto, se espera para este año una segunda temporada.  Producida por su creador, quien oficia además de guionista y se encargó de dirigir el primer capítulo, cuenta además con el protagonismo del ya mencionado Bruce Campbell, quien retoma acá su papel más recordado, puesto que se trata de una secuela directa de Evil Dead II, ya que lamentablemente tomaron la (pésima y triste) decisión de obviar Army of Darkness  (si no hubiese sido así, habrían podido aprovechar todo el rico material conseguido con esta tercera parte del ciclo).  Pues la serie parte con un Ash cincuentón que tras su experiencia de juventud, vive una existencia monótona como vendedor, alejado de las grandes responsabilidades y entre ellas de sociabilizar de manera más adulta junto al resto de la gente.  Se trata de un hombre que en apariencia lo único que lo motiva es seducir jovencitas, quien en una de sus aventuras de faldas, por dárselas de interesante con su última conquista, tiene la tonta ocurrencia de leer en voz alta unos pocos párrafos del Necronomicon que guarda consigo desde hace años (pues se suponía había optado por proteger al mundo de los males ocultos en sus páginas).  No obstante,  su irresponsable acto lo hace desatar los poderes detrás de tal volumen, razón por la cual Ash debe volver a enfrentarse a lo que tanto tiempo quiso olvidar, puesto que además bien sabe que la culpa de lo que está pasando es por completo suya.  Sin embargo como se trata de alguien algo “extrovertido”, digamos, tampoco se pone grave a la hora de enfrentar las consecuencias de sus actos.  En el transcurso de su viaje para derrotar al mal, se le unen tres nuevos personajes: dos jóvenes compañeros de trabajo y una agente de policía que anda detrás de él, pues cree que Ash es malvado y controla a las criaturas con las que se ha encontrado.  Por otro lado, aparece una misteriosa mujer relacionada con su pasado, cuyas verdaderas intenciones solo quedan claras hacia el final de la temporada.
      En el programa de vez en cuando, a manera de muy breves flashbacks, es posible ver imágenes de Evil Dead II,  para explicar con ello las circunstancias en las que se haya su protagonista.  No obstante la serie está articulada de tal manera, que un espectador que nunca haya contemplado dicho filme, la puede seguir sin mayores complicaciones.
      A cargo de quien anda detrás de Ash y desde el principio se sabe que bien conoce cómo lidiar con los espíritus malignos, está nada menos que la preciosa Lucy Lowless, quien cobrara fama como la heroína de connotaciones mitológica Xena, en Xena la princesa guerrera.  Pues esta talentosa actriz ha conseguido una genial carrera en la televisión (de hecho, aun siendo más joven que el propio Campbell, su carrera ha sido mucho más regular y exitosa que la de este) y en esta serie su participación promete bastante; no obstante si bien su nombre aparece en los créditos al final de los episodios, solo se le pudo apreciar recién en el tercero de ellos y luego su intervención dejó con gusto a poco, ya que su rol solo se vino a desarrollar más hacia el término de la temporada (haciendo grandes revelaciones acerca de ella, en todo caso).
      Ash vs Evil Dead es sin dudas una serie para un público adulto, pues en ella el grado de violencia, el uso de lenguaje grosero y las alusiones sexuales es bastante alto; de hecho las horribles muertes que se escenifican, incluyen a un menor de edad, quien se transforma en una víctima más y de una manera bastante gráfica.  Por otro lado, los monstruos que aparecen gracias a las actuales efectos de maquillaje, son más aterradores que sus parientes fílmicos (imposible no recordar un particular demonio invocado por Ash y compañía, que hace de las suyas en más de un capítulo).   Sin embargo todo este despliegue usado en el programa, se desperdicia con una trama pobre, ya que a la larga lo único hacen Ash y su equipo es destruir zombies y/o poseídos (que aquí les llaman deadites), salvo uno que otro acontecimiento especial (no obstante de igual modo estos no van más allá de lo anecdótico).  Asimismo de todos los personajes nuevos aparecidos en la historia, Pablo, el latino que se hace amigo del protagonista, viene a ser el más trabajado desde un punto de vista dramático; pues con el resto, tal como se dijo con el rol hecho por la Lowless, no llegan a sacar partido.  Por lo tanto, es de esperar que para la siguiente temporada, el programa se vea beneficiado con un mejor trabajo en sus guiones, pues recursos no le faltan.

