PRIMERO
Estaba el Presidente de la República Kast, sujeto al que no soporto ni unos segundos ver y oír, dando un discurso en público ante unos cuantos de sus adeptos, cuando yo me acerqué detrás de él y le dije unos cuantos improperios que los hice a viva voz para que todo el mundo me escuchara. El tipo primero se asustó, porque nadie me había visto llegar y luego se enojó, ya que su ego no le permitia que alguien lo dejara en ridículo, así que ordenó a unos carabineros a que me apresaran.
Me metieron a un auto con él adentro, siendo que el "KKas" iba al lado del chófer y yo en uno de los asientos traseros con un tipo vigilándome en el puesto contiguo. El vehículo pasó una carretera congestionada en plena ciudad, dirigiéndose a unas montañas, que se veían los precipicios.
En el trayecto vimos un auto en pleno camino de tierra, estacionado y con el compartimiento trasero abierto. Un hombre con aspecto de obrero y sombrero tipo cowboy estaba de pie apoyado en el carro y miró con fijeza hacia nosotros. Entonces alzó una mano aferrada a una pistola con silenciador y comenzó a disparar; muchas balas impactaron en el coche en el que íbamos, trizando los vidrios, aunque estos eran reforzados y permanecieron en su puesto. Mientras pasaba esto, yo pensaba en la mala suerte que tenía, que justo estaba al lado de ese sujeto miserable cuando me habría gustado que lo mataran (pero no quería morir con él).
El auto dio la vuelta con rapidez y se fue por otro lado, dejando una gran polvoreda. Al rato se detuvo. Yo me había agachado con la cabeza entre las piernas y los brazos detrás de ella para protegerme de la balacera. Y entonces nos detuvimos y bajaron los tres que iban conmigo. Como en una película, el punto de vista cambió y yo veía todo desde otro ángulo, uno "objetivo". Kast le dijo a uno de sus agentes que mirara por la ventana, para saber cómo me encontraba; el hombre le contestó que yo estaba aterrado y muerto de miedo. Satisfecho con mi reacción, "El Metáforas" abandonó el vehículo junto a los suyos y yo me quedé solo.
Me bajé y vi que tenía una casa con rejas negras delante del coche. Una familia compuesta por padre y madre, de unos treinta años y sus dos hijos varones preadolescentes esteban sentados, como en una foto idealizada uno al lado del otro, con cara de sorpresa por lo que había pasado. Salieron de su hogar para saber cómo me encontraba. Entonces el hombre, un tipo delgado, aunque atlético y con barba bien cuidada y de aspecto caucásico, me pasó una mano por los hombros y caminó conmigo unos metros a solas para supuestamente tranquilizarme. Me preguntó cómo estaba.
- Es cierto.
- ¿Qué les ofrecieron?
- Más poder. Un puesto importante.
SEGUNDO
Entonces salieron dos tipos de dentro del carro, ambos veinteañeros y uno con pelo largo, quien llevaba una especie de palanca metálica con la que se suponía estaba metiendo mano en el interior.
En la pared que da con el local de carga de celulares y tarjeta Bip! de mi hermana y Pato, había un botón para llamar a Carabineros y lo apreté, sabiendo que ellos estaban a solo cuadras de donde estaba. También llamé al susodicho a gritos para que acudiera, quien llegó desde el interior de mi hogar.
Un tercer ladrón mayor que los anteriores, de entre treinta y cuarenta años se apareció por detrás mío. Pese a todo entre Pato y yo sacamos a todos los maleantes, quienes nos discutían, pero no actuaban con violencia física.
Entonces apareció un montón de gente, unas cuantas señoras con niños entre ellos, quienes eran parientes de los maleantes, para rodearnos y crear alboroto, así como a proteger a los suyos. Les llamé la atención y me tocó sacar de adentro de mi propia casa a una señora que iba con dos niños, un varón y una pequeña, quienes estaban descansando sentados en el pasillo del fondo.
Estaba indignado, porque todo lo tuvimos que hacer Pato y yo solos, pues en todo el rato que ocupamos para deshacernos de los antisociales, los Carabineros ni se aparecieron.
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Creo que soy el menos indicado para analizar sueños, pero me han parecido - al menos estos dos - bastante lógicos (al menos comparados con los míos).
ResponderEliminarCon respecto al primero, una vez soñé que aquí en mi pueblo - Penco - peleábamos contra la minera de las tierras raras, y ganábamos, pero porque teníamos un formidable aliado: Raymond Reddington (los de la minera le habían hecho algo, y se vengó acá).
Martín.
Lo que quería decir es que mi sueño era parecido en el sentido de combatir contra el stablishment...
EliminarMartín
Claramente ambos tenemos intereses sociales y estamos preocupados por cómo va el país hoy en día.
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