sábado, 15 de abril de 2017

Y pese al horror…el amor y la fe prevalecen por sobre todo.


      Cuando el mundo cristiano conmemora por estas fechas la Semana Santa, relacionada con la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, a más de algún creyente le podría resultar poco acertado de mi parte, un católico (aunque tampoco soy muy “pechoño” que digamos), haber escrito y subido en estos días un post acerca de El Exorcista.  Pues para buena parte de la gente, en especial de aquellos que se han quedado con las espantosas imágenes de la niña poseída del filme homónimo, se trata solo de una historia de espanto y en la que el demonio no deja de asomar su cuernuda cabeza, de modo que supuestamente nada tiene que ver con el tiempo de reflexión por el que estamos pasando…Y sin embargo les digo de corazón “¡Están equivocados!”, pues al hablar de estos títulos (tanto la novela como el filme), estamos en realidad frente a unas obras que no pueden ser más religiosas y que bajo los terribles acontecimientos que abordan, vienen a ser toda una glorificación al poder del amor y la fe, que sin dudas son virtudes capaces de superar con creces la presencia del mal más primigenio.
      Tengo recuerdos muy potentes relacionados con la película de William Friedkin, de 1973, sobre la novela de William Peter Blatty (nacido en 1928 y fallecido tan solo este mismo 2017, el 12 de enero).  No tenía ni 10 años de edad, cuando estrenaron (para variar con bastante atraso) la cinta en la televisión abierta acá en Chile.  Estábamos en los años ochenta y me vi varias veces el comercial en la tele (en este tiempo ni pensábamos en la palabra tráiler, que en la actualidad tanto se ocupa por los hispanoparlantes) y la imagen de la chica poseída que gritaba “¡Y yo soy el diablo!” con su rostro monstruoso, para luego vomitar un montón de asquerosidad verde (que deben saber era nada menos que puré de arvejas) por largo tiempo me siguió.  Por supuesto mis papás no me dejaron verla, no obstante deseos morbosos de niño me embargaban y una mañana llamé por teléfono al canal y le dije lo siguiente a la operadora que me atendió:
      - Quisiera pedir que dieran El Exorcista de día, para que los niños no nos asustemos y podamos verla.
      - Podría ser- Me contestó la operadora muy protocolar, quien de seguro estaba acostumbrada a estas infantiles peticiones.  Y con ello yo me quedé bastante tranquilo y feliz.
      También se me viene a la memoria que por aquellos días, le pregunté a una de mis profesoras qué era un exorcista, pues nunca antes me había encontrado con esa palabra.   Nunca voy a olvidar su respuesta:
      - Es una persona mala.- Todavía tengo la duda de si en realidad era alguien ignorante en el tema, que además el adjetivo que usó no podía ser más simplón o más bien no quería complicarse con algo que no le gustaba como para conversar o bien le parecía que no era algo para tratarlo con un alumno menor de edad (y quizás hasta pensaba que no le iba a entender).  Quién sabe, aunque a la luz de mi experiencia en la docencia, conozco a un montón de colegas que pecan de iletrados en muchas cosas.
     
Portada del libro que reproduce el afiche de la película.
    Creo que ya era un adulto cuando por fin pude ver el dichoso largometraje, en VHS. Con posterioridad gracias al reestreno, que venía con el “Corte del Director” y la cinta remasterizada, muy feliz me la repetí, dentro de un cine abarrotado y de noche, lo que disfruté más que nunca.  Recuerdo que me molesté mucho, cuando buena parte del auditorio se ponía a reír, luego de dar sus saltos en las butacas en más de una escena; una clara muestra de la incapacidad de las personas, para reconocer el real significado de una emoción tan intensa como el miedo.
     Publicada en 1971, trata en pocas palabras de una niña de 12 años, que es poseída por un demonio, razón por la cual la única manera de liberarse en cuerpo y alma de esta criatura, es teniendo un exorcismo.  No obstante el hecho de llevar a cabo este sacramento, tal como queda demostrado en el texto (tanto como en la película y en la vida real) no es algo de llegar y hacerlo, ya que muchos sacerdotes no creen en este tipo de procedimientos, pues supuestamente todo se trata de problemas psiquiátricos.  De este modo su argumento va más allá del acto de expulsar al invasor.  Es así que buena parte de texto aborda el dilema de aceptar que hay fuerzas extraordinarias en juego, tanto por parte de quienes rodean a la víctima, como por quienes llevarán a cabo el exorcismo.  Por otro lado, para que sea llevado a efecto el exorcismo, es requisito romper con los prejuicios que niegan la existencia de este mismo mundo espiritual…Y ello no es algo fácil entre personas de mente estrecha.
       Basada supuestamente en un caso verídico, del cual entró en conocimiento el autor, quien según contó supo había sido efectuado por un cura jesuita a una muchacha de la misma edad, su trama posee varios aspectos interesantes a tener presente:
       En primer lugar la familia que sufre este incidente, está solo compuesta por una madre separada y su hija, quienes viven junto a un matrimonio ya anciano, que trabajan para ambas y una joven secretaria que además hace de niñera de Regan, la chiquilla que se verá afectada.  El padre se encuentra en el extranjero y es una figura ausente.  Pese a todo madre e hija son felices, siendo la progenitora una destacada actriz y su retoño una preadolescente vivaz, que ha demostrado tener varias aptitudes intelectuales.  La separación de los padres a simple vista, podría parecer que fue lo llevó a que Regan desarrollara algún tipo de esquizofrenia e incluso personalidades múltiples; sin embargo tal como queda demostrado, la razón del mundo moderno es incapaz de dar respuestas y soluciones, a algo mucho más antiguo que la misma Humanidad. 
       Es así que solo gracias a la incondicionalidad de la matriarca, quien hasta antes de la tragedia no era una creyente, logra dar con la medicina efectiva para el mal que acosa a su pequeña.  De este modo Chris, la madre, es la primera de los dos personajes principales que deben sobrepasar su propia incredulidad, para aceptar lo que en realidad está sucediendo.  Tras ello se puede afirmar sin dudas, que gracias al amor de esta mujer, la chica tiene una verdadera oportunidad de salir adelante.  No obstante como todo buen progenitor, Chris debe pasar su propio infierno para velar por la felicidad de su descendencia, aun cuando ello signifique renunciar a varias cosas y a exponerse ella misma al peligro.
       Las tribulaciones de la actriz, poseen su reflejo en Karl, su empleado, quien vive algo parecido con su propia hija, ya adulta y drogadicta y a la cual pese a todo no ha abandonado.  Impactante viene a ser el hecho, de que aunque el mal de Regan sea “superior” al de la hija de Karl, el primero sea el único de los dos en superarse (pues en parte la niña no es responsable de lo que le ha pasado, mientras que en el otro caso, no estamos hablando de una víctima inocente, si no que de alguien que por sí mismo se haya en sus deplorables condiciones).  Lamentablemente esta línea argumental fue obviada de la película.
       Con respecto a la profesión de Ellen, atrae el hecho de que sea alguien de los medios de Hollywood, algo que pese al glamour de todo ello; puesto que pocas veces es abordado de esta manera, un protagonista con tales características en un drama de este estilo.  En todo caso debe saberse, que el escritor conocía bastante este medio, ya que era un connotado guionista de filmes para el cine estadounidense.  Pese a la fama que ostenta el personaje, se nos describe como alguien sin aires de diva, sencilla y muy amiga de sus amigos.  Tenerla a ella como una de las afectadas, nos demuestra que cualquiera puede pasar por el horror, ya sea el cotidiano como el sobrenatural, de modo que nunca estamos por completo seguros.  Pues solo la fuerza de nuestros corazones puede contra los males de este mundo (y el otro), algo que queda evidenciado en esta fémina y su contrapartida dentro de la obra.
La edición argentina más recordada
en esta parte del mundo...y la que yo poseo.
       Y es cuando debo hablar del padre Damien Karras, el más complejo de entre todos los personajes que aquí aparecen, si es que no además el más potente de todos ellos (rol que se juega con otro sacerdote jesuita, del cual ya me referiré dentro de poco).  Psiquiatra de profesión, es descrito como un hombre recio, guapo y varonil, deportista además, quien apenas tiene apariencia de miembro del clero (en contra de la imagen estereotipada que tienen muchos al respecto).  Y es justamente la sofisticación de este individuo, su peor debilidad, ya que el hombre pasa por una crisis de fe, a la que se le agrega la culpa por sentir que ha abandonado a su madre, la que vive casi en la indigencia, pese a sus visitas y a quien hace lo posible por ayudarla.  Es así que al cruzarse su camino con Chris y Regan, obtiene una nueva oportunidad para recuperar lo que ha perdido, ya que sin dudas los signos y presagios que se le ponen frente a los ojos, son algo que nadie debería negar (y menos un servidor de Dios).  
      El proceso de conversión por el que pasa este sujeto, quien se presenta tan humano en sus flaquezas y pese a ello viene a ser alguien carismático, resulta ser uno de los puntos fuertes de esta novela.  No podemos olvidar que estamos frente a un libro, que aborda con creces el tema de la fe y el papel que esta cumple en nuestra existencia (pues dicho don tal como expone la novela, viene a ser uno de los mayores elementos que nos da aliento para vivir, algo que queda demostrado acá no solo con Karras). 