Afiche del  remake de 2013 claramente homenajeando al de la cinta original.

jueves, 25 de febrero de 2016

Una fantasía infantil para gente con criterio “masturbado” (o “Nunca nos cansamos de ser niños”).


Ignoro si todos a quienes dedico este post han visto la peli que hoy me inspira,
pero sin duda ella me recuerda bastante a mis queridos amigos, con quienes
comparto mi amor por nuestros sueños de infancia, que nunca acaban:
la gente de Acronía, “Amiguis de la vida”, Galpincheros y anexos (por ser varios estos últimos, je).

      Ted es un filme de imagen real estrenado en 2012 en Gringolandia y buena parte del mundo, escrito, actuado y dirigido por Seth MacFarlane.  Este corresponde a un artista con años de servicio haciendo reír a la gente, creando comedias de éxito y otros programas  tales como Padre de Familia y American Dad!; además de intervenir en otras series animadas más bien familiares, aunque caracterizadas por un humor de tipo sofisticado tales como Johnny Bravo, El Laboratorio de Dexter y La Vaca y el Pollito.  Ha trabajado en varias películas y aparecido en diversos programas de televisión, entre los que destacan su papel como el simpático doctor Johann Kraus (aunque solo poniéndole la voz) en Hellboy II: El Ejército Dorado.  Fanático de la ciencia ficción (amante de Star Trek y Star Wars por igual) y los cartoons clásicos como El Pájaro Loco y Los Picapiedras,  en sus trabajos no deja de hacerles tributos y constantes referencias, de modo que cada uno de títulos se encuentran dirigidos en especial a otros que pueden gozar y sonreír con tal tanda de intertextualidad.
       El filme en cuestión parte de una manera muy tierna, al más puro estilo de las viejas historias navideñas de antaño: Cuando un solitario niño en plena década de los ochenta, pide un deseo aquella especial noche y este le es concedido dándole vida al osito de peluche que le habían regalado aquella ocasión.  Una voz en off a manera de narrador acompaña este genial comienzo, correspondiendo al oficio de Patrick Stewart (el famoso Capitán Picard de Star Trek: The Next Generation y el anciano Profesor X de los filmes de los X-Men), quien ya había hecho de narrador en otro filme de culto como es hoy en día Ted: El Extraño Mundo de Jack (o sea Nightmare before Christmas, de la mente de Tim Burton).  Ante el impacto de este milagro, se muestra cómo el resto de mundo se maravilla una vez que se hace pública la noticia…Hasta que la novedad de Ted se termina y este junto a su único amigo continúan sus vidas.  Luego el resto de la historia nos muestra a ambos ya adultos, en la actualidad, cuando el otrora niño es un apuesto hombre en la treintena de su vida; no obstante Ted si bien mantiene su mismo cuerpo, también ha crecido y ha desarrollado una personalidad propia de alguien extrovertido, mucho más inteligente que su compañero humano, con una lengua mordaz y hasta sexópata.  A su imagen dulce le acompaña una sexy voz varonil, siendo que además gusta de las drogas y de usar lenguaje grosero a cada momento.  Mientras tanto su amigo John se ha transformado en un hombre con el cuerpo de un niño, alguien que teme tomar los mayores compromisos de la vida adulta, como casarse con su pareja de años y tomar un cargo de vital importancia en la empresa que trabaja.  Asimismo su preciosa novia lo adora y siendo que ella es mucho más exitosa que él, además de más madura, acepta y hasta participa de sus singularidades, incluyendo su relación tan estrecha con Ted, quien carece de empatía muchas veces.  No obstante la influencia negativa del muñeco que es un completo hedonista, termina por cansar a Lori, quien le da un ultimátum a John: o elige quedarse con su osito o prefiere mantenerla a ella.  Todo se complica cuando un imprevisto entra en juego y al final el trío debe lograr la armonía entre sí, si desean salir victoriosos de la difícil prueba.
   