      “Se acordaba de desahucios, de humillaciones, de haber vuelto a su casa con una novia de séptimo grado, para hallar a su madre revolviendo el cubo de la basura de la esquina, en espera de encontrar algo. Subió la escalera y abrió la puerta como si fuera una herida delicada. Olor a comida. A dulzaina podredumbre. Se acordaba de las visitas a mistress Choirelli en su pequeño apartamento con los dieciocho gatos. Se agarró a la barandilla y subió, vencido por un repentino cansancio, que se filtraba en su interior y que él sabía que provenía de un sentimiento de culpa.”

       Destacable además viene a ser el nombre de este personaje, sacado por supuesto de la figura de San Damián (en su versión al español), el sacerdote que por años vivió en la isla de Molokai (en Hawai, Estados Unidos), mártir que sucumbió al mismo flagelo de la lepra que asolaba en el lugar al que fue enviado para velar por esta colonia y que había sido convertida en un lugar donde mandaban a morir a los infectados con dicho mal, quienes se encontraban sometidos a la barbarie. Por supuesto que Karras guarda varios paralelos con el santo varón, ya que el tocayo de quien aparece en El Exorcista también pasó por su propia crisis de fe y obviamente el infierno en la tierra al que le tocó llegar, era una clara manifestación de las mismas fuerzas malignas que en esta obra está descritas de manera más sobrenatural (en el libro se hace mención directa al nombre del padre Karras).
     Asimismo está el padre Lankester Merrin, un sacerdote anciano también jesuita y quien viene a ser el personaje que abrió esta historia, en el prometedor Prólogo, ambientado en Irak del Norte.  El exótico y antiguo país que aquí se nos describe, nos muestra que en todo lugar el mal existe, pues Merrin en este sitio logra percibir su presencia, que sin dudas tal como postula la novela, es algo que va más allá del actuar egoísta de los hombres: existe un mal tan antiguo y puro, que contamina todo aquello que no tiene las defensas espirituales para oponérsele, el cual desea para sí todo aquello que es hermoso y puro, como Regan.
       A diferencia de Karras, Merrin es un hombre de fe inquebrantable, lo que en parte es el efecto de la misma sabiduría que dan los años.  No obstante también resulta significativo el hecho de que en su juventud, tal como se cuenta en esta obra, practicó un exorcismo en África; por ende, sus mismos nexos con el mundo de las tradiciones más ancestrales, le permite ver más allá del reducido campo científico, en el que se mueve su compañero Damien.  Tras el Prólogo, Merrin no vuelve a aparecer hasta poco antes del exorcismo y pesa a su larga ausencia en el relato, su figura no deja de ser atractiva, despertando en el lector simpatía.  Su llegada a la casa donde transcurren los acontecimientos, es descrita por la genial pluma de Blatty, de una manera más que sugerente, algo que en la misma película fue realizado con esmero.

      “Abrió la puerta, dejando sólo una rendija, y escudriñó en la oscuridad; una fina llovizna le salpicó los ojos. El ala del sombrero del hombre le oscurecía la cara.
      —Buenas noches. ¿Qué desea?
      — ¿Mistress MacNeil? -le llegó una voz desde las sombras, voz amable, refinada, pletórica.
      Cuando él hizo ademán de quitarse el sombrero, Chris le indicó que pasara, y luego, de repente, se encontró mirando aquellos ojos que la invadían, que brillaban inteligentes y cariñosamente comprensivos, con una serenidad que emanaba de su cuerpo y que la penetraba como un río de tibias aguas medicinales cuya fuente estaba en él y en algo más allá de él, cuyo fluir era contenido, pero impetuoso e interminable a la vez.
      —Soy el padre Merrin.”

      El cuarto o quinto personaje humano de importancia dentro de la novela (si no nos olvidamos de Regan, quien en todo caso durante casi toda la novela estuvo ausente, mientras su cuerpo era usado por una entidad maligna) corresponde al detective William Kinderman, quien lleva a cabo una investigación policial.  Pues una espantosa muerte, al parecer tiene relación con todo lo que está pasando.  Este es un hombre de salud precaria, en apariencia de pocas luces y que sin embargo también posee una inteligencia prodigiosa, a la que se le agregan una perspicacia y una labia, que lo vuelven alguien muy interesante.  Amable y amistoso, es un gran amante del cine.  Sus diálogos vienen a ser algunos de los momentos más agradables del libro.  Como representante de la ley humana, la cual en el mejor de los casos pretende el orden y la justicia, tal como la misma verdad de aquello que está vedado al resto de la gente (La verdad los hará libres, Juan 8:31), persigue lo mismo que los jesuitas, quienes representan un espectro más grande del bien.  Respecto a todo esto, cabe detenerse en que queda consignado que Kinderman es alguien de fe religiosa y en determinado momento del libro, también se hace sus cuestionamientos personales, aunque en su caso tienen que ver con lo que es realmente justo en este mundo; pues la justicia al menos en el sentido más trascendente de la palabra no es ciega y hay circunstancias que superan a la ley regulada por los hombres (como la misma que a él le toca vivir).  De este modo, Kinderman logra vislumbrar que hay una justicia mayor a la que él sirve como profesional.
      En contraposición a todos los de arriba, que sin dudas son personas virtuosas enfrentadas al mal en sus varias formas (sobrenatural y terrenal respectivamente), se encuentra el director de cine Burke Dennings, con quien trabaja Chris y el que es uno de sus amigos más queridos (resulta ambigua la relación en cuanto a si ambos son o fueron amantes, en determinado momento).  El tipo es un alcohólico, que abusa del lenguaje coprolálico y que en general resulta ser alguien difícil de llevar, debido a su personalidad grosera.  Pese a todo, tiene el afecto de la actriz, así como de la secretaria de esta.  En el filme además es representado como un hombre mucho mayor que la madre de Regan, cercano a los cincuenta (mal llevados eso sí) y poco atractivo, lo que acentúa su figura desagradable.  La incorporación a la trama de uno de estos genios artísticos, carentes de inteligencia emocional, es otra señal del conocimiento del autor del mundo de Hollywood; por otro lado, este sujeto viene a ser un ejemplo más de las variantes de la miseria humana (y bastante terrenal) y que podemos encontrar acá a la par de la presencia de lo demoniaco.
       En cuanto a los varios momentos en los que el diablo se manifiesta en la novela, todo comienza primero con pequeños detalles, como ruidos en la buhardilla y supuestamente producidos por ratas, supuestos terrores nocturnos por parte de Regan, cambios de humor en esta misma y groserías, hasta que la posesión se hace efectiva.  Una vez que el demonio toma por completo dominio de la chica, ello otorga a la lectura pasajes en realidad sorprendentes, los que son narrados con maestría.  Debe saberse al respecto, que el conocimiento popular y actual de los efectos de la posesión diabólica, se deben en gran parte al éxito de esta obra, ayudada por supuesto por el filme, que ha conseguido con los años asentarse en el inconsciente colectivo de las masas.

     “Al abrir la puerta, una vaharada de aire frío y hediondo hizo tambalearse a Karras. Karl se había acurrucado, en una silla, en un ángulo de la habitación. Vestido con cazadora color verde oliva, desteñida, volvióse, expectante, hacia Karras. Rápidamente, el jesuita dirigió la mirada al demonio. Los ojos, llameantes de furor, estaban fijos más allá, detrás de él, en el vestíbulo: en Merrin.
       Karras se adelantó, al tiempo que Merrin entraba lentamente, alto y erguido, hasta quedar al lado de la cama. Allí se detuvo y bajó la vista hacia el odio.
       Una reprimida quietud pesaba sobre el dormitorio. A continuación, Regan sacó su lengua negruzca, como de lobo, y se lamió los labios partidos e hinchados. El ruido era semejante al de una mano que alisa un pergamino arrugado.
       —Bueno, ¡orgullosa porquería! -rugió el demonio-. ¡Al fin! ¡Al fin has venido!
       El anciano sacerdote levantó una mano e hizo la señal de la cruz sobre la cama; luego repitió el gesto por toda la habitación. Volviéndose, quitó el corcho del frasco con el agua bendita.
       — ¡Ah, sí! ¡Ahora viene la orina sagrada! -exclamó el demonio con voz ronca.
      Merrin levantó el hisopo, y la cara del demonio se contrajo, lívida.
       — ¡Ah!, pero, ¿vas a hacerlo? -rugió-. “¿Vas a hacerlo?”
      Merrin empezó a agitar el hisopo. El demonio levantó violentamente la cabeza; la boca y los músculos del cuello le temblaban con furia.
      — ¡Sí, salpica! ¡Salpica, Merrin! ¡Empápanos! ¡Inúndanos en tu sudor!¡Tu sudor está santificado, San Merrin!
      —“¡Silencio! ¡Cállate!”
      Las palabras saltaron como dardos. Karras retrocedió y desvió la mirada hacia un lado, maravillado ante la firmeza de Merrin, que miraba a Regan de una manera fija y dominante. Y el demonio se calló. Le devolvió la mirada. Pero ahora los ojos eran vacilantes.”

      Un dato curioso y a la vez un detalle que quizás a muchos se le ha escapado, no así a quienes más se manejan en este tema, es que Regan antes de ser poseída gustaba de jugar con un tablero espiritista, también llamado Ouija.  Según el experto padre Gabriele Amorth, exorcista oficial de Roma, este tipo de objetos viene a ser uno de los medios que tienen los demonios para asolar a los incautos, razón por la cual no es recomendable usarlos.  Que haya aparecido este artilugio en el libro (y la película), demuestra el conocimiento profundo del escritor al respecto, quien investigó durante años para realizar un trabajo final con serios asideros en la realidad.  Es así que primero nos encontramos con una perspectiva desde la psiquiatría y de otras ramas de la medicina del tema (representada por todos los doctores que consulta Chris antes de pedir ayuda a la Iglesia y también por el racional padre Karras, antes de aceptar esta faceta del mundo espiritual);  y luego nos encontramos con la otra postura: la de la fe, que por increíble que parezca no comparten todos los miembros del clero católico, siendo por supuesto el padre Merrin su mejor exponente como verdadero creyente.
      No se puede dejar de lado los momentos de esta obra dedicados al satanismo y las llamadas Misas Negras, que son descritos como una señal monstruosa de la misma oscuridad, que abunda en el corazón de algunas personas.  Lo más terrible de todo esto, viene a ser que no se trata en esta ocasión de espíritus malignos; sino que de seres de carne y hueso, quienes odian todo lo que es sagrado y además cometen atroces crímenes en sus ritos, tales como profanación, violaciones y asesinato.
       Otro aspecto a valorar dentro de este libro, viene a ser el respeto y amor hacia la orden de los jesuitas, que se puede percibir en sus páginas y que se extiende en general hacia la Iglesia Católica.  Debe saberse que William P. Blatty estudió con los jesuitas desde muy pequeño y los conoció bastante bien como para poder retratarlos de una manera, que si bien los ensalza, no deja de mostrarlos con miembros del resto de la humanidad: capaces de reír y llorar como cualquiera, con temores y alegrías, además de necesidades y debilidades, tales como su aprecio por la amistad, el gusto por los cigarrillos (el padre Karras) y el amor por el conocimiento.


Trailer del Montaje del Director de El Exorcista.

       En 1973 se estrenó con gran éxito de crítica y de público la versión cinematográfica, que tal como ya se dijo más arriba fue dirigida por William Friedkin, siendo que además contó con el guión adaptado del propio Blatty (labor que le otorgó un Oscar).  Considerada una de las mejores cintas de la historia y no solo del género de terror, se trata de un largometraje que aún hoy en día provoca sobresaltos en su auditorio.  La calidad de este pieza del arte mundial, se debe además a las sobresalientes actuaciones de sus actores principales, entre los que destacan Ellen Bustyn como Chris, Jason Miller como el padre Karras y en especial la precoz Linda Blair en el papel de Regan (otra actriz infantil que se desperdició como tantas otras), además del ya veterano Max von Sydow haciendo del padre Merrin, uno de sus papeles más célebres.  No se pueden dejar de lado los efectos especiales mecánicos y de maquillaje, usados en el largometraje, bastante efectivos y que en su momento fueron innovadores.  De igual manera se debe destacar su fotografía, que no deja de hacernos creer estar frente a las fuerzas de la oscuridad, ya sea tanto en exteriores como en interiores, de día (en especial durante el prólogo en Irak) o de noche.  Con una escasa y/o paupérrima banda sonora original a cargo de Jack Nitzsche, en materia de temas musicales fue el uso de un fragmento de Campanas Tubulares del inglés Mike Oldfield, la composición que terminó por asentarse en la memoria de la gente como el gran tema musical de esta cinta.  En el año 2000 se reestrenó con 10 minutos más de metraje, siendo que la escena “nueva” más destacable que posee esta nueva edición, es la de Regan bajando la escalera de su casa y poseída, en lo que se llama la “escena de la araña”.
      No se puede dejar de lado otro detalle que deja claro el poder del séptimo arte para influenciar en las masas.  Y es que gracias a la película, la imagen del demonio Pazuzu que aparece una y otra vez en la cinta, ha quedado marcada como una inequívoca representación del mal.  Sobre esto y la impronta que ha dejado el filme El Exorcista, no se puede olvidar el homenaje/parodia aparecido en un episodio de la serie animada Futurama, donde sale un monstruo llamado justamente Pazuzu.

                                                   
                                                       Pazuzu en Futurama...¡Imperdible!

miércoles, 12 de abril de 2017

Regreso al mundo de Watchmen. Segunda parte: Espectro de Seda.


2.2. La Dibujante.

     La única justiciera de Watchmen (o más bien de Antes de Watchmen) que posee título propio dentro de estas miniseries, viene a ser la hermosa y fatal Espectro de Seda, pero esta corresponde a la hija de la primera en tener dicho nombre; quien es además la única fémina del cómic original, en ser más desarrollada que las otras que en sus páginas aparecen.  Pues justamente para celebrar la presencia femenina dentro de este proyecto, nada resulta más adecuado que contar con una de las más destacadas dibujantes del medio: Amanda Conner.
      Pese a que en el mundo de los cómics gringos de superhéroes abundan las damas de fuerte personalidad y carisma, como la mismísima Mujer Maravilla, Canario Negro y Gatúbela en DC o Hulka, Viuda Negra o Tormenta en Marvel, por mencionar solo algunas, pocas han sido las artistas que han logrado encumbrarse por sobre sus colegas varones, ya sea tanto en el guión como en el dibujo.  Es así que hoy en día solo se me vienen a la cabeza nombres como Louise Simonson, Barbara Kessel y Gail Simone, entre las escritoras que han conseguido grandes éxitos; mientras que entre las caricaturistas solo la Conner puedo mencionar como alguien con un trazo en realidad sobresaliente.  Esta falta de profesionales mujeres en un medio, que ya hace rato que le ha dado su espacio al llamado “bello sexo”, es una verdadera lástima, si se considera que Japón (el otro país con mayor producción de historietas por año) posee entre sus mayores estrellas a gente como Rumiko Takahashi (Ramma ½ e Inuyasha, por mencionar algunas de sus obras más famosas) o Hiromu Arakawa (la misma que nos regaló esa bellísima saga que resulta ser Fullmetal Alchemist), entre muchas otras más estrellas al respecto; por lo tanto los nipones les llevan la delantera en esta igualdad de género a los mismos estadounidenses.
       La Connner lleva desarrollando su talento, que implica un trazo bastante preciosista y propio, desde finales de los ochenta, habiendo trabajado además como publicista en importantes marcas y empresas como The New York Times.  Su trabajo en el noveno arte ha aparecido en una enorme cantidad de colecciones, que implican varios personajes no solo para las dos editoriales más famosas de USA, sino que también en Archie Comics y Topp Comics. 
       Posee además una habilidad que pocas veces ha podido ser apreciada en dibujantes varones del medio estadounidense: la de crear ilustraciones cómicas en las que aparecen algunos de los más destacados superhéroes, en poses no antes vistas y que no dejan de causar gracia a los lectores, haciendo uso de varios recursos gráficos para acentuar el aspecto cómico de ello (rictus de la cara e íconos, entre otros).  
       Quizás a algunos les pueda parecer algo sexista (en la onda de “discriminación positiva”) o más bien toda una reivindicación feminista, pero a lo largo de su carrera, esta dibujante ha tenido algunos de sus mejores logros creando las viñetas para las colecciones de personajes femeninos, por las que es llamada a propósito para ello: Power Girl, Aves de Presa (importante agrupación de superheroínas de DC), Lois Lane, Painkiller Jane, Vampirella…Todas hermosas mujeres que la Conner no deja de hacer voluptuosas y sensuales, como si por su misma condición de dama quisiera resaltar aún más las fantasías masculinas.
         Pues en cuanto a su trabajo para Antes de Watchmen: Espectro de Seda, coescribió en parte el guión junto a Darwin Coke, reemplazando a este último en el dibujo tras su emotiva labor en el especial sobre los Minutemen que abre esta serie, con una estética distinta a la del tipo cartoon de Coke, aunque tampoco realista; no obstante nadie puede negar la belleza de su trazo, que junto al poderoso guión nos remonta a los sesenta de los hippies y la psicodelia, estilo que esta caricaturista sin dudas ha logrado plasmar con creces, como bien se puede apreciar en muchas de sus viñetas y portadas.