     Se trata de una inteligente película que usando un humor muy corrosivo, irónico y escatológico por igual, no deja de entregarnos varios puntos de reflexión: Pues por un lado aborda el llamado síndrome de Peter Pan, cuando muchas veces nos negamos a dejar de ser niños, dando como respuesta que lo ideal es llegar al equilibrio y al consenso con el resto de la vida de uno.  A su vez no deja de ser una reflexión sobre el poder del amor, visto en sus formas románticas y fraternal; de este modo fidelidad y lealtad son valores que pueden apreciarse sin dudas por sobre tanta escena y chistes graciosos, puesto que la apariencia de “fabula para adultos” y/o cuento de hadas retorcido, no quita la oportunidad de apreciar la humanidad de sus personajes. 
    El efecto usado para darle vida a Ted es soberbio.  Hace rato que la tecnología aplicada al cine permite dar vida a lo más inaudito, con una credibilidad que muchas veces cuesta creer qué es real y qué es propio de la genialidad de los especialistas a cargo.  No obstante resulta imposible no pensar que Ted existe y en ello bastante responsabilidad tiene el propio Seth MacFarlane, quien le pone la voz a este, pues su trabajo es impecable (bueno, de seguro en las versiones dobladas los encargados de interpretarlo también lo hacen con mucho profesionalismo); lo mismo sucede con la labor hecha por Mark Wahlberg, quien demuestra aquí que no solo es una cara bonita, sino que lleva a cabo una de sus mejores actuaciones en su larga filmografía, junto a algunos de los directores más connotados del momento (Shyamalan, Scorsese , Burton, Peter Jackson y un largo etcétera) y logra interpretar a un sujeto carismático, dentro de su propia incapacidad para tomarse en serio las cosas (salvo su amistad con Ted, que sin duda es algo demasiado valioso para él).  Mila Kunis, la novia, está estupenda en todo sentido, preciosa como ella sola y demostrando sus grandes dotes para la comedia, a la par que no deja de aclarar que las damas pueden ser mucho más aguerridas que los varones. 
    Dentro de los actores que participan en este más que recomendable filme, destaca la intervención del también guapo Giovanni Ribisi, quien casi irreconocible en su papel de “malo”, demuestra una vez más su capacidad para interpretar sujetos desequilibrados; no obstante también logra sacar más de una carcajada, como un individuo que dentro de toda su anomalía, no deja de ser una caricatura en una trama que no deja de mantener ese aire de surrealismo, propio de los cartoons que tanto le gustan a su creador.
    El mayor tributo que realiza la cinta a la llamada cultura pop y friki, tiene relación con una icónica cinta de los ochenta, basada en un antiguo cómic de la Edad de Oro de la historieta: Flash Gordon (1980).  Pues los dos protagonistas son fanáticos acérrimos de este filme y en más de una ocasión es posible ver imágenes sacadas de tal obra, como una muy cómica representación contra su máximo villano, sin olvidar la inesperada aparición del actor que interpretó en el largometraje al héroe galáctico, Sam Jones.  También son memorables los especiales ringtones que posee John cuando llama Ted (otro detalle solo para los más ñoños de la casa) y el de su novia, ambos distintos, en todo caso.
    Existen varios momentos memorables a lo largo de su metraje, entre los que destacan la parranda que hace Ted en su departamento una vez que se independiza, la ridícula pelea propia entre ambos amigos, la seducción del osito a la nueva empleada, la cena en la que Ted da a conocer a su novia y muchas, muchas más que le alegran la vida al espectador.
    Tan solo el año pasado se estrenó la esperada secuela, no obstante un servidor aún no la ha visto, así que habrá que esperar para poder tener una opinión al respecto.  Lo mejor de todo, es que en ella trabaja buena parte del mismo equipo de la película original, más el connotado actor afroamericano Morgan Freeman.