2.2. La historia.

       Si bien su argumento se encuentra centrado en Laurie Juspeczyk, la segunda superheroína en llevar este nombre e hija de Sally Jupitar (la primera Espectro de Seda), la historia comienza, se desarrolla y termina con la presencia de la ex Minutemen.  Ello debido a que todo está armado a lo largo de Antes de Watchmen, de tal manera que podamos leer sus miniseries como relatos entrelazados, sin que se pierda de vista su rico dramatis personae y en este caso qué no mejor que mostrarnos la difícil relación entre madre e hija.  Es así que el argumento nos muestra algo que no solo es ficción, si no que atañe a la realidad tal y como es: los padres muchas veces se proyectan en sus propios hijos, como una manera de llevar a cabo sus sueños frustrados y ello lamentablemente al sobrepasar la propia libertad de independencia de su progenie, provoca uno que otro conflicto.  No obstante pese a tal trama secundaria importante dentro de esta novela gráfica, la que no puede dejar de ser profunda y hasta psicologista, lo que en ella prevalece es la génesis de esta segunda Espectro de Seda.   Es así que tras escapar de su madre castradora (que pese a todo la ama), la protagonista inicia un viaje físico e interior hacia la realización personal y en el cual sin dudas que descubre cuál es su lugar en el mundo.
      Laurie tal como nos lo muestran la feliz dupla de este cómic, era todavía una adolescente cuando como muchos personajes de las más rancias obras acerca del crecimiento personal (Siddhartha, Demian y Narciso y Goldmundo de Herman Hesse, por solo mencionar a un autor connotado en el tema) inicia su periplo que le depara mil y un aventuras.  En medio de todo esto, la futura vigilante conoce el amor por primera vez (¡y estamos hablando del a veces conflictivo “sexo adolescente”!) y la verdadera maldad humana; de este modo, podemos encontrar en sus páginas unos cuantos villanos muy interesantes, que los autores en un ejemplo de su ingenio, no dejan de hacerlos calzar muy bien con la ideología de la época (el estilo de vida de los hippies, que promovían el amor y la paz en medio de la naturaleza y las ideas orientalistas, en contra del sistema capitalista y de consumo).  De igual manera, relevante dentro de todo esto, viene a ser el tema de la fraternidad, que también por primera vez viene a saborear la protagonista, lo que sin dudas la ayuda a definir sus propios códigos morales, que luego sin dudas defenderá con su propia vida.
      Como ya se dijo, destacable viene a ser dentro de todo esto, el tema del proceso hacia la madurez.  Es así que todo comienza en la infancia del personaje principal, cuando todavía no estaba mancillada la imagen de la progenitora frente a su ojos, pasando por su más temprana juventud y cuando pese a todas sus experiencias, aún perdura cierta inocencia y dulzura; por lo tanto tales virtudes, le permiten sin dudas enfrentarse a lo más oscuro de este mundo sin vacilaciones, cuando se le despliega tras decidirse a  abandonar el nido. 
     La cultura pop de la época, con su música y personajes reales que son traídos con mucha soltura por parte de Coke y la Conner, además de un muy agradable humor que no deja de hacernos ver de que estamos frente a  una historia, que en esta ocasión es mucho más alegre que la obra original y las que le acompañan en este proyecto, dotan a este novela gráfica de su propio sello característico (algo así como a un respiro a tanto drama y pesimismo, que abundan en estas miniseries). Por lo mismo, las drogas psicotrópicas, el sexo libre, los colores chillones y el rock forman parte esencial de esta muy divertida historieta.
     Asimismo no se puede dejar de lado la presencia de otros íconos de este mundo ficticio, como lo son el primer Búho Nocturno y nada menos que el Comediante.  Es así que este último y conflictivo personaje,  nunca deja de marcar su impronta en todo Watchmen, como bien iremos reconociendo a medida que se van revisando las próximas entregas.  

domingo, 9 de abril de 2017

Una verdadera historia de amor inolvidable.


     Publicada en 1985, El Amor en los Tiempos del Cólera por Gabriel García Márquez, viene a ser sin dudas considerada por muchos especialistas y más todavía por sus millones de seguidores, como su segunda mejor obra, si es que no la mejor (lugar que ostenta sin dudas Cien Años de Soledad).  No obstante se puede entender que al menos para los más románticos de corazón, esta historia que abarca más de medio siglo en la vida de sus personajes, sea su predilecta, por sobre tanta maravilla entre la bibliografía de tan destacado autor.
     El nombre de este libro que en español supera las 400 páginas, no puede ser más significativo, pues posee al menos dos lecturas sobre el sentido de sus palabras: en primer lugar se refiere al periodo histórico en el que transcurren sus acontecimientos, finales del siglo XIX y principios del XX, en el que la infecciosa enfermedad del cólera hacía estragos en el Caribe, sitio en el que está ambientada la narración (que se supone corresponde específicamente a Colombia, la patria del escritor, no obstante nunca es mencionado el nombre de esta nación); puesto que mientras sus personajes se ven envueltos en sus pasiones, cientos o miles de personas mueren debido a este flagelo que asola sus tierras y aun así el amor que reina en sus corazones demuestra superar tanto la infección, como otras tribulaciones tanto o más mortales (los prejuicios sociales, el miedo a ser feliz por sobre el qué dirán, la falta de experiencia y sabiduría, que solo se superan con el paso de los años y la larga espera en el transcurso del tiempo).
     Y en cuanto al otro motivo de por qué razón se llama así, corresponde a que tal como queda declarado a través de sus páginas, el amor (en cuanto al de corte erótico) es representado como toda una dolencia crónica del cuerpo, la mente y el espíritu, cuyo único remedio viene a ser la consumación del acto amoroso; de este modo, mientras no se lleve a cabo la comunión completa con quien se ama, el resto solo son placebos y que a la larga impiden que la felicidad más plena, se deposite en los corazones de los seres humanos. 
      El argumento de este libro en apariencia puede parecer de lo más sencillo.  No obstante detrás de su desarrollo, encontramos más de una perla que nos hace apreciarlo y gozarlo con gran fuerza, sin olvidar las invitaciones que nos hace a examinarnos a nosotros mismos, acerca de cómo hemos enfrentado en nuestras propias vidas este tema y con ello darnos más de un espacio para la reflexión. Dos jóvenes enamorados en los primeros años de sus vidas, Florentino Ariza y Fermina Daza, mantienen un romance idílico, el que es abortado de la manera más inesperada (aunque comprensible, si tomamos en cuenta los autoengaños del corazón) y pese a ello el primero, el varón, a lo largo del resto de su vida espera que la única mujer a la que ha amado se decida a entregarse a él.  Como era de suponer, mucho pasa antes de que el deseo de Florentino se cumpla y es en este intertanto que García Márquez nos demuestra su talento legendario, al hacer que esta eternidad que bien podría ser una pesadilla en la vida real, sea un viaje precioso viaje por los laberintos de nuestra humanidad.
      El escritor comienza su labor engañándonos o tal vez todo le salió de tal manera, que él mismo no tenía idea de cómo iba a evolucionar su obra y simplemente se dejó llevar por la fiebre que también significa llevar a cabo (o gestar) un texto como este; pues el comienzo de todo esto, aparentemente no nos aventura lo que muchas páginas después sucede.  Pues la trama se centra primero en el ya anciano doctor Juvenal Urbino, un hombre que desde un principio está caracterizado como alguien extraordinario, alguien que parece casi perfecto y a quien todo el mundo quiere, debido al talante de su persona.  Y es entonces que a través de la presentación de tan distinguido sujeto, llegamos a conocer otra historia, la de su amigo Jeremiah de Saint-Amour, un fotógrafo emigrante y veterano de una antigua guerra y quien bajo su apariencia de hombre solitario, guarda con recelo una igualmente emotiva relación amorosa; este subargumento, sirve como punto de partida para la más grande trama de amor, que es la que durante el resto de la novela se nos cuenta. 

       “El doctor Urbino se sintió delatado. Se fijó en ella con el corazón, se fijó en su luto intenso, en la dignidad de su congoja, y entonces comprendió que aquella era una visita inútil, porque ella sabía más que él de todo cuanto estaba dicho y justificado en la carta póstuma de Jeremiah de Saint Amour. Así era. Ella lo había acompañado hasta muy pocas horas antes de la muerte, como lo había acompañado durante casi veinte años con una devoción y una ternura sumisa que se parecían demasiado al amor, y sin que nadie lo supiera en esta soñolienta capital de provincia donde eran de dominio público hasta los secretos de estado. Se habían conocido en un hospital de caminantes de Port-au-Prince, donde ella había nacido y donde él había pasado sus primeros tiempos de fugitivo, y lo siguió hasta aquí un año después para una visita breve, aunque ambos sabían sin ponerse de acuerdo que venía a quedarse para siempre. Ella se ocupaba de mantener la limpieza y el orden del laboratorio una vez por semana, pero ni los vecinos peor pensados confundieron las apariencias con la verdad, porque suponían como todo el mundo que la invalidez de Jeremiah. de Saint-Amour no era sólo para caminar. El mismo doctor Urbino lo suponía por razones médicas bien fundadas, y nunca habría creído que tuviera una mujer si él mismo no se lo hubiera revelado en la carta. De todos modos le costaba trabajo entender que dos adultos libres y sin pasado, al margen de los prejuicios de una sociedad ensimismada, hubieran elegido el azar de los amores prohibidos. Ella se lo explicó: “Era su gusto”. Además, la clandestinidad compartida con un hombre que nunca fue suyo por completo, y en la que más de una vez conocieron la explosión instantánea de la felicidad, no le pareció una condición indeseable. Al contrario: la vida le había demostrado que tal vez fuera ejemplar”.

       El retratista desaparece de manera sutil dentro del libro, como muchos otros personajes entrañables que aquí aparecen, para formar parte de este dramatis personae y que pese a ello, ayuda a definir mejor que nunca la naturaleza del ser humano, como una criatura que no puede estar sola en el mundo, si no que necesita de otros y de alguien a quien amar para definirse como especie.  De la misma manera, el buen doctor se convierte en otro de los elementos que intervienen en mayor o menor medida, en el camino a la realización entre el gran amor de Florentino y Fermina.
       Cuando parece que Juvenal será el gran héroe de esta obra, aparecen en escena los otros dos y entonces la narración realiza un salto al pasado; con ello a partir de este momento, los subsiguientes capítulos se encuentran dedicados a la supuesta relación imposible entre los amantes protagonistas.  Es así que los llegamos a conocer en sus años mozos, luego de que se nos presentaron como dos ancianos, cuando ya llevaba décadas de casada la misma Florentina, con nada menos que el médico, siendo que tras su ruptura con Florentino nunca más volvieron a intimar de alguna manera.  No obstante el siempre enamorado nunca cejó en reconquistarla y de este modo, poco a poco, vamos adentrándonos en su lucha por conseguir su objetivo.
       El extenso racconto que ocupa gran parte de esta novela, nos muestra por un lado el por entonces inocente noviazgo entre los dos personajes principales, lo que devino tras su ruptura y luego cómo fue el compromiso y posterior matrimonio entre la bella y voluntariosa Florentina, con el hombre más solicitado de la zona.  La personalidad y apariencia entre los dos únicos hombre de la protagonista, contrasta cuando ambos son caracterizados con premura (ambos sensibles, pero el médico más bien práctico, mientras que el otro un romántico empedernido; el primero apuesto y el segundo a simple vista poco atractivo, aunque con una fuerte carga sexual y que despierta en un montón féminas, una atracción que no sucede con el más sofisticado doctor).
       Paralelamente a la narración desde el punto de vista de la mujer, llegamos a conocer el de Florentino, el cual es tan terco como su amor y quien mientras espera que su sueño se cumpla, continua con su vida, que lejos resulta mucho más impresionante que la de su alma gemela.  Mil y un cosas le pasan a este y entre ellas un buen número de mujeres con las que inicia una especie de educación sentimental, quienes se transforman en su preparación para transformarse en el hombre, que hacia el final por fin pueda conseguir lo que más anhela.
       Bien llama la atención que si bien Florentino nunca llega a amar con la misma intensidad a otra dama, siendo que además tampoco llegó a intimar con Fermina, a cada una de sus amantes la llega a hacer feliz y no solo por una cosa de placer carnal; sino que en el libro queda de manifiesto, que el acto sexual entre dos personas sin dudas que puede ser algo sublime, pese a que sus dos participantes no se amen; la compañía entre quienes deciden compartir su soledad y necesidad de caricias, a los ojos de alguien como Gabriel García Márquez, queda consignado como algo que no puede ser mirado en menos,  ni denigrado como algo “sucio”.

       “La viuda de Nazaret no faltó nunca a las citas ocasionales de Florentino Ariza, ni aun en sus tiempos más atareados, y siempre fue sin pretensiones de amar ni ser amada, aunque siempre con la esperanza de encontrar algo que fuera como el amor, pero sin los problemas del amor. Algunas veces era él quien iba a su casa, y entonces les gustaba quedarse empapados de espuma de salitre en la terraza del mar, contemplando el amanecer del mundo entero en el horizonte. Él puso todo su empeño en enseñarle las trapisondas que había visto hacer a otros por los agujeros del hotel de paso, así como las fórmulas teóricas pregonadas por Lotario Thugut en sus noches de juerga. La incitó a dejarse ver mientras hacían el amor, a cambiar la posición convencional del misionero por la de la bicicleta de mar, o del pollo a la parrilla, o del ángel descuartizado, y estuvieron a punto de romperse la vida al reventarse los hicos cuando trataban de inventar algo distinto en una hamaca. Fueron lecciones estériles. Pues la verdad es que ella era una aprendiza temeraria, pero carecía del talento mínimo para la fornicación dirigida. Nunca entendió los encantos de la serenidad en la cama, ni tuvo un instante de inspiración, y sus orgasmos eran inoportunos y epidérmicos: un polvo triste. Florentino Ariza vivió mucho tiempo en el engaño de ser el único, y ella se complacía en que lo creyera, hasta que tuvo la mala suerte de hablar dormida. Poco a poco, oyéndola dormir, él fue recomponiendo a pedazos la carta de navegación de sus sueños, y se metió por entre las islas numerosas de su vida secreta. Así se enteró de que ella no pretendía casarse con él, pero se sentía ligada a su vida por la gratitud inmensa de que la hubiera pervertido. Muchas veces se lo dijo:
        -Te adoro porque me volviste puta.”