A Ted también le fascinan las "mujeres alegres"
 (otro de los momentos más humorísticos de esta obra).

martes, 23 de febrero de 2016

El mundo al revés de “Hung”.


     Hung es una comedia del prestigioso canal de cable HBO, responsable de tantos shows televisivos de gran éxito y calidad como Juego de Tronos, Los Soprano, Oz y Six Feet Under (entre muchos otros más), emitido entre los años 2009 y 2011.  Duró solo tres temporadas y considerando la corta cantidad de episodios que acostumbra producir esta empresa para sus programas, llegó a tener la cantidad de treinta capítulos, si bien todos ellos potentes.
    Este sitcom (como bien le llaman en USA a tales producciones humorísticas) trata acerca de un profesor de historia y entrenador del equipo de béisbol de su colegio, cercano a los cuarenta años de edad, quien no se haya en el mejor momento de su vida.  Recién divorciado y a cargo de sus dos hijos adolescentes, que lejos prefieren estar con él en vez de con su histérica madre, el dinero apenas le alcanza y además está a las puertas de ser despedido.  Se trata de un antiguo héroe del deporte en su juventud y quien debido a una lesión durante su breve éxito, tuvo que salirse demasiado pronto de una promisoria carrera en las canchas; guapo, inteligente, con un cuerpo privilegiado y encantador a más no poder, se casó con la hermosa líder de las barras de su equipo, de modo que todo aventuraba para ellos ser la típica pareja perfecta.  No obstante todo salió mal y al final la relación se deterioró, Ray Decker se convirtió en un fracasado y ya no era feliz con su vida.  Más encima en contra de lo que uno esperaría de los hijos de tales “modelitos” de pasarela, estos no salieron muy parecidos a sus padres, sufriendo sobrepeso y poseyendo una personalidad lejana a la que ellos tenían cuando eran adolescentes (en otras palabras, supuestamente no los habrían tenido de amigos en sus años mozos).  No obstante ambos progenitores los aman y en especial los chicos adoran a su padre, quien se desvive por ellos, mientras que mantienen sus reservas con la madre, la cual solo desea complacerlos.  Es entonces que tras un nuevo y desafortunado imprevisto, Ray entra a uno de esos típicos cursillos de ganadores que tanto les gustan a los gringos (dando claves para el éxito) y ante la pregunta de cuál es su mayor virtud para explotarla en una eventual microempresa, se da cuenta de que su mejor “arma” viene a ser nada menos que su muy desarrollado pene (de ahí el nombre de esta serie, que en español significa dotado, en referencia al gran tamaño de los genitales del protagonista).  Por lo tanto la mejor manera para salir del hoyo económico en el que se encuentra, viene a ser la de dedicarse al “oficio más antiguo del mundo”.   Es en todo esto, que casi por designios providenciales reaparece en su camino una aspirante a poetiza, con la cual tuvo un affaire en el pasado y quien entra a la misma clase de él; de modo que esta sensible dama se ofrece para hacer de su chula, a cambio de un porcentaje de las ganancias, ayudándolo para conseguir clientas y convirtiéndose de paso (considerando todo lo que llegan a pasar juntos) en su mejor amiga.  Más encima entre medio se convierten en forzados asociados de una manipuladora arpía, con quien deben lidiar a lo largo de toda la serie, debido a sus métodos poco honestos y deseos para tener ella sola al gigoló.  Por supuesto que Ray, apoyado por su compañera Tanya, debe hacer lo posible para que su secreto no se sepa, ni entre su familia, ni en su trabajo oficial.  Los enredos que implican todos estos ingredientes, convierten el programa en toda una caja de sorpresas, donde abundan las risas gracias a algunas de las situaciones y diálogos más hilarantes que uno puede esperar (y que por lo general tienen que ver con los efectos de la seriedad con la que se toman sus protagonistas, la labor que realizan como “especialistas en felicidad”, tal y como ellos le llaman a lo que hacen); sin embargo también se encuentran otras emociones en su argumento, sin faltar los verdaderos momentos de sublimidad.
    Por cierto, el nombre del protagonista en español quiere decir rayo, lo que considerando las características de este, atiende de varias maneras irónicamente a su pasado como ex estrella deportiva y a sus habilidades como amante.