      
     Y no obstante en la larga lista de parejas que llega a tener Florentino, resulta interesante detenerse en su última compañera: su pariente lejana América Vicuña, una niña de tan solo 14 años, lo que de inmediato nos pone en alerta frente al tema de la pedofilia.  Es un tema complejo, teniendo en cuenta los fuertes paradigmas que puede tener uno sobre lo que está “bien” y lo que está “mal” en el mundo, lo que se puede hacer y lo que no.   Por otro lado, cuando Florentino toma a esta pequeña (que en todo caso queda claro en la narración, que para nada se trata de una chica ingenua), él mismo ya tiene cerca de 80 años, de modo que la diferencia de edad entre ambos es abismante; asimismo se debe considerar que siendo un “pilar” para su sociedad, se le había confiado al “venerable anciano” el cuidado y la educación de la chica por parte de su familia, de lo que en ningún momento este se desentiende, ya que en realidad quiere a la muchacha y para nada la daña.  De hecho, el amorío entre ambos sucede de lo más natural, como una última lección sentimental para Florentino, como también la iniciación en el arte de amar de América.  Tampoco se puede olvidar, que luego tal como en otra obra clásica acerca de una relación carnal entre un hombre mayor y una menor de edad, Lolita de Vladimir Nobokov, la chiquilla es quien termina por seducir al varón y este termina atrapado en sus redes; pues algo similar pasa acá, aunque en ningún momento América se vuelve alguien intrigante, como la famosa protagonista del escritor estadounidense.  Respecto a todo esto, cabe tenerse en cuenta que al estar hablando de unos 14 años, el término pedofilia resulta ser algo relativo en cuanto a qué edad se estipula como "legal" para que no sea considerado como tal, al menos según la sociedad y la época bajo la cual se desarrolle una relación con estas características; pues en muchas culturas, incluso hoy en día, no resulta aberrante que existan matrimonios de este tipo y en lo que concierne a la literatura, otros autores de renombre han abordado este tema a su manera, tal como Guy de Maupassant en su cuento Chali y George R. R. Martin con su primer libro de Canción de Hielo y Fuego, Juego de Tronos, bajo la figura de uno de sus personajes más emblemáticos, Daenerys Targaryen, quien justamente tenía 14 años cuando se casó con el maduro Khal Drogo (y cuyas relaciones sexuales son descritas sin tapujos por Martin).   No se puede olvidar que con posterioridad, el mismo García Márquez revisitaría todo esto en su última novela publicada Memoria de mis Putas Tristes.   Por mi parte, este tipo de situaciones me incomodan, ya que me parece que 14 años es demasiado poco, como para que una persona adulta se involucre con alguien de esa edad  y bien creo que a otro autor, alguien menos prestigioso cuando escribió estas dos obras, tales situaciones en sus ficciones le habrían creado más de una polémica (y tal vez hasta sucedió ello en su momento).

     
     “Se llamaba América Vicuña. Había venido dos años antes de la localidad marítima de Puerto Padre encomendada por su familia a Florentino Ariza, su acudiente, con quien tenían un parentesco sanguíneo reconocido. La mandaban con una beca del gobierno para hacer los estudios de maestra superior, con su petate y su baulito de hojalata que parecía de una muñeca, y desde que bajó del barco con sus botines blancos y su trenza dorada, él tuvo el presentimiento atroz de que iban a hacer juntos la siesta de muchos domingos. Todavía era una niña en todo sentido, con sierras en los dientes y peladuras de la escuela primaria en las rodillas, pero él vislumbró de inmediato la clase de mujer que iba a ser muy pronto, y la cultivó para él en un lento año de sábados de circo, de domingos de parques con helados, de atardeceres infantiles con los que se ganó su confianza, se ganó su cariño, se la fue llevando de la mano con una suave astucia de abuelo bondadoso hacia su matadero clandestino. Para ella fue inmediato: se le abrieron las puertas del cielo. Estalló en una eclosión floral que la dejó flotando en un limbo de dicha, y fue un estímulo eficaz en sus estudios, pues se mantuvo siempre en el primer lugar de la clase para no perder la salida del fin de semana. Para él fue el rincón más abrigado en la ensenada de la vejez. Después de tantos años de amores calculados, el gusto desabrido de la inocencia tenía el encanto de una perversión renovadora.”

      Pese al nombre y al planteamiento del tema amoroso de esta obra, no solo se aborda en ella la pasión que existe entre hombres y mujeres, sino que de una manera igualmente profunda, el autor retrata otros tipos de amor; pues tal como quedan consignados en la vida de sus personajes, queda más que claro la importancia que estos otros amores, poseen en la existencia de la gente.  Es así que acá podemos hallar las siguientes variantes al respecto:
      La amistad entre hombres, que primero la podemos apreciar entre Juvenal y Jeremiah, coetáneos entre sí y quienes comparten en especial la misma pasión por el ajedrez, lo que queda consignado como un elemento relevante en toda fraternidad: los temas en común y que unen a las personas.  Luego nos encontramos con el compañerismo entre Lotario Thugut y Florentino, un hombre mayor que el segundo, cuando nace este sentimiento entre ambos; siendo claramente una relación de tipo maestro-discípulo, cercana al amor filial, ya que sin dudas que Florentino aprende mucho del alemán, a quien respeta y más que su par, llegando a ser el segundo hombre más importante en su vida.
      La amistad entre personas de distinto sexo, que se presenta entre Florentino y la admirable Leona Cassiani, una inteligente, honorable y sensual mujer y con la que este bien pudo ser feliz, si entre los dos no hubiesen tomado este otro camino sus destinos.  De este modo queda consignado que sí existe esto entre mujeres y hombres, sin que hayan otros intereses de por medio, lo que trae más de una satisfacción y aprendizaje para ambos.
       La maternidad que se encuentra en Tránsito Ariza, que sin dudas viene a ser el amor más incondicional que se describe en el libro, ya que la mujer se entrega por completo a su hijo, por quien hace todo para que Florentino sea alguien dichoso.  Asimismo este acompaña a su madre hasta el final de sus días, en un hermoso ejemplo de entrega recíproca, que no da lugar a dudas acerca del valor que existe en el amor entre padres e hijos.  Lo que hay entre los dos, contrasta en cambio con la complicada relación que nace entre Fermina y Lorenzo Daza, su padre; puesto que si bien el hombre ama al único fruto de su carne, a diferencia de la dulce Tránsito, considera que lo mejor para su hija es imponerle sus propias ideas, en vez de dejarla que esta sea ella misma, lo que trae como consecuencias el alejamiento entre ellos dos.  De igual manera, la mañosa madre de Juvenal, también queda opacada en su amor egoísta hacia su vástago, si la comparamos con la más humilde Tránsito.
        Otros parentescos consanguíneos que podemos analizar a la vista de las relaciones interpersonales afectuosas, viene a ser la que existe entre el tío León XII y su sobrino Florentino, además de la familiaridad entre las primas Hildebranda Sánchez y Fermina.  Con los dos primeros, nos encontramos con una especie de paternidad, tras haber perdido a muy temprana edad el protagonista a su padre; de este modo el hermano del difunto, toma para sí la responsabilidad de acoger a su retoño.  Luego a medida que transcurre el libro, queda de manifiesto cuánto ama León a Florentino y todo lo que hace por él, siendo además uno de los personajes más interesantes de toda esta obra.  En cuanto a las dos mujeres, al ser estas mismas de la misma edad, se convierten desde su juventud en cómplices de sus mayores secretos, relación que perdura con el paso del tiempo, dándole un montón de bellos momentos y que no dejan lugar a dudas de la lealtad que se tienen, que va más allá del placer de tener con quien disfrutar los días que pasan.  Destacable viene a ser el amor que hay entre la aparentemente severa tía Escolástica y Fermina, quien viene a ser para esta lo que el tío León XII para Florentino, la madre que le faltaba; quien durante el poco tiempo en el que estuvieron juntos, le entregó todo el afecto que su propio padre fue incapaz de darle.
       Como bien sucede en la narrativa del Nobel,  no falta el buen humor entre medio de todo esto, lo que en más de una ocasión saca si no carcajadas entre los lectores, abundantes sonrisas.  Al respecto, destacable resulta la capacidad de alguien como este autor, para manejar diversas dimensiones de nuestra humanidad con tanta naturalidad; pues lo sublime se haya en estas páginas, a la par con esta otra faceta más alegre, pero no insignificante, con una maestría que hace de esta lectura todo un placer para uno.