     Los capítulos están articulados siguiendo una trama progresiva, por lo que no poseen un carácter autoconclusivo, si bien Ray en momentos mantiene ciertas “relaciones de trabajo” que abarcan varios episodios, debido a la importancia real que llegan a tener en su persona y en la de Tanya.  Asimismo, cada emisión posee una narración en off por parte del propio personaje principal, lo que permite conocer en primera línea sus sentimientos respecto a todo lo que está pasando y humanizándolo como nunca, ya que en ningún momento se trata de alguien que toma a la ligera sus acciones, pues sin dudas es alguien tan emotivo como su socia.  La serie posee un crédito de apertura que incluye una significativa canción popular, que alude indirectamente a Ray y lo que hace, además de mostrar a este de peatón a medida que pasa por varios lugares que simbolizan el tono de la historia (como unas cuantas alusiones sexuales y el sentimiento de ruina con el que parte el programa); de paso va sacándose la ropa, poco a poco, hasta llegar a su hogar de infancia y  que en medio de su idílico paisaje, representa la idea de que todo pasado fue mejor y la promesa de recuperar lo perdido.  Por otro lado, cada capítulo termina con otra canción, distinta en cada caso y que también se relaciona con las circunstancias de los personajes.  La mayoría de los nombres de los episodios corresponden a una alternancia o vacilación entre una cosa y otra, de modo que representan las constantes dudas por las que pasan sus protagonistas; de tal modo nos encontramos con ejemplos tales como Extraños amigos o en realidad tú eres sexy, Doris está muerta o somos ricos o somos pobres y Esta es América o cincuenta dólares.
    Como se trata de un producto dirigido a un público adulto, Ray aparece desnudo casi en su totalidad mostrando sus atributos, si bien solo en la tercera temporada en una breve escena es posible apreciar parte de su miembro viril.  Las escenas de sexo aún en toda su “desfachatez”, no dejan de ser graciosas en muchas ocasiones y varias de las mujeres con las que se acuesta el gigoló aparecen desnudas por completo (incluyendo escenas frontales) o al menos mostrando los pechos.  Ojo, no todas las clientas de Ray son damas jóvenes y atractivas, puesto que este realiza su labor con el mayor profesionalismo y sin discriminación, ya que el principal principio que tiene Tanya, como mujer, es otorgar la dicha más plena a quienes pagan por sus servicios, de modo que primero que todo Ray es un caballero y un galán y todas las mujeres pueden acceder al “paquete” que ofrece.  Es respecto a la dimensión que toma la sexualidad en el programa, que va más allá de la simple exposición barata de bellos cuerpos en pelotas, que un tema abordado de manera muy profunda aquí, viene a ser la manera de cómo mujeres y hombres enfrentan sus necesidades emotivas y eróticas, lo que por un lado tanto los separa, como los une.  Por lo tanto a la larga tal como se ve a través de varios de los personajes, la sexualidad forma parte de la felicidad de la gente y de la identificación que posee uno mismo acerca de quién es y lo que desea ser para sentirse pleno. Así es como Hung se transforma en una particular manera de retratar cómo aman hombres y mujeres, escenificando las consecuencias que ello trae en la vida de las personas.
     En la tercera temporada  se introducen dos nuevos personajes dentro de los principales, si bien uno de ellos había hecho su debut en la anterior y que corresponde a un proxeneta afroamericano, que establece una muy especial relación con Tanya; respecto a este, llama la atención cómo el hombre enfrenta su labor de chulo, desde un punto de vista sexista, pragmático y que lo diferencia por completo de su colega.  La otra incorporación a los protagónicos viene por parte de un jovencísimo Stephen Amell, quien en pocos años cobraría fama en el papel de Oliver Queen en Arrow, sobre el superhéroe arquero más famoso de DC, Flecha Verde.  Pues aquí Amell hace de prostituto, primero la competencia de Ray y luego “empleado” de la agencia que mantiene con Tanya.  Su rol que pese a su sensualidad posee una buena carga cómica, difiere bastante del que le dio la celebridad y al menos para quiénes lo conocían como el vigilante esmeralda primero y fantaseaban con él en actitudes más sexys, lo pueden ver en toda su belleza.  No obstante su personaje resulta ser un sujeto básico, no de muchas luces y quien difiere del maduro y más humano Ray.  Sin embargo el gran peso dramático de la trama sigue manteniéndose en Ray y Tanya, así como en la ex de Drecker Jessica, más la “villana” de los guiones que viene a ser la materialista Lenore.
    Siendo que Ray es un prostituto heterosexual, queda en gran parte imposibilitada la oportunidad de ver al varonil hombre junto a otros de su mismo sexo, practicando su oficio; no obstante en la tercera temporada, en una seguidilla de dos capítulos, se aborda de una manera muy sensible el tema de la diversidad sexual.  Esto es posible gracias a la participación de uno de los actores de esa también joyita televisiva que es Sense8, quien pese a volver a interpretar a alguien de la comunidad LGTB, hace de alguien distinto.  Por otro lado, el hijo varón de Ray es abordado como un muchacho que está descubriendo su sexualidad, sin tener claro aún cuál es su orientación; razón por la cual sus dos padres deben aprender a aceptar la opción de éste.
Los muy poco agraciados hijos de Ray.

    Como el sexy y carismático Drecker se encuentra un actor de carácter como lo es Thomas Jane, rubio histrión que de seguro debe ser uno de los más atractivos y talentosos de su generación.  Su papel como Ray le significó varias alabanzas por parte de la crítica, entre nominaciones a distintos premios.  Por otro lado, no se le puede desmerecer a este artista con una abundante filmografía en el cine y en muchos filmes de importancia, su versatilidad al interpretar un papel tan dispar, siendo que antes tuvo trabajos en producciones más bien dramáticas y otras de acción (recordando su desempeño como atribulado padre en The Mist, sobre la novela corta de Stephen King, en Dreamcatcher también basada en una obra del llamado Rey del Terror y su doble interpretación de Frank Catle, más conocido como el Castigador, personaje de Marvel Comics, en la segunda cinta sobre este y un elogiado cortometraje titulado La ropa sucia se lava en casa).  Pues en esta serie el intérprete demuestra que también puede hacer reír y además cumple con la fantasía de much@s de sus fans, que hace rato deseaban verlo más escaso de ropa.  Cabe mencionarse además que antes de su participación en Hung, Thomas Jane había hecho algo de televisión y dentro de ello se puede recordar su papel en los dos primeros episodios de la tercera temporada de Medium, donde actuó junto a su esposa de aquel entonces, Rossana Arquette; en ellos explotó de igual modo su lado más sexy, el que no siempre refleja en sus intervenciones, por primar más sus dones actorales que su apariencia.
     Dentro del casting de la serie, se debe reconocer la labor hecha por las actrices a cargo de Tanya y Jessica respectivamente.  En el caso de la primera la caracterización realizada por Jane Adams, sin duda está por sobre el trabajo del propio Jane, a quien aun cuando con todo su sex-appeal acapara la atención, la Adams le roba la cámara en más de una ocasión gracias a su talento para la comedia (en especial por su gestualidad y expresión corporal), como por igual en la dulzura que le otorga a su querible personaje.  En contraste a esta se haya lo realizado por la veterana Anne Heche, quien crea a otro tipo de fémina, una patética y con problemas para ser feliz, aunque pese a todo no se trata de una mala persona; la Heche por igual puede llegar a ser muy risible a lo largo del programa.
    El final de la tercera temporada, lleno de varias sorpresas, dejó claro que sus responsables para nada pretendían acabar el show, razón por la cual quedaron varias líneas argumentales pendientes.  Sería genial saber qué pasó luego de lo último visto al respecto.

Algunos de los protagonistas de la tercera temporada.  De izquierda a derecha: Ray, Tanya,
 Jason (interpretado por Stephen Amell) y Lenore.
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