       “El tío León XII le mandó al doctor Francis Adonay, un gigante negro de polainas y pantalones de montar que andaba en los buques fluviales con un gabinete dental completo dentro de unas alforjas de capataz, y parecía más bien un agente viajero del terror en los pueblos del río. Con una sola mirada dentro de la boca, determinó que a Florentino Ariza había que sacarle hasta los dientes y muelas que le quedaban sanos, para ponerlo de una vez a salvo de nuevos percances. Al contrario de la calvicie, aquella cura de burro no le causó ninguna preocupación, salvo el temor natural de la masacre sin anestesia. Tampoco le disgustó la idea de la dentadura postiza, primero porque una de las nostalgias de su infancia era el recuerdo de un mago de feria que se sacaba las dos mandíbulas y las dejaba hablando solas en una mesa, y segundo porque le ponía término a los dolores de muelas que lo habían atormentado desde niño, casi tanto y con tanta crueldad como los dolores de amor. No le pareció un zarpazo artero de la vejez, como había de parecerle la calvicie, porque estaba convencido de que a pesar del aliento acre del caucho vulcanizado, su apariencia sería más limpia con una sonrisa ortopédica. De modo que se sometió sin resistencia a las tenazas al rojo vivo del doctor Adonay, y sobrellevó la convalecencia con un estoicismo de un burro de carga.”
       Habiendo sido famoso García Márquez por popularizar el llamado subgénero del Realismo Mágico (que no lo inventó él, ojo), en este libro tan destacado entre su producción, apenas encontramos elementos al respecto y ello solo se puede observar en uno que otro detalle menor, en especial cerca de su final.
       Y en cuanto a su mismo desenlace, sin querer caer en los pocos queridos spoilers, me limitaré a decir que este viene a estar sin dudas a la altura del resto de la novela.  Se trata de uno de las mejores conclusiones, que con respecto a mi propia memoria puedo recordar; pues  más que del “final feliz” que todos quisiéramos para una historia de amor como esta, no trae la promesa de que sí existe la plenitud entre personas de corazón noble y de que la eternidad no es otra cosa, que la existencia de la verdadera felicidad.

jueves, 6 de abril de 2017

Un motivo más para adorar a Hulk.


     Aprovechando el éxito de los cartoons Ultimate Spiderman y Avengers Assamble, que a la fecha han actualizado para niños, adolescentes y (por supuesto) adultos ñoños a los personajes marvelitas y tomando en cuenta parte de la estética de las igualmente populares películas del llamado Universo Cinemático Marvel, se estrenó en el transcurso de 2013 un nuevo programa animado relacionado: Hulk y los Agentes de S.M.A.S.H.  Tal como dice su nombre, este show está centrado en el Coloso Esmeralda, quien aquí lidera a un grupo de sujetos que en este caso guardan estrecha relación con él mismo, de modo que debido a su apariencia y poderes se les llama también “Hulks”.  Si sucede esto, es debido justamente a que su protagonista no es el monstruo irracional de los primeros años de sus aventuras, ni al que nos tienen acostumbrados en las versiones televisivas o cinematográficas que hasta el momento habíamos visto; pues siguiendo la continuidad empezada por los otros dos títulos que le antecedieron, esta serie nos muestra a un Hulk evolucionado, inteligente y elocuente, lo que le permite sin dudas transformarse en el paladín que aquí aparece.
      Tal como en el clásico primer cómic de este personaje, todo comienza con la participación de Rick Jones, el joven quien luego se convertiría en el mejor amigo del Monstruo Gamma, que en cierta medida en las viñetas fue el responsable de la transformación de Bruce Banner en su poderoso alter ego.  Cabe recordar que esto sucedió cuando el científico quiso salvarlo de la exposición a la radiación y debido a ello fue él quien recibió estos rayos, lo que lo convirtió en esta criatura.  Pues dentro de esta versión el tiempo ya ha pasado desde tal incidente, Hulk se ha convertido en un valioso Vengador, pero aun así todavía despierta el recelo de la mayor parte de la gente.  Es entonces que Jones, siempre fiel a su compañero, decide ayudarlo y crear un programa que al mostrar al mundo los actos heroicos de este, desmitifiquen su figura y dejen claro que no es una amenaza para la gente.  La intervención del Lider, quizás el más grande enemigo de Hulk, quien desea por sobre todo desprestigiarlo, derrotarlo y además apoderarse del mundo, acelera sin quererlo esta promoción positiva del superhéroe; es así que en un intento por oponerse a los designios del Líder, se crea un grupo conformado por 5 individuos, que luego se hacen llamar justamente Agentes de S.M.A.S.H. y por último siguen unidos para enfrentarse a las fuerzas del mal.
      La idea de este equipo es por completo original para la pantalla chica, si bien todos sus personajes, entre los socios de su mayor protagonista, justicieros invitados y malhechores son propios de las historietas.  Al respecto debe señalarse que en sus dos temporadas y un total de 52 episodios (que nunca antes un programa animado de Hulk había durado tanto, ni tenido tan buenos resultados, hasta que lamentablemente fue cancelado), aparecen un montón de figuras destacadas del universo Marvel, siendo que incluso muchos de ellos salieron acá por primera vez en una versión animada (como nada menos que el Maestro, la versión maligna y anciana del mismo Hulk, aparecida en la ya clásica novela gráfica Futuro Imperfecto, si bien con una interesante variación dentro del guión).  Debe saberse en todo caso que el genio detrás de esta maravilla de programa, que sin duda deja más que contentos a los incondicionales de este “grande” de los cómics gringos, viene a ser nada menos que Paul Dini, quien escribió el piloto doble y también contribuyó con su pluma a varios de sus otros episodios; algunos con ideas muy interesantes y graciosas, si bien para ser sinceros nunca al nivel de sus trabajos para DC como Batman: La Serie Animada y Superman: La Serie Animada (parece que lejos su talento ha brillado más al amparo de DC, pues al menos que yo sepa para la Casa de las Ideas solo ha realizado guiones para este título, además de ser el creador de Ultimate Spiderman en su adaptación televisiva y realizado uno que otro episodio).
      Hay muchos aspectos interesantes a la hora de evaluar esta serie, entre ellos el mismo desarrollo de la personalidad de Hulk, quien sin dudas que resulta tan complejo y lleno de atractivas aristas, que por fin permiten abordar otros aspectos de la emocionalidad en él: como el miedo, la ternura, el buen humor, la lealtad, el autosacrificio y la autocrítica.  Todo esto, hasta hace poco, solo conocíamos de él quienes hemos tenido la experiencia de leer sus historietas.  Es así que en muchas ocasiones en esta obra, tenemos a un Hulk que frente a la pantalla nos regala piezas de verdadera sabiduría, cuando reflexiona respecto a lo sucedido y se permite revisar todo esto, ya sea en cuanto a su conducta como a la de sus compañeros.  Dentro de esto mismo, resulta emotivo el hecho de que aparte de Rick Jones, tal vez por primera vez en su paso por la “cajita tonta”, vemos que gracias a su faceta ahora más humanizada, el Goliat Verde tiene pares, o sea, amigos (bueno, aparte de Spiderman con quien en su propia serie ha tenido encuentros bastante destacados); ello permite que en el transcurso del programa, podamos encontrarnos con varios argumentos de peso, tanto divertidos como muy emotivos.
      Por otro lado, teniendo en cuenta lo del programa ideado por Rick Jones para otorgarle publicidad a su amigo, una vez que se forman Los Agentes de S.M.A.S.H., este funciona como reality show; de tal modo que a veces la atención se centra en las opiniones de los participantes y otras de sus intervenciones para las diversas cámaras ambulantes, que los siguen para todos lados y entre ellos a los destinos más recónditos.  Cuando los otros agentes hacen los descargos a su público, por lo general se trata de momentos bastante cómicos, si bien sirven para definir también sus propias personalidades, que sin dudas son diferentes entre sí; de igual manera, pese a las oposiciones entre ellos, como es habitual en las historias sobre equipos, esta amalgama entre sus egos les permite conseguir el éxito en su cruzada, a  la vez de crecer como sujetos individuales.
     
      Como ya se dijo, fue nada menos que el Líder (otro monstruo gamma, aunque malvado, tal como la Abominación, quien también aparece harto acá) el que sin desearlo propulsó varios de los acontecimientos de esta serie.  Además este “mad doctor” participa bastante de sus episodios, lo que por ejemplo dio paso a que nos encontráramos con una nueva versión animada de la célebre saga Planeta Hulk (tras su formidable película y su muy divertida adaptación en tono comedia en Escuadrón de Superhéroes) hacia el final de la segunda temporada.  Asimismo, al comienzo de la segunda temporada, quien sería entonces la némesis de Hulk, propicia que durante la segunda temporada los protagonistas anden perdidos en el espacio y debido a ello se encuentren con varios personajes de carácter cósmico y/o alienígena, luego se conviertan en los “enemigos públicos número 1” de la sociedad y más tarde anden detrás suyo a través del tiempo, lo que provoca varias atractivas líneas temporales alternas. 
       En lo que viene a ser el universo compartido entre los programas mencionados marvelitas y a los que se debe sumar  su más reciente incorporación, dedicada nada menos que a los Guardianes de la Galaxia (quienes también son “invitados” en esta serie en más de una ocasión), cuando estamos hablando de Hulk, se obvia casi en un 100% a su faceta humana: Bruce Banner.  Por lo tanto no se puede dejar de lado  un muy hermoso capítulo titulado El Día de Banner y donde solo en dicha Hulk da paso a esta parte de su persona.  Me estoy refiriendo a uno de los capítulos más bellos y mejores de Hulk y los Agentes de S.M.A.S.H., el cual además está lleno de nostalgia y en el cual podemos reencontrarnos con Betty Ross, el gran amor del científico.
       Como ha sucedido desde la primera aparición de Hulk en Ultimate Spiderman, importante viene a ser la relación entre el Arácnido y el Coloso Esmeralda, quien se nota ahora más que nunca cuánto aprecia al joven superhéroe (algo que yo sepa en las historietas no es tan cierto).  De igual manera destacables vienen a ser las intervenciones de Wolverine y Thor, quienes dentro de las viñetas tienen una historia personal más relevante con Hulk, que en el caso de nuestro Amistoso Vecino. Tampoco se debe dejar de lado la participación de nada menos que de la Cosa (también conocido en Hispanoamérica como la Mole), otro viejo rival y luego amigo de  Hulk, con grandes episodios y quien sin duda en las historietas posee al igual que los otros, verdaderas grandes historias junto al Monstruo Gamma (tal como se puede apreciar en la muy entretenida novela gráfica  Hulk/La Cosa: A Golpes de Bruce Jone y Jae Lee). No está demás decir que los capítulos respectivos llegan a ser memorables. 
        Dentro de los otros personajes que podemos hallar en esta serie y que si bien no todos tuvieron su debut en la pantalla chica gracias a este show, al menos obtuvieron un rol destacado, porque apenas habían sido vistos en cartoons,  Blastarr (gran enemigo de los 4 Fantásticos), Deathlok (un zombie ciborg que ha tenido al menos 3 versiones diferentes en los cómics Marvel, unas veces villano, otras veces superhéroe), Maimframe (una de la tantas inteligencias artificiales creadas por Tony Stark), Ego el Planeta Viviente (que tal como dice su nombre, se trata de un ser gigantesco con estas características), Alto Evolucionador (otro de los tantos “mad doctors” marvelitas y que sin dudas posee un espectacular traje con su apariencia robótica), el Coleccionista (alienígena obsesionado con tener la mayor colección de cosas raras en el universo…como superhéroes)  y Motorista Fantasma (un superhéroe/antihéroe de connotaciones mágicas, mitad humano, mitad demonio y que ya ha tenido dos películas para el cine, interpretado en ambas ocasiones por Nicolas Cage), por solo mencionar aquellos que  sin dudas llaman la atención entre quienes los echábamos de menos en la tele.
       Solo encuentro lamentable la falta de unos créditos de apertura, como bien se merece un título de estas características, algo que para mal gusto de los productores de estas series es algo de lo que prescinden (¡Así los pille Nyarlathothep!).


El comienzo de todo en capítulo de antología: La Llegada del Maestro.

       En cuanto al resto de los componentes de los Agentes de S.M.A.S.H., estos son:

·         She-Hulk (Hulka en algunas versiones en español): Nacida como Jennifer Walters, es la prima de Bruce Banner y por ende también de Hulk.  Surgida en los cómics en 1980 de la mano de nada menos que de Stan Lee y John Buscema en el dibujo (otro de los grandes del medio), de inmediato se hizo popular entre los fanáticos.  En las historietas es abogada de profesión, pero en la serie solo consigue este título universitario tiempo después, mientras que su carrera anterior es la de ser doble de riesgo para Hollywood.  Su historia es de lo más interesante, pues adquirió sus poderes debido a una transfusión de sangre que recibió de parte de su primo, para salvarle la vida, luego de que fue baleada por unos criminales; de este modo se transformó en una versión femenina del monstruo, aunque para su buena suerte, al sufrir esta mutación no tuvo que sufrir la “maldición” de su familiar de perder su inteligencia, ni personalidad; de igual manera siendo ya una mujer hermosa y sexy como simple humana, tras su transformación se volvió en una de las féminas más atractivas de todo Marvel   En este programa es el único miembro femenino de todo el grupo, siendo hasta cierto punto la más madura y seria, hasta que la sacan de sus casillas y se enoja con sus compañeros, a quienes no duda en golpear, sabiendo que en realidad no los puede dañar. En su versión original es doblada por nada menos que la preciosa Elisa Dushku,  la protagonista de la también llorada Dollhouse.
·         Rick Jones/A-Bomb: El joven mejor amigo de Hulk es un personaje clave para Marvel, a tal punto que ha tenido una importante participación en muchas de sus colecciones y sagas más relevantes.  Pues en este programa vemos cómo debido a un accidente, el chico queda expuesto (para variar) a la radioactividad y ello lo vuelve en otra criatura “relativamente” monstruosa; si bien en su caso azul, con púas y las habilidades de hacerse invisible, además de convertirse en una pelota, al enrollarse igual que los armadillos.  En este show es el artífice de la gran parte de la tecnología usada por los Agentes de S.M.A.S.H., en especial en lo que concierne a las sofisticadas telecomunicaciones que permiten que su programa se mantenga al aire y con millones de espectadores (y no solo en el planeta Tierra).  Posee una personalidad alegre, positiva y, por supuesto, adora a Hulk.   La voz en inglés la puso Seth Green, a quien de niño lo vimos como a uno de los miembros del “Club de los Perdedores”, en la recordada miniserie de It sobre la novela de Stephen King; de igual manera fue Oz en Buffy, donde actuó junto a la Dushku, teniendo además una destacada carrera como comediante.
·         Thunderbolt Ross/Hulk Rojo: El militar de alto rango, padre de Betty Ross fue desde el principio uno de los grandes enemigos, aunque no malvado (pues siempre se ha considerado un patriota), de Hulk.  Obsesionado con atrapar a la “bestia”, lo persiguió por cielo, mar y tierra, pues siempre lo consideró un peligro público, además de que quería sacar provecho de su presa para crear armas biológicas.  En su afán de conseguir su objetivo, llegó al punto de aceptar ser el cobaya humano para un experimento con ADN de Hulk, que terminó por convertirlo en esta especie de doble suyo “mejorado”.  Su papel en esta nueva identidad suya ha dado para mucho, estando siempre entre la fina línea divisoria de héroe/antihéroe y villano.  En este programa se suaviza su personalidad, para convertirlo en alguien que pese a su soberbia, logre ser simpático e incluso gracioso en su eterna competitividad con Hulk, a quien siempre trata de ganar y hasta de quitar su puesto como líder del grupo.  Teniendo en cuenta las viejas rencillas con el personaje principal y lo que va ocurriendo en torno a Hull Rojo y su relación con “Verde”, como aquí le gusta llamarlo, este viene a ser sin dudas el coprotagonista que más evoluciona a lo largo de todo el programa; pues llega a apreciarlo sin vacilaciones, llegando incluso a arriesgar su vida por quien antes despreciaba.  En el audio gringo es interpretado por todo un veterano del cine y la televisión, Clancy Brown y quien ya había probado suerte con mucho éxito en el arte de ser actor de doblaje, cuando hizo nada menos que de Lex Luthor en Superman: La Serie Animada y otras producciones DC.
·         Skaar: Es el hijo de Hulk y la alienígena Caiera, que este tuvo durante su periodo en el exilio tras los eventos de Planeta Hulk, al menos en un What If? (que corresponde al nombre genérico de las historias alternativas de Marvel, lo que a DC son los llamados elseworlds).  Con posterioridad fue reintroducido dentro de la continuidad principal de esta empresa, teniendo un montón de aventuras.  En la serie llega hasta la Tierra como un “espía”, de nada menos que del Líder, quien lo tiene engañado, hasta que Hulk y el resto lo liberan del criminal.  Desde un principio queda de manifiesto, que debido a su parecido con el Goliat Esmeralda es retoño suyo o al menos se sugiere ello al público, no obstante debido a la cancelación dela serie nunca se aclaró esto.  En el programa es un tipo de pocas luces, hasta infantil, muy ingenuo y que otorga al público algunos de sus momentos más graciosos.
·         Devil (Dinosaurio Diabólico en algunas traducciones al español): La mascota de Agentes de S.M.A.S.H. es en la práctica el mismo personaje creado por Jack Kirby en los setenta y que en esta serie debuta en el primer viaje del equipo a la Tierra Salvaje.  Es un saurio parecido a un tiranosaurio rex, pero rojo y más inteligente, que en los episodios tiene un muy especial cariño por Hulk Rojo (el que contra lo esperado es recíproco).
Con mi sobrino Brunito también queremos ser Agentes de S.M.A.S.H.
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